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Un manifestante muerto y casi 600 detenidos en las protestas contra las restricciones sanitarias en Alemania

Un manifestante ha fallecido y cientos de personas han sido detenidas tras las protestas no autorizadas contra las nuevas restricciones sanitarias del domingo en Berlín, Alemania.

Un hombre de 49 años se quejó de una sensación de hormigueo en el brazo y en el pecho mientras era identificado por la policía. Instantes después, se derrumbó y falleció poco después de ingresar en un hospital.

La policía actuó sistemáticamente contra los participantes en las protestas por no respetar la distancia mínima entre personas y negarse a utilizar mascarillas, lo que dio lugar a cargas y enfrentamientos en las calles de Berlín.

Más de 2.200 policías están desplegados por las calles de Berlín. El gobierno quiere evitar a toda costa que se repitan escenas como las de ayer. Los incidentes acabaron con varios policías heridos, cerca de 600 detenidos y su primera víctima mortal.

Preocupa también el aumento de las agresiones contra la prensa. El jefe de la asociación de la prensa local, Jörg Reichel, se encuentra hospitalizado tras recibir una brutal paliza. Reichel fue atacado, derribado de su bicicleta y pateado y golpeado cuando circulaba por el barrio de Kreuzberg. Solo la intervención de varias personas evitó que los agresores causaran mayores heridas al periodistas, que se encuentra hospitalizado en estado grave.

Esta mañana había otras tres convocatorias no autorizadas, y por la tarde hay una manifestación permitida. La situación esta jornada, sin embargo, es de calma, al menos de momento.

Youtube censura a la cadena de televisión Sky por sus críticas a los confinamientos

Nunca se había conocido una campaña tan intensa de censura. Los promotores de las medidas políticas contra la pandemia en YouTube no lo deben tener muy claro cuando han llegado al punto de censurar a la cadena de televisión Sky News, una de las que convoca más audiencia en Australia: casi dos millones de espectadores.

La cadena ha sido castigada con la prohibción de emitir nuevos contenidos en YouTube durante una semana porque no respeta suficientemente el canon médico sobre el coronavirus y sus secuelas de mascarillas, cuarentena, hidrogel, toque de queda o ley marcial.

La censura en YouTube está sujeta a una política de “tres golpes”: el primero da lugar a la suspensión durante una semana, el segundo en un plazo de 90 días da lugar a una prohibición de dos semanas y el tercero a la eliminación permanente del sitio.

Sky News Australia, propiedad del magnate Rupert Murdoch. El canal dice que la censura se debe a los vídeos que discuten la eficacia de las mascarillas y el confinamiento.

Según el editor digital de Sky News, la prohibición es un ataque preocupante a la libertad de expresión. En un comunicado, el editor digital de Sky News Australia, Jack Houghton, di”jo:

“La libertad de participar en el debate y desafiar el pensamiento y el saber convencionales no siempre ha sido aceptada como un derecho humano. Desde el punto de vista filosófico, la noción existe desde hace milenios, y las interpretaciones más modernas tienen su origen en las cámaras de debate griegas. A menudo ha cambiado de forma e incluso ha sido suprimida por dirigentes más totalitarios”.

Houghton se refiere a YouTube, un medio “totalitario” para una situación “totalitaria”, como la que viene imponiendo el gobierno australiano desde el año pasado, que carece de toda clase de precedentes.

La gendarmería francesa exige el pasaporte de vacunas a los visitantes de un museo de pintura

El jueves los visitantes del Museo Rolin no daban crédito a sus ojos, cuando llegó el comandante Franck Sipp con un escuadrón de la Gendarmería para pedirles los pasaportes de vacunas.

Ese tipo de personas son cultas, exquisitas incluso y nada propensas a que la gendarmería les pida los papeles, el móvil, los antecedentes penales, el historial médico o el permiso de conducir.

“Estamos aquí con un objetivo más que nada pedagógico”, les dijo el comandante Sipp (1), que ha debido seguir un máster de tal disciplina en la escuela del Ministerio francés de Interior.

