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Un sindicato de médicos se opone a la discriminación de los no vacunados

El Sindicato francés de Médicos Generalistas pide que se siga tratando a las personas no vacunadas y denuncia las medidas que quiere imponer el gobierno de París.

“No al pasaporte de vacunas, especialmente en los centros sanitarios”, dicen los médicos en un comunicado publicado el 22 de diciembre.

Mientras el gobierno desea acelerar la implantación del pasaporte de vacunación, el Sindicato expresa su oposición a las medidas.

“¡No a cualquier discriminación en la atención y el reembolso de las personas no vacunadas! No al pase de vacunas, especialmente en los centros sanitarios”, escribe el Sindicato, quien subraya que “limitar los derechos básicos y la atención a las personas no vacunadas no detendrá la pandemia de covid 19”.

“Sigamos cuidando a los no vacunados y negándonos a discriminarlos”, insiste el Sindicato en su comunicado, que también denuncia la gestión de la sanidad por parte del gobierno, que dice que es responsable del cierre de camas y de la dimisión del personal sanitario: “Los no vacunados no son responsables de ello”, dicen.

“El argumento de que la vacunación es esencial para aliviar al hospital público es peligroso. Las dificultades de acceso a la asistencia no son responsabilidad de los individuos: son los gobiernos los que están degradando los servicios públicos”, concluye el sindicato, para quien “desvincularse de los enfermos y de los que necesitan asistencia equivale a destruir los fundamentos de la seguridad social y del seguro de enfermedad”.

El 17 de diciembre, el Primer Ministro francés, Jean Castex, anunció que el pasaporte sanitario se transformará pronto en un certificado de vacunación. Justificó esta medida por la quinta ola de la pandemia y la llegada de la nueva variante ómicron. El ejecutivo quiere que el Parlamento examine el proyecto de ley lo antes posible para que pueda aplicarse a partir de la primera quincena de enero.

—https://francais.rt.com/france/94093-pass-vaccinal-syndicat-medecine-generale-soppose-discrimination-non-vaccines

‘Multas sin contacto’: otra innovación que la pandemia ha traído a la policía

El término “multas sin contacto” significa que la policía redacta y envía denuncias sin llegar a controlar físicamente a la persona sancionada. También se podrían llamar multas a distancia o multas sin control. En algunos casos se trata de multas sin infracción.

Después del confinamiento comenzaron a llegar sanciones a los domicilios de muchos franceses por haber sido rastreados en la calle o viajando en un transporte público. Las cámaras de videovigilancia los han grabado e identificado. Algunas veces incluso los han confundido, pero eso no importa porque el método ya está en marcha. La “inteligencia artificial” aprende, sobre todo, con los errores, las quejas y los recursos de los propios afectados.

Es un verdadero hostigamiento policial contra poblaciones que están en el punto de mira, como los barrios obreros o las concentraciones de inmigrantes. La prensa se está llenando de quejas porque reciben multas por deambular por lugares en los que no han estado nunca. A veces reciben multas por haber permanecido al mismo tiempo en lugares diferentes.

Las quejas muestran que la población está desesperada porque no pueden demostrar que no han estado en un lugar concreto en un momento determinado.

Hay jóvenes que han recibido diez o incluso quince multas de golpe. Pone de manifiesto la voluntad política y policial de vigilar y seleccionar a determinadas poblaciones para excluirlas de un espacio público cada vez más higienizado y vaciado de sus habitantes naturales.

El origen de las multas es siempre una cámara de videovigilancia instalada en la calle y conectada a un servidor policial dotado con un programa de reconocimiento facial.

En Millau, Aveyron, 50 vecinos recibieron una multa de 135 euros en sus buzones en mayo del año pasado por reunirse sin cumplir con las medidas sanitarias tras salir del confinamiento. La identificación la realizó la inteligencia territorial de la policía por medio de una memoria de datos masiva de la población.

