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El proletariado negro en Estados Unidos

Negros, esclavos y rebeldes (4)

En Estados Unidos el movimiento negro se fue organizando y alfabetizando paulatinamente. En 1905 se creó la NAACP (la Asociación para el Progreso de la Gente de Color), que pasó de 330 afiliados en 1912 a casi 100.000 en 1919. Otra organización de aquella época fue la UNIA (Universal Negro Improvement Association), fundada por Marcus Garvey, que llegó a agrupar a 5 millones de militantes.

De origen jamaicano, Garvey defendía la formación de una nación negra que agruparía todos los negros del mundo entero. En sus locales la UNIA impartía clases a los negros analfabetos y a quienes no podían estudiar. También celebraban debates y conciertos de música. El papel de Garvey en el movimiento negro estadounidense fue muy importante. Sacudió el complejo de inferioridad de los negros. Por primera vez les hizo sentirse orgullosos de tener la piel de color negro, de tener un origen africano y una cultura muy valiosa.

Su movimiento también tenía importantes limitaciones. Era partidario de un “capitalismo negro”, separado de los blancos. Los problemas de los negros, pensaba Garvey, se solucionarían cuando los negros se convirtieran en capitalistas. Para ello fundó empresas de todo tipo, las “Negro Factories Corporation”, que tenían tintorerías, droguerías y editoriales además de fábricas para producir muñecos, uniformes y ropa. También tenían un banco en régimen de cooperativa. Se recomendaba a cada sección del UNIA que comprara su propio edificio, se les llamaba Liberty Halls.

Bajo la influencia de Garvey, en 1930 se creó la “Nación del Islam” (NOI), que poco después empezó a ser dirigida por Elijah Muhammad. Sus miembros eran conocidos como “musulmanes negros”, en donde su concepción del islam era extraordinariamente puritano, muy influenciado por el protestantismo anglosajón. A la manera de Garvey, también eran partidarios de un “capitalismo negro”.

No obstante, el acontecimiento decisivo para los negros fue la fundación en 1919 del Partido Comunista de Estados Unidos, en el que la cuestión racial estuvo muy presente desde el origen. El Partido Comunista agrupó a los antiguos miembros de la ABB (African Blood Brotherhood o Hermandad de Sangre Africana), partidarios de que la autodefensa de los negros contra los linchamientos.

Además, los comunistas crearon un sindicato negro ANLC (American Negro Labour Congress) porque los trabajadores negros no eran admitidos en la AFL (American Federation of Labour).

Junto a los comunistas sudafricanos, los comunistas estadounidenses hicieron una aportación que enriqueció de manera definitiva el acervo ideológico de la III Internacional y del movimiento obrero internacional en lo que concierne a los problemas raciales y nacionales en la época del imperialismo, como batallas por la conquista de los plenos derechos democráticos.

En aquella época se empezó a formar un proletariado negro, como consecuencia de las restricciones que se fueron imponiendo a la inmigración procedente de Europa. La expansión del capitalismo necesitaba más mano de obra. Los negros dejaron de ser esclavos para integrarse en la clase obrera. Entre 1910 y 1920 el proletariado negro se duplicó, pasando de medio millón a un millón de trabajadores. El proceso fue acompañado de la emigración del campo a las ciudades y del sur hacia el norte.

Los negros empezaron a convertirse en una parte especialmente importante de lo que Marx llamó “ejército industrial de reserva”, la mano de obra menos cualificada y los trabajadores a tiempo parcial y eso que ahora llaman “trabajo precario” como si fuera alguna novedad.

El proletariado negro se vio especialmente sacudido por la crisis de 1929, empezó a organizarse en masa sindicalmente y participaron en las grandes movilizaciones obreras.

Negros, esclavos y rebeldes (1)

La primera vez que la monarquía española llevó esclavos negros a América del norte fue en 1518. Muchos de ellos se resistieron, huyeron y fundaron pequeños Estados independientes en las zonas que los europeos blancos no ocuparon.

El comercio basado en la trata de esclavos era triangular. Comenzaba en el oeste de África y llegaba hasta Bahía (actual Brasil), Santo Domingo, Haití Cuba y Virginia. Luego los barcos regresaban cagados con el azúcar, el tabaco y el algodón que producían los esclavos en las plantaciones americanas. Tras descargar en Europa los barcos volvían a África cargados textiles y de quincalla.

Inicialmente dicho comercio estuvo dirigido por españoles y portugueses. Luego les sustituyeron ingleses, franceses y holandeses. Fue un elemento fundamental de la acumulación originaria de capital que condujo a la industrialización en Europa.

