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Provocación de Turquía contra el gobierno de Damasco

La revista alemana Focus reveló ayer un plan de Turquía dirigido contra el gobierrno de Al-Assad que contaba con la participación del grupo terrorista Califato Islámico.

Se trata de un informe con las grabaciones tomadas por la Agencia de Seguridad Nacional estadounidense a funcionarios del gobierno de Turquía, encabezado por el entonces primer ministro Recep Tayyip Erdogan, durante una reunión celebrada en 2014 en el Ministerio de Asuntos Exteriores de Ankara.

Entre los participantes estaban el actual primer ministro turco, Ahmet Davutoglu, y el vicecanciller Feridun Sinirlioglu, el jefe de la Organización Nacional de Inteligencia de Turquía (MIT), Hakan Fidan, y el jefe adjunto del Estado Mayor, general Yaser Guler.

Las grabaciones del espionaje estadeounidense ponen al descubierto que el gobierno turco discutió una maniobra para invadir el territorio sirio. El plan simulaba un falso ataque contra la capital siria en el que participaría el Califato Islámico para así justificar una posterior intervención de las tropas turcas en el país vecino.

No es la primera vez que salen a la luz revelaciones de reuniones secretas entre funcionarios turcos sobre la guerra en Siria. El 27 de marzo del pasado año se divulgaron a través de Youtube fragmentos de varias grabaciones de una reunión del equipo de seguridad nacional de Turquía.

Desde finales del mes pasado más de 12.000 soldados turcos y varias unidades de tanques están desplegadas en la frontera que divide a ambos países, bajo la excusa de una creciente actividad de las milicias kurdo-sirias enfrentadas al Califato Islámico.

A través de la frontera turca, miles de mercenarios yihadistas de diferentes países del mundo se infiltran en Siria con el propósito de incorporarse a las milicias terroristas que luchan contra el gobierno de Damasco.

Fuente: http://prensa-latina.cu/index.php?option=com_content&task=view&id=3966651&Itemid=1

Bélgica abandona la batalla contra el Califato Islámico en Siria e Irak

El viernes el gobierno belga anunció que, al menos de momento, abandona la misión internacional de bombardeo de las posiciones del Califato Islámico en Siria e Irak.

Comentando la noticia Ali Al-Ahmed, asistente del ministro sirio de Información, ha declarado que la decisión de Bélgica no le extraña, dada la brecha entre los objetivos militares anunciados por la coalición internacional y sus actividades reales.

El anuncio se produjo después de que los seis bombarderos belgas que participaban en la misión internacional regresaran a sus bases en Bélgica tras nueve meses de inútiles incursiones aéreas en Siria e Irak. Los aviones belgas tenían su base en Jordania y el gobierno ha reconocido que no podía permitirse el lujo de continuar financiando la operación por más tiempo.

Al-Ahmed dice que los informes de los países europeos que colaboran con Estados Unidos en los bombardeos son unánimes al reconocer que las incursiones aéreas no sirven absolutamente para nada.

Como consecuencia de ello, el gobierno belga ha estado acosado por la oposición parlamentaria, que le acusa de incurrir en un gasto enorme e ineficaz. Según Al-Ahmed todos los gobiernos europeos opinan lo mismo.

El portavoz sirio ha añadido que la coalición no ha llevado a cabo ninguna acción seria de lucha contra el terrorismo del Califato Islámico. “La aviación occidental no combate para vencer el mal sino sobre la base de intereses egoístas”. Sus bombardeos no se dirigen contra el Califato Islámico sino contra las milicias populares que le combaten de verdad.

Al-Ahmed criticó a las potencias occidentales por el empleo de recursos financieros limitados en costosas operaciones aéreas. Los fondos se podrían haber utilizados más eficazmente si se hubieran dedicado a prestar ayuda a los países directamente implicados en la lucha contra los takfiristas, especialmente Irak y Siria.

Finalmente, el funcionario de Damasco dijo que el principal objetivo de la coalición internacional es preservar el equilibrio de fuerzas sobre el terreno, de manera que nadie pueda ganar, perpetuando la sangría el mayor tiempo posible, hasta que Estados Unidos esté en condiciones de poner en marcha sus intereses en la región.

