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La epopeya del 28 de octubre en Alepo se estudia en las academias militares de Rusia

Badreddin, dirigente de Hezbollah caído en Siria
Los rusos desembarcaron en Siria como acostumbran: como un elefante en una cacherrería. Al crear el mando conjunto, sólo mantenían relación con los oficiales sirios e iraníes. No querían saber nada -o casi nada- de Hezbollah y, ciertamente, a los libaneses los rusos tampoco les resultaban simpáticos; nunca entendieron sus privilegiadas relaciones con Israel.

En Siria Hezbollah parecía el tipo de fuerza destinada a realizar el trabajo más desagradable, y cumplieron con su cometido con creces. El 28 de octubre fueron ellos los que desbarataron la brutal ofensiva yihadista para romper el cerco de Alepo, con tal maestría que los oficiales rusos de Estado Mayor se quedaron literalmente pasmados.

La batalla del 28 de octubre coincidió con otra, llamada la Conquista de Abu Omar Saraqbeh, en Deraa, al sur de Siria, conducida de una manera no menos magistral tras la batalla de Cheij Miskin.

Los rusos bajaron de su torre de marfil; condecoraron colectivamente al comandante de Hezbollah y el mes pasado le llamaron para pedirle los planos de la batalla. Quieren que el despliegue militar de Hezbollah en Alepo y Deraa sea materia de estudio en las academias militares de Rusia.

Es mucho más que una anécdota. Hezbollah se ha ganado a pulso el reconocimiento internacional. Nunca ha sido un comparsa, sino un protagonista que ha dejado lo mejor de sí mismo en feroces batallas contra los peones del imperialismo. En Siria ha muerto Mustafá Badredddin, el máximo dirigente militar de la organización, Yihad Mughniyeh, el hijo de quien la fundó, así como de Samir Quintar, el héroe de la resistencia contra Israel, de cuya muerte ya hablamos aquí en su momento.

A finales del mes pasado, la visita de Medvedev a Tel-Aviv puso sobre la mesa las divergencias de ambos países sobre Irán y Hezbollah pero, sobre todo, clarificó que Rusia no considera a éstos como meros apéndices de los anteriores y, desde luego, les deja fuera del catálogo de organizaciones terroristas.

La Guerra de Siria ha creado un serio problema a Israel, sobre todo si la estancia de Rusia en la región se prolonga y sigue manteniendo buenas relaciones con Hezbollah. Los radares rusos en Tartus y Hmeimin cubren la totalidad de Líbano, incluidas las avanzadillas de Hezbollah en el sur. A los radares acompañan las baterías de misiles SS-400 y Burk, así como los cañones Pantsyr.

En otras palabras: si Israel quiere volverlo a intentar en Líbano, con quien deberá hablar previamente es con los rusos.

Una agencia de prensa paga 17.000 dólares mensuales por fabricar propaganda contra Siria

La agencia de las denominadas “Fuerzas Revolucionarias de Siria” que no es más que un conglomerado de medios de una parte de la oposición siria, paga 17.000 dólares mensuales a los “periodistas” que fabrican propaganda contra Siria.

Como cualquier otro tinglado de la oposición, las “Fuerzas Revolucionarias de Siria” no son nada por sí mismos sino un hatajo de mercenarios reunido para la ocasión por los imperialistas británicos, que en la Guerra de Siria se han encargado del aparato de propaganda de los grupos yihadistas.

Operando desde Turquía, las “Fuerzas Revolucionarias de Siria” son una de las fuentes de calumnias más importantes que suministra “informaciones” para consumo de la prensa imperialista, junto con el Observatorio Sirio de Derechos Humanos, que también tiene su sede en Reino Unido, y los Cascos Blancos.

La información procede de un periodista de Oriente Medio al que “un americano” intentó sobornar cuando trabajaba en Estambul para HMG, del gobierno británico. Dicho periodista, que no ha querido publicar su nombre, ha denunciado la corruptela a través de AlterNet (*), a la que ha aportado enlaces a los sitios de dicho movimiento, tanto en inglés, como en árabe: el sitio SMO Media.