A mediados del siglo XIX en los Estados del sur de Estados Unidos los esclavos producían el 75 por ciento del algodón, la mercancía de exportación esencial para el país y la materia prima fundamental para el desarrollo de la industria textil en Europa, que entonces era el motor del capitalismo.

En el siglo XVII los negros tenían la posibilidad de comprar su libertad por un determinado precio. Inicialmente sólo eran una minoría en una sociedad de blancos. Las mujeres negras eran especialmente codiciadas por su función en la reproducción del comercio. Se las obligaba a tener entre 10 y 20 hijos de manera que el negocio de la esclavitud creciera indefinidamente.

Las violaciones, tanto por los blancos como por los negros, eran moneda corriente porque las mujeres negras evitaban quedarse embarazadas. No querían tener hijos para impedir verles sometidos a la esclavitud, golpeados, explotados y maltratados. En muchas ocasiones mataban a sus hijos recién nacidos, perjudicando así el negocio de los esclavistas.

Como la descendencia no era suficiente para sostener la avaricia de los esclavistas, los españoles pensaron abrir para la esclavitud un mercado de blancos. Necesitaban más fuerza de trabajo. Algunos blancos se convirtieron en esclavos a tiempo parcial que trabajaban un promedio de 7 años en las plantaciones en condiciones parecidas a los negros. Según una ley de 1640, cualquier mujer blanca que trabajara al servicio de un patrón y le desobedeciera podían convertirse en esclava.

Pero la esclavitud de los blancos no se impuso, por lo que la esclavitud no sólo fue un negocio y una condición laboral sino un sistema de dominación político e ideológico, el racismo, que se propagó a partir del siglo XIX. Las leyes regulaban minuciosamente la condición civil de los negros, saturada de prohibiciones: no podían casarse con blancos, no podían comprar tierras, no podían votar, no podían acudir a la escuela, no podían reunirse, no podían organizarse, no podían ocupar cargos cualificados…

En las sociedades que compartían con los blancos, los negros fueron relegados al último escalón. A su vez esa situación se justificaba por la supremacía de los blancos: los negros estaban al final porque su raza era inferior a la de los blancos, un escalón intermedio en la evolución biológica antes de descender al mundo animal.

La condición esclava no sólo estaba ligada al color de la piel sino a un determinado sector de la producción: la agricultura. En el sur de Estados Unidos el 90 por ciento de los negros trabajaba en el campo a mediados del siglo XIX. El aprendizaje estaba estrechamente ligado a la sumisión y su herramienta más significativa era el látigo, una variante de la tortura.

A finales del siglo XVIII el 40 por ciento de la población del sur de Estados Unidos eran esclavos de origen africano, un porcentaje que en el norte sólo suponía un 10 por ciento. En 1830 eran 3.777 las personas que poseían esclavos en los Estados del sur. En 1860 una tercera parte de la población blanca, 1.733 familias, tenían al menos un centenar de esclavos.

A finales del siglo XVIII, la independencia de Estados Unidos en 1775-1783 no supuso ningún progreso. Los negros no aparecían en la nueva Constitución. Las declaraciones de derechos no tenían nada que ver con ellos, ni con la esclavitud, que no se prohibió en el mundo hasta 1807. Para entonces habían sido brutalmente asesinados unos 30 millones de negros.

La prohibición del comercio de esclavos fue -más que nada- simbólica. Los negros aún deberían conquistar sus derechos más básicos y no serían los blancos quienes se los regalarían generosamente. Necesitarían de la lucha, del esfuerzo y de la sangre.

El racismo en Ucrania no se detiene ante nada

A finales del mes pasado, la prensa ucraniana informaba de la historia de una joven refugiada de 23 años, originaria de Sierra Leona, que había llegado a Ucrania hacía seis meses. La primera vez que quiso subirse a un autobús en la estación de la ciudad de Ujgorod en compañía de su hijo de ocho meses, fue increpada por algunos pasajeros furiosos, que la expulsaron del vehículo porque no querían compartir asiento con una negra.

La cruel escena fue grabada en vídeo por uno de los pasajeros. Muestra a los enfurecidos viajeros gritando al conductor que arrojara afuera a la madre y al recién nacido.

El incidente acaba cuando el conductor llama a la policía, que pone la esposas a la joven negra y la obliga a bajar del autobús.

No es el único incidente racista que ha ocurrido en Ujgorod, según el diario británico The Observer (*). Los estudiantes de la universidad local procedentes de Nigeria o de la India no pueden entrar a la piscina municipal porque su propietario, el antiguo alcalde de la ciudad y diputado Serguei Ratushnyak no admite negros.

