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Para controlar la transición la CIA captó a importantes dirigentes políticos españoles

En la década de los 70 del siglo XX era muy habitual que la CIA interviniera en las políticas internas de muchos países. En un escenario de Guerra Fría, donde los bloques estaban muy definidos, lo que ocurriera tras la muerte de Franco era clave para los intereses de Estados Unidos en dos frentes: por un lado, la necesidad de que España se adhiriera a la OTAN, para reforzar su presencia respecto a los países de la órbita soviética del norte de África; en otro orden, frenar el ascenso del Partido Comunista de cara a una posible democratización. En ambos frentes, la clave estuvo en dos hombres: Juan Carlos de Borbón y Felipe González.

Sin embargo, las injerencias de la CIA en España en esos años tan cruciales para la historia moderna empezaron con la instalación de las bases militares, el asesinato de Carrero Blanco, la Transición, el 23F o la entrada de España en la OTAN, por citar algunos hechos.

Respecto a la Transición, gran parte de los movimientos que se realizaron para convertir a España en una democracia tras 40 años de dictadura, estuvieron controlados por los agentes y los jefes de estación de la CIA. Para ello, los espías norteamericanos lograron captar como activos a importantes miembros del Ejército –en actividades paralelas a la colaboración con la inteligencia militar española–, destacados líderes políticos, grandes empresarios, banqueros, personajes de la cultura y periodistas.

La Transición era un hecho tan importante para los Estados Unidos que la CIA no dudó en enviar a su estación de la calle Serrano de Madrid a expertos oficiales de Agencia, hombres curtidos en operaciones encubiertas en Latinoamérica, como R. E. Gahagen, Néstor Sánchez, R. Kinsman, L. Therry o Ronald Estes, quien, por cierto, tuvo participación en la Primavera de Praga o en Beirut, donde financió a la Falange Libanesa. Su llegada a España coincidió, casualmente, con el intento de golpe de Estado del 23F.

Juan Carlos de Borbón y Felipe González

Los hombres elegidos por la CIA y Estados Unidos para llevar los destinos de España tras la muerte del dictador fueron dos: Juan Carlos de Borbón y Felipe González. Respecto al primero, la elección por parte de Franco para ser su sucesor tuvo una influencia por parte de los servicios de inteligencia de los Estados Unidos.

La Agencia mantuvo hilo directo con Laureano López Rodó y dieron su apoyo total a la Operación Lolita que tenía como objetivo principal la potenciación de la candidatura de Juan Carlos de Borbón para ser el sucesor de Franco. Los documentos de la CIA demuestran el apoyo que siempre tuvo Juan Carlos I de Estados Unidos, respaldo que logró a cambio de, por ejemplo, entregar el Sáhara a Marruecos o la presión ejercida desde la Zarzuela para que España entrara en la OTAN.

Respecto a Felipe González, los documentos de la Agencia muestran cómo era el elegido para frenar al Partido Comunista y que, desde un principio, quien fuera el adalid de la izquierda española, en realidad era un político más conservador que los partidos socialdemócratas europeos, puesto que, según la documentación de la CIA a la que ha tenido acceso Diario16, González tenía preparado un programa oculto de reformas basado en la moderación, el conservadurismo y en la protección de las élites que ejecutó varios años después y, a la vez, con un programa electoral puramente de izquierdas mantuvo contentos a los críticos que se mantenían fieles a los preceptos ideológicos más progresistas. Lo mismo se podría decir de su papel en la permanencia de España en la OTAN.

Potenciar al PSOE era clave para la CIA

El miedo a un crecimiento de la oposición comunista contra el franquismo hizo que los servicios de inteligencia estadounidenses se fijaran ya en la década de los 60 del siglo XX en los jóvenes socialistas. Hombres que fueron claves en la Transición, tuvieron un contacto regular con los espías de la CIA a quienes facilitaban información sobre los movimientos de los comunistas. En algunos casos, esos contactos se realizaron tanto con Langley como con el Mossad israelí.

Por otro lado, los documentos de la CIA indican cómo la Agencia tuvo mucho que ver, incluso con financiación al Partido Socialista a través de una fundación del SPD alemán, con la toma del poder por parte de Felipe González en el ya famoso Congreso de Suresnes.

En otro orden de cosas, la mañana del 23 de febrero de 1981 se produjo un hecho que muestra a las claras cómo la CIA controlaba determinados aspectos de la política española: los pilotos de las Fuerzas Aéreas de los Estados Unidos se encontraban movilizados y en alerta máxima en las bases situadas en territorio español. Por otro lado, esa misma mañana el sistema de control aéreo norteamericano anuló el Control de Emisiones Radioeléctricas de España. Todo ello se produjo cuando, dos días antes del intento de golpe de Estado, uno de los principales instigadores de la asonada de Tejero, Armada y Milans del Bosch, el comandante Cortina, del CESID, realizó una visita al embajador estadounidense en Madrid.

Por otro lado, y en referencia al 23F, los sistemas de comunicaciones del ejército interceptaron un mensaje dirigido a Milans del Bosch en el que se le decía: «Jaime, ahora vas en contra de la Corona». Una indicación clara de que las tornas habían cambiado y, sobre todo, de la implicación de Juan Carlos I en el mismo.

https://diario16.com/la-cia-capto-como-activos-a-importantes-lideres-politicos-para-controlar-la-transicion/

Cisne blanco para el capital, cisne negro para el proletariado

Nassim Nicholas Taleb, avalador de la corriente de Sextus Empiricus (160 – 210), utiliza en su libro “El cisne negro” una metáfora que describe un suceso sorpresivo (para el observador).

El cisne negro (Cygnus atratus) es una especie de ave anseriforme de la familia Anatidae endémica de Australia. A principios del siglo XVIII, los colonos ingleses que volvieron de Australia trajeron consigo, en sus barcos, un cargamento de cisnes negros que son propios de Australia y hasta ese momento, se pensaba que todos los cisnes eran blancos, porque de ese color eran todos los cisnes que se conocían en Europa hasta entonces.

Metáfora relacionada con la percepción de un pavo durante su engorde. Una tarde el pavo tiene que revisar su creencia; su generoso alimentador, en los últimos 999 días, se convierte en verdugo.

“El problema del pavo se puede generalizar a cualquier situación donde la misma mano que te da de comer puede ser la que te retuerza el cuello. Desde el punto de vista del pavo, el hecho de que el día mil uno no le den de comer es un Cisne Negro. Para el carnicero, no, ya que no es algo inesperado. De modo que aquí podemos ver que el Cisne Negro es el problema del imbécil” (*).

Se ha relacionado dicho fenómeno con acontecimientos como la gripe de 1919, el triunfo de Hitler, la crisis de 1983 y del 2008, los atentados a las torres Gemelas en 2001.

Nada más falso, la gripe de 1919, mejor dicho, lo que se denominó gripe, ya que se utilizó como cajón de sastre para recoger todas las personas enfermadas a raíz de la guerra iniciada en 1914, ya sea por malnutrición, por pulmonía, por sífilis, por tuberculosis, por cólera, por tifus, por efecto de los gases, por “pie de trinchera” con resultados posteriores de gangrenas, por “fiebre de trinchera” producida por la Bartonella Quintana debido a los piojos que la transmiten, por “boca de trinchera” denominada Gingivitis Ulcerativa Necrotizante, por tétanos y por efecto de las vacunas provenientes de anticuerpos de cerdos que se inocularon a todos los soldados, y una gripe estacional de Influenza H1N1 que encontró unos sistemas inmunitarios totalmente debilitados. No existen datos epidemiológicos contrastados de las causas de las muertes posbélicas, tan solo cifras aleatorias interesadas, como en la actual epidemia, que los manipuladores de noticias hacen oscilar entre 50 y 100 millones de “muertos por la gripe”. Lo que si existió y todavía subsiste es la negación de las consecuencias de la guerra, tanto por parte de los vencedores, como de los vencidos.

