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Biden nombra a la diseñadora de la guerra de Obama en Libia para encabezar la USAID

El miércoles, Joe Biden anunció que nominará a Samantha Power para dirigir la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID). Power se desempeñó como embajadora ante la ONU del presidente Obama de 2013 a 2017. Antes de eso, trabajó en el Consejo de Seguridad Nacional de Obama, donde desempeñó un papel fundamental en impulsar la intervención de Estados Unidos en Libia en 2011. Leer más

Alto el fuego permanente con efectos inmediatos en la Guerra de Libia

“Las partes libias han llegado a un acuerdo de alto el fuego permanente en toda Libia. Este logro representa un importante punto de inflexión hacia la paz y la estabilidad en Libia”, ha anunciado la Misión de Apoyo de la ONU en Libia (UNMIL), que transmitió la noticia (*).

La firma, celebrada en la sala del Palacio de las Naciones en Ginebra, duró unos 10 minutos, seguida de una ronda de aplausos. Las dos partes también acordaron aumentar la producción de petróleo, pidiendo a sus comandantes “trabajar con el representante de la Corporación Nacional de Petróleo [NOC, una empresa pública] para proponer una reestructuración de la custodia de las instalaciones petroleras”, dijo la UNMIL.

“Me siento honrada de estar aquí hoy para ser testigo de un momento que pasará a la historia», dijo Stephanie Williams, jefa interina de la UNMIL, después de la firma, a la que también asistió la Directora General de la ONU en Ginebra, Tatiana Valovaya.

“Me gustaría felicitarle por lo que ha logrado aquí. Se necesita mucho valor. Se han unido por el bien de Libia, por su pueblo, para tomar medidas concretas para poner fin a su sufrimiento”, continuó en árabe.

Tras la guerra que sembró la OTAN para derrocar a Gadafi en 2011, Libia se encuentra hoy dividida entre dos bandos rivales, el Gobierno de Unidad Nacional (GNA), reconocido por la ONU y con sede en Trípoli, y las autoridades orientales aliadas de Jalifa Haftar, el hombre fuerte de oriente apoyado por una parte del Parlamento elegido y su presidente, Aguila Saleh. Cada uno de ellos está apoyado por patrocinadores internacionales.

“Espero que este acuerdo ayude a poner fin al sufrimiento del pueblo libio y esperamos que permita a los desplazados internos y a los refugiados, tanto dentro como fuera del país, regresar a sus hogares y vivir en paz y seguridad”, dijo la jefa interina de la UNMIL. “Tenemos mucho, mucho trabajo que hacer en los próximos días y semanas para implementar los compromisos del acuerdo”, dijo Williams.

En referencia al alto el fuego, el Presidente Erdogan, que apoya al GAN, dijo que el acuerdo no estaba al más alto nivel y que el tiempo dirá si será permanente o no. En cuanto a la retirada de los mercenarios de Libia en un plazo de tres meses, Erdogan expresó sus dudas sobre si era una buena decisión o no. “Espero que se respete la decisión de alto el fuego”, dijo.

(*)https://www.facebook.com/UNSMIL/videos/712483362693490

La ONU vierte lágrimas de cocodrilo por la aparición de fosas comunes en Libia

Ayer la ONU expresó su “horror” después del descubrimiento de unos 160 cadáveres enterrados en fosas comunes en Tarhouna, una zona que cayó la semana pasada en poder de las fuerzas progubernamentales.

Lo que no expresó fue su responsabilidad y la de la OTAN en la carnicería que vive Libia desde la caída y asesinato de Gadafi hace nueve años.

El 5 de junio las fuerzas leales del Gobierno de Unidad Nacional (GNA), reconocido por la ONU, expulsaron a las tropas de Jalifa Haftar de Tarhouna, su último bastión en la zona occidental del país, a 65 kilómetros al sudeste de Trípoli.

En una declaración, la Misión de Apoyo de la ONU en Libia (Manul) dijo que “toma nota con horror de la información sobre al menos ocho fosas comunes descubiertas en los últimos días, la mayoría de ellas en Tarhouna” y pidió una “investigación efectiva y transparente sobre las supuestas muertes ilegales”.

También acogió con beneplácito la creación por el Ministerio de Justicia de una comisión de investigación que pidió “asegurar las fosas comunes, identificar a las víctimas, establecer las causas de la muerte y devolver los restos” a las familias.