Al diputado la televisión le ha preguntado por los motivos del rechazo a que los negros entren en su piscina. Responde diciendo que es por precaución, para proteger la salud de sus conciudadanos. En su apoyo invoca los casos de sífilis y de tuberculosis que los gitanos han propagado por la región y por todo el mundo.

“El año pasado hemos constatado una multiplicación por 14 de los casos de SIDA en la ciudad. Pido una compensación por los gastos que debería tener”, en el caso de construir un complejo para que los gitanos sean autorizados a entrar en la piscina.

Para impedir que la chusma entre en la piscina, el diputado ha puesto a un guarda, que advierte: “Sólo dejamos entrar a los residentes de Ujgorod, solamente los blancos”.

En Ucrania los partidos de fútbol son el escenario habitual para que los nazis hagan demostraciones de sus emblemas y consignas. Durante la Eurocopa que se celebró en 2012 algunos futbolistas negros y sus familias se negaron a acudir con sus selecciones por miedo a la agresiones. El antiguo capitán de la selección inglesa, Sol Campbell, dijo que el torneo no se debió adjudicar a Polonia y Ucrania a causa del racismo. El futbolista aconsejó a los aficionados ingleses que se quedaran en casa y vieran los partidos por la televisión.

La consigna de la UEFA de tolerancia cero ante el racismo quedó en evidencia.


(*) http://observer.com/2015/08/in-modern-ukraine-people-of-color-need-not-apply/

Escalada de agresiones racistas en Alemania

Susana Gómez

Por eso que dicen de que empezar un artículo con números es aburrido: 176 fueron los ataques contra alojamientos para refugiados en Alemania solamente hasta finales de junio. En todo 2014, no llegaron a 200, así que puede verse con claridad el aumento. El tipo de ataque: piedras, cócteles molotov que provocan incendios, pintadas de esvásticas… de todo. En la mayoría de los casos la agresión es contra albergues en planificación, en obras, en los que aún no están viviendo refugiados en el interior. En otros casos, como pasó el 11 de julio en el pueblecito de Böhlen, incluso disparan fuego real contra un albergue en el que están viviendo refugiados dentro.

Alemania tiene un problema de racismo y en todos los medios, en el centro de la sociedad, se encuentra ahora mismo este debate, porque cada semana el corazón se sobrecoge con una nueva noticia de muestras de xenofobia. El viernes 24 de julio, en Dresde, delante de unas carpas que habían montado para acomodar a un millar de refugiados, tuvo lugar una manifestación del partido neonazi NPD, así como otra demostración en defensa de los refugiados. Según cuenta la prensa, habrían sido unos 200 neonazis y unos 350 defensores de los refugiados. Los primeros, al parecer, atacaron a los segundos con piedras y botellas rotas provocando tres heridos, uno de ellos de gravedad.

[…] Los racistas extremos son muchos menos que los racistas de andar por casa o que, sobre todo, los antiracistas. Y, de ese modo, en el pueblito de Freital, en Sajonia, semana tras semana medio pueblo se dedicaba a manifestarse delante de un asilo de inmigrantes. La mayoría huidos y traumatizados, explicaban en la televisión pública que estaban muertos de miedo y con razón no se atrevían a salir solos o por la noche. Hasta que todo el país se enteró y se organizaron autobuses, un concierto antifascista y hasta el colectivo de artistas Dies Irae llevó a cabo una acción de guerrilla urbana colocando publicidad pro-refugiados en las paradas de autobús. Los eslóganes no tienen desperdicio: “El zorro es listo y se hace el tonto – el nazi hace lo contrario” o “Los nazis comen falafel en secreto”. El jefe del partido de izquierdas Die Linke, Michael Richter, sabe a que se están enfrentando en Freital: su coche salio volando por los aires después de que desconocidos colocaran un explosivo en la noche del domingo 26 de julio.

Este inconveniente de cara más radical que le ha surgido a la sociedad alemana es en realidad la punta del iceberg del pensamiento egoísta y miedoso de una buena parte de la sociedad alemana, como las manifestaciones del movimiento Pegida pusieron de manifiesto. Los “patriotas europeos contra la islamización de occidente” han dado la nota durante meses mezclando conceptos y expandiendo una cultura de negación de la diversidad y de rechazo al extranjero. Si bien estas protestas por fin se han calmado en los últimos meses, su trabajo de propaganda ha calado entre determinados sectores sociales.

