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Rusia impidió que la OTAN arrasara Siria con un ataque masivo de misiles

Serguei Shoigu, ministro ruso de Defensa
Ayer el ministro ruso de Defensa, Serguei Choigu, anunció que en 2013 Rusia impidió un ataque de la OTAN contra Siria de 624 misiles crucero, según declaró en directo en una emisión de la cadena de televisión Rusia 24.

La OTAN estaba dispuesta a arrasar Siria por completo, aseguró Shoigu, lo que Putin pudo impedir intercediendo con el gobierno de Damasco para que destruyera su arsenal químico.

El ministro dijo que tras un bombardeo de esas dimensiones reconstruir la estructura del Estado hubiera sido extraordinariamente difícil.

Por lo demás, Shoigu se mostró confiado en que Rusia y Estados Unidos encontrarán un acuerdo para iniciar la lucha conjunta contra el Califato Islámico en Alepo.

También expresó su esperanza de que un acuerdo así pudiera contribuir a restablecer la paz en la región, devastada por los combates, y que la gente pueda regresar a sus hogares.

El 14 de septiembre de 2013 Rusia y Estados Unidos firmaron un acuerdo para que el gobierno de Damasco destruyera todo su arsenal de armas químicas.

Dicho acuerdo se logró pocas semanas después de un ataque químico el 21 de agosto, en el que 1.400 personas murieron intoxicadas. Los medios que ejercen como portavoces del imperialismo imputaron el ataque al gobierno de Bashar Al-Assad.

Posteriormente se comprobó que dicho ataque fue obra de los “rebeldes moderados” apoyados por Estados Unidos, Gran Bretaña, Francia, Turquía y los países del Golfo, que fueron quienes les suministraron dichas armas y les instruyeron en su manejo.

El príncipe Bandar bin Sultan que envió las armas, quería usar los ataques con gas como pretexto para provocar una intervención imperialista contra Siria. Los expertos señalaron más tarde que el gas sarin usado en el ataque no era del tipo que tenía el ejército regular en sus arsenales.

El setiembre del año pasado, la BBC informó de que en la guerra de Siria se había utilizado armamento químico, normalmente gas cloro, en 60 ocasiones, aunque imputaba la responsabilidad del crimen al Califato Islámico.

Recientemente, esos mismos “moderados” volvieron a utilizar armas químicas en la batalla de Alepo. Sin embargo, Estados Unidos nunca les ha bombardeado con misiles crucero. En Washington siempre tienen dos varas de medir.

Los que han provocado el terrorismo en Oriente Medio no pueden acabar con él

Seumas Milne

(artículo publicado en ‘The Guardian’ en junio del pasado año)

La guerra contra el terror, esa eterna campaña lanzada hace catorce años por George Bush se retuerce con contorsiones más grotescas. El juicio en Londres de un sueco, Bherlin Gildo, acusado de terrorismo en Siria, colapsó tras aclararse que la inteligencia británica había estado armando a los mismos grupos rebeldes de cuyo apoyo se acusaba al procesado. La acusación abandonó el caso, aparentemente para evitar complicar a los servicios de inteligencia. La defensa argumentó que seguir adelante con el juicio hubiera sido una “afrenta a la justicia” cuando había buenas pruebas de que el propio Estado británico había proporcionado “amplio apoyo” a la oposición armada siria.

Esto no sólo incluía la “asistencia no letal” cacareada por el gobierno (incluyendo blindaje personal y vehículos militares), sino entrenamiento, apoyo logístico y la entrega en secreto de “armas de forma masiva”. Algunas informaciones citan que el MI6 ha estado cooperando con la CIA en una “línea de escape” de armas, desde los almacenes en Libia hacia los rebeldes sirios en 2012, tras la caída del régimen de Gadafi.

Claramente, el absurdo de enviar a alguien a la cárcel, por hacer lo mismo que los ministros y los oficiales de seguridad hacían, era demasiado. Pero éste es solamente el último en una serie de casos similares. Menos suerte tuvo el taxista londinense Anis Sardar, quien, por haber participado en 2007 en la resistencia contra la ocupación de Irak por fuerzas británicas y estadounidenses, fue condenado a cadena perpetua quince días antes. La oposición armada a una invasión u ocupación ilegal no constituye claramente terrorismo ni asesinato en la mayoría de las definiciones, incluyendo la Convención de Ginebra. Pero el terrorismo está ahora en el ojo del espectador. Y en ningún lugar es esto ahora más cierto que en Oriente Medio, en donde los terroristas de hoy son los luchadores de mañana contra la tiranía, y los aliados son enemigos, frecuentemente dependiente del desconcertante capricho de una conferencia de los políticos occidentales.

