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La afiliación sindical alcanza su nivel más bajo en España en 30 años

Las movilizaciones han superado a los sindicatos. El porcentaje de trabajadores afiliados a organizaciones sindicales desciende en los países de la OCDE y en España alcanza su nivel más bajo en 30 años: el 13,7 por ciento de los trabajadores (*).

En España los sindicatos nunca han representado a la clase obrera en las últimas décadas. Sólo han logrado afiliar a un máximo del 20 por ciento de los trabajadores a mediados de los noventa.

En otros países ocurre algo parecido. La media de los 36 países más industrializados del mundo es de una afiliación sindical del 16 por ciento, con un total de 82 millones de trabajadores sindicalizados en 2018: la mitad de lo registrado en 1975.

Los trabajadores no se aflian a un sindicato para defender a sí mismo y a sus compañeros. Afiliarse es como contratar un seguro de abogado para cuando tengas algún problema laboral, algo así como el que asegura su coche “a todo riesgo” o contrata un seguro de hogar.

En la cuota que pagas a sindicato entran otros conceptos. Por ejemplo, los sindicatos han creado cooperativas para construir pisos de protección oficial para sus afiliados. También funcionan como agencias de viaje que hacen precios especiales a sus abonados.

Nada que tenga que ver con la lucha de clases.

Algunos se afilian para disponer de horas sindicales o para que no les despidan (o sea, para que despidan a sus “compañeros”). Sin embargo, las horas sindicales no las tiene que justificar ningún sindicato porque para ser delegado no es necesario estar afiliado a ningún sindicato.

Para los oportunistas la afiliación es una oportunidad para dejar el trabajo, o sea, para cambiar la empresa por el sindicato.

No es una casualidad que cuando menos afiliación sindical hay en las
empresas, más luchas obreras estallan porque los sindicatos están para
frenar las reivindicaciones.

En un país como España que tanto se lamenta de la  corrupción, lo que pasa desapercibido es la corrupción sindical. La condiciones actuales de trabajo resultarían inimaginables si hubiera sindicatos con una pizca de dignidad. Bastaría con una pizca.

(*) https://www.lavanguardia.com/economia/20191222/472401008593/sindicatos-afiliacion-trabajadores-espana-espana-ocde.html

Ante el auge de las movilizaciones obreras, los países de Latinoamérica se apresuran a subir los salarios

A quienes continuamente se lamentan de que las luchas y las potestas no sirven para nada: en Latinoamérica el salario mínimo subirá este año en casi todos los países para prevenir el auge de las movilizaciones populares que se ha producido en Ecuador, Colombia, Chile y otros.

En Argentina poco pesó el aumento a finales del año pasado del 35 por ciento, ya que el salario mínimo al cambio de hoy es de 267,8 dólares, una cifra que en pesos (16.875) es inferior a la anterior (12.500), cuando el tipo de cambio de entonces equivalía a 272,9 dólares, por la fuerte depreciación que hubo en los meses previos.

El martes Brasil subió un 4,1 por ciento el salario mínimo desde 998 reales (unos 249 dólares) hasta 1.039 reales (unos 260 dólares) en 2020, por encima de la tasa de inflación del año y superior al previsto en el presupuesto, mientras que en Colombia el alza fue del 6 por ciento en diciembre y se fijó en 877.803 pesos colombianos mensuales (unos 269 dólares), un monto que se complementa con un subsidio de transporte de 102.854 pesos (unos 31,6 dólares).

En el caso de Ecuador, a fines de diciembre se anunció un incremento de 6 dólares en el salario básico, que se sitúa en 400 dólares mensuales para este año; en Bolivia -que aún no ha definido el porcentaje de aumento salarial para 2020- es de 304 dólares, y en Paraguay, que actualiza entre junio y julio el salario mínimo, aumentó ese pago un 3,8 por ciento en 2019 hasta los 2.192.839 guaraníes (unos 339,13 dólares).