Pegida se distancia de los ataques a inmigrantes, a albergues para refugiados y hasta de las manifestaciones que tienen lugar justo en frente de las residencias de refugiados. Sin embargo, miembros del movimiento han demostrado, sobre todo en internet, lo peligrosos que pueden llegar a ser, amenazando a periodistas, deseándoles la muerte y tratando de asustarles para que no informasen de una forma negativa sobre el movimiento. Y es que internet es el lugar donde el problema alemán actual más patente queda: cientos y cientos de comentarios en páginas de Facebook y en blogs llenos de odio y miedo a los extranjeros que vienen huyendo de las guerras o quién sabe de qué.

[…] Las condiciones en que los refugiados son alojados en Alemania son mas que dudosas en muchos casos. Ahora el ejército, en un generoso acto, ha puesto cuarteles con capacidad para 3.500 personas a disposición de los refugiados. Por suerte, podrán vivir en un verdadero ambiente carcelario en medio de la nada. Con la puerta abierta, pero con un billete a ninguna parte, ya que en muchos casos no hay ni autobús de línea ni ellos tienen dinero para pagarlo.

Fuente:  https://www.diagonalperiodico.net/libertades/27463-alemania-tiene-problema-racismo.html

El racismo es el fascismo

Xavier García Albiol, exalcalde de Badalona entre 2011 y 2015, será el candidato del PP en las elecciones catalanas del próximo 27 de septiembre. Lo ha anunciado en la mañana del 28 de julio la presidenta del partido en Catalunya, Alicia Sánchez Camacho. Albiol, nacido en esa localidad barcelonesa en 1967, competirá a priori con Unió y Ciudadanos para atraer el voto de centro-derecha en unas elecciones marcadas por la emergencia de una candidatura unitaria de carácter independentista diseñada por el actual president, Artur Mas.

Albiol, que en junio descartaba presentarse como número uno del PP a la Generalitat, no ha dejado grandes titulares sobre la “cuestión” independentista –el PP catalán, obviamente, no participó en la consulta del 9N–, aunque ha defendido en repetidas ocasiones su derecho a sentirse “catalán y español”.

Sin embargo, el exalcalde es más conocido por sus campañas de agit-prop antiinmigración, un nicho de votos que el PP ha querido explotar, en ocasiones con poco disimulo, como con el fichaje de tres exconcejales de la ultraderechista Plataforma Per Catalunya.

Las últimas elecciones locales supusieron un varapalo para García Albiol, que, pese a encabezar la lista más votada, perdió la alcaldía por un “pacto de perdedores” en sus propias palabras entre Guanyem Badalona en Comú, PSC, ERC e ICV. Pero, junto a su derrota, García Albiol protagonizó la campaña por la colocación de carteles con el lema Limpiando Badalona, que fue entendido como xenófobo entre otros por el periodista Jordi Évole.

Albiol, que había dejado otro titular al decir “que Dios nos coja confesados si yo no soy el alcalde”, ha marcado una línea en ciudades como Cornellá u Hospitalet –donde el discurso racista de la candidata popular supuso la pérdida de tres de los seis concejales que tenía el partido–, y ha dejado algunas frases que muestran su forma de entender la política y la sociedad:

“Los gitanos rumanos son una plaga” (abril de 2010)

“Con 600.000 parados en Catalunya no creo que hagan falta más inmigrantes”

“Los catalanes no son racistas [pero] decimos basta a una situación y un discurso ‘bonista’”


[Las ayudas sociales] “no son como un chicle que se puede ir estirando y estirando”

Febrero de 2014. En la misma noticia: “Podría haber ciertos problemas coincidentes entre Bilbao y Badalona, por ejemplo en determinados barrios en temas de inmigración y desestructuración social”.

“Pese a lo que piensen algunos, continuaré expresándome en libertad para explicar cuáles son los problemas reales que sufren los vecinos de algunas calles de la ciudad”

(25 de julio de 2014) Tras el juicio en el que se le absolvió de un presunto delito de provocación al odio y a la discriminación.

“Quizá es el momento (para) que (la) UE se plantee si puede seguir con política (en la) que cualquiera tiene todos los derechos. No todas las opciones son válidas”

(enero de 2015) En Twitter tras el atentado en la sede de Charlie Hebdo en París

“Se está condenando a niños del barrio de Sant Roc a ir a clase con el 90% de extranjeros” (febrero de 2015)

“No me parece razonable (que) el centro cívico de La Salut se convierta durante UN MES en una mezquita para rezar ramadán”

(julio de 2015) Desde su cuenta de Twitter, estando en la oposición en el Ayuntamiento de Badalona.

