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El auténtico chiringuito financiero del imperialismo

En Fort Knox, Nueva York, Estados Unidos custodia miles de toneladas de oro, de las que 3.300 pertenecen a Alemania. En enero del año pasado el Bundesbank anunció en una rueda de prensa la reorganización de sus reservas de oro en un largo proceso que se extendería hasta 2020. El porcentaje custodiado en Estados Unidos se reduciría al 37 por ciento.

Al conocer los planes del Bundebank, la Reserva Federal de Estados Unidos puso todo tipo de excusas para oponerse al traslado. La agencia de noticias Russia Tuday publicó que a los alemanes les negaron hasta el permiso para visitar los sótanos de Fort Knox, donde debería estar depositado el oro.

Estados Unidos también prohibió que Alemania auditara las reservas de oro almacenadas. Sin muchos rodeos, lo que Russia Today quería decir es que Estados Unidos se había quedado con el oro alemán: “En general, las instituciones financieras de EE.UU. son conocidas por vender lo que realmente no existe”, escribió Russia Today en su web.

Alemania sólo consiguió recuperar 37 toneladas de las más de 1.200 que tenía guardadas en Fort Knox, hasta que, sin dar muchas explicaciones, en julio de este año renunció a repatriar la montaña de lingotes que debería tener depositados allá, del orden de 70.000 millones de dólares.

Tras publicarse la renuncia de Alemania a recuperar su oro, el antiguo subsecretario del Tesoro del gobierno de Reagan, Paul Craig Roberts, señaló sin tapujos que Estados Unidos no tiene ni un lingote de oro. Para Craig Roberts, esto significa que toda la reserva de oro de Estados Unidos, incluida la de otros países, se ha esfumado. Se han gastado su pasta y la de los demás.

«Estados Unidos no tiene el oro y no puede suministrarlo, por eso ha obligado a Alemania a resignarse y dejar de reclamar su oro, ya que no puede entregárselo. [Estados Unidos] ha ordenado a su estado títere [Alemania] que se calle y emita una declaración diferente», dijo sin rodeos Craig Roberts.

A partir de la desaparición del oro, las especulaciones se disparan. Hay quien dice que Estados Unidos sí tiene el oro, pero que no quiere desprenderse de él para imponer un nuevo sistema monetario, lo mismo que en 1945. Otros dicen que no lo tiene porque ha tenido que vendérselo a Rusia y China.

Por su parte la prensa rusa (1) dice que China y Rusia van a pedir a Estados Unidos que muestre públicamente si les queda algún lingote de oro en los sótanos de Fort Knox. De lo contrario, ambos países anunciarían al mundo el desfalco.

Teóricamente, si los lingotes estuvieran en su sitio, Alemania tendría las segundas mayores reservas de oro del mundo después de Estados Unidos. Ascenderían a 3.386,4 toneladas, superando con creces las 2.452 del tercero, Italia.

La prensa alemana está con la mosca detrás de la oreja porque no sólo les ha ocurrido a su país. Ya ha habido precedentes. Todos los que han reclamado su oro a Estados Unidos se han quedado con las manos vacías.

Por eso en 2011 Venezuela repatrió las 211 toneladas de oro que tenía guardadas fuera del país. Por eso mañana en Suiza se celebrará un referéndum: para repatriar el oro suizo que está en Inglaterra y Canadá, casi una tercera parte de las reservas del país.

Hasta ahora el mercado de oro lo han manejado Estados Unidos y Gran Bretaña a través de cinco grandes bancos. Pero ahora Wall Street se prepara para un cambio a gran escala porque China ha entrado en escena. Sus reservas de oro se han multiplicado por cinco. China tiene una las mayores reservas mundiales de oro del mundo, lo cual es algo a tener en cuenta sobre todo si -como parece- el oro de Estados Unidos se ha esfumado.

Pero ahí no acaba la cosa. El Banco Industrial y Comercial de China ha comprado una división sudafricana del Standard Bank para hacerse con una parte del control del mercado de oro de Londres, en donde los precios suben imparablemente: ya nadie quiere dólares ni euros y el oro vuelve a ser el refugio último -y único- del dinero mundial, como escribió Marx hace 150 años, sobre todo en tiempos de crisis galopante.

Otro factor a tener en cuenta es que, como dice el analista ruso Tsaturian Sarkis, en Estados Unidos se han puesto muy nerviosos porque en diez años los chinos van a desahacerse de los dólares que atesoran (2).

Además, Rusia le sigue los pasos a China. También está comprando oro y este año ha subido a la quinta plaza en cuantía de reservas mundiales, suponiendo que el oro de Fort Knox no haya desaparecido.

Al incrementar la proporción de oro en el volumen total de sus reservas, Rusia y China reducen en la misma medida la proporción de dólares estadounidenses y de euros europeos, en los que han perdido la confianza o, como titulaban los medios rusos hace poco: «Rusia se prepara para la caída del dólar y el euro» (3).

Pero, a diferencia de Alemania y Suiza, Rusia y China tienen su oro a buen recaudo, como en los viejos tiempos: seguramente guardados en el colchón de la cama.

(1) Россия и Китай устроят США золотое линчевание Читать далее, http://ukraina.ru/news/20141126/1011284636.html, http://politikus.ru/events/36719-rossiya-i-kitay-ustroyat-ssha-zolotoe-linchevanie.html
(2) Золотое восхождение Китая, 13 de octubre de 2014, http://www.iarex.ru/articles/51101.html
(3) http://es.rbth.com/noticias/2014/10/09/rusia_se_prepara_para_la_caida_del_dolar_y_el_euro_44193.html

Nuevas pruebas de los crímenes del imperialismo japonés en China

A finales de abril los funcionarios de los archivos de la provincia de Jilin, en el noreste de la República Popular de China, hicieron públicos casi 100.000 documentos que datan de la Segunda Guerra Mundial, para demostrar la brutalidad del ejército japonés durante la ocupación del este de China (1937-1945).

Changchun, capital de la provincia de Jilin, donde están los archivos, fue la capital de Manchukuo, el Estado títere del noreste de China creado y controlado por el imperialismo japonés. Cuando en julio de 1945 la derrota era inminente, antes de huir de la ciudad, los imperialistas japoneses trataron de destruir los archivos. Pero, dada su magnitud, no pudieron destruir todos. Los enterraron apresuradamente en las afueras de la ciudad, donde una parte de ellos fueron encontrados en 1950.

Los documentos se componen de cartas, informes y grabaciones de las conversaciones telefónicas entre los soldados y funcionarios del ejército imperial de Japón en China. Muchos documentos revelan nueva información sobre las víctimas de la masacre de Nankín (1937). Los archivos también evidencian la creación por el gobierno japonés de una red de burdeles militares en los territorios ocupados en los que las mujeres chinas eran tratadas como esclavas sexuales de las tropas japonesas.

Un buen número de cartas y documentos oficiales testimonian el grado de crueldad extrema de los japoneses hacia los civiles y los prisioneros. Algunos registros arrojan luz sobre el Unidad 731, cuyos presos, fueron utilizados como conejillos de indias en las investigaciones bacteriológicas del ejército imperial japonés.

”El contenido de estos documentos chocará, sin duda, a más de uno”, estima Zhao Yujie, investigador de los archivos de la provincia de Jilin, que ha participado en la traducción de los documentos del japonés antiguo.

Los datos revelados por los archivos son estremecedores. Durante la masacre de Nankín un soldado japonés escribió en su diario: “Voy a lanzar mi cuchillo sobre este hombre [un civil] y veo que sus miembros están temblando. De hecho, matar a alguien con un cuchillo, es como cortar el tofu”.

En otro documento del cuartel general imperial encabezado ”Sobre el restablecimiento del orden público en la región administrativa de Nankín”, que data de febrero de 1938, las violaciones formaban parte del orden público imperial, para lo cual establecía todo un cálculo logístico y burocrático acerca del número de burdeles que eran necesarios para el desahogo sexual de las hordas ocupantes japonesas. El artículo 10 llevaba el título ”La situación de las estructuras de consuelo en cada región administrativa”. Las ”estructuras de consuelo” eran un eufemismo para referirse a los prostíbulos, estableciendo una proporción de 178 a 200 soldados japoneses en Nanjing por cada mujer china prostituida.

En la ocupación militar de China la prostitución tenía como objetivo limitar las protestas sociales causadas por las violaciones y reglamentaba minuciosamente la protección de los soldados japoneses de las enfermedades venéreas y el uso de los medios de control de la natalidad.

Según Su Zhiliang, profesor de la Universidad de Shanghai, que también está a cargo del Centro de investigación sobre la cuestión de las esclavas sexuales bajo la ocupación japonesa, los 100.000 documentos puestos a disposición de los lectores en Jilin son sólo una milésima parte de los documentos de la época ocultos en los archivos. ”Si se hicieran públicos todos estos documentos, los crímenes cometidos por los invasores japoneses parecerían mucho más impactantes”, dijo.

Debido a la destrucción de los documentos, los historiadores tienen hoy en día muy poca información sobre el campamento de prisioneros ingleses y norteamericanos que había cerca de la ciudad de Mukden, ahora llamada Shenyang. Con el sobrenombre de ”Auschwitz oriental” en este campo de prisioneros había unos 2.000 reclusos originarios de Estados Unidos, Inglaterra, Holanda y Austria. Los presos fueron obligados a trabajar casi las 24 horas diarias para construirlo, fueron maltratados y alimentados pésimamente durante su periodo de detención.

Los archivos de Changchun contienen tres documentos sobre este campo, incluyendo la lista de los presos del bombardero americano B29 derribado en 1944 y las actas de las deliberaciones de su tripulación en Mukden.

