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Las amistosas relaciones de Rusia con el Estado terrorista de Israel

En septiembre de 2015, poco antes de que Israel iniciara su intervención en Siria, Rusia e Israel acordaron un mecanismo de eliminación del conflicto. Ambas partes esperaban limitar el riesgo de incidentes en vuelo, ya que Moscú bombardea a los ejércitos que considera terroristas, al igual que Damasco, e Israel hace lo mismo, pero golpeando a los Cuerpos de la Guardia Revolucionaria Islámica, así como a los aliados de Hezbolah que habían sido invitados a entrar en Siria, pero que Tel Aviv considera amenazas latentes para su seguridad nacional. Ninguna de las partes quiere enfrentarse a la otra, ya que esto podría provocar una escalada terriblemente peligrosa de las tensiones regionales. Además, Rusia e Israel mantienen excelentes relaciones, sobre todo porque Tel Aviv se ha negado a imponer sanciones a Moscú en solidaridad con sus aliados occidentales todos estos años.

De vez en cuando, Rusia condena oficialmente los ataques israelíes, pero nunca ha actuado para detenerlos, ni directa ni indirectamente. Esta última observación se ha visto respaldada en los últimos años por el hecho de que Siria no ha podido hasta ahora hacer uso de los misiles SS-300 que recibió tardíamente de Rusia a finales de 2018 tras el incidente en las afueras de Latakia, calificado por el presidente Putin como una trágica cadena de acontecimientos. Aunque Rusia reconoce oficialmente la legalidad y los designios antiterroristas de la Orden de la Guardia Revolucionaria Islámica y la presencia de Hezbollah en Siria, algunos observadores sostienen que el Kremlin puede estar esperando discretamente que Damasco exija una retirada honrosa y en varias fases por su parte (en este contexto, bajo la coacción de los ataques israelíes), considerada como un paso hacia una solución de compromiso que ponga fin a la guerra.

Tanto Rusia como Irán luchan contra los grupos terroristas que operan en Siria, pero Rusia lo hace principalmente desde el aire y compartiendo inteligencia táctica con el Ejército Árabe Sirio (EAS), mientras que Irán participa en los combates sobre el terreno con el EAS y su aliado común Hezbollah. Moscú y Teherán comparten, pues, los mismos intereses detrás de su apoyo a Damasco, pero sus visiones de la posguerra para el país parecen divergir. El Kremlin cree que todas las partes implicadas en el conflicto deberán aceptar una secuencia de compromisos mutuos, mientras que la posición implícita de la República Islámica es que su aliado árabe no debe conceder necesariamente nada a quienes no considera como iguales políticos.

Aunque Rusia no está directamente implicada en los ataques israelíes, Irán y Hezbollah pueden estar descontentos de que Moscú ni siquiera les dé una pista cuando tiene aviso previo de los ataques, siguiendo el protocolo inherente al mecanismo de desescalada del conflicto. También podrían preguntarse por qué Siria aún no ha hecho uso de los misiles SS-300 enviados a última hora tras el incidente de septiembre de 2018, con el objetivo declarado de disuadir lo que en su momento se calificó de comportamiento irresponsable por parte de Israel. Desde entonces, Israel ha continuado sus ataques contra Siria, y Damasco sólo ataca los misiles que entran en su territorio, y no utiliza los SS-300 ni ningún otro sistema de defensa aérea para atacar los lanzadores, algo que esperaban muchos observadores.

Es poco probable que Siria espere esto seriamente, y si lo hiciera, sus expectativas serían poco realistas. En realidad, la dinámica de poder parece funcionar al revés: Israel cree que Rusia puede presionar a Siria para que exija la retirada de Irán y Hezbollah de su suelo. Moscú no quiere tomar partido, ya que mantiene muy buenas relaciones con ambas partes, aunque estas relaciones sean de carácter estratégico y repercutan en sus intereses, por lo que hasta ahora se ha mantenido en una posición de retirada y ha dejado que los acontecimientos se desarrollen entre las partes implicadas.

Sin embargo, es precisamente esta pasividad, a pesar de las condenas ocasionales de los ataques lanzados por Israel, la que puede interpretarse como un favorecimiento de los intereses de Tel Aviv, ya que Moscú no hace nada para detener sus ataques contra el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica y Hezbollah, ni directa ni indirectamente, como hemos visto anteriormente. Esto lleva a algunos observadores a preguntarse si Rusia no preferirá tranquilamente que los ataques israelíes sirvan como forma de presión para conseguir que Irán exija la retirada de Irán y Hezbollah de su territorio, como parte de un compromiso regional más amplio que el Kremlin podría esperar negociar.

En Israel vive una gran diáspora rusa, que poco a poco ha llegado a tener una influencia significativa en la sociedad y en parte de las administraciones permanentes del país, incluso en la formulación de su política exterior. El Presidente Putin es también muy respetado en Israel por su decidida oposición al antisemitismo, al fascismo y al revisionismo histórico de la Segunda Guerra Mundial. Además, como gran potencia influyente, de nuevo en Asia Occidental con su intervención en Siria, vista como un hacedor de reyes en la resolución de la crisis allí, Israel tiene todas las razones para ampliar pragmáticamente su relación con Rusia, especialmente porque esto podría darle palancas adicionales para equilibrar mejor su relación histórica con Estados Unidos.

Sin embargo, los israelíes no deberían mantener expectativas poco realistas de una acción directa de Rusia contra la influencia iraní en Siria. Esto acabaría minando la campaña antiterrorista de Moscú, así como sus relaciones bilaterales con la República Islámica, que son importantes para mantener la estabilidad en el sur del Cáucaso, el mar Caspio y Afganistán. A lo sumo, Rusia parece dispuesta a “facilitar pasivamente” los ataques regulares de Israel contra los Cuerpos de la Guardia Revolucionaria Islámica y Hezbollah, no involucrándose cuando éstos se produzcan, en línea con los términos del acuerdo de desescalada del conflicto de 2015, y posiblemente no permitiendo que Siria utilice los SS-300 y otros sistemas de defensa aérea para apuntar a los aviones israelíes (algo que podría elevar las tensiones), lo que no deja de ser algo importante.

—https://insidearabia.com/israels-working-relationship-with-russia-inside-syria/

Fracasa el intento del gobierno ruso de imponer los pasaportes de vacunas

El Ministerio de Transportes ruso ha decidido retirar de la primera lectura su proyecto de ley sobre pasaportes sanitarios en el transporte y seguir trabajando en él. Como bien señala el presidente de la Duma, Viacheslav V. Volodin, es consecuencia del amplio rechazo popular.

El otro proyecto de ley, relativo al acceso a los comercios y espacios sociales (restaurantes, bares, cines, teatros, etc.) sigue en el orden del día. La lucha continúa, pero la balanza ya ha cambiado.

La introducción por parte del gobierno de dos proyectos de ley de pasaportes sanitarios, uno relativo al acceso al transporte y otro a los espacios colectivos, ha provocado una reacción popular de una magnitud que el gobierno no esperaba. El presidente de la Duma forzó el debate público, tanto enviando los proyectos de ley a las regiones, como pidiendo a la población que se expresara, lo que hicieron criticando ambos proyectos de ley muy claramente.

Putin rompió el silencio para, sin cuestionar el principio de la utilización de los pasaportes sanitarios en la calle, pedir que se elaboren mejor ambos textos, con el fin de encontrar un equilibrio entre la seguridad y los derechos de las personas.

El Ministerio de Transportes ha atendido este pequeño retroceso presidencial, al menos en parte, comprometiéndose a seguir trabajando para mejorar el proyecto de ley:

“Sin esperar a que finalice el procedimiento oficial de preparación para el examen del proyecto en primera lectura, el Ministerio de Transportes mantuvo conversaciones con los diputados del comité competente de la Duma, con expertos, con empresas de transporte y con organizaciones sociales. Al final, se decidió seguir trabajando en el proyecto de ley”.

El Gobierno, se seguirá trabajando en el proyecto de ley sobre los pasaportes sanitarios en el transporte, pero el relativo al acceso al espacio social será examinado por los diputados, según lo previsto, a mediados de diciembre.

Más bien parece una tregua que una victoria, pero algo es algo.

Volodin ha anunciado hoy que los diputados votarán la retirada del proyecto de ley sobre del orden del día y ha recordado que es el resultado de la opinión expresada por los ciudadanos y sus preocupaciones.