No sabemos lo que los gendarmes entienden por “pedagogía”, pero sospechamos que querían decir lo siguiente: váyanse acostumbrando a este tipo de irrupciones en cualquier sitio y en cualquier lugar.

Los pasaportes sanitarios permitirán que la policia esté presente en todo tipo actos de la manera más “normal”, como ya está visible en los partidos de fútbol.

El Documento Nacional de Identidad (DNI) es un certificado impuesto por el franquismo en la década de los cuarenta para el control de la población y ya nadie se acuerda de ello. Ahora los gobiernos autonómicos de Canarias y Galicia van por el mismo camino, estrechando aún más el nudo del control político y social.

Los antifranquistas salían de las manifestaciones con el DNI en la boca y ahora no podrán entrar en ningún sitio público sin otro documento parecido.

El número de “sin papeles” aumenta a medida que cada vez son necesarios más papeles. Ya no atienden a los enfermos que acuden a las urgencias de los hospitales sin algún tipo de tarjeta o documento. Incluso en plena pandemia la sanidad española ha dejado sin atender a 1.500 emigrantes, entre ellos 44 mujeres embarazadas, 90 menores de edad y 78 solicitantes de asilo (2) porque no podían acreditar su condición.

Los juristas protestarán porque todo lo que están haciendo es ilegal. No se preocupen: es hora de cambiar las leyes para que todo sea legal.

(1) https://www.lejsl.com/culture-loisirs/2021/07/29/pass-sanitaire-les-visiteurs-un-peu-surpris-au-musee-rolin
(2) https://www.actasanitaria.com/reder-derecho-salud/

Los australianos que promuevan manifestaciones contra el confinamiento serán multados

Los australianos que promuevan manifestaciones contra el confinamiento o desafíen las restricciones sanitarias en las redes sociales serán castigados con multas de 11.000 dólares.

Además el gobierno ha sacado al ejército a la calle para que vigile el cumplimiento de las restriccioes sanitarias en los barrios más pobres, donde la oposición a las medidas del gobierno es mayor (1).

La policía ha creado el programa “Crime Stoppers” para que los delatores puedan denunciar a los manifestantes. El pasado fin de semana recibió más de 15.000 llamadas y denuncias que proporcionaban información de la “protesta ilegal” contra el toque de queda.

A pesar de que no hay pandemia por ninguna parte, Sidney ha aprobado un nuevo confinamiento durante un mes más (2) y en internet ha aparecido la convocatoria de una segunda manifestación para este fin de semana.

El gobierno australiano ha anunciado que, aunque toda la población quede vacunada, quiere mantener un confinamiento estricto (3).

La oposición de Nueva Gales del Sur ha pedido medidas sanitarias más restrictivas y sanciones más severas para quienes las incumplan. Esto incluye una propuesta para multar a las personas con 11.000 dólares por incitar a las protestas en las redes sociales (4).

Según la propuesta, los organizadores de las protestas serían multados con 20.000 dólares y los participantes en las mismas con 5.500 dólares, lo que supone un aumento significativo respecto a la actual multa de 1.000 dólares por participar en una protesta.

Según el ministro de Policía en la sombra, Walt Secord, estas multas reprimirán a los “holdouts”, a los que acusan de actuar al margen de las protestas sin asistir a ellas.

“Deberíamos echar el guante a estos idiotas que difunden desinformación y mentiras junto con la variante delta”, dijo Secord.

“Sé que el 99 por ciento de la población está furiosa con la minoría que sigue haciendo caso omiso de las órdenes sanitarias y poniendo en peligro la seguridad y el sustento de las familias”, dijo David Elliot, ministro de Policía y Servicios de Emergencia.