”Para negar la masacre de Nankín los Japoneses han sostenido durante mucho tiempo que antes de la guerra la población de la ciudad era de 200.000 habitantes”, dice Zhao Yujie. ”Pero en los documentos hemos leído que los japoneses, que hicieron un censo antes de la masacre, calcularon la población de la ciudad en un millón de habitantes”. Según los documentos del archivo, en los seis meses que siguieron a la entrada de las tropas japonesas en la ciudad en 1937, 340.000 civiles fueron asesinados.

Otros documentos demuestran el trato cruel que los japoneses dispensaron a los que calificaban como ”espías soviéticos”, que eran soldados presos del Ejército Rojo. Según una circular interna, la Unidad 731 utilizó a los presos soviéticos como conejillos de indias para realizar experimentos médicos y biológicos con ellos.

Cuando en 1931 Japón invadió China, la Unidad 731 se instaló en Harbin, levantando un campo de concentración que sirvió a los científicos japoneses, bajo la dirección de Shiro Ishii, como laboratorio de experimentación con seres humanos, primero prisioneros chinos y a partir de 1942 soviéticos. Tres mil cautivos sirvieron como conejillos de indias, algunos padecieron operaciones quirúrgicas sin anestesia y otros fueron contaminados deliberadamente y murieron horriblemente a consecuencia del tifus, peste, cólera y sífilis. Se trataba de determinar si la resistencia a ciertas enfermedades mortales dependía de la raza de las personas. Otros fueron fusilados.

Cuando el Ejército Rojo soviético liberó Harbin, los japoneses intentaron borrar las huellas de sus experimentos en el campo 731 y los últimos presos supervivientes del laboratorio fueron gaseados. Shiro Ishii y los demás científicos regresaron a Japón. Los servicios secretos estadounidenses les ofrecieron la impunidad a cambio de que les entregaran los resultados de sus investigaciones. Shiro Ishii murió plácidamente en 1959, sin haber sido nunca molestado por sus crímenes.

Hasta la década de los noventa el gobierno japonés no pidió disculpas oficialmente a las mujeres chinas y coreanas que fueron obligadas a prostituirse durante la ocupación. Pero ambos países, China y Corea del norte, declararon que estas excusas eran insuficientes, requiriendo a Japón una indemnización por el daño sufrido por las esclavas y prisioneras.

En febrero de este año 37 chinos cuyos familiares fueron víctimas de los trabajos forzosos bajo la ocupación japonesa, presentaron una denuncia colectiva, reclamando una indemnización a las multinacionales Mitsubishi Materials y Nippon Cocke & Engeneering de un millón de yuanes chinos (163.000 dólares estadounidenses) para cada demandante.

Rusia se adelanta a una revolución de colores

El día 19 de este mes presentó sus credenciales en el Kremlin el nuevo embajador de Estados Unidos en Rusia, un viejo doberman del imperialismo que llega procedente de Kiev y que antes estuvo en Georgia, siempre orquestando revoluciones de colorines.

A Putin no se le puede acusar de perezoso: al día siguiente convocó en el Kremlin una sesión ampliada del Consejo de Seguridad en la que, en otras cosas, dijo que Rusia va a resistir a los intentos de Estados Unidos de orquestar una revolución de colores en su país.

Publicamos una traducción de algunos extractos breves del discurso de Putin en la reunión.

[…] El tema del orden del día tiene una naturaleza de urgencia que a nadie se le escapa. Se trata de contrarrestar el extremismo. Siguiendo mis instrucciones, hemos puesto en marcha una estrategia adecuada. Presentamos a su atención este documento.

No creo que sea necesario demostrar el peligro de la naturaleza misma del extremismo, ni el carácter destructiva de su ideología, la ideología de la intolerancia, de reavivar el odio y el rencor. En todas sus manifestaciones, el extremismo reviste un carácter agresivo, sedicioso y, a menudo, violento, vinculado al terror.

Atenta a los derechos y libertades de los ciudadanos y, a menudo, a la vida misma. Es portador de amenazas a la seguridad nacional y tiene capacidad para desequilibrar fundamentalmente el sistema político, económico y social. Las formas de extremismo particularmente peligrosas para la sociedad y para el Estado, son el nacionalismo, la intolerancia religiosa y el extremismo político. Cada una de las ofensas de este tipo (en general ya esparcido y odioso por sí mismo) es susceptible de provocar violaciones en la masa del orden público.

Añadiré que en el mundo moderno, muy a menudo, el extremismo se utiliza como un instrumento geopolítico y de modificación de la distribución de las esferas de influencia. Veremos a qué consecuencias trágicas dan lugar las llamadas «revoluciones de colores», los golpes que han apoyado y apoyan a los pueblos de los países que han sufrido las irresponsables experiencias de una interferencia oculta, o a veces totalmente visible, en sus vidas. Para nosotros, es una lección, una advertencia. Tenemos la obligación de hacer todo lo que sea necesario para asegurarnos de que esto nunca llegue a Rusia […]

Cuando afirmamos nuestra libertad de elección, el derecho a celebrar reuniones, marchas y manifestaciones, no podemos olvidar que somos responsables de nuestras palabras y de nuestros actos. Debemos saber y tener en mente que alimentar conflictos entre personas de diferentes etnias o religiones, la difusión de propaganda de ideología nacionalista, violar el orden público en los movimiento de la multitud y, en particular, llamar a derrocar el régimen existente, son manifestaciones directas de pensamientos antinacionales y extremistas. Todos debemos tener en mente las consecuencias destructivas de tales actos. Los dirigentes de los movimientos ciudadanos deben recordar esto. Necesitan saber que tales actos son reprobables. Quiero destacar la inevitabilidad del castigo por la propagación de ideas y acciones extremistas.

Colegas, su Proyecto de Estrategia se basa en los desafíos a los que Rusia se enfrenta. Este documento está diseñado para el largo plazo y debe convertirse en la referencia para todas las ramas y todos los niveles de la acción de gobierno.

Repito que una de nuestras principales prioridades es la de alimentar el rechazo de público y la inmunidad civil frente a la difusión de ideas extremistas y radicales. Para ello, tenemos que unir los esfuerzos de las autoridades, de la sociedad y de todas las organizaciones estatales y sociales […]

Bomberas en Pearl Harbo(u)r: mentira

N. B.

El próximo 7 de diciembre se cumplirán 73 años del ataque y bombardeo japonés de la base naval norteamericana de Pearl Harbour. Hace tres años, con motivo del 70 aniversario, multitud de publicaciones se hicieron eco de tal efeméride que llenaron la red -relatos, fotografías, viejos documentales- como recuerdo de aquel fatídico día de 1941 que propició -mejor sirvió de excusa- la participación de los EE.UU. en la Segunda Guerra Mundial. Y decimos «excusa» porque el USA Army estaba enterado de antemano del ataque japonés a una base naval con navíos y buques de guerra semidestartalados. Hacía falta una «provocación» para despertar el espíritu «patriótico» del aletargado pueblo norteamericano del middle west que no quería saber nada de guerras.

Entre las múltiples fotografías utilizadas para homenajear y recordar a los «héroes», se encontraba una en la que se podía ver a un grupo de valientes mujeres luchando para sofocar el incendio provocado en uno de los barcos bombardeado. Estas heroínas anónimas pasaron a formar parte de la historia ilustrada publicándose la foto en los libros de texto de los colegiales estadounidenses. Algo así como una foto del General Moscardó hablando por teléfono negándose -supuestamente- a salvar la vida de su hijo a cambio de entregar El Alcázar de Toledo, otra trola. O un dibujo -en los libros de texto franquista que uno conoció de chaval- del españolísimo altomedieval Guzmán el Bueno ofreciendo una daga a la morisma que tenía a su hijo capturado antes que rendir el castillo a los perversos malhechores.

Pues bien, se ha descubierto que dicha fotografía -donde se ven a cinco mujeres, una negra y el resto hawaianas con una chorreante manguera de agua-, aunque tuviera lugar en la base de Pearl Harbour, no fue tomada ese día. Una superviviente, Katherine Lowe, casi centenaria, trabajadora de una fábrica de piña, se alistó junto con otras compañeras para realizar trabajos de ayuda en la extinción de incendios para lo que recibieron entrenamiento específico y fue en uno de esos momentos en el que realmente se debió tomar la famosa instantánea de la cual a ella no le constaba la vuelta que dio al mundo. Lowe recuerda que la mañana del 7 de diciembre se dirigían hacia la iglesia, fuera de la base, cuando se produjo el bombardeo, y allí permanecieron hasta que terminó. O sea, no intervinieron, pero no por cobardía, sino simplemente porque no estaban allí, eso es todo. Aún así la propaganda hizo correr la versión icónica de la importancia de la aportación femenina a la IIGM (como las mujeres inglesas trabajando a destajo en el Londres bombardeado por los aviones nazis).

Se daba por hecho que la fotografía fue tomada instantes después de comenzar el ataque japonés. Hace poco se descubrió el «error» que suponemos voluntario si tenemos en cuenta que todas las personas que pertenecían al Departamento de Bomberos de Honolulu aquel día ¡¡eran hombres !! Tres de ellos murieron. Comprobar eso no hubiese costado nada.

Lo de las «armas de la destrucción masiva» o el autogolpe del «11-S» es cosa de aficionados al lado de aquello que se remonta ya al hundimiento del acorazado norteamericano «Maine» en la bahía de Cuba en 1898 cuando el incipiente imperialismo yanqui empezaba a enseñar los dientes.

Nota. ¿En tanto tiempo transcurrido no se enteraron las supervivientes del recorrido de la famosa foto? Buena pregunta.

Los submarinos de Putin dentro de la Unión Europea

La web del Partido Comunista de Ucrania advierte en su portada de que Estados Unidos prepara un nuevo “Maidan” en Praga contra el Presidente checo Milos Zeman. Según los comunistas ucranianos, Estados Unidos trata de impedir por todos los medios que Moscú mantenga abiertos los puentes con los países del centro de Europa (1).

