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Blair reconoce la responsabilidad del imperialismo en el surgimiento del Califato Islámico

En una entrevista que emitirá hoy la cadena de televisión CNN, el antiguo Primer Ministro británico Tony Blair reconocerá que hay “elementos de verdad” en la tesis de que la invasión de Irak en 2003 dio lugar al nacimiento del Califato Islámico.

La entrevista se ha grabado como parte de un documental titulado “Long Road To Hell” (El largo camino al infierno) que la CNN difundirá el próximo martes.

El laborista Tony Blair era Primer Ministro cuando en compañía de Bush y Aznar, denominado “el trío de las Azores”, invadieron Irak para derrocar a Sadam Hussein. Ahora se disculpa por primera vez por aquellos “errores”.

Ante las cámaras, el presentador Fareed Zakaria le pregunta a Blair si la invasión de Irak causó el surgimiento del Califato Islámico y la respuesta literal de Blair es: “Creo que hay elementos de verdad en esa historia. Usted no puede decir que aquellos de nosotros que acabamos con Saddam en 2003 no somos responsables de la situación de 2015.

Blair también reconoce que cometieron “errores” de planificación del operativo de ataque, pero se excusa torpemente aduciendo que la información que les proporcionaron era equivocada.

Luego el presentador le pregunta si se sintió frustrado una vez que comprobó que Saddam Hussein no tenía las armas de destrucción masiva con las que justificaron la agresión. Blair balbucea torpemente y vuelve a disculparse por otro de sus “errores”, que en realidad no es suyo: fueron sus servicios de información, que les informaron mal. Pero si esos servicios son tan torpes, ¿por qué no dimiten?

Otro “error”: tampoco entendieron lo que ocurriría una vez que aplastaron al régimen de Saddam. Sin embargo, no se disculpa por haberlo derribado.

De una manera indirecta lo que Blar quiere decir es que aceptaron la causa, la caída de Saddam, pero no el efecto de la misma, la aparición del Califato Islámico, lo cual parece inverosímil. No es creíble que tres gobiernos (Bush, Blair y Aznar) no fueran capaces de ver más allá del derrocamiento del gobierno de Bagdad.

¿Tampoco fueron capaces de prevenir el medio millón de muertos que ocasionó la guerra y la posterior ocupación militar del país?

A diferencia de los lacayos hispánicos, el presentador de la CNN no se corta ni un pelo y le lanza a Blair: ¿cómo se siente cuando a Usted le califican de criminal de guerra?

Como buen sicópata burgués, a Blair no le afecta el río de sangre, ni entiende lo que es la moral. Se aferra a la concepción cristiana del “mal menor” y para eso busca alguna comparación con otro crimen aún más grande, Siria, en cuya guerra (“inacción”, dice Blair) también están muriendo centenares de miles de personas.

Pero en un país democrático como Gran Bretaña hay algo aún mejor que la inmoralidad cristiana que santifica el “mal menor”: unas buenas elecciones lavan la cara y la conciencia del más asqueroso político de tres al cuarto. Es el segundo argumento que Blar menciona “de pasada”: después de la invasión de Irak yo gané unas elecciones generales. Las masas aplauden mis crímenes. Es más, Blair casi podría estar tentado de decir que si las masas le votan, los crímenes dejan de ser tales. Es posible que los únicos criminales sean los que pierden las elecciones (o los que no concurren a ellas).

Las declaraciones de Blair rectifican otras que hizo con anterioridad. Nunca se había mostrado tan abierto como ahora. En 2007, cuando dejó su cargo de Primer Ministro, dijo lo contrario: “No creo que debamos disculparnos por lo que hicimos en Irak”.

¿A qué se debe?, ¿por qué hace tales manifestaciones a un medio americano y no a uno británico?, ¿por qué ahora? La respuesta está en la llamada investigación Chilcot sobre la agresión británica a Irak, que a comienzos del año que viene deberá presentar sus conclusiones.

Inicialmente la investigación se trató de llevar en secreto en Gran Bretaña y desde luego que en España absolutamente nadie -que sepamos- ha informado acerca de ello, a pesar de la intervención oficial del gobierno del Partido Popular en la agresión a Irak.

Se callan como lo que son: como perros de pre(n)sa.

Quién lucha y quién ayuda al Califato Islámico

Manuel E. Yepe

“Estados Unidos está perdiendo con rapidez el mínimo respeto de que gozaba en todo el mundo su política internacional. La propaganda de Estados Unidos se está volviendo cada vez más infantil. Cualquier persona racional, mínimamente informada se asombra por el volumen de declaraciones ridículas, engañosas, falaces y absurdas que constantemente emiten altos funcionarios de Washington”, según criterio del analista geopolítico Steven MacMillan, editor de la revista The Analyst Report, en un trabajo especial para la publicación digital “New Eastern Outlook” publicado el reciente 12 de octubre.

