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El antiguo Presidente de Lituania es un nazi implicado en matanzas durante la Segunda Guerra Mundial

El gobierno de Bielorrusia acusa al antiguo Presidente de Lituania, Voldemaras Hubertas Laimutis Adamkavicius, de complicidad con el “Carnicero de Minsk”, Antanas Ludvikos Impulyavicius-Impulenas, quien, junto con los ejércitos nazis, llevó a cabo varias matanzas en masa contra la población bielorrusa durante la Segunda Guerra Mundial.

Más de dos millones de personas murieron en el territorio de Bielorrusia a manos de colaboracionistas lituanos que habían jurado lealtad al III Reich.

La Fiscalía de Bielorrusia ha abierto un sumario al respecto y ha enviado una solicitud a Lituania para interrogar al antiguo Presidente de Lituania, que ahora tiene 94 años, como testigo en el caso y para comprobar su participación en los crímenes de los batallones de castigo nazis.

Las matanzas las llevaron a cabo los batallones lituanos 2, 3 y 15. Durante la operación de castigo “Fiebre de los pantanos”, los batallones 3 y 15 fusilaron al menos a 200 refugiados y vecinos en Starobin, Andrashovshchizna, Tzekovka y Zharkava. Además, el 15 Batallón mató a 20 vecinos de Derechin durante la Operación Hamburgo, llevó a cabo asesinatos en masa en las regiones de Niasvizh, Kopyl y Stolbtsy, y envió al menos a 200 habitantes del distrito de Lida a realizar trabajos forzados en Alemania.

El 2 (12) Batallón, dirigido por Impulyavicius-Impulenas, apodado el “Carnicero de Minsk”, se formó con voluntarios que vivían en la actual Lituania y llevó a cabo operaciones de castigo en las regiones de Minsk y Brest. En total, los asesinos de esta unidad masacraron brutalmente a decenas de miles de personas.

El 27 y 28 de octubre de 1941, bajo el mando personal del “Carnicero de Minsk”, el batallón masacró al menos a 5.000 presos en el ghetto de Slutsk. En el transcurso de la operación, sacaron a los vecinos de sus viviendas y les golpearon brutalmente con palos, mangueras de goma y culatas. En el lugar de la ejecución, se les obligó a desnudarse completamente, a tumbarse en la fosa en grupos de 25 personas encima de los que ya estaban muertos y les dispararon con armas de fuego. Cubrieron de tierra las fosas donde había personas que aún daban señales de vida.

Con la mayor crueldad, los nazis lituanos mataron a más de 1.700 judíos en el distrito de Berezina y a unos 4.200 prisioneros en el ghetto de Minsk en 1941. En octubre de 1941, asesinaron a más de 7.000 civiles en el distrito de Minsk.

El Batallón, junto con otros colaboracionistas, participó en otras operaciones de castigo, como la “Magia de Invierno” (febrero-marzo de 1943), cuyo objetivo era crear una “tierra quemada”, es decir, un territorio en el que se excluía a la población de vivir y permanecer en una zona de 30-40 kilómetros de ancho a lo largo de la frontera letona.

Como resultado de esta operación, 387 localidades habitadas fueron destruidas, más de 13.000 habitantes fueron asesinados, más de 7.000 fueron obligados a realizar trabajos forzados. En el momento de la liberación de la ocupación nazi, como resultado de las matanzas, la población del distrito de Osvezhsky de la región de Vitebsk se redujo en más del 60 por ciento y la del distrito de Drissa en un 52 por ciento.

La investigación de la fiscalía comprueba también otras atrocidades cometidas por las unidades de castigo lituanos y destaca que muchos asesinatos se cometieron de forma brutal. Supusieron una muerte larga y dolorosa. Por ejemplo, en Belyany, los asesinos grabaron con un cuchillo estrellas de cinco puntas en el pecho y la espalda de un niño de ocho años y luego lo arrojaron al fuego. Antes de quemar a un niño de un año y medio, le rompieron la cabeza y le arrancaron los dedos. Una niña de siete años murió apuñalada y su madre fue cortada y quemada. En Borisov, a todos los miembros de una familia (adultos y niños), les cortaron los brazos y el cuello antes de ahogarlos en el río. En Volodarka, 146 mujeres y niños fueron atados, rociados con gasolina y quemados.

Cuando el Ejército Rojo se acercó a las fronteras de Lituania, el “Carnicero de Minsk”, junto con otros criminales nazis, se unió a otras unidades armadas colaboracionistas (la milicia local lituana y el Ejército de Defensa de la Patria), que estaban subordinadas al III Reich.

Junto con el “Carnicero de Minsk”, Laimutis Adamkavicius se escondió en la parte de Alemania que quedó bajo la ocupación militar de Estados Unidos y Gran Bretaña. En 1949 se refugió en Estados Unidos para escapar de las matanzas cometidas y se puso al servicio del “Carnicero de Minsk”, que en la época soviética fue condenado a muerte por el Tribunal Supremo de Lituania.

Estados Unidos no accedió a su extradición y cambió su nombre por el de Valdas Adamkus. Tras la caída de la URSS regresó a Lituania y en 1998 le designaron como Presidente.

La fiscalía bielorrusa tiene una lista con los apellidos y nombres de los miembros del 2 (12) Batallón Lituano, y también fotos de sus distintos participantes. El papel de cada uno de los miembros del batallón ya identificados, así como el de Adamkus.

Serguei Grichkevitch https://kpu.ua/uk/99144/vesty_yz_belorussyy_bez_sroka_davnosty

El franquismo hizo desaparecer a la población molesta de los pobres vencidos en la guerra civil

“Restos de los cadáveres enterrados sin cajas, hacinados y sepultados como animales. Aterra ver las fotografías de lo ocurrido” aquellos días de posguerra. En Andalucía se construyeron más de medio centenar de campos de concentración para el trabajo esclavo de presos políticos. Muchos vivieron en las peores condiciones de trabajo, higiene y hacinamiento. Sin embargo poco se conoce de uno en particular, un campo de exterminio, ubicado en el municipio de la Algaba (Sevilla), conocido como las Arenas, que comienza esta semana los trabajos de exhumación de sus 144 víctimas.

Sus presos eran “mendigos” reincidentes “tratados como presos políticos en la dictadura franquista en la medida que las autoridades los encarcelaban y actuaban las autoridades de los vencedores nunca Tribunales de Justicia”. María Victoria Fernández Luceño, historiadora experta en este campo señala que a aquellos reclusos “no los castigaban y encerraban por delincuentes sino por su forma de vida”. No se puede decir a medias tintas. Era lo que se conocía en la Alemania Nazi como un campo exterminio.

Luceño afirma con rotundidad que “en los documentos del Archivo Municipal [se refleja] que el médico informó de que no le dejaban el régimen hospitalario a los enfermos necesitados de cuidados especiales. Tampoco que fueran hospitalizados”. Todos murieron entre agosto de 1941 y diciembre de 1942. En la fosa de las Arenas hay 144 víctimas de varias nacionalidades, entre ellos algún portugués y otro argelino.

Juana González nunca conoció a su tío, Juan Luis Monge, pero sí el dolor de por vida de su abuela que nunca olvidó “como a su niño se lo llevaron en un coche desde Chucena, Huelva, y nunca más se supo de su paradero”. Francisca, abuela de Juana, intentaría en aquellos años del hambre conocer, descifrar dónde estaba. “Sabía que el alcalde franquista que llegó después de la guerra había dado la orden de quitarlo de en medio. No hacía daño a nadie, pero tenía una discapacidad intelectual y no tuvieron piedad”, aclara Juana a Público. Juan Luis paseaba por las calles del pueblo. “Se paraba con las vecinas, a veces se sentaba con ellas, pero aquello que hicieron no tuvo nombre y era imposible en aquellos días de la dictadura meterse a investigar”. Juan Luis tenía 18 años y murió en el campo de las Arenas el 7 de mayo de 1942.

La misma edad tenía Manuel Pereira Buzón, natural de San Pedro de Ancorados, en Pontevedra, cuando muere en el campo de las Arenas sin conocer qué ocurrió en su viaje a Cádiz, donde quería embarcarse en busca de una vida mejor. Fina destaca que “Manuel era su tío por parte de padre. Sabemos que se marchó muy joven para irse a Cádiz. No sabemos bien qué ocurrió en aquel viaje, dónde acabó y menos las circunstancias que lo llevaron a aquel campo” en el que murió el 14 de julio de 1942.

Gracias a la Asociación Comarcal Pro Memoria Democrática Vega Media del Guadalquivir se han logrado rescatar a algunos familiares, pero sin apenas datos de aquel proceso ni qué ocurrió para morir en las peores infecciones en aquel campo de muerte. “Ha sido y sigue siendo un trabajo muy complicado, porque han pasado muchos años y por las especiales circunstancias personales en que vivían muchas de las víctimas del campo de exterminio”, destaca Celestino Sánchez-Espuelas Gutiérrez, secretario de la Asociación. “Nos hemos tenido que poner en contacto con los ayuntamientos de procedencia de las víctimas, comunicarles los datos de que disponíamos de las personas fallecidas y si nos podían aportar información sobre posibles familiares”.

La Asociación no ha podido rescatar muchos datos por la falta de contacto entre unas generaciones y otras, pero es real que cuando conocen la historia “les impresiona cuando se enteran de las circunstancias en que fallecieron de hambre, frío, enfermedad y faltos de cuidados”.

Gracias a los registros civiles, donde están identificadas las víctimas, se ha podido conocer por ejemplo como el tío de Juana acabó en el campo de exterminio y murió el 7 de mayo de 1942 de tifus exantemático. “Cosas así te impresionan y te sobrecogen, pero te dan ánimos para seguir trabajando en la recuperación de la memoria y de dignificación de las víctimas”.

Juan Manuel Guijo, arqueólogo encargado de la localización, exhumación e identificación de víctimas en el campo de las Arenas, señala que “los reclusos de Las Arenas representarían en la mayor parte de los casos un grupo humano muy dañado por la enfermedad y el hambre antes de su realojo”.

El equipo evidencia cómo va a encontrar “esqueletos que no deben tener muchas afecciones por violencia directa dado que las víctimas sufrieron un total abandono hasta que su resistencia por la enfermedad o el hambre se quebró”. Al estar muchas de estas personas vinculadas a la marginalidad, muchos de los daños que presenten se podrían deber a esas etapas anteriores. “Posiblemente nos podamos encontrar a un grupo humano terriblemente castigado. Desconocemos si en el encierro sufrieron además otro tipo de malos tratos” concluye Guijo.

Es relevante conocer “procesos infecciosos, traumas, repercusión del hambre y otras evidencias que permitan ver un deterioro físico”. En ninguno de los casos se encontrarán orificios de salida ni fusilados, como ocurre en la mayoría de fosas.

La necesidad de este trabajo en su primera fase se centrará en “exhumar todo lo posible, pero tendrá que haber otra si el depósito se conserva razonablemente bien”. El objetivo esencial además de exhumar lo posible es evaluar la cantidad de sujetos que se pueden encontrar allí. “Deberían ser unos 144, pero la actividad funeraria del espacio puede haber provocado daños”, señala el informe arqueológico previo.

Fueron las “autoridades [franquistas] sevillanas, gobierno civil y ayuntamiento las que hicieron desaparecer a la población molesta de los pobres vencidos en la guerra civil”, señala la investigadora Luceño. Más de 140 hombres de distintas edades que en unos diez meses “fueron encerrados en un terreno con vallas y personal de vigilancia para que no escaparan y así fueron condenados a morir de frío, hambre y enfermedades”.

Santiago Benítez Castro, hermano de abuelo Francisco Benítez Castro, se encuentra entre las víctimas. Ignacio Benítez, catedrático de la Universidad de Jaén, señala: “Me he enterado hace poco y me encuentro consternado por la noticia. Si sabían algo, nunca lo dijeron”, aclara. Es la radiografía de la represión: silenciar el rastro y no dejar que nunca las historias pudieran salir a la luz. “Ambos nacieron en Alhama de Granada. pero primero vino la guerra y luego la posguerra, donde con el miedo y la ruina no se podía hablar”. Su tío Santiago Benítez parece que no tenía pareja ni hijos.

“Si algún hermano sabía algo de su vida se lo llevó al otro mundo”, de forma que cayó en el olvido. Ignacio señala que “este campo de exterminio, como así fue, es un ejemplo de las barbaridades que se practicaron en la aplicación de la ley de vagos y maleantes, que consideraba cómo peligroso a estos méndigos” que pasaron las peores situaciones de carestía y que hoy “merecen recuperar su dignidad como seres humanos”.

—https://www.publico.es/politica/campo-exterminio-fosa-algaba-sevilla.html

María José Bravo del Barrio: violada y asesinada por los franquistas en 1980 cuando tenía 16 años

A las 19’30 del 7 de mayo de 1980, un muchacho tambaleante y muy malherido ingresó en la UVI de un hospital de Donostia; presentaba hundimiento craneal con fractura del hueso temporal, herida inciso-contusa en la frente, hematoma consecuente en un ojo y raspaduras en espalda y extremidades. Apenas discernía qué le había ocurrido, sólo recordaba que había oído gritar a su novia, pero no sabía dónde estaba. Era Francisco Javier Rueda Alonso, de 16 años, trabajador en una pastelería de Loyola, novio de María José Bravo del Valle.

Ambos recorrían juntos todos los días el camino desde su barrio Loyola por el Camino de la Misericordia hasta la clínica Asepeyo, donde cada día, desde que él se quemase la mano trabajando, le realizaban las curas. Era un lugar conocido, de juegos de niños, paseos, parejas que buscaban la intimidad.

A las 6 de la tarde del día 8 de mayo de 1980, inspectores de la Brigada Judicial localizaron, en una ladera del camino, a unos 200 metros del lugar donde fue recogido Javier, el cadáver de María José desnudo de cintura para abajo, con tremendas heridas en la parte posterior de la cabeza y arañazos en tronco, muslos, extremidades, su prenda íntima inferior destrozada.

La autopsia certificó que había sido violada, y después, asesinada con golpes reiterados en la cabeza, unas 20 horas antes de encontrarse sus restos. Los especialistas concluyeron que había sido asesinada en otro lugar y arrojada, posteriormente, por el pequeño terraplén. Un grupo había salido al paso de ambos jóvenes, al parecer les creían vinculados al mundo abertzale. Golpearon con un bate de béisbol a Rueda hasta dejarlo sin sentido. A María José la secuestraron y asesinaron por el mismo sistema tras violarla. El asesinato fue reivindicado por el Batallón Vasco Español.

La policía negó la hipótesis del atentado terrorista. Hubo total ausencia de investigación policial de ese crimen, ni actuación judicial, ni indemnización, ni autoridades presentando sus condolencias a la familia. Nadie contactó con ellos, la familia no ha recibido perdón institucional. El asesinato de Mª José jamás se esclareció. No se tuvieron en cuenta las declaraciones de diferentes testigos que vieron a un grupo de personas internándose por el sendero tras la pareja. La ropa que llevaba la joven en el momento del crimen desapareció de las dependencias policiales. Quienes asesinaron a la joven donostiarra no cumplieron condena alguna por su crimen. No fueron perseguidos ni molestados.

María José tenía 16 años, era la menor de los 3 hijos de Alfonso Bravo, taxista, y María Pilar del Valle, ama de casa. La más pequeña, la reina de aquel hogar gozoso. Era estudiante, tenía un camino vital, empedrado de ilusiones, que apenas había empezado a recorrer. La oscuridad se cernió sobre ambas familias. La familia de M.ª José quedó destrozada. María Pilar vivió con un dolor intenso toda su vida y llegó a quemar todas las fotos de su hija por nel daño que le hacía verlas. Alfonso, perdió a su hija pequeña, su princesa, nunca se recuperó de aquel horror, ya no fue el mismo. Murió pronto. Javier también murió 8 años después, herido en lo más íntimo, con graves secuelas físicas, graves lesiones de las que no se recuperó. Sus hermanos Alberto y Rosa Mari mantienen el doloroso recuerdo de haber perdido a su hermana pequeña.

Sólo en el año 1980 hubo 11 denuncias por violación por grupos de extrema derecha que no fueron investigados. Al menos tres oleadas al respecto sacudieron Iruña en el 78, Rentería en el 79 y la propia Donostia en el 80, demostrando que el singular ataque y amedrentamiento franquista contra las mujeres formaba parte de una estrategia. El asesinato de M.ª José no fue un acto de violencia gratuita. La violencia cotiza al alza en el mercado del terror y María José pagó el precio del ser mujer. Los fascistas utilizan habitualmente el cuerpo de la mujer como campo de batalla, un territorio que someter, sembrar miedo, crecer una derrota, una humillación colectiva, la violación como castigo colectivo han sido y son estrategia del terror franquista. María José pagó un precio tremendo por ser mujer.

Fue uno más de las decenas de asesinatos cometidos por grupos de extrema derecha o fuerzas parapoliciales que no fueron investigados, y sobre los que pesa la complicidad oficial, el olvido, la indiferencia, el abandono institucional, la falta de reconocimiento de tantas personas asesinadas; sigue en el caso de María José Bravo ejerciendo su inmisericorde condena. La sociedad vasca nunca borrará la culpa de todo el reguero de muertes que se generó en todos estos años. Pero la culpa será mayor si con algunas víctimas sigue venciendo el olvido.

—https://documentalismomemorialistayrepublicano.wordpress.com/2019/12/08/maria-jose-bravo-del-barrio-violada-y-asesinada-a-golpes-por-elementos-franquistas-en-donostia-en-1980-tenia-16-anos/

Imperialismo S.A.

“El virrey constituyó la base del poder absoluto del sistema monárquico español tanto en Sicilia como en Nueva España, superando el obstáculo de la distancia y de la mala comunicación entre la Corte española y sus dominios. La corte de cada virrey desempeñaba un papel eficaz en la integración en el sistema global de los poderes o autoridades locales” (1)

Los virreyes

El mundo ha cambiado y España, Francia, Gran Bretaña o Estados Unidos ya no son imperios. Actualmente el imperio tiene su sede en las bolsas de valores, sedes de corporaciones y fundaciones multinacionales, organizaciones militares y medios de comunicación. No hay un monarca mundial sino una sociedad anónima de monarcas, un “Imperialismo S.A.” que dispone de una serie de virreyes en la casi totalidad de países para que lleven a cabo la “integración en el sistema global de los poderes o autoridades locales”. Dichos virreyes modernos también precisan de una serie de rituales, ceremonias y recordatorios simbólicos denominados investiduras, en las cuales tras un despliegue de farsas teatrales, se nombra, con el beneplácito de la sociedad anónima de los modernos monarcas, al virrey de turno por un período temporal, al final del cual, si han llevado a término las voluntades de sus majestades, les permiten un reenganche.

Si no han cumplido a pies juntillas los deseos del moderno absolutismo mundial, pueden encontrarse con un estallido “civil” de airadas protestas, con una sorprendente acción judicial o simplemente con una justicia militar que les recuerda que son solamente virreyes.

El concepto de autoritarismo define el concepto de “sistema político” como la forma en que se generan y ejecutan las decisiones vinculantes para el conjunto de la colectividad o para una parte importante de la misma. Se entiende por autoritarismo-absolutismo el sistema político basado en una comunidad desigual, en la cual se toman decisiones vinculantes para la comunidad entera. Este sistema político tiene un poder judicial ejercido por personas o por órganos más o menos especializados que es directa emanación del poder regio; es decir, no asegura la libertad y la pluralidad de la comunidad (2).

En el antiguo imperio español, funcionaron las Audiencias (tribunales de justicia), tanto la de Castilla como la del Nuevo Mundo (3). Poco ha cambiado el entramado autoritario absolutista puesto que las modernas “Audiencias Mundiales”, con nombres tan emblemáticos como Consejo de Seguridad de la ONU, Corte Internacional de Justicia de la ONU, Corte Penal Internacional de La Haya, Tribunal Europeo de Derechos Humanos de Estrasburgo, Tribunal de Justicia de la Unión Europea de Luxemburgo, Órgano de Apelación de la Organización Mundial del Comercio de Ginebra… actúan bajo las órdenes de la sociedad anónima mundial de monarcas los cuales tienen la potestad tanto en la designación de los jueces (iudicem dare), como el mandar juzgar (iudicare iubere), y dictan las sentencias acordes al mantenimiento de la “paz social” y de la acumulación de capital.

El siglo de la Ilustración fue también el siglo de la autoridad, y eso lo expresaba muy bien la metáfora usada por Floridablanca que se refería a lo conveniente de tener siempre a un ahorcado en una picota o su cabeza en una jaula colgando de la puerta de una ciudad para disuadir a pobres o presos. Querían orden, limpieza, seguridad, obediencia, uniformidad de los súbditos, y… mantenimiento de los privilegios (4).

El absolutismo, primer sistema estatal internacional en el mundo moderno, todavía no se ha agotado.

Las monarquías absolutas occidentales se rodeaban de agentes que proveían de personal a sus maquinarias administrativas: los letrados en España, los maîtres des requétes en Francia, los doctores en Alemania. Estos burócratas-juristas fueron los celosos defensores del centralismo real en el primer siglo de la construcción del Estado absolutista (5), que se mantiene hasta hoy y en el cual esta pléyade ayuda legalmente a homogeneizar la concepción de “derecho”, “justicia”, “amigo”, enemigo”, lo que Jean-Claude Payé denomina “El final del Estado de derecho: del estado de excepción a la dictadura”

Se ha construido una pirámide a la cual se denomina globalización, mediante una descripción cosmopolita al estilo kantiano, basada en el subterfugio de “ganamos todos” como si la geopolítica fuera un juego de canicas entre colegiales. Los que han acuñado el término de “ganar todos”, lo han hecho refiriéndose a este grupo selecto, agresivo, corporativo, multinacional que conforma el consejo de administración de Imperialismo S.A.

Si bien ya hace años que funciona dicha sociedad anónima, no ha sido hasta el pasado reciente que se ha puesto de manifiesto de forma notoria la estructura de poder en la cual hemos comprobado una total simbiosis entre los virreyes y el consejo de administración del Imperialismo S.A. a raíz de la declarada pandemia y con ella la homogeneización del comportamiento y la integración en el sistema global.

Unos pocos virreyes en algún momento han parecido disentir de las órdenes emanadas y como por casualidad, dichos virreyes pasaron a mejor vida. Seguramente algún día se deberá responder a la pregunta de que murieron Omar Torrijos, Jaime Roldós, Hugo Chávez, Samora Machel, Pierre Nkurunziza o John Magufuli. Unos por intentar poner algo de freno a la rapiña en América Latina, los otros por denunciar el salvajismo de las corporaciones farmacéuticas y mineras en África y la corrupción de la OMS. Unos muertos en más que cuestionados “accidentes”, otros de extrañas “enfermedades” en lo que parece ser una copia del guión de la novela de Jak London Asesinatos S.A.

En otras ocasiones y emulando a Floridablanca, el Imperialismo S.A., no ha sido tan meticuloso y ha ordenado “tener a un ahorcado en una picota” a la vista de todos los televidentes del mundo como aviso a la disidencia. Así lo ha realizado con Mohammad Najibulá, Sadam Hussein o Muamar el Gadafi. De la misma forma como la acumulación de capital se ha realizado históricamente a base de una acumulación de cadáveres, en la actualidad el disenso no permitido se penaliza también mediante la eliminación física.

Vivimos una nueva etapa del llamado imperialismo, analizado a principios de siglo XX tanto por Hobson como por Lenin, que a partir de la década de los 80 del siglo XX se vistió con unas ideologías y prácticas denominadas neoliberales que han sido el sostén teórico del Imperialismo S.A., bajo el manto de la globalización. En el imperialismo tradicional, las cabezas visibles eran emperadores, reyes o presidentes, pero en su nueva mutación encontramos básicamente titulados por prestigiosas universidades, expertos los denominan, que han tomado el relevo a los cada vez más desprestigiados profesionales de las formaciones políticas.

Los vendedores ambulantes

Disfrazados de agnósticos, ateos, creyentes, progresistas, científicos, visionarios, filántropos, expertos… sin que hayan tenido que cubrir las apariencias mediante parafernalias electorales, han sido escogidos desde el consejo de administración de Imperialismo S.A. para ser los portavoces de la nueva normalidad absolutista, realizando el mismo papel que los vendedores o especialistas en marketing para anunciar las bondades del producto que venden, aún a sabiendas de sus efectos secundarios, en este caso letales. No se les ha denominado charlatanes, como antaño, sino con el nombre rimbombante de Comités de Expertos.

Dichos expertos, no tan solo realizan las campañas publicitarias del moderno absolutismo, sino que son piezas claves para la acumulación de capital, pues de sus declaraciones depende que las acciones cotizadas en las diversas Bolsas del mundo aumenten o disminuyan su cotización. Ejemplo de ello lo podemos comprobar en los dimes y diretes respecto a la diseminación de las distintas modalidades de vacunas anti covid ¡A cual mejor!. Que si de una dosis, que si de dos dosis, que si de una duración inmunitaria de quince días, de seis meses, que si ARN, que si virus atenuado… cada uno representando a su correspondiente socio accionista de Imperialismo S.A. y vendiendo el producto a los virreyes de turno.

Otros expertos intentan vender también soluciones ecológicas a un apocalipsis justificando el gran cambio de patrón tecnológico implícito en la Agenda 2030. Para ello no han tenido reparos en utilizar a menores de edad en sus campañas propagandísticas para amparar las inversiones de capital y el alza de la cotización de las acciones bursátiles en la llamada economía verde.

El Imperialismo S.A. no está concentrado en un solo territorio sino que es una auténtica pandemia de alcance mundial ya que sus inversiones, reinversiones, compras, ventas, patentes de fondo… están diseminadas a lo largo y ancho del planeta dejando en ridículo el concepto de soberanía, independencia, etc., simplemente clamando como Luis XIV: “El estado soy yo”.

Mientras tanto, la resistencia al absolutismo no dispone de un marco conceptual adecuado a la nueva modalidad de la lucha de clases, y aunque enfoque su desazón denunciando a los virreyes, en unos casos mantiene una actitud crítica pasiva y en otros sigue a pies juntillas las recomendaciones de los expertos consiguiendo con ello, inocentemente, aumentar el poder absoluto del Imperialismo S.A.

De todos modos, al lado de las protestas y revueltas obreras y campesinas de diferentes países, cada día aumenta el número de científicos y profesionales que se niegan a ser simples mercaderes del nuevo absolutismo. En todas las disciplinas encontramos personas y colectivos que a pesar de las amenazas y presiones mantienen una actitud digna aún a costa de su marginación y en ocasiones poniendo su vida en peligro, como Julian Assage por ejemplo.

Reorganizar las formaciones políticas del nuevo proletariado y atraer la colaboración de los científicos que se niegan a ser títeres del moderno absolutismo, este debe ser el horizonte de una nueva normalidad en la lucha de clases.

(1) Fernando Ciaramitaro. Virrey, gobierno virreinal y absolutismo. Universidad Autónoma del Estado de México. Ediciones Universidad de Salamanca. H. mod., 30, 2008
(2) Fernando Ciaramitaro. El autoritarismo-absolutismo en el Antiguo Régimen. Contribuciones desde Coatepec. Universidad Autónoma del Estado de México. número 15, julio-diciembre 2008
(3) Fernando Ciaramitaro. El autoritarismo-absolutismo en el Antiguo Régimen. Contribuciones desde Coatepec. Universidad Autónoma del Estado de México. 2008
(4) José Luis Gómez Urdáñez. Víctimas del absolutismo. Paradojas del poder en la España del siglo XVIII. 2020 http://puntodevistaeditores.com/la-editorial/
(5) Perry Anderson. El estado absolutista. Ed. Siglo XXI. 1979

Un soviético que luchó con 10 años contra los nazis relata cómo los niños combatieron en la Segunda Guerra Mundial

Alrededor de 300.000 niños y adolescentes soviéticos participaron en acciones de movimientos de resistencia o en el frente luchando contra los nazis durante la Gran Guerra Patria. Sus historias son innumerables, pero muchas de ellas no fueron plasmadas en los archivos.

La Gran Guerra Patria se llevó las vidas de millones de ciudadanos de la antigua Unión Soviética y no solo los adultos participaron en combates. Miles de menores de edad, los llamados “hijos de la guerra”, también ayudaron en las hazañas del Ejército Rojo. Ese es el caso de Arkadi Nikonórov, quien con solo 10 años tuvo que hacer frente a la dura realidad, pero demostró un carácter de hierro ayudando en la provincia de Briansk a la guerrilla.

«Yo era como un agente encubierto, era un gran secreto. Ni siquiera mis familiares podían saberlo, porque era un enlace entre los partisanos y la población local. Mi objetivo era mantener la comunicación», contó este veterano.

Nikonórov asegura que un gran número de sus contemporáneos querían ayudar al Ejército Rojo. Y fue así como, alrededor de 300.000 niños y adolescentes participaron en acciones de movimientos de resistencia o en el frente luchando contra los nazis. Oficialmente 25.000 menores se convirtieron en los llamados “hijos o hijas del regimiento”, cuando los comandantes tomaban la decisión de oficializar su presencia en las unidades y abastecerles de provisiones.

«Era frecuente en diferentes unidades que los soldados, al encontrarse con niños solos, abandonados, no pudieran quedarse indiferentes, por eso se los llevaban y después de algunos meses se decidía si los enviaban a la retaguardia o los dejaban como ‘hijos del regimiento’”, narra al respecto Nikonórov.

Serguei Alióshkov es considerado como el “hijo del regimiento” de menor edad de la Gran Guerra Patria. Tras quedar huérfano con tan solo 6 años, fue adoptado oficialmente por el comandante de una unidad. El pequeño incluso fue condecorado con la medalla por el servicio en combate por salvar a su padre adoptivo. En 1942, encontrándose bajo fuego enemigo, dio la voz de alarma y ayudó a sacar al comandante de un búnker destruido.

Las historias de la grandeza de los niños pequeños son innumerables, pero muchas de ellas no fueron plasmadas en los archivos. Por eso Arkadi decidió crear una obra de envergadura, la trilogía “Los pequeños héroes de la Gran Guerra”, donde rinde tributo a todos aquellos que sobresalieron por su actitud en momentos difíciles.

—https://actualidad.rt.com/actualidad/391611-veterano-lucha-guerra-nino-ayudar-vencer-nazis

70 años de la primera huelga general en Iruñea durante el franquismo

Que la subida del precio de los alimentos básicos dé lugar a una amplia movilización social de protesta es casi una norma histórica. Pero cuando se trata de recordar las condiciones en las que se vivía en la Iruñea de 1951, en plena dictadura franquista, el relato tiene especial interés.

Cuando aquel 7 de mayo las amas de casa llegaron al Mercado Nuevo, constataron que el precio de la docena de huevos había pasado de 12 a 17 pesetas. La indignación dio paso a una manifestación improvisada que encendió la huelga.

El paro se prolongó durante tres días, del 8 al 10 de mayo, y se extendió a Burlata y Atarrabia. Las fuerzas policiales franquistas utilizaron armas de fuego, dejando decenas de heridos.

Fueron detenidas alrededor de 300 personas, a las que concentraron en la Plaza de Toros. Después juzgaron a 24 y, siete años después, 14 fueron condenados antes de concederles el indulto.

Al malestar general de la gente, entre quienes impulsaron la huelga se identificaron a carlistas desencantados con el franquismo, sindicalistas cristianos, y dirigentes abertzales e izquierdistas represaliados.

El 7 de mayo de 1951 fue un día muy especial en la capital navarra, ya que, de forma imprevista, se inició la primera huelga general que vivió la ciudad durante la dictadura franquista.

Como recuerda en este 70º aniversario el historiador Imanol Satrustegi a través de un hilo en su cuenta de Twitter (@ImanolS3), el malestar social había crecido ante la subida de los precios de productos básicos.

Esto se sumaba a las pésimas condiciones en las que se desarrollaba la vida en la posguerra, con las evidentes carencias provocadas por la Guerra del 36 en el sur de Euskal Herria, que se prolongaron durante el denominado “periodo de autarquía”, que se extendió hasta finales de los años 50, con el Estado español aislado políticamente tras la derrota fascista en la Segunda Guerra Mundial.

En resumen, como señala Satrustegi, la depresión económica se caracterizaba por los problemas de suministro de alimentos y productos básicos.

Como consecuencia del racionamiento (cada familia tenía asignado un cupo de productos para un periodo determinado), en el mercado regulado había poca mercancía y eso favorecía que subieran los precios. Además, la gente tenía que recurrir con frecuencia al mercado negro para satisfacer las necesidades básicas.

El detonante: el precio de la docena de huevos

Siguiendo el mismo relato, las mujeres encendieron la chispa que puso en marcha la huelga: se rumoreaba que el 7 de mayo los huevos iban a venderse a 15 pesetas la docena –otras fuentes dicen que era a 12 pesetas–, pero cuando las amas de casa fueron a hacer la compra vieron que estaban a 17 pesetas.

Entonces, mostraron su indignación en el Mercado Nuevo, en el Segundo Ensanche, boicoteando la venta de huevos y formando una manifestación espontánea que llegó hasta el Gobierno Civil para pedir al gobernador que estableciera precios más bajos.

Los llamamientos a la solidaridad se propagaron rápidamente por la ciudad y comenzó a fraguarse la idea de ir a la huelga.

El 8 de mayo, desde primera hora de la mañana se notó el paro en las mayores empresas de la ciudad y los piquetes protagonizaron manifestaciones y protestas hasta que cerró la mayoría de los comercios y talleres.

Del ‘Alzamiento’ de 1936 a la insospechada revuelta

La huelga sorprendió a las autoridades franquistas, que en principio no pudieron controlarla, pero que pronto recibieron ayuda con la llegada de policías de fuera de Nafarroa para responder con una fuerte represión.

Llegaron a utilizar las armas de fuego, dejando decenas de heridos de bala en las calles. Los detenidos, más de 300, fueron concentrados en la Plaza de Toros.

No obstante, la preocupación de las autoridades franquistas era notable, puesto que no podían entender cómo podía darse un movimiento de este tipo en una ciudad que, en 1936, se había alineado con el “Alzamiento” contra el Gobierno de la II República.

Además del malestar generalizado por la carestía de la vida, entre quienes impulsaron la huelga se identificaron a sectores carlistas desencantados con el franquismo, sindicalistas de organizaciones cristianas autorizadas por la dictadura, dirigentes abertzales e izquierdistas, y sus familiares, represaliados durante y tras la Guerra.

La huelga se extendió tres días; la represión, durante meses

Recuerda Satrustegi que dos de las empresas más importantes de la época eran Imenasa –metalúrgica ubicada en la zona del actual parque Yamaguchi– y López Hermanos – dedicada al calzado, con talleres en la calle Arrieta y en Arrotxapea–, cuyos trabajadores estuvieron a la cabeza de la huelga.

El paro se prolongó durante tres días (8, 9 y 10 de mayo) y se extendió también a Burlata y Atarrabia. El 11 de mayo se dio por finalizado.

El azote de la represión se prolongó durante semanas, e incluso meses, mientras seguía el goteo de detenciones.

Para que hubiera un castigo público, el régimen fascista montó un proceso judicial contra 24 personas. Siete años después, en noviembre de 1958, 14 de ellos fueron condenados a entre 6 meses y 1 mes de prisión. Sin embargo, no fueron encarcelados porque se les concedió el indulto.

El citado historiador señala que, repasando el Fondo Documental de la Memoria Histórica de Navarra, se pueden encontrar los nombres de algunos de ellos, como el trabajador de Imenasa Miguel Ángel Vital o el abogado abertzale Carlos Clavería.

Una fuente más directa para este episodio del que ahora se conmemora su 70º aniversario es la obra “La huelga de 1951 y otros conflictos en Navarra durante los años cincuenta” de José Luis Díaz Monreal, editado por Pamiela.

En este ensayo también se hace referencia a las huelgas que ese mismo año tuvieron lugar en Bizkaia y Gipuzkoa, así como en Barcelona.

Este tipo de protestas registradas en la década de 1950 eran de carácter aislado y, generalmente, estuvieron relacionadas con el aumento del precio de las mercancías básicas y la mejora de las condiciones de vida. De ahí que se conocieran como “huelgas del hambre”.

Otra huelga de relevancia se produciría en Iruñea en abril de 1955, esta vez en solidaridad con los trabajadores de Calzados López, y duró una semana.

El desarrollismo económico que caracterizó a los años 60 produciría grandes cambios en las estructuras socioeconómicas de la sociedad navarra, como resalta Satrústegi, por lo que a partir de finales de la década de 1960 se abriría un nuevo ciclo de movilizaciones.

—https://www.naiz.eus/es/info/noticia/20210507/hace-70-anos-se-desarrollo-la-primera-huelga-general-en-irunea-durante-la-dictadura-franquista

Charles Chaplin apoyó abiertamente a la II República española

Charles Chaplin apoyó a la República española, se posicionó abiertamente por la democracia, la libertad, y contra el fascismo. Fue uno de los firmantes del manifiesto de adhesión de la industria cinematográfica americana a la causa republicana.

En 1937 escribió Ritmo (Rhythm), un relato ambientado en la Guerra española y publicado en la edición de enero de 1938 de la revista Script magazine. La versión castellana vio la luz en el libro “Crónicas bastante extrañas” (Jorge Alvarez, editor, Buenos Aires).

Sólo el alba se movía en la quietud de ese pequeño patio de prisión española –alba premonitoria. de muerte– mientras que el joven republicano se erguía frente a un pelotón de ejecución. Los preliminares habían concluido. El reducido grupo de autoridades se había ubicado a un costado para presenciar la ejecución en tanto la escena se inmovilizaba en un penoso silencio.

Todos los rebeldes, del primero al último, conservaban la esperanza que el Estado Mayor ordenara suspender la ejecución. El condenado era un adversario de la causa, pero querido y popular en España. Un brillante humorista que, en gran medida, había sabido alegrar a sus compatriotas.

El oficial que comandaba el pelotón de ejecución lo conocía personalmente. Fueron amigos antes de la guerra civil. Juntos habían obtenido sus diplomas en la Universidad de Madrid. Juntos habían luchado por derrocar la monarquía y el poder de la Iglesia. Juntos habían brindado, noche a noche, acodados en las mesas de los cafés, riendo, bromeando y dedicando veladas enteras a discusiones de orden metafísico. Cada tanto, habían discutido las distintas formas de gobierno. Sus divergencias, en aquel, entonces, eran amistosas, mas finalmente habían provocado la desgracia y la conmoción de España toda, llevando al amigo ante un pelotón de ejecución.

Pero ¿para qué evocar el pasado? ¿Para qué razonar? A partir de la guerra civil ¿para qué servía el razonamiento? En el silencio del patio de la prisión, todas esas preguntas se precipitaban, febriles, en la mente del oficial. No. Hay que hacer tabla rasa con el pasado. Sólo el porvenir cuenta. ¿El porvenir? Un mundo que le privaría de muchos viejos amigos.

Por primera vez desde la guerra se reencontraban esa mañana. No habían intercambiado una sola palabra. Sí, una sonrisa mientras se preparaban para entrar al patio.

El alba trágica dibujaba rayas plateadas y rojas sobre el muro de la cárcel. Todo respiraba quietud, un reposo cuyo ritmo se unía a la calma del patio, un ritmo con palpitaciones mudas como las de un corazón. En ese silencio, la voz del oficial al mando del pelotón resonó contra los muros de la prisión: “¡En guardia!”. Ante la orden, seis subordinados empuñaron sus fusiles y se inmovilizaron. La unidad de movimiento fue seguida por una pausa durante la cual una segunda orden tendría que haberse dado. Sin embargo, en esa espera, algo sucedió que trastocó la continuidad de los acontecimientos. El oficial se volvió hacia el prisionero. Esperaba oírlo hablar. No se escuchó palabra alguna. Volviéndose nuevamente hacia sus hombres, se aprestaba a dar la orden siguiente cuando una repentina revuelta se apoderó de su espíritu, una amnesia psíquica que hizo del cerebro un espacio vacío.

Perdido, permanecía mudo ante sus hombres. ¿Qué ocurría? La escena en el patio de la prisión no significaba nada. Sólo vio, objetivamente, un hombre, la espalda contra la pared, frente a otros seis hombres. Y aquéllos, a un costado, de aspecto idiota, semejantes a relojes cuyo tic-tac se hubiera detenido súbitamente. Nadie se movió… Nada tenía sentido. Algo había de anormal. Todo no era sino un sueño del cual el oficial debía evadirse.

Confusamente le volvió la memoria poco a poco Cuánto hacía que estaba ahí? ¿Qué había pasado? ¡Ah sí! Había dado una orden.

Después del “¡En guardia!”, venía “¡Apronten armas!”, luego ¿Cuál era la siguiente?

“¡Apunten!” y finalmente “¡Fuego!”. Conservaba una vaga idea en su inconsciente. Con todo, las palabras por pronunciar parecían lejanas, vagas y ajenas a él.

En la dificultad, gritó de manera incoherente, hizo una confusión de palabras sin sentido. Se sintió aliviado al ver a sus hombres presentar armas. El ritmo de ese movimiento reanimó el ritmo de su cerebro. Nuevamente gritó. Los hombres apuntaron.

Durante la pausa siguiente, se oyeron pasos apresurados en el patio de la prisión. El oficial lo sabía: era el perdón. Volvió en sí enseguida.

-¡Deténganse!, aulló frenéticamente al pelotón de ejecución.

Seis hombres empuñaban un fusil. Seis hombres entrenados por el ritmo. Seis hombres, oyendo el grito: “¡Deténganse!”, hicieron fuego.

Charles Chaplin, Ritmo, traducción: Emilio A. Stevanovitch
<p style=»font-size: x-small;»>—https://www.buscameenelciclodelavida.com/2014/04/charles-chaplin-in-memoriam.html</p>

Un corrido mexicano por la II República española

El 5 de abril de 1932, “Guty” Cárdenas, una de las más prometedoras voces mexicanas del momento, se encontraba en la mesa de una cantina llamada Salón Bach, en la Ciudad de México, cuando se inició una pelea con dos hermanos españoles que se encontraban en el lugar. Según el informe policíaco, “Guty” murió a la temprana edad de 27 años por un disparo del comerciante español Ángel Peláez Villa, natural de Posada de Llanes, Asturias, muy conocido en el ambiente de los monárquicos españoles que residían en la capital mexicana.

En su momento se especuló mucho sobre el motivo de esta riña. Según la policía, algunos testigos presentes afirmaron que fue el propio “Guty” quien inició la pelea por un asunto de faldas con uno de los dos españoles, y que fue el hermano de aquel el que respondió a la agresión de Cárdenas con unos certeros disparos que truncaron la vida del artista.

Sin embargo, a pesar de aquella primera versión reflejada en el atestado, pocos meses después se llegó a decir que el cantante no fue en realidad asesinado por una riña de cantina motivada por celos, sino a causa de un corrido que había grabado en Nueva York, días después de la proclamación de la república en España, y que había resultado toda una ofensa entre los elementos más radicales de los círculos monárquicos españoles que vivían en México. Esta segunda hipótesis con el tiempo fue cobrando más fuerza, hasta que 5 años después la filiación política del asesino acabó de confirmarla.

Aquél corrido, titulado “La República en España”, y editado por la discográfica Columbia Records, tuvo una gran difusión, tanto en América Latina como en España. Según el poeta Ricardo López Méndez, el asesino del cantante, después de cumplir una breve condena por su crimen, regresó a España donde participó en la guerra civil del lado de las fuerzas fascistas, adscrito a un batallón de “Renovación Española”.

La República en España

A contarles vengo la última noticia
que en el mundo entero la atención merece:
hoy la vieja España es republicana
y ya no es monarca don Alfonso XIII.

Después del gran triunfo de las elecciones
y por el camino de la acción civil,
los republicanos, que ya eran legiones,
tumbaron el trono el 14 de abril.

España, España, tu valentía
la monarquía ya destruyó;
España, España, tu vieja historia
tiene otra gloria por tu valor.

Sin haber desorden, sin algarabía,
cuando en el destino se llegó la hora,
en la paz completa a la Monarquía
derrotó con votos Alcalá Zamora.

Cuando la derrota era irremediable
dicen que el Monarca dijo a Romanones
“La paz de la Patria es lo indispensable,
Me voy al destierro con mis tradiciones”.

España, España tu valentía
la monarquía ya destruyo
España, España tu vieja historia
tiene otra gloria por tu valor.

Y gallardamente se fue don Alfonso
aceptando el fallo de la democracia
y por toda España se cantó un responso
como funerales de la aristocracia.

Al subir a bordo oyó en una barca,
a un grupo de obreros gritando con saña:
“¡Muera Alfonso XIII, abajo el monarca!”
Y el rey destronado dijo “¡Viva España!”

España resurge, otra vez despierta,
a las realidades que impone la historia.
España renace, España esta alerta,
y de nuevo marca en pos de la gloria.

España, España tu valentía
la monarquía ya destruyó
España, España tu vieja historia
tiene otra gloria por tu valor.

Y al partir con rumbo hacia el extranjero
le dejó a su pueblo una alocución.
Fue una despedida un adiós postrero,
pero nada dijo de la abdicación.

En un tren expreso la reina Victoria,
salió con sus hijos para la frontera.
Por un accidente en la trayectoria,
llegaron a Francia viajando en tercera.

España, España, tu valentía
la monarquía ya destruyó.
España, España, tu vieja historia
tiene otra gloria por tu valor.

Y Madrid vestido ya de primavera,
vio flotar airosa en la Castellana,
y sobre el palacio en España entera,
la nueva bandera la republicana.

Se instaló el gobierno y el primer decreto,
junto a toda España bajo ley marcial.
Luego en su programa dijo don Niceto,
que ¡habrá una asamblea constitucional!

América espera, que de nuevo brote
con la rebeldía, y dificultad,
la justicia hidalga del buen Don Quijote,
el perdón sereno y la libertad.

España, España, tu valentía
la monarquía ya destruyó;
España, España, tu vieja historia
tiene otra gloria por tu valor.

(Letra y música: “Guty” Cárdenas, 1931)

Bizkaiko Errepublikazaleen Ateneorantz
https://errepublikaplaza.wordpress.com/2016/10/08/la-republica-en-espana/

Un nuevo libro analiza las acciones de la guerrilla antifranquista en Betanzos

“La cuesta de la carretera que va de Mabegondo a San Pedro de Nos y la de Betanzos a Mesón do Vento, en el alto de Montouto, eran de los lugares preferidos para abandonar cadáveres de hombres pasados por la justicia vengativa de una sociedad que comenzaba a masticar unos duros y amargos años de la guerra civil”, asegura el libro “A loita guerrilleira contra o réxime de Franco en Abegondo e comarca de Betanzos”, del exalcalde abegondés Juan José Rocha Carro. El exregidor repasa el contexto sociopolítico y las acciones de la guerrilla antifranquista en la zona, entre las que destacan el asesinato del cura de Vións en noviembre de 1946 en su casa y el de dos guardias civiles en medio de una verbena en la fiestas de invierno de San Tirso, en diciembre de 1947, a manos de guerrilleiros.

Hay indicios, aunque nunca se llegaron a confirmar, de que el incendio provocado que sufrió la Casa do Concello la noche del 20 al 21 de julio de 1948 habría sido también una acción realizada en el marco de la lucha antifranquista, explica el libro, una reedición para su venta en Amazon de capítulos de un volumen que publicó en 1996 bajo el título Abegondo, un curruncho das Mariñas, tras ocho años de investigación en archivos, sobre todo el de la Diputación, y consultas a innumerables ejemplares del Boletín Oficial de la Provincia (BOP) “buscando la palabra Abegondo cuando aún no estaban digitalizados ni había buscador”, explica el autor.

El texto explica cómo, organizados en buena medida por el Partido Comunista, vecinos del entorno llegaron a realizar sonadas acciones en contra del régimen del dictador, pese a que el municipio estaba escasamente movilizado y politizado antes del golpe. “La organización política y sindical en Abegondo era prácticamente nula”, sostiene Rocha en al explicar la situación sociopolítica del municipio en 1936. Sí describe cómo Presedo fue una de las parroquias más activas en los primeros días del alzamiento militar, con acciones como intentar quemar la iglesia parroquial o realizar una importante requisa de armas.

Pequeños grupos de vecinos fueron los días 19 y 20 de julio a casas donde sabían que podían encontrar armas, como las de cazadores o “otras viviendas de vecinos considerados de derechas”, “Entre los visitados, invitándolos a que entregasen las armas, aparecen el marqués de Figueroa, Cupeiro de Abegondo y José Loureda, alcalde en la II República. Esta “improvisada resistencia” surgió en cuanto los vecinos confirmaron que se había producido el levantamiento, en un momento en que contadas casas tenían radio y prensa.

Pese a la escasa organización y sindicación previa, sí existían marcadas tendencias ideológicas. En Presedo había un grupo de “simpatizantes con tendencias de partidos de izquierdas, Partido Comunista especialmente, y algún sindicalista sin llegar a estar formalizados en ningún colectivo a nivel local”, detalla Rocha. También en Crendes había afines a la izquierda. En Mabegondo, había “dos bandos”: la sociedad de agricultores La Armonía y sus afines y los defensores de José Loureda Lago Concheiro, alcalde en la II República y el primero nombrado por el régimen, con enfrentamientos que llegaron a impedir algún pleno.

El Concello se situó provisionalmente en un edificio cedido por Pardo de Andrade en Villamarín. A propuesta de grupo de vecinos, se creó la Junta Local pro Reconstrucción de la Casa do Concello, que recaudó y entregó al Concello 33.091 pesetas y reconstruyó el depósito municipal.

La Casa del Concello quedó “totalmente destruida, resistiendo al fuego solo las cuatro paredes del edificio”, en la noche del 20 al 21 de julio de 1948, por un incendio provocado. Aunque existen indicios de que el fuego pudo ser una acción de la guerrilla, ya que aparecieron en la zona folletos de El Guerrillero y se oyeron consignas republicanas, junto con tiros y dos bombas de mano, la “voz popular” de los vecinos acusaba al que ejercía de oficial interino del Concello, encargado de la Hermandad de Labregos, por su “marcha precipitada a Argentina en la misma noche” del incendio.

—https://www.laopinioncoruna.es/gran-coruna/2021/04/18/abegondo-guerrilleiro-vista-exalcalde-48445525.html

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