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Cuatro trabajadores franceses acusados de ‘banda organizada’ por participar en una huelga

Cuatro trabajadores de la red eléctrica francesa pueden ser encarcelados próximamente por participar en la huelga del sector en el norte de Francia para reclamar subidas salariales. Los trabajadores fueron detenidos a principios de este mes y permanecieron durante cuatro días en las mazmorras de la Dirección General de Seguridad Interior (DGSI), el servicio secreto francés.

Además del despido, los trabajadores pueden acabar en la cárcel, acusados de sabotaje y de formar una “banda organizada”. El juicio se celebrará en febrero ante un tribunal penal. Los trabajadores pueden ser condenados hasta 15 años de cárcel.

Entre el 15 de junio y el 22 de julio, durante cinco semanas, los trabajadores de la red eléctrica participaron en una larga huelga, en la sabotearon 17 veces la comunicación entre la red local del norte y la red general.

En Francia los trabajadores del sector eléctrico realizan este tipo de sabotajes a menudo durante las huelgas.

El 26 de julio la empresa presentó una denuncia contra los trabajadores. Tres días después, la fiscalía de París abrió una investigación y confió el caso a la DGSI, otra decisión sorprendente, ya que los huelguistas suelen pasar sólo unas horas en una comisaría de policía.

El Prefecto de Policía de París ha asegurado a los sindicatos que en lo sucesivo los sabotajes a la red eléctrica serán tratados de esta manera. En Francia el control de la red eléctrica ha pasado a depender del servicio secreto, por el temor a una sabotaje ruso.

La CGT ha publicado un comunicado en el que denuncia “los servicios antiterroristas utilizados para silenciar las reivindicaciones salariales” y ha convocado una huelga hoy para protestar por la represión laboral.

Tres sindicatos británicos suspenden las huelgas por la muerte de la reina

Tres sindicatos británicos que representan a los trabajadores de correos y del transporte han suspendido sus huelgas tras la muerte de la reina Isabel II. Se ha anulado la convocatoria de huelga para el viernes en Royal Mail por parte del Sindicato de Trabajadores de la Comunicación. El poderoso Sindicato Nacional de Trabajadores Ferroviarios, Marítimos y del Transporte dijo que había suspendido sus huelgas previstas para los días 15 y 17 de septiembre.

“Expresamos nuestras más profundas condolencias a su familia, amigos y país”, dijo el sindicato en un comunicado. Por último, la Asociación de Personal Asalariado del Transporte también ha cancelado sus huelgas previstas en septiembre y “respetará el periodo de luto público”.

En las últimas semanas, Gran Bretaña ha sido testigo de una oleada de huelgas en diversos sectores, ya que los trabajadores exigen mejoras salariales y condiciones para contrarrestar la creciente inflación, que supera el 10 por cien y podría llegar a más del 13 por cien en octubre. En agosto, hubo huelgas en correos, el puerto de Felixstowe, los ferrocarriles y el metro de Londres. Se trata de las mayores huelgas de las últimas décadas.

Para hacer frente a la subida de los precios de la energía, la Primera Ministra Liz Truss anunció un enorme paquete de subvenciones. Las facturas del hogar medio tendrán un tope de 2.500 libras al año, un ahorro de 1.000 libras al año sobre lo que habrían pagado sin la intervención del gobierno.

Las empresas y las instituciones públicas, como las escuelas, recibirán una subvención equivalente durante seis meses. Las medidas de apoyo, que también incluyen una supresión temporal de los impuestos verdes sobre la energía, costarán decenas de miles de millones de libras, pero la cifra se ha retrasado hasta una declaración presupuestaria a finales de este mes. Podría superar los 100.000 millones de libras.

Nueva jornada de huelgas y movilizaciones de los trabajadores británicos

El descontento obrero continúa. Ayer los trabajadores ferroviarios británicos organizaron una nueva jornada de paros y movilizaciones para exigir un aumento salarial acorde con la explosión del coste de la vida.

Tras una primera huelga de trabajadores ferroviarios el jueves y una huelga en el metro de Londres el viernes, los transportes británicos se vieron afectados ayer por una tercera jornada consecutiva de huelgas, la sexta del verano, en la que sólo circuló un tren de cada cinco.

Rail, Maritime and Transport (RMT), Transport Salaried Staffs Association (TSSA) y Unite, los sindicatos que respaldan las movilizaciones, exigen un aumento salarial que se ajuste al aumento del coste de la vida, porque los salarios reales británicos bajaron un 3 por cien en junio debido a la inflación.

Pero las negociaciones con la multitud de operadores ferroviarios privados del sector se han estancado hasta ahora. El ministro de Transportes, Grant Shapps, que ha sido acusado de bloquear la situación, ha acusado a los sindicatos de negarse a aceptar las reformas para modernizar los ferrocarriles y el viernes amenazó con forzar la situación.

La huelga de ayer, en la que según la BBC participaron más de 45.000 ferroviarios, interrumpió los desplazamientos de los turistas, los aficionados al fútbol que trataron de desplazarse para ver los partidos y los asistentes a los festivales. “Viaja hoy sólo si es absolutamente necesario”, ha pedido Network Rail, la empresa privada propietaria de la antigua red de British Railways.

El transporte ferroviario no es el único sector afectado por los paros masivos. También las oficinas de correos y los puertos británicos se han visto afectados por las huelgas de las últimas semanas.

Denis Macshane, antiguo ministro de Asuntos Europeos de Tony Blair, declaró “hay que remontarse a los años setenta” para ver una huelga de esta magnitud. El contexto es en parte comparable, ya que es el alto nivel de inflación, del 10 por cien en julio en un año, está en el origen del descontento de los trabajadores.

Se espera que los precios sigan subiendo, hasta alcanzar el 13 por cien en octubre -el nivel más alto de los países del G7-, debido principalmente al aumento de los precios de la energía. El 1 de octubre las facturas de gas y electricidad pasarán de 1.971 libras a 3.300 libras (3.887 euros) al año, tras una subida espectacular en abril del 54 por cien.

Hoy los estibadores del puerto de Felixstowe, en el este de Inglaterra, el mayor puerto de mercancías del país, también iniciarán una huelga de ocho días, que amenaza con paralizar gran parte del tráfico de mercancías.

En el ámbito ferroviario, esta mañana la huelga ha afectado al tráfico ferroviario. Mick Lynch, secretario general del sindicato RMT, ha dicho que los huelguistas contaban con el apoyo de la población, diciendo que estaban “justo detrás de nosotros”.

“Creo que los ciudadanos británicos están hartos de ser estafados por este gobierno y por las empresas británicas, con empresas como BP y British Gas que obtienen enormes beneficios mientras la gente lucha por ganarse la vida”, declaró ayer.

En ausencia de un acuerdo salarial, dijo que la perspectiva de nuevas huelgas era “muy probable”.

Los despidos masivos no son ningún crimen

El 17 de marzo de este año la empresa británica P&O Ferries, que transita por el Canal de la Mancha, despidió a 800 marinos de la noche a la mañana y los sustituyó por trabajadores subcontratados a los que les pagaba muy por debajo del salario mínimo de Reino Unido, a pesar de que la empresa matriz, DP World, está obteniendo beneficios máximos.

El anuncio de los despidos sonó como una tormenta social en el tráfico del Canal de la Mancha. El sindicato que representa a los marinos, Nautilus International, denunció los hechos como delito, una pretensión que ha sido rechazada.

“Tras una completa y sólida investigación penal sobre las circunstancias que rodean a los empleados despedidos por P&O Ferries, hemos llegado a la conclusión de que no presentaremos cargos penales”, dijo el viernes un portavoz del Servicio de Insolvencia, una institución pública se encarga de perseguir a los infractores en nombre del Departamento de Empresas.

Mark Dickinson, secretario general del sindicato dijo que la decisión de no presentar cargos penales contra P&O era “profundamente decepcionante”. El rechazo “será recibido con frustración y rabia por los 786 marinos y sus familias que han sido tan cruelmente rechazados por P&O Ferries”.

Un portavoz del gobierno también lamentó la decisión, diciendo que “dado su muy mal comportamiento, es muy decepcionante que la empresa no se enfrente a cargos penales”. Todavía está en marcha una investigación civil.

La empresa P&O Ferries se ha justificado con la pandemia, que colapsó los viajes internacionales. Aseguró que estaba perdiendo 100 millones de libras al año. Se esperaba que la sustitución de 800 de los 3.000 trabajadores por emigrantes colombianos y trabajadores temporales redujera la factura salarial a la mitad.

El anuncio fue muy mal recibido y provocó importantes interrupciones en el transporte a través del Canal de la Mancha. Las autoridades británicas retuvieron dos de los buques de la empresa por «deficiencias» y ocho buques fueron inspeccionados en el marco de un enfrentamiento con el gobierno de Boris Johnson.

El patrón de P&O Ferries, Peter Hebblethwaite, y el de su empresa matriz han sido citados para dar explicaciones ante una comisión parlamentaria.

Oleada de huelgas obreras en Reino Unido contra la carestía de la vida

Las mayores huelgas en décadas continúan en los Ferrocarriles Británicos y el puerto de Felixstowe, el mayor puerto británico de mercancías, exigiendo aumentos salariales. Al igual que Reino Unido, varios países europeos se han enfrentado a huelgas este verano, especialmente en el sector aéreo.

En Reino Unido la inflación superó el 10 por cien interanual en julio y podría superar el 13 por cien en octubre. La inflación no ha dejado de aumentar, lo que ha enfurecido a los trabajadores británicos, que ven cómo su poder adquisitivo disminuye a medida que los precios suben.

El poder adquisitivo está siendo devorado por las subidas de precios a una velocidad récord, lo que “demuestra la necesidad vital […] de defender el valor del salario de los trabajadores”, dijo Sharon Graham, secretaria general de Unite, uno de los mayores sindicatos del país, en un comunicado.

La movilización es masiva en un país que vive sus mayores huelgas desde hace décadas. Las huelgas podrían prolongarse más allá del verano y extenderse también a los trabajadores de educación y sanidad, donde los sindicatos han denunciado ofertas salariales miserables del 4 por cien.

Esta semana comenzó una nueva salva, exigiendo, como siempre, mejores salarios. La huelga masiva afecta a muchos sectores, entre ellos el de los ferrocarriles británicos, donde decenas de miles de trabajadores están convocados al paro el jueves y el sábado por los sindicatos RMT, TSSA y Unite, en la última entrega de la mayor huelga en 30 años en el sector, que comenzó a finales de junio. Con las vacaciones escolares a la vuelta de la esquina, Network Rail, el operador estatal de la red, ha advertido que sólo uno de cada cinco trenes funcionará, instando a los británicos a viajar sólo si es absolutamente necesario.

El viernes toda la red de transportes de Londres estuvo paralizada y permanecerá bloqueada durante todo el fin de semana. Los trabajadores ferroviarios prosiguen su huelga porque las negociaciones con la multitud de operadores privados del sector han llegado a un punto muerto. También han rechazado una oferta salarial de Network Rail, al que acusan de estar condicionado por los despidos a gran escala. Los sindicatos señalan al ministro de Transportes, Grant Shapps, que se ha negado a participar directamente en las negociaciones, por no haber dado a las empresas un poder suficiente de negociación.

En tierra y en mar también. El domingo serán los estibadores del puerto de Felixstowe (este de Inglaterra) -el mayor para el transporte de mercancías del país- quienes inicien una huelga de ocho días, que amenaza con paralizar gran parte del tráfico de mercancías del país.

Otros sectores afectados por la huelga son los trabajadores de correos. Más de 115.000 han planeado cuatro días de paros entre finales de agosto y principios de septiembre, encabezados por el sindicato del sector CWU, y unos 40.000 trabajadores del operador de telecomunicaciones BT continuarán su primera huelga en 35 años. También se han previsto o se han llevado a cabo acciones en los almacenes de Amazon, entre los abogados penalistas y entre los trabajadores de la limpieza.

Algunas empresas británicas han optado por aumentar los salarios para evitar las huelgas. Los trabajadores de una empresa de repostaje del aeropuerto de Heathrow amenazaron con interrumpir el tráfico y finalmente la patronal aceptó la subida de los salarios. Del mismo modo, el personal de tierra de British Airways, que exigía al menos el restablecimiento de los salarios recortados en un 10 por cien durante la pandemia, acordó un aumento salarial del 13 por cien y también suspendió la huelga.

El bajo nivel salarial no es la única queja de los huelguistas. Los sindicatos también culpan al gobierno por haber cambiado recientemente la ley para poder recurrir a trabajadores temporales para sustituir a los huelguistas. Los famosos almacenes de lujo londinenses Harrods han sido la primera empresa que ha amenazado a su personal con recurrir a la ley, mientras que algunos trabajadores están votando actualmente si hacen huelga.

Reino Unido no es el único país de Europa que se enfrenta a huelgas masivas. También en Francia, el comienzo del verano estuvo marcado por los movimientos sociales a favor de la subida de los salarios, especialmente entre los trabajadores de la SNCF, que finalmente obtuvieron un aumento salarial del 3,7 por cien para los trabajadores con menos ingresos, y del 2,2 por cien para los directivos.

Lo mismo ocurre con los trabajadores de Aéroports de París, que levantaron su preaviso de huelga a principios de julio tras obtener un aumento salarial del 3 por cien, así como una indemnización para cubrir la pérdida de salario causada por las medidas puestas en marcha durante la pandemia. Además, hay aumentos salariales para los nuevos ingresos en determinadas categorías profesionales, como los bomberos. En total, esto representa un aumento salarial de alrededor del 6 por cien.

El sector del transporte aéreo se vio especialmente afectado por las huelgas. Es el caso de la compañía alemana Lufthansa, cuyos pilotos votaron casi por unanimidad (97,6 por cien) a finales de julio a favor de una huelga para insistir en sus reivindicaciones, en particular un aumento salarial del 5,5 por cien.

Ola de huelgas en Europa contra el aumento del coste de la vida

No sólo es en Ecuador. En casi toda Europa también ha comenzado una ola de huelgas. Los trabajadores exigen aumentos de los salarios frente a la inflación galopante y el aumento del coste de la vida.

La situación es especialmente espectacular en Reino Unido, que vive esta semana su mayor huelga ferroviaria en 30 años. Además, hay otras huelgas previstas o en discusión entre los trabajadores de los aeropuertos, los abogados, los profesores, los trabajadores de correos y los de la sanidad.

El gobierno quiere cambiar la ley para legalizar a los esquiroles: sustituir a los trabajadores que participen en las huelgas con otros temporales y reducir lo que considera como un impacto desproporcionado de las huelgas.

El transporte aéreo se ve especialmente afectado por las huelgas. En aerolíneas como Ryanair, Brussels Airlines o Easyjet, se han producido varias convocatorias de huelga a principios de verano en España, Italia y Portugal. El aeropuerto de Bruselas-Zavantem se vio obligado a cancelar todos sus vuelos a principios de semana tras una movilización nacional de los sindicatos belgas.

El jueves comenzó la primera jornada de huelga en el sector del metal en Bizkaia, con 52.000 trabajadores reclamando subidas salariales.

En Francia todos los sectores se ven afectados por huelgas, ya sea en la SNCF, el equivalente de Renfe, cuyos sindicatos preparan una huelga general el 6 de julio, o en la RATP (líneas de autobuses) o TotalEnergies el viernes. El aeropuerto de Roissy-Charles-de-Gaulle ya sufrió huelgas el 9 de junio, y las tiendas de Marionnaud el 24 de mayo.

La aceleración de la inflación, que debería alcanzar el 6,8 por cien en septiembre, se deja sentir en los bolsillos de los trabajadores, primero en los precios de la energía y ahora en los estantes de los supermercados. El aumento del coste de la vida empuja a los trabajadores a aumentar la presión sobre sus patronos. La falta de mano de obra en algunos sectores refuerza la fuerte posición de los trabajadores.

Los manifestantes del Primero de Mayo se enfrentan a la policía en París

En París la manifestación del Primero de Mayo congregó a 50.000 manifestantes y se produjeron constantes enfrentamientos con la policía, que lanzó gases lacrimógenos.

Las primeras escaramuzas se produjeron pocos minutos después de la salida del cortejo, que partió poco después de las 14.30 horas de la Plaza de la República hacia la Plaza de la Nación.

Las reivindicaciones más coreadas fueron el aumento de los salarios, el mantenimiento de los servicios públicos y de la protección social.

A lo largo del bulevar Voltaire se destruyeron muchos escaparates, entre ellos los de un restaurante McDonald’s, sucursales bancarias, agencias inmobiliarias, compañías de seguros y una tienda de productos ecológicos. Se rompió un coche y se produjeron incendios, uno de ellos alimentado por tablones de madera.

Un bombero que intentaba apagar un incendio de palés fue atacado por una mujer. El bombero sostenía su manguera de agua hacia el incendio en la calle Alejandro Dumas cuando una manifestante se le acercó para impedirle apagar el fuego antes de golpearle dos veces con la mano en el casco.

Un cordón de antidisturbios bloqueó el paso de los manifestantes en el Bulevar Voltaire y a la llegada a la Plaza de la Nación, destino final de la manifestación, se produjeron nuevos enfrentamientos con la policía, con nuevos lanzamientos de gases lacrimógenos.

En Rennes cientos de manifestantes se enfrentaron durante dos horas con la policía, que utilizó gases lacrimógenos y un cañón de agua. Los manifestantes prendieron fuego a los cubos de basura.

También se produjeron daños en Nantes, donde la policía intervino para dispersar a los manifestantes.

La CFDT, que actualmente es el mayor sindicato de Francia, ya no convoca manifestaciones en el Primero de Mayo. “Buscamos movilizaciones más simbólicas que masivas”, dice su secretario general, Laurent Bergese, que desvió la naturaleza histórica de esta jornada de lucha, que pretende sustituir por las reivindicaciones climáticas.

Los trabajadores griegos de sanidad llevan 17 días de movilizaciones contra la vacunación obligatoria

En Grecia han sido suspendidos de empleo y sueldo 7.500 trabajadores de la sanidad por no vacunarse. Desde hace 17 días han organizado protestas continuas en lo que constituye la oposición más consistente y sostenida a las restricciones impuestas por el gobierno griego. Cinco de ellos se han declarado en huelga de hambre.

“No necesitamos pasaportes de vacunas para ser libres”, dijo ayer Zoe Vagiopulu, uno de los suspendidos ante una multitud de manifestantes en Atenas. Vagiopoulou pronunció un discurso ante el Parlamento que ha conmocionado a las redes sociales griegas.

“Llevamos 17 días en huelga de hambre por el derecho al trabajo. El trabajo es un derecho que nadie nos puede negar. Somos 7.500 familias [refiriéndose al número de sanitarios que permanecen despedidos] fuera del sistema sanitario público, al que contribuyeron nuestros padres y abuelos pero del que estamos excluidos por decisiones permanentes que vulneran la ley y el orden constitucional” (*).

Vagiopulu es uno de los cinco trabajadores de sanidad griegos que se pusieron en huelga de hambre el 21 de marzo para protestar contra su suspensión y las restricciones relacionadas con la pandemia. El Ministerio de Sanidad griego ha suspendido a todos los trabajadores que no recibieron una dosis de refuerzo antes del 31 de marzo.

En una entrevista, Argyri Kagia, un radiólogo despedido de su hospital en Atenas desde el 1 de setiembre del año pasado por negarse a vacunar, habló sobre la huelga de hambre y las protestas. Desde el inicio de la huelga de hambre, dijo Kagia, los trabajadores suspendidos han establecido una presencia permanente frente al Ministerio de Sanidad griego “todos los días y todas las noches por turnos”. También se están organizando protestas y marchas “hacia varios ministerios y organismos públicos”.

La huelga de hambre representa una fase nueva y sin precedentes de las protestas contra las imposiciones y restricciones relacionadas con la pandemia. Tal vez el equivalente más cercano sea la huelga de hambre iniciada en septiembre del año pasado en Niza (Francia) por dos trabajadores del hospital -Christophe Nait, celador de la sala de urgencias, y Thierry Paysant, oficial de seguridad contra incendios- para protestar contra la vacunación obligatoria en Francia.

Nait y Paysant pusieron fin a su huelga en octubre de 2021.

Los que no se vacunan contra los que no se quieren vacunar

El 30 de marzo, durante una marcha hacia el Parlamento griego, los antidisturbios dispararon gases lacrimógenos contra los manifestantes, incluidos los cinco huelguistas de hambre en silla de ruedas, uno de los cuales resultó herido.

El incidente fue filmado y difundido en las redes sociales griegas.

A diferencia de los trabajadores de la sanidad, en Grecia los policías están exentos de la vacunación obligatoria.

Los antidisturbios escoltaron al ministro de Sanidad griego, Thanos Plevris, conocido por sus vínculos con los fascistas, durante una visita el 4 de abril al hospital de Thriasio, cerca de Atenas.

El silencio de los medios de comunicación

Los principales medios de comunicación de Grecia no han informado de la huelga de hambre de los trabajadores. Desde el inicio de la pandemia en 2020 han recibido 40 millones de euros en subvenciones públicas para sostener el discurso y las restricciones impuestas por el gobierno con el pretexto de la pandemia.

El gobierno griego se ha abstenido de despedir a los trabajadores formalmente, aunque les ha amenazado con ello. El 30 de marzo se prorrogó la suspensión laboral de los trabajadores sanitarios no vacunados hasta el 31 de diciembre, gracias a las protestas y movilizaciones.

Sin embargo, los trabajadores no cobran salario, ni seguro de desempleo, ni cotizan para su pensión. La mayoría sobrevive gracias a la solidaridad y la ayuda de familiares y amigos.

A la cabeza de las restricciones, los pasaportes y las vacunas

Después de Austria, Grecia ha sido el segundo país europeo en imponer la vacunación obligatoriamente a determinados segmentos de la población, exigiendo a cualquier persona de 60 años o más que se vacune antes del 15 de enero o se enfrente a una multa mensual de 100 euros, una suma importante en Grecia, donde la pensión media mensual es de 722 euros.

Sin embargo, el Ministerio de Sanidad griego reveló que la imposición de la multa se suspendería a partir del 15 de abril y que la medida se volvería a revisar en septiembre.

El gobierno griego también anunció que las segundas dosis de refuerzo, utilizando únicamente vacunas de ARNm (Pfizer y Moderna), estarían disponibles para los ancianos a partir del 7 de abril.

La disponibilidad de la segunda dosis de la vacuna de refuerzo se extenderá a la población general en septiembre.

La multa mensual no ha convencido a la mayoría de los ancianos no vacunados para que se vacunen, ni siquiera para que paguen la multa. De hecho, se calcula que unos 500.000 ancianos siguen sin vacunarse o no han recibido un refuerzo, y sólo el 14 por cien de los multados han pagado la multa.

Los pasaportes de vacunación, junto con las mascarillas, siguen siendo necesarios en Grecia para acceder a muchos lugares públicos y privados, como restaurantes y la mayoría de los comercios, a pesar de que la fecha de caducidad inicial de los pasaportes es el 31 de marzo.

La mayoría de los demás países europeos han levantado estas medidas.

Aunque el gobierno ha insinuado que la exigencia del pasaporte podría levantarse después de la Pascua griega ortodoxa (24 de abril), los funcionarios del gobierno no han especificado una fecha exacta.

Grecia fue el primer país que propuso oficialmente la introducción de pasaportes digitales para vacunas en toda la Unión Europea, y la ampliación de estos pasaportes para incluir la dosis de refuerzo.

Hasta hace poco, Grecia era el único miembro de la Unión Europea que aplicaba un periodo de validez más corto para sus pasaportes vacunales: siete meses para los vacunados y tres meses para los ya infectados con “covid”, en lugar de nueve y seis meses, respectivamente, en el resto de la Unión Europea.

La presión de la Unión Europea llevó al gobierno griego a equiparar la validez de sus pasaportes con la de la Unión Europea a partir del 2 de abril.

A pesar de las restricciones, Grecia ocupa el primer lugar en número de “casos” y muertes atribuidas al “covid”, y el gobierno acusa del exceso de mortalidad al “segmento de personas no vacunadas en los grupos de edad más avanzada”. Otros, sin embargo, tienen una explicación más solvente. Destacan el mal estado de los hospitales públicos griegos como un factor importante. El hacinamiento en los hospitales no se debe al “covid”. Hay un periodo de espera para la cirugía rutinaria y las citas médicas de rutina, las pruebas y la quimioterapia.

Cada invierno, la congestión hospitalaria debida a la gripe estacional se convierte en un tema candente en los medios de comunicación griegos. El sistema sanitario griego se desarrolló con los hospitales en el centro. El médico de familia apenas existe como institución, mientras que las clínicas médicas regionales y locales carecen de personal y están mal equipadas.

Como consecuencia, la gente va al hospital por cualquier motivo, incluso por un simple resfriado, y los hospitales de guardia están saturados. No tienen suficientes instalaciones para tratar a tantos pacientes, y falta personal formado y competente que pueda tomar medidas para mitigar la propagación de las infecciones hospitalarias.

En muchos casos, los equipos médicos de los hospitales públicos no se han sustituido desde que se compraron en 2004, en vísperas de los Juegos Olímpicos de Atenas de ese año. La mayoría de estos equipos ya no son fiables y muchos están obsoletos.

Las medidas de austeridad, que han llevado a profundos recortes en el gasto de la sanidad pública durante la última década, son las culpables. No ha habido nuevas contrataciones en el sistema de salud pública desde 2016 -la primera contratación de este tipo en nueve años-, mientras que el personal médico que se ha jubilado en los últimos años no ha sido sustituido.

Los hospitales griegos no pueden satisfacer las necesidades de la población del país. No tienen suficiente personal y el existente está sobrecargado de trabajo.

Kagia dijo que, aunque un “porcentaje relativamente pequeño” de trabajadores sanitarios no vacunados inicialmente había “sucumbido” y regresado al trabajo, la mayoría no lo había hecho.

También señaló que los trabajadores sanitarios no vacunados que han sido suspendidos de sus funciones no han sido sustituidos, a pesar de las promesas del gobierno en sentido contrario, lo que supone una presión adicional para el sistema sanitario.

Esta presión se achaca a los no vacunados y se utiliza para justificar la continuación de las restricciones.

Según Kagia, los trabajadores no vacunados no sólo luchan por recuperar sus puestos de trabajo. También exigen el fin de la vacunación obligatoria y la preservación de la libertad de expresión.

Un número creciente de trabajadores médicos no vacunados se ha dado cuenta de que, aparte de su situación personal, hay una razón adicional para protestar: la preservación del derecho de todo individuo a conservar su integridad corporal y a hacer lo que crea que es mejor para sí mismo.

(*) https://www.pronews.gr/ygeia/ygeionomikos-se-apergia-peinas-eimaste-kai-tha-eimaste-eleytheroi-den-ypoxoroume-akomi-kai-ean-pethanoume/

Se extienden a Europa las caravanas de protesta de los camioneros canadienses contra la vacunación obligatoria

Por primera vez la policía canadiense ha amenazado con reprimir a los camioneros contrarios a las restricciones sanitarias, una de las más imortantes luchas que se mantiene desde finales de enero.

La protesta de los camioneros se ha extendido a Nueva Zelanda, donde los vehículos bloquean los accesos al Parlamento de Wellington desde hace tres días. Esta madrugada se han producido enfrentamientos entre manifestantes y policías y más de 120 personas fueron detenidas.

También se ha extendido a Europa, donde se prepara una marcha hacia París que ha sido prohibida por la policía. Las caravanas tienen previsto llegar a la capital francesa el viernes por la noche y algunos piden una “convergencia europea” en Bruselas para el lunes de la semana que viene.

La policía canadiense ha detenido a 23 manifestantes desde el inicio del movimiento. El martes advirtió “que cualquiera que bloquee las calles o ayude a otros a bloquearlas puede ser perseguido” y “es susceptible de ser detenido”. También amenaza con incautar vehículos.

“Los bloqueos, las manifestaciones ilegales son inaceptables” y tienen “un impacto negativo en nuestras empresas, en nuestros fabricantes”, dijo el primer ministro, Justin Trudeau, a los diputados.

En Europa algunas caravanas partieron el miércoles de Niza (sureste), Bayona (suroeste) y Perpiñán (sur). “Se pondrá en marcha un dispositivo específico (…) para evitar los bloqueos de las carreteras y para acusar y detener a quienes infrinjan la prohibición”, advirtió la policía de París, que dijo haber dado “instrucciones firmes”.

En Nueva Zelanda la policía intervino para dispersar la manifestación y, en particular, para desmantelar el campamento improvisado instalado cerca del Parlamento. Cientos de autocaravanas y camiones bloqueaban los accesos al Parlamento; la mayoría se marchó al cabo de 24 horas, pero un grupo central se quedó, decidido a permanecer allí “todo el tiempo que sea necesario”.

El gobierno ha cerrado el Parlamento y sus accesos, algo insólito, para evitar que los manifestantes reciban refuerzos.

En las calles de Ottawa el ambiente sigue siendo de protesta y celebración. “No nos vamos a ninguna parte”, dijo John Deelstra, que ha estado allí desde el primer día de la movilización, al volante de su camión, envuelto en carteles.

Un poco más adelante, Lloyd Brubacher, un camionero de Ontario, dijo que “lucharía hasta el final, sin importar el resultado”. “Al menos sé que estoy haciendo mi parte, eso es todo lo que puedo hacer… no importa el tiempo que me lleve.

Unos 400 camiones pesados siguen estacionados en la colina del Parlamento y justo bajo el despacho de Trudeau, sin intención de irse.

Pero además de las calles de la capital, los camioneros quieren paralizar algunas rutas comerciales esenciales. El lunes el bloqueo del puente Ambassador, en la frontera con Estados Unidos, fue el paso decisivo que ha desatado la caja de los truenos.

El puente colgante, que une Ontario con Detroit en Estados Unidos, es crucial para la industria del automóvil, pero también para los hospitales estadounidenses que emplean a muchas enfermeras canadienses.

“El bloqueo pone en riesgo las cadenas de suministro, la industria del automóvil, porque este puente es un conducto clave”, dijo la portavoz de la Casa Blanca, Jen Psaki. Casi 2,5 millones de camiones utilizan el puente Ambassador cada año. Más de la cuarta parte de las mercancías exportadas entre Estados Unidos y Canadá pasan por él.

Los manifestantes están “infringiendo la ley”, condenó el ministro de Seguridad Pública, Marco Mendicino, diciendo que estaba preparado para enviar refuerzos a la frontera en respuesta a la petición de ayuda del alcalde de Windsor, la ciudad canadiense fronteriza con Detroit.

Amazon: más allá de la competencia está la guerra económica

Con la pandemia Amazon ha incrementado su facturación más de un 30 por ciento, hasta casi 400.000 millones de dólares. La multinacional ha logrado un éxito económico en medio de acusaciones constantes de explotación salvaje de sus trabajadores.

Una de las últimas noticias laborales aseguraba que los repartidores se ven obligados a utilizar botellas para orinar y bolsas para defecar, debido a las presiones para cumplir los ritmos de trabajo.

La multinacional utilizó a los propios trabajadores y posiblemente a bots para inundar las redes sociales con comentarios en los que se explicaba que la típica noticia era falsa. Las condiciones de trabajo en Amazon son excelentes.

Estamos en una nueva era de la información. Lo mismo que la pandemia, Amazon es un ejemplo de guerra cognitiva. Dice una cosa y hace la contraria. En medio de una explotación salvaje, lleva a cabo grandes campañas publicitarias sobre el impecable trato hacia sus trabajadores.

La filtración fue un fallo en el control de la información por parte de la multinacional, que tiene una política de imagen para censurar las noticias en su mismo origen. Como cualquier otra multinacional, Amazon dispone de un departamento encargado de silenciar las criticas de los medios de comunicación, tanto con presiones como con sobornos.

También utiliza a los trabajadores, especialmente a los cuadros intermedios, como misioneros de la empresa. En el primer semestre de este año gastó 5,1 millones de dólares para que 120 trabajadores predicaran a favor de sus jefes ante la casta de Washington.

Amazon ha encargado a la famosa Pinkerton, especializada en la represión de huelgas obreras, que espíe a los trabajadores (1). A un directivo que escribió un correo electrónico sobre las condiciones laborales de los trabajadores de un almacén le dieron la opción de dimitir o ser despedido (2).

Al filtrar la información saliente, Amazon consigue una situación de monopolio informativo sobre sí misma, lo que no le impide, sin embargo, tomar la delantera cuando es necesario. Oculta sus defectos y explica que no todos estamos a la altura. No somos capaces entender sus “valores” por una buena razón: “Los dirigentes establecen implacablemente estándares altos que pueden parecer inalcanzables para algunos” (3).

Sin embargo, la verdadera fuerza de Amazon reside en su capacidad para extorsionar a los Estados en los que localiza su red de almacenes, con argumentos que son también conocidos y comunes con otras multinacionales. Promete que creará puestos de trabajo a escala local y que su infraestructura generará empleos indirectos.

Cuando el argumento no convence, amenaza con trasladar sus almacenes a otro país, lo que supone una oleada de despidos que ningún político está dispuesto a asumir. Esta política siempre es eficaz y, además, trae subvenciones.

Cinco parlamentarios estadounidenses han acusado a Amazon de vender marcas falsificadas (4).

En India ha falsificado los resultados de las búsquedas digitales para aumentar las ventas de sus propias marcas. Un estudio de Upstream Commerce reveló que de 857 mercancías ofrecidas por vendedores independientes en el mercado, Amazon fabricaba y vendía el 25 por ciento de las más vendidas.

Pero la guerra de la información funciona así: no hay nadie que se haga eco de estas (y otras) noticias, como las prácticas mafiosas de AT Operalia, una subcontrata de Amazon, en Cantabria (5). Es posible que ni siquiera las consideren como tales noticias.

(1) https://www.vice.com/en/article/5dp3yn/amazon-leaked-reports-expose-spying-warehouse-workers-labor-union-environmental-groups-social-movements
(2) https://www.seattletimes.com/business/amazon-warehouse-jobs-push-workers-to-physical-limit/
(3) https://www.aboutamazon.fr/travailler-chez-amazon/nos-principes-de-leadership
(4) https://www.reuters.com/technology/five-us-lawmakers-accuse-amazon-possibly-lying-congress-following-reuters-report-2021-10-18/
(5) https://abusospatronales.es/casos-de-abusos-patronales/jornadas-interminables-y-represion-antisindical-en-una-subcontrata-de-amazon/

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