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Irán negocia en secreto con el Califato Islámico y Al-Qaeda

Ayer por la tarde la edición francesa de Red Voltaire informaba de que Irán está negociando en secreto, representando al gobierno de Siria, con los yihadistas del Califato Islámico y el Frente Al-Nosra, la sucursal siria de Al-Qaeda, en Estambul, con los auspicios de Turquía.

La propuesta turca es llevar a cabo un desplazamiento de las diversas poblaciones y dividir Siria. Las milicias que combaten en el distrito de Damasco serían trasladadas a Idleb, mientras que la población chiíta del norte se refugiaría en Damasco. En una fase posterior el norte del país se escindiría y sería anexionado por Turquía.

El plan va acompañado de una propuesta de alto el fuego durante seis meses en la región de Damasco (Zabadani, Madaya, Bakin y Serghaya) así como en la de Idleb (Fua, Kefraya, Binnich, Taftanaz, Taum, Maarret Masrin, la ciudad de Idleb, Ram Hamdan, Zaradna y Chalaj), pero no en el sur (Deraa).

Aunque Israel no participa en las negociaciones, el proyecto turco es una reedición del Plan Yinon que pretende volver a dibujar las fronteras de Oriente Medio, lo cual supone desplazamientos masivos de la población y, en definitiva, una limpieza étnica.

En cualquier caso, aunque tal solución resulte inaceptable para el gobierno de Damasco, parece evidente que Turquía tampoco cree ya posible que sus aliados sobre el terreno, el Califato Islámico y el Frente Al-Nosra, logren la caída de Basahar Al-Assad.

No obstante, el elemento fundamental, según Red Voltaire, es que con su propuesta Turquía pretende adelantarse a la intervención masiva de Rusia en la guerra contra el yihadismo en Siria.

Fuente: http://www.voltairenet.org/article188786.html

La táctica del aguijón

La visita de Netanhayu a Moscú no es ninguna casualidad. Se lleva a cabo en el contexto del giro estratégico que se está produciendo en Oriente Medio, presidido por la claudicación de Estados Unidos ante Irán, 35 años después, y la intervención del ejército ruso en la guerra de Siria.

Este giro vuelve a bascular la correlación de fuerzas, que había cambiado tras la salida de la URSS de Afganistán y la posterior caída del bloque de países socialistas. Sólo ese vacío y la política claudicante de Gorbachov y Yeltsin había permitido las aventuras de Estados Unidos en la región, especialmente en Irak.

Estados Unidos recula en Oriente Medio y arrastra a sus aliados, en primer lugar a Israel, que deberán resignarse y acomodar sus lineamientos a una Siria con Bashar Al-Assad a la cabeza. La anterior visita de Netanyahu a Washington para volver al Congreso contra la Casa Blanca ha sido un fracaso total y su viaje a Moscú así lo constata. No es por placer; a Netanhayu no le queda otro remedio.

Después de Israel llegará en turno de los saudíes y turcos. Lo más sorprendente no es tanto la debilildad de Estados Unidos y sus aliados en Oriente Medio sino el hecho de que después del brutal ataque a Afganistán y luego a Irak, más las sucesivas Primaveras, el imperialismo muestre tamaña incapacidad operativa, hasta el punto de que a Rusia le ha bastado bien poco, enseñar el aguijón, para que las cosas vuelvan a su cauce, al menos en el terreno diplomático. En el militar quizá haya que esperar algo más.

Eso es lo verdaderamente significativo. Estados Unidos no ha conseguido nada con todo; por el contrario, Rusia lo ha conseguido todo con nada. Su presencia creciente en Siria no se está llevando a cabo a costa del desplazamiento de otros, especialmente del Pentágono, sino que está llenando un vacío. Por eso ni siquiera está levantando la polvareda que cabría esperar en otras circunstancias.

Ahora en Oriente Medio todo pasa por los peores enemigos de Estados Unidos, empezando por Irán. Hasta Margallo, el ministro español de Asuntos Exteriores, ha tenido que reconocer que hay que negociar con el gobierno de Damasco, cuyo derrocamiento ya nadie pretende lograr. Entonces todo conduce a la táctica rusa del aguijón: el enemigo es el yihadismo, o lo que es lo mismo, el brazo largo de los imperialistas en el mundo árabe.