El periodista relata que su trabajo consistía en contactar sobre el terreno con miembros de la oposición siria para escribir artículos basados en ellas y en comunicados de los medios que ejercen de portavoces de los grupos armados en lugares como Alepo

Los mercenarios del humanitarismo no descansan. A comienzos de octubre varias ONG defensoras de los derechos humanos organizaron en Roma una exposición fotográfica, pero quien pagó los gastos fue Qatar, un país conocido por las libertades de todo tipo que disfrutan sus habitantes.

La exposición ya se había mostrado en la ONU y en el Museo del Holocausto de Washington, por inciativa de otros conocidos defensores de los derechos humanos, como Estados Unidos, Arabia saudí y Turquía.

Una parte de la exposición consiste en 55.000 fotos de un misterioso desertor sirio, cuyo apodo es “César”, quien dice que las tomó para el gobierno de Bashar Al-Assad, con el fin de documentar las torturas y asesinatos cometidos con sus propios presos.

Sí, sí, han leído Ustedes bien. Estamos rodeados de farsantes

(*) http://www.alternet.org/grayzone-project/british-government-funded-outlet-offered-us-journalist-17000-month-produce

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Las mentiras sobre la Guerra de Siria ya se han convertido en materia de análisis académico. Una pequeña muestra bibliográfica:

Tim Andersen: The dirty war on Syria. Washington, regime change and resistance, 2016; traducido al alemán: Der schmutzige Krieg gegen Syrien. Washington, Regime Change und Widerstand, Editions Liepsen Verlag Marburg, 2016

François Belliot: Guerre en Syrie. Le mensonge organisé des médias et des politiques français, vol. 1, Éditions Sigest, 2015; Guerre en Syrie. Quand médias et politiques instrumentalisent les massacres, vol. 2, Éditions Sigest, 2016. 

Adolfo Ferrera Martínez: Manipulación, propaganda y guerra en Siria, Canarias Semanal, 3 de octubre de 2016.

Estados Unidos sigue reforzando su presencia militar en Irak

El Pentágono anunció el miércoles que a comienzos del año que viene desplegará 1.700 soldados de la 82 División Aerotransportada para apoyar al ejército irakí que está tratando de recuperar la ciudad de Mosul, actualmente en poder del Califato Islámico.

El Segundo Equipo de Combate de la 82 División Aerotransportada de Fort Bragg, en Carolina del norte, viajará a Irak con la excusa de intervenir en la Operación Inherent Resolve.

Sin embargo, antes del inicio de la batalla de Mosul, el Pentágono ya anunció el envío de 600 mercenarios que, unidos a los que nunca se fueron, sumaban un total 5.262 tropas. Por lo tanto, el año que viene en Irak habrá 7.000 soldados estadounidenses, según cifras oficiales, que permanecen en Irak desde invadieron el país en 2013. La cifra real está por encima de los 40.000.

Todos los anuncios que ha hecho la Casa Blanca desde 2009 anunciando la retirada de sus tropas de Irak no se han cumplido. “Estados Unidos está avanzando hacia una posición de fortalecimiento. La larga guerra en Irak llegará a su fin a finales de este año”, aseguró Obama en 2011. La guerra no sólo no acabó sino que ese mismo año se extendió a Siria.

El motivo con el que justificaron la invasión del país, las armas de destrucción masiva, también era falso. El verdadero objetivo era destruir un Estado trasladando a sus peones de Al-Qaeda desde Afganistán y desatando una nueva guerra. Irak es hoy un país fraccionado territorialmente que padece salvajes enfrentamientos, tanto religiosos como nacionales.

Ese fraccionamiento permitió en junio de 2014 el asentamiento del Califato Islámico en Mosul, la segunda ciudad más grande de Irak. Las tropas irakíes se retiraron de la ciudad sin presentar combate, dejando todos los equipos y municiones en poder de los yihadistas.

En octubre de 2010 WikiLeaks publicó casi 400.000 documentos del Departamento de Defensa de Estados Unidos sobre la Guerra de Irak (*) que revelan el uso sistemático de torturas, la cifra de más de 100.000 muertos confirmados, de los que 66.000 eran civiles. En promedio, durante un período de seis años, cada día de guerra morían 31 civiles.

Los bombardeos de la avión estadounidense destruyeron todas las infraestructuras que había en Irak en 2003.

(*) http://web.archive.org/web/http://www.warlogs.wikileaks.org/

El ejército sirio decreta la enésima ‘pausa’ en el asalto de Alepo

En la madrugada de hoy el ejército regular sirio ha vuelto a anunciar una “pausa” en la Batalla de Alepo. No es ninguna novedad que, de nuevo, se justifica por razones humanitarias, para que los civiles puedan abandonar los barrios que aún permanecen ocupados por los yihadistas.

Expresado de esa manera parece que no es ninguna noticia ni novedad y que ya la hemos leído muchas veces. Ahora la diferencia es que no se trata de una tregua entre dos partes, sino sólo una declaración unilateral de ejército sirio.

También nos parece evidente que la “pausa” ha sido solicitada por los rusos desde Ginebra, que a su vez han actuado a petición de los estadounidenses.

Otra obviedad es que en la Guerra de Siria, y sobre todo en Alepo, está habiendo más preocupaciones humanitarias que en ninguna otra a lo largo de la historia, lo cual nos enternece a nosotros mucho más que a las ONG. Pero a pocos kilómetros de Alepo, en Mosul, hay otra batalla que no conoce ni pausas ni treguas, ni debe tener civiles encerrados en sus casas, ni víctimas inocentes de los bombardeos y la metralla.

Como “el mundo entero” está muy preocupado por la salud y la vida de los civiles de Alepo y nada por los de de Mosul, habrá que preguntarse por los motivos de ello.

El imperialismo y los yihadistas a su servicio han venido utilizando a la población civil de las ciudades ocupadas de Siria como escudos humanos, instrumento de chantaje contra el gobierno de Damasco y medio de presión diplomática, para lo cual han contado con un arma que en las guerras modernas está alcanzando una enorme eficacia: los medios de comunicación y las ONG.

En particular, la complicidad de las ONG con el imperialismo huele tanto a podrido que hace unas semanas el semanario The Nation preguntaba en un reportaje: “La ONG Human Rights Watch está demasiado alineada con la política exterior de Estados Unidos?” (1).

Recurriendo a la población civil, los imperialistas han logrado darle la vuelta al nudo de la Guerra, haciendo que las víctimas aparezcan como victimarios en un relato que está escrito desde el primer día: el gobierno de Damasco ataca implacablemente “a la población civil”.

Junto a ello aparece también otro aspecto, que esta vez vuelve a poner de manifiesto la agencia de prensa Al-Hadas: las negociaciones de Ginebra tienen por objeto ayudar a los espías estadounidenses que dirigen los combates de los yihadistas a salir de Alepo (2), así como a un “informador”, al que identifica como Balal Abdel Karim.

Dicho “informador” es un supuesto periodista neoyorkino que ha hecho la guerra al lado de los yihadistas. Sus reportajes han aparecido en cadenas como CNN (junto a nuestra querida amiga Clarissa Ward) o Sky News y tiene un canal en Youtube llamado “Face the Truth” (De cara a la verdad). Entre sus reportajes nunca mencionó esos cadáveres que los yihadistas dejaban tirados en la calle después de cortarles la cabeza.

(1) https://www.thenation.com/article/is-human-rights-watch-too-closely-aligned-with-us-foreign-policy/
(2) https://southfront.org/the-us-seeks-to-free-officers-from-the-death-trap-in-aleppo-city/

Estados Unidos se esfuerza por sacar a sus peones de Alepo con vida

Ayer por la tarde Lavrov se encontró en Ginebra con otro de los desagradables espectáculos que está ofreciendo la diplomacia de Obama en sus últimos coletazos. “Rusia se preparaba para discutir las propuestas elaboradas el 3 de diciembre por el secretario de Estado americano [Kerry], comprendida la creación de pasillos de seguridad para lograr que salgan los asaltantes de Alepo, pero repentinamente Estados Unidos retiró sus propuestas”, dijo el ministro ruso a la salida con cara de agotamiento.

Fue una reunión relámpago. Visto y no visto. “Lo que los americanos habían propuesto sobre el papel y nosotros apoyamos, ya no es del gusto de Estados Unidos”, ha dicho Lavrov. En Washington no se aclaran. Ahora mismo los sicarios de Kerry han debido pasar la noche en medio de un océano de papeles, rehaciendo unas propuestas para cambiarlas por otras. Lavrov dijo anoche que Estados Unidos quiere ganar tiempo, pero eso es más que discutible porque sus peones lo único que ya no tienen es tiempo. Sólo en el transcurso de esta noche, 3.000 yihadistas han capitulado y entregado sus armas.

