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España es un lacayo fiel de Estados Unidos

Más que nunca, España se está mostrando como un lacayo fiel de Estados Unidos. En los últimos años, el Pentágono está reduciendo significativamente su despliegue militar en toda Europa, menos en España. La importancia geoestratégica de nuestro país ha traído consigo el aumento de las soldadesca estadounidense en suelo español y la inclusión de nuevas e importantes unidades de combate en las dos bases militares, la aeronaval de Rota (Cádiz) y la aérea de Morón de la Frontera (Sevilla).

Pero Washington ha dado un pasó más al exigir al gobierno español la eliminación de la limitación temporal del despliegue de unos 1.000 marines en la base aérea de Morón de la Frontera porque la autorización vigente, que es de un año, vence el próximo 19 de abril.

La exigencia ha dado sus frutos. El pasado 23 de enero el gobierno autorizó el inicio de unas oscuras negociaciones con Estados Unidos para convertir Morón de la Frontera, en Sevilla, en una base aérea permanente, conocida por sus códigos internacionales LEMO y OZP, para el despliegue de las tropas imperialistas.

Así lo manifestó la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría, tras la reunión del Gabinete para modificar el Convenio Hispano-Estadounidense en materia de Defensa, que deberán acometer los ministerios de Exteriores y Defensa.

Estados Unidos mantiene también desplegados varios aviones de transporte, de repostaje y de apoyo. El gobierno estima que la nueva petición norteamericana altera la naturaleza del acuerdo por lo que procede “negociar la modificación del convenio”, según avanzó la vicepresidenta.

Según Sáenz de Santamaría, las relaciones con Estados Unidos en materia de defensa, junto con las establecidas con la OTAN, constituyen uno de los tres pilares básicos de la defensa nacional. Es, pues, seguro que el gobierno se allanará a las exigencias del Pentágono.

El 7 de marzo de 2013 el gobierno decidió renovar por un año el acuerdo para el despliegue temporal de marines y de los medios aéreos en esa base, donde están desplegados los mercenarios del imperialismo dispuestos para invadir los países de Oriente Medio, norte de África y el Sahel.

El 19 de abril del año pasado el gobierno autorizó el despliegue de 500 infantes de Marina y 8 aviones estadounidenses en Morón para sus agresiones en Oriente Medio, norte de África y el Sahel. La decisión revaloriza claramente a Morón y confirma su valor estratégico para los imperialistas.

Del franquismo al Pentágono

La base aérea de Morón de la Frontera la construyó el franquismo en 1941 a 56 kilómetros al sudeste de Sevilla y desde 1953 está bajo soberanía estadounidense, concretamente bajo control de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos, en aplicación de los Pactos de Madrid de 1953 firmados entre Eisenhower y Franco.

El nuevo estatus permanente de Morón acabará plasmado en un Protocolo de Enmienda al Convenio Bilateral de Defensa de 1988, que ya ha sido retocado dos veces a la baja para España y al alza para Estados Unidos.

El primero fue en 2002, cuando el gobierno de Aznar legalizó la actuación en suelo español de los servicios de inteligencia de la Armada y la Fuerza Aérea estadounidenses. El segundo fue en 2012, cuando el de Rajoy permitió el despliegue en la base de Rota de cuatro destructores para el escudo antimisiles de la OTAN.

En la época del PSOE, la ministra Carme Chacón renunció a iniciar la renegociación del Convenio Hispano-Norteamericano de Defensa, contradiciendo sus compromisos previos y claudicó de manera lamentable ante Washington al aceptar la prórroga.

Las instalaciones militares de Morón de la Frontera han incrementado en los últimos años su valor estratégico para el imperialismo como base logística, ya que permite un rápido despliegue a prácticamente cualquier parte del mundo. Ha sido activada por el Pentágono en casi todas las crisis mundiales importantes, desde la de Cuba, hasta la operación sobre Libia.

La base de Morón de la Frontera está unida a la de Rota por un oleoducto construido por Estados Unidos para no tener problemas de combustible. Pone a disposición de la Fuerza Aérea de Estados Unidos la pista de aterrizaje más larga de Europa y una zona para almacenamiento de material y aviones de más de 48,7 millones de metros cuadrados. Es una de las razones por las que la NASA la seleccionó como aeropuerto alternativo del programa de transbordadores espaciales, lo que implicaba que sea puesta en alerta en cada vuelo.

Desde el día que el Pentágono comenzó a estudiar dónde quería tener bases aéreas en España, Morón estuvo en la lista de imprescindibles, a pesar que en los años cincuenta estaba anticuada y era poco moderna, en comparación con Torrejón de Ardoz y Zaragoza. En 1958, los primeros bombarderos estadounidenses B-47 y los aviones cisterna KC-97 tomaron tierra en Morón y, poco después, los mejores cazas del momento, los F-100 Super Sabre, al mando del entonces teniente coronel Chuck Yeger.

A partir de 1963, durante la guerra de Vietnam, se despliegan los primeros KC-135 como parte del Mando Aéreo Estratégico, que permitían mantener en vuelo los B-52 con bombas nucleares, y desde entonces ha sido una base de referencia para el estacionamiento de aviones cisternas con los que ampliar el radio de despliegue y acción de las Fuerzas Armadas estadounidenses.

Durante los años setenta, Morón fue designada como Base de Apoyo Primaria por Washington y su estructura e instalaciones se estabilizaron en unas 400 personas. En 1994, como consecuencia de las reducciones en Europa, los imperialistas recurrieron de nuevo a Morón para que asumiera la responsabilidad de apoyar a todas las unidades de la USAF en España, Italia y Grecia.

En 2003, con la agresión a Irak, más de 7.000 soldados pasaron por sus instalaciones, el tránsito más grande de militares desde la II Guerra Mundial. En 2006 llegó a gestionar un total de 966 vuelos y, en 1999, a raíz de la operación aérea sobre Kosovo, se convirtió de nuevo en la base de aviones cisternas más grande e importante del momento.

