La web más censurada en internet

Etiqueta: Lucha obrera (página 17 de 30)

La huelga general de 15 de noviembre de 1922 en Ecuador

Leonardo Gabriel Ogaz Arce

El triunfo de la huelga de ferrocarriles (del 18 de octubre al 26 de octubre) alentó una protesta masiva que se transformó en una huelga general en la ciudad de Guayaquil.

Este acontecimiento en que una huelga general de trabajadores termina siendo aplastada por una masacre, es necesario entenderlo como un episodio de la confrontación entre clases antagónicas, en donde queda de manifiesto que el papel esencial del Estado y su ejército es la defensa de los intereses de la clase empresarial.

Desde finales del siglo XIX y principios del siglo XX se fue formando en Guayaquil una clase trabajadora en la manera y la forma en que se ha formado la  clase trabajadora en los países dependientes y semicoloniales desde las pequeñas industrias, talleres, artesanías, astilleros, comercios y servicios, estos trabajadores se fueron organizando y adquiriendo un nivel de organización y conciencia de clase elemental y defensivo al comienzo y relativamente avanzado y clasista después. Los sectores más avanzados de ese proletariado hicieron suya una ideología política, el anarquismo, que en mayor o menor medida orientó los procesos de lucha y organización obrera.

La primera guerra mundial y las plagas en las plantaciones de cacao agudizaron una crisis estructural en la formación social ecuatoriana que tenía un muy bajo nivel de desarrollo de las fuerzas productivas, esos dos hechos afectaron la producción de cacao principal producto de exportación del Ecuador a la época, mermando a grado extremo las condiciones de la vida popular. Las clases dominantes además hicieron recaer el costo mayor de la crisis sobre las espaldas de los trabajadores y capas pobres de la ciudad de Guayaquil. Las formas opresivas y explotadoras de las clases dominantes se enfrentaron a la organización y conciencia clasista de los trabajadores que los llevaron a organizar huelgas en defensa de sus más elementales derechos. “Había hambre, había deseo de más consideración y se querían ver respetadas las leyes del país”, dice Carlos Puig Vilazar (1).

El triunfo de la huelga de ferrocarriles (del 18 de octubre al 26 de octubre) alentó una protesta masiva que se transformó en una huelga general en la ciudad de Guayaquil. Las reivindicaciones más importantes eran la jornada laboral de 8 horas y el aumento de salarios. Es decir se trataba de terminar con la sobreexplotación de la plusvalía absoluta para pasar a un régimen de explotación con plusvalía relativa. Lo más importante de los sucesos está dado por el proceso de organización y lucha que dieron como fruto la constitución de una central clasista independiente la FTRE (Federación de Trabajadores Regional Ecuatoriana) y como corolario de este hecho un organismo de poder popular que dirigió la huelga que fue el GAT, la Gran Asamblea de Trabajadores. Esto es lo que hace que el 15 de noviembre sea un hecho del pasado cargado de futuro, puesto que las formas de democracia obrera al interior de la gran asamblea, más las formas de ejercer el poder en una ciudad que quedó de hecho bajo su control son los embriones de un proyecto de Democracia Socialista como posible horizonte de futuro.

En su libro Patricio Martinez J. nos relata un episodio que es revelador del grado de movilización, conciencia de clase y poder popular de los trabajadores y que reproduzco aquí:

“Al siguiente día, 9 de noviembre, a primeras horas de la mañana, la Policía y el Ejército ocuparon la planta eléctrica de la ciudad… obligando a la continuación del trabajo. De inmediato se presentaron los dirigentes de la FTRE y de la Asociación Gremial del Astillero… y encabezaron una protesta en medio de la calle, iniciándose un tenso diálogo a gritos con los oficiales de Zapadores N·2 Montúfar, durante el cual los obreros portaron y agitaron como símbolo movilizador banderas nacionales en las que habían reemplazado los gallardetes por grandes panes incrustados en las puntas de las astas. Al poco rato concurrió el Intendente de Policía, quien dirigió un mensaje conciliador y pidió y obtuvo de los huelguistas la promesa de suministrar energía eléctrica a la ciudad exclusivamente para el alumbrado público de la siguiente noche, quedando aceptado tácitamente el corte de fluido eléctrico hacia los tranvías y hacia las casas y fábricas, tanto diurno como nocturno”(2).

Las principales influencias externas que influyeron en este hecho histórico son el anarquismo que como corriente obrera mundial llega a Guayaquil, la Primera guerra mundial (1914-1918) que afecta seriamente la economía del Ecuador, la Revolución de Octubre (1917) cuyos ecos resonaron en la huelga general del 15 de noviembre y curiosamente un poco menos la Revolución Mexicana (1910-1917) quizás por el hecho de ser una revolución campesina y por el tradicional cerco que el poder mundial tiende sobre los países hermanos de América Latina y que hasta el día de hoy nos tiene aislados y separados.

Las repercusiones de esa gran huelga de trabajadores de Guayaquil son extraordinarias, ni más ni menos que se constituye en un antecedente del fin de la dominación plutocrática a través de la Revolución Juliana (julio de 1925) que fue un movimiento cívico militar que estalló 3 años después de la huelga general de Guayaquil y que tuvo un contenido progresista modernizador que contó con el respaldo de capas medias y sectores populares. Más tarde nace el Partido Socialista 1926 como expresión política de los trabajadores y parte de los sectores medios, posteriormente nace la seguridad social en 1928, de una escisión del Partido Socialista, se oficializa el Partido Comunista en 1933, además se aprueba el primer código del trabajo en 1938. Además toda la organización sindical posterior al 15 de noviembre de 1922 tiene como pilar y referencia base la gran huelga de Guayaquil.

