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Los imperialistas tratan de proteger al PKK de los ataques de Turquía en Siria

El lunes un portavoz de la Casa Blanca declaró que este fin de semana Obama y Erdogan se entrevistarán, en un clima de enfrentamiento creciente entre Estados Unidos y Turquía. El encuentro tendrá lugar en China, aprovechando la intervención de ambos en la cumbre del G20.

En el momento del anuncio, varios responsables estadounidenses criticaban las acciones del ejército turco en el norte de Siria, lo que contribuye a comprender el verdadero significado de su entrada en Jarablus.

La mayor parte de los comentaristas, como Global Research, critican la invasión turca por pura reacción simétrica causada por el apoyo de los imperialistas a la misma. Pero el comunicado oficial era una trampa. Cinco días después se demuestra que Estados Unidos no quiere al ejército turco en Siria.

En Jarablus un aliado de la OTAN, Turquía, está combatiendo a otro aliado del imperialismo, el PKK, lo que está conduciendo a incrementar el desbarajuste político y militar que ha engendrado Obama en Oriente Medio.

Desde otro punto de vista, los choques entre el ejército turco y el PKK-PYD-YPG en Siria son una continuación de los que hay entablados en el interior de la propia Turquía con los mismos protagonistas.

Las fuerzas de YPG no se han desplazado hacia el este del río Eufrates, como exigía Turquía, sino hacia el sur, por lo que Manbi se ha convertido en el centro neurálgico de la invasión turca.

YPG había capturado la ciudad de Manbi en poder del Califato Islámico con ayuda de las tropas estadounidenses después de casi dos meses de combates. Ahora todo apunta que el ejército turco se dispone a tomar Manbi, algo que los imperialistas tratan de impedir.

Las amenazas verbales contra Erdogan han comenzado a menudear entre los portavoces de Washington. Su enviado especial para la “lucha” contra el Califato Islámico, Brett McGurk, ha escrito en Twitter que cualquier enfrentamiento que no vaya dirigido contra el Califato Islámico es rechazable, sobre todo si se trata de fuerzas que deberían ser aliadas en dicha “lucha”.

El secretario de Defensa, Ashton Carter, ha repetido lo mismo y tendrá ocasión de repetírselo en persona al ministro turco de Defensa, Fikri Iski, durante laa entrevista que ambos mantendrán la próxima semana en Europa: “Hemos llamado a Turquía para que se concentre en la lucha contra el Califato Islámico” y no ataque a las fuerzas kurdas.

Los aliados de Estados Unidos en sus “luchas” deben mantener una buena relación mutua, no siendo aceptables los enfrentamientos internos. El consejero de seguridad nacional de Obama, Ben Rhodes, ha hablado de la necesidad de un “frente único” contra el Califato Islámico.

Si se analizan despacio esas declaraciones y otras muchas que han aparecido estos últimos días, se observa que los imperialistas no se dirigen a ambas partes, sino exclusivamente a Turquía, a pesar de que -al menos retóricamente- Estados Unidos no sólo ha apoyado la invasión de Siria sino que ha pedido a los kurdos que se retiren al este del río Eufrates.

Que Estados Unidos ponga en un mismo plano a un Estado que a una organización a la que oficialmente califica de “terrorista” es la peor de las humillaciones que le pueden hacer a Ankara.

Portavoces turcos han desmentido la firma de una tregua temporal de dos días con los kurdos, como había anunciado un alto oficial del Pentágono, poniendo de manifiesto el fisco total de todos y cada uno de los planes del imperialismo, incluso entre quienes considera sus aliados.

El portavoz del presidente turco, Ibrahim Kalin, dijo
que “Estados Unidos tiene  que revisar su política de apoyo a las fuerzas kurdas”.

Mientras, el viceprimer ministro turco, Numan Kurtulmus, ha declarado
al canal de televisión turco NTV que van a defender la integridad
territorial de Siria, que no están en guerra con dicho país y que su
presencia en la frontera es puramente temporal.

También los imperialistas alemanes protegen al PKK

También los imperialistas alemanes protegen al PKK de los ataques de Turquía en Siria, a pesar de que se trata de una organización calificada de “terrorista” por la Unión Europea.

El ministro alemán de Asuntos Exteriores, Frank-Walter Steinmeier, ha criticado la invasión militar turca de Siria y ha llamado a Turquía a unirse a la lucha contra el Califato Islámico, en lugar de combatir a las milicias kurdas.

El periódico alemán Die Welt considera que la operación Escudo del Éufrates, es peligrosa porque puede generar un conflicto impredecible en Siria y Oriente Medio, con repercusiones para Europa.

Según el periódico, la invasión puede llevar a Turquía a sumergirse en una guerra a gran escala. Los ataques turcos contra las fuerzas kurdas son “inaceptables” y podrían llevar a una mayor tensión en la relación entre Ankara y Washington.

El periódico alemán añade que “es improbable que la invasión haya sido coordinada dentro de la OTAN”, poniendo de manifiesto que el ejército de Turquía actúa al margen de la alianza imperialista.

El papel de Kuwait en la financiación del yihadismo

Sabah Al-Ahmad Al-Jaber Al-Sabah con Bush
Si hay Estados artificiales, Kuwait es el mejor ejemplo. Fue creado por el imperialismo británico, desgajándolo del Imperio Otomano porque era una vía de acceso a la India.

En 1991, tras la Segunda Guerra del Golfo para la destrucción de Irak, quedó bajo la tutela de Estados Unidos.

Es un régimen teocrático que gobiernan 12.000 sátrapas del clan Al-Sabah, aunque el mando efectivo lo tiene un reducido núcleo de diez.

Apoyándose en el imperialismo, desde 1980 el clan Al-Sabah convirtió al país en la mejor plataforma para los Hermanos Musulmanes, los wahabitas y toda clase de corrientes salafistas, cuyo poder se acrecentó con la guerra de Afganistán y la derrota de Irak en la guerra.

Los sátrapas kuwaitíes no sólo han venido financiando el yihadismo sino que son, además, uno de los canales fundamentales a través de los cuales se canaliza el dinero procedentes de las fuentes más diversas.

El informe del Instituto Brookings publicado en diciembre de 2013 apunta directamente a una veintena de grupos, incluyendo a la ONG Revival, de la Islamic Heritage Society, conocida por haber financiado el terrorismo afgano y pakistaní (algo denunciado por la ONU) y que financia desde 2012 a los yihadistas que luchan contra el gobierno sirio.

Decenas de millones de dólares recogidos en Kuwait o a través de este país han permitido alimentar las brigadas yihadistas, pudiendo cada una haber recibido hasta tres millones de dólares al año. Según expertos de la DRM, cada brigada habría recibido de media entre 840.000 y 3.400.000 de dólares anuales.

Los jeques que han impulsado en Kuwait abiertamente campañas a favor de Al-Qaeda son Nayef Al-Ajmi, Ghanem Al-Mutairi o Al-Shafi Ajmi. Este último declaró al New York Times que había “conseguido acumular 14 millones de dólares en sólo cinco días” a favor de los yihadistas.

El estudio del Instituto Brookings revela que, sin tener en cuenta a otros países, Kuwait ha canalizado el tránsito de centenares de millones de dólares. El sistema bancario del país carece de normas de lucha contra el blanqueo de dinero y favorece la “hawala”, sistema islámico tradicional de transferencia de fondos a personas no detectable informáticamente.

Según el mismo informe, Kuwait se ha convertido en una “puerta giratoria de financiación de la miríada de grupos rebeldes en Siria”, ascendiendo el total a muchos centenares de millones de dólares. Gracias a una legislación especialmente laxa, los hombres de negocios del emirato han movido sumas colosales vía Turquía o Jordania para financiar la guerra de agresión en Siria, mientras que los miembros de la minoría chiíta de Kuwait apoya al gobierno de Assad, lo que ha provocado atentados anti-chiítas mortales en el país como represalia.

El informe del Instituto Brookings subraya que a partir de 2011 la colecta de fondos para los yihadistas sirios se convirtió en un tema de rivalidades entre tribus, religiosos o fuerzas políticas en Kuwait, siendo con diferencia los medios wahabitas promotores del salafismo los más activos, beneficiándose de toda una cadena de complicidades entre las autoridades del país y las redes de dirigentes religiosos. Las campañas se han ejecutado también de forma casi oficial, explicando abiertamente que se podía comprar un cohete con 800 dólares o “equipar un soldado con 2.500 dólares”.

Los nombres de algunos donantes millonarios, parlamentarios o dignatarios religiosos como Jaman Herbach, Salid Al-Tabtabai, Hadjaj Al-Ajmi o Abd Al-Rhaman Al-Anizi se mencionan en las diferentes investigaciones relativas a la financiación del yihadismo sirio, cuyos financieros muestran abiertamente su intervención en el mecenazgo.

Las estrategias de los donantes kuwaitíes van desde la financiación para la creación de brigadas salafistas reagrupadas en “Jahbat Al-Asala wa Al-Tanmiya” al refuerzo de grupos islamistas como “Ahrar Al-Sham” (apoyado por Shafi Al-Ajmi) o el Frente Al-Nosra, financiado principalmente por Ghamen Al-Mutairi y rebautizado en julio de este año como Frente para la Liberación de Levante (Jahbat Al-Fatah Al-Cham) tras escindirse verbalmente de Al-Qaeda.

Según el Instituto Brookings, todos los grupos financiados por los kuwaitíes colaboran directamente, bien con Al-Qaeda, o bien con Al-Nosra.

No obstante, las cosas han cambiado un poco desde que Estados Unidos, otros países occidentales y también Moscú, han presionado para que Kuwait tome medidas contra la financiación del yihadismo. Conscientes de este problema, los países occidentales han intentado luchar contra la opacidad del sistema bancario y la opacidad kuwaití en el momento en que, a finales de 2013, David S. Cohen, subsecretario del Tesoro encargado del terrorismo y la investigación financiera, reconoció oficialmente que este país nunca enmendó ni abolió las leyes permisivas que durante mucho tiempo han permitido blanquear o transferir con toda impunidad el dinero del yihadismo.

En junio de 2013 los caciques kuwaitíes adoptaron por primera vez una ley destinada a luchar contra este fenómeno, creando la infracción de “financiación del terrorismo” y un grupo de trabajo encargado de confeccionar una lista negra de los beneficiarios de pagos superiores a 10.000 dólares. Pero si los circuitos bancarios oficiales están menos abiertamente tomados por los mecenas de los yihadistas, los circuitos más indirectos y opacos como el viejo sistema de la “hawala” permiten todavía a los millonarios kuwaitíes hacer donaciones a los grupos terroristas sirios y a otros, vía la limosna legal (“zakat”) o las ONG más discretas y con experiencia en los sistemas de pago no detectables.

El acuerdo militar entre Siria y China cambia el equilibrio estratégico

Thierry Meyssan

A pesar de haberse producido en el marco de una serie de contactos con el conjunto de los países de la región, la presencia en Siria del almirante Guan Yufei, jefe del nuevo Departamento de Cooperación Militar Internacional de las fuerzas armadas chinas, ha despertado inquietud en Occidente.

Por el momento, según el acuerdo firmado, las fuerzas armadas de la República Popular China se comprometieron solamente a formar en China a miembros de los servicios de salud de las fuerzas armadas de la República Árabe Sirio. Pero todo el mundo intuye que este acuerdo puede ser la parte visible del iceberg dado el hecho que ya hace 4 años que la mitad de los médicos militares sirios se forman en China. Aunque se ignora lo que realmente se decidió durante la visita, la mera existencia de este acuerdo constituye un cambio de naturaleza estratégica.

En efecto, durante los últimos 5 años, la República Popular China se abstuvo de asumir cualquier forma de cooperación que pudiese ser interpretada en Washington como una ayuda de carácter militar. Y no sólo se abstuvo de toda entrega de armamento sino incluso de proveer a Siria algún tipo de equipamiento civil indispensable en el tipo de conflicto que enfrenta este último país, como el equipamiento capaz de detectar la existencia de túneles.

Independientemente de la enorme envergadura económica actual de Pekín, muchos recuerdan probablemente que, a inicios de 2012, Rusia había firmado con Siria un acuerdo similar, documento que ya prefiguraba la asistencia militar rusa iniciada 3 años y medio más tarde. ¿Será que China está preparando su propio despliegue?

Es muy probable que la respuesta dependa de la rapidez del despliegue estadounidense en el Mar de China y de las provocaciones de los aliados de Washington en la región.

En todo caso, el interés de China por Siria data de la Antigüedad y la Edad Media. La célebre Ruta de la Seda atravesaba el Asia Central y pasaba por Palmira y Damasco antes de bifurcar hacia Tiro y Antioquía. Exceptuando la pagoda representada en los mosaicos de la Gran Mezquita de los Omeyas, en Damasco, poco queda actualmente de aquella lejana cooperación comercial. Pero el presidente chino Xi Jinping ha convertido en principal objetivo de su mandato la recuperación de esa vía de comunicación y la creación de una segunda Ruta de la Seda a través de Siberia y Europa.

El otro gran interés de Pekín es la lucha contra el Partido Islámico de Turquestán, afiliado sucesivamente a al-Qaeda y al Emirato Islámico (Daesh). Hoy existe un barrio uigur [1] en Raqqa, ciudad siria actualmente bajo control del Emirato Islámico, y este último incluso publica un diario especialmente dirigido a los miembros de ese Partido.

Los miembros de ese grupo se vinculan con la Orden de los Naqchbandis, una congregación sufista en la que fue líder el ex Gran Muftí de Siria, Ahmad Kuftaru. En 1916, varias logias de esa orden se acercaron a la Hermandad Musulmana, bajo influencia de los servicios secretos anglosajones, la CIA y el MI6. Los Naqchbandis participaron así en la creación de la Liga Islámica Mundial, por parte de Arabia Saudita, en 1962.

En Irak, los Naqchbandis se organizaron alrededor de Izzat Ibrahim al-Duri y respaldaron el intento de golpe de Estado organizado en Siria por la Hermandad Musulmana, en 1982. En 2014, proveyeron 80 000 combatientes al Emirato Islámico. En Turquía, los Naqchbandis crearon la Milli Gorus, entre cuyos responsables se hallaba un tal Recep Tayyip Erdogan. Fueron también los Naqchbandis quienes organizaron, en los años 1990, los movimientos islamistas surgidos en el Cáucaso ruso y en la región de Xinjiang, en China.

Incluso más que los rusos, los chinos necesitan datos de inteligencia sobre ese movimiento y sobre la manera cómo Washington y Londres lo controlan. En 2001, los chinos creyeron, erróneamente, que los anglosajones habían cambiado después de los atentados del 11 de septiembre y que colaborarían entonces con la Organización de Cooperación de Shanghai en materia de lucha contra el terrorismo. Hoy en día, 15 años después, ya saben que Siria es un auténtico amigo de la paz.

Fuente: http://www.voltairenet.org/article193080.html

Balance de la Guerra de Siria un año después de empezar la intervención rusa

La web libanesa El-Nashra se hace eco de lo que ya es un lugar común en la mayor parte de los medios de comunicación de Oriente Medio, incluidos los israelíes: que la Guerra de Siria ha entrado en una nueva etapa que afectará a toda la región.

La web libanesa añade que, en efecto, como ya indicamos, existe un acuerdo entre Irán, Turquía y Siria contra el PKK-PYD-YPG, convertidos en el caballo de Troya de los imperialistas en la región. La culminación oficial de ese acuerdo es la inminente entrevista entre Erdogan y Bashar Al-Assad anunciada por la televisión iraní (1), lo más extraño que cabe imaginar cuando uno ha invadido el país del otro.

Basándose en fuentes israelíes, el periódico añade que en esta nueva fase la aviación china reforzará a la rusa, para lo cual ya hay una delegación militar del EPL en Damasco y, según algunas fuentes, un portaviones se ha apostado junto a la costa de Latakia. Su objetivo es acabar sobre el terreno con los 3.000 uigures integrados en Jeysh Al-Islam que se han distinguido en la batalla de Alepo por actuar como kamikazes lanzando camiones cargados de explosivos contra las posiciones del ejército regular sirio.

Los motivos que han dado lugar a este cambio en la situación varían según los medios. Para la prensa israelí, como Maariv, todo comenzó cuando Rusia amagó con los bombardeos estratégicos desde Irán. Para otros ha sido el incidente de Hasaka entre el ejército sirio y las fuerzas del PKK-PYD-YPG. Finalmente, otros tienen cuenta la entrada del ejército turco en Jarablus.

Tienen razón los primeros, es decir, los israelíes, pero con un matiz importante: el cambio no se ha producido por los bombardeos estratégicos con aviones que despegan de Irán sino por el hecho mismo de la entrada de Rusia en la guerra. Todo lo demás es consecuencia de esto.

Los bombardeos rusos no sólo se han convertido en una pesadilla para los yihadistas sino también para sus padrinos de Washington. Según el Wall Street Journal (2), el 16 de junio la aviación rusa bombardeó una de las posiciones de las fuerzas especiales de Estados Unidos y Reino Unido, así como un puesto de la CIA, en At-Tanf, al sur de Siria, a unos 15 kilómetros de la frontera con Jordania.

El mando del ejército de Estados Unidos presentó una protesta formal ante el cuartel general ruso en Latakia, a pesar de lo cual 90 minutos después el bombardeo se reprodujo en la misma posición.

El 12 de julio la aviación rusa volvió a bombardear un campamento de los yihadistas “moderados” que sostiene la CIA a 80 kilómetros al oeste de At-Tanf.

Al mismo tiempo, la aviación estratégica rusa habilitó la base aérea de Nojeh y Hamadan, en Irán, para llevar a cabo sus bombardeos sobre las posiciones yihadistas, poniendo otra vez en claro riesgo a los comandos de operaciones especiales que tiene Estados Unidos en territorio sirio.

Como reacción los imperialistas pusieron en marcha a sus peones del PKK-PYD-YPG que a mediados de agosto enviaron un plan de 11 puntos al gobernador de Hasaka para crear una “Federación del Norte de Siria”. Entre otras exigencias piden la disolución de todas las milicias que apoyan al ejército regular sirio, así como la retirada del armamento pesado que tenía desplegado en la ciudad. Las YPG se encargarían de la defensa de los edificios oficiales del gobierno de Damasco que hubiera en Hasaka.

El plan es una reedición mimética del que los imperialistas impusieron tras la invasión de Irak: una autonomía de hecho a cambio de no exigir la separación formal de Siria.

El gobierno de Damasco rechaza las 11 exigencias, pero se muestra dispuesto a negociar un desarme mutuo en la ciudad.

Pocas horas después las tropas kurdas, dirigidas por las estadounidenses, atacan los edificios oficiales del gobierno sirio protegidos por milicias y tropas del ejército regular, produciendose choques armados entre ambas partes.

El PKK-PYD-YPG pretende que el gobierno de Siria abandone Rojava y otras zonas del norte de Siria. Para lograrlo las milicias Assayech, junto con YPG, se apoderan primero de Ghuairan, incendian varios edificios oficiales y luego atacan el barrio de Nachua, donde se encuentra el edifico del gobierno provincial, con el fin de sustituirlo por otro del PKK-PYD-YPG.

“Estáis en el punto de mira de nuestras unidades”, decía una octavilla repartida por YPG en las calles de Hasaka. “Nosotros hemos decidido esta batalla y no vamos a retroceder […] Os llamamos a que depongáis las armas om de lo contrario, daos por muertos”, añadía el comunicado.

En respuesta, la aviación siria bombarda las posiciones del movimiento kurdo, junto a las cuales se encuentran los comandos de operaciones especiales de Estados Unidos.

El bombardeo se reprodujo por segunda vez, también en Hasaka, aunque dos cazas sirios Su-24 fueron obligados a abandonar la zona por aviones F-22 Raptor de la fuerza aérea de Estados Unidos.

El 22 de agosto el Pentágono emite una amenaza contra la aviación siria: están dispuestos a derribar cualquier caza que amenace a las tropas que operan en el suelo y, por extensión, a los milicianos de YPG que operan a su lado.

“No es una zona de exclusión aérea”, precisa Peter Cook, un portavoz del Pentágono. “Sin embargo […] el régimen sirio queda advertido de evitar esas zonas en las que operan las tropas de la coalición”, añadió.

La amenaza concierne también a la aviación rusa: “Si amenazan a las tropas americanas, tenemos el derecho de defender a nuestras tropas”, añadió el portavoz.

Sin embargo, el que amenaza se siente amenazado, por lo que el ejército de Estados Unidos retira discretamente sus fuerzas, que se alejan de las posiciones ocupadas por YPG. Al mismo tiempo, una delegación del PKK-PYD viaja a Damasco para negociar con el gobierno sirio. Simultáneamente los rusos logran imponer un alto el fuego en Hasaka entre kurdos y sirios.

Los rusos han convertido a las negociaciones -de todo tipo- en el elemento estratégico fundamental de la Guerra de Siria. El intento deliberado de impedir la victoria militar del gobierno de Siria tiene como objetivo obligarle a ceder en la reforma constitucional del Estado. La consecuencia más evidente es la prolongación de la guerra que, a su vez, trae como consecuencia la retirada de los actores secundarios (yihadistas) para dar paso a los protagonistas (Turquía).

La invasión de Jarablus por Turquía es otro de los vuelcos estratégicos provocado por la dilatación de la guerra. El gobierno de Erdogan vuelve sobre sus pasos. De la consigna “Cero problemas con los vecinos” ha pasado a la realidad “Cero vecinos sin problemas”, es decir, al aislamiento total, del que está tratando de salir desesperadamente tras el golpe de Estado.

La nueva política de Erdogan es lo que explica que, a pesar de las apariencias, la invasión de Jarablus no haya sido unilateral, sino negociada en secreto, tanto con Siria como con Irán. Sus objetivos son dos: cerrar la frontera al Califato Islámico y expulsar a PKK-PYD-PYG a a la orilla este del río Eufrates.

El vicepresidente de Estados Unidos, Joe Biden, también ha aconsejado a los kurdos que acepten las exigencias turcas, algo que los portavoces del PYD han rechazado, al menos verbalmente. Por el contrario, están concentrando tropas en Qameshli. El ejército turco espera un inminente ataque a sus posiciones en Jarablus, por lo que ha enviado refuerzos.

La impresión es que Estados Unidos ha perdido a los dos peones más importantes que tenía: Turquía y el PKK; o por lo menos los ha enfrentado entre sí, como ha enfrentado al PKK con el gobierno sirio en Hasaka. Por su parte, el PKK corre el riesgo de aislarse por completo en todos los países de la zona, no sólo en Siria, aunque “más vale solo que mal acompañado” (como ha estado hasta ahora).

(1) http://www.presstv.ir/DetailFr/2016/08/27/481901/Syrie-la-mgasurprise-de-Poutine
(2) http://www.wsj.com/articles/russian-strikes-on-remote-syria-garrison-alarm-u-s-1469137231

Siria: el país más aconsejado del mundo, con diferencia

Con la Guerra de Siria la perversión del lenguaje seudopolítico ha subido un escalón. El eufemismo se ha convertido en la fase superior de la propaganda. Se disparan más vocablos que balas.

Lo de los yihadistas “moderados” ya supuso un salto cualitativo respecto a los chistes de Gila, que ahora se mundializan. Hay morteros moderados, gases moderados y degollamientos moderados. Más o menos moderados, podríamos decir, porque en Siria a la guerra no le gustan los extremismos (de uno u otro signo, ya saben).

Lo de los “consejeros” militares es la última invención de los portavoces de Estados Unidos y de los países de la OTAN. Hay tantos y de tal calidad que la guerra se ha instalado en Siria sólo para dar buenos consejos a los aliados, algunos de los cuales sólo son tácticos (no se asusten).

El reconocimiento por los imperialistas de la presencia de los consejeros que han enviado sobre el terreno es la mejor constatación de dos fracasos. El primero es la ficción de un levantamiento popular espontáneo de la población siria en contra de un gobierno despótico, luchando por las libertades y bla, bla, bla, bla…

El segundo es otra ficción, la de una guerra a través de intermediarios, esos múltiples ejércitos yihadistas que daban el pego de que la guerra no tenía nada que ver con sus verdaderos y únicos responsables: las grandes potencias imperialistas.

Fracasados los peones, los capataces han tenido que ponerse a los mandos, una fase superior marcada por los consejeros, un personal típico del que todos los mafiosos se rodean.

El 9 de junio el gobierno francés empezó a hablar por vez primera de tener a sus consejeros sobre el terreno en Siria, pero no dijo desde cuándo. Naturalmente que tampoco dijo qué es lo que aconsejaban a sus pupilos. En adelante supondremos que se trata sólo de buenos consejos.

En ese preciso momento el gobierno de Siria emitió una protesta formal por la presencia de consejeros militares alemanes sobre su suelo y la BBC preparaba un reportaje sobre las presencia de sus propias tropas en Siria. Por supuesto que cuando algún periodista despistado se atrevía a preguntar en alguna rueda de prensa la respuesta era siempre la misma: se trata de consejeros militares, no de tropas de combate.

Son cosas distintas… Es más, deberíamos decir que son cosas contrapuestas pues nada hay más enfrentado a la violencia y a la guerra que la pedagogía propia de un buen consejero.

El periodista despitado volvería a la carga preguntando al gobierno de turno: “¿Quién les ha pedido a Ustedes que envíen consejeros a Siria?, ¿a quién están aconsejando?” Pero ni siquiera a él se le ocurrirría hacer la pregunta capital: “¿Con qué autorización han entrado Ustedes a Siria?, ¿con la del gobierno sirio?, ¿la de la ONU?, ¿o es por las buenas y las bravas?”

En Siria no existen consejeros militares sino comandos especializados en lucha antiguerrilera. No enseñan a disparar; disparan.

Estados Unidos se reconoce como fuerza de ocupación enemiga en Siria

Tropas del Pentágono con uniforme kurdo
Juan Manuel Olarieta

Después de cinco años de guerra, por vez primera, el 24 de agosto el ejército de Estados Unidos anunció al gobierno de Siria que asume en ella la condición de fuerza enemiga de ocupación.

El anuncio se produjo tras el ataque de las fuerzas kurdas al ejército regular sirio en Hasaka, que respondió bombardeando las posiciones kurdas, hasta el punto de que pusieron en riesgo la vida de varios soldados de las fuerzas especiales de Estados Unidos que luchan junto a los kurdos.

El Pentágono transmitió un aviso a Rusia que hay que entender dirigido también a cualquier parte beligerante que apoye al gobierno de Damasco, como Irán.

No cabe llamarse a engaño respecto a lo que realmente está ocurriendo en Siria. Si no utilizara eufemismos tendría que reconocer que se trata de una declaración formal de guerra, clara y rotunda como pocas.

Estamos ante una ocupación militar porque así lo reconoce expresamente el ejército de Estados Unidos en su declaración, es decir, que mantiene tropas estacionadas en un país extranjero, sin su consentimiento. En ella establece claramente las coordenadas geográficas de sus posiciones, una franja de territorio en el norte de Siria.

La declaración advierte al país ocupado que, además, ha impuesto una zona de exclusión sobre una parte de su espacio aéreo, de tal manera que amenazan con derribar cualquier avión (sirio o ruso) que sobrevuele dicha zona.

Esa zona comprende el territorio kurdo de Siria, lo que supone un intento de dividir al país en dos entidades soberanas diferenciadas e imponer un protectorado de Estados Unidos sobre una de ellas, la kurda, exactamente lo mismo que en Irak.

El teniente general al mando de dichas tropas en Siria e Irak, Stephen Townshend, ha manifestado a la agencia Reuters lo siguiente: “Hemos informado a los rusos de dónde estamos… Ellos nos han dicho que han informado de ello a los sirios y todo lo que tengo que decir es que nos defenderemos si nos sentimos amenazados”.

El simulacro de los intermediarios, como el Estado Islámico o el Frente Al-Nusra, se ha desplomado, sobre todo tras la caída de Deraa y el avance del ejército regular sirio y sus aliados en Alepo, donde han logrado cercar a las huestes terroristas, así como el fracaso del golpe de Estado que patrocinaron el 15 de julio en Turquía.

Ante la nueva situación, los portavoces mediáticos del imperialismo ya han preparado los nuevos “argumentos” que van a servir de coartada, en donde los kurdos van a desempeñar el papel que en 2011 desempeñaron los sirios para justificar un nuevo reparto de las zonas de influencia en el corazón de Oriente Medio, como ya ha ocurrido en Irak.

El sueño de acabar con el gobierno de Bashar Al-Assad ha terminado; ahora comienza el sueño de arrancarle -siquiera- un pedazo de tierra, lo que ha volteado el posicionamiento de Estados Unidos, que inicialmente se opuso a que los kurdos participaran en las conversaciones de paz de Ginebra y ahora se ha convertido en su mayor aval.

Por el contrario, Rusia trata de mediar con el gobierno de Damasco para que reforme su constitución y conceda la autonomía a las regiones kurdas.

Fuente: http://www.marcha.org.ar/estados-unidos-se-reconoce-enemiga-siria/

Un diario alemán reconoce que el ataque con gases tóxicos en Siria fue obra de Al-Qaeda

El diario alemán Die Welt ha dejado hoy (1) en muy mal lugar a la ONU que recientemente imputaba al gobierno de Damasco dos de los ataques con gases tóxicos en la Guta oriental, la zona cercana a la capital siria, en agosto de 2013.

En realidad el informe de la ONU es ridículo porque no era capaz de localizar a los autores de seis de los nueve ataques químicos.

El periódico alemán asegura que dichos ataques, que causaron miles de muertos entre la población civil, fueron obra del Frente Al-Nosra, la sucursal siria de Al-Qaeda.

El espionaje británico conservaba muestras de los almacenes de gas sarín que tenían los sirios en sus silos, que no coincidía con el que se encontró sobre el terreno.

Esta tesis del periódico alemán no es muy exacta, a pesar de que se ha repetido en varias ocasiones. Recientemente un informe basado en las confesiones de un yihadista del Frente Al-Nosra, asegura que se apoderaron del gas en los depósitos del gobierno, por lo que ambos tenían la misma composición química (2).

También se supo desde el principio que los misiles que portaban el gas no fueron lanzados desde las posiciones del ejército regular porque estaban demasiado cercanas, un hecho que no ha sido suficientemente denunciado.

Pero, como corresponde, los yihadistas no eran más que los dedos ejecutores de un plan destinado a provocar la intervención directa de Estados en Siria con la misma excusa que en Irak: las armas de destrucción masiva.

Como apuntamos anteriormente, dicha intervención debía ser precedida de un ataque masivo con más 600 misiles cruceros, cuyo impacto mortífero hubiera sido muy superior a los gases tóxicos utilizados.

La negociación rusa ante el gobierno sirio impidió dicho ataque. Además, tanto el Parlamento británico como el Congreso de Estados Unidos se opusieron a autorizar el ataque. Si Obama se hubiera atrevido a lanzar sus tropas sobre Siria, hubiera tenido que enfrentarse a un proceso de destitución iniciado por los republicanos.

La imposibilidad de llevar a las tropas de Estados Unidos a Siria cambió la balanza de fuerzas en la guerra: los yihadistas no pudieron contar con el apoyo de los ejércitos imperialistas sobre el terreno. Esto ha hecho que la guerra se prolongue durante otros tres años más.

Pero Die Welt no sólo deja clara la autoría del crimen sino que va mucho más allá: dice que Assad no va a ser desalojado del gobierno y los imperialistas deben resignarse a ello. El imperialismo ha fracasado en Siria y sus portavoces, como el diario Die Welt, tienen que empezar a volver a relatar los hechos para no quedar, además, en evidencia.

(1) http://www.welt.de/print/wams/politik/article157880607/Frieden-mit-Assad.html
(2) http://foreignpolicy.com/2016/08/17/how-the-islamic-state-seized-a-chemical-weapons-stockpile/

La colaboración entre Rusia e Irán se resquebraja

Guerrilleros kurdos del movimiento Komala
En una entrada anterior ya expusimos los problemas que empezaron a surgir entre Rusia e Irán respecto al uso de las bases aéreas iraníes por la aviación estratégica rusa.

Abundando sobre dicha información, cabe añadir varios aspectos al rompecabezas de la guerra de Siria y la situación en Oriente Medio.

El primero es que, como ya apuntamos, la alianza entre Rusia e Irán no es tan sólida como parecía. Por el contrario, parece más bien circunstancial y puede comprometer proyectos estratégicos aprobados en la reciente cumbre de ambos países con Azerbaián.

El segundo es están apareciendo discrepancias internas en el régimen de Teherán sobre el alcance de la alianza con Rusia. Vamos a exponer algunas.

Cuando el Ministerio ruso de Defensa confirma la utilización de la base aérea iraní de Nojeh para el bombardeo de las posiciones yihadistas en Siria, el secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán, Ali Chamjani, afirma que la cooperación irano-rusa tiene un carácter estratégico.

El presidente del Parlamento iraní, Ali Larijani, responde el 17 de agosto recordando que la Constitución prohíbe el uso de bases aéreas por ejércitos extranjeros, y mucho menos con carácter permanente.

El lunes el portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores, Bahram Ghasemi, anuncia que “por el momento” la aviación rusa no podrá utilizar la base aérea iraní de Nojeh para bombardear a las tropas yihadistas en Siria.

Al día siguiente vuelve a tomar la palabra Ali Larijani, el Presidente del Parlamento para desmentir al anterior y decir que Rusia seguirá utilizando las bases aéreas iraníes “para reavituallarse de combustible”.

La intervención rusa en la Guerra de Siria ha reventado las frágiles costuras de los nacionalistas iraníes, que hasta ahora parecían formar un bloque monolítico. Por un lado, eso demuestra la importancia que tiene para Irán la Guerra de Siria y la intervención en ella de Rusia.

Pero hay otro aspecto importante que está flotando en esa Guerra desde el principio, la cuestión kurda, que a Irán le plantea cuatro problemas diferentes:

1. Los kurdos son una minoría nacional también en Irán, donde el PKK utiliza las siglas PJAK (Partido de la Vida Libre) desde 2004, llevando a cabo una importante escalada guerrillera

2. Detrás de los kurdos y, muy especialmente, del PJAK están los padrinos imperialistas

3. Irán no está de acuerdo con la actitud contemplativa de Rusia hacia los kurdos

4. Por el contrario, está bastante de acuerdo con la que tiene Turquía hacia el mismo asunto, lo que explica la luna de miel actual entre ambos gobiernos

La desconfianza iraní tiene su explicación: a pesar de que el PKK está calificado como organización terrorista tanto por Estados Unidos como por la Unión Europea, el máximo dirigente de su sucursal en Irán vive en Alemania y en 2007 fue invitado a viajar a Washington.

El PJAK se creó con la ayuda financiera de Estados Unidos e Israel y sus milicianos fueron entrenados por consejeros sionistas en el Kurdistán irakí después de la invasión del país por los imperialistas. En la actualidad las tropas de operaciones especiales que el Pentágono tiene desplegadas en el norte de Siria no sólo adiestran al PKK-PYD-YPG sino también al PJAK.

El PKK no sólo ha reactivado la lucha armada en Turquía, sino también en Irán donde el 10 de julio se produjo un atentado contra el diputado Hechmatollah Falahatpiche y un prefecto regional en el que resultaron heridos, muriendo el chófer que conducía el vehículo.

No obstante, lo mismo que en el caso de Siria, la relación del gobierno de Teherán con las organizaciones kurdas y, en particular, con el PKK, ha ido cambiando en función de la situación política en Oriente Medio. De 1980 a 2004 el gobierno de Teherán también armó y respaldó al PKK.

También hay que tener en cuenta que el PKK-PJAK no es la única organización kurda que existe en Irán sino que, por el contrario, son unos recién llegados y en muy malas compañías. El partido tradicional del Kurdistán iraní es el PDKI y, además, hay otro tipo de organizaciones armadas, como Komala.

Las relaciones de estas organizaciones con cada uno de los gobiernos de la región es muy diferente, como también es muy diferente las mutuas relaciones entre ellos. Pero se equivocan quienes creen que son problemas propios de las diferentes organizaciones kurdas, o de algún país en particular, como Irán en este caso, ocultando que ahí no hay otra cosa que imperialismo.

Irán coordina con Siria las operaciones militares de Turquía en Jarablus

Las tropas turcas cruzan la frontera siria
En la guerra de Siria los acontecimientos se suceden a tal velocidad que no hay tiempo de relatarlos con el detalle que merecen. Nos referimos, en particular, a los enfrentamientos habidos en Hasaka entre las fuerzas regulares sirias y las kurdas, así como a la ocupación de Jarablus por las tropas turcas, denominada Operación Escudo del Eufrates.

Estos acontecimientos están relacionados con otros, como el golpe de Estado en Turquía, la presencia de soldados de las fuerzas especiales de Estados Unidos junto a los combatientes kurdos, el viaje de Biden a Ankara o la entrevista entre Kerry y Lavrov en Ginebra hace dos días.

A estos acontecimientos hay que añadir la situación militar sobre el terreno. En Deraa el Califato Islámico se ha rendido a las fuerzas que lo asediaban desde 2012, evacuando la ciudad. En el sur de Alepo el ejército regular y Hezbollah acaban de lanzar un violento ataque, que puede ser definitivo.

La balanza de la guerra se ha inclinado definitivamente, poniendo de manifiesto el vacío causado por esos cinco años de combates. En todas las zonas que venía ocupando, el Califato Islámico se repliega. En Jarablus los turcos no han necesitado disparar un solo tiro para apoderarse de la ciudad, cuya ocupación ha puesto en dificultades a toda una tropa de yihadistas que estaban a punto de cruzar la frontera hacia Turquía, ahora definitivamente sellada.

Para más de uno Siria se ha convertido en una ratonera, de la que no sabe cómo salir. La nueva situación pone de manifiesto las agudas contradicciones que han estado gravitando sobre Siria, la primera de las cuales es quién va a sustituir al Califato Islámico en las zonas liberadas.

Una primera frontera la ha puesto Turquía en el río Eufrates, junto a la Jarablus, hacia donde no podrán desplazarse los kurdos. Es posible que próximamente tengan que evacuar Manbi, la ciudad conquistada el 12 de agosto después de dos meses de batalla.

Las declaraciones oficiales de Siria, Rusia y Estados Unidos, tanto si son de rechazo, como si son de apoyo hacia Turquía, han sido puramente rituales, previsibles. Si el gobierno de Damasco quiere que Turquía abandone el área invadida, ¿por qué no se ha dirigido al Consejo de Seguridad de la ONU?

Es la postura de Irán y de los medios iraníes sobre la invasión la que refuerza el rumor procedente de “Middle East Eye” de que Turquía informó del asalto a Jarablus a través de Irán (*). Según esto, no hay tal invasión.

El intercambio de idas y venidas entre Ankara y Teherán es tan intenso que no es posible ni siquiera enumerarlas. Es otros síntoma de los cambios que esperan a la vuelta de la esquina porque no es lo que parece: no se trata de intercambios bilaterales entre ambos países sino que conciernen a la situación general en Oriente Medio.

De ahí que “Middle East Eye” vaya más lejos y hable de que la “colaboración” entre Irán y Turquía supone una “coordinación” entre Siria y Turquía, lo cual se presta a más y más cambalaches. Algunos opinan que el ataque de Siria a los kurdos en Hasaka es un regalo dirigido a Erdogan que este cumplimentó en debida forma atacando Jarablus.

Se trata de especulaciones cuya veracidad demostrará el transcurso del tiempo. Pero parece evidente que los grandes perdedores de estas últimas escaramuzas son los que debían ser los ganadores, los kurdos del PKK-YPD-PYG, que han jugado muy mal sus bazas. Aún están a tiempo de sacudirse de encima la tutela del imperialismo, una tarea en la que se está esforzando Rusia.

Sin embargo, la agresión kurda contra las tropas regulares sirias en Hasaka son un muy mal presagio. Es uno de los muchos hilos que indican hasta qué punto en todos los países (Turquía, Siria, Irak e Irán) las organizaciones kurdas se han convertido en apéndices del nuevo reparto de Oriente Medio que trata de imponer Estados Unidos y cuyo siguiente paso es llevar a Turquía el caos sembrado en Siria.

(*) http://www.middleeasteye.net/news/analysis-iran-coordination-between-turkey-and-assad-911530443

El Pentágono privatiza el espionaje en Siria

El 27 de julio el Pentágono publicó un contrato adjudicando a empresas privadas de seguridad las tareas de espionaje en Siria, que se unirán a los 300 soldados de las fuerzas especiales que combaten junto a los kurdos.

Es otro paso más en reconocer su implicación directa, sin yihadistas interpuestos, en la guerra, además de que no ceja en su intento de destruir el país por completo, un proyecto que para el imperialismo tiene alcance estratégico.

La empresa contratista es Six3 Intelligence, una empresa que acaba de ser adquirida por  CACI International. El contrato asciende a 10 millones de dólares por suministrar “servicios de inteligencia y análisis”.

Según el Pentágono su tarea se desarrollará el año que viene en Alemania, Italia y, sobre todo, en Siria. No publicaron muchos más detalles. No se sabe cuántas personas ejercerán de espías en esos países. Es posible que sólo se trate de analistas con la misión de respaldar al contingente que ya se encuentra sobre el terreno.

Según Sean McFate, profesor del Instituto de Asuntos Exteriores de la Universidad de Georgetown, autor de la obra “Shadow War” (Guerra en la sombra) y antiguo mercenario, Six3 no es un suministrador de “servicios de inteligencia y análisis” como los demás. Es una empresa privada de inteligencia y espionaje y el hecho de externalizar ese tipo de tareas militares muestra hasta qué punto en tiempos de guerra el Pentágono depende de ese tipo de servicios.

Six3 trabaja con los organismos públicos de espionaje de Estados Unidos y está especializada en identificación digital y biométrica. Su antiguo director ha afirmado que el 95 por ciento de sus efectivos tenía el nivel de más elevado de autorización para penetrar en los secretos de defensa del Pentágono.

El sitio web de Six3 define así su departamento de biometría: “Nuestra experiencia va de los huellas dactilares, el iris y el rostro, pasando por el análisis médico y forense”. Se trata de funciones más bien policiales que militares, pero la empresa no tiene muchos contratos con el Pentágono, aunque ya trabajaron en Afganistán y en Europa en el marco de programas anti-insurreccionales y otro tipo de proyectos militares.

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