Empiezan a calentar motores. Las manifestaciones contra Zeman por las calles de Praga se han convertido en algo cotidiano. Utilizando un símil futbolístico, le sacan “tarjeta roja” por sus estrechos vínculos con Putin y su reciente visita a China. Durante los recientes actos oficiales de celebración de la fiesta nacional, cuando empezaba su discurso, le silbaron y le lanzaron huevos.

Los discursos de Zeman suenan muy distorsionados respecto a lo que al imperialismo le gustaría escuchar de los labios de un presidente de gobierno europeo. En relación a la situación en Ucrania, exculpa a Rusia de cualquier responsabilidad y afirma que se trata de una “guerra civil”.

La gota que ha colmado el vaso ha sido una entrevista concedida a una radio en la que, entre otras cosas, criticó al grupo musical Pussy Riot. Es alguien a quien hay que taparle la boca.

En Praga los organizadores de las manifestaciones y protestas hablan inglés y están muy organizados: reparten tarjetas rojas, no dejan que nadie les fotografíe y no quieren decir a qué movimiento pertenecen. Llevan banderas tibetanas, pero sobre todo ucranianas, no sólo la del país sino también la del nazi Stepan Bandera.

“No os tengo miedo a vosotros”, les dijo Zeman a los manifestantes el otro día a través de la megafonía. “Tampoco lo tuve hace 25 años”, añadió en referencia a la caída del Telón de Acero en Checoslovaquia.

Como es costumbre, la intoxicación propagandística le da la vuelta a la tortilla. “Quien siembra vientos recoge tempestades”, le dice la revista Respekt en tono de amenaza. Otros medios parecidos, como el diario Lidové Noviny, le califican de “provocador”.

Para entender lo que está ocurriendo en Europa central hay que recurrir, además, a comprobar lo que al respecto dicen los propagandistas del imperialismo, como la revista española “Estudios de Política Exterior” que titula un artículo  con esta chulería: “Hungría, un submarino ruso en la Unión Europea” (2).

En este caso le toca el turno al primer ministro húngaro Viktor Orban que, como bien dice la revista, ha ganado este año por amplia mayoría las elecciones legislativas, las europeas y las municipales al frente de un partido reaccionario. Orban es un aliado tan estrecho de Putin que éste le ha concedido 10.000 millones de euros para modernizar la planta nuclear de Paks.

Además, desafiando las sanciones impuestas por la Unión Europea a Moscú, Hungría acaba de aprobar la llegada del gasoducto South Stream del monopolio público ruso Gazprom que le asegura el suministro para el futuro a un precio muy ventajoso.

No es de extrañar que el imperialismo destile rabia hasta por los poros. La antigua comisaria europea de Justicia, Viviane Reding, y el dirigente del Partido Liberal Europeo, Guy Verhofstadt, han pedido que se le imponga a Hungría la mayor sanción posible a un Estado miembro de la Unión Europea: el artículo 7 del Tratado de Lisboa que suspende al país en el ejercicio de sus derechos como miembro.

En fin, Orban pretende incorporar a su país a la nueva unión euroasiática impulsada por Moscú. Los países de Europa central no han tardado en darse cuenta de que la crisis económica ha agotado a la Unión Europea, una plataforma que exige mucho y no da nada a cambio.

Se trata de dos noticias que proceden de fuentes que no pueden ser más distintas, pero indican la misma dirección de los acontecimientos. Lo que sorprende de ellas no debería sorprender tanto. El eje de los desequilibrios mundiales se mueve hacia oriente, dejando a Rusia en una posición muy favorable.

El alineamiento de algunos países de Europa central con Rusia -y antes con la URSS- no es lo que los imperialistas pretenden hacer creer. No lo fue antes ni lo es tampoco ahora. Ni siquiera parece depender de la naturaleza de dichos países, ni tampoco de Putin, ni de una decisión caprichosa. No sabemos si es lo que deberían hacer o lo que les gustaría hacer. Lo que sabemos es que es eso lo que están haciendo y que es algo diferente de lo que intentaron hace 25 años cuando cayó el Muro de Berlín.

Todo parece volver a su sitio “natural” porque las fuerzas dominantes en el mundo, las potencias imperialistas , las conducen hasta ese punto. No les queda otro remedio, ni a Rusia, ni a los países de Europa central, que han sido invitados al banquete cuando todas las sillas ya estaban ocupadas. Es lo que parece estar ocurriendo; esos países se van al restaurante de enfrente.

(1) http://www.kpu.ua/ru/79350/ssha_gotovjat_cheshskyj_majdan_po_sverzhenyju_neugodnogo_prezydenta_zemana
(2) http://www.politicaexterior.com/articulos/informe-semanal/ispe-914-17-noviembre-2014/

El gobierno de Kiev prepara una guerra total en el Donbas

En contra de los acuerdos firmados el 5 de septiembre en Minsk por los representantes del gobierno Kiev y de las milicias del sudeste, con la mediación de Rusia y de la OSCE, Ucrania concentra armamento y tropas cerca de la línea del frente.

El alto el fuego oficialmente en vigor se viola con regularidad y Moscú ha presentado pruebas de ello en una reunión de la OSCE.

En declaraciones al diario alemán Bild el presidente de Ucrania, Petro Poroshenko, ha reconocido que su gobierno baraja distintos escenarios de desarrollo de los acontecimientos en Donbas y está preparado incluso para una guerra total: «No tengo miedo a una guerra contra las tropas rusas y nos hemos preparado para el escenario de una guerra total«.

El Ejército ucraniano, agregó, tiene ahora una situación mucho mejor que hace cinco meses, cuando comenzó la operación en el este de Ucrania, y los soldados ucranianos «están mostrando que son capaces de defender su país».

En Ucrania la información destinada a los ucranianos
y a los extranjeros, son dos cosas diferentes. En los foros internacionales Kiev asegura que no considera un escenario bélico. «No queremos guerra, queremos la paz y luchamos por los valores europeos, pero Rusia no respeta los acuerdos», aseveró Poroshenko, subrayando que Kiev cuenta con el «apoyo del mundo entero».

Ucrania se ha esforzado por poner en práctica los protocolos de paz, según Poroshenko, y está dispuesta a buscar una fórmula de compromiso, ya que considera que el conflicto de Donbás no tiene una solución militar.

El ministro ucraniano de Asuntos Exteriores Pavel Klimkin dijo en otra entrevista concedida a los periodistas alemanes que las autoridades
de Ucrania buscan una solución política al conflicto. El jefe de la
diplomacia ucraniana no quiso comentar que, casi simultáneamente, el
portavoz de la SBU Lubkivski prometió en directo en la televisión
nacional pasar pronto a las operaciones activas.

Ante esta amenaza, el dirigente de la República Popular de Donetsk, Denis Puchilin, ha llamado a Kiev para fijar inmediatamente la fecha de nuevas negociaciones en la ciudad de Minsk. «No habrá ninguna reunión», respondió Kiev. Existe la impresión de que Kiev se está preparando para la guerra, ya que sólo es en ese caso las negociaciones sobre una solución pacífica pierden su significado, advirtió Konstantin Zatulin, director del Instituto de la CEI.

«Creo que las autoridades ucranianas han puesto proa hacia una provocación del ejército, en un intento de demostrar fuerza. Por esta razón no necesitan conversaciones en Minsk. Las autoridades de ucrania ven en la guerra una salida a la difícil situación en el interior del país, vinculada a los resultados de las elecciones de diputados de la Rada Suprema, a la formación de una coalición y al reparto de las carteras ministeriales en el gobierno. No excluyo que las informaciones sobre la negativa a negociar en Minsk se expliquen precisamente de esa forma».

La guerra entre el gobierno golpista de Kiev y los independentistas de
Donbas comenzó en abril. Según el último balance de la ONU ha causado al
menos 4.132 muertos (incluidos los 298 ocupantes del Boeing malasio
derribado sobre la provincia de Donetsk en julio de este año) y casi
10.000 heridos.

La misión de observación de la OSCE parece estar en buena posición para presentar una evaluación objetiva de los hechos. Sin embargo, recientemente ha «metido la pata»: Kiev ha acusado a sus observadores de revelar secretos militares. Más tarde Kiev se retractó de sus declaraciones sobre este asunto. La OSCE se ha hecho más leal a Kiev. La misión ha publicado recientemente su informe sobre los disparos contra una escuela en Donetsk que causó dos muertos entre los estudiantes. Tras una inspección del escenario del crimen, los observadores de la OSCE llegaron a la conclusión de que los disparos se realizaron en la dirección norte-oeste, es decir, desde la zona controlada por el ejército ucraniano. Sin embargo, en la información correspondiente a los medios de comunicación, el pasaje con la indicación de la dirección de los disparos de cohetes ha desaparecido.

Las especulaciones sobre los movimientos en el Donbass de convoyes militares no identificados, que Kiev, la OTAN y Estados Unidos atribuyen a Rusia, han sido calificados por el portavoz del ministerio de Asuntos Exteriores de Rusia, Alexander Lukashenko, de «esperpentos». No hay pruebas, no hay fotos en las redes sociales que confirmen las acusaciones. No obstante, la campaña contra Rusia lleva agua al molino de los que apoyan un escenario agresivo de los acontecimientos.

¿Independencia y socialismo en Europa? Sí, ¡es posible!

Oxandabaratz

Hoy en día, en 2014, en el siglo XXI, en el corazón de Europa, está teniendo lugar acontecimiento muy importante. Está naciendo un nuevo Estado, la Unión de Repúblicas Populares de Novorrosiya (1), por el momento formada por la República Popular de Donetsk y por la República Popular de Lugansk, pero un proyecto con el propósito de reunir más repúblicas populares. Como consecuencia del golpe de estado que tuvo lugar en Kiev el 22 de febrero de 2014 o, mejor dicho, como respuesta a ello, ha surgido un nuevo Estado.

¿Por qué es tan importante el nacimiento de Novorrosiya? ¿Qué aporta de nuevo este acontecimiento? Conlleva algunas aportaciones a tener en cuenta desde la izquierda. En primer lugar, supone la resistencia a un golpe de Estado llevado a cabo con el apoyo de EE.UU. y la Unión Europea. Pero el proyecto de Novorrosiya no es regresar a la situación anterior a febrero de 2014. De hecho, Ucrania, en el momento en el que desapareció la URSS era una de la repúblicas más ricas, ahora en cambio, es una de las repúblicas más pobres de la antigua URSS (debemos recordar que en 1991 más del 70% de la población de Ucrania se opuso a la desintegración de la URSS). El Estado ha permanecido durante 20 años supeditado al dominio sin control de la oligarquía, bajo gobiernos de todos los colores (también bajo mandato de Yanukovich, pese a que respetaba las formas democráticas). Por ese motivo, el proyecto Novorrosiya no es únicamente una respuesta al Maidan, es mucho más que eso.

¿Qué más supone?

Por una parte, tenemos algunos indicios de la política de Novorrosiya. Primero, han expresado su deseo de confiscar y devolver al pueblo los bienes de los oligarcas y lo han llevado a cabo. En segundo lugar, han manifestado que la gran industria pasará a manos de la “propiedad popular”, (palabras del comandante Mozgovoy). Además de esto, sus dirigentes han manifestado que en Novorrosiya la sanidad será pública y el suelo, propiedad del pueblo, no sujeto a especulación. Querer poner la economía al servicio del pueblo y no al servicio de los oligarcas supone, en cierto modo, una pequeña revolución. Por otro lado, no se puede olvidar que también están presentes los valores nacionalistas o bien eslavófilos. Tal vez esto ponga nervioso a algún izquierdista, y es normal. Sin embargo, en el actual mundo globalista (aún más en un contexto de ataque imperialista a Rusia y al mundo eslavo), valores colectivos como patria o pueblo pueden llegar a ser eficaces para vertebrar la resistencia; por otro lado, muchos pensadores del mundo eslavo han interpretado el valor del eslavismo basado en el comunitarismo. La misma bandera de Novorrosiya también muestra esa conjunción entre los valores colectivos socialistas y nacionales.

Esta expropiación de la oligarquía, junto al derrocamiento de esta clase social que, tras la caída de la URSS se adueñó del Estado y de la economía tanto en Ucrania como en Rusia, conlleva la impugnación de ese mismo proceso político de desaparición de la URSS. Las amplias masas de la antigua URSS, ven de por sí que la aparición de los nuevos Estados capitalistas no les ha beneficiado en absoluto. El mito de la victoria definitiva del capitalismo se ha desmoronado. De esta manera, aunque Novorrosiya signifique algo nuevo, plantea al mismo tiempo un “retorno”, la devolución de “algo que nos robaron”. Las conquistas históricas de los trabajadores y de la URSS, así como la victoria lograda en la Gran Guerra Patria, se están valorando de nuevo en Novorrosiya.

El periodista catalán Rafael Poch decía que la clave del éxito en las movilizaciones de Euromaidan (además de la intervención exterior) era la capacidad de “vender un sueño”; ya que la Unión Europea tenía más atractivo que Rusia para un amplio sector de la población (sobre todo para los jóvenes). Y el sueño, como todos sabemos, es un factor de movilización importante. Pero, ¿por qué las Repúblicas Populares de Novorrosiya han conseguido no solamente que la gente rechazase el sueño de la Unión Europea sino también que se identifiquen con Rusia y, además, estar dispuestos a movilizarse en una guerra contra un ejército mucho más poderoso?

Por un lado, tenemos a la Unión Europea y sus políticas, establecidos como consecuencia del golpe de Estado del Maidan. Recordemos que el Maidan se inició ante la negativa del anterior gobierno de Ucrania a integrarse en Europa Occidental. Y las banderas que se vieron en el Maidan fueron las de la Unión Europea, contando con toda la ayuda de los políticos de la Unión Europea. Por otro lado, las fuerzas de choque del Maidan han sido los partidos de extrema derecha y los grupos paramilitares, los mismos partidos que en este momento componen los batallones que están atacando Donbass. La política impuesta por la Unión Europea al gobierno maidanista ha supuesto precisamente una mayor desprotección de los trabajadores: de hecho, el gasto público y el gasto social (transporte, agricultura, jubilación, productos farmacéuticos) han disminuido. Los límites impuestos a la industria nacional, están perjudicando precisamente a las zonas industriales, las del Este, las que están viendo nacer el Estado de Novorrosiya. Y para finalizar, el Maidan ha colocado como presidente a un oligarca de la época negra, Petro Poroshenko. La realidad del Maidan ha fortalecido a los oligarcas de Ucrania y debilitado a la clase trabajadora.

Por otra parte, cuando ahora en Novorrosiya se menciona a “Rusia”, no se está mencionando el apego a las políticas del Kremlin y, en muchos casos, tampoco el deseo de incorporarse al (actual) Estado Ruso. Para ellos “Ruso” posee otro sentimiento y significado: la resistencia a la integración europea y a su programa político y económico (los cuales tendrán un efecto muy negativo en las industrias de Donbass), la fraternidad con Rusia, sentirse parte del “mundo ruso” (cuyo significado es más amplio que “Rusia” o “Estado Ruso”) y de su tradición histórica; por ejemplo, la revolución de 1917 y sobre todo la Gran Guerra Patria de 1941 a 1945 se tienen muy en cuenta entre las masas de Novorrosiya. Al decir “Rusia” no se refieren tanto a las políticas actuales del Kremlin (conjunción de estatalismo y capitalismo, con cierto barniz conservador) sino a “No a Occidente”. Y la alternativa a Occidente hoy en día la encuentran en la “idea de Rusia” o “el mundo ruso”. No se refieren a la Federación Rusa sino a un proyecto nuevo que se construirá en “nombre de Rusia”. Al mismo tiempo, quieren poner de manifiesto su rechazo a esta “post-Ucrania” surgida como consecuencia del golpe de estado (2).


Novorrosiya está naciendo y, como hemos dicho, es un proyecto basado en una economía popular antioligárquica y en el eslavismo. En este momento, es difícil adelantar cuál será la forma concreta que tomará siendo una composición de elementos tan plurales. De hecho, también se dan ciertas diferencias entre los líderes; por ejemplo entre el más nacionalista ruso Igor Strelkov y o los más rojos Aleksei Mozgovoy y “Motorola”. Quizá pueda darse otro 1917. O pueda surgir un socialismo comunitarista eslavo que una el socialismo con los valores comunitarios eslavos. De un modo u otro, quedará quebrada la continuación de la victoria del liberalismo de 1991. De hecho, nacerá un Estado diferente a los de estilo individualista o capitalista. Hoy en día, los diferentes imperialismos occidentales (tanto EE.UU. como la UE), santifican el individualismo y el liberalismo. Los Estados soberanos o antiatlantistas del mundo (de muy diversas ideologías), además de la soberanía, han desarrollado un cierto tipo de ideocratismo, es decir, tienen un ideología-fuerza y actúan de acuerdo a él (el bolivarianismo, el nacionalismo o el islamismo), sirviendo esto al mismo tiempo para hacer frente al atlantismo y a la globalización; pero también simultáneamente haciendo cambiar de dirección a la sociedad hacia los principios enfocados más a la “comunidad” (3). De este modo, el nacimiento de un Estado “comunitario” nuevo, será un fracaso político, económico y geopolítico del liberal-capitalismo.

Karl Marx, a propósito de la revolución europea de 1848 (en la que apareció por primera vez el proletariado como sujeto político, a pesar de no obtener una victoria política), dedujo que la burguesía nunca cumplía por completo el programa de la revoluciones democrático-burguesas, es decir, el programa de sus revoluciones; que el mejor modo de cumplir el programa democrático de la burguesía era la victoria del proletariado. El alzamiento del Maidan, totalmente apoyado por los oligarcas “liberales” y alentado por los “liberales” europeos, se convirtió en masivo en torno a las consignas “democracia”, “independencia” y “terminar con el poder de la oligarquía!”. En ese alzamiento se reunieron miles de personas desesperadas que quisieron buscar una solución a la deriva del Estado y la sociedad ucranianos y, por supuesto, una gran parte del pueblo se pudo sentir identificado. Pero el Euromaidan no cumplió el programa de sus eslóganes; ¿cómo podía cumplirlo un movimiento financiado y apoyado por oligarcas internos y externos, y llevado al poder por los paramilitares de extrema derecha? Aunque parezca paradójico, los tres puntos del programa del Maidan: la democracia (la elección de autoridades locales, en lugar de colocar gobernadores de ultraderecha en el Este, pluralidad en vez de prohibición de partidos), la soberanía (la economía para el pueblo y no para los oligarcas o para Bruselas) y el derrocamiento de los oligarcas (y no darles poder, que es precisamente lo que Maidan ha supuesto), se han cumplido en Novorrosiya. ¿Es acaso Novorrosiya la verdadera materialización del programa del Maidan? ¡Qué paradoja! (4). Sin embargo, existen dos claves para comprender esta paradoja: por un lado, el Estado que debía derrocar el Euromaidan y el mismo Euromaidan eran sostenidos por la misma clase, la oligarquía. No ocurrió como en 1848, donde el liberalismo derrocó al anterior feudalismo, sino que un grupo de oligarcas derrocó a otro grupo de oligarcas para perpetuar la situación posterior a 1991. No fue una “revolución burguesa” (1789-1848), sino una “continuación burguesa” y mucho menos “democrática”, ya que ha supuesto una restricción de la democracia. En segundo lugar, la ideología utilizada para cumplir el programa movilizador del Maidan fueron el banderismo (5), el anticomunismo y el ultranacionalismo ucraniano; para muchos trabajadores ucranianos, que recuerdan la guerra de 1941-45, esto resulta totalmente insultante. La idea central para la movilización de Novorrosiya, ha sido la tradición soviética y sus logros. Como ideología movilizadora igualitarista el socialismo soviético es mucho más apropiado que el fascismo banderista.

Hay diversas maneras de entender el nacimiento de Novorrosiya, pero Novorrosiya, por el simple hecho de existir y de luchar en este momento, ha ofrecido tres aportaciones importantes a la izquierda mundial. Las aportaciones son las siguientes:

– La importancia del proletariado: Novorossiya es un Estado que ha surgido (de momento) principalmente en la zona minera de Donbass. El pilar social del nuevo Estado son los mineros de Donbass. Las ideas que una y otra vez mencionan tanto los luchadores del nuevo Estado como sus líderes han sido recuperar la “dignidad de los trabajadores” y “devolver al pueblo los bienes robados por los oligarcas”. La recuperación de un tipo de economía popular es la primera preocupación del Estado (en cierto modo algo parecido a lo que sucedió en la época de la URSS o, al menos, similar a los esquemas de aquellos tiempos); restituir la gigantesca usurpación de los oligarcas de 1991. Debemos tener en cuenta que el Maidan ha fortalecido el poder de los oligarcas, y su programa económico, esto es, la integración en la UE, la pérdida de la soberanía económica de Ucrania y la reducción del gasto público hacían peligrar el futuro de las industrias de Donbass. Es decir, esto prueba que estaban equivocados los que pensaban que en Europa el proletariado estaba muerto como sujeto político (principal) y había que supeditarlo a nuevos sujetos (“ciudadanos”, “precarios”, “jóvenes”, etc.).

– Está sucediendo en la misma Europa, no en Latinoamérica, en África o en Asia. Es decir, no en territorios lejanos, en territorios en los que no se ha dado de por sí un sólido capitalismo liberal (o según la propaganda liberal occidental, “en los territorios que, de por sí, son dados al populismo”); sino en un continente en el que el capitalismo se ha desarrollado por completo, es decir, en un territorio donde el capitalismo “completo” (liberal, que ha tenido cierta continuidad) existe como alternativa. Novorrosiya demuestra que el capitalismo no es el camino hacia la prosperidad o la democracia.

– Recupera de nuevo para la izquierda, para los socialistas y para los pueblos soberanos el cambio de gobierno y la rebelión como instrumento e icono. Desde el año 2000 hasta ahora, las “rebeliones” y “movilizaciones populares” se han convertido en un instrumento utilizado por George Soros y sus cachorros: señal de ello ha sido la sucesión de “revoluciones de colores”. En esas “revoluciones de colores” (en las que la pilar social solía ser la población joven de la clase media), se evocaba la “utopía”, el “futuro”. También se utilizaban símbolos anticapitalistas (no así el discurso y la práctica anticapitalista, pero sí los símbolos y los gestos de visibilidad asociados al mismo). Las nuevas generaciones de la derecha neoliberal han conseguido interiorizar (y utilizar) ese anticapitalismo icónico confundiendo a la izquierda y condenando a la izquierda antiimperialista a una situación de pasividad. En esta última década, palabras como “revolución” se han utilizado contra la soberanía y la resistencia, y el “poder popular” contra las clases populares. De este modo se ha conseguido confundir a la izquierda (también a la “izquierda radical”) y, en algunos casos, colocarla a favor de la agenda imperial. Después de la sublevación del pueblo de Novorrosiya, la izquierda ha planteado por su cuenta un nuevo proyecto quebrando el llamado “statu quo” (el poder de los partidarios del Maidan y los oligarcas). En la iniciativa política se ha dado un cambio: los símbolos asociados al arsenal icónico del anticapitalismo, “utopía”, “futuro” o armas como la “protesta social” ya no están en manos de los capitalistas neoliberales o de los globalistas. El anticapitalismo y el antiimperialismo pueden recuperar la iniciativa política e ideológica en lugar de limitarse a defender un “statu quo” “mejor posible”.

Alguien puede decir que el Estado de Novorrosiya no es “completamente socialista”, que no defiende al 100% el marxismo, que también están presentes valores en cierto modo nacionalistas o tradicionalistas, o que su tipo de socialismo no es el de nuestro modelo. Pero nos sorprende el poco apoyo que ha recibido por parte de la izquierda de Europa siendo el eje el socialismo y el antifascismo.

¿Por qué la izquierda (radical) europea no ama a Novorossiya?

Este nuevo Estado no entra en ninguna lista de “modelos ejemplares” que maneja la izquierda europea actual, que prefiere proyectos y modelos inconcretos. Tampoco en la lista de menciones de los independentistas, que mencionan a Cataluña y a Escocia, pero no a un Estado independizado y ya constituido. Además, Novorossiya nos plantea un modelo socioeconómico propio; esto es su independencia va aparejada a un proyecto políticamente alternativo. Hoy en día en el independentismo se han puesto de moda los discursos que van “más allá del nacionalismo”; Novorrosiya es ahora la pionera en utilizar la independencia para promover políticas diferentes. El proyecto del nuevo Estado se ornamenta en un discurso que descansa sobre bases materialistas y con centralidad en la clase obrera.

Ante esta realidad debemos de preguntarnos por qué la izquierda europea no ha hecho suyo el intento de Novorossiya. Podemos aducir muchas razones para ello, pero todas ellas se resumen en una: que este proyecto es incómodo para los esquemas ideológicos mentales previamente construidos (el politólogo George Lakoff ya advirtió que antes una contradicción entre el esquema teórico y la realidad, se tiende a desechar ésta última). Concretando, podemos enumerar esas razones de esta manera:

– Políticas del poder y/o militarismo: dentro de la izquierda occidental se ha extendido en demasía un discurso opuesto a los ejércitos, o por lo menos al llamado “pensamiento militar” o los “Ejércitos jerarquizados” (no tanto contra las organizaciones militares que mantienen una imagen de “insurgencia”, debido a que estos no entran en la categoría de “ejércitos disciplinados”). Debido a esto, el proceso de Novorossiya les/nos disgusta, ya que el ejército y la disciplina ocupan un lugar central en el mismo. Como en cualquier revolución nos encontramos ante un proyecto para tomar el poder, o mejor dicho, para destruir las estructuras de poder del enemigo. Ahí se sitúa el campo político clásico de las revoluciones: los clásicos de la revolución siempre dijeron que “todo lo que no es poder es ilusión”. Esto es, la dialéctica entre las clases se coloca en la cuestión del poder (Lenin). Pero hace mucho tiempo que la izquierda occidental se olvidó de crear una interpretación positiva del poder, todas las interpretaciones del mismo son negativas (la izquierda radical europea se define en muchas ocasiones como “antipoder”. El “contrapoder” hoy en día, en palabra de la “izquierda radical”, no es entendido como el embrión del nuevo poder; sino como un eslogan o dogma filosófico). Entonces nos encontramos que la “izquierda radical” no tiene ninguna estrategia para tomar el poder, ya que condena esa misma noción. Así las cosas, no es sorprendente que mientras se abusa retóricamente de la “revolución” no se dé ningún paso, ni teórico ni organizativo, hacia dicha revolución. De este modo la revolución se convierte (rebaja) a objeto de culto, a deseo. La izquierda europea es capaz de elevar a la categoría de “revolución” cualquier protesta vecinal, como si en su propia impotencia esperase que “otro alguien” le haga la revolución “por encargo”; pero como no ama las características de las verdaderas revoluciones (consecución del poder, dialéctica del poder, disciplina), condena las revoluciones reales.

-Sistema de valores “periférico”: Una parte del proyecto político de Novorossiya se basa en el reconocimiento de los valores eslavos o “rusos”, o mejor dicho en el rechazo de los valores occidentales. La izquierda actual, sobre todo tras la caída de 1991, ha aceptado el mito eurocentrista sobre la “civilización occidental” como único camino de progreso, y como parte del mismo, el lema de “Europa, patria de la Ilustración” y que cuya cultura es la única cultura “neutral” (6). De ahí deduce que todos los proyectos políticos ajenos a este sistema de valores son a-democráticos, “reaccionarios” y/o “autoritarios”, y más en el caso de una civilización como la rusa, tan denostada últimamente. La izquierda europea, también la “izquierda radical”, toma el liberalismo “democrático”, que es el objetivo del sistema de valores occidental, como una “estación histórica necesaria”, como un paso necesario para cualquier proceso progresista. Prácticamente, la izquierda está repitiendo el mismo error que los mencheviques cometieron en 1917: Rusia necesitaba “modernizarse” antes de emprender el camino al capitalismo, debía de aprender primero del capitalismo occidental para estar realmente “madura” para el socialismo (Lenin, desarrollando el “análisis concreto de la realidad concreta” les dio una magnífica respuesta en forma de Revolución Socialista de Octubre).

La izquierda europea (también la radical) desconfía de los antes mencionados Estados ideocráticos, y así se aproxima demasiado a sentir la necesidad de “liberalizar” dichos Estados, a atraerlos hacia el sistema de valores occidental. Esto es, los atlantistas y una parte de la izquierda europea sostienen que para que Rusia sea un ejemplo político o para que sea un terreno o actor legítimo de un programa de cambio debe renunciar a su personalidad o a su camino propio para el desarrollo cultural y económico, debe “occidentalizarse” (¿o acaso “desrusificarse”?); aunque todos, y también la izquierda europea, sabemos que la muerte de la ideocracia puede abrir las puertas al peligro del neoliberalismo. Y aquí aparece el peligro de identificarse con las políticas de “revoluciones de colores” de Soros, debido a que este filántropo utiliza símbolos tan atractivos como “revolución” o “protesta” para forzar la occidentalización de sistemas de valores no-occidentales, solucionando de paso ese dilema de la izquierda. Esto es, utiliza formas e instrumentos del gusto de la izquierda para cumplir con sus objetivos políticos y para confirmar los “análisis” de cierta “izquierda radical”. Unos, la izquierda eurocentrista, ven la “liberalización” del sistema de valores ruso como un paso intermedio, otros, los liberal-atlantistas, como su objetivo final; pero ambos coinciden en el camino de este proyecto histórico (7). Contextualizando este ejemplo en nuestro país, numerosos políticos, intelectuales y opinadores que “comentan” sobre el País Vasco presentan la identidad vasca (o sus características) como “nacionalista”, “identitaria” o “premoderna” per se, mientras que los la identidad española sería “neutral” o sobre todo “democrática e ilustrada” (esto es, el único camino para ser demócrata y/o progresista sería tener la identidad española). Así consigue el nacionalismo español (tan o más nacionalista y agresivo que otros nacionalismos) presentarse a sí mismo como “no-nacionalista”, mientras de paso ata las manos de parte de la izquierda española que cree seguir el mandato ideológico de la “oposición al nacionalismo”.

– Porque la izquierda occidental ha perdido capacidad de “proponer”, limitándose a “oponer”. La izquierda occidental ha sustituido el análisis materialista por el postmodernismo, el programa por la “actitud opositora” y la lucha de clases por la “deconstrucción del sistema”. Esto es, la “izquierda radical”, llevada por la reproducción y atomización de luchas y sujetos (ecologismo, “participacionismo”, horizontalismo, ciudadanismo, lucha estudiantil), identifica al enemigo… pero no en términos de clase o económicos sino en términos maniqueos o morales (por tanto, trascendiendo las categorías de clase): el terreno de la lucha pasa de ser colectivo (de clase) a ser individual (moral), convirtiendo la liberación de la conciencia en un objetivo primordial; ahora es imperativo desarrollar la “oposición al sistema” cotidiana de cada individuo, a pesar ser incapaces de plantear acciones colectivas influyentes. Una de dos: o para la izquierda europea la liberación de clase ya no es suficiente, o ha desarrollado cierto “desprecio” por la clase trabajadora como parte necesaria del sistema productivo (en lugar de ser una víctima del mismo por la extracción de la plusvalía; sería cómplice por el nivel de consumo, la “baja” concienciación, o por no compartir los nuevos cánones de la “izquierda radical”, o por cualquier otra razón). Esto es, los nuevos paradigmas ideológicos han llevado a que la izquierda europea arrincone a la clase obrera en lugar de tratar de atraerla. Y aquí nos encontramos con otro problema de la “izquierda radical” europea: se ha exigido tanto a sí misma en tan diversos campos que ha dejado el avance de la clase obrera en su segundo plano, que ve las luchas basadas en la centralidad de los trabajadores como “incompletas”. La “izquierda radical” ha acabado por arrinconar toda la tradición clásica de la izquierda. Las grandes victorias y logros pasados de la izquierda hoy en día se ocultan en nombre de la condena de la “ortodoxia”. Las ideologías o teorías coherentes y sólidas son denostadas como ejemplo de “ortodoxia”. Se ha endiosado la “heterodoxia” que paradójicamente se convierte en una nueva ortodoxia. Y la antes mencionada política del poder es condenada por “autoritarismo”, ya que el “antiautoritarismo” se ha convertido en un nuevo dogma. Y siendo la URSS el “Gran Satán” que encarna “ortodoxia” y “autoritarismo” a un tiempo, la izquierda influenciada por las modas ideológicas actuales se siente incómoda ante una Novorossiya que recuerda en cierto modo a una nueva URSS.

Purismo: Como antes hemos comentado, una parte de la izquierda radical no ama los procesos “eclécticos”, esto es los que no siguen rígidamente (según una rigidez preestablecida por uno mismo) el marxismo-leninismo. A menudo, estos mismos son quienes tildan de “reformistas” los procesos bolivarianos de América Latina. Pero la capacidad que estos críticos han mostrado para la construcción o como poco para la influencia en sus países, en Europa, (quizás, salvo en Grecia) ha sido mínima. Pero… ¿no es la crítica un deber de todos los revolucionarios para el bien de la revolución? ¿No es la crítica dialéctica el camino hacia el progreso? ¿No tiene Novorossiya aspectos criticables desde un punto de vista marxista? La respuesta a las tres preguntas es un sí; son preguntas muy razonables. Pero la crítica, para que sea honesta, debe ser formulada siempre en pos de ayudar en la dirección revolucionaria, para mejorar esta. Para ello, además de mencionar los elementos negativos de un proceso, deben de señalarse las razones de la presencia de dichos elementos, además de contrastarlos con los elementos positivos. En este caso se debería de examinar y valorar el potencial obrero de Novorossiya. Estamos ante el primer desafío político a los regímenes oligárquicos que sucedieron a la URSS, un desafío político que abre nuevas oportunidades (y no ha costado barato, han muerto más de 6.000 civiles en Donbass). Esta voluntad de resistencia no ha demostrado ningún otro pueblo europeo en los últimos años.

– Algunos movimientos de izquierda o independentistas consideran a la Unión Europea como un aliado. También en nuestro país se ha llegado a ensalzar el hundimiento de los Estados socialistas multinacionales y la aparición en su lugar de Estados-nación capitalistas como “procesos ejemplares para la independencia” (casos de la URSS y Yugoslavia); aunque esos Estados no hayan sido tanto fruto de un deseo de “liberación nacional”, sino de la desestructuración de los anteriores Estados multinacionales (desestructuración que ha afectado negativamente sobre todo a las clases populares). Esos procesos fueron patrocinados por la UE, y por ellos algunos pueden esperar que la UE se comporte también en su caso como “defensor del derecho de autodeterminación”; olvidando que la UE se mueve por sus propios objetivos políticos y geopolíticos, no por la defensa de la autodeterminación.

Además aquí nos encontramos con otro factor. Muchos movimientos de izquierda independentista, ante el análisis de un conflicto internacional, quizá con el deseo de establecer paralelismos con su caso propio, acuden a revisar la posición de la “minoría nacional” de turno, como si el hecho de ser “minoría étnica” presupusiese una posición política progresista (eso explica la posición irresponsable ante las agresiones a Yugoslavia y Siria). Se preestablece que allí donde hay una minoría étnica esa minoría está siempre oprimida, si sentir ninguna necesidad de analizar la historia local (y suponiendo que las posiciones de esa minoría son monolíticas); por tanto, estos movimientos actúan como si la contradicción principal universal fuese entre la “minoría étnica” y el “Estado local”. Esto nos lleva a confundir el defender el derecho inalienable a la autodeterminación de los pueblos, con defender un proyecto-consecuencia que puede derivar del mismo, la consecución del “mapa de las etnias/ naciones” en mapa político (por tanto a defender el Estado-nación como el único modelo posible). Este tipo de visión no tiene en cuenta es aspecto político del problema ni el análisis concreto de la situación. Al fin y al cabo nos lleva a considerar las etnias y los pueblos como parte de un “mundo abigarrado” postmoderno, y no como sujetos con proyectos políticos o parte de una lucha internacional; y a considerar la autodeterminación y la independencia más como un derecho o un proyecto (y son ambas cosas: derecho y proyecto), como un fetiche. Esta visión deja a la izquierda inerte cuando el imperialismo juega la “carta nacional” contra los Estados soberanos. Jakina, halako ikuspegiek arlo politikoa eta egoeraren analisi konkretua ez dute kontutan hartzen. Azken finean herriak eta etniak, “mundu koloretsu” postmoderno baten parte izango balira hartzen dira, proiektu politikorik gabekoak edota borroka unibertsal baten parte izango ez balira bezala; eta autodeterminazioa eta independentzia, eskubide bat edota proiektu bat baino (eta badira bai eskubide eta bai proiektu) fetix bat balitz bezala. Horrek ezkerra ahul uzten du inperialismoak Estatu burujabeen aurka “karta nazionala” jokatu nahi duenean.

¡Pero, ojo! ¿No se han dado casos de limpieza étnica contra los “ucranianos orientales” en Ucrania? ¿Acaso no ha vaciado Slaviansk para llenarlo de “población leal”, de ucranianos del oeste? ¿No se han dado casos de violaciones y masacres masivas? ¿No se ha dado el mayor desplazamiento de población civil dede la II Guerra Mundial? Sí, así ha sido. ¿Entonces por qué no se muestra solidaridad con ésta “minoría nacional”? La respuesta es bastante simple: los “rusos” (ucranianos prorrusos) no están “oficializados” como “minoría étnica”; los “rusos” nunca son “víctimas”. Esto se vincula con algunos de los puntos ya mencionados: es tanto el rechazo hacia los “rusos” que sen os hace imposible pensar que los rusos puedan ser víctimas. Un caso es el de Crimea: se mencionaba una y otra vez a los tártaros en lugar de a los rusos (pueblo en riesgo por la Junta golpista, mayoría en Crimea, y además, Crimea fue Rusia hasta 1954) antes de tomar una posición.