(1) Puig Vilazar, Carlos, Sacrificio de un pueblo 15 de Noviembre de 1922, pág. 17, colección Movimiento obrero ecuatoriano núm.2, 1983. Litografía e imprenta de la Universidad de Guayaquil. Carlos Puig fue un abogado que representó a los trabajadores en la huelga ferroviaria y en la huelga general.

(2) Patricio Martínez J., Guayaquil Noviembre de 1922. Política Oligárquica el Insurrección Popular, CEDIS. Quito-Ecuador, 1988, pág. 66.

https://kaosenlared.net/ecuador-la-huelga-general-del-15-de-noviembre-de-1922/

Huelga ‘salvaje’ de los 7.700 trabajadores de los hoteles Marriott en Estados Unidos sin convocatoria previa

Insólito, nunca visto: 7.700 trabajadores, empleados de 23 hoteles operados por Marriott en Estados Unidos fueron a la huelga en Estados Unidos, sin convocatoria previa, en un hecho sin precedentes, causando graves alteraciones en el servicio normal de estos establecimientos.

Marriott es la cadena hotelera más grande del mundo, con 6.700 hoteles, operando con 30 marcas diferentes en 130 países en todo el mundo, con unos beneficios en 2017 de 1.370 millones de dólares.

Los clientes no fueron advertidos por la empresa de que los servicios se verían seriamente alterados durante su estancia porque la huelga no fue convocada debidamente sino que se ha propagado por los hoteles prácticamente de espaldas a los negociadores.

Cada hotel informó a los clientes de que los comedores, el servicio de habitaciones y los bares estarían cerrados y las habitaciones sólo se harían si había una petición expresa por parte del cliente. Algunos clientes que dijeron que sus habitaciones estaban sucias, consiguieron que la dirección de los hoteles les diera guantes y productos de limpieza para que procedieran personalmente a limpiar.

La huelga se inició al princpio de octubre y rápidamente se extendió a 23 hoteles en Boston, Detroit, San Francisco, Oakland, San Diego y Honolulu.

Los hoteles afectadas son varios, porque la matriz Marriott no sólo opera hoteles con su bandera. Además de Marriott, algunos de los hoteles en huelga son Sheraton, Ritz-Carlton, W, St. Regios o Westin. Los trabajadores en huelga piden una mejora en sus condiciones laborales en el nuevo convenio colectivo que han de negociar.

Muchos clientes se han quejado en las redes sociales porque no habían sido informados de las protestas pero, sobre todo, porque la cadena no ofrece reembolsos por vacaciones que en buena medida han sido estropeadas por las protestas. En algunos casos se han obtenido descuentos muy modestos, pese a que los efectos para ciertos clientes fueron notables.

https://www.preferente.com/noticias-de-turismo/7-700-trabajadores-de-marriott-en-huelga-sin-convocatoria-previa-281877.html

Huelga general de 1918 en Suiza: antes de la revolución llegó la capitulación

Marguerite Meyer

En noviembre se cumple el primer centenario del acontecimiento político que colocó a Suiza al borde de una guerra civil: la huelga general de 1918. ¿Qué causas tuvo? El hecho de que suizos abrieran fuego contra sus compatriotas se debió a un cúmulo de diversos factores.

Suiza siempre fue una parte de Europa. No hay nada que lo demuestre mejor que los acontecimientos que desembocaron en la huelga general y que después seguirían influyendo en la política helvética durante décadas.

Los sucesos del mes de noviembre de 1918 fueron la culminación de una serie de situaciones y acontecimientos políticos y sociales. ¿Cuáles fueron sus ingredientes? Una guerra mundial, revoluciones en Europa, una cúpula militar implacable y temerosa y una clase baja que vivía en la miseria.

La gente que a mediados de la década de los años 1910 vivía en los barrios obreros de Zurich y otras ciudades del país tenían ya suficientes preocupaciones: con frecuencia compartían varias familias una sola vivienda que, además, solía ser vieja y húmeda. Un sueldo no era suficiente para una familia: el concepto burgués del “salario único subsistencia” no funcionaba, por lo que tanto hombres como mujeres se veían en la necesidad de dedicarse a una actividad asalariada.

Y de repente se dejaban de pagar los sueldos: soldados fueron llamados al servicio militar activo. Durante la Primera Guerra Mundial 238.000 soldados fueron movilizados por el general Ulrich Wille para entrar en las milicias y proteger las fronteras en caso necesario.

Muchos de esos efectivos formaban parte de la clase trabajadora. El alistamiento puso a sus familias en grandes dificultades: entonces no existían todavía las indemnizaciones por pérdida de salario a causa del llamamiento a filas, que no se introdujeron en Suiza hasta la Segunda Guerra Mundial. Tampoco existía la asistencia social.

Por eso fueron enormes las pérdidas salariales en muchas familias: los ingresos de los hogares se redujeron en parte a la mitad, mientras algunas familias burgueses salían ganando. Muchos empresarios suizos suministraban a los dos bandos en guerra munición y materiales con altos beneficios. Algunos accionistas suizos ganaban así dividendos exorbitantes.

La distribución de la riqueza entre pobres y ricos se alteró rápida y drásticamente. “Sabemos que se amplió la brecha entre los que tenían mucho y los que tenían poco o nada, es decir, entre la clase obrera y los llamados oportunistas de la guerra, los empresarios”, afirma Brigitte Studer, profesora de Historia Suiza en la Universidad de Berna.

Crecía el descontento, y también el hambre: a partir de marzo de 1917 se empezaron a racionar gradualmente los alimentos, que además se encarecían cada vez más, poniendo en graves problemas a muchas familias de las clases humildes: “Entonces gastaba un asalariado medio cerca de la mitad de su sueldo en alimentos”, recalca el historiador Sébastien Guex de la Universidad de Lausana.