Gadafi fue asesinado por orden del presidente francés Sarkozy

La publicación de los correos electrónicos de Hillary Clinton se está convirtiendo en una mina de jugosas informaciones. Afortunadamente para el mundo, Clinton ha decidido presentarse a las elecciones presidenciales y desde el primer minuto sus enemigos la están torturando con el gota a gota de las filtraciones.

Contra Clinton juega también el descubrimiento de nuevos casos de espionaje de Estados Unidos contra Francia que, por cierto, tampoco dejan bien al imperialismo francés. La última la publica el periódico digital francés Mediapart y concierne al asesinato de Gadafi por los esbirros del presidente francés Sarkozy y a gentuza impresentable y repugnante como Bernard-Henri Lévy.

El espionaje francés se benefició de la traición de un allegado a Gadafi para localizar su refugio, torturarlo y asesinarlo friamente. Son las consecuencias de una intervención en Libia justificada “por razones humanitarias”, para proteger a la población indefensa de Bengasi, donde en 2011 se concentró el detonador más importante del ataque contra Libia.

La difusión de que Estados Unidos espió a tres Jefes de Estado franceses ha levantado una ola de indignación en un país como Francia al que le encanta mirarse al ombligo. El desprecio contra Obama ha alcanzado cotas difícilmente imaginables y los gringos se han visto obligados a decirles a los franceses, incluidos los Jefes de Estado e incluido Sarkozy, lo mismo que dice el Nuevo Testamento: “El que esté libre de pecado que tire la primera piedra” (Evangelio de San Juan 8:1-7). El espionaje francés no se ha quedado a la zaga de la Agencia de Seguridad Nacional, prueba de lo cual es que le airean los trapos sucios en Libia.

Los gringos se burlan de los franceses. Según Clinton, el fatuo Presidente francés “pretendía redecorar los viejos blasones y restaurar el prestigio del ejército” en su ataque contra Libia. “Era un oportunidad para reafirmar el lugar de su potencia militar y conquistar ventajas económicas”, dice Mediapart que, para más sarcasmo, añade que Gadafi había financiado la campaña electoral de su verdugo Sarkozy.

Con la intervención militar en Libia, Sarkozy pretendía lograr ventajas económicas, suministros energéticos y contratos para las empresas francesas. Las visitas de los patronos francesas de la industria petrolera a una Libia destruida, testimonian los planes rapaces del imperialismo francés, al que los miles de vidas segadas en una guerra -que no ha terminado- le importan un bledo.

Las visitas de los capitanes de los monopolios franceses, la mayor parte de ellos muy cercanos a Sarkozy, al norte de África son constantes. Tras una primera escala en Libia luego continúan viaje a El Cairo escoltados por los matones armados de la Dirección General de Seguridad Exterior. En uno de los correos Clinton asegura que el Consejo Nacional de Transición constituido tras el asesinato de Gadafi, lo creó Sarkozy, quien también puso al frente del mismo a sus peones Mustapha Jalil y el general Abdelfattah Yunes.

Es Francia quien financia y dirige de manera indirecta el Consejo Nacional de Transición en Libia, jaleado en la prensa francesa por el bufón Bernard-Henry Lévy, siempre al servicio de quien mande en la République.

Pero de la orgía de sangre no se libra Estados Unidos, cómplice del asesinato de Gadafi y de los manejos franceses, que comprenden la división de Libia, si es que aún queda algo de ella (aparte del nombre).

Estados Unidos paga los salarios de los mercenarios del Califato Islámico

En repetidas ocasiones el gobierno de Estados Unidos ha reconocido que financia a Al-Qaeda, al Frente Al-Nosra, al Califato Islámico y a otras organizaciones terroristas en Oriente Medio. Lo ha hecho tanto directa como indirectamente, a través de Arabia saudí. Sin embargo, a pesar de ello, ese tipo de afirmaciones aún se toman con escepticismo, o son ignoradas.