En Foix ocurrió lo mismo tras el fin del primer encierro. En este caso fue un carnaval organizado en mayo del ao pasado. Algunos sancionados afirman no haber estado presentes, pero eso es lo demás. Es otro experimento de la pandemia. El ayuntamiento quiere instalar más cámaras, mientras los vecinos se organizan para luchar contra ellas.

La mayor parte de las multas se impusieron una vez finalizado el confinamiento, pero en otras localidades la estrategia de acoso en los barrios obreros ya estaba en marcha antes de la pandemia. Ahora no ha hecho más que intensificarse. Es la política de “limpieza de las calles” que ha seguido la comisaría del distrito 20 de París.

La pandemia ha aumentado considerablemente el poder coercitivo de la policía, se ha modernizado tecnológicamente, se ha convertido en una política masivas y sistemática. Ya no está limitada, como antes, por los recursos humanos y materiales de la policía.

Las nuevas tecnologías represivas se basan en un trabajo previo de inteligencia policial, que ha formado ficheros con fotos, nombres, apellidos, direcciones, huellas dactilares, grupo sanguíneo, amigos, contactos…

La policía se apoya en la vídeovigilancia. Ya no necesitan desplazarse al lugar. Se limitan a comprobar a posteriori las grabaciones.

Algunos municipios se están asociando con las empresas para incorporar tecnologías de lectura automática de matrículas a sus sistemas. Las multas y las bases de datos financian los costosos programas y equipos de esas empresas.

Es un cambio de escala. Las cámaras de videovigilancia más modernas permiten crear nuevas infracciones y recaudar más multas, o multas más elevadas. Algunas están equipadas con altavoces que ordenan a los residentes que recojan los excrementos de sus perros.

—https://www.bondyblog.fr/societe/police-justice/des-jeunes-surendettes-a-cause-des-amendes-du-couvre-feu-dans-les-quartiers/

Francia prepara campos de concentración para internar a los apestados de cualquier clase

El gobierno francés ha presentado un proyecto de ley de pandemias ante la Asamblea Nacional que confirma un postulado fundamental de la historia: toda pandemia trae consigo un estado de guerra. A su vez, el estado de guerra trae campos de concentración para encerrar a los disidentes e insumisos.

En esta pandemia los campos de concentración empezaron en Australia, Canadá y Nueva Zelanda. Ahora la experiencia se quiere extender a otros países y se quiere normalizar para evitar el confuso espectáculo de restricciones sanitarias, toques de queda, pasaportes de vacunas, confinamientos…

En Francia el proyecto de ley 3714, presentado el martes, impone un régimen permanente de gestión de las emergencias sanitarias. Se llama “carta blanca” o “patente de corso”. La salud ha acabado siendo un pretexto para liquidar los derechos y libertades fundamentales.

En el cuadro de Delacroix, la libertad guiaba al pueblo. Ahora dicen que la libertad está sobrevalorada, o que es burguesa. Antes los revolucionarios gritaban “¡Libertad o muerte!”. Ahora algunos sólo se cuidan de su salud; tienen miedo a la muerte.

El gobierno quiere que el proyecto se tratamite por la vía rápida, limitando el estorbo de los debates parlamentarios, que a veces atraen la atención de la población hacia cuestiones inconvenientes, como ésta.

El texto se ha estado preparando durante mucho tiempo. El gobierno lleva un año y medio pidiendo poderes excepcionales para afrontar la “crisis” porque, en medio de la histeria creada, el viento es favorable para introducir este tipo de leyes.

Si el gobierno pretende normalizar la ley marcial con pretextos sanitarios es porque la maniobra ha salido perfecta en casi todos los países. La reacción popular ha comenzado muy tarde y aún no tiene la amplitud necesaria para hacer retroceder los planes establecidos y otros peores que tienen en cartera. Por lo tanto, en el futuro seguirá habiendo pandemia y pretextos parecidos para domesticar a amplios sectores de la población y mantenerlos encerrados (en sus casas o en campos de concentración).

