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En Vietnam la clase obrera recurre a las huelgas salvajes (y 2)

Eric Bell

Hay observadores exteriores que ven las huelgas en Vietnam, y se alegran: se han dado más huelgas en Vietnam que en cualquier otro país asiático en el curso de los diez últimos años, evitando las estructuras oficiales de los sindicatos y sin disminuir. ¿Pudiera ser el núcleo de un nuevo movimiento obrero? Algunos, con una visión más bien teleológica de la conciencia de clase, así lo afirman. Anita Chan y Kaxton Siu son los principales partidarios de esta idea. Las huelgas, argumentan, construyen la conciencia y animan a los trabajadores. Tales propósitos son temerarios por lo que respecta a su visión de lo que el gran número de huelgas nos dice de los trabajadores: que su conciencia de clase ha superado ampliamente a la de los trabajadores chinos, por ejemplo. Un “punto de vista estrecho sobre los derechos legales en China tiene un efecto limitador sobre la conciencia de los trabajadores”, mientras que “los trabajadores vietnamitas han desarrollado una habilidad para organizar huelgas y elaborar estrategias y valiosos conocimientos de experiencias preciosas en la solidaridad colectiva en las acciones sindicales”. A partir de aquí, la situación no puede por menos que mejorar: “Cuando esto se produzca [¿necesariamente?], el régimen autoritario actual en Vietnam se verá seriamente contestado”.

Tal vez existan algunos elementos que prueban eso. Las huelgas salvajes parecen tener similitudes con los “sindicatos champiñón”, “formados al inicio o en el desarrollo de una huelga, y se disuelven rápidamente (poco importe que la huelga acabe con un triunfo, una derrota o un compromiso”. Se han dado muchos ejemplos a través de la historia: Argentina a finales del siglo XIX, los trabajadores de la yuta en Calcuta en los años 20, Nigeria en los años 50, Gran Bretaña en la primera mitad del siglo XIX o los trabajadores judíos en Estados Unidos a principios del siglo XX. En todos estos ejemplos, las organizaciones sindicalistas aparecieron siempre que había un conflicto, una huelga o una explosión de protesta laboral, pero se desintegraban (algo esperado) una vez que la cuestión quedaba solucionada. Los “sindicatos champiñón” han sido unos de los precursores de lo que fue un movimiento obrero bastante sólido en Occidente en las décadas siguientes.

Como ha sido demostrado de manera convincente, el movimiento obrero histórico que alcanzó su cénit revolucionario en Occidente entre las dos guerras mundiales, antes de llegar a diversos acuerdos institucionales de compromisos sociales, es el producto de un contexto histórico y geográfico específico, que permitió un crecimiento estable capaz de financiar tales acuerdos (el Estado providencia, etc.). Las oportunidades presentes en aquella época y en este espacio ya no existen y no pueden ser recuperadas o recreadas. La estructura de acumulación del capital ha cambiado. La acumulación de capital a largo plazo y estable ha sostenido estos movimientos y finalmente sus instituciones comunes. Pero esto ya no es factible para los países industrializados más recientes, como China y Vietnam, en donde los cambios en la composición industrial y la caída de las tasas de beneficio hacen que los salarios sean “ilegítimos” o insostenibles, en el sentido de que no pueden colaborar a la creación, aunque sea por algunas décadas, de un sector de obreros industriales de altos ingresos. Además, dicho resultado en Occidente ha limitado sin duda la acción sindical, creando consenso en torno al límite de lo que podría ser exigido y legitimando las reivindicaciones salariales y la relación asalariada. No hay ningún motivo para que el modelo de sindicalismo socialdemócrata de posguerra, hoy en ruinas, pueda ser relanzado.

Otros piensan que hoy no es un modelo posible ni deseable, considerando positivas las huelgas salvajes por otros motivos. Soe Lin Aung, por ejemplo, considera las huelgas salvajes en el este de Asia y en el Sudeste, en particular en Myanmar, incluyendo China y Vietnam, y las coloca en una “época de disturbios”. Hay algo que es mejor, dice el autor. Esto no se parece al antiguo sindicalismo occidental, obrerista y tripartito, e incluso puede ser algo muy opuesto, contra las ONG y las centrales sindicales que sueñan con copiar dicho modelo, pero algo sucede. Eli Friedman, en un reciente artículo crítico sobre sindicalistas en China que intentan seguir los modelos del sindicato occidental, celebra el hecho de que las iniciativas colectivas de negociación en China están muertas, afirmando que la “situación es excelente”. Las iniciativas colectivas de negociación han terminado siempre aumentando el poder del Estado y del Capital a expensas de los trabajadores, de cualquier manera, por lo que no debemos llorar su muerte, considera. Por el contrario, es una oportunidad de luchar por alternativas más radicales, como la Renta Básica Universal.

Razones para el pesimismo

¿Pero es esto realmente el inicio de algo nuevo? Las alternativas radicales que Friedman imagina no están, como él admite, en el orden del día en China. La situación no es excelente. En Vietnam, una mirada mas atenta sobre las huelgas salvajes revela que pueden bloquearse no importa donde.

Estas huelgas se han convertido en una práctica reconocida y aceptada de facto en Vietnam. A mediados de los 90, el Estado y sus órganos se mostraban nerviosos respecto a las huelgas, pero el gobierno se ha relajado al respecto poco a poco. Ahora se consideran como una parte normal de las relaciones laborales, en tanto que no tienen repercusiones más allá de los centros laborales. Por consiguiente, pocas huelgas sobrepasan los problemas ligados al pan y a la mantequilla. Al igual que en China, son de “naturaleza explícitamente reivindicativa”, planteando “exigencias locales muy específicas a los poderes existentes”. Y a pesar de ser “notablemente eficaces” en la consecución de reivindicaciones inmediatas, “también son acciones cortas que llevan a resoluciones rápidas. El resultado es que los problemas se repiten, y que los trabajadores tienen que responder una y otra vez para luchas por exigencias fundamentales”. Se trata de negociaciones colectivas mediante conflicto, pero sin impacto duradero.

Las únicas excepciones son algunas huelgas contra la política gubernamental. Por lo general suponen un acontecimiento, y están muy cubiertas por los medios nacionales e internacionales. En la historia reciente, la ola de huelgas por el salario mínimo de 2005-2006 es citada habitualmente como su punto álgido. Estas huelgas empezaron en diciembre de 2005 para protestar contra el salario mínimo en las fábricas extranjeras, congelado desde hacía siete años a pesar de la inflación. Tras las huelgas el salario mínimo aumentó un 40%, y se instrumentó un acuerdo para aumentos anuales del salario mínimo. Los papeles jugados por los dos diarios de trabajadores han sido también subrayados en la mayoría de los análisis de esta ola de huelgas. Estos dos periódicos, “Trabajo” y “Trabajar” son parte del sindicato del Estado, el VGCL, pero estuvieron del lado de los trabajadores durante la huelga. Actuaron como un canal de expresión clave para las reivindicaciones, y como medio para los trabajadores de seguir las discusiones del gobierno a medida que iban evolucionando.

Esta ola de huelgas ha llegado en un momento muy concreto, sin embargo: cuando Vietnam se preparaba para la entrada en la OMC. Por ello, periodistas y otros han gozado de más libertad para señalar estas cuestiones, como medio de poder probar a la comunidad internacional que Vietnam estaba preparado para poder unirse a la organización. Después de que en 2007 entrara en la OMC, estas libertades fueron recortadas y desde 2008 la prensa laboral ha tenido menos libertad para presionar por cuenta de los trabajadores. Además, el acuerdo de aumento anual del salario mínimo, puesto en marcha como consecuencia de las huelgas, implica que el ministerio de Trabajo, el VGCL y la Cámara de Comercio e Industria de Vietnam negocian entre ellos el importe de ese aumento anual. Era ciertamente una victoria, pero que lejos de crear una conciencia militante, daba al estado la legitimidad en el arbitrio de las relaciones laborales.

En 2015 más de 90.000 trabajadores de Ciudad Ho Chi Minh se opusieron a una modificación de la ley sobre la seguridad social. Con anterioridad, los trabajadores estaban autorizados a retirar sus pensiones (a las que habían contribuido en sus años de trabajo) a modo de pago único cuando dejaban de trabajar, generalmente hacia finales de los años 30, como se ha mencionado arriba, cuando muchos trabajadores volvieron a las zonas rurales. Muchos dependían de este pago, empleándolo como capital para crear microempresas en su ciudad natal, para pagar la educación o la formación, o en caso de crisis como enfermedades en la familia. La nueva ley habría obligado a los trabajadores a esperar la edad oficial de la jubilación, 55 años para las mujeres, 60 para los hombres, antes de poder disponer de sus pensiones. De forma comprensible, esto era inaceptable para los trabajadores que abandonaban su actividad laboral antes de la edad oficial, por lo que se opusieron a la ley.

La huelga alcanzó el éxito y la ley fue modificada para permitir a los trabajadores escoger entre su pensión al dejar de trabajar o esperar la edad de la jubilación. El hecho de que los trabajadores hayan forzado un cambio de política nacional mediante huelgas puede ser algo a celebrar. Sin embargo, esta huelga no pedía nada nuevo. Ello depende aún de la legitimidad de las relaciones laborales reglamentadas por el Estado, y no ofrece ninguna visión política más allá de la esperanza de que el Estado pueda escuchar a los trabajadores y actuar en su nombre. Por otra parte, la huelga no ha sido más que una pequeña victoria, dejando problemas de fondo sin resolver en el sistema de seguridad social y en la ley, como explica Angie Ngoc Tran. En primer término, las empresas rechazan a menudo pagar su parte exigida, sin consecuencias para ellas, mientras que otras abandonan el país llevándose su contribución a la seguridad social y dejando sin nada a los trabajadores. En segundo lugar, la caja de seguridad social tiene un importante déficit, y podría quedar bloqueada en el curso de los próximos años. En tercer lugar, el pago único a los trabajadores no es más que una ventaja a corto plazo. Los trabajadores lo saben, pero tienen poco margen de maniobra.

Hay pocos signos de que estas huelgas puedan superar alguna vez la situación actual. Todos los años se da una huelga que causa la animación de los observadores, pero todo queda reducido a unos centenares de huelgas anuales. Hay pocos elementos para pensar la creencia romántica según la cual la participación en huelgas y otros litigios pueda generar naturalmente una “explosión de conciencia” de consecuencias duraderas. Ello no representa necesariamente un refuerzo del poder obrero. Mientras que el activismo obrero crea una presión sobre el Capital y el Estado para cambiar las cosas, ello no se corresponde con la autonomía de los trabajadores por lo que respecta a la “seguridad en el empleo, el derecho a la libre asociación, el control del proceso productivo y el poder de negociación institucional con los empleadores”.

