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El ejército saudí ataca a los hutis en Yemen y la guerra se extiende

Nuestra advertencia en la entrada de ayer se confirmó pocas horas después, de madrugada: junto a otras cuatro monarquías y con apoyo logístico estadounidense, Arabia saudí ha lanzado un ataque que ha provocado 20 muertos civiles en un barrio residencial de Sanaá, la capital de Yemen, y enfrentamientos fronterizos con los hutis que se movilizan en masa en el norte del país.
Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos (EAU), Kuwait, Qatar, Bahrein, Marruecos, Paquistán, Egipto y Jordania respondieron así de modo casi instantáneo al desesperado llamamaiento del presidente Abdo Rabu Mansur Hadi, quien mientras su palacio se encontraba bajo bombardeo huti, solicitó una urgente intervención extranjera a la ONU y a sus aliados regionales.
La operación denominada “Tormenta de la Firmeza” se ha iniciado esta madrugada, cuando Riad ha anunciado el bombardeo del palacio presidencial y el aeropuerto de Sanaá, así como varios cuarteles, entre otros puntos estratégicos.

Las fuerzas agresoras han logrado recuperar el control del aeropuerto de Adén y la  cercana base aérea estadounidense de Al Anad, que habían caído en poder de los hutis pocas horas antes.

“Nuestros países han decidido responder a la petición del presidente Hadi de proteger el Yemen y su pueblo del ataque de las milicias hutíes que han sido y continúan siendo una herramienta en manos de una fuerza extranjera”, aseguraron los integrantes de la coalición en un comunicado conjunto.
Sólo los saudíes desplegaron cien aviones de guerra y 150.000 soldados en el marco de la operación internacional. Los Emiratos Árabes Unidos sumaron a este despliegue 30 aviones de combate, y Bahrein 15, Kuwait 10 y Jordania otros seis, mientras Egipto, Pakistán y Sudán expresaron además su disposición a contribuir en una eventual operación terrestre.
La “fuerza extranjera” a la que alude el comunicado es la República Islámica de Irán, país al que acusan de respaldar a los hutis con el “objetivo de ejercer su hegemonía sobre el Yemen y convertirlo en base para ejercer su influencia sobre la región”.
El canciller iraní, Mohamad Yavad Zarif, exigió este jueves a Riad que “cese de forma inmediata” sus operaciones militares en territorio yemení y advirtió que su Gobierno “no ahorrará ningún esfuerzo” para controlar la crisis en el país árabe, mientras crecen los temores de que la diplomacia ceda lugar a las armas.
Zarif señaló que los bombardeos sauditas iniciados “constituyen una violación de la soberanía de Yemen y que solo conducirán a un mayor derramamiento de sangre”, y que este “acto de agresión” no beneficiará a ningún país, pues la campaña militar solamente incrementará las tensiones que se viven en la región.
Las declaraciones iraníes buscan no agitar el temido desborde de la guerra latente entre Teherán y Riad, uno de los efectos más peligrosos de esta agresión que sacude el tablero en la región y que puede convertirse en una guerra abierta entre las potencias regionales.
En el bombardeo de ayer jueves contra el barrio residencial de Bani Heuat, en el norte de la capital yemení, murieron al menos 20 civiles y 31 resultaron heridos, informó el Ministerio de Salud, controlado por el movimiento chiíta huti.

Mohamed al Bujaiti, miembro del máximo órgano ejecutivo del movimiento huti, ha descrito el ataque internacional como una «declaración de guerra». El dirigente huti ha recalcado que «hay una agresión en marcha» y que los huthis «se enfrentarán a ella con valentía». Asimismo, ha alertado de que «las operaciones militares arrastrarán a la guerra a la región».