En 2009 el Mando de Movilidad Aérea del Pentágono analizó las necesidades futuras de despliegue en un extenso informe llamado Estrategia de Rutas Globales, en el que definió las instalaciones en el extranjero que serían claves para soportar las operaciones militares del siglo XXI, con el horizonte de 2025. El documento recomienda colocar a Rota en el nivel de máxima prioridad, junto a las de Ramstein y Hickman, y mantiene a Morón en un tercer nivel de importancia. “La base de Rota, junto con Morón AB –dice el informe– representan el ancla de la ruta central Atlántica […] La base de Morón representa una capacidad tremenda, con la rampa de aparcamiento más grande del teatro de operaciones y sin restricciones por ruido u otras amenazas. Por eso, recomendamos que continúe en el tercer nivel. Para mejorar sus capacidades, recomendamos que Morón regrese al status de poder operar 24/7 al menos durante la temporada turística”.

Con Morón el Pentágono quiere asegurarse poder dividir el tráfico que pasa por la península ibérica –6.000 vuelos anuales– entre las dos bases con que cuenta en suelo español y gozar siempre de esa capacidad, independientemente de contingencias inesperadas.

La decisión del Pentágono de desplegar la Fuerza de Tarea de Repuesta de Crisis de Marines Aire-Tierra con Propósito Especial (SP-MAGTF) en Morón ha causado una cierta sorpresa por haberse elegido la base española, ya que para muchos el lugar ideal hubiera sido Aviano, en Italia, instalación mucho más importante, más cercana a la supuesta zona de operaciones y por contar con más medios de mando y control y de apoyo en general.

La vigilancia del espacio profundo

Además, la base de Morón de la Frontera contribuye al sistema de Vigilancia Electro-Óptica del Espacio Profundo Basado en Tierra (GEODSS), cuya finalidad es vigilar y controlar todos los objetos construidos por el hombre que orbitan alrededor de la Tierra. Algunos cálculos estiman que existen más de 10.000, desde satélites espías hasta basura espacial. El Centro del Control del Espacio, dependiente del Mando Estratégico de Estados Unidos, es responsable de su seguimiento e identificación, una misión cada vez más relevante, por la creciente militarización del espacio exterior. Su principal objetivo son los más de 2.500 objetos, incluidos los satélites geoestacionarios de comunicación, que orbitan en el denominado espacio profundo.

El sistema cuenta con telescopios instalados en cuatro centros operativos en las bases de Socorro (Nuevo México), Maui (Hawai), Diego García (Oceánico Indico) y Morón. Esto quiere decir que ésta es la única instalación que forma parte del GEODSS situada fuera de Estados Unidos.

Operativo desde febrero de 2000, el GEODSS es capaz de identificar y seguir objetos tan pequeños como una pelota de baloncesto a más de 32.000 kilómetros de la Tierra a través de telescopios, cámaras de TV que trabajan con poca luz y sofisticados ordenadores.

El sistema Moron Optical Space Surveillance (MOSS) nunca ha sido mostrado en público o fotografiado. Diseñado como un sistema transportable, se basa en un potente telescopio de 56 cm. Ritchey-Chrétien –lo que lo convierte en uno de los más sofisticados que existe en el territorio peninsular.

Según documentos oficiales del Mando Espacial del Pentágono desclasificados a principios de esta década, la información obtenida desde Morón representaba el 6,8 por ciento de todos los seguimientos de objetos en el espacio profundo que realizaba la USAF, y el 8,7 de satélites geosincrónicos, entre los que se incluyen los conocidos como satélites espías.

¿Una Tercera Guerra Mundial?

