La web más censurada en internet

Etiqueta: MCI (página 15 de 16)

Declaración del Partido Comunista de Venezuela sobre la muerte de Chávez

hugo_chavez_1011



DECLARACIÓN DE PRENSA


EL Buró Político del Comité Central del Partido Comunista de Venezuela, con profundo dolor ante la desaparición física de nuestro Presidente Hugo Rafael Chávez Frías, líder indiscutible del proceso bolivariano en Venezuela, América latina y el mundo, desea expresar su firme convicción en continuar levantando las banderas de lucha de la revolución socialista y la unidad popular revolucionaria.

El presidente Hugo Rafael Chávez Frías durante toda su vida dedicó esfuerzos y contribuyó en la construcción y defensa de la Patria, en procura de la conquista de una sociedad de justicia y libertad para el pueblo trabajador venezolano, latinoamericano y del mundo, enfrentando al imperialismo mundial y sus lacayos.

Es indiscutible que nuestro camarada presidente asumió siempre con ejemplar disciplina y abnegación revolucionaria, la difícil y exigente tarea de conducir a nuestra Patria por los senderos de la construcción de una sociedad más justa, asumiéndola como un compromiso de vida.

Desde el Buró Político del Partido Comunista de Venezuela condenamos las políticas de guerra mediática y manipulación que emprenden los sectores reaccionarios de Venezuela, con la orientación del imperialismo estadounidense, principal enemigo de la clase obrera y todo el pueblo trabajador.

Llamamos al Pueblo Venezolano, a las fuerzas políticas y sociales revolucionarias a cerrar filas, a mantenernos alertas y vigilantes ante las pretensiones del imperialismo de crear caos y desestabilización en nuestro país. Por lo que debemos demostrar los altos niveles de organización y movilización disciplinada de nuestro pueblo, desde todas las instancias creadas durante estos últimos años.

Hacemos llegar a sus seres más allegados y que en vida le amaron entrañablemente, nuestras expresiones de solidaridad y condolencias, muy especialmente a sus hijos e hija y demás familiares.

El Buró Político rinde homenaje al camarada presidente HUGO RAFAEL CHAVEZ FRIAS, cuadro revolucionario que se eternizará en el imaginario colectivo de nuestra Patria como ejemplo de firmeza, entrega, valentía y grandeza revolucionaria.

Hacemos un llamado al pueblo venezolano a continuar esforzándonos para que el valor, la fortaleza, el desprendimiento e infinito amor por la humanidad consustanciales a la conducta y acción revolucionaria del camarada presidente HUGO RAFAEL CHAVEZ FRIAS, sean ahora y siempre ejemplo para nuestro pueblo y las nuevas generaciones de luchadores por la vida.

Caracas, 05 de marzo de 2013

Los caminos de la revolución en Italia. De los años 70 en adelante (parte 7)

7. El concierto polifónico de la Autonomía Organizada.
Las corrientes generadas por la disolución de Potere Operaio, corrientes que en sentido amplio se pueden denominar Autonomía Obrera Organizada, desarrollarán numerosas experiencias organizadas, que se perfilarán según las determinaciones del debate y as cambiantes posturas. Se caracterizaron por una cierta fluidez, con fracturas y recomposiciones. Globalmente se produjo una intensa actividad político-militar, evidentemente menos unitaria, homogénea ó constante que la producida por las Brigadas Rojas. Incluso la fragmentación y la auténtica cacofonía de siglas –recurriendo cada formación a varias- fueron políticamente perjudiciales, creando confusión y dificultades para comprender el hilo de sus propuestas.
Se puede también destacar el hecho de que una parte al menos de las iniciativas estaban relacionadas con situaciones inmediatas, en una agrupación provisional y espontánea. Si esto era signo de la riqueza del “antagonismo” difuso, también era señal de la incapacidad de dar un salto cualitativo, de centralización y de largo plazo, para conseguir un cambio cualitativo en el movimiento de clase, la dimensión política del enfrentamiento con el poder.
Se produjeron así ataques con explosivos contra grandes empresas, tanto por su papel en la luchas del momento como por su papel imperialista; la FIAT, Face Standard, ITT, Unión Petrolífera, y también algunos ataques en la persona de sus directivos. La Autonomía de la región del Veneto expreso un alto nivel cualitativo de uso de la fuerza, como un aspecto de la construcción de un contrapoder sobre el territorio. Como prolongación de un trabajo de afianzamiento real en el tejido de las luchas locales, su lucha armada estuvo hecha de series simultáneas de “pequeños ataques”, teniendo por objetivo algunas noches vehículos, sedes ó locales patronales, por ejemplo; y además otra serie de fascistas y carabinieri.

Y esto hasta tener la capacidad de decretar la ocupación de un barrio de ciudad durante algunas horas, patrullado por grupos armados (impidiendo los movimientos policiales) ocupándose en su interior de los patronos, los precios, los alquileres, los fascistas, etc. Esto no sucedió mas que tres o cuatro veces…pero sucedió. Se consideraba la prefiguración de una etapa superior de contrapoder, como objetivo a conseguir y generalizar. Otra importante rama de la Autonomía, la principal, la mas consistente y presente en numerosas regiones, será la que gira en torno al periódico Rosso (Rojo), que se expresaba principalmente por las siglas Brigadas Comunistas, pero utilizando otras también.
Muchos ataques se produjeron  a nivel de “fábrica difusa” (categoría formulada para definir el fenómeno, entonces en sus inicios, de la deslocalización-fragmentación de la fábrica sobre todo un territorio, con sus corolarios de sobreexplotación, trabajo en negro, etc.), estructurándose una forma organizacional armada a medio camino entre el clásico núcleo y la acción de una manifestación de masas que barría no una gran fábrica sino un conjunto de pequeñas industrias. O al menos esa era la intención, porque la conjugación de estos dos niveles so será fácil. Exigía un nivel de madurez y de capacidad del que se disponía raramente. Prevalecerán las contradicciones y las derivas. Será una positiva experiencia, y posible hasta 1977 incluido. (Mas adelante se verán las razones de su agotamiento). Muchos ataques fueron dirigidos así contra las fuerzas de represión, los fascistas y los traficantes de heroína. Igualmente se asistió al ascendente movimiento de las “Reapropiaciones”, y su apoyo con ataques a  estructuras de la especulación mercantil, a los grandes grupos, a las inmobiliarias, etc.
Y también se asistió a las iniciativas tomadas por el área que constituyó Prima Linea. Entre 1975 y 1976 se manifiestan los preparativos de puesta en marcha, y que dan una buena idea del salto cualitativo que iba a producirse: el “gambizzato” del primer directivo de la FIAT, efectuado en una fase de lucha interna especialmente fuerte, en la fábrica de Rivalta en las afueras de Turín, lucha en cuyo transcurso el papel de los jefes intermedios había sido esencial; se los denuncia en un panfleto que contenía una lista de los peores, y una manifestación interior que expulsó a tres de las puertas de la fábrica. La fuerza política de la iniciativa hace temblar a los revisionistas y a los oportunistas de “extrema izquierda”, y esto da una idea de la estrecha dialéctica que existía entre la intervención pública y la intervención armada. Hay que señalar además que el año 1976 fue, desde el punto de vista de vista del movimiento obrero, un año de apogeo, en donde se alcanzan las conquistas mas altas. La indexación de salarios, alcanzada aquel año, llevará a la paradoja de una recuperación en los salarios superior al nivel de la inflación; la patronal no sabía a que santo encomendarse. El tejido de núcleos y comités autónomos de fábrica es muy denso, teniendo un papel esencial en numerosas movilizaciones.
Otro ataque de Prima Linea fue la ejecución de un responsable del partido fascista de Milán en la primavera de 1976, como represalia de una serie de agresiones fascistas especialmente graves. Esta fue la primera ejecución planificada, aparte de los tiroteos accidentales; la primera en tanto que acto político-militar explícito. Hacia finales de año, Prima Linea empieza a operar con intensidad y continuidad, empezando con una irrupción en una sede patronal de Turín, igualándose con las B.R. en la fuerza, la dimensión y el alcance del proyecto. Tanto más que en su fase de despegue, Prima Linea consiguió reunir a las Formaciones Comunistas Combatientes. Constituían una enésima rama de la Autonomía Organizada y armada, y no de las menores. Esta sobre todo centrada en la zona Centro-Sur, principalmente en Roma y su región. No se dio una unificación, pero actuarán conjuntamente.
Entre 1976 y 1977, las F.C.C. realizan dos “gambizzati” de dirigentes de las grandes fábricas en el Sur, en donde operan como Comités Obreros, y un sabotaje que produjo un enorme apagón en la fábrica FIAT de Cassino (Lacio) durante tres días.