Incluso en países, como España, los seudoprogres han aplaudido con las orejas medidas atroces como el internamiento de 300 jóvenes en Mallorca sin ningún tipo de motivo, un crimen que no deberemos olvidar en lo sucesivo, porque indica el grado de complicidad alcanzado.

En Francia el gobierno podrá imponer el “estado de crisis sanitaria” y, por decreto, las libertades quedan en suspenso hasta que el gobierno quiera. El Ministro de Sanidad puede ordenar “la colocación y el mantenimiento en aislamiento de las personas afectadas o contaminadas”, o susceptibles de estarlo.

Pero eso no es todo. El Primer Ministro tiene las siguientes facultades:

  1. Puede prohibir la circulación de personas y vehículos y regular el acceso y las condiciones de uso de los medios de transporte
  2. Puede prohibir que las personas salgan de sus domicilios
  3. Puede ordenar el cierre temporal y regular la apertura, incluidas las condiciones de acceso y presencia, de una o varias categorías de establecimientos abiertos al público, así como de lugares de reunión, garantizando el acceso de las personas a los bienes y servicios esenciales
  4. Puede prohibir las reuniones en la vía pública o en un lugar abierto al público, así como las reuniones de cualquier tipo
  5. Puede adoptar cualquier otra medida que limite la libertad de empresa
  6. Puede supeditar la circulación de las personas, su acceso a los medios de transporte o a determinados lugares, así como el ejercicio de determinadas actividades, a la presentación de los resultados de una prueba de detección que establezca que la persona no está afectada o contaminada, o a la realización de un tratamiento preventivo, incluida la administración de una vacuna, o de un tratamiento curativo.

El artículo L 3131-12 del Código de Salud Pública especifica el régimen de “colocación” de las personas, una medida que puede tener lugar, a elección de los interesados, “en su domicilio o en un alojamiento adecuado”.

El gobierno también se arroga el derecho de confinar a las personas “susceptibles de estar contaminadas” en un alojamiento durante quince días sin que consultar a los jueces. No puede quedar más claro que los parlamentos ya no pintan nada y los jueces tampoco.

En cuanto a la prensa, es bien sabido que publica al dictado de lo que le dicen sus amos de las finanzas.

Sólo nos quedan las calles.

11 detenidos en Munich durante una manifestación contra el pasaporte de vacunas

Al menos 11 personas han sido detenidas en los fuertes disturbios y enfrentamientos con la policía durante una protesta que ha congregado a cerca de 5.000 personas en las calles de Múnich para protestar contra las medidas restrictivas impuestas en el país.

Así lo ha indicado la policía de Múnich, que ha tenido que usar gas pimienta y porras para dispersar a los manifestantes, que habrían cometido al menos catorce delitos.

Asimismo, se habrían producido varias agresiones a miembros de la policía, aunque de momento no se ha detallado quiénes son los responsables ni de qué manera ocurrieron.

Los manifestantes, que ya habían cancelado una manifestación, se habían puesto en contacto por mensajería instantánea para dar “un paseo espontáneo” por la ciudad, lo que ha derivado, a última hora de la noche, en una gran protesta en el centro de la capital de Baviera.

La policía de la ciudad ha informado que los manifestantes, en un primer momento, han ignorado los llamamientos a dispersarse, aunque finalmente lo han hecho alrededor de las 21.30 horas (hora local), con pequeños grupos que todavía permanecían en la ciudad.

Por otro lado, otra manifestación con cerca de 160 personas, que se oponían a la concentración registrada originalmente, ha transcurrido con normalidad.

¡No al pasaporte covid!

No corren buenos tiempos para la clase trabajadora. A los retrocesos históricos por el colapso de los distintos proyectos liberadores, hay que añadirle ahora la campaña de domesticación total auspiciada por los aparatos del poder. Ni en nuestras peores hipótesis podíamos imaginar que el desasosiego y la crispación entre nosotras iban a llegar a este punto a estas alturas de la “pandemia”. Los niveles de autoritarismo y control social que están instaurando los diferentes gobiernos con la excusa de frenar la expansión del virus no anuncian nada bueno.