Recientemente, Estados Unidos lo ha vuelto a admitir expresamente: está financiado a los terroristas en Siria, remunerándoles por la asistencia que le prestan. La agresión a Siria no es, pues, una iniciativa propia de los terroristas sino que éstos actuaran al servicio de aquellos.

Según el Pentágono los “rebeldes” sirios formados y seleccionados por Estados Unidos reciben una “indemnización” que oscila entre 250 y 400 dólares mensuales para actuar como fuerzas delegadas de Estados Unidos en Oriente Medio.

Reuters reitera (*) que el pago de la remuneración ha sido confirmada por el Pentágono, por el secretario de Defensa, Ashton Carter, y por la comandante de la Marina Elissa Smith, que han admitido que los terroristas tenían la condición de asalariados de Estados Unidos, es decir, de mercenarios.

La agencia de noticias también ha publicado un informe sobre las dificultades que ha encontrado el Pentágono para formar a sus escuadrones gratuitos a causa de la incapacidad para “analizar” de manera apropiada la deserción de mercenarios que abandonan su tarea tras recibir formación del ejército de Estados Unidos.

El Pentágono afirma que esos mercenarios no querían firmar un contrato para poder desertar tras recibir su entrenamiento militar. Después pasan a formar parte de Al-Qaeda o del Califato Islámico.

En Siria nunca ha habido una verdadera oposición “moderada” al régimen de Damasco. Recientemente a la Defense Intelligence Agency la han obligado de publicar documentos secretos en los que admitía que no solamente Estados Unidos sabía que la “rebelión” había sido organizada por las fuerzas de Al-Qaeda y Al-Nosra sino que esas organizaciones y otros similares trataron de crear un “principado salafista” en el este de Siria y al oeste de Irak. Los documentos de la Defense Intelligence Agency también muestran que Estados Unidos ha sostenido esos esfuerzos. En realidad, Estados Unidos dirige esa estrategia.

Estados Unidos no financia a los “rebeldes” sirios para luchar contra Al-Qaeda o contra el Califato Islámico. Financian terroristas y mercenarios yihadistas para trabajar en las filas de Al-Qaeda y del Califato Islámico, si es que no son ya miembros de esas organizaciones, para derrocar al gobierno de Bashar Al-Assad.

El descubrimiento de que Estados Unidos financia un ejército de mercenarios para derrocar a Al-Assad no es nuevo. La única novedad de esos informes recientes son las confesiones de que los terroristas aceptan cantidades de dinero ridículas para extender la barbarie y defender el imperialismo.

(*) http://www.reuters.com/article/2015/06/22/us-mideast-crisis-syria-usa-idUSKBN0P22BX20150622

Israel admite su apoyo a las milicias sirias

El lunes el ministro israelí de Defensa, Moshe Yalon, reconoció que su gobierno ayuda a las milicias sirias que combaten contra el gobierno de Damasco, a condición de que aseguren la frontera común entre ambos países.

El ministro realizó estas declaraciones en un encuentro con diplomáticos extranjeros celebrado en Tel-Aviv.

Otra de las condiciones del apoyo es la protección de la minoría drusa ante un potencial enemigo, según relata la prensa israelí.

“Cuando alguien es herido en las cercanías de nuestra frontera, se le deben ofrecer cuidados”, declaró el ministro, según relato del periódico palestino Al-Quds News. Yalon declaró también que a través de los sirios heridos Israel trata de que los rebeldes comprendan que si quieren que el apoyo israelí continúe, deben atenerse estrictamente a esas condiciones.

Según Yalon más de 1.000 sirios han recibido atención médica en hospitales isralíes desde el comienzo de la guerra en 2011. “Israel continuará actuando con sensibilidad y compasión hacia los drusos”, añadió, según indica el Times of Israel. “Los rebeldes del otro lado de la frontera también aprecian nuestra sensibilidad por su suerte”.

La semana pasada una muchedumbre de drusos en los altos del Golán atacaron a una ambulancia israelí que transportaba a dos milicianos sirios de la oposición. Uno de ellos falleció a causa de las heridas.

El ministro israelí afirmó que los drusos actuaron de manera irresponsable. “El individuo de la ambulancia no estaba afiliado al Frente Al-Nosra y su muerte provocará llamamientos a la venganza”.