Los caminos de la revolución en Italia. De los años 70 en adelante (parte 6)

6. Las luchas en las prisiones: los Núcleos Armados Proletarios.
Estos tres años serán testigos también de las más importantes acciones de los NAP (Núcleos Armados Proletarios). Su historia es la historia de las luchas en las cárceles, luchas que serán paralelas en el movimiento de clase, con un mismo impulso, en el tiempo y en las referencias.
Impresiona ver como las primeras acciones serán revueltas violentas en las tres grandes prisiones metropolitanas de Turín, Milán y Génova, la misma geografía exacta de los polos obreros, y entre 1969 y 1970. Luego se da una generalización, las luchas se suceden y el movimiento revolucionario corre inmediatamente a apoyarlas desde el exterior. La explicación de esta sincronización hay que buscarla en la clase, con toda seguridad. Los años sesenta habían visto, en este vasto proceso de recomposición de clase y de los fenómenos culturales que lo acompañaban –la generación beat, los teddy-boys, el pelo largo, las minifaldas, la insubordinación y las tendencias libertarias- también la emergencia de nuevas formas de “bandidismo”, de fuera de la ley. Jóvenes procedentes de barrios obreros, de la inmigración, que rompían radicalmente con el destino de esclavitud en la cadena, decidiendo apropiarse de la riqueza social: eran los “pícaros”, los grupos de atracadores de bancos. Se convierte en un fenómeno importante, bien porque el ataque a los bancos era novedoso (de esta manera sistemática y difusa), bien por los caracteres homogéneos de estas nuevas bandas y sus marcadas diferencias con los ambientes clásicos.
Mientras que el antiguo medio delictivo era expresión del subproletariado (con toda su ambigüedad, bien tratada ya por Marx), y no era precisamente glorioso en cuanto a sus actitudes sociales, con una interiorización del orden y los valores burgueses (actitudes de opresión y explotación de los otros, prostitución al mejor comprador, colaboración con la policía, etc.) los jóvenes atracadores eran rebeldes, productos puros de barrios obreros,
en torno a los cuales estaban relacionados. Fue una generación de jóvenes combativos que, una vez en masa en las cárceles, consiguieron impulsar una dinámica de lucha. Y también consiguieron fácilmente relaciones con el movimiento revolucionario en el cual se reconocían, social y culturalmente. Será sobre todo esta composición de clase la que llevará el ciclo de luchas, junto a los numerosos proletarios que pueblan esos lugares alternativos a la fábrica. Por otro lado, será la figura del “proletario prisionero” la que se formalizará políticamente por el movimiento revolucionario, dándole una identidad y un lugar en la revolución de clase.
A la fase de revueltas destructivas siguió la tentativa de estructurarse, de alcanzar los objetivos que no eran sólo la mejora de las condiciones (si bien siempre importantes en el reducto carcelario), sino que serán también las prácticas de evasión, abundantes y sistemáticas, así como la práctica de respuesta a las violencias del aparato represivo. En estos aspectos, los núcleos de vanguardia creados por las luchas se funden cada vez mas con los grupos exteriores, y tras la fase de “Panteras Rojas” (en explícita referencia a los afroamericanos, a George Jackson y a los Hermanos de Soledad), se llega rápidamente a los NAP:
De hecho, los NAP tuvieron muchas temáticas en común con las BR: centralidad de la lucha armada, construcción de contrapoderes, etc. Si bien anclados en las luchas carcelarias, como se verá, su paso hacia un horizonte mas general consistirá en la integración en las BR. Característica importante fue su radicación en Nápoles y otros territorios del Sur, lo que aportaba un complemento precioso.
Sus primeras acciones fueron las difusiones por altavoz (auto-explosivos) ante las prisiones, en apoyo de las luchas en el interior. Siguieron ataques con explosivos contra estructuras penitenciarias, y también contra la Democracia Cristiana, creando un paralelismo con las campañas de las BR, en tanto que se daba una complementariedad geográfica, al actuar los NAP en Nápoles y en el Sur. Muy pronto sufrieron bajas, principalmente los camaradas Mantini y Romeo,  abatidos a la salida de un banco. En la primavera de 1975 secuestran a un juez director de asuntos penitenciarios –De Gennaro- mientras que en prisión tres militantes armados intentan la fuga. Es un fracaso; se atrincheran y se hacen eco de la acción en el exterior, que consigue la lectura de un comunicado en los noticiarios de la radio nacional.
El juez será liberado a cambio de garantías a los tres prisioneros. Estas garantías sólo serán observadas algunos días, sufriendo los camaradas un trato atroz durante meses. Otra camarada, Anna Maria Mantini muere en una auténtica encerrona. Los NAP consiguieron identificar al policía y al magistrado responsable del asesinato, hiriéndoles.
Habrá aún otras campañas dirigidas por las BR –ataques a las estructuras de los carabinieri y de las prisiones- y un atentado contra el director de los servicios de seguridad de prisiones; ataque que termina mal, con la muerte del camarada Martino Zicchitella, muy conocido en la vanguardia de luchas en prisión desde 1969. Dos policías caerán también en el transcurso de estas acciones.
Todavía habrá otra ejecución, la del camarada Antonio LoMuscio. Identificado en la calle, y tras una persecución, resultará herido; en el suelo recibirá un tiro a quemarropa. Estaba desarmado. En el verano de 1977, con un documento de balance redactado por algunos prisioneros finaliza la historia de los NAP, que, en su mayoría, pasan a las Brigadas Rojas.

Los caminos de la revolución en Italia. De los años 70 en adelante (parte 5)

5. Años 1974 y 1975: la afirmación de la lucha armada.
Veamos una cronología de los episodios y las acciones significativas de esta fase:
El año 1974 está marcado por el secuestro del juez Sossi, hecho decisivo del nivel de “propaganda armada”, directamente ligado al conflicto de clases en la relación capital/trabajo, nivel que perfila la lucha política general, el enfrentamiento Clase/Estado. Este juez era muy conocido, y odiado, por el proletariado en lucha de Génova. El ataque estuvo particularmente acertado, al poner en relación las exigencias del movimiento de clase y el plano del enfrentamiento con el Estado. Lógicamente, esto hacía visible el considerable nivel político-organizacional conseguido, teniendo en cuenta que el secuestro dura algunas semanas y que se dio una negociación pública (decidiendo las B.R., de una forma coherentemente revolucionaria, hacer público todo el desarrollo del suceso, para que la clase lo haga suyo; por el contrario, el Estado buscaba esconder y torpedear esos contenidos de lucha bajo un espeso manto de manipulación, de intoxicación y de ignorancia). Las B.R. plantearon la liberación de 13 militantes, sacando a la luz del día la existencia de este frente de lucha: la cárcel, los nuevos campos, la represión como terreno estratégico del Estado. Se llegará a un acuerdo, las B.R. liberarán al rehén, ¡pero el Estado reniega de su palabra! Dos años más tarde, las B.R. arreglarán las cuentas con el magistrado que gestionó esta traición, el Procurador Coco, con dos escoltas, acción que significa también un salto cualitativo en el nivel de ataque.
La acción contra Sossi marca también la definición estratégica, apareciendo algunas consignas que se harán célebres, al hacer de ellas el eje de los ataques de las B.R. La más conocida es «Llevar el ataque al corazón del Estado». Hay que precisar un poco que se entiende por eso, contra un montón de deformaciones conscientes que han circulado. No es un ataque de carácter simbólico, siempre similares a otros, de estilo anarquista. No es un ataque de tipo predominantemente militar, que se orienta de forma inmediata a cortar la potencia del Estado porque, mas allá del simple buen sentido, las B.R. preveían un proceso revolucionario, por etapas y donde, naturalmente, el carácter y los niveles de ataque dependían de la etapa. No es nunca al principio cuando se está en condiciones de destruir las fuerzas enemigas.
El concepto de «ataque al corazón del Estado» es mas bien la concepción de que en todas las fases de la lucha de clases existe un  nudo en donde se atan ó se concentran las contradicciones…

 

 y la línea de enfrentamiento entre las clases y que, a este nivel, el Estado en la persona del Gobierno actúa elaborando uno o mas proyectos políticos que son su arma fundamental en su dirección del enfrentamiento. En el proyecto político de coyuntura (o de fase) se resume el interés burgués de la fracción dominante (componiendo de manera subordinada, y siempre contradictoria, el interés de las fracciones burguesa secundarias), su forma de atacar al proletariado y desarrollar el sistema capitalista. Salir de los límites del enfrentamiento capital/trabajo y de los escollos del “movimientismo” significa saber colocar la fuerza de la clase sobre aquel plano: atacar a la burguesía en un plano político general, haciendo mostrar al Estado al mismo tiempo su carácter de clase, y oponiéndole el interés general histórico del proletariado, de la clase.
Por consiguiente, existe una lógica de ataque muy político-militar, con el objetivo de recomposición de clase que no puede darse más que afrontando las contradicciones centrales, en el plano del choque entre la clase y el Estado.
Como resultado del gran salto adelante y de la influencia creciente, dos nuevas columnas comienzan a estructurarse, en Liguria y en el Véneto (y sobre la base de núcleos obreros de grandes fábricas y puertos, principalmente), mientras que se constituye la Dirección Estratégica, que en el futuro marcará cada año la actividad de la Organización, mediante una elaboración político-teórica, que informará los objetivos estratégicos. La primera Dirección Estratégica –en forma de documento- se publicará en abril del año 1975. Por su claridad constituye aún hoy un instrumento útil. También en la primavera de ese año se producirá el primer secuestro de un capitalista a efectos de expropiación. En el tiroteo con los carabinieri que intentan su liberación cae Mara Cagol, una camarada parte del núcleo fundador. Persona muy querida, permanecerá como figura simbólica, y la Columna de Turín tomará su nombre. Algunos meses antes ella misma había dirigido el primer asalto contra una cárcel (Casale Monferrato, en el Piamonte) para liberar a un camarada.
Habrá también una campaña en colaboración con los NAP (Núcleos Armados Proletarios) contra el aparato de la contraguerrilla, ataques contra estructuras de los carabinieri y el sistema penitenciario. Y también el primer ataque personal contra el enemigo, en la figura de un notable del partido en el poder, la D.C. (Democracia Cristiana), ataque que tomará a menudo la forma de “gambizzazione” o disparos en las piernas (“gambe” en italiano, N. del T.).
En 1976 se produce la ejecución, como se mencionaba antes, del magistrado Coco, como represalia y elevación del nivel del ataque al Estado. Y también la muerte de otro camarada, Walter Alasia, un joven muy estimado. La columna de Milán tomará su nombre. Su entierro será también un momento destacable, con la presencia de centenares de personas a pesar de la intimidación de los sicarios, y la defensa pública que de él hicieron los Comités Obreros del movimiento autónomo de Milán.

Los caminos de la revolución en Italia. De los años 70 en adelante (parte 4)

4. Movimiento y nacimiento del área de la autonomía obrera.
Como se ha señalado, Potere Operaio constituyó una especie de crisol para diferentes experiencias. A partir de su voladura muchos de sus núcleos organizaron el Movimiento e impulsaron las iniciativas y las conversaciones. En general, fueron estos núcleos los que alimentaron y encuadraron el debate y las siguientes evoluciones, en los encuentros y las colaboraciones con otros sectores del Movimiento. Fue sobre todo la confluencia con el área de los procedentes de Lotta Continua (que estalla en 1976, pero, a diferencia de P.O., de forma negativa, como resultado de una crisis grave de identidad y de perspectiva). Especialmente, la realidad revela todo un área pequeño-burguesa que remedaría algunos gestos de traición, un regreso al rebaño familiar, de una buena parte de “sesentayochistas”. Numerosos colectivos territoriales y de fábrica, mas una gran parte de los servicios de orden, se reagruparon tras la (perdida) batalla interna para avanzar hacia un proceso revolucionario, y principalmente hacia la etapa del armamento de las masas.
Se han visto ya dos caracteres fundamentales de este proceso político y organizacional, caracteres que serán determinantes y estarán cargados de consecuencias:
1) No se da una auténtica separación entre el nivel de masas y el nivel que debiera considerarse como estratégico, si no  Partido si al menos la Organización. Esta última comienza a perfilarse como la federación de numerosos colectivos y comités locales (a menudo muy dignos, pero en donde en cualquier caso era preeminente la dimensión de masas y pública).
2)  Armamento de las masas. He aquí una consigna extremista, confusionista (de niveles) y cargada de derivas militaristas. Que es lo que llegará con el tiempo, y que era evidente entre un sector muy defectuoso en este sentido, como los mencionados servicios de orden.
Habrá dos años de experiencia y de preparación de este nuevo conjunto, resumiéndose la elaboración político-teórica en una publicación (“Linea di Condotta”), años que se desarrollan en una fase de lucha cada vez mas fuerte y rica, y en la que algunos de estos colectivos tuvieron una marcada presencia. Es destacable el caso de una Coordinación de Comités de fábrica en el cinturón de Milán, (Sesto San Giovanni, centro siderúrgico apodado Stalingrado por su aportación a la Resistencia) que llegarán a ejercer su hegemonía en una gran fábrica (la Magneti Marelli) en donde llegarán a experimentar el ejercicio de la fuerza en la lucha interna, bajo la forma de imposición de “decretos obreros”, incluso hasta impedir el despido de cuatro camaradas, haciéndoles entrar a trabajar todos los días escoltados por la “milicia obrera”, ¡y esto durante algunos meses!.
Este asunto de la “milicia obrera” será además un eje central: construir la fuerza político-militar como apoyo a las organizaciones de masas avanzadas, como una especie de contrapoder, como ejercicio concreto, imposición de los objetivos de lucha que comenzaban a romper los límites de la legalidad y a anunciar contenidos “objetivamente” revolucionarios. Fue el caso de la ola de auto-reducciones. Consistía en un rechazo de las subidas de tarifa de gas, electricidad y teléfono, que se traduce en 1975 en un vasto movimiento de auto-reducción de las facturas. Estructurado alrededor de una extensa red de Comités de Lucha en los barrios (al tiempo que una parte de los Consejos de fábrica apoyaba el movimiento rompiendo el sabotaje de los revisionistas), se prestaba bien a desarrollar una radicalización de los movimientos de masas: “los precios políticos”, es decir, como expresión de las relaciones de fuerza y como tendencia a la negación de la mercancía; la “reapropiación”, como formas de lucha no ya reivindicativas sino de directa imposición, como “práctica del objetivo”; “contrapoder”, por tanto, un terreno nuevo que exige la organización de la fuerza, generalmente armada (lo que para una parte era precisamente la línea de la “milicia obrera”).
Hay que considerar también que esta ola se apoyaba en una considerable situación previa de ocupación de inmuebles (ciudades enteras de HLM[*]) y sobre una organización general en Comités Autónomos de Lucha, por ejemplo en la “huelga de los alquileres”. Terreno de lucha poblado de enfrentamientos con la policía, que llegaron a matar a algunos camaradas, lo que produce a cambio oleadas de violencia proletaria y el ejercicio de nuevas formas de organización. En las barriadas periféricas de Roma, principalmente, se llegará a enfrentamientos armados entre los ocupantes apoyados por los camaradas organizados y la tropa. Y con victorias, en fin, tanto contra la policía, tanto en el objetivo de conseguir las viviendas (esto siempre entre 1974 y 1975).
Y además un importante movimiento de “expropiación de masas” se iba a desarrollar, como plasmación de la consigna de “precios políticos”, los Comités habían iniciado la actividad en las grandes superficies, en los mercados, especuladores, intermediarios comerciales, etc., hasta acciones de auto-reducción de precios y de expropiaciones masivas. Sobre esto creció el impulso espontáneo de la nueva generación de jóvenes camaradas (que constituirían los primeros Círculos de Jóvenes Proletarios), a medio camino entre el local político y cultural y la ocupación, que iban directamente a las ocupaciones sistemáticas; no sólo en los supermercados sino también en las tiendas de lujo: disco y sonido, libros, ropa. Los límites cada iban más allá. Esto no era, especialmente para los jóvenes, solamente una reducción de precios sobre los bienes esenciales, una especie de lucha salarial de nuevo tipo; ¡era la “reapropiación de la vida” así como la destrucción de la mercancía! Los más frecuente es que estas acciones estuvieran “protegidas” por la presencia de un equipo armado, y en general todas estas formas de lucha en los barrios  conocieron un desarrollo muy destacable de práctica armada de las organizaciones. Más bien en términos de ámbito local, fragmentario, no unidos por un proyecto centralizado de desarrollo de procesos revolucionarios, y de ahí la ausencia de una firma única, centralizada, y la cacofonía de siglas que hacía creer en la existencia de decenas de grupos.
Estos proyectos existían, pero quedaba por así decir en estado latente, subyacente, no llegando a manifestarse claramente como en el caso de la B.R.  Esto llegará pronto a formalizarse en una organización y en una “rama” (Prima Linea y la  Autonomía Obrera Organizada, que nunca llegarán a unificarse, y en donde coexistieron tres o cuatro principales Organizaciones armadas), que intentaron este paso; pero siempre quedaron marcadas por ese carácter espontaneísta, movimientista de fondo, y, como se verá, su intento, muy precario y contradictorio, naufragará rápidamente en su vuelta al Movimiento, como resultado de una derrota y por tanto como grave retroceso.
Esto no quiere ser una denegación de esta área revolucionaria, ni de sus aportaciones que han sido importantes en la búsqueda de nuevos caminos que hubieran podido responder a las contradicciones abiertas en el ciclo histórico precedente: la valorización de las expresiones de clase en tanto que sujeto revolucionario, para superar el exceso de dimensión política separada (que también había abierto la puerta a las derivas revisionistas). De ahí las categorías de “antagonismo”, de “contrapoder”, de “ilegalidad de masas”. Categorías que primaban el (pretendido) valor revolucionario de lo social, de las luchas y los comportamientos de masas como “autovalorización proletaria”, del sujeto social que estaba en vanguardia (en primer lugar para el “obrero-masa”, luego para el “obrero social”, ó “sujeto antagonista”, en definitiva).


[*] HLM, habitation á loyer modéré,en francés, viviendas de alquiler controlados o subsidiados (N. del T.)

Los caminos de la revolución en Italia. De los años 70 en adelante (parte 3)

3. Noviembre de 1970: la formación de las Brigadas Rojas y sus inicios.

Estos inicios fueron la conclusión de un proceso político-ideológico que, tras el encuentro entre el núcleo de estudiantes de Trento y algunas vanguardias de lucha obrera de Milán y de la región de Emilia, había tomado forma en el Colectivo Político Metropolitano de Milán. Era un lugar de encuentro y coordinación interna de las luchas, y al mismo tiempo un organismo que elevaba el nivel del debate, comenzando a trazar las líneas de orientación que llevaron al proyecto de lanzamiento de la lucha armada. Dispondrá de una revista, “Sinistra Proletaria”,  durante el tiempo preciso para decantar la posición política y tener las primeras experiencias. El nivel teórico demostrado es, desde el inicio, elevado; constituye una buena síntesis de comprensión del ciclo de luchas internas y del contexto internacional, de posicionamiento respecto al moderno revisionismo y a las vanguardias reales.

Esta síntesis hacía emerger la necesidad de superar la estrategia de “los dos tiempos” (fase de acumulación de fuerzas a través de la lucha de masas y el electoralismo, continuando con la fase insurreccional), que de hecho se había convertido en uno de los motivos de putrefacción revisionista, pero que engangrena también a la nueva izquierda extraparlamentaria con su incapacidad para extraer las contradicciones por las que precisamente se habían convertido en revisionistas, con su espontaneismo y seguidismo de las luchas de masas. La idea formulada (¡y aplicada!) era la de que era necesario desarrollar una estrategia basada sobre la unidad de lo político-militar. El proceso revolucionario debía, desde el inicio, contener sus elementos constitutivos, prefigurar el camino en sus posibilidades y necesidades, y por tanto indicar claramente, en la práctica, como se podía pasar de las simples luchas inmediatas (por radicales que fueran) a niveles mas altos, para enfocar la cuestión crucial: la lucha por el poder. Y ya había quedado demostrado que nunca se hubiera crecido siguiendo a las masas, acompañando sus movimientos. Se necesitaba instaurar, construir una dialéctica entre estas expresiones fundamentales, y la tendencia revolucionaria, lo que significaba ideología, teoría, programa político, pero también (y especialmente) concretarlo en los medios y en una estrategia de lucha planteados subjetivamente. Y por consiguiente en una Organización, que tuviera como objetivo el Partido Comunista formado en el ejercicio de esta práctica, la unidad de lo político y lo militar, la lucha armada.

Por lo tanto, el proyecto se basaba en la síntesis de tres elementos esenciales:

– un planteamiento de la autonomía proletaria (o de clase) como aportación y análisis concreto de las grandes luchas de masas que se sucedían (y en cuyo interior los camaradas se situaban en tanto que vanguardias reconocidas), sus potenciales y sus límites infranqueables;

– la decisión subjetiva, en tanto que colectivo militante, de formular una línea política, una estrategia para la revolución, aquí, en las metrópolis imperialistas, basándose en los logros históricos del marxismo-leninismo y de la nueva ola internacional (China, Vietnam, Cuba y América Latina). En palabras de los camaradas brasileños, precisamente «hoy la alternativa del poder proletario debe plantearse ya en términos político-militares, dado que la lucha armada es la vía principal de la lucha de clases»;

– y una implantación teórico-ideológica adecuada al nivel expresado por  las contradicciones de clase, al nivel de relación de fuerzas internacional, haciendo la suma de ambos soñar ampliamente sobre la madurez del paso al comunismo, algo profundamente vivo en el interior de los movimientos. Aplicando que «sin teoría revolucionaria no hay movimiento revolucionario», y también buscando las nuevas aportaciones: «la revolución cultural es tan necesaria como la revolución política».

Para todos aquello que dudaban aún del calado y de la complejidad del proyecto (argumento agitado por tantos oportunistas que lo han denigrado como “una práctica de gesto ejemplar”), debe leerse este párrafo: «Creemos que la acción armada es únicamente el momento culminante de todo un trabajo político, mediante el cual se organiza la vanguardia proletaria, y el movimiento de resistencia, de manera directa respecto a sus necesidades reales e inmediatas. En otras palabras, para las BR la acción armada es el punto mas alto de un profundo trabajo en la clase: es su perspectiva de poder».

Supieron así las B.R. dar continuación y cuerpo a las expresiones de la autonomía de clase: el incendio de los coches de los jefes, de los fascistas y de otros colaboradores de fábrica, y también los de los policías de la región, actos ejecutados de manera organizada y política. No se efectuaba esto en un plano simbólico (aunque evidentemente también tenía este aspecto) sino concretamente, políticamente, en los episodios del enfrentamiento político-social de clase. Y aún más con la ejecución de algunos secuestros (de corta duración) de directores de grandes fábricas, en los centros de las luchas (Siemens y la FIAT).

Esta coherencia valiente supuso el éxito político inmediato. El núcleo frágil del principio, del que se ha hablado, se extendió como una mancha de aceite: la Organización se implanta en numerosas fábricas grandes y barrios de Turín, Milán, Génova, Venecia. Se acierta en la “apuesta”: la clase comprende y responde, también con la disponibilidad de cuadros militantes obreros de entre los mejores (lo que será visible en las primeras detenciones).

No estaban solos, porque se insertaban en comportamientos y formas de lucha muy extendidas en la época, con la práctica obrera de desperfectos en las líneas de montaje durante las manifestaciones interiores en las fábricas, el sabotaje, las encerronas fuera de la fábrica a los jefes, etc. Especialmente la práctica de manifestaciones interiores era la auténtica arma de masas, que acompañaba el desarrollo de una fase de la lucha; las BR estaban ahí insertadas, y “dialectizaban” sus iniciativas con relación a todo esto.

Y también porque otros componentes militantes habían comenzado a plantearse la misma perspectiva y la misma práctica. Aunque algunas importantes diferencias ideológico-políticas crearían unas distancias que se convertirían con el tiempo en una cuestión de líneas diferentes; además, el carácter menos claro de estos otros componentes, su gestación política mas complicada causó que sus iniciativas y estructuras quedaran durante largo tiempo –hasta 1976- en una especie de limbo, sin plantear reivindicaciones claras, utilizando siglas diferentes, faltos de la correspondiente colaboración política-ideológica. Hay que reconocer también las características de fuerza y la coherencia estratégica que hicieron preeminentes a las BR (y su continuidad entre otras organizaciones, hasta entonces).

De hecho, la gran diferencia residía en la relación con el “Movimiento”, aquella entidad general que englobaba todas las luchas, aquella especie de río de donde todos procedían. Todas las demás organizaciones mantuvieron una relación de complementariedad, de seguidismo en un cierto sentido, permanecieron “movimientistas”, como se decía entonces. En realidad, una reedición del desnivel entre leninistas y no leninistas.

Los caminos de la revolución en Italia. De los años 70 en adelante (parte 2)

2. Los años 60: el surgimiento de una nueva clase obrera.
En Italia 1968 más bien fue…1969. Porque aunque en 1968 se vio la eclosión del movimiento estudiantil y durante los años 60 se dieron muchas luchas obreras de nuevo tipo, de un nuevo ciclo, en sobre todo en 1969 cuando se vive un hito general, una explosión social colectiva.
La primavera de 1969 está marcada por un gran ciclo de huelgas salvajes, que se van a extender como mancha de aceite por todas la fábricas FIAT (cuya mitad estaba prácticamente concentrada en el área metropolitana de Turín.; alrededor de 120.000 asalariados. Huelgas que son mas bien una especie de revuelta violenta contra la brutalidad de la condición obrera, del “obrero-masa”, producto del equilibrio de fuerzas de la posguerra –continuación de la derrota del movimiento partisano y de las tensiones revolucionarias- y por tanto de la aplicación masiva del modelo taylorista-fordista. En realidad, la esclavitud en cadena.
Durante los años 50 y 60 este proceso está acompañado por un enorme movimiento de urbanización en torno a los cuatro polos industriales del norte: Turín, Milán, Génova y Venecia-Marghera. Millones de italianos e italianas del Sur y otras regiones pobres sufrieron el desarraigo y fueron amontonados en los guetos metropolitanos. Fueron unos movimientos de la misma amplitud y con las mismas implicaciones socioculturales que las actuales inmigraciones del Sur del globo.
Y esto no hizo más que reforzar la carga explosiva de las huelgas que vendrían. Lo mismo que el fenómeno de la escolarización masiva, que pondrá en movimiento masas de jóvenes inmigrados, y no solamente los estudiantes clásicos. Recordemos a propósito que una de las cunas fundamentales de la lucha armada ha sido la Universidad de Trento, con su Facultad de Sociología entonces inaugurada, punta de lanza de las nuevas disciplinas y de la apertura al mundo por un lado, y por otro lado facultad mucho mas popular que las otras, los matriculados procedían de las filas de esta nueva escolarización de masas. Fue un importante lugar de iniciativa y debate, y del que emergieron numerosos futuros dirigentes de organizaciones y principalmente el núcleo que, con los primeros militantes obreros de Milán y de Emilia, formaron las Brigadas Rojas en 1970. Igualmente, desde principios de los años sesenta, los nuevos militantes que se separaban del Partido Comunista revisionista, tuvieron también sus experiencias privilegiando un enfoque “sociológico” de la nueva clase obrera, intentando comprender la nueva composición de clase, las tendencias susceptibles de insuflar fuerza a la marcha de la clase obrera.
Esta fue la rica experiencia y la producción teórico-práctica de algunas revistas como Quaderni Rossi, La Classe, Quaderni Piacentini. Este crisol, con una corriente más clásica del marxismo-leninismo (llevando la batalla contra el revisionismo moderno del PCI), generará las experiencias político-organizacionales de 1968 y 1969.
Volviendo al desarrollo de los acontecimientos, desde julio de 1960 comenzaba a hacerse notar la expresión de una clase obrera joven, procedente de la emigración, menos marcada por las derrotas de la posguerra, no ligada a la antigua cultura obrera del trabajo y portadora de un espíritu de revuelta contra la bestialidad de las cadenas de montaje y el despotismo de fábrica (y el social, la policía), portadora de una actitud agresiva respecto a la apropiación del producto social. El taylorismo-fordismo había producido un resultado de clase muy bueno: había empujado a fondo la transformación del trabajo como “trabajo abstracto”, haciendo cruel y evidente la realidad del trabajo alienado, degradado. Había producido un proletario extremadamente denso y homogéneo que, cotidianamente, sufría toda la violencia de un sistema que le deshumaniza, lo transforma en un apéndice de las máquinas, lo convierte en mercancía. La respuesta obrera será más violenta aún, aumentando en capacidad de rechazo y hostilidad a este sistema, hasta favorecer su producto más lógico: la lucha armada para hacer la revolución, para tomar el poder.
Durante los años sesenta, el estallido puntual de una gran huelga o de disturbios callejeros permitirán también la unión con la base obrera del ciclo precedente, justamente en el primer episodio de julio de 1960, con enfrentamiento particularmente fuertes y victoriosos con los polizontes (que habían matado a numerosos huelguistas y militantes en aquellos años) en Génova y en las demás ciudades obreras próximas, y que tumbaron el intento de colocar en el gobierno a los herederos de Mussolini. En esas ocasiones se reunieron la nueva determinación y la experiencia precedente. Encuentro que, desde luego, fue boicoteado con todas sus fuerzas por el aparato revisionista que comienza en aquella época el juego de la criminalización de los jóvenes extremistas.
Se producirán después, principalmente, los disturbios de Piazza Statuto en Turín, en 1962, tres días de enfrentamientos resultado del asalto obrero a la sede del sindicato amarillo U.I.L. (fundado como otros en Europa con fondos del Plan Marshall) a causa de una grave traición. Y las huelgas violentas de 1967 y 1968, en los polos industriales como el complejo textil de Valdagno o el sector petroquímico de Porto Marghera, ambos en Venecia.
El elemento novedoso, la nueva expresión de clase que se manifiesta en este momento, estallará de manera masiva y generalizada en la primavera de 1969 en la FIAT. Además de la radicalidad de las huelgas salvajes, los primeros desbordamientos violentos (sabotaje de las líneas de montaje, ataque a los jefes-policía) se afirman nuevas formas de organización, espontáneas y mas cercanas a los colectivos de trabajo: es de hecho  una organización de masa en las líneas de producción, en los equipos o en sectores que ponen, en última instancia, al delegado como vanguardia de lucha, reconocido y parte del grupo (rompiendo la legitimidad de la antigua representatividad sindical, mínima y desligada de la producción), hasta llegar a la formación de la Asamblea Autónoma de Obreros y Estudiantes. Es la marcha de los estudiantes a las puertas de las fábricas, organizada por los grupos políticos extraparlamentarios, lo que da lugar a esta Asamblea en donde, a la salida del trabajo, se mezclan obreros y militantes externos para continuar y desarrollar las huelgas salvajes cotidianas. Estas Asambleas autónomas serán una experiencia muy importante, una forma de organización real de la lucha de masas, y un lugar de debate y formación para toda una nueva ola de militantes. Aquí es donde se formarán realmente los grupos más importantes, Lotta Continua y Potere Operaio, como resultado del trabajo innovador de los círculos militantes/intelectuales de los años sesenta (realizado principalmente a la entrada de las fábricas mediante la técnica de la encuesta) y de la capacidad de comprender y referirse a las nuevas expresiones obreras. Alrededor de finales de 1969 nacen sus respectivos periódicos. Las luchas se extenderán hasta julio, culminando en nuevos disturbios en Turín, en relación con el problema del alojamiento: la batalla de Corso Traiano, el 3 de julio de 1969. Una manifestación convocada a la salida de la Fiat Mirafiori, que reúne a millares de proletarios de la fábrica y de los barrios, se transforma en una batalla contra la policía a lo largo del día y de la noche extendiéndose a numerosos barrios de las afueras, y dándose los pasos previos de la intervención organizada de grupos militantes, orientada hacia el desarrollo de la violencia revolucionaria.

El otoño contemplará un nuevo salto al generalizarse a escala nacional, sobre todo en las fábricas pero también entre los obreros agrícolas y algunos otros sectores. Es la renovación del convenio estatal de metalurgia, lo que enciende la hoguera. El Estado está en serias dificultades y la respuesta represiva no está a la altura: habrá cuatro obreros agrícolas muertos (en Battipaglia y Avola, en el sur, así como un policía durante una manifestación obrera en Milán). Pero las verdaderas medidas para retomar el control de la situación serán otras, como la intervención de los aparatos reformistas-revisionistas en el seno de la clase, principalmente a través de la consigna de nombramiento de nuevos delegados y nuevos Consejos de fábrica. Aún considerando que las estructuras existentes estaban completamente desfasadas e inadaptadas a esta explosión proletaria, y que en todo caso era necesario hacer como que se cambiaba algo, las nuevas estructuras eran mucho más consistentes (se pasa de algunos pocos delegados por centenares de asalariados, a un delegado por cada equipo de obreros, de algunas decenas de personas, y adaptados a la nueva realidad de enormes masas de obreros recientemente urbanizados y radicalizados. Durante bastante tiempo estas nuevas estructuras serán reapropiadas por la fuerza desbordante de la Autonomía de Clase, estando obligados los aparatos revisionistas a aflojar las riendas para intentar la recuperación en una fase más calmada. Pero desde el principio se ve su auténtica intención, dado que estos Consejos están en competencia y en contra de las Asambleas autónomas.
Por otro lado, está la repentina aparición del terrorismo de Estado, con la masacre del 12 de diciembre de 1969 (16 muertos en un banco por una bomba indiscriminada). Es el acto inicial de toda una estrategia, muy precisa y diseñada a la sombra de los círculos ocultos del poder (y bajo la influencia de los círculos imperialistas internacionales) y que constituirá una auténtica declaración de guerra de clases. Contrariamente a abundantes prejuicios, el proletariado muy raramente comienza las hostilidades, porque su recorrido de lucha, aún radical, en los procesos revolucionarios no es ni simple ni rápido. La dominación burguesa, por el contrario, está ahora constituida en forma de contrarrevolución preventiva, y conoce y teme intensamente los desarrollos de la lucha de clases.
Estos saltos importantes en la dinámica de luchas obligarán al movimiento de clase a “crecer rápido”. Es entonces cuando el debate en torno a las perspectivas, y principalmente la cuestión política y la cuestión de la violencia revolucionaria tiene lugar, tomando una nueva amplitud. Coincide también con el peso de contexto internacional que ve desarrollarse, en toda su potencia, la ola de luchas de liberación nacional anticolonial, el inmenso prestigio de la guerra popular de Vietnam y de la Revolución en China. Que también alimentan la nueva ola de guerrillas latinoamericanas, fuente de gran inspiración para nosotros al estar un poco a medio camino entre las guerras populares y la realidad de las metrópolis imperialistas.
Es preciso señalar con claridad que el contexto internacional ha tenido más peso que otros factores de influencia, debido a que la dinámica de la Revolución proletaria es internacional, se determina localmente pero en relación con la fase capitalista internacional y en relación a las relaciones globales de fuerza entre las clases.
Es necesario precisar bien esto, en contra de las ideas erróneas que han circulado, tal como la premisa muy italiana de una situación democrática particularmente degradada y bajo la amenaza de una deriva fascistizante, lo que habría legitimado y caracterizado la toma de las armas por el movimiento revolucionario. Esto es falso, y procede de una interpretación al uso de diferentes corrientes de la “disociación”, para aminorar o reducir la importancia ideológico-política de esta vía, su carácter de estrategia, su finalidad de Revolución clasista. No se dio realmente el peligro de un golpe de Estado fascista, sino más bien la maduración de la teoría de la “contrarrevolución preventiva” como forma ya estable y auténtico armazón interno de las sedicente democracias imperialistas.
Todo movimiento de clase o de liberación habría chocado inevitablemente contra esta armadura interna del Estado, más allá de un determinado umbral de lucha y de reivindicación. Ahí se plantearía inevitablemente la cuestión: o recular, renunciar a sus aspiraciones traspasándolas a los gestores reformistas, o aceptar la guerra de clases. Se puede, por otro lado, considerar la persistencia real de una herencia política e ideológica de la Resistencia antifascista, por la gran fuerza que tuvo en Italia, hasta el punto de haber acariciado la posibilidad de su transformación con la toma del poder revolucionario. La crisis revolucionaria dura hasta 1948, cuando Togliatti ordena ásperamente el abandono de esta vía, ante la gravísima crisis que sigue precisamente al atentado que acababa de sufrir. Desde su cama en el hospital ordena a los millares de insurgentes que habían tomado las armas y controlaban importantes localidades obreras (y que empezaban a atacar a la policía y el ejército) detener sus acciones. “Volved a casa”: he ahí la gran traición revisionista, que hundiría las fuerzas de clase, entre ellos los partisanos, en una profunda crisis, facilitando la reacción, la ola revolucionaria.
Los recuerdos de todo eso eran profundos y estaban todavía vivos. Será una “lejana” raíz que contribuirá a un resurgir revolucionario, a su legitimación en el plano de la continuidad histórica, incluso con la transmisión de las armas.
Los motivos de fondo son, por tanto, los reseñados, pertenecientes a la nueva fase internacional, a las nuevas formas de explotación capitalista y de composición de clase.
Más precisamente, los dos primeros movimientos armados –el Grupo 22 de Octubre y los G.A.P., Grupos de Acción Partisana- fueron una mezcla perfecta de nuevas instancias militantes y de recuperación de la herencia partisana. Pero no fueron más que dos meteoros luminosos, consumidos rápidamente. No fue suficiente la determinación  de los nuevos militantes proletarios que se expresaba en ellos a través de  ataques con explosivos contra los capitalistas, financieros, fascistas, la constitución de una radio pirata con algunos momentos brillantes, así como la colaboración del célebre editor G. Feltrinelli que cayó en combate, haciendo una gran contribución publicando y difundiendo gran cantidad de textos internacionales, especialmente los procedentes de América del Sur. Careció de profundidad de análisis y de proyecto.
La verdadera historia comienza en noviembre de 1970: el primer ataque incendiario contra un directivo de Pirelli. Por primera vez aparece una firma: Brigadas Rojas.

Breve historia de la lucha armada de los GRAPO

Publicamos a continuación un breve esbozo sobre la historia de esta organización armada que hemos encontrado por internet en inglés. Pese a que es algo antiguo, consideramos que aporta una visión general de lo que supone la existencia de esta organización guerrillera que aspira a convertirse en el futuro Ejército Popular. Hemos omitido la traducción de algunas aclaraciones del texto original al considerarlas obvias para cualquier persona residente en el Estado español.



Los Grupos de Resistencia Antifascista
Primero de Octubre (GRAPO) nacieron en el verano de 1975. En ese momento veinte
miembros del Partido Comunista de España (reconstituido) – PCE(r) -, partido
clandestino formado cinco meses antes, llevaron a cabo su primera acción armada
contra las fuerzas de seguridad fascistas. El 2 de agosto de 1975, dos guardias
civiles (un cuerpo represivo militar y policial) fueron tiroteados en el centro
de Madrid. Uno de ellos murió en el acto y el otro resultó gravemente herido.
Era el primer golpe de los GRAPO devuelto a la ola de terror fascista conocida
como “el verano del terror”.

El PCE(r) tenía su
propia sección técnica creada para
llevar a cabo expropiaciones a bancos para apoyar la lucha revolucionaria y
castigar a los soplones de la policía; desde el núcleo de esta sección
surgieron los GRAPO.

El 1 de octubre de
1975 cinco comandos diferentes de los GRAPO ejecutaron a cuatro policías e
hirieron gravemente a otro en Madrid. Era la respuesta a los asesinatos de
cinco antifascistas (dos miembros de ETA y tres militantes del FRAP – una
organización ya desaparecida) fusilados por la policía el 27 de septiembre en
aplicación de las penas de muerte ordenadas por las autoridades militares.

Los GRAPO no
reivindicaron la autoría de todas estas acciones hasta el 18 de julio de 1976,
cuando sesenta bombas volaron blancos fascistas por todo el país. Era el 40
aniversario del comienzo de la guerra civil (1936-39) en la que los fascistas
salieron victoriosos.

En enero de 1977 la
policía arrestó a cuarenta miembros del PCE(r) y de los GRAPO en Madrid y en
Barcelona y consiguió liberar al Teniente General Villaescusa y al oligarca
español Oriol, que estaban secuestrados por comandos de los GRAPO desde hacía
sesenta días para intercambiarlos por presos políticos con el fin de forzar al
gobierno para que concediese la amnistía. Unos días antes dos comandos de los
GRAPO habían ejecutado a dos policías y a un guardia civil en Madrid y dejaron
heridos a tres guardias civiles más en dos ataques distintos a las fuerzas
represivas fascistas en respuesta al asesinato de cinco abogados de izquierda
por una banda paramilitar que actuaba a las órdenes de la Guardia Civil.

El 4 de junio dos
guardias civiles murieron tiroteados en Barcelona en el mismo día en que se
celebraban las primeras elecciones generales desde 1936 y la farsa reformista
continuaba. Esta acción era una clara señal que demostraba que las
organizaciones revolucionarias no iban a aceptar la renovación del fascismo
bajo ninguna máscara “democrática”.

El 27 de septiembre
el capitán de la Policía Nacional, Herguedas, murió tiroteado por un comando de
los GRAPO en Madrid. Había sido uno de los voluntarios fascistas que habían
ejecutado a los cinco antifascistas justo dos años antes.

En 1977 y 1978 las
acciones de los GRAPO siguieron adelante, principalmente bombas contra
comisarías de policía y edificios militares y también contra centros
gubernamentales. Pero también se llevaron a cabo algunas ejecuciones selectivas. El 22 de marzo de 1978 moría tiroteado cerca de su casa en Madrid
el director general de prisiones Jesus Haddad. Era responsable del asesinato de
un preso anarquista en la prisión de Carabanchel, muerto apaleado hasta la
muerte por los directores de la prisión que intentaron sacar información de él
sobre un plan de fuga de los presos del PCE(r) y GRAPO.

1979 fue el año en
que los GRAPO llevaron a cabo más acciones: el 9 de enero un juez del Tribunal
Supremo fue tiroteado en Madrid; el 5 de marzo un general del ejército fue
ejecutado cuando un grupo de los GRAPO abrieron fuego contra su coche en una
calle del centro de Madrid; el 6 de abril el jefe de la Brigada anti-terrorista
de la Policía Nacional fue ejecutado en Sevilla; en total, veinte miembros de
la policía fascista fueron ejecutados ese año en una combinación de acciones de
guerrilla urbana por todo el país; explotaron muchas bombas ese año también.

Por otro lado, los
militantes del PCE(r) y GRAPO pagaron un alto precio por ello: cien personas
fueron encarceladas acusadas de pertenencia a dichas organizaciones (la policía
aseguraba que tanto el PCE(r) como los GRAPO eran lo mismo y muchos militantes
del PCE(r) fueron detenidos sin ninguna prueba contra ellos – el Partido
comunista revolucionario siguió estando perseguido como en la dictadura de
Franco). Siete miembros del PCE(r) y GRAPO fueron asesinados por la policía ese
año: el 28 de junio Martin Eizaguirre y Fernández Cario fueron asesinados por
un equipo especial de los servicios secretos militares españoles en París. Eran
miembros del Comité de Relaciones Internacionales del PCE(r) y estaban
exiliados. Martin Eizaguirre era también miembro del Comité Central del PCE(r).

El 20 de abril Juan
Carlos Delgado de Codes, un miembro del Comité Central del PCE(r) fue tiroteado
por la policía secreta en Madrid, no poseía armas ni pertenecía a la guerrilla.
Sólo entre abril y mayo los GRAPO llevaron a cabo treinta acciones armadas en
respuesta al asesinato de Delgado de Codes. Esto fue luego criticado por el
PCE(r) por caer en una táctica militarista. A partir de ese momento, los GRAPO
pusieron todos sus esfuerzos en mantener la luchar armada y darle un carácter
prolongado, asumiendo que no sólo es posible sino necesario seguir la
estrategia de la Guerra Popular Prolongada y que es posible desarrollar esta estrategia
en un país capitalista desarrollado europeo.

La represión
emprendida contra el PCE(r) desmanteló sus organizaciones de masas como ODEA,
Pueblo y Cultura, UJA, etc. Muchos de sus miembros y simpatizantes fueron
arrestados y la mayoría de ellos encarcelados. 
(…) La mayoría de sus miembros tuvieron que elegir entre abandonar la
lucha o entrar en la clandestinidad.

El 17 de diciembre
de 1979 cinco dirigentes de los GRAPO se fugaron de la prisión de Zamora usando
un túnel excavado durante meses por presos del PCE(r) y GRAPO (algunos de ellos
eran mineros). Fue un duro golpe para el gobierno, que intentó detenerlos de
nuevo a cualquier precio. Tres de ellos fueron finalmente asesinados por la
policía (en 1980, 1981 y 1982) y los otros dos fueron detenidos pronto porque
todos ellos volvieron a la lucha.

En 1980 y 1981 los
GRAPO eran una organización débil debido a la represión descargada contra sus
simpatizantes. En esos años los GRAPO llevaron a cabo ocho ejecuciones,
incluyendo dos generales del ejército y un coronel, para denunciar el papel
jugado por el ejército en la guerra sucia y la contrainsurgencia. Algunos
policías y guardias civiles fueron también ejecutados. Los GRAPO, como una
organización que aspira a convertirse en el núcleo del futuro Ejército Popular
nunca ha tenido como objetivos civiles inocentes ni ha usado tácticas
peligrosas para los civiles en sus acciones militares y sabotajes.

En 1980-81 nueve
miembros de los GRAPO fueron asesinados por la policía en una clara política de
“tirar a matar”. El militante del PCE(r) José España Vivas murió mientras
estaba siendo torturado el 6 de septiembre de 1980. El 19 de junio de 1981 Kepa
Crespo Galende, preso del PCE(r), moría en su 94º día de huelga de hambre
contra la política de tortura, aislamiento y exterminio de los presos
políticos. El gobierno fue forzado a reunificar a los presos y a permitirles
mantener comunas en las cárceles (La Comuna Carlos Marx, de 80 hombres presos
del PCE(r) y GRAPO, en la prisión de Soria duró hasta 1989. Entonces el
gobierno socialfascista del PSOE la desmanteló. Las mujeres presas del PCE(r) y
GRAPO mantuvieron la Comuna Carmen López en Yeserias, Madrid, que duró hasta el
mismo año).

En octubre de 1982
los socialfascistas del PSOE llegaron al gobierno. El PSOE empezó matando a
Juan Martín Luna, dirigente de los GRAPO, muerto siendo tiroteado hasta seis
veces en Barcelona en una operación encubierta. Estaba desarmado. Algunos años
después tres policías fueron acusados de asesinato, pero después fueron
absueltos. En la víspera de las elecciones generales, que se celebraban el 28
de octubre, los GRAPO plantaron treinta bombas en Madrid, Barcelona, Valencia y
otras veinte zonas del país; las explosiones estaban dirigidas a promover el
boicot y a denunciar la farsa electoral.

En 1983 y 1984 los
GRAPO se recuperaron de su anterior debilidad y llevaron a cabo muchas acciones
armadas. En esos años plantaron alrededor de setenta bombas contra objetivos
policiales, en apoyo a las huelgas obreras, en apoyo a revolucionarios de otros
países, etc. y también contra los reaccionarios mass media burgueses (por
ejemplo, en el consulado alemán en Barcelona en apoyo a los presos de la RAF,
bombas contra la patronal, etc.).

En esos años los
GRAPO también llevaron a cabo algunas ejecuciones: en abril de 1983 un teniente
de la policía nacional y un guardia civil fueron ejecutados en Valencia y la
Coruña, el primero con una explosión en su coche y el segundo muerto de un
disparo. Esas acciones fueron llevadas a cabo en apoyo a los obreros de los
astilleros que estaban en huelga y estaban siendo salvajemente reprimidos por
las fuerzas policiales.

El 2 de enero de
1984 dos policías fueron abatidos a tiros en Madrid. En todo ese año los GRAPO
hicieron auténticos esfuerzos para apoyar las luchas del proletariado por todo
el país (cuarenta y seis bombas explotaron ese año) para devolverle el golpe a
las fuerzas represivas y cobrar el impuesto revolucionario necesitado para
proseguir la lucha (alrededor de cien empresarios españoles pagaron el impuesto
revolucionario ese año).

El 5 de septiembre
tres comandos de los GRAPO lanzaron una ofensiva para obligar a los explotadores
a pagar el impuesto revolucionario. En Madrid un empresario que se había negado
a pagar murió tiroteado; en Sevilla, otro comando de los GRAPO ejecutó a
Padura, conocido explotador y presidente de la patronal; y, finalmente, en la
Coruña el responsable de la radiodifusión de RNE fue gravemente herido en
respuesta a su propaganda contrarrevolucionaria. Era una advertencia a los
medios reaccionarios que continuamente desacreditaban la lucha revolucionaria. Uno
de los militantes de los GRAPO que había llevado a cabo la acción en la Coruña
fue asesinado por la policía varias horas después y otro resultó herido y
capturado cuando un grupo de los GEO asaltó la casa donde se escondían.

La represión lanzada
contra los GRAPO y el PCE(r) ese año fue muy dura. En junio Manuel Pérez
Martínez, camarada Arenas, secretario general del PCE(r),  salió de prisión después de haber estado
preso desde 1977 acusado de asociación ilícita (la expresión legal utilizada
por el Estado fascista español para perseguir a los revolucionarios cuando no
tenían pruebas contra ellos). Arenas, como otros muchos ex-presos del PCE(r),
tuvo que pasar a la clandestinidad de nuevo siendo esta la única manera de
desarrollar la lucha sin el control policial. Desde los 70 parte de la
dirección y la organización clandestina del PCE(r) y GRAPO había tenido su base
en Francia, la policía española nunca había podido acabar con ella.

El 19 de enero de
1985 la policía política española consiguió capturar a la mayoría de los
militantes de los GRAPO en España: diecinueve de ellos fueron capturados en
nueve provincias diferentes, la policía descubrió diecisiete pisos, muchas
armas y munición y dinero cobrado a través del impuesto revolucionario. Este
hecho fue posiblemente debido a que se saltaron muchas de las normas de
seguridad y clandestinidad de los GRAPO cuando llevaron a cabo tantas acciones
en apoyo a las luchas obreras. La estricta compartimentación dentro de la
organización había sido rota y esto permitió a la policía asestar este duro
golpe en sólo cuarenta y ocho horas.

La reorganización de
los GRAPO fue lenta y dificultosa. En 1985 casi había dejado de existir pero el
espíritu de sacrificio de los nuevos militantes, la mayoría de ellos sin
ninguna experiencia anterior en la guerrilla, permitió seguir en la lucha. En
1985 y 1986 llevaron a cabo expropiaciones a bancos. Algunas se torcieron y
siete miembros de los GRAPO fueron detenidos. El dinero se había convertido en
el principal problema de la organización ya que no eran lo suficientemente
fuertes como para cobrar el impuesto revolucionario; los GRAPO necesitaban
pisos francos, coches y todo tipo de infraestructura para desarrollar la
guerrilla urbana con éxito desde la clandestinidad. Las armas también se necesitaban urgentemente.

1987 fue un pequeño
punto de inflexión. En ese año se llevaron a cabo seis acciones armadas según
fuentes policiales. Hubo algunas expropiaciones exitosas de bancos y una
comisaría de la policía local fue asaltada en Málaga para hacerse con armas: un
comando de los GRAPO asaltó la comisaría, desarmó a tres agentes y los ató (no
fueron ejecutados ya que no eran considerados objetivos adecuados. La policía
local se ocupa principalmente del tráfico y no juega un papel especial en la
represión). En otra operación un comando de los GRAPO intentó asaltar una
comisaría de la policía nacional en Valencia para hacerse con DNIs en blanco,
hubo un tiroteo y un policía fue gravemente herido.

En 1988 los GRAPO
llevaron a cabo de nuevo acciones armadas para cobrar el impuesto
revolucionario. El 27 de mayo Claudio Sanmartín, presidente del Banco de
Galicia, murió tiroteado en su casa en la Coruña. Se había negado a pagar,
alertando a la policía de la actividad de los GRAPO, y fue también un conocido
explotador que había empobrecido a muchos, especialmente a pequeños campesinos,
con créditos. Era también responsable del cierre de muchas fábricas debido a la
especulación bancaria. Dos meses después otro empresario que se había negado a
pagar el impuesto revolucionario fue gravemente herido en la Coruña.

El 4 de octubre los
GRAPO consiguieron hacerse con ochocientos DNIs en blanco de una comisaría en
el centro de Madrid. Durante el asalto un policía murió tiroteado y su arma fue
tomada (la mayoría de las armas de los GRAPO provenían de sus acciones contra
la policía y los guardias de seguridad).

El 10 de marzo de
1989 los GRAPO ejecutaron a dos guardias civiles en Santiago el mismo día que
el grupo TREVI estaban dando un mitin en Madrid (TREVI era en ese momento la
cabeza visible de la represión en Europa occidental). En julio de 1989 los
GRAPO solventaron sus problemas económicos expropiando 148 millones de pesetas
de un banco de Castellón.

En noviembre los
presos políticos de PCE(r) y GRAPO comenzaron una huelga de hambre indefinida
por el fin de la dispersión y su reunificación en una sola cárcel (las comunas
de presos políticos habían sido desmanteladas por el gobierno del PSOE en
1987). En apoyo a esta lucha de los presos, los GRAPO lanzaron una ofensiva
guerrillera en diciembre: el 13 un comandante del ejército fue tiroteado en
Madrid, siendo gravemente herido; el 15, un coronel de alto rango del ejército
fue tiroteado tres veces y quedó discapacitado; el 18, un miembro de la policía
secreta murió tiroteado cerca de Barcelona y, finalmente, el 28, dos guardias
civiles fueron ejecutados en Gijón mientras custodiaban un edificio oficial. El
gobierno respondió arrestando a dos miembros del PCE(r), encarcelándolos e
intentándolos implicar en estas acciones armadas (una de las mentiras difundida
por los medios de masas reaccionarios dice que los miembros de los GRAPO son
sólo reclutados desde las filas del PCE(r), intentando presentar este partido
comunista clandestino como el brazo político
de los GRAPO).

Como la huelga
siguió, muchos presos fueron llevados a hospitales donde les amarraron a las
camas, fueron molestados por la policía y obligados a someterse a la alimentación
forzosa, medida desesperada y torturadora del gobierno para evitar las muertes
de estos revolucionarios en ese mismo momento (el gobierno prefería
aniquilarlos lentamente y silenciosamente en las prisiones).

El 27 de marzo de
1990, un comando de los GRAPO ejecutó al doctor Muñoz en Zaragoza. En el
comunicado en el que reivindicaban la acción, los GRAPO lo calificaron como un
torturador dispuesto a seguir las órdenes y las políticas del gobierno para
conseguir que los presos se rindiesen por la fuerza a la agonía y la tortura de
la llamada alimentación forzosa. Él no había aceptado las órdenes de un juez de
detener este tipo de tortura y era un firme partidario de los planes de
exterminio del gobierno (casualmente era el primo del Fiscal General del Estado).
Como resultado de la alimentación forzosa, la huelga de hambre se hizo muy
larga. El 25 de mayo de 1990, el preso José Manuel Sevillano moría después de
177 días en huelga de hambre. Era miembro de los GRAPO y estaba en prisión
desde 1987. Los GRAPO decidieron evitar entrar en la táctica del ojo por ojo
porque esto sólo podía beneficiar a las ya alertadas fuerzas de seguridad y
después de una acción de respuesta (la ejecución de un coronel del ejército en
Valladolid el 15 de junio), los GRAPO se centraron en llevar a cabo una
ofensiva para tomar la iniciativa de nuevo en el septiembre próximo.

En septiembre de
1990 los GRAPO plantaron seis bombas en Madrid, Tarragona, Barcelona y Gijón.
El 6 explotaron tres bombas en Madrid: una en el edificio de la bolsa, otra en
el Tribunal Supremo y la última en el Ministerio de Economía). En ninguna de
estas acciones hubo víctimas civiles. El 8 de septiembre una bomba explotaba en
instalaciones de petróleo en Tarragona, causando a la compañía monopolista
Repsol daños valorados en 400 millones de pesetas; el 10, una bomba estalló en la
sede central del PSOE en Barcelona causando daños valorados en 100.000 dólares.
Ese mes terminó con una acción de los GRAPO en Gijón el 28 cuando un comando
asaltó un edificio oficial haciéndose con mil carnés de conducir en blanco y
luego plantó una bomba que hizo volar las instalaciones. En noviembre de 1990,
dos bombas más volaron dos edificios oficiales en Barcelona.

En 1991 y 1992 los
GRAPO continuaron con la campaña de atentados contra edificios oficiales e
instalaciones monopolistas: dieciséis bombas explotaron en esos años causando
importantes daños. En febrero de 1991 una bomba de los GRAPO cortó durante seis
horas el oleoducto militar de la OTAN que suministraba a las bases militares
estadounidenses en territorio español. Esta acción tenía la intención de
sabotear este oleoducto que estaba siendo usado por la aviación militar
estadounidense para devastar ciudades iraquíes durante la Guerra del Golfo. En
abril de 1992 los GRAPO plantaron una bomba en el Instituto Nacional de
Industria y en el Ministerio de Empleo en Madrid. Dos guardias civiles
resultaron heridos. También se llevaron a cabo algunas expropiaciones de bancos
en esos años.

El 7 de abril de
1993 tres militantes de los GRAPO murieron en Zaragoza en un ataque contra un
furgón blindado que fue atacado con explosivos para expropiar los fondos que
contenía. Un guardia de seguridad también murió y dos más resultaron gravemente
heridos. En 1993, un total de siete bombas explotaron en edificios oficiales en
Madrid: en la patronal, las sedes del PSOE y en otras sedes implicadas en la
reconversión industrial que habían despedido a miles de obreros en los últimos
años.

En 1994 las acciones
de los GRAPO tenían como objetivo hacerse con fondos, los cuales se necesitaban
con urgencia. Se llevaron a cabo algunas expropiaciones de bancos. En enero dos
bombas explotaron en Madrid en la víspera de una huelga general: en una oficina
de taxistas y una oficina de desempleo. En julio y diciembre asaltaron dos
furgones blindados usando explosivos en Gasteiz (Vitoria) y Barcelona, y se
expropió dinero (sobre medio millón de dólares) y armas.

En 1995 los GRAPO
llevaron a cabo una de las más acciones más importantes y decisivas de los
últimos años. El 27 de junio los GRAPO secuestraron a Publio Cordón en
Zaragoza; Cordón es un rico empresario, presidente de la compañía de seguros
PREVIASA; fue liberado el 17 de agosto en Barcelona después de pagar 400
millones de pesetas. Tenía que pagar otros 800 millones de pesetas a los GRAPO
después de su liberación pero prefirió volar (sus negocios no eran muy limpios,
también era cónsul de Guatemala y tenía un negocio importante en ese país. En
noviembre la policía arrestó a tres miembros de los GRAPO en Barcelona y
Valencia pero no pudieron recuperar el dinero.

El 9 de enero de
1996 los presos políticos del PCE(r) y GRAPO comenzaron una huelga de hambre indefinida
por su reunificación en una sola cárcel, la liberación de los presos enfermos y
de todos los presos que habiendo cumplido sus condenas todavía estaban en
prisión. Los presos detuvieron su protesta el 1 de febrero después de haber
recibido promesas del gobierno de que iban a poner fin al aislamiento y a
liberar a los presos enfermos, pero todo esto demostró ser una mera triquiñuela
para obligar a los presos a abandonar la lucha, la cual estaba teniendo lugar
en medio de elecciones generales. La huelga de hambre fue retomada el 15 de
febrero después de saber que el gobierno no tenía ninguna intención real de
negociar. Concluyó el 21 de marzo debido a la grave salud de la mayoría de los
presos y después de haber recibido informes favorables para la liberación de
los presos enfermos.

Hoy en día parece
que los GRAPO están sumidos en una nueva reorganización y una cosa es clara: el
Estado fascista español ha perdido la batalla en el sentido de que no ha podido
aniquilar a la organización armada ni al partido revolucionario, el PCE(r).

Durante esos
veintiún años, tres mil personas han sido arrestadas en relación con los GRAPO
y el PCE(r), de las cuales 1400 han sido encarceladas. Hoy en día, hay
cincuenta y cuatro presos del PCE(r) y GRAPO en las cárceles españolas.

Desde 1975 a 1995,
los GRAPO han llevado a cabo alrededor de 60 ejecuciones, han plantado más de 300
bombas y han llevado a cabo unas 3000 acciones (el gobierno español reconoce
oficialmente 545).

Veinte militantes de
los GRAPO han muerto por acción de la policía o como consecuencia de
explosiones. Siete militantes del PCE(r) han sido asesinados por la policía y
grupos paramilitares. Según fuentes policiales alrededor de 100 miembros del
PCE(r) y GRAPO están en la clandestinidad.

Esperamos que os guste esta breve historia de la lucha
armada de los GRAPO, única en Europa occidental debido a su estrategia de
Guerra Popular Prolongada seguida por el PCE(r) y GRAPO.

Documento primero, Charu Majumdar

Nuestras tareas en la situación actual (28 de enero de 1965 – Documento primero)

Charu Majumdar


El gobierno del Congreso ha arrestado a mil comunistas
durante el último mes. La mayor parte de la dirección central y provincial está
en la cárcel hoy. Gulzarilal Nanda ha anunciado que no va a aceptar el
veredicto del electorado (y no lo ha hecho), y ha empezado a contar historias
absurdas sobre la guerra de guerrillas. Esta ofensiva contra la democracia ha
comenzado a causa de la crisis interna e internacional del capitalismo. El
gobierno indio ha ido convirtiéndose en el principal socio político de la expansión
de la hegemonía del imperialismo norteamericano en el mundo. El objetivo
principal del imperialismo norteamericano es el establecimiento en la India de
la base principal reaccionaria en el sudeste de Asia.

La burguesía india es incapaz de encontrar una manera de
resolver su crisis interna. La crisis alimentaria perenne, su creciente nivel
de precios, están creando obstáculos para el Plan Quinquenal, y como resultado
de ello, no hay otro camino para la burguesía india para salir de esta crisis
que importar más y más capital imperialista anglo-americano. La burguesía india es incapaz de encontrar una manera de
resolver su crisis interna. La crisis alimentaria perenne, su creciente nivel
de precios, están creando obstáculos para el Plan Quinquenal, y como resultado
de ello, no hay otro camino para la burguesía india para salir de esta crisis
importando más y más anglo-capital imperialista estadounidense. Como
consecuencia de esta dependencia del imperialismo, la crisis interna del
capitalismo no puede sino aumentar día a día. La burguesía india no ha sido
capaz de encontrar cualquier manera, salvo acabar con la democracia, frente a
las órdenes del imperialismo norteamericano y su crisis interna. Había órdenes
imperialistas detrás de estas detenciones, ya que el jefe de la policía “Macbright”
se encontraba ya en Delhi durante la detención de los comunistas, y las
detenciones masivas tuvieron lugar sólo después de conversar con él. Acabando
con la democracia no puede haber una solución a esta crisis, y la burguesía
india tampoco será capaz de resolver esta crisis. Cuanto más dependa el
Gobierno del imperialismo, más incapaz será de resolver su crisis interna. Cada
día que pasa, el descontento popular aumenta, y cada día que pasa, el conflicto
interno de la burguesía no puede sino aumentar.

El capital imperialista exige la detención de los
comunistas, como condición previa antes de invertir, por lo que también quiere
una solución temporal del problema alimentario. Para resolver esta crisis
alimentaria, son necesarias algunas medidas para detener el comercio y la
especulación en los alimentos, y es por esto que el control es necesario. En un
país de economía atrasada como la India, este control siempre se enfrenta a la
oposición de un gran sector. Este conflicto de la burguesía no es
fundamentalmente un conflicto entre capitalistas monopolistas y la burguesía
nacional. Este conflicto es sobre todo entre la comunidad empresarial y los
empresarios monopolistas. En un país de economía atrasada, el comercio de
alimentos y productos de primera necesidad es inevitable para la creación de
capital y el control crea obstáculos en la creación de este capital, y en
consecuencia, el conflicto interno toma la forma de una crisis interna. India
es un país enorme. No es posible dominar a los 450 millones de habitantes de
este país, siguiendo una política de represión. No es posible para ningún país
imperialista asumir una responsabilidad tan grande. El imperialismo americano
se escribe con punzadas mortales, manteniendo su compromiso con esos países del
mundo a los que aseguró dar ayuda. Mientras tanto, una crisis industrial se ha
desarrollado en Estados Unidos. Se puede observar a partir de las palabras
mismas del presidente Johnson que el número de desempleados está aumentando en
el país. Según el comunicado oficial, cuatro millones de personas están completamente
parados, 35 millones de personas están semi-paradas y también en las
fábricas el semi-desempleo continúa. Así que el Gobierno de la India no podrá
suprimir el descontento creciente de la población. Este ataque a la democracia
va a transformar inevitablemente el descontento del pueblo en lucha. Algún
indicio de la forma del movimiento de protesta futuro se puede observar en el movimiento
por la lengua de Madras. Así, la época que viene no es sólo una época de grandes
luchas, sino también una época de grandes victorias. El Partido Comunista por
lo tanto tendrá que asumir la responsabilidad de liderar las luchas revolucionarias
del pueblo en la época que se avecina, y seremos capaces de desempeñar con
éxito esta responsabilidad sólo cuando hayamos sido capaces de construir la
organización del partido como una organización revolucionaria.

¿Cuál es la base principal para la construcción de una
organización revolucionaria? El camarada Stalin decía: «La base principal
para la construcción de una organización revolucionaria es el cuadro
revolucionario.» ¿Quién es un cuadro revolucionario? Un cuadro
revolucionario es aquel que puede analizar la situación por sí mismo y puede
adoptar políticas de acuerdo con eso. Él no espera ayuda de nadie.

Nuestros eslóganes organizativos
1. Cada miembro del partido debe formar al menos un grupo de
activistas de cinco. Él educará políticamente a los cuadros de este grupo
activista.
2. Cada miembro del grupo debe velar por que nadie del grupo
esté expuesto a la policía.
3. Debe haber un lugar subterráneo para las reuniones de
cada grupo activista. Si es necesario, tendrán que disponerse refugios para
mantener uno o dos subterráneos.
4. Cada grupo activista debe tener una determinada persona para
los contactos.
5. Debe organizarse un lugar para ocultar documentos
secretos.
6. Un miembro del grupo activista debe convertirse en miembro
del partido tan pronto como se convierta en un experto en la educación política
y el trabajo.
7. Después de que se convierta en un miembro del partido, el
grupo activista no debe tener ningún contacto con él. Este estilo de la
organización debe estar firmemente adherido. Esta misma organización asumirá la
responsabilidad de la organización revolucionaria en el futuro.

¿Cuál será la educación política?
La base principal de la Revolución India es la revolución
agraria. Por lo tanto, el principal eslogan de la campaña de propaganda
política será hacer que la revolución agraria triunfe. En la medida en que seamos
capaces de propagar el programa de la revolución agraria entre los obreros y la
pequeña burguesía y educarlos en ello, así van a ser educados políticamente.
Cada grupo activista debe discutir el análisis de clase entre el campesinado,
la propaganda del programa de la revolución agraria.

¡VIVA LA REVOLUCIÓN!

Los caminos de la revolución en Italia. De los años 70 en adelante.

Tras la traducción del artículo sobre la historia del movimiento comunista en Grecia, nos embarcamos en otra traducción, esta vez desde el francés. He aquí el texto:


Los caminos de la revolución en Italia. De los años 70 en adelante, publicado en los números 4º y 5º de Solidarité Internationale, revista del Socorro Rojo Internacional.



Avisamos de que la traducción puede no tener la misma calidad que la que acabamos de publicar, por el mismo motivo de que estará hecha desde el francés, que a su vez está traducido del italiano, pero no es menos cierto que se hace necesario hoy en día un conocimiento lo más amplio y correcto posible del movimiento revolucionario europeo, en particular, de las organizaciones más destacadas, en este momento en que el descenso del movimiento revolucionario en los últimos años se ha hecho notable y el movimiento de masas empieza a resurgir.


Dada la longitud del texto, su traducción la publicaremos en partes, cada una de ella en una entrada, que podrán consultarse desde esta misma publicación.


Índice:

- 7. El acuerdo polifónico de Autonomía Organizada
- 8. 1977: año terrible
- 9. Fin  de 1977: comienzo de una nueva etapa
- 10. La campaña de primavera: la operación Moro
- 11. 1979: entre potencialidades y deriva militarista
- 12. 1980: la primera crisis
- 13. 1981: ofensivas y divisiones
- 14. 1982: la vuelta de la derrota táctica
- 15. La retirada estratégica
- 16. De los años 90 en adelante
- 17. In memoriam

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies