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Rusia convoca una conferencia sobre Oriente Medio con los movimientos nacionalistas kurdos

El Kremlin ha convocado para el 15 de febrero en Moscú una conferencia a la que ha invitado a distintas organizaciones nacionalistas kurdas de Irak, Turquía, Irán y Siria.

Entre los invitados están el dirigente del PYD, Asya Abdulla, el presidente de la administración local de Kobane, Anwar Muslim, y el antiguo alcalde de Diyarbakir, Osman Baydemir.

Se sabe que participarán organizaciones kurdas de Irán e Irak, aunque no se sabe ni cuáles ni cuantas. Según Abdulsalam Ali, miembro del PYD, los participantes discutirán la situación en Oriente Medio y el papel que están desempeñando en el actual reparto de las zonas de influencia.

Tras las conversaciones de Astana, Rusia convocó una segunda ronda con diferentes organizaciones kurdas, sin la participación de Turquía, cuyo gobierno se opone a la presencia de los kurdos en este tipo de eventos internacionales. En este punto la posición del gobierno de Damasco es parecida.


Rusia ha mantenido informados a los diferentes grupo kurdos del desarrollo de las reuniones, así como de los acuerdos que se están adoptando y de las posiciones oficiales del Kremlin sobre la evolución de la situación en Oriente Medio.

Uno de los más graves problemas que han tenido siempre los distintos movimientos nacionalistas kurdos desde hace un siglo es su falta de unidad interna, que en ocasiones ha degenerado en sangrientos enfrentamientos armados internos, que los imperialistas se han encargado de fomentar.

Nunca ha existido un único movimiento nacional kurdo. Aunque se han producido numerosos intentos de reagrupamiento, sobre todo en Irak, hasta ahora han fracasado, tanto por las divergencias entre el PDK de Barzani con la UPK de Talabani, como de los primeros con el PKK de Öçalan.

El esfuerzo del Kremlin persigue varios objetivos. El primero es impedir que los kurdos, especialmente el PDK y el PKK, sigan siendo el brazo armado del imperialismo en la región, ya que si persiste la actual situación de subordinación, los kurdos jamás lograrán su unidad nacional.

La segunda es propiciar unas negociaciones directas con Turquía y Siria para lograr un estatuto de autonomía dentro de ambos países.

Fuente: http://aranews.net/2017/02/moscow-host-pan-kurdish-conference/

La influencia de la URSS en la creación del primer Estado independiente kurdo (y 2)

Barzani arenga a una unidad guerrillera
Aunque de origen irakí, Mullah Mustafá Barzani, el padre de Massud Barzani, fue uno de los cuatro generales más importantes de la República de Mahabad. Era un guerrillero formado sobre el terreno, a base de intuición y de experiencia práctica. Al frente de 300 combatientes había luchado contra los irakíes, hasta que le capturaron y le desterraron a Suleymaniya, una localidad en la frontera entre Irán e Irak en la que vivió de 1936 a 1943.

En la capital intelectual del Kurdistán irakí, Barzani tuvo tiempo de formarse intelectual y políticamente. Participó en el movimiento clandestino Brayati (Fraternidad), que en 1941 se fusionará con otras organizaciones para formar el partido Hewa (Esperanza) con el que iniciará en 1943 un nuevo levantamiento contra el gobierno de Bagdad. La lucha se saldó con un nuevo fracaso porque el apoyo que los imperialistas británicos habían prometido, no llegó nunca. Por el contrario, hicieron que algunas tribus kurdas le traicionaran.

Cuando en el norte de Irán se proclamó la nueva República kurda, Barzani pasó a Mahabad, donde nació su hijo Massud, actual presidente del Gobierno Regional del Kurdistán irakí. Puso sus fuerzas al servicio del nuevo Estado, convirtiéndose en uno de los generales más importantes de la República.

Barzani fue uno de aquellos dirigentes instruidos política y militarmente por las fuerzas soviéticas que entonces ocupaban Kurdistán. Inmediatamente aprendió que la lucha de liberación nacional era una guerra y que para ganar una guerra, además de un ejército, hace falta un partido, y en agosto de 1946 se dispuso a crearlo en una condiciones rigurosas de clandestinidad.

Así surgió el Partido Democrático de Kurdistán, la primera fuerza política de masas de carácter independentista. Su ideología era un compuesto de lo que los soviéticos enseñaron tanto como de lo que los kurdos aprendieron. Como no podía ser de otra forma, se trataba de un conglomerado híbrido que, aunque estuviera fundado por un mullah como Barzani, un dirigente religioso tradicional, se reclamaba socialista.

En kurdo el neologismo “shoresh” (revolución) surge muy recientemente del persa, donde tenía un significado peyorativo: tumulto, desorden. Con ella se van introduciendo en el idioma las palabras imprescindibles para que las aspiraciones nacionales de liberación se puedan hacer realidad, como “militante”, un personaje bastante diferente de los “effendi”, los antiguos intelectuales burgueses, elitistas, educados en buenas universidades. Ahora los militantes proceden de las masas y son parte integrante de ellas.

En los últimos momentos de la de la República de Mahabad, cuando Qazi Mohamed aceptó participar en las negociaciones de paz con el gobierno de Irán, Barzani rechazó cualquier acuerdo, lo que salvó su vida porque eran una trampa. En el mismo lugar de la reunión, los iraníes capturaron a los miembros de la delegación kurda y los ahorcaron públicamente en diciembre de 1946. Después, desencadenaron una ofensiva militar contra el nuevo Estado, que fue aplastado.

Barzani se replegó a Irak con sus guerrilleros. Muchos de ellos fueron capturados y ejecutados. Los supervivientes tuvieron que huir al exilio, pero ¿qué país podía acogerles? No tenían otro refugio que la URSS. Bajo los ataques conjuntos de iraníes, irakíes y turcos, en 1947 cruzaron el río Araxe y se adentraron en la República Soviética de Azerbaián, donde fueron acogidos por el Partido Comunista.

La URSS siempre rechazó todas las peticiones dirigidas por el Sha de Irán para extraditar a los dirigentes kurdos, lo que contribuyó a empeorar las relaciones entre ambas partes. Barzani vivió en Moscú, donde asistió a los cursos de formación de la escuela del PCUS y se entrevistó personalmente con Malenkov y Jruschov. El dirigente kurdo llegó a alistarse en el Ejército Rojo y los independentistas kurdos formaron un regimiento y recibieron adiestramiento en táctica militar y política. Muchos de ellos aprendieron a leer y escribir por primer vez en su idioma. En la URSS a todos los refugiados kurdos y a sus familias se les dio un trabajo, atención hospitalaria y, por supuesto, vivienda.

En 1958 un golpe de Estado en Bagdad acabó con la monarquía hachemita, poniendo al frente del Estado a un gobierno revolucionario encabezado por el general Kassem, que autorizó su regreso de los refugiados kurdos exiliados en la URSS. ¿Serían los independentistas kurdos un apoyo para la revolución en Irak?

Las cartas se habían tornado del revés. Al imperialismo ya no le interesaba el gobierno central, por lo que comienza a manipular a Barzani para luchar contra la revolución irakí. El Partido Democrático de Kurdistán se convierte así en una marioneta del imperialismo y un engranaje del conglomerado de enemigos del general Kassem. El mismo movimiento kurdo, que hasta entonces formaba parte de la revolución, se convierte en el brazo armado de la contrarrevolución. No es que el imperialismo apoye al Partido Democrático de Kurdistán, sino que éste se convierte en un apoyo del imperialismo en la región.

Barzani tensa la cuerda y en 1961 promueve un levantamiento que, a pesar de su fracaso inicial, desestabiliza al gobierno, que cae dos años después. La lucha había cambiado de bando y seguiría cambiando todavía más. Barzani era más bien un símbolo del pasado que del futuro de Kurdistán. Sólo el legendario aura de la Mahabad le mantenía como cabeza visible de un nuevo movimiento nacional, que se fue radicalizando progresivamente, llegando a Irán y a Turquía y asimilando los principios de las luchas guerrilleras y anticoloniales de aquella época, procedentes de Latinoamérica y Asia.

Los acontecimientos empiezan a cambiar muy rápidamente, sobre todo en Oriente Medio y el impulso que empuja esos cambios no tiene su origen en factores locales. Nadie acusa tanto las dificultades para adaptarse a las distintas situaciones como Barzani y los suyos. Tras el aplastamiento de la revolución en 1963, el partido Baas llega al gobierno en 1970, Saddam Hussein emprende negociaciones con Barzani y promete aprobar un estatuto de autonomía.

Pero, tras la experiencia de la República de Mahabad, Barzani nunca confió en sus propias fuerzas, no tenía una estrategia y, lo que es peor, se dejó ir a merced de los acontecimientos. Siempre buscó a quien apadrinara su causa, algunos tan inconfesables como Estados Unidos, Israel o el Irán del Sha. Esos apoyos eran efímeros porque no eran incondicionales sino que dependían, entre otras cosas, de las buenas o malas relaciones que dichos países mantenían con el gobierno central de Bagdad, o de las que mantenían entre sí, o con las grandes potencias.

Desde 1958 los kurdos se convierten en los peores enemigos de los árabes, precisamente cuando en distintos frentes éstos emprenden una formidable batalla contra el imperialismo. Los vínculos de Barzani con Israel, que hoy su hijo aún conserva, son paradigmáticos. Las fotos le muestran en  compañía de Abba Eban, ministro israelí de Asuntos Exteriores y con el general Meir Abit cuando dirigía el Mossad. En 1967, durante la Guerra de los Seis Días, Barzani visita al general Moshe Dayan en Israel.

La otra muleta de Barzani era el Sha de Irán, otro enemigo del mundo árabe, que había permitido la instalación de bases kurdas en su país. La delegación del Partido Democrático del Kurdistán en Teherán la dirigía Shafiq Qazzaz, que era el enlace de Barzani con un tal “Justin”, la antena local de la CIA.

El 5 de marzo de 1975, durante una cumbre de la OPEP en Argel, el Sha llega a un acuerdo con el gobierno de Bagdad. De rebote, la luna de miel entre el Sha y Barzani se rompe. De refugiado en Teherán, el dirigente kurdo se convierte en un hombre estrechamente vigilado por la Savak, la policía secreta, que le mantiene en arresto domiciliario en un confortable vivienda.

Cuando el Sha regresa de Argel, en el aeropuerto de Teherán le espera Richard Helms, antiguo director de la CIA y en ese momento embajador de Estados Unidos. De nuevo, la suerte de los kurdos estaba echada; dejan de tener el apoyo de Estados Unidos. Fue un duro golpe para el movimiento nacionalista, convertidos en un objeto de usar y tirar.

Los imperialistas siempre mantienen ese tipo de marionetas en la recámara para futuras manipulaciones. En agosto de aquel mismo año, Barzani viaja en secreto de Teherán a Washington, donde creía contar con sólidos apoyos, como el senador Henri Jackson o George Meany, el podrido y mafioso dirigente del sindicato AFL-CIO. En el viaje no podía falta otra visita a sus padrinos en la mismísima central de la CIA en Langley, una visita que no le admiten a cualquier. Sin embargo, las entradas de Barzani en Langley acabaron convirtiéndose casi en una rutina.

El kurdo pasó sus últimos momentos en Washington, donde murió en 1979, tratando inútilmente de mendigar que los imperialistas prestaran algún apoyo a la causa kurda.

Más información: Primera parte

La influencia de la URSS en la creación del primer Estado independiente kurdo (1)

Guerrillero kurdo ahorcado en 1947
Durante la Segunda Guerra Mundial, a finales de agosto de 1941, las fuerzas británicas (por el sur) y las soviéticas (por el norte) invadieron Irán para evitar que el régimen del sha Reza Pahlevi se alineara con el III Reich. El norte del país fue ocupado por el Ejército Rojo, aunque la administración iraní continuó funcionando, hasta que un un levantamiento general arrebató el control de la región kurda al gobierno de Teherán.

Como en otras regiones del mundo, en el movimiento nacional kurdo los protagonistas son las masas, cuyo impulso emerge por el eco cercano de la Revolución de Octubre y la Internacional Comunista. A pesar del atraso, progresivamente Kurdistán empezó a pasar de las formas de organización tribales y religiosas, a las propiamente políticas, sociales e ideológicas.

Así, también en Kurdistán, en la ciudad de Mahabad, se formó un comité que se hizo cargo del gobierno. Se formó el partido Sociedad para la Reconstrucción del Kurdistán encabezado por Qazi Muhammad, jefe de una familia de notables.

En ese momento el Ejército Rojo tenía cerca de 60.000 hombres en el Kurdistán iraní. Apoyó al gobierno kurdo y armó a cerca de 10.000 de sus milicianos.

En septiembre de 1945, una vez acabada la Segunda Guerra Mundial, Qazi Muhammad quiso avanzar en la creación de una nueva República independiente de Kurdistán. Se entrevistó en Tabriz con el cónsul soviético y luego se dirigió a Bakú, en la República soviética de Azerbaián. Al otro lado de la frontera soviética, el Partido Demócrata de Azerbaián, movimiento azerí de Irán auspiciado por la URSS, tenía previsto controlar Azerbaián oriental, lo cual sucedió efectivamente con apoyo soviético el 10 de diciembre de ese año.

Qazi Muhammad decidió hacer lo propio y el 15 de diciembre de 1945 anunció en Mahabad la formación de un Gobierno Popular Kurdo con el apoyo de la milicia armada por los soviéticos, tomando en pocos días el control de todo el Azerbaián occidental. Poco después, el 22 de enero del siguiente año, anunció oficialmente la formación de la primera República kurda, con un programa de resurgimiento cultural y desarrollo del idioma vernáculo como lengua oficial del nuevo Estado.

La proclamación del primer Estado kurdo se hizo en plena Guerra Fría con el estigma de haber sido creado por la URSS, cuyas tropas aún ocupaban todo el norte de Irán. Su existencia dependía de una situación internacional en la que la correlación de fuerzas era favorable a la URSS, la gran vencedora de la Segunda Guerra Mundial.

Pero muy pronto los imperialistas quisieron cambiar esa situación internacional, y empezaron por Kurdistán, empujando al gobierno de Teherán a que acabara con gobierno kurdo en el norte, no tanto porque fuera kurdo sino -sobre todo- porque era “soviético”. Como consecuencia de las presiones, el 26 de marzo de 1946 la URSS prometió al gobierno de Irán que el Ejército Rojo se retiraría del noroeste de ese país en el más breve plazo.

En mayo las tropas soviéticas evacuaron el norte de Irán e, inmediatamente, el gobierno iraní atacó el Azerbaián oriental y envió tropas para restablecer su autoridad. Este movimiento aisló a la República de Mahabad ya que, paralelamente, Irak cortó las comunicaciones de Azerbaián occidental con el resto de Irán. Los países limítrofes como Irak y Turquía eran abiertamente hostiles a la existencia de un Estado kurdo, y más hostiles aún a la presencia militar soviética, por lo que la República de Mahabad no podría contar con su ayuda.

El nuevo Estado kurdo quedó a merced de su suerte y la situación se fue tornando cada vez más difícil. Las tribus kurdas y los sectores más retrógrados de Kurdistán no se pusieron del lado del imperialismo y de Irán, en contra del nuevo gobierno de Qazi Muhammad. A mediados de 1946 comenzaron a emigrar hacia el Azerbaián oriental. A pesar de las difíciles condiciones de aislamiento internacional e interno, el 5 de diciembre el Estado Mayor kurdo le anunció a Qazi Muhammad que podrían resistir los ataques del ejército iraní en caso de que trataran de ocupar la región con una ofensiva de gran alcance.

Pero Qazi Muhammad se oponía a estas medidas. Sin ayuda militar soviética los nacionalistas kurdos no podrían resistir a los iraníes. Debían negociar, pero ni siquiera tuvieron tiempo para hacerlo. El 15 de diciembre las tropas iraníes penetraron en Azerbaián oriental, destruyendo rápidamente la República de Mahabad. Ese mismo día entraron en el territorio de la República de Mahabad y aplastaron rápidamente a la resistencia kurda, ocupando toda la región en pocos días.

Una vez asegurada su posición, el gobierno iraní ordenó clausurar la prensa kurda, prohibir la enseñanza del idioma kurdo y quemaron todos los libros en ese idioma que encontraron. Algunos supervivientes de la milicia kurda, incluyendo a Mustafá Barzani, se lanzaron a la guerra de guerrillas penetrando inclusive en territorio de Irak, pero no pudieron resisitir por mucho tiempo y los 500 milicianos sobrevivientes lograron cruzar la frontera soviética en mayo de 1947, donde el gobierno de la URSS les concedió refugio.

El 31 de marzo de 1947 Qazi Muhammad fue ahorcado en la ciudad de Mahabad, la capital de primer Estado independiente kurdo.

Más información: Segunda parte

Estados Unidos refuerza con vehículos blindados a las tropas kurdas de PYG

Entre el material de guerra suministrado por Estados Unidos a las fuerzas kurdas del PYG que combaten en Rojava se han incluido por primera vez vehículos blindados, según acaba de informar Talal Silo, portavoz de la milicia kurda a la agencia Reuters.

Los vehículos blindados y de transporte de tropas llegaron hace cuatro o cinco días, ha explicado el portavoz de YPG, por lo que Trump refuerza su apoyo al movimiento kurdo en Rojava.

Aunque el número ha sido pequeño, ha precisado Silo, “esto es una prueba de que hay signos de un nuevo apoyo”. “Anteriormente no conseguíamos apoyo de este tipo, nos gustaría conseguir armas ligeras y munición”, ha señalado a Reuters.

“Hay signos de un pleno apoyo de la nueva Administración estadounidense, más que antes, para nuestras fuerzas”, que operan bajo la cobertura de las Fuerzas Democráticas de Siria, junto con los comandos de operaciones especiales del Pentágono.

Por otra parte, una fuente militar kurda ha indicado que la siguiente fase en la campaña de los kurdos está destinada a cortar las últimas rutas a Raqqa, el bastión del Califato Islámico en Siria, incluida la carretera hacia Deir Ezzor.

Las primeras dos fases de la ofensiva se han centrado en capturas las zonas al norte y el oeste de Raqqa, en el marco de la estrategia para rodear la ciudad. La tercera fase se centrará en capturar las zonas que quedan, incluida la carretera entre Raqqa y Deir Ezzor.

El Califato Islámico controla casi por completo la provincia de Deir Ezzor, donde ha estado luchando en las últimas semanas para intentar capturar los últimos reductos que mantiene el gobierno sirio en la ciudad y donde ya se han producido choques con las fuerzas kurdas.

Aislar a Raqqa de los bastiones que el Califato Islámico tiene en Deir Ezzor sería un importante revés para el grupo terrorista. “La próxima fase de la campaña busca aislar a Raqqa completamente”, ha explicado la fuente militar kurda, que ha pedido no ser identificada. “Para alcanzar esto hace falta llegar a la carretera entre Raqqa y Deir Ezzor”, ha añadido, reconociendo que “esta misión será difícil”.

Rojava cada vez se parece más a Vietnam del sur en los años setenta

‘El hábito no hace al monje’
El martes el portavoz del Pentágono, Adrian Rankine-Galloway, se negó a informar sobre la localización exacta de las tropas especiales que Estados Unidos tiene desplegadas en Siria “por razones de seguridad”.

También admitió que las informaciones según las cuales la “coalición internacional” dispone de una base militar con 800 soldados en Hasaka, el norte de Siria, no son falsas sino sólo “inexactas”.

“El Pentágono ha anunciado en envío de 200 militares a Siria que van a reforzar las filas de los 300 que ya están activos”, afirmó el portavoz.

Rankine-Galloway también reconoció que Estados Unidos continuaría instruyendo y adiestrando a las tropas de los aliados fiables que tiene en Siria, lo que justificó como consecuencia de la lucha contra el Califato Islámico.

El PKK, pues, cada vez se parece más al gobierno de Vietnam del sur en los setenta. El apoyo que reciben de los imperialistas es un secreto a voces. Lo mismo que en Vietnam, el lenguaje relativo a la intervención del imperialismo en favor de sus peones ha ido retrocediendo, desde las primeras fórmulas de Obama “No boots on the ground”, o lo que es lo mismo: “No hemos puesto los pies en el suelo”.

Todo se vino abajo cuando un fotógrafo de la agencia France Presse sorprendió a 20 soldados patrullando en la localidad de Fatsa, cerca de de Raqqa, con los distintivos militares de las fuerzas kurdas del PYD-FDS. “A menudo los soldados de las fuerzas especiales americanas llevan las insignias de las fuerzas a las que aconsejan”, escribió en un tuit el coronel Steve Warren, portavoz de la coalición internacional en Bagdad.

Por si acaso, para que no hubiera confusiones, el Pentágono tuvo que enviar nuevas instrucciones para que sus tropas se quitaran cualquier clase de distintivos. Lo mismo que en Vietnam, Estados Unidos sólo envía “consejeros” a Kurdistán.

“El hábito no hace al monje” y, por si acaso, aquellos consejeros iban armados hasta los dientes. El 31 de mayo el Pentágono confirmó que un soldado estadounidense que combatía en las filas kurdas fue herido por un “disparo indirecto”, otra expresión tortuosa utilizada para designar el fuego de artillería, normalmente lanzagranadas. El eufemismo encubría el hecho de que, hasta ese momento, los imperialistas habían venido negando que sus tropas estuvieran involucradas en los combates, algo que los portavoces kurdos nunca han negado.

Luego otro cayó muerto al estallar un explosivo. Mientras los féretros llegan de uno en uno no es necesario organizar suntuosas ceremonias fúnebres. Todo se puede seguir manteniendo en secreto.

Pero para entoces ya no se trataba sólo de soldados sino de bases militares. En julio el Wall Street Journal informaba de que una de las bases “secretas” que tiene el Pentágono en Siria había sido bombardeada por la aviación rusa (1).

En aquel caso la base, compartida con la CIA y tropas británicas, estaba en At-Tanf, al sudeste de Siria, junto a la frontera jordana, cuya existencia se justificó “para impedir que yihadistas penetraran en Jordania”, una típica excusa que el lector deberá volver del revés.

Cuando hay una base militar los jefes suelen aparecer de visita. No se trata de cualquier mercenario chusquero, sino generales de la categoría de Joseph Votel (2), jefe del mando operativo en Oriente Medio. Al Pentágono ya le quedaba poco que ocultar a los medios.

En la bases junto a los estadounidenses también aparecen sus cómplices, una panoplia de imperialistas de todos los colores, que empieza por Gran Bretaña, Canadá, Francia, Dinamarca y nunca se sabe dónde acaba el elenco de países a los que el PKK ha abierto las puertas de Kurdistán, un país cada vez más parecido a una casa “okupa”, pero “okupada” por los imperialistas.

La liberación de Kurdistán empieza ahora.
(1) http://www.wsj.com/articles/russian-strikes-on-remote-syria-garrison-alarm-u-s-1469137231
(2) http://www.theguardian.com/world/2016/may/21/syria-us-commander-secret-visit-joseph-votel

El PKK abre las puertas de Kurdistán al imperialismo

Tropas del Pentágono patrullan por Rojava
Se empiezan a conocer más detalles de la colaboración del PKK-PYD con los imperialistas para convertir Kurdistán en la base militar más importante de Estados Unidos en Oriente Medio, un verdadero caballo de Troya.

La llegada de 800 mercenarios de las tropas especiales del Pentágono a Hasaka fue preparada por una reciente visita del Presidente del Consejo de Fuerzas Democráticas Sirias, Ilhan Ehmed, a Estados Unidos. Pero la complicidad del PKK-PYD-FDS con el imperialismo es bastante más estrecha de lo que cabía esperar de los pronósticos más pesimistas.

Estados Unidos quiere crear en Til Beder, bajo control del PKK-PYD, su más importante base militar en Siria, para lo cual, además de tropas de combate, está desplazando equipos de logística y construcción capaces de albergar hasta 5.000 soldados, así como hangares para el mantenimiento de aviones.

El responsable de asuntos exteriores de las Fuerzas Democráticas Sirias, Abdulaziz Yunus, ha reconocido que ya hay tropas de Estados Unidos en la base militar, de donde han evacuado a los milicianos kurdos del PYG. “Como es sabido, los militares americanos están presentes en numerosas regiones de Rojava. Actualmente están desplegados en la localidad de Til Beder”, ha manifestado el dirigente kurdo.

El aspecto más inquietante es que, además, el PYD ha manifestado que ellos ignorarán las decisiones que se puedan adoptar en las negociaciones de alto el fuego de Astana, una declaración que, como se verá en el futuro, se convertirá en una caja de sorpresas porque la derrota del yihadismo no será suficiente para que el imperialismo abandone Siria.

El movimiento PKK-PYD-FDS es la rueda de repuesto que Estados Unidos cuenta con utilizar como chantaje, no sólo contra el gobierno de Damasco, sino también contra el de Bagdad, una vez que se agoten las demás posibilidades que el imperialismo ha puesto hasta ahora en los diferentes campos de batalla.

Más información:
– Rojava cada vez se parece más a Vietnam del sur en los años setenta
– Estados Unidos traslada tropas a sus bases militares en las localidades controladas por el PKK

Estados Unidos traslada tropas a sus bases militares en las localidades controladas por el PKK

El periódico Daily Sabah informa que Estados Unidos está trasladando tropas a la base militar de Rymeylan, en la localidad siria de Hasaka, situada a 70 kilómetros de la frontera con Turquía y a 50 kilómetros de la de Irak y controlada por el PYD kurdo, la sucursal del PKK en el norte de Siria.

Por su parte, ayer el portal BasNews, que tiene su sede en Arbil, en el Kurdistán irakí, anunció la llegada de un gran número de tropas de las fuerzas especiales del Pentágono a la base de Tal Badr, también cerca de Hasaka, de donde han salido las kurdas del PYD para hacer sitio a las estadounidenses.

En 2015 el Pentágono instaló una base aérea en Rymeylan y otra en Harab Ishq, en Kobané, en marzo del año pasado. La primera la utilizan grandes aviones de carga, mientras que la segunda es para helicópteros.

Desde 2013 la base aérea de Rymeylan está bajo el control militar del PYD, lo mismo que la mayoría de los barrios de Hasaka y, naturalmente, la ciudad de Kobane, en la frontera con Turquía.

El Daily Sabah afirma que Estados Unidos tiene cerca de 800 militares en Rymeylan. A finales de diciembre la agencia turca Anadolu informó que Estados Unidos estaba acelerando el rearme del PKK-PYD antes de que Trump tomara posesión de la Casa Blanca.

Numerosos vuelos de aviones estadounidenses de carga han llegado a Rymeylan con suministros militares. Desde allí decenas de camiones y helicópteros, también de Estados Unidos, los reparten a los distintos frentes. La Radio Televisión Turca ha entrevistado a un trabajador de la base que ha participado en las labores de decarga.

El crecimiento de la actividad militar en la base de Rymeylan explicaría el ataque que llevaron a cabo las fuerzas kurdas contra las sirias durante el verano pasado.

En una entrada anterior ya consignamos la entrevista del embajador estadounidenses en Ankara, John Bass, en la que aseguraba que el imperialismo no prestaba un apoyo directo al PYD, ni en armas ni en municiones. Sin embargo, se ha detectado el paso de convoyes con armas estadounideneses, tanto por la frontera irakí de  Arbil, como por la siria de Qamichli, con destino a las tropas del PYD.

El rearme de las fuerzas del PKK-PYD confirma que dichas organizaciones kurdas, así como el Gobierno Regional Kurdo del norte de Irak, se están convirtiendo en uno de los puntales más importantes de los imperialistas en el corazón de Oriente Medio.

Las fuerzas especiales del Pentágono combaten en las mismas filas que los kurdos

Soldados USA en Siria disfrazados de FDS
El viernes 23 la cadena de televisión Turkish NTV emitió una entrevista con John Bass, el embajador estadounidense en Ankara para defender los vínculos que ligan al imperialismo con el movimiento kurdo en Siria de YPG, al que Turquía considera una pantalla del PKK y, por lo tanto, de carácter terrorista.

El embajador admitió el apoyo del Pentágono a las FDS, la coalición creada por ellos en octubre del año pasado para disimular ante Turquía. Las FDS agrupan a pequeñas milicias árabes y turcomanas, aunque es abrumadoramente un sobrenombre de las YPG. Por lo tanto, a través de FDS Estados Unidos está apoyando a YPG y PKK.

Estas declaraciones tienen relación con la firma por parte de Obama ese mismo día, de la
ley fiscal de Defensa autorizando la entrega de armamento a “la oposición” siria.

Para evitar la ruptura definitiva con el gobierno de Erdogan, el embajador matizó que Estados Unidos no apoyaba el proyecto del PKK de unificar los tres cantones kurdos del norte de Siria: Afrin, Kobane y Cizre.

Quedó en el aire a qué llama el embajador “apoyo” y si el mismo tiene algún tipo de límite. Lo que Bass dijo fue que “directamente” Estados Unidos no apoyaba a YPG o PKK, como es natural, porque esta última está en el listado de organizaciones terroristas.

El apoyo es sólo “indirecto”, es decir, a través de las FDS, un puro eufemismo. Además, añadió, “nosotros no hemos suministrado armas sofisticadas a YPG. Nosotros no hemos entregado armamento pesado a YPG”. Esto último es reconocidamente falso porque ha trascendido en los medios que las FDS han recibido misiles antitanque.

Pero podemos prescindir de ello para admitir que los imperialistas no entregan cualquier clase de armamento a sus peones y suponer que esos límites son los mismos para FDS-YPG-PKK que para cualquier otro grupo armado de los numerosos que combaten en Siria, incluido Al-Qaeda-Frente Al-Nosra-Fatah Al-Sham, por poner ejemplo.

A partir de ahí corremos el riesgo de creer que los imperialistas se limitan a entregar armamento y munición a sus peones. No es así. Las armas hay que saberlas utilizar y cualquiera no sabe disparar un misil antitanque. Con las armas van la legión de instructores y consejeros que entrenan a los que disparan.

Pero como en la Guerra de Siria todas las partes están utilizando armamento extraordinariamente sofisticado, si las FDS no son quienes lo hacen es porque lo hacen directamente los comandos de operaciones especiales del Pentágono que combaten con las FDS-YPG-PKK codo con codo en cada frente y en cada trinchera.

Un ejemplo de ello lo ha mostrado la agencia Reuter hace un par de días. La información decía que el Califato Islámico estaba lanzando coches bomba dirigidos por kamikazes, entre otros contra las posiciones de las FDS, y que estos habían logrado destruirlos antes de que alcanzaran sus objetivos gracias una de esas armas sofisticadas suministradas por la “coalición internacional”, reconocía Talal Silo, portavoz de las FDS.

Luego el referido portavoz no tenía en cuenta los eufemismos y añadía que las fuerzas especiales de Estados Unidos luchan “al lado de nuestras fuerzas”, es decir, que las FDS se componen de las milicias kurdas de YPG, más árabes, más turcomanos, más mercenarios del Pentágono.

Ante este tipo de declaraciones hay que preguntarse si las tropas que los imperialistas han puesto sobre el terreno en el norte de Siria se someten a las órdenes de los mandos de las FDS, lo cual sería simplemente inaudito: en la Guerra de Siria todas las milicias que se enfrentan al gobierno de Bashar Al-Assad han estado dirigidas por mandos de la OTAN, de la CIA y del Pentágono, incluidas las FDS y, por consiguiente, las milicias YPG-PKK.

En mayo de este año el general Joseph Votel, comandante en jefe del Pentágono para Asia central y Oriente Medio, visitó en persona en Kobane a los oficiales, estadounidenses y kurdos, que dirigen las operaciones de las FDS en el norte de Siria.

Si prescindimos de eufemismos, parece bastante evidente que no es el imperialismo quien apoya a las FDS sino las FDS quienes apoyan al imperialismo, es decir, que forman parte de la estrategia del imperialismo en Oriente Medio.

En Siria no hay una tercera fuerza entre el gobierno de Bashar Al-Assad y los imperialistas que han desatado la guerra.

Las tropas del Pentágono combaten en Siria como FDS-YPG-PKK

El gobierno kurdo impone la limpieza étnica en el norte de Irak a sangre y fuego

Con el apoyo del imperialismo estadounidense, el Gobierno Regional de Kurdistán viene poniendo en práctica una limpieza étnica de amplias proporciones contra los árabes. Les obligan a abandonar sus tierras y sus viviendas y, en ocasiones, tras derrotar al Califato Islámico poblaciones árabes enteras han sido desalojadas por la fuerza por los peshmergas.

Numerosos partidos y movimientos, incluidos los propios kurdos, vienen denunciando esas prácticas del presidente Barzani. El último ha sido un informe de 80 páginas de Human Rights Watch publicado la semana pasada. Se titula “Marcado con una cruz. Las destrucciones de ciudades y casas por las fuerzas kurdas irakíes en el conflicto con el Califato Islámico” (*). Abarca un periodo de tiempo comprendido entre setiembre de 2014 y mayo de este año, refiriendo numerosas destrucciones en las provincias de Kirkuk y Nínive.

Hay que empezar diciendo que ambas provincias no forman parte de Kurdistán ni están, en consecuencia, bajo la jurisdicción del Gobierno Regional, por lo que se trata de una absoluta arbitrariedad por parte de Barzani y sus peshmergas y una provocación dirigida contra el gobierno central de Bagdad. Barzani no ha ocultado que tiene intención de anexionarse ambas provincias porque “históricamente” fueron kurdas.

Joe Stork, director para Oriente Medio de Human Rights Watch, ha asegurado que la destrucción de las viviendas árabes no tiene ninguna justificación militar, sobre todo teniendo en cuenta que las viviendas y las escuelas kurdas no se derriban.

Human Rights Watch ha lanzado una petición a Estados Unidos para que, a su vez, exija al gobierno de Barzani que tras la batalla de Mosul no se reproduzca la limpieza étnica contra los árabes que se ha producido en otras localidades.

El informe se apoya en visitas sobre el terreno de miembros de la ONG, en más de 120 entrevistas a testigos y responsables políticos y militares, así como en imágenes de las ciudades tomadas vía satélite. No se trata de casos aislados sino de una política premeditada. Las ciudades en las que se ha producido la limpieza étnica son 17, a las que hay que añadir otras cuatro en la provincia de Nívive.

De las 21 localidades visitadas, 13 tenían indicios de una destrucción importante. Con excepción de tres de ellas, en todas las demás los peshmergas kurdos habían destruido la mitad de todas las viviendas y en siete habían expulsado a sus moradores. En otras 62 localidades las imágenes tomadas por satélite muestran daños considerables de incendios y uso de artillería pesada y explosivos de gran potencia, lo que les diferencia claramente de otros destrozos causados por la guerra o los bombardeos de la aviación.

En los últimos tiempos, la limpieza étnica, una política típicamente nazi, fue impuesta en los años noventa por el imperialismo tras la Guerra de los Balcanes y la destrucción de la antigua Yugoeslavia a través de sus peones “independentistas” croatas, bosnios y kosovares, como la UÇK.

El Gobierno Regional kurdo también se ha inspirado en la limpieza étnica impuesta por Israel desde 1948 en los territorios palestinos ocupados. Uno de los más importantes baluartes de dicho Gobierno Regional es precisamente el Estado de Israel.
(*) https://www.hrw.org/node/296255/

La Batalla de Mossul abre el camino a la independencia del Kurdistán irakí

El dirigente kurdo Masud Barzani
Uno de los objetivos no confesados de la batalla para arrojar a las fuerzas del Califato Islámico de la ciudad irakí de Mossul es abrir al camino a la independencia del Kurdistán irakí. Se trata del proyecto estelar del Plan Yinon por el cual el imperialismo invadió Irak en 2003.

Así lo ha reconocido el Primer Ministro de la región autónoma de Kurdistán, Nechirvan Barzani, durante una entrevista al diario alemán Bild. “Hace tiempo que las cosas están maduras” para la independencia, “aunque por el momento nos concentramos en la Batalla de Mosssul”.

Las fuerzas peshmergas del gobierno autónomo de Kurdistán participan en la referida batalla junto a las del gobierno central, aunque las relaciones entre ambos son tan malas que sólo la intervención del imperialismo asegura una mínima coordinación militar.

Barzani asegura al diario alemán que en cuanto finalice la batalla, se reunirán con el gobierno central de Bagdad “para hablar de nuestra independencia”. Desde que en 2003 cayó Saddam Hussein, “llevamos esperando un Kurdistán democrático, pero ese Irak ha fracasado”, añade Barzani. Los kurdos no son árabes, sino una nación que la “comunidad internacional” debe tener en cuenta “de manera realista”.

En el Kurdistán irakí no hay ejército irakí ni policía irakí, dice Barzani. “En un momento determinado habrá un referéndum de autodeterminación sobre la independencia de Kurdistán. Dejemos que la gente decida entonces”, concluye el dirigente kurdo.

Esta semana el secretario de Defensa de Estados Unidos, Ashton Carter, ha visitado al jefe del clan de los Barzani, Masoud, presidente del gobierno regional del Kurdistán. Entre los miembros de la delegación del Pentágono estaba Brett McGurk, el enviado especial presidencial para la coalición contra el Califato Islámico.

Durante el encuentro Barzani expresó su agradecimiento hacia el imperialismo por su intervención militar en Oriente Medio. El gobierno regional kurdo juega con todas las barajas, ya que también mantiene excelentes relaciones con el gobierno turco, según descubrieron los correos capturados y publicados por Wikileaks al AKP el pasado mes de julio, muy pocos días antes del golpe de Estado.

Uno de los correos muestra el compromiso del KDP de Barzani con las fuerzas especiales turcas para eliminar al PKK, una especie de guerra civil interna entre las distintas organizaciones kurdas. Dicho compromiso no era desinteresado porque otro correo menciona una ayuda financiera de 200 millones de dólares del AKP de Erdogan a “las áreas bajo control de los peshmergas”. Esta subvención era la respuesta a una petición de ayuda del gobierno kurdo al AKP para pagar a sus tropas, que llevaba varios meses sin cobrar sus salarios.

En agosto Erdogan y Barzani se reunieron en Ankara para discutir la estrategia común contra el PKK, según informó el portal kurdo Rudaw.

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