Según los dirigentes israelíes, más de 100.000 drusos viven en el norte de Israel, de los cuales 20.000 en los altos del Golán que Israel ocupa.

El compromiso de Francia con el Frente Al-Nosra

Francia siempre se ha esforzado por impedir que el Frente Al-Nosra, la filial de Al-Qaeda en Siria, fuera incluido en la lista de organizaciones terroristas internacionales de la ONU. El Presidente francés Sarkozy había puesto todos los medios a su alcance para expulsar a Bashar Al-Ashad de Damasco y la llegada de los socialistas en mayo de 2012 empeoró las cosas aún más, si cabe. Francia necesitaba utilizar a los fundamentalistas como fuerza de choque.

Lo que no hizo la ONU lo hizo Estados Unidos, que incluyó a Al-Nosra en su propio listado, lo cual fue duramente criticado por Laurent Fabius, ministro francés de Asuntos Exteriores.

Una carta confidencial fechada el 29 de abril de 2013, dirigida por la delegación marroquí en la ONU a su Ministerio en Rabat, ha puesto al descubierto la política de los socialimperialistas franceses en Siria. El gobierno de Damasco, dice la carta, quiere que la ONU incluya al Frente Al-Nosra en el listado de organizaciones terroristas internacionales, pero Francia se opone, temerosos por la posibilidad de que se descubra que la llamada “oposición siria” no es otra cosa que terrorismo.

Para impedirlo el ministro francés de Asuntos Exteriores llevó a cabo una serie de negociaciones bajo cuerda, dice la delegación marroquí. El plan, que ha sido aprobado por Gran Bretaña, consiste en añadir discretamente al Frente Al-Nosra en el listado de sanciones impuestas contra Al-Qaeda en Irak. De esa manera el gobierno francés contaba con contrarrestar el plan del gobierno sirio y la “oposición” no quedaría estigmatizada.

La carta alude también a la posición de Arabia saudí sobre el mismo asunto. Tampoco desea que Al-Nosra sea incluida en el listado de la ONU, entre otros motivos porque la autocracia de Riad podía quedar al descubierto como patrocinadora de grupos terroristas. El delegado saudí en la ONU le confesó a su homólogo marroquí: “Es imposible estigmatizar a Al-Nosra mientras nosotros los sostengamos, armemos y financiemos. Es imposible que se diga y escriba que nosotros somos aliados del terrorismo”.

El 31 de mayo de 2013 Francia perdió la batalla y Al-Nosra fue incluida en el listado de la ONU, poniendo en peligro la campaña mediática orquestada por la prensa mundial acerca de la “oposición siria”. Cuando el setiembre del año siguiente Al-Nosra liberó a 45 cascos azules que mantenía secuestrados, el gobierno francés apoyó el rescate que pedían los secuestradores: que los borraran de la lista negra de la ONU. El chantaje no salió adelante. Pero, ¿por cuánto tiempo? Ahora Kerry, lo mismo que Qatar, apoya a los franceses y también quiere sacar a Al-Nosra del listado.

La memoria es frágil. En muy poco tiempo el Califato Islámico ha dejado a Al-Qaeda casi como si fuera una ONG. ¿Es que ya nadie se acuerda del 11-S?

Al descubierto el apoyo del MI6 al Califato Islámico

En el juicio contra el sueco Bherlin Gildo que se celebra en Londres todo marchaba según lo previsto. Tenían una cabeza de turco, un “sparring” con quien la prensa podía practicar con guantes de boxeo, una acusación de terrorismo, la guerra de Siria, el maldito islamismo… El escenario ideal para un estudiante de periodismo en prácticas.

Hasta que la mierda empezó a salir por los cuatro costados, como es previsible tratándose del Califato Islámico: el acusado había apoyado a la organización terrorista tanto como el servicio de información británico.

Cuando la mierda empezó a asfixiar el juicio, quedó claro que no había más que mierda y entonces el fiscal tiró la toalla. En toda esa clase de juicios, como en el caso GAL en España, el Estado no se pone la soga al cuello.