En Yemen los hutis matan dos pájaros de un tiro

Tras una semana de combates, ayer unidades del ejército de Yemen, apoyadas por combatientes del movimiento chiíta Ansarolá (Partidarios de Dios), se apoderaron del Aeropuerto Internacional de Adén, en el sur del país.
El aeropuerto cerró y todos los vuelos fueron cancelados por motivos de seguridad. También han cerrado las embajadas y el personal diplomático ha abandonado la ciudad.
La captura del aeropuerto de Adén se produjo cuando aviones de combate no identificados sobrevolaron la ciudad y dispararon misiles contra el barrio en el que se encuentra la presidencia del país.
El presidente Abdu Rabu Mansur Hadi, que ya tuvo que abandonar Sanáa, la capital, que también fue capturada por las fuerzas hutis, quiso huir de Adén en un helicóptero, pero los rebeldes se lo prohibieron. Finalmente, tras negociar, le dejaron exiliarse.
Los hutis siguen avanzando hacia el sur para tomar la costa de Abidjan. Sus fuerzas actúan conjuntamente con una parte del ejército yemenita al mando del general Al Sakkaf. Una parte importante de la población del sur se ha unido a estas fuerzas, en lo que es una de las más importantes derrotas del imperialismo y sus lacayos fundamentalistas de Al-Qaeda en la región.
Cada vez más unidades del ejército regular se pasan a las filas rebeldes. Otras son capturadas, junto a numeroso equipamiento militar. También han logrado desmantelar los campamentos de Al-Qaeda, que desde hace 10 años había convertido a Yemen en una de sus bases operativas más importantes.
Con la excusa de la “lucha” contra Al-Qaeda, Yemen era un país ocupado militarmente por Estados Unidos. El martes tuvieron que abandonar su base en Al-Anad, evacuando las tropas que tenían allá estacionadas. Las tropas imperialistas servían de escudo protector para la estancia de Al-Qaeda en Yemen. El dirigente de la rama yemení de Al-Qaeda es Anouar al-Aulaqi, un religioso nacido en Estados Unidos. En cuatro años los hutis han logrado expulsar a unos y otros.
Queda un tercero en discordia: Arabia saudí no puede permitir que los hutis se estabilicen en Yemen, desalojando a sus pupilos de Al-Qaeda de la madriguera. Sobre los rebeldes se cierne, pues, una nueva amenaza: el ejército saudí se está concentrando junto a al frontera entre ambos países.
Los hutis son un movimiento de los habitantes del norte de Yemen, una de las zonas más pobres país. Son de confesión zaidita, que es una variedad del chiísmo. En 2004 fueron duramente atacados por tropas del ejército, que asesinaron al dirigente del movimiento, Hussein al Huthi, de quien tomaron su nombre.
Apoyados por Irán, los hutis llevan, pues, más de una década en guerra. Son contrarios a la presencia de tropas de Estados Unidos en Yemen, así como de Al-Qaeda.

Las consecuencias de los bombardeos aéreos de la ‘coalición internacional’

A través de sus medios de propaganda, la “coalición internacional” engaña a todo el mundo diciendo que sus aviones bombardean las posiciones del Califato Islámico en Siria e Irak, cuando en realidad se dedican a destruir infraestructuras e instalaciones civiles de ambos países con el fin de arrasarlos y devolverlos a la Edad Media.

Recientemente bombardearon una maternidad en Bukamal, en la provincia de Deir Ezzur, con la excusa de que en ella se cobijaban tropas del Califato Islámico, lo cual era falso. El salvaje bombardeo causó numerosas víctimas, entre ellas varios recién nacidos.

Las incursiones aéreas de los imperialistas evitan cuidadosamente atacar los convoyes que suministran armas a los terroristas en Siria e Irak y se centran en objetivos civiles e instalaciones petrolíferas.