A principios de año Uruguay también aumentó un 4,33 por ciento las remuneraciones mensuales mínimas de los trabajadores, que se sitúan ya en 16.300 pesos uruguayos o 428 dólares, mientras que Chile mantendrá hasta marzo próximo el actual mínimo salarial, que en la última subida pasó de 288.000 pesos chilenos (unos 385 dólares) a 301.000 pesos (unos 400 dólares).

En Perú el salario mínimo es de 930 soles (unos 281 dólares) y no ha sufrido ninguna modificación desde marzo de 2018, cuando se elevó en 80 soles (unos 24 dólares).

En octubre pasado Venezuela fijó el ingreso mínimo y para el cierre de 2019 representaba 3,21 dólares de acuerdo con la tasa oficial del Banco Central y unos 2,77 dólares a la tasa del mercado paralelo.

El jornal mínimo que entró en vigor el 1 de enero en México representó un aumento del 20 por ciento al pasar de los 102,68 pesos diarios (5,45 dólares) a 123,22 pesos diarios (6,54 dólares), mientras que en la zona libre de la frontera norte, vecina a Estados Unidos, donde el año pasado se duplicó el salario, pasó de 176,72 pesos (9,38 dólares) a 185,56 pesos (9,85 dólares).

A su vez, en Estados Unidos el salario mínimo subió el primer día del año en 21 estados y 26 ciudades y condados, lo que beneficiará a cerca de 6,8 millones de trabajadores.

Los primeros trabajadores en beneficiarse de este aumento fueron los que trabajan en la ciudad de Nueva York, que desde este martes deben recibir un pago de al menos 15 dólares por hora, mientras que en el resto del estado es de 11,80 por hora.

En total serán 24 estados y 48 ciudades y condados los que aumenten sus salarios mínimos en algún momento de este año, y otros 4 estados y 23 ciudades y condados llegarán a la ansiada cifra de 15 dólares la hora.

En Panamá entrará en vigor el próximo 15 de enero un ajuste promedio del 3,3 por ciento al ingreso mínimo, que estará vigente durante dos años, y para la gran empresa de las áreas metropolitanas y principales ciudades panameñas el salario mínimo será de 528 dólares y en el interior del país de 432 dólares.

Costa Rica aprobó en octubre un aumento de los salarios mínimos del sector privado para este año del 2,53 por ciento, y un adicional de 2,33 por ciento para el servicio doméstico.

Tras aplicarse los aumentos en Guatemala, los trabajadores del sector no agrícola percibirán unos 351,72 dólares al mes y los de la actividad exportadora y de maquila, 331,13 dólares mensuales. El Salvador no aprobó ningún aumento para 2020.

Como consecuencia de la crisis, Nicaragua mantiene inalterado ese salario desde septiembre de 2018, año en que aumentó un 10,4 por ciento con respecto a 2017, y en la actualidad es de 6.166.22 córdobas (unos 182,21 dólares).

Cuba aplicó en julio el más reciente incremento en beneficio de 2,7 millones de trabajadores del sector público con lo que el salario mínimo quedó en 400 pesos cubanos (unos 16,6 dólares). Además, el salario medio mensual por trabajador se elevó desde 767 pesos cubanos (unos 30,6 dólares) a 1.067 pesos (44,4 dólares).

Ese mismo mes República Dominicana dispuso un incremento del 14 por ciento al salario mínimo en el sector privado, el único al que por ley tiene derecho a aplicar. En las consideradas grandes empresas el ingreso mínimo se fijó en unos 335,4 dólares al mes, en las medianas unos 230,6 dólares y en las pequeñas unos 204,3 dólares.

Para Puerto Rico, un colonia de Estados Unidos, se definió el salario mínimo en 7,25 dólares la hora, excepto para los trabajadores exentos que pueden cobrar menos. La Cámara de Representantes de ese territorio iniciará este mes la discusión de un proyecto de ley que busca aumentarlo.

Aparece el cadáver de una sindicalista mexicana secuestrada y torturada

El miércoles de la semana pasada apareció asesinada y con signos de tortura la delegada del Sindicato Nacional de Trabajadores del Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado de México, Alicia Salgado, cuya desaparición se denunció el domingo.