Algunas ciudades intentaban aliviar la penuria con la venta de patatas a precios rebajados o con la distribución gratuita de alimentos a los más necesitados. Pero la combinación de guerra mundial, mal tiempo y malas cosechas provocaron hambrunas en los años 1916 y 1917.

La Primera Guerra Mundial también repercutió en los distintos grupos políticos: en un lado se encontraban los burgueses y la élite militar, en el otro, la izquierda dividida. Ya en 1915 se habían dado cita representantes destacados del socialismo europeo en un encuentro conspirativo en Zimmerwald, una pequeña aldea campesina en los aledaños de Berna. Trataron de responder a la pregunta de si era legítimo o no el apoyo a los gobiernos en guerra por parte de socialistas y socialdemócratas.

El encuentro fue organizado por el consejero nacional (diputado) socialista Robert Grimm, que se convertiría en uno de los principales protagonistas de la huelga general. El eximpresor de libros militaba en las filas de los llamados centristas marxistas, que claramente se declaraban partidarios del socialismo, pero que en el fondo se veían como intermediarios entre revolucionarios y reformistas. En esa reunión participó también Vladímir Ilich Lenin, que era partidario de la subversión violenta, idea que Grimm rechazaba. Pese a esta discrepancia ideológica, Grimm colaboró en la organización del famoso viaje que realizó Lenin de Zurich a Petrogrado. Las desavenencias entre las distintas corrientes en la izquierda provocaban reiteradas disputas sobre las doctrinas imperantes del movimiento.

La mecha que desencadenó la huelga general empezó a arder pronto: en Zurich se produjeron los primeros incidentes sangrientos el 17 de noviembre de 1917. Un grupo simpatizante del pacifista y objetor de conciencia Max Dätwyler se congregó para protestar contra las dos fábricas de munición municipales, al que se unió otro grupo de jóvenes más radicales. Los “disturbios de noviembre” se recrudecieron; murieron cuatro personas y treinta acabaron heridas.

A partir de entonces, Suiza no volvería a recuperar la tranquilidad en todo el año 1918: en febrero destacados dirigentes socialistas y del sindicalismo fundaron el “Comité de Olten” en reacción a los planes del Consejo Federal (Gobierno) que pretendía introducir la obligatoriedad del servicio civil. Uno de esos dirigentees fue Robert Grimm.

A lo largo y ancho del país la gente protestaba contra la escasez de alimentos. Sobre todo en el Tesino se sufría mucho. En marzo asaltaron y saquearon trabajadoras y trabajadores la central lechera en Bellinzona. El 1 de mayo anunció el Consejo Federal la subida del precio de la leche. Dos semanas más tarde se empezó a racionar el queso, una medida que convenía a los granjeros, pero no a la clase obrera urbana: en lugar de elaborar quesos con la leche desnatada se dedicaban las queserías a producir caseína, que se vendía a fábricas de armamento germanas como producto sucedáneo del caucho.

Ya en los años anteriores habían protestado sobre todo las mujeres en los llamados “tumultos de los mercados” en ciudades como Biel, Thun y Grenchen. En junio de 1918 se reunieron en Zurich cerca de mil mujeres delante del ayuntamiento. Exigían poner coto a la inflación, la introducción de un mínimo de subsistencia y la redistribución de los alimentos. En una segunda manifestación algunos días más tarde se reunieron 15.000 personas. Las mujeres presentaron la primera petición popular cantonal desde su introducción. La dirigente política era la marxista zuriquense Rosa Bloch-Bollag, que también había formado parte del Comité de Olten.

En septiembre se declararon en huelga los trabajadores de banca para exigir un salario mínimo. El hecho de que se organizaran e incluso se declararan en huelga los asalariados del sector bancario fue una novedad. Esto preocupó a amplios sectores de la burguesía helvética y a los militares y reforzó los temores de una revolución. Se temía una subversión que siguiese los patrones rusos.

La postura de la cúpula militar suiza poco tenía que ver con querer apaciguar los efectos de esta efervescencia. En su mayoría veían el movimiento obrero como elemento desintegrador de la sociedad. “El generalato y también el gobierno vivían en una burbuja, diríamos hoy”, explica el historiador Jakob Tanner. “Se ocultó por completo que el movimiento obrero se esforzaba en encontrar formas razonables para la defensa de sus intereses. Solo se trataba de volver a realzar al máximo la importancia del ejército”.

El general Ulrich Wille representaba una imagen prusiana del ejército: para él un buen ciudadano debía ser ante todo un buen soldado. Frente al comportamiento dubitativo de las autoridades cantonales y del Consejo Federal, contestaba con dureza y demostraciones de fuerza. De esa manera se pretendía sofocar las protestas en su origen para no permitir en ningún caso situaciones como en Rusia o en Alemania, donde los gobiernos habían quedado fuera de combate.

Hoy sabemos que el movimiento obrero suizo no estaba preparado para la insurrección armada, por lo que se oponía a ella mayoritariamente. Pero los acontecimientos en los países vecinos hacían plausibles las preocupaciones que entonces tenían los militares.

https://www.swissinfo.ch/spa/huelga-general-1918-_antes-de-la-revoluci%C3%B3n-lleg%C3%B3-la-capitulaci%C3%B3n/44498662
https://www.swissinfo.ch/spa/huelga-general-de-1918_-creo-que-planean-una–guerra-civil-/44501608

2.000 trabajadores de la automoción que están en huelga han sido detenidos por la policía india

Los trabajadores indios de la automoción llevan un mes de movilizaciones y actualmente están en huelga. El martes por la mañana la policía india detuvo a 2.000 de ellos cuando participaban en una reunión sindical.

