La web más censurada en internet

Etiqueta: Oriente Medio (página 103 de 133)

Inminente reanudación de los bombardeos rusos en Siria

Serguei Shoigu, ministro ruso de Defensa
La tregua se ha acabado y el Kremlin ha decidido reanudar sus ataques contra las posiciones de los terroristas en Siria en las próximas horas. El ministro de Defensa ruso, Serguei Shoigu, afirmó que “la hora cero” del inicio de estos ataques tendrá lugar en pocos días.

Los atentados suicidas en la provincia de Latakia, donde los rusos disponen de una base naval y una base aérea, son una declaración de guerra contra Rusia por parte de los grupos terroristas y sus aliados.

Sobre el eje que forman Riad y Ankara, Rusia considera que sus iniciativas políticas para la resolución de la crisis siria están siendo saboteadas. La tregua decidida por Estados Unidos y Rusia en Siria y que debería de haberse extendido por todo el territorio sirio ya no es más que una sombra de sí misma.

Al abogar por el cese el fuego, Washington ha permitido rearmarse a los grupos terroristas -como Ahrar Al-Sham y Jaish Al-Islam- a los que ha apoyado esta semana con su veto en la ONU. Durante la tregua, grandes cantidades de armas y municiones así como miles de terroristas han llegado a Alepo procedentes de Turquía, lo cual ha permitido la multiplicación de los atentados y los ataques en esa provincia.

Los rusos han cambiado de tono, decepcionados por el rumbo de los acontecimientos. Rusia también está en cólera por el reciente despliegue del sistema norteamericano antimisiles en Rumanía y por los continuos incidentes con aviones estadounidenses en sus fronteras, parece que va a cambiar, pues, su estrategia en Siria, según la agencia libanesa Al-Manar (1).

Los avances del ejército regular en Alepo se habían estancado. Los terroristas han logrado concentrar una formidable fuerza de 6.000 efectivos en los barrios del sur que ha logrado bloquear el asalto de las tropas gubernamentales.

Para acumular sus efectivos se agruparon los “extremistas” con los “moderados” a lo largo de la línea entre Alepo e Idlib. Se trata del Frente Al-Nosra y Harakat Ahrar Al-Sham que lanzan ofensivas sobre Alepo para recuperar los territorios que perdieron tras las incursiones de la aviación rusa.

Por el contrario, las operaciones relámpago marchan mucho mejor. Ayer fuerzas especiales de Hezbollah destruyeron un centro de mando de los “moderados” de Harakat Ahrar Al-Sham en el centro de la pequeña ciudad siria de Al-Zabadani, cercana a la frontera con Líbano.

En el operativo, los milicianos de Hezbollah mataron a Ziad Abu Hamid, el máximo dirigente militar de Ahrar Al-Sham, la rama “moderada” del Frente Al-Nosra / Al-Qaeda en Siria, ha informado la cadena de televisión Mama Afrika (2).

(1) http://spanish.almanar.com.lb/adetails.php?eid=128819&cid=25&fromval=1
(2) http://www.mamafrika.tv/blog/guerre-en-syrie-al-zabadani-une-operation-speciale-du-hezbollah-elimine-le-chef-terroriste-ziad-abu-hamid

La regla de las 3C: colonialismo, comercio, cristianización

El general sanguinario
Desde el 16 de mayo, aniversario del acuerdo Sykes-Picot, la prensa árabe abunda en el siglo de las 3C: colonialismo, comercio y cristianización, aunque las espeluznantes matanzas de todo tipo que los árabes recuerdan no es posible encajarlas exactamente en ninguno de esos tres vocablos.

Pero la memoria es selectiva: la prensa europea no se acuerda de nada y sigue con sus letanías monocordes para seguir justificando lo que no tiene justificación posible.

Los árabes recuerdan, por el contrario, que la guerra de Siria no es nada nuevo y junto a Sykes y Picot evocan la figura del virrey imperial de lo que ellos califican como “Levante”, el general Henri Gouraud, fajado a la vieja escuela en toda clase de crímenes coloniales desde que salió de la Academia de Saint-Cyr con el diploma bajo el brazo… que luego acabó perdiendo (el brazo, no el título).

Níger, Chad, Mauritania, Marruecos… Gouraud es un criminal parecido a los africanistas españoles, como Millán Astray o Franco, lo que también le permitió ascender muy rápidamente en el ejército.

Sus memorias, escritas en 1939, se titulan así precisamente: “Recuerdo de un africano en Sudán”. Dejó las calles de muchas ciudades africanas regadas de sangre, hasta que en 1919, casi al final de la Primera Guerra Mundial, le destinaron a “Levante” para ejecutar el acuerdo Sykes-Picot por el que Francia se repartía Oriente Medio con Gran Bretaña.

En particular, los árabes recuerdan que cerca de Damasco, en la batalla de Jan Meyssalun, el 24 de julio de 1920 los independentistas árabes fueron derrotados por las tropas coloniales francesas, que penetraron triunfantes en la actual capital siria.

El general Gouraud lo hizo a lomos de su caballo, llegando hasta el interior mismo de la mezquita de los Omeyas. Desde entonces los árabes le conocen como “El Sanguinario”.

