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Tamara Bunke, guerrillera junto al Che en Bolivia

El 31 de agosto de 1967 Tamara Bunke entró en el río y tras la descarga de las metralletas, la corriente del agua arrastró su cuerpo durante varios kilómetros. Los soldados no encontraron su cadáver hasta siete días después.

La acusaron de ser amante del Che, de seguirlo por estar enamorada. Pero todo eso son calumnias, Tamara Bunke era una mujer a la que le movían las ideas.

Un pelotón de soldados bolivianos esperaba escondido entre la maleza a que el grupo guerrillero cruzase en fila el río. Cuando el agua le llegó a los milicianos a la mitad del cuerpo, el capitán Mario Vargas Salinas ordenó disparar.

En la emboscada murieron ocho guerrilleros, entre ellos Tamara Bunke, la única mujer que formó parte de la guerrilla del argentino Ernesto “Che” Guevara en Bolivia hace 50 años.

“La acusaron de ser amante del Che, de seguirlo por estar enamorada. Pero todo eso son calumnias, Tamara Bunke era una mujer a la que le movían las ideas”, aseguró Froilán González, el historiador cubano que ha dirigido una serie documental de 10 capítulos titulada “Historia de Ita”, que narra su vida.

Bunke nació el 19 de noviembre de 1937 en Buenos Aires. Hija de un alemán y una polaca que huyeron de los nazis hasta el Cono Sur, en 1952 regresó con sus padres a la República Democrática Alemana (RDA) e ingresó en la Juventud Libre de Alemania.

Su gran dominio de los idiomas (hablaba español, ruso, alemán, inglés y francés) hizo que Bunke trabajase de traductora de las delegaciones internacionales de los países socialistas que pasaban por Berlín.

Así se hizo amiga de la bailarina cubana Alicia Alonso y tradujo también al científico Antonio Núñez Jiménez y al comandante Ernesto “Che” Guevara, argentino como ella y con el que volvería a cruzarse.

En 1961 viajó a Cuba invitada por el Ballet Nacional de Cuba, dirigido por Alonso. Una vez establecida en La Habana, al principio trabajó en instituciones como el Ministerio de Educación, pero pronto recibió entrenamiento para cumplir la misión de crear la infraestructura para un grupo guerrillero en Bolivia.

Hizo su entrenamiento operativo en la oriental ciudad cubana de Cienfuegos y eligió allí Tania como su “nombre de guerra” en honor a una partisana soviética muerta durante la Segunda Guerra Mundial.

Su férrea disciplina solo se rompió cuando se enamoró de “Ulises Estrada”, el oficial que la preparó. “Enamorarse la humaniza, pero violaron las rígidas normas de trabajo a las que estaban obligados”, dijo el historiador González.

En 1964 ya estaba preparada y fue enviada a Praga, donde comenzaría un peregrinaje por varios países y con varias identidades falsas como Haydee González, Laura Gutiérrez, Marta Iriarte y Vittoria Pancini.

“En determinados momentos se sentía muy sola, en otros se metió en las personalidades de tal manera que se las creía, era como una artista que entra en una obra”, señaló González, quien destacó que Bunke era una militante convencida y no una “Mata Hari”.

Finalmente llegó a la capital boliviana, donde tenía la orden de no mezclarse con la izquierda ni con los comunistas. Bunke era en ese entonces Laura Gutiérrez Bauer, una mujer aparentemente conservadora que se encontraba en Bolivia bajo la apariencia de una etnóloga dedicada al estudio del folklore, que registraba música autóctona para un trabajo de investigación.

Una vez más demostró sus dotes sociales y se mezcló con la alta sociedad boliviana dando clases particulares de alemán a niños de familias acomodadas. Bunke logró relacionarse con Alfredo Ovando, ministro de Defensa, y hasta con el presidente boliviano, René Barrientos.

Mientras esperaba a recibir órdenes de La Habana su misión era recopilar información que fuese útil al espionaje cubano, pero sin tener un papel activo en la guerrilla.

“Ella no estaba plenamente a gusto con ese trabajo, quería la acción directa”, reconoció González.

A pesar de que su misión estaba lejos de la sierra, hizo varios viajes a la base guerrillera. El tercero fue el final: dos milicianos desertaron y el Ejército boliviano descubrió quién era realmente Tamara Bunke. Su gesto no tenía marcha atrás, había quemado todas las naves.

“Todo parece indicar que Tania está individualizada, con lo que se pierden dos años de trabajo bueno y paciente”, escribió el Che en su diario de campaña, publicado posteriormente.

http://www.vanguardia.com.mx/articulo/tamara-bunke-fue-la-unica-mujer-en-la-guerrilla-del-che-guevara

Se cumplen 40 años del movimiento de las Madres de la Plaza de Mayo

Ayer la Asociación de Madres de Plaza de Mayo celebró los 40 años de la primera vez que utilizaron el pañuelo blanco como un símbolo de resistencia en 1977, informaron en un comunicado.

La primera vez que las Madres se colocaron un pañuelo blanco sobre sus cabezas, como una forma de protesta, fue durante la dictadura militar en Argentina (1976-1983) para exigir la aparición con vida de sus hijos.

Una de ellas sugirió utilizar un pañal de tela de sus hijos, un valioso recuerdo que conservaba cada madre, para reconocerse durante la caminata. El pañal se convertiría posteriormente en un pañuelo, símbolo mundial de coraje.

Sin embargo, su acción no fue difundida en los medios, pero la semilla fue plantada y la población empezó a hablar de las mujeres “de pañuelo blanco”, un símbolo global de lucha y resistencia, que representa el abrazo de sus hijos para las Madres de Plaza de Mayo.

La celebración se inició con una marcha hacia la Basílica de Luján, en la provincia de Buenos Aires (capital), seguido por un espectáculo del Coro Cumpa y los discursos de Agustín Ronconi (integrante del grupo Arbolito) y de la presidenta de Madres, Hebe de Bonafini.

En la tradicional peregrinación anual a la Basílica de Luján, las Madres querían manifestar su angustia por desconocer el paradero de sus hijos y visibilizar sus reivindicaciones.

En Luján, las mujeres desplegaron pancartas en la explanada de la Basílica y entonaron la consigna “aparición con vida”, lo que llamó la atención de los presentes.

La dirigente comunista sudanesa Fatima Ahmed Ibrahim ha muerto

El 12 de agosto falleció Fatima Ahmed Ibrahim, dirigente comunista sudanesa, una de las más importantes luchadoras feministas del mundo musulmán, la primera mujer que fue elegida diputada para un parlamento africano… una revolucionaria de vanguardia hasta el último aliento.

En Gran Bretaña incluso la prensa reaccionaria (The Guardian, Times) tuvo que publicar elogiosas necrológicas de una figura que entró en la historia por derecho propio.

Es posible que Fátima naciera en 1934, pero lo más seguro es que fue algo antes, en 1929, y que desde que entró en la escuela, comenzó a luchar protestar y organizar, primero con pintadas murales en las paredes, luego con huelgas, después con una publicación cuyo título en árabe lo decía todo: “La Pionera”. No trataba sobre la mujer sino sobre la lucha de la mujer en el mundo musulmán y africano, cuando en Europa aún (casi) nadie hablaba de ese tipo de asuntos.

A causa de la pobreza de su familia, no pudo acudir a la universidad, por lo que se dedicó a la enseñanza, mientras escribía incendiarios artículos en la prensa sudanesa con seudónimo.

En 1952 fundó la primera organización de mujeres sudanesas y dos años después se incorporó al Partido Comunista, la única organización política en la que tenían cabida las mujeres, donde dirigió el periódico “La Voz de la Mujer” con el fin de incorporarlas a la lucha revolucionaria.

Tras la revolución de 1964 fue elegida diputada al parlamento sudanés y al año siguiente se incorporó al Comité Central del Partido Comunista, lo que le puso en primera línea de la represión política. A su marido lo asesinaron en 1969 y ella ingresó en la cárcel. A partir de ese momento, la vigilancia y la persecusión política son una constante en su vida.

En 1985 comenzó su lucha contra el Frente Islámico de Omar El-Bechir, por lo que volvió a la cárcel, de la que se libró gracias a una fuerte movilización internacional. En 1990 tuvo que exiliarse en Gran Bretaña.

Lo mismo que la Unión de Mujeres Sudanesas, a Fátima le concedieron el Premio de los Derechos Humanos de la ONU en 1993 y en 2005 pudo regresar a su país, donde volvió a ser elegida diputada.

Sus escritos ponen de manifiesto una concepción de la mujer muy alejada de los tópicos que imperan en los países occidentales, propios de una pequeña burguesía radicalizada, unos tópicos que, además de la mujer (por encima de las clases sociales), comprenden al islam, a la noción de “identidad” e incluso de “tradición”, tan repudiados aquí por las ideologías “de género” al uso.

El feminismo de Fátima es militante, clasista: está con la mujer del Tercer Mundo oprimida en muchos aspectos pero, sobre todo, por el imperialismo. En esa lucha por la liberación, las ideologías “de género” -que no han dedicado ni una línea a glosar la importancia histórica de Fátima- quedarían muy sorprendidas -posiblemente de manera desagradable- por el papel que la sudanesa reserva al islam.

El feminismo de Fátima es tan revolucionario que -a diferencia del occidental- no se opone a las tradiciones populares sino empieza con ellas, las recupera para no hacer de la mujer africana, negra y musulmana una mala copia de la europea, blanca (colonial y colonialista a la vez). Cuando Fátima habla de “la mujer” no se refiere a un cliché abstracto, a eso que las universidades estadounidenses han calificado como “género” para articular toda una ideología disolvente.

Para Fátima, como para el movimiento obrero, la emancipación de la mujer es la emancipación de la mujer trabajadora, oprimida por el imperialismo y por el colonialismo. Por lo tanto, es indisociable de la lucha por la revolución socialista.

Comunismo, feminismo, islamismo… un menú sin duda indigesto, impropio de esos paladares que campan por aquí a sus anchas y que creen haber descubierto algo de lo que una revolucionaria como Fátima ya hablaba cuando ni siquiera habíamos nacido.

Las milicianas del Quinto Regimiento

Antolina Mata Díaz mira a un punto perdido. Tiene los labios finos, apretados. El cabello peinado hacia atrás. Su rostro surcado de arrugas. Es lavandera. Tiene 65 años. Francisca Gómez Cobo y Pilar González Andrés son sastras de 14. Matilde Landa, 32 años, es responsable de personal sanitario. También hay limpiadoras. Y cocineras y enfermeras y sirvientas y mecanógrafas y jornaleras y peluqueras y administrativas y matronas, intérpretes… Jóvenes, mayores, solteras, casadas, viudas, trabajadoras fuera del hogar y dentro de las casas.

Ninguna de ellas empuñó un fusil, pero todas fueron milicianas. “Ellas no fueron fotografiadas por Gerda Taro ni Robert Capa, sino por el fotógrafo del Quinto Regimiento sentadas en una silla en el patio. No solo había jóvenes sonrientes y valientes que empuñaban un arma como mostraban las fotografías que se publicaban”, explica el historiador José María García Márquez, que ha elaborado una muestra de las mujeres de este cuerpo militar de voluntarios de la II República creado tras la sublevación.

De las 26.736 fichas recogidas en el archivo, 513 corresponden a mujeres (1,92 por ciento). La mayoría procedía de Madrid y, sobre todo, de sus barrios más humildes. Los ingresos se produjeron desde el mismo 18 de julio. “El primero que hemos encontrado es el de la madrileña Emilia Cabello Pascual, de la que no poseemos fotografía ni los datos completos de su ficha y que, posiblemente, pueda tratarse de un error en su fecha”, sostiene García Márquez. El domingo 19 de julio y el lunes 20, otro pequeño grupo de seis mujeres se incorporaron al cuartel del antiguo convento salesiano, entre ellas la modista María Morales García, de 24 años, o la “fregachina” (como reza en su ficha) Victoria Quijorna, de 44.

“Contar con numerosas mujeres para el desempeño de múltiples tareas de organización e intendencia permitió a los mandos dotarse de una infraestructura muy superior a la que tuvieron otras unidades del Ejército Popular. Los trabajos de limpieza y lavado de ropa, la cocina, la costura y reparación de uniformes, el ropero del regimiento, etc. fueron siempre menos valorados y, sin embargo, muy importantes para la milicia. Limpiando cocinas y comedores, letrinas y oficinas, dejaron patente su generosa contribución a la lucha contra la sublevación. Y no solían ser sus rostros precisamente los que recogían las fotografías que se llevaban a la prensa”, insiste el historiador.

Áurea Carmona Nanclares era la única maestra nacional que consta. Ingresó en el batallón Thaelmann y fue destinada como enfermera al hospital de sangre de Rascafría. Murió en prisión en 1939 después de ser detenida y denunciada al finalizar la guerra. “En algunos casos -añade el historiador- la cualificación profesional de varias de ellas supuso una aportación decisiva a las necesidades de todo tipo que tuvo el Quinto Regimiento desde el primer momento. Por ejemplo, las taquimecanógrafas y mecanógrafas jugaron papeles muy valiosos como auxiliares y secretarias de los mandos, tanto en la comandancia general como en la organización administrativa de varios servicios”. Este fue el caso de Margarita de la Fuente, Pilar Muñoz Falcón, Carmen Capafons Gómez, Julia Díaz Caballero, Esperanza Gil Lozano y Luisa González Fernández.

En los servicios médicos y sanitarios también fue fundamental la participación de las mujeres, que, además de organizar, formaron a muchas auxiliares en un contexto en el que no cesaban de llegar heridos del frente: “Estas mujeres, a su vez, desempeñaron un reconocido papel en botiquines, pabellones y quirófanos, a veces en las inmediaciones de las líneas del frente con un riesgo indiscutible”, añade García Márquez. Destaca los nombres de seis jóvenes del Socorro Rojo Internacional: Agustina García Caamaño, María Luisa Gómez Redondas, Ana Lera Lillo, María Luisa López García, Margarita Martín Jiménez y Carmen Ortega Sampedro. Mercedes Gómez Otero, que también ayudaba en la enfermería, fue detenida en julio de 1939. Recorrió las cárceles del régimen en diferentes periodos durante 21 años hasta que obtuvo la libertad en 1961. “Posiblemente haya sido una de las mujeres que más tiempo haya estado en prisión durante la dictadura”, expone el historiador.

Sobre su afiliación política, García Márquez detalla los 146 casos en los que se especifica su militancia (un 28,46 por ciento frente al 66,75 por ciento de los hombres, como recoge el profesor Juan Andrés Blanco Rodríguez en El Quinto Regimiento en la política militar del PCE en la Guerra Civil (UNED, 1993). La mayoría de ellas -90- pertenecían a UGT. El resto militaban de forma repartida en el Partido Comunista, Juventudes Socialistas Unificadas, CNT, Mujeres Antifascistas, Partido Socialista, Izquierda Republicana y Federación Universitaria Escolar. “La milicia en el Quinto Regimiento llevó a muchas mujeres a consolidar su militancia e ideología y después de terminar la guerra siguieron luchando de forma ejemplar”, añade el historiador.

Un ejemplo: Encarnación Juárez Ortiz era modista y tenía 35 años cuando se integró en el batallón Garcés en Córdoba. Luego marchó a Jaén, donde vivía y donde fue detenida al terminar la guerra. Logró ocultar su paso por las milicias republicanas aunque no su destacada militancia en el PCE de Jaén desde enero de 1938. En el sumarísimo que se le instruyó -detalla García Márquez- fue considerada por la Secretaría de Orden Público como “peligrosísima” para la Causa Nacional y la sociedad y condenada a 20 años de prisión. Consiguió salir en libertad condicional en julio de 1943, pero tres años más tarde, por sus actividades clandestinas, fue detenida de nuevo y sometida a terribles interrogatorios que le provocaron un intento de suicidio. No salió de prisión hasta 1951.

Pilar Bueno Ibáñez, modista madrileña, ingresó en agosto en las filas del Quinto Regimiento con 26 años. Cuando terminó la guerra, pasó a formar parte del clandestino comité provincial del PCE en Madrid. Fue detenida y fusilada junto a otras doce jóvenes el 5 de agosto de 1939. Era la mayor de las Trece Rosas. “Es de justicia recuperar sus nombres y así poder testimoniar un pequeño pero necesario homenaje a su trabajo. Las milicianas son ellas también, no se olvide. Lo dejaron todo para luchar en el puesto que le encomendasen y en el destino que fuese, y hay que reconocerles esa valiente actitud”, concluye el historiador.
http://www.lamarea.com/2017/04/13/las-milicianas-no-fotografio-capa/

Camboya condena a una australiana que dirigía un criadero de seres humanos

Camboya ni siquiera es un país sino un término fetiche para hablar de los jemeres rojos y su falso “genocidio”. Cualquier otro asunto no le interesa a nadie, sobre todo si es posterior al “genocidio” ya que aquel país nunca tuvo otro problema que aquel.

Pero de vez en cuando a los medios de intoxicación se les escapa la noticia de que la nueva Camboya no es más que un burdel, donde los grandes capitalistas, diplomáticos y miembros de las ONG, todos ellos con pasaporte occidental, practican la pedofilia con absoluta impunidad, lo que ha dado lugar a un floreciente negocio tráfico de niños y niñas para prostituirlos. Esto ya no es noticia.

Otro negocio camboyano es el contrario del genocidio: el alquiler de madres gestantes. Ayer los tribunales camboyanos condenaron a una enfermera australiana de 49 años, Tammy Davis-Charles, por participar en una clínica especializada en el alquiler de madres gestantes.

El capitalismo vende y alquila los cuerpos humanos que, en ocasiones, es lo único que el lumpen tiene para sobrevivir: su cuerpo. El juez Sor Lina asegura que la australiana ejercía de intermediaria entre los padres contratistas y las camboyanas contratadas.

La australiana fue detenida en noviembre del año pasado en la capital, Phnom Penh, apenas dos semanas después de que el gobierno prohibiera el negocio de la gestación subrogada

La enfermera se dedicaba a reclutar jóvenes camboyanas y falsificar documentos para obtener certificados de nacimiento para los recién nacidos.

El negocio del alquiler de vientres se desarrolló muy rápidamente en Camboya, que se había convertido en una verdadera granja o criadero de seres humanos a la carta, sobre todo después de que en 2015 se prohibiera en Tailandia.

Frente a sus vecinos Camboya tenía la ventaja de unos precios sin competencia, realmente reducidos, sobre todo si los comparamos con otros, como Estados Unidos.

No obstante, a veces algunos incidentes trascendieron a la prensa. En agosto de 2014 una pareja australiana abandonó el Tailandia a un recién nacido trisómico (diagnosticado con síndrome de Down), llamado Gammy, en manos de su madre, de 21 años de edad, llevándose consigo sólo a su hermana gemera, Pipah, que estaba bien de salud.

Algunas semanas más tarde los medios se escandalizaban al descubrir el negocio de las granjas de seres humanos. Es la última moda. Los que pagaban eran originarios siempre de los países más “avanzados” del mundo, como una japonés que recurría en serie a las madres tailandesas de alquiler para fabricar niños. Las mujeres del Tercer Mundo ya son como una cadena de montaje y sus productos comerciales nacen con el código de barras incorporado.

Tayikistán declara la guerra a la moda integrista

La moda tiene muy poca espontaneidad. Desde luego que los creadores de tendencias en la manera de vestir son modistos individuales, pero hacer que una prenda se difunda masivamente requiere algo mucho más importante: que alguien la difunda.

La vestimenta de los integristas islámicos, sobre todo la femenina, la ha impuesto el imperialismo a través de sus cómplices del Golfo y quien no quere caer en dichas zarpas tiene que hacer un esfuerzo propagandístico importante para contrarrestarla.

Es el caso del gobierno de Tayikistán, un país de mayoría musulmana que desde 2015 trata de frenar la ola integrista, empezando por la prohibición del único partido islamista que había, llamado “Renacimiento”, al que ha catalogado como organización “terrorista”.

Luego ha seguido haciendo algo parecido con el ropaje, el hiyab y el velo femenino, para lo cual ha impulsado una campaña en favor de la vestimenta más tradicional del país.

Hay que agradecérselo al gobierno tayiko porque la ropa tradicional Atlas, en seda o en algodón, no puede ser más colorida y ha sido elevado a la categoría de prenda oficialmente recomendada para “inculcar patriotismo en la población, así como un estilo nacional”.

El gobierno tayiko se considera, pues, ajeno a las vestimentas integristas, a pesar de ser una país islámico. No las consideran desde el punto de vista religioso sino nacional. Son extranjeras.

El presidente Emomali Rahmon ha dicho que en Tayikistán las mujeres jamás han portado vestimenta de color negro, “ni siquiera para los funerales”, por lo que ha ordenado el cierre de las tiendas que venden ropa integrista. Por su parte, los hombres están obligados a afeitarse las barbas.

Tayikistán es un pequeño país de Asia central fronterizo con Afganistán, con el que comparte muchas afinidades, y es una de las más importantes fuentes de reclutamiento que tienen los yihadistas, especialmente el Califato Islámico.

El gobierno calcula que hay 1.000 tayikos combatiendo en las filas yihadistas y tras. Tras el desplome de la URSS se produjo una sangrienta guerra civil entre los comunistas y los islamistas, apoyados, armados y financiados por el imperialismo.

El lugar del mundo donde se cometen más violaciones es en el ejército estadounidense

El lugar del mundo donde más violaciones y delitos sexuales se producen es en el ejército estadounidense. Se habla de una verdadera “epidemia” y de violaciones en masa. En 2014 el Pentágono admitió que aproximadamente 20.000 soldados habían sido violados en los cuarteles.

Pero al 85 por ciento de las víctimas ni se les pasa por la cabeza la idea de denunciar el delito, a causa de las amenazas que pesan sobre ellos. La violación en el ejército estadounidense forma parte de una “cultura” militarista que refleja la que impera en aquella sociedad, donde cada 98 segundos se comete una violación.

En 2014 el Comité contra la Tortura de la ONU tuvo que recordar a Estados Unidos que la violación no forma parte de ninguna “cultura”, sino más bien al contrario y, por lo tanto, que tiene obligación de proteger a las víctimas de las violaciones que se cometen entre sus fuerzas armadas.

Un factor que pesa sobre la enorme cifra de violaciones y crímenes sexuales en el ejército estadounidense es el aumento en el número de criminales que hay entre la soldadesca del Pentágono. Tras la guerra de Irak, la popularidad de la tropa ha disminuido y, como consecuencia, también el número de reclutas, por lo que tienen que acudir a los exconvictos.

Estudios realizados por la Marina en 2012 revelan que un 15 por ciento de los nuevos reclutas había cometido o intentado cometer al menos una violación antes de unirse a las Fuerzas Armadas. En 2011 el FBI aseguraba que miembros de más de 53 bandas callejeras se habían alistado en el ejército para no ser detenidos.

Al mismo tiempo, en Estados Unidos un 8 por ciento de la población penitenciaria la componen veteranos del ejército.

En 2014 otra encuesta del Pentágono destapó que el 62 por ciento de las víctimas que permanecían activas en la Armada habían recibido algún tipo de represalia tras denunciar un delito sexual a sus jefes.

El acoso sexual en el ejército afecta tanto a mujeres como hombres, pero cuando estos son víctimas de violaciones se enfrentan al peor estigma que pueda haber entre la soldadesca, la homosexualidad, que hasta 2011 ha estado estaba prohibida en la Armada estadounidense.

En 2004 el Pentágono tuvo que poner en marcha una oficina de respuesta de las violaciones en la Armada, conocida en inglés como SAPRO. Esta misma oficina tiene un encargado por cada instalación militar al que las víctimas pueden dirigirse en caso de padecer un delito. También se ha modificado el Código Penal Militar para que los comandantes no puedan continuar amañando las denuncias.

Sin embargo, en 2013 el propio teniente coronel Jeffrey Krusinki, director de la prevención de abusos sexuales en las Fuerzas Aéreas, fue denunciado por acoso sexual.

El padre de una recluta que se suicidó después de ser violada y licenciada de la marina,  muestra su retrato

Camino Oskotz: dirigente comunista navarra fusilada en 1936

Camino Oskotz
Camino Oskotz nació el 11 de abril de 1910 en la calle de Santo Domingo en Pamplona, donde ahora está la librería Abartzuza. Era hija de Antonio y Anastasia.

Maestra de Güesa, valle de Saraitzu/Salazar, en el pirineo navarro. 26 años. Secretaria del Partido Comunista y militante de la Federación de Enseñanza de la UGT de entonces, socialista revolucionaria. Asesinada en Pamplona o en el balcón de Pilatos (ironías de la historia en la Navarra nacionalcatólica y fascista de 1936).

Soltera y compañera de Tomás Ariz (conocido dirigente del Partido Comunista de Euskadi de Pamplona) que ya había sido fusilado antes que Camino, dato que ella seguramente conocía en el momento de su detención.

“A una sima de Urbasa es posible que fuera a parar la maestra Camino Oscoz Urriza, de 26 años, cuya detención y humillaciones relató Galo Vierge en Los culpables”.

Miguel Sánchez Ostiz recoge una crónica cruda y detallada reconstruyendo el calvario de Maria Camino en sus últimas horas.

La detienen el 1 de Agosto. Fue paseada y humillada por Pamplona, varios falangistas, entre ellos el cruel motejado como “toico” le administran grandes dosis de aceite de ricino. Seguramente le rapan pelo y cejas como a tantas “pelonas”. La maltratan y se burlan de ella durante horas en el “Hogar del camarada” de Falange, que se asienta lo que fuera la clausurada Casa del pueblo de los socialistas.

La llevan de nuevo por calles de la ciudad y la Plaza del Castillo para escarnio y sorna de aquella ciudad convertida en circo del horror y la humillación de los “extremistas”, “rojos”, “separatistas” pues el escarmiento iba más lejos que las terribles detenciones y juicios sumarísimos, había que humillar, apalear, herir, ridiculizar… y luego ya la ruleta rusa del “sacrificio” y los “paseos”.

María Camino se encuentra fugazmente con Galo Vierge en la comisaría de la Calle Roncesvalles, donde le interroga “formalmente” Germán Izquierdo Larramendi (qué ironía, en la misma calle donde luego al final del franquismo los grises bajo órdenes de Martín Villa matan a otro Germán con total impunidad en otro escarmiento tardío). A Galo le cuenta entre el llanto y el agotamiento las vejaciones sufridas y él trata de consolarla.

La policía ejerce su papel en el teatro de la arbitrariedad y no remedia la cacería, forman parte deimage10 ella de un modo u otro. Un jefe de Falange cuyo nombre es conocido por Galo y que éste no desvela en “Los culpables” pese a que sólo circula de modo privado (tan alto es el miedo que perdura décadas) habla con el comisario Izquierdo y trasladan a Camino y a Galo a la cárcel.

Al llegar a la cárcel Camino está derrumbada y se apoya en Galo que le anima diciendo que no la perjudicarán más por ser mujer. Una monja-carcelera se hace cargo de Camino….

Según otros testimonios y como recoge (Navarra 1936) Maria Camino pudo acabar en una Sima de Urbasa y ser fusilada el 10 de agosto de 1936…

Camino Oskotz es la Rosa Luxemburg de Iruñea, la Louise Michel de Pamplona, nuestra florecica de la cuesta Santo Domingo, nuestra Maravillas
Lamberto…

Militantes de Iruñerria de la Herritar Batasuna llevamos sus fotos en la mani del día de la mujer trabajadora, el 8 de marzo.


Dos mujeres revolucionarias, feministas proletarias, comunistas…
Dos estrellas rojas en nuestro camino…
¡Hasta la victoria, siempre, compañeras!
Borroka da bide bakarra! [¡La lucha es el único camino!]

https://herritarbatasuna.wordpress.com/2017/03/09/camino-oskotz-y-rosa-luxemburg-estuvieron-en-la-manifestacion-del-8-de-marzo-en-irunea/

El papel de la mujer soviética en la Segunda Guerra Mundial


Mujeres soldado del 2º Batallón de la Muerte, en Moscú, 1917
 
Dos mujeres combatientes del Ejército Rojo


Mujeres combatientes con la ametralladora ligera Degtyaryov en la defensa de
Leningrado

 Mujeres artilleras en el puente de
Crimea, en la defensa de Moscú, 1941
Mujeres artilleras protegen la realización de los
trabajos agrícolas en una granja colectiva

Enfermera del Ejército Rojo en primera línea socorriendo a un herido
La tanquista Aleksandra Samusenko, en la Batalla de Kursk, 1943 
La francotiradora Evdokia Motina, condecorada, 1943
Academia de francotiradoras del Ejército Rojo, 1943-44
Marina Raskova, dirigente del 587 Ala de Combate y promotora del regimiento
aéreo femenino (‘Las Brujas de la Noche’)
Mujeres piloto del 586 Ala de Combate de la Defensa Aérea

La ideología de género forma parte de la moderna cultura burguesa e imperialista

Rebeca M. Westphal

En el mundo moderno occidental, declararse feminista no es una opción, es una obligación. Quien asome la cabeza a la cancha de la suspicacia corre el peligro de ser marcado con el calificativo de machista-misógino-falocéntrico. Y sale barato. Lo cierto es que cada vez se hace más difícil sostener la idea de un feminismo revolucionario, entendido esto último como la capacidad de transgredir lo establecido. Se va quitando el disfraz de anti-sistema que lo hacía seductor para cierto sector de la izquierda y se exhibe como lo que realmente es: un brazo más del capitalismo que lo encubre y sirve en sus intereses.

¿Qué otra cosa se puede deducir cuando grupos feministas tratan de desvincularse haciendo parecer que existen dos tipos de feminismos? El malo y el bueno. El que apoya a las élites financieras y el que aboga por los derechos de las clases oprimidas. Aunque ahora quieran desconocerlo, la partida de nacimiento es la misma. Allá va otra sospecha ¿Cómo es que una ideología anti-patriarcado se gesta y difunde en el mundillo universitario, siendo este último protegido de los poderes de facto? Fue justamente en la década de los sesenta, durante la segunda oleada del feminismo que se crea los Women’s Studies (Estudios de la Mujer) en la universidad de San Diego (California) financiado por la Fundación Ford.

Es conocido que esa institución funcionó como fachada filantrópica de la CIA, un soldado más en la guerra de lo simbólico y cultural.

Así se desarrollan cientos de departamentos de Women’s Studies en los círculos universitarios de los Estados Unidos que servirían después para profundizar en la teorización del feminismo de género, último bastión de los sesudos estudios.

En la actualidad, la teoría de género es consustancial al discurso feminista moderno. En cualquiera de sus militantes se puede observar el enfrentamiento hacia el cuerpo biológico como dato natural de la especie, relegándolo a un segundo plano por debajo de lo ideológico. El género sería entonces una construcción social y cultural sobre lo masculino y lo femenino, negociable según los deseos individuales. Una de sus precursoras, Margaret Sanger, activista estadounidense de la planificación familiar, vinculada al Ku Klux Klan y entusiasta de la eugenesia, creo el polémico Negro Project con el objetivo de restringir (eliminar) la población negra bajo la excusa de una mejor salud y planificación familiar. Se implementaron centros clínicos de esterilización y promoción del aborto no voluntario que se practicó a miles de mujeres negras.

Más adelante fundaría la Federación americana para la planificación familiar contribuyendo a la creación de la organización internacional Planned Parenthood, ONG que participó en la pasada marcha de mujeres (Women’s March) contra Trump y que es a su vez, financiada por el magnate empresarial George Soros. Su actual directora ejecutiva y fan enamorada de Sanger, Gloria Steinem, trabajó con la CIA en los sesenta para frenar la influencia soviética en la juventud norteamericana.

Difícilmente estas y otras teóricas del genero habrían trascendido de la frivolidad de lo intelectual de no ser apoyadas y financiadas por la filantropía gringa. Por otro lado, no habría viralizado el discurso al punto de realizar este 8 de marzo, un paro internacional de mujeres con la participación de más de 50 países si no estuviese la industria del ocio y el entretenimiento a voluntad de propaganda para suavizar los conceptos y hacerlos digeribles y aceptables para la opinión pública. A quien no le convenza el ala más radical del feminismo, puede persuadirse con productos del feminismo pop hollywoodense: Beyoncé y Emma Watson como niveles principiantes del adoctrinamiento.

Los ricos disputan el poder en una gallera y nosotros somos los gallos.

Durante las elecciones presidenciales de los Estados Unidos, el discurso de las minorías impulsado por Hillary Clinton le sirvió de estrategia para encubrir la realidad sangrienta que implicaba votar por ella y las corporaciones que la respaldaban. Ningún medio transnacional profundizó en las posibles políticas exteriores que implementaría al estar en el poder. La línea era la confrontación directa contra las potencias enemigas (China y Rusia) con el desenlace inminente de una guerra nuclear. No, para medios como CNN, era más alarmante las expresiones misóginas de su oponente Donald Trump. Y sin embargo, ganó.

De todas maneras, parte de la estrategia por parte de un sector de las corporaciones para debilitar la presidencia de Trump sigue siendo utilizar esos recursos gremialistas, como el paro de mujeres que ha unido fuerzas con el Women’s March y cientos de “activistas por los derechos humanos” para capitalizar el impulso en el movimiento. Recuerde antes de abrazar la causa del #yoparo, que servirá de escenario convincente para la narrativa que quieran imponer los dueños del movimiento.

Por más que se tongonee se le ve el bojote.

Ninguna mujer o grupo de mujeres ha construido un concepto de ella misma que la defina fuera de los límites de la cultura capitalista. Es el feminismo otro gremio concebido por las entrañas de este sistema con el objetivo de controlar a las poblaciones, diluyendo a la mayoría social en un conflicto fabricado de “guerra de los sexos” y en la ilusión de un empoderamiento individual. Al final, quedamos sujetos solitarios y desarraigados que poca resistencia podemos ofrecer ante la tentativa de jartarnos de consumo.

Deseo no empreñan. Por muy buenas las intenciones que puedan tener las mujeres y hombres que se vinculan a un movimiento para manifestar su indignación ante la violencia específica contra un sector de la humanidad, esto no cambia el carácter natural del cadáver que sostenemos. El poder imperial se alimenta de la tragedia que produce la guerra, pedirle clemencia es atentar contra la dignidad colectiva. Sólo el encuentro para la discusión y construcción de una cultura distinta puede transferirle a los pobres, el protagonismo del futuro.

http://misionverdad.com/COLUMNISTAS/sin-animos-de-agitar-otra-bandera-falsa

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