Los huelguistas detenidos, que trabajan en las plantas de Yamaha India, Royal Enfield y Myoung Shin India Automotive (MSI), fueron detenidos en tres salones de bodas en la ciudad de Oragadam y fueron liberados sin cargos por la noche.

La redada policial tuvo lugar cuando los trabajadores marcharon en manifestación hacia la delegación del gobierno de Kanchipuram en protesta contra los recortes salariales, las condiciones laborales y la represión de los sindicalistas.

La reunión había sido convocada por la Central de Sindicatos Indios (CITU), dirigida por el Partido Comunista de la India (Marxista) o CPM, aunque el Consejo Sindical de la Clase Obrera, dirigido por los maoístas, también participó en la protesta.

La masiva represión policial forma parte de un ataque de más envergadura contra los trabajadores, impuesta por las multinacionales automovilísticas, el gobierno central, los partidos de la oposición oficial y las instituciones públicas, incluidas la policía y los tribunales.

Durante el último mes, los trabajadores en huelga han sufrido redadas policiales, intentos de reprimir sus manifestaciones y repetidas y masivas detenciones.

A principios del año pasado, 13 trabajadores indios fueron condenados a cadena perpetua en el estado de Haryana por organizar un sindicato independiente que encabezó una lucha contra los recortes salariales de la multinacional japonesa Suzuki.

La semana pasada, un tribunal de Haryana desestimó una demanda presentada por los trabajadores para ser liberados bajo fianza hasta que se resuelva el recurso que tienen interpuesto.

Los trabajadores de MSI comenzaron la lucha hace 50 días y el resto (Yamaha India y Royal Enfield) durante el último mes.

Los trabajadores de Yamaha salieron para exigir la reincorporación de dos compañeros despedidos que estaban organizando la Asociación de Trabajadores Automotrices de Yamaha, un sindicato confederado a la CITU. Las luchas de Enfield y MSI surgieron por la represión de los trabajadores que intentaban crear sindicatos y mejoras salariales.

Los trabajadores también se enfrentan a la amenaza de despidos, en medio de un ataque más amplio de la patronal. En septiembre la dirección de la empresa Honeywell, que también se encuentra en la zona industrial de Oragadam, despidió a los trabajadores, con solo dos meses de salario en concepto de indemnización.

Alrededor de 800 trabajadores de Yamaha India, 1.500 de Royal Enfield y 200 de MSI participaban en el mitin del martes.

Hace una semana, la CITU exigió la intervención de un tribunal para evitar que las empresas automotrices redujeran sus plantillas.

El sindicato de los trabajadores de Maruti Suzuki ha asegurado que los tribunales de India funcionan como despiadados defensores de las grandes empresas contra los trabajadores.

El gobierno del estado de Tamil Nadu, al que apela la CITU, está encabezado por All India Anna Dravida Munnetra Kazhagam (AIADMK), que tiene un largo historial de ataques a los derechos de los trabajadores.

AIADMK está respaldando al gobierno central reaccionario del primer ministro Narendra Modi, que está expandiendo el trabajo en negro, en un contexto de un asalto a los derechos de los trabajadores y para atraer inversores extranjeros.

Kathir, una trabajadora de Yamaha India de 27 años, dijo: “Nuestra principal demanda es la reincorporación de dos trabajadores despedidos. También pedimos el reconocimiento de nuestro sindicato”.

“Queremos un aumento de sueldo. Yo solía trabajar en otra empresa de automóviles. Me uní con la esperanza de convertirme en una trabajadora fija. Aunque ahora soy fija, mi salario es muy bajo. La mayoría de las empresas de motocicletas proporcionan salarios [mensuales] con un pago inicial de solo 25.000 rupias”, que son el equivalente de 340 dólares.

“El gobierno hostiga a los trabajadores para obligarnos a obedecer las reglas de la empresa. Sólo entonces nos dejarán volver al trabajo. Estamos decididos a continuar la lucha por nuestros derechos”.

Selvam, otro trabajador de Yamaha en India, dijo: “Tenemos derecho a formar un sindicato. Continuaremos la lucha por la reincorporación de todos los trabajadores despedidos”.

Los trabajadores italianos están hoy en huelga general

Italia está hoy en huelga general, tanto en el sector público coo en el privado, que afectará sobre todo a los trenes y el transporte publico de las grandes ciudades del país.

A la huelga se han sumado varios sindicatos, que llamaron al paro también en los sectores de educación y sanidad, y se han adherido también los sindicatos de la radiotelevisión pública Rai, por lo que podría haber cambios en la programación.

Las reivindicaciones para convocar esta jornada de huelga abarcan desde subidas de los salarios y las pensiones, protestar contra las privatizaciones, por la abolición de las desigualdades, a favor de la salud y la seguridad, así como defender derechos como los de huelga y manifestación.

En Roma, las líneas de metro A, B y C permanecerán cerradas y tampoco funcionarán los tranvías y autobuses , aunque habrá dos franjas de servicios mínimos, hasta las 8.30 horas y de 17 a 20 horas.

La empresa de transportes de Milán ha anunciado que la interrupción comenzará a las 8.45 horas y se suspenderá a las 15.00 horas, pero se reanudará el paro a las 18.00 horas hasta el final de la jornada.

La huelga de los trabajadores ferroviarios comenzó ayer a las 21.00 horas y finalizará 24 horas más tarde, aunque quedan garantizados los trenes nacionales de alta velocidad «Frecce» y el enlace entre el aeropuerto de Roma Fiumicino y la estación central Termini.

Los trabajadores del sector aéreo se sumarán a la huelga solo en los aeropuertos de Bolonia, Milán Malpensa y Linate.