Aficionados a contar leyendas, los árabes han transmitido oralmente de padres a hijos las que le atribuyen a “El Sanguinario”. Dicen que se presentó allá como nieto de Godofredo de Bouillon, o sea, que consideraba su expedición colonial como una reedición de las Cruzadas. Otros relatos añaden que abrió la tumba de Saladino y gritó: “¡Despierta! ¡Ya hemos vuelto!”

Actualmente el valle de Meyssalun lo atraviesa una frontera entre dos países, Siria y Líbano, que entonces no existía. Los árabes dicen que allá quedó enterrado el sueño panarabista: la creación de un único país árabe. A los imperialistas lo que les interesaba era crear muchos países, fronteras y virreyes sumisos en cada uno de ellos.

En Damasco sólo hay dos plazas con estatuas militares y una de ellas inmortaliza al general Yussef Al-Azmi que dirigió y murió en aquella batalla.

El 29 mayo de 1945, pocos días después de finalizar la Segunda Guerra Mundial, Damasco volvió a ser masacrada por otro bombardeo indiscriminado con el que los colonialistas franceses pretendieron aplastar diez días ininterrumpidos de manifestaciones árabes que reivindicaban su independencia.

A las órdenes de otro general, Oliva-Roget, las baterías francesas lanzaron proyectiles durante 36 horas seguidas, causando centenares de muertos y destruyendo una parte de la ciudad.

Los crímenes del imperialismo en Siria cumplen 100 años. Las palabras más utilizadas por los historiadores árabes no dejan lugar a dudas: carnicerías, masacres, torturas, humillaciones, edificios arrasados, campos incendiados…

Generales estadounidenses, saudíes y turcos dirigen a los terroristas en Alepo

El 6 de mayo la localidad de Jan Thuman, en la provincia de Alepo, cayó en poder de los yihadistas poco antes de que empezara la tregua de 48 horas impuesta por Estados Unidos a las parte beligerantes.

En plena ofensiva del ejército regular, se están produciendo algunas derrotas significativas que conviene analizar. No obstante, la batalla inconclusa de Alepo ha puesto de manifiesto la importancia de la ciudad para los yihadistas.

También los padrinos han echado sus ojos sobre ella, ya que según declaraciones de Mohsen Rezai, un general iraní, fueron “generales americanos, saudíes y turcos los que coordinaron las operaciones yihadistas” en Jan Thuman.

El general Rezai, actual miembro del Consejo de Estado de Irán, hizo estas declaraciones en una entrevista al diario Kayhan.

“Los terroristas fueron aprovisionados con armas, municiones, dinero y suministros alimentarios expedidos desde la frontera sur de Turquía a través del puerto de Iskenderun”, dijo Rezai, añadiendo que Arabia saudí y Qatar también aportaron ayuda a los yihadistas por vía marítima.

“Varios general americanos, saudíes y turcos expertos en operaciones especiales se unieron recientemente a los terroristas para dirigir el ataque contra Jan Thuman”, asegura el general iraní.

“El control de Alepo es una cuestión de prestigio para Arabia saudí y Turquía, que intervienen allá con energía. De hecho la ciudad es la última prueba de fuerza entre la resistencia (gobierno sirio y milicias progubernamentales) y los invasores”, afirma Rezai.

En la batalla de Alepo el Frente Al-Nosra y el Califato Islámico están siendo sostenidos por otros grupos terroristas, especialmente Jaysh Al-Islam y Ahrar Al-Sham que, al mismo tiempo participan en las conversaciones de paz como parte integrante de la llamada “oposición moderada” al gobierno de Damasco.

Una matanza de la ‘oposición moderada’

Tras la captura de la localidad de Zara, que estaba en poder del ejército regular, los yihadistas de Ahrar Al-Sham provocaron la semana pasada una horripilante matanza entre la población, de confesión mayoritariamente alevita.

Rusia propuso al Consejo de Seguridad de la ONU que Ahrar Al-Sham fuera incluida en el listado de organizaciones terroristas, pero Estados Unidos, Gran Bretaña, Francia, Ucrania y otros países lo impidieron.

Eso les permite participar en las negociaciones “de paz” como integrantes de la llamada “oposición moderada” y jugar con dos barajas.

Un portavoz oficial del grupo ha admitido a Reuters que participaron junto al Frente Al-Nosra en el asalto a la localidad, pero ha negado las matanzas, a pesar de las numerosas evidencias, orales y gráficas.

A la cadena Abdu Jalifa los habitantes de Zara han referido un crimen de guerra, en el que los yihadistas mataron a niños y ancianos indefensos, llevándose secuestrados a varios rehenes.

La población ha comentado en la televisión siria que los milicianos que llegaron al pueblo eran “extranjeros” y que mataron a familias completas en sus propias casas.

El portavoz del Departamento de Estado John Kirby calificó el viernes la masacre como “inaceptable e incomprensible”, pero no culpó de ella a Ahrar Al-Sham, ni tampoco criticó la colaboración de este grupo con el Frente Al-Nosra.

Kirby reconoció que Estados Unidos tampoco ha amenazado a Ahrar Al-Sham con levantar a la organización de las negociaciones “de paz” si cooperaba con el Frente Al-Nosra como hasta ahora.

Las negociaciones ‘de paz‘ están favoreciendo a los yihadistas

El ministro ruso Serguei Lvrov
El Grupo Internacional de Apoyo a Siria, llamado Giss, que son los 17 países involucrados primero en la agresión y luego en la “resolución” de la guerra, se reunió ayer en Viena para acelerar la transición en Damasco.