En 2014 Estados Unidos, el Reino Unido y otras fuerzas occidentales volvieron a Irak, supuestamente para destruir el ultrasectario grupo terrorista Califato Islámico (anteriormente conocido como Al-Qaeda en Irak). Esto sucedió tras la toma por parte del Califato Islámico de grandes trozos del territorio sirio e iraquí, y la proclamación de un peculiar califato islámico. La campaña no está marchando bien. El último mes, el Califato Islámico entró en la ciudad iraquí de Ramadi, mientras al otro lado de la ahora inexistente frontera sus fuerzas conquistaban la ciudad siria de Palmira. La franquicia oficial de Al-Qaeda, el Frente Al-Nosra, también ha estado haciendo avances en Siria.

Los irakíes se quejan de que Estados Unidos se sentó a mirar mientras todo eso sucedía. Los norteamericanos insisten en que están evitando causar daños a civiles, y alegan importantes éxitos. En privado, los funcionarios dicen que no quieren que se les vea como atacantes de las fuerzas sunníes en una guerra sectaria, y molestar a sus aliados sunníes del Golfo. Una luz reveladora de cómo hemos llegado aquí lo ha proporcionado un informe secreto de la inteligencia de Estados Unidos recientemente desclasificado, escrito en agosto de 2012, que predice de forma asombrosa, y en la práctica celebra, la perspectiva de un “pequeño Estado soberano salafista” en el este de Siria, y un Califato Islámico dirigido por Al Qaeda en Siria e Irak. En duro contraste con las afirmaciones occidentales de aquel tiempo, el documento de la Defense Intelligence Agency identifica a Al-Qaeda en Irak (que se convirtió en el Califato Islámico) y otros salafistas como “las principales fuerzas impulsoras de la insurgencia en Siria”, y afirma que los “países occidentales, los Estados del Golfo y Turquía” apoyaban los esfuerzos de la oposición para tomar el control en el este de Siria.

Planteando la “posibilidad de establecer un Estado salafista declarado o no”, continúa el informe del Pentágono, “esto es justamente lo que quieren las fuerzas opositoras, de cara al aislamiento del régimen sirio, que se considera la profundización de la estrategia de la expansión chiíta (Irak e Irán)”.

Y esto es justamente lo que sucedió dos años más tarde. El informe no es un documento político. Está redactado de forma básica y tiene ambigüedades en el lenguaje, pero las implicaciones quedan suficientemente claras. Tras un año de rebelión en Siria, Estados Unidos y sus aliados no solamente apoyaban y armaban a una oposición que sabían dominada por grupos ultra sectarios; estaban preparados para permitir la creación de algún tipo de “Califato Islámico” (pese al “grave peligro” para la unidad de Irak) a modo de colchón sunní para debilitar a Siria.

Esto no significa que Estados Unidos creara el Califato Islámico desde luego, pese a que algunos de sus aliados del Golfo jugaran un papel en ello, como el vicepresidente Joe Biden reconoció en 2014. Pero no había ningún Al-Qaeda en Irak hasta que Estados Unidos y el Reino Unido lo invadieron. Y los Estados Unidos ciertamente han aprovechado la existencia del Califato Islámico contra otras fuerzas en la zona como parte de una operación más amplia de mantener el control de los occidentales.

El cálculo cambió cuando el Califato Islámico comenzó a decapitar occidentales y a publicar atrocidades en línea; los Estados del Golfo respaldan ahora a otros grupos en la guerra de Siria tales como el Frente Al-Nosra. Pero esta costumbre de los países occidentales de jugar con los grupos yihadistas, que luego les muerden, se remonta por lo menos a la guerra de los años 80 contra la Unión Soviética en Afganistán, que promovió a la Al-Qaeda original, bajo la tutela de la CIA.

Se volvió a calibrar durante la ocupación de Irak, en donde las fuerzas norteamericanas dirigidas por el general Petraeus patrocinaron un estilo de guerra sucia, tipo El Salvador, empleando escuadrones de la muerte sectarios para debilitar la resistencia irakí. Y se retomó en 2011 durante la guerra de la OTAN contra Libia, en donde el Califato Islámico tomó el control de la ciudad natal de Gaddafi, Sirte.

El realidad, la política de Estados Unidos y Occidente en la conflagración en Oriente Medio pertenece al clásico modelo de divide y vencerás. Los norteamericanos bombardean a un grupo de rebeldes mientras apoyan a otros en Siria, y organizan operaciones militares conjuntas con Irán contra el Califato Islámico en Irak, mientras apoyan las campañas militares de Arabia saudí contra las fuerzas hutis respaldadas por Irán en Yemen. Pese a lo confusas que puedan ser las políticas de Estados Unidos, una Siria y un Irak débil y fragmentado cumplen ese enfoque a la perfección.

Está claro que el Califato Islámico y sus monstruosidades no serán derrotados por las mismas fuerzas que lo llevaron los primeros a Irak y a Siria, y cuya guerra abierta o cubierta lo ha promovido en estos años. Las eternas intervenciones militares occidentales en Medio Oriente solamente han traído división y destrucción. Solo los pueblos de la región pueden curar la enfermedad, y no aquellos que incubaron el virus.

Fuente: https://www.theguardian.com/commentisfree/2015/jun/03/us-isis-syria-iraq
 

Ha comenzado la contraofensiva del ejército sirio en el sur de Alepo

Esta mañana el ejército regular sirio, junto a Hezbolah y la milicia irakí Al-Nojaba, ha iniciado una gran contraofensiva en los distritos del sur y suroeste de Alepo.

Las fuerzas de élite sirias del Tigre y de Hezbolah han atacado al mismo tiempo varios puntos que estaban bajo el control de Jeish Al-Fatah (Ejército de la Conquista), una coalición de grupos yihadistas dirigidos por el Frente Al-Nosra, en el barrio de Al-Ramusah.

Una fuente de las Fuerzas del Tigre ha dicho esta mañana a Al-Masdar News que las Fuerzas Armadas sirias lanzaron su ofensiva desde cuatro puntos: el Proyecto de Vivienda 1070, Wasut al Yablis, la Colina de Al Sanubrat y la Fábrica de Cemento de Alepo.

En la actualidad, los soldados sirios y sus aliados libran fuertes combates con los yihadistas en el barrio de Al-Ramusah.

Mientras las Fuerzas Armadas sirias y sus aliados atacan a Jeish Al-Fatah desde tierra, los aviones rusos y sirios les bombardean desde el aire destruyendo objetivos en el sur de Alepo, en especial en la zona de los edificios de la academia militar y en el distrito de Al-Ramusah. Los bastiones de Jeish Al-Fatah en Jan Al-Assal y Jan Tuman también están siendo bombardeados masivamente.

El martes por la noche, un gran contingente de combatientes de Hezbolah llegó a Alepo procedente de las Montañas de Qalamún. Hezbolah ha enviado a combatientes veteranos expertos en la lucha en condiciones difíciles. Algunos de ellos son sirios que estuvieron sitiados en las ciudades de Al-Zahra y Nubbul, que fueron liberadas hace pocos meses.

Los milicianos de Jeish Al-Fatah lanzaron una gran ofensiva el miércoles de la semana pasada contra los distritos del sur de la ciudad de Alepo, atacando el Proyecto de Vivienda 1070 y los edificios colindantes.

El objetivo de esta gran ofensiva, como la del anterior, era el de levantar el sitio impuesto a los barrios del Este de Alepo, en poder de los terroristas, por parte del Ejército sirio.

Jeish Al-Fatah comenzó su asalto enviando a un coche bomba conducido por un suicida contra las defensas del ejército regular en el Proyecto de Vivienda 1070, pero el vehículo fue destruido antes de alcanzar su objetivo.

Brigada Al-Quds: los combatientes palestinos que luchan contra el yihadismo en Alepo

Combatiente palestino de la Brigada Al-Quds
Esta mañana el general ruso Alexander Yurolov ha entregado la medalla del honor a Mohammed Mahmud Rafeh, comandante de la Brigada palestina Al-Quds por su heroico papel en la batalla de Alepo, donde combaten junto al ejército regular sirio y Hezbollah.

La Brigada comentó la condecoración en su página de Facebook, añadiendo que 9 de sus combatientes habían caído en el transcurso de las primeras operaciones para liberar el barrio de Al-Ramusah, situado en el sur de Alepo. Los palestinos se denominan a sí mismos como “fedayines del Ejército Árabe Sirio”, del que se consideran parte integrante.

La Brigada Al-Quds se formó en 2013 reclutando a sus combatientes especialmente en Al-Nirab, el mayor campo de refugiados palestinos en Siria después del de Yarmuk.

Uno de sus comandantes explicó a la cadena siria de televisión Al-Jabar que “desde el inicio de la crisis en Siria, los palestinos comprendieron bien que se trataba de destruir al Estado sirio y, con él, los campos que alojan a los palestinos. De ahí, nuestra decisión de organizarnos y luchar al lado del ejército sirio”.

En el campo de refugiados de Yarmuk, cerca de Damasco, 14 organizaciones palestinas diferentes han mostrado su apoyo al gobierno de Bashar Al-Assad. Esas organizaciones no olvidan el apoyo prestado por el gobierno de Damasco a Palestina y sus habitantes durante más de 40 años. En marzo de 2015 esas organizaciones pasaron a la acción y emprendieron la lucha contra los yihadistas.

La trascendental batalla de Alepo también ha incorporado refuerzos procedentes de varios países árabes que han pasado a apoyar al gobierno de Siria en un momento muy difícil. Decenas de movimientos populares y milicias, tanto sirias como extranjeras, conforman la gran coalición de combatientes contra el yihadismo que hoy luchan junto al ejército regular. Los milicianos que defienden a Siria se agruparon en 2011 al comienzo de la guerra y suman entre 150.000 y 200.000 combatientes. Entre ellos destaca el cuerpo de mujeres, las milicias del Ejército del Pueblo Kurdo, los “Leones del Desierto” iraníes, además de las ya experimentadas milicias de Hezbollah.

Junto a ellos combaten las Fuerzas de Defensa Nacional, creadas en 2012, que incluyen a unos 90.000 combatientes dispersos por todo el territorio de Siria bajo el mando del general de la brigada Hawash Mohammed.

Con sus afiliados el partido Baaz formó la milicia Kataeb Al-Baaz (Brigada Baaz) que dirige Hilal Hilal. La forman 10.000 hombres que han estado presentes en los frentes de Alepo y Damasco.

En defensa de Siria, al comienzo de la guerra los militantes del Partido Nacional Socialista crearon la milicia Nussur Al-Zaoubaa (Águilas de la Tormenta) que integra a 6.000 combatientes.

El Frente Popular para la Liberación de Palestina, dirigido por Ahmed
Yibril, es otra organización palestina que lucha contra los yihadistas
junto al ejército regular sirio. El grueso de sus actividades se concentra en el
campo palestino de Yarmuk, situado al sur de Damasco.

Algunas unidades de milicianos están especializadas en emboscadas y operaciones guerrilleras, como Suqur Al-Sahraa (Halcones del Desierto), compuesta por 7.000 comandos entrenados por oficiales iraníes que luchan en el desierto al este de la provincia de Homs.

Otras milicias tienen un carácter local o de autodefensa contra los crímenes yihadistas, como el Grupo de la Resistencia Siria, una unidad de la provincia de Latakia bajo el mando de Ali Kayali o Jeish Al-Wafa (Ejército de la Lealtad), que se reclutó en la región de Ghouta Oriental, al este de Damasco y que al principio de la guerra se levantó contra el gobierno de Bashar Al-Assad.

La milicia Dareh Al-Areen (Escudo de la Guarida del León) la integran combatientes originarios de Qardaha, el pueblo ancestral de Bashar Al-Asad.

En la guerra combaten milicias confesionales como Dareh Al-Sahel (Escudo de la Costa), compuesta por cientos de militantes, en su mayoría alauitas, que defienden el frente de Latakia.

La milicia Dareh Al-Watan (Escudo de la Nación) es de confesión drusa y se creó en abril del año pasado con unos 2.000 combatientes.

La unidad Sotoro es un grupo cristiano de 500 combatientes que opera en la provincia de Hasakeh, en el noreste de Siria.


Junto a las fuerzas regulares también combaten contra el yihadismo milicias tribales creadas en el fragor mismo de la guerra, como Al-Majabir (El Comando), una fuerza de cientos de miembros de las tribus en la región del desierto Badiya.

Los combatientes de la tribu Shaitat son conocidos como Ussud Al-Sharqiya (Leones del Este) porque su frente está en la provincia oriental de Deir Ezzor. Se compone de 700 a 900 milicianos especialmente temidos por los yihadistas desde que en 2014 asesinaron a más de 900 miembros de esta tribu.

También hay unidades extranjeras que luchan junto a las sirias. La más conocida es Hezbollah pero, además, hay al menos 7.000 combatientes de la Guardia Revolucionaria de Irán que están desplegados en la provincia de Alepo. Son transportados a Siria por períodos cortos bajo un sistema de rotación.

Hay una unidad de 3.000 voluntarios irakíes, llamada Abu Al-Fadl Al-Abbas, que defienden el santuario chiíta de Sayyida Zeinab, al sur de Damasco.

Hay hasta 3.000 afganos fatimíes que han luchado contra los yihadistas en la provincia de Daraa, en el frente sur de Siria.

Otros grupos son más pintorescos, como Al-Hosn (El Fuerte), una empresa de seguridad fundada por Rami Makhlouf, primo de Bashar Al-Asad, que tiene 6.000 mercenarios contratados que han luchado en Damasco y Latakia.

‘Estados Unidos debería asesinar a los rusos e iraníes en Siria de forma encubierta’

Michael Morell, jefe de los terroristas de la CIA
En una entrevista en el programa “CBS This Morning” el antiguo director de la CIA entre 2011 y 2013, Michael Morell, propone asesinar de forma encubierta a los rusos e iraníes que actúan en Siria, para hacerles “pagar un alto precio”.

El pasado 5 de agosto escribió una columna en el New York Times titulada “Yo dirigí la CIA y ahora voy a apoyar a Hillary Clinton”(*). En ella reconocía que había estado junto a Obama cuando “matamos a Bin Laden en 2011”.

El pistolero de la CIA asegura que Moscú y Teherán deberían “pagar un alto precio” en Siria, sugiriendo para ello la ejecución de asesinatos encubiertos.

Se declara simpatizante de la candidata demócrata a la presidencia Hillary Clinton y detractor de Donald Trump, al que acusa de estar manipulado por Putin. Según el espía, Trump ha sido reclutado como agente de Moscú “pero él no lo sabe”, es decir, que le llama “tonto útil”.

Estados Unidos debe asesinar rusos e iraníes para vengarse por su actuación en Siria. “Cuando nosotros estuvimos en Irak, los iraníes proporcionaron armas a la guerrilla iraquí para seguir matando a soldados estadounidenses”, explicó Morell, en referencia a la insurgencia armada que surgió tras la invasión de Irak en 2003 por la coalición dirigida por Washington. “Irán nos hizo pagar un alto precio. Tenemos que hacer que ahora ellos paguen otro alto precio en Siria, igual que hay que hacérselo pagar a los rusos también”, prosiguió.

Tras estas palabras, le preguntaron al terrorista si por “pagar un alto precio” se refería a asesinarlos, a lo que respondió: “encubiertamente”. “Uno no puede decirle al Pentágono y al mundo que ha hecho algo así, pero te aseguras de que sí lo sepan en Moscú y Teherán“, apuntó.

En referencia al apoyo de Washington a los yihadistas en Siria, Morell afirmó que le gustaría que se les apoyara con acciones más agresivas, no únicamente contra el gobierno de Bashar al Assad, sino también contra Rusia e Irán.

Asimismo, Morell sugirió que Estados Unidos debería “asustar” al dirigente sirio a base de perseguir a su Guardia Nacional y “bombardear sus oficinas en mitad de la noche”.

(*) http://www.nytimes.com/2016/08/05/opinion/campaign-stops/i-ran-the-cia-now-im-endorsing-hillary-clinton.html

Alepo: la batalla decisiva es la más encarnizada

En el noroeste de Siria, Alepo está padeciendo la batalla más cruenta de los cinco años de guerra. El intento de los yihadistas para romper el cerco del ejército sirio ha resultado un éxito. Sin embargo, los fuertes bombardeos de los cazas sirios y rusos y la llegada de las fuerzas especiales irakíes y de Hezbolá a la primera línea de la batalla han quitado a los terroristas la oportunidad de abrir la brecha y asegurar la ruta de suministro de la ciudad siria.

Desde hace una semana la coalición Jeish Al-Fatah dirige las operaciones de los yihadistas contra las fuerzas gubernamentales para salir del asedio en la zona oriental.

El pasado sábado los yihadistas lograron ocupar el barrio de Ramusa y han abierto una ruta de 900 metros entre sus fuerzas en el oeste y el este de Alepo, en medio de considerables bajas personales y materiales.

Sin embargo, los analistas políticos y militares consideran inútil la ruptura del cerco porque Jeish Al-Fatah no ha podido reabastecer los barrios de Alepo bajo su control. El ejército regular mantiene la ruta bajo un intenso fuego de artillería y los ataques de los aviones rusos y sirios se han centrado en los agujeros de los yihadistas durante los últimos dos días. Dichos ataques se realizan sin descanso y han infligido importantes pérdidas a los asaltantes: casi 500 terroristas abatidos según algunas fuentes.

El Batallón Razavi de Hezbollah se dispone a retomar el control de las zonas ocupadas en Ramusa, por lo que se espera que los combates se intensifiquen en Alepo.

Las fuerzas aéreas rusas han vuelto a recurrir a los bombarderos estratégicos que comenzaron al inicio de su intervención en la guerra de Siria. Las aviación rusa, lo mismo que la siria, se ha centrado en el ataque a los convoyes de suministro de Jeish Al-Fatah, que han perdido varios vehículos blindados y armamento antiaéreo, así como depósitos de armas y municiones.


Los almacenes, arsenales y convoyes de suministros de Jeish Al-Fatah son
cada vez más importantes y su destrucción es un objetivo de primer
orden para el gobierno de Damasco y sus aliados. En la coyuntura que
tienen en Alepo, los yihadistas necesitan una gran cantidad de
suministros, armas y municiones con lo que el impacto de estos golpes
les colocará en una situación de debilidad y desventaja frente al
ejército regular.

Dado que el Jeish Al-Fatah ha concentrado sus fuerzas de ataque en el frente de Alepo, los otros frentes han quedado debilitados, lo que ha sido aprovechado por el ejército regular, que ha tomado recientemente la localidad fronteriza de Kinsibba, en Latakia. Ayer, con el apoyo aéreo de Rusia, el ejército regular también recuperó el control del barrio Telat al-Snobarat, en el suroeste de Alepo.

Tras el reciente golpe de Estado en Turquía, el gobierno de Ankara ha reducido sus apoyos a los yihadistas. Sin embargo, los oficiales sirios creen que sigue siendo el principal patrocinador de los terroristas en Alepo. Mohamed Kamal Al-Yafa, observador del centro de operaciones militares de la ciudad, señala que los intensos combates en el suroeste de Alepo no han parado ni por un momento. “Los aviones del Ejército sirio atacaron un convoy de terroristas, que había entrado en la provincia de Adlab a través de las fronteras de Turquía con la intención de moverse luego hacia el sur de Alepo. A pesar de que los terroristas combaten utilizando armas sofisticadas, entre ellos, misiles TOW, lanzacohetes y artillerías pesadas, el Ejército sirio y sus aliados están luchando con uñas y dientes para retomar el control de la ciudad”, añadió Al-Yafa.

Las tropas especiales del ejército británico han invadido el este de Siria

En junio las fuerzas especiales británicas fueron fotografiadas en la base que tienen los yihadistas del denominado “nuevo ejército sirio” en Al Tanaf, cerca de la frontera entre Siria e Irak. Las fotografías fueron obtenidas por el periodista Quentin Sommerville y ahora la BBC las publica (*) por primera vez, mostrando al ejército británico en suelo sirio, lo que la BBC justifica con la excusa de que los soldados desempeñan un “papel defensivo”.

Sin embargo, las imágenes muestran vehículos patrullando por el perímetro de la base, tansportando armamento pesado, misiles anticarro y fusiles de precisión de largo alcance. Los vehículos Thalab-Fox son camionetas especiales Toyota 4×4 que fueron modificadas para realizar largas distancias en terrenos adversos y participar en misiones de seguridad. Fueron desarrollados media década atrás en conjunto por una empresa estatal en Jordania y la compañía británica Jankel.

Un portavoz del denominado “nuevo ejército sirio” ha reconocido que reciben ayuda británica en su lucha contra el gobierno de Damasco. “Recubimnos entenamiento de las fuerzas especiales de nuestro socios británicos y americanos. También recibimos armamento y equipo del Pentágono así como apoyo aéreo”, ha manifestado a la BBC.

“Necesitamos que la comunidad internacional tome una seria posición junto a todos los sirios, con los rebeldes y los revolucionarios para decapitar la cabeza del terror, ya sea el gobierno de Al Assad o ISIS o cualquier otra organización terrorista en Siria”, aseguró el portavoz.

La coalición dirigida por Estados Unidos, formada por más de 60 países, ha estado llevando a cabo ataques aéreos contra Siria e Irak desde septiembre de 2014. Sin embargo, en la actualidad oficialmente no hay tropas terrestres internacionales desplegadas en Siria. Por eso el Foreign Office y el Ministerio británico de Defensa han declinado comentar las imágenes sobre la presencia de tropas británicas sobre suelo extranero.

El programa del Pentágono para entrenar y equipar a los rebeldes “moderados” ha resultado ser un fracaso, después de que muchos de sus combatientes fueran matados, secuestrados, se refugiaran en paraderos desconocidos o cedieran sus armas a otros grupos terroristas, como Al-Qaeda.

El denominado “nuevo ejército sirio”, que atrae a la mayoría de sus reclutas de la provincia oriental de Deir Al-Zur, fracasó en un reciente intento de cortar una ruta comercial clave de Daesh, entre la frontera de Irak y Siria. Incluso Estados Unidos reconoció el año pasado que el programa para crear uan oposición “moderada” ha sido un fracaso total.

Se desconoce cuántos países de la OTAN han desplegado sus tropas desde que Bélgica -tras los atentados sufridos en su país- ordenó la compra de nuevos vehículos Fox para atacar al gobierno de Siria, que es el verdadero y único propósito que tienen las tropas imperialistas en Siria.

(*) http://www.bbc.com/news/uk-37015915

El yihadismo es una bendición para el Estado de Israel

En un análisis publicado el 2 de agosto en su sitio oficial (*), Efraim Inbar, director del grupo de presión israelí Besa (Begin–Sadat Center for Strategic Studies), experto de la Universidad Bar-Ilan y del Foro Middle East, ha puesto de manifiesto la indecencia en la que vive Israel al llamar a conservar al Califato Islámico e impedir su destrucción.