(1) https://es.euronews.com/2021/07/30/salud-coronavirus-australia
(2) https://www.bangkokpost.com/world/2156155/sydney-lockdown-extended-by-four-weeks-as-virus-outbreak-grows
(3) https://www.efe.com/efe/espana/sociedad/australia-seguira-confinando-por-la-covid-aunque-vacune-a-toda-su-poblacion/10004-4597433
(4) https://au.news.yahoo.com/facebook-post-lockdown-protest-11000-fine-080358345.html?guccounter=1

Es ilegal exigir un pasaporte sanitario para acceder a los locales comerciales

Ayer el Tribunal Superior de Justicia de Canarias suspendió cautelarmente la medida impuesta por el gobierno autónomo de Canarias para exigir el pasaporte de vacunas o alguna prueba diagnóstica para acceder a los locales de hostelería.

La decisión fue recurrida tanto por la Asociación Hostelería Unida de Tenerife como por el Círculo de Empresarios y Profesionales del sur de Tenerife y el Tribunal les da la razón.

El Tribunal Superior de Justicia de Canarias también suspende el cierre total entre las 0 y las 6 de la mañana de los locales y el límite de aforo en el interior de los establecimientos.

La Sala ya rechazó otras medidas del gobierno autonómico, como el toque de queda o el cierre en el interior de los establecimientos en las islas.

Por su parte, la sentencia del Tribunal Supremo de 26 de julio deniega el toque de queda nocturno.

En cuanto a la exigencia del llamado “certificado covid” para acceder al interior de la hostelería, la Sala alude a la jurisprudencia tanto del Tribunal Constitucional como del Tribunal Europeo de Derechos Humanos, que consideran los datos relativos a la salud como comprendidos dentro del derecho a la intimidad. por lo que no cabe exigir estos datos “en este contexto”.

En consecuecia, desde el punto de vista científico, esta pandemia es un fraude, y todas y cada una de las medidas implementadas desde marzo del año pasado resultan ilegales. Todos los gobiernos, tanto el central como los autonómicos, están quedando en evidencia.

Los remedios, como ha explicado claramente la izquierda domesticada, son dos. Uno de ellos consiste en cambiar la composición de los trbunales para poner a unos amiguetes que les den la razón. El segundo es cambiar la ley para poder hacer lo que les de la gana, con o sin estado de alarma.

Pero lo que debemos meditar muy seriamente es si deseamos vivir en un país en el que un camarero te debe pedir un pasaporte sanitario antes de tomarte una caña.

Algunas restricciones sanitarias podrían permanecer en vigor durante 15 años

El responsable a cargo de la pandemia en Islandia, Thorolfur Gudnason, ha sugerido que algunas restricciones sanitarias impuestas con el pretexto del coronavirus podrían permanecer en vigor durante 15 años.

La periodista Esther Hallsdottir le preguntó por el tiempo que debían mantenerse las restricciones porque “no hay una salida clara de la epidemia” y, a pesar de las vacunaciones, se siguen imponiendo confinamientos, toques de queda y pasaportes. “¿Podríamos estar con restricciones en los próximos cinco, diez o quince años?”

Gudnason responde afirmativamente: “Podría ser así, nadie puede decir con seguridad cuál será el futuro. Esto es también lo que siempre hemos dicho, que no hay previsibilidad en este ámbito”, fue su sorprendente respuesta.

Este tipo de “expertos” llevan un año y medio haciendo pronósticos, como en las quinielas, pero ahora dicen que la epidemia no es previsible. “Esto no es nuevo y mucha gente se queja de que no es posible dar previsibilidad a las operaciones y demás, pero no es posible cuando el virus es imprevisible y surge algo nuevo que cambia lo que pensabas hace unos meses”, añadió.

Los tipos como Gudnason son curiosos porque, como confesó en otra ocasión, se había estado “preparando para esta pandemia durante 15 años” (1). Les da lo mismo decir una cosa que la contraria. La pandemia era previsible; lo tenían todo preparado, pero es virus es imprevisible.

Nos toman por imbéciles. Susan Michie, una de las asesoras científicas del gobierno británico, es la que ha ido más lejos hasta ahora, asegurando que el distanciamiento social y las mascarillas deberían permanecer para siempre.

Otro médico británico, Richard Taylor, también expresó su deseo de que el confinamiento se mantenga indefinidamente, lamentando que, “por desgracia, no puede ser para siempre” (2).

