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Las tropas del general Haftar están a las puertas de Trípoli

Ayer el Ejército Nacional Libio, dirigido por el general Jalifa Haftar, realizó un importante avance a las puertas de Trípoli, dando a sus fuerzas el control de varios lugares de los alrededores de la ciudad.

Las fuerzas de Haftar se apoderaron de la Escuela de Ingeniería Militar, el Proyecto Plató, el Proyecto Habda, la Academia de Policía y otros lugares.

Además de su avance, el Ejército Nacional Libio mató a varios combatientes y destruyó algunos vehículos pertenecientes a las fuerzas gubernamentales que apoya Turquía.

El avance coloca a Haftar dentro de la parte sur de Trípoli.

Esta mañana el Parlamento turco ha aprobado una ley para enviar tropas a Libia por 325 votos favorales contra 184 en contra.

Es la última esperanza de Sarraj, pero si la llegada se demora, no va a haber una segunda oportunidad de mantener más tiempo en el poder al gobierno de Trípoli.

Egipto ya ha condenado la resolución del Parlamento turco en un comunicado oficial publicado hace unas horas.

La intervención militar en Libia obligaría a Turquía a combatir en otro frente más, aparte de Siria, con la diferencia de que esta vez no tiene fronteras comunes.

También plantea la duda de la forma de intervención, si va a enviar “consejeros” o si va a formar un simulacro de “coalición” como la que disimula la intervención militar de Estados Unidos en Siria o la de Arabia saudí en Yemen.

La visita de Erdogan a Túnez la semana pasada parecía encarminarse en esa dirección, pero Túnez no está por la labor, a causa de la oposición argelina.

Turquía traslada a 300 mercenarios desde el norte de Siria al frente de Libia

Ayer dos vídeos expuestos en Facebook y Twitter mostraban a miembros del llamado “ejército nacional sirio” (ENS), los mercenarios enviados por Turquía al norte de Siria, cerca de la capital libia, Trípoli.

Ambos vídeos mostraban a los mercenarios turcos cerca de un campamento sin nombre supuestamente capturado al Ejército Nacional Libio que dirige Haftar. El Observatorio de los Derechos Humanos de Siria (SODH) estima que el número total de mercenarios del “ejército nacional sirio” en Libia es de unos 300 efectivos.

Además, el Observatorio dice que otros 1.000 reclutas que actualmente están acampados en una base turca, se preparan para trasladarse de Siria a Turquía.

Turquía ha ofrecido a un sueldo de 2.000 dólares al mes a los mercenarios del ENS para ayudar al gobierno de Serraj en Trípoli en su lucha contra las fuerzas de Haftar.

El viernes el “ejército nacional sirio” publicó un comunicado a través de su cuenta de Twitter rechazando el despliegue de sus fuerzas en Libia y al día siguiete aparecen los dos vídeos de sus mercenarios en Libia.

https://www.almasdarnews.com/article/at-least-300-syrian-militants-have-arrived-in-libya-1000-more-deploying-soon-monitor/

La intervención del ejército turco en la Guerra de Libia puede beneficiar a… Siria

La intervención turca en Libia podría convertirse en una gran crisis internacional, ya que cada bando de la guerra “civil” en Libia tiene varios protagonistas internacionales.

Actualmente Turquía está tomando medidas para trasladar tropas y equipos a Libia. Ha presentado un proyecto de ley para enviar tropas a Libia tan pronto como se reuna su Parlamento, en respuesta a la invitación del gobierno de Trípoli.

En una reunión de dirigentes provinciales en la sede del AKP, el partido gobernante, en Ankara, Erdogan dijo que el mandato de enviar tropas a Libia está en la agenda del Parlamento cuando se reuna a principios de enero.

Pero de momento no existe ninguna “invitación” por parte de Libia. No está claro a qué se refiere Erdogan cuando el ministro librio de Interior, Fathi Bashagha, ha dicho lo contrario: todavía no se ha cursado ninguna petición oficial.

Egipto, Emiratos Árabes Unidos, Rusia y varios países de Europa occidental apoyan a Haftar, que controla la mayor parte de Libia. Qatar y Turquía se han puesto del lado de los Sarraj y los islamistas, que están perdiendo la guerra.

Originalmente contaban con el apoyo de la ONU y la Unión Europea, pero la falta de progreso desde 2015, cuando se formó el gobierno del Acuerdo Nacional de Sarraj, ha debilitado el apoyo internacional.

Una mayor participación extranjera en la Guerra de Libia es mala para ese país, pero buena para Siria. En 2011, después de que la OTAN ayudara a los yihadistas a destruir a Gadafi, las milicias fueron trasladadas a Siria para ayudar a hacer lo propio. Las armas de Libia fueron transportadas desde Turquía a Siria para apoyar a los terroristas contra el gobierno de Damasco.

Ahora los flujos se invierten. Los “rebeldes moderados” que apoya Turquía se unirán a las fuerzas de Sarraj en su lucha contra Haftar.

Inicialmente el gobierno libio se resistió a la idea del despliegue turco, pero finalmente lo ha aceptado porque las fuerzas de Haftar están a las puertas de Trípoli.

Turquía destinó a la llamada Brigada del Sultán Murad para limpiar las zonas kurdas del noroeste de Siria. Sus luchadores son conocidos por ser indisciplinados y brutales. Han sido entrenados y armados por Turquía y sus comandantes hablan turco. Algunos de ellos también están capacitados para coordinar el apoyo aéreo. Otros grupos están recibiendo adiestramiento militar actualmente, impartida por oficiales turcos, que luego serán enviados a Libia.

Esas tropas son mercenarios, carne de cañón. Turquía y Qatar están ofreciendo sumas relativamente grandes de dinero para reclutar nuevos mercenarios sirios para llevarlos a luchar a Libia. Las milicias apoyadas por Turquía están incitando a los jóvenes a unirse a la guerra en Libia, ofreciendo recompensas que van desde los 1.800 a los 2.000 dólares mensuales.

Hace unos días murieron en Libia dos de esos mercenarios que llegaron de Damasco y se unieron a las facciones apoyadas por Turquía.

La reducción del número de yihadistas en Siria facilitará el avance del ejército regular en la provincia de Idleb. Desde su inicio el 19 de diciembre, la nueva operación en las zonas en poder de Al Qaeda / HTS (Hayat Tahrir al Sham) ya ha liberado más de 40 localidades.

Tanto Trump como el emir sirio de Al Qaeda han emitido mensajes de preocupación bastante similares sobre los ataques del ejército regular sirio en Idleb. Ambos han culpado a Rusia e Irán, mientras que no mencionan a los terroristas que ambos países pretenden derrotar. Lo mismo están haciendo las televisiones europeas, que hablan de “víctimas civiles” en Idlib.

Los imperialistas, los yihadistas y las cadenas de intoxicación dicen exactamente lo mismo. Un día antes que Trump, el cabecilla de HTS / Al Qaeda, Abu Mohammad Al-Julani, publicó un vídeo que uno de sus seguidores tradujo así:

“Entre los dos países [Rusia e Irán], el régimen [sirio] está siendo utilizado como una marioneta para apoderarse de los territorios y las propiedades, por medio de unn cambio demográfico […] Para lograr sus objetivos, no tienen reparos en cometer las más horrendas masacres contra el pueblo suní.

“… por medio de ataques aéreos, bombardeos y destrucciones en tierra, después de haber fracasado en la pacificación de la revolución por medios políticos y de seguridad”.

Por su parte, Al-Julani añade: “Dicho esto, nos enfrentamos a una gran batalla, en nombre de toda la ‘ummah’ islámica, y en nombre de un mundo hipócrita que una vez quiso destruir la Unión Soviética y enfrentarse a las ambiciones iraníes”.

La invocación de la “ummah islámica”, la comunidad de todos los musulmanes del mundo, es un llamamiento a los islamistas y a los patrocinadores de todo el mundo para que apoyen a Al Qaeda en su lucha contra el gobierno de Damasco.

Anteriormente Al-Julani rechazó la ayuda de los socios de Turquía en el borte de Siria porque podían poner en peligro su posición dominante en Idlib. También busca carne de cañón, nuevos reclutas dispuestos a cualquier cosa. Sin embargo, parece poco probable que su llamamiento reciba una respuesta suficiente para compensar las pérdidas que actualmente sufren sus huestes en Idlib.

El Departamento de Estado de Estados Unidos califica a HTS como una organización terrorista. En una conferencia celebrada en 2017, Brett McGurk, enviado presidencial de la Casa Blanca para la coalición contra el Califato Islámico, calificó a la provincia de Idlib como “el mayor refugio de Al Qaeda desde el 11 de septiembre, directamente vinculado a Ayman Al-Zawahiri”, el actual cabecilla de Al Qaeda. Añadió que la presencia de Al Qaeda en Idleb era “un gran problema” y lo será “durante algún tiempo”.

Ni las protestas de Trump ni las de su capataz Joulani tendrán ningún efecto en la campaña de Idlib, una provincia predominantemente rural co pocos activos económicos por los que valga la pena combatir. Pero el control de las autopistas que la atrviesan son esenciales para la reactivación de la economía siria.

https://www.moonofalabama.org/2019/12/turkeys-military-intervention-in-libya-might-help-syria.html

La Guerra de Libia conduce a una grave crisis internacional en el Mediterráneo oriental

La Guerra de Libia toma la más peligrosa de sus derivas. En medio del embargo internacional de armas ordenado por la ONU, la injerencia extranjera, lejos de disminuir como la retórica internacional ha venido exigiendo, está aumentando.

El Primer Ministro Fayez Al-Serraj ha llamado a sus cinco países amigos, incluida Turquía, para que intensifiquen la ayuda al gobierno de Trípoli.

Ayer Erdogan viajó a Túnez y la consejera de comunicación de la Presidencia tunecina, Rachida Ennaifer, no ha dado ninguna indicación sobre el objetivo de la visita, ni sobre los temas del orden del día de las conversaciones entre los dos Jefes de Estado.

Erdogan estuvo en Túnez acompañado de los ministros de Asuntos Exteriores y Defensa, Mevlut Cavusoglu y Hulusi Akar, así como del jefe de los servicios de inteligencia, Hakan Fidan.

Serraj también visitó Túnez recientemente, por lo que la conclusión parece obvia: Turquía está a punto de enviar tropas a Libia y el Mediterráneo oriental se está convirtiendo en un polvorín.

Hace unos días las milicias del general Haftar abordaron un barco turco para controlar la tripulación y su carga.

El ejército argelino considera que el despliegue de tropas turcas en Libia es algo tan preocupante, al menos, como el propio general Haftar. Para ellos equivale al regreso de la OTAN al norte de África.

En su discurso inaugural el nuevo presidente argelino, Abdelmadjid Tebboune, recordó que “Argelia nunca aceptará que se la mantenga al margen” de las soluciones propuestas para Libia.

En Libia se ha creado el Ministerio de Mártires y Desaparecidos encargado de buscar supervivientes e identificar los cadáveres, muchos de ellos encontrados en fosas comunes. Se estima que al menos 50.000 personas han muerto en la guerra.

Acertadamente la Wikipedia dice que algunos medios de comunicación han calificado la Guerra de Libia como guerra civil libia, revolución libia o revuelta del 17 de febrero, pero que se trata de “un conflicto bélico internacional en territorio libio”.

Está en el buen camino, pero sigue siendo insuficiente. Fue una agresión de países extranjeros, principalmente Francia y la OTAN, en la que la ONU tuvo una enorme responsabilidad al atar a Gadafi de pies y mano al ordenar una “zona de exclusión aérea”, es decir, impidiendo que el gobierno pidiera utilizar la aviación para defenderse.

Ahora no es posible que los libios puedan salir de la guerra en la que les metieron los imperialistas por sus propias fuerzas y la solución sigue en manos de terceros, que no quieren solucionar nada sino mantener la sangría indefinidamente.

Turquía instalará una base militar en Libia para sostener al gobierno de Sarraj

Tras el nuevo acuerdo militar firmado con el gobierno de Trípoli, el único reconocido por la ONU, Turquía tiene la intención de establecer una base militar en Libia antes del mes de marzo y prepara una fuerza expedicionaria de reacción rápida que podría desplegarse en cualquier momento a petición de Sarraj.

Los preparativos militares turcos para la intervención en Libia coinciden con la movilización general anunciada ayer por Misrata y las milicias Zliten en defensa de Trípoli contra la nueva ofensiva del general Haftar en nombre del gobierno de Tobruk, apoyada por Egipto, Emiratos Árabes Unidos y Francia.

Después de Chipre, Irak, Siria, Somalia y Qatar, el ejército turco se prepara para entrar en el teatro de operaciones del norte de África ante las narices de la Unión Europea y, a pesar del apoyo de otros países de la OTAN, de los que Turquía es uno de los miembros más importantes, a las fuerzas de Haftar.

Turquía cuenta con el apoyo activo de Qatar en su iniciativa norteafricana y Doha ya ha proporcionado a Erdogan un sólido apoyo financiero para contratar una fuerza expedicionaria capaz de contrarrestar el avance de las fuerzas de Haftar hacia Trípoli.

Una intervención militar en Libia no será bien recibida por los países del norte de África. En primer lugar, Egipto, que apoya sin reservas al gobierno de Tobruk. La intervención de Turquía, un país con el que El Cairo mantiene relaciones muy tensas, no exentas de prejuicios ideológicos, será un trauma. Algunos creen incluso que puede estallar una guerra entre ambos países.

Argelia, que por el momento se mantiene alejada del alboroto libio, no quiere que otro país de la OTAN desembarque en Trípoli tras la catástrofe de la intervención imperialista de 2011.

Erdogan confirma su estrategia tanto dentro como fuera del marco de la OTAN. Las fuerzas turcas operan en Jarablus, Al-Bab, Darat Izza, Aktarin, Atme y Al-Rai en el norte de Siria, Dahuk y Erbil en el Kurdistán irakí, Doha en Qatar (5.000 soldados), Somalia y desde 1973 Chipre. Una intervención militar turca en Libia será percibida por Ankara como una venganza contra la historia de casi un siglo, cuando el Imperio Otomano tuvo que dejar paso al Reino de Italia.

Se supone que los mercenarios del Grupo Wagner están del lado de Haftar pero no es así exactamente ya que mantienen contacto con fuerzas de Seif Al-Islam Gadafi, el hijo del coronel Gadafi, lo cambia la perspectiva de la participación rusa en Libia y, por lo tanto, la de la OTAN.

Nadie sabe la postura que adoptará Washington. Evidentemente están jugando con dos barajas, lo mismo que los franceses, cuya interveción parece estar financiada por Emiratos Árabes Unidos.

Los traficantes de armas, como es el caso de FN en Bélgica,  se están forrando compañías navieras se están beneficiando con pedidos extraoficiales a muy buen precio (gracias al embargo).

El petróleo libio es el centro de atención de Erdogan, lo mismo que el gas del Mediterráneo oriental. Turquía tiene la intención de utilizar a Libia para posicionarse en África y se muestran muy interesados en hacerse un hueco en África occidental, una región estratégica del futuro para el comercio internacional.

Después de China y Rusia, también Turquía mira hacia África, lo mismo que los israelíes, que acechan aprovechando el declive de las antiguas potencias coloniales, especialmente Francia, por no hablar de la emergencia de potencias regionales (Argelia, Egipto, Nigeria, Sudáfrica) que tendrán que desempeñar el papel de locomotora del capitalismo africano en los próximos años.

Las contradicciones por encima de las unidades: el Mediterráneo oriental y la Guerra de Libia

Sarraj y Erdogan ayer en Estambul
Ayer el Presidente de Libia, Fayaz Al-Sarraj, estuvo en Estambul charlando con Erdogan y la agencia de noticias Anadolu lanzó una catarata de siete despachos, uno detrás de otro, que ponen de relieve la importancia que el Mediterráneo oriental tiene para Turquía.

Recapitulando, el gobierno de Ankara está presente desde 1973 en una parte de Chipre que nadie reconoce.

Desde este año ha invadido militarmente el norte de Siria (Rojava), resucitando los tampones fronterizos posteriores a la Primera Guerra Mundial.

Ha firmado un memorándum sobre fronteras marítimas con Libia y prepara un despliegue militar en Libia para hacer frente a Haftar, que actualmente ha desatado una segunda ofensiva para capturar Trípoli.

El gobierno de Trípoli es el que la ONU reconoce oficialmente, así que Turquía se siente reforzado y bien alineado, no como en Chipre.

No obstante, la posición de Sarraj es ficticia porque nadie respeta el embargo de armas y en Libia numerosas potencias hacen un doble juego en beneficio de Haftar.

Si Turquía envía tropas a Libia no sólo cambiará la situación de la guerra civil y el norte de África sino de todo el Mediterráneo oriental.

El norte de África fue parte del Imperio Otomano. Hasta el sultán Mehmet Alí, Egipto formó parte de él, lo mismo que Libia (hasta 1911), Túnez (hasta 1956) y, en menor medida, en Argelia, donde la regencia otomana se separó de la Sublime Puerta mucho antes de la caída de Argel en 1830.

El mes pasado Ankara y Trípoli ya firmaron una prórroga del acuerdo militar, al que añadieron la delimitación de las fronteras marítimas, con la mirada puesta en los yacimientos de gas.

Recientemente un barco de la Armada turca expulsó a un barco israelí y a otro chipriota de una zona de exploración, no muy lejos del yacimiento Leviatán.

Libia es un país productor de petróleo ligero muy fácil de refinar y, además, hay una gigantesca capa freática bajo el Sáhara libio, factores que explican la rivalidad de ciertas potencias y su interés en mantener la guerra civil.

Grecia ha expulsado al embajador libio y ha condenado enérgicamente el pacto entre Turquía y Libia. Egipto ha hecho lo propio. Israel se lamenta de no poder meter la cuchara…

Turquía se mueve para que algunos países ribereños se decidan a apoyar a Sarraj de una manera más decidida, entre ellos Italia y Argelia.

Los que son aliados en otras regiones, se enfrentan en Libia y por Libia. No hay una causa común, más allá de la retórica diplomática. Por ejemplo, los países de la OTAN están divididos. Los de la Unión Europea también.

Turquía y Rusia van de la mano en Siria, mientras que en Libia aparecen en bandos enfrentados…

La guerra civil libia pone de manifesto los intereses de los Estados por encima de las grandes superestructuras políticas y militares. Las contradicciones están por encima de las unidades. ¡Sálvese quien pueda!

Los perros de la guerra devoran a Libia

Varios grupos armados de Sudán y Chad han participado este año en los combates en Libia, según un vergonzoso informe de la ONU publicado ayer.

El informe exculpa a las grandes potencias para centrarse en los países africanos que tienen un papel marginal en la guerra.
Incluye fotografías y mapas, y menciona equipos (misiles, drones) fabricados en Rusia, China y Estados Unidos, aunque dice que no han haber sido entregados “directamente” por esos países.

En violación del embargo de armas, ambas partes en la guerra han recibido armas, equipo militar y apoyo técnico, así como combatientes extranjeros, dicen los expertos.

A principios de noviembre, en un resumen del informe al que tuvieron acceso las Fuerzas Armadas de Filipinas se señalaba que Jordania, Emiratos Árabes Unidos y Turquía habían violado regularmente el embargo con armas suministradas, o bien a las tropas de Haftar (los dos primeros países) o al Gobierno de Unidad Nacional (Ankara).

El martes, el presidente turco Recep Tayyip Erdogan dijo que estaba dispuesto a enviar tropas a Libia para apoyar al GUN, lo que constituiría una nueva violación de las disposiciones de la ONU.

Considerando que su contribución no es decisiva para la guerra, el informe detalla cinco grupos sudaneses y cuatro chadianos.

Por el lado sudanés, el Ejército de Liberación del Sudán-Abdul Wahid participa con 200 combatientes, el Ejército de Liberación del Sudán-Minni Minawi (300 combatientes) y la concentración de las Fuerzas de Liberación del Sudán con 500 a 700 combatientes que actuan a las órdenes de Haftar.

Los expertos de la ONU informan de que el 25 de julio de 2019 un general llamado Mohamed Hamdan Dagalo desplegó 1.000 soldados de las Fuerzas de Apoyo Rápido sudanesas en Libia.

Hay un contrato firmado en Jartum el 7 de mayo de este año entre el general Dagalo, en nombre del Consejo de Transición del Sudán, y la empresa canadiense Dickens & Madson (Canadá) Inc. para solicitar financiación para el Consejo de Transición del Consejo Militar Libio en el este del país a cambio de asistencia militar al Ejército Nacional Libio de Haftar.

El Movimiento Sudanés por la Justicia y la Igualdad, que actúa en nombre de la GNA, interviene por su parte, en particular en Trípoli, según el informe.

“El grupo de expertos cree que tanto Sudán como el general Mohamed Hamdan Dagalo, responsable del grupo, están violando” la resolución de 1973 que impone un embargo de armas a Libia, dice el informe.

Entre los grupos chadianos identificados por los expertos se encuentra el Frente para la alternancia y la Concordia (700 efectivos) a las órdenes de Haftar.

Otros dos movimientos trabajan para su rival, Fayez Al-Sarraj. Se trata del Consejo del Comando Militar para la Salvación de la República (300 hombres) y la Unión de Fuerzas de la Resistencia, con una presencia masiva en el sur de Libia hasta febrero de este año.

Un último grupo chadiano, la Unión de Fuerzas para la Democracia y el Desarrollo, se compone actualmente de unos 100 combatientes de facciones que apoyan a las fuerzas armadas del GNA o de Haftar, según los expertos.

El informe de la ONU no menciona la presencia de los mercenarios rusos del grupo Wagner, al que los medios de comunicación occidentales se vienen refiriendo con insistencia en los últmos meses como uno de los apoyos con los que cuenta Haftar.

Haftar impone una zona de exclusión aérea sobre Libia tras el derribo de dos drones

Esta madrugada las fuerzas de Jalifa Haftar han impuesto una zona de exclusión aérea sobre Trípoli.

La orden se produce inmediatamente después de la pérdida, en Tripolitania (Libia occidental), de un dron de reconocimiento italiano MQ-9A Predator B, seguido de otro, esta vez estadounidense, probablemente un Northrop Grumann RQ-4 Global Hawk, que se perdió al oeste de la capital, Trípoli.

La pérdida de dos drones sofisticados en Libia indica el surgimiento de la guerra electrónica y una nueva potencia de fuego sobre el terreno.

Africom, el mando del Pentágono en África, guarda silencio sobre el tipo de dispositivo que han perdido.

Las fuerzas de Haftar reivindican el derribo del dron italiano y sus partidarios han publicado en internet fotos de los restos carbonizados.

No es la primera vez que Italia pierde drones en Libia.

El país transalpino participa en la Guerra de Libia con el pretexto de la Operación Mare Sicuro, es decir, de los refugiados. Las milicias de Haftar consideran a Italia como uno de los países que apoyan al gobierno de Trípoli.

Desde un punto de vista estratégico, el espacio aéreo libio está abierto a la OTAN y a otros países como Emiratos Árabes Unidos y Egipto, que apoyan abiertamente a uno de los dos principales protagonistas de la guerra.

El único país vecino de Libia con capacidad real para detectar, paralizar, piratear y destruir los drones de la OTAN que se encuentran actualmente en funcionamiento, es Argelia, que no participa en la guerra y hasta ahora sólo ha prestado apoyo diplomático al Gobierno de Trípoli.

En cualquier caso, Argelia, que tiene lazos muy amistosos con Roma a pesar de la reducción a la mitad de las exportaciones argelinas de gas a Italia, no apoya a Haftar, que considera un elemento perjudicial en la escena política libia.

Argelia tiene una opinión muy negativa sobre el establecimiento de bases de aviones teledirigidos en el norte de Níger y de bases secretas de la OTAN en Túnez. Los sistemas argelinos de defensa antiaérea SS-400 controlan regularmente en tiempo real todos los objetos que vuelan desde Libia a Tobruk, cerca de las fronteras entre Cirenaica y Egipto occidental. Sin embargo, Argel, que ha sido excluida del proceso de paz libio por Berlín y París, no interviene en su vecindad y adopta una actitud pasiva, sabiendo que ningún país occidental será capaz de resolver, ni siquiera a largo plazo, el conflicto libio y sus metástasis en el Sahel.

Queda la empresa de mercenarios Wagner, cuya actividad en Libia es muy poco conocida, aunque está presente tanto en Cirenaica como en Tripolitania con algo más de 1.000 efectivos.

La OTAN considera a esta fuerza como cercana al Kremlin. En cualquier caso, sus mercenarios están cada vez mejor armados, especialmente en los sistemas SAM y las contramedidas electrónicas desde una batalla mortal en el este de Siria contra las fuerzas aéreas estadounidenses.

Turquía, que proporciona apoyo militar y financiero al gobierno de Trípoli, tendrá que enviar más refuerzos militares a Tripolitania a través del puerto de Misrata.

Para los turcos, el conflicto en Libia es de suma importancia. Además del petróleo, Libia es históricamente la última provincia otomana africana perdida en 1911.

Ankara también está en su peor momento, con El Cairo y Abu Dhabi apoyando a Haftar. Una posible victoria del gobierno de Tobruk sobre el de Trípoli podría obstaculizar los planes turcos en África.

Cabe señalar que ni Argelia ni Italia quieren una posible victoria del gobierno no reconocido de Tobruk sobre el de Trípoli.

¿Cuáles son los intereses que persigue el imperialismo alemán en la Guerra de Libia?

El ministro alemán de Asuntos Exteriores, Heiko Maas, viajó a Libia para poner fin a la guerra. Es una parte de su visita a Turquía y África del norte, a donde llegó el domingo.

El gobierno alemán pretende convocar una conferencia internacional sobre el país norteafricano para adquirir influencia en el norte de África.

La Guerra de Libia no ha disminuido en intensidad desde 2014. En abril las milicias de Jalifa Haftar, cuyo poder está bien establecido en el este del país, luchan contra otras milicias que apoyan al llamado Gobierno de Unidad Nacional establecido en Trípoli, la capital del país.

Ambas partes tienen apoyo extranjero. Haftar cuenta con la ayuda de Egipto y Emiratos Árabes Unidos, mientras el Gobierno de Unidad Nacional recibe el apoyo de Turquía. La ayuda incluye suministros de armas, algunas de las cuales son alemanas, a pesar del embargo internacional ordenado por la ONU.

Berlín es la enfermedad y quiere ser el remedio. Los imperialistas y la ONU comparten la responsabilidad de la situación en Trípoli y Alemania tiene su cuota en la desoladora situación del país norteafricano porque los soldados alemanes participaron en las tropas de la OTAN que atacaron Libia en 2011. La OTAN no sólo destruyó Libia como Estado sino también como sociedad.

A principios de 2016 el gobierno alemán también desempeñó un papel clave en el establecimiento del llamado Gobierno de Unidad Nacional, dirigido por el Primer Ministro Fayez AlSarraj, principalmente para utilizarlo como tapadera y evitar los flujos de refugiados. En ausencia de un poder independiente, el gobierno libio de unidad nacional se convirtió rápidamente en una mera fachada detrás de la cual los grupos armados y sus intereses asociados mueven los hilos (1). De hecho, Trípoli está dominado por una red de grupos armados que mezclan círculos empresariales, políticos y burocráticos.

Después de 2011 y 2016 estamos ante el tercer intento de los imperialistas alemanes de controlar la situación en Libia para reforzar su influencia en el norte de África. En septiembre de este año Merkel dijo en el Bundestag que la Guerra de Libia es una amenaza de escalada hacia una guerra de poder total, como en Siria. Berlín considera que es necesaria una intervención inmediata para evitarlo.

Los imperialistas necesitan reconstruir lo que destruyeron en 2011. El embajador alemán en Trípoli, Oliver Owcza, ha anunciado que su país planea organizar una conferencia internacional sobre Libia  a celebrar en Berlín y ya han comenzado los preparativos. La iniciativa la llaman “Proceso de Tres Pasos”: un alto el fuego, una conferencia internacional y una reunión de las partes en guerra (2).

El viaje de Maas a Libia tiene como meta el “Proceso de Tres Pasos”. En le país norteafricano Maas está llevando a cabo conversaciones con dirigentes libios del gobierno de Al-Sarraj en la ciudad costera de Zuwara, al oeste de Trípoli.

El ministro alemán ha dicho a los medios que el problema fundamental de Libia es la influencia extranjera, lo cual sólo se le ocurre decir a un tonto de remate. ¿No es él extranjero?, ¿no es él responsable de la guerra?

Lo que Maas quería decir es que Libia es el teatro de operaciones en que se juegan la contradicciones entre las grandes potencias imperialistas y sus sicarios sobre el terreno, cuyo radio de acción va más allá del norte de África. Por ejemplo, Alemania apoya a Al-Sarraj mientras Francia apoya a Haftar.

El ministro no tardó en darse cuenta del alcance de dicho radio de acción cuando tuvo que salir por piernas apresuradamente debido a los rumores de un inminente ataque aéreo.

El ejército alemán lleva 18 años en Afganistán, 6 años en Mali, otros tantos -por lo menos- en Siria y bajo la ropa de camuflaje de la OSCE tiene las manos metidas en el charco ucraniano…

(1) Wolfram Lacher, Das Milizenkartell von Tripolis, SWP-Aktuell, núm. 28, mato de 2018. Ver también “Die nächste Runde im libyschen Krieg”
(2) Mirco Keilberth, Maas von Ufo zur Abreise bewogen, 29 de octubre de 2019

‘Bienvenido al infierno’: los emigrantes internados en los campos de concentración libios

Cuando entro en el campo de internamiento de migrantes de Triq Al-Sikka, en el centro de Trípoli, unos hombres con mirada inquieta presionan sus rostros contra una cerca de alambre de gallinero. “Bienvenido al infierno”, dice un marroquí, sin sonreír.

Triq Al-Sikka es el hogar de 300 hombres encerrados en condiciones de pesadilla. Muchos enfermos yacen inmóviles sobre colchones sucios en el patio, abandonados a su suerte, muertos o en recuperación. Tres de los seis retretes están bloqueados por las aguas residuales y, para muchos de presos, no es posible escapar porque no tienen calzado.

Se suponía que no debía ser así. Tras recibir informes de torturas y abusos en centros de detención y con el deseo de detener el flujo de personas a través del Mediterráneo, la Unión Europea ha contribuido desde 2016 con más de 110 millones de libras esterlinas para mejorar las condiciones de los inmigrantes en Libia. Pero las cosas están peor que antes.

Entre los detenidos se encuentra Mohammed, de Ghana. En julio sobrevivió a un ataque aéreo contra otro centro en Tajoura, en el suburbio sudoccidental de la capital, en el que murieron 53 de sus compañeros migrantes. Después de sobrevivir en la calle, el mes pasado consiguió un lugar en un barco de contrabando a Europa. Pero fue interceptado por la Guardia Costera. Mohammed cayó al mar y fue traído de vuelta a este campo. Su suéter azul aún está manchado de sal marina. Está desesperado por hablar con su esposa sobre aquello. “La última vez que hablamos fue la noche en que intenté cruzar el mar”, dice. “Los soldados se llevaron mi dinero y mi teléfono. Mi esposa no sabe dónde estoy, si estoy vivo o muerto”.

Las condiciones en Triq Al-Sikka son duras, pero otros centros son aún peores. Los detenidos cuentan la historia de los campamentos donde las milicias los asaltan por la noche y se llevan secuestrados a los migrantes para pedir un rescate que los devuelven a sus familias.

Decenas de miles de migrantes están dispersos en esta ciudad, muchos de los cuales duermen en las calles. Docenas de personas duermen todas las noches bajo los soportales de la autopista del centro de la ciudad.

https://www.theguardian.com/world/2019/nov/03/libya-migrants-tripoli-refugees-detention-camps

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