Según dicho experto, el Califato Islámico presta dos servicios estratégicos a Israel, Estados Unidos y occidente. En primer lugar es un nido de avispas que atrae hacia sí, hacia sus dominios en Siria e Irak a los musulmanes radicales del mundo entero. Eso les mantiene ocupados y les distrae de sus objetivos potenciales en occidente.

Con el Califato Islámico esos terroristas van a matar musulmanes a Siria, Irak y Oriente Medio, en lugar de atacar a los occidentales. Por lo tanto, según Besa, si el Califato Islámico no existiera, esos radicales se volverían hacia occidente para cometer atentados masivos.

“El hundimiento del Califato Islámico va provocar una diáspora terrorista que podría radicalizar a los inmigrantes musulmanes en occidente”, indica el informe.

En segundo lugar, añade Besa, el Califato Islámico es enemigo de los enemigos de occidente, a saber Irán, Rusia, Hezbollah y el régimen de Bashar Al-Assad. “Sólo la locura estratégica que prevalece actualmente en Washington puede considerar la destrucción del Califato Islámico como positiva, cuando no hará más que mejorar la potencia del eje Moscú.Teherán-Damasco”, sugiere el informe.

“La derrota del Califato Islámico estimulará la hegemonía iraní en la región, reforzará el papel de Rusia y prolongará la tiranía de Assad. Teherán, Moscú Damasco no comparten nuestros vaores democráticos”, concluye el informe.

Besa sigue las enseñanzas del Talmud: “cuanto peor esté tu vecino, mejor para tí”. El salvajismo, la inestabilidad y las crisis de los demás es lo mejor para la supervivencia del Estado de Israel.

(*) http://besacenter.org/wp-content/uploads/2016/08/Inbar-Destroying-IS-Strategic-Mistake-PP-352-2-Aug-2016.pdf

¿Qué cabe esperar de la influencia de Rusia en Oriente Medio?

Tras el fallido golpe de Estado en Turquía y una vez que el ejército sirio aplaste a los yihadistas en Alepo, se habrá consumado una página decisiva en Oriente Medio después de un siglo de dominación imperialista. Estados Unidos se repliega para concentrar sus energías en el Pacífico. Es el turno de Rusia (lo cual no significa, ni mucho menos, que Estados Unidos se largue de la región).

Entonces la pregunta es: ¿qué política seguirá Rusia en Oriente Medio? Hay un par de indicios que pueden ayudar a esclarecer este punto, que es absolutamente decisivo desde muchos ángulos.

Uno de ellos lo cuenta el tuitero saudí que utiliza el sobrenombre de “Modjtahed”, que suele revelar las claves internas de la realeza arábiga, siempre de manera acertada, hasta la fecha.

Según “Modjtahed”, Arabia saudí está preocupada porque Rusia ha desplegado submarinos en las costas de Yemen y el 23 de julio ofreció al Kremlin el siguiente acuerdo:

a) Rusia se mantiene al margen de la guerra de Yemen y, además, deja caer en Bashar Al-Assar del gobierno de Damasco
b) a cambio le ofrecen un buen trozo del pastel de los negocios saudíes, incluido el petróleo

Es una manera como otra cualquiera de entender la política, en este caso, la política internacional, por lo demás, típica de los Saúd, aunque en este caso la oferta procede de Adel bin Ahmed al Jubeir, Ministro de Asuntos Exteriores.

Lo interesante no es que la propuesta no haya merecido ninguna atención por parte de ninguno de los protagonistas de Oriente Medio ni, por supuesto, tampoco de Rusia, sino que algo así pueda producirse y que su destinatario sea precisamente Rusia. No es ninguna casualidad. Los saudíes saben que, a partir de ahora, tienen que hablar con los rusos y acaban de aprender que ellos no les interesa el dinero ni el petróleo. Quieren otra cosa; o mejor dicho: necesitan otra cosa.

El segundo indicio procede de Kurdistán. Si la política rusa fuera simétrica de la estadounidense, como creen muchos, el alineamiento de las organizaciones kurdas con Estados Unidos resultaría paralela a la de Rusia con Turquía, en donde Estados Unidos apadrinaría a un movimiento de liberación y Rusia al Estado opresor.

Eso es lo que esperan los numerosos partidarios de la doctrina de la equidistancia. Sin embargo, ayer el diario Al-Ajbar exponía el asunto de una manera muy distinta a las expectativas que los rusófobos tenían depositadas en que este asunto les diera la razón.

El diario Al-Ajbar recoge unas declaraciones de Saleh Muslim, presidente del PYD (Partido de Unión Democrática) de Rojava, en las que califica de “excelentes” las relaciones de Rusia con su organización, aunque ellos esperan más de Moscú, un apoyo más decidido” a sus posiciones. Pero, ¿cuáles son esas posiciones?

Son varias. En primer lugar, Muslim rechaza la formación de un Estado kurdo en el norte de Siria. “Hay que preservar la integridad territorial de Siria y el único modo de hacerlo es una Siria federal o descentralizada”, dice el dirigente kurdo.

En segundo lugar, ese tipo de pronunciamientos son los que Rusia ha puesto encima de la mesa de negociaciones de Ginebra, en las que los kurdos no están presentes, a pesar de las peticiones expresas por parte de Rusia para que formaran parte de ellas.

Pero ese dato también ha cambiado, como bien dice Al-Ajbar: la reciente convergencia de Rusia con Turquía derivada del fracaso del golpe de Estado del 15 de julio. Ha sido el ministro turco de Asuntos Exteriores el que ha pedido la apertura de una nueva ronda de negociaciones “y los kurdos esperan que Estados Unidos y Rusia mantengan sus promesas”.

Para Estados Unidos Oriente Medio son las antípodas; para Rusia es parte de una frontera que comienza al otro lado del Mar Negro, que es tanto como decir en Turquía, por lo que no cabe esperar que su política sea nada diferente de lo que ha siempre siempre en Europa oriental, desde el Báltico hasta el Donbas.

Sin embargo, todo indica que en Oriente Medio la defensa de su seguridad le puede resultar mucho más sencilla que en el Báltico, Polonia o Ucrania: cuenta con unos aliados de la que carece en la Unión Europea. Por eso, como dice el libanés Nasser Kandil, allá más bien parece un árbitro que un protagonista.

Alepo es el Stalingrado del yihadismo

En medio de feroces combates entablados desde hace una semana, esta mañana 22 grupos yihadistas coaligados como Jaish Al-Fatah han logrado romper parcialmente el cerco del ejército sirio sobre sus posiciones en el sur de Alepo.

La cadena de televisión Al-Mayadin calcula que en este frente los yihadistas han lanzado al combate entre 8.000 y 10.000 milicianos en seis oleadas sucesivas. La última de ellas dura ya 24 horas ininterrumpidas.

La brigada Rezwan de Hezbollah se ha visto obligada a tomar posiciones en refuerzo del ejército regular para avituallarse y tratar de recuperar las posiciones en Al-Ramusseh, que ha caído en manos de los yihadistas.

A las 18:40 UTC de esta tarde otros 2.000 efectivos de la unidad irakí “Al-Nojaba” se han unido a las tropas que tratan de detener la ofensiva yihadista en Alepo.

Uno de los más altos oficiales de Hezbollah, el general Hassan Mahmud Issa, conocido con el sobrenombre de Abu Issa, acaba de caer en el combate esta misma tarde en las cercanías de Al-Mashirfa, al sudoeste de Alepo.

El dirigente militar de Hezbollah era originario de la ciudad de Hadatha, al sur del Líbano, aunque vivía en Beirut.

El general Hassan Mahmud Issa

Los combates más sangrientos se están desenvolviendo en los alrededores de la Academia de Artillería, donde los muertos por ambos bandos se cuentan por centenares. Los bombaderos del ejécito sirio están atacando intensamente la Academia para aislarla del resto de las fuerzas asaltantes.

Aunque el ejército sirio garantiza la seguridad en el barrio de Al-Hamdaniyeh, al sur de Alepo, ha sufrido numerosas bajas, lo que ha permitido la infiltración de grupos yihadistas, que han salido del cerco en el que estaban sumidos.

Además de lanzar gases, los yihadistas están haciendo un uso masivo de cientos de camiones cargados de explosivos, lo que les ha permitido romper el cerco y abrirse camino entre las filas del ejército regular sirio, si bien la ruta está cubierta por un potente fuego de artillería.

Toda la zona ha sido declarada como zona de combate por el ejército regular a fin de que los civiles no se adentren por sus calles. Para desplazarse los yihadistas han practicado túneles por debajo de los edificios.

Según el diario Al-Alam, los milicianos yihadistas están dirigidos por oficiales extranjeros, algunos de lo cuales se han identificado como israelíes, turcos, estadounidenses, saudíes y qataríes, quienes han puesto en funcionamiento drones de reconocimiento de última generación cargados de explosivos.

Fuente sirias afirman que el objetivo de la ofensiva no es otro que impedir que los oficiales extranjeros sean sorprendidos en el cerco de Alepo dirigiendo las operaciones de combate de los yihadistas. No obstante, algunos de ellos ya han logrado escapar.

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