En el caso concreto del llamado “pasaporte covid”, parece increíble que cuando se ha comprobado que la vacunación no frena la transmisión del virus, que las vacunas comienzan a perder efectividad a partir de los tres meses, o que las nuevas variantes que ya están entre nosotras resisten mucho mejor las vacunas inyectadas, se impongan medidas tan restrictivas y liberticidas. Obviamente, el objetivo no es detener el flujo actual del coronavirus (más que previsible por su carácter estacional), sino coaccionar a las personas que tenían dudas sobre si recibir o no las siguientes dosis. Mención aparte merece la campaña de vacunación entre niños de 5-11 años, dificil de justificar con criterios médicos y éticos.

Detrás de estas estrategias de vacunación masiva (y no selectiva, que podría ser lo más adecuado), se esconden por supuesto los intereses de las grandes farmacéuticas, en connivencia con organizaciones imperialistas y criminales como la Unión Europea. Pero también se evitan así debates necesarios sobre el modo de vida ligado al capitalismo parasitario, el modelo productivo en la industria alimentaria, el cambio de las condiciones climáticas provocado por el exceso de residuos o la situación de la sanidad pública, en franca descomposición para regocijo de clínicas privadas e igualatorios.

Sabemos que todas estamos cansadas de esta situación. Que queremos que esto pase cuanto antes y recuperar nuestras rutinas habituales. Que casi nos da igual el precio “si el fin lo merece”. Pero tristemente, no podemos desligar la gestión de esta “pandemia” de los intereses de las clases dominantes para enriquecerse y sojuzgar a las clases obreras y populares. La corrupción de la monarquía, los abusos de las empresas energéticas, los recortes de derechos laborales y políticos, la no derogación de la reforma laboral… todo esto pasa desapercibido para mayor gloria del Reino de España y sus sucursales autonomistas y reformistas.

No será tarea fácil cambiar el rumbo que, tristemente, están tomando los acontecimientos. Por eso hacemos un doble llamamiento, tanto para identificar correctamente a nuestros enemigos de clase, como para tender puentes y buscar estrategias compartidas entre posibles aliados. Es hora de organizarse desde abajo, en fábricas y barrios, para impulsar dinámicas de lucha y compartir sueños emancipatorios.

Ezkerraldea antifaxista

Austria contrata a cazarrecompensas para que persigan a los que se nieguen a vacunarse

La carga de hacer cumplir las multas que los austriacos no vacunados tendrán que pagar como parte de su castigo, recaerá en sus empresas, lo que requerirá un nuevo ejército de cazarrecompensas para garantizar que se cumpla la venganza.

El Ayuntamiento de Linz, una población de 200.000 habitantes, ofrece 2.774 euros al mes durante 14 meses para perseguir y multar a los que no se vacunen lo que supone unos ingresos anuales de 38.863 euros (*).

La ciudad tiene una tasa de vacunación relativamente baja, del 63 por ciento.

El papel de los matones será comprobar que quienes no se vacunen, paguen la multa efectivamente.

El trabajo incluye, entre otras cosas, la creación de órdenes de busca y captura, así como la tramitación de recursos. Los matones deben ser resistentes y estar dispuestos a hacer muchas horas extras.

Estos cargos parapoliciales sólo están abiertos a los ciudadanos austriacos, que deberán estar vacunados contra el covid o haberse recuperado totalmente de él.

En Austria las personas no vacunadas podrían verse encarceladas durante un año en virtud de una nueva ley administrativa que les obliga a pagar los gastos de su propio encarcelamiento.

Los austriacos que no se vacunen antes de febrero se enfrentan a multas de hasta 7.200 euros por desobediencia, y los que se nieguen a pagar también se enfrentan a hasta 12 meses de cárcel.

(*) https://www.heute.at/s/linz-sucht-impfpflicht-sheriff-zahlt-2774-im-monat-100179971

La criminalización de la pobreza en Colombia, donde el teror policial no tiene límites

Habitamos el país del miedo y los desconciertos, de las inequidades sociales y las masacres, de la corrupción y otras desdichas. El gobierno de Iván Duque, al que poco le falta para extinguirse, puede ser el peor de los últimos tiempos. Ha estigmatizado y criminalizado con saña la protesta social, y, como si fuera poco, permitido en la violenta represión a las expresiones masivas de malestar la presencia asesina de civiles que disparan así no más a la minga indígena y a otros manifestantes.

El 9 y 10 de septiembre de 2020 fue tiempo de masacre policial. Tras el asesinato de Javier Ordóñez, que se erigió en un símbolo de los caídos por la desaforada brutalidad oficial, la protesta en contra de los abusos de la fuerza pública la reprimieron a balazos. Una reciente relatoría independiente organizada por la ONU, investigación solicitada por la Alcaldía de Bogotá, señaló que en aquellas fechas la policía asesinó a 11 jóvenes.

Tras el crimen de Ordóñez, erigido como el George Floyd criollo, el descontento subió de temperatura. La indignación se hizo sentir y entonces la respuesta a los reclamos fue la bala oficial y también la de algunos civiles. El uso desmedido de la fuerza (así lo calificó la comisión) para conjurar el descontento popular derivó en el asesinato de jóvenes en Bogotá y Soacha. Los agentes se “encarnizaron” contra muchachos de sectores populares.

Hubo, según el informe, una “criminalización de la pobreza de parte de la fuerza pública” y una demostración de diferentes formas de violencia. Ante el estallido social, la respuesta fueron los disparos y no hubo autoridad política, ni ninguna potestad de gobierno para impedir el desafuero de la policía. Ardía Bogotá y las redes sociales, en un clamor desesperado, advertían: “Nos están matando, policías disparando”.

Esos días de incendios de CAI, de abusos de autoridad, de rabia colectiva, tuvieron momentos de largas tristezas y dolores, sobre todo para los familiares de los baleados, de los detenidos arbitrariamente, de los heridos. La relatoría, según lo publicado por El Espectador la semana pasada, da cuenta de diversos momentos de alta tensión, como el testimonio de un muchacho, herido en un brazo y una pierna, que presenció la agonía de un amigo de barrio, Jáider Fonseca, acribillado en inmediaciones del parque de Verbenal.

Esta investigación, cuestionada por el mindefensa Molano, que ha dicho que no se trató de una “masacre policial”, y por la vicepresidenta y canciller, Marta Lucía Ramírez, da cuenta de lo sucedido con las víctimas, como el caso de un joven venezolano, Anthony Estrada Espinosa, que “soñaba con su propio servicio como reparador de tecnología y encontró la muerte en Soacha por la bala que disparó un patrullero”.

La relatoría documentó los asesinatos, las heridas de por lo menos 75 personas por arma de fuego, 43 heridos por armas cortopunzantes, 187 por otro tipo de armas y 216 policías heridos. Y se podría inferir que no se trató de un “lunar” o de la intervención de “manzanas podridas”, sino de una acción policial de desprecio por la vida y, como en ciertos casos, crueldad sin límites, como sucedió con el domiciliario de 26 años Cristian Camilo Hernández, muerto el 9 de septiembre y cuya familia se enteró por las noticias de TV.

“Su hermana Lina alcanzó a abrazarlo mientras agonizaba. Duró media hora abrazada a su cuerpo. ‘Deje de chillarle a ese vándalo, usted debe ser igual, unos ñeros’, decían los policías. Otro pasó y lo escupió. Cristian recibió un disparo en la frente y duró dos horas tirado en la calle”, narra El Espectador citando la relatoría.

Los familiares de las víctimas no solo esperan la reparación y que la institución policial pida perdón por los crímenes, sino que haya justicia. Y, ante todo, como lo expresó el padre de uno de los muchachos asesinados (Freddy Mahecha Vásquez), la policía debe reconocer que “las víctimas del 9 de septiembre no eran vándalos, sino jóvenes trabajadores llenos de sueños”.

La relatoría, que ha puesto en evidencia la crueldad y bestialidad de la policía en aquellas jornadas, le pide a la institución que realice un acto de reconocimiento de responsabilidades y pida perdón por los abusos cometidos. “Un gesto que aumentaría su legitimidad si es acompañado por el presidente de la República”, dice.

Esas fechas funestas, en las que las fuerzas oficiales asesinaron manifestantes, son un testimonio más de nuestra historia sangrienta. Un país de masacres en distintos tiempos y circunstancias, como la de las bananeras en 1928 o la de Santa Bárbara en 1963, cuando el ejército asesinó a 13 trabajadores de Cementos El Cairo, que estaban en huelga.

La investigación determinó que la masacre se produjo por “la ausencia de una orden política y operativa de no utilizar las armas de fuego contra los manifestantes”. Nada raro en un país donde sectores retardatarios proclaman: “Plomo es lo que hay y plomo es lo que viene”.

Reinaldo Spitaletta https://www.msn.com/es-co/noticias/nacional/masacre-policial/ar-AAS0AsC

Peleas y puñaladas contra la policía rusa por el pasaporte de vacunas

El 22 de noviembre Kazán, la capital de Tatarstán, fue la primera ciudad rusa en exigir pasaportes sanitarios en el transporte público. La nueva norma provocó un caos en las calles. Los autobuses sufrieron retrasos de 20 minutos o más, mientras los conductores se esforzaban por comprobar los pasaportes de los pasajeros, muchos de los cuales iniciaron peleas cuando no les dejaron acceder al autobús.

El Ayuntamiento se rindió. Los pasaportes siguen siendo obligatorios para utilizar el transporte público, pero los conductores ya no los piden.

A principios de diciembre, Ilya Zotov, presidente de la Asociación de Pasajeros de Rusia, decidió investigar por sí mismo si los pasaportes sanitarios de la cpital tártara funcionaban en la práctica.

Sus conclusiones fueron sorprendentes. Viajó en cuatro líneas de autobús diferentes, en un trolebús y también en el metro. Nadie le pidió nada para entrar. En el trolebús, el conductor le preguntó si tenía un pasaporte de vacunas, le respondió que sí (lo cual es cierto), pero no le pidieron que lo mostrara.

En el metro, los pasaportes sanitarios se comprueban a la entrada de la estación, pero puedes mostrar cualquier código (de un familiar, de un amigo), y nadie verifica los datos, escribió Zotov.

El 70 por cien de los pasajeros no llevan mascarillas. “Llego a la conclusión de que todas estas restricciones no son necesarias […] Es mejor que las autoridades de Tatarstán lo admitan honestamente y cancelen los pasaportes sanitarios en el transporte”, concluye Zotov.

Hay una ley, pero nadie la aplica. En una conferencia de Médicos por la Verdad celebrada en Moscú, un corresponsal habló con una activista que dijo haber hecho recientemente varios viajes en autobús en Kazán sin tener que presentar un pasaporte de vacunas.

Uno de los problemas de los pasaportes sanitarios en Rusia es que la gente ha apuñalado y golpeado a los policías que se ponen pesados con los decretos municipales. Es una actitud de resistencia popular que crece cada día. A finales de noviembre, un policía de un centro comercial de Kazán fue apuñalado en el brazo tras pedir a un hombre su pasaporte sanitario.

En algunas regiones de Rusia, la oposición violenta a los pasaportes ha desempeñado un papel clave en el abandono de las leyes que querían extenderlo por todo el país.

El sistema de pasaportes sanitarios tampoco funciona en Biysk porque da lugar a episodios de violencia constante. Una ciudad de Altai ha renunciado a imponer pasaportes sanitarios en sus centros comerciales, en parte por “la actitud muy agresiva de los ciudadanos hacia las normas”.

Según uno de los responsables del centro comercial, en los primeros diez días de la introducción del sistema de control de vacunación en el territorio de Altái, dos policías recibieron una paliza. Hay informes similares procedentes de toda Rusia.

El hostelero de San Petersburgo, Alexander Konovalov, posee decenas de negocios y el mes pasado anunció que no cumpliría las normas sobre pasaportes sanitarios de la ciudad: “Tengo más de 200 establecimientos (entre ellos bares, bares de shisha, panaderías, salones de belleza), en todos mis establecimientos no van a pedir el pasaporte de vacunas. De vez en cuando nos vienen con multas, pero no les hacemos caso. Que vengan”.

Konovalov compartió su pasaporte de vacunas en su cuenta de Instagram, en la que se lee: “Que te follen”. Aún no había sido multado por desobedecer las medidas de “salud pública”.

Docenas de residentes de San Petersburgo han presentado una demanda colectiva contra el gobierno de la ciudad exigiendo la abolición del régimen de pasaportes sanitarios.

Mientras tanto, el partido Rusia Unida de Putin sigue ignorando la oposición masiva a la legislación que quiere convertir en obligatorios los pasaportes sanitarios en todo el país para muchos aspectos de la vida cotidiana.

El Tribunal Superior de Baja Sajonia anula el pasaporte de vacunas

El jueves el Tribunal Administrativo Superior de Baja Sajonia anuló las restricciones sanitarias en los comercios minoristas y establecimietos públicos. Los propietarios de toda Alemania habían presentado demandas judiciales para oponerse a las restricciones sanitarias.

Las restricciones sanitarias restringen gravemente el acceso de las personas sin pasaporte de vacunas, que ya no pueden entrar en muchas tiendas, restaurantes y eventos culturales.

Un tribunal de Baja Sajonia paralizó la aplicación de la normativa sobre el acceso al comercio minorista. El Tribunal argumenta que las restricciones son discriminatorias.

“La sentencia de Baja Sajonia demuestra claramente que la normativa sobre 2G [restricciones sanitarias] no es una garantía legal para gran parte del sector minorista”, afirma Stefan Genth, director general de la Asociación Alemana de Comercio.

Genth espera que otros estados federales en los que se han impugnado las restricciones sanitarias sigan el ejemplo de Baja Sajonia.

“Otros gobiernos estatales deberían ahora también tenerlo en cuenta, evitar imponer cargas injustificadas al comercio minorista y no esperar a que sus ordenanzas vuelvan a ser recogidas por los tribunales”, dice la Asociación en un comunicado.

Desde que se impusieron las restricciones sanitarias al sector minorista a principios de este mes, los comerciantes se han quejado de una fuerte caída de las ventas y del mal momento en que se han impuesto las restricciones, en pleno periodo navideño.

En muchas tiendas, incluidas las de moda y electrónica, sólo se permite la entrada a las personas con el pasaporte de vacunas.

El gobierno del PSOE y Podemos criminaliza la huelga de Cádiz: 6 obreros detenidos

Esta mañana la policía ha detenido a seis trabajadores que participaron en la huelga del metal de Cádiz. Las detenciones se han producido una en Cádiz capital y cinco en la barriada del Ríos San Pedro, en el término municipal de Puerto Real.

La policía no se conformó con las detenciones sino que llevó a cabo una demostración de fuerza en la barriada del Río San Pedro para detener a los trabajadores. Cuatro han sido detenidos en sus domicilios, otro en la vía pública en un portal cuando regresaba de dejar a su hijo en el colegio y otro en la comisaría de Cádiz, donde había sido citado.

A los detenidos se les imputa la autoría de los delitos de desórdenes públicos, atentado contra agentes de la autoridad, lesiones y daños.

Los detenidos han quedado en libertad al finalizar las declaraciones. Posteriormente los trabajadores serán citados por el juez, que les recibirá declaración.

Las tanquetas eran un aviso de la determinación del actual gobierno que recurrir a la represión cuando sea necesario.

Esta tarde estaba convocada una manifestación a las cinco de la tarde en la puerta de la comisaría de policía de El Puerto de Santa María

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