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Kirguistán cierra la base militar estadounidense que tenía en su territorio

De Kirguistán se puede decir que es un “pivot geopolítico”, pero Hegel diría también aquello que la intelectualidad pequeño burguesa no ha acabado de entender nunca: que es un pueblo “sin historia” porque su Estado nació con el fin de la URSS, es decir, sólo tiene 25 años de edad. Es, pues, un adolescente en medio de la hoguera de Asia central.

Nadie calificó su independencia como una “revolución”, seguramente porque fue todo lo contrario, una contrarrevolución. Kirguistán salió de la URSS para firmar inmediatamente después, en 1993, un acuerdo de “cooperación” con Estados Unidos que otorgaba la condición diplomática al personal militar estadounidense y permitía que los imperialistas negociaran sin pagar impuestos ni aduanas.

Además, Estados Unidos instaló una base militar en Manas, cerca de la capital, que utilizó para sus operaciones en Afganistán. Desde 2001 transitaron por ese complejo cinco millones y medio de tropas.

Varios incidentes, como el asesinato de un civil y rumores de vaciado de combustible locales, resultaron en las protestas de la población local contra la base imperialista, exigiendo su cierre.

A Kirguistán le ocurre como a Ucrania. Parece que Moscú tiene un imán atractivo. Muchas de las antiguas repúblicas nacidas del vientre de la URSS son como ese hijo pródigo que regresa tras haberse marchado.

Pero al imperialismo esos retornos no le gustaron, lo mismo que a la pequeña burguesía, que los califica como “expansionismo ruso”, que es como salir de casa para ir al rellano de la escalera para decirle al vecino que deje de meter ruido porque no deja dormir.

En 2005 el imperialismo orquestó una “revolución” a la que llamaron “de los tulipanes” para impedir que Kirguistán volviera a encontrarse con Rusia.

Fue inútil. El gobierno kirguís ha cerrado la base aérea y el mes pasado anuló el acuerdo firmado hace 10 años con Estados Unidos. El imperialismo pierde así otro importante punto de apoyo en Asia central. De esa manera va a ser difícil que Kirguistán se convierta en un foco de yihadismo y desestabilización, como Irak o Libia.

Por lo demás, la decisión es coherente con la decisión del gobierno kirguís de formar parte de la Unión Eurasiática y de la Organización del Tratado de Seguridad Colectiva, junto con Kazajistán y Tayikistán. Se trata, pues, de un alineamiento lógico de Kirguistán con Rusia y con China, sus vecinos.

Para justificar la ruptura con Estados Unidos el presidente kirguís Atabaiev criticó duramente a Estados Unidos por tratar de crear un estado de “caos controlado” por la decisión del Departamento de Estado de condecorar a Azimion Askarov, condenado a cadena perpetua por organizar enfrentamientos interétnicos ente uzbekos y kirguises en 2010 que causaron la muerte de más de 100 personas.

El de 2010 es uno de tantos incidentes que se han producido entre Estados Unidos y Kirguistán y que han acabado en otro giro de turca en la políitica exterior del gobierno centroasiático. El 8 de mayo el embajador llevó a cabo una de sus típicas provocaciones: felicitó a Kirguistán por su participación en la Segunda Guerra Mundial, sin mencionar a la URSS, de la que formaba parte, ni tampoco a Rusia.

El 25 de junio un vídeo en Youtube mostraba una afable entrevista del embajador con un lacayo local de los que se dedican a fabricar revoluciones de colorines en las antiguas repúblicas soviéticas. Es el doble juego de Estados Unidos, que con una mano firma un acuerdo de “cooperación” con el gobierno y con la otra organiza la desestabilización.

Recientemente se produjo el aterrizaje en el aeropuerto de la capital, Biskek, de un misterioso vuelo de un avión Antonov, seguramente procedente de Ucrania, del que se sospecha que trasladaba 150 toneladas de documentación diplomática confidencial de la embajada. Lo más probable es que allí estuvieran los proyectos imperialistas dirigidos, no sólo contra Kirguistán, sino también contra China en la región fronteriza de Xinjian.

Rusia es el próximo objetivo militar del Califato Islámico

Thierry Meyssan

[…] Al término de la Segunda Guerra Mundial, la CIA reunió a los musulmanes que trabajaban para el Reich y que habían logrado escapar. Y los incorporó al AmComLib, o sea el American Committee for the Liberation of the Peoples of Russia que difundía su propaganda a traves de Radio Liberty. Posteriormente, esa estación se fusionó con Radio Free Europe.

Durante todo el periodo de la guerra fría, la CIA utilizó numerosos agentes tártaros para sabotear la economía de la Unión Soviética. En los años 1950, la CIA creó una mezquita en Alemania para utilizarla como base de retaguardia en esa operación. Más tarde puso la dirección de esa mezquita en manos de Said Ramadan y de la Hermandad Musulmana. Sobre eso trata la investigación de Ian Johnson, titulada Una mezquita en Munich (*).

En los años 1960, los tártaros antisoviéticos se agruparon alrededor Mustafa Yemilev, también conocido bajo el nombre turco de Mustafa Abdulcemil Cemiloglu, en el seno de la Unión de la Juventud de los Tártaros de Crimea. En 1969, este individuo se unió al grupo de Andrei Sajarov, obteniendo así una reputación injustificada de personaje hostil a la violencia. Condenado en 7 ocasiones debido a sus vínculos con la CIA, pasó en la cárcel un total de 10 años, hasta que Mijaíl Gorbatchov lo autorizó a regresar a Crimea.

En 2004 participó en la “revolución naranja”, organizada por la CIA siguiendo los consejos de Gene Sharp. Se convierte entonces en diputado de los tártaros ante el Parlamento ucraniano.

El 8 de mayo de 2007, aniversario de la derrota nazi, su organización participa en el Congreso Constituyente del “Frente Antiimperialista”, reunido por la CIA en Ternopol (oeste de Ucrania). Todas las organizaciones nazis e islamistas de Europa participan en ese congreso. Doku Umarov, emir del Cáucaso y presidente del Emirato Islámico de Ichkeria (Chechenia), no puede participar en la reunión pero envía una carta de acogida y respaldo. El Frente elige como presidente al nazi Dimitro Yarosh, quien más tarde tendrá un papel central en el golpe de Estado [de Kiev] y se convertirá en secretario adjunto del Consejo de Seguridad Nacional de Ucrania.

En 2013, Mustafa Yemilev hace campaña contra el reconocimiento del genocidio [turco] contra el pueblo armenio y amenaza al Estado con las peores represalias si se empaña así el honor de Turquía.

Durante el golpe de Estado de la plaza Maidan, a finales de 2013 y principios de 2014, Yemilev respalda el régimen golpista. Jóvenes tártaros, que estaban participando en la yihad en Siria, son enviados rápidamente a Kiev por los servicios secretos turcos para organizar a los manifestantes en la plaza junto a los grupos nazis.

Mustafa Yemilev se une al bloque de Yulia Timochenko, se opone al referéndum sobre la reintegración de Crimea a la Federación Rusa y da una conferencia de prensa conjunta con Ahmet Davutoglu –en Ankara– llamando a boicotear esa consulta.

El 14 de marzo, es recibido por el Consejo del Atlántico Norte en la sede de la OTAN, en Bruselas.

El 13 de junio de 2014, en ocasión de un viaje del presidente Obama a Polonia, Mustafa Yemilev recibe del gobierno polaco el premio de Solidarnosc, ascendente a 1 millón de euros. El presidente polaco Bronislaw Komorowski le entrega personalmente la recompensa, en presencia del secretario de Estado John Kerry, del presidente ucraniano Petro Porochenko y del viceprimer ministro turco Bulent Arinc.

El 1 de agosto de 2015, Yemilev preside el Congreso Mundial de los Tártaros, en Ankara. Junto a él se hallaban tanto el ministro ucraniano de Relaciones Exteriores, Pavlo Klimkin, como el viceprimer ministro turco, Numan Kurtulmus. Más de 700 personas participaban en el Congreso, representando más de 200 organizaciones.

Al final del Congreso, Mustafa Yemilev anunció la creación de una brigada internacional musulmana para retomar Crimea. Esa brigada tendrá su base en Jerson, donde ya se encuentra un gobierno provisional de Crimea en el exilio, y debe incluir voluntarios provenientes de las Repúblicas de Tartaristán y Chechenia, así como de Uzbekistán y Azerbaiyán y de la región georgiana de Meskhetia.

Finalmente, Yemilev y su segundo, Refat Abdurakhmanovich Chubarov –en turco, Refat Abdurahmanoglu Cubarov– fueron recibidos por el presidente turco Erdogan.

La historia no dice si Recep Tayyip Erdogan tiene intenciones de incluir en esa brigada algunos de los actuales combatientes del Emirato Islámico o si sólo les asignará nuevos elementos. Lo que sí es seguro es que no se trata de una brigada internacional para defender los derechos de los tártaros de Crimea sino para agredir a Rusia con ese absurdo pretexto.

Más que nunca, el señor Erdogan se reafirma como supervisor del terrorismo islamista mundial.

(*) Los lectores pueden obtener documentos de la CIA descargándolos desde el sitio web del Wilson Center:
http://digitalarchive.wilsoncenter.org/search-results/1/%7B%22subject%22%3A%221602%22%7D
Fuente: http://www.voltairenet.org/article188434.html

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– El islamismo funciona con mando a distancia

La OTAN y Rusia se preparan para una guerra de grandes dimensiones

Aparte de la escalada verbal entre Moscú y las capitales de los países occidentales, la OTAN y Rusia se preparan para la guerra, afirma un grupo de antiguos políticos y ministros de asuntos exteriores y de defensa, la ELN (Red de Liderazgo Europeo).

El miércoles la referida organización presentó un informe indicando que los ejércitos de ambos bloques hace tiempo que se entrenan “para lo peor”. Tras analizar el despliegue progresivo de unidades por ambas partes, “especialmente las maniobras militares del ejército ruso”, el informe concluye que la naturaleza y la escala de las operaciones indican que las maniobras no se han concebido para ser aplicadas a un beligerante hipotético, como se ha dicho oficialmente, sino que cada bando se entrena claramente con la capacidad del otro y la vista puesta en la guerra.

En marzo Rusia organizó ejercicios militares con 80.000 hombres, comprendidas tropas de las fuerzas aéreas y unidades Spetsnaz, 12.000 vehículos y 220 aviones. Este ensayo se llevó a cabo en la frontera de Rusia con Europa y al norte del país.

Las maniobras comprendían el despliegue de unidades paracaidistas, simulacros de batallas navales y de operaciones para defender los centros de mando del ejército ruso. En uno de los ejercicios, un comando simuló una penetración en los cuarteles generales de la Flota del Norte con base en Murmansk. Según el ELN esos ejercicios podrían ser concebidos en la perspectiva de la OTAN.

Por su parte, la OTAN organizó maniobras que también parecían tener un único adversario en Europa del este. El más pequeño de ellos supuso la movilización de 15.000 efectivos y tenía por objeto la invasión de un estado miembro de la OTAN, que las tropas debían impedir.

Los planificadores de la OTAN se dieron cuenta en esa ocasión que debían revisar la organización logística para permitir el desplazamiento de grandes cantidades de materiales y equipamiento en toda Europa, porque los procedimientos actuales datan del periodo de la guerra fría.

“Tras el comienzo de la crisis de Ucrania asistimos a una intensificación de las maniobras y a un aumento de su alcance”, comenta Lukasz Kulesa, investigador del ELN. “Rusia aumenta la preparación para el combate de sus fuerzas y trata de enviar un cierto número de mensajes a la OTAN. La maquinaria rusa ha demostrado que puede desplazarse mucho más fácilmente que la OTAN. La OTAN se adapta a esa situación… Se sitúa entre los dos… Trata a Rusia como un verdadero oponente, lo que implica que las maniobras de la OTAN deberían ser mucho más vastas e importantes”.

La quinta columna de Washington en Rusia y China

Paul Craig Roberts

Rusia y China tardaron dos décadas en entender que las organizaciones “prodemocráticas” y de “derechos humanos” que operan dentro de sus países son organizaciones subversivas financiadas por el Departamento de Estado de Estados Unidos y una colección de fundaciones privadas estadounidenses organizadas por Washington. El verdadero propósito de estas Organizaciones No Gubernamentales (ONG) es sostener la hegemonía de Washington mediante la desestabilización de estos dos países capaces de hacer resistencia a la hegemonía de Estados Unidos.

La Quinta Columna de Washington inició “revoluciones de colores” en las antiguas provincias rusas, tales como Georgia, el lugar de nacimiento de Joseph Stalin y Ucrania, una provincia rusa durante siglos.

Cuando Putin fue elegido la última vez, Washington fue capaz de utilizar su Quinta Columna para llevar a miles de manifestantes a las calles de Rusia afirmando que Putin había “robado las elecciones”. Esta propaganda estadounidense no tuvo efecto en Rusia, donde los ciudadanos respaldan a su presidente en un 89%. El otro 11% se compone casi en su totalidad de los rusos que creen que Putin es demasiado suave hacia la agresión de Occidente. Esta minoría apoya a Putin también. Ellos solo quieren que sea más duro. El porcentaje real de la población que Washington ha sido capaz convertir en agentes traidores es sólo el 3 a 2 por ciento de la población. Estos traidores son los “occidentales”, los “integracionistas atlánticos”, que están dispuestos a que su país sea un estado vasallo de Estados Unidos a cambio de dinero. Pagado a ellos, por supuesto.

Pero la capacidad de Washington de poner su Quinta Columna en las calles de Moscú tuvo un efecto sobre los incautos estadounidenses y europeos. Muchos occidentales hoy en día creen que Putin robó las elecciones y tiene la intención de usar su posición para reconstruir el imperio soviético y aplastar a Occidente. No es que aplastar a Occidente fuera una cosa difícil de hacer. Occidente ya prácticamente se ha aplastado a sí mismo.

China, obsesionada con volverse rica, ha sido un blanco fácil para Washington. La Fundación Rockefeller está apoyando profesores chinos pro-estadounidenses en las universidades. Las corporaciones estadounidenses que operan en China crean “juntas” superfluas en las cuales son incluidos los familiares de la clase política gobernante y les pagan altos “honorarios como directores”. Esto compromete la lealtad de la clase dirigente china.

Con la esperanza de haber comprometido a la clase dirigente china con dinero, Washington lanzó entonces sus ONG en Hong Kong a protestar, con la esperanza de que las protestas se extendieron a China y que la clase dominante, comprada con dinero estadounidense, fuesen lentos en reaccionar ante el peligro.

Rusia y China finalmente captaron. Es sorprendente que los gobiernos de los dos países a los que Washington relaciona como “amenazas” fuesen tan tolerantes con las ONG con financiación extranjera durante tanto tiempo. La tolerancia de Rusia y China a la Quinta Columna de Washington debe haber alentado en gran medida a los neoconservadores estadounidenses, empujando así al mundo más cerca de un conflicto.

Pero como dicen, todo lo bueno llega a su fin. The Saker informa que China finalmente ha tomado medidas para protegerse de la subversión de Washington. Rusia, también, ha actuado en su defensa, expulsando a la “Fundación Nacional para la Democracia” (NED por sus siglas en inglés) Estadounidense.

Nosotros, los estadounidenses necesitamos ser humildes, no arrogantes. Tenemos que reconocer que el nivel de vida de Estados Unidos, a excepción de los favorecidos del 1%, está en un ya largo declive y ha sido así durante dos décadas. Para que la vida en la tierra pueda continuar, los estadounidenses necesitan entender que no es Rusia y China, más de lo que fue Saddam Hussein, Gadafi, Assad, Yemen, Pakistán y Somalia, las que son amenazas para Estados Unidos. La amenaza para Estados Unidos reside enteramente en la demente ideología neoconservadora de la hegemonía de Washington sobre el mundo y sobre el pueblo estadounidense.

Este objetivo arrogante compromete a Estados Unidos y sus estados vasallos en una guerra nuclear.

¿Si los estadounidenses despertaran, serían capaces de hacer algo respecto a su gobierno fuera de control? ¿Son los europeos, después de haber experimentado los resultados devastadores de la Primera y Segunda Guerra Mundial, capaces de entender que el daño increíble hecho a Europa en esas guerras es minúsculo en comparación con el daño causado por la guerra nuclear?

Si en la UE hubiera un gobierno inteligente e independiente, la UE prohibiría absolutamente que cualquier país miembro acoja misiles anti-balísticos estadounidense o cualquier otra base militar en cualquier lugar cerca de las fronteras de Rusia.

Los grupos de presión de Europa del Este en Washington quieren vengarse de la Unión Soviética, una entidad que ya no está con nosotros. El odio se transmite a Rusia. Rusia no ha hecho nada, excepto haber dejado de leer la Doctrina Wolfowitz y haberse dado cuenta de que Washington tiene la intención de gobernar el mundo, para lo cual necesita prevalecer sobre Rusia y China.


Fuente: http://sputniknews.com/columnists/20150802/1025327077.html

Rusia mata a 8 miembros del Califato Islámico en el Cáucaso

Ayer las fuerzas de seguridad de Rusia atacaron a una unidad asociada al Califato Islámico que operaba en el norte del Cáucaso, según un comunicado del Comité Antiterrorista ruso. La policía ha matado a 8 de ellos, ha capturado explosivos, armas y unos 2.000 cartuchos.

Entre los muertos se encuentra uno de los organizadores del ataque a los edificios del gobierno en Grozni, la capital de Chechenia, en diciembre de 2014, según la misma fuente.

La operación tuvo lugar en un bosque de la República de Ingusetia, en el sudoeste del Cáucaso.

El comunicado oficial asegura que la unidad se había incorporado recientemente al Califato Islámico. Todos ellos eran cómplices de un cierto número de delitos de carácter terrorista, en especial asesinatos de policías y extorsión a empresarios para la obtención de fondos.

En abril una nota del Servicio Federal de Seguridad ruso (FSB, antiguo KGB) ya advirtió de que el Califato Islámico había llegado al Cáucaso norte, donde había captado a varias unidades islamistas que actuaban en esa zona.

«Algunos comandantes del grupo terrorista ‘Emirato del Cáucaso’ han jurado lealtad al Califato Islámico. La amenaza es real», advirtió en Tashkent, capital de Uzbekistán, Serguéi Smirnov, número dos del FSB, al concluir la reunión de la Estructura Regional Antiterrorista de la Organización de Cooperación de Shangai (OCS).

El responsable de los servicios de inteligencia rusos calculó que miles de ciudadanos de los países de la OCS combaten en las filas del Califato Islámico. Smirnov aseguró que al menos 1.700 ciudadanos rusos y otros 300 tayikos se habían integrado en la milicia takfirista.

Los responsables de las políticas antiterroristas de la OCS, integrada por Rusia, China, Kazajistán, Kirguizistán, Uzbekistán y Tayikistán, acordaron impulsar la cooperación de sus servicios secretos para vigilar todos los movimientos de los terroristas en sus respectivos territorios.

«Se trata de hacer labores de vigilancia por parte de los servicios de inteligencia de los países de la OCS, intercambiar información, recopilar datos personales de los terroristas y seguir sus movimientos», explicó Smirnov entonces.

Los rusos que luchan en las filas del Califato Islámico

Marta Ter y Ryskeldi Satke

El auge de Daesh o Estado Islámico (EI) en Siria e Irak, y su impacto en la región circundante de Eurasia, ha suscitado preocupaciones en Rusia y en las repúblicas de Asia Central por el posible alcance de su influencia. De los 20.000 extranjeros reclutados que combaten en Irak y Siria en las filas del EI y de otros grupos extremistas, se cree que cerca de 2.000 son rusos y aproximadamente 1.500 de Asia Central.

Durante décadas, el Cáucaso Norte ruso ha sido una región propensa a la inestabilidad y a la violencia. Tras el colapso de la Unión Soviética, el Kremlin libró dos guerras en Chechenia contra una nación rebelde -de alrededor de un millón de habitantes- que había luchado para independizarse de Rusia durante dos siglos. Después de la última campaña militar rusa en la primera década del siglo XXI, la inestabilidad de Chechenia se expandió al resto de las repúblicas que conforman el Cáucaso Norte.

El conflicto, que empezó siendo un movimiento nacionalista secular en los noventa y que inicialmente estuvo localizado en Chechenia, se transformó en una insurgencia yihadista. Hoy en día, los combatientes del autoproclamado Emirato del Cáucaso luchan en el Cáucaso Norte con el objetivo de establecer un Estado pancaucásico en el que impere por la sharia. Asimismo, se ha reportado que, anteriormente, insurgentes centroasiáticos mantuvieron contactos con los norcaucásicos, y en algunas ocasiones tomaron parte de las operaciones de guerra de guerrillas contra el ejército ruso. En los noventa, el infame comandante checheno Shamil Basayev mantuvo estrechos lazos con la Oposición Tajika Unida (UTO), y entre 1995 y 1999, cientos de combatientes centroasiáticos y norcaucásicos entrenaron juntos en el campo de entrenamiento checheno dirigido por Shamil Basayev y su compañero, el yihadista saudí Ibn al-Khattab.

En la primera década del siglo XXI, el influyente extremista ruso Said Buryatsky viajó frecuentemente desde el Cáucaso Norte a Kazajstán. Sus panfletos propagandísticos fueron distribuidos entre sus seguidores kazajos y, a partir de 2008, docenas de jóvenes se dirigieron al Cáucaso Norte para unirse al Emirato del Cáucaso.

En el último año, parece que la dinámica de la insurgencia regional en Rusia ha disminuido tras la escalada del conflicto en Siria, donde cientos de combatientes del Cáucaso Norte se han trasladado para unirse al EI o a facciones próximas a la rama de Al-Qaeda en la zona, el Frente Al-Nusrah.

Según diversos informes, los primeros voluntarios norcaucásicos llegaron a Siria hace tres años. Una tendencia similar se ha observado con los guerrilleros centroasiáticos, que comenzaron a acudir a Siria en 2012. Desde el principio, estos combatientes estuvieron activos en unidades autónomas dispersas por el sur de Siria, a lo largo de la frontera turca. Pronto, la mayoría de estos grupos fueron incorporados a la conocida como Brigada Muhajireen, cercana al Frente Al-Nusrah y que empleaba el ruso como lingua franca. No obstante, cuando los combates desembocaron en una guerra abierta en Siria e Irak, muchos de los combatientes rusoparlantes del Cáucaso Norte y de Asia Central lucharon junto al EI y se dispersaron en otros grupos, principalmente vinculados al Frente Al-Nusrah.

Se piensa que los reclutas viajaron a Siria a través de Turquía, que es vista como una puerta de entrada fácil a la zona de conflicto gracias al régimen de visado favorable que mantiene con Rusia y las repúblicas de Asia Central. Sigue siendo un tema debatido si los centroasiáticos fueron reclutados por las redes yihadistas en sus lugares de origen o en el extranjero. La mayoría de los migrantes centroasiáticos que buscan empleos temporales en Rusia se encuentran a menudo en un ambiente estresante, se enfrentan a duras condiciones asociadas a la discriminación, al abuso y a la extorsión por parte de la policía rusa. Por otra parte, la intolerancia racial en Rusia empuja a estos migrantes hacia la búsqueda de lazos más estrechos con las comunidades no-eslavas, que poseen un bagaje cultural similar y comparten la misma religión.

Esencialmente, los migrantes uzbekos, tajikos y kirguises están expuestos a las doctrinas fundamentalistas tras ser introducidos en las comunidades y grupos de orientación yihadista (incluidos los salafistas) de las ciudades rusas, que predican una versión radical del Islam. En algunos casos, acudir a las mezquitas en Rusia puede generar sospechas entre las agencias de seguridad de sus países de origen, una vez han regresado.

Evidentemente, las autoridades rusas creen que Moscú se ha convertido en zona de reclutamiento para grupos extremistas prohibidos fuera de Cáucaso Norte. Y, en meses recientes, los oficiales centroasiáticos han confirmado también que sus compatriotas ahora en Siria fueron reclutados en las grandes ciudades rusas. Un vídeo reciente de de un alto mando de la policía especial tajika, el comandante Gulmurod Khalimov, anunciando su enrolamiento en el EI, ha generado consternación en su país. En las imágenes, Khalimov aseguró que el ‘Califato’ debía extenderse hasta Tajikistán. Igualmente, el ex-miembro del servicio secreto tajiko hizo hincapié en las en las difíciles condiciones de los trabajadores en Rusia, y llamó a los migrantes centroasiáticos a unirse al EI: ‘Haced la yihad, venid al Estado Islámico. Es más fácil aquí [Siria] que allí [Rusia]‘.

En otro orden de cosas, Internet y las redes sociales, donde fácilmente puede accederse a la propaganda del EI, han sido herramientas útiles para el reclutamiento en las mencionadas regiones de la antigua Unión Soviética. Los migrantes de Asia Central son el grupo social más susceptible de ser reclutados online debido a múltiples factores, entre los que se encuentran la separación de sus familias, la exclusión y la marginalización en las ciudades rusas. Estos factores proporcionan oportunidades a los reclutadores del IS. En este sentido, las redes sociales rusas más populares, como Odnoklassniki o Vkontakte se han convertido en tierra fértil para los grupos radicales.

El ala propagandista del EI, al-Hayat, produce atractivos contenidos y disemina material de reclutamiento potencialmente efectivo para los radicales que siguen la guerra en Siria a través de las redes sociales. Las fuentes digitales del EI proporcionan a los outsiders una mirada hacia el interior de la organización, y alaban a los jóvenes extranjeros que se enrolan y viven en el ‘Califato’, representándolos como héroes. La campaña de difusión del EI está incidiendo más entre las generaciones jóvenes, y los potenciales reclutas tienden a creer que también pueden ser un actor protagonista de la yihad global. En su esfuerzo por reclutar combatientes de Rusia y del espacio de la antigua Unión Soviética, el EI ha lanzado recientemente un canal de propaganda en ruso llamado Furat Media.

En última instancia, no está claro si el flujo de reclutamiento de Rusia y Asia Central decaerá pronto. En la región del Cáucaso Norte ruso, el Emirato del Cáucaso ha perdido mucho apoyo entre su militancia, debido a las deserciones hacia el EI. Cada vez más altos cargos del Emirato del Cáucaso están abandonando la organización y uniéndose al IS. Por otra parte, algunos predicadores islámicos de renombre en la región han viajado a Siria, animando a sus seguidores a unirse a grupos extremistas en Oriente Medio.

El pasado mes de junio, los emires de las cuatro principales regiones que conforman el Emirato del Cáucaso juraron lealtad al líder del EI Al Bagdadi. El EI aceptó de inmediato el juramento y nombró a un militante local, Abu Mohammad al-Qadari como el nuevo emir del Cáucaso, al mismo tiempo que establecía una nueva vilayat (provincia) del Estado Islámico en el Cáucaso (Wilayat Kavkaz).

A pesar de los esfuerzos del Kremlin para intentar evitar el creciente flujo de sus ciudadanos hacia Siria, éste se ha convertido en un motivo de gran preocupación para la seguridad interna de Rusia que teme el regreso de los yihadistas. El Kremlin deberá hacer frente a la amenaza terrorista en un momento de confrontación entre Putin y Occidente, y la crisis en curso en Ucrania.

Fuente: http://www.passim.eu/de-rusia-a-siria-el-reclutamiento-del-estado-islamico/

Rusia y China están en plena luna de miel

Ni en los viejos tiempos de Stalin y Mao las relaciones entre ambos países fueron tan buenas. Por ejemplo, nunca hubo maniobras militares conjuntas entre ambos ejércitos, como las que hubo recientemente en el Mediterráneo. Rusia y China viven una auténtica luna de miel que expresa el desplazamiento de los ejes de la economía mundial hacia el Pacífico.

Desde que Xi Jinping asumió la presidencia en 2013 se ha reunido con Putin al menos en 10 ocasiones y hay indicios más que sobrados de una coordinación diplomática muy estrecha. Por ejemplo, las votaciones de ambos en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, del que son miembros permanentes, suelen coincidir a menudo.

Ambos países participan en la Organización de Cooperación de Shanghai y en el grupo de los BRICS. Ni Rusia ni China han aceptado someterse a las normas de supervisión del Organismo Internacional de la Energía Atómica, e incluso han firmado un tratado “de no agresión” en el ciberespacio, el primero que conoce la historia y que pone al descubierto a internet como un instrumento de la guerra moderna.

El año pasado Rusia firmó un acuerdo estratégico para abastecer anualmente a China de gas natural hasta mediados de este siglo. La factura equivale a 400.000 millones de dólares, el contrato más gigantesco que ha conocido la historia.

Las exportaciones rusas de petróleo a China han doblado a las de Arabia saudí y, lo que es más importante: Pekín las paga en yuanes. Es una revolución, dice el periódico Frankfurter Allgemeine Zeitung, que cambia radicalmente le mercado petrolero mundial.

Si la monarquía saudí quiere recuperar su mercado, también deberá aceptar los pagos en yuanes. Esa situación puede alterar las coordenadas políticas que hasta hora estaban vigentes en Oriente Medio.

Además, hay otros factores que refuerzan aún más los vínculos entre Rusia y China: muchos de los contratos de suministro de petróleo no se cobran en efectivo sino en préstamos. China está interesada en que Rusia invierta en su país. No se trata sólo de inversiones directas sino también indirectas. Los fondos soberanos de Rusia y China han creado un Fondo de Inversión Directa que contará con 1.000 millones de dólares desembolsados por ambos países.

Pero Rusia no es un caso aislado. En noviembre los datos Swift indicaban que ya hay 15 países en los que más del 10 por ciento de sus intercambios con China se pagan en yuanes, lo que refuerza la posición de China como potencia financiera.

En la mejora de las relaciones entre ambos países hay un aspecto que no se debería olvidar. La frontera común es la más larga del mundo y su trazado ha dado lugar a varias guerras. En 2008 firmaron un acuerdo que les permite resolver los contenciosos fronterizos, lo que ha relajado el despliegue militar en le perímetro. Tanto Rusia como China han podido trasladar fuerzas considerables a otras regiones.

A este respecto es significativa una nota de la agencia Reuters (*) fechada el 24 de marzo: Estados Unidos debería abstenerse de interferir en las disputas territoriales del Mar de China Meridional porque no tiene ningún interés allá. Si lo hiciera así, las relaciones entre Rusia y China se enfriarían de nuevo y resurgirían las disputas fronterizas entre ambos.

(*) Allies of convenience: China’s Xi Jinping’s just not that into Vladimir Putin, http://blogs.reuters.com/great-debate/2015/03/24/allies-of-convenience-chinas-xi-jinpings-just-not-that-into-vladimir-putin/

Putin sube un grado el tono de sus palabras

En un artículo publicado el sábado en Rusia Insider la periodista irlandesa Danielle Ryan (que tiene su propio sitio politico.com) expone un sutileza a la que merece la pena prestar atención. Dice que en su discurso el día anterior ante el Consejo Nacional de Seguridad Putin ha cambiado la manera de referirse a las demás potencias, a las que antes calificaba de “socios occidentales” y ahora les ha pasado a llamar “oponentes geopolíticos”.

Incluso en los peores momentos, con la guerra de Ucrania en su cénit, Putin siempre había calificado como “socios occidentales” a Estados Unidos, Alemania, Gran Bretaña, Francia y demás. El discurso era tan plano que alguno llegó a decir que se trataba de una ironía de Putin, que no es tan serio como parece.

Ryan defiende una explicación muy verosímil de este giro lingüístico. Dice que el recientemente aparecido Estrategica-2015 del Pentágono pone a Rusia como enemigo número uno en paridad con el Califato Islámico. Es cierto que, además, el Pentágono menciona a China y a Corea del norte en un primer plano, pero los comentarios sobre China aparecen suavizados y Corea del norte es un caso muy especial. Por lo tanto, el Pentágono equipara a Rusia con el Califato Islámico, lo que en Moscú no ha debido sentar muy bien.

A ello hay que añadir el discurso de Obama en la ONU en setiembre del año pasado, que ya hacía presagiar algo parecido. Entonces Obama dijo que el terrible escalafón de las mayores amenazas para la humanidad era el siguiente: primero, el virus del Ébola, luego Rusia y tercero el Califato Islámico.

Por tal motivo Lavrov, el ministro ruso de Asuntos Exteriores, se dirigió a los diputados para contarles que inmediatamente después de escuchar el discurso, llamó por teléfono a su colega en Washington, John Kerry, quien minimizó la importancia del discurso de Obama. Más o menos vino a decirle que eran chorradas para la galería.

Naturalmente. Ya sabemos que Obama dice chorradas, que la estrategia de Estados Unidos también se basa en chorrradas y que en Washington no hay más que chorras. Pero todos ellos están armados hasta los dientes y esta escalada verbal no presagia nada bueno.

No es casualidad que en dos ocasiones los imperialistas hayan puesto a Rusia junto al Califato Islámico y no es de extrañar que en Moscú hayan perdido la paciencia. Efectivamente, se trata de concluir que Rusia también es un Estado terrorista. O una pandemia.

Nos queda una duda: si Rusia y el Califato Islámico juegan en la primera división de los enemigos de Estados Unidos, ¿qué queda de la política anunciada por Obama en 2011 de bascular hacia Asia? El año pasado, en plena guerra de Ucrania, el ministro polaco de Defensa le dijo que debía volver a bascular hacia Europa. ¿Le ha hecho caso? No. La mitad de flota estadounidense está en el Pacífico y esa presencia seguirá creciendo en el futuro.

Un 89 por ciento de los rusos avala la política de Putin

Mientras la credibilidad de los políticos occidentales está bajo mínimos, los sondeos le ponen a Putin en la cumbre de su popularidad, en porcentajes desconocidos en Estados Unidos, Francia, Alemania o Inglaterra.

El jueves el sitio Ruskaia Narodnaia Linia publicaba los resultados de una encuesta del Centro Levada sobre la puntuación de Putin entre los rusos, que alcanzó una cota del 89 por ciento de los encuestados. El 64 por ciento se reconocen convencidos que Rusia avanza en la buena dirección.

El sondeo se realizó entre el 19 y el 22 de junio entre 1.600 personas habitantes de 134 lugares distintos, repartidos en 46 regiones del país. El margen de error de la encuesta se ha establecido en un 3,4 por ciento.

Un 89 por ciento aprueba la gestión de Putin como Presidente, frente a un 85 por ciento en enero. Un 10 por ciento la desaprueba y un 1 por ciento no se manifiesta.

Entre los políticos rusos, Putin es el mejor valorado con un 65 por ciento. La segunda plaza la ocupa Serguei Shoigu, ministro de Defensa, con un 28 por ciento. La tercera es para el ministro de Asuntos Exteriores, Serguei Lvrov, con un 21 por ciento, en las mismas condiciones que el Primer Ministro Dimitri Medvedev.

Un 64 por ciento de los rusos cree que su país marcha en la buena dirección, mientras que un 22 por ciento opina lo contrario y el 14 por ciento no se pronuncia.

El responsable de prensa de la Presidencia, Dimitri Peskov, ha dicho que un porcentaje tan elevado de confianza constituye “una enorme responsabilidad”, pero que Putin no teme “en absoluto” a las responsabilidades. También dijo que los elevados índices de apoyo le abren “formidables posibilidades de acción”.

Fuente: Июньские рейтинги одобрения и доверия, http://www.levada.ru/24-06-2015/iyunskie-reitingi-odobreniya-i-doveriya

La no-invasión es inminente

Cuando se ha hecho evidente que Rusia no tenía ninguna intención de invadir Polonia o los Estados bálticos, la histeria se ha disparado. Durante años los caciques que gobiernan esos países no se han cansado de denunciar planes inminentes de ataque con los que han tratado de convencer al mundo de un peligro que sólo ellos eran capaces de adivinar.

Pero los tanques rusos no asoman por la frontera y el Kremlin parece que tiene otros asuntos de los que ocuparse. La semana pasada Putin concedía una entrevista al periódico italiano Il Corriere della Sera en la que decía que la idea de atacar a un país de la OTAN no estaba más que “en las pesadillas de un descarriado”.

Este rechazo a invadir a sus vecinos les ha dejado frustrados, en especial a la Presidenta lituana Dalia Grybauskaité que había sembrado el pánico en el país con alertas periódicas de las amenazas que acechaban desde el otro lado de la frontera. En previsión de una inminente invasión, a comienzos de año el gobierno publicó un manual de superviviencia y resistencia antirrusa.

Un portavoz del Ministerio de Defensa, Juozas Olekkas, que presentó el manual ante la prensa, confesó su frustración por la inactividad rusa: “Nos hemos preocupado tanto por publicar un folleto diciendo lo que había que hacer cuando nos invadieran y ni siquiera tienen la amabilidad de venir a invadirnos”, ha declarado. “Es típico de los rusos. No hay que tener confianza en ellos para nada”.

Ante el fallo del primero, ahora el Ministerio de Defensa lituano prepara un segundo manual de autoayuda: cómo actuar en caso de que no nos invadan, qué hacer cuando no pasa nada, cuando hay paz.

El caso es que la amenaza rusa de no invadir a ningún país se ha convertido en un problema en el Báltico. El gobierno está tumbado en el diván del siquiatra. ¿Acaso Rusia no quiere invadir Lituania porque lo consideran como un país muy poco importante? Es un menosprecio por su parte.

En Varsovia el gobierno también lleva a cabo campañas de “concienciación activa” del peligro ruso y un portavoz anónimo ha dicho: “Rusia ha invadido Ucrania al menos 47 veces en los últimos 12 meses, o casi. No sabemos por qué siguen invadiendo después de retirarse para luego volver a invadir de nuevo, pero sabemos que lo hacen porque nosotros vigilamos Twitter y Facebook y porque Arseni Yatseniuk lo dice. De ello deducimos que tarde o temprano nos tocará a nosotros; al menos eso es lo contamos a nuestros conciudadanos desde hace un año. Por eso no es una buena noticia saber que [los rusos] podrían quedarse en su casa. Si insisten en no venir, la gente podría comenzar a decir que [nuestras alarmas] no eran más que una novatada destinada a distraer su atención de los problemas internos de Polonia y eso podría resultar desastroso para nosotros como nación”.

El temor de que Rusia no invada a nadie también repercute en Washington, donde una portavoz del Departamento de Estado ha manifestado su perplejidad: “Estamos seguros de que los rusos quieren recrear la Unión Soviética. Es lo que nuestro Presidente dijo el otro día y no tenemos ninguna razón para no creerle. Ciertamente la primera escala antes de alcanzar Johanesburgo deben ser los Estados bálticos y luego Polonia. Entonces, ¿por qué no invaden? Para nosotros es un misterio, pero vamos a continuar con nuestros vasallos… Lo siento, quería decir, nuestros aliados, asustando a la gente para que se den cuenta de la amenaza y creo que es importante apuntar que incluso una no-invasión puede ser considerada como parte integrante de su agresión”.

La semana pasada la esperanza del comienzo de la invasión surgió cuando dos submarinos británicos Typhoon estacionados en Estonia zaparon urgentemente para interceptar y vigilar a dos aparatos militares rusos bajo el Mar Báltico. No obstante, sus esperanzas quedaron frustradas cuando consultaron los mapas de navegación y se dieron cuenta de que los rusos estaban mucho más cerca de Rusia que ellos de Gran Bretaña.

Fuente: http://www.theblogmire.com/russian-non-invasion-causing-concern-in-european-capitals/

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