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57 aniversario de la ‘huelga de los 30 duros’ de los mineros de Puertollano

Este jueves, 9 de mayo de 2019, se conmemora la huelga por excelencia de Puertollano, más conocida por la ‘Huelga de los treinta duros’ (ciento cincuenta pesetas de las de entonces). Y para celebrar el aniversario se ha elaborado un interesante vídeo donde se recoge el principio y el fin de este movimiento obrero sin igual en la ciudad.

Fue hace 57 años, en plena dictadura, cuando se inició esta huelga donde la democracia resultó victoriosa, y además fue el germen de las Comisiones Obreras de Castilla-La Mancha. El 9 de mayo de 1962, y pese a la represión del régimen franquista, la industria minera se puso en pie de guerra para reclamar condiciones laborales y salariales dignas. La dictadura prohibía el derecho a huelga, pero aun así, los mineros de Asturias no se arredraron y echaron un pulso que zarandeó las estructuras del régimen franquista.

El 25 de abril de 1962, en el grupo Nicolasa de Fábrica de Mieres, unos 25 picadores redujeron deliberadamente su ritmo de trabajo; el día 6 de abril siete de ellos quedaron suspendidos de empleo y sueldo. Aquello catalizó una respuesta obrera inédita en la época y el conflicto se extendió por toda Asturias y otras 25 provincias españolas.

El paro se prolongó durante dos meses, unos 60.000 mineros asturianos participaron así como miles de ellos en el resto del territorio nacional. Fue el caso de Puertollano, donde los mineros de la Sociedad Minera y Metalúrgica de Peñarroya, impelidos por lo que estaba sucediendo en los pozos mineros de Asturias, iniciaron lo que se conoció como la ‘Huelga de los 30 duros’ . El 10 de mayo, los mineros puertollanenses en asamblea crearon una “Comisión Obrera” para reclamar un salario mínimo para el peón de 150 pesetas, aunque el verdadero trasfondo era la exigencia de un cambio en las condiciones de trabajo.

La empresa nacional Calvo Sotelo-Encaso, los trabajadores de la actual Repsol, así como los talleres metalúrgicos, mineros, de la construcción y otros sectores de la ciudad se sumaron a esta huelga, alcanzando un paro de 12.000 trabajadores, la mayor movilización obrera que tuvo lugar desde la República.

Dicho movimiento tuvo gran calado internacional. Los sindicatos europeos, entre ellos IG Metal Alemán, donaron 40.000 pesetas.

Durante la huelga, los obreros permanecieron unidos a las puertas de sus empresas, y una semana después eran dispersados por la Guardia Civil. Más de 800 agentes de Guardia Civil y Policía llegaron desde Madrid, Córdoba y Sevilla para acabar con la huelga, lo que provocó represión, detenciones y encarcelamientos.

A pesar de todo, la lucha obrera dio sus frutos. El 24 de mayo de este mismo año el Gobierno publicaba la subida salarial, principal reivindicación de los trabajadores.

Las secuelas de esta huelga del 62 fueron las siguientes: los mineros volvieron al trabajo entre el 4 y el 7 de junio, tras dos meses de huelga habían ingresado en prisión 356 trabajadores, se deportaron 126 mineros y se despidió a 198 trabajadores. Sin embargo, desde aquel momento, la clase obrera perdió el miedo a las protestas.

http://www.lacomarcadepuertollano.com/diario/noticia/2019_05_09/17

Los trabajadores de Uber y Lyft convocan una huelga para mañana

La “nueva economía digital” es como la otra, la vieja: los trabajadores de las empresas de vehículos compartidos Uber y Lyft acaban de convocar una huelga en Estados Unidos y el Reino Unido para el miércoles, dos días antes de que la primera salga a bolsa en una operación multimillonaria.

La Alianza de los Trabajadores del Taxi de Nueva York, de la que forman parte conductores de esos dos servicios, instaron a dejar de circular entre las 7 y las 9 de la mañana del miércoles (en plena hora punta) en esa ciudad y en Filadelfia, Chicago, Minneapolis, Boston, San Francisco y Los Ángeles.

Ese mismo día también están llamados a dejar sus coches aparcados los conductores de Uber (Lyft solo opera en Estados Unidos y Canadá) en las localidades británicas de Londres, Birmingham, Nottingham y Glasgow.

“En su documentación presentada para salir a bolsa, Uber ya dijo que aumentaría la insatisfacción entre los conductores porque planean reducir nuestro sueldo y eliminar incentivos”, denunció en un comunicado el conductor de Uber y portavoz de la Alianza, Sonam Lama.

“No queremos que nuestros sueldos se queden en el mínimo. Queremos que Uber responda ante nosotros, no ante los inversores. La economía compartida está explotando a los trabajadores al quitarnos nuestros derechos. Esto tiene que parar. Uber es el peor ejemplo de ello”, añadió Lama.

Tal y como indicó Lama, fue la propia empresa la que, al presentar la documentación requerida ante la Comisión Reguladora del Mercado de Valores de Estados Unidos (SEC por su sigla en inglés) el mes pasado, ya alertó de que preveía que el descontento entre los trabajadores creciese a causa de la reducción de incentivos.

“Además, estamos invirtiendo en nuestra estrategia de vehículos autónomos, lo que podría aumentar la insatisfacción de los conductores en el futuro ya que reduciría la necesidad de sus servicios”, indicó Uber en los textos presentados ante la SEC.

El precandidato presidencial demócrata Bernie Sanders, que se autodefine como un “socialista democrático”, ha expresado en Twitter su apoyo a la protesta y aseguró que la “gente que está empleada en empresas multimillonarias no deberían trabajar 70 u 80 horas a la semana para poder salir adelante”.