Durante la conferencia de prensa posterior, el ministro ruso de Asuntos Exteriores Serguei Lavrov definió bastante bien tanto la posición rusa como el rumbo general de las negociaciones. Según el ministro, Moscú “no apoya al régimen sirio de Bashar Al-Assad sino que combate al terrorismo”.

Para Lavrov se trata de “eficacia” porque sobre el terreno, Rusia no encuentra mejores fuerzas para esa lucha que el ejército regular y sus aliados.

El alto el fuego no ha mejorado la perspectiva rusa sobre la guerra. No hay más que leer la prensa internacional para apercibirse de que los imperialistas han vuelto a poner a Rusia a la defensiva, obligando a sus diplomáticos a tener que dar explicaciones por su apoyo al gobierno de Damasco.

Pero, ¿por qué tienen que ser ellos los que den explicaciones y no los imperialistas que han desatado la guerra?

El caso es que, una vez que al problema le han dado un giro de 180 grados, todo vuelve a aparecer al revés: ayer no se habló en Viena sobre la manera más rápida de acabar con las agresiones del Califato Islámico y el Frente Al-Nosra sino de acabar lo más rápidamente posible con el gobierno de Damasco o, dicho en otras palabras, de “acelerar la transición política”.

Este planteamiento se pone encima de la mesa cuando en los campos de batalla continúan los choques y, al mismo tiempo que charlaban en Viena, los yihadistas tomaban un hospital en Deir Ez-Zor.

No se habló para nada de aplastar a las organizaciones yihadistas, por lo que si en Damasco se emprende una transición política en medio de la guerra, el chantaje está servido y algunos van a poder jugar con dos barajas, la de la legalidad y la de la ilegalidad, como ya está ocurriendo, de hecho.

En Viena los negociadores han ratificado la fecha de 1 de agosto para crear un ente de transición, pero no han puesto fecha para aplastar al Califato Islámico y al Frente Al-Nosra.

Es más, a partir de un determinado momento, tras la captura de Palmira, el avance del ejército regular se ha frenado de manera ostensible, y no sólo se han atascado en Alepo sino que en la misma Palmira, las fuerzas del Califato Islámico vuelven a estrechar el cerco sobre sus posiciones.

La conclusión es obvia: hasta la fecha las negociaciones están perjudicando militarmente al ejército regular.

La premura de los imperialistas y sus secuaces tiene por objeto crear una falsa impresión para el futuro, absolutamente intolerable: la de situar al gobierno de Al-Assad como máximo responsable de la guerra. Todo indica que la “paz” sólo llegará a Siria con la caída del gobierno actual que, a fin de cuentas, eran los planes de los imperialistas (y de Arabia saudí y Turquía) desde el comienzo.

Se puede decir eso mismo de otra manera, para que nadie se llame a engaño: el replanteamiento de la guerra de Siria en las negociaciones de paz significa que a los imperialistas el famoso terrorismo les sigue importando un bledo y que su objetivo no es otro que acabar con Bashar Al-Assad. ¿Debemos sorprendernos por ello?

Todo lo expuesto no significa que en Damasco la situación pueda continuar como si nada hubiera ocurrido y que el gobierno actual no deba hacer concesiones políticas y económicas. No se trata de eso, sino de a quién debe hacer esas concesiones.

La penetración sionista en África

Yahia Gouasmi

Ahora que Israel vuelve a poner oficialmente los pies en el continente, más de cuarenta países africanos mantienen relaciones diplomáticas con ese Estado criminal. La entidad sionista está involucrada desde hace muchos años y de forma discreta en África, importante objetivo de su política extranjera. Las relaciones se van intensificando, obedeciendo tanto a consideraciones económicas y comerciales como diplomáticas y geopolíticas.

En esa perspectiva de ensanchar las relaciones del régimen israelí con África, el primer ministro y criminal de guerra Benyamin Netanyahu planea viajar este verano a cuatro Estados del continente: Etiopía, Uganda, Kenia y Ruanda. El objetivo sería crear un terreno propicio a la formación de una alianza entre Tel Aviv y esos países, antes de encontrar otros aliados africanos que le permitan incrementar su influencia sobre el continente negro, y mantener su posición en los medios internacionales. La visita es la primera de un primer ministro israelí en África en 22 años.

Si algunos objetivos como pudieran ser el interés comercial o la influencia político-diplomática están claros, otros son menos aparentes y se inscriben en una perspectiva más global de remodelamiento del continente, con el fin de dominar y de dividir.

Desde el punto de vista económico, esta zona, que representa cerca de un cuarto de las exportaciones israelíes, es  tierra de expansión para el estado sionista, que vende ahí sus tecnologías en diversos dominios, tales como la ingeniera, la agronomía, la irrigación y la seguridad. Sus principales socios son Togo, Nigeria, Egipto y África del Sur, que comprenden lo esencial de los intercambios, en una relación que descansa en gran parte sobre la industria diamantífera. Pero hay que saber también que Israel está a la cabeza de los países que controlan las tierras de los países africanos, apoderándose de muchos centenares de miles de hectáreas de tierras árabes, socavando las bases de la soberanía alimentaria y desviando especialmente los recursos acuíferos. El Estado sionista participa también en buen número de operaciones de saqueo de riquezas mineras, con el fondo de corrupción de las élites africanas y de evasión de capitales.

La infiltración africana de Israel también obedece a consideraciones diplomáticas precisas. Como lo demuestra en efecto la reciente abstención de Ruanda y de Nigeria en el Consejo de Seguridad, con ocasión del voto de la resolución palestina anti-israelí, Israel pretende ejercer su influencia en el seno de los países del continente africano. En este sentido realiza sus esfuerzos de “lobbying”, sobre todo cerca de los líderes de opinión, a fin de modificar la percepción sobre Israel.

Los países anglófonos no musulmanes, tales como Etiopia, Uganda y Kenia, se ven ya fuertemente sometidos ala influencia sionista, pero otras naciones cultivan lazos antiguos y privilegiados con Israel, como en el caso de Costa de Marfil, Congo o también el Camerún.

El Mossad está muy presente, a través de sociedades de seguridad y de expertos militares cercanos a muchos dirigentes. Israel sigue siendo el mayor apoyo de las dictaduras africanas, antiguo aliado fiel del régimen del apartheid, con el que comparte numerosas similitudes.

En el aspecto geopolítico, los objetivos sionistas consisten en secundar a Washington para que el conjunto US-Israel sea el dueño de África, provocando las modificaciones en la zona según el mismo método que el empleado en Medio Oriente.

En el mismo contexto que las divisiones existentes en Medio Oriente, los israelíes han preparado el plan para reconfigurar África basándose en tres criterios: el color de la piel, la religión y las particularidades etnolingüísticas. Esto significaría el desmantelamiento de los grandes países existentes en la región, y la formación de Estados más pequeños que podrían fácilmente ser controlados y manipulados por el imperio. La finalidad es trazar líneas de demarcación entre una supuesta “África Negra” y otra supuesta África del Norte “no negra”, que se transformaría, a su vez, en terreno de enfrentamiento entre bereberes “no negros” y los árabes.

Dentro de estos objetivos, las tensiones se mantienen actualmente entre musulmanes y cristianos de África, al igual que en Oriente Medio, en donde tiene lugar una voluntad de eliminar a las comunidades cristianas de la región. El ejemplo de Sudán es representativo de esta estrategia. El país se ha visto fracturado en dos tras la secesión de Sudán del Sur en 2011. Este último es apoyado vigorosamente por Israel, que arma y entrena a su ejército, y que según la ONU es culpable habitualmente de violaciones sistemáticas de los derechos humanos.

Hay que saber también que Israel está implicado militarmente en numerosos lugares de África y su éxito se explica en el deseo de hacer negocios con regímenes represivos con los que incluso Estados Unidos y los países europeos evitan negociar directamente ventas de armamento.

Proporcionar secretamente armas a regímenes asesinos no es ninguna novedad para el Estado sionista. Por ejemplo, apenas se recuerda que en los años 90 Israel proporcionó armas a las fuerzas gubernamentales ruandesas con preponderancia hutu así como al ejército rebelde, en los momentos en que se estaba llevando a cabo el genocidio.

Las ventas de armas a África están en constante aumento, y contribuyen de forma enorme a alimentar las atrocidades cometidas; pero, más que el equipamiento, es la experiencia criminal y opresiva lo que el régimen terrorista israelí aporta al continente negro. Mediante su apoyo a numerosos regímenes tiránicos, Israel no exporta solamente su tecnología de dominación, sino una visión del mundo subyacente a esa tecnología. El sionismo exporta hacia África su lógica de opresión y la experiencia colonial del sionismo en Oriente Medio. Israel no es amigo de África, y su presencia interesada tendrá como única consecuencia la desgracia de los pueblos.

Fuente: http://lavoixdelalibye.com/2016/04/29/infiltration-israelienne-de-lafrique/

El imperialismo estrecha el cerco sobre Hezbollah

La guerra de Siria no sólo tiene como objetivo el derrocamiento del gobierno de Damasco, sino el debilitamiento de su más fiel aliado, la poderosa milicia chiita libanesa de Hezbollah, el “Partido de Dios”. A pesar de que en número sus fuerzas no sean muy cuantiosas, proporcionalmente están pagando un precio exorbitante en bajas.

Este hecho indica que Hezbollah es una de las fuerzas de choque más importantes de la guerra de Siria y que está haciendo acto de presencia en primera línea de fuego.

Su determinación la puso de manifiesto Nasrallah, su máximo dirigente, cuando hace unas semanas los rusos anunciaron el repliegue de su fuerza aérea: ellos no están dispuestos a abandonar Siria bajo ninguna circunstancia, ni siquiera si Irán también abandona el campo de batalla.

El objetivo inmediato de Hezbollah es aplastar a lo que ellos califican como fuerzas “takfiríes”, esto es, tanto el Califato Islámico como Al-Qaeda / Frente Al-Nosra. El objetivo mediato es dotar a Hezbollah de un verdadero ejército capaz de hacer frente al imperialismo y al sionismo en Líbano, que es tanto como decir en la pieza maestra de Oriente Medio.

La guerra de Siria tiene, pues, ese aspecto estratégico de tal manera que, cualquiera que sea el desenlace de la misma, es un fenómeno irreversible que kurdos y chiítas saldrán de ella con sendos ejércitos experimentados y con una capacidad de combate demostrada.

Para hacer frente a Hezbollah, la Unión Europea la ha incluido en su listado de organizaciones terroristas, aunque de la manera estúpida en que se hacen las cosas en Bruselas: han inventado que Hezbollah tiene una rama política y otra militar, para ilegalizar sólo a esta última.

Lo mismo ha llevado a cabo este año, como un sarcasmo, Arabia saudí, seguida de los países del Golfo y de la Liga Árabe, por lo que Hezbollah podría correr la misma suerte que el Califato Islámico, padeciendo una campaña militar internacional encabezada por Israel.

Por su parte, en diciembre del pasado año Estados Unidos promulgó una ley para embargar los haberes de la organización en todo el mundo y para supervisar que sus leyes se cumplan en el mundo entero, el secretario del Tesoro Daniel Glaser viajará a Beirut a finales de este mes para entrevistarse con sus vasallos locales.

¿Quién dijo que Estados Unidos no lucha contra el terrorismo? Al más puro estilo gringo, disponen incluso de una política financiera, la OFAC (Oficina de Control de Haberes en el Extranjero), que el mes pasado dictó las órdenes oportunas sobre la manera en la que se debe llevar a cabo el embargo contra 99 personas y sociedades que en todo el mundo van a ser sancionadas por colaborar en la financiación de Hezbollah.

Dicho y hecho. El presidente del Banco de Líbano, Riad Salamé, se levantó de su sillón como un resorte para cumplir las órdenes que le llegan de Washington. El 3 de mayo aprobó una circular para hacer cumplir en Líbano el embargo ordenado por Estados Unidos, aunque matizó públicamente que los honorarios de los diputados de Hezbollah no están sometidos al embargo.

A pesar de ello, el bloque parlamentario “Fidelidad a la Resistencia” que encabeza Hezbollah ha pasado al ataque contra Salamé, e incluso ayer explotó un artefacto en una sucursal del Banco.

En Líbano los partidos políticos y la prensa se lamentan del atolladero en el que les ha metido Estados Unidos, pero a la hora de elegir un enemigo contra quien cargan es contra Hezbollah. El director del Banco se lamenta… No quiere embargar, pero “no tiene más remedio” porque tiene que proteger al sistema financiero libanés que “vive gracias a los intercambios con los bancos americanos”.

El yihadismo es necesario para el sistema capitalista en crisis

Richard Labévière
Al principio de los años 90, los estrategas del Pentágono inventaron el concepto de “caos constructivo”, aplicándolo a las zonas de crisis y especialmente a las del Próximo y Mediano Oriente.

Robert Satloff, director del Washington Institute for Near East Policy ha desarrollado ampliamente esta estrategia denominada de “caos” o de “inestabilidad constructiva”. Explica que la búsqueda de una estabilidad en los Estados árabes ha sido “históricamente” el rasgo dominante de una política medio-oriental de los Estados Unidos, que ha llevado a recurrentes callejones sin salida. Precisa que “George Bush ha sido el primer presidente en considerar que la estabilidad era en sí misma un obstáculo al avance de los intereses norteamericanos en Medio Oriente (…) Los Estados Unidos han empleado variadas medidas coercitivas, desde el uso de la fuerza militar para cambiar los regímenes en Afganistán y en Irak, pasando por la política de palo y zanahoria (…) para aislar a Yasser Arafat y apoyar una nueva dirigencia palestina pacífica, hasta los corteses ánimos a Egipto y Arabia saudí para que inicien una vía de reformas”.

Este cuestionamiento de una política exterior que privilegia la instauración de la “estabilidad” de los Estados del Próximo y Medio Oriente se impuso desde los inicios de la guerra de Irak en enero de 1991. Los expertos de los cuarteles neoconservadores como Paul Wolfowitz, que llegará a número dos del Pentágono, explicaban entonces que habría hecho falta “continuar la guerra de liberación de Kuwait hasta Bagdad, para desmantelar ese país, que continuará siendo una amenaza a nuestros intereses estratégicos y a la seguridad de Israel”. Los atentados contra el Pentágono y el World Trade Center aportaron un nuevo argumento a los partidarios de la “inestabilidad constructiva”, considerando que la amenaza terrorista está enraizada principalmente en ciertos Estados de la región, como Irak, Irán y Siria.

Desestabilizando estos tres Estados, la nueva política norteamericana pretendía la disminución o la erradicación de la amenaza terrorista y sus redes internacionales. Esto ha producido el fenómeno inverso: según numerosos informes de la administración norteamericana, la amenaza terrorista se ha visto multiplicada por seis desde el principio de la intervención anglo-norteamericana en Irak. Pero para bastantes analistas del Pentágono y del Departamento de Estado, estos reveses están lejos de ser una derrota. Por el contrario, se inscriben perfectamente en la puesta en marcha de la “inestabilidad constructiva”. Al decidir que la prioridad es la “guerra contra el terror” y la captura de Osama Ben Laden y sus cómplices, “los mandatarios norteamericanos dispondrán de la mejor coartada histórica a su disposición desde el final de la Guerra fría”, explicaba un agregado militar europeo destinado en Washington: “en nombre de la lucha antiterrorista se ha emprendido el despliegue militar norteamericano mas considerable desde el fin de la Segunda Guerra mundial”.

Incluyendo sus dimensiones militares y estratégicas, esta política constituye también una formidable oportunidad económica para el complejo militar-industrial norteamericano y las subcontratas que tendrán sus pedidos más importantes desde la guerra de Corea. Este inesperado relanzamiento de los gastos militares afecta a millones de empleos no solo en el sector militar, sino también la seguridad privada, la inteligencia económica y la comunicación. Como las “revoluciones de colores” en Serbia, Georgia y Ucrania, la “revolución de los cedros” en el Líbano fue apoyada por oenegés y fundaciones norteamericanas, ilustrando un modo inédito de ingerencia internacional que Gilles Dorronsoro calicó de “estrategia de desestabilización democrática”. Se trata “de apoyarse en sectores de la sociedad civil que reclaman cambios, impulsar sus acciones movilizando a su favor los medios locales e internacionales, inventarse un héroe que federe la protesta y reforzar la presión internacional sobre los poderes contra los que se protesta. En el Líbano, la puesta en marcha de esta estrategia, sin embargo, ha agravado el sentimiento de división entre comunidades, enfrentando entre sí a unas y otras”.

Para Robert Satloff, lo sucedido en el Líbano constituye “un auténtico caso de estudio, en el que habrá que inspirarse si se quiere provocar el cambio en otros países”. Según él, se pueden deducir tres enseñanzas del laboratorio libanés, como “pasos previos a todas las revoluciones futuras”: la primera consiste en llevar a las fuerzas de oposición a imponer mediante movilizaciones de calle masivas elecciones extraordinarias, destinadas a romper con el antiguo orden; la segunda consiste en preparar cuidadosamente el escrutinio en una primera fase mediante diversas acciones de marketing, como la adopción de un color, de un emblema, de un diario, y hacer que los observadores internacionales sean sus avalistas; la tercera es la continuidad de las presiones internacionales, a fin de erradicar los últimos apoyos al antiguo orden, tales como partidos políticos, grupos armados o servicios paralelos de seguridad y de investigación.

Como sigue indicando Robert Satloff, “los Estados Unidos no tienen interés en la supervivencia del régimen de Assad, régimen minoritario cuyos frágiles cimientos son el miedo y la intimidación. Los crujidos en el edifico del régimen pueden transformarse rápidamente en grietas, y luego en temblores de tierra”. Para concluir afirma que los Estados Unidos debieran concentrarse en tres prioridades:

– recoger el máximo de informaciones sobre las dinámicas políticas, económicas, sociales y étnicas internas de Siria

– una campaña en torno a temas como la democracia, los derechos de la persona y el Estado de Derecho

– no ofrecer ninguna salida de emergencia, salvo si el presidente Al-Assad se presta a rendirse en Israel en el marco de una iniciativa de paz, o si expulsa del territorio sirio a todas las organizaciones antiisraelíes y renuncia públicamente a la violencia, “lucha armada o resistencia nacional, para usar la jerga local”.

Estos diferentes puntos ilustran a la perfección que la mundialización económica genera un conjunto de guerras asimétricas intrínsecamente necesarias para sus “progresos” y despliegues sucesivos. A la inestabilidad constructiva corresponde un estado de guerra generalizada, en donde el terrorismo y la lucha antiterrorista constituyen justificaciones de efectos multiplicativos: la promoción de nuevos productos relacionados con la “uberización” de la seguridad. Desde enero de 2015, los atentados de Charlie y del Hyper-Casher habían incitado a las grandes compañías a proteger sus sedes e infraestructuras multiplicando de un día para otro el número de agentes de vigilancia. El filtrado y la video-vigilancia de los depósitos, en especial portuarios y aéreos, se han hecho mas densos.

Entre principios de los años 80 y 2015, el sector de la vigilancia humana en Francia ha pasado de 60.000 a más de 170.000 empleados en cerca de 4.000 empresas. En los cinco próximos años podría superar la suma de empleos de policías y gendarmes, es decir, más de 250.000 personas casi tantos como el sector de la industria automovilística. A caballo de la amenaza antiterrorista, la Unión de Empresas de Seguridad Privada estima que tendrá que contratar a unos 30.000 asalariados anuales…

Estas peripecias de la inestabilidad constructiva llevaban a declarar a L’Orient-Le-Jour, el 23 de junio de 2015, que “si el Daesh no existiera, habría que inventarlo”, porque “el terrorismo se inscribe en la lógica de la mundialización económica, porque la lucha contra el terrorismo genera millones de empleos en la industria de armamento, de seguridad y de comunicación. El terrorismo es necesario para la evolución del sistema capitalista en crisis, que reconfigura su permanencia generando nuevas crisis. Esta idea de gestión sin resolución es consustancial al infinito desarrollo del capital […] El terrorismo constituye esta parte de consumación, relacionada de forma orgánica con la evolución del capitalismo mundializado contemporáneo”.

Si el yihadismo no existiera, habría que inventarlo. Porque una amenaza de ese tipo permite mantener un crecimiento continuo de los gastos militares, mantener los millones de empleos del complejo militar-industrial norteamericano, sin enumerar los efectos de la contratación y la multiplicación de las empresas de seguridad privada, de inteligencia económica y de comunicación. La seguridad y sus nuevos mercenarios constituyen ahora un completo sector económico. Es la gestión de la inestabilidad constructiva. Hoy, grandes sociedades como Google, por ejemplo, sustituyen al Estado norteamericano y a las grandes empresas en términos de medios financieros para la investigación y las inversiones en el sector militar, financiando proyectos de robots y drones marítimos y aéreos. Todo ello transforma el complejo militar-industrial clásico y proporciona mucho, mucho dinero. Para justificar y acompañar estas transformaciones, el terrorismo es una necesidad absoluta. Inicialmente, el Califato Islámico no fue erradicado sino mantenido, porque servía a los intereses tanto de las grandes potencias como de las potencias regionales.

Esta afirmación corroborada por los mejores economistas, no surge de la obsesión por un gran complot ni de imaginaciones conspiracionistas, y puede fácilmente ser cuantificado, confirmado e identificado. El ejercicio supera nuestro propósito y nos traslada oportunamente a la polémica que opuso al islamólogo Gilles Kepel y al ensayista Olivier Roy, a continuación de los atentados del 13 de noviembre de 2015. El primero insistía en un Islam de Francia que durante los quince primeros años se ha radicalizado mediante la multiplicación de mezquitas salafistas, algo que difícilmente se puede discutir, y permite destacar la cuestión central de la responsabilidad de Arabia saudí y otras monarquías del Golfo en la financiación de esa evolución. El segundo respondía que el Islam y Arabia Saudita no tenían nada que ver con un fenómeno que se explica mejor por una “radicalización” inherente a la crisis de nuestras sociedades, que utiliza el Islam únicamente como pretexto y tapadera de un desconcierto mucho mas profundo.

Lejos de buscar en absoluto la conciliación de estas dos posturas contradictorias, hay que destacar, a favor de la segunda, que forma parte de la comprobación de la existencia de un terrorismo “estadio supremo de la mundialización”, y que, en último término, las dos posturas no estaban hablando de la misma cosa. La pertinencia de Gilles Kepel se sitúa en un nivel de análisis específico: el de la cartografía espacio-temporal de la crisis del Próximo y Medio Oriente, de sus interconexiones con las sociedades occidentales, principalmente las europeas y francesas. La propuesta de Olivier Roy, más abstracta, se sitúa en las consecuencias de la crisis global y permanente del mundializado capitalismo contemporáneo. Y en esta perspectiva tiene su lógica poner en relación las expresiones de “violencias extremas” del terrorismo actual con la desestructuración y la destrucción de los marcos económicos, políticos y culturales del mundo anterior a la mundialización.

Ciertamente, no todos los excluidos se hacen terroristas, pero ante la brutalidad salvaje de las lógicas económicas actuales no es sorprendente que una minoría de entre ellos bascule hacia los actos más violentos.

Fuente: http://prochetmoyen-orient.ch/lenvers-des-cartes-du-9-mai-2016/

Primer coloquio del Centro Internacional de Geopolítica y de Prospectiva Analítica, dedicado a un balance de las Primaveras Árabes, Universidad de la Sorbona, París, 7 de mayo.
Richard Labévière es experto en yihadismo. Fue redactor jefe de la televisión suiza y de Radio France International, de donde le despidieron en 2008 por presiones políticas.

El acusado que murió dos veces (otro caso de guerra sicológica)

El viernes las agencias prensa anunciaron la muerte de Mustafá Badreddin, jefe militar de Hezbollah en la guerra de Siria. El libanés murió durante un brutal bombardeo del aeropuerto de Damasco.

Es la segunda vez que muere Badreddin porque el año pasado ya lo anunció el New York Times, que tiene la mala suerte de equivocarse casi siempre.

Ambas muertes se produjeron mientras en La Haya el Tribunal Internacional para Líbano le juzgaba por ser uno de los asesinos de Rafic Hariri diez años antes en Beirut.

El referido Tribunal creado por la ONU para investigar el asesinato de Hariri, como todos los demás tinglados de su especie, es una cortina de humo para ocultar a los verdaderos autores del crimen.

Inmediatamente después del asesinato de Hariri se puso en marcha la maquinaria propagandística en el mundo entero para culpar a Bashar Al-Assad (1), lo cual demuestra que la guerra contra Siria se preparó bastante antes de la Primavera Árabe y que nada se dejó a la improvisación.

Junto con Bashar Al-Assad, la propaganda no ha dejado de referirse a Irán y a Hezbollah que, como siempre en este tipo de asuntos, van en el mismo equipaje.

En una entrada anterior ya tuvimos ocasión de presentar a la familia Hariri (2), conocido caballo de Troya de Arabia saudí en Líbano y opositora al gobierno de Siria que en el momento del atentado ocupaba Líbano y que a raíz del mismo anuncia inmediatamente su retirada.

La investigación sobre el asesinato, iniciada por el fiscal alemán Detlev Mehlis, ha quedado en ridículo en múltiples ocasiones, consecuencia inevitable de seguir una pista amañada para imputar el crimen al gobierno de Damasco, a Irán y a Hezbollah.

El fiscal del Líbano Said Mirza mantuvo en la cárcel durante más de tres años a varias personas acusadas de participar en el atentado, para dejarlas finalmente en libertad sin ninguna clase de cargos inculpatorios.

Si se examinan los puestos que los detenidos ocupaban en el Estado, es claro que la represión sirvió para depurar los aparatos de seguridad, poniendo al frente de los mismos a sujetos leales al imperialismo, a Estados Unidos y a Arabia saudí.

Para incriminar a Siria el primer informe del fiscal del Tribunal de la ONU se apoya sobre chapuzas, como la que cometió al entrevistarse con el general Jamil Al-Sayyed, jefe de la Seguridad General libanesa, pocos meses después del atentado: “Hariri ha sido asesinado por los sirios. O Usted encuentra una víctima, o la víctima será Usted mismo”, le amenazó.

El fiscal alemán estaba ligado a los servicios secretos alemanes y estadounidenses y su nombramiento tenía por objeto ocultar a los verdaderos autores del crimen. Se creía muy listo, pero el general libanés le ganó por la mano grabando la entrevista y llevándola a la prensa.

Los testigos eran anónimos. Uno de ellos, Hussam Taher Hussam, reconoció que había declarado en falso a cambio de una cantidad de dinero que le entregó el hijo de Hariri.

A otro testigo, Mohamed Zuheir Siddiq, el fiscal alemán le presenta como una pieza clave del servicio secreto sirio en Líbano, hasta que se demostró que era el chófer de un general sirio y que estaba perseguido por malversación de fondos.

Al chófer le detienen en Francia en 2005, pero para evitar que el montaje se venga abajo, no conceden su extradición a Líbano.

En 2008 el ministro francés de Asuntos Exteriores Bernard Kouchner riza el rizo del vodevil y dice que han “perdido” al testigo (3).

En 2010 Nasrallah, máximo dirigente de Hezbollah, acusa a Israel del atentado contra Hariri y afirma su desconfianza hacia la investigación de la ONU.

Por su parte, la revista rusa Odnako implica a Alemania en el atentado (4). El fiscal nombrado por la ONU hubiera debido investigar en su propio país tanto como en Líbano.

Al mismo tiempo el periodista francés Thierry Meyssan anuncia que la explosión que mató a Hariri procedió de un pequeño misil cargado con uranio empobrecido lanzado desde un dron fabricado por Alemania (5).

En 2011 el ministro libanés de Interior Marwan Charbel da los nombres de los cuatro militantes de Hezbollah a los que acusa de cometer el asesinato, entre ellos el de Badreddin.

El 16 de enero de 2014 comienza el juicio en rebeldía contra los cuatro en la ciudad holandesa de La Haya.

La farsa aún no ha terminado. En febrero de este año el testigo número 45, Ghaleb Al-Chamaa, amigo de Hariri revela que el fallecido le pagaba 67.000 dólares mensuales a Rostom Ghazaleh, jefe de la inteligencia siria en Líbano en el momento del atentado.

¿Mató a la mano que le estaba dando de comer?

(1) La ONU es juez y parte de la guerra imperialista contra Siria: https://movimientopoliticoderesistencia.blogspot.com.es/2016/02/la-onu-es-juez-y-parte-de-la-guerra.html
(2) La caída de la Casa Hariri: https://movimientopoliticoderesistencia.blogspot.com.es/2016/02/la-caida-de-la-casa-hariri.html
(3) http://www.marianne.net/ASSASSINAT-D-HARIRI-LA-FRANCE-A-PERDU-UN-TEMOIN_a87241.html
(4) http://www.almanar.com.lb/NewsSite/NewsDetails.aspx
(5) http://www.voltairenet.org/article167550.html

Al-Qaeda quiere llevar la ‘Primavera Árabe’ hasta el final en Siria

Con ocasión del quinto aniversario de la muerte -supuesta- de Bin Laden, su sucesor Ayman Al-Zawahiri ha difundido un mensaje a través de internet.

El discurso no es tan largo como en otras ocasiones, apenas 10 minutos, para tratar casi exclusivamente sobre Siria, donde Al-Qaeda tiene como filial al Frente Al-Nosra, aliado a otros grupos yihadistas.

Al sur de Alepo Al-Nosra está llevando a cabo con gran éxito una ofensiva y en los últimos días se ha apoderado de Jan Tuman, causando importantes pérdidas a las fuerzas iraníes que combaten junto al ejército regular.

El objetivo del Frente Al-Nosra es imponer un califato islámico en Siria. Para Al-Zawahiri el “Levante” es la esperanza actual de la comunidad de los creyentes porque es “la única revolución popular de las Primaveras Árabes”. Es la que ha seguido el “buen camino”, de la prédica y la yihad para imponer “la sharia”.

En su discurso el sucesor de Bin Laden califica a los miembros del Califato Islámico de renegados y extremistas.

Al mismo tiempo llama a la unidad de los muyahidines del Cham (Levante, Siria), imprescindible para liberar a Siria de los rusos y los cruzados occidentales.

Este llamamiento podría indicar posibles divergencias en la dirección de Al-Qaeda en Siria, una parte de la cual sería partidaria de declarar inmediatamente el califato islámico en las regiones liberadas. Por el contrario, otra parte quiere esperar a la caída del gobierno de Bashar Al-Assad.

Hamza, el hijo de Bin Laden, también difundió un comunicado por internet llamando a la unidad: “La nación islámica se debe concentrar en la yigad en Siria y en la unificación allá de las filas muyahidines”.

Para el hijo de Bin Laden, Siria también es un objetivo prioritario porque es el campo de batalla para lograr la liberación de Jerusalén. “La vía para liberar Palestina es hoy más corta gracias a la revolución en Siria”, dice en su mensaje de audio.

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies