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La represión del reférendum catalán fue un experimento para comprobar la capacidad de aguante de una sociedad

Ayer la Coordinadora para la Prevención de la Tortura, que aglutina a 40 entidades, presentó su informe de 2017 en el que presta especial atención al dispositivo policial del 1-O y que considera que algunas actuaciones policiales «encajan absolutamente con la definición de tortura y maltrato».

En rueda de prensa, Serra, abogada de la Comisión de Defensa del Colegio de la Abogacía de Barcelona (Icab), ha expresado que el concepto de tortura engloba el sufrimiento físico y mental, la incertidumbre y la violencia simbólica y que el 1-O tuvo como finalidad el castigo: «Fue una operación de escarmiento colectivo».

Ha detallado que en el informe se han documentado «situaciones donde se usa la porra como primer recurso y en partes del cuerpo especialmente vulnerables» y que también se hizo uso de las balas de goma pese a estar prohibidas por el Parlament.

Asimismo, ha asegurado que la Coordinadora cuenta con suficientes datos como para «poder afirmar taxativamente que el dispositivo policial que debía impedir la votación no se hizo para este objetivo».

Serra ha constatado que hubo unidades policiales que desplegaron violencia más acentuada que otros y que, en definitiva, el operativo del 1-O fue un «laboratorio represivo para ver hasta qué punto la población aguantaba» en el que, a su entender, se hizo un uso ilegítimo de la fuerza.

«La gente sufrió enormemente el componente simbólico por las vejaciones que sufrió y contempló», ha valorado Serra, y, de hecho, en el informe de la Coordinadora se constata que la extensión y la calidad de la violencia desplegada lo convierten en uno de los episodios de vulneración de los derechos humanos más relevante de los últimos años.

La Coordinadora también señala en su informe que la violencia ejercida el 1 de octubre ha causado un impacto psicosocial grave en la ciudadanía catalana y critican que no haya habido de momento ninguna investigación interna por parte de los respectivos cuerpos policiales ni la oportuna depuración de responsabilidades disciplinarias.

http://www.publico.es/sociedad/coordinadora-tortura-dice-violencia-policial-1-laboratorio-represivo-ver-limites-poblacion.html

55 años del asesinato de Julián Grimau, un crimen de Estado

Juan José del Águila Torres

He recuperado en la red un amplio reportaje “Julián Grimau, el último muerto de la guerra civil”, publicado en el diario El País, del 22 de enero de 1978, cuyo autor fue José Antonio Novais, periodista, corresponsal de Le Monde en España y coautor, junto al abogado Amandino Rodríguez Armada, del libro reportaje “¿Quién mató a Julián Grimau?” En sus páginas 12 y 13 relataba con precisión los primeros momentos tras la detención de Grimau en la Dirección General de Seguridad: “Uno de los agentes allí presente me dijo: ‘Pronto te vamos a matar’. Otro, poniéndose un guantelete, me preguntó: ‘¿Cómo quieres que te pegue como funcionario o como médico?’… Después, todo lo empecé a ver como en sueños, prosigue Grimau, recuerdo algo así como un largo pasillo donde se podía apreciar un patio en el cual unos obreros estaban realizando trabajos de albañilería. Pero todo muy desvaído, como entre brumas. Me daba la impresión que caminaba como por un paso elevado o algo así. Al final veía unos cortinajes. Después todo se volvió oscuro, como en tinieblas. Cuando recobré el conocimiento no sabía dónde estaba. Permanecí varios días semiinconsciente. Muy lentamente me fui dando cuenta de mi estado físico”.

Este testimonio directo del propio Julián Grimau relatado a su abogado civil Amandino Rodríguez Armada y recogido en el reportaje de Novais, cuando consiguió acompañado por un notario entrevistarse con él en el Hospital, concuerda con el oficio remitido por el propio médico de la Dirección General de Seguridad en el mismo día de la detención al Juez que instruyó el sumario por intento de suicidio: “… dichas lesiones se las ha producido (el herido) al arrojarse lanzado a través del cristal de una ventana cerrada y al caer al patio con pavimento de losas de piedra desde una altura de tres metros según manifiestan los funcionarios de la Brigada de Investigación Social, que iban a proceder a su interrogatorio”.

Versión ésta no coincidente con “la oficial”, según la cual Grimau se lanzó esposado desde uno de los despachos de la Brigada Político-Social por una ventana cerrada y caer en el callejón de San Ricardo, puesto que ésta era una calle pública y no un patio. Tampoco su pavimento eran “losas de piedra” sino “baldosas hidráulicas”; es decir, el típico cuadriculado de cemento de las aceras de aquella época. Y, por último, tampoco fue recogido por unos policías armadas de servicio- no identificados en las actuaciones-, que le llevaron al botiquín, sino que fueron miembros de la Brigada Político Social- tampoco identificados en las actuaciones- que iban a proceder a su interrogatorio.

He querido mantener la calificación de Crimen de Estado al cometido con Julián Grimau por las autoridades, políticas, administrativas y judiciales militares de la dictadura franquista, así como por la totalidad de los medios informativos de comunicación –prensa escrita, radio y TVE– que participaron activamente en el mismo a finales del año 1962 y durante 1963, sin que hasta la fecha ninguno de los herederos del Estado franquista hayan objetado sobre esa acusación criminal.

Se utilizó esa clara y contundente acusación el 27 de noviembre de 1997, en la defensa pública de la tesis doctoral presentada en la Facultad de Derecho de Sevilla, en el capítulo dedicado al tema de Julián Grimau, texto que puede ser consultado hoy, con un simple clic, y como título del capítulo III, El crimen de Estado en la gestación del TOP, de la obra “El TOP, La represión de la libertad (1963-1977)”, que se publicó en noviembre de 2001 por Planeta y permaneció en el mercado hasta febrero del 2002, año en que dicha editorial acordó retirarla alegando no tener espacio en sus almacenes.

En la versión de Wikipedia sobre Julián Grimau no existe referencia alguna a que fuese un crimen de Estado. Por el contrario, contiene diversos extremos que mantienen y avalan la versión “oficial” y otros manifiestamente erróneos, como que fue defenestrado desde un segundo piso a un callejón; que en el juicio ejerció de fiscal un habitual de los juicios políticos Manuel Fernández Martin, cuando lo cierto es que fue Ponente miembro del Consejo de Guerra y quién redactó la sentencia de guerra y del que se descubrió no tenia licenciatura de derecho, requisito legalmente obligatorio para ejercer dicha función en el cuerpo jurídico militar; que se aplicó la Ley de Responsabilidades Políticas, cuando fueron preceptos del Código de Justicia Militar y el Decreto de 21 de septiembre de 1960 los que posibilitaron la imposición de la condena y ejecución de la pena de muerte; y, por último, Julián no salió desde el cuartel de Campamento para su ejecución, sino que partió de la cárcel de Carabanchel al campo de tiro donde fue fusilado por un piquete de soldados de reemplazo, al negarse la Guardia Civil a llevar a cabo dicha tarea.

https://www.cronicapopular.es/2018/05/55-anos-del-crimen-de-estado-de-julian-grimau/

El Parlamento Europeo tiene que escuchar -por fin- que España no es una democracia

«Nuestros hijos van a estar ocho o 10 años en la cárcel por una pelea de bar, y eso es una barbaridad», «España no es una democracia» o «la ley se aplica de forma distinta dependiendo de lo que pienses». Estas son solo algunas de las muchas acusaciones de vulneración de derechos y falta de garantías democráticas en España que se han podido escuchar este martes en la sede del Parlamento Europeo en Estrasburgo, en un acto de europarlamentarios con familiares de presos políticos catalanes, de los jóvenes de Altsasu y de miembros del grupo de apoyo al rapero Valtonyc.

En el acto, bajo el título ‘Defender los derechos fundamentales en la UE: el caso español’, organizado por el grupo el grupo de Los Verdes–Alianza Libre Europea, se han vertido duras acusaciones que han puesto seriamente en duda –cuando no la han negado directamente– la calidad democrática del Estado español. Básicamente, por la falta de garantías procesales, de independencia judicial y de libertad de expresión, según han expresado los ponentes.

«Son presos políticos», ha recalcado el eurodiputado de ERC Jordi Solé, refiriéndose a los nueve dirigentes soberanistas procesados y encarcelados en la macrocausa contra el independentismo. «Nueve personas que están en la cárcel en un grave abuso de la figura de prisión preventiva, por haber organizado o apoyado un ejercicio democrático. Si esto no es ser un preso político, en el siglo XXI y en la UE, que nos lo expliquen», ha señalado Solé, que ha intervenido junto al eurodiputado del PDeCAT Ramon Tremosa.

Solé ha resaltado igualmente que, entre los presos políticos catalanes, hay «dos exeurodiputados, dos colegas de esta casa» –el conseller cesado Raül Romeva, que fue eurodiputado por ICV durante 10 años, y el vicepresidente cesado Oriol Junqueras, que empezó su carrera política en Europa–. Y que, justamente por este motivo, ha criticado el «silencio excesivo» de los europarlamentarios».

Aun más ha incidido en este hecho Diana Riba, esposa de Romeva, en un discurso en el que ha alternado reivindicación y emoción. «Yo me casé con un profesor de la Escola de Pau [Escuela de Paz], con un pacifista, que ahora está en la cárcel por un delito de rebelión que se tiene que justificar con violencia. Es algo difícil de explicar en esta casa», ha exclamado.

Riba, que se ha desplazado a Estrasburgo junto con media docena de familiares de presos catalanes, miembros de la Asociación Catalana de Derechos Civiles (ACDC), ha alertado de que «ahora somos nosotros», pero que «mañana puede ser cualquier otra región» de Europa la afectada por la «falta de garantías democráticas».

E incluso más dura ha sido Riba leyendo una carta de su esposo, que niega que España sea realmente un estado de derecho. En su misiva, Romeva recuerda que, para hablar de «Estado de derecho» no basta con «el imperio de la ley», ni con «un sistema de organización política de poderes separados», sino que se garanticen «los derechos civiles, políticos y sociales de sus ciudadanos, y que en caso necesario puedan recurrir a un juez independiente para hacer valer estos derechos, ante los abusos o excesos del poder».

«Hoy en España esta concepción del estado derecho no resiste ningún análisis objetivo, solo lo resiste la retórica», ha afirmado, a la vez que ha lamentado «la utilización de la justicia penal para reprimir ideologías».

Sobre las «vulneraciones de derechos» en el ámbito procesal se ha extendido el abogado Andreu Van den Eynde, que defiende a parte de los dirigentes independentistas procesados, y que ha acusado a la justicia española de practicar actuaciones ad hoc contra el independentismo. En este sentido, ha afirmado que «España ha cambiado la interpretación de la ley radicalmente, para adaptarla al procedimiento» contra los los dirigentes independentistas, desde el momento en que delitos como el de rebelión, que necesitaban de una «violencia evidente» en el momento en que se redactaron, ahora «no la necesitan».

Van den Eynde ha señalado igualmente que la parte fundamental de la investigación en la macrocausa contra el independentismo que instruye el juez del Tribunal Supremo Pablo Llarena se está realizando «de forma extraprocesal», ya sea por la Guardia Civil o por otros juzgados, sin que los abogados de los acusados puedan intervenir. «Llarena envió un escrito a Alemania en el que decía que tenía 100 testigos. Ninguno de ellos ha declarado en el Supremo, a ninguno lo han podido interrogar las defensas», ha lamentado.

Acusaciones parecidas se han vertido desde los familiares de los jóvenes de Alsasua. «Han creado un nuevo concepto, el terrorismo de baja intensidad, que es muy peligroso: hoy somos nosotros, mañana puede ser cualquiera», ha afirmado Isabel Pozueta, madre de uno de los acusados, que ha lamentado que una «pelea de bar con alcohol de por medio» pueda dar pie a una acusación de terrorismo por la que se piden hasta 50 años de cárcel. «Asesinar a alguien está menos penado», ha terciado el diputado de ERC Josep María Terricabras.

En el acto se ha proyectado igualmente el video de ETB que muestra a uno de los denunciantes de los hechos impoluto –y bebido, y agresivo– después de la supuesta agresión, y que fue rechazado hasta dos veces por el tribunal, hasta que lo admitió «por la presión de Amnistia Internacional», según ha señalado Edurne Goikoetxea, la madre de otra de las procesadas.

«En España ha habido un recorte de derechos políticos y civiles», ha advertido el abogado Juan Moreno, que ha datado el inicio de estos recortes en paralelo al de los recortes presupuestarios posteriores a la crisis, coincidiendo con el «aumento de la disidencia política», un momento a partir del cual «la crítica política es reprimida».

«España no es una democracia», ha afirmado Mulay Embarak, portavoz del grupo de apoyo a Valtonyc, y el más explícito con sus críticas de entre todos los ponentes. «Nos quieren empujar a la violencia», ha añadido, al señalar que, a alguien como el rapero, que «no reconoce a las instituciones» del poder, el sistema ya no «le permite» ni siquiera la válvula de escape «del arte». Embarak ha hecho estas afirmaciones respondiendo al eurodiputado de Podemos Miguel Urbán, que ha insistido en que este tipo de denuncias contra «la represión» deben hacerse «dialogando con el diferente», y no entre la propia «parroquia de convencidos».

«No vamos a cambiar Europa sin una sociedad civil movilizada, consciente de que la pelea va a ser muy dura y el enemigo es muy fuerte», ha concluido la diputada de Podemos Estefanía Torres. «Lo que nos estamos jugando es la democracia y los principios fundamentales básicos que tanto nos costó conseguir», ha afirmado, a modo de llamamiento.

El acto ha sido seguido in sito por algunos europarlamentarios extranjeros, como el francés José Bové, la sueca Bodil Valero, el letón Miroslavs Mitrofanovs, la galesa Jill Evans –también de Los Verdes-Ale– el portugués António Marinho –del grupo liberal demócrata ALDE– el flamenco del NVA Mark Demesmaeker o también  liberal-demócrata esloveno Ivo Vajgl. También ha estado presente el diputado de ICV Ernest Urtasun –integrado igualmente en Los Verdes-Ale.

Abiertamente de «presos políticos» ha hablado Vajgl, que ha explicado que la situación de los presos independentistas catalanes le recuerda al estalinismo de su país en otras épocas. «Quieren hacerles sentir mal, quieren aislarlos», ha afirmado. «Esto no debería pasar en un país que quiera ser considerado democrático», ha añadido, a la vez que manifestaba sus «serias dudas» sobre el carácter democrático del Estado español.

http://www.publico.es/politica/espana–no–democracia.html

En pie de negro

Rebeca Quintáns

Ayer por la tarde (jueves 10 de mayo) la policía detuvo a cuatro personas a las que acusa de desórdenes públicos, daños y atentado contra agentes de la autoridad por los altercados que tuvieron lugar en el barrio de Lavapiés de Madrid tras la muerte de Mame Mbaye. Además, otras dos personas han recibido notificaciones para declarar en los Juzgados de plaza de Castilla en los próximos días.

“La Ley de Extranjería mata”. Este es el lema de la nueva campaña que va a poner en marcha el Sindicato de Manteros y Lateros de Madrid (SMLM), con el acompañamiento de otras asociaciones y organizaciones políticas. Pero si a las autoridades no les sirve esta ley, tienen otras: la Ley Mordaza, que previsiblemente les aplicarán a estos nuevos detenidos; o el Código Penal, por el que el 4 de mayo tuvo que declarar Malick Gueye, portavoz del sindicato, acusado de injurias y calumnias contra la policía. El caso es fastidiar, molestar, acosar, perseguir, hostigar, fatigar… hasta la muerte. Incluso les han prohibido que toquen los bongós en la calle. Si pudieran, les prohibirían hasta estar parados al fresco.

Lo cierto es que los inmigrantes de Lavapiés (senegaleses, bangladesís o de donde quiera que vengan) están aquí para trabajar y ganarse la vida. Nada más y nada menos. Una parte de ellos lo consiguió durante el boom del ladrillo o en pequeñas empresas de restauración; pero el racismo institucional condena al resto a la manta, a la explotación, a la invisibilización. España no ha resuelto ninguna solicitud de nacionalidad en los últimos dos años.

La muerte de uno de los militantes del SMLM, Mame Mbaye, el pasado 15 de marzo, fue la chispa que prendió en una tensión social contenida desde hacía tiempo. Mame llevaba en España 13 años y seguía a la espera de que le permitieran arreglar los papeles para poder  tener un trabajo normal. Mientras tanto, tocaba cargar con su manta de perfumes y correr cada tanto delante de la policía municipal que, a falta de algo mejor que hacer (debe de ser), se prodiga en perseguir manteros en plan cowboy a lomos de sus motos por el centro de Madrid. Los que vivimos Lavapiés somos testigos cotidianos del acoso policial al que la comunidad negra es sometida, con identificaciones y violentos cacheos en plena calle cuando les viene en gana. Lo vemos todos los días, y por eso también los blancos nos sumamos a las movilizaciones de protesta por Mbaye. Aunque fueron ellos los que llevaron el protagonismo en todo momento, no hay que olvidar que aquella noche de muertos y porrazos, en la que ardieron contenedores y alguna entidad bancaria fue apedreada con ganas, los 6 únicos detenidos eran blancos (dos chicas y cuatro chicos). De los jóvenes antiracistas, antifascistas, antipatriarcado, antirpresivos y anticapitalistas que pueblan Lavapiés y lo pintan de colores en mareas blancas, verdes, amarillas o moradas, sumándose ahora con fuerza a la marea negra liderada por los de Senegal (y más minoritariamente de Mali, Sierra Leona, Cabo Verde…).

Y es que, si algo tiene Lavapiés, es eso: que, resistiendo como puede a los embates de la gentrificación, recoge lo mejor de la calle, las mejores intenciones, como un Laboratorio de movimientos y convivencias sociales. En un espacio tan pequeño y con tanta mezcla, desde los jubilados más castizos a los lateros de bengala, paseantes todos por el mercado de las flores, el de la maría o el renovado San Fernando, lo más sorprendente es la práctica ausencia de conflictividad social… salvo contra la policía.

El Sindicato de Manteros y Lateros de Madrid se reúne semanalmente en su local de Lavapiés, y está liderando campañas contra la ley de extranjería y la represión policial a las que estamos llamadas todas. Este año han acudido por primera vez a las movilizaciones del 1 de mayo (en la mani alternativa, claro, no en la oficialista de CC.OO./U.G.T.), con una participación muy activa y emocionante. Y el 23 de mayo, por fin, Manuela Carmena tendrá a bien recibirlos y esperemos que escucharlos. Atentas a la agenda, en pie de negro.

Aquí no hay una falta de libertad de expresión sino un exceso de fascismo

Juan Manuel Olarieta

No hay ningún pedante al que le falte en la boca esa conocida frase de que el arte es “transgresor” por antonomasia. Basta que a un artista le pongas algún límite para que trate de saltar por encima.

“El rap es una modalidad musical provocadora”, dice el diccionario de la Academia de la Lengua y, como estamos comprobando, en ningún otro país como en España la provocación ha alcanzado un éxito tan arrollador.

A pesar de ello, todo el discurso oficialista, empezando por el jurídico y el periodístico, se preocupa por lo contrario: por los límites de la libertad de expresión. “¿Dónde están los límites a la libertad de expresión?”, preguntan.

La Plataforma en Defensa del Derecho a la Libertad de Información acaba de publicar una “Guía de emergencia sobre los límites a la libertad de expresión”(1).

Una crónica de “Cuarto Poder” sobre el acto celebrado en Madrid el 18 de marzo en Lavapiés comenzaba así: “Más de una veintena de colectivos, que van desde los Encausados por la Operación Araña hasta Anticapitalistas Madrid, han llenado la sala del Teatro del Barrio para charlar sobre una cuestión que levanta preocupación social: los límites a la libertad de expresión”(2).

¿Realmente la preocupación social es por los límites a la libertad de expresión o por la libertad de expresión misma?

La impresión que transmiten es la de un “buffet libre”: nos pasamos con la comida, comemos en exceso porque es gratis. Abusamos de nuestros de derechos porque el ejercicio de los mismos no tiene consecuencias.

Uno de los límites que siempre han querido imponer al arte es “el buen gusto”, aunque en realidad hay muchos más. Cuando en febrero retiraron las fotos de Santiago Sierra sobre los presos políticos de la exposición Arco, el ministro de Cultura y portavoz del Gobierno, Méndez de Vigo, confesó en los desayunos de RTVE que le gusta la libertad de expresión, pero que hay que “hacer crítica política sin ofender”(3).

Poner límites a todo es imprescindible en un país -como el nuestro- que es excesivamente democrático; hay demasiada libertad y, en consecuencia, esto “se nos va de las manos”.

Este tipo de planteamientos, que han calado en ciertos medios, ignoran la memoria histórica de los 40 años de represión política posteriores a la Constitución de 1978. Se creen que el problema con la libertad de expresión ha surgido ahora mismo.

De cualquier manera, es interesante analizar los famosos límites a la libertad de expresión porque es dialéctica pura, como mirar el anverso y el reverso de la realidad, al estilo de los antiguos negativos de las fotografías.

Veamos: un ejemplo de límite es el artículo 12 del Fuero de los Españoles aprobado durante el franquismo: “Todo español podrá expresar libremente sus ideas mientras no atenten a los principios fundamentales del Estado”.

La conclusón es obvia para los que hablan de límites: desde 1945 en España siempre hemos disfrutado de libertad de expresión, naturalmente limitada. ¿Es eso lo que hay que explicar?, ¿así es como hay que entender un derecho fundamental?

Si es así, la conclusión es que en el franquismo también había libertad de expresión, como ahora, a pesar de que miles de personas fueron detenidas y condenadas por propaganda ilegal, un delito donde lo importante no era la propaganda sino su ilegalidad, es decir, el mismo pretexto que ahora: bajo el franquismo quien iba a la cárcel no era por sus opiniones políticas sino por infringir el Código Penal.

En el franquismo, pues, también había libertad pero rodeada por demasiadas restricciones. Había que ampliarlas. Por ejemplo, en 1966 la ley de prensa eliminó la censura previa que se había impuesto en 1938; entonces en el franquismo hubo más libertad, se amplió su radio de acción.

La libertad es como la cotización de la bolsa, un asunto de más o menos.

Los que hacen este tipo de planteamientos, como Amnistía Internacional, es por una razón: ellos no son los que padecen el castigo, ni lo han padecido nunca: nunca han sido detenidos por hablar, por cantar o por publicar.

Es lo mismo que ocurre con todos esos que niegan que España sea un Estado fascista: no les han dado ningún palo en las costillas. ¿Qué van a decir?

El debate del momento trata exactamente de eso: en España no hay ningún problema con la libertad de expresión; el problema es con el fascismo.

Notas:

(1) http://libertadinformacion.cc/wp-content/uploads/2018/05/Gu%C3%ADa-de-emergencia-Valtonyc-LIBERTAD-DE-EXPRESI%C3%93N-240518.pdf
(2) https://www.cuartopoder.es/espana/2018/03/19/el-rapero-valtonyc-en-un-acto-sobre-la-libertad-de-expresion-solo-los-pobres-entramos-en-la-carcel/
(3) http://www.elmundo.es/cultura/2018/02/22/5a8e8bb4e5fdea3e2c8b4639.html

Valtònyc anuncia que no se va a rendir en la vigilia de su entrada en prisión

“Mañana es el día. Mañana van a tumbar la puerta de mi casa para meterme en la cárcel. Por unas canciones”. El rapero Josep Miquel Arenas, Valtònyc, ha recordado en un mensaje en la red social Twitter que este jueves vences el plazo que le dio la Audiencia Nacional para ingresar en una cárcel por la condena de tres años y medio de cárcel por los delitos de amenazas, injurias a la Corona y enaltecimiento del terrorismo por el contenido de sus canciones.

Su defensa avanzó que el rapero esperaría hasta el último día del plazo para el ingreso en prisión. Para evitarlo, su abogado, Juan Manuel Olarieta, anunció la presentación de un escrito ante el Tribunal Europeo de los Derechos Humanos. No obstante, si Estrasburgo no resuelve su petición antes del jueves, el rapero tendrá que esperar su respuesta en prisión.

Sin embargo, Valtònyc ha asegurado en Twitter que se resistirá a su encarcelamiento: “No se lo voy a poner tan fácil, desobedecer es legítimo y obligación ante este estado fascista”. “Aquí no se rinde nadie”, ha agregado el rapero mallorquín.

La pasada semana se dio a conocer que internautas anónimos estaban comprando billetes a nombre de Josep Miquel Arenas con el objetivo de “trolear” a la policía, en palabras del rapero, después de una orden policial para identificarle si sale en avión de la isla. “Mañana España va a hacer el ridículo, una vez más”, termina Valtonyc.

http://www.lavanguardia.com/politica/20180523/443783290719/valtonyc-no-rendir-entrada-prision.html

España ya no es un Estado homologado en Europa

Lo de que en algún momento de su recorrido, que nadie ha sido capaz de concretar, España dejó de ser un Estado fascista se basó, entre otros argumentos, en que era homologable a cualquier otro de Europa, donde también hay cárceles, jueces, policías, represión…

Ahora las cosas parecen de otra manera. Allende los Pirineos se quejan cada día de que las torturas no se investigan. No se sorprenden de que sigan siendo una práctica habitual en las comisarías, sino de que tampoco nadie se tome la molestia de investigarlas siquiera. ¿Para qué, si luego el gobierno va a indultar a los torturadores?

Dentro de muy poco los europeos se habituarán también al espectáculo de que este es un país donde los jueces no ocultan su pretensión de encarcelar a los raperos por cantar y a los tuiteros por escribir.

Otra escena ya habitual en Europa es el reconocimiento de que, además de presos políticos, haya también exiliados, un escenario que creían propio de los remotos tiempos de “la dictadura”.

En Bélgica, Alemania, Suiza y Escocia los jueces reciben las comunicaciones de sus colegas españoles con verdadero estupor. En Suiza quieren evitarles el ridículo y les han advertido de que no se empeñen porque no van a conceder ninguna extradición.

La juez Lamela envió a Bruselas un requerimiento contra Puigdemont en el que no faltaba casi ningún delito de los muchos que hay en el Código Penal, incluidos los de corrupción, y luego tuvo que dar marcha atrás porque se los acababa de inventar.

La fiscalía belga le advirtió al juez Llarena de que su orden europea de detención tenía defectos de forma y el magistrado del Tribunal Supremo, al que le sobra la chulería, le respondió diciendo que no pensaba corregirlos.

Ya no es sólo cosa del gobierno. Los tribunales españoles también están haciendo el ridículo en Europa sobre todo porque, además, de la entrega de los exiliados políticos, lo que están pidiendo es que los detengan y los metan en prisión.

Aquí nos hemos llegado a creer que todos los jueces son como los de la Audiencia Nacional, capaces de tener a unos jóvenes durante un año y medio en prisión preventiva por una pelea en el bar. En otras partes del mundo los jueces aún se lo piensan un poco antes de enviar a nadie a la cárcel.

Es ahora cuando, incluso aquí, más de uno se da cuenta de los “juicios” que durante 40 años se han venido apañando en la Audiencia Nacional para dictar condenas monstruosas y de la necesidad de poner en libertad inmediatamente a todas las víctimas de la persecución política que quedan en las cárceles.

Ante la criminalización del Movimiento pro amnistía y contra la represión

Movimiento pro amnistía y contra la represión

Los ataques, el acoso y la criminalización contra el Movimiento Pro Amnistía y Contra la Represión han sido constantes desde el mismo momento de su nacimiento. Estos ataques han tomado diferentes formas, pero siempre han tenido como elemento común a la hora de llevarlos a cabo, la disposición mostrada para colaborar por parte de los medios de comunicación del sistema, de todos los partidos políticos institucionales, de las policías y de los jueces.

El Movimiento Pro Amnistía y Contra la Represión nació en abril de 2014 para recuperar la reivindicación de la amnistía y reactivar la lucha en su favor, y así lo hemos expresado desde el primer momento. Sin embargo, y con la intención de desvirtuar el trabajo que realizamos e intentando evitar el debate político que estamos planteando, los agentes antes mencionados nos intentan liar en la discusión sobre la lucha armada, a pesar de que son varias las veces que hemos dicho que este movimiento no nació para practicarla. Tampoco nació, por supuesto, para condenar ningún método de lucha, y tampoco la lucha armada.

Cada vez que nos han preguntado la opinión que tenemos sobre el final de la lucha armada hemos tenido que explicar que este es otro entre tantos métodos de lucha y que a nadie más le corresponde decidir sobre ella que a quién la practica. Igualmente hemos explicado que el final de la lucha armada y la paz no son lo mismo, y que quien acepta esa definición de la paz estará dando legitimidad a la opresión y estará criminalizando a quién se levanta ante el opresor, dando facilidades a la represión contra la disidencia política.

Como hemos dicho, no es la primera vez que ponen en el punto de mira a nuestro movimiento, a su militancia y a lxs presxs políticxs que han mostrado pública mente su respeto por él, como no son nuevos los seguimientos policiales, las peticiones de colaboración, los informes que la Audiencia Nacional española redacta sobre nosotrxs, ni la creación del ambiente idóneo por parte de los políticos y periodistas txakurras para reprimirnos.

Aún así, esos comportamientos se han endurecido en los últimos días y por eso venimos a decir públicamente que no nos van a amedrentar con ese tipo de amena zas y que seguiremos desempeñando nuestra labor como hasta ahora. Nos quieren callar, nos quieren en la cárcel y están creando las condiciones mediáticas para ello. La represión es parte de la esencia de los estados capitalistas, no necesitan la excusa de la violencia revolucionaria para seguir dando leña, porque lo que buscan no es la paz, sino la sumisión. Seguirán deteniendo y encarcelando a militantes hasta que hagan desaparecer hasta la última semilla de libertad… o hasta que le demos la vuelta a la situación y ganemos por medio de la lucha.

Seguiremos reclamando la amnistía, porque son gudaris, porque queremos reivindicar con orgullo la legitimidad de la lucha llevada a cabo por lxs represaliadxs políticxs y el compromiso que hemos adoptado para seguir luchando por la libertad, porque no aceptaremos manipulaciones de la historia y explicaremos que ha habido muchos ‘Melitón Manzanas’ o ‘Carrero Blanco’. Seguiremos expandiendo el grito por la amnistía porque no aceptamos que los Estados español y francés nos roben ni la libertad nacional ni la libertad social.

Seguiremos reivindicando la amnistía porque sabemos que nada de lo que hagamos para lograr la libertad puede ser peor que lo que hacen nuestros enemigos para quitárnosla.

Jo ta ke irabazi arte!

En Euskal Herria, a 5 de mayo de 2018.

La ONU pide explicaciones a España sobre los motivos por los que la policía le destrozó la cara a una mujer detenida


Laura (nombre ficticio) no ha recibido ninguna indemnización por el maltrato sufrido en la detención vivida en enero de 2013 en una comisaría de Córdoba capital. A sus 33 años, la joven sufrió una grave rotura de la nariz y una posterior intervención quirúrgica. El Ministerio de Justicia ha respondido, después de dos dos años al Comité de Tortura de la ONU, donde fue presentada una denuncia, gracias a la ayuda de la Asociación Pro Derechos Humanos de Andalucía (APDHA). El Estado alega “falta de pruebas” sobre la supuesta agresión policial.

Nunca olvidará aquella noche del 27 de enero de 2013. Laura tenía 33 años. Sólo tenía que avanzar cien metros para llegar a la vivienda donde residía junto a sus padres. “Venia de una discoteca y acababa de despedirme de mis amigas. Eran las 12. Aquella noche la Policía se acercó hasta el recinto del Polígono porque hubo una oleada de robos. A muchas de nosotras nos robaron la cartera”, alega. Un coche patrulla se detuvo justo a la entrada del parque. Salieron varios policías nacionales de paisano. Le piden el DNI. No lleva encima ninguna identificación.


‘Hija de puta no te quejes más que te vas a quedar encerrada en el calabozo’

Laura detalla que no tiene la documentación porque la cartera se la habían robado o la había perdido en la discoteca. Pasaron sólo minutos. La amnesia que le provocó aquel episodio traumático no le permite recodar con nitidez cada detalle. “Cuando me suben al coche de policía empiezo a recibir golpes por la velocidad a la que va el vehículo hacia la comisaría”. Risas, gritos. Y la nariz de Laura rota. Al haber sido esposada sin seguridad, su cabeza iba dando golpes por cada esquina de la parte plastificada del coche. “Me iba dando porrazos en cada momento y no paraban de reírse”.

Al llegar a la puerta de la comisaría, de la que prefiere no decir el nombre, empiezan de nuevo las burlas e insultos: “Que no te quejes más, que no es para tanto”. Laura sostenía con la bufanda su nariz golpeada. Cada vez tenía más hemorragia. “Es un dolor muy intenso. Sólo pedía que me llevaran al hospital”. La falta de varias de sus pertenencias hace a Laura sospechosa del posible hurto en la discoteca. “Todo el rato me preguntaban si tenía algo que ver y yo contestaba que por favor me llevaran a un hospital”. Entre las frases repetidas de los agentes a la joven recuerda esta amenaza: “Hija de puta no te quejes más que te vas a quedar encerrada en el calabozo”.

Laura tuvo que ingresar en el quirófano durante horas al salir de la Comisaría. “Los fuertes choques policiales me rompieron el tabique nasal y los médicos no dudaron en realizar un informe alegando la gravedad de los golpes que había recibido”.

Cinco años han pasado de aquel suceso. “No me atrevo a pasar por la puerta de la comisaría. Tampoco soy capaz de acercarme a un policía”, afirma hoy a sus 38 años de edad. En tratamiento psicológico desde 2013, esta mujer señala que hace demasiado tiempo que “tampoco es capaz de salir sola a la calle”. Su caso ha sido archivado en la Fiscalía de Córdoba, sin ninguna indemnización ni posibilidad, hasta el momento de reabrir el caso.

La respuesta al Comité contra la Tortura de la ONU

En el año 2014, Laura tiene el primer y único juicio. Aporta pruebas médicas, el testimonio de sus amigas pero la Fiscalía declara el caso nulo. “No había posibilidad según el abogado de obtener recurso”. Esta víctima ha gastado mucha energía en aclarar cada uno de los detalles. Ha visto a aquellos mismos agentes tergiversar su propia versión saliendo ilesos del caso. En 2016 acude a la sede de la Asociación Pro Derechos Humanos de Andalucía para intentar que la asesoren sobre esta situación.

APDHA presenta en 2016 una denuncia por malos tratos policiales a esta mujer ante el Comité contra la Tortura de Naciones Unidas. En 2018, dos años después, el Ministerio de Justicia ha contestado sin dar explicaciones a los hechos probados. Alega “falta de pruebas” sobre las lesiones sufridas durante lasupuesta detención. Además añade en el escrito que la víctima tuvo “un juicio justo, parcial y completo” en los tribunales españoles.

Valentín Aguilar ha seguido muy de cerca el caso como miembro de APDHA. Recuerda como Laura fue “abofeteada, esposada, golpeada en la cabeza y la nariz y llevada a comisaría sufriendo durante la conducción frenazos violentos que le produjeron continuos golpes en la cara contra la mampara de plástico, mientras los agentes se reían”.

Aguilar añade que nunca llegó a recibir por parte de la Comisaría “asistencia médica obligatoria ni asistencia letrada, ni se le informaron de sus derechos y, además, se les retiraron algunas de sus pertenencias” que no le fueron devueltas en ningún momento. Una vez puesta en libertad con una grave fractura en la nariz, “fue ella misma quien pidió una ambulancia con su propio móvil” en la puerta de las dependencias policiales.

Aguilar declara que “los tribunales españoles consideraron superior la declaración de los policías nacionales y archivaron la denuncia, a pesar de que queda constatado y reconocido por el propio Estado que la ciudadana sufrió las lesiones durante la detención”.

El alto numero de casos de torturas alerta al TEDH

APDHA pone de manifiesto la condena internacional que tuvo España en febrero ante el Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH) por “trato inhumano y degradante y por novena vez, por no investigar denuncias de torturas”.

“Hay que poner de relieve el caso de esta joven”, aclara Aguilar. E insiste: “No es posible que un ciudadano ileso (como Laura) antes de la detención acabe lesionado, sin que exista ningún tipo de explicación”.

APDHA espera un fallo similar al emitido el pasado febrero por el TEDH. En la petición se instaba al organismo internacional que recomendara a España una “investigación exhaustiva” de las circunstancias en las que se produjeron las lesiones para que se tomen las medidas adecuadas contra los responsables de estos actos.

Ya en 2015, el comité de la ONU, se dirigió al Estado Español en 2015, en su VI Informe Periódico sobre España, afirmando que se mostraba “seriamente preocupado ante informaciones según las cuales las autoridades españolas no investigan de forma pronta, eficaz, imparcial y completa las denuncias de actos de tortura y malos tratos cometidos por las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado”.


http://www.publico.es/sociedad/tortura-espana-responde-pruebas-denuncia-tortura-policial-onu.html

¡Camisetas (amarillas) fuera, cohone!

Bianchi

No solemos aquí hacernos eco de las chapuzas más cutres y ridículas del fascio español que ya son cubiertas en las redes y hasta en las televisiones privadas del sistema y del orden establecido y, por tanto, del stablishment, como es el caso -que roza lo cómico o, al menos, lo esperpéntico, lo grotesco- de la requisa de camisetas amarillas (echadas a la basura) a los aficionados del FC Barcelona por parte de la policía en la final de Copa del Rey de fútbol en el Metropolitano madrileño (nos resistimos a llamarle «Wanda»). Así somos de originales…

Ocurre que este tipo de torpezas de carácter absolutamente fascista -el año pasado un juzgado desestimó la prohibición de la entrada al campo de esteladas por parte de la Delegación del Gobierno en Madrid, algo que, esta temporada, se han saltado a la brava y han procedido directamente a esta operación nudista no vaya a ser que una sentencia judicial lo prohíba también- dan pie y acomodo al oportunismo que funge de «izquierda» pero viste y calza de sostén del sistema que no ha mucho decían combatir: estamos hablando de Podemos, como ya habrá adivinado el lector pangenérico (que incluye, pues, a la lectora). Son este tipo de carcundias, como decimos, las que retroalimentan al podemismo andante y su discurso.

Pablo Iglesias, por ejemplo, ante semejante disparate -la quita de camisetas amarilla, que no otras de corte «patriótico» de cojones, o sea, las buenas, las constitucionales, las de toda la puta vida, vaya, incluidas las que muestran el aguilucho- escribe un tuit diciendo -tratando de quedar, de paso, como progre y moderno- que son este tipo de estupideces las que hacen crecer el independentismo y que esas no son maneras de frenarlo y que así no vamos a ninguna parte, joder, ¡qué cuadrilla de inútiles! Y no le falta razón a esta joven promesa. Iglesias representa lo que podríamos llamar el «unionismo inteligente» frente al unionismo cerril y carpetovetónico, el de ¡Santiago y cierra España! blandiendo la «Tizona» a lomos de Babieca del Cid Campeador. El objetivo de ambos es el mismo (rendir, someter, a Catalunya), pero con distintos procedimientos: Iglesias, como Otegi en el País Vasco, prefiere seducir, abducir. O sea, un prestidigitador.

La España más cañí acusa a Iglesias -como si fuera un insulto- de «comunista», algo que saben que no es y ni Iglesias se molesta en desmentirlo. Pero, suponiendo por un instante que Iglesias Turrión tuviera o le quedara una brizna de comunista de sus tiempos en IU, lo que diferenciaría, entre otras muchas cosas, a este individuo de un auténtico comunista es la defensa ímproba del derecho a la autodeterminación -o a decidir para los más meliorativos- de Catalunya y resto de naciones oprimidas por la cárcel de pueblos que es el Estado fascista español, cosa que ni Iglesias ni sus acólitos hacen ni harán; al contrario, su pretensión -y así lo proclaman, no lo ocultan- es que Catalunya no se vaya de España, de la democracia española, convenciéndola (seduciéndola), eso sí, con métodos más «civilizados» y menos salvajes y mostrencos que el fascio más rancio y pedestre. Y frente al ultraizquierdismo -de corte troskista seguramente que nunca falta como perejil de todas las salsas- que diría que (los comunistas) nos ponemos a rebufo de la burguesía nacionalista, o sea, explotadora y conservadora, que lo es, seguiríamos apoyando su lucha independentista apoyados en el análisis que distingue entre lo que es, en un momento dado, la contradicción principal de la/s secundaria/as. O sea, la socialdemocracia de siempre, venal y traidora, con ínfulas de rompe y rasga, al principio para vender la mercancía, y sostén y bombero del sistema hecho trizas, o camino de eso.

Buenas tardes.

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