“Los vamos a tratar como a terroristas”, está advirtiendo Lavrov una y otra vez a quienes no se rindan. Si el ejército sirio los agarra en su madriguera, las ONG y los medios de propaganda imperialistas van a tener carnaza para rato. Los titulares grandielocuentes van a llenar las primeras planas: venganza, masacre, matanza, ensañamiento, río de sangre… todo ello dirigido, como vienen repitiendo, contra “la población” de Alepo.

Las conversaciones quedaron en suspenso casi antes de empezar. Es la consecuencia lógica de dejar las cosas en manos de la Secretaría de Estado, pero es que las cosas ya no pueden ser de otra manera. A los yihadistas que no salgan de la madriguera por su propio pie, el único que puede sacarlos vivos es su jefe que siempre es el que manda, sobre todo en una guerra.

En Ginebra, pues, sólo se negocia un único punto del orden del día: si los yihadistas van a salir vivos del agujero o en cajas mortuorias. Estados Unidos sólo se preocupa por lo primero porque es un país humanitario. Lo otro corresponde a Bashar Al-Assad, que es un dictador.

El embajador francés en la ONU ha escrito que los imperialistas esperan que en Alepo el gobierno sirio cometa “una de las mayores masacres de civiles desde los tiempos de Segunda Guerra Mundial”. A partir de ahora empezarán a acusar a Bashar Al-Assad de “crímenes contra la humanidad” por haber liberado Alepo de la peste salafista.

Ese tipo de cortinas de humo va a servir para que Estados Unidos oculte uno de sus más grandes fracasos de los últimos tiempos, que es lo que empiezan ahora a discutir en los círculos influyentes de Washington. El antiguo embajador de Estados Unidos en Croacia, Peter W. Galbraith, publica un artículo en el New York Times destacando que el apoyo a los salafistas por parte de los dos partidos, el republicano y el demócrata, no sólo no ha podido cambiar el curso de la guerra sino que ha sido “contraproducente”.

Hasta ahora ha sido imposible leer algo así en un medio como el New York Times, acérrimo partidario de Obama, Clinton y el apoyo al yihadismo en Siria. “Afortunadamente, Rusia comparte numerosos objetivos con Estados Unidos”, escribe con alivio el antiguo embajador. La única salida de Estados Unidos es, pues, ¡Rusia!

Un antiguo espía que no se identifica dice a la agencia Reuters: “¿Quién ha ganado? Putin, los iraníes y Assad. ¿Quién ha perdido? Nosotros y especialmente Jordania [donde la CIA creó y armó a los grupos yihadistas], los saudíes y ciertos Estados del Golfo”.

Este sujeto añade algo más: aunque Estados Unidos abandone a sus lacayos sobre el terreno como acostumbra, los países del Golfo no lo harán; seguirán apoyando el yihadismo, dice, mientras que otro teme algo aún peor: que a partir de Alepo vuelvan sus armas contra Estados Unidos. Pero, ¿si tienen miedo de que los yihadistas repitan en cualquier ciudad de Estados Unidos lo que han hecho en Alepo, ¿por qué empeñarse en que salgan con vida de su madriguera?

Algún malpensado ya ha  lanzado su explicación: porque en el cerco de Alepo han quedado atrapados un buen número de asesores militares del Pentágono y de la CIA.

China e Irán se convierten en los próximos objetivos de los ataques del imperialismo estadounidense

Zarif, ministro iraní de Asuntos Exteriores
La política exterior de Estados Unidos en el Pacífico siempre ha sido la clave de bóveda de toda su política exterior y, por lo tanto, sirve para medir la dosis de cambios que Trump va a poner en marcha. Hasta ahora ha anunciado que no ratificará el Tratado Trans-Pacífico que, como ya hemos expuesto, se puede interpretar de varias formas posibles.

En todas esas distintas interpretaciones está presente China y la segunda acción de Trump, su contacto con el gobierno de Taipeh, lo ha vuelto a poner de manifiesto. Es una provocación directamente enfilada contra el gobierno de Pekín, que ya se ha puesto en marcha para contrarestar la política de Trump en Extremo Oriente, que se encamina hacia una desestabilización parecida a la de Oriente Medio.

La primera reacción de China ha sido ratificar el bloque con Rusia e Irán, votando contra la propuesta española en el Consejo de Seguridad de la ONU para imponer un alto el fuego en Alepo que impida la derrota de las fuerzas yihadistas.

La segunda ha sido una decidida declaración de apoyo a Irán en contra de Estados Unidos emitida ayer por el ministro chino de Asuntos Exteriores, Wang Yi: los cambios internos -ha dicho- no deben afectar a los acuerdos externos, en referencia a la discusión en el Senado de Estados Unidos de un nuevo paquete de sanciones contra el gobierno de Teherán.

Como es habitual, Estados Unidos no tiene en cuenta que en el acuerdo nuclear con Irán intervienen otras potencias, auténticos convidados de piedra. Su papel de garantes tenía por objeto -unico y exclusivo- vigilar a Irán, dejando a Estados Unidos con las manos libres.

El homólogo iraní, Mohammad Javad Zarif, estaba presente en Pekín en ese momento, por lo que la indirecta del gobierno chino no lo parecía tanto. Sin embargo, los más retorcidos, como nosotros, leemos entre líneas y sospechamos que es posible que Wang Yi aludiera al propio Tratado Trans-Pacífico para decirles a los vecinos asiáticos que Estados Unidos no es un aliado fiable, que sus decisiones dependen del inquilino de la Casa Blanca.

Por su parte, el iraní habló claro, una vez más porque Estados Unidos no le deja otra opción. Después de afirmar que Irán tiene el mismo punto de vista que China, Zarif aseguró que ellos no pueden admitir una violación unilateral del acuerdo nuclear. “Pero si una parte lo hace, Irán tiene sus propias opciones”, advirtió.

Desde la “revolución verde” de 1979, Irán ha venido manteniendo el mismo planteamiento erróneo que Rusia desde los tiempos de la URSS: siempre han creído que haciendo concesiones a Estados Unidos podían calmar su voracidad. El gobierno de Irán depuso a Ajmadineyad, un “duro”, para lograr el acuerdo nuclear y salir del ostracismo y el bloqueo.

No ha servido para nada; el Senado ha aprobado otro paquete de sanciones que durarán otros 10 años y Trump está dispuesto a ceder en Siria sólo para apretar las clavijas en Irán aún más.

En Teherán los distintos gobiernos han ido tejiendo pacientemente un largo recorrido lleno de concesiones para acabar en el mismo punto en el que habían empezado. Sus esfuerzos no han servido para nada.

Más información:

Los yihadistas de Alepo negocian su rendición en secreto

El Stalingrado sirio está a punto de caer. Según Ria Novosti (*), las milicias terroristas de Alepo han iniciado conversaciones con el ejército regular sirio para deponer las armas. La victoria del ejército sirio en Alepo es el principio del fin, de cinco años de pesadilla.

En estos últimos días el cerco sobre las posiciones yihadistas en Alepo se ha ido estrechando progresivamente. Diezmados, agotados y desmoralizados, tanto el Califato Islámico como el Frente Al-Nosra buscan un agujero para salir de la ratonera.

Ya no controlan más que una tercera parte de lo que desde 2012 fue el frente de Alepo. La población civil ha abandonado la ciudad por completo, poniendo de manifiesto, por un lado, que los yihadistas carecían de ningún apoyo en ella y, por el otro, cinco años de falsedades de la prensa mundial.

Recientemente fuentes sirias ha anunciado también una amnistía para 2.500 yihadistas que en diversas localidades se rindieron y entregaron el armamento pesado al ejército regular.

El final de Alepo es el final del mito de la “oposición moderada” en Siria. Esta tarde, en una rueda de prensa en Moscú, Lavrov ha dicho que quienes no se rindan en Alepo “serán tratados como terroristas”. Entonces, ¿cómo ha sido tratados hasta ahora?

Mientras tanto, en las redes sociales los terroristas se echan las culpas los unos a los otros, en lo que tiene todo el aspecto de una desbandada de la que les costará reponerse.

Se acusan mutamente de estar negociando y de romper la unidad que hasta la fecha había primado entre todos ellos. Hablan de traición y de cobardía al mismo tiempo. Unos dicen que los otros se han “pasado” al oeste de Alepo.

La prensa rusa dice también que, ante el inminente final, Kerry se esfuerza por llegar a un acuerdo de última hora que guarde las apariencias del mayor fracaso cosechado por el gobierno de Obama.

Pero las campanas al vuelo que llegan desde Moscú tienen poco que ver con la Navidad. Como decimos, es sólo el principio del fin. Alepo sólo acaba con el mito -tan pacientemente cultivado- de la “oposición moderada”. La experiencia de las últimas intervenciones imperialistas en Afganistán, Irak y Libia lo que demuestra es que las guerras ya no tienen fin; sólo cambian de forma.

(*) https://ria.ru/syria/20161205/1482836041.html

La Liga Árabe acusa a Turquía de haber creado el Califato Islámico

Gheit, secretario general de la Liga Árabe
La semana pasada el secretario general de la Liga Árabe, el egipcio Ahmad Abul Gheit, acusó a Turquía de permitir la creación del Califato Islámico en Siria y su extensión a Irak. Abul Gheit aseveró que Ankara permitió a miles de terroristas infiltrarse en Siria a través de su frontera con el fin de derrocar al Gobierno de Damasco.

Turquía tomó estas medidas sabiendo que los salafistas se volverían para perpetrar acciones terroristas en su territorio, añadió el dirigente árabe. En este contexto, señaló que el Califato Islámico gana dinero al vender a Turquía el petróleo que extrae de las zonas bajo su control en Siria e Irak, y añadió que los yihadistas producían 10.000 barriles de petróleo y los trasladaba a Turquía en camiones.

Abul Gheit añadió que Turquía interviene en las operaciones para la liberación de la ciudad iraquí de Mosul de manos de terroristas, las cuales comenzaron el pasado 17 de octubre bajo la orden del primer ministro de Irak, Haidar Al-Abadi, que ha rechazado la intervención turca en su territorio calificándola de violación de su soberanía.

La Liga Árabe no enseña nada que no supiéramos, con excepción de poner de manifiesto que Turquía no es capaz de salir de su aislamiento. El reciente encuentro entre Lavrov y Davutoglu, su homólogo turco, pone de manifiesto que sólo Rusia es capaz de mejorar las relaciones con sus vecinos, así como el peso creciente de los rusos en todo lo que concierne a Oriente Medio.

Las recientes declaraciones de Erdogan en las que manifestaba que el objeto de la invasión turca de Siria es lograr derrocar a Bashar Al-Assad han removido el fango del fondo. Lavrov le pidió explicaciones a Davutoglu y en Ankara todos los diplomáticos manifestaron su perplejidad, incluidos los turcos.

A partir de entonces en la prensa internacional han vuelto los análisis y contranálisis acerca de la historia más reciente de Turquía, en donde ninguna pieza encaja bien. La mayor parte de ellos aseguran que Erdogan practica una política expansionista en Siria e Irak para recrear el antiguo Imperio Otomano. Hay otros que creemos que lo que está sucediendo es todo lo contrario. Después Siria e Irak lo que ha hecho Erdogan es poner sus bigotes a remojar, o sea, lo que dice el refrán: “Cuando las barbas de tu vecino veas pelar…”

La crisis bancaria explica el apoyo de la Unión Europea a los yihadistas en Siria

La Unión Europea es el epicentro de la crisis capitalista, donde sus consecuencias se muestran de una manera más evidente. Simplemente el Viejo Continente ya no es lo que era. En particular, la crisis sacude a sus bancos más emblemáticos, como el Monte Paschi italiano, el más antiguo, y el Deutche Bank alemán, el más grande.

El Banco Central europeo ya no puede poner más dinero para rescatar un sistema financiero en bancarrota y en Bruselas han llamdo a las puertas de Qatar o, mejor dicho, del fondo soberano Qatar Investment Authority, que es lo mismo. Para poner el dinero encima de la mesa, los jeques han exigido contrapartidas que no son monetarias: exigen que la diplomacia de la Unión Europea se ponga al servicio del yihadismo en Oriente Medio, y de ahí el empeño de los dirigentes europeos contra el gobierno de Bashar Al-Assad.

El fondo soberano qatarí ya tiene importantes inversiones en empresas europeas decrépitas, especialmente en Francia, como EADS, Total, Volkswagen o el London Stock Exchange. Los mismos que financian al Califato Islámico financian a la Unión Europea.

El viernes el Monte Paschi anunció que el canje de 4.300 millones de euros en deuda por acciones le había permitido recuperar mil millones de euros, pero el banco busca otros 5.000 millones más de dinero fresco y no los va a conseguir. El fondo qatarí se había comprometido a poner mil millones en la caja del banco toscano, pero los condicionó al resultado del referéndum constitucional de ayer, que ha supuesto un revés para Matteo Renzi. Este fracaso va a sumergir a Italia en una larga crisis política, el panorama menos propicio para que nadie salga en su ayuda. En Italia sólo cabe esperar que el efecto dominó se lleve por delante todo el sistema financiero.

Lo mismo cabe decir de la bancarrota del Deutsche Bank, según informó el viernes el Wall Street Journal, agobiado por las sanciones del Ministerio de Justicia de Washington. Desde 2014 los accionistas más importantes de banco alemán están vinculados a la familia real qatarí y están dispuestos a acudir a una ampliación de capital para engordar el 10 por ciento que han llegado a controlar desde julio de este año.

La asfixia del capital financiero europeo es lo que explica que la diplomacia de Bruselas se esté subastando al mejor postor, no importando que los beneficiarios sean los sátrapas del Golfo Pérsico, cuyos manejos cuidan de mantener entre bastidores todos y cada de los medios de comunicación. En plena ola de islamofobia Europa se llena de furibundos inversores islamistas. Pero de eso nadie dice nada.

Aparecen en Suiza los restos arqueológicos saqueados en Siria

La Fiscalía General de Suiza ha decomisado varios restos arqueológicos llegados de forma ilegal desde la histórica ciudad siria de Palmira, procedentes de Qatar.

Según el diario británico The Guardian, nueve objetos arqueológicos procedentes de Libia, Siria y Yemen se encontraron en almacenes en el puerto de Ginebra.

Seis de ellos, fechados desde el siglo IV a.n.e. hasta el siglo III d.n.e. llegaron a Suiza desde Qatar y al menos uno de los restos fue enviado desde los Emiratos Árabes Unidos (EAU).

Tres de los restos provienen de Palmira, la ciudad Patrimonio Mundial que tras caer en manos del Califato Islámico en mayo de 2015, fue liberada en marzo de 2016 por las fuerzas sirias.

Además, hay cinco piezas arqueológicas procedentes de Yemen y una de Libia. Entre los objetos confiscados destaca la cabeza de Afrodita y dos bajorrelieves funerarios.

Según la fiscalía de Ginebra, estas piezas arqueológicas fueron almacenadas en los puertos francos entre 2009 y 2010 hasta que en abril de 2013 un control de la administración federal de aduanas sospecharon que eran de procedencia ilegal.

Dichos objetos se conservarán temporalmente en el Museo de Artes e Historia de Ginebra, hasta emitir una resolución de reenviarlas a sus países de origen, informó el representante de la Fiscalía General suiza.

El expolio arqueológico de Oriente Medio comienza con la campaña de Napoleón contra Egipto, que en el siglo XIX llenó los museos europeos de piezas robadas. Los aventureros, arqueólogos, científicos, eruditos, astrónomos, médicos, botánicos, escritores, impresores y orientalistas, formaron parte de un saqueo, que en toda la época colonial alcanzó proporciones gigantescas.

La arqueología se convirtió en una gran negocio y los diplomáticos fueron sus mercachifles, abasteciendo los grandes museos y mercados europeos de Antigüedades y tesoros, muchos de los cuales resultan destruidos. Películas de Hollywood como “Indiana Jones” hicieron una apología abierta del robo y el saqueo colonial de las riquezas de Oriente Medio.

Cuando en 2003 Bagdad cayó en manos de los imperialistas estadounidenses, vaciaron el Museo Nacional de Iraq para vender los restos arqueológicos más imoportantes que la humanidad conserva de sí misma.

Según Interpol y Scotland Yard, el mercado de arte robado y de antigüedades expoliadas representa una cifra astronómica de dólares y constituye la segunda gran fuente de criminalidad organizada tras el tráfico de drogas. Lo que la policía no dice es que los tesoros se roban en oriente y se compran en este “occidente” tan maravilloso al que tanto alaban.

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