Los compañeros de trabajo de Salgado, que era enfermera, denunciaron que no la encontraban ni a ella ni a su vehículo y que, además, faltaban cosas en su domicilio, según el diario “Excélsior” (1).

El lunes encontraron el cuerpo de la sindicalista atada de pies y manos y con signos de tortura cerca de Casahuatlán, perteneciente al municipio de Amacuzac, en el estado de Morelos.

Al comparar el cuerpo hallado con la descripción de la denuncia por desaparición de Salgado se encontraron coincidencias, por lo que los familiares acudieron a una identificación donde se ha confirmado que se trataba de la misma persona.

En mayo otros dos sindicalistas de la CTM, la mayor central sindical de Máxico, fueron asesinados a tiros durante una manifestación.

Los asesinatos de dirigentes sindicales son una constante en México desde que en 1981 los pistoleros acabaron la vida del maestro Misael Núñez Acosta.

En 2018 las estimaciones sindicales refieren que 53 sindicalistas fueron asesinados en todo el mundo (2).

(1) https://www.excelsior.com.mx/nacional/encuentran-el-cuerpo-de-una-lider-sindical-desaparecida/1355912
(2) https://www.ituc-csi.org/IMG/pdf/2019-06-ituc-global-rights-index-2019-report-es.pdf

Cómo despedir a más de 44.000 trabajadores y acabar con un sindicato de un plumazo

El secretario general del Sindicato Mexicano de Electricistas, Martín Esparza, publica un artículo (1) sobre los motivos por los que el Presidente de México entre 2006 y 2012, Felipe Calderón, acabó con el sindicato que representa, dejando en la calle a más de 44.000 trabajadores. Lo califica como un Golpe de Estado encubierto.

El Sindicato Mexicano de Electricistas era uno de los que contaba con más trabajadores afiliados de México. Su liquidación es parecida a la que llevó a cabo Thatcher en 1985 con el sindicato minero en Gran Bretaña y por motivos equivalentes: tres años antes los electricistas habían prestado su apoyo electoral a López Obrador, el actual Presidente, en contra de Calderón.

Como en el caso británico, la liquidación del Sindicato Mexicano de Electricistas era necesaria porque desde los gobiernos de Ernesto Zedillo y Vicente Fox se había opuesto a los intentos de privatización de la empresa pública Luz y Fuerza del Centro, que llevaba energía eléctrica a la zona central del país centroamericano.

En México la nacionalización de la industria eléctrica se llevó a cabo en 1960 y desde entonces varios gobiernos intentaron acabar con la empresa pública.

El año anterior a su liquidación, facturó más de 55.000 millones de pesos (4.000 millones de dólares) y el valor contable de sus activos era superior a los 140.000 millones de pesos.

Antes de liquidarla, Calderón envió a la Policía Federal a las instalaciones para apoderarse de ellas y luego publicó el decreto presidencial.

Hizo algo más: envió el expediente oficial sobre la privatización al archivo secreto para que nadie se entere de lo que ocurrió. Pero cuando los mexicanos se enteren, aprenderán también que Calderón presidió un gobierno de narcos o, en otras palabras, que los narcos se hicieron con el poder político en el país centroamericano. Es lo mismo que relata Anabel Hernández en su reciente libro “El traidor” (2).

“El tema no era extinguir una empresa del estado sino querer extinguir un sindicato democrático e independiente ante sus intereses privatizadores, ya que el SME ha impulsado desde siempre la nacionalización de la industria eléctrica”, señala Esparza (3), que no fue reconocido por el gobierno de Calderón como dirigente del sindicato por supuestas irregularidades en el proceso electoral interno.