El abogado defensor lo tuvo claro desde el principio, y acertó. Si su defendido era un terrorista, el Estado británico que pretendía juzgarle era otro igual de terrorista. Seguir el juicio, dijo, suponía una “afrenta a la justicia”. El Estado británico había prestado un apoyo al Califato Islámico (“la oposición siria”) que calificó como “masivo”.

A pesar de la guerra, el gobierno de Cameron, que es como el de Rajoy, salió al paso diciendo -nada menos- que tal apoyo al terrorismo había sido “no letal”. Se trataba sólo de chalecos antibalas y vehículos militares.

Tras el primer paso atrás llegó el segundo. El gobierno británico había participado en la creación, el apoyo logístico y el suministro secreto de “armas a gran escala” a la llamada “oposición siria”, que es la excusa bajo la que esconden a los fundamentalistas. Tras derrocar a Gadafi, en 2012 el MI6 cooperó con la CIA para aprovisionar a la “oposición” siria con armas procedentes de almacenes libios. Después de destrozar Libia se disponían a hacer lo mismo en Siria: no dejar títere con cabeza.

Hace dos semanas a un taxista londinense, Anis Sardar, le condenaron a cadena perpetua por participar en 2007 en la resistencia contra la invasión de Irak por las tropas imperialistas. Los jueces son los únicos que le pueden dar la vuelta a la realidad: el terrorismo no es invadir un país soberano de manera ilegal sino oponerse a ello. Es lo mismo que hicieron los franquistas a partir de 1939: quienes se habían sublevado eran los republicanos.

Con la nueva excusa de “combatir” al Califato Islámico los imperialistas anglosajones han vuelto a Irak, aunque el referido “combate” no aparece por ninguna parte y el mes pasado los fundamentalistas se apoderaron de Ramadi delante de sus narices. Dos formidables ejércitos expedicionarios, que fueron capaces de derrocar a Saddam Hussein, ¿no son capaces de hacer lo mismo con las hordas takfiristas? Visto su estrepitoso fracaso, ¿no será mejor que se larguen de una vez?

En cualquier parte del mundo los jueces pueden darle la vuelta a las cosas, como acostumbran, pero los hechos no pueden ser más claros y evidentes: los imperialistas invadieron Irak -entre otras- por unos vínculos inexistentes de Saddam Hussein con Al-Qaeda. Entonces esta organización no existía en Irak. Apareció con ellos presentes en Irak. Se deshicieron de Saddam Hussein para hacer Al-Qaeda en Irak, lo que hoy son el Frente Al-Nusra y el Califato Islámico.

Exactamente lo mismo que ocurrió en Afganistán a partir de 1980.

¿Se dispone Rusia a tomar el relevo de Estados Unidos en Oriente Medio?

La visita a Rusia del príncipe Mohammed ben Salman Al-Saud y el giro en la política exterior de Arabia saudí está levantando una catarata de especulaciones en la prensa internacional, aunque lo que se trata de desentrañar es lo que la familia saudí persigue, ya que es ella la que ha tomado la iniciativa. Rusia no parece haberse movido de su sitio y las quinielas le apuntan otro triunfo rotundo. No sólo su pretendido aislamiento es una quimera sino que aparece como protagonista principal en un escenario crucial como Oriente Medio.

Uno de los comentarios más significativos es el que escribe Bruce
Riedel, de la Brookings Institution, en Al-Monitor en el que asegura que Siria
ya no es una prioridad para el gobierno de Riad, que el acercamiento a
Moscú queda así despejado y que Arabia está en una posición de debilidad
frente a Rusia.

Otro comentario a destacar es del periodista Abdulrahman Al-Rashed, que trabaja en la edición inglesa de la cadena de televisión saudí Al-Arabiya. Antes fue redactor jefe de la edición londinense del diario saudí Asharq al-Awsat, por lo que se trata de alguien muy próximo a la familia real que gobierna desde Riad.

La opinión de Al-Rashed destila rencor hacia Estados Unidos por todos y cada uno de sus poros. Dice que Washington ha estado sosteniendo al gobierno de Bagdad, a pesar de su sectarismo, y que han permitido que Bashar Al-Assad provoque la tragedia más grande de la región en su historia, es decir, culpabiliza a Estados Unidos de la guerra de Siria.