Los cadáveres de las fosas comunes fueron retirados por la Media Luna Roja libia, aunque quedaron restos de ropa esparcidos por el lugar.

Tras el fracaso de su ofensiva lanzada en abril del año pasado en la capital Trípoli (oeste), sede del GNA, Haftar está ahora a la defensiva. Turquía dijo ayer que apoya el alto el fuego patrocinado por la ONU, rechazando el llamamiento a una tregua de Egipto, aliado de Haftar.

Desde abril del año pasado, todos los intentos de poner fin a las hostilidades han fracasado, en un contexto de creciente participación de potencias extranjeras. El conflicto ha provocado miles de muertes, muchas de ellas de civiles, y ha obligado a más de 200.000 personas a huir de sus hogares.

2.000 mercenarios sirios apoyados por Turquía huyen de Libia hacia Europa

Cerca de 2.000 mercenarios sirios apoyados por Turquía y transportados a Libia en los últimos cinco meses han huido del país norteafricano a Europa, informó ayer el Observatorio de Derechos Humanos de Siria (ODHS).

“Algunos de los 2.000 combatientes sirios que fueron transportados a Libia para luchar con el Gobierno del Acuerdo Nacional (GAN) respaldado por las Naciones Unidas contra su rival Khalifa Haftar han huido en realidad a Europa, según el Ejército Nacional Libio (LNA) de Haftar”, dijo el Observatorio (1).

La OSDH informó por primera vez en febrero que mercenarios sirios habían huido de Libia hacia Italia, y desde entonces han aparecido varios informes que hacen afirmaciones similares.

El lunes la periodista Lindsey Snell del Investigative Journal entrevistó a un combatiente de Ahrar Al-Sharqiyah que recientemente regresó a Siria después de luchar en Libia durante unos meses (2).

En la entrevista, el combatiente, que fue identificado como Zein Ahmed, dice que Turquía había prometido la ciudadanía a los mercenarios si luchaban en Libia durante seis meses; sin embargo, esto resultó ser falso.

“Primero nos dijeron que si nos quedábamos y luchábamos durante seis meses obtendríamos la ciudadanía turca”, dijo. “Era mentira. Nos dijeron que si moríamos luchando en Libia, nuestras familias obtendrían la ciudadanía turca. Ahora que tantos sirios han muerto en Libia, sabemos que eso también es una mentira”.

Ahmed se refirió a un caso en el que un miembro de Ahrar Al-Sharqiyah fue asesinado en febrero; su familia recibió 8.000 dólares en concepto de indemnización, pero la familia del combatiente fallecido no obtuvo la ciudadanía.

Turquía envió el primer lote de mercenarios sirios a Libia en diciembre, y desde entonces miles más han sido transportados al país norteafricano para ayudar a las fuerzas del Gobierno del Acuerdo Nacional (GAN) con sede en Trípoli.

(1) http://www.syriahr.com/en/?p=162116&utm_source=rss&utm_medium=rss&utm_campaign=syrian-fighters-transported-to-libya-try-to-flee-to-italy-middle-east-monitor
(2) https://investigativejournal.org/turkey-lied-to-us-syrian-mercenaries-in-libya-are-desperate-to-leave/

Manifestación en Jartum para pedir el regreso de las tropas reclutados para combtir en Libia

Ayer se celebró una manifestación en Jartum, la capital de Sudán, para pedir el regreso a casa de los familiares que fueron reclutados por una empresa de Emiratos Árabes Unidos como guardas de seguridad y enviados luego a combatir en Libia y Yemen.

Grupos de hombres y mujeres se reunieron frente al Ministerio de Asuntos Exteriores, llevando pancartas que decían “Nuestros hijos no están en venta” o “Devolvednos a nuestros hijos”.

Varios manifestantes dijeron que sus familiares habían obtenido visados para Emiratos Árabes Unidos tras los anuncios publicados en los periódicos sudaneses sobre el reclutamiento de guardas de seguridad para una empresa emiratí llamada Black Shield.

“Mi hermano fue a Emiratos Árabes Unidos el 20 de agosto, pero perdimos contacto con él hace seis días”, dijo la manifestante Salma Mohamed. “Vimos en las redes sociales que había sido transferido con otras personas a Libia o Yemen. No tenemos información sobre su destino, lo queremos de vuelta”, añadió.

“Mi hijo se fue a Emiratos Árabes Unidos en septiembre. Perdimos contacto con él hace 10 días”, dijo otro manifestante, Imad Osmane. “Luego protestó y nos dijo que él y otros habían sido traídos de Ras Lanouf, Libia, a Abu Dhabi”, la capital de Emiratos Árabes Unidos.

El Ministerio de Asuntos Exteriores aseguró en un comunicado que estaba en contacto con Abu Dhabi para resolver la cuestión “relativa al reclutamiento de ciudadanos sudaneses como guardas de seguridad por una empresa privada en Emiratos”.

“Las familias afirman que sus contratos han sido violados, algunos de ellos han sido transferidos por la empresa a los campos de petróleo de Libia”, añadió el ministerio.

Anoche, unos 50 jóvenes que volvían de Abu Dhabi, hicieron una sentada frente a la embajada de Emiratos Árabes Unidos en Jartum. No dijeron si regresaban de Libia o de Yemen, pero prometieron que mantendrían su sentada hasta que todos los reclutados por la empresa de Emiratos regresaran a Sudán.

Según un informe de la ONU de diciembre, cinco grupos armados sudaneses y cuatro chadianos han proporcionado miles de hombres para luchar en Libia. Otro informe separado de la ONU sobre Sudán publicado en enero dijo que muchos combatientes árabes de Darfur, una región del oeste de Sudán que ha estado en guerra civil desde 2003, y del vecino Chad están luchando como “mercenarios” en Libia.

Libia está sumida en el caos desde que fuera invadida por la OTAN en 2011. Desde el 4 de abril del pasado año la guerra está a las puertas de Trípoli. El general Haftar, apoyado por Emiratos Árabes Unidos y Egipto, lanzó una ofensiva contra la capital, la sede del gobierno que apoya Turquía.

Más de 2.000 combatientes y más de 280 civiles han sido asesinados, según la ONU. Casi 150.000 libios han perdido sus hogares.

El alto el fuego establecido el 12 de enero por iniciativa de Moscú y Ankara sigue siendo precario, y ambas partes se acusan mutuamente de violar la tregua.

Conferencia de Berlín sobre Libia: la alineación

Antes de que empiece el partido, los comentaristas enumeran la alineación, los que juegan y los que se sientan en el banquillo. Lo mismo ocurre con una Conferencia internacional, como la de Libia, que se celebra muy lejos: en Berlín. Hay que ver los que están y los que no.

En los ocho años de guerra nunca ha sido posible reunir a todos los actores. A veces ni siquiera han logrado que estén presentes los extranjeros, tan importantes en una guerra calificada como “civil”.

¿Por qué es Alemania quien convoca la conferencia? Primero, porque no había ningún otro país de la Unión Europea capaz de hacerlo, ya que forman parte del problema más que de la solución, especialmente Francia.

Según, porque Alemania quiere entrar en el Consejo de Seguridad de la ONU y Merkel ha aparecido flamante en la foto con Guterres, el Secretario General.

Ni Haftar ni Sarraj se reunieron ni estuvieron presentes juntos en la misma mesa, una señal inequívoca del estado real de la situación.

Estuvieron los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad (China, Francia, Rusia, Gran Bretaña, Estados Unidos).

También estuvieron la Unión Europea (Josep Borrell), la Unión Africana y la Liga Árabe, más Egipto, Emiratos Árabes Unidos, Italia, Congo, Turquía y Argelia.

No estuvo Túnez, un protagonista con un papel importante, al que sólo invitaron dos días antes de la reunión, lo mismo que a Argelia. Es la típica actitud neocolonial por parte de la cancillería alemana.

Italia estuvo porque, además de ser la antigua potencia colonizadora, tiene intereses petroleros enfrentados con los de Francia, lo que se traduce en lo siguiente: mientras Italia apoya a Sarraj, Francia apoya a Haftar. “En Libia tiene lugar una guerra por el poder europeo”, dice un comentarista en la prensa alemana.

Los extranjeros (léase imperialistas) quieren que los libios no luchen entre sí, dice también la prensa alemana; pero, ¿cómo lo van a lograr si ellos tambien se pelean?

El propósito de la conferencia era estabilizar el escenario del crimen. Según la prensa alemana, el secretario de Estado Mike Pompeo “supervisó” las negociaciones para que “los europeos, incluida Alemania, no se dejaran engañar por Rusia y Turquía”.

Los demás países no engañan, y si intentan engañar no hace falta supervisor porque se les nota a distancia. Es posible que por eso mismo tampoco estuviera Irán, que también es otro país que engaña, incluso a los más avisados.

Para que los libios no se maten entre ellos, Merkel quiso volver al punto de partida: alto el fuego más embargo de armas. Hasta ahora no ha servido de nada y en el futuro es posible que ocurra igual. Pero no hay que ser tan pesimistas…

Merkel dice que la conferencia ha sido un éxito porque “no hay posibilidad de encontrar una solución militar”. Lo podía haber dicho en 2011 cuando la OTAN destruyó al país y a Gadafi con él.

Los participantes acordaron poner fin a la injerencia extranjera (armas, mercenarios), pero no es posible decir si al petróleo lo consideran como un arma. En cualquier caso, todo aquel que lo viole será sancionado por la ONU, según vuelven a prometer en vano: la ONU no sanciona a “todos”; de hecho siempre sanciona a los mismos.

La diplomacia alemana comprometió a los participantes a una declaración de 55 puntos en cinco rondas de negociaciones.

Para el Junge Freiheit, los europeos han perdido el tren: “Las discusiones dirigidas por el jefe de la diplomacia europea, Josep Borrell, sobre una fuerza de la UE para supervisar un alto el fuego y un embargo de armas son las habituales ilusiones exageradas de los tecnócratas que trabajan en los palacios de cristal de Bruselas y Nueva York” (1).

El ministro de Asuntos Exteriores alemán, Heiko Maas, anunció una próxima conferencia sobre Libia a principios de febrero (2).

(1) https://jungefreiheit.de/debatte/kommentar/2020/diplomatie-und-gefechtsfeld/
(2) https://www.bundeskanzlerin.de/bkin-de/aktuelles/ pressekonferenz-zum-abschluss-der-berliner-libyen-konferenz-1713884

No se puede dejar de extraer petróleo de Libia porque es lo que financia a los dos bandos de la guerra

“Llegué, vi, vencí”, escribió Hillary Clinton parodiando a Julio César. Si el romano tuvo su guerra en las Galias, Clinton (y Obama) tuvo la suya en Libia.

El imperialismo no desató la Guerra de Libia sólo por el petróleo, pero a medida que el desastre se prolonga, el petróleo pasa a un primer plano. En vísperas de la conferencia de Berlín, el crudo aumenta la tensión.

El viernes un grupo cercano a Haftar pidió bloquear las exportaciones de petróleo del país en protesta contra la intervención turca, mientras que los manifestantes, también simpatizantes del general, invadieron el terminal petrolero de Zweitina, en el este del país, y lo declararon cerrado.

La NOC condena los llamamientos al bloqueo de los puertos petroleros. Se supone que la empresa debe redistribuir la recaudación del petróleo entre ambos contendientes. Hasta el pasado mes de abril ese era uno de los únicos puntos de acuerdo que existían entre ambas partes.

Las personas pueden morir en la guerra, pero el surtidor de petróleo no se puede detener de ninguna manera. La recaudación va a parar a las milicias para que se sigan matando lo más posible. De momento “sólo” llevan 30.000 cadáveres, aunque las cifras cambian de un día para otro.

Antes de la caída de Gadafi, Libia producía alrededor de dos millones de barriles al día, una producción que volvió a ponerse en marcha en los últimos años. Hoy en día el país extrae 1,3 millones de barriles diarios.

La NOC debe repartir la recaudación entre las dos facciones en lucha a través del Banco Central, que está en manos de Sarraj. Sin embargo, desde la ofensiva lanzada el pasado mes de abril por Haftar, la otra parte está obligando al Banco Central a frenar los pagos a los adversarios.

La mayoría de los campos petroleros y los puertos de exportación están bajo el control de Haftar. El viernes el jefe de la NOC reaccionó en un comunicado a las amenazas de bloquear las exportaciones de petróleo, instando a las partes beligerantes a no tomar como rehén el único recurso del país.

El rompecabezas libio entra en una fase subterránea en la que cualquier susto es posible

El hilo más reciente que explica la Guerra de Libia empieza cuando Estados Unidos rompe el tratado nuclear con Irán que, a su vez, tenía un acuerdo con Turquía para el suministro de petróleo.

Las presiones de Estados Unidos obligan a Turquía a sumarse al embargo contra Irán y se queda sin el petróleo.

Turquía pone el ojo en el petróleo libio y consigue aprovisionarse gracias a un acuerdo con el gobierno de Sarraj y, sobre todo, con las milicias de Misrata y Fajr Libia que tienen sus propias terminales de producción y almacenamiento: Zawiya y Sirte. Italia se aprovisiona por esta misma vía.

La gestión del petróleo libio está, al menos nominalmente, en manos de la NOC (Compañía Nacional de Petróleo de Libia), que debe cumplir el embargo de armas de la ONU, desembolsando fondos sólo para el uso civil del gobierno de Sarraj.

Las tropas de Haftar capturan Sirte y bombardean la terminal de Zawiya, dando un golpe a las importaciones petrolíferas turcas.

Los ataques de Haftar están respaldados por Emiratos Árabes Unidos, Egipto y Francia. En este grupo se puede situar también a Rusia.

Recientemente Argelia ha comenzado a apoyar al gobierno de Sarraj.

Tras la caída de Sirte, las fuerzas de Haftar se acercan a Trípoli y Sarraj se encuentra al borde del colapso, lo mismo que Turquía. Erdogan anuncia el envío de tropas a Libia y Argelia promete cerrar la frontera occidental.

Estados Unidos queda completamente fuera de juego. Alemania convence a Rusia de que gestione un alto el fuego porque, aunque está enfrentada a Turquía en Siria y en Libia, mantiene todos los canales abiertos con Erdogan, por un lado, y con Haftar por el otro.

En la reunión de Moscú no aparecen problemas con Turquía, pero Haftar se resiste porque ve una victoria inminente. Por presiones de Alemania y Rusia, acepta el alto el fuego, pero no lo firma y, finalmente, se marcha de Moscú dando un portazo.

A partir de aquí todo son conjeturas. Hay un alto el fuego de facto, pero el punto fundamental está en el petróleo, no sólo en el libio sino en los grandes yacimientos del Mediterráneo oriental.

Rusia reconoce -implícitamente- el acuerdo petrolífero entre Libia y Turquía, mientras que Egipto, Grecia, Israel, Chipre y Francia se consideran marginados.

El otro punto fundamental es que basta con que Rusia esté participando en Libia para que Estados Unidos juegue a la contra. Haga lo que haga Rusia, en Washington se van a oponer y pueden desatar provocaciones para arruinar cualquier acuerdo.

Haftar captura Sirte y precipita la intervención de Turquía en la Guerra de Libia

El lunes las fuerzas del general Jalifa Haftar capturaron la ciudad de Sirte, asestando un duro golpe al gobierno de Trípoli, al que ya no le queda otro recurso que suplicar una pronta llegada de refuerzos procedentes de Turquía.

Las tropas de Haftar entraron en Sirte casi sin combatir. La operación militar anunciada anteriormente por las fuerzas de Haftar solo duró tres horas. Varios combatientes del gobierno de Unidad Nacional, encabezado por Fayez Al-Sarraj y reconocido por la ONU, fueron hechos prisioneros y su equipo fue confiscado, mientras que otros huyeron.

Las tropas de Sarraj han mantenido el control de la ciudad desde 2016, cuando expulsaron al Califato Islámico después de varios meses de combates. La ciudad estaba bajo el control de la denominada “Fuerza de Protección de Sirte”, compuesta principalmente por combatientes de Misrata, a 250 kilómetros al oeste de Sirte.

Un comandante militar de Sarraj denunció una “traición” de una milicia yihadista, que cambió de bando cuando las fuerzas de Haftar entraron en la ciudad.

Desde el 4 de abril del año pasado Haftar trata de apoderarse de Trípoli y había dado un ultimátum a los combatientes de Misrata, que constituyen el grueso de las fuerzas gubernamentales, para que se retiraran de Trípoli y de Sirte.

El viernes también anunció la yihad y una movilización general contra una intervención militar turca en Libia en apoyo al gobierno de Trípoli. Haftar cuenta con el apoyo de Egipto y Emiratos Árabes Unidos, rivales regionales de Turquía y Qatar.

La ONU, responsable directa del derrocamiento de Gadafi, junto a la OTAN, ha metido a Libia y a ella misma en un berenjenal del que no es capaz de salir. Nueve años después lamenta la intervención extranjera en la guerra y la inutilidad de sus resoluciones sobre el embargo de armas.

Alemania ha retomado el testigo y el sábado hay un reunión en Moscú entre Merkel y Putin, lo que pone de manifiesto que el papel de Estados Unidos en Libia es marginal. Merkel quiere convocar una conferencia internacional, que es tanto como legalizar la injerencia extranjera en Libia, y hay que esperar para saber si Putin acepta participar en ella, donde se encontrará con Erdogan.

Es pintoresco porque la cadena pública alemana Deutsche Welle está denunciando unos supuestos planes “expansionistas” de Rusia en el Mediterráneo, tratando de convertir a Libia en una segunda Siria (*). Más bien está ocurriendo lo contrario: Alemania trata de involucrar a Rusia en sus propios planes.

A la desesperada, al mismo tiempo que perdía Sirte, Sarraj se desplazó a Argel, donde coincidió con el ministro turco de Asuntos Exteriores. Pero si Argelia toma partido abiertamente por el gobierno de Sarraj, perderá fuerza en la conferencia internacional que quiere convocar Alemania, donde se van a necesitar países que, más bien, hayan mantenido una cierta apariencia de neutralidad.

Lo mismo que Alemania y Rusia, Argelia también forma parte de esos países. Pero si en la mesa de negociaciones Rusia pasa a un primer plano, empezarán a alzar la voz los que critican su “expansionismo” y pregonan que son “todos iguales”, que unos son malos y los otros peores…

Quizá piensen que lo mejor es no hacer nada; al fin y a la postre quienes se desangran son norteafricanos.

(*) https://www.dw.com/es/expansi%C3%B3n-rusa-en-el-mediterr%C3%A1neo-se-convertir%C3%A1-libia-en-la-nueva-siria-de-putin/a-51781774

Haftar declara la yihad y una movilización general contra la posible intervención del ejército turco en Libia

El jueves el Parlamento de Turquía aprobó el envío de tropas a Libia con el fin de apoyar al gobierno de Trípoli, adversario del general Jalifa Haftar.

El general y comandante del Ejército Nacional Libio (ENL), Jalifa Haftar, llamó a todos los libios a combatir a las fuerzas turcas si estas son desplegadas en el país africano.

«Declaramos la yihad y la movilización general para contrarrestar la invasión turca», anunció el militar en un discurso televisivo trasmitido anoche. Haftar indicó que el llamamiento se dirige «a cualquier libio capaz de portar armas, a hombres y mujeres, militares y civiles».

Dirigiéndose a los televidentes turcos, Haftar alentó a protestar contra la posible intervención. «El pueblo amigo turco debe levantarse contra los aventureros que obligan a su ejército a ser exterminado en Libia», dijo el general.

Asimismo, comparó a Turquía con el Imperio otomano, que poseyó la costa norte africana, y afirmó que Ankara va a «esclavizar de nuevo» al pueblo de Libia. En este contexto, tachó de «traidor» al Gobierno de Acuerdo Nacional (GAN), que solicitó la ayuda de Turquía.

«Firmaron con [Turquía] un acuerdo de humillación y desgracia sin ningún apoyo popular, constitucional o moral», sostuvo el militar.

En mayo, el ENL —las Fuerzas Armadas del Parlamento del país, un poder alternativo con sede en Tobruk—, empezó una ofensiva contra el GAN, el gobierno libio reconocido por la ONU, con capital en Trípoli. Actualmente el ENL controla con diferencia la mayor parte de Libia y se ha adentrado incluso en los suburbios de Trípoli.

El jueves, el Parlamento de Turquía aprobó el envío de tropas con el fin de apoyar al GAN. El plan aprobado otorga un mandato de un año para el despliegue de tropas, pero no aclara cuándo o cuántas tropas serán desplegadas, lo que permite al gobierno turco decidir los detalles.

Libia quedó dividida entre diversos grupos beligerantes a partir de 2011, después de que la intervención encabezada por la OTAN desembocara en el derrocamiento de Gadafi.

Como venimos anunciando, si Turquía envía tropas a Libia, se producirá un grave crisis regional en el Mediterráneo oriental, a la que se suma la tensión creada en Oriente Medio como cosecuencia del asesinato del general iraní Qassem Soleimani en Bagdad.

Principales alianzas internacionales en Libia:

– gobierno de Trípoli (Sarraj): Turquía, Qatar, Italia, Argelia
– gobierno de Tobruk (Haftar): Egipto, Emiratos Árabes Unidos, Arabia saudí, Rusia, Francia


(Estados Unidos está jugando en los dos tableros, al menos de momento)

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