Uno de los últimos y más grotescos episodios de este fenómeno fue cuando el presidente estadounidense, Barack Obama, intentó argumentar la falacia de que los ataques aéreos rusos contra el supuesto Califato Islámico en Siria solo están resultando en el fortalecimiento de esta organización terrorista.

Según el presidente estadounidense, la oposición moderada en Siria será una necesidad para que pueda haber una transición política, pero la política rusa está conduciendo a este sector de la ciudadanía a la clandestinidad, creándose una situación que fortalece al Estado Islámico.

Pero la realidad es que los ataques de Rusia han debilitado seriamente al Califato Islámico y a las demás fuerzas terroristas en Siria al bombardear sus almacenes de armamento, campos de entrenamiento, centros de comandos terroristas y otros objetivos claves.

Sobre todo, por comparación de sus resultados con los de la campaña de la coalición encabezada por Estados Unidos, los ataques aéreos rusos han desenmascarado la falacia de que Califato Islámico estaba siendo golpeando efectivamente y a poner en duda las verdaderas intenciones de las acciones de los ataques de la coalición occidental liderada por Estados Unidos.

La genialidad diplomática de Rusia ya había superado a Occidente en las relación con Siria en 2013, cuando Moscú condujo al gobierno sirio a renunciar a su arsenal de armas químicas y así evitar una invasión en gran escala que preparaban las fuerzas occidentales.

Obviamente, la narrativa occidental de que hay terroristas “moderados” combatiendo en Siria en quienes se puede confiar y que se les debe armar, es una falacia total y siempre lo ha sido.

En realidad, nunca ha habido moderados en el conflicto sirio. Estados Unidos se lamenta de que Rusia bombardee a sus protegidos, que son los salafistas, la Hermandad Musulmana y el AQI (Al Qaeda en Irak) que coincidentemente son las principales fuerzas que conducen la insurgencia en Siria, según lo aseguraba en 2012 un informe de inteligencia de la DIA (Agencia de Inteligencia de la Defensa de Estados Unidos), recientemente desclasificado.

Un sólo día después que numerosos países, incluyendo a Estados Unidos, acusaran a Rusia de haber atacado a civiles en Siria, Washington debió reconocer que sus fuerzas habían cometido un crimen de guerra al bombardear un hospital en Afganistán que era operado por la ONG Médicos sin Fronteras, provocando 19 civiles (tres niños incluidos) muertos y 37 heridos.

De ahí que en los propios Estados Unidos han comenzado a aparecer voces de gran peso político en la superpotencia que están aconsejando una óptica diferente en la nueva situación.

El ex secretario de Estado de Estados Unidos, Henry Kissinger, analiza en un artículo publicado en el “Wall Street Journal” que el operativo antiterrorista ruso dirigido contra el Estado Islámico en Siria “ha acabado con el orden político en la región de Medio Oriente liderado por Washington a lo largo de 40 años. La Casa Blanca debe actuar de manera más constructiva y reconocer que la destrucción del Califato Islámico es más importante que derrocar al régimen de Bashar al Assad”.

“Estados Unidos ya ha aceptado el papel militar de Rusia y, a pesar de lo triste que esto sea para los arquitectos del sistema en 1973, la atención actual en Medio Oriente debe permanecer centrada en lo esencial y el Gobierno norteamericano a reconocer la necesidad de dialogar con otras grandes potencias”, declaró el ex canciller de Estados Unidos.

Según Kissinger, Estados Unidos debe acabar de entender, que “la principal preocupación de Moscú consiste en evitar que el colapso del régimen de Assad pueda reproducir el caos de Libia, imponer el poder del Califato Islámico en Damasco y convertir a toda Siria en un paraíso para terroristas, que posteriormente podría extenderse a las regiones musulmanas dentro de Rusia, en el Cáucaso y en otros lugares”.

“Pero cualquiera que sea su motivación, las fuerzas rusas ya están en la región y su participación en las operaciones de combate constituye un desafío a la política norteamericana en Oriente Medio a una escala jamás vista al menos a lo largo de cuatro décadas, aseveró.

Fuente: http://www.cubadebate.cu/opinion/2015/10/22/quien-lucha-y-quien-ayuda-al-estado-islamico/

El yihadismo de rostro humano

El Frente Islámico es una organización diferente del Califato Islámico. Surgió en noviembre de 2013 de la unión de otras siete fuerzas opositoras al gobierno de Al-Assad.

Es el grupo más numeroso que lucha contra el gobierno de Siria. Sus efectivos se pueden estimar entre 50.000 y 80.000 milicianos y el dinero procede de Turquía, Qatar y, muy especialmente, de Arabia saudí. Algunos de sus miembros, como los que proceden del Frente Islámico de Liberación, están muy cercanos a la Hermandad Musulmana.

Pero el componente más importante del Frente Islámico es el movimiento salafista Ahrar Al-Sham (“los hombres libres de Siria”). El nombre procede de que la mayor parte de los dirigentes de la organización fueron liberados por el gobierno de Damasco al comienzo de la Primavera Árabe, en un intento de apaciguar los ánimos, por un lado, y de demostrar que la oposición “moderada” no era otra cosa que Al-Qaeda y, por lo tanto, la CIA misma, por el otro.

Consiguió lo segundo, pero no lo primero: los antiguos “presos políticos” sirios pasaron inmediatamente a encabezar los diferentes grupos armados.

Lo mismo que al Califato Islámico, al Frente Islámico también le gusta referirse a Siria como “Sham” (Levante), que es en realidad “la gran Siria”, un territorio que alcanza a Palestina, Líbano, Jordania y parte de Kurdistán turco.

Uno de los dirigentes de Ahrar al-Sham y el Frente Islámico fue Abu Jaled Al-Suri, un delegado enviado por Al-Qaeda a Siria para unir a los distintos grupos yihadistas.

Fracasó y fue asesinado el 23 de febrero de 2014 por el Califato Islámico. Inmediatamente después Ayman Al-Zawahiri le rindió el tributo que corresponde a un dirigente de Al-Qaeda, incluido un vídeo grabado en un campo de entrenamiento en Afganistán en el aparece junto a Bin Laden y al propio Al-Zawahiri.

El asesinato de Al-Suri fue una guerra dentro de otra. En realidad en Siria hay muchas guerras diversas, casi tantas como facciones opositoras al gobierno. Por ejemplo, en setiembre de 2014 Ahrar Al-Sham perdió a 47 de sus dirigentes militares y religiosos en un atentado cuando estaban reunidos en el sótano de una casa en Idlib.

Una potente explosión destruyó la vivienda por completo. Entre los escombros apareció el cadáver de su máximo dirigente, Hassan Abbud, cuya memoria también fue reivindicada en la cuenta de Twitter de Al-Qaeda. A Al-Hamawi le sucedió Hashem el-Sheikh, alias Abu Jaber, al que vemos en la foto de abajo.

Las diferencias entre el Frente Islámico y el Frente Al-Nosra sólo se pueden apreciar con un microscopio de alta resolución. Algunas fuentes dicen que el Frente Islámico está “infiltrado” por el otro Frente. Una de las escasas diferencias entre ambos es que el Frente Islámico se opone al “internacionalismo” de Al-Qaeda y pretende crear una alternativa “nacional” al actual gobierno de Damasco.

Quizá el dirigente español de Ahrar Al-Sham, Labib Nahhas, lo haya explicado bastante bien en un artículo publicado el 10 de julio en el  en el que llamaba a Estados Unidos a revisar su punto de vista sobre los yihadistas y se decidiera a apoyar a los sunitas que combaten tanto al Califato Islámico como al gobierno de Bashar Al-Assad. Nahhas decía que su organización no tenía ningún vínculo con Al-Qaeda, ya que sus ambiciones eran exclusivamente sirias.

Para otros, se trata de disfrazar el muñeco para llevar agua al molino de Al-Qaeda. A comienzos de 2014, Ahrar Al-Sham logró la liberación de Mohammed Haydar Zammar, un miembro de Al-Qaeda que estaba encarcelado por el gobierno de Damasco, acusado de formar parte de la célula de Hamburgo encargada de reclutar a los secuestradores de los vuelos de los aviones que se estrellaron contra las Torres Gemelas en 2001.

Ambas organizaciones, el Frente Islámico y el Frente Al-Nosra, colaboran en el terreno militar, como en la toma de Idlib, que llevaron a cabo conjuntamente en marzo de este año. Fue un importante revés para el gobierno de Damasco y, posiblemente, uno de los detonantes de la intervención rusa en Siria.

Uno de sus dirigentes actuales, Zahran Allush, es hijo del jeque Abdallah Alushe, un predicador salafista de Damasco. Nacido en Duma, dirigió la milicia Liwa Al-Islam, que reivindicó el atentado cometido en Damasco en 2012 en el que falleció la cúpula militar del gobierno sirio, entre ellos el ministro de Defensa.

Es muy posible que el atentado, también reivindicado por el “Ejército Libre”, fuera obra de la CIA y que Allush quisiera apuntarse el mérito. Pero después del atentado apareció en la televisión libanesa diciendo que no era partidario de la democracia y que no la quería.

También rechaza las reivindicaciones de los kurdos. En una declaración posterior a su fundación, el Frente Islámico anunció que su objetivo es crear un Califato Islámico. La diferencia es que el Califato Islámico ya se considera como tal.

En un vídeo publicado en internet en 2013, titulado “Anuncio del muyahidin Zahran Allush a la comunidad musulmana sobre el desafío de los rafida”, una expresión que se puede traducir como “renegados”. Con ella se refería a la minoría alauita de Siria, de la que había que “limpiar” el país:

“Los muyahidines de Sham limpirán la porquería de los rafida y del rafidismo fuera de Sham, la limpiarán para todos, si dios quiere, hasta que el país de Sham se vea libre de la porquería de los Majus que han combatido la religión de dios”, dice en el vídeo(1).

En julio de 2013 otro de los dirigentes del Frente Islámico llamó a atacar a las viviendas y ciudades alauitas. Le hicieron rectificar una semana después (2). Necesitan parecer moderados para diferenciarse del Califato Islámico, pero apenas lo consiguen.

Si Arabia saudí ha pretendido disimular algo con la creación del Frente Islámico, es evidente que no lo ha conseguido. Apesta a la canalla Al-Qaeda/Frente Al-Nosra. Es el mismo rompecabezas de grupos y grupúsculos que se impuso en Libia tras el asesinato de Gadafi. El mismo laberinto de sangre. No es un intento de retornar a la “gran Siria” unificada del pasado sino de repartírsela en pedazos.

Cuando dicen que los rusos no sólo bombardean al Califato Islámico, se deben referir a grupos de este tipo.

(1) http://youtu.be/ZhlazMjqVME
(2) http://www.al-monitor.com/pulse/originals/2013/08/syria-opposition-alawite-massacres-sectarianism.html
Foto de familia del Frente Islámico, de izquierda de derecha:
Zahran Allush, Liwa Al-Islam, Frente Islámico
Ahmed Eissa el-Sheikh, Brigada Suqur Al-Sham, Frente Islámico de Liberación
Hashem el-Sheikh (alias Abu Jaber), Ahrar Al-Sham

La estrategia de Putin en Siria es un desafío para la OTAN

Sam Jones

La intervención militar rusa en Siria es un recordatorio de la renovada decisión que tomó Moscú de mantener su influencia en Medio Oriente. Pero más allá del inmediato resultado de la guerra civil allá, los jefes militares de la OTAN ahora lo ven como una jugada estratégica más amplia que hace Vladimir Putin para desafiar a Occidente.

Según un alto funcionario civil de la OTAN, el Mediterráneo «es un espacio otra vez en disputa». «Tenemos que estar preparados para que Rusia sea [en Siria] un factor por un largo tiempo», aseguró Alexander Vershbow, subsecretario general de la OTAN a Financial Times.

El despliegue ruso para combatir fuerzas rebeldes anti Assad es un desafío inmediato para Occidente. Pero la presencia permanente y perjudicial de Moscú en el sur del Bósforo es a largo plazo, aseguró Vershbow. «Tenemos que pensar en las consecuencias de esta progresión en el este del Mediterráneo y en la capacidad de esas bases aéreas», agregó.

Rusia no tiene ninguna presencia de consideración en el Mediterráneo desde el fin de la Guerra Fría. Y la falta de inversión hasta hace poco en la deteriorada flota del Mar Negro, con base en Crimea, llevó a muchos planificadores de estrategias militares a ignorar el escenario completo como una posible fuente de preocupación cuando se trata de Moscú.

La renovada presencia de Rusia podría ser altamente perturbadora: abre toda la frontera sur de la OTAN a la provocación rusa mientras amenaza con restringir la «libertad de navegación» que permite a la OTAN desplegar fácil y rápidamente activos militares. Por ejemplo, para EE.UU. podría complicar su capacidad de proyectar poder naval en el Golfo. Habría sido mucho más difícil para la OTAN planificar la decisión de intervenir en el conflicto libio en 2011.

Hay otras repercusiones: el regreso de Rusia al Mediterráneo de repente coloca a todo Europa dentro del alcance de su arsenal de misiles. Con una ampliada flota hasta ahora en el sur, el acuerdo de cooperación naval que hace poco selló Rusia con Chipre también presenta nuevos desafíos.

Los activos rusos de guerra electrónica y vigilancia ahora tienen el potencial de ser legal y regularmente acercados a la base de la Fuerza Aérea Real Británica en Akrotiri, que alberga una de las estaciones de escucha más importantes de la OTAN.

«El despliegue para respaldar a Assad no es el final de la historia», dijo Jonathan Eyal, director internacional en el Royal United Services Institute en Londres. «Este es realmente un giro fundamental en la postura rusa que se prolongará en el tiempo».

Rusia no sólo comenzó un extensa serie de mejoras en las instalaciones de Latakia y Tartus, sino que también por primera vez desde la guerra fría ha reconstruido su flota mediterránea. Los funcionarios de la OTAN admiten que no hay una «estrategia para el sur» similar a los recientes esfuerzos de la alianza en Europa oriental, donde desarrolló una variedad de respuestas apuntadas a contrarrestar la beligerancia rusa tras su intromisión en el este de Ucrania. La segunda cumbre semestral de la alianza, que se llevará a cabo en Varsovia en julio de 2016, esos temas dominarán las discusiones.

Fuente: http://www.ft.com/cms/s/0/cec668a8-7714-11e5-933d-efcdc3c11c89.html

El terrorismo respetable del Frente Al-Nosra en Siria

La cadena de telebasura Cuatro lleva desde el fin de semana difundiendo noticias falsas sobre el enorme número de refugiados que causan los bombardeos rusos que, según dicen, están dirigidos contra todos aquellos que se oponen al gobierno de Al-Assad, sobre todo contra la población civil, que huye despavorida.

Presentan la guerra como si el Califato Islámico fuese la excusa para que, con ayuda de los rusos, el gobierno masacre a la oposición, que ya no se atreven a calificar de “moderada”. Como los demás, medios, la Cuatro es un altavoz de la guerra sicológica, que es una parte de la guerra misma.

Hace unos pocos días Alain Rodier, un antiguo miembro del servicio de inteligencia militar francés, lo volvió a explicar en Le Figaro con bastante claridad: “Es exacto decir que el 80 por ciento de los golpes de los rusos se dirigen contra movimientos que no son el Califato Islámico. Sólo hay que añadir que la mayor parte de ellos dependen de Al-Qaeda”.

La intoxicación informativa de la cadena Cuatro presenta la guerra de Siria como una dualidad entre el gobierno y el Califato Islámico. Uno de los objetivos de ese formato de campañas es que otro tipo de organizaciones, como el Frente Al-Nosra, pasen desapercibidas.

Es una campaña de imagen que el imperialismo está coordinando con los dirigentes del Frente. Sin embargo, los propios imperialistas no están de acuerdo entre ellos sobre el papel que debe jugar. Por ejemplo, mientras el ministro francés de Asuntos Exteriores, Laurent Fabius, decía en 2012 que el Frente estaba desempeñando “un buen papel”, Estados Unidos lo incluía en el listado de organizaciones terroristas.

Inicialmente el Frente Al-Nosra nació como la rama siria del Califato Islámico, del que se separó en 2013, hasta el punto de liarse a tiros entre ambos. Hoy es la rama siria de Al-Qaeda y dispone de unos efectivos que oscilan entre 6.000 y 15.000 terroristas, incluyendo a los extranjeros, que son una parte tan importante de sus milicianos que en el interior de Siria la consideran como una organización foránea.

No es, pues, el grueso de las fuerzas que se oponen a Al-Assad ahora mismo y es difícil que lo consigan, aunque están haciendo esfuerzos en esa dirección. En marzo de este año se aliaron con Ahrar Al-Sham y otros grupos para crear el llamado “Ejército de la Conquista” que puede llegar a agrupar unos 30.000 efectivos.

Sus apoyos exteriores proceden de Arabia saudí, Qatar y Turquía y el grueso de sus tropas se concentran en torno a Idlib, donde han logrado frenar una reciente ofensiva del ejército regular.

En mayo su máximo dirigente, Abu Mohammad Al-Joulani, concedió una entrevista a la cadena de televisión Al-Jazira que puede ayudar a explicar el reciente giro de las informaciones imperialistas sobre la guerra de Siria.

Según Al-Joulani, han recibido órdenes procedentes de Ayman Al-Zawahiri, es decir, de la dirección de Al-Qaeda de no atacar a occidente una vez que acabe la guerra de Siria. Este tipo de declaraciones indican que el Frente trata de convertirse en el pivote de la lucha contra el gobierno de Damasco, un aliado fiel capaz de hacer un “buen uso” de la ayuda que reciban del imperialismo.

Las atrocidades del Califato Islámico han dejado al Frente Al-Nosra como el terrorismo respetable y moderado que tanto gusta a los demagogos de la cadena Cuatro. Deberían recordar los atentados suicidas que han cometido en Damasco en los que cientos de personas han muerto descuartizadas.

Son noticias olvidadas, como el atentado cometido el 1 de junio del año pasado por un estadounidense de 22 años de edad miembro del Frente Al-Nosra, que hizo estallar un camión cargado de explosivos en un atentado suicida.

Veamos este reciente titular de El País: “Al menos seis muertos en un atentado suicida en Damasco. El frente Al Nusra, filial de Al Qaeda en Siria, asume la autoría del ataque” (1 de febrero de este año).

Si el atentado suicida se hubiera cometido en Madrid, la prensa española se hubiera cuidado bien de no calificarlo como un “ataque”. ¿Verdad? Las noticias cambian bastante cuando por arte de magia los medios españoles convierten al terrorismo en algo moderado y respetable.

YouTube censura un canal palestino en Cisjordania

Por presiones de Israel, YouTube cerró la semana pasada el canal oficial del movimiento de resistencia palestino Hamas en la Cisjordania ocupada.

En dicho canal los palestinos publicaban producciones audio-visuales políticas y culturales.

El cierre coincide con la amenaza por parte de Israel de impedir que Hamas utilice las redes sociales para promover una nueva “intifada” en los territorios ocupados.

Hace algunos días Youtube ya suprimió el vídeo “Una hermana valiente” que narra el heroísmo de las mujeres que lucharon contra la profanación de la mezquita de Al-Aqsa en Jerusalén.

El cierre definitivo del canal se produce después de la difusión de un vídeo titulado “Somos los soldados de dios” que tuvo un enorme éxito de difusión, ya que se dobló al hebreo para que también lo pudieran ver los israelíes.

YouTube, que es propiedad de Google, censura muchos vídeos por diferentes motivos, entre ellos los políticos. Hace un año censuró un vídeo que exponía las atrocidades cometidas por la oposición “moderada” que apoya Estados Unidos y al que se accedía desde las cuentas pirateadas de Obama en Twitter y Facebook.

La excusa fue que el contenido era repugnante; la verdad es que demostraba lo poco que se “moderaba” la oposición en Siria.

Rusia prueba en Siria su armamento más sofisticado

Los misiles que lanzaron los rusos desde acorazados del Mar Caspio eran 3M-14T Kaliber, la última tecnología en disparos de largo alcance.

También es la primera vez que entran en combate los helicópteros rusos Mil Mi-28 NE que acompañan la ofensiva del ejército regular sirio.

El ejército irakí ha renunciado a la compra de helicópteros estadounidenses AH-64 D para equiparse con estos nuevos helicópteros rusos, capaces de volar a una velocidad superior a 300 kilómetros por hora y lanzar más de 50 misiles de distintos tipos.

Los nuevos equipos de guerra electrónica han permitido que el gobierno de Damasco concentre sus fuerzas de manera secreta en los ejes de Latakia a Idlib, Hama y Homs, llegando hasta la autovía M5 que une Damasco con Alepo.

En el centro y oeste de Siria, los tanques que comandan la ofensiva del ejército regular están equipados con un sofisticado sistema electro-óptico Shtora-1 que impide que los yihadistas puedan ser informados desde los satélites que Estados Unidos tiene en el espacio del momento de la llegada del ejército regular.

Hasta la entrada en acción de Shtora-1, los yihadistas machacaron a los tanques del ejército sirio con los misiles anticarro BGM-71 TOW que les regaló el Pentágono. Ahora dichos tanques están blindados electrónicamente contra los misiles estadounidenses, tanto si se disparan guiados por infrarrojos, como por láser, lo que servirá a la OTAN de aviso para navegantes…

El equipo Shtora-1 puede ir montado sobre un tanque o sobre cualquier vehículo blindado y, entre otras cosas, impide a los misiles calcular la distancia de tiro.

Es un blindaje electrónico que recubre al vehículo desde cualquier ángulo. Incluso está dotado de lanzagranadas que crean una especie de pantalla que los sistemas de guiado de misiles no pueden atravesar.

El ejército regular sirio inicia el asalto de Alepo

Esta mañana el ejército regular ha lanzado el asalto sobre el sur de Alepo con apoyo de combatientes de Hezbolá y de Irán, en el inicio de la ofensiva sobre esta ciudad del norte de Siria en la que aún viven unos dos millones de personas.

«Esta es la batalla prometida», han precisado fuentes militares sirias, añadiendo que el grueso de las tropas terrestres está compuesto por soldados sirios, que han estado apoyadas por los bombardeos de la aviación rusa. «El grueso es el ejército regular», ha subrayado.

Las fuerzas gubernamentales han aprovechado los bombardeos aéreos iniciados por Rusia el pasado 30 de septiembre para iniciar ofensivas contra las fuerzas insurgentes en Hama, Homs y al este de Damasco. Por ahora, las ofensivas se están centrando más en el oeste, mientras que el este del país sigue en manos de Califato Islámico.

Alepo, un centro comercial e industrial cerca de la frontera con Turquía, era la mayor ciudad de Siria antes de la guerra. El control de la ciudad está repartido entre el gobierno y los yihadistas.

Esta es la primera vez que combatientes iraníes han participado a tal escala en la guerra, aunque sus número es modesto en comparación con las del ejército regular.

Hezbolá, que ha apoyado a Al-Assad en varias batallas durante la guerra civil, ha dicho que el Ejército está realizando una «vasta operación militar» con apoyo de aviones de combate rusos y sirios, sin mencionar a sus propios combatientes.

Esta semana Irán ha enviado a miles de efectivos a Siria para reforzar la ofensiva en marcha en la provincia de Hama y con vistas al asalto sobre Alepo.

Irán ha dicho que ha enviado armas y asesores militares para apoyar a Al-Assad, pero ha negado el envío de tropas. En la última semana, medios iraníes han informado de la muerte en Siria de tres oficiales de la Guardia de la Revolución iraní.

Hossein Hamedani, un subcomandante, murió cerca de Alepo y los otros dos oficiales han muerto combatiendo al Califato Islámico. También han muerto en Siria dos altos cargos de Hezbolá en la última semana.

Rectificando una información errónea sobre la guerra de Siria

Un lector ha criticado el artículo que publicamos el miércoles, titulado “Al-Assad encabeza una amplia coalición política contra el yihadismo” y hay que decir que tiene razón en casi todo lo que dice: el artículo es erróneo y, sobre todo el título, mueve al equívoco, así que debemos rectificar a fondo dicha “información” porque el gobierno de Siria no forma parte de la alianza llamada “Fuerzas Democráticas Sirias” y, en consecuencia, no puede encabezarla.

Además, aprovechamos la ocasión para ir incluso más allá en lo que la guerra de Siria replantea, más allá de las batallas sobre el terreno, que es la existencia de distintas fuerzas contendientes que no son ni los yihadistas ni el gobierno de Al-Assad en las que muchas veces se resumen las informaciones.

Es lo que los imperialistas califican como “oposición moderada”, cuya existencia niegan algunos, como el embajador de Siria en Moscú recientemente, para decir que no son “moderados” o que no son tales “fuerzas” porque, como es corriente, nadie considera como tal a quien carece de relevancia, especialmente de relevancia militar en el caso de una guerra como la de Siria.

Esas “terceras fuerzas” son, en gran parte desconocidas. Cuando el lunes nos llegó la información sobre la constitución de las “Fuerzas Democráticas Sirias” a través de Skynet, estábamos trabajando en un artículo sobre el asunto y sobre la necesidad de que el gobierno de Damasco constituyera una alianza de esas características.

En cierta forma hay que reconocer que el gobierno ya reúne a diferentes facciones, que desde el inicio de la guerra en 2011 se ha esforzado en ampliarla (“a la fuerza ahorcan”) y que está siendo presionado a ello por Rusia.

Al día siguiente, martes, tuvimos la confirmación de la noticia de fuentes árabes apuntando sobre su importancia, dado el pronunciamiento de Mogherini, y sobre el hecho de que el “beneficiario” de dicha alianza era Al-Assad.

Nos ocurrió lo mismo que a nuestras fuentes: confundimos nuestros deseos con la realidad, pensando que se había formado la coalición en la que trabaja el gobierno.

Es el nudo de la guerra ahora mismo, el aspecto político y programático de la misma sobre el que los imperialistas cuestionan a Rusia cuando hablan de la “oposición moderada”: ¿van a bombardear a todos aquellos que se oponen al gobierno de Damasco?, ¿cuál es exactamente la estrategia de Rusia en Siria?

Nuestro punto de vista al respecto es el siguiente: a pesar de que la noticia no sea cierta, en Siria se va a producir un reagrupamiento de fuerzas en torno al gobierno actual, posiblemente con una ampliación del mismo, en el que participarán fuerzas que hoy parecen muy alejadas de él, e incluso contrarias a él, como las recién constituidas “Fuerzas Democráticas Sirias”.

En la mañana de hoy Ria Novosti confirma de nuevo que ese es el proyecto de Rusia en Siria:

“Rusia ha instado varias veces al diálogo político para acabar con la crisis siria y ha abogado por las negociaciones con todas las facciones de la oposición, entre ellas el autodenominado Ejército Libre Sirio (ELS); con este fin incluso solicitó ayuda a Gran Bretaña y EEUU para contactar con el ELS.

“Sin embargo, los países occidentales evitan debatir con Rusia la formación de un frente común contra el EI, según sostuvo el canciller Serguei Lavrov, y se niegan a cooperar por motivos políticos”.

El hecho de que en la coalición participen fuerzas apoyadas por Estados Unidos no va a ser un obstáculo. Hay varias razones que mueven a pensar así, entre ellas que ahora mismo existe algún tipo de acuerdo de fondo entre ambas potencias, Estados Unidos y Rusia, sobre la guerra de Siria.

Pero por heterogéneo que sea el espectro, el derecho de admisión va a tener sus límites, que estarán seguramente en el Califato Islámico y el Frente Al-Nosra.

Ahora bien, del mismo modo que hasta ahora esas fuerzas se han ido agrupando en torno a la oposición contra Al-Assad, en el futuro se va a producir el efecto contrario: una disgregación de la oposición que, al tiempo que se desmilitarice pasará progresivamente al bando contrario.

Rusia no hubiera intervenido en apoyo del gobierno de Damasco sin un acuerdo previo con él acerca del final de la guerra. La esencia del mismo es que la posguerra va a girar en torno a dicho gobierno y no a su derrocamiento, lo cual significa que la política rusa, como veremos, no es equiparable a la de Estados Unidos. Siria no se va convertir en un nuevo Afganistán, ni un nuevo Irak, ni una nueva Libia.

Al-Assad encabeza una amplia coalición política contra el yihadismo

Además de militar y diplomática, la guerra contra el yihadismo en Siria tiene un componente político importante que siempre ha existido de hecho pero que sólo ahora, cuando el ejército regular avanza, aparece con mucha más claridad.

El gobierno de Damasco no combate en soledad sino que ha creado una alianza con fuerzas nacionales (kurdos) y religiosas (cristianos).

La principal milicia kurda YPG (Unidades de Protección del Pueblo Kurdo) ha formalizado una alianza con el gobierno con el nombre de “Fuerzas Democráticas Sirias”, en el que también se ha integrado el grupo Burkan Al-Furat, mayoritariamente árabe.

En Siria está apareciendo un nuevo escenario que repercutirá más allá de la guerra, en las negociaciones de paz, en la transición y, en definitiva, en una nueva correlación de fuerzas interiores, hasta ahora oculta detrás de una agresión internacional.

Los protagonistas no volverán a ser los mismos, como ha reconocido Federica Mogherini, la responsable diplomática de la Unión Europea. La creación de las Fuerzas Democráticas Sirias “cambia el dato”, dijo ayer, añadiendo que hay que coordinar “las intervenciones en el conflicto”. No aclaró qué es lo que hay que coordinar ni quién se va a encargar de ello, seguramente porque no lo sabe.

No obstante, el uso del plural ya pone de manifiesto que en Siria empiezan a aparecer actores de los que nadie ha hablado antes y, por lo tanto, son posibles muchas combinaciones, que van más allá de la guerra.

Como es característico en Oriente Medio, esas combinaciones recurren a padrinos foráneos, por lo que quienes, como Turquía, han apostado por el caballo perdedor, pueden quedarse fuera de juego, salvo que las próximas elecciones saquen a Erdogan del gobierno de Ankara. Hasta la fecha Erdogan ha apostado por promover el yihadismo en Siria y por catalogar a YPG como la sucursal siria del PKK, es decir, como una organización terrorista.

Erdogan es la versión yihadista de la Audiencia Nacional. Tiene tal paranoia con Bashar Al-Assad y con los kurdos, al mismo tiempo, que ve terroristas, brazos, tentáculos y “entorno” por todas partes. Está tan desesperado por acabar con el terrorismo que no hace otra cosa que promocionarlo.

Va a acabar muy mal. Será el cazador cazado. Culpar al Califato Islámico por el último atentado de Ankara, que ha costado casi 100 vidas, es como culparse a sí mismo.

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