(1) https://www.contralinea.com.mx/archivo-revista/2019/12/20/la-infamia-del-narcogobierno-de-felipe-calderon-al-sme/
(2) https://youtu.be/QxMFgflUXbA
(3) https://expansion.mx/nacional/2010/10/11/luz-y-fuerza-desaparecio-por-motivos-politicos-lider-de-electricistas

‘No estamos acostumbrados a este nivel de movilización en los últimos años en Francia’

El gobierno francés presentará mañana la reforma de las jubilaciones ante el Parlamento y los trabajadores han vuelto hoy a paralizar el país de nuevo, por sexta jornada consecutiva. “No estamos acostumbrados a este nivel de movilización en los últimos años. Hasta el gobierno ha tenido que reconocerlo”, dice Eric Bleynel, portavoz de Solidarios.

Los sindicatos no se esperaban una respuesta tan grande de los trabajadores y corre la euforia. “Es un martes negro en París”, titula un periódico esta misma mañana ante el colapso de la capital francesa, con más de 550 kilómetros de vehículos atascados en los accesos, 10 líneas del metro paralizadas y sólo un tercio de los autobuses circulando por las calles.

La noche del jueves de la semana pasada, primer día de movilización obrera contra la reforma de las pensiones, el Ministerio del Interior contabilizó 800.000 manifestantes en las calles, mientras la CGT habló de 1,5 millones.

“Jugamos a lo grande”, dice Yves Veyrier, secretario general de Fuerza Obrera, mientras el Primer Ministro, Edouard Philippe, convoca improvisadamente una rueda de prensa en el patio de la sede del gobierno para iniciar una nueva ronda de negociaciones con los sindicatos.

Algunos trabajadores de la enseñanza suspendieron la huelga ayer para tomarla hoy con más ganas. A estas horas los trabajadores de las refinerías ya han parado, así como los de las Administraciones públicas, los transportes, las tiendas de alimentación, los pilotos, los estudiantes… Hasta los abogados han colgado la toga.

Como se vio la semana pasada, el movimiento obrero expresa una rabia mal contenida durante muchos años de explotación, con detalles muy curiosos. Los trabajadores no se limitan a parar o a desfilar por la calle. Fabrican carteles rudimientarios, verdaderas válvulas de escape de sus sensaciones y frustraciones. No llevan las pancartas ni las consignas de los sindicatos sino las suyas propias.

En las tertulias televisivas los “expertos” se devanan los pocos sesos que tienen. Un año de lucha de los “chalecos amarillos” no ha transcurrido en vano. Lo impregna todo y el gobierno demuestra, una y otra vez, que no está preparado para batallas que no vayan domesticadas previamente por los sindicatos amarillos y los partidos transgénicos de nueva factura.

Unos hablan de que hay que hablar; los otros están cansados de oir siempre lo mismo. Quieren que les paguen por las décadas de cotización y privaciones que han tenido que soportar.

“Es un problema de comunicación”, dicen los tertulianos. “El gobierno está comunicando mal”, una frase que en román paladino se traduce por “El gobierno ya no engaña a nadie con palabrería ni promesas”.

“La reforma de las pensiones nunca va bien. Desde el momento en que Usted pone las palabras ‘reforma’ y ‘pensiones’ en la misma frase, moviliza a la gente», le dice al Primer Ministro un diputado de su propio partido.

“Para jubilarse hay que saber un poco sobre la vida, el trabajo y las dificultades. Nuestros ministros […] viven en su nube”, dice Philippe Martínez, el cacique mayor de la CGT (y por esta vez tiene razón).

Para que se hagan una idea de cómo están los ánimos: ayer un periódico hablaba de “lucha armada” de los sindicatos contra el gobierno, o más bien de una “guerra popular prolongada”, porque algunos quieren una nueva manifestación para el jueves de esta semana y luego otra para el sábado…

La huelga general contra los recortes de las pensiones paraliza Francia

Francia quedó paralizada ayer por la huelga general contra los recortes de las pensiones. Es la lucha obrera “más importante de Francia desde 2010”, dice el periódico Les Echos (1), que he repercutido especialmente en las principales ciudades, como París, Marsella, Toulouse, Lille, Nantes, Estrasburgo y Montpellier.

Algunos sindicatos y organizaciones sociales y políticas han llamado a extender el paro hasta el lunes e incluso de forma indefinida. Los hospitales vuelven a la huelga el día 17 de este mismo mes.

En París las cargas de la policía se prolongaron durante dos horas. En Saint-Pierre-des-Corps los manifestantes trataron de asaltar la refinería de petróleo, produciéndose enfrentamientos con la policía (2).

Entre los trabajadores del sector público la participación ha duplicado la huelga de 2003.

El sector más golpeado ha sido el transporte público, cumpliéndose las previsiones, aunque también cerraron muchas escuelas, sobre todo del nivel primario, y decenas de vuelos fueron cancelados.

Apenas prestó servicio en Francia un AVE (Tren de Alta Velocidad) de cada 10, un cinco por ciento de los TER y un 10 por ciento de los Transilien, limitando el tráfico de pasajeros entre ciudades y regiones.

En la capital la empresa encargada de las operaciones de metros, tranvías y buses reportó igualmente un tenso panorama, con 10 de las 16 líneas del metro cerradas.

Para hoy seguirán los paros afectaciones en los trenes de servicio nacional y los medios de transporte parisinos, mientras Air France adelantó la cancelación de algunos vuelos internacionales de media distancia y hasta un 30 por ciento de los domésticos.

Según el Ministerio del Interior, en todo el país desfilaron unas 806.000 personas en manifestaciones, cifra que la Confederación General del Trabajo (CGT) duplicó en sus estimaciones de la primera jornada de la huelga general.

En las movilizaciones abundaron las pancartas contra los recortes, el gobierno y Macron, al igual que los globos gigantes, las banderas y las pegatinas en la ropa con el rótulo “huelga general”.

De acuerdo con la Prefectura de París, la policía realizó más de 11.000 controles preventivos y cerca de un centenar de detenciones, en medio del pedido de las autoridades de evitar la violencia durante las protestas y de los manifestantes de no ser reprimidos.

(1) https://www.lesechos.fr/economie-france/social/reforme-des-retraites-la-plus-forte-mobilisation-depuis-2010-1154236
(2) https://www.lanouvellerepublique.fr/indre-et-loire/commune/saint-pierre-des-corps/a-saint-pierre-des-corps-des-heurts-avec-la-police-devant-le-depot-petrolier 

El gobierno de Colombia amenaza con imponer el toque de queda durante la huelga general convocada para el jueves

La ministra del Interior de Colombia, Nancy Patricia Gutiérrez, ha anunciado este lunes que el Gobierno dará plena potestad a los alcaldes y gobernadores del país para tomar decisiones extraordinarias a fin de garantizar la seguridad y el órden público durante la huelga general que se celebrará este jueves 21.

De acuerdo con el Ejecutivo, y tras mantener conversaciones con el Ejército y la Policía, el decreto que será promulgado permitirá a las autoridades locales y regionales tomar medidas tales como prohibir portar armas, el consumo de alcohol en vía pública, e incluso declarar el toque de queda, siempre y «cuando la situación lo requiera».

Según recogen varios medios colombianos, el Ejecutivo ha remarcado que su objetivo es mantener en todo un momento el diálogo y el derecho a la protesta pacífica, pero que parte de su trabajo consiste también en perseguir cualquier acto delictivo y de vandalismo que pueda producirse durante la huelga.

La huelga del jueves se produce bajo un clima de tensión, no sólo en Colombia, donde el Gobierno acusa a la oposición de mentir para sacar a la población a las calles, sino también en el continente, donde se han producido enfrentamientos y episodios de violencia de distinta intensidad en países como Ecuador, Chile y Bolivia.

Los organizadores del paro han llamado a secundar la huelga del día 21 después del paquete de medidas económicas de corte neoliberal que el Gobierno de Iván Duque planea, en el cual se encuentra una nueva reforma laboral y otra de las pensiones, que según apuntan los sindicatos, supondría un nuevo recorte de derechos y la paulatina privatización del sistema público.

Desde la oposición, han asegurado que existe un cúmulo de causas por las cuales un amplio espectro de la población, con diferentes inquietudes, habría decidido salir a protestar este jueves. «Este Gobierno no ha querido apostar por la paz», aseguró el senador por la coalición de los Decentes, Gustavo Bolivar.

«Desde la indignación de los animalistas hasta los que estamos indignados por el asesinato sistemático, casi genocidio, de los indígenas, los líderes sociales, y el recrudecimiento de la violencia», ha enfatizado Bolivar, tal y como recoge el periódico colombiano “El Tiempo”.

Asimismo, los sindicatos reclaman, además de un salario digno, el cumplimiento de los acuerdos firmados con profesores y funcionarios, así como una reforma que fortalezca los derechos de estudiantes, indígenas y trabajadores del campo.

https://www.europapress.es/internacional/noticia-gobierno-colombia-baraja-toque-queda-si-hay-violencia-huelga-general-20191118161319.html

Sin sindicatos domesticados las huelgas de los trabajadores de las maquilas de México se extenderán a otros lugares

Las huelgas de los trabajadores de las maquilas de Matamoros a principios de este año podrían replicarse en otras partes del país, advirtió Ricardo Castro, de la empresa de picapleitos Baker McKenzie que defiende a la patronal.

Según Castro, la inexistencia de sindicatos suficientemente domesticados abre las puertas a que organizaciones “hostiles” tengan la iniciativa de crear su propio sindicato.

“Hay algunos focos rojos donde la relación no es la mejor, por ejemplo en Sonora, Tamaulipas, en el sur del país, hay brotes sindicales donde es probable que haya una situación parecida”, alertó el picapleitos que defiende a varias de las empresas que sufrieron las huelgas de Matamoros.

“También podría afectar a aquellas empresas que ni siquiera tengan presencia sindical”, advirtió.

Castro estima que hay más de 550.000 convenios colectivos en todo México y que el 70 por ciento de ellos no está supervisado por un sindicato suficientemente corrupto.

El artículo 923 de la Ley Federal del Trabajo se modificó para que ahora la autoridad pueda impedir una huelga si existe un convenio registrado.

Además, también tiene que admitir la huelga cuando el convenio no se haya revisado por lo menos en los últimos cuatro años.

La reforma laboral aprobada este año también señala que la dirección de un sindicato puede estar conformado por trabajadores extranjeros, cuando anteriormente eso estaba prohibido.

“Ahora lo permite la reforma y permite que tengan personalidad jurídica. Antes operaban a través de sindicatos disidentes, pero ahora tienen la posibilidad de actuar”, advirtió.

A principios de este año Matamoros sufrió huelgas porque los trabajadores de 48 empresas afiliadas al Sindicato de Jornaleros y Obreros Industriales y de la Industria Maquiladora (SJOIIM) se pusieron en huelga para exigir un incremento salarial de 20 por ciento y un bono de 32.000 pesos, movimiento que fue llamado 20/32.

El movimiento 20/32 surgió cuando los trabajadores en Matamoros denunciaron que las empresas eliminaron prestaciones debido al aumento del salario mínimo en la frontera norte, que pasó de 88 a 176.72 pesos. El Presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, ordenó el aumento a inicios de año.

Finalmente, el 10 de febrero de este año el SJOIIM informó que llegaron a un acuerdo con las 48 empresas en Matamoros, al conseguir un arreglo con cada una de ellas.

La industria automotriz fue una de las más afectadas por las huelgas de Matamoros. Automotive News México publicó el pasado 26 de febrero que las empresas de recambios afiliadas al SJOIIM perdieron 50 millones de dólares por las huelgas que sufrieron a causa del movimiento 20/32, de acuerdo con estimaciones de los picapleitos.

La ‘huelga salvaje’ de los ferroviarios franceses es todo un síntoma de la crisis

Como cabía esperar, la huelga de finales de octubre de los ferroviarios franceses ha pasado desapercibida pero sólo tres de cada diez trenes entre París y el oeste de Francia pudieron circular.

200 trabajadores ferroviarios del centro de mantenimiento del AVE de Chatillon pararon espontáneamente, fuera del marco legal de la notificación obligatoria y bloquearon las vías del tren.