Uber saldrá este viernes a la Bolsa de Nueva York con una operación en la que pretende valorarse en 100.000 millones de dólares, pero con el fantasma de su competidora Lyft, que se adelantó en marzo y que ha perdido el 20 por ciento de su valor desde su debut.

La empresa de San Francisco anunció a principios de abril su intención de debutar en la bolsa neoyorquina con la mayor operación pública de venta de los últimos años, con una horquilla de precio por acción de entre 44 y 55 dólares para los 200 millones de títulos con los que regará Wall Street.

Más información:
— La huelga de los conductores de Uber en Inglaterra

Las aguerridas mujeres de Matamoros en rebelión contra las transnacionales en México

El 25 de enero de 2019 pasará como el día en que estalló una de las mayores huelgas de trabajadores de maquiladoras de las que se tiene registro en México. Es un conflicto con un gran significado: los trabajadores organizados se levantaron contra las grandes empresas trasnacionales.

Este movimiento fue bautizado como 20/32, que resume dos de sus principales reclamaciones. Los trabajadores exigen un 20 por ciento de aumento salarial y un bono de 32.000 pesos (unos 1.700 dólares) para cada trabajador, cifra esta última que compense los aumentos no recibidos en los últimos 15 años.

El colectivo recibió una muestra de solidaridad en la Ciudad de México convocada por el Partido Comunista mexicano y el Partido Socialista de los Trabajadores que congregó cientos de personas en el Ángel de la Independencia, un sitio icónico de la capital.

“El apoyo de las organizaciones en otras partes del país es la fuerza, sobre todo para los trabajadores de cinco empresas que no han querido ceder, entre ellas Coca-Cola. Lo que no quieren es sentar el precedente de dar el pago a los trabajadores del 20/32 y llegaron al absurdo de la terminación del contrato colectivo”, dijo la abogada, Susana Prieto Terrazas.

El inicio fue hace casi dos meses en Matamoros, en la frontera norte, una de las zonas maquiladoras más grandes del país. Allí funcionan fábricas deslocalizadas de Estados Unidos o Canadá, que procesan materias primas provenientes de esos países, adonde se vuelven a exportar los productos terminados, procesados por trabajadores mexicanos.

Estas industrias han proliferado en México a partir de 1965 y particularmente a partir de la entrada en vigor del TLCAN en 1994. Además de beneficiarse del arancel cero previsto en los acuerdos comerciales, las maquiladoras reducen costos, pues del lado mexicano los sueldos son comparativamente más bajos que los de un trabajador en el resto de Norteamérica.

Los trabajadores no están dispuestos a dar el brazo a torcer y quieren mejorar su situación de precariedad. Pero desde el estallido del movimiento, sus integrantes han sufrido despidos masivos, represión y también cosechó acuerdos en 25 fábricas. Las empresas que siguen en paro son Fluxmetals de México, Coca-Cola, Grupo Mecalux Mexico, Avances Científicos de México y Agroquímicos y Equipos Industriales.

Hasta ahora, dichas empresas se han negado a negociar con el movimiento, según explicó su asesora jurídica.

Uno de los primeros anuncios del presidente Andrés Manuel López Obrador al asumir el cargo fue sobre la duplicación del salario en 43 municipios de la frontera norte, o que se aumentara la base mínima a 176 pesos mexicanos (9 dólares) por día.

“Los contratos de estos obreros están indexados al aumento del salario mínimo. Con el decreto del presidente López Obrador debió aumentarse a toda la franja de contratos colectivos en Matamoros, Tamaulipas”, explicó Prieto Terrazas.

La respuesta de las empresas, explicó la abogada, fue quitarles los bonos de puntualidad, limpieza, excelencia y asistencia a los trabajadores, para intentar no aumentar el monto pagado.

“Todos los bonos se los eliminaron para anexarlos al salario y cuando fueron a protestar les dijeron que eso derivaba de su ignorancia”, explicó.

El malestar creció hasta que cuajó en la movilización de unos 40.000 trabajadores del sector, que en su momento álgido llegó a involucrar a 45 empresas.

El reclamo del bono surgió ante la deuda histórica que las empresas tienen con sus trabajadores y que, según Prieto, fue fomentada por acuerdos ilegítimos entre sindicatos “charros” —amarillos, esquiroles— que no han velado por los intereses de los trabajadores.

“El bono único surge del aumento que debían darle a cada trabajador y que [las empresas] generaron como una prestación adicional única desde hace 15 años, sin aumentarles el salario”, explicó la fuente.

El mecanismo que usaban las empresas era sacar la diferencia del aumento salarial que debían pagarle por día a cada trabajador, multiplicarlo por 365 y ofrecerles ese pago por única vez, en un bono anual.

Como los aumentos siempre eran bajos, de menos de 10 pesos, nunca había sido un problema para las empresas. Pero como el aumento ahora es de 88 pesos mexicanos, el bono anual para cada trabajador asciende a 32.000 pesos mexicanos (1.700 dólares).

Hay más mujeres que hombres en la industria maquiladora, pero cada vez se les restringe más el trabajo, si fueron operadas o son mujeres de edad no las quieren, menos si están embarazadas o son madres solteras”, dijo la abogada Susana Pazos durante la movilización en la Ciudad de México.

El problema aumenta si consideramos que hasta ahora el salario de la maquila está condicionado a bonos extra por puntualidad y asistencia, lo que dificulta su cumplimiento cabal para las mujeres jefas de hogar.

Si una trabajadora falta un día laboral es suficiente para que en cualquiera de los 43 municipios de la zona fronteriza les descuenten la mayor parte del salario, porque las bonificaciones están sujetas al complimiento de una condición, explicó la abogada.

Sucede para todos, hombres y mujeres, con los bonos de productividad que acercan el formato laboral a condiciones de “esclavitud moderna”, como han denunciado desde el movimiento.

“Los bonos de complimiento se hicieron para deshacer a los obreros”, sostuvo la abogada. Para graficar lo vivido explicó que en Matamoros, se otorgan según el trabajo de toda la línea de producción.

“Si son 12 personas y uno falta, toda la línea pierde el bono. Si uno llega tarde, toda la línea lo pierde y de castigo te descansan 3 días. Los tienen sujetos a una enemistad y división todo el tiempo”, explicó.

La marcha en solidaridad con la mayor huelga obrera contra la industria nacional que se ha vivido en México concluyó en el Zócalo capitalino, con las palabras de una de las trabajadoras que hizo estallar a la multitud en aplausos:

“Las mujeres somos aguerridas y con buenos dotes para a resistencia, por eso somos la mayoría en la industria maquiladora”, exclamó la trabajadora.

Eliana Gilet https://mundo.sputniknews.com/economia/201903221086230803-maquilas-mexico-matamoros-transnacionales-huelga/

La huelga general de 1930 en Cuba

Rubén Martínez Villena
La “huelga del 30”, conocida así históricamente, fue convocada por la Confederación Nacional Obrera de Cuba dirigida por Rubén Martínez Villena y el Partido Comunista, organizaciones que en esos momentos trabajaban clandestinamente, pues el dictador las había ilegalizado para detener la oleada de huelgas, manifestaciones y protestas contra los crímenes del régimen y la situación económica imperante.

Además, la convocatoria a esta huelga respondía a un llamamiento de la Confederación Sindical Latinoamericana que exhortaba a sus integrantes a una jornada de huelga general en apoyo a los desocupados, que en la región sumaban millones.

En 1925, cuando asumió la presidencia del país el dictador Gerardo Machado, sentenció que durante su gobierno ninguna huelga duraría más de ocho horas; pero se equivocó el tirano porque el 19 de marzo 1930, hace hoy 88 años, una huelga obrera paralizó la nación a pesar del terror impuesto por el régimen contra la clase trabajadora y sus organizaciones sindicales.

El caso de Cuba es un ejemplo, pues en esos momentos existían en la isla más de 250.000 desocupados permanentes, que al sumárseles sus familiares, como mínimo cuatro, alcanzaban un millón de personas, o sea, la cuarta parte de la población del país que en ese entonces era de 3.900.000 habitantes.

No puede hablarse de esta huelga general obrera del 19 de marzo de 1930, que se extendió por 24 horas, sin mencionar el excepcional papel que jugó en su realización, Rubén Martínez Villena, el poeta devenido en dirigente obrero y comunista.

Ese 19 de marzo, en el Centro Obrero de La Habana, se efectuó un gran mitin de masas. Cuentan testigos que a pesar del férreo cordón policial, sobre las nueve de la mañana se apareció Martínez Villena con su figura pálida, consumida por una fiebre de 39 grados que centró la atención de todos. Sus primeras palabras fueron: “Dicen que no había huelga y hay huelga. Dicen que yo no hablaría y estoy hablando”.

La efectiva labor de Rubén Martínez Villena en esta huelga de marzo de 1930 alarmó a la dictadura machadista provocando que el tirano ordenara su asesinato. En tal situación y ante la agudización de la tuberculosis que lo consumía cada vez más, el Partido Comunista del cual era miembro de su Comité Central, decidió su salida del país hacia un sanatorio en la Unión Soviética para reponerse de la cruel enfermedad, que años después lo vencería definitivamente.

http://www.radiomambi.icrt.cu/santiago/huelga-de-1930/

Las huelgas de las maquilas de Matamoros han conducido al despido de 4.700 trabajadores

La patronal del norte de México sigue con su cruel venganza: las huelgas de las maquilas de Matamoros han conducido al despido de 4.700 trabajadores. A esar de ello, hay paros en otras 80 empresas.Una de ellas es la embotelladora de Coca-Cola, donde los 718 trabajadores están de huelga desde el pasado 31 de enero.

Sin embargo, la presidenta de la Junta Federal de Conciliación y Arbitraje, María Eugenia Navarrete, tiene un criterio muy sorprendente. Ha declarado por decreto que dicha huelga es “inexistente”, ya que no hay motivos para ella.

Pero admite que los trabajadores siguen sin regresar a sus puestos, es decir, que hay no huelga pero sí la hay. Un verdadero galimatías.

“Era un paro técnico, nunca estalló la huelga, ya se notificó a las partes, al líder sindical. Fue inexistente ese paro, no estalló la huelga”, ha dicho en una entrevista concedida durante la primera Reunión de Secretarios del Trabajo y Homólogos de los Gobiernos estatales.

Navarrete explicó que debido a que en octubre pasado hubo revisión salarial, la que demanda ahora el sindicato no se justifica.

Por su parte, el 23 de febrero la multinacional de los brebajes lanzó un contraataque por redes sociales con supuestos testimonios de esquiroles que aseguran estar dispuestos a reanudar las labores.

La empresa lanzó una campaña en la que asegura “Somos 718 trabajadores y somos más los que sí queremos trabajar”, con la etiqueta #YoSiQuieroTrabajar.

La campaña mostraba testimonios de esquiroles de diversas áreas como mantenimiento y conservación de edificios, de 7 meses a 37 años de antigüedad, que junto con su familia aseguran “yo si quiero trabajar en Coca Cola”.

A pesar de los despidos, las huelgas están triunfando en todas las empresas, una tras otra. Los 3.000 trabajadores de Dragados Offshore, el nombre en México de la multinacional española de la construcción, han finalizado la huelga tras conquistar el aumento de sus salarios, reducción de la jornada de trabajo y el pago de los atrasos retenidos.

Las tres huelgas de los trabajadores de las ambulancias de Galicia han ido acompañadas de sabotajes

En las tres huelgas de las ambulancias de Galicia, los piquetes de trabajadores prendieron fuego a tres furgonetas, provocaron daños de considerable importancia a 19 UVI móviles y a otras casi 400 unidades de Soporte Vital Básico o dedicadas al traslado de pacientes.

Los trabajadores reclaman un nuevo convenio colectivo para el sector con mejoras salariales y laborales, y advierten que a partir del 20 de este mes la huelga será indefinida.

Fuera de las huelgas se estuvieron registrando numerosos sabotajes, que incluyen incendios en los automóviles con base en los ayuntamientos de Santa Comba (A Coruña) y Tui y A Cañiza (Pontevedra). Pero es en el área metropolitana de Vigo donde se contabiliza el mayor número de sabotajes.

Los vehículos han sufrido pinchazos en ruedas y más de 45 pintadas, cristales rotos y cinturones cortados. En la madrugada de ayer ardió completamente en A Cañiza uno de los coches. El fuego provocó la explosión de las bombas de oxígeno que había en su interior.

Todos los vehículos pertenecen a la Red de Transporte Sanitario Urgente (RTSU) de la Fundación Pública Urgencias Sanitarias-061.

Los trabajadores de las ambulancias de Castilla La Mancha también han advertido de la convocatoria de una huelga si la Junta no recupera la gestión directa de las mismas, un aspecto clave en este tipo de protestas, que derivan de la privatización progresiva de la sanidad.

8 de Marzo, el día que las mujeres proletarias le prendieron fuego al mundo

La comunista alemana Clara Zetkin
Desde hace más de un un siglo, el 8 de Marzo celebra cada año el Día Internacional de la Mujer Trabajadora. La iniciativa partió de la dirigente marxista alemana Clara Zetkin y fue aprobada en Copenhague en agosto 1910 en el II Congreso de Mujeres Socialistas, convocado por la II Internacional.

El 8 de Marzo surge, pues, por iniciativa de las organizaciones internacionales del movimiento obrero. El objetivo de la Internacional era el de movilizar a las mujeres “de acuerdo con las organizaciones políticas y sindicales del proletariado dotadas de conciencia de clase”.

La iniciativa de Clara Zetkin tenía por objeto contrarrestar la influencia del feminismo burgués, con cuyas organizaciones no cabía realizar ninguna clase de alianzas por encima de las clases sociales.

En la capital danesa participaron mujeres militantes de la II Internacional procedentes de 17 países distintos.

La reunión se celebró en Copenhague porque en aquella época en Prusia las mujeres tenían prohibido pertenecer a organizaciones políticas. A pesar de ello, Clara Zetkin había fundado en 1907 la Internacional Socialista de Mujeres, que era una sección de la II Internacional y que celebró su I Congreso Internacional aquel mismo año, también convocado y dirigido por Clara Zetkin.

Desde 1890 Zetkin dirigía, además, el periódico “Die Gleichheit” (La Igualdad), el primer órgano de prensa feminista de la historia, que tenía 125.000 suscriptores.

No obstante, en el Congreso de 1910 no se fijó una fecha concreta para celebrar cada año el Día Internacional de la Mujer Trabajadora. Al año siguiente, por ejemplo, se convocó el 19 de marzo, en conmemoración de la Revolución de 1848 y la Comuna de París. Las manifestaciones empezaron entonces a llenar las calles con millones de mujeres y hombres, tanto en Europa como en Estados Unidos. Sólo en Berlín se organizaron 45 mítines.

La fecha del 8 de Marzo empieza a cuajar con la Revolución Rusa. El 23 de febrero de 1917 (8 de marzo en el calendario juliano) miles de obreras textiles de Viborg, un barrio obrero de San Petersburgo, iniciaron una huelga que desencadenó la caída del zar Nicolás II. Tras ellas los obreros iniciaron la insurrección y los soldados se sublevaron contra el ejército.

“En 1917 la lucha de las obreras se convirtió en memorable para la historia. Aquel día las mujeres rusas levantaron la antorcha de la revolución proletaria y le prendieron fuego al mundo”, escribió Alejandra Kolontai.

Las trabajadoras desataron la Revolución de Febrero en torno a las consignas del hambre, el retorno de los soldados del frente, la paz y la República.

En octubre de 1917, el primer gobierno soviético incorpora por vez primera en la historia a una mujer, Alejandra Kolontai. El 8 de marzo de 1921 Lenin firma un decreto para declarar aquella jornada como Día de la Mujer Trabajadora y fiesta oficial en el país.

“Para adiestrar a las masas en la política, hay que adiestrar a las mujeres. Porque, bajo el régimen capitalista, la mitad del género humano está doblemente oprimido. La obrera y la campesina son oprimidas por el capital; además, incluso en la más democrática de las repúblicas burguesas, son inferiores al hombre ante la ley; son verdaderas ‘esclavas domésticas’ pues les corresponde la mezquina, desagradecida, dura y aburrida labor de la cocina y el hogar”, escribió entonces Lenin.

Poco después, en el mes de mayo, se celebró en Moscú la II Conferencia de Mujeres Comunistas, presidida por Clara Zetkin y Alejandra Kolontai.

Las huelgas obreras se extienden como un reguero de pólvora en México

En el arranque de 2019 el país tiene 15 huelgas federales activas, de las cuales tres estallaron entre enero y febrero, precisó la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS). Además, se han contabilizado al menos 384 emplazamientos a huelga (que es el aviso legal del sindicato a la autoridad laboral de ejercer ese derecho si no son satisfechas sus demandas). Se registran también 37 conflictos sin emplazamiento de sindicatos pertenecientes a la Confederación de Trabajadores de México (CTM), a la Confederación Revolucionaria de Obreros y Campesinos (CROC) y a la Confederación Regional Obrero Mexicana (CROM).

Tan sólo los emplazamientos de los trabajadores de las tiendas Walmart y de Teléfonos de México (esta última con más de 60.000 centros laborales) suman 150.000 trabajadores involucrados, paralelamente a una de las huelgas activas que es la de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) y que hoy cumple un mes.

En lo que va de 2019 se han realizado 28 paros y ocho huelgas de carácter local en 14 estados del país. En Matamoros, Tamaulipas, al día de hoy se contabilizan ocho conflictos en los que están involucrados 2.000 trabajadores.

Entre los sindicatos de empresas con más problemas en Matamoros se encuentran algunos afiliados a la CTM y a la organización minera de Napoleón Gómez Urrutia, éstas son: Metal, Avances Científicos de México, Castligth, TPI, Fluxmetal, Arca-Coca-Cola y Siderúrgica del Golfo, algunas presentan en sus instalaciones bloqueos de trabajadores y paros parciales o totales.

En el caso de Coca-Cola, la planta refresquera está totalmente bloqueada en sus accesos por el Sindicato de Jornaleros, en la misma situación se encuentra la Siderúrgica del Golfo, que está cerrada por el Sindicato Minero.

Las tres huelgas de carácter federal estalladas en este año son de las universidades Autónoma Metropolitana (UAM), Autónoma de Chapingo (UACh) y la Agraria Antonio Narro, en Coahuila, que abarcan sólo a trabajadores administrativos.

De las 15 huelgas federales, 12 llevan varios años. Dos iniciaron en 2005, dos, en 2007; tres, en 2008; dos, en 2012, y tres, en 2013, que corresponden principalmente a problemas de mineros en estados del norte del país.

En todos estos conflictos la demanda es aumento salarial y mejorar las condiciones en el área de trabajo. El incremento al salario mínimo y el cambio de gobierno impulsó a los trabajadores a defender sus derechos, lo que produjo un ambiente de “efervescencia laboral”.

Académicos y abogados laborales comentaron que con el nuevo gobierno los trabajadores tienen “más confianza” para luchar por mejores condiciones laborales, por lo que previeron que surjan más conflictos de este tipo, puesto que 70 por ciento de los contratos colectivos de trabajo se revisan en los primeros meses del año.

El pasado 25 de enero, 45 maquiladoras en Matamoros, Tamaulipas, estallaron en huelga en demanda de un incremento salarial de 20 por ciento y un bono de 32.000 pesos. Algunas ya han llegado a acuerdos con sus trabajadores.

Los conflictos laborales que siguen en esa ciudad son encabezados por algunos dirigentes de la CTM, en tanto que la amenaza de huelga en las tiendas Walmart lo dirige la CROC, encabezada por el senador Isaías González Cuevas. Ambas centrales están vinculadas al Partido Revolucionario Institucional (PRI).

Por otro lado, los conflictos laborales de las instituciones universitarias, aunque fueron estalladas por sindicatos independientes como el SITUAM y el STUACh, han sido respaldadas por organizaciones como la Nueva Central de Trabajadores, dirigida por Martín Esparza, dirigente del Sindicato Mexicano de Electricistas (SME).

Isaías González Cuevas, secretario general de la CROC, consideró que más sectores laborales podrían iniciar más emplazamientos a huelga en las próximas semanas, lo que se sumaría a la situación que se vive en el norte del país con las maquiladoras.

Los sectores que podrían estallar en huelga podrían ser “la construcción, algunas maquiladoras en la parte norte y también en el centro y Bajío, así que hay varias organizaciones que están pidiendo mejores salarios y mejores condiciones de trabajo”, indicó. El motivo, señaló, es que el rezago salarial ha crecido en los últimos años; cerca de 70 por ciento del salario mínimo permanece sin aumento, según dijo.

González Cuevas negó que estos emplazamientos atiendan a la competencia entre organizaciones sindicales, luego del nacimiento de otras nuevas, como la Confederación Internacional de Trabajadores (CIT), del senador Napoleón Gómez Urrutia, o la Confederación Autónoma de Trabajadores y trabajadores de México (CATEM), de Pedro Haces.

“Nosotros [la CROC] tenemos un trabajo sindical en la fuente de empleo hace mucho tiempo, pero también tenemos un trabajo en el territorio con la familia y le invertimos mucho en las cuotas sindicales a la educación, capacitación, certificación laboral y en varios lugares estamos apoyando a la familia del trabajador contra el delito cotidiano”, precisó.

Javier Aguilar, abogado laboral de la UNAM, dijo que el alza del salario mínimo es un detonante de las huelgas que han surgido en los últimos días, dado que ha impulsado a los trabajadores a presionar a las empresas para fijar un monto que cubra todas sus necesidades.

“Las demandas de los trabajadores han estado marginadas desde los años 80, sus salarios no han crecido, tienen prestaciones bajas, mientras que los líderes sindicales se han enriquecido”, expresó.

Destacó que con el alza del salario mínimo de 88.36 pesos a 102.68 los trabajadores “vieron una oportunidad” para exigir un aumento, puesto que en los últimos 40 años, explicó, su ingreso se deterioró por las políticas de carácter neoliberal.

Manuel Fuentes Muñiz, investigador de la UAM, explicó que el aumento salarial de 100 por ciento en la zona fronteriza y de 16 por ciento en el resto del país planteó una “serie de desequilibrios” en los centros de trabajo al romper la estructura salarial que se aplicó en los últimos años.

“Al incrementar el salario mínimo alcanzan a los salarios contractuales, en los cuales en cada revisión se empuja, en promedio, un incremento de 5 por ciento por parte de los patrones. “Al aumentarse el salario mínimo se rompen las estructuras salariales y se crean estos conflictos”, apuntó.

Alfonso Bouzas, investigador de la UNAM, indicó que esta coyuntura presenta la oportunidad para regular los contratos de protección de los trabajadores y transitar hacia una dinámica más transparente en los sindicatos de todo el país, en la que los dirigentes sean elegidos por los trabajadores y no se perpetúen en el cargo.

https://www.eluniversal.com.mx/nacion/huelgas-se-avivan-paros-laborales

Los obreros del metal se unen a la ola de huelgas que sacude al norte de México

Alrededor de 400 trabajadores de Siderúrgica del Golfo (Sigosa) y Sistemas Estructurales en Matamoros iniciaron el lunes paro de labores para exigir que les otorguen un incremento del 20 por ciento en su salario y el bono de 32.000 pesos.

El Secretario general del Sindicato de Mineros en Tamaulipas, Javier Zúñiga García, dijo que el trabajo que llevan a cabo los obreros es de alto riesgo, además que el desgaste físico es mayor.

De acuerdo con el dirigente sindical, el sueldo que reciben es mayor que el de otras empresas en esta ciudad, pero tras las huelgas en las maquiladoras los sueldos están casi en los mismos niveles.

Los trabajadores del ramo minero ya perciben un bono de 16.000 pesos por lo que al sumarse uno de 32.000 pesos estarían recibiendo 48.000 pesos, además de un aumento del 20 por ciento a los tabuladores de los trabajadores.

“Las pláticas con la empresa no serán rápidas, hemos hecho movimientos de este tipo desde el 2004, así que vamos a esperar, la gente está consciente que no va a ser fácil pero con la voluntad y resistencia de ellos, lo vamos a lograr”, dijo Zúñiga García.

El 12 de enero en esta ciudad, 48 maquiladoras iniciaron un paro de labores y el 25 de ese mismo mes, se declararon en huelga para solicitar el aumento al salario y un bono único, que fue otorgado en su totalidad por las empresas.

A partir del 5 de febrero, trabajadores de más empresas iniciaron paros parciales y totales en lo que llamaron “Movimiento 20/32”, para que también se les otorguen esos beneficios.

Los conflictos laborales siguen en Mecalux, Cast Light, AMPAD, TPI, Avances Científicos, Cardinal Brands y Arca Continental, distribuidora de Coca Cola, donde se declaró la huelga por parte de los trabajadores, luego que la Junta Local de Conciliación y Arbitraje, se declaró incompetente para resolver.

Este domingo en la plaza principal de Matamoros, la abogada Susana Prieto Terrazas convocó a miles de trabajadores para conformar un sindicato independiente, que dejaría fuera a los sindicatos pertenecientes a la Confederación de Trabajadores de México (CTM) en Matamoros.

https://www.elfinanciero.com.mx/empresas/mineras-en-matamoros-se-van-a-huelga-piden-incremento-salarial

Se cumplen 100 años de la histórica huelga general de Seattle (y 2)

Comedor obrero durante la huelga
Kayla Costa

A pesar de las amenazas de represión y violencia de la élite política y corporativa de Seattle, los trabajadores siguieron con sus planes. El principal diario del Consejo Central del Trabajo, el Union Record, publicó una respuesta a la histeria de la clase dominante el 4 de febrero, con un editorial escrito por Anna Louise Strong llamado “Nadie sabe dónde”:

“Estamos emprendiendo el movimiento más grande jamás realizado por los OBREROS en este país, un movimiento que conducirá ¡NADIE SABE DÓNDE! Los obreros alimentaremos a la gente. Los obreros cuidaremos a los bebés y los enfermos. Los obreros preservaremos el orden. Los obreros no solo CERRAREMOS las industrias, sino que REABRIREMOS, bajo la gestión de los oficios apropiados, las actividades necesarias para la salud pública y la paz pública. Si la huelga continúa, los obreros podemos evitar el sufrimiento público reiniciando más y más actividades.
BAJO NUESTRA PROPIA GESTIÓN. Y por eso decimos que empezamos a recorrer un camino que conduce ¡NADIE SABE DÓNDE!”
.

El jueves 6 de febrero unos 65.000 trabajadores abandonaron sus tareas en toda la ciudad a la diez de la mañana en punto, entre ellos 60.000 obreros organizados en los diferentes sindicatos de la AFL, 3.500 wobblies, cientos de obreros japoneses y negros y un número no registrado de trabajadores no sindicalizados. También se impidió que otros 40.000 obreros que no votaron formalmente por la huelga fueran a trabajar.

Cuando los trabajadores salieron de las fábricas, tiendas y comercios, la ciudad se paralizó. Los tranvías del centro dejaron de funcionar, la maquinaria de fábrica se detuvo y las escuelas públicas cerraron. No hubo grandes marchas ni manifestaciones. Los obreros se quedaron en sus barrios. Las reuniones más grandes de los huelguistas se produjeron en los 21 comedores que el Comité de Huelga organizó en toda la ciudad.

Comedores obreros de huelga

Para el cuarto día de huelga, estos comedores habían servido unas 30.000 comidas. Fueron dirigidos por trabajadores de hostelería, sobre todo mujeres. Cualquier persona podía comprar la comida, generalmente estofado de carne o espaguetis con verduras y pan, a un costo de 25 centavos de dólar para los trabajadores del sindicato y 35 centavos para el público en general. El Consejo de Comercio del Metal, al que pertenecían los trabajadores del astillero, pagó todos los alimentos, cocinas y gastos de distribución, que totalizaron cerca de 7.000 dólares. Los obreros de fábrica y camioneros sacrificaron su dinero para asegurar que la leche sin procesar llegara a los almacenes y comedores de la ciudad.

Los dirigentes obreros trataron de evitar enfrentamientos con la policía, que estaba armada y en toda la ciudad, pero también que la huelga “se descontrolara” y encontrara una salida independiente o revolucionaria. Así, se emitieron numerosas declaraciones para mantener el orden. Hasta los dirigentes de IWW amenazaron con castigar a sus miembros si estos agitaban demasiado.

Para ayudar con estos objetivos de la no violencia, el Comité de Huelga creó la Guardia de Veteranos de Guerra como el cuerpo policial oficial de los obreros. Estaba compuesto por unos trescientos voluntarios, sin autoridad legal ni armas, basado en la noción de que “la gente quiere obedecer la ley si lo pides razonablemente” y no por la fuerza. El estricto código de conducta impuesto por la Guardia de Veteranos de Guerra valió la pena en un sentido. Ni un solo trabajador fue detenido o herido durante la huelga. Incluso los casos criminales de la policía disminuyeron de un promedio de 100 por día a 30, ya que los obreros se abstuvieron de realizar actividades ilegales como el juego y el contrabando. Así, los trabajadores refutaron las afirmaciones de los medios de Seattle de que la huelga provocaría una erupción de la criminalidad de la clase obrera.

Debido a las exenciones del Comité de los Quince a los funcionarios municipales y sindicales locales, prosiguieron todos los servicios esenciales para el funcionamiento de la ciudad. Los operadores telefónicos, funcionarios de hospitales, carniceros, trabajadores de mercados alimentarios y empleados gubernamentales siguieron trabajando, por lo que no se detuvo el funcionamiento básico de la economía.

Sin embargo, se mantuvo la amenaza de violencia estatal contra la huelga. “Déjennos limpiar Estados Unidos de América”, declaró el alcalde Hanson. “Que todos los hombres se pongan de pie y sean contados… Nos negamos a negociar con estos revolucionarios. La rendición incondicional es nuestra única propuesta”.

‘¡Rusia lo consiguió!’
El fin de la huelga

Al tercer día los dirigentes obreros reformistas presentaron una propuesta ante el Comité General de Huelga para terminar el conflicto. La mayoría de los representantes manifestaron su acuerdo con la propuesta, pero tras discutir con los trabajadores de base durante el receso se opusieron por unanimidad y continuaron con la huelga.

Sobre la base de las relaciones existentes entre la burocracia laboral y el sistema político antes de la huelga general, el alcalde Hanson pidió reiteradamente a los dirigentes de confianza que terminaran la huelga lo antes posible. “Jim, la huelga debe ser cancelada para el mediodía”, le dijo el alcalde a Duncan por teléfono. Después de escuchar que los dirigentes no podían detener el impulso de las bases, el alcalde invitó a los miembros del comité a su oficina para una reunión en la que amenazó con imponer la ley marcial en la ciudad a menos que la huelga finalizara en la mañana del sábado 8 de febrero.

Aunque los Quince no se atrevieron a terminarla allí, la huelga había llegado a una encrucijada. O las masas trabajadoras avanzaban sobre una base política, formulando demandas claras y haciendo un llamamiento a los obreros fuera de Seattle, o la dirección sindical y el gobierno terminarían la huelga con las manos vacías.

Las amenazas de ley marcial por parte del alcalde quebraron a algunos de los sindicatos. Los operadores de los tranvías comenzaron a trabajar de nuevo ese sábado, junto con los trabajadores de algunos restaurantes, peluquerías y comercios minoristas. La policía también comenzó a detener a los wobblies, como el portavoz y editor de The Industrial Worker, Walker C. Smith, por distribuir un folleto titulado “¡Russia lo consiguió!”.

Hacia la tarde del sábado, los Quince redactaron una resolución para que todos volvieran a su trabajo el domingo, que ellos propusieron en una reunión del Comité General de Huelga. Tras una larga deliberación, la gran mayoría de delegados rechazó la propuesta. Pero el domingo los delegados argumentaron a favor de la propuesta ante sus diversos sindicatos locales, regresando el lunes por la noche para aprobar el fin oficial de la huelga para el martes 11 de febrero. Se hizo el siguiente anuncio:

“El Comité Ejecutivo está suficientemente satisfecho de que, independientemente de la acción final tomada por las bases, dicho comité está convencido de que las bases se mantuvieron firmes y que la estampida para volver al trabajo no fue decidida por las bases sino por sus líderes. Por lo tanto, se resuelve que la siguiente acción se haga efectiva al mismo tiempo, el 10 de febrero de 1919: que este comité de huelga informe a todos los sindicatos afiliados que han tomado medidas para que sus hombres vuelvan a trabajar, que dichos sindicatos llamarán de nuevo a sus hombres para responder inmediatamente al llamamiento de las bases hasta el mediodía del 11 de febrero de 1919 y para declarar la conclusión exitosa de esta huelga, y que, si los acontecimientos hacen necesaria la continuación de la huelga, esa acción adicional será derivada exclusivamente a las bases”.

Miles de trabajadores volvieron a regañadientes a sus tareas al mediodía de ese día, a menudo presionados por los ejecutivos internacionales y locales de su propio sindicato. Los dirigente obreros declararon que la huelga fue un éxito. El alcalde se elogió a sí mismo ante la prensa nacional por evitar heroicamente una revolución bolchevique en Estados Unidos. Sin embargo, la clase obrera sabía que, a pesar de las grandes hazañas logradas con la realización de la huelga, no habían ganado una sola reivindicación.

Secuelas de la huelga

En medio de la recesión de posguerra, las empresas de la costa del Pacífico buscaron reducir el trabajo de los astilleros, y los de Seattle fueron los primeros en recibir el golpe. El desempleo se disparó, y muchos de los trabajadores que se sumaron a la huelga general se vieron obligados a trasladarse para encontrar trabajo.

El Estado ayudó a las empresas a suprimir a la clase obrera reprimiendo a sus organizaciones laborales y políticas. Union Record, el diario publicado por el Consejo Central del Trabajo, fue cerrado por agentes federales que invadieron la ciudad tras el fin de la huelga. Muchos de los dirigentes socialistas y revolucionarios en el movimiento obrero fueron detenidos y acusados de sedición, y los locales del Partido Socialista y de IWW fueron registrados.

Aunque no jugó un papel de dirección en la huelga, IWW enfrentó lo peor de la reacción capitalista. Marginados hasta el límite de la ilegalización por las criminales leyes de sindicalismo aprobadas en varios Estados en los años anteriores, perseguidos por el gobierno de Wilson con la Ley de Espionaje, los wobblies de Seattle sufrieron redadas, detenciones y encarcelamientos una vez más. La clase capitalista de Washington reveló gráficamente su venganza nueve meses después de la huelga, cuando cinco miembros de IWW fueron asesinados a sangre fría en Centralia, Washington, el día del armisticio.

De esta forma, la reacción en Seattle predijo el primer “Temor Rojo” a nivel nacional y sus infames redadas de Palmer, cuyo objetivo fue aterrorizar a los obreros militantes. Treinta y un miembros locales de IWW fueron detenidos por actividad en la huelga general, entre ellos dirigentes prominentes como James Bruce, Harvey O’Connor y Walker Smith, y treinta y siete más fueron detenidos durante las redadas de agosto. El Estado estadounidense efectuó esta campaña brutal en todo el país en los años anteriores y posteriores a la huelga de Seattle, deteniendo a los dirigentes y miembros militantes de la organización, como Bill Haywood y James P. Cannon.

Lecciones de la huelga

La huelga general de Seattle de 1919 puede enseñar mucho a los trabajadores de hoy sobre sus tradiciones militantes, de las que fueron separados conscientemente por la clase dominante y los sindicatos corruptos. Como muchas luchas militantes en la historia de Estados Unidos, esta huelga revela que la afirmación de que los trabajadores estadounidenses no pueden hacer grandes luchas industriales es una falsificación histórica.

Los trabajadores deben considerar cómo se puede llevar a cabo hoy una gran lucha como una huelga general. Una diferencia crítica entre 1919 y el tiempo que se avecina es el papel de los sindicatos: organizaciones que hoy se denominan “sindicatos” pero que son esencialmente diferentes a los que dirigieron la huelga general de Seattle.

Por temor a ser barridos si no colaboraban, los sindicatos de Seattle en 1919 admitieron las demandas de los trabajadores por una lucha que involucró a todas las ramas de la industria y convulsionó a una ciudad importante. Si bien los dirigentes sindicales eran conservadores y defensores del sistema capitalista, también respondían, hasta cierto punto, a las demandas de los obreros de base. Los sindicatos de hoy luchan con uñas y dientes contra las formas más modestas de solidaridad de clase obrera, en tanto la mundialización económica ha socavado la base nacional para esta otrora útil forma de organización de trabajadores. Cuando se producen huelgas, los sindicatos tratan de aislarlas y destruirlas. En 2019 ningún sindicato estadounidense existente se convertirá en el vehículo para una huelga general.

Más importante aún, la huelga general de Seattle demuestra la necesidad crítica de una dirección socialista. La huelga se inspiró en el ejemplo de Rusia, como comprendieron dolorosamente los capitalistas de Seattle. Aunque atrajo a la lucha a muchos miles de trabajadores con mentalidad socialista, los principales dirigentes sindicales trataron de excluir a la “política” —con la cual se referían a la política socialista— de la lucha.

Los trabajadores de Seattle, en su lucha, trazaron las líneas básicas de clase. En un lado estaban todos los obreros de la ciudad—unificados por encima de las líneas de separación de oficio, nacional y racial que los sindicatos les habían impuesto. En el otro estaban los capitalistas y el gobierno, con la clase media más acomodada detrás de ellos. Pero así como esta división básica de la sociedad de clases moderna se hizo visible en la huelga general de Seattle, la dirección sindical se alistó con las autoridades de la ciudad. Su capacidad par hacerlo depende de la ausencia de una dirección socialista. La militancia sindical por sí sola no fue suficiente para superarla.

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