Folleto repartido en Badalona
https://www.diagonalperiodico.net/global/27471-perlas-xenofobas-del-candidato-del-pp-la-generalitat.html

El mundo se encamina hacia una gigantesca cárcel

Como es costumbre en ellos, en 1990 los imperialistas nos engañaron. Al finalizar el apartheid en Sudáfrica creímos que, por fin, se imponía la comunicación y la convivencia entre personas de distintas razas.

Al caer el muro de Berlín también nos dijeron que se imponía la comunicación y la convivencia entre personas de distintas ideologías. Por fin, el mundo era libre y, a partir de entonces, imperaría la libertad de desplazamiento, que había sido obstaculizada por los soviéticos, que lo levantaron para que las personas no huyeran del terror comunista.

Nuestras ilusiones se desmoronaron cuando vimos los estragos causados por el imperialismo en las fronteras que, desde entonces, ya no son soviéticas sino rusas. Tras las guerras del Caúcaso y Ucrania entendimos mejor el Muro de Berlín.

Los propios capitalistas también nos ayudaron a quitarnos la venda de los ojos cuando empezaron a levantar muros por todas partes, esta vez sin la excusa soviética.

En sus posesiones coloniales de Ceuta y Melilla, España levantó vallas casi inexpugnables erizadas de pinchos para que quienes quieran saltárselas se desgarren y se desangren.

En el Mediterráneo, que siempre fue una vía de comunicación entre el este y el oeste, el norte y el sur, la Unión Europea ha puesto en marcha la Operación Tritón para que nadie entre sin el correspondiente pasaporte, más el visado, más una cuenta corriente saneada, más un certificado de vacunación, más…

Dentro de la propia Unión Europea, en el Canal de la Mancha, se ha abierto un campo de concentración que agrupa a todos los que tratan de entrar en Gran Bretaña y son rechazados en la frontera.

Marruecos fue un país pionero levantando muros. Ya ha construido ocho en el Sáhara para combatir al movimiento independentista. Recorren un total de 2.700 kilómetros salpicados de guarniciones militares, campos de minas, radares, baterías de cañones y ametralladoras…

Israel levantó un muro de 723 kilómetros para encerrar a los palestinos en una jaula, someterlos, controlarlos y, cuando les de la gana, bombardearlos y asesinarlos. El muro incluye alambres de púas, zanjas, zonas de arena o tierra fina para detectar huellas, torres de vigilancia, caminos asfaltados a cada lado para permitir patrullar a los tanques, así como zonas adicionales de defensa y áreas de acceso restringido.

En América del norte, Río Grande se ha quedado pequeño para impedir la entrada de latinoamericanos en Estados Unidos y la solución ha sido edificar un gigantesco muro a lo largo de la frontera con México de 1.123 kilómetros de largo. El muro incluye tres barreras de contención, iluminación de muy alta intensidad, detectores de movimiento, sensores electrónicos y equipos con visión nocturna conectados a la policía fronteriza estadounidense, así como vigilancia permanente con camionetas todoterreno y helicópteros artillados. Otros tramos de muro existen en los estados de Arizona, Sonora, Nuevo México, Baja California, Texas y Chihuahua.

Túnez va a construir un muro a lo largo de su frontera con Libia para impedir el paso al interior de los takfiristas libios, a los que en 2011 el imperialismo puso al frente de un país desquiciado y arrasado. Por cierto, los takfiristas libios son los que se financian llevando miles de refugiados en barco a las costas italianas.

Si no espabilamos el mundo acabará siendo un archipiélago de islotes rodeados por muros, alambradas, torres de vigilancia, grandes focos… una cárcel gigantesca en la que los de un lado ni siquiera podemos ver a los del otro (salvo por la tele).

300.000 mujeres pobres esterilizadas en Perú

El martes la parlamentaria indígena peruana Hilaria Supa recordó que los gobiernos de Estados Unidos y Japón financiaron un programa de control natal que esterilizó contra su voluntad a más de 300.000 mujeres pobres.

En un foro sobre el tema realizado en el Congreso de la República con motivo de la reciente reapertura de las investigaciones del caso, que ha sido varias veces archivado por el ministerio público, Supa preguntó a quién se encubre al no esclarecer los hechos.

Señaló que el programa de esterilizaciones desarrollado bajo el gobierno de Alberto Fujimori (1990-2000) contó con la financiación de la Agencia Estadounidense de Cooperación (Usaid) y del gobierno de Japón. “¿A quién estamos tapando (encubriendo)?”, preguntó la legisladora del gobernante Partido Nacionalista que ha destacado en la lucha por hacer justicia a las 300.000 víctimas del programa citado, principalmente mujeres pobres e indígenas.