Arabia saudí también empieza a mirar a Rusia con otros ojos

Los choques de Arabía saudí con Estados Unidos vienen de atrás. A la monarquía teocrática de Ryad nunca le gustó que en 2011 la CIA orquestara la Pimavera Árabe, desestabilizando el norte de África y Oriente Medio. En Washington quieren mantener sometidos a los jeques y éstos han reaccionado bajando los precios del petróleo y volviendo sus miradas hacia el Kremlin, que juega el papel de paño de lágrimas de los descontentos del mundo entero.
Las concesiones de Obama a los ayatollas iraníes sobre el programa nuclear es la gota que ha colmado el vaso, tanto en Tel Aviv como en Ryad. Es un vuelco muy importante en dos de los pilares tradicionales de los imperialistas en Oriente Medio, asegura World Net Daily.
Son varios los factores que están conduciendo a un replanteamiento del sistema de alianzas en la Península Arábiga y el Golfo Pérsico. Algunos figurantes, como Egipto, tras padecer su propia Primavera, han seguido la senda insospechada del acercamiento a Moscú.
Según World Net Daily, Estados Unidos ha acogido con frialdad las nuevas políticas del presidente egipcio Al-Sissi, quien ha firmado con el Kremlin dos acuerdos de suministros de armas por valor de 3.500 millones de dólares cada uno, que ponen de manifiesto un vínculo estratégico y financiero entre ambos países.
La monarquía wahabita tiene un situación muy complicada tanto en Barein como en Yemen, donde está perdiendo los papeles de manera alarmante frente a Irán, a quien considera responsable de la situación en ambos países. Ayer el príncipe Saud Al-Faysal, ministro saudí de Asuntos Exteriores, lanzó un llamamiento a los hutis para que cesaran el “golpe de Estado” y restituyeran en el poder a las “autoridades legítimas”.
Yemen es el tiro por la culata de la Primavera Árabe. Es posible que toda la Primavera Árabe resulte contraproducente para los intereses del imperialismo. De momento, Irán tiene una mano en el Golfo Pérsico y con los hutis ha puesto la otra en el Mar Rojo.
Las repugnantes petromonarquías atraviesan momentos difíciles y no va a ser suficiente que, en un arranque de desesperación, se arrojen en brazos de Rusia, sino que es posible que su ejército invada Yemen para obligar a retroceder a los hutis.

Los imperialistas se disponen a desatar guerras confesionales de larga duración en Oriente Medio

Un documento confidencial de los servicios de inteligencia yemeníes titulado «El magno proyecto de Estados Unidos para la región» descubre que los imperialistas tienen previstas guerras confesionales prolongadas en la península arábiga que causarán centenares de miles de muertes de musulmanes de todas las confesiones. El documento ha sido divulgado por la agencia siria de noticias Dampress.
Los cálculos estiman que el nuevo rey Salman de Arabia saudí se verá obligado a gastar miles de millones de sus reservas de divisas para tratar de controlar la guerra, que irán a parar a las empresas fabricantes de armamento, en su mayor parte estadounidenses.
Los planes de Estados Unidos, que se centran sobre sobre Arabia saudí y Egipto, suponen también la “irakización” de Yemen, un escenario caótico de guerras entre facciones, especialmente entre sunitas y chiítas, similar al que ya existe en Libia y Siria.
El documento no explica la manera en la que el imperialismo logrará sumir a Egipto en el caos, aunque no resultará difícil que la interminable en Libia acabe por alcanzar a los sus vecinos orientales. La inteligencia yemení parece convencida de que tarde o temprano Egipto se verá involucrado en la guerra de Libia, lo que puede convertirla en una masacre aún más sangrienta y más prolongada en el tiempo.
Según las informaciones en poder de la seguridad yemení, el Califato Islámico “forma parte de una vasta maquinación; podría apoderarse de una gran parte de Irak y tratar de amenazar a las regiones chiítas sin riesgo de caer”. Los yemeníes se extrañan de que a pesar del ataque de los fundamentalistas contra una base militar americana en Bagdad, los imperialistas no hayan mostrado ningún signo de reacción.
El Califato Islámico no va a desaparecer de manera inmediata. Una de las misiones que los imperialistas les han encomendado es la de consumir las enormes reservas de divisas de Arabia saudí, desestabilizar la monarquía wahabita y llevar la yihad al corazón de la península arábiga.
En Yemen los imperialistas han dado ventaja a Al Qaeda, cuya misión es la de apoderarse de Hazart al Mot, de al Mohra, en el sur de Maareb y de al Bayza, cerca de la costa. Adén quedará en manos del gobierno central y las demás ciudades serán defendidas por el ejército estadounidense, cuya presencia se justificará precisamente con la necesidad de «luchar» contra Al Qaeda.
Luego Estados Unidos presionará a los jeques de Ryad para que financien la guerra. La fuerza aérea emprenderá bombardeos de diversas instalaciones e infraestructuras, lo mismo que en Siria e Irak. Los países del mundo se dividirán en dos frentes. En el norte los rusos apoyarán a los hutis chiítas, constituyendo otro de los frentes de lucha. Por su parte, Arabia saudí culpará a Irán de la guerra, exactamente como sucede ahora en Siria.
Finalmente, el documento reproduce otra de las constantes de la actualidad: en todo el mundo Estados Unidos activará su máquina de propaganda para reclutar jóvenes que vayan a combatir a Yemen en las filas del Califato Islámico.