No fue un “cisne negro” puesto que la guerra se estaba preparando desde la crisis de 1873 y sus organizadores, los capitales europeos en competencia, sabían de antemano la destrucción y muerte que iba a causar, no por casualidad a esta guerra se la denominó “la gran guerra química”. Pero el conjunto de la población era ignorante de ello. Cisne negro para la población, pobre evidentemente, y cisne blanco para los capitalistas.

Otra falsedad, la del ascenso de Hitler al poder. Fue financiado por la gran banca y las grandes empresas alemanas, las mismas que fabricaban los hornos crematorios y los gases asfixiantes de los campos de concentración. Cisne negro para los que sufrieron las consecuencias, cisne blanco para los que organizaron, financiaron y designaron a Hitler “Fürher”.

El derrumbe de las Torres Gemelas en 2001 fue un cisne negro para la mayoría de la población, pero no para los que organizaron y prepararon metódicamente el derrumbe de las mismas, puesto que ya tenían preparada con anterioridad la invasión de Afganistán y toda la batería de legislación antiterrorista (Uniting and Strengthening America by Providing Appropriate Tools Required to Intercept and Obstruct Terrorism Act) aprobada el 26 de octubre, al cabo de un mes y medio del supuesto ataque. Ley que posteriormente se expandió y copió en todos los países del mundo. Todo estaba previsto, era un cisne blanco para el imperialismo corporativo estadounidense y sus aliados.

La crisis del 2008 fue un cisne negro para millones de trabajadores que perdieron su empleo y sus ingresos. Para millones de pequeños ahorradores que perdieron su dinero, para los pensionistas que vieron desaparecer sus fondos de pensiones. Pero un auténtico cisne blanco para los negocios multimillonarios procedentes de las fusiones bancarias y la compra a precio de saldo de miles de centros productivos en una operación de genocidio financiero preparada con mucha antelación.

Hoy, algunas opiniones, no la de Nassim, que defienden la teoría que la declaración de pandemia se puede calificar de “cisne negro”, puesto que algunos dicen, fue algo sorpresivo. Aunque del análisis de las declaraciones de diversos organismos y corporaciones internacionales, tal vez la más emblemática fuera el “Event 201”, podríamos deducir que todo estaba planeado y “atado y bién atado”, como la democracia española post franquista. Ha sido un auténtico cisne blanco para el entramado químico-farmacéutico-industrial-militar y para los capitales a la caza de las empresas de la competencia en una operación de largo alcance para imponer “manu militari” el inicio de un cambio de patrón tecnológico.

Pero ha sido un auténtico “cisne negro” para la clase obrera mundial, para el campesinado de la periferia, para los trabajadores del “mercado informal”. Y una “rara avis” para los escépticos.

El escepticismo promueve dudar de toda la información que no sea bien apoyada por la evidencia, aunque hay diversas lecturas del mismo, una de las cuales es «no afirmar nada», es decir, quedarse en una reflexión permanente dubitativa sin pronunciarse ni aceptando ni negando. Tal vez uno de los ejemplos más característicos de esta última lectura es el de los “ni-ni” utilizado, en política, para designar aquellas personas que de forma pusilánime no se atreven a tomar partido en cualquier conflicto, situándose de esta forma por encima del bién y del mal, mejor dicho, por debajo del bien y del mal, y que en la práctica dan su apoyo tácito a los desmanes de corporaciones económicas y gobiernos de turno.

La mayoría de la población ha estado representando un papel similar a la metáfora del pavo antes de Navidad, pensando que el capitalismo le daría migajas a perpetuidad, pero de golpe degüella.

No seamos pavos.

(*) Nassim Nicholas Taleb, El cisne negro, pág.103.

‘Chaval’: la biografía de un militante entregado a la causa antifascista

José Manuel Montorio Gonzalvo “Chaval” nació en Borja, Zaragoza, el 23 de diciembre de 1921 y aunque se desplazó a Barcelona 9 años después para instalarse junto a su familia, fue testigo de la proclamación de la República el 14 de abril de 1931 en esa misma ciudad.

Durante la guerra, trabajó para ayudar a su familia en un despacho de aceites y lubrificantes, sin dejar de ir a la escuela municipal de Barcelona. Meses antes de que la guerra terminara, el 24 de enero de 1939, José Manuel se alistó en las filas del ejército republicano para luchar contra las tropas franquistas.

Todo aquello sucedió justo antes de que Barcelona fuera tomada por los golpistas. Junto con las miles de personas que emprendieron el camino del exilio, “Chaval” hizo lo propio, y cruzó la frontera por Prats de Molló, lugar donde acabó en un campo de fútbol a modo de cárcel junto a otras personas que huían del horror.

Después, junto a otros 15.000 republicanos y republicanas fue llevado al campo de concentración de Saint-Cyprien donde se reencontró con su hermano Miguel. De allí fueron trasladados al campo de Le Barcarès, en el que permanecieron encerrados cuatro meses, para terminar volviendo de nuevo a Saint-Cyprien.

En 1940 salió de ese campo y se integró en una compañía de trabajadores extranjeros hasta que comenzó la Segunda Guerra Mundial. Cuando las tropas de Hitler invaden Francia, “Chaval” junto con su hermano Miguel, son detenidos y llevados al campo de concentración de Argelès-Sur-Mer.

Un año más tarde, en 1941, son entregados al gobierno de Hitler junto con otros miles de republicanos y conducidos al campo de Saint Médard cerca de Burdeos. Allí permanecieron realizando trabajos forzados para la organización nazi TODT.

En 1944, cuando el Ejército de los aliados entra en Francia para su liberación, los republicanos toman el control de la carretera de Baiona a Burdeos y comienzan a organizarse dentro de un grupo de guerrilleros para intentar entrar en España.

Una vez terminada la Segunda Guerra Mundial, “Chaval” y su grupo consiguen llegar a cinco kilómetros de Zaragoza un 23 de diciembre de 1945. Es allí donde entra en contacto con el grupo guerrillero Montes Universales, quienes le sirven de nexo de unión para organizar más tarde la Agrupación Guerrillera de Levante y Aragón (AGLA), luchadores por la democracia, la libertad y un futuro digno.

En su libro “Cordillera Ibérica”, José Manuel Montorio Gonzalvo explica que “el triunfo de los ejércitos aliados sobre el fascismo tras la Segunda Guerra Mundial abrió nuevas posibilidades de lucha contra el franquismo. El Partido Comunista de España reforzó las agrupaciones ya existentes y ayudó a la organización de otras nuevas, como fue el caso de la Agrupación Guerrillera de Levante y Aragón, de la que fui uno de sus fundadores”.

Aunque “Chaval” sigue afiliado a la CNT, ingresa en el Partido Comunista y en 1952 se retiran a Francia cuando la guerrilla ha tocado a su fin. Permanece en Francia hasta abril de 1952, año en el que el PCE le envía a Praga, un nuevo exilio que durará hasta 2006, año en el que vuelve a Borja. “Chaval” falleció el 27 de abril de 2009.

https://arainfo.org/recordando-a-chaval-guerrillero-antifascista-de-borja/

Los fundadores del Estado de Israel eran una pandilla de ladrones

En lo que han calificado como “el primer estudio en profundidad”, el historiador israelí Adam Raz describe “el grado en que los judíos saquearon las propiedades árabes” durante el ataque de las bandas judías de 1948 a los palestinos y sus hogares. Eso explica que el fundador del Estado de Israel, Ben Gurion, dijera que “la mayoría de los judíos eran unos ladrones”.

Los primeros colonos judíos de Palestina “saquearon propiedades árabes”, según el nuevo libro de Raz, quien añade que “las autoridades hicieron la vista gorda”.

En el periódico Haaretz, la reseña de Ofer Aderet sobre el libro de Raz se titula: “Soldados y civiles judíos saquearon en masa las propiedades de los vecinos árabes en 1948. Las autoridades hicieron la vista gorda”.

El editor de Haaretz, Gideon Levy, apunta que la expresión “la mayoría de los judíos son unos ladrones”, no las ha pronunciado un dirigente antisemita, alguien que odia a los judíos o un neonazi, sino “el fundador del Estado de Israel, dos meses después de su creación”.

Levy dice que las autoridades israelíes “han hecho la vista gorda y por lo tanto han fomentado el saqueo, a pesar de todas las denuncias, las pretensiones y algunos juicios ridículos”.

“El saqueo tenía un objetivo nacional: completar rápidamente la limpieza étnica de la mayor parte del país de sus árabes y asegurar que 700.000 refugiados ni siquiera pensaran en volver a su casa”, dijo.

El periodista israelí añade: “Incluso antes de que Israel lograra destruir la mayoría de las casas y borrar más de 400 pueblos de la faz de la tierra, este saqueo masivo vino a vaciarlos, para que los refugiados no tuvieran ninguna razón para regresar”.

Levy asegura que los saqueadores “estaban motivados no sólo por la fea avaricia de poseer propiedades robadas justo después del fin de la guerra, propiedades que en algunos casos pertenecían a personas que eran sus vecinos justo el día anterior, y no sólo por el deseo de enriquecerse rápidamente saqueando artículos domésticos y joyería, algunos de ellos muy caros, sino que servían, consciente o inconscientemente, al proyecto de limpieza étnica que Israel ha tratado en vano de negar a lo largo de los años”.

“Casi todo el mundo participó” en el saqueo, añade. “Fue el pequeño saqueo, el que demostró incluso por un momento que ‘la mayoría de los judíos son unos ladrones’, como dijo el padre fundador [de Israel]. Pero era un mini-pillaje comparado con el saqueo institucionalizado de propiedades, casas, pueblos y ciudades, el saqueo de la tierra”.

“La negación y la represión” fueron algunas de las razones por las que los cabecillas de la comunidad judía permitieron el saqueo de las propiedades árabes en Palestina. “La sed de venganza y la embriaguez con la victoria después de la difícil guerra, tal vez podrían explicar, incluso parcialmente, la participación de tanta gente”.

Según Levy, “el saqueo no sólo refleja una debilidad humana momentánea, sino que está destinado a servir a un claro objetivo estratégico: purificar el país de sus habitantes. Las palabras fallan”.

En la conclusión de su artículo, Levy añade: “Cualquiera que crea que se encontrará una solución al conflicto sin una expiación y compensación adecuada por estos actos está viviendo en una ilusión”.

El periodista hace un llamamiento a Israel para que “reflexione sobre los sentimientos de los descendientes, los árabes en Israel y los refugiados palestinos, que viven con nosotros y a nuestro lado. Ellos ven las imágenes y leen estas cosas, ¿qué pasa por sus cabezas?”

Los palestinos “nunca podrán ver las aldeas de sus antepasados: Israel ha demolido la mayoría de ellas, para no dejar ni una sola huella”. No obstante, “un pequeño recuerdo robado de la casa que se perdió podría hacer saltar una lágrima”.

—https://www.haaretz.com/opinion/.premium-israel-s-founding-generation-was-a-generation-of-looters-1.9208398

Ha muerto Juan Romero, el último superviviente español de los campos de concentración nazis

Juan Romero, el último superviviente español de los campos de concentración nazis, ha fallecido este sábado a los 101 años en la población francesa de Ay, según ha informado la vicepresidenta primera del Gobierno, Carmen Calvo, a través de su cuenta de Twitter.

”No hace muchos días tuve el inmenso honor de reconocer en nombre del Gobierno de España a Juan Romero, compatriota exiliado en Francia tras pasar por los campos de concentración nazis. Hoy lamento su fallecimiento, deseando que descanse con la paz por la que siempre luchó”, ha escrito Calvo, que el pasado mes de agosto se desplazó hasta Ay para rendir homenaje a su figura y reparar un olvido que no debería haber existido nunca.

En dicho acto, agradecía a Juan Romero su lucha contra el franquismo y su defensa de la democracia. “Siempre estaremos en deuda con los antifascistas españoles”, enfatizaba, anunciando entonces el nuevo proyecto de ley de memoria democrática, en continuación a la Ley Nacional de Memoria Histórica promovida durante los años de gobierno del socialista José Luis Rodríguez Zapatero.

Romero estuvo retenido durante un tiempo en Mathausen, donde nunca pensó que saldría con vida. Allí, convertido como el prisionero 3799, sufrió el peor de sus infiernos. Una historia que arrastraría durante toda su vida.

El cordobés, que sobrevivió a la Segunda Guerra Mundial y a la Guerra Civil, donde combatió en el lado antifascista, era el último superviviente de los 9.300 españoles que sufrieron los campos de exterminio de las SS.

Cuando comienza la guerra de España Juan tenía 17 años. Perteneció a la 33 brigada del XV Cuerpo de Ejército. Luchó en la sierra de Guadarrama, Brunete, Guadalajara y Teruel. Especialmente dura para Juan fue la batalla de El Ebro, en la que tuvo que cruzar el río en una frágil barca, mientras los soldados franquistas le disparaban desde la orilla. Muchos compañeros murieron. Juan resultó herido pero, después de recuperarse en un hospital, regresó con su brigada. Tras la caída de Cataluña, en febrero de 1939, pasó la frontera francesa por Puigcerdà.

Las autoridades francesas le internaron en el campo de concentración de Vernet d’ Ariège. Allí, en abril, se alistó a la Legión Extranjera para seguir combatiendo al fascismo ante la guerra que se avecinaba.

Cuando un año más tarde Alemania invadió Francia, Juan fue hecho prisionero cerca de Épinal, junto a un importante número de republicanos españoles. Le trasladaron al  stalag III-A. Allí permaneció un año hasta que le deportaron a Mauthausen.

Su primer trabajo fue en la cantera. “Cuando terminaba el día subíamos una piedra por la escalera, y que no fuera pequeña… Los SS eran unos criminales. Todos los días llegaban los carros de la cantera llenos de muertos”.

También estuvo destinado en un kommando exterior, que lo comandaba el kapo español César Orquín, construyendo una carretera. Sus miembros eran todos españoles. Juan sufrió un accidente mientras cargaba unas vagonetas y resultó herido. Le trasladaron al campo central y consiguió recuperarse en la enfermería gracias a la ayuda de un compañero que había hecho la guerra de España en las Brigadas Internacionales. Entonces le llegó la oportunidad de entrar en un grupo de trabajo mejor: el kommando de la desinfección. Lo formaban doce prisioneros. Su misión consistía en recoger las ropas de las expediciones de presos que llegaban al campo y, en unas grandes parihuelas, llevarlas al edificio de la desinfección que se encontraba fuera de las alambradas. Cuando estaban listas, las recogían y las dejaban en la lavandería.

Para Juan esto fue su salvación, ya que solían encontrar algo de comida en los bolsillos de los recién llegados, que se repartían entre los doce. Trabajaba a cubierto, en el edificio de la lavandería. Aquí permaneció durante tres años, hasta la liberación. Dos de sus compañeros eran también músicos en la orquesta del campo. El soldado SS que les custodiaba formaba parte del grupo encargado de fusilar a los prisioneros.

Debido a su particular trabajo veía a todos los grupos de prisioneros que llegaban a Mauthausen. Durante los últimos meses de la guerra entraron miles de ellos, evacuados de otros campos como Auschwitz: “Si había grupos que llegaban y en vez de ir a la ducha se quedaban fuera, eso era muy malo… Esos iban directamente a la cámara de gas”. Juan tiene un recuerdo que, más de 70 años después, todavía le atormenta: “Llegó al campo un grupo, había hombres, mujeres, niños muy chicos. Eran 30 o 40. Nosotros estábamos para salir; esperamos a que entraran, pasaron delante de nosotros y una niña pequeña me sonrió… la pequeñita, la pobre, ignorante no sabía que iba directa a la cámara de gas. Y eso me hizo mucho daño. Yo he visto muchos grupos, pero aquella pequeñita, la niña que me echó una sonrisa… Aún ahora por las noche me acuerdo mucho de ella”.

Al final creció tanto el número de prisioneros que no había trajes para todos y se les daba ropa civil. Para identificarlos ante una posible fuga, en la parte posterior de la chaqueta se le quitaba un pedazo y en su lugar se le ponía un cuadro de rayas.

Juan todavía no se cree que saliera vivo de allí. En su cautiverio contempló muchas atrocidades: asesinatos, fusilamientos… Fue repatriado a Francia. Se instaló en Ay, junto a una veintena de deportados. Allí conoció a su mujer y con ella rehízo su vida. Se casaron en 1947 y tuvieron cuatro hijos. Juan trabajó durante 30 años en un viñedo y una bodega que fabricaba champagne. El ya anciano cordobés se lamenta cuando echa la vista atrás: “A España no podía volver, yo había hecho la guerra contra Franco. Regresé la primera vez en el 60, cuando tuve la nacionalidad francesa. Y fui a Barcelona a ver a mi familia”.

En mayo de 1958, en el cementerio Père-Lachaise de París, asistió a la inauguración del monumento a las víctimas de Mauthausen: una larga escalera por la que sube un deportado cargado con una gran piedra a sus espaldas. No ha querido regresar al campo de concentración. Demasiados malos recuerdos.

https://www.revistarambla.com/muere-juan-romero-el-ultimo-superviviente-espanol-de-los-campos-de-concentracion-nazis/

De la Guerra Civil a la Resistencia francesa

Hombres, mujeres y niños esqueléticos, presos tras las alambradas, barracones, letrinas bajo la lluvia, mutilados de guerra, una miserable cotidianidad que contrasta con los rollizos gendarmes franceses y senegaleses, de grotescos rostros animalizados como cerdos o perros de presa.

Así lo reflejó en sus dibujos, trazados en los campos de concentración del sur de Francia en que estuvo recluido —Bram, Argelès, Saint-Cyprien—, el exiliado republicano Josep Bartoli (Barcelona, 1910 – Nueva York, 1995).

Había luchado en el frente de Aragón y sido fundador del sindicato de dibujantes de la UGT. Antes de que la Gestapo lo deportara a Dachau, huyó a México, donde fue amante de Frida Khalo. Pero en la Segunda Guerra Mundial otros muchos excombatientes de la Guerra Civil siguieron luchando contra el fascismo desde la Resistencia francesa.

Si de sacar a estos del olvido se ocupa Evelyn Mesquida en “Y ahora, volved a vuestras casas” (Ediciones B), otro libro, “La retirada” (editorial El mono libre) reúne los dibujos de Bartoli.

Mesquida (Alicante, 1945), periodista e «hija de vencidos», ya contó en La Nueve el papel de los españoles en la liberación de París en 1944, y fue la frase que De Gaulle pronunció entonces ante los republicanos la que usa para el título: «¡Pero si no tenían casa a la que volver! Habían luchado contra Franco. Les habrían matado», exclama ante ese sinsentido.

Calcula que había unos 300.000 combatientes entre los exiliados pero no hay cifras de cuántos se enrolaron en la Resistencia. Ella ha seguido sus pasos hablando con supervivientes. «Francia llamó a sus hombres a filas en la guerra contra Alemania, y al quedar campos, minas y fábricas vacíos creó compañías de trabajadores extranjeros a las que se apuntaron españoles que estaban en los campos. Fueron enviados por todo el país y algunos vieron en la Resistencia contra los nazis la oportunidad de seguir luchando contra el fascismo. Pensaban que si ganaban la guerra los aliados les ayudarían contra Franco y podrían regresar a España. Sintieron como una gran traición que no fuera así».

Su motivación y su experiencia en combate en la guerra civil fue esencial en las acciones de la Resistencia, donde algunos dirigieron importantes células. Como Francisco Ponzán, quien con su tribu de militantes libertarios creó una de las redes de evasión de perseguidos por los nazis más efectivas en estrecha colaboración con los aliados. Murió fusilado y quemado en 1944 junto a otros 53 detenidos de la prisión de Saint-Michel en circunstancias poco claras. O la cuarentena de españoles que, liderados por Cristino García y Miguel Arcas, derrotaron a una división de mil alemanes en la batalla de la Madeleine (1944).

Apunta Mesquida cómo los dos oficiales al mando se suicidaron con su pistola al ver que habían sido vencidos «por un puñado de españoles harapientos». Entre ellos se sabe que había dos mujeres anónimas. A diferencia de sus compañeros, ellas no recibieron medalla alguna de Francia.

El olvido es más flagrante en el caso de las mujeres, la mayoría jóvenes, que hacían de enlaces y correo entre los maquis. «Eran mujeres en la sombra» que se arriesgaban al arresto, la tortura y la muerte. Entre ellas, Carmen Bazán, María Vázquez (que participó en la liberación de Ruán), Valentina Serres (que embarazada de siete meses osó recoger con una carretilla el cadáver de su marido, asesinado por los nazis) o Conchita Grange (a la que con 19 años la torturó la Gestapo. «No hablé», le contó a Mesquida. La deportaron a Ravensbruck).

Volviendo a Bartoli, que llegó a esconder su cuaderno de dibujo en la arena del campo de Brams cuando lo llevaron al hospital enfermo de tifus, su obra era una forma de resistencia. Parte de ella se conserva hoy en el Archivo Histórico de la Ciudad de Barcelona. «Su lápiz era, en cierto modo, el fusil que le habían confiscado», opina su sobrino fotorreportero, Georges Bartoli, que incluye en el libro fotos propias. Su figura la recupera también la película de animación Josep, del dibujante Aurel, de estreno aplazado por la pandemia.

Bartoli escapó de los campos franceses hacia el París ocupado gracias a una red de ayuda a judíos y acabó instalándose en Nueva York en 1946, donde trabajó de escenarista, participó en la revista antifranquista Ibérica y expuso junto a artistas como Rothko, Pollock, De Kooning. No volvió a Barcelona hasta 1977, tras la muerte del criminal Franco.

https://www.eldia.es/dominical/2020/09/27/guerra-civil-resistencia-francesa/1112284.html

En carros cargados llegaban los cadáveres de los republicanos asesinados al cementerio de Villadangos tras la guerra civil

¿Qué ocurrió en la localidad leonesa de Villadangos del Páramo durante el levantamiento fascista y la Guerra Civil? ¿Cuántas personas fueron asesinadas en ese lugar? ¿Qué recuerdan los lugareños sobre aquellos trágicos días?

El Ayuntamiento de la localidad, tras un requerimiento de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH), ha reconstruido los trágicos días del levantamiento y la Guerra Civil.

El relato ahora recuperado permite adivinar la dimensión del drama vivido durante la posguerra. Ha sido elaborado por el propio consistorio: “Pese a que en ninguno de los pueblos del municipio se vivieron actos de violencia ni existió enfrentamiento alguno entre los vecinos por razones políticas, a partir de 1936 el pueblo de Villadangos pasó a la historia por los fusilamientos que tuvieron lugar en el monte”, junto a la Nacional 120.

Se desconoce el número exacto de personas que encontraron la muerte en las circunstancias mencionadas. Algunos investigadores afirman que en el Registro Municipal fueron registradas 86, aunque la lista debe ser revisada.

Cabe destacar la particularidad que se dio en Villadangos alrededor de estos dramáticos sucesos, por la especial sensibilidad con la que los vecinos trataron a las personas fusiladas en el monte. Nos referimos a la coordinación y humanidad que demostraron los viadangueses para dar sepultura a aquellos que fueron represaliados y fusilados.

Al producirse estos terribles hechos cerca de la Estación del Ferrocarril, los trabajadores de la misma, alertaban a los vecinos del pueblo la misma noche en la que se producían los fusilamientos. El párroco del pueblo, Manuel García Arias, fue una de las personas esenciales para llevar a cabo la búsqueda de los cuerpos y sus posteriores sepelios. Como confirman los descendientes de alguno de los monaguillos del momento, Manuel, junto con vecinos del pueblo, acudían en carro de tracción animal a recoger a los fallecidos para después darles cristiana sepultura en el cementerio de la localidad.

Los testimonios de alguna de las personas vivas más mayores de Villadangos en estos momentos, recuerdan como de niños vieron algún carro cargado de cadáveres camino del cementerio. Una imagen brutal que sin duda quedó grabada en sus retinas.

‘La matanza será considerable y prolongada’, predijo la CIA al preparar el Golpe de Estado contra Salvador Allende

El 15 de septiembre de 1970, hace 50 años, Richard Nixon, entonces presidente de Estados Unidos, ordenó una intervención directa y soterrada para evitar que Salvador Allende llegara a La Moneda o, de no ser posible, derrocarlo. Para esto se planearon diversas fórmulas –incluyendo presiones sobre el presidente Frei Montalva–­ que quedaron registradas en documentos secretos.

El 15 de septiembre de 1970, durante una reunión de veinte minutos en la Oficina Oval (en la Casa Blanca) entre las 3:25 pm y las 3:45 pm, el presidente Richard Nixon ordenó a la CIA fomentar un golpe de Estado en Chile. Según notas escritas a mano por el director de la CIA, Richard Helms, Nixon entregó instrucciones explícitas para prevenir que el recién elegido presidente de Chile, Salvador Allende, asumiera su mandato en noviembre. O para crear condiciones para derrocarlo si lo hacía. “Una oportunidad en 10, tal vez, pero salvar a Chile”. “No le preocupan los riesgos que involucre”, anotó Helms en sus notas mientras el presidente exigía un cambio de régimen en la nación sudamericana que se había convertido en la primera en el mundo en elegir libremente a un candidato socialista. “Trabajo de tiempo completo: los mejores hombres que tenemos”. “Hacer que la economía grite”.

Cincuenta años después de escrito, el críptico memo de la conversación de Helms y Nixon sigue siendo el único registro conocido de un presidente de Estados Unidos ordenando el derrocamiento encubierto de un líder extranjero elegido democráticamente. Desde que el documento fue desclasificado por primera vez en 1975 -como parte de una importante investigación del Senado estadounidense sobre las operaciones encubiertas de la CIA en Chile y otros lugares-, las notas de Helms se han convertido en la representación icónica de la intervención de Estados Unidos en Chile, y en un símbolo perdurable de la arrogancia hegemónica de Washington hacia naciones más pequeñas.

Para conmemorar 50 años de la orden de Nixon de derrocar a Allende, exactamente a las 3:25 pm -cuando comenzó la reunión-, el Archivo de Seguridad Nacional de Estados Unidos publicó una selección de documentos previamente desclasificados que rastrea la génesis de esta orden presidencial, que tuvo consecuencias, y las circunstancias históricas en que tuvo lugar. La reunión del 15 de septiembre de 1970, a la que también asistieron el Asesor de Seguridad Nacional estadounidense, Henry Kissinger, y el Fiscal General John Mitchell, es bien conocida en la historia del papel de Estados Unidos en Chile; pero los eventos que llevaron a esa reunión han recibido mucha menos atención. Estos documentos entregan una hoja de ruta de la trama golpista y de cambio de régimen de Estados Unidos. La reunión de la Oficina Oval del 15 de septiembre de 1970 marcó el primer paso importante para socavar la democracia chilena y apoyar el advenimiento de una dictadura militar.

La historiografía abreviada del Archivo de las órdenes de Nixon del 15 de septiembre revela la siguiente secuencia de eventos:

Funcionarios estadounidenses comenzaron en secreto a tantear un golpe militar como parte de la planificación de contingencia para una posible victoria de Allende más de un mes antes de que los chilenos acudieran a las urnas, el 4 de septiembre de 1970. La evaluación inicial de los pros y los contras de un potencial golpe ocurrió después de que el presidente Nixon solicitara, a fines de julio, una “revisión urgente” de los intereses y opciones de Estados Unidos en Chile. Completada a mediados de agosto, la revisión -conocida como “Memorando 97 del Estudio de Seguridad Nacional”- contenía un anexo caratulado como secreto titulado “Opción extrema: Derrocar a Allende”, que abordó supuestos, ventajas y desventajas de un golpe militar si Allende era elegido.

Para preparar esa sección de la evaluación, el 5 de agosto de 1970, el subsecretario de Estado, John Crimmins, envió al embajador estadounidense Edward Korry un cable “solo para sus ojos”. En él, le pedía su opinión sobre “las perspectivas de éxito de los militares y la policía que intenten derrocar a Allende o prevenir que asuma” y “la importancia de la actitud de Estados Unidos para el inicio o el éxito de dicha operación”. Korry envió una respuesta de 13 páginas el 11 de agosto de 1970, en la que se identificaban los plazos clave, los líderes potenciales y los obstáculos para un golpe militar exitoso.

Cuatro días después de la estrecha elección de Allende, el 8 de septiembre de 1970, el “Comité 40” -que supervisaba las operaciones encubiertas- se reunió para discutir sobre Chile. Henry Kissinger presidió el comité. Al final de la reunión, Kissinger solicitó una “evaluación a sangre fría” de “los pros y los contras, los problemas y las perspectivas involucradas si se organizara ahora un golpe militar chileno con la ayuda de Estados Unidos”. En respuesta, Korry envió otro telegrama detallado titulado “Respuesta del Embajador a la Solicitud de Análisis de Opción Militar en la Situación Chilena Actual”. El ejército chileno, informó, “no repetirá ni actuará para evitar que asuma Allende, salvo situación poco probable de caos nacional y violencia generalizada”. Korry advirtió que “no existen oportunidades para nuevas acciones de Estados Unidos para presionar al ejército. Ellos ya saben que tienen nuestra bendición para cualquier movimiento serio contra Allende”. El actor clave en cualquier movimiento militar, escribió Korry, no era Estados Unidos, sino el presidente Eduardo Frei, de cuya “voluntad y habilidades” dependía el futuro de Chile.

En las consecuencias iniciales de la elección de Allende, la conspiración golpista se dividió esencialmente en dos enfoques:

  1. La “fórmula Frei”, que contaba con que el presidente Frei “manejara el golpe” al autorizar a altos oficiales militares a actuar contra la Constitución. Uno de los primeros planes exigía a Frei que anulara las elecciones, nombrara un gabinete militar para dirigir el gobierno, a Jorge Alessandri como presidente interino, y que renunciara con la expectativa de postularse para la presidencia en nuevas elecciones. A través de intermediarios y directamente, los funcionarios estadounidenses presionaron a Frei para que implementara esta complicada táctica y autorizara al ejército chileno a poner fin a lo que Korry llamó su “irresolución flácida”. La CIA incluso envió a un agente especial llamado George Donohue a Santiago para “asegurarle a Frei que si fuera necesario tendrá el doble de la cantidad [de fondos encubiertos de la CIA] que tenía para las elecciones de 1964” si orquestaba el plan y se postulaba para la reelección. Si el plan fallaba, se le ordenó a Donohue que le dijera a Frei que la CIA pagaría para que se reasentara fuera de Chile. Pronto, sin embargo, la embajada y la CIA concluyeron que no se podía contar con Frei para traicionar a su país.

  2. La “fórmula del caos”, para crear un “clima golpista” que diera a los militares chilenos el pretexto para tomar el poder. Seis días antes de que Nixon ordenara un golpe militar, William Broe, el jefe de la división del hemisferio occidental de la CIA, instruyó al jefe de la estación de Santiago, Henry Hecksher, que iniciara “la tarea operativa de establecer esos contactos directos con el ejército chileno que… podrían utilizarse para estimular una golpe si y cuando se tome la decisión de hacerlo”. Se había hecho evidente “al explorar vías para evitar que un gobierno de Allende ejerza el poder”, señaló Broe, “que (A) la ruta política/constitucional en cualquier forma no es un comienzo y (B) la única perspectiva con alguna posibilidad de el éxito en absoluto es un golpe militar antes o inmediatamente después de la toma del poder de Allende”. A los pocos días de la orden de Nixon del 15 de septiembre, la sede de la CIA comenzó a transmitir instrucciones para la “creación de un clima golpista” a través de la “guerra económica”, la “guerra política” y la “guerra psicológica”.

Memorando censurado de la conversación de la CIA sobre la conspiración golpista y texto sin censurar (del archivo de la NSA, Agencia Nacional de Seguridad)

El jefe de la estación de la CIA se opuso a estas instrucciones, por considerarlas poco prácticas y poco probable que tuvieran éxito. No estaba solo. Un número significativo de funcionarios de la CIA, la embajada de EEUU y del Departamento de Estado se opusieron a los planes propuestos para la intervención; por ser poco realistas, propensos al fracaso y diplomáticamente peligrosos. También porque los riesgos de exposición superaban con creces las ganancias potenciales para los intereses de EEUU. La oficina del Departamento de Estado para América Latina se opuso formalmente al anexo secreto en el Memorando 97 sobre el derrocamiento de Allende con el argumento de que “la exposición en un golpe fallido implicaría un costo prohibitivamente alto en nuestras relaciones en Chile, en el hemisferio y en otras partes del mundo. Incluso si el golpe tuviera éxito, la exposición implicaría costos solo marginalmente menos graves en todas estas áreas”. En un cable privado a Kissinger, el embajador Korry advirtió que “estoy convencido de que no podemos provocar [un golpe] y que no debemos correr los riesgos simplemente por tener otra Bahía de Cochinos”. Incluso los principales asesores de Kissinger se opusieron a intervenir en los asuntos políticos internos de Chile. El 14 de septiembre, Winston Lord le envió un memorando con el argumento único de que, si se expone, la intervención estadounidense en Chile “podría socavar completamente nuestra política sobre Vietnam”, que se basaba en elecciones libres y “autodeterminación del pueblo de Vietnam del Sur sin interferencia.” El mismo día, otro asesor de Kissinger, Viron Vaky, le advirtió que la intervención de Estados Unidos podría conducir a “violencia generalizada e incluso insurrección” en Chile.

Vaky incluso cuestionó si la amenaza de un gobierno de Allende realmente superaba los peligros y riesgos de la cadena de eventos que la intervención de Estados Unidos podría poner en marcha. Aconsejó a Kissinger sobre la respuesta: “Lo que proponemos es evidentemente una violación de nuestros propios principios y valores políticos… Si estos principios tienen algún significado, normalmente nos apartamos de ellos solo para enfrentar la amenaza más grave para nosotros, por ejemplo, para nuestra supervivencia. ¿Es Allende una amenaza mortal para Estados Unidos? Es difícil argumentar esto”.

Henry Kissinger rechazó estos argumentos y los descartó en sus informes al presidente. Kissinger, junto con el director de la CIA Helms, apoyó totalmente el derrocamiento de Allende a cualquier costo. El 12 de septiembre, hablaron por teléfono sobre un golpe preventivo para bloquear a Allende, una conversación que Kissinger registró en su sistema secreto de grabación. “No dejaremos que Chile se vaya por el desagüe”, declaró Kissinger. “Estoy contigo”, respondió Helms.

De todas las influencias en la directiva golpista del 15 de septiembre del presidente Nixon, Kissinger fue el más fuerte por tres razones: su posición como asesor de Seguridad Nacional; su respaldo al profundo desprecio de Nixon por el Departamento de Estado; y su propia preocupación de que la elección libre y justa de Allende se convirtiera en un modelo para otras naciones de América Latina y Europa, amenazando el control y las alianzas de Estados Unidos. Pero Nixon también se vio influido por la lectura de los detallados cables del embajador Korry, que enfatizaban la necesidad de una agitación económica para crear una justificación para el golpe, y especificaban una ventana de oportunidad para un golpe antes de que el Congreso chileno ratificara a Allende el 24 de octubre.

La decisión de Nixon coincidió con la presencia en Washington de Agustín Edwards, el propietario del principal periódico de Chile y un informante destacado de la CIA sobre la posibilidad de un golpe de Estado. El 14 de septiembre, Edwards desayunó con Kissinger y el fiscal general John Mitchell. Luego mantuvo una larga reunión con Richard Helms y proporcionó inteligencia detallada sobre posibles líderes golpistas en el establecimiento militar y político en Chile. Kissinger trató de organizar una reunión secreta en la Oficina Oval entre Edwards y Nixon, tan secreta que no existen registros que confirmen que tuvo lugar. Nixon se reunió el 14 de septiembre con su amigo cercano Donald Kendall, director ejecutivo de Pepsi, con quien se estaba quedando Edwards, y Kendall informó al presidente sobre los argumentos de Edwards. Helms testificaría más tarde que “el presidente convocó esta reunión [el 15 de septiembre] debido a la presencia de Edwards en Washington y lo que escuchó de Kendall sobre lo que Edwards estaba diciendo sobre las condiciones en Chile”.

En realidad, Nixon necesitaba poca persuasión. Pareció tomar la elección de Allende como una afrenta deliberada contra Estados Unidos. “En todo el mundo está demasiado de moda patearnos”, diría Nixon más tarde a sus principales funcionarios de seguridad nacional mientras determinaban una política a largo plazo para socavar al gobierno de Allende. “No podemos dejar de mostrar nuestro disgusto”.

La instrucción que Richard Nixon dio a Helms hace 50 años puso en marcha una serie de los actos más infames en los anales de la política exterior de Estados Unidos. Para instigar un golpe, la CIA pronto se centró en proporcionar armas, fondos e incluso pólizas de seguro de vida para los operativos militares chilenos para destituir al comandante en jefe de las Fuerzas Armadas chilenas, el general René Schneider, que se oponía a un golpe. El 22 de octubre de 1970, Schneider fue interceptado y baleado cuando se dirigía al trabajo. Murió el día siguiente. Su asesinato, apoyado por la CIA, se convirtió en uno de los casos más legendarios de participación de Estados Unidos en el asesinato de líderes extranjeros. El esfuerzo encubierto a corto plazo de la CIA para bloquear la toma de posesión de Allende se convirtió en un esfuerzo clandestino prolongado por tres años para desestabilizar su capacidad para gobernar, creando el “clima golpista” que condujo directamente al golpe militar del 11 de septiembre de 1973 dirigida por el general Augusto Pinochet. Un año después, cuando el periodista Seymour Hersh publicó la historia de la intervención de Estados Unidos en Chile en la portada del New York Times, la exposición que temían los ayudantes de Kissinger creó uno de los escándalos de política exterior más grandes en la historia reciente de Estados Unidos.

“La matanza será considerable y prolongada”, predijo un cable clasificado de la CIA desde la estación de Santiago, cuando los agentes comenzaron a implementar activamente las órdenes de Nixon. “Nos ha pedido que provoquemos el caos en Chile… le proporcionamos una fórmula para el caos que es poco probable que sea incruenta. Disimular la participación de Estados Unidos será claramente imposible”.

Colección chilena del Archivo de Seguridad Nacional

En respuesta a la solicitud del presidente Nixon de una revisión para preparar planes de contingencia en caso de una victoria de Allende en Chile; la CIA, el Departamento de Estado y el Departamento de Defensa preparan un amplio estudio, con este anexo secreto sobre una “opción extrema” para derrocar a Allende. Los redactores advierten que las revelaciones del papel de Estados Unidos en el derrocamiento de Allende podrían tener “graves consecuencias para los intereses de Estados Unidos en Chile, el hemisferio y el mundo”.

Proyecto de desclasificación de documentos chilenos del gobierno de Clinton

Respondiendo a una solicitud para evaluar una opción secreta para un golpe de Estado contra Allende si es elegido, el embajador de Estados Unidos en Chile envía un extenso cable prediciendo que es “muy poco probable que prevalezcan las condiciones o motivaciones para un derrocamiento militar de Allende.”

Proyecto de desclasificación de documentos chilenos del gobierno de Clinton

En un memorando al Subsecretario de Estado U. Alexis Johnson, el jefe de la Oficina de Asuntos de América Latina (ARA), Charles Meyer, solicita que el Departamento de Estado se oponga a los esfuerzos encubiertos para implementar la “opción extrema” de derrocar a Allende con el argumento de que la probabilidad de éxito es baja y los riesgos de exposición son altos.

Proyecto de desclasificación de documentos chilenos del gobierno de Clinton

Cuatro días después de la elección de Allende, Henry Kissinger preside la primera reunión del Comité 40, que realiza operaciones encubiertas en el extranjero. Al final de la reunión, Kissinger solicita que la embajada proporcione de inmediato una “evaluación a sangre fría” de los pros y los contras de un golpe militar para evitar que Allende sea investido presidente.

Proyecto de desclasificación de documentos chilenos del gobierno de Clinton

El jefe de operaciones del hemisferio occidental de la CIA, William Broe, transmite un cable al jefe de la estación de la CIA en Santiago con instrucciones para establecer contactos con militares chilenos, en preparación para apoyar un golpe militar contra Allende.

Proyecto de desclasificación de documentos chilenos del gobierno de Clinton

El embajador Korry responde a la solicitud de Kissinger de una evaluación “a sangre fría” de un potencial golpe de Estado afirmando enérgicamente que el ejército chileno no se moverá a menos que haya “caos nacional y violencia generalizada”.

Archivo de Seguridad Nacional, colección Kissinger Telcon

En una conversación telefónica, Kissinger y Helms discuten la situación. Kissinger deja claro que él y el presidente Nixon no están dispuestos a dejar que Chile “se vaya por el desagüe”. “Estoy contigo”, responde Helms.

Proyecto de desclasificación de la administración de Clinton

En un memorando para preparar a Henry Kissinger para una reunión del Comité 40 sobre Chile, su principal adjunto para América Latina, Viron Vaky, aprovecha la oportunidad para advertir contra los esfuerzos de Estados Unidos para bloquear a Allende. Además de los costos de una posible exposición a la reputación estadounidense en el exterior, presenta un argumento moral audaz: “Lo que proponemos es evidentemente una violación de nuestros propios principios y valores políticos”.

Comité del Senado para estudiar las operaciones gubernamentales con respecto a las actividades de inteligencia, Acción encubierta en Chile, 1963-1973

En estas notas manuscritas, el director de la CIA, Richard Helms, registra las instrucciones del presidente Richard Nixon de fomentar un golpe de Estado en Chile. El presidente le da 48 horas para desarrollar un plan, autoriza un presupuesto mínimo de $10 millones de dólares y le ordena que no le diga a los funcionarios de la embajada de Estados Unidos que la CIA está tramando el derrocamiento de Allende.

Extreme Option: Overthrow Allende, Archivo de Seguridad Nacional de la Universidad George Washington

Documentos desclasificados de EE.UU. registraron la génesis de la instrucción de Nixon para derrocar a Allende

Silencio y censura sobre la guerra biológica de Estados Unidos contra Corea del norte y China

A principios de la década de los cincuenta, durante la guerra de agresión contra Corea, Estados Unidos utilizó armas biológicas, tanto en la península como en China. Llenaron las bombas diseñadas para distribuir folletos con ratas infectadas con plagas y las lanzaron contra la población civil. También liberaron insectos infecciosos en el aire. Los folletos se contaminaron con viruela y se distribuyeron. Los ataques causaron graves epidemias.

El programa fue una continuación del desarrollado por una unidad especial del Ejército Imperial Japonés durante la Segunda Guerra Mundial. La Unidad 731 y sus cabecillas no fueron acusados de crímenes de guerra sino que en 1945 se integraron en el programa de guerra biológica de Estados Unidos.

La Unión Soviética y China denunciaron a viva voz el uso de armas biológicas pero, en plena Guerra Fría, nadie hizo caso. Estados Unidos negó haber utilizado nunca tales armas. Los pilotos estadounidenses, derribados y encarcelados por el ejército norcoreano, admitieron haber lanzado tales bombas (1). Entonces Estados Unidos alegó que habían sido torturados y que sus confesiones habían sido arrancadas a la fuerza.

Entrenaron a los pilotos para resistir la tortura. Los llamaron cursos SERE (Entrenamiento, Supervivencia, Evasión y Resistencia). Durante los cursos simulaban interrogatorios.

Décadas más tarde, durante la guerra contra Irak, la CIA contrató a dos psicólogos del personal de entrenamiento de los SERE como «consultores de ciencias del comportamiento” para darle la vuelta al asunto, es decir, para adiestrar a sus espías en la aplicación de la tortura a los presos en Abu Ghraib, Guantánamo y otros campos de concentración (2).

Durante la Guerra de Corea, la URSS y China patrocinaron la creación de una Comisión Científica Internacional dirigida por uno de los más eminentes científicos británicos de entonces, Joseph Needham, para investigar el uso de armas biológicas en Corea.

Durante la caza de brujas de McCarthy, a Needham le incluyeron en la lista negra y el informe de la Comisión Científica, las declaraciones de los testigos y sus anexos fueron censurados. Los ataques biológicos de Estados Unidos contra Corea y China eran una de esas “teorías de la conspiración” sin fundamento. No estaban probados porque los que tenían las pruebas en sus manos no las mostraban.

La diferencia es que antes a los conspiranoicos los llamaban comunistas y, afortunadamente, a pesar de las persecuciones, nunca se callaron. Siguieron buscando. Un sicólogo de California, Jefferey Kay, encontró las pruebas y en 2017 las publicó en internet por vez primera (3), acompañados del informe de la Comisión Científica (4) y dos apéndices relativos a las denuncias de ataques aéreos a varias aldeas del noreste de China en la primavera de 1952 (5).

Desde entonces las investigaciones de los conspiranoicos han sido confirmadas por otros investigadores (6) y los documentos proceden de la propia CIA. El material consta de un total de 1.300 notas que fueron desclasificadas y publicadas 60 años después del cese del fuego de 1953 que puso fin a la Guerra de Corea. Incluyen un análisis de las comunicaciones COMINT, interceptadas por Estados Unidos entre varias entidades militares y políticas de Corea del norte y China.

Los cables de la COMINT y otros informes de inteligencia, publicados por la CIA en 2013 bajo el título “Bautismo de Fuego” (7), demuestran que los ataques de guerra biológica por vía aérea comenzaron en enero de 1952 y continuaron casi hasta el armisticio de julio de 1953.

La información publicada de los datos de la COMINT apoya las acusaciones de que Corea del norte y China fueron víctimas de ataques bacteriológicos en 1952 y que la URSS, China y Corea del norte decían la verdad al denunciarlo.

Además, Key tiene razón. Existe un vínculo directo entre los ataques biológicos contra Corea del norte y China y los métodos de tortura de la CIA en Abu Ghraib y otros campos de concentración. Corea del norte también tiene razón. La guerra bacteriológica es una de las principales razones por las que siguen desarrollando armas nucleares. Los imperialistas no entienden otro lenguaje que el de la fuerza.

Los conspiranoicos tienen razón. Hace dos años los científicos alemanes y franceses advirtieron públicamente de los peligros de un nuevo proyecto de DARPA, la Agencia de Proyectos de Investigación Avanzada del Pentágono, que quiere usar insectos para propagar virus capaces de alterar el genoma de las plantas (8).

(1) https://valtinsblog.blogspot.com/2016/06/exclusive-us-airmans-confession-on-use.html
(2) https://www.amazon.com/Cover-up-Guantanamo-Investigation-Suicides-Mohammed/dp/1520587090/
(3) https://valtinsblog.blogspot.de/2017/04/revealed-suppressed-report-on-1952-us.html
(4) https://www.documentcloud.org/documents/3678910-ISC-Executive-Report.html
(5) https://www.documentcloud.org/documents/3678863-ISC-Anthrax-Attack-Appendices.html
(6) http://www.yorku.ca/sendicot/ReplytoColCrane.htm
(7) https://web.archive.org/web/20130712233257/http://www.foia.cia.gov/collection/baptism-fire-cia-analysis-korean-war-overview
(8) http://science.sciencemag.org/content/362/6410/35

Más información:
– Estados Unidos empleó armamento bacteriológico durante la Guerra de Corea

Argentina honra la memoria de Tamara Bunke 53 años después de su asesinato en Bolivia

El ejemplo de revolucionaria y legado de la argentina Tamara Bunke, más conocida como Tania la Guerrillera, fueron enaltecidos en Argentina a 53 años de su asesinato en Bolivia.

En un homenaje organizado por el Movimiento Argentino de Solidaridad con Cuba (MasCuba), los participantes destacaron la entrega y lucha de una mujer a prueba de todo, que renunció incluso a sus proyectos personales para abrazar las causas revolucionarias, convencida de que un mundo mejor es posible.

Tania fue una combatiente que dedicó cuerpo y alma a la causa revolucionaria a pesar de tener una corta pero intensa vida, subrayó el consejero de la Embajada de Cuba en Argentina, Isidro Betancourt, quien recordó a esa que con apenas 18 años comenzó a militar y muy joven se unió a otro gran argentino, Ernesto Che Guevara, para luchar contra la injusticia social.

Durante el foro, transmitido en vivo por la editorial Acercándonos Ediciones, el diplomático recordó los lazos que se forjaron desde aquella vez que en su papel de traductora, Bunke conoció al Che en Alemania, un momento que devino en una gran amistad para siempre.

Asimismo, subrayó cómo de la mano de la recién fallecida prima ballerina assoluta Alicia Alonso, Tania llegó a Cuba y en esa isla caribeña se integró a la efervescencia revolucionaria, para cumplir arriesgadas misiones. Ahí, dijo, nació Tania la guerrillera, esa que junto al Che fuera la heroica guerrillera en las selvas de Bolivia.

A 53 años de la emboscada en la que perdió la vida, Betancourt destacó que Tania hoy es un paradigma de rebeldía y tenacidad, una leyenda viva que se multiplica en miles de mujeres que lucha por un mundo mejor.

En cada rostro de esas cubanas que enfrenta un bloqueo económico, comercial y financiero impuesto hace más de seis décadas por Estados Unidos, inspiración para esas médicas que en las brigadas de la isla combaten la Covid-19 en el mundo, de las científicas que realizan con éxito el ensayo clínico del primer candidato vacunal contra la pandemia.

Por su parte, Raquel Nemkovsky, miembro del Mascuba, recordó a la Tania sensible, carismática, de aguda inteligencia, quien forjó y entregó su vida a la lucha por la liberación de los pueblos.

“Esa guerrillera que en sus apenas 30 años de edad dejó una huella en la revolución latinoamericana que no se ha extinguido y seguirá alumbrando hasta que los pueblos del mundo logren liberarse de la opresión y la injusticia”, sostuvo.

https://www.prensa-latina.cu/index.php?o=rn&id=393260&SEO=exaltan-en-argentina-ejemplo-y-legado-de-guerrillera-tamara-bunke-fotos

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