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¿Se dispone Rusia a tomar el relevo de Estados Unidos en Oriente Medio?

La visita a Rusia del príncipe Mohammed ben Salman Al-Saud y el giro en la política exterior de Arabia saudí está levantando una catarata de especulaciones en la prensa internacional, aunque lo que se trata de desentrañar es lo que la familia saudí persigue, ya que es ella la que ha tomado la iniciativa. Rusia no parece haberse movido de su sitio y las quinielas le apuntan otro triunfo rotundo. No sólo su pretendido aislamiento es una quimera sino que aparece como protagonista principal en un escenario crucial como Oriente Medio.

Uno de los comentarios más significativos es el que escribe Bruce
Riedel, de la Brookings Institution, en Al-Monitor en el que asegura que Siria
ya no es una prioridad para el gobierno de Riad, que el acercamiento a
Moscú queda así despejado y que Arabia está en una posición de debilidad
frente a Rusia.

Otro comentario a destacar es del periodista Abdulrahman Al-Rashed, que trabaja en la edición inglesa de la cadena de televisión saudí Al-Arabiya. Antes fue redactor jefe de la edición londinense del diario saudí Asharq al-Awsat, por lo que se trata de alguien muy próximo a la familia real que gobierna desde Riad.

La opinión de Al-Rashed destila rencor hacia Estados Unidos por todos y cada uno de sus poros. Dice que Washington ha estado sosteniendo al gobierno de Bagdad, a pesar de su sectarismo, y que han permitido que Bashar Al-Assad provoque la tragedia más grande de la región en su historia, es decir, culpabiliza a Estados Unidos de la guerra de Siria.

Más adelante califica el acercamiento de Riad a Moscú, a pesar de su apoyo a Siria, como un acontecimiento de extraordinaria importancia, como una especie de “declaración de independencia” del régimen respecto a Estados Unidos, especialmente en lo que concierne a la guerra en el Donbas.

De la amargura con Washington, el periodista pasa al optimismo y augura que cooperando con Rusia Riad irá muy lejos porque hoy Rusia es un “actor esencial” en la situación política de la región. El artículo parece inacabado. Habría que preguntarle a Al-Rashed hasta qué punto es esencial Rusia en Oriente Medio. ¿Más esencial que Estados Unidos?

Por su parte, Theodore Karasik, director de investigación del Instituto Near East and Gulf Military Analysis, con sede en Dubai, resume su criterio en Azeri Daily de una manera que no deja lugar a dudas: el giro de Arabia saudí no ha hecho más que constatar que Rusia asume el papel de Estados Unidos como árbitro de Oriente Medio.

Según Karasik han sido los saudíes quienes han movido ficha y la explicación que aporta sobre los motivos de ello hay que tomarla en consideración porque concierne a la guerra en Yemen en dos aspectos. El primero es que a Riad no le ha gustado la postura adoptada por Estados Unidos sobre Yemen, que entiende falta de verdadero compromiso. El segundo explicaría el interés saudí por el armamento ruso y la visita del príncipe Salman Al-Saud a la exposición Ejército 2015: buscan en Rusia un armamento fiable que la guerra de Yemen les ha demostrado que Estados Unidos carece.

La experiencia saudí con los bombardeos aéreos sobre Yemen está resultando un fiasco de grandes proporciones. La defensa antiaérea saudí (misiles Patriot PAC-3 a cargo de personal militar estadounidense) ha resultado ser impotente frente a los misiles Scud lanzados por las milicias yemeníes. Por ello han vuelto sus ojos hacia los sistemas de defensa antiaérea S-300 y S-400, los misiles tierra-tierra de corto y medio alcance y el SS26 Iskander-E de fabricación rusa.

No es un caso aislado. Durante la agresión a Libia se produjo otra experiencia frustrante que explicaría los motivos por los cuales acercándose a Rusia Arabia saudí busca una “independencia” que Estados Unidos no le proporciona: cuando Egipto y los Emiratos Árabes Unidos pretendieron atacar Libia con aviones F-16, los militares estadounidenses los convirtieron en inutilizables para los pilotos de ambos países. A partir del verano del año pasado Egipto optó por comprar aviones Rafale de fabricación francesa.

Está fuera de toda duda que Estados Unidos se está alejando de Oriente Medio y que sus actores principales le han vuelto la espalda. También es muy posible que sea Rusia la destinada a llenar el vacío. Pero, puestos a especular, lo que no va ocurrir es una sustitución de piezas, de uno por otro. Rusia tiene una política propia respecto a Oriente Medio, muy diferente de la que Estados Unidos ha venido implementando. Los cambios serán irreversibles.

Arabia saudí acerca posiciones con Rusia

La noticia ausente de los últimos días ha sido la reunión del G-7, que siempre se anunció como la de los países más desarrollados del mundo. Sin embargo, hace tiempo que ya no responde a su nombre porque el G-7 ha quedado muy pequeño. A Rusia ya no la invitan y China nunca estuvo. Sus decisiones son, pues, irrelevantes y el motivo de sus reuniones es -más que nada- una rutina.

Por el contrario, desde 1997 Rusia convoca algo parecido para demostrar que los intentos por sacarla del concierto de naciones están condenados al fracaso. Se trata del Foro Económico de San Petersburgo, al que acudieron más de 7.500 representantes de más de 65 países distintos. Entre ellos estuvo el presidente griego Tsipras, a quien tanto Rusia como China reiteraron sus ofrecimientos económicos por valor de 5.000 millones de euros y militares en caso de que se vean obligados a salir del euro, así como el suministro de gas a través de Turquía.

No obstante, este año la presencia más significativa ha sido la del príncipe Mohammed ben Salmane Al-Saud y más significativo aún ha sido su presencia en el foro militar Ejército 2015 que se celebró en Kubinka el jueves de la semana pasada.

La visita confirma el giro experimentado por la diplomacia saudí desde hace dos años, que rompe amarras son Estados Unidos en la misma medida en que Estados Unidos se acerca a Irán. Según el diario ruso Kommersant, “la visita del príncipe supone un deshielo de las relaciones entre ambos países, tensas a causa de sus posiciones sobre Siria”.

Ha sido la primera visita de un miembro de la familia real saudí a Rusia tras el ascenso al trono el 23 de enero del nuevo rey Salman ben Abdelaziz. Arabia saudí, pues, rompe el aislamiento trabado en torno a Rusia y demuestra que no acepta las sanciones económicas impuestas por Estados Unidos y la Unión Europea.

Además, Arabia saudí no sólo está comprando armamento ruso sino que tiene previsto firmar un contrato para instalar una central nuclear, la exploración del espacio y la utilización del sistema ruso de navegación vía satélite Glonass. Esto indica que la colaboración entre ambos países tiene una dimensión estratégica.

Los compromisos mutuos se extenderán a otros campos, como el desarrollo agrícola, la planificación urbanística y los servicios municipales. Según Kommersant, es posible que el viaje de la delegación saudí sea un preludio de la visita a Rusia del monarca.

En San Peterburgo Putin pronunció un discurso reiterando las líneas fundamentales de la política internacional de su país. Pidió a Estados Unidos respeto hacia la soberanía de Rusia: “¿EE.UU. sabe mejor que nosotros lo que necesitamos? Permítannos a nosotros decidir sobre nuestros intereses”. Hizo un llamamiento para que Estados Unidos les de la oportunidad de decidir sobre sus propios intereses: “El problema [de las relaciones entre Estados Unidos y Rusia] consiste en que a nosotros siempre nos intentan imponer sus criterios y sus decisiones sin tener en cuenta la visión que tenemos de nuestros propios intereses”, declaró.

Quizá lo más interesante fue su respuesta a una pregunta procedente del público acerca de la carrera armamentista y la guerra. Según Putin, el abandono del tratado sobre defensa antimisiles por parte de Estados Unidos “cambia el sistema global de seguridad” y también influye en los conflictos regionales dondequiera que éstos tengan lugar. Es la salida unilateral de Estados Unidos “y no los conflictos locales los que llevan a la guerra fría”, dijo. “Es un paso que nos empuja a todos a una nueva espiral de carrera armamentista”.

La OTAN planea anexionarse el enclave ruso de Kaliningrado

Según un comunicado publicado el jueves por la mañana en el sitio de las fuerzas armadas lituanas, la OTAN ha planificado la anexión del encave ruso de Kaliningrado, limítrofe con Lituania, Polonia y la costa del Mar Báltico.

En unas declaraciones a la agencia Delfi, la portavoz del Ministerio de Defensa de Lituania, Victoria Cemenite, atribuyó la información a un ataque de piratas informáticos, que insertaron información falsa en el sitio oficial de las fuerzas armadas lituanas. También dijo que la misma había sido eliminada de internet.

“Los analistas del centro nacional de ciberseguridad están estudiando el ataque”, añadió la ministra lituana. La investigación se va a concentrar en la empresa privada que se encarga de la protección de los servidores del cuartel general de las fuerzas armadas.

El comunicado que ha sido eliminado afirmaba que los ejercicios militares conjuntos llamados “Golpe de Sable” que se desarrollan en Polonia y en los Estados bálticos son un preludio de la anexión por la OTAN de la ciudad de Kaliningrado y sus alrededores.

Las maniobras “Golpe de Sable” organizadas por el cuartel general de las fuerzas estadounidenses en Europa empezaron el 19 de junio en Estonia, Lituania, Letonia y Polonia. Han movilizado a cerca de 6.000 soldados de 113 Estados miembros de la OTAN, así como unidades de Finlandia, Suecia y Georgia. Se trata de los movimientos más importantes sobre territorio lituano tras la adhesión de la antigua república soviética a la OTAN en 2004. Según los responsables de la alianza militar imperialista, las maniobras tratan de mejorar la coordinación de las fuerzas armadas de los Estados miembros.

Los ejercicios se articulan en torno a una primera fase operativa que agrupa a las fuerzas aéreas y terrestres de los diferentes Estados y de una segunda fase virtual de simulación informática de una guerra regional.

La Operación “Golpe de Sable”, que se presenta con el pretexto de una supuesta “amenaza rusa”, forma parte de la estrategia de la tensión en Europa oriental, donde la OTAN aumenta sus efectivos militares en las fronteras de Rusia.

Moscú ha reaccionado reforzando su presencia militar en Crimea que, desde los tiempos soviéticos, fue siempre uno de sus flancos más débiles. La Marina de Guerra soviética clasificó sus cuatro flotas por orden de importancia estratégica en Norte, Pacífico, Báltico y, finalmente, Mar Negro. Tras la guerra del Cáucaso, la inestabilidad en los Balcanes y la guerra de Ucrania, el flanco sur ha adquirido un relieve militar del que antes carecía. La incorporación de Crimea a Rusia, el reforzamiento de la Base 201 y el nuevo 58 Cuerpo de Ejército, forman parte de esa revalorización de la frontera sur de Rusia.

Pantallazo de la web de las fuerzas armadas lituanas con la información suprimida

El golpe contra la corrupción de la FIFA es un golpe contra Rusia

Es un clamor conocido desde siempre que la FIFA, el organismo mundial que regula el fútbol, es un pozo séptico, tanto o más que otros organismos internacionales conocidos, como el Comité Olímpico Internacional, la Organización Mundial de la Salud, la Organización Internacional del Trabajo, la Unesco, la Unicef y la propia ONU, bien entendido que la corrupción es una parte de la dominación, es decir, que no corrompe quien quiere sino quien puede. En una sociedad capitalista los que luchan por la dominación, favorecen la corrupción.

También es conocido que la FIFA tiene su sede en Suiza y que ha sido este país quien ha procedido a detener a varios altos dirigentes del organismo, pero que lo ha llevado a cabo siguiendo órdenes de Estados Unidos. Si la FIFA siempre ha sido una institución corrupta hay que empezar a pensar en los motivos por los cuales ha sido ahora -precisamente ahora- cuando se han puesto en marcha.

La respuesta es que el Mundial de fútbol 2018 se celebrará en Rusia y Estados Unidos, a pesar de lo que dice el diario deportivo As (*), se dispone a imponer un nuevo boicot, lo cual tampoco es nuevo. Los únicos juegos olímpicos de los que disfrutó la URSS fueron saboteados por los imperialistas, como fueron saboteados el año pasado los juegos de invierno en Sochi.

Si los dirigentes de la FIFA han sido detenidos por cobrar sobornos por adjudicar el lugar de celebración de los Mundiales de fútbol, la maniobra de Estados Unidos se dispone ahora a demostrar “urbi et orbi” que los de 2018 se adjudicaron a Rusia no en virtud de las virtudes deportivas de ese país sino a cambio de un dinero sucio, lo cual es obvio. Si Rusia no hubiera sobornado a los caciques de la FIFA, el evento se hubiera ido a otro lugar, porque esa decisión es una subasta: los mundiales se celebran en el país que pone más dinero dentro de su bolsillo.

Es posible que la adjudicación de los Mundiales 2018 a Rusia no se anule, a pesar de los sobornos. En cualquier caso, el proceso contra la FIFA se convertirá en un proceso contra Rusia, cuyo nombre no quedará asociado a algo tan magnífico como el deporte, sino a la sucia corrupción. Rusia es un país corrupto y corruptor, y eso es algo que le diferencia de los demás países del mundo, como España, sin ir más lejos.

Es un caso intolerable en el que quieren mezclar dos cosas distintas, como el fútbol y “la política” que no tienen nada que ver. Por ejemplo, con ocasión de la final que jugaron el miércoles pasado el Sevilla y el Dnipro, el diario deportivo Marca escribió que el club ucraniano era propiedad del conocido magnate Kolomoiski, al que presentaba como un campeón de la lucha que está librando Ucrania contra “la invasión rusa”.

Ya ven Ustedes que si quieren mantenerse informados de los graves acontecimientos que ocurren en Ucrania, deben leer el Marca. De lo contrario nunca se enterarán de que dicho país ha sido invadido por sus vecinos “manu militari” y que, haciendo gala de patriotismo, los grandes capitalistas ucranianos están al frente de la lucha contra tal invasión. Tampoco se enterarán de que los grandes capitalistas tienen las mismas aficiones deportivas que las demás clases sociales, por bajas que sean, cuyos gustos satisfacen financiando clubes de fútbol como el Dnipro. Desinteresadamente, sin ningún ánimo de lucro.

A lo que el Marca contaba el miércoles hay que añadir que el Sevilla Club de Fútbol, tampoco tiene nada que ver con “la política” y por eso su antiguo presidente y dueño, Jose María del Nido, está en la cárcel. Además de corrupto y abogado de corruptos, Del Nido es un viejo fascista, militante de Fuerza Nueva durante su juventud, que ya estuvo detenido durante la transición por actividades tan fascistas como la brutal paliza que le propinó a un militante del Partido de Trabajo.

Otro fascista futbolero es Tebas, el presidente de la Asociación de Fútbol Profesional. ¿Se libra alguien?

Pero el fascismo no es política sino patriotismo, algo que está por encima de las clases y de la lucha de clases. Por eso aquí nos oponemos a que nadie trate de politizar algo que no tiene nada que ver con “la política”, como es el fútbol.


(*) Rusia niega que el ‘caso FIFA’ pueda dejarle sin el Mundial, http://futbol.as.com/futbol/2015/05/27/internacional/1432717933_288888.html

Obama arroja la toalla en la guerra de Ucrania

La semana pasada el secretario de Estado John Kerry rindió pleitesía a Putin y Lavrov en Sochi, a orillas del Mar Negro. Inmediatamente después compareció en Moscú Victoria Nuland, que es el alma de la diplomacia gringa en lo que a Europa concierne. Antes de ir a Moscú, Nuland departió con esa pareja de perritos falderos que tiene en su zoológico de Kiev: Poroshenko y Yatseniouk. Seguro que no les transmitió alegrías de ningún tipo.

Llevamos una semana esperando impacientes alguna noticia de tan trascendentales cumbres. Es inútil. En cualquier otra circunstancia estas reuniones al máximo nivel siempre atraen a las cámaras de televisión y a los insípidos reporteros que le ponen voz. Ni siquiera los medios de más renombre (New York Times, Süddeutsche Zeitung, Times, Le Monde) han dado realce a estas conversaciones que, por cierto, han sido maratonianas. Apenas unas notas de agencia para salir del paso y nada más. El tratamiento contrasta con el despliegue abrumador de la prensa rusa, asiática y de Oriente Medio, y es que el mundo empieza a hablar dos lenguajes muy diferentes.

¿Qué ha pasado? ¿Hacía dos años que no se celebraba un reunión de este nivel y eso carece de interés informativo? El New York Times no ha sabido cómo tapar el agujero y, por fin, anteayer asomaba la zarpa con un sondeo entre una nube de “expertos” universitarios que lanzaban todo tipo de comentarios. Como si nada tuviera que ver con el periódico, que parece no tener una opinión propia sobre este asunto.

Los portavoces del imperialismo no pueden airear un estrepitoso fracaso, otro más, y mucho menos a los pies Rusia. La rueda de prensa de Nuland en Moscú fue harto significativa. Hasta ese momento Estados Unidos nada tenía que ver con los Acuerdos de Minsk-2; ahora su máximo afán es que se cumplan a rajatabla. ¿Qué futuro les espera a Poroshenko y sus espadones? Muy negro. Sus jefes no van a tardar en darles la patada en el culo. Al tiempo.

El gobierno golpista de Kiev es una colección tan cabal de peleles que no son capaces de hablar sin las instrucciones previas de sus jefes en Washington. En el mismo momento en el que Kerry estaba sentado frente a Putin y Lavrov, Poroshenko lanzaba un discurso incendiario para la reconquista del Donbás a tiro limpio. En la rueda de prensa un periodista le preguntó a Kerry por esas declaraciones y el secretario de Estado respondió que una acción que viola los Acuerdos de Minsk-2 nunca podría contar con el apoyo de Estados Unidos.

Ahora veamos lo que dijo la otra parte. El ministro ruso de Asuntos Exteriores Lavrov fue muy claro. Se declaró dispuesto a mantener vínculos de comunicación con Estados Unidos “sólo en pie de igualdad y fuera de cualquier imposición coercitiva”. Pero, ¿Estados Unidos no ha tratado así a Rusia hasta la fecha? Parece ser que no porque Lvrov no cejó de insistir en ello. Está con la mosca detrás de la oreja. Además de reafirmar que, no sólo con Rusia, sino que con cualquier país, el fundamento de las relaciones bilaterales es siempre la igualdad. Eso es un principio capital, dijo Lavrov, y lo único sobre lo que no se negocia son los principios.

“Moscú no es responsable de la crisis de las relaciones con Estados Unidos”, añadió Lavrov, a lo que hay que añadir que la reunión se celebró a petición de la diplomacia imperialista, que es quien se ha manifestado interesada en mejorar sus relaciones con Rusia.

Si las conversaciones se han prolongado durante tanto tiempo no sólo ha sido como consecuencia del cambio de papel que Estados Unidos tiene que conceder sino porque -además- tiene que solucionar el bloqueo económico que ha impuesto sobre Rusia sin que la bajada de pantalones se note demasiado. Bastante tienen ya con otro detalle significativo: ni Kerry ni Nuland han puesto a Crimea en el orden del día. Es un asunto más que zanjado. Al menos de momento.

No cabe duda de que, además de la guerra de Ucrania, encima de la mesa había otros asuntos, no menos espinosos, Irán y Siria, sobre los que es difícil aventurar ni siquiera los términos. Si Estados Unidos cede es consecuencia de un rápido empeoramiento de sus posiciones en el mundo y del deterioro de las relaciones con sus socios (Israel, Arabia), antes tan serviciales.

Cuando el imperialismo atraviesa tan serias dificultades que le obligan a volver sobre sus pasos, es normal que sus portavoces mediáticos guarden silencio. No se trata sólo de ocultar una derrota en toda línea. Han lanzado tal cúmulo de estupideces sobre Rusia y sobre Ucrania, que ahora tienen que encontrar un nuevo vocabulario. Necesitan tiempo.

Los perros de prensa están tan convencidos de la omnipotencia de Estados Unidos y de la eficacia del bloqueo económico que no tenían ninguna clase de dudas de que Putin tendría que dar su brazo a torcer en Ucrania.

Afirmaron que en el Donbas estaban combatiendo unidades del ejército regular ruso, pero ha ocurrido lo mismo que con las armas de destrucción masiva con las que justificaron la guerra de Irak. Todavía esperamos que aparezcan. Pero si hiciéramos caso de los farsantes y plumillas que pululan por los consejos de redacción de los medios de intoxicación del imperialismo, en 2014 se habrían producido nada menos que 40 invasiones de Ucrania por el ejército ruso, y seguro que nos dejamos alguna en el tintero.

En Twiter hay una cuenta, #PutinAtWar, con la que estaban orquestando la correspondiente campañita de calumnias. Su autor no es otro que Boris Nemtsov, que falleció tiroteado recientemente en Moscú. Acabaron con él antes de que pudiera acabar su campañita, pero otros de la misma calaña trataron continuarla. A los gusanos rusos les ha pasado lo mismo que a sus vecinos ucranianos: la cumbre de Sochi les ha dejado en muy mal lugar. Pero en la situación actual eso importa poco: ¿quién no se ha quedado con el culo al aire?

Pero siempre hay un pero. Los imperialistas no pueden dejar de hacer de las suyas: además de entrevistarse con Putin y Lavrov y en el Kremlin, Nulan no pudo resistir la tentación de rendir pleitesía a eso que llaman “oposición”, es decir, la cofradía de ONG y “personalidades” de la vida social moscovita que son su caballo de Troya. Los equivalentes de Poroshenko y Yatseniuk, para entendernos.

Para terminar, hay que hacerse eco de lo que decía anteayer el New York Times: con la entrevista de Sochi, Estados Unidos pretende sustituir a los europeos en la implementación de los Acuerdos de Minsk-2. Aunque llegan tarde siempre pisan fuerte.

En Hollywood el cine ejerce de portavoz de la Casa Blanca

El viernes Wikileaks reveló 170.000 correos electrónicos y 30.000 documentos de la multinacional Sony, la mayor propietaria de las productoras cinematográficas de Hollywood, que confirman que el cine sigue las directrices ideológicas emanadas de la Casa Blanca para librar una “guerra mediática” contra Rusia.

Miles de documentos prueban que Obama pidió colaboración a la industria cinematográfica para crear una imagen interesada de Rusia. En el archivo hay unas cien direcciones de correo de personal de Sony vinculado con el gobierno de Estados Unidos.

Los correos electrónicos también dejan al descubierto las conexiones entre Sony y el Partido Demócrata, cuyas cenas de recaudación de fondos contaban con la presencia de la cúpula empresarial.

Uno de los mensajes publicados por Wikileaks es una invitación a una cena en la Casa Blanca con la familia Obama, la cual fue enviada por la jefa del personal de Michelle Obama en ese momento, Kristen Jarvis.

En otro de los correos filtrados, el subsecretario del Departamento de Estado norteamericano para Relaciones Públicas, Richard Stengel, invitó a Michael Lynton, director de Sony Pictures, a movilizar sus recursos para una “guerra informativa” contra Rusia.

“Tenemos un montón de desafíos en la lucha contra la narrativa de EI en Medio Oriente y la narrativa de Rusia en Europa central y Europa del Este. En ambos casos, hay millones de personas en estas regiones que están recibiendo una versión sesgada de la realidad”, dice el correo de Stengel.

“No es algo que el Departamento de Estado puede tratar por su cuenta. Me encantaría convocar a un grupo de ejecutivos mediáticos que puedan ayudar a pensar en una mejor forma de responder a estos dos grandes desafíos”, escribió Stengel en el correo dirigido a Lynton.

Por su parte, Lynton respondió con una lista de nombres integrada por el presidente de Walt Disney International, Andy Bird; el director de operaciones de 21th Century Fox; y el exejecutivo de Turner Broadcasting, James Murdoch.

Las revelaciones muestran, además, que Michael Lynton es parte de la junta directiva de RAND Corporation, una organización especializada en la investigación y el desarrollo para el sector militar y de inteligencia de Estados Unidos.

“Los archivos de Sony muestran el flujo de contactos e información entre estas dos importantes industrias. RAND asesoró a Sony en relación con su película The Interview en Corea del Norte, explicó Assange en el comunicado publicado en su sitio web.

La portavoz del Departamento de Estado de Estados Unidos, Marie Harf, respondió a las revelaciones de Wiikileaks al decir que nunca hubieran comparado a Rusia y al autodenominado Estado Islámico, porque los consideran “desafíos muy diferentes”. Harf reconoció que sí existe colaboración con “personas que tienen plataformas” en la esfera de la política exterior de Estados Unidos.

“Contactamos con personas de esos países ajenas al gobierno para hablar con ellas sobre nuestras prioridades. A veces son ellas quienes se ponen en contacto con nosotros. Pero son ellas las que deciden qué van a producir y cuál va a ser el contenido”, afirmó Harf.

Se multiplican las visitas de Tsipras a Moscú

A fin de echar un velo sobre el replanteamiento de las relaciones entre Grecia y Rusia, la prensa europea, fiel portavoz de sus amos imperialistas, ha calificado de “simbólica” la visita de Tsipras a Moscú, no habiendo obtenido resultados concretos. Por el contrario, la revista griega Prothema ha destacado de ella cuatro aspectos importantes, que merece la pena consignar.

El primero es la prolongación del corredor energético “Turkish Stream” que convertirá a Grecia en una plataforma para la distribución del gas ruso en Europa y del que obtendrá 500 millones de euros anuales. Como consecuencia de ello, los ministros de Asuntos Exteriores de Hungría, Serbia, Grecia y Macedonia se reunieron el 2 de abril para firmar una declaración de apoyo al proyecto greco-ruso.

El segundo es que Grecia y Rusia van a constituir empresas conjuntas para eludir las sanciones impuestas por Bruselas a Moscú. Dichas empresas tendrán su sede en Moscú y permitirán a Grecia continuar con sus exportaciones a Rusia.

El tercero es que ambos países van a colaborar en al comercio, las finanzas, el turismo y la cultura, y las empresas rusas podrán acudir a las subastas de las empresas griegas que sean privatizadas, así como a la construcción de infraestructuras. Las empresas rusas están interesadas por el puerto de Salónica y por las vías ferroviarias.

El cuarto es que las empresas rusas participarán en los sondeos de 20 pozos petrolíferos en el Mar Jónico y en el sur de Creta.

Estos acuerdos demuestran, en palabras de Tsipras, que Grecia se dispone a desarrollar una “política exterior multipolar”. Grecia ni es un país mendigo ni una colonia deudora sino un país soberano que tiene un derecho indiscutible a “explotar su papel geopolítico”.

Syriza está llevando a cavo un replanteamiento estratégico de la posición de Grecia en Europa. El segundo día de su estancia en Moscú, en un discurso pronunciado en la Facultad de Relaciones Internacionales de Moscú, Tsipras aseguró que el acercamiento de Grecia a Rusia no ha sido por motivos oportunistas sino que formaba parte de un viraje estratégico en materia económica y energética.

En su discurso el primer ministro griego afirmó también que “es imposible construir la seguridad europea sin Rusia, y mucho menos contra ella”, lo que acompañó con un llamamiento dirigido a la Unión Europea para que restablezca su diálogo con Rusia, e pesar de las discrepancias existentes entre ambas partes sobre Ucrania.

Tsipras ha vuelto de su viaje a Moscú, pero se dispone a regresar otra vez en mayo para participar en las conmemoraciones del 70 aniversario de la derrota del fascismo en Europa y después habrá un tercer viaje a fin de que participe como invitado de honor en Foro Económico de San Petersburgo.

Las visitas a Tsipras a Moscú se van a convertir en una rutina que, por cierto, son mucho más que simbólicas.

Estados Unidos no descarta el empleo de su arsenal nuclear contra Rusia y China

El general Curtis LeMay
Damos por conmúnmente admitido que el mundo está ante una nueva guerra fría, como si la anterior hubiera acabado en algún momento. Quizá algunos utilicen el término en un sentido retórico, para poner la dosis necesaria de dramatismo a una situación que, según parece, carece por sí misma de tal connotación. Seguramente no tienen en cuenta todos los hechos involucrados en la nueva guerra y, muy en particular, la presencia de un dispositivo nuclear que no para de crecer y reorganizarse. Desde luego, todos suponemos que hoy no hay en el mundo un conflicto que pueda justificar -de ninguna manera- el empleo del arma nuclear.

Sin embargo, a finales de marzo se produjo algo significativo en la cadena de mando del ejército estadounidense: el nombramiento del general Robin Fond a la cabeza del Global Strike Command de la Fuerza Aérea Estadounidense. El Global Strike Command se creó en 2008 para agrupar a todas las fuerzas estratégicas nucleares que hasta entonces estaban afectas al Strategic Command, que tenía un carácter mixto, es decir, que participaba tanto de la Fuerza Aérea como de la Marina de Guerra.

La reestructuración vuelve al modelo del Strategic Air Command, que había sido disuelto en 1992, lo cual significa que es la primera vez que un general de cuatro estrellas de la Fuerza Aérea se pone a la cabeza del mando estratégico. Los tiburones del Pentágono han recordado los tiempos de Curtis LeMay, aquel viejo perro de los sesenta que proponía “golpear primero” (First Strike), es decir, atacar a la URSS con armas nucleares sin la necesidad de ninguna excusa previa.

Hasta ahora Curtis LeMay había sido convenientemente relegado a un segundo plano, casi al olvido. Era una antigualla de la guerra fría, del puente aéreo de Berlín, de los vuelos U2 y de la crisis de los misiles de Cuba. La reestructuración del mando estratégico corre en paralelo con el rescate de este general, que también formó parte de la Fuerza Aérea. Sus teorías vuelven a un primer plano, lo cual es harto significativo de los ambientes que circulan por Washington. La estrategia de atacar primero ya no parece tan descabellada.

Desde que se retiró a mediados de los años sesenta, es decir, hace ya medio siglo el general LeMay era sinónimo de masacre, pero de ese tipo de masacres de tecnología avanzada, de última generación. Desde el final de la Segunda Guerra Mundial defendió los bombardeos masivos sobre Japón, incluso sobre las ciudades más pobladas, incluso sobre civiles inocentes. En mayo de 1945 dijo a sus oficiales en el Weekly Intelligence Review: “Buscamos y destruimos al enemigo allá donde se encuentre, en el mayor número posible. Para nosotros, no hay civiles en Japón”.

Para ordenar bombardeos, como el de Tokio en marzo de 1945, habría que ser especialmente amoral, y los carniceros del imperialismo, como LeMay, se definen exactamente así: “Matar a los japoneses no me preocupaba mucho en aquella época. Supongo que si hubiera estado en el lado de los vencidos, hubiera sido juzgado como un criminal de guerra.

Han pasado 70 años desde entonces, pero los criminales de guerra convictos y confesos vuelven por donde solían. Un artículo de la revista Foreign Affairs de marzo de 2006 recordó la estrategia First Strike para la nueva guerra fría: “Estados Unidos dispone hoy de una superioridad nuclear que le permitiría, si fuera necesario, plantearse un primer golpe nuclear estratégico contra sus dos principales adversarios, Rusia y China”.

Lo dijo MacNamara respecto de China en tiempos de Kennedy y lo ha repetido Chebarchin, el antiguo dirigente del servicio de inteligencia exterior de Rusia: “Lo único que Occidente espera de Rusia es que Rusia no exista”. Se puede llamar de muchas maneras: aniquilación, exterminio… Para lograrlo no hay nada mejor que empezar lanzando bombas nucleares sin previo aviso, sin motivo aparente.

Si se vuelven a analizar con atención las declaraciones de los altos oficiales del Pentágono en los últimos años, se verá una clara evolución hacia la catástrofe. En 2006 matizaban cuando se referían a Irán. En 2011 aún eran cautos al desatar la guerra en Siria. Ahora tienen la lengua mucho más floja porque su hegemonía mundial es cada vez más difícil de preservar. El mes pasado las declaraciones del general Dempsey, presidente del Comité de Jefes de Estado Mayor, justificando en envío de armas a Ucrania supusieron un salto cualitativo, aunque fuera verbal.

Todas las peleas empiezan así: a alguien se le va lengua y acaban en las manos. Los bocazas son gente peligrosa y el Pentágono está lleno de ellos. Ese tipo de matones piensa que la guerra con Rusia y China es inevitable. Pero si es inevitable, ¿por qué esperar, ¿por qué no empezar dando el primer golpe, un golpe contundente, capaz de aturdir al adversario?

Finalmente, hay una trampa que favorece hoy más que nunca el delirio imperialista de lanzar bombas nucleares sobre la población de cualquier país del mundo: nadie cree que eso sea posible. Hace 50 años existía un poderoso movimiento contra la fabricación e instalación de armamento nuclear. Hoy no existe nada de eso, e incluso hay varios estúpidos que se regodean de ello porque lo que antes se llamaba “coexistencia pacífica”, la lucha contra la guerra nuclear, les sabe a poco, les suena a blandengue.

¿Se creían Ustedes que todos los estúpidos están en el Pentágono? ¡Qué error!

La via al rearme militar en Europa queda expedita

El 11 de marzo Rusia se retiró unilateralmente del llamado “Foro de Weimar”, un grupo consultivo informal de intercambio con Alemania, Francia y Polonia creado en 1991 para reducir la presencia de armamento convencional en Europa central.
El Foro se creó como consecuencia de la firma del Tratado para la reducción de armas, lo que significa que Rusia se retira de dicho Tratado.

Dicho Tratado se firmó en 1990 para establecer límites al armamento de la OTAN y el Pacto de Varsovia estacionado en Europa. Tras la disolución de la URSS, fue ratificado por 30 países, entre ellos los miembros de los dos bloques militares, así como ocho antiguos miembros de la URSS.

Gorbachov firmó el Tratado y aceptó la reunificación alemana a cambio de que la OTAN no se ampliara hacia el este, un compromiso que Estados Unidos no mantuvo. La adhesión a la OTAN de algunos integrantes del Pacto de Varsovia rompió el equilibrio militar que el Tratado pretendió preservar.

No obstante, de una manera formal el Tratado siguió vigente formalmente y quedaron algunos de los organismos en los que se reunían, así como determinadas tareas de inspección, que ahora desaparecen de manera total.

En 1999 la Organización de Cooperación y Seguridad Europea trató de revitalizar una versión adaptada del Tratado, que fue ratificada por sólo cuatro países: Rusia, Bielorrusia, Kazajistán y Ucrania. Para justificar su negativa los miembros de la OTAN pusieron como condición que Rusia retirase sus tropas de Georgia y la región separatista moldava de Transnistria.

Ante el fracaso, en 2007 Rusia suspendió la aplicación del Tratado, intentando inútilmente que los países de la OTAN ratificaran la nueva versión aprobada de 1999. Ahora desaparece de manera completa y algunos países europeos (Alemania, Francia y Polonia) lo han lamentado en un comunicado oficial difundido el viernes en el que culpan a Rusia del debilitamiento “de la arquitectura de seguridad en Europa”.

La via al rearme militar en Europa queda, pues, expedita. El Tratado era un estorbo para los planes militares de la OTAN de incrementar su presencia militar en el este de Europa y, en definitiva, de inciar las hostilidades en el Viejo Continente.

Rusia tiene una oferta que Grecia no puede rechazar

La presencia de ministros y políticos griegos en Moscú forma ya parte del paisaje corriente de la capital rusa. A principios de esta semana el visitante fue Panagiotis Lafazini, ministro de Energía, que acudió acompañado de Thanasis Petrakos, un diputado de Syriza. Pero la gran cita es la semana que viene, el 8 de abril, cuando se celebre la cumbre entre Tsipras y Putin.

En Washington están que se suben por las paredes. No hay más que leer la entrevista del diario polaco Dziennik Gazeta Prawna al incombustible Brzezinski quien, junto con Kissinger, es el ágora de la estrategia imperialista de las últimas décadas. Veamos una de sus respuestas:

“Una Grecia amiga de Moscú podría retardar e incluso paralizar con su veto la respuesta de la OTAN a una violación de la defensa colectiva. Tras la anexión de Crimea en 2014, Rusia podría dirigir su apetito hacia Moldavia, Georgia y Azerbayán, tras lo cual los países bálticos y Polonia, miembros de la Alianza Atlántica, podrían convertise en un objetivo”.

El artículo 5 del Tratado fundacional de la OTAN prevé una respuesta colectiva de la organización imperialista ante una agresión a cualquiera de sus 28 miembros, aunque en su seno está previsto que la decisión se adopte por unanimidad, lo cual significa que Grecia podría paralizar la respuesta militar, al menos durante un cierto tiempo.

Brzezinski no menciona a Ucrania porque aún no forma parte de la OTAN, pero los esfuerzos del imperialismo por introducirles dentro de la Alianza resultarían inútiles si el 8 de abril Tsipras llega a un acuerdo estratégico con Putin.

Las palabras de Brzezinski contribuyen a poner la crisis griega en su verdadera dimensión que, desde luego, va mucho más allá de las deudas, el déficit, el Banco Central Europeo y la Unión Europea. Además, en el conflicto está claro que Grecia puede jugar muchas más bazas de las que Alemania sospechaba. Incluso se podría decir que esas bazas son de peso.

Syriza tiene encima encima de la mesa en Atenas un programa de cooperación ambicioso con Rusia y China que va mucho más allá de las deudas económicas y que, a buen seguro, el miércoles de la semana que viene Putin le va a confirmar y del que forma parte la posibilidad de suministrarles todas las armas que Grecia necesite.

Esa oferta es lo que explica una enigmática frase que Brzezinski deja caer en su entrevista: si Grecia firma un acuerdo estratégico con Rusia, a quien le puede interesar que salga de la OTAN es al imperialismo.

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