– El “mito Putin”: Se ve a manudo la sombra de Putin tras Novorossiya (al igual que antes se veía tras la decisión de Yanukovich de decir “no” a la UE). Y hoy en día en Occidente es necesario renegar totalmente de Putin. Aun siendo paradójico, se imputa a Putin tanto el mantenimiento de la legalidad (Yanukovich) como la incitación a la rebelión (Novorossiya). Esto es, como hay “imperialismo ruso” y como todo imperialismo es malo, se encuentra la excusa perfecta para que nuestras conciencias se abstengan de tomar partido. Además este mito tiene un complemento, el de la homofobia y/o el machismo de Putin (que ha formado parte desde el inicio de todos los análisis), como si fuese la encarnación del patriarcado, tal y como un grupo de performance ha establecido y la izquierda europea inocentemente ha difundido (causando el conocido efecto psicológico obvio entre los partidarios de la izquierda). Aun así, en relación con este mito debemos plantearnos ciertas cosas. La primera en torno a la verdadera implicación de Putin. Casi nadie se ha planteado esto, pero la realidad es que las relaciones entre Yanukovich y Putin eran muy tirantes y que la implicación de Putin en el conflicto ha sido mucho menor que la de Occidente tanto en la fase anterior como posterior de la toma del poder por parte del movimiento Euromaidan (no pidió a Yanukovich el paso libre sin aranceles de productos rusos por Ucrania, tampoco que se uniese a la Unión Aduanera, después ha reconocido Poroshenko y ha impulsado un alto el fuego contrariando a los rebeldes). La segunda sobre su machismo y/o homofobia y la utilización de esto en torno al conflicto ucraniano. No seré yo quien defienda la ley rusa sobre la homosexualidad, me parece bastante perjudicial; pero me parece legítimo plantear que se expliquen las verdaderas consecuencias de esta ley (ha habido múltiples falsedades y exageraciones: como que se prohíbe el sexo homosexual o que se envía a los homosexuales a hacer trabajos forzados). Hay que recordar que Putin no es un dirigente ucraniano, por tanto si queremos analizar la situación de Ucrania sería más coherente preguntarnos por las consecuencias del movimiento Euromaidan para los derechos de los homosexuales ucranianos que por las opiniones de un político extranjero. Los que mencionan una y otra vez a los “homosexuales oprimidos por Putin” deberían (si de verdad les importan los homosexuales) preocuparse más por lo que puede suponer la toma de poder por un Gobierno repleto por los ultraderechistas para los homosexuales ucranianos. Por otra parte, no he visto a nadie que difundía el mito del “dictador machista” denunciar las violaciones sistemáticas de la Guardia Nacional Ucraniana (por ejemplo en Saurovka), crímenes denunciados por organizaciones feministas ucranianas. Esto hace suponer que la mención reiterada a Putin no es más que una excusa para mantener una posición supuestamente neutralista.

Cuando la independencia y el socialismo se están gestándose en la misma Europa, miramos a este proceso con más desconfianza que ilusión. Estamos a tiempo de corregir esto. Pero para eso debemos de superar el “complejo carlista” tan enraizado en la izquierda, que nos condena a estancarnos en una pura pose rebelde sin ninguna estrategia eficaz, a aguantar renunciando a la dialéctica del poder, y en último término a la derrota. Debemos de dejar de buscar el permiso o la legitimidad moral de nadie.

Notas:

(1) A partir de aquí nos referiremos al nuevo Estado (tanto a la parte constituida como a la “parte-proyecto”) como “Novorossiya”, con el objeto de abreviar. También se ha utilizado el nombre de “Estado Federal de Novorossiya”.

(2) Ucrania, como Estado, se creó por vez primera en el marco de la URSS (y bajo ésta se configuró con las fronteras que han durado hasta 2014), y como Estado independiente nació en 1991. Dentro de ésta última Ucrania se encontraron bolsas de población con historia y valores totalmente contrapuestos; encontrándonos con una división entre Ucrania Occidental y Oriental. Desde 1991 hasta nuestros días, pero a que el Estado ucraniano intentó equilibrar ambas almas, falló en crear y en socializar una narrativa compartida de la nación. El golpe de Estado de febrero de 2014 ha traído la monopolización de la idea de Ucrania por un sector de la misma, por el sector occidental; mientras que la población oriental se ha alejado de esa “nueva Ucrania”.

(3) El concepto de Estado ideocrático que utilizamos en este artículo no debe confundirse con el concepto de un Estado anticapitalista o socialista (ya que algunos Estados que englobamos en esta categoría se rigen por el modo de producción capitalista). Las características que comparten los Estados clasificados en esta categoría son: a) no se reivindican como parte de la “cultura de la victoria” del final de la Guerra Fría; b) tienen valores culturales comunitarios, diferentes a los hegemónicos; c) la principal definición ideológica de la relación entre Estado y población no es el “mercado libre” (o derivados); y d) debido a la voluntad de conservar los anteriores valores, tiene un comportamiento geopolítico independiente.

(4) Algunos líderes de Novorossiya, como Alexandr Zajarchenko o el comandante Alexei Mozgovoy ha expresado también esta idea.

(5) Hacemos aquí una referencia al cabecilla fascista ucraniano Stepan Bandera (1909-1959). Bandera fue un colaboracionista de Alemania durante la II Guerra Mundial, y hoy en día es un ídolo de fascistas y anticomunistas ucranianos.

(6) Marx dijo que “las ideas de la sociedad son las ideas de la clase dominante”; trayendo esa definición al sistema de valores, podemos decir que la cultura hegemónica presenta sus ideas como “la cultura estándar del mundo”, como el reflejo del progreso civilizatorio. Cualquier propagandista colonial conoce esta lección y la aplica; los izquierdistas también deberían conocerlo.

(7) Un ejemplo paradigmático de lo dicho aquí lo tenemos en el caso de Pussy Riot (el objeto de este artículo no es defender o atacar a dicho grupo, y menos defender la limpieza del sistema judicial ruso, pero es preciso aclarar unas cosas). Cuando este grupo realizó su famosa acción, a la izquierda el análisis le pareció fácil: un grupo “punk”; “anarquista”, “feminista”, “revolucionario” de un lado; y del orto la Iglesia Ortodoxa “conservadora” y “autoritaria”. Por tanto se nos hizo fácil tomar partido. Pero analizando más detenidamente la situación, nos damos cuenta de qué contexto salió ese grupo y por qué eligieron al iglesia Ortodoxa como blanco. El activismo político de Pussy Riot se ha circunscrito en el de las clases medias “Modernas” de Moscú (esto es, típica clase que es el pilar de las “revoluciones de colores”), no es casualidad su apoyo al político liberal de derecha Aleksey Navalny. Por otra parte, una vez que Rusia se ha alejado de la década “Liberal” de los 90 (la peor década de la Rusia moderna) evolucionando hacia un modelo “ideocrático”, precisamente son los símbolos de esa “ideocracia” las puestas en mira por Pussy Riot: la acción en la iglesia Ortodoxa fue la más conocida pero ya atacaron antes a símbolos del pasado soviético (y en el juicio, para denunciar el sistema judicial ruso, lo equipararon al “sistema judicial soviético”, impregnando de negatividad el concepto “soviético”); pero nunca contra los símbolos del capitalismo liberal que llevó a Rusia al cataclismo en los 90. Y es que sus mensajes no iban dirigidos a la población rusa (que vio este caso con indiferencia) sino a la población occidental: a los izquierdistas primero y a los liberales después (poco a poco iban solicitando a diferentes Estados sanciones a Rusia o ayuda para la “oposición liberal”). A fin de cuentas, mientras unos pensaban que defendían la “libertad punk”, insospechadamente había una agenda mayor oculta (nunca se realizó una campaña igual por los músicos detenidos en España). Prácticamente, los atlantistas consiguieron que los izquierdistas viesen con mejores ojos el “proyecto de liberalización de Rusia”.

Churchill propuso lanzar bombas atómicas contra la URSS

Hace dos años se desclasificaron documentos del Archivo de Seguridad
Nacional según los cuales hasta 1968 Estados Unidos mantuvo en
vigor un plan de ataque nuclear simultáneo contra la URSS y China (1).

En clave secreta el plan se llamó “Furtherance”
(Fomento) y no se revisó hasta 1968, cuando el gobierno de Johnson
mandó preparar una reacción a un ataque más adecuada y evitar una
confrontación nuclear desastrosa durante la Guerra Fría.

La
información desclasificada en 2012 se refería a una reunión que mantuvo
el presidente Johnson con su equipo de seguridad nacional en octubre de
1968, en la que tanto los asesores militares como civiles se
pronunciaron a favor de revisar el Plan Fomento a fin de reducir las
posibilidades de una confrontación nuclear.

Si cualquier parte del territorio de Estados Unidos era hostigado o si al presidente le sucedía cualquier cosa, se lanzarían bombas atómicas, con independencia de que el ataque fuera un mero accidente o del tipo de armas que usara el enemigo.

Los
consejeros de Johnson le recomendaron lanzar un ataque
nuclear solo contra un Estado que agrediera a Estados Unidos, promover
la política de “no usar primero” y responder a un ataque convencional con armas convencionales.

Se aprobó en paralelo con el Plan Dropshot de 1949, que preveía el lanzamiento de 300 bombas atómicas y 250.000 toneladas de explosivos convencionales sobre la URSS (2).

Según otro informe de un agente del FBI recientemente desclasificado, el primer ministro británico en la época de la Segunda Guerra Mundial,
Winston Churchill, pidió reiteradamente a Estados Unidos que
desencadenara un ataque nuclear contra la URSS para detener el avance
del movimiento obrero en occidente y ganar la guerra fría.

La
información se ha revelado en el libro ‘When Lions Roar: The
Churchills And The Kennedys’ (‘Cuando los leones rugen: Los Churchill y
los Kennedy’), escrito por el galardonado periodista de investigación
Thomas Maier – See more at:
http://percy-francisco.blogspot.com.es/2014/11/churchill-persuadio-eeuu-para-ataque.html#sthash.6FZr7GEz.dpuf

La información aparece en el libro «When Lions Roar: The Churchills And The Kennedys» (Cuando los leones rugen: Los Churchill y los Kennedy’), escrito por el periodista de investigación Thomas Maier. El periódico Daily Mail ha publicado alguos extractos del documento recientemente (3).

Churchill pidió con insistencia al senador republicano  Styles Bridges que persuadiera al presidente de Estados Unidos Harry Truman que llevara a cabo un ataque nuclear para «arrasar al Kremlin de la superficie de la Tierra» y transformar a la Unión Soviética en un «problema insignificante».

Según el agente del FBI, el primer ministro británico también anunció en su mensaje que «Rusia atacaría a Estados Unidos en dos o tres años, después de obtener su bomba atómica, y entonces, la civilización desaparecería o retrocedería muchos años atrás».

Daily Mail indica que Churchill estaba tan preocupado por la actividad de la Unión Soviética que estuvo dispuesto a sacrificar a miles de ciudadanos soviéticos «para proteger la civilización de la amenaza que emana de la Unión soviética y obtener la victoria en la guerra fría».

(1) http://www.gwu.edu/~nsarchiv/nukevault/ebb406/docs/Doc%205A%20Furtherance%20document%20Oct%201968.pdf

(2) Truman determinó la fecha para el lanzamiento de 300 bombas en la Unión Soviética, Cultura Proletaria, http://culturaproletaria.wordpress.com/2014/02/26/truman-determino-la-fecha-para-el-lanzamiento-de-300-bombas-en-la-union-sovietica/
(3) http://www.dailymail.co.uk/news/article-2826980/Winston-Churchill-s-bid-nuke-Russia-win-Cold-War-uncovered-secret-FBI-files.html

Israel promueve a los terroristas sirios

La reivindicación del Frente Al-Nosra, la filial de Al-Qaeda en Siria, del atentado que el lunes costó la vida a cinco científicos nucleares sirios en un barrio de Damasco, confirma que dicha organización terrorista actua por encargo de Israel.

Los científicos trabajaban en el centro de investigaciones nucleares de Barzeh en condiciones de absoluta discreción, por lo que sólo un servicio de espionaje ha podido obtener información sobre sus movimientos.

No es la primera vez que los dirigentes y científicos sirios son el blanco de ataques terroristas. El Frente al-Nosra es un instrumento en manos del Mossad desde hace mucho tiempo. Los terroristas se benefician de la ayuda logística de Israel para organizar asesinatos y secuestros. Con la ayuda del Mossad, fueron capaces de identificar y asesinar a los mejores pilotos del ejército de Siria, adiestrados para volar en los aviones más avanzados del ejército. También han atacado los centros de estudio e investigación científica de Siria.

Desde el comienzo de la crisis, el ejército y las fuerzas de seguridad de Siria han detenido a muchos miembros del Frente Al-Nosra, algunos de los cuales iban equipados con los sistemas más modernos de comunicaciones, observación y captura de imágenes. Estos dispositivos funcionan conectados a los satélites. Los servicios de inteligencia rusos y chinos han confirmado los informes de los sirios, que encontraron pruebas de que Estados unidos e Israel están directamente relacionados con estos crímenes.

Fuentes iraníes (*) imputan al general estadounidense Richard Cliffeland de la coordinación de este tipo de operaciones. El rastro de su equipo, que trabaja para la CIA, se ha descubierto varias veces en los asuntos relacionados con el entrenamiento de terroristas para llevar a cabo acciones selectivas contra de Siria. Para infiltrarse en el interior del país, los terroristas cruzan la frontera con Jordania, o pasan por los altos del Golán, ocupados por Israel.

El Mossad ha creado centros de operaciones y campos de entrenamiento en Jordania, Turquía y el Kurdistán iraquí para ayudarles. La capacitación la proporcionan las fuerzas israelíes Maglan, especializadas en ataques contra aeropuertos, y una unidad del ejército israelí se especializa en ataques y asesinatos selectivos.

Pero la ayuda del régimen sionista al Frente Al-Nosra no se limita a la formación. En muchos casos acompañan a los comandos dentro del territorio sirio, y han desempeñado un papel directo en los atentados y asesinatos cometidos por los ellos. La presencia de agentes israelíes es especialmente necesaria en las operaciones que el Frente Al-Nosra ejecuta contra las bases militares y centros de investigación y estudios científicos. Los servicios de inteligencia sirios han identificado varios supuestos de esta cooperación en Homs, Daraa, Ghoutta oriental y Al-Ghalamoun.

Los operativos del Frente Al-Nosra en los que asesinaron a los pilotos de la aviación siria fueron un ejemplo evidente de la connivencia entre el régimen sionista y los terroristas. Estas operaciones fueron organizadas en 2011 y costaron la vida de seis pilotos, técnicos y oficiales del ejército del aire. De hecho, fue con los ataques contra el personal de la fuerza aérea soria, como se hizo famoso el Frente Al-Nosra. Los agentes israelíes colaboraron con ellos. Más tarde, ayudados por agentes del Mossad, los terroristas asesinaron el general Abdallah Al-Khaledi y secuestraron y decapitaron a otros pilotos de las fuerzas aéreas de Siria.

La siguiente víctima de estas operaciones orquestadas por el régimen sionista fue el general Nabil Zaghib, responsable del programa balístico de Siria. En Alepo, los terroristas asesinaron al doctor Samir Roqaya, ingeniero aeronáutico. En 2012 el Frente Al-Nosra le secuestró y torturó hasta la muerte. Luego publicó un vídeo en el que mostraba su cuerpo, con señales de tortura. Con la ayuda del Mossad, el Frente Al-Nosra también atacó bases militares, instalaciones de radar y las defensas antiaéreas del país, como el centro de la DCA siria en Borj al-Sultan, y en otras regiones del país, así como en Ghoutta oriental o en Daraa.

El régimen de Tel Aviv es el máximo beneficiario de las acciones de Al-Nosra. El 14 de enero el diario israelí Yediot Aharonot publicó un artículo que confirma la complicidad entre los terroristas y el Mossad: «No es necesario ser un experto en inteligencia para saber que las operaciones de asesinato y sabotaje fueron llevados a cabo por individuos que están bien entrenados y altamente equipados. Estas operaciones también han logrado los objetivos comunes de los servicios secretos de varios países cuyos intereses están relacionados con los acontecimientos en Siria».

(*) Qui a tué les savants atomistes syriens?!, Irib, http://french.irib.ir/analyses/chroniques/item/348332-isra%C3%ABl-instrumentalise-le-front-al-nosra-pour-assassiner-les-savants-syriens

25 años de la caída del Muro de Berlín

Hoy se conmemora el 25 aniversario de la demolición del muro de Berlín, construido en 1961 por el gobierno de la República Democrática Alemana. El muro dividió la ciudad de Berlín en dos mitades, una capitalista de otra socialista, y la intoxicación imperialista siempre dijo que lo hicieron para impedir que los alemanes que vivían en la parte oriental escaparan a Berlín occidental y conquistaran así la libertad.

Es una verdadera estupidez. Antes de levantar el muro, miles de alemanes del este viajaban todos los días a la parte oriental para trabajar y por la noche volvían al este. ¿Por que no se quedaron en el oeste cuando pudieron hacerlo?

El muro fue construido por dos razones principales. La primera es que la parte occidental empezó a contratar en masa a los trabajadores altamente calificados de Alemania oriental, que se habían formado a expensas del presupuesto público de un país socialista. Esto se tradujo en una grave crisis de trabajo y producción en la parte oriental. El 27 de junio de 1963 el New York Times escribió que «a causa del muro, Berlín occidental ha sufrido económicamente la pérdida de cerca de 60.000 trabajadores cualificados que, cada día, dejaban su casa en Berlín oriental para llegar a su trabajo en Berlín occidental»(1).

La segunda es la Operación Splinter Factor, ideada por Allen W. Dulles, uno de los principales dirigentes de la CIA en Europa y, más tarde, su director. Se trataba de una violenta campaña de sabotaje y subversión desatada por la CIA contra todos los paises del este, pero especialmente contra Alemania oriental para contrarrestar la situación económica y administrativa en la parte occidental. Contando las redes nazis de un lado y otro del muro, la CIA dirigió tanto grupos terroristas como delincuentes al por menor para hacer la vida imposible a los ciudadanos del este y socavar su apoyo al gobierno socialista.

La CIA colocó explosivos y provocó incendios para destruir las fábricas, plantas de energía, astilleros, canales, muelles, edificios públicos y puentes. Descarrilaron un tren de carga, hiriendo gravemente a los trabajadores ferroviarios, prendieron fuego a doce vagones de otro convoy de carga, sabotearon las turbinas de una central de energía, que tuvo que cerrar, incendiaron una fábrica textil, envenenaron a 7.000 vacas de una cooperativa lechera, arrojaron jabón a la leche en polvo destinada a las escuelas infantiles…

Cuando detuvieron a un grupo terrorista, le ocuparon grandes cantidades de cantaridina, un veneno con el que querían envenenar los cigarrillos y causar estragos en las reuniones políticas. Trataron de interrumpir el Festival Mundial de la Juventud en Berlín oriental enviando invitaciones falsas, promesas de alojamiento y comida gratis, seguidas de un aviso de cancelación del acto, etc. Al fracasar el sabotaje atacaron a los participantes del festival con explosivos, bombas incendiarias y pinchando los neumáticos de los coches.

Falsificaron cartillas de racionamiento para crear confusión y descontento entre la población a causa de la escasez. Enviaron cartas falsas reclamando impuestos y falsificaron muchos documentos más del Estado para fomentar el caos y la huida.

La lista está muy lejos de ser completa. A lo largo de los años cincuenta, la República Democrática Alemana pusieron un sinnúmero de quejas, especialmente en la ONU, contra las potencias imperialistas por el espionaje y los sabotajes. Pidieron el cierre de los organismos de la parte occidental que eran responsables de dichas acciones criminales, incluso poniendo nombres y direcciones. Todas estas denuncias quedaron en letra muerta.

Al gobierno de Alemania del este no le quedó más remedio que controlar muy estrictmente las entradas en el país desde el otro lado.

El 11 de octubre de 1999 el diario USA Today escribió: «Cuando cayó el Muro de Berlín, los alemanes orientales imaginaron una vida en libertad donde los bienes de consumo serían abundantes y el malestar desaparecería. Diez años más tarde, sorprendentemente, el 51 por ciento de ellos dijo que eran más felices bajo el comunismo».

Fuente: William Blum: Killing Hope. U.S. Military and CIA Interventions Since World War II, 2004, pgs.57 y stes.

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