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‘Me cago en Franco’: empezó el TOP y sigue la Audiencia Nacional

El 2 de octubre de 1963, Timoteo Buendía bebió más de la cuenta y, cuando vio a Francisco Franco en el televisor del bar, gritó: “¡Me cago en Franco!”. A Timoteo el ataque de sinceridad le costó muy caro: fue condenado a diez años de cárcel.

Con Timoteo Buendía se estrenó el Tribunal de Orden Público (TOP), el siniestro instrumento con que el tardofranquismo reprimió delitos como injurias al jefe de Estado o asociación ilícita, en referencia a militancia en partidos y sindicatos no autorizados por el régimen. Él fue la causa número uno. Pero hubo otras 3.797 antes de que el Gobierno de Adolfo Suárez lo finiquitara, ya en 1977, y trasladara parte de sus competencias a la Audiencia Nacional.

La Fundación Abogados de Atocha, creada para mantener vivo el legado de los juristas de CCOO asesinados por un comando fascista en 1977 editó en 2010 un CD con todas estas sentencias. Incluye un potente buscador que permite rastrear los nombres y apellidos de las víctimas. Y también los del medio centenar de personas que entre 1964 y 1977 formaron parte de esta máquina implacable que condenaba a diez años de cárcel por gritar “¡Me cago en Franco!”.

“Este país conoce muy poco su propia historia y creemos que el CD ayudará a mostrar cómo era el aparato represivo del franquismo y a hacer un reconocimiento a las personas juzgadas”, explica Raúl Cordero, director de la fundación.

En un acto en la Universidad Complutense el ex fiscal Carlos Jiménez Villarejo afirmó que los jueces estuvieron formando parte del TOP hasta 1976. Fueron cómplices hasta el último día de las torturas de la Brigada Político-Social y nunca abrieron una causa ni siquiera por lesiones durante 40 años.

El CD con las sentencias del TOP muestra hasta qué punto los jueces fueron implacables: el 74 por ciento de los 3.798 casos acabó en condena, según el exhaustivo recuento del investigador Juan José del Águila.

Además, el Tribunal Supremo casi siempre ratificó sus penas, explica Francisco J. Bastida, catedrático de la Universidad de Oviedo y autor de Jueces y franquismo (Ariel, 1986): “Los jueces se identificaron totalmente con la ideología franquista de unidad espiritual, política, religiosa, sindical, moral y de cualquier índole”, afirma.

Las peculiaridades de la transición, pilotada por los propios franquistas y pactada con la izquierda vendida, permitió que los magistrados y fiscales del TOP después encontraran acomodo sin problemas en las nuevas instancias. No sólo no sufrieron ninguna represalia sino que la gran mayoría fue ascendido y acabó en el Tribunal Supremo o en la Audiencia Nacional.

Por una cuestión biológica ya no están en las instituciones actuales. Pero como mínimo 10 de los 16 jueces que tuvieron plaza titular en el TOP el 63 por ciento del total fueron en democracia magistrados del Tribunal Supremo o de la Audiencia Nacional. Y todos mantuvieron la Cruz de San Raimundo de Peñafort, la medalla al mérito jurídico instituida en 1944 en el periodo más duro y filonazi del régimen.

“La Transición afectó por igual a toda la sociedad española, incluyendo partidos y, naturalmente, jueces. Todo siguió el mismo patrón y así estamos”, lamenta José Antonio Martín Pallín, magistrado del Tribunal Supremo.

El éxito profesional de los ex fiscales del TOP durante la democracia fue muy parecido al de los magistrados. Y los pocos ex que optaron por un camino distinto también tuvieron una carrera exitosa, como Diego Córdoba, que pasó de juez de Instrucción del TOP a abogado de El País.

La evolución de los miembros del primer TOP, el que arrancó en 1964 con el juicio de Buendía, es ilustrativo: los esfuerzos por hacer cumplir la ley franquista de su presidente, Enrique Amat, fueron recompensados con el ascenso al Tribunal Supremo ya por el franquismo, en 1971. Los otros dos magistrados de aquel momento también fueron promocionados: José F. Mateu, asesinado por ETA en 1979, estuvo el TOP durante toda su existencia diez años como presidente y saltó al Tribunal Supremo en 1977. Y Antonio Torres-Dulce se jubiló en 1986 como presidente de la Audiencia de Madrid.

Por su parte, el juez de instrucción, José Garralda, llegó al Tribunal Supremo en 1980, en sustitución de Amat, que se jubilaba. Y también al Tribunal Supremo llegaron los dos fiscales del TOP de 1964: Antonio González y Félix Hernández.

De hecho, los tres presidentes que tuvo el TOP acabaron en el Tribunal Supremo. A los ya citados Amat y Mateu, hay que añadir José de Hijas, que se jubiló en 1986 como presidente de la Sala Segunda, la misma que juzgará a Garzón.

Algunos de estos magistrados fueron muy cercanos a dirigentes que luego militarían en el PP, como Manuel Fraga y Margarita Mariscal de Gante. Fraga dedicó a Amat “cálidos elogios” cuando fue nombrado, según el Abc del día siguiente. Y ya en democracia, cuando el ex TOP Luis Poyatos se vio envuelto en una polémica por haber contribuido, en tanto que fiscal de la Audiencia, a poner en libertad a un mafioso que acabó huyendo, Fraga salió raudo en defensa de “la justicia”.

Una década después, Mariscal de Gante, ministra de José María Aznar, intentó aupar a Poyatos como fiscal jefe de la Audiencia. No lo logró. Pero quedó claro que Mariscal compartía la devoción de su padre, el juez Jaime Mariscal de Gante, por Poyatos, con quien había coincidido en el TOP. Como su amigo, Jaime Mariscal de Gante también vio recompensada su labor en el TOP con una plaza en la Audiencia Nacional.

http://www.publico.es/espana/del-top-al-supremo.html

La ‘movida madrileña’ fue financiada por el PSOE para lavar la cara al franquismo

Una de las cuestiones que más crispan el debate cultural reciente es la implicación del Partido Socialista en aquella juerga pop conocida como La Movida. Las protestas sociales del 15 de mayo de 2011 fueron un cuestionamiento del relato político de la Transición, pero sigue pendiente una revisión de los grandes mitos culturales de aquella época. El sociólogo Fernán del Val se atreve con este espinoso asunto en un libro dinámico y riguroso, titulado “Rockeros insurgentes, modernos complacientes. Un análisis sociológico del rock en la Transición 1975-1985”.

El texto destaca por aclarar un malentendido que enturbia la cuestión: críticos de referencia como Diego Manrique y Jesús Ordovás niegan rotundamente que La Movida fuera “un invento del PSOE”, pero no es eso lo que se está discutiendo. Nadie piensa que Felipe González decidiese el “look” los Pegamoides, ni que Tierno Galván —alcalde de Madrid— escribiese las gracietas de Chus Lampreave en las comedias de Almodóvar. La pregunta es otra, un poco más sutil: ¿favoreció descaradamente la casta cultural del PSOE a los jóvenes artistas posmodernos que brotaron como setas en el Madrid de los primeros ochenta? Las pruebas son abrumadoras.

Hagamos un “zapping” por los testimonios de los propios protagonistas. Edi Clavo, batería de Gabinete Caligari, recuerda que “los políticos no son tontos. Tierno Galván no se enteraba mucho de música, decía aquello de John Lenox en vez de John Lennon, pero se acercaron a aquello porque podía darles votos. Después lo instrumentalizaron todo y lo desvirtuaron”. Más claro, imposible. Pito Cubillas, mánager de Alaska y otras estrellas de la época, confirma la tesis: “Cantidad de ayuntamientos del PSOE nos contrataban, hicimos muchas galas gracias a eso. Los políticos se acercaron a nosotros para salir en la foto”. El periodista José Ramón Pardo recuerda que la llegada de la democracia supuso la rebaja de la edad para votar hasta los dieciocho años, convirtiendo a los jóvenes en un nicho electoral muy codiciado.

También hay que recordar que el PSOE llegó antes al poder municipal que al estatal, adquiriendo el control de los presupuestos locales para festejos. El moderneo popero, alérgico al compromiso político tradicional, transmitía el mensaje de que los socialistas estaban con la noche, la fiesta y el hedonismo. “Teniendo en cuenta que las pérdidas de esos conciertos podían cargarse a los ‘gastos de fiestas’ se empezó a distorsionar el mercado de las galas. Hoy es difícil que un empresario independiente sea capaz de contratar figuras porque él si debe garantizar una rentabilidad económica”, lamentaba Pardo. ¿Traducción rápida? La inyección de dinero público del PSOE para saraos punki-pop fue tan generosa que retrasó una década la articulación de un sector privado de música en directo.

El investigador Héctor Fouce, autor de la tesis doctoral de referencia sobre La Movida, explica bien el espíritu de aquella época. Lo que atrajo al PSOE de las alegres brigadas warholianas fue “su ruptura simbólica con los códigos estéticos del pasado, su espontaneidad e inmediatez y su invitación a vivir el presente”. No eran tan rancios como los franquistas, ni tan solemnes como los simpatizantes del comunismo, amargados por cuarenta años de represión sistemática. La oferta de La Movida “comulgaba con la estrategia discursiva emergente en el ámbito del poder: una democracia en busca de legitimación social e internacional, en busca de una imagen lo suficientemente atractiva como para hacer olvidar que había llegado como resultado de un pacto de supervivientes del régimen, con el consiguiente rechazo del cambio revolucionario y el olvido de los pecadillos del pasado”, explica Fouce.

La opción española ofrece un vivo contraste con la de nuestros vecinos portugueses, que tras la Revolución de los Claveles (1974) optaron por las listas negras de intelectuales fascistas. Allí se marginó culturalmente a quien había legitimado un régimen militar, mientras aquí se prefirió cubrir todo de confeti, poniendo los medios públicos al servicio de una pandilla de jóvenes con la cara pintada de colores y aspecto de “colocados”, como proponía el famoso bando del alcaldem adrileño.

La periodista musical Patricia Godes, que vivió aquellos años en primera fila, define La Movida como “la juerga juvenil más mediática de la historia”. Medios del alcance de Televisión Española, Radio 3, El País, Diario 16 y revistas especializadas como “La Luna” rivalizaban en comentarios eufóricos sobre los jóvenes creadores. Como muestra, podemos citar este discurso de la presentadora Paloma Chamorro sobre el concierto gratuito de The Smiths en el Paseo de Camoens de Madrid. El recital, celebrado en mayo de 1985, fue retransmitido en directo por la televisión pública.

Ojo a la introducción: “En Madrid, en estos últimos años, estamos disfrutando de unas fiestas de San Isidro, que son nuestras fiestas del pueblo, que son la sensación y la envidia de toda España y parte del extranjero. Pero lo que deberían envidiarnos es el alcalde que tenemos, que es el verdadero responsable de esto y de muchas otras cosas. Desde que el primer madrileño es un hombre tan antiguo y con tanta experiencia, tan educado, sensible, culto y tierno, resulta que San Isidro está bailando de alegría al compás de los ritmos para todos los gustos que estos días invaden Madrid. Para los más exigentes, San Isidro y San Tierno nos han traído a los Smiths”. Un empacho de propaganda política digna del No-Do.

Por lo visto, la cosa fue a peor. Tras la muerte de Tierno, varios autores citados por Del Val recuerdan que su sucesor (el socialista Juan Barranco) estableció en el ayuntamiento un despacho de Relaciones Públicas con La Movida. No hay mucha información al respecto, pero el simple hecho de que se plantease algo parecido da una idea de la magnitud del compadreo. Imaginen a Andrea Levy inaugurando un despacho en el Ministerio de Cultura llamado Relaciones Públicas con el Indie.

El libro también recuerda aquella ida de olla que fue el viaje de hermanamiento entre la Movida de Madrid y la de Vigo. El ayuntamiento financió un tren lleno de modernos con barra libre y posteriores jaranas culturales, que terminaron como el rosario de la aurora. Incluso el diario “El País” daba un toque de atención. “En dos días, encuentros, pocos; vanguardia, incierta. Eso sí, muchas copas y mucha algarabía. En la fiesta de despedida, anoche, Teresa Lozano Díez, de Madrid, resultó herida por una botella que lanzó Fabio MacNamara, y en el hospital General de Vigo le dieron tres puntos de sutura”. El redactor recitaba con ironía la lista de invitados, donde se mezclaban Alaska, Joaquín Leguina, Alberto García-Álix y el alcalde de Vigo enfundado en un traje de Adolfo Domínguez. “Nosotros somos comparsas”, admitía el director de “La Luna”, refiriéndose al papel de los creadores respecto al de los políticos. A esas alturas, año 1986, quien no estuviese “colocado” iba a tener mucho más difícil colocarse. Resacón en Rock-Ola.

—https://www.elconfidencial.com/cultura/2017-12-03/rockeros-insurgentes-movida-ochenta-psoe_1486234/

El Coronil, 1936: un bebé arrojado a una fosa y 119 asesinados, entre ellos una menor violada

“Construyó [el terrateniente del pueblo] el panteón encima de la fosa para demostrar quién manda”. En la vida y en la muerte. La frase retrata el desprecio del “señorito” sobre “los pobres”. Y simboliza en un pueblo andaluz, El Coronil (Sevilla), el odio de clase y la cruda represión ejecutada en el terror fundacional del franquismo. La tumba ilegal quedó cargada con más de un centenar de víctimas. Su búsqueda está resultando infructuosa.

La tajante oración “es lo que los mayores siempre han contado en el pueblo”. La verbalizan varias mujeres que acuden al cementerio local “para ver la fosa”. “A ver si hay suerte y aparecen todos”, musitan. Pero por ahora no hay suerte.

Las diferentes catas realizadas sobre el terreno no han dado el resultado esperado. “No se han encontrado evidencias” de restos óseos correspondientes a víctimas del franquismo, confirma la directora arqueológica del proyecto, Elena Vera. “Hay que seguir”, dice, agotar todas las opciones, “hasta el último momento”.

“Es cierto que no están apareciendo, como deseamos, pero el trabajo ha sido el correcto y estamos cerrando el círculo de la historia de estas víctimas en un pueblo donde se está haciendo un trabajo excelente de recuperación de la memoria”, analiza  Miguel Ángel Melero, coordinador de exhumaciones de la Dirección General de Memoria Democrática de la Junta de Andalucía, administración responsable de los trabajos.

El intento de localización de la fosa común está marcada por los testimonios orales transmitidos en el pueblo durante décadas. Un relato que refleja el intento por subvertir el orden social establecido y la postura de los caciques como respuesta a tamaña provocación de las clases bajas, sometidas a la penuria y la exclusión en aquellos años 30 del siglo pasado.

Como confirma el presidente de la asociación memorialista de El Coronil, Antonio Manuel Mateos: “es lo que siempre han dicho los mayores”. Que los 121 ejecutados por los golpistas en el municipio están arrojados a la tierra abierta en un rincón del camposanto. Justo donde diez años después del inicio de la guerra civil, uno de los terratenientes del pueblo “y de los más significados en el apoyo al golpe de Estado del 36” levantó su tumba. “En una esquina, cuando lo habitual en estos casos es hacer el panteón a la entrada para que sea lo más visible”.

Durante los trabajos “ha aparecido otro testimonio muy valioso y que nos puede dar idea del resultado final de la historia”, cuenta. “Un viejito que tenía 14 años cuando se construyeron los nuevos nichos a mediados de los años 40 nos ha contado ahora que en esa parte, donde nos marcan la fosa, salieron muchos cráneos con agujeros y los cuerpos con alambres alrededor de las manos”. Acabaron arrojados al osario.

Si no hubieran abierto la tierra, “nunca nos lo hubiera contado”, certifica. Y la deriva del relato, el final que apuntan las nuevas pruebas y las viejas historias, significa “que los criminales hicieron un buen trabajo de ocultación” del terror y la barbarie. Que la fosa tapada por nichos y panteones hubiera sido también “desaparecida”.

El proyecto de actuación ha contado con el impulso de la ARMH local y el apoyo del Ayuntamiento de El Coronil. Y la alcaldesa, Maribel Gómez, relata cómo en las calles del pueblo ha encontrado oposición a la búsqueda en el cementerio. “Hay vecinos que me han dicho: ‘¿por qué tienes que hacer eso [abrir la fosa]? ¿No te das cuenta que eso abre heridas?”, confiesa. Expone el testimonio en la presentación del Anuario de intervenciones en fosas comunes de la Junta de Andalucía durante las jornadas memorialistas del municipio.

Un bebé arrojado a una fosa. Una menor violada y asesinada a tiros. Y otros 119 asesinados. Es el relato que las tropas de Franco dejan escrito en El Coronil aplicando el terror como estrategia contra el adversario social y político. Como en todo el suroeste de la península, convirtiendo a Andalucía en la región con más desaparecidos forzados de España: un tercio de las aproximadas 150.000 víctimas.

Uno de los desaparecidos es José Jiménez Galán. Tenía 24 años cuando lo asesinan, “recibo la historia de mi abuela, era su hermano”, apunta Ana García Pérez. “Era un jornalero, de la gente pobre y humilde, y aquí ocurrió bastante que los terratenientes encabezaron la represión”, señala. Ejecuciones masivas en un pueblo “que fue tomado el 18 de julio del 36, algo inmediato”, y donde “no hubo guerra ni resistencia”.

Sobre la búsqueda infructuosa de la fosa, con lágrimas en los ojos, confiesa: “Es un paso más, por lo menos el intento. Han pasado 81 años de esto [los crímenes franquistas] y nadie había hecho nada por decir ‘vamos, a ver qué ocurre’. Ojalá encontrásemos los cuerpos, porque es una forma de recuperar… no la dignidad perdida, porque ellos siempre la han tenido a través de sus ideas y de nosotros, pero sí eso de decir ‘no está en un agujero’, tirados de aquella forma”.

Si no aparecen, “bueno, se ha intentado, y desde luego sí hemos rescatado su memoria para siempre”. Y su nombre, subraya, “va a seguir adelante”, rompiendo décadas de impunidad y silencio. “Y las ideas que ellos tenían las tenemos nosotras ahora y vamos a seguir defendiéndolas”.

Y todos son crímenes sin resolver. Una situación que llevó a este pueblo andaluz a ser el primero del país en denunciar en el Consulado de Argentina en Cádiz estos delitos de lesa humanidad. El Ayuntamiento participa así en la denominada Querella Argentina que investiga el genocidio franquista, en un movimiento en el que contó con el apoyo y asesoramiento del colectivo memorialista local y de la Coordinadora Estatal de Apoyo a la Querella Argentina (CeAQUA).

“Aparte de la declaración testimonial de hijos y nietos y de organizaciones de familias de víctimas, como representante oficial de un Ayuntamiento sí es la primera vez”, confirmaban a este medio fuentes del Consulado argentino. La petición espera que la justicia argentina “ordene proceder a la comprobación de los hechos objeto de la denuncia, así como de todas las circunstancias relatadas”.

Una “copia certificada” del testimonio y “toda la documentación que se haya aportado como prueba” ha sido enviada al tribunal de Buenos Aires a cargo de la jueza María Servini de Cubría a través del Ministerio de Relaciones Exteriores del país austral. Y ahí se relatan los episodios de muerte violenta acaecidos en El Coronil tras la entrada a sangre y fuego de los “fascistas de la columna Figuerola”. Una “represión de tal magnitud”, en palabras de Antonio Manuel Mateos, que dejó como testigo la fosa que ahora se busca en el cementerio.

Las cifras arrancan en los 121 ejecutados, entre ellos “una niña de 16 años que también fue violada por los falangistas del pueblo que la detuvieron, y un niño de pocas semanas”, según describe la denuncia en la causa argentina contra el franquismo. Pero siguen decenas de fallecidos “en circunstancias no aclaradas”, 14 desaparecidos, 150 condenados a penas de cárcel, “familias a las que se confiscaron todos sus bienes”, “tres personas escondidas como ‘topos’ temiendo por su vida, una de ellas hasta diez años oculta” y “11 mujeres rapadas y obligadas a tomar purgantes”. Y todo el dolor y el silencio que permanece sepultado desde hace 81 años en la fosa de “los pobres” sobre la que el “señorito”, como apuntan los testimonios orales, levantó un panteón.


http://www.eldiario.es/andalucia/sevilla/pobres-Coronil-simbolo-represion-terrateniente_0_708679577.html

Julio de 1936: llegada de las hordas fascistas a El Coronil al mando del comandante Figuerola

Sima de Jinámar: símbolo de la brutalidad franquista en las Islas Canarias

La Sima de Jinámar es uno de los símbolos de represión franquista en Canarias. Se trata de un tubo volcánico de unos 80 metros donde eran arrojados republicanos o personas que no compartían el ideario del Régimen (algunos tras ser torturados y asesinados con un tiro en la cabeza y otros fueron precipitados vivos). Según la tradición oral, podría haber unos 100 cadáveres en este agujero sobre el que el profesor Juan José Monzón Gil profundiza en el documental La Sima del Olvido, que se estrena hoy en los cines Monopol de Las Palmas de Gran Canaria.

El objetivo de este estudio audiovisual es meramente pedagógico y no lucrativo. Su autor pretende que las generaciones más jóvenes conozcan la historia y la persecución a la que fue sometida una parte de la población por las llamadas brigadas del amanecer, que desaparecían a aquellas personas que no compartían sus ideales, sacándolas de sus casas en plena noche y que, después de torturarlas, eran detenidas o asesinadas. En Gran Canaria algunas fueron precipitadas a los pozos de Arucas y Tenoya (en este último se han hallado recientemente los restos mortales de 15 represaliados y en el primero fueron 24 en total), también se arrojaban a la Marfea, a la fosa común de Vegueta o a la Sima de Jinámar, entre otros puntos. La isla se convirtió así en lo que el portavoz del Foro Canario de Víctimas del Franquismo, Francisco González, denomina “laberinto del terror” ya que apenas había escapatoria.

Cuando Monzón bajó a este tubo volcánico no esperaba encontrar un auténtico vertedero en él. Los restos de la memoria histórica se encuentran sepultados bajo escombros, basura, lavadoras, un frigorífico… Considera que este punto debe quedar limpio y posteriormente comenzar la exhumación de los restos mortales que se encuentran debajo.

En los años 60 lo hizo el espeleólogo Jesús Cantero que narra su experiencia en este documental cuya versión corta es de media hora y la larga de una hora y 40 minutos.

Cantero cuenta cómo en cada bajada (unas 14 que realizó en total) lo hacía con el máximo respeto para evitar distorsionar la realidad del lugar. Señala emocionado que si en algún momento pisaron algún resto mortal pide perdón. Evidencia de que se trata de un símbolo de la represión es el cráneo con herida de bala que se conserva en el Museo Canario y que fue extraído de esta Sima.

Estas bajadas permitieron, además, desterrar el mito de que la Sima conectaba con el mar y que los cadáveres acababan en el agua.

Estas dos exhumaciones se añaden a la recién realizada en los pozos de Tenoya, donde se han encontrado restos mortales que pertenecen a 15 hombres. Entre ellos, cráneos con heridas de balas en la cabeza y que suponen una prueba evidente de que los testimonios orales no iban desencaminados y que se trata de represaliados del franquismo.

Monzón ha hecho este martes un llamamiento a todas aquellas personas que pudieran tener un familiar víctima de la represión franquista para que se hagan las pruebas de ADN ya que uno de los principales obstáculos con los que se han encontrado es con no tener un banco con el que cotejar los restos mortales hallados.

Para el portavoz del Foro Canario de Víctimas del Franquismo, que también colabora en este documental, este supone “un antes y un después en la lucha por la memoria democrática en Canarias y todo el estado español”. Este trabajo muestra “una realidad oculta premeditadamente por el Estado, por la oligarquía isleña, por los causantes del genocidio y sus herederos actuales”, subraya.

Francisco González recordó que no sólo su abuelo fue asesinado por sus ideales, también su tío Braulio con solo once meses fue víctima del “horror” sembrado en Canarias a partir de julio de 1936.

El foro propone convertir la Sima de Jinámar en un museo de sitio, un centro de interpretación de los sucesos que acontecieron en esta zona hace ya 70 años. El objetivo es que se enseñe este lugar tanto por su valor paisajístico, al tratarse de un cono volcánico interesante como por su historia y donde se pueda colocar un monumento en homenaje a las víctimas.

El documental se proyectará hoy a las 19.00 horas en los cines Monopol de Las Palmas de Gran Canaria. La entrada se puede adquirir en la misma taquilla o llamando por teléfono (por las mañanas al 928 363 314 y por la tarde al 928 367 438). Se va a habilitar otra sala para unas 200 personas ya que en la principal están las localidades ya agotadas.

http://www.eldiario.es/canariasahora/sociedad/Sima-documental-represaliados-Gran-Canaria_0_710429174.html
 

Gulag: otro descenso a un infierno lleno de… papeles

La historia del gulag la escribió -de una vez y para siempre- la maquinaria de propaganda del imperialismo durante la Guerra Fría y no hay nada más que decir. Es imposible convencer a nadie de lo contrario. Ni siquiera se puede matizar: Stalin (o el comunismo, que viene a ser lo mismo) mató a 100 millones de personas (mucho más que Hitler).

Tampoco debemos suponer que dicha maquinaria era algo sofisticado. Sería un error. Era lo más parecido a Radio Macuto y el relato siempre se construyó a base de lo que los historiadores llaman “fuentes indirectas”, opositores, anticomunistas, antiguos convictos… Es algo puramente emocional y sentimental. La mayor parte de ellos aprovechan el Informe Secreto de Jruschov, presentado en 1956, por aquello de que “no hay peor cuña que la de la propia madera”.

El gulag es como un organismo vivo. Lo interesante no es lo que haya de verdad o de mentira sino su propia biografía, cómo nace, crece, se desarrolla y -hay que esperar- que algún día muera, como cualquier otra fábula literaria. ¿O se convertirá en un zombi inmortal, en nuestra peor pesadilla?

Cualquier lector atento de este tipo de leyendas se apercibe inmediatamente de su carácter fantástico, y lo mismo debería haber ocurrido con un profesional de la historia porque en una fecha tan temprana como 1948 Timasheff se apoyó en las listas electorales para demostrar que la población del gulag nunca pudo superar los dos millones de represaliados.

Hay que aclarar, además, que el acrónimo “gulag” se refería a todo el sistema penitenciario, tanto a los presos contrarrevolucionarios como a los de derecho común, tanto a los campos de trabajo como a las zonas a las que se desterraban a los convictos, donde no permanecían encerrados.

A pesar de los pesares, en los años cincuenta las estimaciones de Dallin y Nicolayevski, que luego retoman tanto Conquest como Courtois, es que en 1940 había diez millones de convictos en los campos de trabajo, una cifra imposible a la que, sin embargo, el Informe de Jruschov respaldó.

En 1965 Conquest se convierte en la referencia bibliográfica de aquella fábula, extrapolando las fuentes indirectas e interesadas e ignorando los documentos originales. Según Conquest, a comienzos de 1939 había un mínimo ocho millones de reclusos en la URSS, la policía detuvo a siete millones entre enero de 1937 y diciembre de 1938, un periodo en el que ejecutaron a un millón de presos y en el que se produjeron otros tres millones más de muertos.

El apogeo de los millones llegó en los setenta con el represaliado anticomunista más famoso de todos, Alexander Soljenitsin, el Premio Nóbel de Literatura (no de historia), que se paseó por todas las televisiones del mundo, incluida la franquista, para inflar las cifras hasta los 12 millones de presos en 1941.

Cuando se abrieron los archivos y se demostró que todo era falso, no importó. En 1990 Conquest se mantuvo en sus trece y la Wikipedia también. ¿A quién le importa la realidad cuando tenemos una ficción mucho más adecuada?

El historiador Stephen G. Wheatcroft comenta que en los momentos de mayor represión, la tasa de reclusión en la URSS fue del orden del 0,5 por ciento de la población, muy inferior al 2,8 por ciento de la de Estados Unidos, donde siete millones de presos trabajan a la fuerza en cárceles privadas.

Estados Unidos ni siquiera se puede excusar, como la URSS, con las invasiones que llevaron a cabo los imperialistas y los nazis sobre su suelo.

El drama de los bebés robados en España

Ascensión López, uno de los bebés robados
El nombre de Ascensión López ha alcanzado los titulares de todo el mundo. Esta mujer española denunció haber sido sustraída luego de su nacimiento en 1964 y entregada a sus padres de crianza, de 60 y 67 años en aquel entonces. La víctima apuntó a la monja Dolores Baena, sobrina de su “padre” apropiador, como la persona que concretó el robo del bebé.

Esta denuncia la llevó en un tiempo brevísimo al banquillo, donde recibió una pena de prisión, por no poder pagar 3.000 euros de multa y una compensación de 43.000 euros a la religiosa. Al menos 93.000 personas han firmado para exigir su indulto, mientras que el Consejo de Ministros se niega a concederle a López el perdón.

“Esto empezó en la dictadura [franquista], pero ha seguido a través de los años porque tenemos [al menos] hasta los 90 y tantos. Se convirtió en un negocio. Había médicos, jueces que firmaban, gente poderosa que necesitaba hijos que no podían tenerlos y los compraban”, dice Maricruz Rodrigo, presidenta de la asociación SOS Bebés Robados de Madrid.

“Nos los quitaban a la gente más humilde. Pero no éramos gente tirada. No éramos gente que no teníamos para comer, éramos jóvenes. No tenían por qué habernos robado a nuestros niños”, agregó.

Maricruz parió en 1980 a un niño en el hospital 12 de Octubre de Madrid. Lo tuvo consigo hasta los seis días de vida, cuando no lo volvió a ver más. Cuando pidió explicaciones, le dijeron que había muerto.

“Cuando dije que quería ver el cuerpo me respondieron que estaba totalmente desfigurado y no me lo enseñaban. Por más que insistiéramos nos dijeron que estaba muerto. Me dijeron que siguiera llevando la leche para el bebé que era muy buena. Con el tiempo nos pareció una cosa muy atroz llevar la leche si resulta que el niño se había muerto”, dijo Rodrigo. Una situación similar a la expuesta en la famosa película “El bebé de Rosemary”, del polaco Roman Polanski, proveniente de otro país ultracatólico donde también se han producido hechos como estos.

Así como el hijo de Maricruz Rodrigo y Ascensión López, al menos 200 bebés fueron robados en España desde la dictadura franquista (1939-1976) hasta, como mínimo, varios años después de entrada la “democracia”.

“Hay muchos, pero no hay una cifra exacta. Denunciados, hay 200. Hay muchísimos que no han denunciado. Y además se los quitaban a una madre y se lo ponían a otra mujer como hijos biológicos, que eso es falsedad documental”, recordó Maricruz Rodrigo.

Hay casos llamativos, pues anotaban a los bebés en los registros como propios de mujeres con 60 años o ya en una edad difícilmente fértil, como en el caso de los padres de Ascensión López. “Pues también lo hacían”, sentenció Maricruz Rodrigo.

Las asociaciones exigen que las autoridades indulten a López y den el mismo trato ante la justicia a otras personas presuntamente implicadas en la trama de robo de bebés. Rodrigo citó el caso del ginecólogo Eduardo Vela, que desde abril de 2016 se aguarda ser llamado a juicio.

“La Justicia tendría que ser igual para todos. Si ha sido tan rápida para condenar a ella [Ascensión López] tendría que ser igual de rápida para él. Pues no. Eso es lo que querría que se comprendiera”, denunció la presidenta de SOS Bebés Robados Madrid.


https://www.lahaine.org/est_espanol.php/el-drama-de-los-bebes

El franquismo sin Franco llega al Parlamento europeo

Ayer el Parlamento europeo acogió una conferencia bajo el título de Franquismo post Franco para insistir en que fascismo pervive en España. La jornada estaba promovida por el Bloque Nacionalista Galego (BNG) y coorganizada con los grupos parlamentarios GUE-NGL y Verdes-ALE (Alianza Libre Europea), a los que partenecen partidos como EH-Bildu, Compormís y Esquerra Republicana.

Como ven, los oportunistas se apuntan a todo, incluso a denunciar la persistencia del franquismo 42 años después de la muerte del criminal Franco, de la que ayer se cumplían 42 años.

Cuando ya se ha generalizado la idea de que en España no ha cambiado nada, ahí están los oportunistas para dejar claro que si el franquismo ha logrado sobrevivir y camuflarse, es precisamente gracias a ellos, a los cargos que ocupan y a sus manipulaciones políticas.

El franquismo sin Franco sería impensable sin el barniz institucional de quienes participaron en el acto, que sirvió para lavar la cara de todos ellos, del franquismo y del Parlamento de Bruselas.

Los eurodiputados españoles se lamentaron de que la Ley de Memoria Histórica es papel mojado, ya que quieren desenterrar los huesos de una cuneta para volverlos a poner en otra.

La jornada se abrió con la intervención, entre otros, de Guillermo Martínez-Vela, director de la revista El Jueves, quien presenta el tema sobre el 40 aniversario de la publicación satírica bajo el título 40 años de “El Jueves: duramos más que Franco pero menos que el franquismo”.

Los promotores acabaron hablando sobre la “impunidad” del franquismo en la España actual, lo cual es una tautología porque si el Estado sigue siendo lo que siempre fue, es normal que trate de preservarse a sí mismo y ataque a quienes luchan por acabar con él, lo cual es la clave de bóveda del asunto: no se trata de sustituir a un conductor del autobús para poner a otro en su lugar, sino de cambiar de autobús.

Las mujeres republicanas fueron específicamente humilladas por el franquismo durante la posguerra

Mujeres antifascistas rapadas
El 16 de marzo la organización Women’s Link Worldwide interpuso una querella para solicitar la investigación de los crímenes cometidos durante el franquismo contra las mujeres republicanas, como paso fundamental para exigir el fin de la impunidad de los asesinatos perpetrados durante la posguerra.

La acción se enmarca dentro de la querella iniciada en 2010 en Buenos Aires contra el franquismo, y que actualmente engloba más de 300 querellas. La organización pidió a la jueza María Servine que se amplíe la causa para incorporar los crímenes hacia las mujeres durante la Guerra Civil y a lo largo de los años de dictadura.

Women’s Link aplica una perspectiva que toma en cuenta que la violencia que se utilizó contra mujeres y hombres fue diferente, tuvo un impacto diferente, y un significado diferente.

La violencia ejecutada por el bando fascista contra las mujeres no sólo fue de una brutalidad diferente, sino que además tenía un objetivo claro, que era castigar a aquellas mujeres que el régimen consideraba que habían roto con su posición social y cuyo objetivo principal buscaba enviar un mensaje de presión a la sociedad completa de cuál debía ser el modelo de conducta femenino, y al mismo tiempo utilizó a las mujeres para castigar a los hombres del bando republicano, lo que es un tipo de violencia específica que tiene que ser analizada y castigada de forma específica.

La querella presentada por Women’s Link Worldwide relata las experiencias de seis mujeres que sufrieron abusos por el hecho de serlo durante el franquismo. Cinco de los testimonios los han obtenido gracias a sus familiares, mientras que el restante proviene directamente de una superviviente. Cuatro de las seis mujeres, denuncia la organización, continúan desaparecidas en la actualidad.

Margalida Jaume Vendrel era una relojera asentada en la localidad de Manacor (Mallorca). En 1936 su marido fue retenido sin motivo aparente durante una semana en la comisaría local, periodo tras el cual Margalida, embarazada de siete meses, fue llamada también. Ambos sufrieron todo tipo de humillaciones y torturas, y finalmente fueron ejecutados. Años después, un vecino del pueblo admitió haber sido testigo de las violaciones que la mujer sufrió durante su retención por parte de al menos uno de los falangistas.

Daria y Mercedes Buzadé Adroher eran dos hermanas que partieron a Mallorca en 1936, desde Barcelona, como personal sanitario en una expedición republicana. Semanas después de iniciar el viaje, las enfermeras fueron detenidas por tropas franquistas e interrogadas por las autoridades, que ordenaron, además, que todas ellas fuesen examinadas para comprobar su virginidad. Tras ello, fueron brutal y repetidamente violadas por un grupo de falangistas. Se cree que al día siguiente fueron asesinadas en el cementerio de Son Coletes, pero sus restos se encuentran en una fosa común de ese cementerio que a día de hoy no ha sido exhumado.

Pilar Sánchez Lladrés militaba en el Partido Socialista y habitaba en el barrio obrero de La Soledat, en Mallorca. En 1936, tropas franquistas detienen a su marido y a sus cuatro hijos, pero no a Pilar, que había conseguido esconderse. Días después, y debido a la incertidumbre sobre el estado de su familia, Pilar sale de su escondite y enseguida es denunciada y detenida por miembros de la Falange. Los cuatro hombres que la detuvieron fueron autores de las palizas y violaciones que sufrió Pilar, según el relato de un vecino que fue testigo de los hechos. Los mismos hombres que abusaron de ella repetidas veces la asesinaron en septiembre de 1936 y abandonaron su cuerpo, que se encuentra en una fosa común del cementerio de Sencelles.

Matilde Lanza Vaz militó en el Partido Comunista y fue parte activa del mismo desde la proclamación de la Segunda República. En 1939 fue detenida y juzgada en un consejo de guerra. Tras seis meses en los calabozos de la Puerta del Sol, fue trasladada a la prisión de Las Ventas, y posteriormente a la prisión de mujeres Can Sales, en Palma de Mallorca. Viendo que la mujer se había convertido en un referente para el resto de reclusas, las autoridades iniciaron una labor de adoctrinamiento para convertirla al catolicismo, como maniobra propagandística del régimen y como golpe de efecto para minar la moral del resto de mujeres presas.

En 1941 la aíslan y obligan a bautizarse. Antes de la celebración del bautizo, la joven acude a la enfermería, en el piso más alto de la prisión, y desde allí se arroja al patio. Tras 45 minutos de agonía, y todavía inconsciente, las autoridades carcelarias la bautizan. Su cuerpo fue inhumado en el cementerio municipal de la localidad.

Lidia Falcón O’Neil fue detenida siete veces entre los años 1960 y 1974 en base a los delitos de opinión y asociación ilícita, y procesada en varias ocasiones por la publicación de artículos de opinión. Fue encarcelada en repetidas ocasiones en las prisiones de Barcelona y Madrid. Falcón sufrió torturas, claramente dirigidas a su condición de mujer joven, que consistieron en golpes en el estómago y en el hígado bajo el grito de “ahora ya no parirás más, puta bruja”.

El perito de la querella, Bartomeu Garí, destacó que “a las mujeres se les aplicó otra modalidad represiva mucho más brutal”. Este tipo de violencia no suele ser objeto de denuncia, por pudor o por vergüenza, de modo que romper esto es sumamente importante.

Aunque la represión franquista recayó sobre las espaldas de hombres y mujeres, la motivación, las causas y los efectos son necesariamente distintos. La organización relata que los crímenes contra las mujeres antifascistas incluyeron aspectos como la violencia sexual, habitualmente ejercida por los carceleros o por falangistas que entraban en las cárceles a visitar a las mujeres de manera recurrente. Las mujeres eran detenidas y violadas, no sólo por su lucha política, sino también por el delito consorte, es decir, por ser familiar de hombres antifascistas.

El franquismo siempre se caracterizó por negar la existencia de presas políticas, que fueron tratadas como delincuentes comunes. Las torturas a las que fueron sometidas las mujeres se ejercían con el mismo odio y fuerza que hacia los hombres, pero había un componente de género específico hacia ellas, tanto en los insultos como en el uso particular y sexuado de la violencia, las descargas genitales y golpes en el bajo vientre.

Fue común, asimismo, el robo de bebés, que ronda los 30.960 niños y niñas. Los hijos de las mujeres que eran asesinadas fueron entregados a familias de militares franquistas para eliminar la semilla marxista y darles una educación afín al régimen. Hasta los años 80, muchas mujeres sufrieron el robo de sus hijos en los hospitales bajo la excusa de enfermedad grave y posterior muerte del bebé.

Finalmente, las mujeres fueron sometidas a humillaciones relacionadas con cortes de pelo al cero y purgas con aceite de ricino. Las mujeres que no podían controlar sus esfínteres eran obligadas a pasear por las calles de su pueblo o ciudad, bajo las burlas y agresiones de sus vecinos.

https://www.infolibre.es/noticias/politica/2016/03/16/las_mujeres_victimas_del_franquismo_piden_justicia_argentina_46475_1012.html

Al menos 413 barrenderos madrileños fueron represaliados por el franquismo

Desfile de barrenderos en 1932 en Madrid
“Eran gente corriente como tú o como yo, simples trabajadores que cada día cogían los cepillos para limpiar las calles de Madrid. Su único delito fue tener conciencia política, estar sindicados y haberse puesto del lado de la legalidad republicana frente al golpe de Estado franquista”. Así resume Óscar Rodríguez la triste historia de los barrenderos municipales madrileños represaliados por Franco.

La fuente inicial de la investigación fue el periódico El Obrero Municipal, órgano de comunicación de la agrupación de trabajadores municipales de la UGT que aglutinaba, básicamente, al personal de limpieza pública y jardines.

“Se publicó desde 1921 hasta enero del 39 –apunta Óscar Rodríguez–. De ahí sacamos cientos de nombres de barrenderos que luego cruzamos con los sumarios franquistas que se guardan en el Archivo Histórico de la Defensa”. El resultado fue estremecedor. Al menos 413 barrenderos madrileños fueron depurados por el franquismo. De ellos 11 fueron fusilados, 45 pasaron largas temporadas en prisiones, campos de concentración o realizando trabajos forzados, 11 acabaron en paradero desconocido; el resto fueron despedidos y/o sufrieron otro tipo de represalias laborales y administrativas.

Detrás de cada barrendero los investigadores han descubierto una historia desoladora. “Vas profundizando, te metes en la piel de la víctima… te conmueves y también te acojonas –confiesa Óscar–. Quizás el caso que más me impactó fue el de Victoriano Sánchez Medina. Este hombre tenía que ser muy querido porque sus vecinos se atrevieron a firmar una carta en la que defendían su inocencia. Más si se tiene en cuenta el momento en que lo hicieron.

Era mayo de 1940, en un Madrid sumido en el terror impuesto por los fascistas. Y aún así firmaron. En esa carta manuscrita puede leerse: ‘Los abajo firmantes vecinos de la barriada de Bilbao, término de Vicálvaro, certifican y juran por su fe católica… que es persona de muy buenos antecedentes… y que ni antes ni después del movimiento molestó a nadie personalmente ni políticamente’. 12 rúbricas rematan la misiva que, sin embargo, no sirvió para nada. Cinco meses después de ser entregada a las autoridades militares, Victoriano fue fusilado”.

Leyendo los sumarios y las sentencias de muerte de Victoriano y de los otros diez barrenderos fusilados se entiende perfectamente cómo funcionó la “justicia” franquista. Los testimonios directos exculpatorios eran directamente ignorados. A los acusados ni siquiera se les solía permitir hablar en los consejos de guerra para defenderse de unos cargos basados en suposiciones, difusas pruebas sin contrastar y un profundo odio político hacia quienes habían defendido el régimen democrático republicano.

Con matices, las 11 sentencias de muerte fueron parecidas a la que se dictó contra Francisco Arellano. En ella se puede leer que será ejecutado por “un delito de adhesión a la rebelión con las circunstancias agravantes de perversidad y trascendencia de los hechos”.

Las conclusiones de esta investigación le fueron presentadas, en primer lugar, a los descendientes de las víctimas. “A todos le hemos entregado la información sobre sus seres queridos –señala Óscar Rodríguez–. La familia del barrendero Joaquín Féniz, por ejemplo, sí sabía que había sido fusilado. Sin embargo, nos hemos encontrado con otros casos que pensaban que su abuelo o su tío había muerto en el frente de batalla. Hasta ese punto ha llegado el olvido al que fueron condenados estos hombres”.

En algunos casos, estos familiares también han aportado documentos e incluso objetos que conservaban de las víctimas. Kati, la nieta de Gregorio Panadero guardaba un cinturón que el barrendero confeccionó, con cartón y papel, en la cárcel para regalárselos a su hija Julia. Panadero también hizo sencillos dibujos con emotivas dedicatorias mientras aguardaba, inútilmente, la conmutación de la pena de muerte: “De su papá, para mi niño de 7 años”, escribió en uno de ellos.

Esta parte final de su trabajo es la que más marcó a Rafael Sánchez Toribio: “Ver a los familiares de mis compañeros asesinados fue también muy duro porque comprobé lo mal que lo pasaron las viudas y los huérfanos”. Rafael recuerda especialmente el caso de Clara y Aurora, esposa e hija de Joaquín Féniz: “Las dos fueron muy luchadoras. Clara fue encarcelada en la prisión de mujeres de Ventas y por negarse a gritar ¡Arriba España! la castigaron enviándola al penal de Deusto. Su hija Aurora, cuando fue mayor, saltaba por la noche la tapia del cementerio civil. Como no sabía dónde estaba enterrado su padre, depositaba unas flores en las tumbas de Pablo Iglesias y del teniente Castillo”.

Y tras las familias, toda esta información será puesta a disposición de los españoles en general y de los madrileños en particular. Será el próximo domingo, 19 de noviembre, a las 18:00 horas en el auditorio centro del Palacio de Cibeles. Allí se realizará un homenaje a este colectivo de olvidados entre los olvidados. Un homenaje que contará con un lema muy elocuente: “Barriendo el olvido”.

http://www.eldiario.es/sociedad/Barrenderos-represaliados_0_708679623.html

La hija de una víctima del terrorismo de Estado quiere que el PSOE asuma su repsonsabilidad

Maider García Martín, hija del objetor de conciencia Juan Carlos García Goena, asesinado por los GAL en 1987, ha reclamado en el Parlamento Vasco que el PSOE haga un “reconocimiento público” y “diga la verdad” sobre el terrorismo de Estado y la guerra sucia mientras estuvo al frente del gobierno en los años ochenta, cuando se cometieron 27 asesinatos al menos.

García Goena, de 28 años de edad, fue asesinado el 24 de julio de 1987 cuando tras salir de su casa en Hendaya, en Euskadi norte, subió al vehículo que tenía aparcado enfrente para dirigirse a trabajar. Al introducir la llave de contacto se produjo una tremenda explosión.

Los autores materiales del atentado fueron “Jean Louis”, un policía francés, y el apoyo de “Carlos”, un guardia civil miembro del Cesid (actual CNI). El pistolero José Amedo, uno de los matarifes de los GAL, indicó que quien ordenó el crimen fue la cúpula del Ministerio del Interior, dirigido por el PSOE, señalando con el dedo al secretario de Estado Rafael Vera.

30 años después la hija de García Goena compareció el miércoles ante la Ponencia de Memoria y Convivencia del Parlamento Vasco. En declaraciones a los medios de comunicación, explicó que había acudido a la Cámara autonómica para reclamar que el resto de partidos políticos exijan al PSOE que “haga un reconocimiento público” de lo que realmente ocurrió con el terrorismo de Estado.

Según dijo, el PSOE debe “contar la verdad” sobre los GAL, su brazo armado, cuyas acciones fueron imputadas a varios altos dirigentes socialistas de los sucesivos gobiernos de Felipe González.

La hija de García Goena ha afirmado que sin este reconocimiento por parte del PSOE, el Plan de Paz y Convivencia del Ejecutivo vasco, en el que los socialistas gobiernan junto al PNV, “no tiene una base sólida”.

El asesinato quedó impune. Está archivado desde 2001. La familia pidió la reapertura a la Audiencia Nacional, lo que consiguió en 2012. Entonces el Centro Nacional de Inteligencia (CNI), el antiguo Cesid, intentó captar como informante a una de las secretarias del abogado que defendía a la familia.

El abogado denunció el asunto a la Audiencia Nacional, que le dió el carpetazo acostumbrado. Luego la misma Audiencia cerró la investigación del crimen y aquí no ha pasado nada.

El tal “Carlos”, el miembro de la guardia civil y del CESID/CNI que cometió el asesinato, era un hombre de confianza de Rafael Vera con buenos enchufes tanto entre la Audiencia Nacional como en el Tribunal Supremo (*). La impunidad no puede, pues, extrañar a nadie. Sólo queda la denuncia y la lucha permanente contra el olvido. En internet hay un página dedicada al asesinato de García Goena.

(*) http://www.elmundo.es/espana/2016/07/24/5793c972268e3ea62c8b45f4.html

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