Si el mundo se descuida un poco, las generaciones sucesivas seguirían lavándose las manos con hidrogel durante siglos y con el tiempo nadie se acordará de cómo empezó todo, ni por qué, ni quién fue el idiota que inventó aquella costumbre ridícula.

(1) https://chapinradio.com/como-islandia-se-convirtio-en-el-primer-pais-de-europa-en-eliminar-al-coronavirus/
(2) https://summit.news/2021/06/11/doctor-who-wants-indefinite-lockdown-says-sadly-it-cant-be-forever/

El confinamiento de 300 estudiantes en un hotel de Mallorca es un secuestro colectivo

El juzgado de instrucción número 12 de Palma ha iniciado la tramitación de una de las querellas que se presentaron contra la directora general de Salud Pública del Govern, Maria Antònia Font, por la “detención ilegal” de unos 300 estudiantes que estaban en Mallorca de viaje de fin de curso.

La responsable de la Sanidad balear ha sido citada a declarar como investigada el próximo día 7 de septiembre (*).

Poco a poco los responsables políticos y sanitarios irán desfilando por los juzgados y algunos acabarán en la cárcel porque ninguna de las medidas que han ido aprobando a lo largo del año y medio de pandemia es legal. Desde luego que deberán indemnizar a todos los establecimientos comerciales que han permanecido cerrados y con restricciones de aforo o de horario.

Además de ordenar un secuestro colectivo, cuando Font firmó la orden de encierro, los jóvenes ya llevaban dos días sin poder salir del hotel, por lo que hay un delito de falsificación de documento público.

Los juzgados de Palma se han repartido las tres denuncias presentadas por las madres de tres de los estudiantes, que denunciaron su secuestro en el “hotel covid”.

Además de estas denuncias por detención ilegal, más de 200 estudiantes presentaron escritos de habeas corpus en el juzgado de guardia, pidiendo que se les permitiera salir del hotel. Los dos jueces de Palma que tramitaron estas peticiones coincidieron en la misma interpretación: no apreciaron el delito de detención ilegal y se quitaron el asunto de encima diciendo que se trataba un “conflicto administrativo”.

Fue la policía la que se tuvo que quejar porque estaba actuando sin el respaldo de una resolución administrativa por escrito, ya que solo se contaba con una orden verbal. Aún así, llevaron a cabo el secuestro a instancias de la autoridad sanitaria.

Días más tarde una jueza de lo contencioso anuló la resolución de Font. La magistrada acusó a la conselleria de Salud de encerrar a los jóvenes sin demostrar siquiera que hubieran tenido contacto estrecho con los turistas contagiados.

El Govern no envió a la magistrada la documentación sobre el caso porque no había ningñun papel: el secuestro se había llevado a cabo por la cara.

Al gobierno balear le ha faltado tiempo para criticar a los jueces con el argumento consabido: “hicimos lo que teníamos que hacer”, “el fin justifica los medios”, “salvamos vidas”… Los responsables del Govern respaldaron la decisión de la directora general y dijeron que era la única medida que en ese momento se podía tomar.

Ahora han vuelto a decir lo mismo: “El Govern considera que la actuación fue proporcionada y siempre atendiendo a un criterio fundamental para esta Administración: la defensa y protección de la población”. Las leyes no son suficientes y tienen que recurrir a las ilegalidades “por el bien común”.

Es delirante leer este tipo de idioteces a la cloaca seudoprogre. Hasta ahora han dicho y hecho lo que es da la gana, pero a partir de ahora les van a llover los palos.

(*) https://www.diariodemallorca.es/mallorca/2021/07/20/juez-detencion-ilegal-macrobrote-baleares-coronavirus-en-mallorca-55256367.html

Los Estados y las multinacionales informáticas venden las armas de piratería al mejor postor

Como en el mundo real, en el virtual no hay ninguna diferencia entre un Estado y un delincuente. Quien fabrica las herramientas de piratería informática son los Estados más fuertes del mundo y las multinacionales del sector. Las utilizan y luego las venden al mejor postor. Es un comercio tan ilegal como el tráfico de armas convencionales.

El precio del programa Pegasus de piratería es de 20 millones de dólares. Sin embargo, por esa cantidad el comprador sólo puede rastrear 10 dispositivos al mismo tiempo y en un solo país. Se necesitan otros 1,8 millones de dólares para rastrear 15 más. Para rastrear 25 dispositivos en más de 5 países simultáneamente precio sube otros 6,5 millones (*).

Son como las piezas de repuesto de cualquier vehículo: primero te la venden y cuando se estropea, te la vuelven a vender otra vez, por un precio aún más elevado. Además de los Estados, en la piratería informática están involucrados los grandes monopolios tecnológicos, como Microsoft o Google.

Estas empresas se atacan a sí mismas. Por ejemplo, Citizen Lab, un departamento de la Universidad de Toronto, en Canadá, fue contratado por Microsoft para atacar su propio sistema operativo Windows en España y en otros países del mundo con un programa espía conocido por DevilsTongue que aprovechaba los agujeros de Windows, Google Chrome e Internet Explorer.

Los piratas de DevilsTongue identificaron 750 dominios para desplegar un programa espía con el que vigilaron a más de un centenar de colectivos populares, políticos y periodistas.

Pero Microsoft realiza ataques informáticos por el bien, no por el mal, como los delincuentes. Lo llaman “piratería ética”. No ataca sino que se defiende de un ataque: “Las armas que desactivamos se utilizaron en ataques de precisión que tuvieron como objetivo a más de 100 víctimas en todo el mundo”, escribe Cristin Goodwin, directora general de la Unidad de Seguridad Digital de Microsoft.

Como ocurre en el mundo del hampa, las empresas se ponen un apodo, que en este caso fue “Sourgum”, que no es otro que Candiru, que a su vez comercializa las herramientas de piratería informática del espionaje israelí.

Los dos agujeros fueron los puntos de partida de una cadena de ataques diseñados para desplegar el programa DevilsTongue, que permite robar archivos, robar identificadores (y cookies de sesión) para apoderarse de las cuentas de la víctima, o leer los mensajes recibidos en cualquier aplicación informática.

Es un mecanismo de espionaje construido para evitar las medidas de detección de Windows. Microsoft la describe como un “arma informática”, aunque sus víctimas son civiles, vigilados por sus propios gobiernos: militantes políticos y sociales, políticos, periodistas, académicos, funcionarios de las embajadas…

Candiru se creó en 2014, aunque ha cambiado de nombre varias veces. Recuerda a otro pirata, NSO Group, cuyo programa espía Pegasus fue utilizado para preparar el asesinato del periodista saudí Jamal Kashoggi. Los gobiernos afirman que recurren a la piratería en la “lucha antiterrorista” o a la captura de “delincuentes”, pero se ha demostrado una y otra vez que se utilizan principalmente para controlar a la población, para la represión y la censura.

(*) https://www.theregister.com/2021/07/16/microsoft_candiru_malware/

Francia legaliza las bandas parapoliciales para que controlen los barrios

En tiempos de Sarkozy el Ministerio de Interior legalizó a las bandas de “vecinos vigilantes” para controlar los barrios y municipios de Francia con una policía paralela. Incluso lo llamaron “participación ciudadana” (1).

En 2019 el Ministerio de Interior publicó una nueva circular, en la que se definía con mayor precisión el plan, que ya ha sido adoptado por 5.600 municipios (2).

Las pandillas de “vecinos vigilantes” las promueven el Estado y los ayuntamientos porque fortalecen los vínculos entre la policía y la población, aseguraba el Ministerio del Interior en 2015. Se trata de un “enfoque asociativo y solidario que implica a los cargos electos y a la población de un barrio o municipio en la protección de su entorno”, en colaboración con la policía local. “El dispositivo está estrictamente supervisado por la gendarmería, lo que garantiza que el compromiso de los ciudadanos no conduzca a la adquisición de prerrogativas que son responsabilidad exclusiva de la policía”, dice el folleto participación ciudadana (3).

Pero no es exactamente un proyecto exclusivamente público, ya que también participa una empresa de seguridad privada llamada VVS (Vecinos Vigilantes y Solidarios). La empresa VVS se inspiró en los “Neighbourhood Watch” anglosajones, que también son iniciativas púbicas y privadas a la vez. Ofrece a los ayuntamientos y vecinos la posibilidad de unirse a su red social para organizar la policia paralela.

Como en cualquier otra red social es posible crear un perfil personal, establecer una policía propia, publicar información o alertas en un diario, una especie de fuente de noticias, e intercambiar mensajes con otros miembros de la red. Cuando un ayuntamiento se adhiere, y se convierte en un “ayuntamiento vigilante”, puede informar a los vecinos de los posibles peligros. Para ello, contrata con la empresa un número predefinido de mensajes SMS que se envian a través de la red.

La empresa también ofrece a los particulares o a los ayuntamientos la posibilidad de comprar una señalización “disuasoria” con carteles o pegatinas que amenza a los transeúntes de que están caminando por una zona “vigilada”. Un documento indica que los “vecinos vigilantes” pretenden sensibilizar a los habitantes implicándolos en la protección de su propio entorno” (4).

En un informe VVS explica su objetivo: “Atentos a su barrio, los vecinos vigilantes y solidarios detectan acontecimientos inusuales […] Los comunican a todos sus vecinos mediante una alerta. La plataforma de comunicación “también permite a los vecinos intercambiar opiniones sobre temas distintos a la seguridad. Gracias a las herramientas puestas en marcha, pueden, por ejemplo, ocuparse de la vida del barrio” (5).

Cada red opera dentro una determinada zona geográfica y está dirigida por referente o persona de contacto. Son los vigilantes de los vigilantes. Puede ser nombrados por un ayuntamiento que sea un miembro de la red, aunque cualquiera puede convertirse automáticamente en referente al crear una red. Se encarga de transmitir la información al ayuntamiento o a la policía y de reclutar nuevos miembros para la banda.

Los miembros de “participación ciudadana” están bajo a supervisión de la policía o la gendarmería y el ayuntamiento.

Según la empresa, en 2017 la red cuenta ya con 500 municipios y 25.804 comunidades, que incluiyen a 250.000 viviendas, por lo que se trata de un fenómeno de masas, explica el sociólogo Matthjis Gardenier en un estudio (6).

El procedimiento de registro para convertirse en un vigilante solicita una gran cantidad de datos: nombre, número de teléfono, dirección postal y correo electrónico. Para certificar que la dirección es la correcta, lo cual imprescindible para integrar una “red” en un territorio determinado, el socio debe geolocalizarse o facilitar a la empresa un certificado de residencia.

La recopilación de datos sobre una población paranoica de la seguridad es una importante fuente de beneficios. Las empresas de seguridad privada comercializan sus mercancías, puertas blindadas, sistemas de alarma y videovigilancia.

Una empresa francesa, Mitrust, especializada en el intercambio de datos y alojada por Microsoft, certifica los datos, que la empresa VVS almacenan en los servidores de Scaleway, una filial del grupo Iliad. Al abandonar la red, los datos recogidos se conservan durante cinco años.

Las policías vecinales paralelas son otra muestra de un nuevo tipo de represión, típicamente fascista, caracterizada por el consenso. Es una represión participativa. Al Estado le interesa que los ciudadanos participen en la represión de sí mismos.

(1) https://www.senat.fr/questions/base/2014/qSEQ141013406.html
(2) https://www.legifrance.gouv.fr/download/pdf/circ?id=44631
(3) https://www.interieur.gouv.fr/content/download/84435/618923/file/brochure_particpation_citoyenne.pdf
(4) https://www.voisinsvigilants.org/download/index/doc/projet_de_protocole_voisins_vigilants
(5) https://www.voisinsvigilants.org/download/index/doc/dossier_presse
(6) Matthijs Gardenier, La communauté au service de la surveillance: capital social, lien social et figure de l’ennemi. Essai de typologie des ‘Voisins vigilants’, Revue Européenne des Sciences Sociales, 2020/2(58-2), pg. 189-216.

¡ Vivan las caenas !

El Tribunal Constitucional ha dictaminado una obviedad: que el estado de alarma vulnera las garantías y libertades fundamentales. Cualquier demanda que se interponga en un organismo judicial europeo ante los múltiples atropellos propiciados con la excusa de la pandemia, dictaminará lo mismo, porque estamos ante un Golpe de Estado como nunca se había conocido a lo largo de la historia.

Como en España dicho Golpe de Estado lo ha propiciado un gobierno del PSOE y Podemos, y como el demandante ha sido la organización fascista Vox, el jueguecito de los reformistas está servido. Les ha faltado tiempo para mostrarse agarrados al cargo para defender lo indefendible con uñas y dientes, como vienen haciendo desde hace un año.

Han matado a 80.000 personas a lo largo del estado de alarma y gentuza como Ione Belarra no tienen empacho en decir que lo hicieron para “salvar vidas”.

Ahora ya no respetan las decisiones judiciales como antes. Se han dado cuenta de que los magistrados del Tribunal Constitucional son fascistas, mientras que los del Tribunal Supremo que condenaron a los encausados del “procès” por sedición, no lo eran; y los de la Audiencia Nacional, tampoco.

Hemos llegado a tal punto de confusión que, por fin, hemos empezado a hablar de fascismo, pero ya no sabemos quiénes son fascistas y quiénes no. Hace 200 años los revolucionarios salían a calle gritando “¡Libertad!”, mientras a la clerigalla le gustaban las cadenas y grilletes. Ahora la situación ha dado una vuelta de 180 grados.

A los “progres” de pacotilla les ha entusiasmado ver encerrados a 200 jóvenes en un hotel de Mallorca por orden administrativa, que es como el ejército israelí encierra a los palestinos sin cometer ningún delito.

La demagogia reformista consiste en decir que los fascistas son los de Vox. Los del PP sólo son conservadores. Pero todos participan en la misma farsa institucional. Al comienzo Vox criticó al gobierno del PSOE y Podemos porque no había impuesto el estado de alarma y, después de la primera prórroga, en la que votaron a favor, lo siguió criticando por lo contrario.

Suele ocurrir muy a menudo entre los bocazas. Vale todo.

Lo realmente preocupante es que España ha vivido más de un año bajo una ley marcial impuesta por un gobierno reformista, algo que no tiene precedentes. Durante el franquismo los estados de excepción, normalmente, eran de sólo un mes y jamas pusieron un bozal en el hocico de las personas de manera masiva, ni las mantuvieron semanas encerradas en sus casas.

Este gobierno de farsantes, que sacó votos con el engaño de la derogación de la ley mordaza, la aplicó masivamente, imponiendo 1.400.000 multas, lo que tampoco tiene ninguna clase de precedentes históricos.

De esta manera los reformistas son quienes han impuesto el terrorismo de Estado y han dejado la calle para los fascistas, ostentando la bandera de la “Libertad”. Luego se extrañan de que en los barrios populares no les votan y del “auge de la ultraderecha”. Se lo han servido en bandeja.

La sentencia del Tribunal Constitucional es otro fracaso del montaje orquestado en torno a la pandemia y cada día seguirán llegando más, de todos los tipos diferentes, no sólo en forma de papeles, de sentencias judiciales o de artículos científicos, sino de movilizaciones en la calle.

En todo el mundo los estados de emergencia han profundizado una crisis económica anterior que ya no se refleja sólo en despidos masivos, sino en hambre y en familias arrojadas de sus viviendas. Los que han permanecido confinados en sus casas junto a la estufa y al ordenador, deberían pensar en cojer la pancarta y salir a calle de nuevo, como ayer en París.

¿O seguirán con la tontería de que los que salen a calle a protestar contra los pasaportes sanitarios y la vacunación obligatoria son la famosa “ultraderecha”?, ¿seguirán aferrados a las cadenas y quieren que todos hagan como ellos?

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