El atentado contra la sede de la inteligencia siria fue obra de la CIA

Una fuente de seguridad francesa confirma que el atentado del 18 de julio de 2012 contra la sede central de la Seguridad Nacional siria en el que murieron 4 altos cargos del Gobierno sirio fue perpetrado por orden de Estados Unidos.
Se pensaba que asesinando a los principales consejeros de seguridad del presidente sirio, Bashar Al-Asad, el ministro de Defensa y su adjunto, David Rajh y Asef Shawkat, respectivamente, el asesor del presidente, Hasan Turkmani y el director de la oficina de seguridad nacional, Hisham Bajtiary, debilitarían al Gobierno de Damasco.
Además, según publicó el periódico el sábado Al-Safir, el atentado, lejos de ser un ataque suicida, formaba parte de un plan más grande trazado por el servicio de seguridad estadounidense conocido como el Volcán de Damasco, que tenía como objetivo provocar divergencia entre las fuerzas armadas para que estas dejaran a Al-Asad o lo derrocaran.
Sin embargo, la operación fracasó, pues a pesar de lo que pensaban las fuentes de seguridad estadounidenses, solo 3% del Ejército sirio dejó de apoyar a Al-Asad tras este atentado.
La operación fue llevada a cabo bajo el mando directo de John Brennan, el entonces primer asesor del presidente estadounidense en la lucha antiterrorista y el actual director de la Agencia Central de Inteligencia (CIA, por sus siglas en Inglés) y con la luz verde del mandatario estadounidense.
Según la fuente citada por el periódico, Catar, Turquía y Francia también estaban al tanto de los preparativos de un ataque de esta índole sin conocer los detalles pues como especificó, Brennan no suele informar a nadie ni siquiera al Senado sobre sus actividades cuya mayoría se llevan a cabo mediante las sedes que tiene en los Emiratos Árabes Unidos (EAU) que le ayudan para llevar a cabo operaciones en El Líbano, Siria e Irak.
En este caso especial, un exagente de seguridad libanés ha estado a cargo de la mencionada operación contra Al-Asad, al que le llegaban las municiones desde Libia y Turquía, pasando por el puerto de Trípoli, para llegar a la ciudad siria de Homs.
Desde 2011, Washington y sus aliados no han escatimado ningún esfuerzo para derrocar a Al-Asad, cuyo Gobierno forma parte del eje de la resistencia antisraelí en la región. Sin embargo, sus planes han fracasado debido a la resistencia de los sirios que apoyan en mayoría a su presidente.

http://www.hispantv.com.es/newsdetail/Siria/24099/EEUU-organizo-atentado-contra-sede-central-de-la-Seguridad-Nacional-siria
http://africando.org/ong/prensa-para-pensar/confirmado-eeuu-organizo-atentado-contra-la-seguridad-nacional-siria/

Ni victoria ni derrota, sino todo lo contrario

Juan Manuel Olarieta
El viernes el director de la CIA John Brennan dijo ante el Consejo de Relaciones Exteriores que Estados Unidos no pretende el hundimiento del gobierno de Damasco porque dejaría el campo libre al Califato Islámico, y mencionó a Rusia expresamente para decir que Putin tampoco lo quiere.
Las palabras de Brennan suscitan dos tipos de conclusiones, de las que eliminaré toda referencia al hecho de que el Califato Islámico no es otra cosa que un brazo de los propios imperialistas.
La primera de ellas es que teníamos razón todos los que hemos venido asegurando que en Siria no había una «oposición moderada», es decir, que a partir de 2011 la alternativa a Al-Assad es el Califato Islámico y que la excusa imperialista de apoyar a la oposición moderada sólo servía para justificar el apoyo al Califato Islámico.
En una interesante entrevista en Alfadaiya, la televisión siria, el periodista libanés Nasser Kandil aseguró (1) que la atención puesta en los crímenes atroces del Califato Islámico ha sido tan intensa que a su lado el Frente Al-Nusra parece una organización moderada, o lo que es lo mismo: el Califato Islámico ha dejado a la rama siria de Al-Qaeda como una organización moderada.
Naturalmente que en Siria siempre ha habido una oposición al gobierno baasista, duramente reprimida. También es cierto que las reivindicaciones populares que desencadenaron las movilizaciones de 2011 eran y son justas. Pero me parece indiscutible que en 2011 el imperialismo se puso a la cabeza de la lucha contra el gobierno de Al-Assad y desencadenó una guerra, lo que cambió completamente la situación y, con ella, la naturaleza de la propia lucha contra el gobierno baasista.
De las palabras de Brennan se desprende que hoy no hay una tercera posición. No hay más alternativa al gobierno de Damasco que el Califato Islámico y que mientras esa situación no cambie, la batalla está planteada en esos términos y la posición del imperialismo está muy clara: aunque hablen de «oposición moderada» apoyan al Califato Islámico, apoyan el terrorismo y cada uno de sus horrendos crímenes.
La segunda deducción que se desprende de las palabras de Brennan es que, lo mismo que en otras regiones del mundo, desde Afganistán hasta Libia, al imperialismo no le interesa que en Siria ganen unos u otros. Ni siquiera le interesa ganar la guerra; lo que le interesa es la guerra misma. Es la política del caos controlado o, como dice algún medio, el «equilibrio dentro de la crisis».
Las palabras de Brenan me recuerdan a las que pronunció John Kerry en una reunión celebrada en julio de 2013 en el Palacio de Congresos del Mar Muerto, en Jordania: «Queremos evitar una situación de vencedores y vencidos en la region».
Este tipo de declaraciones explican mejor que nada las paradojas de las guerras, unas recientes y otras no tanto, en Oriente Medio, el norte de África y el Sahel: el imperialismo promueve el terrorismo fundamentalista al mismo tiempo que «lucha» contra él o, dicho en otras palabras, el imperialismo necesita sus propios enemigos en ciertas regiones del mundo. Necesita un cierto tipo de enemigos, aquellos que cumplen un cierto papel, que no es precisamente el de la lucha contra el imperialismo.
Ahora bien, en Oriente Medio funciona desde siempre el juego de las siete sillas: siempre hay un perdedor y la derrota del Califato Islámico en Siria va a tener una primera consecuencia inevitable: la de reconocer la victoria del gobierno de Damasco, que no sería más que el principio de otra serie de victorias en cadena, como la de Irán y, naturalmente, la de Hezbollah.
Por lo tanto, un desenlace así de la guerra de Siria llegaría muy lejos. ¿Qué pensarán en Tel-Aviv del fortalecimiento de Irán y Hezbollah?
Pero no sólo perdería Israel sino también los países del Golfo y, en particular, Arabia saudí, y sería su segunda derrota en muy poco tiempo. Ya había perdido en 2012 en Yemen.
En la entrevista Kandil sostiene que Turquía sería uno de los países más perjudicados por el nuevo reparto de cartas en Oriente Medio. La victoria kurda en Kobani es lo que Turquía había tratado de evitar. Por eso nunca formaron parte de la coalición internacional. Para la revista Newsweek (2), Turquía había instrumentalizado a los takfiristas para derrotar a los kurdos. Turquía está en el bando perdedor y acabará perdiendo Kurdistán. Tras su victoria los kurdos salen victoriosos, pierde el Califato Islámico, pierde Turquía… y posiblemente pierda también el gobierno de Damasco.
La derrota del Califato Islámico en Kobani pone en evidencia todas sus limitaciones y, lo que es peor, marca una pauta. No es fácil explicar qué motivos les llevaron a atacar la ciudad fronteriza kurda, pero es evidente que no fueron de tipo confesional. No tenían nada que ver con su salafismo. Pero tampoco tenía ningún sentido apoderarse de Quneitra o Tikrit.
La pregunta es relevante porque John Kerry había reconocido que Kobani no tenía un carácter estratégico (3). Sin embargo, para asaltar esa ciudad, el Califato Islámico tuvo que abandonar puntos que sí eran estratégicos, como Idleb o Alepo. Algunos dicen que quisieron obtener un paso fronterizo hacia Turquía. Pero ya tenían otros dos.
Hay quien sostiene que era una táctica de distracción, que el verdadero objetivo era atracar Bagdad, o bien que Kobani atrajo la atención hacia otras acciones de mayor envergadura en Irak.
Según Kandil el objetivo del Califato Islámico fue acercarse a Irbil, la capital del Kurdistán irakí, lo que tampoco tiene ningún objetivo confesional. Pero para el Pentágono Irbil, como Samarra, es un «muro de fuego», la línea que no se puede cruzar sin el debido salvoconducto.
No cabe duda de que la victoria kurda en Kobani ha fortalecido a Massud Barzani, el dirigente del autoproclamado Estado independiente kurdo de Irak. «La resistencia siria vencerá», aseguró Barzani. «Saldremos de esta guerra como vencedores». Pero los que se apuntan la victoria no son los kurdos de Siria sino los de Irak, las marionetas de Israel. Nada menos que 12 dirigentes kurdos le han rendido pleitesía a Barzani. Ya no es necesario que los takfiristas se hagan con Kobani.
Pero, ¿por qué han sido los kurdos irakíes los que se han apuntado la victoria en Kobani, y no los sirios?
Los policías de todos los países se preguntan: después de la derrota, ¿qué ocurrirá con los terroristas del Califato Islámico?, ¿a dónde irán?, ¿volverán a Londres?, ¿a París? A los del Califato Islámico no los quieren ni en Ryad, donde los jeques rezan para que la guerra de Siria no se acabe nunca. Es la manera de mantenerlos entretenidos.

(1) Alfadaiya, 9 de noviembre, https://www.youtube.com/watch?v=hpRL3c5Qm_Q
(2) ISIS Sees Turkey as Its Ally: Former Islamic State Member Reveals Turkish Army Cooperation, 7 de noviembre de 2014.
(3) Pourquoi Kobané n’est pas une ville stratégique pour les USA, http://tempsreel.nouvelobs.com/monde/20141009.OBS1700/pourquoi-kobane-n-est-pas-une-ville-strategique-pour-les-usa.html

Israel suministra equipamiento electrónico a los terroristas

Según la cadena Al-Alam, tras la liberación el domingo del aeropuerto de Dor, en el este de Tikrit, que estaba dominado por los terroristas del Califato Islámico, los combatientes irakíes han encontrado en su poder equipos de vigilancia y seguridad fabricados en Israel.
La operación para liberar las zonas ocupadas por el Califato Islámico comenzó por orden del Primer Ministro Haidar al-Abadi. En ella participan soldados del ejército y de las milicias populares.
La cadena añade que los combatientes irakíes han liberado las localidades cercanas al aeropuerto y continúan su avance sobre los cuatro ejes de Tikrit.
El mando de las fuerzas populares irakíes ha informado a Al-Alam de que tras la toma del aeropuerto de Dor, la carretra que conduce a Tikrit está abierta para que la ciudad sea también completamente liberada, y con ella la provincia de Salaheddin.
Tras la inspección del aeropuerto, las tropas irakíes encontraron una cantidad importante de equipamiento fabricado por Israel, pricipalmente instrumentos electrónicos de vigilancia y espionaje de última generación que son de uso exclusivo del ejército israelí.

El Frente Al-Nosra no abandona Al-Qaeda

A cambio de las promesas de apoyo incondicional, los Países del Golfo llevaban meses presionando a la milicia wahabita Al-Nosra para que se desmarcara de Al-Qaeda. Por su parte, esta organización les dejó plena libertad de elección, a pesar de lo cual su dirigente Abú Mohammad Al-Julani anunció que permanecerán dentro de ella.
La decisión de Al-Nosra se hizo pública en la noche del dominingo al lunes en un comunicado difundido a través de la agencia Reuters. Fue adoptada después de las largas discusiones mantenidas por el Consejo Consultivo de Al-Nosra este fin de semana en Idleb.
Las presiones ejercidas sobre Al-Nosra tenían por objeto lavar la imagen de los opositores al gobierno de Damasco, crear una oposición moderada que pudiera ser apoyada y financiada por el imperialismo de una manera más abierta y, finalmente, utilizar a Al-Nosra como instrumento de presión contra el Califato Islámico.
La postura oficial adoptada por el Frente cuenta con que el apoyo del imperialismo no será restringido, a pesar de mantener oficialamente sus lazos con Al-Qaeda. De la decisión adoptada por Al-Nosra se desprende que se considera legitimado para recibir toda la ayuda que le suministra el imperialismo, sin necesidad de modificar su identidad. También se deduce que son imprescindibles para la defensa de los planes de las monarquías del Golfo en Oriente Medio.
A causa de ello, el Califato Islámico ha venido lanzando acusaciones contra Al-Nosra de estar financiados por Qatar. El comunicado oficial desmiente las celebración de una reunión con el servicio de inteligencia de Qatar para obtener financiación de aquel país y otras monarquías del Golfo Pérsico.
Sin embargo, en un Tweet uno de los dirigentes de Al-Nosra, Abú Maria Al-Qahtani, no desmentía el hecho mismo de la financiación del Frente por parte de Qatar sino que, por el contrario, lo confirmaba y justificaba: «La legislación no prohibe a los muyaidines obtener la ayuda de un gobierno cualquiera en el caso en de que los intereses de ambos sean convergentes, a condición de que no haya ninguna imposición por parte de ese gobierno».
Los vínculos del Frente con Al-Qaeda eran objeto de largas discusiones en el Consejo Consultivo de Al-Nosra desde que hace meses y algunos dirigentes eran partidarios de la ruptura. No obstante, Julani zanjó la discusión al impedir la ruptura entre ambas organizaciones. La mayor parte de los dirigentes han apoyado la decisión oficial.
Algunos medios relacionaron el debate interno con la muerte de importantes dirigentes del Consejo Consultivo de Al-Nosra la semana pasada durante un bombardeo aéreo. Su eliminación podría haber servido para que Al-Nosra se desembarazara de su oposición interna, lo mismo que ocurrió con los dirigentes del movimiento Ahrar Al-Cham (Los Libres de Levante) que fueron liquidados en su totalidad después de un bombardeo.
Fuentes próximas a Al-Qaeda han asegurado que la reunión que tuvo lugar en Idleb no fue secreta, ya se trataba de un pleno ordinario.
El dirigente de Al-Qaeda Ayman Al-Zawahiri envió a varios delegados a Siria para informar al dirigente de Al-Nosra que podía elegir libremente entre permanecer dentro de la organización o separarse de ella, si ello convenía más a los intereses takfiristas en Siria. Zawahiri le manifestó a Julani que si el éxito de la guerra en Levante dependía de sus vínculos con Al-Qaeda, los rompieran, cambiaran de nombre y se mezclaran con las demás facciones que se oponen al gobierno de Damasco, como Ahrar Al-Cham y otros, que prestan sus servicios a Al-Qaeda de una manera más discreta.
Finalmente, en su comunicado Al-Nosra denuncia las informaciones contradictorias sobre el estado de sus fuerzas sobre el terreno, que ponen de manifiesto su incapacidad para disolver a las demás facciones que luchan contra el gobierno de Bagdad.

Capturados tres militares de Estados Unidos e Israel en las filas fundamentalistas

Según informó el viernes la agencia de noticias iraní Tasnim, que citaba fuentes de la seguridad irakí, comandos irakíes de Hezbollah capturaron a cuatro consejeros militares del Califato Islámico, de los cuales tres portaban consigo pasaportes israelíes y estadounidenses.

Por su parte, la agencia irakí Sarma concretó, además, que de los cuatro consejeros tres son de nacionalidad israelo-americana y un cuarto es originario de uno de los países del Golfo Pérsico.

Los cuatro fueron detenidos tras la captura de un centro de mando de los fundamentalistas que operaba en la provincia de Mosul.

«Tras recibir informaciones sobre la existencia de un centro de mando bien equipado del Califato Islámico dirigido por consejeros americanos e israelíes, las unidades de las fuerzas especiales lanzaron una ofensiva. El Centcom [centro de mando] está situado en el desierto de Tal Abat, en la provincia de Mosul, y acaba de caer al término de una operación bautizada como Dardo del Escorpión».

Una vez capturado el centro de mando, la resistencia irakí procedió a dinamitarla y destruirla. Los consejeros militares del Califato Islámico fueron trasladados a un centro de detención en Bagdad, donde están siendo interrogados.

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