Asimismo, hay también huelga en hospitales, centros formativos y de investigación, escuelas y universidades de todo el país.

Reforma o revolución social

Jon Iurrebaso Atutxa

¿Reforma de lo que un día soñamos y concreción de dicha reforma en lo que hoy y aquí es “posible” (es decir, lo que el capital vasco/español/francés nos permite) o seguimos apostando con todas las consecuencias por la Revolución Socialista Vasca?

Añadimos, con la suficiente humildad que la lucha nos ha dado, que la primera posibilidad está, de antemano, abocada al fracaso. Hoy en día no hay sitio ni siquiera para la socialdemocracia y su dorado y soñado edén, el estado del bienestar. El estado de bienestar fabricado para ahuyentar las ventajas del sistema soviético para con sus mujeres y hombres, hace ya tiempo que no tiene razón de ser. Por escenificar, la caída del muro de Berlín supuso que ese estado de bienestar podía desaparecer sin ningún serio problema. La tasa de ganancia del capital no admite tonterías. No seamos ingenuos. La socialdemocracia tuvo su valor cuando peligraba el orden burgués. Hoy la socialdemocracia es el centro de antaño que se permitía algún lujo por la “izquierda” de vez en cuando.

Hoy en día no hay espacio para jugar ni a demócratas. Ni siquiera en una democracia burguesa. El capital no puede permitir que agentes de su superestructura jueguen al obrerismo, por ejemplo. Hoy en día nadie se puede salir de la foto que le interesa a la burguesía. Hoy en día tenemos extrema derecha, derecha y centro derecha, todos encuadrados en la amplia derecha. Y de ese encuadre caricaturesco, pero cierto, no se salva ningún territorio. En todo caso se pueden exacerbar aún más ciertos comportamientos y siempre lo harán hacia la derecha. Orden, miedo, orden y un pretendido bienestar pisando a quien haga falta.

Así pues, y dependiendo de qué tiempo histórico tengamos en cuenta y en qué lugar, siempre nos encontraremos en el amplio campo de la izquierda con el eterno dilema. ¿Hacemos algo dentro de lo posible o nos metemos en un callejón utópico y de incierta salida? Pregunta/planteamiento con trampa. Hasta tal punto que a veces esa disyuntiva discurre sin que las verdaderas interesadas/os, la clase obrera y capas populares, se den cuenta de lo que se está cociendo. Las más, por desgracia.

Ante tanta insistencia por revisar todo lo que se ha hecho en estos últimos sesenta años, consideramos que éste histérico empeño revisionista no ha hecho sino empezar. Mirándolo desde la perspectiva marxista claro. Telegráficamente podríamos resumir que, en su sentido más positivo, hemos aprendido mucho en los últimos años. No pensamos que nos vuelvan a engañar con liderazgos que finalmente se entregan al enemigo que nos ocupa y a la burguesía vasco-española que nos explota.

Haciendo un somero repaso de los procesos de emancipación nacional y social, estos tienen muchas contradicciones, puntos álgidos, bajos y en lo que se refiere a Euskara Herria no iba a ser la excepción. Y mucho menos teniendo en cuenta su ubicación geográfica. Situada en uno de los centros del capitalismo mundial, como es Europa. Y siendo además una nación oprimida por dos Estados imperialistas con múltiples agresiones, invasiones, matanzas, despojos, etc. a lo largo y ancho del mundo. Y que, encima, les crean problemas serios en lo que pretenden que sea parte de su suelo patrio: Euskal Herria, Corcega, Bretaña, neocolonias…

Por otro lado es cierto que hoy en día en nuestra tierra o en parte de ella (las cifras a veces son de Hegoalde, otras de Euskal Herria, otras de Vascongadas otras de Nafarroa garaia…) hay 300.000 personas (cifras oficiales y por tanto interesadas) que no pueden acceder a la calefacción y demás necesidades básicas por falta de recursos. Es verdad que hoy en día hay pisos ocupados por 3 o 4 personas que no llegan a 1.500 euros y pico entre todos, por poner un ejemplo. Y así y todo se puede decir que no se muere de hambre aunque el nivel de pobreza cada vez más sea mayor y en muchos casos límite.

También podemos afirmar que la burguesía vasca o vasco-española era fuerte antes de la guerra de 1936/1939. Mantenía una estrecha relación con la española e inglesa (de sumisión e interés compartido) y hoy en día la situación es parecida salvando las lógicas distancias. Y, simplemente señalar, que el PNV y la Iglesia han sido y son dos poderes fácticos que han ayudado a esa fortaleza de clase burguesa.

En las coordenadas de ese panorama ha tenido que discurrir el camino que pretende la Revolución Socialista Vasca. Por eso decimos que todavía no ha hecho ni empezar. También con una constante que se ha repetido a lo largo de muchos años y era que los más conscientes, los que mantenían una posición revolucionaria, estaban impregnados de una idea central y era la de que había que tirar para adelante con todo el “carro”. Y en ese carro entraba todo tipo de disidencia vasca, de clase, interclasista… Al final, hace ya tiempo, de concesión en concesión, es la pequeña burguesía y el reformismo mas rancio, quien toma el mando y ha traído a una gran parte del antaño MLNV, que ha llevado adelante luchas de primer orden, a la nada. O al campo de juego del sistema. Según cómo se quiera interpretar.

Esto podría ser suficiente motivo para la auténtica desesperación, pero el problema es que no tenemos tiempo para ello. Ni medio minuto. Tenemos mucha tarea por delante. Tenemos que llevar la Revolución Socialista Vasca adelante por muy negro que esté el panorama. En ese sentido sabemos que no hay que hacer concesiones teóricas ni tácticas ni estratégicas. No se hicieron en su tiempo con los liquidacionistas ni tampoco con los reformistas o revisionistas. Y al final desde casa (ahí tenemos el ejemplo de las FARC como el más visible pero no es el único), como suele ser casi siempre, nos sale la pequeña burguesía y toma las riendas de un proceso que, en nuestro caso, nada tiene que ver con la Independencia y el Socialismo. Y esto era previsible pero… Pero no es tiempo de gemir. Sí de saber dónde se ha errado.

