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Operación Cadera: Catalunya, kale borroka, comandos Y, todo es CDR…

El caso de Catalunya demuestra por enésima vez que aunque los pacifistas se empeñen en poner de manifiesto su condición a cada momento, el esfuerzo no les rinde nada. Una persona o un colectivo no es violento por autodefinición sino porque el Estado (la policía, los fiscales, los jueces, los periodistas) así lo deciden.

El violento es el hereje de la Inquisición y el terrorista de la Audiencia Nacional: alguien le pone una etiqueta colgada del pescuezo en la que él mismo no se reconoce. En tales casos el violento patalea y protesta para defender su propia identidad, mientras el juez exhibe un sonrisa burlona porque cree que a él no le puede engañar nadie. ¿Acaso los pacifistas se creen que el juez es tonto o qué?

Las cosas no son, pues, como uno mismo dice o como uno mismo cree sino como otros “demuestran” con papeles en los juicios por medio de una nube de informes, registros, escuchas, peritos… “Dos forman la unidad”, decía Mao para explicar la dialéctica, algo que la fiscalía de la Audiencia Nacional califica como “doctrina del desdoblamiento”.

El diario Egunkaria nunca fue otra cosa que eso, el periódico de ETA en euskara, lo mismo que las “herriko tabernas”, las ikastolas y las peñas de San Fermín. “Las ‘embajadas’ de ETA”, titulaba El País un artículo hace diez años para referirse a una redada contra miembros de Askapena.

El PCE(r) no es tal sino una parte de un iceberg mucho más grande que los incautos no ven, pero la Audiencia Nacional sí: es “el brazo político” de los GRAPO (o el revés, que tanto da) porque las sentencias han demostrado que hay una gran superestructura denominada PCE(r)-GRAPO en la que cabe de todo, es decir, además de los militantes, los familiares, los amigos, los abogados, los periodistas…

Ahora la Audiencia Nacional va a crear otro tinglado para uso y consumo de Catalunya, los CDR, una organización única, férreamente dirigida en la que poco a poco tendrán cabida todos… Absolutamente todos. Lo vamos a ver muy pronto. ¿Acaso alguien creyó por un momento que todo se reducía a Puigdemont, Junqueras, los Jordis, Marta Rovira y unos pocos más? Se equivocan.

Ya ha empezado la típica operación de la Guardia Civil, denominada “Cadera” con la detención ayer de una mujer y esos famosos registros en los que no hay nada de nada, aunque se oculta con la coletilla gacetillera de la “abundante documentación”, a saber, ordenadores, móviles, memorias USB, papeles, carteles…

Si alguien mira ahora a su habitación verá eso mismo que aparece en los registros que se han hecho en Catalunya: móviles, ordenadores, memorias…

Aunque no hay armas, ni explosivos, la acusación es siempre la misma: “rebelión” y “terrorismo”. Hemos regresado a 1939 cuando los franquistas condenaron a los republicanos por rebelarse contra la República y luego por “terrorismo”.

Para crear este tipo de montajes hay que recurrir a la jurisprudencia del III Reich, a la responsabilidad colectiva. Por eso ya no hay detenciones sino redadas que no se acaban nunca: “la operación sigue abierta”, “no se descartan nuevas detenciones”…

Como su propio nombre indica, las redadas se justifican por la existencia de redes y organizaciones más o menos ocultas, clandestinas, en las que no es posible identificar el principio ni el final. Depende de lo que a la Audiencia Nacional le interese “demostrar”.

A su vez, las redadas configuran “macrosumarios” y “macrojuicios” en los que ni siquiera los propios acusados se enteran de nada. Para Catalunya ya tienen preparado un montaje contra nada menos que 390 CDR cuyo criminal objetivo es “imponer la independencia mediante el uso de la fuerza”, dicen los periódicos fascistas.

Esto funciona así: aquí cualquier lucha dirigida contra el fascismo la consideran como violencia, rebelión y terrorismo.

Los raperos dan un paso adelante en la cárcel Modelo de Barcelona


La estrategia era sencilla: si una quincena de raperos puede ir a prisión por sus canciones, cuantos más raperos canten esas letras, más raperos seguirán su camino y más faena para la Audiencia Nacional, que se verá desbordada por su obsesión de encarcelar a personas por expresar sus ideas en canciones. Así fue como, en una fulminante convocatoria tras la condena a Valtonyc, primero por Twitter y después, vía e-mail y teléfono, la Modelo se convirtió el 25 de marzo en el plató ideal para rodar el vídeo del tema “Los borbones son unos ladrones”.
Frank T, Elphomega, Los Chikos del Maíz, La Ira, Rapsusklei, César Strawberry, Machete en Boca, Tríbade y Homes Llúdriga, entre muchos otros, acudieron a la llamada. Unas de Madrid y otros de Málaga. Algunos desde su ciudad y otros, en plena gira, durmiendo apenas tres horas para dar la cara por Valtonyc, Pablo Hasel y el colectivo La Insurgencia, condenados todos a penas que van de dos a cinco años de cárcel.  Rapeando en la Modelo y defendiendo de forma activa y desafiante la libertad de expresión.
La cultura hip-hop tomó todos los rincones de la cárcel barcelonesa. En el patio de entrada, una mesa con bebida, quesos y una pata de jamón servían de tentempié para raperos y cámaras repartidos por pasillos, celdas y locutorios. Los bailarines de “breaking” y “popping” hacían sus piruetas sobre el polvoriento suelo de las galerías. Los grafiteros, subidos a andamios, pintaban los muros del patio. Nadie estaba desocupado. Y si lo estaba, pronto encontraba tarea. Elphomega salió a la calle a por más cerveza. Había 60 gargantas que aclarar.
Nadie llegó a la Modelo de vacío. Todos habían grabado unos versos para la canción “Los borbones son unos ladrones”. La mayoría escogieron algunos de esos por los que Valtonyc, Hasel y La Insurgencia han sido condenados, pero también hubo quien aportó rimas de cosecha propia. Los músicos que no pudieron viajar a Barcelona ese día han firmado su aportación a distancia. Es el caso de los grupos valencianos Zoo y La Raíz y la rapera argentina Sara Hebe.
Aquel domingo, mientras unos se ponían a las órdenes del rodaje, otros comentaban la situación que les había reunido allí. César Strawberry, de Def Con Dos, dudaba que Valtonyc y Hasel lleguen a entrar en prisión. Unos metros más allá, el veterano Frank T mostraba su apoyo al joven Elgio. La presencia del madrileño ha sido especialmente significativa, pues presenta el programa de rap “La cuarta parte” de la emisora estatal Radio 3. Habrá que ver si suena en su programa, pero, en cualquier caso, esta iniciativa dinamita el silencio que, en líneas generales, ha mantenido el hip-hop español ante estos juicios.

Cuando llegó la hora de realizar los planos colectivos, César Strawberry  sacó de su maleta una aparatosa cadena de plástico que, sujeta a sus dos orejas, le tapaba la boca. “Es mi mordaza”, explicaba a quien le preguntaba. Era la hora de cantar el estribillo. Y agrupados al fondo de la cuarta galería, todos gritaron:
“Libertad de expresión
Tomando posiciones
Que retumben las prisiones
Los Borbones son unos ladrones”
Y luego, en catalán:
“Llibertat d’expressió
Prenem posicions
Que ressonin les presons
Ni jutges ni fiscals ni Borbons”
La misma foto familiar se repitió después en el patio de deportes, pero esta vez también se sumaron otros músicos que, sin pertenecer a la comunidad hip-hop, quisieron mostrar su apoyo a la causa. Allí estaban miembros de KOP, Gossos, Txarango, la Companyia Elèctrica Dharma, Smoking Souls y Pirat’s Sound Sistema, entre otros. Algunos participaron en el primer No Callarem que se celebró en el 2017 en Badalona o en el que se organizó en otoño en Sabadell.
Mientras la fotógrafa de este diario les retrataba, Toni El Sucio bromeaba con Nega: “Por fin, la foto que tantos quieren: Los Chikos del Maíz en la cárcel”. En otro rincón, las integrantes de La Ira rodaban los últimos planos. Este lunes se podrá ver y descargar de la red. Las aportaciones económicas irán destinadas a costear los juicios de Pablo Hasél, Valtonyc y La Insurgencia y se sumarán a los actos organizados por la plataforma No Callarem para esta semana.

https://www.elperiodico.com/es/ocio-y-cultura/20180408/videoclip-raperos-carcel-modelo-6743170

La historia no tan lejana de los crímenes perpetrados por Gran Bretaña en Gran Bretaña

Finucane, abogado asesinado en Gran Bretaña
Tras el envenenamiento de los Skripal, la Primera Ministra Theresa May dijo ante la Cámara de los Comunes que el Kremlin estaba involucrado en el incidente debido al “historial de asesinatos patrocinados por Rusia”.

Su tono hipócrita no es de recibo: nadie más que la Gran Bretaña tiene una historia tan negra de asesinatos patrocinados por el Estado. May sugería que su país estaba en el Eje del Bien en comparación con Rusia y que nunca iría tan lejos como para asesinar a opositores políticos en suelo extranjero.

Cualquiera que tenga un conocimiento básico de la política británica sabe que es mentira, pero para quienes no hayan tomado nota es conveniente refrescar el terrorismo de Estado “made in England”, por ejemplo, contra Irlanda.

En 1989 Irlanda del norte se encontraba en el apogeo de una sangrienta guerra en la que los militantes republicanos irlandeses estaban llevando a cabo una campaña guerrillera contra las fuerzas británicas para poner fin a la dominación británica.

Para contrarrestar la amenaza planteada por el IRA y otros grupos similares, Westminster decidió que cualquier persona acusada de actividad republicana en los seis condados ocupados sería llevada ante un tribunal sin jurado (“Diplock”), para asegurarse las condenas y encarcelamientos.

Sin embargo, Pat Finucane, un abogado de Belfast empezó a destacar en la defensa de los republicanos irlandeses ante este tipo de tribunales. Finucane atrajo la atención pública por primera vez con su campaña a favor de los presos políticos republicanos durante la huelga de hambre de 1981 en los bloques H o módulos de aislamiento de los presos irlandeses.

A lo largo de los ochenta el abogado convirtió en una espina clavada en el costado de la clase dirigente británica al defender a los republicanos en varios procesos muy conocidos. En noviembre de 1988 la gota que colmó el vaso fue cuando defendió con éxito a un voluntario del IRA en un caso relacionado con la muerte de dos soldados británicos.

El 12 de febrero de 1989 un comando de asesinos unionistas de la Asociación de Defensa del Ulster (UDA) irrumpió en la vivienda de Finucane y le disparó 14 veces mientras cenaba el domingo por la noche con su esposa e hijos.

Entonces la Asociación de Defensa del Ulster era una organización legal bajo el control de la FRU (Force Research Unit), una unidad militar secreta británica encargada de transformar la UDA en una organización más “profesional”.

La participación del Estado británico en el asesinato fue aún más importante que la del ejército. En las semanas previas a la muerte de Finucane, el entonces ministro Douglas Hogg deploró que hubiera abogados en Irlanda del norte que simpatizaran “indebidamente con la causa del IRA”.

Nelson, la abogada asesinada
Sin embargo, el asesinato de Pat Finucane no fue un incidente aislado, ni siquiera una táctica confinada por los británicos a períodos de guerra intensa en Irlanda, como ocurrió en los años ochenta.

Diez años después del asesinato de Finucane, la escalada de la guerra en Irlanda había disminuido considerablemente tras la capitulación del IRA Provisional en 1998.

Sin embargo, la “paz” ha sido y sigue siendo mantenida por la amenaza terrorista del Estado británico que, en caso de que algo saliera mal, interrumpiría el status quo.

Eso es lo que finalmente llevó al asesinato de Rosemary Nelson, otra abogada como Pat Finucane. Nelson también se labró un nombre defendiendo con éxito a los republicanos en Estados Unidos.

Una de sus defensas más conocidas fue la de los familiares de Robert Hamill, un joven irlandés que fue linchado hasta la muerte por una multitud unionista en 1997 bajo la presencia de la RUC, la policía unionista de Irlanda del norte.

El 15 de marzo de 1999 Rosemary Nelson fue asesinada por un coche bomba fuera de su casa en Armagh, en la Irlanda ocupada. El ataque fue reivindicado por los Red Hand Defenders (RHD), una facción disidente de la UDA.

En los días posteriores a su asesinato, se hizo evidente que miembros de la División Secreta Especial de la RUC habían participado en un operación de vigilancia cerca de la casa de Nelson el día antes de su muerte, con la excusa de seguir la pista a los miembros del IRA.

A pesar de la intensa vigilancia del área que rodea la casa de Nelson, ningún policía vió a los miembros del RHD que cometieron el atentado. Al igual que Pat Finucane, Rosemary Nelson se convirtió en otra víctima del sangriento historial de terrorismo de Estado de Gran Bretaña.

En materia de asesinatos patrocinados por el Estado, el gobierno de Londres no tiene parangón. Sería preferible que May se callara su sucia boca, no sea que sigamos recordando historias no tan lejanas que no quisieran recordar.


https://www.mintpressnews.com/britains-not-so-distant-history-of-state-sponsored-assassinations/238974/

Oleada de detenciones de comunistas sudaneses por impulsar manifestaciones contra los recortes

Muhammad Mujtar Al-Jatib

Los miembros del Comité Central del Partido Comunista de Sudán, Fathi Elfadl, portavoz oficial del Partido, y Taj Alsir Othman Babu son los últimos detenidos por la policía de Jartum tras las gigantescas protestas de los comunistas contra el presupuesto de austeridad del gobierno.

Fueron detenidos el lunes por la noche y llevados a un lugar desconocido. Sus familias no saben nada de ellos. Ambos comunistas son ancianos y con patologías severas.

Recientemente fueron operados, Elfadl por una enfermedad cardíaca y Alsir por un transplante de riñón.

El Partido Comunista de Sudán ha anunciado que otro de sus miembros, Ali Al-Kenin, también ha sido detenido.

Decenas de dirigentes sindicales y políticos han sido detenidas en el último mes tras las manifestaciones masivas en Jartum y otras ciudades para protestar contra la abolición de las subvenciones alimentarias y la consiguiente carestía de los productos de primera necesidad.

El Partido Comunista Sudanés se fundó en 1946. Es una de las fuerzas políticas más importantes de Sudán y uno de los partidos comunistas más influyentes del mundo árabe-musulmán, junto con el Partido Comunista Irakí.

Su influencia disminuyó drásticamente en 1971, cuando un fallido Golpe de Estado por parte de oficiales pro-comunistas llevó al jefe de Estado, Gafar Al-Nimeiry, a lanzar una ola de represión contra la organización. Los dirigentes más conocidos del Partido, como Abdel Jaliq Mahjub, Joseph Garang, Alshafi Ahmed Elshikh, Babkir Elnour o Hashim Elatta, fueron asesinados.

Desde 2012 está dirigido por Muhammad Mujtar Al-Jatib, que vive en la clandestinidad. Desde principios de este año los comunistas sudaneses ha iniciado una campaña de movilizaciones contra el plan de austeridad de Omar Hassan al-Bechir, que ha dado lugar a importantes manifestaciones.

Concentración de los comunistas sudaneses en Jartum, la capital

Reprimir bien es lo contrario de reprimir mucho

Juan Manuel Olarieta

La semana pasada se cumplieron 42 años de la matanza de cinco obreros en Gasteiz (Vitoria), uno de los acontecimientos más crudos que retratan lo que fue la llamada “transición política” que -según se dice- fue el cambio del régimen franquista a la democracia.

Masacres como la de Vitoria muestran, sin embargo, el verdadero rostro de aquel cambio, que en diez años costó la vida a casi 600 personas que murieron a causa de disparos de la policía, de crímenes fascistas, de torturas y de la represión política, en definitiva.

Tras la matanza de Vitoria, Fraga Iribarne, ministro encargado entonces de la Gobernación (Interior), acudió a la capital alavesa a pronunciar un discurso, del que el diario ABC resaltó en titulares dos frases muy significativas:

a) “Que este triste ejemplo sirva de lección a todo el país”

b) “La responsabilidad [de los crímenes] le corresponde íntegra a los que siguen echando a la gente a la calle”

En esas palabras está la esencia de lo que es la represión política:

a) Fraga invertía la responsabilidad de la matanza: no era ni de la policía que dispara, ni del ministro que les ordena disparar: la responsabilidad es de quien sale a la calle a protestar

b) Una matanza como aquella era un “ejemplo” y una “lección” dirigida “a todo el país”

Esas declaraciones constituyen lo que técnicamente los expertos llaman “prevención general”, que es un rasgo fundamental de las nuevas políticas punitivas en los países más avanzados: el paso de la represión a la prevención. En términos más corrientes, la “prevención general” es una intimidación masiva, el terror, en definitiva, que es la manera en que Dimitrov definió el fascismo como “la dictadura terrorista del gran capital”.

El miedo es el objetivo central de la represión política

El miedo es el objetivo central de la represión política y es especialmente grave porque significa que los partidos políticos, los sindicatos o los colectivos, no hacen lo que deben sino lo que otros les dejan, o lo que pueden, o lo que les permite la ley.

Es una perversión de la democracia, entendida como participación política, que atraviesa tres fases sucesivas:

1) Los movimientos sociales comienzan a funcionar bajo la amenaza del castigo. La legislación represiva del Estado condiciona la actividad política de los grupos mediante el miedo: a la detención, a una multa, a la cárcel…

2) Los grupos interiorizan y asimilan el castigo como una parte importante de su actividad.

3) En lugar de difundir el manifiesto político de la protesta, lo que hacen es difundir manuales jurídicos de asesoramiento para casos de detención. Como en el 15-M, cada vez que se convoca una huelga o una manifestación, con ayuda de los abogados, los convocantes crean equipos de apoyo y asistencia técnica porque saben que habrá represalias.

En esta tercera fase el propio movimiento se ha convertido en un propagandista del miedo y, por lo tanto, cómplice del Estado. Transmite el miedo a la represión.

El miedo y la libertad

El miedo es la antítesis de la libertad. Donde hay libertad no hay miedo y donde hay miedo no hay libertad. Un país donde la población vive bajo el miedo, no es un país libre.

Si un jubilado no vota aquello en lo que cree, sino por miedo a perder
su pensión, no vota libremente. Tampoco vive en un país libre. Tiene
miedo. Luego las elecciones no son libres.

Un país y unas personas libres son aquellas que hacen lo que deben hacer, que actúan conforme a su conciencia. La conciencia es aquello que guía los actos de cada cual. No sólo dicta lo que alguien debe hacer sino también lo que debe decir, lo que debe cantar, lo que debe escribir, lo que debe pintar…

La conciencia es una pieza fundamental de las luchas políticas, de las luchas colectivas y de las huelgas, donde incluso algunos como Marx y Engels hablaban de conciencia “de clase”.

Se suele decir que cuando alguien actúa conforme a su conciencia, no se le puede exigir nada más. La conciencia puede llegar a ser incluso una causa de justificación que exime de responsabilidad criminal. Se llama “objeción de conciencia” y pone de manifiesto que la conciencia está por encima de la ley, al menos en determinados casos.

Ha habido importantes ejemplos de este tipo de luchas, como el movimiento de insumisión, de negativa a prestar el servicio militar obligatorio por razones de conciencia, que logró suspenderlo temporalmente.

A la hora de decidir lo que debe hacer, cuando alguien (una persona, un votante, un partido político) no pregunta a su conciencia sino a su abogado, es síntoma de que algo no marcha como debiera, lo cual es harto frecuente y denota miedo, que no hay libertad.

Por ejemplo, hay libertad de expresión cuando uno dice lo que piensa, no lo que otros le permiten decir y, por el contrario, engaña a su auditorio si no transmite libremente su opinión.

La represión invisible

El miedo no es lo que le está ocurriendo a un represaliado, a un preso, a un torturado o a un detenido, sino lo que le puede ocurrir a cualquiera. Así pues en el iceberg de la represión política hay dos tipos de “clientes”:

a) uno es visible, el represaliado, ese que, en términos corrientes, calificamos como chivo expiatorio o cabeza de turco

b) el otro es invisible, como esos 3.000 tuiteros amenazados por la Operación Araña. ¿Quién estára entre ellos?, ¿a quién le tocará esa “lotería”?

La duda puede llegar a ser insorportable para muchas personas. Les cambia su comportamiento sin necesidad de ejercer el castigo. Crea una represión invisible, la “espada de Damocles”.

El mejor ejemplo de represión invisible es la autocensura. No necesita un verdugo que ejerza la represión; no es necesario que nadie te censure; es uno mismo el que se pone la soga al cuello.

Es la represión perfecta, el ideal de represión: sin rastro, sin sangre, sin heridos… Reprimir bien es lo contrario de reprimir mucho. Un parte de la represión política tiene que ser invisible, y para quienes practican la “política del avestruz”, lo invisible no existe y de lo que no existe no se habla ni se discute.

La represión perfecta consigue algo fundamental: guardar las apariencias. Es imprescindible para vestir de democracia a un Estado moderno.

Los que practican la “política del avestruz” afirman que, a diferencia del régimen fascista anterior, que reprimía mucho, España es hoy un país democrático porque reprime poco o reprime menos que antes; si no te fijas bien, casi ni se ve. Apenas hay represión, según ellos.

Es como cualquier otro truco: basta invisibilizar una parte de la represión para hacerla digerible. No siempre necesita adquirir vastas proporciones, sino todo lo contrario. Luego sólo queda que los famosos partidos de “izquierda” nos hagan mirar para otro lado. Visto y no visto. Pura magia.

Para guardar las apariencias la represión tiene que ser, pues, selectiva y discriminatoria. Es el caso de la reciente sentencia del Tribunal Supremo que castiga los retuits, mientras los tuits resultan impunes. Pura magia.

En el derecho penal militar existía el diezmo: ante un levantamiento popular, el ejército fusilaba aleatoriamente a uno de cada diez vecinos. Utilizaba a unos pocos para dar un “escarmiento” a todos los demás.

La política del palo y la zanahoria

La naturaleza discriminatoria de la represión no es más que la vieja “política del palo y la zanahoria”: castiga a unos y deja campo libre a otros.

Al final esos “otros” acaban convirtiéndose en cómplices del Estado y de su represión. Es una ley que se cumple siempre, inexorablemente.

El miedo hace gobernables las sociedades. Permite al Estado condicionar el comportamiento de todas los movimientos políticos y sociales. El castigo de unos condiciona la actuación de los otros, como ha ocurrido durante 40 años en Euskadi.

Crea conductas adaptativas, dóciles, sumisas a “lo que hay”, a lo posible, lo legal, lo pacífico… Reduce la lucha política a eso que llaman “la política”, o sea, elecciones periódicas y relevos en el gobierno. Mientras la lucha política está en la calle, “la política” se desliza por los pasillos. Cada vez hay menos lucha política y más “política”. Ya casi nada se concibe como una lucha o un enfrentamiento. No hay nada que no se pueda negociar, discutir y acordar sentados delante de una mesa.

Esas conductas políticas son previsibles y manejables. Por eso el Estado se rodea de organizaciones cuya oposición es, a lo máximo, literaria, retórica. Este tipo de organizaciones, además, visten con las mejores galas de la democracia a cualquier Estado que las consiente, e incluso las magnifica porque sabe que son inofensivas.

El problema para el Estado son aquellas personas que no tienen miedo o que lo han perdido; quien no tiene miedo es imprevisible: de él podemos esperar cualquier cosa.

El documental ‘Pasaiako Badia’ se proyecta en Catalunya

Desde hoy y hasta el 16 de marzo el documental “Pasaiako Badia” se proyectará en 10 salas de Catalunya. En todas ellas, habrá la oportunidad de conversar con los directores del documental.

La película relata la emboscada acontecida el 22 de marzo de 1984 en la localidad gipuzcoana de Pasaia, donde cuatro miembros de los Comandos Autónomos Anticapitalistas fueron asesinados por disparos de la policía.

Después de detener a Rosa Jimeno y torturarla, la policía la obligó a poner una cita con sus compañeros de los Comandos Autónomos Anticapitalistas que estaban en el País Vasco Francés. En las rocas de la bahía de Pasaia, la tienen atada de los pies. Cuando hace la señal se acerca la lancha y se oyen cientos de disparos.

Pedro Mari Isart y Jose Mari Izura murieron en las primeras ráfagas. Rafa Delas y Dioni Aizpuru fueron detenidos después. Un superviviente, Joseba Merino, vio que la policía les acribilló a tiros. El médico forense Paco Etxeberria contabiliza 113 orificios de bala en los cuatro cuerpos.

La versión oficial habló de un enfrentamiento.

En el documental participan, entre otros, los familiares de los asesinados, los abogados de la defensa, los testigos directos Joseba Merino y Rosa Jimeno, el ex-lehendakari Carlos Garaikoetxea, el médico forense Paco Etxeberria, el ex-perdiodista de “El País” Fernando Orgambides o el músico Enrique Villareal “El Drogas”.

El documental ha sido patrocinado por el diario Berria, EiTB y Gogora, el instituto de la memoria del Govierno Vasco. Desde que se estrenase el 24 de octubre en las salas Golem de Iruña, se han realizado decenas de proyecciones. El 12 de diciembre se emitió en ETB, donde duplicó las audiencias habituales de la cadena pública vasca.

Se han realizado más de 40 proyecciones en éstos últimos cuatro meses en las salas de Euskadi y una pequeña gira por Andalucía.

Los familiares de los asesinados siguen luchando para que la emboscada no quede en la impunidad ni en el olvido. Después de agotar las vías judiciales en España, han acudido al Tribunal de Estrasburgo porque aquí los jueces han hecho lo de siempre: darle el carpetazo al crimen.

6 de marzo, 19h, Amics de les Arts (Terrassa)
7 de marzo, 19h, Ateneu la Baula (Lleida)
9 de marzo, 19h, Casal Despertaferro (Reus)
10 de marzo, 12:30h, Ateneu Llibertari del Berguedà (Berga)
10 de marzo, 19:00h, A. Popular de l’alt Urgell (Seu d’urgell)
11 de marzo, 19:30h, la Cinètica (Barcelona)
14 de marzo, Sopela (València)
15 de marzo, 19:00h, Granollers (Anònims)
16 de marzo, 19:00h, La Base (Barcelona-Poble Sec)
17 de marzo, 18:00h, Rocaus (Sallent)

Cointelpro: la guerra del FBI contra las librerías negras

En la primavera de 1968, el director del FBI, J. Edgar Hoover, dijo a sus agentes que Cointelpro, el programa de contrainteligencia establecido en 1956 para combatir a los comunistas, debería enfocarse en prevenir el surgimiento de un “mesías negro” que buscara “unificar y electrificar el movimiento militante nacionalista negro”. El programa, insistió Hoover, debe apuntar a personalidades ideológicamente tan diversas como Stokely Carmichael (luego Kwame Ture), militante de Black Power, Martin Luther King Jr. y Elijah Muhammad, dirigente de la Nación del Islam.

Pocos meses más tarde, en octubre de 1968, Hoover escribió otro memorándum advirtiendo de la amenaza urgente de un floreciente movimiento Black Power, pero esta vez Hoover se centró en los enemigos públicos más improbables: los libreros negros independientes.

En una directiva de una página, Hoover señaló con preocupación un reciente “aumento en la creación de librerías extremistas negras que representan puntos de venta para la propaganda de publicaciones revolucionarias y odiosas y centros culturales para el extremismo”. El director ordenó a cada oficina del FBI que “localizara e identificara en su territorio librerías de extremistas negros y/o de estilo africano y que investigara discretamente cada una de ellas para determinar si eran de naturaleza extremista”. El propósito de cada encuesta era “determinar la identidad de los propietarios, si se trata de un frente para un grupo o interés extranjero, si las personas afiliadas a la tienda realizan actividades extremistas, el número, tipo y fuente de libros y equipos para la venta, la situación financiera de la tienda, su clientela y si se utiliza como sede o lugar de reunión”.

Tal vez lo más preocupante era que Hoover quería que el Departamento persuadiera a los ciudadanos afroamericanos (presuntamente con pago o extorsión) para que espiaran estas tiendas haciéndose pasar por clientes o militantes simpatizantes. “Las encuestas deben llevarse a cabo en las tiendas nuevas cuando abren y usted debe reconocer el excelente objetivo que estas tiendas representan para la penetración de las concepciones raciales”, ordenó. Hoover, en resumen, esperaba que los policías adoptaran las tácticas despiadadas de espionaje y falsificación que desplegaron contra militantes de los derechos civiles y de Black Power, y que las usaran ahora contra las librerías de propiedad negra.

El memorándum de Hoover nos ofrece un perturbador vistazo a una dimensión olvidada de Cointelpro, una dimensión que durante décadas ha escapado a la atención del público: la guerra del FBI contra las librerías negras. Además del memorándum de Hoover, descubrí documentos que detallaban la vigilancia de librerías negras del FBI en al menos media docena de ciudades a través de Estados Unidos llevando a cabo una investigación para mi libro “From Head Shops to Whole Foods: The Rise and Fall of Activist Entrepreneurs”. En la cúspide del movimiento Black Power, el FBI investigó a libreros negros como Lewis Michaux y Una Mulzac en Nueva York, Paul Coates en Baltimore (el padre del corresponsal nacional de The Atlantic Ta-Nehisi Coates), Dawud Hakim y Bill Crawford en Filadelfia, Alfred y Bernice Ligon en Filadelfia. Los Ángeles, y los dueños de la librería Sundiata en Denver. Y esta lista está casi seguramente lejos de ser completa, porque la mayoría de los documentos del FBI concernientes a las librerías actualmente vivas no están disponibles para los investigadores a través de la Ley Federal de Libertad de Información (FOIA).

Los informes del FBI sobre los vendedores de libros negros eran muy penetrantes, pero a menudo banales. El FBI informa que el número de teléfono de Coates informa sobre llamadas telefónicas a sus antiguos camaradas del partido Pantera Negra, pero también a Viking Press y a la Asociación de Libreros Americanos. Los agentes de Nueva York informaron sobre una fuente cuestionable de infiltración según la cual Lewis Michaux “fue responsable de cerca del 75 por ciento del material antiblanco” distribuido en Harlem, pero otro informe admitió que “ya no era muy activo en la actividad nacionalista negra a medida que envejecía”. En Filadelfia, los agentes rastrearon la matrícula de un coche en una convención en la República de Nueva África hasta Dawud Hakim, pero poco después citaron fuentes que indicaban que Hakim “no mostró ningún interés en la actividad nacionalista negra”.

Aunque esto puede no ser sorprendente, es profundamente preocupante que Hoover y el FBI estén llevando a cabo investigaciones sostenidas de bibliotecas independientes de propiedad negra en todo el país como parte de los ataques más grandes de Cointelpro contra el movimiento Black Power. Pero la orden de Hoover a los agentes para cazar a los compradores en estas tiendas no sólo fue un ataque contra los militantes negros, sino también un absoluto desprecio por los valores declarados de la libertad de expresión y de palabra en Estados Unidos. Cualquier ciudadano que entraba en una librería de propiedad negra, corría el riesgo de ser investigado por la policía federal.

Ciertamente, muchas bibliotecas negras tenían vínculos directos con militantes del Black Power. Muchos de los libreros negros participaron ellos mismos en las organizaciones del Black Power, aunque no gestionaban sus tiendas. Pero la mayoría de las veces, los vínculos entre las librerías y el movimiento no eran institucionales, sino intelectuales e informales. Los clientes buscaban copias de títulos como “The Autobiography of Malcolm X” de Eldridge Cleaver o “Soul on Ice”, que los libreros negros estaban encantados de vender. La rápida proliferación de librerías de propiedad negra a finales de la década de 1960 y principios de la de 1970 marcó la avidez creciente de los escritores afroamericanos por la literatura política e histórica negra y los libros sobre África.

Las librerías de propiedad negra también vendían obras de autores que no estaban asociados oficialmente con las organizaciones del Black Power, incluyendo escritores aclamados por la crítica como James Baldwin y Lorraine Hansberry, así como escritores callejeros favoritos como Iceberg Slim, autor de la novela “Pimp”. Las librerías negras no eran frentes asignados por organizaciones militantes para distribuir propaganda política. Eran negocios independientes que respondían a la avidez creciente de los negros por los libros por y sobre los negros.

La librería Drum and Spear en Washington, D. C., parece haber atraído más atención de los agentes del FBI que cualquier otra librería negra. Fundada por veteranos del Comité Coordinador de Estudiantes No Violentos, la famosa organización de derechos civiles fundada en 1960, la tienda abrió sus puertas a finales de la primavera de 1968, apenas unas semanas después de que un levantamiento devastara el distrito tras del asesinato de Martin Luther King. La tienda era un objetivo particularmente conveniente y frecuente para las fuerzas del orden federal, tanto por sus vínculos con prominentes personalidades del Black Power como por su ubicación en el vecindario de Columbia Heights, a menos de cinco kilómetros de la sede del FBI.

El FBI lanzó su vigilancia de Drum and Spear después de que las fuentes descubrieran a Stokely Carmichael (luego Kwame Ture) visitando la tienda en sus primeras semanas de actividad. El FBI de Hoover pronto ordenó que la investigación de la tienda “debería intensificarse” más allá de las visitas ocasionales de los agentes y se expandió para cultivar clientes, empleados y personas que asistían a las reuniones en Drum and Spear como fuentes de infiltración. Desde 1968 hasta el cierre de la tienda en 1974, el FBI compiló casi 500 páginas de archivos de investigación sobre Drum and Spear. Los agentes vestidos de civil que visitaban la tienda levantaron sospechas de los empleados cuando permanecían sentados en vehículos estacionados frente a la empresa durante horas. En otro incidente, dos hombres disfrazados que parecían ser agentes federales visitaron Drum and Spear y pidieron comprar el inventario completo del Pequeño Libro Rojo de Mao. Los informes de los agentes detallaron minuciosamente el contenido de la tienda, informando que sus aproximadamente 4.000 copias de 500 títulos se dividieron en cinco secciones -África, Negra Americana, Ficción, Tercer Mundo y Niños- mientras que carteles y fotografías de H. Rap Brown, Carmichael, Huey Newton y Che Guevara decoraban sus paredes.

Hoover tenía razón en un punto: las librerías negras crecieron a finales de la década de 1960. Hasta 1966, las librerías de propiedad negra operaban en menos de una docena de ciudades de Estados Unidos, y la mayoría de ellas tenían dificultades para mantener sus operaciones. En pocos años, sin embargo, el número de tiendas se disparó. Docenas de nuevas tiendas se abrieron en todo el país en los últimos años de la década de 1960, casi triplicando su número desde principios de la década. Como destacó el New York Times en 1969, “una ola de compras de libros está afectando a las comunidades negras de todo el país”. La docena de librerías negras en funcionamiento a mediados de la década de 1960 llegó a más de 50 a principios de la década de 1970, y cerca de 75 a mediados de la década.

En opinión de Hoover, las librerías de propiedad negra representaban una red coordinada de extremistas del odio. Su torpe invocación del término “librerías de estilo africano” traicionó su falta de comprensión del panafricanismo, una filosofía que los afrodescendientes de todo el mundo deberían unir en la búsqueda de objetivos políticos y sociales comunes. Para Hoover, las organizaciones antigubernamentales radicales estaban promoviendo activamente la creciente fascinación de los negros americanos por África con la esperanza de usarla como arma contra los blancos. Pero Hoover describió erróneamente la corriente orgánica de interés popular en la historia, cultura y política africana que se estaba extendiendo en las comunidades afroamericanas.

Al igual que gran parte de Cointelpro, Hoover se inspiró en un modelo de contrainteligencia desarrollado para combatir al Partido Comunista rígidamente organizado y centralizado de Estados Unidos de América, y lo aplicó a una gama mucho más amplia y descentralizada de grupos del Black Power emergentes en todo el país. El PCUSA, por ejemplo, había gestionado una serie de librerías oficiales en ciudades a lo largo de Estados Unidos, que el FBI había estado vigilando por lo menos desde la década de 1930.

El FBI parece haber puesto fin a su vigilancia de las librerías negras a mediados de los setenta, tras la muerte de Hoover y el fin oficial de Cointelpro. A medida que el movimiento Poder Negro disminuyó a finales de la década de 1970 y el número de librerías negras disminuyó significativamente a principios de la década de 1980 (antes de un resurgimiento a principios de la década de 1990). En retrospectiva, vale la pena considerar si las investigaciones del FBI no han socavado la viabilidad de estas empresas negras, creando una tensión indebida para los propietarios que ya estaban luchando para llegar a fin de mes y asustando a los clientes que querían evitar reunirse con la policía.

De hecho, la guerra del FBI contra las librerías negras es un capítulo triste en la historia del cumplimiento de la ley en Estados Unidos, una época en la que los agentes federales renunciaron a cualquier noción de libertad de expresión al apuntar a empresarios negros y sus clientes para comprar y vender literatura que consideraban políticamente subversiva.

“Esto es un desperdicio de dinero de los contribuyentes”, lamentó el vendedor de libros de Filadelfia Dawud Hakim en 1971, al enterarse de que él mismo era el blanco de la equivocada campaña de vigilancia del FBI. “Tratamos de educar a nuestra gente sobre su historia y cultura. En cambio, el FBI debería dedicar su tiempo al crimen organizado y a los narcotraficantes”.

Joshua Clark Davis https://www.theatlantic.com/politics/archive/2018/02/fbi-black-bookstores/553598/

Pablo Hasel: de la Inquisición a la Audiencia Nacional pasando por el TOP

Esta mañana la Audiencia Nacional ha condenado por segunda vez a dos años y un día de cárcel al rapero Pablo Hasel por expresar su opinión en Twitter y llamar a las cosas por su nombre.

Su condena se añade a la reciente de Valtonyc, al secuestro del libro “Fariña” (cocaína), de Nacho Carretero, sobre las relaciones del PP con el narcotráfico gallego y a la retirada de una serie de 24 fotografías de Santiago Sierra titulada “Presos Políticos en la España Contemporánea”.

Hasel no se arrepiente de los tuits por los que la Inquisición le ha condenado. Tampoco de la anterior, confirmada por el Tribunal Supremo, que criminalizó algunas de sus canciones.

Ha querido manifestar que volvería a escribir lo que le va a llevar a la cárcel de la manera más clara: volviendo a publicar algunos de esos tuits en su cuenta:

“Me han condenado a 2 años y otro de pena-multa, es decir, 3 años. Se suman a los 2 que ya tengo por canciones contra el régimen. Pasaré 5 años preso por delitos de opinión, pero jamás claudicaré. Jamás, fascistas de mierda”.

“Un saludo a la escoria que celebra mi encarcelamiento. Sólo darán más voz al mensaje que quieren silenciar, sólo me van a fortalecer como revolucionario. Esto adelanta el fin de vuestra tiranía”.

“Muchos medios mienten. No me han condenado por enaltecer a ETA. Jamás he condenado la mayoría de sus acciones, pero no me están condenando por esto, sino por denunciar las torturas que sufrió un supuesto militante de ETA entre otras cosas”.

“Las presas y presos políticos son ejemplos de resistencia”.

“Isabel Aparicio fue exterminada por el Estado negándole asistencia médica”.

“La Guardia Civil asesinó a 15 inmigrantes”.

“La familia real son unos parásitos”.

“La monarquía tiene negocios criminales como el tráfico de armas a Arabia Saudí”.

“La monarquía vive a todo lujo a costa de la explotación y miseria ajena”.

“La Guardia Civil, como hasta el tribunal europeo ha dicho, ha torturado”.

“Ya no es ni una cuestión de opiniones, es que me han condenado por contar hechos objetivos sobre la monarquía, la policía o los presos políticos. Aún así, no hace falta compartir todo lo que uno dice para ver que esto son injusticias muy graves”.

“Si hasta por opinar, si hasta por luchas pacíficas ejercen una brutal represión, que ningún hipócrita se lleve las manos a la cabeza cuando haya quienes ejerzan la autodefensa pasando a mayores. Ante una dictadura así, toda lucha es legítima”.

[Señores fiscales de la Audiencia Nacional: les advertimos de que esta entrada sólo pretende informar de cómo están las cosas en el país. Además está copiada del siguiente enlace: http://www.eldiario.es/rastreador/Pablo-Hasel-vuelve-tuitear-condenado_6_745835425.html]

Uno de las jueces de la Audiencia Nacional que ha condenado a Pablo Hasel es Nicolás Poveda, que se presentó a als elecciones en las listas de la Falange y fue nombrado juez por el cuarto turno, es decir, sin pasar por el trámite de opositar al cargo.

Ha muerto el lobo feroz

El general Luciano Benjamín Menendez
Darío Herchhoren

Ayer 27 de febrero de 2018, fue un día histórico. Murió el ex general argentino Luciano Benjamín Menendez, que fuera jefe del tercer cuerpo de ejército con sede en la ciudad de Córdoba, y que tenía mando en plaza sobre diez provincias argentinas entre las cuales se encontraba la propia Córdoba y Tucumán donde más se encarnizó la dictadura.

Menendez era conocido como «la hiena», y cargaba sobre sus espaldas con una docena de condenas a prisión perpetua, y era conocido por su extrema crueldad en la aplicación de todo tipo de tormentos sobre los presos, hasta extremos inimaginables.

Durante la celebración de los juicios a que fue sometido, nunca se arrepintió por sus crímenes y jamás mostró piedad alguna por sus víctimas, sino que más bien se vanagloriaba de sus actos.

Menendez tenía noventa años de edad, y murió de cáncer en una cama del hospital militar de Córdoba, execrado por toda la sociedad argentina, menos por sus conmilitones y algunos funcionarios del actual gobierno argentino.

En uno de los juicios por los cuales fue condenado, hubo un testigo que era un trabajador de una estancia (Cortijo) de su propiedad, que relató como pudo ver con sus propios ojos como este carnicero hizo fusilar a cerca de cien presos de una tacada, algunos de los cuales estaban maniatados y semidesnudos, y que luego fueron enterrados en una fosa común, previamente excavada por los mismos fusilados posteriormente.

Como no podía ser de otro modo, Menendez era un admirador de Franco y sus métodos, y su familia pertenecía a un antigua zaga de militares, que ya habían demostrado su vesania y barbarie en el siglo XIX, cuando participaron junto a otro genocida, el General Julio Argentino Roca en la llamada «conquista del desierto», que fue el mayor robo de tierras a los indios en la Patagonia argentina, y que acabó con la vida de cientos de miles de mapuches.

Las proezas de la familia Menendez, continuaron en el siglo XX, y un tío suyo de nombre Luciano Menendez, fue el autor de la matanza de trabajadores en el golpe contra Perón el día 16 de julio de 1955, fecha en que fue bombardeada la Casa de Gobierno en la Plaza de Mayo, y cuando los obreros que fueron a manifestar su apoyo al gobierno legítimo argentino del General Juan Domingo Perón, intentaron refugiarse en el metro de Buenos Aires, y fueron ametrallados por aviones Gloster Meteor por orden del General Luciano Menendez.

El genocida Luciano Benjamín Menendez es el responsable de cerca de tres mil muertes en los campos de exterminio que estaban a su cargo, de miles de violaciones, de robos de bebés, de robos sistemáticos de bienes de los desaparecidos, de vuelos de la muerte y un largo atcétera.

A veces me pregunto si semejante monstruo fue parido por mujer, o es el engendro de un tiranosaurio.

Este multicriminal acusaba a Videla de flojo, y en el colmo de su paroxismo en 1979 intentó un golpe contra el propio Videla por considerarlo demasiado complaciente.

No creo en la justicia divina, pero si creo en la divina justicia, y este archicriminal aunque sea condenado a mil cadenas perpetuas nunca pagará sus crímenes. Que nunca descanse en paz.

Las 6 manipulaciones imprescindibles para convertir el rap en un delito

Juan Manuel Olarieta

Un rap no puede ser delito porque es una canción, música. A partir de aquí, cualquier otra explicación sobra. Para justificar la represión política los jueces y la prensa encubren ese hecho elemental y hacen una primera mutilación: sólo hablan de las letras. Lo que es delito no es la canción sino la letra, dicen.

Cualquier crítico musical, literario o artístico pondría el grito en el cielo por una manipulación de ese calibre que ni se ha hecho ni se hace jamás con ninguna obra artística. A nadie se le ocurre juzgar la ópera Nabucco de Verdi por su letra, escrita por Temistocle Solera, un llamamiento panfletario a la lucha por la liberación de los esclavos, que reclaman una canción de “crudo lamento que infunda valor a nuestro padecimiento”.

Si la canción de Verdi no fuera “cruda” no expresaría el horror de la esclavitud, del que son víctimas los esclavos, ya que los negreros no tienen ninguna clase de padecimiento por ello, es decir, que se trata de una diferencia de clase.

2 La segunda manipulación es que una canción es un conjunto de sonidos armónicos que entran en nuestra cabeza y en nuestro corazón por el oído, la mayor parte de las veces durante un concierto en directo, donde el sonido se vincula a una imagen en movimiento y a un ambiente en el que participan muchas personas.

El rap no es un artículo periodístico, no es un ensayo, ni una tesis doctoral, ni un libro, ni un mitin, ni una conferencia. No se dirige a la cabeza sino a las tripas. Como cualquier obra de arte, su tarea fundamental no es explicar nada, ni argumentar, ni razonar. Expresa y transmite un estado de ánimo compartido por los explotados y oprimidos: cabreo, rabia, mala hostia…

3 La tercera manipulación es tan grave como las dos anteriores: la letra de un rap se compone de varios versos, no de prosa. Convertir al verso en prosa, romper la rima y el ritmo y lo transforma en un texto plano, como si fuera la lección magistral de una catedrático de obstetricia.

Esta manipulación conduce a una paradoja: todos hablan del derecho a la libertad de expresión, pero nadie cae en la cuenta de que el rap no sólo es eso sino mucho más, una creación artística y, por lo tanto, lo que ahora está en juego es el rap mismo, un estilo musical cuya supervivencia pende de un hilo a causa de la censura y con la complicidad de los músicos domesticados que nunca levantan la voz.

4 La cuarta manipulación deriva de la anterior: cuando un cretino que -lamentablemente- tiene la sartén por el mango convierte un verso en un texto que se lee sobre el papel, vuelven a ocurrir otras dos cosas paradójicas: o bien el cretino hace una interpretación literal del texto, o si eso no le resulta favorable, entonces hace una interpretación indirecta o metafórica.

El caso es que el resultado tiene que ser el esperado: el rap es delito. Para ello podemos interpretar los textos de tal manera que ocurra así siempre.

Una de las grandes virtudes del rap es que ha reverdecido el viejo arte de la retórica, una disciplina apolillada desde hace dos siglos que enseña a exponer un tema tanto como a “leerlo” después.

Pues bien, resulta que lo que los jueces y periodistas juzgan y analizan no es ninguna canción, como ellos creen, sino su propia interpretación de la misma. Se juzgan y analizan a sí mismos porque cualquier otro es capaz de hacer una interpretación diferente.

5 La quinta manipulación es el truco más viejo del mundo que los periodistas practican desde siempre: extractar versos sueltos de un tema, un poema o una canción. Se aíslan unos versos de otros y se sacan de contexto porque de esa manera lo blanco parece negro y lo negro blanco.

La selección no es aleatoria ni inocente: hay que coger los versos más rotundos, más contundentes, más hiperbólicos, como esa amenaza de ponerle a alquien un arma de destrucción masiva en el culo. Hace falta ser un cínico redomado para sostener que ese tipo de versos son capaces de infundir miedo a alguien.

6 La sexta manipulación consiste en recomponer de nuevo las piezas del rompecabezas. Es muy fácil. Basta con poner a unos versos al lado de otros. Así unos versos ayudan a interpretar a los otros, aunque pertenezcan a un tema distinto.

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