El origen de la huelga fue la conclusión del convenio colectivo, que se remonta a varios años atrás y que proporcionó a los trabajadores ferroviarios diez días adicionales de descanso que ahora la empresa quiere eliminar.

La situación en Francia no es tan diferente de la de Ecuador o Chile y las movilizaciones de los “chalecos amarillos” durante un año así lo expresan.

Lo más serio es que a medida que la crisis del capitalismo se exaspera, los sindicatos sólo dan pasos hacia atrás, algo que tampoco sorprende porque en las últimas décadas se han convertido en una parte del control sobre los trabajadores de las grandes empresas.

Los sindicatos ya no son lo que eran. No cumplen su papel de detonante de las reivindicaciones obreras y, lejos de organizar, su objetivo es el contrario. No hay más que ver que las movilizaciones obreras más importantes estallan en nuevos sectores económicos en los que no han conseguido asentarse, o bien con poblaciones obreras precarias o emigrantes.

No cabe duda tampoco de que las huelgas de los ferroviarios llevan agua al molino del gobierno, que pretende desguazar la SNCF, la empresa pública ferroviaria. Tendrá que venderla a precio de saldo porque las empresas privadas pretenderán apretar aun más el dogal de la explotación, subcontratar, bajar los salarios, precarizar el empleo y aumentar la jornada de trabajo.

En todo el mundo la crisis bancaria, la burbuja financiera y el colapso industrial no han hecho más que empezar. La SNCF es una empresa “al borde de la explosión social”, dice la prensa francesa.

El 5 de diciembre han convocado una huelga ferroviaria y el dirigente de los ferroviarios de la CGT, Jean Pierre Farandou, dice que es “reconducible”.

Salarios bajos + alquileres abusivos = desahucios a mansalva

Los desahucios no son característicos de uno u otro país, sino del capitalismo. Tampoco son un fenómeno reciente, sino que los trabajadores llevan luchando por la vivienda tanto tiempo como por la jornada de ocho horas.

El capitalismo es sinónimo de salarios bajos y alquileres altos, por lo cual los países capitalistas nunca han resuelto la falta de vivienda; a lo máximo han logrado paliarla gracias a los programas públicos de alojamiento y, en la mdida en que los recortes los han devorado, el derecho a la vivienda sale de nuevo al primer plano.

El lunes la Fundación francesa Abbé Pierre (FAP) publicó su barómetro anual de desahucios, que el año pasado alcanzaron la cifra récord de 15.993. Han aumentado un 2,9 por ciento en un año y en diez años 295.000 hombres, mujeres y niños, el equivalente a una ciudad grande, han sido lanzados a la calle a la fuerza.

La Fundación ha advertido que las cifras pueden ser dos o tres veces superiores porque la mayor parte de los inquilinos abandonan su vivienda antes de que llegue la policía.

El 95 por ciento de los desahucios es por impago. Según la Fundación, el año pasado 1,9 millones de hogares tuvieron dificultades para pagar el alquiler y los gastos. “Muchos factores explican el aumento de los desalojos, pero el principal es la creciente precariedad de los hogares”, dijo Marie Rothhahn, una portavoz de la FAP.

El mercado de la vivienda no está regulado y el gobierno ha recortado los presupuestos en dos de los pilares más frágiles de la vivienda: la asistencia personalizada para la vivienda (APL) y la vivienda de bajo costo.

En un país capitalista el derecho a la vivienda es papel mojado; el único derecho que existe es el derecho a la propiedad y a especular con ella. De ahí que en Francia el paisaje de las grandes ciudades sea como en Estados Unidos: las personas tumbadas en las calles encima de los cartones.

Con el cambio de estación, dice la Fundación Abbé Pierre, el invierno se presenta dramático. Es muy posible que dentro de poco el problema no sean las personas que duermen bajo los puentes sino que empiecen a aparecer cadáveres congelados de frío.

No nos extraña que surjan movimientos, como los “chalecos amarillos”, que lleven un año entero prendiendo fuego a lo que encuentran a su paso. Lo extraño es que sean tan comedidos.

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