Las huelgas salvajes en Vietnam no deben ilusionar más allá de cierta medida, al menos todavía. Pretender que sean representativas de algo por llegar, algo a la vuelta de la esquina, recuerda al falso optimismo de los estudios mundiales sobre el trabajo, un intento constante de descubrir y celebrar un contra-movimiento global o una mundialización contra-hegemónica, proyectando las esperanzas de los sabios sobre la clase obrera y haciendo falsas afirmaciones sobre su conciencia de clase.

Aunque sea erróneo suponer que la ausencia de condiciones para un movimiento obrero anula todo intento de derrocamiento del actual sistema, es igualmente erróneo suponer que la presencia de huelgas localizadas, rotativas, como se hacen desde dos décadas, represente un desafío para el sistema, al menos en un porvenir próximo. Bien podemos tener voluntad o necesidad de creer en los proletarios vietnamitas, más cercanos al núcleo de la producción mundial que los de muchos otros países, pero debemos ser sinceros en cuanto a la situación actual. No nos engañemos pensando que el conflicto laboral vietnamita es el punto de partida sobre el que hay que estar atentos, o que los trabajadores de la industria en Vietnam son el sujeto revolucionario esencial del presente o del cercano futuro. Las tendencias recientes es que los empleos fabriles vietnamitas se hacen más informales, temporales y dispersos, no haciendo más que disminuir la probabilidad de que algo que recuerde al movimiento obrero histórico aparezca aquí.

http://chuangcn.org/2017/05/dinh-cong-tu-phat-wildcat-strikes-in-post-socialist-vietnam/

 

En Vietnam la clase obrera recurre a las huelgas salvajes (1)

Eric Bell

Las condiciones laborales bajo el capitalismo colonial francés en Indochina (que incluye Vietnam, Camboya y Laos) eran, como es de suponer, terribles. A principios del siglo XX, huelgas y militancia sindical comenzaron a surgir en las grandes industrias, en especial en las plantaciones de caucho, fábricas textiles, puertos y ferrocarriles, al mismo tiempo que el movimiento sindical se desarrollaba. Ello continuó durante la ocupación japonesa de Vietnam durante la Segunda Guerra mundial y la Primera Guerra de Indochina (1946-1954). Estos rechazos al trabajo no fueron iniciados por grupos relacionados con los comunistas de Ho Chi Minh. Existían sindicatos trotskistas y autónomos, así como huelgas salvajes de trabajadores no afiliados, además de las acciones de los grupos afines al Partido Comunista de Vietnam y sus antecesores.

Los acuerdos de Ginebra de 1954 dividieron Vietnam entre el norte “comunista” y el sur anticomunista. El gobierno sudvietnamita legalizó el derecho de formar sindicatos en 1956, aunque en la práctica fueran suprimidos, llegando a la represión manifiesta y al arresto de dirigentes sindicales a principios de los años sesenta. Sin embargo, durante la Segunda Guerra de Indochina y hasta su final en 1975, Vietnam del sur conoció numerosas luchas obreras, incluyendo la huelga general de Saigón de dos días en 1964. Existía un movimiento dinámico, con distintas federaciones sindicales en competencia. Además de la Confederación General del Trabajo (Tong Lien Doan Lao Dong Viet Nam), que recibía el apoyo del norte, la AFL-CIO hizo un gran esfuerzo para construir un movimiento obrero anticomunista en Vietnam del sur, la Confederación General de Trabajadores Trabajo (Tong Lien Doan Lao Cong Viet Nam), apoyados por la CIA y otras Secretarías del Estado norteamericano. Había también otras federaciones sindicales más pequeñas, incluyendo organizaciones católicas y budistas.

Se sabe menos respecto al norte durante éste período. Después de que los comunistas se establecieran en Hanoi, el sector privado del norte, compuesto principalmente de pequeñas empresas, fue sacudido por conflictos laborales, pero desaparecieron en su mayor parte con la introducción de una nueva legislación laboral a mediados de los años 50. Hubo pocas huelgas tras esto, y solamente la federación de sindicatos legales formaba parte del aparato del estado y de su gestión. Los trabajadores gozaban de un elevado nivel de seguridad en el empleo. Una disciplina benévola en el sector estatal hacia que los trabajadores no asistieran al trabajo durante semanas, o durmieran y cocinaran en sus lugares de trabajo, sin ser sancionados. De la misma manera, tenían poca participación en las decisiones de producción.

Tras el final de la Segunda Guerra de Indochina en 1975 y la reunificación del país al año siguiente, Vietnam entró de forma casi inmediata en una crisis económica. Ello llevó al abandono finalmente de la economía planificada y a la adopción de una economía de mercado gracias a las reformas conocidas con el nombre de Doi moi. Las reformas se anunciaron de forma oficial en 1986, pero otras mas pequeñas se venían introduciendo progresivamente desde 1979. El capital extranjero comenzó a entrar en el país hacia finales de los años 80. Desde 1994 hubo alrededor de unas cien huelgas registradas, principal pero no exclusivamente en empresas con participación extranjera.

En Vietnam las huelgas fueron legalizadas en 1994 (al contrario que en China, en donde las huelgas no son oficialmente ni legales ni ilegales, pero son en general consideradas como ilegales). En el curso de los años siguientes a la legalización se registraron un pequeño número de huelgas. Sin embargo, desde mediados de la primera década del 2000 se dieron alrededor de 300 a 500 huelgas anuales, según estadísticas oficiales del gobierno. Estas cifras deben tomarse con precaución, porque no existe definición oficial de huelga y ninguna metodología regularizada para el registro de cifras. La mayoría de huelgas, entre el 60% y el 80% del total anual, se producen en Ciudad Ho Chi Minh y las dos provincias industriales vecinas de Binh Duoing y Dong Nai. Estas tres regiones del sur forman en conjunto el núcleo económico del país. Numerosas zonas industriales y una gran parte del FDI (inversión extranjera directa) que entra en Vietnam están centradas ahí. Aunque las huelgas se dan más frecuentemente en empresas con capital extranjero, se hacen más habituales en las empresas privadas nacionales. Las huelgas en las empresas públicas son más raras, aunque no sean desconocidas. Parecen haber disminuido desde 1995, lo que se corresponde con los procesos de privatización y despido de trabajadores.

Los huelguistas son generalmente jóvenes, mujeres procedentes de regiones rurales, reflejando la composición actual de la clase obrera industrial de Vietnam. Alrededor del 80% de obreros fabriles en las zonas francas de exportación son mujeres jóvenes entre los 18 y los 30 años. La mayoría de los trabajadores abandonaron o salieron de los procesos productivos a finales de los años 30 y regresaron a las zonas rurales, agotados por la intensidad del trabajo de fábrica. Esto se agravó por la imposibilidad de realizar ahorros que permitieran una vida familiar en la ciudad. Y a ello contribuyó el sistema de registro de hogares (ho khau), que hizo el acceso a los servicios públicos en la ciudad difíciles para los emigrantes (similar al sistema hukou de China). Tras regresar a sus lugares natales, numerosos extrabajadores emplearon sus “pensiones” para intentar crear pequeñas empresas o invertir en otros medios de producción, como la compra de una pequeña parcela o de material agrícola.

Pese a la legalización de la huelga, ninguna ha sido nunca legal. Convocar jurídicamente una huelga implica pasar a través de numerosos procesos burocráticos: los trabajadores deben solicitar a un “Consejo de Conciliación Laboral” su demanda de resolución del problema, y luego esperar siete días a una respuesta. Si la respuesta de ese Consejo es insatisfactoria, deben apelar a un “Consejo de Arbitraje” y esperar otros diez días. Si esto sigue siendo insatisfactorio, los trabajadores pueden entonces pedir al sindicato de su centro de trabajo la organización de una huelga. Pero los representantes de los centros de trabajo son menudo también miembros de la dirección de la empresa, y el sindicato está dirigido por el Estado, bajo la Confederación General de Trabajo del Vietnam (VGCL). El comité ejecutivo del sindicato de la empresa decide sobre la huelga e informa de ello a la oficina laboral y al sindicato provincial, comunicando el día en que tendrá lugar la huelga y sus motivos. Esto, claramente, proporciona a la empresa un aviso para que puedan tomar sus medidas y minimizar el impacto.

No es extraño que los trabajadores vietnamitas raramente recurran a ésta vía legal. En lugar de ello, todas las huelgas han sido salvajes. Legalizar las huelgas e instalar un sistema de negociación colectiva (lo que los observadores del espectro político preconizan desde hace tiempo en China) ha fracasado claramente a la hora de frenar la oleada de huelgas salvajes y otras formas de resistencia en Vietnam. En dichas huelgas, los trabajadores se presentan al trabajo por la mañana y rechazar entrar, aparentemente sin aviso previo. Pese a esta apariencia de espontaneidad, estos movimientos están a menudo bien organizados desde antes. Los dirigentes de la huelga ilegal suelen hacer circular hojas anunciando la acción a otros trabajadores. Esas acciones son habitualmente impulsadas por un pequeño grupo de trabajadores, pero al final toda la plantilla se desplaza y se concentra ante la empresa. La gran mayoría de los trabajadores se concentran en torno a reivindicaciones salariales, pero algunas huelgas exigen también un mejor trato, como alimentos en buen estado o más pausas para ir al baño.

A lo largo de los años 90 y en la década posterior, los funcionarios locales del ministerio de Trabajo y del sindicato VHGL acudían inmediatamente a los centros de trabajo, intentando persuadir a los trabajadores para reiniciar el trabajo. Ahora, sin embargo, se muestran más distendidos, permitiendo a los trabajadores y a los gestores intentar resolver el problema por sí mismos. Y a menudo lo hacen con numerosas huelgas que no duran más de uno o dos días antes de negociar rápidamente un compromiso. Si no se alcanza una resolución tras algunos días, los responsables locales del estado y del sindicato se implican y contribuyen a la negociación.

http://chuangcn.org/2017/05/dinh-cong-tu-phat-wildcat-strikes-in-post-socialist-vietnam/

México envía al ejército para aplastar una huelga minera

Los mineros que han estado en huelga durante los últimos 11 días en la mina Media Luna en el estado mexicano de Guerrero intensificarán las acciones y cerrarán dos secciones más de la mina si sus demandas siguen siendo ignoradas.

Tras las conversaciones con los trabajadores, que permanecen en la entrada de la mina cerca de la ciudad de Real de Limón, el representante del Comité Ejecutivo Nacional de la Unión Minera, Indalecio Pérez Morones, dijo que la llegada de 100 soldados del ejército a la mina espoleó la ira de los mineros.

Media Luna es propiedad de la empresa canadiense Torex Gold Resources y se encuentra en Morelos Gold Property. Los trabajadores se declararon en huelga para exigir mejores salarios y el derecho de unirse al Sindicato Nacional de Trabajadores de Minas, Metal, Acero y Afines de la República Mexicana, conocido como Los Mineros.

La filial de Torex Gold en el país firmó un acuerdo con un sindicato diferente sin el conocimiento de los trabajadores afectados. Además de eso, los mineros entienden que la llegada de las tropas el lunes es un intento de tomar medidas enérgicas contra sus derechos laborales fundamentales.

“No vamos a permitir que nos echen porque es una huelga laboral, no un bloqueo, y no estamos violando los derechos de las autoridades locales o de las autoridades locales de entrar y salir de la mina”, dijo Pérez Morones en un comunicado. También hizo hincapié en que la protesta se lleva a cabo fuera de la propiedad de la compañía para evitar ser acusados de vandalismo.

A medida que se desarrolla esta situación, la filial canadiense de United Steelworkers pide al primer ministro Justin Trudeau que intervenga.

La situación “exige la intervención del gobierno canadiense para defender los derechos democráticos de los trabajadores y las comunidades afectadas por las operaciones de una empresa minera canadiense”, dijo en un comunicado Ken Neumann, director nacional del sindicato para Canadá.

Neumann citó las afirmaciones del gobierno de Trudeau de que quiere “normas laborales progresivas” en un nuevo TLCAN (Tratado de Libre Comercio) para mejorar los salarios y las condiciones laborales de los trabajadores mexicanos. “A medida que las renegociaciones del TLCAN se trasladan a México esta semana, este es un momento oportuno para que el gobierno canadiense respalde sus palabras con una acción significativa”, dijo.

Isolux despedirá a 575 trabajadores de su plantilla

La dirección de Isolux notificó ayer formalmente a los trabajadores un Expediente de Regulación de Empleo que afectará a los 575 trabajadores de la empresa de ingeniería, actualmente en concurso de acreedores.

Hace cuatro meses la empresa tenía 3.800 trabajadores en plantilla, dentro de un monopolio con siete secciones: Grupo Isolux Corsán, Corsán-Corviam Construcción, Isolux Ingeniería, GIC Concesiones, Isolux Corsán Servicios, Isolux Corsán Inmobiliaria e Isolux Energy Investments.

El número de despedidos podría verse reducido si el administrador concursal acepta alguna de las ofertas recibidas por distintos activos de Isolux, que incluyen la subrogación de una parte de la plantilla. La comisión negociadora del Expediente de Regulación de Empleo se constituirá en un plazo de quince días, el 28 de noviembre.

Los trabajadores tratarán de obtener las mejores condiciones posibles, tanto en lo relativo a la indemnización por despido como a las garantías de cobro.

El administrador concursal aún no ha tomado una decisión sobre las ofertas recibidas, una de ellas presentada por directivos de la propia Isolux. Esa es, precisamente, la oferta que permitiría salvar a mayor número de trabajadores, ya que contempla la subrogación de 106 trabajadores, 88 en España y 18 expatriados.

Otras dos ofertas prevén la subrogación de hasta 70 trabajadores, en un caso, y de 30, en el otro. El administrador concursal no ha dado detalles de la oferta restante por las dudas sobre su solvencia.

Bajo la capitanía del fascista Nemesio Fernández-Cuesta, Isolux presentó en marzo el concurso de acreedores porque la empresa tiene una deuda gigantesca de más de 1.600 millones de euros con la banca.

Desde entonces la empresa está en manos de los bancos acreedores, que ya controlaban de hecho el capital de la empresa.

Siemens Gamesa despedirá a más de 400 trabajadores de su plantilla en España

La multinacional dedicada a la fabricación de aerogeneradores Siemens Gamesa comunicó ayer que tiene previsto despedir a 408 trabajadores de su plantilla en España en los próximos tres años. Este recorte se encuadra dentro del plan de reducción de personal anunciado la semana pasada por la eólica, que incluye el despido de 6.000 trabajadores en 24 países.

La empresa pondrá en marcha un Expediente de Regulación de Empleo para reducir su plantilla en 341 trabajadores durante el presente ejercicio fiscal y en otros 67 hasta 2020, según ha comunicado la dirección de la multinacional a los sindicatos en una reunión por videoconferencia.

En total, el recorte afectará a 408 trabajadores procedentes de las diferentes plantas de toda España en los próximos tres años. Esta cifra supone aproximadamente el 10 por ciento de la plantilla que tiene la multinacional en el país.

La dirección les ha comunicado que habrá «hasta 408 afectados» y a escala mundial, el plan de reestructuración afectará al 23 por ciento de los trabajadores. Estos despidos intentan paliar la caída del 12 por ciento de los ingresos que ha tenido la multinacional en sus primeros seis meses de vida, tras la fusión entre el fabricante de aerogeneradores vasco Gamesa y la filial eólica del grupo alemán Siemens. «Cuando se informó de la fusión, nos dijeron que no habría despidos», recuerdan en CCOO.

La dirección de la empresa todavía no ha concretado cómo se distribuirán los despidos. Los sindicatos esperan que lo clarifique en las reuniones de la mesa de empleo que hay convocadas esta semana. Siemens Gamesa tiene previsto iniciar el Expediente de Regulación de Empleo el próximo 23 de noviembre.

Más de la mitad de los 4.000 trabajadores que tiene Siemens Gamesa en España se encuentran en Euskadi y Navarra. En concreto, las plantas de Mungia (Bizkaia) y Asteasu (Gipuzkoa) en el País Vasco emplean a 600 personas. La sede social se encuenta en Zamudio (Bizkaia). En 2012 Gamesa hizo ya un ajuste en el que despidió a más de 1.000 trabajadores en todo el grupo, 500 de ellos en Euskadi.

Más grande es la plantilla en Navarra. La multinacional emplea en la Comunidad foral a más de 1.600 personas de manera directa. Allí cuenta con un centro tecnológico de investigación y desarrollo, ubicado en Sarriguren. Además hay una planta de fabricación de palas en Aoiz, dos centros de logística en Arazuri y Pamplona y un centro de formación en Noáin.

El plan no afectaría a las plantas de fabricación, situadas en sitios como Coslada, Mungia, Asteasu y Agoitz. El impacto afectará a oficinas, centro tecnológico y servicios de mantenimiento.

La Federación de Industria, Construcción y Agro de UGT ha rechazado los planes de despido y ha propuesto a la dirección de la multinacional que los ajustes de personal sean negociados y se lleven a cabo mediante bajas voluntarias y prejubilaciones.

Por su parte, el sindicato ELA ha asegurado que peleará por evitar los despidos. «Consideramos que no existe justificación alguna para que la empresa plantee una medida tan traumática», ha asegurado en un comunicado.

Huelga indefinida en el sector de la limpieza de edificios y locales en Valencia y Alicante

El próximo viernes día 1 de diciembre está previsto el inicio de una huelga indefinida en el sector de la limpieza de edificios y locales, convocada por CCOO y UGT en Valencia y Alicante. La medida llega meses después del inicio del conflicto y tras numerosas concentraciones de protesta a causa del estancamiento en la mejora de las condiciones laborales en el sector

La convocatoria responde, entre otras muchas causas, al desfase del incremento salarial desde el año 2015, y a que casi tres años después, las patronales siguen manteniendo propuestas que no ofrecen ninguna garantía económica de recuperación, lo que suma la pérdida del poder adquisitivo al deterioro general de las condiciones de vida y trabajo.

El sindicato denuncia que  incompresiblemente estas propuestas están muy lejos de los acuerdos firmados en el ámbito estatal sobre el empleo y la negociación colectiva,  ratificados por las patronales y sindicatos mayoritarios años atrás. Además,  existe un agravio comparativo con los incrementos pactados en otros territorios en el mismo sector y en otros sectores de actividad, que imposibilitan llegar a un acuerdo.

En el caso de la provincia de Alicante, la huelga afectará a la limpieza de centros sanitarios dependientes de la Conselleria de Sanidad y centros de Diputación de Alicante. La convocatoria afectará a más de 1.000 trabajadores y trabajadoras del sector en el ámbito de su convenio y tendrá una incidencia directa en los distintos departamentos de salud de la provincia que incluyen los centros de salud, los centros Hospitalarios y los centros de Diputación.

En Valencia, la huelga afectará a todos los servicios de limpieza de edificios, tanto públicos como privados, incluyendo la limpieza sanitaria de centros hospitalarios, colegios, institutos, aeropuerto, etc. y están convocados a secundarla más de 20.000 trabajadores y trabajadoras de la provincia.

CCOO notificará a las distintas consellerias de la Generalitat Valenciana y a los ayuntamientos los motivos de la huelga convocada, que afectará a la limpieza de los centros públicos, principalmente a la Conselleria de Sanidad.

El sindicato trasladará a la administración las causas del conflicto sostenido con las patronales ASPEL y FECVAEL, que pretenden mantener los convenios de Alicante y Valencia vacíos de contenido salarial para seguir obteniendo beneficios de los contratos públicos.

Desde CCOO Construcción y Servicios denuncian la actitud patronal, ya que pese al incremento de casi un 18 por ciento en el precio del contrato actual con la Conselleria de Sanidad, con respecto al contrato anterior, no han sido capaces de trasladar una propuesta a la parte social que pueda poner fin a este conflicto.

http://construccionyservicios.ccoo.es/fcs/Actualidad:1029388–Huelga_indefinida_del_sector_de_limpieza_de_edificios_de_Valencia_y_Alicante_Por_un_convenio_con_salarios_dignos

La ayuda a domicilio convoca una huelga general en Sevilla para ampliar las jornadas

Los sindicatos convocan una huelga general en Sevilla el sector de las ayudas a domicilio para los días 7 y 9 de diciembre y 15 y 16 del mismo mes. El responsable del sector de ayuda a domicilio de CCOO, Sandro Moreno, explicaba que con esta acción “pretenden reivindicar la jornada, puesto que hay un gran porcentaje de parcialidad. Hablamos de un 90 por ciento de trabajadoras a tiempo parcial, es decir, que no llegan a la jornada completa. Estamos hablando de muchas compañeras que no llegan a 300 euros de salario base, pues tienen contratos de 12 o 15 horas semanales. Nuestra petición es que se les dé prioridad para la ampliación de sus jornadas”.

Además, Moreno, también reclamaba otra vía, “el incremento de los salario, puesto que desde el año 2011 no hay una subida efectiva de estos”. Este dato lo concretaba la presidenta del comité de Azvase, una de las cuatro empresa que en Sevilla encargada de la ayuda a domicilio, María Jesús de los Santos, “en el año 2011, veníamos de un salario de 983.13 euros, que con la reforma laboral se quedó, se redujo, en 947.22 euros. Yo creo que después de seis años ya toca una subida”.

Por su parte, el secretario de acción sindical de CCOO Sevilla, Carlos Aristu, incidía en la importancia de este sector por una doble razón. “Laboralmente, por las difíciles condiciones en las que las trabajadoras vienen realizando su labor y porque presta un servicio a un porcentaje importante de personas en una situación de especial vulnerabilidad. Por lo tanto, somos conscientes de que cualquier proceso de movilización genera una especial sensibilidad en la sociedad”. De hecho, según los datos recogidos por CCOO, estas trabajadoras dan servicio a 3.600 usuarios en Sevilla capital y entre 6.500 y 7.000 en toda la provincia.

La citación aglutinaría a las más de 3.000 trabajadoras de este servicio en toda la provincia, de las cuales 1.500 trabajan en la ciudad de Sevilla, siendo el 98 por ciento de estas mujeres, explicaba Aristu. Del mismo modo, continuaba, “para hacer un llamamiento a las administraciones públicas, que son las gestoras, directa o indirectamente, de estos servicios. Especialmente los ayuntamientos de la provincia de Sevilla y la Junta de Andalucía, para que sea parte de la solución de este conflicto”.

La huelga general convocaría a mas de 3.000 trabajadoras de este servicio en toda la provincia, de las cuales 1.500 trabajan en la ciudad de Sevilla, siendo el 98 por ciento de ellas mujeres, explicaba Carlos Aristu.

En este sentido, Aristu explicaba que “en el ámbito de la ciudad hubo un compromiso político asumido por los cinco grupos de representación en el pleno del ayuntamiento, de abrir un debate de reflexión sobre la  posibilidad de municipalizar el servicio a partir de experiencia de otras ciudades de España donde funciona satisfactoriamente. Y lo que estamos es en esa fase inicial de recabar informes que demuestren  que es más eficiente económicamente, que laboralmente supondría mayores garantías y que además se prestaría un mejor servicio para los usuarios”.

Paralelamente, CCOO también ha llevado a cabo negociaciones para mejorar el convenio colectivo en el que, según el secretario, “la representación empresarial mantiene bloqueado este proceso de negociación, lo que refleja que cuando el servicio se gestiona de forma indirecta entran intereses empresariales que a veces chocan con el de las trabajadoras y los usuarios”.

http://www.sevillaactualidad.com/sevilla/79062-ayuda-domicilio-convoca-huelga-ampliar-jornadas/

Los trabajadores de los ferrocarriles convocan huelga en Valencia

Los sindicatos (CCOO, UGT, SIF y SCF) han convocado una huelga en los Ferrocarrils de la Generalitat Valenciana (FGV) tanto en València como en Alicante, lo que afectará al metro, el tranvía y el Tram convocada.

Tras una semana de tregua, los paros vuelven este martes y jueves de 13.30 a 15.30 horas y este domingo 19 de noviembre de 7.00 a 9.00 horas y de 13.00 a 15.00 horas, una jornada esta especialmente sensible ya que coincidirá con uno de los eventos deportivos más multitudinarios de los que se celebran en València, como es el Maratón Trinidad Alfonso, prueba que se disputa junto a y la 10K.

En las franjas horarias de los paros habrá servicios mínimos del 50 por ciento en las horas valle y del 60 por ciento en las horas punta.

El portavoz de UGT en la empresa pública, Antonio Soler, ha lamentado nuevamente la postura adoptada por la empresa, que el pasado el pasado 16 de octubre anunció que suspendía las negociaciones del convenio colectivo hasta que se desconvocara la huelga, acusando incluso a los sindicatos convocantes (CCOO, UGT, SIF y SCF) de usar a los viajeros de «rehenes» en las negociaciones: «Sin diálogo es imposible buscar soluciones», ha comentado Soler.

Entre los puntos de conflicto que han motivado la huelga, Soler ha destacado una exigencia por parte de los sindicatos de mayor transparencia en los procesos de habilitación de los maquinistas y respetar la regulación interna de las jornadas de trabajo, así como el régimen sancionador interno de la empresa.

«La nueva ley de seguridad establece sanciones de hasta 30.000 euros a los trabajadores por aspectos que ya están pactados en el seno de FGV y que se penalizan con días de inhabilitación, por tanto, no es lógico que ahora se quiera aplicar sanciones económicas», ha explicado.

http://www.eldiario.es/cv/huelga-tranvia-Tram-retoma-jornadas_0_707629451.html

Después de cinco ERE la multinacional Ericsson sigue teniendo el mismo número de trabajadores

El pasado mes de septiembre la multinacional sueca de las telecomunicaciones Ericsson volvió a presentar un Expediente de Regulación de Empleo en España que despedía a 450 trabajadores. Era el quinto ERE en diez años. Los sindicatos decidieron ir una vez más a la huelga este martes contra una medida que enmascara la precarización de sus condiciones laborales.

La multinacional despide periódicamente a cientos de trabajadores ─normalmente a personas de más de 45 años, con salario consolidado─ y vuelve a contratar a nuevo personal más joven y barato. ERE tras ERE la plantilla del monopolio no ha variado mucho del entorno de los 3.000 trabajadores. Tampoco es extraño que muchos de los despedidos terminen volviendo a trabajar para la multinacional a través de otras empresas subcontratadas.

Desde 1998 la empresa ha llevado a cabo siete procesos de despido colectivo. Los dos primeros acabaron con unos 1.200 puestos de trabajo, pero desde 2008 la estrategia de la empresa ha cambiado: menos despidos pero muchos más ERE. Así las cosas, los trabajadores han estado en la cuerda floja en 2008, 2010, 2013, 2015, 2016 y nuevamente ahora. “Siempre alegan causas organizativas, productivas y económicas, pero al menos en las económicas no nos salen las cuentas. La empresa siempre está dando beneficios”, explica un miembro del comité de empresa.

El argumento que utiliza la empresa para justificar las causas económicas es que tiene que inyectar millones de euros cada año para que otras empresas del grupo empresarial que va adquiriendo puedan desarrollarse y no estén en números rojos. El problema, abunda el sindicalista, es que ninguna de las empresas que Ericsson adquiere funcionan. En medio de ERE, el grupo compra empresas que o bien acaba matando o acaba vendiendo a precio de costo sin apenas invertir en ellas. Pone como ejemplo la adquisición de Abentel, filial de telecomunicaciones de Abengoa, una operación que cerró el año pasado, en plena crisis de Abengoa y que supuso la absorción de 500 trabajadores.

El año pasado el ERE en Ericsson se saldó con 280 despidos. En 2015 fueron 250 y en 2013 despidieron a 213. “Llevamos infinidad de despidos colectivos y eso genera un estrés y un terror inhumano en la platilla, además de malestar y desmotivación. A la gente se le quitan las ganas de ir cada día a la empresa con este clima”, añade el delegado sindical. La estrategia de la multinacional es purgar a la plantilla y modificarla según sus intereses de negocio. Los sindicatos exigen que, al menos, los despidos no sean forzosos y se propongan salidas incentivadas, además de medidas adicionales de reducción de costes y alternativas para la adaptación de competencias.

La empresa está utilizando mecanismos para “maquillar” sus cuentas, guiados por el bufete de abogados Sagardoy, que es el que diseñó la reforma laboral del PP en 2012 y sabe perfectamente cómo mover dinero entre empresas para poder alegar motivos económicos en el ERE. Los sindicatos critican que, mientras año tras año hay despidos, los accionistas de la empresa se reparten dividendos anuales y, además “no vemos que los costes laborales disminuyan. La brecha salarial entre la plantilla y los directivos es cada vez mayor. Por ejemplo, el año pasado repartieron bonos récord porque las ventas fueron satisfactorias. En resumen, lo que ahorramos despidiendo trabajadores se va a beneficios empresariales y a salarios de ejecutivos”.

Los sindicatos lamentan el escaso interés de la empresa por la formación de sus trabajadores, que permitiría la rotación en lugar de la sustitución en un sector que cada año avanza a pasos agigantados. Eso sin contar la cantidad de trabajo que se acaba subcontratando. Sólo con 20 por ciento del trabajo que Ericsson pide a empresas subcontratadas se podrían generar más de 300 empleos. Ni las horas extra que se hacen por sistema en una empresa donde no se ficha al llegar.

ERE tras ERE la empresa acabará con el plan social, que protege a los trabajadores de más edad en caso de despido colectivo. “Queremos menos subcontratación, menos horas extra, más teletrabajo y, sobre todo, que se nos garantice que el año que viene no tengamos que enfrentarnos a otro ERE”, concluyen.

http://www.publico.es/economia/extrano-caso-ericsson-cinco-diez-anos-y-mismo-numero-trabajadores.html

Huelga general en Cataluña para el miércoles 8 de noviembre convocada por el sindicato CSC

El viernes el sindicato catalán CSC convocó una huelga general en Cataluña para el 8 de noviembre bajo el lema “Defendamos nuestros derechos”, sin que esté claro por el momento si los demás sindicatos se sumarań a la convocatoria.

El sindicato justificó el llamamiento al paro por la precariedad generada por las reformas laborales de los últimos años y para protestar contra el decreto del Gobierno central para facilitar el cambio de domicilio social de empresas para su salida de Cataluña.

“Exigimos la derogación del [decreto] por sus efectos lesivos en el mundo del trabajo y tejido productivo catalán, favoreciendo la deslocalización de empresas de nuestro país y afectando gravemente la economía catalana y la clase trabajadora”, dijo el sindicato en un comunicado.

El llamamiento a la huelga se produjo un día después de la entrada en prisión provisional de gran parte del cesado gobierno autónomo catalán, mientras se está a la espera de la decisión que tome la Audiencia Nacional sobre la posible emisión de una euroorden de detención contra Puigdemont.

ANC y Òmnium se han sumado a la huelga general, remarcando que hay que repetir el paro general del pasado 3 de octubre. Además han convocado por el próximo sábado 11 de noviembre en Barcelona una manifestación a partir de las cinco de la tarde, sin concretar todavía en qué lugar será. “Queremos hacer una Fiesta, un 11 de Septiembre”, ha sido la consigna que ha utilizado el presidente accidental de ANC, Agustí Alcoberro en una rueda de prensa celebrada en la sede nacional de la ANC con el también presidente accidental de Òmnium.

La manifestación rechaza la prisión incondicional del govern de la Generalitat decretada por la Audiencia Nacional a instancias de la fiscalía general del Estado. “Tenemos que desbordar la manifestación en solidaridad y en protesta por el encarcelamiento de los Jordis que reunió según la Guardia Urbana 450.000 personas”, ha añadido Alcoberro.

“Queremos convertir el dolor y la indignación en un mensaje de coraje para revertir esta situación”, ha insistido. Es por eso que proponen que las “movilizaciones requieren un salto cualitativo”. De aquí esta doble apuesta, la movilización y la huelga general del 8 de noviembre. Esta semana se están realizando ya acciones bajo el lema de la “semana de la democracia” con concentraciones ante los ayuntamientos, encarteladas o protestas.

En la reunión de la permanente del secretariado de la ANC de este lunes se acordó defender que los partidos soberanistas participaran a las elecciones del 21D. En este sentido, proponen organizar una mesa con los partidos para poder encontrar la mejor fórmula por para concurrir y optimizar los resultados.

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