Netanyahu no ha ido a Moscú a coordinar los vuelos de sus aviones con los rusos, como dice la prensa europea, sino a cambiar el destino de sus disparos que ya no podrán dirigirse contra el gobierno de Damasco.

¿Para qué han servido las sanciones a Rusia? Para nada. ¿Qué queda de los intentos de aislar a Putin? Los aislantes se han quedado aislados. El Kremlin lo ha tenido tan fácil que le ha bastado un poco de paciencia, no caer en las provocaciones y esperar a que los hechos consumados jueguen su papel. Como dijo Bismark, “Rusia nunca es tan fuerte ni tan débil como parece”.

Los últimos bombardeos del ejército sirio causan estragos entre los yihadistas

Desde hace algunos días, aviones de las fuerzas aéreas del gobierno de Damasco multiplican sus salidas, bombardeando las posiciones del Califato Islámico en el centro de Siria. Las víctimas entre los yihadistas ascienden a 38.

Una organización de la oposición contra Bashar Al-Assad, el Observatorio Sirio de Derechos Humanos, asegura que estos bombardeos de la aviación gubernamental son cada vez vez más precisos, lo que atribuye a las nuevas armas y aparatos enviados por Rusia

“Nuestro ejército ha recibido de Moscú al menos cinco aviones de combate y aviones de reconocimiento que ayudan a identificar los objetivos con una enorme precisión, así como material de combate sofisticado para combatir al Califato Islámico”, ha manifestado esta mañana un responsable del ejército sirio.

El oficial sirio, que no quiso desvelar su nombre, dijo que son armas tanto “de ataque como de defensa” y, en particular armas sofisticadas que apuntan con precisión y misiles teledirigidos.

“Los efectos de estas armas rusas han comenzado a hacerse sentir sobre el territorio sirio y el ejército ha comenzado a utilizarlas en las ciudades de Deir Ezzor y Raqqa”
, añadió.

Sus palabras las confirman las imágenes de nuevos aviones que siguen apareciendo en Siria. Es una nueva confirmación de que Rusia no oculta que está incrementando su compromiso militar con el gobierno de Damasco.

Las nuevas imágenes obtenidas el domingo vía satélite por la inteligencia de Washington de la base aérea de Latakia muestran 12 aviones de ataque a tierra SU-25 “Frogfoot” que hasta la fecha tampoco estaban a disposición de la fuerza aérea de Siria.

Según expertos militares estadounidenses, además de 28 aviones de combate rusos, en Latakia habría una veintena de aviones de ataque Mi-24 Hind y un número significativo de helicópteros. Otras fuentes sobre el terreno hablan de la llegada de radares y prismáticos infrarrojos fabricados en Rusia.

Rusia envía los aviones de combate más modernos a Siria

Rusia no oculta el envío de aviones de combate a Siria. El análisis de las fotografías tomadas vía satélite ha comprobado que los cuatro aviones de combate rusos detectados en la base aérea de Latakia no son SU-27 Flanker sino SU-30 SM, un derivado multifuncional del primero, de los que Rusia fabricó 60 en 2012.

El SU-30 SM es el avión más moderno de las fuerzas aéreas rusas. Esta dotado con pequeñas alas delanteras, turbinas de impulso vectorial y una electrónica mejorada. Puede llevar a cabo operaciones de superioridad aérea y ataques a tierra.

No son los únicos aviones de combate desplegados en Siria. En un vídeo subido a Youtube el 20 de setiembre por un vecino de Homs, se ve un avión de suministro Il-78 en compañía de un 4 SU-24 Fencer, es decir, bombardeo de radio de acción largo.

Ese tipo de aparato se puede utilizar tanto misiones de reconocimiento SU-24 MR o de guerra electrónica SU-24 MP. Aunque la fuerza aérea siria no posee aparatos Il-78, sí disponía en cambio de 20 SU-24, por lo que es posible que sean esos los que muestra el vídeo y que Rusia no haya enviado otros nuevos. Pero su detección coincide con intensos bombardeos de las posiciones del Califato Islámico en Raqqa y Palmira.

Que los mismos se hayan podido detectar con tanta facilidad contrasta con los desmentidos sobre una escalada de la participación activa de Rusia en la guerra y, en especial, de manera directa.

Las previsiones procedentes de fuentes imperialistas indican que, además, Rusia enviará próximamente consejeros militares, que han comenzado a compartir en tiempo real imágenes obtenidas vía satélite con las fuerzas de Al-Assad y que los seis primeros MiG-31 ya han aterrizado en Damasco. El diario Al-Quds Al-Arabi añade que los rusos van a construir un segunda base área en Jableh.

La ambigua postura de Estados Unidos sigue alentando especulaciones. ¿Está atrayendo a Rusia a una trampa en Siria? Algunas fuentes afirman que es lo mismo que ya hizo Bush con Saddam Hussein, cuando le animó a invadir Kuwait para luego justificar la agresión posterior.

Otras especulaciones giran en torno a los posibles choques de los aviones rusos con los estadounidenses sobre el cielo de Oriente Medio, que podrían servir de justificar para desencadenar una guerra entre ambas potencias.

China también está dipuesta a enviar tropas a Siria

Para aplastar al Califato Islámico, China también estaría dispuesta a enviar tropas a Siria con autorización de Bashar Al-Assad, según asegura Christina Lynn, analista de la Universidad Johns Hopkins.

La universitaria estadounidense estima en 3.500 el número de uigures que integran el Califato Islámico en Siria y que podrían retornar a China tras el final de la guerra. Los yihadistas uigures han sido vistos en una localidad cercana a la ciudad de Jisr Al-Choghur, en la provincia de Idleb.

Según Lynn, Turquía apoya a los yihadistas uigures, integrados en el Movimiento Islámico de Turkestán Oriental, que combaten al gobierno de Damasco. Algunos informes de inteligencia indican que ellos son los que se han apoderado del aeropuerto de Abu Zohur en Idleb, lo cual ha suscitado preocupación en Pekín.

El Movimiento Islámico de Turkestán Oriental está dentro del listado de organizaciones terroristas de la ONU. En Guatánamo están recuidos 22 de sus miembros, capturados por Estados Unidos en Afganistán

En setiembre del año pasado fue capturado y degollado un yihadista uigur cuando trataba de desertar de las filas del Califato Islámico y huir a Turquía.

En diciembre fueron degollados otros dos uigures más, que formaban parte de un grupo de 11 yihadistas originarios de seis nacionalidades distintas, según aseguró un oficial se seguridad kurdo citado por el diario Global Times.

En febrero de este año la prensa china informó también de que el Califato Islámico había degollado a tres uigures que trataban de desertar de sus filas.

Uno de los motivos de las deserciones es el racismo y la discriminación de que eran objeto los yihadistas uigures por parte de sus correligionarios procedentes de otras partes del mundo.

La derrota del Califato Islámico es la derrota del imperialismo

El 22 de enero la prensa pakistaní informó que habían detenido a un dirigente pakistaní del Califato Islámico, Yusaf Al-Salafi, y a otros dos militantes más de la misma organización en una redada de la policía en la ciudad de Lahore.

Una fuente próxima a la investigación declaró al “Daily Express” que en el interrogatorio Al-Salafi había admitido que Estados Unidos le estaba financiado el relanzamiento del Califato Islámico en Pakistán y que, además, estaba reclutando jóvenes que quisieran combatir a Siria con ayuda de un cómplice pakistaní. El sueldo que Estados Unidos paga a cada uno de los dirigentes del Califato Islámico es de 600 dólares mensuales.

Al-Salafi dijo que el año pasado había llegado a Pakistán a través de Turquía y que anteriormente había estado en Siria, donde fue detenido, aunque logró escapar.

El diario “Daily Express” también decía que John Kerry, el secretario de Estado, había sido informado de las declaraciones de Al-Salafi a la policía pakistaní, lo mismo que el jefe del Centcom, el general Lloyd Austin.

De una manera cada vez más clara, en los últimos meses la Casa Blanca viene poniendo sobre aviso de que la “lucha” contra el Califato Islámico está llegando a su fin. “El Califato Islámico está a punto de perder”, dijo en julio John Allen, un almirante retirado de la Marina que se encarga de coordinar la campaña contra los yihadistas.

La inminente derrota militar de los takfiríes explica que Obama pretenda seguir manteniendo hasta el final la ficción de una supuesta “lucha” en su contra. Es una “victoria” publicitaria de la que quieren formar parte en exclusiva, con la excepción de la fantasmagórica “coalición internacional”.

Otro componente de esa “victoria” es que en la foto no aparezcan ni Bashar Al-Assad ni sus mentores iraníes, rusos o libaneses.

Finalmente, la “victoria” replantea el asunto de los refugiados. A diferencia de un emigrante, la situación de un refugiado es temporal; sólo dura hasta que acaba la guerra. Se supone que luego podrán volver a sus casas. En caso contrario, si no hay retorno, la explicación de su huída no es la guerra sino “el régimen” de Bashar Al-Assad.

Así es como los medios de propaganda van a cerrar el círculo vicioso de sus explicaciones. Es lo que han estado diciendo desde el principio. El responsable de todo fue “el régimen” de Damasco.

Sin embargo, el Financial Times se muestra de acuerdo con una declaraciones del responsable de los peshmergas kurdos, el general Eizza Zawir, quien resume perfectamente la situación: “Hemos hablado al equipo estadounidense aquí, al equipo británico y al equipo francés. Ellos observan la situación cada día. Ellos pueden verlo muy claramente con su avión. ¿Por qué no hacen nada? No lo se”.

Los imperialistas no se pueden apuntar ninguna victoria. Todo lo contrario. La derrota del Califato islámico es su propia derrota.

¿Han encontrado Rusia y Estados Unidos un principio de acuerdo sobre la guerra de Siria?

Choigu, ministro ruso de Defensa
En un comunicado el Pentágono ha informado que se han reanudado las conversaciones telefónicas entre los ministros de Defensa de Rusia y Estados Unidos, que habían quedado interrumpidas en agosto del año pasado como consecuencia de la guerra de Ucrania. El motivo de dichas conversaciones ha girado en torno a la guerra de Siria, por lo que ambas potencias encuentran en Siria lo que han perdido en Ucrania.

A partir de ahí el comunicado es confuso. El Pentágono asegura que hay un principio acuerdo entre ambos para “desconflictuar” (textualmente: deconfliction), la situación en Siria, cuando en realidad lo que hay es una guerra, que es bastante más que un conflicto. En una guerra como la de Siria, además de un gobierno legítimo, hay una parte no reconocida como tal a la que, en todo caso, alguien debería dirigirse para “desconflictuar. ¿O pretenden que sea el gobierno de Siria quien rebaje la escalada militar?

Al mismo tiempo, el comunicado habla de una campaña contra el Califato Islámico, lo que parece contradictorio con lo anterior: si hay “desconflictuación la campaña debería remitir en cierta medida, lo cual supone que el Califato Islámico saldría indemne de la guerra, y posiblemente con una posición política reforzada.

Sin embargo, sobre el terreno no sólo no hay “desconflictuación sino todo lo contrario. Según el Wall Street Journal, Rusia ha reforzado su presencia en Siria con el envío de 500 soldados de la infantería de marina y helicópteros de ataque Mil Mi-24 Hind y de transporte Mi-8 Hip.

Además, la inteligencia militar estadounidense asegura que Rusia ha enviado a Latakia, al norte de Siria, 4 aviones de combate Su-27 Flanker, es decir, aviones diseñados para la supremacía aérea.

El periódico desliza que “no está claro” que dichos aparatos vayan a ser tripulados por pilotos sirios, es decir, que van a ser los rusos los que se pongan al mando de los mismos. Finalmente, el reportero da otra pirueta más y sigue especulando: dichos aviones podrían “contestar” a los de la coalición (léase: Estados Unidos) que “luchan” contra el Califato Islámico. Es posible que sobre el cielo de Siria se puedan producir “encuentros inoportunos” entre los aviones de unos y otros.

Resumiendo por dónde van las disquisiciones: la aportación rusa no sólo no añade nada a “lucha” de Estados Unidos contra el Califato Islámico sino que la entorpece.

Como buenos intoxicadores, los del Wall Street Journal son capaces de ponerlo todo del revés. Así es imposible entenderse.

El dos por ciento de los refugiados que llegan a Europa son yihadistas

Omar ‘El Checheno’
En una entrevista celebrada durante la reciente visita a Líbano del primer ministro británico David Cameron, el ministro libanés de Educación, Elías Busaab, le dijo que el dos por ciento de los refugiados que llegan a Europa son yihadistas (*).

Según Bussab, el Califato Islámico había estado reclutando refugiados en los campamentos de Turquía para trasladarlos a Grecia, como vía de entrada en Europa. Junto con ellos habría infiltrado a una parte de sus militantes.

Es casi seguro que el porcentaje expuesto por el ministro libanés sea arbitrario. El dos por ciento de 500.000 refugiados suponen 10.000 miembros del Califato Islámico en Europa.

Este retorno tiene una relación directa con el reciente desembarco de Rusia en Siria. Las grabaciones que se han podido escuchar de las comunicaciones militares del Califato Islámico no son árabe, sino en turco y en ruso.

El dato está lleno de malos augurios. Rusia teme que al menos una parte de la desbandada de militantes del Califato Islámico se encamine hacia su lugar de origen, el Cáucaso, donde se podría reproducir la guerra que asoló a la región hace 20 años.

Según cálculos de la inteligencia militar rusa, en Siria combaten actualmente 2.400 yihadistas de origen checheno. Algunos de ellos fueron detenidos en febrero de este año en París. Otros 16 fueron detenidos en junio en diversas ciudades de Bélgica, donde la policía registró 21 locales.

Una de las organizaciones yihadistas más activas en el Cáucaso ha adoptado el nombre de Califato Caucásico. Pero además también está presente Al-Qaeda, que son aún más numerosos. El último emir del Cáucaso, Ali Abu Muhammad Al-Dagestani, sucesor de Doku Umarov, muerto en marzo del año pasado, se ha posicionado contra el Califato Islámico y a favor de Ayman al-Zawahiri.

Sin embargo, el jefe militar del Califato Islámico en Siria, reconocible por una ostentosa barba pelirroja, es Omar “El Checheno”, de padre georgiano y madre chechena. Fue detenido por los rusos en 2008, durante la guerra de Georgia, y al salir de prisión se fue a la guerra de Siria con 28 años, al frente de una unidad llamada Jaish al-Muhajirin wal-Ansar o Ejército de los Inmigrantes Yihadistas y de sus Colaboradores Locales.

(*) http://www.dailymail.co.uk/news/article-3234458/

Bashar Al-Assad es la oposición siria

No es fácil ponerse en el lugar de los estrategas del imperialismo para tratar de adivinar sus intenciones, que en ningún caso son de tipo personal, como es obvio, aunque siempre se concretan en personas de carne y hueso, como Gadafi, por ejemplo, o Saddam Hussein, o Putin, o… Los imperialistas se creen con el derecho de hacer y deshacer y para ello utilizan a determinados personajes como un taller utiliza las piezas de recambio de un coche para las reparaciones.

En cualquier caso, también es obvio que se trata de conocer las intenciones reales de los imperialistas, no las estúpidas explicaciones que lanzan a la prensa para consumo de la chusma, que somos nosotros.

En sus ruedas de prensa los imperialistas personalizan las explicaciones para justificar la brutal agresión contra Siria con la figura de Bashar Al-Assad, que es algo fabricado de arriba abajo por un diseñador de noticias experto en ese tipo de montajes. Por ejemplo, Antonio García Ferreras, director de informativos de la cadena de televisión “La Sexta” y presentador de “Al Rojo Vivo”, acompaña siempre el nombre del Presidente sirio con el calificativo de “asesino”, algo que jamás le oiremos decir de Obama, ni de Merkel, ni de Hollande, ni de Cameron… Jamás.

Cualquier trilero sabe que los mejores fraudes son los más sutiles, no el tipo de charlatanería de García Ferreras, que es un gañán de pueblo, el típico gacetillero de provincias. Una buena justificación de los crímenes de los imperialistas, y sus secuaces del Califato Islámico, es la de los grandes medios de comunicación, tales como la CNN, Times y otros parecidos.

Consiste en lo siguiente: los imperialistas queremos llevar la democracia a Siria, un país que Al-Assad domina de manera brutal ya que pertenece a una minoría religiosa, los alauitas, que sólo representan a un 20 por ciento de la población, mientras que los sunitas son un 70 por ciento y los cristianos un 10 por ciento aproximadamente.

Este es un argumento que cuela muy bien para aludir a un país árabe que el espectador occidental asimila casi inconscientemente con una religión, el islam. Es mucho mejor que recurrir, como hacían antes, al argumento político: el dominio del partido Baas, una organización corrupta y desacreditada. Hoy ese tipo de explicaciones han sido superadas por la imagen de un islam omnipresente. Con Al-Assad al frente, un 20 por ciento de la población domina al resto de la manera que cabe esperar de los islamistas, es decir, de forma intolerante hacia ellos. Esta sería la mejor operación de intoxicación para un periodista que quiera aparentar un mínimo de conocimientos. De hecho es la que utiliza la prensa “de prestigio” internacional.

Esa explicación contrasta con el hecho evidente de la resistencia del gobierno sirio al brutal ataque que está padeciendo y a los intentos de aislamiento internacional. No hay otra explicación que el apoyo que Al-Assad tiene entre la población y lo que es más importante: el apoyo que se ha ganado gracias a la agresión.

En 2013, dos años después del inicio de la guerra, la CIA llevó a cabo una curiosa encuesta que, como es lógico, no tuvo ningún eco, ni siquiera en la prensa árabe, con algunas excepciones (*). Tanto dentro como fuera del país, los sirios dieron una respuesta muy contundente: si en aquel momento se hubieran celebrado elecciones, Bashar Al-Assad las hubiera vuelto a ganar con una amplia mayoría del 75 por ciento del censo electoral.

En Siria no hay una guerra civil. En Siria no hay una oposición moderada. La propia guerra ha hecho que la oposición que existió anteriormente arriara sus banderas para enfrentarse a la nueva situación. Bashar Al-Assad encabeza la oposición al problema capital que tiene Siria ahora mismo, que no es otro que la guerra. Por eso el núcleo de la intoxicación periodística vierte contra él todo su veneno. Casi parece algo personal.

(*) http://www.leconomistemaghrebin.com/2013/05/20/al-assad-serait-reelu-en-2014-avec-75-des-voix-selon-la-cia/

El aluvión de refugiados sirios fue planeado por Turquía y Arabia saudí

Nazanín Armanian

Entre 2011 y agosto de 2014 Turquía había acogido 1,5 millones de refugiados sirios. Otros 40.000 entraron en octubre, y a pesar de su dramática situación, permanecieron en los campos. ¿Por qué, de repente, miles de ellos no sólo deciden salir de Turquía sino que pueden hacerlo, a pesar del cerco militar? ¿Por qué se les dirige a Europa y no a las petromonarquías árabes del Golfo Pérsico o Irán? Eso sí, la Casa Saud ha ofrecido a Alemania la construcción de 200 mezquitas (wahabitas) para que los supervivientes sirios no olviden el terror del Estado Islámico.

Desde 2011, Turquía, Arabia Saudí y Qatar, incapaces de derrotar a Bashar Al Assad, lo han intentado todo con tal de convencer a Barak Obama de la necesidad de acabar con el mandatario sirio. Así, no dudaron en acusarle de derribar un avión turco en junio de 2012, del uso de gases químicos en agosto de 2013 o de ser incapaz de contener al Estado Islámico —monstruo creado por la CIA, el Mosad y el MI6, según el ex empleado de la NSA, Edward Snowden, y financiado por los jeques árabes según Hillary Clinton—, mostrando al mundo, a través del canal catarí Al Jazira, las impactantes imágenes de decapitaciones, de mujeres violadas y esclavas sexuales, de monumentos milenarios destruidos —como el Buda afgano—, y demás barbaries. Y Obama ni caso. ¡Pero si son casi las mismas imágenes protagonizadas por muyahidines (o sea, yihadistas), también Made in CIA, con las que George Bush, hace 15 años, consiguió conmover al mundo e  invadir a Afganistán! En cambio, Obama parece más preocupado por el avance de China que por las peleas vecinales en aquella región.

Todo indica que ambos países deciden inundar Europa de refugiados sirios, provocando conmoción social, y ofreciendo de paso a sus mandatarios el perfecto pretexto para “hacer algo serio por el pueblo sirio”.

Cuando las fotos de los cuerpos de un centenar de adultos sirios asfixiados o congelados en camiones no hirieron las sensibilidades, se intentó de nuevo con la imagen del cuerpo de Alan (“Roca” en kurdo), niño kurdo-sirio ahogado en una playa turca, acompañado del siguiente pie de foto: “Ha muerto porque Occidente no ha eliminado a Assad“, a sabiendas de que toda esta gente huye del terror del Estado Islámico.

¡Y objetivo conseguido! En Londres, Berlín y París ya se baraja bombardear a este devastado país, aunque sea ilegal incluso con sus propias leyes. Sorprende que la misma Angela Merkel que semanas atrás hizo llorar a una niña palestina denegando la petición de asilo para su familia de 5 miembros, se vuelva generosa y acoja a miles de sirios. ¡Hipócritas belicistas! Hasta julio de 2015 Alemania ganó unos 7,9 millones de euros por la venta de armas a los jeques árabes, un aumento del 30% con respecto al mismo periodo de 2014, mientras sus medios de comunicación censuran las imágenes de miles de niños y adultos yemeníes asesinados por las bombas de EEUU y Arabia, quienes además han destruido los depósitos de agua y alimentos, centrales eléctricas y hospitales matando a otras decenas de miles de civiles de hambre, enfermedades y heridas.

Ocultan que su llamada “Guerra Global contra el Terror”, desatada en Afganistán, Pakistán, Irak, Libia, Siria, Yemen, Somalia, Mali, Sudán, etc., ha generado decenas de millones de desplazados. 

Todo cambia en julio de 2015 tras la firma de la paz y el acuerdo nuclear entre Occidente e Irán. Se trata de un cambio cualitativo en el equilibrio de las fuerzas en una región que hasta este momento era favorable a Israel, Turquía y Arabia Saudí. La República Islámica, además de salvarse de un ataque militar de EEUU, había conseguido el compromiso de Obama de no intervenir militarmente en Siria. El rey Salmán de Arabia, temeroso de que Irán con el respaldo de EEUU vuelva a ser el “Gendarme del Golfo Pérsico”, y regrese al mercado del petróleo —por eso sigue manteniendo bajos los precios del crudo—, en su  encuentro con el presidente de EEUU en la Casa Blanca —durante la “crisis de refugiados sirios”— no daba crédito al leer la declaración final de la visita: no hubo ni una sola mención a Irán ni a sus fechorías en Siria y Yemen.

De modo que Ankara y Riad están presionando a los europeos para que pongan fin al Estado sirio, y les urge por los siguientes motivos:

– La situación económica de ambos países ya no les permite seguir financiando a los rebeldes armados.

– La negativa de Assad de aceptar los planes de paz de Irán y Rusia —que preveían elecciones anticipadas y un periodo de transición, sin asignar un papel al presidente en el futuro del país— ha cerrado las vías de una salida menos dramática a la crisis política. Él, que ya es historia, ahora se enfrenta al Plan de Obama: su salida del poder (exiliarse), y la instauración de una administración dirigida por los oscurantistas Hermanos Musulmanes. En mayo pasado, EEUU y Turquía acordaron crear una zona de exclusión en tierra siria, supuestamente para proteger a los civiles, que servirá de base militar para los contras sirios y de acoger a los refugiados. Existe también un “Plan Joe Biden”, vicepresidente y candidato demócrata para las presidenciales de 2016, que es consciente que para ganar a Assad éste no debe sobrevivir a Obama, para lo que propone balcanizar el país en zona alauita, kurda y sunita.

Con el caos controlado por el Pentágono en Oriente Próximo, entre los 12 objetivos de acoso a Siria están el cortar las Rutas de la Seda diseñadas por China y seguir chantajeando a Irán, país que está perdiendo también al Líbano, su otra  “profundidad estratégica”, por la crisis política generada por el movimiento indignado de “Apestáis”.

Por su parte, Tayyeb Erdogan convertirá en pesadilla el sueño de los kurdos sirios de fundar su autonomía en el norte del país, mientras que con el ruido mediático de la crisis de refugiados desvía las miradas de la guerra desatada contra los kurdos de su país.

Quienes exigen una intervención militar en Siria para paralizar la huida de los sirios de su tierra ocultan al menos cuatro hechos:

a) Que desde 2012, EEUU, Gran Bretaña, Francia, Turquía e Israel llevan bombardeando este país, además de suministrar armas y dinero a los contras sirios. Según WikiLeaks, Washington, a través de acciones encubiertas, intenta debilitar y derribar su Gobierno desde 2006. Con tantas potencias en el ajo, ¿cómo es posible que se siga diciendo que es una “guerra civil”?

b) Que un ataque militar generaría más refugiados: el asesinato de Moammar al Gadafi fue el inicio del éxodo de los libios y la muerte de miles de sus ciudadanos en el mar.

Las situaciones apocalípticas generadas por la OTAN en los países agredidos ha hecho que sus dictadores asesinados se conviertan automáticamente en mártires, patriotas y mitos populares. La guerra es peor que el régimen de Bashar al Assad, y aunque acabe con otro “chico malo” de EEUU, será también el fin del Estado-Nación sirio.

Fuente: http://blogs.publico.es/puntoyseguido/2967/

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