Más adelante califica el acercamiento de Riad a Moscú, a pesar de su apoyo a Siria, como un acontecimiento de extraordinaria importancia, como una especie de “declaración de independencia” del régimen respecto a Estados Unidos, especialmente en lo que concierne a la guerra en el Donbas.

De la amargura con Washington, el periodista pasa al optimismo y augura que cooperando con Rusia Riad irá muy lejos porque hoy Rusia es un “actor esencial” en la situación política de la región. El artículo parece inacabado. Habría que preguntarle a Al-Rashed hasta qué punto es esencial Rusia en Oriente Medio. ¿Más esencial que Estados Unidos?

Por su parte, Theodore Karasik, director de investigación del Instituto Near East and Gulf Military Analysis, con sede en Dubai, resume su criterio en Azeri Daily de una manera que no deja lugar a dudas: el giro de Arabia saudí no ha hecho más que constatar que Rusia asume el papel de Estados Unidos como árbitro de Oriente Medio.

Según Karasik han sido los saudíes quienes han movido ficha y la explicación que aporta sobre los motivos de ello hay que tomarla en consideración porque concierne a la guerra en Yemen en dos aspectos. El primero es que a Riad no le ha gustado la postura adoptada por Estados Unidos sobre Yemen, que entiende falta de verdadero compromiso. El segundo explicaría el interés saudí por el armamento ruso y la visita del príncipe Salman Al-Saud a la exposición Ejército 2015: buscan en Rusia un armamento fiable que la guerra de Yemen les ha demostrado que Estados Unidos carece.

La experiencia saudí con los bombardeos aéreos sobre Yemen está resultando un fiasco de grandes proporciones. La defensa antiaérea saudí (misiles Patriot PAC-3 a cargo de personal militar estadounidense) ha resultado ser impotente frente a los misiles Scud lanzados por las milicias yemeníes. Por ello han vuelto sus ojos hacia los sistemas de defensa antiaérea S-300 y S-400, los misiles tierra-tierra de corto y medio alcance y el SS26 Iskander-E de fabricación rusa.

No es un caso aislado. Durante la agresión a Libia se produjo otra experiencia frustrante que explicaría los motivos por los cuales acercándose a Rusia Arabia saudí busca una “independencia” que Estados Unidos no le proporciona: cuando Egipto y los Emiratos Árabes Unidos pretendieron atacar Libia con aviones F-16, los militares estadounidenses los convirtieron en inutilizables para los pilotos de ambos países. A partir del verano del año pasado Egipto optó por comprar aviones Rafale de fabricación francesa.

Está fuera de toda duda que Estados Unidos se está alejando de Oriente Medio y que sus actores principales le han vuelto la espalda. También es muy posible que sea Rusia la destinada a llenar el vacío. Pero, puestos a especular, lo que no va ocurrir es una sustitución de piezas, de uno por otro. Rusia tiene una política propia respecto a Oriente Medio, muy diferente de la que Estados Unidos ha venido implementando. Los cambios serán irreversibles.

Arabia saudí acerca posiciones con Rusia

La noticia ausente de los últimos días ha sido la reunión del G-7, que siempre se anunció como la de los países más desarrollados del mundo. Sin embargo, hace tiempo que ya no responde a su nombre porque el G-7 ha quedado muy pequeño. A Rusia ya no la invitan y China nunca estuvo. Sus decisiones son, pues, irrelevantes y el motivo de sus reuniones es -más que nada- una rutina.

Por el contrario, desde 1997 Rusia convoca algo parecido para demostrar que los intentos por sacarla del concierto de naciones están condenados al fracaso. Se trata del Foro Económico de San Petersburgo, al que acudieron más de 7.500 representantes de más de 65 países distintos. Entre ellos estuvo el presidente griego Tsipras, a quien tanto Rusia como China reiteraron sus ofrecimientos económicos por valor de 5.000 millones de euros y militares en caso de que se vean obligados a salir del euro, así como el suministro de gas a través de Turquía.