Y en todo caso alguna pista. Cuando los de a pie no sabemos muy bien por qué empezamos a crear líderes y acostumbrarnos a ello hasta considerarlos imprescindibles, mal asunto. En la medida en que la formación política e ideológica empieza a escasear hasta casi desaparecer, muy mal asunto. Si encima vamos percibiendo que la sana discusión y debate está casi desaparecido justificado por uno u otro motivo, el asunto está fatal. Si coincide en que los objetivos principales empiezan a tomar tonos grises, de indefinición, el asunto está peor que fatal. Si miramos hacia atrás y vemos cómo se ha ido desmontado poco a poco todo lo que fue el MLNV (y no hablamos solamente a partir del 2009) entenderemos que algunos y algunos hemos sido demasiado confiados y ante esa confianza algunos y algunas han jugado medianamente bien. En todo caso, suficiente para desmontar 60 años de lucha y dejarlo muy difícil a los que quieran continuar con los objetivos de independencia y socialismo para Euskal Herria.

No os contamos nada si se hacen alianzas desde arriba sin el necesario debate y por obediencia debida a las estructuras y delegamos nuestro futuro en una negociación, a sabiendas que se incumplirán y que las luchas de liberación no se dirimen en las trincheras del enemigo… Cuando no se lucha para tomar el poder con todas las consecuencias, mal andaremos. Estaremos con una muy difícil reconducción y una vuelta a empezar complicadísima. En todo caso, no debemos olvidar que lo difícil no es sinónimo de imposible.

Habría que ver a la pequeña burguesía y a los socialdemócratas, y demás fracciones afines, qué harían por conseguir la independencia cuando comenzaran las encarcelaciones, multas, tensión diaria… Pensamos que podemos adelantar una afirmación clara en dos sentidos. Por un lado, no están dispuestos a sufrir por conseguir la independencia. Por otro, saben que no hay independencia si no va acompañada de la revolución social.

En lo que respecta a los que nos cosideramos revolucionarios y revolucionarias vascas, no es poco el trabajo que nos queda de aquí en adelante. Primero identificar correctamente que es lo qué ha ocurrido en los ultimos 60 años. Y ese análisis ha de ser todo lo conciso y crudo que tenga que ser. De ahí en adelante habrá que tener claro que la teoría revolucionaria conlleva su práctica y sin praxis no hay avances reales y señales palpables que lo que perseguimos se puede conseguir.

Tenemos que ser conscientes que tendremos todo y casi todos en contra y que en la calle hace mucho frio. Tenemos que tener absolutamente interiorizado que, siendo el capital quien marca las reglas del juego, desde dentro del sistema no se puede construir una teoria y práctica revolucionaria. Tenemos que comenzar con dinámicas que conlleven niveles de contra poder popular. Dinámicas que tengan alguna ligazón teórica o práctica con lo que finalmente queremos construir.

En ese camino iremos salvando obstáculos y avanzando. Nada haremos sin lucha revolucionaria, sabiendo que la lucha nunca será gratis pero sabiendo tambien que nos hará libres. Siempre adelante por una Euskal Herria Independiente y socialista.

La huelga de los conductores de Uber en Inglaterra

En Inglaterra los conductores de Uber comenzaron el martes una huelga exigiendo una subida salarial y mejores condiciones de trabajo. Es un movimiento que expresa algunas de las nuevas condiciones de trabajo impuestas por las empresas tecnológicas, así como las luchas que contra ella inician los trabajadores.

La convocatoria la hizo en Londres, Birmingham y Nottingham el sindicato IWGB (British Institute for Self-Employed Workers), que también pidió a los usuarios que no utilizaran la aplicación informática durante la huelga.

El sindicato pide un aumento de las tarifas de viaje a dos libras esterlinas (2,30 euros) por milla desde las 1,25 libras (1,42 euros) por milla, que es la tarifa actual en Londres, así como una reducción de la comisión cobrada en cada viaje y el fin de lo que la empresa califica como “desactivación” de los conductores, que no es otra cosa que un despido.

En Londres unos 50 manifestantes equipados con silbatos y un tambor se reunieron frente a las oficinas de la empresa, donde gritaron “la vergüenza de Uber” y lanzaron botes de humo. Muchos automovilistas que pasaban por allí tocaron la bocina para expresar su apoyo a los conductores.

“Uber abusa de los trabajadores, pagan por debajo del salario mínimo y los conductores están endeudados”, dice un conductor de 48 años que lleva más de tres años trabajando en la multinacional.

Anteriormente era un conductor autónomo, pero su situación se volvió imposible de mantener: “Uber monopolizaba el mercado”. Para ganarse la vida normalmente, un conductor de Uber “debe trabajar doce horas al día, de 6 a 7 días a la semana”.

El salario mínimo británico está por debajo de las 8 libras (menos de 9 euros) la hora para trabajadores mayores de 25 años.

“Antes era mejor, había más trabajo”, dice otro conductor de 41 años y padre de familia, que se niega a dar su nombre. “Trabajaba 8 horas al día, ahora tienes que trabajar 13 ó 14 horas para ganar lo mismo”, concluye.

La monopolización del sector

Las nuevas empresas de transporte de pasajeros, como Uber o Cabify, son grandes monopolios internacionales que están devorando lo que hasta ahora era un sector de trabajadores autónomos, los taxistas, es decir, que expresa la proletarización de una parte de la fuerza de trabajo.