En el foro participaron representantes de agrupaciones de esterilizadas y funcionarios de los ministerios de la Mujer, Salud y Justicia, cuyas intervenciones no satisfacieron a las víctimas, por mantener en reserva información clave sobre el tema.

Tras presentar conmovedores testimonios sobre cómo fueron esterilizadas con engaños o inclusive por la fuerza por personal médico que tenía la obligación de cumplir metas compulsivas de mujeres intervenidas, señalaron que no se les hace justicia y no son beneficiarias de los programas sociales oficiales.

El defensor del Pueblo, Eduardo Vega, se solidarizó con las mujeres que viven el dramático trauma de haber sido impedidas de procrear. Vega dijo que la reapertura de la investigación debe determinar quienes son los responsables, sin limitarse al personal de salud que ejecutó el programa, sin apasionamiento ni venganza y dando a las víctimas una reparación adecuada.

La representante del Grupo de Reparación a Víctimas de Esterilización Forzada, señaló que el ministerio de Salud está obligado a hacer público el registro total de víctimas, mantenido hasta hoy en reserva. El abogado de las víctimas, Sigfredo Florián, pidió al ministerio público que la fiscal a cargo del caso, Marcelita Gutiérrez, cuente con personal auxiliar, fondos y medios logísticos para la vasta pesquisa.

En las indagaciones no oficiales realizadas se ha señalado como responsables del programa a los exministros de Salud de Fujimori, Marino Costa Bauer, Alejandro Aguinaga y Eduardo Yong.

El terrorismo racista en Estados Unidos es tan antiguo como el país

Mi abuela contaba de los hombres del Klan que andaban a caballo por la noche en Luisiana. Ella los había visto con sus ropas blancas que brillaban en la oscuridad como también había visto a personas negras que se escondían en los pantanos para escapar de ellos. Antes de que ella llegara a este mundo, durante la Reconstrucción, los miembros del Ku Klux Klan creían que podían asustar a una población negra supersticiosa y con una libertad recién conquistada. Llevaban trajes terroríficos pero no se escondían exactamente –muchos antiguos dueños de esclavos y algunos vecinos podían ser reconocidos debajo de las sábanas blancas. Ellos eran los exorcistas enmascarados, una manera de mantener el control usando el terror. Además de matar y golpear a los negros, a menudo afirmaban ser los fantasmas de los soldados confederados muertos.

Se podría argumentar, por supuesto, que no hay fantasmas de la Confederación, porque la Confederación aún no ha muerto. Las estrellas y las barras viven, orgullosamente estampadas, en las camisetas y las placas de los carros; el símbolo por excelencia de la esclavitud, la bandera, aún vuela sobre el Capitolio de Carolina del Sur. El asesinato no ha parado tampoco, y como botón de muestra ahí está la muerte de nueve personas de raza negra en una iglesia en Charleston esta semana. El sospechoso, que es de raza blanca y que el viernes fue acusado de nueve cargos de asesinato, le dijo al grupo de estudio bíblico al que después masacró: “Tengo que hacerlo… Ustedes violan a nuestras mujeres y están tomando nuestro país y se tienen que ir”.

Los medios de comunicación han sido reacios a clasificar el tiroteo de Charleston como terrorismo, a pesar de lo inquietante que es el eco de la historia del terrorismo en nuestro país. El terrorismo estadounidense se originó con el fin de restringir el movimiento y la libertad de los recién liberados estadounidenses negros quienes, por primera vez, comenzaron a ganar un poco de poder político. El Acta del Ku Klux Klan fue una de las primeras piezas que tuvo en cuenta la legislación antiterrorista de Estados Unidos. Cuando se promulgó la ley federal en 1871, nueve condados de Carolina del Sur se colocaron bajo la ley marcial, y decenas de personas fueron arrestadas. Los temores del pistolero Charleston –hombres negros que violan a mujeres blancas, negros que toman el país– son los mismos temores que sentían los miembros del Klan, que utilizaron la violencia y la intimidación para controlar a las comunidades de negros libertos.

Incluso con estos paralelismos, todavía escuchamos interminables especulaciones sobre los motivos del atacante de Charleston. La gobernadora Nikki Haley de Carolina del Sur difundió un mensaje de Facebook en el que decía que “aunque todavía no conocemos todos los detalles, sí sabemos que nunca vamos a entender lo que motiva a alguien a entrar en uno de nuestros lugares de culto y quitarle la vida a otra persona”.

A pesar de los informes de que el asesino declaró su odio racial antes de disparar a los miembros del grupo de oración, sus motivos son inescrutables. Incluso después de que se difundieran fotos en las que el sospechoso llevaba una chaqueta adornada con las banderas de Rhodesia y de Sudáfrica durante la era del apartheid o que estuviera junto a un automóvil con las placas de la bandera confederada -una prueba tangible de su alineación con la ideología violenta, segregacionista- sus acciones se mantuvieron supuestamente indescifrables. Un tweet del Seattle Times (ahora suprimido) preguntaba si en el pistolero se “concentra el mal o es un dulce niño”, The Wall Street Journal lo calificó “solitario” y el alcalde de Charleston lo llamó “sinvergüenza”, sin embargo, las designaciones aparentemente obvias –asesino, terrorista, criminal, racista– no aparecen en ninguna parte.

Este es el privilegio de la tez blanca en Estados Unidos: si un terrorista es blanco, sus actos de violencia nunca serán relacionados con su color de piel. Un terrorista blanco tiene motivos únicos y complejos; está más allá de toda comprensión. Puede ser un solitario perturbado o un monstruo. Es un enfermo mental o el mal personificado. El terrorista blanco existe únicamente como una díada de extremos: o es humanizado hasta el punto de despertar simpatía o es casi tan monstruoso como un ser mitológico. De cualquier manera, nunca es indicativo de un problema global que tiene que ver con el color de piel, ni está relacionado con una sociedad racista. Él solo se representa a sí mismo. Un terrorista blanco será definido de cualquier modo que permita calificarlo como una anomalía, sin conexión con la larga historia del terrorismo racista de Estados Unidos.

Siempre me llamó la atención esta reticencia no sólo para nombrar al terrorismo cometido por los blancos estadounidenses, sino al propio adjetivo “blanco” en los actos de violencia racial. En un artículo reciente del New York Times sobre la historia de los linchamientos, las víctimas son descritas repetidamente como negros. Ni una sola vez, sin embargo, los protagonistas de los actos violentos han sido descritos como lo que son: blancos. En cambio, las turbas blancas dedicadas al linchamiento son simplemente descritas como “un grupo de hombres” o “una turba”. En un artículo sobre la violencia racial, esta supresión es absurda. El color de las víctimas es relevante, sin embargo, la raza de los asesinos no lo es.

Si estamos dispuestos a admitir el color de la piel de los negros que fueron linchados, ¿por qué no estamos dispuestos a admitir que la raza es la razón de por qué fueron linchados? En el discurso tras la matanza de Charleston, el presidente Obama mencionó el color blanco sólo una vez –en una cita del reverendo Martin Luther King Jr. que intenta fomentar la armonía interracial. Obama reconoció ambiguamente que “esta no es la primera vez que las iglesias negras han sido atacadas”, pero omitió especificar las causas de los ataques a dichas iglesias. Usa un tiempo verbal pasivo que es el eco de la misma extraña vaguedad, la renuencia a nombrar incluso al terrorismo de los blancos, como si las iglesias negras hubieran sido atacadas por una fuerza sin cuerpo; y no por gente real motivada por una ideología racista cuyas raíces se extienden más allá de la fundación del país.

Entiendo que resulte cómodo guardar silencio. Si no se habla de la violencia blanca, si no se la reconoce, si se considera que los terroristas blancos son santos o demonios, no tenemos que lidiar con la realidad mucho más complicada de la violencia racial. En la actualidad, el terror por razones raciales ya no se presenta con capuchas y batas blancas. Usted puede ser alguien de 21 años de edad, que tiene muchos amigos negros en Facebook y cuenta chistes racistas inofensivos y cometer un acto atroz de violencia racial. No podemos separarnos de los monstruos porque los monstruos no existen. Los monstruos han sido siempre seres humanos.

En la imaginación contemporánea de Estados Unidos, el terrorismo es extranjero y tiene la piel oscura. Los terroristas no tienen motivaciones complejas. No nos exhortamos, unos a otros, a no emitir ningún juicio hasta conocer su historia en Facebook o escuchar las entrevistas a sus amigos. No se invita a psicólogos para analizar el estado mental de esas personas. Sabemos de inmediato por qué matan. En cambio, un terrorista blanco es un enigma. Un terrorista blanco no tiene historia, ni contexto, ni origen. Sigue siendo por siempre una incógnita. De su existencia no se habla. Lo vemos pero fingimos no verlo. Es un fantasma que flota en la noche.

Brit Bennett http://www.telesurtv.net/opinion/El-terrorismo-racista-en-EE.UU.-es-tan-antiguo-como-el-pais-20150625-0056.html

La masacre de Rosewood

En los años veinte del siglo pasado, Rosewood era una pequeña localidad en las ciénagas del noroeste de Florida con una población de 150 habitantes, siendo todos ellos negros, excepto una familia blanca.

El nombre de Rosewood procede de los cedros del pantano. Los negros trabajaban como leñadores o en el aserradero y muchas de las negras limpiaban las casas de los blancos en un pueblo cercano.

Los trabajadores eran propietarios de sus tierras, lo que les proporcionaba una posición social relativamente independiente que los blancos de los alrededores no podían admitir, por más que la esclavitud hubiera sido abolida 50 años antes.

En 1922 el Ku Klux Klan convocó una manifestación en un pueblo cercano y poco después, en otro mataron al maestro de una escuela blanca.

El día de Año Nuevo de 1923 una joven blanca de un pueblo cercano, Fanny Taylor, acusó falsamente a un negro de forzar la entrada de su casa, violarla y golpearla. Si ya era muy grave que un negro levantara la mano contra un blanco, si además era mujer y con una acusación sexual de por medio el caso tomaba un sesgo dramático.

Una hora después se organizó el linchamiento. Unos 1.500 blancos de los pueblos cercanos se trasladaron a Rosewood para aterrorizar a los negros. Decían buscar a Jesse Hunter, un fugitivo de un grupo local de presos encadenados, pero en realidad desencadenaron su furia contra todos los hombres, las mujeres y los niños de Rosewood.

La orgía de linchamientos se prolongó durante una semana. Los negros fueron violados, mutilados y torturados. Se produjeron tiroteos e incendios y sólo dos edificios quedaron en pie. Los negros tuvieron que huir. Muchos se escondieron en los pantanos próximos. El pueblo de Rosewood desapareció para siempre de la faz de la Tierra. Los blancos se apoderaron de las tieras que habían sido propiedad de los negros.

En 1993 se creó una fundación para investigar y recordar la matanza. Hasta el año siguiente el Congreso de Florida no reconoció el crimen e indemnizó a los 9 supervivientes y a los descendientes con 150.000 dólares.

Tres años después el director de cine John Singleton rodó la película “Rosewood” que rememora el linchamiento, aunque pasó desapercibida por los circuitos comerciales.

Más de 260.000 delitos racistas cada año en Estados Unidos

La violencia racista tiene una trayectoria muy larga en Estados Unidos, desde los tiempos de la esclavitud, pasando por los linchamientos y el terrorismo del Ku Klux Klan, hasta a la plaga de asesinatos policiales en los últimos años.

Los delitos cometidos en Estados Unidos por motivos raciales, xenofobia o ataques contra las minorías ideológicas, religiosas o étnicas siempre se han encubierto, a pesar de que suman 260.000 cada año, denunció el director y abogado del South Poverty Law Center, Richard Cohen.

En un artículo publicado recientemente en el diario Washington Post, Cohen recordaba que según el más reciente informe del FBI, en 2013 esos crímenes fueron 5.928 en el país y sólo 51 en Carolina de Sur, estado al que pertenece Charleston, donde recientemente se ha perpetrado una matanza de negros.

Las estimaciones del FBI se basan en “informes voluntarios de los organismos de seguridad” distribuidas en el país. Pero las cifras provistas por la oficina de estadísticas del Ministerio de Justicia sobre el mismo año 2013, son muy diferentes, pues cerca de 256.000 personas mueren al año por delitos motivados por el racismo.

Al no existir la obligación de denunciar estos crímenes, destacó Cohen, “muchas instituciones se niegan a cooperar”. Mississippi, por ejemplo, sólo registró cuatro delitos por motivos racistas en 2013 y Alabama seis. Precisamente es en esos dos estados del sur donde el Ku Kux Klan y otros grupos racistas son más activos.

Según la Oficina de Estadísticas, al menos un cuarto de las víctimas de esos ataques no lo denuncia, en particular los inmigrantes ilegales que temen ser deportados. A menudo miembros de la comunidad homosexual también son blanco de estos ataques, y en muchos casos no quieren revelar su identidad sexual.

El número de los grupos que instigan el racismo en Estados Unidos, también es muy elevado y crece cada año: 784 en 2013 contra los 457 de 1999.

El racismo y los linchamientos por motivos raciales forman parte de la esencia de Estados Unidos. El año pasado el FBI descubrió que dos miembros de la policía de Florida eran integrantes de la organización racista Ku Klux Klan.

Hoy hay más negros en la prisión o en condena condicional que esclavos en 1861, durante la guerra civil.

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