Como el rechazo popular va mucho más allá de los pasaportes sanitarios en el transporte, ya que se refiere, en general, al principio de condicionar el acceso a los lugares públicos a la presentación de un pasaporte, sería bueno que el segundo proyecto de ley se retirara también, no sólo del orden del día, sino que se devolviera al gobierno.

De momento eso no se ha logrado.

—https://tass.ru/obschestvo/13181175

La infiltración de la CIA en Rusia llegó hasta los más altos cargos del gobierno

Ayer relatamos un breve extracto de las declaraciones de Putin tras una reunión del Consejo de Derechos Humanos sobre el pasaporte de vacunas. Pero hubo más sobre la participación de la CIA en las privatizaciones rusas tras la caída de la URSS en 1990 y los gobiernos de Yeltsin.

Putin recordó que, después del colapso de la Unión Soviética, los funcionarios de la CIA trabajaban directamente en Rusia, con rango de funcionarios. Ocuparon cargos oficiales en el gobierno ruso y trabajaron como asesores a mediados de la década de 1990 y principios de la de 2000.

Putin dijo que había luchado personalmente contra aquella infilración y a principios de la década de 2000 depuró el aparato del Estado a los máximos niveles, incluido el gobierno.

Tras su regreso a Estados Unidos, cuando se descubrió todo, muchos de ellos fueron enviados a los tribunales “por haber violado la legislación estadounidense al respecto”, que es una manera elegate de decir que fueron juzgados por alta traición.

“Usted cree que se trata de un caso aislado de injerencia en los asuntos internos de Rusia. No, hay muchos otros”, dijo Putin. “Todo estaba bajo el control de ciertos países”, que es una manera de decir que Rusia había caído bajo el control de Estados Unidos.

El presidente ruso también señaló que los espías estadounidenses se encontraban en los emplazamientos de la infraestructura nuclear: “Iban allí todos los días a trabajar”. Es difícil hablar de una simple injerencia, añadió, ya que se trata más bien de un control total por parte de servicios secretos extranjeros.

Los medios de comunicación estadounidenses han publicado documentos en los que se comentan las declaraciones del presidente ruso. Señalan, entre otras cosas, que “los especialistas estadounidenses estuvieron en instalaciones nucleares de Rusia sobre la base de acuerdos bilaterales”.

Como siempre, Putin nos dejó con las ganas. ¿Quién estuvo detrás de esos acuerdos por parte rusa? Posiblemente fueran los mismos funcionarios de la CIA que sirvieron como asesores de los altos funcionarios del gobierno a los que Putin se refirió.

Mientras tanto, la prensa estadounidense comenta que “no hay información oficial de la CIA” sobre la infiltración de oficiales de sus agentes en el gobierno ruso en los años noventa. Sería extraño que la CIA diera esa información a cualquier periodista.

—https://topwar.ru/190027-v-presse-ssha-obsuzhdajut-slova-putina-ob-uchastii-sotrudnikov-cru-v-privatizacii-v-rossii.html

Sólo por la fuerza podrán imponer los pasaportes de vacunas en Rusia

La fuerza y profundidad de la oposición popular a la introducción de los pasaportes de vacunas en Rusia es cada vez mayor. No se trata sólo de reacciones en las redes sociales, sino, lo que es mucho más importante, en la vida real y cotidiana.

Las muestras de rechazo a los pasaportes de vacunas no remiten. Se habla mucho de la reacción política de los diputados comunistas, pero sólo refleja la posición de la población. Dos ejemplos para ilustrar un fenómeno de rechazo, cada vez más extendido.

En Barnaul, el centro administrativo de la región de Altai, los centros comerciales han decidido por su cuenta, enfrentarse abiertamente al decreto del gobernador local, no comprobar los pasaportes de vacunas, no sólo en la entrada, sino tampoco en las tiendas de los centros en cualquier comercio. No sólo lo hacen de facto, sino que además lo exhiben y así lo afirman con carteles anunciadores.

En Moscú, el rector de la Universidad de Ciencias Técnicas de Baumanka, una de las más renombradas de Rusia, ha introducido los pasaportes de vacunas para los estudiantes como si fuera un signo de progresismo. El Ministerio de Investigación no quiso asumir la responsabilidad de una medida tan impopular y el 2 de noviembre aprobó un decreto en el que ordenaba a los directores de los centros de enseñanza superior que utilizaran las recomendaciones de Rospotrebnadzor, que no son actos normativos, para decidir por sí mismos cómo “luchar contra el coronavirus”.

Los estudiantes de Baumanka consideraron que los pasaportes de vacunas atentaban contra su dignidad y se rebelaron contra ellos. La revuelta incluyó tanto a los estudiantes vacunados como a los no vacunados.

La semana pasada, tras una reunión con padres y alumnos, el rector prometió anular la segregación de los estudiantes en función de los pasaportes de vacunas y permitir el acceso de todos a la enseñanza superior.

El conservatorio de música, que también tuvo esa tentación, la anuló aún más rápidamente. Pero lo destacable es que la reacción de profesores y alumnos fue decisiva.

En Rusia la introducción de los pasaportes de vacunas sólo la podrá hacer el gobierno por la fuerza. Entonces hay que mirar arriba porque se trata de un medida puramente política.

Putin actúa según su costumbre. Su discurso se ha vuelto muy cauto. Se ha reunido con los miembros del Consejo de Derechos Humanos, que se preocupan por los detalles técnicos de la medida, sin cuestionarla en absoluto. La posición de Putin es parecida:

“Debemos ser muy cuidadosos a la hora de adoptar estas decisiones. Antes de adoptar restricciones en el uso de los medios de transporte, tenemos que entender a qué conducirá esto. Y comprobar si el sistema de transporte está preparado, para no limitar los derechos de la gente, pero al mismo tiempo garantizar la seguridad y proteger la salud de estas personas, que tanto nos preocupan”, ha dicho Putin para no decir nada.

Restringir el acceso a los transportes sin vulnerar los derechos de las personas es imposible, imponer pasaportes de vacunas para acceder a los espacios públicos es -en sí misma- una segregación y, por lo tanto, una vulneración de los derechos de las personas, que absolutamente nada puede justificar.

Putin en estado puro. Su cautela es un síntoma de que en el Kremlin no las tienen todas consigo, sobre todo por la rotunda oposición popular.

Ucrania monta una provocación naval en el Mar Negro en medio de una conversación con Biden

El buque de guerra ucraniano Donbas se dirigió hacia el estrecho de Kerch sin hacer caso a las peticiones rusas de cambiar de rumbo. El servicio fronterizo del Servicio Federal de Seguridad de Rusia dijo que, cuando salió del puerto de Mariupol y se dirigió al puente de Crimea, la unidad naval ucraniana ignoró las normas establecidas para solicitar una salida del Mar de Azov al Mar Negro.

El Donbas acabó acercándose al estrecho de Kerch, de 30 kilómetros de ancho, lo que interfiere en la seguridad de la navegación. Sin embargo, el analista político Vladimir Kornilov afirma que el Donbás no supone una amenaza militar:

“Era un taller flotante para la flota del Mar Negro. Según me contaron los oficiales de la Flota del Mar Negro, tenía varias literas y a veces se utilizaba como dormitorio temporal para los marineros. Cuando fue remolcado desde Odesa hasta el Mar de Azov por Ucrania en 2018, estaba seguro de que sería amarrado permanentemente en Berdyansk para albergar al personal hasta que se pudieran construir los cuarteles de la base prevista. Pero, al parecer, ahora han decidido sacrificar esta chatarra para utilizarla como herramienta de provocación”, dice Kornilov.

Mientras el barco se dirigía al puente de Kerch, el presidente ucraniano Volodymyr Zelensky mantenía una conversación telefónica con Biden. La conversación duró una hora y media; cuando terminó, el Donbass cambió de rumbo y se movió en la dirección opuesta.

Biden le informó a Zelensky de su conversación con Putin y discutió con él posibles formas de resolver el conflicto en el Donbass.

Al mismo tiempo la ONU aprobaba otra resolución antirrusa sobre Crimea. El acercamiento al Estrecho se hizo justo en el momento de la llamada de Biden a Zelensky, donde se le comunicó al títere de Kiev la posición actual de Estados Unidos. La resolución de la ONU sobre la militarización de Crimea incluye una mención a la libertad de navegación en el Mar de Azov y el Mar Negro. Sesenta y tres países votaron a favor de las resoluciones, 19 en contra y 66 se abstuvieron.

El presentador de televisión Andrei Medvedev cree que si el barco hubiera cruzado el estrecho de Kerch, podría haber sido el pretexto para iniciar una guerra.

«Bueno, esta es, de hecho, la provocación que todos estaban esperando. En vista de toda la situación, en vista de todas las declaraciones de los últimos días, me atrevo a suponer que los camaradas británicos aconsejaron a Zelensky que tomara medidas extremas. A saber, intentar que la nave sea destruida. Para que haya víctimas y, por tanto, una reacción de Occidente. Porque es la única posibilidad de arrastrar a los países occidentales a una guerra por Ucrania», dijo Medvedev.

Dmytro Yevstafyev predijo hace unos días una provocación en el Mar Negro y cree que los ucranianos se inspiraron en la fallida hazaña británica. “Kiev necesita una explosión. Una gran explosión a toda costa. Para que todo el mundo se involucre. Y, sí, no creo que fueran los yanquis los que estuvieran detrás. Fue contra los americanos. Fueron los británicos. Es su firma”, dice Yevstafyev.

—https://www.politnavigator.net/ukraina-ustroila-provokaciyu-vozle-kerchenskogo-proliva-vo-vremya-zvonka-bajjdena-v-kiev.html

La vacuna rusa Sputnik flota en medio de un océano de dinero e intereses económicos

El covid se ha convertido en un negocio lucrativo para toda una casta. El hecho de que en una sociedad capitalista siempre haya personas que se beneficien de una desgracia es banal, pero se vuelve problemático cuando la duración oficial de la crisis depende de sus decisiones.

La agencia de noticias rusa Regnum, que no se financia desde el extranjero, es la única que está planteando la cuestión, junto con el Partido Comunista de la Federación Rusa. Ambos han llevado al debate público la cuestión, discretamente ignorada, del interés, no sólo en términos de poder sino también en términos económicos, de quienes han decidido estirar la pandemia, las vacunas y las restricciones en Rusia.

Por eso hay que matar el mensajero (o por lo menos silenciarle) y la fiscalía ha abierto una investigación criminal contra el diputado comunista Rashkin, opuesto a los pasaportes sanitarios y la vacunación obligatoria, por un caso banal que nada tiene que ver con la pandemia.

La vacuna rusa Sputnik fue diseñada y fabricada por el Instituto Gamaleya, a su vez está financiado por un fondo soberano ruso, el RDIF (Russian Direct Investment Fund o Fondo de Inversión Directa de Rusia), creado en 2011 para realizar inversiones de capital riesgo, como la vacuna, junto con inversores financieros internacionales.

Este fondo actúa como catalizador de la inversión directa en la economía rusa. En la actualidad ejecuta conjuntamente más de 80 proyectos con inversores extranjeros que suman un total de 2,1 billones de rublos. Ha establecido asociaciones estratégicas conjuntas con los principales inversores internacionales de más de 18 países que suman más de 40.000 millones de dólares. Las empresas en cartera del fondo emplean a más de un millón de trabajadores y generan ingresos que equivalen a más del 6 por ciento del PIB de Rusia.

El Instituto Gamaleya está dirigido por Alexander Guintsburg, condecorado por el Kremlin y por la Asociación de Judíos de Rusia por “su gran aportación a la ciencia y a la humanidad con la vacuna Sputnik”. Al Instituto Gamaleya le llueve el dinero, público y privado. Literalmente. A su director y a su subdirector, Denys Logunov, también. Ambos se han enriquecido personalmente con la vacuna, asegura la agencia de noticias Regnum:

“En el primer año de la pandemia, sus ingresos [de Guintsburg] aumentaron de 7,7 a 18,3 millones de rublos. También se observó un aumento de los ingresos declarados de otro autor de esta vacuna, el subdirector del Instituto Gamaleya, Denys Logunov (hasta 37 millones de rublos). Guintsburg dijo que los códigos QR deberían introducirse rápidamente y a través de ellos segregar rigurosamente a los vacunados de los no vacunados”.

Pero no son los únicos que se están forrado. Nicolas Kolomeytsev, diputado de la Duma, miembro del Partido Comunista de la Federación Rusa, ha exigido que se comprueben los conflictos de intereses de los miembros del Centro Operativo Covid, entre ellos Tatiana Golikova (Viceprimera ministra) y Anna Popova (Rospotrebnzadzor), porque también están directa y materialmente interesados en la producción de la vacuna Sputnik.

Kolomeytsev ha pedido que se investigue el conflicto de intereses: “Hemos sabido que Anna Popova (la directora de Rospotrebnadzor) es coautora de la patente de una de las vacunas, para la que también da permiso de uso, por lo que puede influir en los pedidos públicos y los autores de la patente reciben el 30 pro ciento de estos pedidos públicos […] También nos hemos enterado de que uno de los familiares del director del Centro Operativo (Tatiana Golikova, viceprimera ministra) es uno de los directores de la fábrica que elabora una de las vacunas más extendidas.

El Presidente de la Duma, V. Volodin, pidió que se debatiera la cuestión, y el gobierno y el primer vicepresidente del partido Rusia Unida en la Asamblea, A. Zhukov, reaccionó inmediatamente, en un claro ataque de pánico: niegan cualquier conflicto de intereses, pero no desmienten la titularidad de las patentes, ni el interés de los familiares cercanos de quienes dirigen la pandemia y la vacunación.

Al final, la Duma no se ha arriesgado a pedir al gobierno los documentos sobre el conflicto de intereses de Golikova y Popova, por lo que la desconfianza de la población hacia la pandemia y las vacunas, que ya era muy importante en Rusia, crece por momentos.

Anna Popova, que aparece en la foto de portada, es directora del Rospotrebnzadzor, el Servicio Federal de Protección de los Derechos de los Consumidores y el Bienestar Humano

La empresa francesa Framatome y la rusa Rosatom anuncian un acuerdo de cooperación estratégica

La “transición ecológica” ha puesto a la energía nuclear de nuevo en el candelero, una vez olvidado Fukushima. Será la fuente de energía que más se desarrollará en los próximos años y las empresas comienzan a mover las piezas del tablero.

La empresa francesa Framatome, una filial del holding EDF, y la rusa Rosatom han anunciado esta mañana un “acuerdo de cooperación estratégica a largo plazo destinado a consolidar los esfuerzos de ambas empresas en el desarrollo de tecnologías de fabricación de combustible y sistemas de control” para reactores nucleares.

El acuerdo amplía la relación entre ambas empresas, establecida por un memorando de entendimiento de 2017 que establece el marco para un esfuerzo conjunto en nuevas áreas.

A la vez Rosatom, el gigante nuclear estatal ruso, es competidor de Francia en determinados proyectos de exportación y socio de las empresas francesas. Ha firmado varios acuerdos de colaboración con Framatome, la antigua rama de reactores de Areva que pasó a formar parte de EDF hace unos años, tras una reorganización del sector por parte del gobierno de París.

Es paradógico que el movimiento ecologista, que nació de la mano del movimiento antinuclear y pacifista, acabe fomentando la industria nuclear, que es un subproducto de la bomba atómica y la Guerra Fría.

En los años cincuenta las centrales nucleares no se construyeron para producir energía eléctrica sino plutonio, la materia prima del armamento atómico.

La industria nuclear llegó de la mano de los militares y siempre ha preservado su carácter estratégico, de manera que el acuerdo entre Framatome y Rosatom tiene esa misma naturaleza.

La lengua rusa será obligatoria en las universidades centroafricanas

La lengua rusa será obligatoria en las universidades centroafricanas a partir del inicio del próximo curso 2022-2023. La asignatura se ofrecerá desde el primer año de la licenciatura hasta el máster.

Las autoridades universitarias trabajan ya en la elaboración de los programas de formación.

La decisión es una directiva del Presidente centroafricano Archange Touadera y una señal de la presencia de Rusia en la República Centroafricana, que va más allá del plan de ayuda militar.

En la República Centroafricana, la enseñanza de la lengua rusa no es nueva. Se introdujo en la época de Bokassa y se suspendió con su caída. Hasta 2019 no se reintrodujo en el plan de estudios de secundaria. Esto coincidió con la intensificación de la cooperación entre ambos países.

En enero del año que viene está prevista una reunión entre los Ministros de Educación de ambos países. La disponibilidad de los profesores será uno de los temas del orden del día. Ya está previsto el envío de profesores rusos a la República Centroafricana para aplicar la disciplina.

Esta iniciativa se inscribe en el marco de la cooperación permanente entre la República Centroafricana y Rusia. Desde hace algún tiempo, la relación entre ambos países es de alto nivel. El gobierno de Moscú aporta su experiencia en varias áreas, la más destacada de las cuales es la seguridad y la lucha contra los grupos rebeldes.

En 1921 el gobierno soviético promulgó un decreto por el cual cualquier persona mayor de 16 años podía estudiar gratuitamente en las instituciones de educación superior del país, independientemente de su origen. De esta manera, los extranjeros obtuvieron el derecho de estudiar gratuitamente en las universidades de la URSS.

Tras la Segunda Guerra Mundial muchos países del Tercer Mundo se beneficiaron de la enseñanza gratuita en la URSS y sus estudiantes se convirtieron luego en trabajadores cualificados de sus respectivos países, extendiendo el conocimiento de la lengua rusa por el mundo.

En 1960 el gobierno soviético fundó la Universidad Rusa de la Amistad de los Pueblos (RUDN) para estudiantes de Asia, África y América Latina. En 1965 se graduaron los primeros 228 jóvenes especialistas de 47 países del mundo. En 1975 la RUDN preparó a 4.250 especialistas de 89 países extranjeros.

En 1990 la URSS ocupó el tercer lugar en el mundo, después de Estados Unidos y Francia, en términos de cantidad de estudiantes extranjeros. En ese momento 126.500 alumnos de diferentes países estudiaban en Rusia.

Tras la caída de la URSS, el crecimiento se frenó y tardó bastante en recuperarse. Sin embargo, hoy más de 242.000 alumnos de todos los continentes estudian en las universidades rusas y la cantidad crece cada año.

20 buques se quedan atrapados en el Ártico a causa del aumento del hielo marino

Hace dos años publicamos aquí un artículo informando de que el hielo del Ártico había atrapado a un buque “ecologista” que intentaba filmar el deshielo. Ahora ha vuelto a ocurrir lo mismo: dos rompehielos rusos están en camino para rescatar a los barcos atrapados en el hielo en la Ruta Marítima Septentrional. Una veintena de barcos están varados o tienen dificultades para navegar debido a que las aguas del Mar de Siberia Oriental se han congelado antes que en los últimos años.

Los rompehielos son el Yamal, de propulsión nuclear, y el Novorossiisk, de propulsión diesel. Los rusos también han enviado al buque de rescate Spasatel Zaborshchikov. Las duras condiciones del hielo marino han sorprendido a los 20 buques varados o luchando por atravesar las aguas heladas.

Entre ellos se encuentran el UHL Vision, que lleva unos días varado en aguas del norte de las Nuevas Islas Siberianas, y los graneleros Golden Suek, Golden Pearl, Nordic Quinngua y Nordic Nuluujaak, que se encuentran al este del mismo archipiélago. También se encuentran en la zona el petrolero Vladimir Rusanov, así como los cargueros Selenga y el buque finlandés Kumpula.

Mientras tanto, en el puerto de Pevek, hay seis barcos que probablemente también necesitarán ayuda para salir de la zona.

Rusia está construyendo en Zvezda un gigantesco buque nuclear de clase Lider y otros dos esperan su turno. Son 70.000 toneladas de potencia bruta, con energía nuclear. El empeño de Rusia en desarrollar la tecnología de los rompehielos y el número de buques que tiene en los astilleros para construir serían extraños si el Ártico se estuviera descongelando.

Desde hace décadas los científicos rusos conocen el Ártico mucho mejor que otros. El Servicio Federal de Hidrometeorología y Vigilancia Medioambiental es el principal instituto de investigación sobre el Ártico y el Antártico. Vigila el hielo las 24 horas al día por mar y por aire y publica cartas de hielo periódicamente.

Si se compara esas cartas un año con otro, se observa que la extensión del hielo ha crecido desde 2013. En el caso del “hielo antiguo”, el que tiene más de dos años, ha aumentado de forma espectacular, cuando se suponía que se estaba derritiendo.

Como en 1939, Polonia tiene una ‘tormenta perfecta’ en sus fronteras

Oficialmente la Segunda Guerra Mundial empezó en Polonia en 1939 y, como hemos expuesto en otra entrada, no sólo fue responsabiidad del III Reich sino del propio gobierno polaco. Polonia fue víctima y verdugo de sí misma.

Ahora el gobierno polaco sigue el mismo juego. Lo mismo que otros países del este de Europa, no admite emigrantes y ha cerrado las fronteras con Bielorrusia. Como en otras ocasiones, la desdicha de miles de personas del Tercer Mundo se utiliza como arma para viejos conflictos, en este caso la Unión Europea y Rusia, que ya arrastran los pies en la crisis de la energía.

La OTAN aprovecha la ocasión para una de sus provocaciones características: acumular más material de guerra en las fronteras de Rusia con la pretensión de matar dos pájaros de un tiro: puede hacer retroceder a Bielorrusia, donde ya intentaron un Golpe de Estado durante el verano, y propiciar una solución de la Guerra del Donbas por la fuerza bruta.

En el este la Unión Europea se buca enemigos cuando debería buscar amigos. No hay más que escuchar a sus portavoces para ver el atolladero en el que se han metido. ¿Por qué no han autorizado formalmente la entrada en funcionamiento del Nord Stream 2 en plena crisis del gas? Porque no les basta con el gosoducto: quieren imponer los precios a Rusia, es decir, evadir el sacrosanto “libre mercado”.

Lo mismo ocurre en la frontera polaca. Están convencidos de que Lukashenko es un títere vergonzoso de Putin. Se equivocan de nuevo. Cuando Merkel habla con Putin para que controle a Lukashenko, siempre obtiene la misma respuesta: habla tú con él. Eso no impide que Bruselas siga buscando por los desvanes algún tipo de sanciones que aún no hayan impuesto a uno (Lukashenko) u otro (Putin).

En la cuestión del gas la Unión Europea se está perjudicando a sí misma y el único motivo por el que no abre el grifo del Nord Stream 2 es porque supone, una vez más equivocadamente, que Rusia sale mucho más perjudicada.

La Unión Europea arrastra importantes problemas internos, el último de los cuales es el de Polonia, que ha declarado la superioridad de sus normas internas sobre las de Bruselas. Bielorrusia no necesita recurrir a los emigrantes para asestar un golpe a Unión Europea.

Hay que decirles claramente a los parásitos que llenan las oficinas de la Unión Europea que no es la primera crisis emigratoria que tienen que enfrentar. Ya les ocurrió antes en la frontera entre Grecia y Turquía, que solucionaron aflojando la blletera: Erdogan se llevó 5.000 millones de euros por mantener a los emigrantes dentro de las fronteras de su país.

Los europeos no tuvieron ninguna clase de escrúpulos para entregarle dinero a Erdogan, pero organizarían un escándalo mayúsculo si hicieran lo mismo con Lukashenko.

Trasladar de rebote el problema de los refugiados a Rusia es más de lo mismo, como los ciberataques, como las manipulaciones electorales… No hay nada nuevo. Si Putin fue capaz de manipular a Trump, con mucha razón puede hacer lo mismo con Lukashenko.

La crisis fronteriza refuerza a Polonia en sus aspiraciones a tomar de la Unión Europea sólo aquello que les interesa, las armas y el dinero, mientras rechazan el resto, asuntos como el aborto, por poner sólo un ejemplo. Ha logrado arrastrar en su defensa tanto a la OTAN como a la Unión Europea gracias a su vecindad con Rusia y Bielorrusia, que siempre son bazas muy poderosas.

Las amenazas de Bruselas contra Varsovia se han convertido en su contrario: en declaraciones de apoyo incondicional, lo cual va a multiplicar los desafíos del gobierno polaco hacia la Unión Europea.

Hasta ahora la presión de la OTAN contra Rusia estaba en el flanco sur, el Mar Negro y el Donbas. La crisis de los emigrantes la ha traslado al norte, donde Rusia ha trasladado los bombarderos Tu-22M. Pero Polonia no es Ucrania. Por más que se haya incorporado a la OTAN, Estados Unidos no puede manejar al gobierno de Varsovia como maneja al de Kiev.

Tras la caída de la URSS en 1990 prometieron un mundo sin fronteras. Treinta años después hay más fronteras (y más pasaportes) que nunca y todas ellas se están cerrando progresivamente con alambradas y ejércitos armados hasta los dientes.

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