En España las grandes empresas utilizan licencias VTC (Vehículos de Turismo con Conductor), que son lo que su nombre indica: el alquiler de un vehículo con conductor. Cuando hace unos años se crearon empresas como Uber y Cabify, este tipo de licencias se usaban para alquilar limusinas.

Los monopolios utilizan las aplicaciones informáticas en móviles, tanto para captar clientes como para comunicarse con los conductores.

Las licencias VTC se piden a las Comunidades Autónomas y, al menos hasta ahora, no las piden las empresas sino trabajadores del sector, cooperativas, sociedades laborales y de otro tipo que expresan el escaso grado de monopolización alcanzado hasta la fecha.

Hay casi 9.000 licencias VTC contra 65.000 para taxi en total, una proporción que en Madrid es de 1 contra 7 y en Cantabria de 1 contra 3.

Tanto las licencias de taxi como las VTC son un negocio en sí mismas: se compran y se venden. En Madrid una licencia de taxi se vende por unos 150.000 euros, una cifra que en otras capitales se puede disparar hasta por encima de los 200.000 euros. Por el contrario, una licencia VTC sólo cuesta unos 5.000 euros teóricos que en la práctica se convierten en 40.000 euros en el mercado de segunda mano.

Las licencias VTC son un instrumento de control del mercado y hay Comunidades Autónomas que no conceden ninguna, por lo que quienes quieren comprarlas tienen que iniciar un juicio para lograrla, con el consiguiente aumento del precio.

La creciente monopolización está alcanzando tal grado que ya ha llegado a las ambulancias. En el futuro serán las grandes empresas las que se apoderen de las VTC y luego harán lo mismo con el taxi. La fuerza de trabajo, hasta entonces independiente, se convertirá en asalariada.

El éxito de Uber, Cabify y otras aplicaciones condujo a  un grupo de especuladores españoles a crear la empresa Moove Cars para dominar el mercado. En 2016 compraron diez licencias y a partir de ahí todo fueron entradas de nuevos socios y de capital.

Actualmente es la empresa que tiene más licencias VTC (300 con 600 conductores) y está dirigida por el fondo estadounidense Kind Street Capital Management a través de Jaime Castellanos, que desde 1998 presidió el Grupo Recoletos, propietario en aquel entonces de periódicos como Expansión, Marca o Telva.

Moove Cars compite directamente con Vector Ronda Teleport, una empresa propiedad de Rosauro Varo, el antiguo dueño de Pepephone. Ambas empresas quieren dominar las flotas que utilizan Cabify y Uber en España para transportar viajeros.

Manuel Puga, Consejero Delegado de Moove, señaló que el objetivo de la empresa era crear 10.000 empleos y transportar 100.000 pasajeros al día. El propio directivo declaró que la empresa aspiraba a facturar en 2020 más de 400 millones de euros.

Los conductores de Moove cobran alrededor de 1.000 ó 1.100 euros al mes con jornadas de trabajo interminables. Los contratos laborales son de 40 horas pero la empresa obliga a trabajar entre 50 y 60 a la semana.

La empresa cuenta con varios grupos de Whatsapp donde los mensajes a los trabajadores presionan para aumentar la facturación y los trayectos. “No dijeron las condiciones por lo cual no sabemos lo que tenemos que facturar”, escribe uno de los trabajadores. El jefe zanja la discusión al mejor estilo mafioso: “Las condiciones os las doy a cada uno en privado, se acabó el tema”.

Un 63 por ciento de las empresas canarias comete fraude en la contratación de sus trabajadores

Entre enero y septiembre de este año la Inspección de Trabajo en Canarias ha descubierto a 3.000 trabajadores sin ninguna clase de contrato. Además, ha transformado 6.000 contratos temporales en indefinidos y otros 1.000 con jornadas a tiempo parcial inferiores a las que realizaban los trabajadores.

Por lo tanto, un total de 10.000 trabajadores estaban trabajando fraudulentamente. La inspección de trabajo también ha enviado aleatoriamente 3.300 cartas a empresas, de las que el 63 por ciento reconocieron que cometen irregularidades y fraudes en la contratación de trabajadores.

El fraude laboral crece a pesar de las inspecciones. El año pasado se mejoró la situación laboral de 2.719 trabajadores que tenían contratos irregulares o no estaban dados de alta en la Seguridad social. Esta actuación, que se concentró en dos meses, reforzó la actividad ordinaria de la Inspección e incrementó sus resultados en un 25 por ciento en materia de temporalidad y un 27 por ciento en materia de incremento de la jornada en los contratos a tiempo parcial.

Los datos se han dado a conocer en la presentación del plan extraordinario de la Inspección de Trabajo que prevé inspeccionar como mínimo 1.280 empresas para vigilar el fraude en la contratación.

El refuerzo se sumará a la actividad ordinaria de la Inspección. La campaña extraordinaria contará con un refuerzo de 32 nuevos inspectores que se sumarán a los 90 que ya existen actualmente.

Un juez declara ilegal la huelga en los principales puertos de Costa Rica

Un juez de Costa Rica declaró hoy ilegal la huelga en los puertos del Caribe, los más importantes del país, con lo que ya son seis las instituciones de Gobierno en las que ha establecido la ilegalidad de la protesta que hoy cumple 18 días contra un proyecto de reforma fiscal.

El fallo del juez de trabajo Francisco Vargas indica que «la paralización de los servicios que brindan los muelles conlleva una suspensión esencial para el país, toda vez que se paraliza la descarga y carga de los barcos que contienen una serie de divisas e inclusive hasta alimentos».

La sentencia agrega que no se agotaron las vías de conciliación previas al movimiento del sindicato de la Junta de Administración Portuaria y Desarrollo Económico de la Vertiente Atlántica (Japdeva).

En la huelga ha participado más de la mitad de los trabajadores de Japdeva, ente que administra los puertos de Moín, el más importante del país, y Limón (Caribe), por donde se mueve el 85 por ciento del comercio internacional de Costa Rica y además se reciben cruceros.

El Gobierno activó planes de contingencia para mantener activos los puertos, aunque han trabajado por debajo de su capacidad máxima durante la huelga.

El sector empresarial afirma que los puertos han operado a un 70 por ciento de su capacidad.

Este es el sexto fallo de ilegalidad de la huelga en instituciones del Gobierno tras las emitidas para el Consejo Nacional de Producción, el Ministerio de Vivienda, la Comisión Nacional de Emergencias, el Banco Central y la Junta de Protección Social.

El miércoles se manifestaron en San José, la capital de Costa Rica, decenas de miles de trabajadores del sector público, mientras los taxistas bloquearon vías periféricas.

En otras zonas del país, la policía impidió el paso de 22 autobuses que llevaban a manifestantes a la capital, argumentando que no tenían autorización para ello.

A la movilización la denominaron sarcásticamente “marcha de los gatos”, en respuesta a quienes decían que solo llegarían cuatro gatos, por lo que muchos manifestantes se disfrazaron con bigotes, orejas y colas de felinos.

Los sindicatos del sector público iniciaron la huelga el 10 de setiembre contra un proyecto de reforma fiscal en discusión en el Congreso, que incluye un aumento de impuestos y una rebaja de los salarios de los trabajadores del sector público.

Sabotaje sindical a la huelga de los trabajadores de los hoteles de Chicago

Los miles de trabajadores de 26 hoteles de Chicago han estado dos semanas en huelga luchando contra salarios de hambre, pésimas condiciones de trabajo y la pérdida regular de empleo y seguro de salud durante la temporada baja, hasta que la semana pasada, el sindicato Unite Here anunció abruptamente que había alcanzado un acuerdo con siete hoteles de Chicago, incluyendo seis pertenecientes a la cadena hotelera Marriott, la más grande del mundo.

El acuerdo llega en medio de las votaciones de los trabajadores de Marriott a favor de una huelga masiva en Estados Unidos, aprovechando las movilizaciones de los obreros siderúrgicos en US Steel y ArcelorMittal, las de los docentes, UPS, Amazon y trabajadores de la industria automotriz.

Es un intento de sabotear un creciente levantamiento de los trabajadores de hostelería y evitar la formación de un amplio movimiento de la clase trabajadora en Estados Unidos.

Más de 9.000 trabajadores de Marriott, muchos de ellos inmigrantes intensamente explotados por el hotel, presionaron para que hubiera huelgas en las principales ciudades del país. En los últimos días, las votaciones a favor de huelga ganaron casi unánimemente en hoteles de Detroit, Oakland y San Diego, seguidos por los votos de San Francisco, San José, Seattle, Boston, Waikiki y Maui. Unite Here negociaba en nombre de aproximadamente 12.000 trabajadores actuales sin contrato.

La semana pasada un militante sindical de base afirmó en el piquete de huelga de Chicago que Marriott estaba metiendo mucha presión a otras empresas, mientras que el acuerdo sindical debilita severamente la posición de los trabajadores, aislando a los que siguen en huelga.

La semana pasada los piquetes fueron desmantelados de muchos hoteles de la zona comercial de Chicago pero, hasta el momento, ni el sindicato ni la cadena Marriott han publicado los detalles del acuerdo. Unite Here se negó a entregar una copia del mismo.

Si el acuerdo fuese una victoria tan grande como afirma el sindicato, no hay motivos para que los trabajadores no hubiesen tenido al menos dos semanas para estudiarlo y discutirlo, sobre todo porque dictará sus condiciones de trabajo en los siguientes cinco años.

En Estados Unidos la mayor parte de los strabajadores de hostelería tienen pluriempleo para poder reunir un salario que les permita llegar a fin de mes.

El sindicato Unite Here tiene lazos cercanos con el alcalde de Chicago, Rahm Emanuel, a quien los trabajadores desprecian por el cierre de cincuenta escuelas públicas en 2013 y por el encubrimiento del ayuntamiento del asesinato policial del adolescente Laquan McDonald.

A pesar de ello, el sindicato apoyó su campaña electoral en 2015, pagando por una serie de anuncios con la consigna “Rahm Amor”. Aunque la mayoría de los videos han sido eliminados del sitio web del sindicato, en uno que queda, la presidenta de Unite Here, Karen Kent, exclama: “¡Tenemos la mejor ciudad de mundo, la mejor hospitalidad y al mejor alcalde!”.

El sindicato se ha beneficiado de la expansión de trabajos de bajos salarios, a través de las políticas municipales a favor de la promoción del turismo.

La cadena de hoteles Hyatt, conocida por sus prácticas brutales, incluida la de dirigir lámparas de calor a los trabajadores durante una huelga en el verano del 2011, es propiedad de la familia multimillonaria de J.B. Pritzker, un especulador que se postula como gobernador de Illinois y ha obtenido el apoyo de más de una docena de sindicatos.

Aunque aparentemente en 2013 el sindicato Unite Here se opuso al nombramiento de la hermana de J. B. Pritzker, Penny Pritzker, como secretaria de Comercio en el gobierno de Obama, desde entonces el sindicato se ha reconciliado con los Pritzkers.

Los trabajadores no han estado dos semanas luchando para volver a otros cinco años de sueldos miserables, jornadas de 12 a 16 horas de trabajo diarias, condiciones insalubres y despidos al acabar la temporada.

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies