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El verano rojo de 1919 en Estados Unidos

A casi un siglo del asesinato de Will Brown a manos de un grupo de racistas blancos, ayer se recordó la ola de violencia clasista y racial que azotó a los Estados Unidos durante el «Verano Rojo» de 1919.

Durante los días 28 y 29 de septiembre la ciudad de Omaha, en Nebraska, en el centro noroeste de Estados Unidos, fue testigo de uno de los mayores horrores de violencia clasista y racial en la historia del país norteamericano.

Después de la Primera Guerra Mundial, la Gran Migración llevó a decenas de miles de afroamericanos a las ciudades industriales del norte, entre las que aparece Omaha, que vio duplicarse su población negra de 4.426 a 10.315 en la primera década del siglo XX.

En todo el mundo la Revolución de Octubre había hecho temblar a la burguesía por vez primera. En Estados Unidos los capitalistas reaccionaron frente al movimiento obrero impulsado el racismo y los linchamientos para combatir a la clase obrera, que era negra.

Los brutales enfrentamientos resultaron en la muerte de dos hombres blancos, el brutal linchamiento de Will Brown, un obrero negro de 40 años, el intento de ahorcamiento del alcalde de la ciudad, Edward Parsons Smith, y el incendio del Tribunal del Condado de Douglas, por parte de varios miles de blancos.

El general Wood y otros culparon de los disturbios a obreros afiliados al sindicato Industrial Workers of the World (Trabajadores Industriales del Mundo), compuesto por anarquistas y marxistas.

Las acusaciones eran falsas. Se enmarcaban dentro del llamado Temor Rojo (Red Scare, en inglés), primer periodo de fuerte reacción burguesa en Estados Unidos que conllevó el asesinato y la persecución de cualquier sospechoso de ideas avanzadas.

Los disturbios se reprodujeron en más de una treintena de ciudades de los Estados Unidos. En la mayoría de los casos, los blancos atacaron a los afroamericanos y, en algunas ciudades, los negros respondieron con fuerza a los ataques, especialmente en Chicago, Washington D. C. y Arkansas, donde se produjo el mayor número de víctimas mortales.

Huelga general en Sudáfrica contra la corrupción y en defensa de las conquistas obreras

El Congreso de los Sindicatos de Sudáfrica (Cosatu) ha convocado hoy una huelga general para denunciar la corrupción y defender las conquistas de los trabajadores.

Habrá manifestaciones en 13 ciudades del país, que incluirán la entrega de memorandos con las reivindicaciones en las sedes de los gobiernos provinciales, los principales bancos y la Cámara de Minas, donde Cosatu exigirá una moratoria a las reducciones de empleos en el sector minero.

En declaraciones previas a la marcha en Durban, capital provincial de Kwazulu Natal, el presidente de la central sindical, Sdumo Dlamini, dijo que la huelga general no tiene nada que ver con pugnas entre facciones, sino con reivindicaciones de la clase obrera.

Los portavoces del sindicato en Ciudad del Cabo han informado de que la manifestación se dirigirá hacia el parlamento y se expresará también frente a oficinas gubernamentales como la de servicios ferroviarios.

En Johannesburgo estaba previsto que los manifestantes se concentraran en la sede de Cosatu en la localidad de Braamfontein y marcharan al centro de la ciudad para protestar frente a la alcaldía, el Departamento de Trabajo, bancos y la Cámara de Minas.

En las protestas participarán representantes de casi una veintena de sindicatos afiliados a Cosatu, entre los que se encuentran los de salud, educación, trabajadores municipales, transporte, minería, enfermeros y policía.

Todos los integrantes del Partido Comunista con cargos en el gobierno sudafricano, incluido los ministros, fueron llamados a unirse a las manifestaciones.

Artículos aparecidos en la prensa local advierten de posibles congestiones de tráfico, avenidas clausuradas y otros inconvenientes debido a esta movilización popular y publican la trayectoria de las manifestaciones en las 13 ciudades donde están previstas.

Convocada una nueva huelga de los trabajadores del metro de Londres

Los conductores de metro que demandan a sus jefes establecer que la jornada laboral sea de cuatro días, han votado para organizar una huelga de 24 horas el próximo 5 de octubre. Millones de viajeros se enfrentan a una enorme interrupción en la red de metro de Londres después de que los conductores del sindicato de Aslef anunciaran la paralización. La huelga podría cerrar toda la red subterránea ya que el sindicato representa a la mayoría de los conductores en el metro.

Aslef afirmó que los jefes del metro habían fracasado en cumplir su acuerdo en dar a los conductores la oportunidad de trabajar solo cuatro días a la semana y reducir sus cantidad de turnos realizados durante el fin de semana. Desde el Metro de Londres – conocido también como London Underground– declararon que estaban comprometidos a asegurar que su personal fuera capaz de mantener un buen equilibrio entre el trabajo y sus vidas personales. Finn Brennan, organizador de Aslef en el Metro de Londres, explicó que el acuerdo entre las dos partes, los conductores y los jefes, llegó de la mano de un acuerdo en 2015 para mejorar la vida personal y la laboral de los trabajadores, pero nunca se implementó.

“Como parte de la solución de la controversia producida por la introducción del servicio de metro nocturno, el Metro de Londres acordó en introducir un mecanismo que permita a los conductores reducir el número de turnos  y nuevas formas de trabajar para disminuir el porcentaje de turnos de fin de semana trabajados en julio de este año, manifiesta Brennan al periódico británico Evening Standard. Desde un principio, el servicio nocturno introducido a mediados de 2014, ha sido motivo de controversia entre los conductores y los jefes de London Underground.

“Se han negado repetidamente a hacer cualquier propuesta detallada para hacerlo. Durante más de 18 meses la gestión ha prevaricado, estancado y retrasado.

“Los plazos han sido repetidamente perdidos y promesas rotas, mientras que nuestras propuestas detalladas para resolver estos problemas han sido ignoradas”, argumenta Brennan en representación de los intereses del sindicato.

“La paciencia de nuestros miembros finalmente se ha agotado y nuestro comité ejecutivo ha anunciado la huelga”, añadió.

http://www.eliberico.com/convocada-una-nueva-huelga-de-metro-de-londres/

Beirut lleva dos días paralizada por la huelga de los maestros

Beirut amaneció hoy paralizada por segundo día consecutivo a causa de la huelga de maestros, profesores y empleados del sector público que exigen el pago inmediato de un aumento salarial.

El Parlamento aprobó una ley para tales efectos, pero a la hora de aplicar la nueva escala salarial, el Gobierno carece de fondos para llevarlo a cabo.

Por este motivo, el Consejo de Ministros convocó a una reunión en aras de encontrar una solución que, a ojos vista, parece insoluble.

Al aumento salarial debía acompañarlo un régimen de impuestos que proporcionaría ingresos por unos 800 millones de dólares al año, la cifra que se estima necesaria para cubrir la escala salarial aprobada.

“La intención del Gabinete es pagar un mes de sueldo para los empleados públicos, pero primero debe encontrar cómo cubrir ese incremento”, indica la versión digital del Daily Star que cita a una fuente ministerial.

El pago de un mes de sueldo para los funcionarios y maestros de escuelas públicas lo sustentaría la aprobación de un proyecto de ley urgente que luego aceptaría el Gobierno, precisó la fuente.

La decisión del aumento salarial corrió a cargo de un Consejo Constitucional que adoptó esa medida al margen del presupuesto nacional, basado en una partida de gastos extrapresupuestarios.

Según el presidente del consejo, Issam Sleiman, la ausencia de presupuestos del Estado y de un desglose de gastos extrapresupuestarios durante más de 10 años, abrió la puerta al despilfarro de dinero público y a la proliferación de la corrupción en todos los sectores públicos, denunció.

Solucionar la crisis, agregó Sleiman, pasa por una aprobación e incorporación al presupuesto del Estado junto con un desglose de gastos extrapresupuestarios.

“Hemos hecho nuestros deberes en el interés nacional de proteger el dinero público hasta ahora utilizado en forma aleatoria por la ausencia desde 2005 de un presupuesto de Estado y de auditorías en gastos extrapresupuestarios”, apuntó el titular del consejo.

Movilizaciones y enfrentamientos con la policía en la primera jornada francesa de protestas

La semana pasada, se celebró en Francia la primera jornada de movilizaciones contra la reforma laboral, que el secretario general de la CGT, Philippe Martinez, calificó como un éxito.

El Ministerio del Interior admitió que 230.000 personas se manifestaron por las calles de París y de otras ciudades. La CGT sube la estimación hasta las 400.000.

Muchos de ellos no llevaban las manos vacías y el rostro descubierto. Se produjeron fuertes enfrentamientos con los antidisturbios, que utilizaron gases lacrimógenos y cañones de agua para tratar de dispersar a la multitud congregada en París. Al menos un manifestante resultó herido por el lanzamiento de pelotas de goma, teniendo que ser ingresado en el hospital. Tres fueron detenidos en París y otros tantos en Lyon.

Los encapuchados se defendieron de las cargas policiales lanzando cócteles Molotov y destruyendo sucursales bancarias, escaparates de grandes empresas comerciales y paneles de publicidad.

Otros siguieron el recorrido haciendo pintadas en las calles con lemas como “5 euros menos = 5 adoquines más” en referencia al levantamiento del suelo de las calles para hacer barricadas y lanzarlos como proyectil contra la policía. Varios vehículos blindados de los antidisturbios presentaban impactos de esa naturaleza, sobre todo en la carrocería, las ventanas y parabrisas.

Los gritos de los manifestantes advertían que era el comienzo de la nueva temporada de luchas y que las sucesivas convocatorias serían aún más multitudinarias, ya que el deterioro de las condiciones de vida y trabajo de la clase obrera en Francia se deterioran a cada paso.

El mismo día de las manifestaciones se publicó el estudio del Insee, que constata lo mismo de siempre, aunque en una jerga estadística: que también en Francia los ricos son más ricos y los pobres mucho más pobres.

9 millones de franceses viven bajo el umbral de pobreza, más de un 14 por ciento de la población; el 38 por ciento de los parados están declarados como pobres y al 15 por ciento de los obreros en activo les ocurre lo mismo: su salario no les llega para vivir.

Impresionante manifestación contra el paro en Linares, la ciudad con más desempleo de España

Entre 30.000 y 40.000 personas se manifestaron el jueves por las calles de Linares (Jaén) en demanda de un futuro para la ciudad con mayor tasa de paro, con el 44,5 por ciento de su población.

La manifestación, que transcurrió entre la Glorieta de América y la plaza del Ayuntamiento, ha llenado las calles en dos kilómetros con miles de ciudadanos convocados por una plataforma ciudadana llamada “Todos a una por Linares”.

Muchos de los comercios han cerrado sus puertas para acudir a la manifestación y así lo han hecho saber con carteles en los escaparates o publicándolo en las redes sociales.

Entre los participantes algunos llevaban carteles con los nombres, la edad y el lugar a donde han tenido que emigrar sus hijos: Madrid, Londres o Granada.

La manifestación se ha desarrollado entre aplausos y gritos de “Linares en lucha”, “Susana alerta, Linares despierta”, o “Rajoy escucha, Linares en lucha” y ha concluido con la lectura de un manifiesto por parte Miguel Ángel Belinchón “Belin”, grafitero profesional, pintor y escultor nacido Linares, en el que se ha pedido que se cumplan los compromisos de reindustrialización.

Ni el sindicato CCOO ni IU apoyaron la manifestación, aunque algunos, como el diputado de Podemos Diego Cañamero, estuvieron presentes, pero sólo a título personal.

Linares, segunda ciudad más importante de Jaén por el número de habitantes (menos de 60.000), ha sido hasta hace unos años centro industrial de la provincia, y muy conocida en Europa en el siglo XIX por sus minas y en el siglo XX por Santana Motor (la que fuera mayor factoría automovilística de Andalucía), que cerró en 2011 con la firma del Plan Linares Futuro.

Aunque en este Plan se prometía la llegada de nuevas empresas, la recolocación y creación de puestos de trabajo, la realidad es que Linares encabeza la lista de las ciudades con más paro de España.

La banca francesa teme un levantamiento de la clase obrera en los países de la OCDE

El economista jefe del banco Natixis manifiesta su temor sobre un levantamiento de la clase obrera a causa de la creciente desigualdad y el reparto desigual de la riqueza en los países de la OCDE (*).

El informe se publicó el 18 de agosto y su primer firmante, Patrick Artus, es director de investigación del centro de estudios de la filial de BPCE. Desde las primeras líneas alerta a los inversores de una “revuelta de los asalariados” y de las consecuencia de una reducción de las inversiones a causa de ello.

Por una vez, el informe no es el típico análisis anodino que los técnicos al servicio del capital financiero publican periódicamente para dar muestras de que es imposible sacarles de la sobredosis de cifras con la que encubren su ignorancia.

El encabezamiento es ya una declaración de alarma: “¿Se puede producir una ‘revuelta de los asalariados’?” El foco de atención ya no son las tasas de interés, los índices de inflación o el “quantitative easing”. El lenguaje ha cambiado. Al capital financiero le empieza a preocupar la pobreza galopante, el paro o el ascenso de los índices de malestar.

¿Se levantarán los asalariados contra el reparto desigual de la renta?, ¿protestarán contra la pobreza, los elevados beneficios y el estancamiento de las rentas reales? Son las cavilaciones que los sicarios del capital financiero transmiten a sus jefes, muy diferentes, como ven, de la perpetua desmoralización con la que nos inundan los oportunistas.

Los gráficos ilustran al lector de que el capital ya ha arrojado a la calle todo el combustible necesario para que se produzca un incendio de grandes proporciones que, inevitablemente, se producirá más bien pronto que tarde.

(*) https://research.natixis.com/GlobalResearchWeb/main/globalresearch/viewdocument?id=rjugQliw612SREbMAza60g==

Explotación, servidumbre y trata de seres humanos en el capitalismo actual

El sector rural y la industria textil son sectores habituales para la trata de personas, aún en 2017 en Argentina. “Trabajaba desde las siete hasta la una o dos de la mañana [entre 18 y 19 horas], de lunes a sábado”, comenta Olga Cruz Ortiz, una trabajadora boliviana de 40 años. Hace 20 años que vive en Argentina. Llegó sin documentos y eso le impidió conseguir un trabajo formal. Por la larga jornada, pensó que le pagarían el doble, pero eso nunca sucedió.

Al arribar al país con sus dos hijos, la contrató un pariente de su misma nacionalidad que tenía un “taller familiar” en la ciudad de Buenos Aires. Olga no pensaba que iba a ser esclavizada por su propio primo. En efecto, se desempeñó durante cinco meses en una casa que fue adaptada para realizar actividades textiles en una de sus habitaciones. “Como no sabía usar las máquinas de coser, cocinaba y limpiaba todo el tiempo, para la casa y el taller”, relata.

En el lugar trabajaban “unos 12 trabajadores que solo paraban para ir al baño”, comenta, y añade: “Nadie se despegaba de su máquina, incluso comían sobre ella”. En las pocas horas que tenían para descansar, intentaban dormir: “Éramos tres o cuatro familias en una pieza con cuchetas para compartir”, recuerda.

“Los que estaban hace mucho tal vez trabajaban con retiro, pero los que no conocíamos nada teníamos que estar con cama adentro”. Y comenta la decepción de aquel momento: “Era una migrante que venía con un montón de sueños, y de pronto me encontraba encerraba entre cuatro paredes, con música, hilo y ruidos de máquinas. Otra cosa no teníamos”, se lamenta.

El control de los obreros, y sobre todo, su manipulación sicológica, son fundamentales para el capitalista: “Podíamos salir los domingos, pero solo con el dueño y dejando nuestras cosas en el taller”, explica. Sobre ese punto añade: “Nos decían que no conocíamos a dónde ir, que nos contrataron para trabajar, no para pasear”. Y sentencia: “En general, el trabajo esclavo es así, nunca te sueltan.

Era una inmigrante ilegal y su jefe jugaba con esa desesperación: la trabajadora nunca denunciaría al explotador por miedo a sufrir una deportación. El capitalista también creía ser el dueño de su vida. A pesar de ello, Olga logró escapar: “Agarré a mis hijos y nunca más volví”. Luego hizo trabajos que no le requerían documentación, como limpieza de hogares, hasta que se unió a “La Alameda”, una cooperativa de trabajo textil que denuncia decenas de casos de explotación laboral. Actualmente trabaja en dos marcas de la organización, No Chains y Mundo Alameda, cuyo lema es: “Libre de trabajo esclavo”.

El caso más sonado acusa a los hermanos Daniel y Juliana Awada –actual esposa del Presidente Mauricio Macri–, por reducción a la servidumbre de costureros bolivianos en las reconocidas empresas Cheeky y Como Quieres que te Quiera. Fueron cuatro causas penales, pero a pesar de las cuantiosas pruebas, las archivaron. Todas comenzaron tiempo antes de que Awada se convirtiera en Primera Dama, pero perduraron en el tiempo.

Una de ellas, iniciada en 2007 junto al gobierno de la ciudad y la Defensoría del Pueblo, contó con el sobreseimiento de los acusados otorgado por el ex Juez Federal Guillermo Montenegro. Poco tiempo después, renunció a su cargo de magistrado y asumió el de ministro de Seguridad y Justicia de la ciudad, cuando Macri ganó las elecciones porteñas. Todo cuadra. Actualmente, Montenegro se postula a diputado nacional por la provincia de Buenos Aires.

El 80 por ciento de la ropa procedente de la industria textil es ilegal. Buena parte se produce en talleres clandestinos ubicados en la capital del país y provincia de Buenos Aires, con trabajadores de Bolivia y el norte de Argentina, para más de 110 marcas importantes. Solo en la ciudad más importante de Argentina hay 3.000 talleres textiles clandestinos, el gobierno porteño en 2015 registró 2.000 sin habilitar, pero se estima que son más, contando lo que no se han inspeccionado.

Hay un promedio de diez trabajadores por taller, por lo que se trata de 30.000 personas. Esto abarca a toda la industria, no solo a ferias populares. La trata termina en ventas de lugares de moda y grandes centros comerciales.

Lejos del ruido de las grandes ciudades, el panorama es todavía más complejo. Si bien es cierto que en la actualidad el Ministerio de Trabajo no brinda datos precisos, en 2014 –bajo el mandato de Cristina Kirchner– un informe sobre los asalariados agrarios expuso: “Solo un 36 por ciento terminó los estudios primarios”. En el documento también destaca los precarios sistemas de contratación, los bajos salarios, el escaso acceso a la salud y el desarraigo que padecen los trabajadores que abandonan sus comunidades. Incluso, muchos de ellos son empleados por temporadas específicas, produciendo aún más inestabilidad en su desarrollo personal.

Los altos índices de vulnerabilidad en el ámbito rural reflejan que este sector casi no tiene llegada a la Justicia para presentar demandas y lo que es peor: casi no conocen sus derechos laborales. El gobierno de Kirchner creó el Registro Nacional de Trabajadores y Empleadores Agrarios (RENATEA), con el supuesto fin de controlar las irregularidades. Cuando asumió la presidencia Mauricio Macri en 2015, se reemplazó –fallo judicial mediante– por el Registro Nacional de Trabajadores y Empleadores (RENATRE), y aunque el nombre suene casi igual, la diferencia es que el Estado dejó de estar a cargo de los controles.

Ahora, el organismo que debe regular el mercado laboral está conformado por asociaciones como la Sociedad Rural Argentina (SRA) –compuesta por grandes terratenientes y empresarios del sector agropecuario– y el sindicato Unión Argentina de Trabajadores Rurales y Estibadores (UATRE). El gremio está dirigido por la patronal al servicio de sus intereses. Ambas entidades se negaron a contestar preguntas sobre el trabajo esclavo en Argentina. ¿Qué ocultan? ¿Qué es más importante que defender a los trabajadores que ellos mismos representan?

El sometimiento a los capitalistas rurales está garantizado por el poder político. No es casualidad que una de las primeras medidas del gobierno de Macri haya sido eliminar impuestos de exportación para los grandes sectores agropecuarios, lo que implicó en diciembre de 2015 la suma de 26.000 millones de pesos (unos 1.500 millones de dólares) transferidos directamente al sector.

Junto al desmantelamiento del organismo que se encargaba de fiscalizar el trabajo rural en la Argentina, son dos caras de la misma moneda. El disciplinamiento social es clave para mantener la explotación laboral. Si bien es cierto que las medidas de Kirchner no lograron mejorar las condiciones de vida de estos sectores en el corto plazo, Macri debía borrar al RENATEA porque atentaba contra esas ganancias extraordinarias del trabajo esclavo. Entre 2011 y 2015 se rescataron aproximadamente 1.000 trabajadores, hombres y mujeres, incluso niños, como potenciales víctimas de trata laboral.

La función central del ente era hacer un seguimiento de los casos y efectuar las denuncias penales correspondientes. Desde que asumió Macri no hay denuncias por trata laboral. Un juez federal de una zona caliente de la provincia de Buenos Aires cuenta que ya no hay denuncias; el RENATRE dejó de hacerlo.

Muchos trabajadores vuelven a tener miedo de denunciar a sus patrones por estar en condiciones infrahumanas. Además, es difícil que un obrero que probablemente no terminó la primaria se presente solo ante un juez. Esa persona está sola, no cuenta con un sindicato ni con el Estado, que garantizan el manto de impunidad.

Buena parte de los miembros del gobierno actual se enriquecieron a costa del sudor y maltrato campesino. El actual embajador argentino en España, Ramón Puerta, tiene un terreno en Misiones con más de 1.000 hectáreas. Contaba con 60 trabajadores, de los cuales 40 estaban obligados a vivir allí, en carpas, que en realidad eran lonas con palos. Dormían en el piso, o donde podían.

No tenían luz, tomaban agua sucia de pozo que no era potable. A muchos les habían prometido una paga semanal, cuando llegaron les dijeron que era quincenal y eran obligados a comprar utensilios de trabajo, más la comida, en una despensa que pertenecía al principal socio de Puerta. El dinero nunca salía del predio.

Al final de la jornada de trabajo contaban por un lado la cantidad de yerba cosechada, a eso le descontaban los víveres, alimentos y utensilios de trabajo, entonces la paga terminaba siendo baja, incluso en algunos casos negativa. También hay menores de edad que cuentan esta situación de explotación.

El noroeste  provincias de Jujuy, Salta, Tucumán, Catamarca, La Rioja y Santiago del Estero– y nordeste argentino –principalmente Formosa, Chaco, Corrientes y Misiones– son los territorios más críticos en cuanto a este flagelo, sumados a sectores de la provincia de Buenos Aires.

Para reclutar fuerza de trabajo, los capitalistas suelen buscar obreros baratos en distintos barrios, de a más de 100 kilómetros, y luego se los llevan a los campos. Los trasladan en camiones como ganado y al estar lejos de sus domicilios no tienen más que quedarse en las plantaciones.

En los campos de tarefa –yerba– cuando llega el RENATEA los capataces obligan a los trabajadores a correr y esconderse en el monte durante días.

No se debe pensar que esto es como un caso de explotación del siglo XIX. La explotación tiene que ver con las circunstancias que rodean a las personas. Ya no son necesarios los látigos y las cadenas; el sometimiento se ha modernizado.

http://alwaght.com/es/news/105326
 

‘Nos dijeron que la revolución es el sueño de todos, pero no: es el sueño de cada uno’

En octubre de 1934, obreros y mineros de Aller a Mieres, de Langreo a La Güeria, salieron de la mina en dirección a Oviedo. Secundaban un movimiento huelguístico auspiciado por los grandes sindicatos, pero su ánimo de subversión tenía un cariz mucho más revolucionario. En Asturias el valor de una vida humana era ya una moneda demasiado devaluada, así que si se dirigían a la capital no lo harían sin armas.

Oviedo no esconde las cicatrices de la revolución que vivió entonces. En algunas de sus calles, aún pueden verse fachadas con agujeros de bala que parecen recién hechos. Sus gentes todavía discuten sobre quién voló la Cámara Santa de la Catedral, quién incendió el teatro Campoamor y quién disparó primero. El debate de una memoria histórica aún viva y con infinidad de lecturas se palpa de forma natural.

En esta ciudad desarrolla Alfonso Zapico la mayor parte del segundo tomo de su trilogía “La balada del norte” que acaba de publicar Astiberri. Esta serie de novelas gráficas parece funcionar como una sola por su solidez narrativa y su complejidad temática, aunque las obras se componen de pequeñas vidas cruzadas .

Alfonso Zapico nace en Blimea y aprende el pasado minero desde su más tierna infancia. Los años lo han llevado ya por muchos sitios, y hoy vive en esa amazonía moderna del cómic y el diseño gráfico que es la ciudad francesa de Angulema. Su obra, además, le ha hecho merecedor de reconocimientos como el Premio Nacional del Cómic 2012 por la estimulante Dublinés. Pero todo el mundo mira su pasado en algún momento.

Él lo ha hecho sobre uno de los episodios históricos más convulsos de su tierra: la Revolución del 34, sangrienta insurrección obrera que para muchos tiene su epítome en tierras asturianas. “Los sucesos de Asturias supusieron en realidad el inicio de la Guerra Civil”, describe el periodista Enric González en el prólogo del libro. Según él, “tanto la insurrección como la brutal represión imprimieron en la Segunda República el clima feroz que dos años más tarde desembocó en una guerra”.

Ese gen de la Guerra Civil es el que nace en el primer tomo de La balada del norte, una novela de una profundidad dramática indeleble. En ella, la historia de Tristán e Isolina, el hijo de un marqués y la hija de minero enamorados en el peor momento, es también la de una Asturias en lucha consigo misma.

Su corte de novela clásica se impregna también en su arquitectura interna: páginas de nueve viñetas, sin apenas juegos formales y con disimulado reciclaje visual. Es una estructura sencilla para un estilo que solo obedece a su narrativa. “Lo que más me importa cuando hago un cómic”, confiesa Zapico, “no es tanto el dibujo como saber lo que quiero contar y saberlo contar bien”.

De ahí que el primer tomo de “La balada del norte” funcione tan bien como novela. Las tensiones obreras y las durísimas condiciones laborales de la minería son el marco en el que, poco a poco, conocemos a personajes que forman parte indisoluble de una revolución en ciernes. Unos por vivir sin mirar y otros por estar hartos de morir. “De fondo siempre está la gran historia”, nos cuenta el autor. “Aquí es la Revolución del 34, pero esta me sirve para hablar de una sociedad y de una forma de vida que no son otra que la de Asturias y su gente”, explica.

Alfonso Zapico asume todas las contradicciones de la revolución en su retrato de la lucha de clases vivida a un nivel muy palpable en la minería asturiana. Como si de una novela dickensiana se tratase, la clase obrera sufre los avatares de un destino que no tiene más remedio que afrontar y que, muchas veces, termina con alguien con las manos manchadas de sangre.

La segunda parte de “La balada del norte” sucede en Oviedo, ciudad que casi terminó arrasada en el 34. Esta vez, la guerra y la acción sustituyen el fuego lento que había hecho hervir la primera parte. Aquí ya no hay medias tintas: la gente muere en las calles de la capital asturiana. Y, sin embargo, son varios sus envites. El más obvio es un aumento considerable de la experimentación en su dibujo, que cada vez juega más con sus viñetas, con las formas que lo componen y con el poder visual de una revolución.

La experimentación también crece a nivel narrativo, abordando con elegancia la guerra vivida a muchos niveles. “Quería retratar dos frentes: el que se da en exteriores o campos de batalla, y el que vemos en interiores, entre las paredes de una casa”, nos cuenta Zapico. “En el primero hay gente que se dispara y se mata mutuamente, pero en el segundo se da otra lucha muy distinta y muchas veces más visceral”, asegura.

Así, Zapico no se queda en la epidermis del conflicto y aborda algunos de los temas que llevaron al fracaso de la revolución. La falta de cohesión de la clase obrera fue una de ellas, pero no la esencial. El socialista discutía con el anarquista y el minero con el operario ferroviario, pero también había conflictos que superaban lo político: el vecino de San Martín no se hablaba con el de Mieres, el de El Entrego miraba por encima del hombro al de La Güeria. E incluso en la casa de cada uno, el seminarista se llevaba a matar con su hermano comunista.

“Esto de la Revolución es una milonga, porque nos dijeron que era el sueño de todos”, confiesa uno de los personajes, “pero era mentira. Era el sueño de cada uno”.

A la espera de la tercera y última parte, no sería descabellado decir que “La balada del norte” es la gran novela gráfica asturiana de nuestro tiempo y el de Alfonso Zapico, pues si su obra destila emoción es por que viene de dentro.

“La gente que emigra quiere tener siempre un sitio al que volver, un suelo que pisar”, explica el autor. “Antes de hacer La balada, me di cuenta de que todo lo que yo consideraba que era mi sitio, se me esfumaba debajo de mis pies. Por eso la hice, para tener algo a lo que agarrarme: una identidad y una memoria”, cuenta.

Para él, “la mirada hacia atrás siempre es interesante y suele partir de una voluntad que se despierta en determinado momento“. “Yo no lo busqué. No hago ‘La balada del norte’ con ninguna utilidad práctica definida”, asegura. Aunque añade que “de repente” tuvo “la necesidad de hurgar en el pasado, porque al final uno es de donde viene”.

Alfonso Zapico forma parte imprescindible, desde ya, de una estimulante etapa de la novela gráfica española que se atreve a mirar atrás y a presentar batalla al olvido. Una que engloba el trabajo de autores de varias generaciones, desde Sento Llobell a Paco Roca pasando por  Jaime Martínez y Jose Pablo García. Todos dibujan su pasado para intentar entenderse. De paso, dibujan también el nuestro.

http://www.eldiario.es/cultura/comics/balada-norte-entranas-Revolucion-Asturias_0_649885013.html

La pérdida de poder adquisitivo de los salarios lleva la tensión a las fábricas

“La pérdida de poder adquisitivo lleva la tensión a las fábricas”, titulaba el diario El Confidencial en enero de este año. La guerra (salarial) está servida. El repunte del IPC —hasta el 3 por ciento en enero— amenaza con elevar la conflictividad laboral”, añadía dicho medio.

Los 743 convenios colectivos con vigencia durante este año, que afectan a 2,18 millones de trabajadores, han pactado un incremento salarial medio del 1,12 por ciento, muy lejos del 3 por ciento que está subiendo la inflación.

Si no hay acuerdo entre sindicatos y empresarios, la batalla está servida porque apenas el 14 por ciento de los convenios colectivos prevé una cláusula de garantía salarial que compense el incremento de los precios, por lo que en caso de que no se cierre un acuerdo, se produciría una pérdida general de poder adquisitivo de los trabajadores.

El salario medio en España se ha incrementado un 0,3 por ciento nominal en el último lustro, hasta los 1.636 euros mensuales, si bien el poder adquisitivo de la remuneración obrera media española ha registrado una caída del 2,4 por ciento en el mismo periodo, como consecuencia del incremento del coste de la vida.

El descenso se produce en todas las Comunidades Autónomas, según el “V Monitor Anual Adecco sobre Salarios” (2), elaborado por la empresa de compraventa de fuerza de trabajo, que muestra cómo el salario medio es un 0,2 por ciento menor que hace un año.

El poder adquisitivo del salario medio se ha reducido en todas las comunidades autónomas, excepto en Cantabria (+2,5 por ciento) y la Comunidad de Madrid (+0,6 por ciento). Mientras que las que más han perdido son Extremadura (-5,8 por ciento), Catalunya (-5,8 por ciento) y Castilla y León (-5,2 por ciento).

(1) http://www.elconfidencial.com/economia/2017-01-31/salarios-ipc-ccoo-ceoe-ugt-convenios-colectivos-poder-adquisitivo-huelgas_1324528/
(2) http://www.nuevatribuna.es/articulo/economia-social/2-4-menos-salarios-no-paran-perder-poder-adquisitivo/20170510144644139649.html

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