No obstante, este año la presencia más significativa ha sido la del príncipe Mohammed ben Salmane Al-Saud y más significativo aún ha sido su presencia en el foro militar Ejército 2015 que se celebró en Kubinka el jueves de la semana pasada.

La visita confirma el giro experimentado por la diplomacia saudí desde hace dos años, que rompe amarras son Estados Unidos en la misma medida en que Estados Unidos se acerca a Irán. Según el diario ruso Kommersant, “la visita del príncipe supone un deshielo de las relaciones entre ambos países, tensas a causa de sus posiciones sobre Siria”.

Ha sido la primera visita de un miembro de la familia real saudí a Rusia tras el ascenso al trono el 23 de enero del nuevo rey Salman ben Abdelaziz. Arabia saudí, pues, rompe el aislamiento trabado en torno a Rusia y demuestra que no acepta las sanciones económicas impuestas por Estados Unidos y la Unión Europea.

Además, Arabia saudí no sólo está comprando armamento ruso sino que tiene previsto firmar un contrato para instalar una central nuclear, la exploración del espacio y la utilización del sistema ruso de navegación vía satélite Glonass. Esto indica que la colaboración entre ambos países tiene una dimensión estratégica.

Los compromisos mutuos se extenderán a otros campos, como el desarrollo agrícola, la planificación urbanística y los servicios municipales. Según Kommersant, es posible que el viaje de la delegación saudí sea un preludio de la visita a Rusia del monarca.

En San Peterburgo Putin pronunció un discurso reiterando las líneas fundamentales de la política internacional de su país. Pidió a Estados Unidos respeto hacia la soberanía de Rusia: “¿EE.UU. sabe mejor que nosotros lo que necesitamos? Permítannos a nosotros decidir sobre nuestros intereses”. Hizo un llamamiento para que Estados Unidos les de la oportunidad de decidir sobre sus propios intereses: “El problema [de las relaciones entre Estados Unidos y Rusia] consiste en que a nosotros siempre nos intentan imponer sus criterios y sus decisiones sin tener en cuenta la visión que tenemos de nuestros propios intereses”, declaró.

Quizá lo más interesante fue su respuesta a una pregunta procedente del público acerca de la carrera armamentista y la guerra. Según Putin, el abandono del tratado sobre defensa antimisiles por parte de Estados Unidos “cambia el sistema global de seguridad” y también influye en los conflictos regionales dondequiera que éstos tengan lugar. Es la salida unilateral de Estados Unidos “y no los conflictos locales los que llevan a la guerra fría”, dijo. “Es un paso que nos empuja a todos a una nueva espiral de carrera armamentista”.

La CIA desató la agresión contra Siria en cuatro fases

En una edición especial en árabe de la cadena de televisión Russia Today, dedicada a la guerra de Siria, Leonid Ivashov, vicepresidente de la Academia de Geopolítica de Moscú, ha afirmado que la CIA desencadenó y dirigió la agresión “de la A a la Z”.

Antiguo general del ejército ruso y, además, testigo presencial de los hechos, Ivashov equiparó los disturbios en Siria a los que se produjeron en otros países con el estallido de la Primavera Árabe en 2011, con las provocaciones a Venezuela y las revoluciones de colores en las antiguas repúblicas soviéticas.

El comienzo de los planes del imperialismo contra Siria se remonta a 2001, según Ivashov, cuando Bush ordenó a la CIA poner a Siria en la agenda de desestabilización del espionaje, junto con otros seis países. Se trataba de domesticarlos o derrocarlos.

Durante los diez años transcurridos entre 2001 y 2011, Estados Unidos y las potencias europeas presionaron a Bashar Al-Assad para que abandonara a la resistencia libanesa y palestina.

A los planes estadounidenses se sumaron los de Israel que, tras la derrota en 2006 en Líbano, debatió la posibilidad de bombardear Irán o atacar a Siria.

De los primeros planes elaborados faltan numerosos aspectos concretos, precisiones de detalle, especialmente en lo que concierne al periodo 2006-2001 inmediatamente anterior al ataque, así como a la intervención de Donald Rumsfeld en ellos.

No obstante, en la televisión Ivashov esbozó las cuatro fases, de las que dijo que eran típicas de la Primavera Árabe y otros movimientos golpistas similares.

La primera consistió en agrupar a los miembros de la oposición y captar a algunos elementos vacilantes para aparentar la existencia de un frente unido frente al gobierno de Damasco, en el que las figuras políticas que anteriormente habían colaborado con Bashar Al-Asaad tendrían un papel estelar.

La segunda etapa consistió en buscar dirigentes entre los elementos más activos de la oposición. Su tarea sería la de sacar a la gente a la calle, poniendo un énfasis especial en la naturaleza pacífica de las protestas.

En este punto, lo que llamó la atención de las manifestaciones en Siria fue la elevada participación de los niños en ellas, lo cual parece ser consecuencia de que les pagaron alguna cantidad de dinero.

El motivo de llevar a los niños a las manifestaciones tenía como objetivo inflar la participación en las mismas, ya que por aquellas fechas los partidarios del gobierno también se estaban manifestando masivamente y había que trasladar la atención de los medios hacia las de la oposición.

La tercera etapa fue la de crear un estado de descontrol y desestabilización, para lo cual se produjeron disparos, tanto contra los manifestantes como contra la policía. Se trataba de provocar a la policía y de justificar un intercambio de disparos para llegar a los titulares de la prensa internacional con noticias alarmantes sobre represión, brutalidad y muertos por las calles.

Para esta tarea la oposición reclutó francotiradores y es posible que también entregaran armas a algunos manifestantes. Ivashov destacó que esta tercera etapa fue parecida a lo que ocurrió durante el fracasado golpe de Estado contra Venezuela en 2002.

La cuarta etapa fue la de militarización de la protesta y la creación del Ejército Libre de Siria. Según Ivashov esta etapa, que es la más compleja, se ejecutó en muy poco tiempo, por lo que ya estaba preparada de antemano. Es aquí donde los grupos takfiristas, ya sobradamente entrenados para otros escenarios, empezaron a desempeñar un papel decisivo, hasta el punto de que, finalmente, quedaron al descubierto como única fuerza real de oposición al gobierno de Damasco.

En apoyo de sus afirmaciones Ivashov aportó algunas fuentes de información interesantes. Dijo que a comienzos de 2011, la delegación de la CIA en Turquía organizó un encuentro al que invitaron al antiguo vicepresidente sirio Abdel Halim Khaddam y otros disidentes sirios refugiados en Europa. También dijo que en la reunión estaban presentes los servicios de inteligencia de algunos países europeos, regionales y árabes, que no concretó.

El plan aprobado en aquella reunión fue muy detallado. Comprendía desde una campaña mediática y sicológica por todo el mundo, encomendada a las cadenas de televisión Al-Yazira y Al-Arabiya, hasta las consignas que debían gritar los manifestantes o la subida de vídeos caseros a YouTube. El tratamiento periodístico debía destacar la violencia de la policía frente al comportamiento pacífico de los manifestantes, ocultando el empleo de armas de fuego por parte de éstos y las imágenes de los policías muertos por los disparos.

Este tratamiento manipulado de los acontecimientos se puso al descubierto cuando un grupo de periodistas de Al-Yazira dimitieron para denunciar la censura impuesta por la dirección de la cadena y el uso de armas pesadas por los manifestantes, mostrando las grabaciones que la cadena no había querido emitir.

Ivashov manifestó a la televisión que para ser eficaz el plan debía permanecer en secreto. A toda costa había que transmitir la imagen de las protestas eran espontáneas, que agrupaban a un gran número de descontentos de forma pacífica y que fue el gobierno de Damasco quien ordenó un baño de sangre.

En una de sus explicaciones dijo haber sido testigo presencial de los hechos desde el comienzo de los mismos, añadiendo que se entrevistó con Bashar Al-Assad, quien se manifestó totalmente predispuesto a conceder las reformas que los manifestantes exigían. Pero al imperialismo no le interesaban las reivindicaciones de las masas más que como excusa.

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