Boaventura de Sousa Santos

Todo indica que se está preparando una tercera guerra mundial, si entendemos por «mundial»  una guerra que tiene su principal teatro de operaciones en Europa y repercute en diferentes partes del planeta. Es una guerra provocada unilateralmente por los Estados Unidos, con la complicidad activa de Europa.
Su blanco principal es Rusia y, en forma indirecta, China. El pretexto es Ucrania. En un raro momento de consenso entre demócratas y republicanos, el Congreso estadounidense aprobó, el 4 de diciembre pasado, la Resolución 758, que autoriza al presidente a adoptar medidas más agresivas para sancionar y aislar a Rusia, a proporcionar armas y otro tipo de apoyo al gobierno de Ucrania y a fortalecer la presencia militar de EE.UU. en los países vecinos de Rusia. La escalada de provocaciones a Rusia tiene varios componentes que, en conjunto, constituyen una segunda Guerra Fría. A diferencia de la primera, en ésta Europa es un participante activo, aunque subordinado a EE.UU., y ahora se asume la posibilidad de una guerra total y, por lo tanto, nuclear. Varias agencias de seguridad ya están haciendo planes para el día después de un enfrentamiento nuclear.
La provocación occidental tiene tres componentes: sanciones para debilitar a Rusia, instalación de un gobierno satélite en Kiev y guerra de propaganda. Las sanciones son conocidas. La más insidiosa es la baja del precio del petróleo, que afecta de manera decisiva las exportaciones rusas, ya que el petróleo es una de las principales fuentes de financiación del país. El presupuesto de Rusia para 2015 fue elaborado previendo que el barril de petróleo iba a costar 100 dólares. La reducción del precio, combinada con otras sanciones y con la devaluación del rublo, agravará peligrosamente el déficit presupuestario.
Además, esta reducción ocasionará graves problemas en otros países considerados hostiles (Venezuela, Irán y Ecuador). La reducción del precio del petróleo es posible gracias al pacto celebrado entre EE.UU. y Arabia Saudita, a través del cual EE.UU. protege a la familia real (odiada en la región) a cambio de que se mantenga la economía de los petrodólares (transacciones mundiales de petróleo en dólares), sin la cual el dólar colapsaría como reserva internacional y, con él, la economía de EE.UU., el país con la mayor y más obviamente impagable deuda del mundo.
El segundo componente de la provocación es el control total del gobierno de Ucrania, para transformar este país en un Estado satélite. El respetado periodista Robert Parry informa que la nueva ministra de Finanzas de Ucrania, Natalie Jaresko, es una ex funcionaria del Departamento de Estado, una ciudadana estadounidense que obtuvo la nacionalidad ucraniana días antes de asumir el cargo. Hasta ahora presidió varias empresas financiadas por el gobierno norteamericano, creadas para trabajar en Ucrania. Ahora se entiende mejor la explosión, en febrero pasado, de la secretaria de Estado norteamericana para Asuntos Europeos, Victoria Nulland: «A la mierda la Unión Europea». Lo que quería decir era: «¡Maldición! Ucrania es nuestra. Pagamos para eso».
El tercer componente es la guerra de propaganda. Los grandes medios de comunicación y sus periodistas están siendo presionados para difundir todo lo que legitime la provocación occidental y para ocultar todo lo que la ponga en cuestión. Los mismos periodistas que, después de mantener reuniones en Washington y en las embajadas de Estados Unidos, llenaban las páginas de los diarios con la mentira de las armas de destrucción masiva de Saddam Hussein, ahora las llenan con la mentira de la agresión de Rusia contra Ucrania.
Pido a los lectores que imaginen el escándalo mediático que estallaría si se supiera que el presidente de Siria nombró ministro a un iraní al que días antes había concedido la nacionalidad siria. O que comparen el modo en que se informó sobre las protestas en Kiev en febrero pasado y sobre las protestas en Hong Kong en las últimas semanas. O que evalúen la relevancia que se le dio a la declaración de Henry Kissinger, para quien es temerario que se esté provocando a Rusia. Otro gran periodista, John Pilger, dijo recientemente que si los periodistas hubiesen resistido la guerra de propaganda, quizá se podría haber evitado la guerra de Irak, en la que ya murieron 1.455.590 iraquíes y 4.801 soldados estadounidenses. ¿Cuántos ucranianos morirán en la guerra que se está preparando? ¿Y cuántos no ucranianos?
¿Estamos en democracia cuando el 67 por ciento de los estadounidenses está en contra de la entrega de armas a Ucrania y el 98 por ciento de sus representantes votó a favor? ¿Estamos en democracia cuando los países europeos en la OTAN son conducidos, a espaldas de los ciudadanos, hacia una guerra contra Rusia en beneficio de los Estados Unidos? ¿O cuando el Parlamento europeo sigue con sus cómodas rutinas mientras están preparando al continente para ser el próximo teatro de guerra y a Ucrania, la próxima Libia?
Las razones de la locura
Para entender lo que está pasando, es necesario tener en cuenta dos hechos: la declinación de Estados Unidos como país hegemónico y el negocio altamente rentable de la guerra. La declinación del poder económico-financiero de EE.UU. es cada vez más evidente. Después del 11 de septiembre de 2001, la CIA financió el llamado Proyecto Profecía, diseñado para prever posibles nuevos ataques contra EE.UU. a partir de movimientos financieros extraños y de gran envergadura. Con diferentes formas, ese proyecto ha continuado y uno de sus participantes prevé un próximo crash del sistema financiero a partir de las siguientes señales: Rusia y China, los mayores acreedores de EE.UU., han estado vendiendo los títulos del Tesoro estadounidense y, en cambio, han estado comprando enormes cantidades de oro; extrañamente, esos títulos vienen siendo adquiridos en grandes cantidades por misteriosos inversores belgas, y muy por encima de la capacidad de este pequeño país; tanto Rusia como China están utilizando cada vez más sus monedas y no los petrodólares en las transacciones de petróleo (todos recuerdan que Saddam y Khadafi intentaron utilizar el euro y el precio que pagaron por esa osadía); finalmente, el FMI se prepara para que el dólar deje de ser, en los próximos años, la moneda de reserva y sea sustituido por una moneda global, los SDR (derechos especiales de giro, por su sigla en inglés). Para los creadores del Proyecto Profecía, todo esto indica que un ataque contra EE.UU. está cerca y que, para defenderse, los norteamericanos deben mantener los petrodólares a toda costa, asegurándose un acceso privilegiado al petróleo y al gas, deben contener a China y debilitar a Rusia, para lo que lo ideal sería provocar su desintegración, al estilo de Yugoslavia. Curiosamente, los «expertos» que ven en la venta de deuda una actitud hostil por parte de potencias agresoras son los mismos que aconsejan a los inversores estadounidenses proceder de la misma manera, es decir, deshacerse de los títulos públicos, comprar oro e invertir en bienes sin los cuales los seres humanos no pueden vivir: tierra, agua, alimentos, recursos naturales, energía.
Transformar las obvias señales de declinación en previsiones de agresión busca justificar a la guerra como medio de defensa. Hoy la guerra es altamente rentable debido a la superioridad de EE.UU. en la conducción bélica, el suministro de equipamiento y los trabajos de reconstrucción. Y la verdad es que, como escribió Howard Zinn, EE.UU. ha estado constantemente en guerra desde su fundación. Además, a diferencia de Europa, la guerra nunca se libra en suelo estadounidense, salvo, claro, que se trate de una guerra nuclear. El 14 de octubre pasado, The New York Times difundió un informe de la CIA sobre el suministro clandestino e ilegal de armas y el financiamiento bélico en los últimos 67 años en muchos países, entre ellos Cuba, Angola y Nicaragua. Noam Chomsky dijo que ese documento sólo podía tener el siguiente título: «Sí, nos declaramos como el Estado terrorista más importante del mundo. Estamos orgullosos de eso».
Un país en declive tiende a volverse caótico y errático en su política internacional. Immanuel Wallerstein dice que los EE.UU. se transformaron en un cañón descontrolado, un poder cuyas acciones son imprevisibles, incontrolables y peligrosas para sí mismos y para los demás. La consecuencia más dramática es que esta irracionalidad repercute y se intensifica en la política de sus aliados. Al dejarse envolver en esta nueva Guerra Fría, Europa no sólo actúa contra sus propios intereses económicos, sino que pierde la relativa autonomía que había logrado construir en el plano internacional después de 1945. Europa tiene todo el interés en seguir intensificando sus relaciones comerciales con Rusia y en contarla como proveedora de petróleo y gas. Las sanciones contra Rusia pueden llegar a afectar más a Europa que a Rusia. Al alinearse con el militarismo de la OTAN, donde EE.UU. tiene total preponderancia, Europa pone su economía al servicio de la política geoestratégica norteamericana, se vuelve energéticamente más dependiente de EE.UU. y sus estados satélites, y pierde la oportunidad de ampliarse con la entrada de Turquía en la Unión Europea. Y lo más grave es que esta irracionalidad no es un mero error de evaluación sobre los intereses de los europeos. Es muy probablemente un acto de sabotaje por parte de las élites neoconservadoras europeas para volver a Europa más dependiente de EE.UU., tanto en el plano energético y económico como en el plano militar. Por eso, la profundización de la participación en la OTAN y el tratado de libre comercio entre la Unión Europea y EE.UU. (la Asociación Transatlántica para el Comercio y la Inversión) son las dos caras de la misma moneda.
Puede argumentarse que la nueva Guerra fría, tal como la anterior, no desembocará en un enfrentamiento total. Pero no olvidemos que, cuando comenzó, la Primera Guerra Mundial fue considerada una escaramuza que no duraría más que unos pocos meses. Duró cuatro años y costó entre 9 y 15 millones de muertes.
Fuente: http://www.pagina12.com.ar/diario/elmundo/4-262898-2014-12-30.html

Un agente boliviano de la CIA coordina la campaña sicológica contra Venezuela

Andrés Sal.lari
José Miguel Humire nació en Bolivia, pero en la CIA todos lo llaman Joe. Diría que José Miguel remite demasiado a su cuna quechua; Joseph Michael Humire suena mejor, y así lo conocemos mediante los medios de comunicación hegemónicos, donde se lo acepta como especialista en temas de seguridad y operaciones de contrainsurgencia.
El agente Joe ejerce actualmente como integrante de un ejército de analistas-opinólogos que tienen la misión de alimentar la guerra mediática y psicológica en contra de Venezuela y la Revolución Bolivariana.
La estrategia es presionar para lograr el aislamiento político de Nicolás Maduro a nivel regional y global. Este aislamiento mediante la demonización pública del ejecutivo de Maduro, es el mejor caldo de cultivo para justificar un posible derrocamiento. O sea, preparar nuestras mentes y corazones para que todos estemos convencidos de que un golpe de Estado en Venezuela es justo y necesario.
Cabe destacar que el agente Joe no está solo, en su cruzada lo acompañan “prestigiosas” entidades como el Instituto Cato, la Atlas Economic Research Foundation, la Fundación Heritage, el Center for Secure Free Society, la Fundación Panamericana para el Desarrollo, la Fundación Internacional Libertad y el famoso Faes de José María Aznar.
A ellos les gusta denominarse Think Tanks (tanques del pensamiento), su supervivencia garantizada por el financiamiento de la CIA está en casi todos los casos bien documentada (lea “La CIA y la Guerra Fría Cultural” de Frances Stonor Saunders).
Impulsan sus líneas estratégicas mediante seminarios, conferencias, cursos, publicaciones y -la frutilla del postre- apariciones como analistas en los grandes medios de comunicación.
El agente Joe es el exponente que analizaremos en este caso, sus constantes viajes por nuestro continente para denunciar los atropellos del gobierno bolivariano y su obsesión por Irán lo hacen merecedor de estás líneas.
Recuerdo la primera vez que me llamó la atención, era julio de 2013 y el agente Joe fue invitado a exponer nada más y nada menos que ante Comité de Seguridad Nacional de la Cámara de Representantes de Estados Unidos; allí aseguró muy suelto de cuerpo que Irán podría haber financiado total o parcialmente la construcción de una nueva instalación de entrenamiento militar del ALBA en las afueras de Santa Cruz de la Sierra, Bolivia.
Semejante aseveración que olía demasiado a una operación de guerra psicológica en contra de Bolivia y el ALBA, me impulsó a convertirme en uno de sus fans.
No fui el único, la analista Mary O´Grady se sintió igualmente fascinada por la figura del agente Joe y en base a su exposición se animó a arriesgar que la Bolivia del “narcococalero” Evo Morales sería la próxima Afganistán. No lo hizo en su blogg al que acceden sus padres y sus primos, sino en una pomposa columna del -otra vez- “prestigioso” Wall Street Journal.
El agente Joe presenta dos caras: intelectual y hombre de acción. Como intelectual dirige el Centro de Estudios para una Sociedad Libre y Segura. Como hombre de acción integró el cuerpo de Marines de Estados Unidos, con participación militar activa en Liberia e Irak.
Su fachada intelectual le permite participar periódicamente como analista en medios de información como CNN, Fox News o NTN 24 de Colombia. Su línea es indefectiblemente de ultraderecha, contra el ALBA y abiertamente anti iraní. La mejor muestra de ello es su última investigación publicada en un texto titulado “La estrategia de penetración iraní en América Latina” cuyo coautor es el asesor –por no decir agente- de la CIA y el Mossad, Ilan Berman.
Gracias a su membresía a la mayor organización terrorista del globo, la CIA, el agente Joe Humire puede presumir en su curriculum de haber fungido como instructor de inteligencia de la Marina de Estados Unidos. Como se ha visto, su status le ha alcanzado para esparcir sus matrices de opinión extremistas ante el Congreso de Estados Unidos, y también ante el brasileño y el canadiense.
En su faceta de admirador de las aventuras de Rambo y cia, el agente Joe aterrizó en junio de 2006 en Santa Cruz de la Sierra para asistir (formalmente) a un curso de “manejo de crisis y conflictos internos”. Su presencia y la de un grupo que lo acompañaba, fue descubierta y denunciada por el recientemente asumido gobierno de Evo Morales, quien justamente enfrentaba un proceso desestabilizador con epicentro en la mencionada ciudad. Más creíble es que la estadía del agente Joe obedeciera al impulso de esa desestabilización por parte de la CIA.
Cuando en junio de 2013 las revelaciones de Edward Snowden sobre el espionaje global de Estados Unidos sacudieron a buena parte del mundo, el agente Joe fue uno de los destacados voceros mediáticos en defensa de las labores de la CIA. De manera tal que si Ud. viera en alguno de los mencionados medios de comunicación hegemónicos –o en cualquier otro) al especialista Joseph Michael Humire denunciando el peligro por la influencia de Irán en América Latina o analizando la necesaria salida del poder de Maduro, le pido por favor tenga en cuenta tres datos fundamentales:
1. Joseph Michael (en realidad José Miguel) –o simplemente el agente Joe- Humire es un asalariado de la CIA.
2. (insisto) Sus jefes le han encomendado formar parte del grupo de especialistas-opinadores que apuntan todos sus cañones en contra de Venezuela, con el propósito de consolidar matrices de opinión contrarias al gobierno bolivariano de Nicolás Maduro, con el objetivo de justificar su derrocamiento ante la opinión pública regional y global.}
3. El objetivo final de toda esta operación psicológica es volver ubicar a un títere en la presidencia de Venezuela, recuperar el control de su petróleo y asestar un durísimo golpe al inédito proceso de emancipación que vive nuestra América.
Fuente: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=195775

Las purgas del gobierno británico preparan la guerra contra Rusia

Estimulados por las provocaciones del Primer Ministro David Cameron contra Rusia, los halcones británicos han iniciado una campaña de purgas contra las personalidades políticas contrarias a la guerra contra Rusia.

Una de ellas ha afectado a Malcolm Rifkind, antiguo ministro de Defensa británico, al que la prensa ha organizado una provocación seguida del correspondiente escándalos periodístico, por su posición excesivamente favorable al diálogo con Rusia.

Además de Rifkind, miembro del partido conservador, otra víctima que ha caído ha sido Jack Straw, miembro del partido laborista, que también ha llamado públicamente a un diálogo con Rusia. Ambos fueron ministros de Asuntos Exteriores y son parlamentarios que gozan de una enorme audiencia en el Reino Unido.

A ambos la prensa les ha imputado otros tantos escándalos, obligándoles a dimitir de sus escaños en un tiempo récord. Fueron objeto de un trampa tendida por el Canal Cuatro de la BBC y The Telegraph. Unos periodistas se acercaron a ellos con cámaras ocultas haciéndose pasar por representantes de una sociedad ficticia de Hong Kong que pretendía utilizar sus servicios para una campaña de promoción en el Reino Unido, algo que es corriente entre los políticos de toda Europa.

A partir de ahí la prensa se lanzó sobre ellos acusándoles de corrupción. El caso de Rifkind es una victoria particularmente importante para la campaña ya que es vicepresidente de la Comisión parlamentaria de contraespionaje y seguridad, en la que ha dirigido una investigación sobre las actividades de la Agencia Nacional de Seguridad de Estados Unidos. Ha tenido que anunciar su dimisión irrevocable.

En agosto del año pasado Rifkind firmó un artículo en el New York Times junto con el antiguo ministro ruso de Asuntos Exteriores Igor Ivanov sobre el riego de una nueva guerra fría. Ambos advertían contra al peligro de que una escalada de la guerra en el sureste de Ucrania condujera a un choque nuclear directo con Rusia.

Su declaración recibió el apoyo de una comisión del European Leadership Network y otros grupos de reflexión en Europa y Rusia, que también apelan al diálogo político y a las buenas comunicaciones militares, sobre todo en tiempos de crisis.

También se han alzado otras voces contra los proyectos de guerra de Cameron. Es el caso de John Sawers, antiguo jefe del servicio de inteligencia MI6 que acaba de pronunciar su primer discurso público tras abandonar su cargo en noviembre del pasado año. Ha aprovechado la ocasión para denunciar el envío de armas a Kiev, advirtiendo que es peligroso provocar a un país que está dotado con un arsenal formidable de armas nucleares, como Rusia. En lo que concierne a un “cambio de régimen“ en Moscú, Sawers estima que “todo cambio eventual del poder” en el Kremlin “bien podría ser a peor”.

Protestas contra la OTAN en el este de Europa

El fin de semana pasado Praga y Sofía fueron escenario de sendas protestas contra las maniobras militares y la creciente injerencia de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) en el este de Europa.
En la capital de la República Checa, miles de personas se movilizaron el sábado contra la intervención extranjera en los asuntos internos de Ucrania. “Creo que deberíamos haber evitado que la situación se intensifique en Ucrania porque este conflicto no tiene ningún sentido en absoluto”, advirtió uno de los manifestantes.
Los asistentes calificaron como “criminal” a la OTAN por su historial belicista e imperialista y repudiaron su intervencionismo en Ucrania.
Entre los participantes se encontraban figuras destacadas del país, entre ellas el dirigente del Partido Comunista de Bohemia y Moravia, Vojtech Filip quien criticó a la OTAN de seguir sus “intereses atroces” bajo cualquier pretexto.
Por otra parte, Filip insistió en hallar una solución pacífica para poner fin a la crisis ucraniana y expresó su firme rechazo a cualquier solución militar en el suelo europeo. “Hay fuerzas que determinaron que la democracia puede ser impuesta por la fuerza”, afirmó el dirigente del Partido Comunista.
El domingo también tuvo lugar en Sofía, la capital de Bulgaria, una protesta contra el aumento de las operaciones militares de la OTAN en el este de Europa. Los manifestantes tomaron las calles de la ciudad para exigir a la organización armada que abandone Bulgaria, que se unió a la Alianza Atlántica en marzo de 2004.
Los manifestantes portaban pancartas, donde se leían “Las bases bárbaras americanas – abandonen Bulgaria” y “Detengan la matanza”.
“Desafortunadamente, Bulgaria en este momento está siendo gobernada por esta institución criminal (OTAN)”, declaró uno de los asistentes a la protesta, Yane Ivanov.
Las manifestaciones estallaron después de que cinco barcos de patrulla de la OTAN entraran al puerto de Varna, en el Mar Negro, como parte de un ejercicio de entrenamiento conjunto con Bulgaria, Turquía y Rumanía.
Los búlgaros también protestaron el pasado mes en Sofía para condenar el plan del Gobierno de instalar una base de mando militar de la OTAN dentro del país.
En febrero, los ministros de Defensa de la OTAN acordaron aumentar de 13.000 a 30.0000 soldados de reacción rápida de la fuerza. También anunciaron planes para establecer seis nuevos puestos de mando en Estonia, Letonia, Polonia, Rumanía y Bulgaria para estrechar el cerco impuesto contra Rusia.

El ‘caso Nisman’ es un intento de desestabilizar al gobierno argentino

Stella Calloni

Estadunidenses e israelíes manipularon desde un inicio la investigación de un cruento atentado en Argentina en 1998. Durante dos décadas buscaron acusar a Irán, pero ni una sola prueba pudieron ofrecer. El último fiscal del caso reportaba secretamente a la inteligencia estadunidense los avances en la investigación y le consultaba el rumbo que tomarían las pesquisas. Con la muerte de este funcionario argentino, ahora Estados Unidos busca hacer una jugada de tres bandas: además de implicar al siempre incómodo Irán, ahora ha orquestado un golpe de Estado blando contra la presidenta Cristina Fernández. De prosperar, seguiría Venezuela, con lo que se debilitaría el bloque de países suramericanos que han puesto dique a los intereses de Estados Unidos en la región.
El pasado 18 de enero de 2015, el fiscal Alberto Nisman, al frente de la Unidad Especial que investigaba la causa sobre el cruento atentado contra la Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA) el 18 de junio de 1994, fue encontrado muerto con un disparo en la cabeza, en el baño de su departamento y con todas las puertas de su casa cerradas por dentro. Cuatro días antes había presentado una denuncia, sin prueba alguna, mal redactada y con serias contradicciones, en la que acusaba a la presidenta de la nación, Cristina Fernández de Kirchner, al canciller Héctor Timerman, y a otras personas, de intentar encubrir a funcionarios iraníes acusados –sin pruebas– de ser culpables del atentado. En días se había puesto en marcha un golpe encubierto de mano externa.
El fiscal había sido colocado al frente de la investigación en 2004, después de 10 largos años, cuando se cerró el más escandaloso e irregular juicio de la historia, sin lograr encontrar a los culpables del atentado que dejó 85 muertos y centenares de heridos. Este hecho aparece como un eslabón más de un golpe en desarrollo, en el que participan un sector de la justicia, la oposición, los medios masivos de comunicación y la Agencia Central de Inteligencia (CIA, por su sigla en inglés) y el Mossad, de Estados Unidos e Israel, respectivamente.
Para entender esto hay que entender de qué se trata el caso AMIA y conocer, precisamente, las graves irregularidades cometidas por haber entregado en la década de 1990 la investigación a los servicios de inteligencia estadunidenses e israelíes, que operaron conjuntamente con el grupo de la Secretaría de Inteligencia de Estado (SIDE).
Investigación bajo control externo
El cruento atentado conmovió al país; el juez que quedó a cargo de la investigación en julio de ese año fue Juan José Galeano, quien comenzó su actuación bajo una presión muy evidente.
La inteligencia israelí –que envió sus hombres a colaborar en las primeras horas del hecho– y la CIA, en sólo 24 horas después del atentado acusaron a la República de Irán y a Hezbolá de Líbano, sin pruebas.
Sin haber iniciado la investigación, ofrecieron un testigo importante a Galeano, quien viajó a Venezuela, para entrevistarlo. Se llamaba Manouchehr Moatamer y se presentó como un exfuncionario iraní, que había huido de su país y acusaba al gobierno de Irán de ser responsable del atentado, sin ninguna prueba. Sus dichos erráticos, al poco tiempo se cayeron. Es decir que habían vendido un testigo falso.
Moatamer se había ido de Irán con su familia en 1993. Falta saber cómo llegó a Venezuela en 1994, y cómo terminó al final en Los Ángeles, Estados Unidos, como “testigo protegido de la CIA”.
La causa de Galeano siguió navegando en un mar de irregularidades; pero aún en 1997 fue a ver nuevamente a Moatamer a Estados Unidos. Nada agregó a su testimonio anterior. En 2008 finalmente éste confesó que había mentido para obtener la visa estadunidense.
En 1998, nuevamente la CIA y el Mossad ofrecieron otro supuesto testigo, en este caso radicado en Alemania, Abolghasem Mesbahi, llamado el “testigo C”. Mesbahi había sido desplazado en 1989 de algunas tareas menores para la inteligencia iraní, sospechoso de ser agente doble. Se dedicó a la actividad privada y realizó una serie de estafas, tras lo cual se fue a Alemania donde se radicó desde 1996.
En ese tiempo acusó a Irán de cada uno de los “atentados terroristas” que no se esclarecían en el mundo –lo que siempre sucede con los atentados de falsa bandera– como el Lockerbie, Escocia, y otros.
El “testigo C”, que ganó fama por el misterio que rodeaba su nombre, vio una nueva oportunidad acusando a Irán, con la anuencia de los servicios alemanes, estadunidenses e israelíes de la voladura de la AMIA.
Sin pruebas contó su versión en Alemania ante un juez del lugar y el argentino Juan José Galeano, que viajó a ese país en 1998. “Mesbahi declaró cinco veces bajo juramento en la causa, y en los puntos esenciales dio cinco versiones distintas y contradictorias de éstos, que no podrían servir nunca como prueba. Sólo dichos y palabras, y por supuesto, conjeturas y deducciones de inteligencia”, resume el abogado Juan Gabriel Labaké en su libro AMIA Embajada, ¿verdad o fraude?
Este abogado, por cierto no oficialista, viajó a Teherán, a Europa y Estados Unidos, reuniendo datos entrevistándose con fuentes importantes, y finalmente llegó a la conclusión de no existían pruebas contra Irán en el juicio de AMIA tanto bajo la dirección de Galeano, como bajo la del fiscal Nisman, quien sólo refritó los expedientes de su predecesor, le dio cierto orden pero acusando, como ordenaron Washington y Tel Aviv, siempre a Irán.
El periodista Gerth Porter, de The Nation, escribió en una nota el 16 de mayo de 2010 que el embajador de Estados Unidos en Argentina en el momento del atentado a la AMIA, James Cheek, le dijo en una entrevista: “Que yo sepa no hay ninguna evidencia real de la participación iraní. Nunca probaron nada”.
Lo extraño es que cuando Nisman acusa a Irán en 2006 ya se sabía que ambos testigos no eran creíbles, y la justicia británica había devuelto, por falta de pruebas, un pedido de extradición del exembajador iraní en Argentina Hadi Soleimanpour. El diplomático iraní estaba haciendo un curso en Londres cuando lo detuvieron en 2003 hasta que llegara el exhorto de extradición. Debieron soltarlo en 2004 y pagar una indemnización de 189 mil libras esterlinas.
También la Organización Internacional de Policía Criminal (Interpol) devolvió un primer pedido de alerta roja por falta de pruebas, y el segundo pedido en 2013, y que está hasta estos días, por especial pedido del gobierno de Cristina Fernández de Kirchner y el canciller Héctor TImerman, tampoco tiene aún el fundamento de las pruebas que el juez Rodolfo Canicoba Corral le pidió a Nisman que investigara. Ahora se sabe que Nisman no había cumplido con reunir pruebas, sino simples deducciones de inteligencia que no sirven a la justicia ni a la verdad.
El juicio primero de la AMIA debió ser cerrado por escándalos e irregularidades graves, una de las cuales consistió en que el juez Galeano, con apoyo del entonces presidente de la Delegación de Asociaciones Israelitas-Argentinas (DAIA), Rubén Berajas, pagó 400.000 dólares a un reducidor de autos robados, Carlos Telledín, para que acusara a diplomáticos iraníes y a policías de la provincia de Buenos Aires.
Estos últimos estuvieron 5 años detenidos y debieron ser liberados por absoluta falta de pruebas, sin vinculaciones con la causa. Así escandalosamente terminó ese juicio.
La enmarañada red de falsedades y mentiras, presiones e intereses que eran los expedientes de la causa del cruento atentado contra la mutual judía AMIA obligó a terminar con el juicio en 2004, y el entonces presidente Néstor Kirchner (2003-2007) exhortó a la justicia a avanzar, profundizando en la causa hacia la verdad.
Se creó entonces la Unidad Especial de la Causa AMIA, que quedaría por decisión de la Procuraduría en manos del fiscal Alberto Nisman, lo que sorprendió, ya que también había sido parte del fracaso del juicio iniciado en julio de 1994 y cerrado 10 años después, sin haber logrado nada.
El caso Nisman
Nisman había comenzado en 1997 su camino hacia la actual Fiscalía, en Morón, provincia de Buenos Aires. En su historia hay un caso que marcó su camino y fue la investigación sobre el destino de Iván Ruiz y José Díaz, dos de los participantes en el fracasado ataque al cuartel de la Tablada en enero de 1989, dirigido por el exjefe guerrillero Enrique Gorriarán Melo, durante el gobierno democrático de Raúl Alfonsín. Ambos detenidos, después del cruento enfrentamiento que dejó varios muertos y heridos, fueron vistos por última vez brutalmente torturados y llevados por militares y policías en un automóvil Ford Falcon.
Hasta ahora están desaparecidos, pero Nisman y un juez que lo puso a cargo de la investigación apoyaron la versión oficial del Ejército de que “habían muerto en combate” a pesar de las evidencias de su desaparición forzada.
En julio de 1997, el entonces procurador general Nicolás Becerra lo convocó para sumarse a los fiscales que investigaban el atentado contra la mutual judía AMIA, José Barbaccia y Eamon Mullen, por pedido expreso de ambos.
De acuerdo con Infojus Noticias de Argentina “el equipo de Nisman, Barbaccia y Mullen trabajó hasta el juicio oral, pero no terminó bien”. Durante ese juicio por la llamada “conexión local”, muchos testigos dijeron que ellos y el juez Juan José Galeano habían cometido una serie de irregularidades que se comprobaron.
Al final del debate, el Tribunal Oral absolvió al delincuente Carlos Telleldín, a quien el propio juez entregó 400.000 dólares para acusar a funcionarios iraníes y a policías, con el visto bueno de Rubén Berajas entonces presidente de la poderosa Delegación de Asociaciones Israelitas Argentinas.
En los fundamentos del fallo se acusó a Galeano –quien terminó destituido y procesado–, a su equipo y a los fiscales Mullen y Barbaccia, también procesados. En el juicio oral quedó demostrado que no se investigó absolutamente nada” en la Causa AMIA , afirmó a Infojus Noticias el abogado Juan Carlos García Dietze, defensor de Ariel Nizcaner, quien fue absuelto de haber participado en la adulteración de la camioneta Traffic, que supuestamente fuera usada en el atentado. “Siempre hubo un tema parádojico: Barbaccia y Mullen quedaron imputados, y Nisman siguió a cargo. Es extraño”, reflexionó García Dietze.
En 2004 Nisman, ya a cargo de Unidad Especial para concentrar todas las investigaciones vinculadas al atentado, se acerca a un hombre clave de la entonces Secretaría de Inteligencia del Estado, la antigua SIDE, Antonio Stiusso, alias Jaime. Éste había sido desplazado de la Causa AMIA como parte de las irregularidades del juicio, pero con Nisman recuperó un lugar de importancia. Ambos trabajaban con la CIA y el Mossad.
La Unidad Especial recibía importantes sumas de dinero para investigar, pero Nisman sólo se dedicó a clasificar los expedientes de Galeano y continuó responsabilizando a los iraníes, sin haber producido, en los últimos 10 años ninguna prueba para confirmar la acusación. Su primer pedido de alerta roja contra 12 iraníes, diplomáticos y funcionarios acusados fue devuelto por falta de pruebas. Como sucedió con el pedido de extradición a Londres del exembajador iraní en Argentina, Hadi Soleimanpour, cuando la justicia británica devolvió la solicitud por falta de pruebas, indemnizando al diplomático en 2004. Una vergüenza para la justicia argentina.
Nisman y la embajada de Estados Unidos
Durante 10 largos años los expedientes que investigaba Nisman siguieron incorporando “informes basados en deducciones y armados”, sin prueba real, imposibles de comprobar que proveía la CIA y el Mossad, al igual que hicieron al proveer los falsos testigos.
En 2010, cuando se publicaron en Argentina una serie de cables secretos referidos al caso AMIA, del Departamento de Estado de Estados Unidos revelados por WikiLeaks, quedó en evidencia que el fiscal Nisman anticipaba las medidas que iba a tomar en esta causa a diplomáticos de esa Embajada.
Estos descubrimientos no dieron lugar a tomar una medida clave, la de separar al fiscal de esta causa ya que no se puede ser “juez y parte”, como sucedía en su relación de subordinación a Estados Unidos e Israel.
La pista iraní no lograba reunir pruebas concretas, pero sin duda favorecía a los intereses geopolíticos de ambos países que continúan intentando invadir Irán, enlazando esta situación con el anunciado plan imperial de un Oriente Medio ampliado, que significó invasiones y ocupaciones coloniales de varios países en esa región en el siglo XX. Jamás la inteligencia estadunidense o israelí debieron haber participado, monitoreado y armado la Causa AMIA.
En un despacho del 22 de mayo de 2008, desde la sede diplomática estadunidense en Buenos Aires, se especificaba: “Los oficiales de nuestra Oficina Legal le han recomendado al fiscal Alberto Nisman que se concentre en los que perpetraron el atentado y no en quienes desviaron la investigación”.
Eso fue precisamente cuando el entonces juez federal Ariel Lijo ordenó la detención e indagatoria del expresidente Carlos Menem, de su hermano Munir –ya fallecido–, del entonces titular de la SIDE Hugo Anzorreguy, y otros, como el magistrado Juan José Galeano y del excomisario Jorge Palacios, por encubrir el atentado.
Nisman no había informado de esa medida a la Embajada estadunidense como lo hacía normalmente. Otros cables de WikiLeaks demostraron que el fiscal de la Causa AMIA se había disculpado con los oficiales estadunidenses por no haber anticipado los pedidos de detención. Hay varios cables referidos al tema, publicados por el periodista Guillermo O’Donell.
Ya en 2013, Memoria Activa y familiares y amigos de las víctimas del atentado de julio de 1994 se pronunciaban por un alejamiento de Nisman de la Causa AMIA. En noviembre de 2013, en una carta abierta al fiscal, los familiares respaldaron el Memorándum de Entendimiento entre Argentina e Irán y cuestionaron “la falta de compromiso de Nisman y la inacción en la causa”, por considerarlo “funcional a los intereses de los que siempre nos quieren alejar de la verdad”.
El Memorándum de Entendimiento con Irán es un verdadero documento de política exterior que podía sentar precedentes en la resolución de conflictos sin salida, como era el caso AMIA. Se trataba de que los jueces de la Causa AMIA pudieran ir a Teherán a indagar, ante la presencia de una Comisión de personalidades reconocidas y neutrales, a los altos funcionarios iraníes acusados –sin pruebas– del atentado. Por primera vez se podría saber la verdad, fuera la que fuera.
Al cumplirse 20 años del atentado, el 19 de julio de 2014 los familiares de las víctimas no sólo reclamaron una vez más el esclarecimiento del hecho, sino que solicitaron formalmente que se apartara a Nisman del caso por “haber mostrado su total incapacidad para investigar en esta Causa”, como denunció entonces Diana Malamud de Memoria Activa.
Irán siempre ofreció su cooperación, pero la CIA y el Mossad rechazaban toda posibilidad. Ningún país soberano en el mundo iba a entregar a un grupo de funcionarios acusados sin presentar las pruebas necesarias a la justicia de terceros países. Incluso surgió de Irán una propuesta de crear una Comisión mixta, argentina-iraní, para investigar el tema AMIA.
En Irán no existe extradición y por eso el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner trató de hallar un camino, que fue rechazado incomprensiblemente por el gobierno de Israel.
La DAIA y la AMIA, que habían apoyado en principio el Memorándum debieron plegarse al mandato israelí. La oposición argentina rápidamente se alió a este rechazo y surgieron jueces que declaraban la inconstitucionalidad de la ley, lo que era una aberración jurídica.
Irán quedó a la expectativa frente a esta situación. Lo que nadie sabía es que, con base en falsas denuncias, convertirían este tema en una maniobra golpista contra el gobierno de Fernández de Kirchner, el que más trabajó a favor de la verdad, como se puede constatar en los esfuerzos ante la Organización de las Naciones Unidas y en el propio Memorándum.
El 12 de enero de 2015, en plena Feria Judicial, e interrumpiendo un viaje que lo había llevado a recorrer Europa para festejar el cumpleaños 15 de una de sus hijas, el fiscal Alberto Nisman, al frente de la investigación sobre el atentado contra la mutual judía AMIA decidió regresar imprevistamente a Argentina, según él mismo comunicó a las amistades más allegadas en un mensaje de WhatsApp.
Sólo 1 día después de llegar a Buenos Aires, anunció que iba a presentar una denuncia contra la presidenta de la nación, el canciller, el diputado Andrés Larroque, dirigente del movimiento juvenil La Cámpora y contra dos dirigentes sociales, Luis D’Elía y Fernando Esteche, por el intento de presunto encubrimiento de los iraníes acusados mediante un pacto secreto con Irán por “intercambios comerciales”, que nunca existió.
Trama de guerra sucia
El 18 de enero fue encontrado muerto, como se conoce, en su departamento. Y la rigurosa investigación fiscal continúa para no dejar ningún espacio de duda en su conclusión final.
La Feria Judicial le permitía elegir el juez, y buscó a Ariel Lijo, quien lleva causas creadas por denuncias basadas en informaciones periodísticas y sin pruebas contra funcionarios gubernamentales. El 14 de enero presentó la denuncia, generando un gran escándalo, sin aportar pruebas a sus incriminaciones, pero tampoco nada sobre el atentado que mató a 85 personas en 1994.
De inmediato la dirigencia opositora salió a respaldarlo, porque esta noticia les permitía montar un ataque brutal contra el gobierno en año electoral.
Prometía Nisman dar a conocer escuchas telefónicas (ilegales hasta ahora) para justificar su acusación, y el 19 de enero iba a hablar de su denuncia ante la Comisión de Legislación Penal de la Cámara de Diputados, citado por la oposición, aunque iba a asistir también el oficialismo, que pedía hacer público este evento, y no cerrado.
Las escuchas trasmitidas ilegalmente por un canal de televisión opositor de conversaciones entre dirigentes sociales y una persona de la comunidad islámica jamás podrían ser pruebas de nada. Pero el 19 su muerte conmocionaba al país y atrajo la atención también fuera de Argentina.
En las declaraciones ante la fiscalía de la exesposa de Nisman, la jueza Sandra Arroyo Salgado, quien estaba en Barcelona, España, con otra de las hijas del matrimonio, señaló que éste la llamó el 12 de enero desde el Aeropuerto de Barajas, en Madrid, para decirle que debía regresar urgente a Buenos Aires porque su madre se iba a operar de un brazo y que luego iba a volver a Europa para continuar su viaje.
Arroyo Salgado dice haber discutido porque se negó a que Nisman regresara con su hija a Buenos Aires y convinieron en que la dejaba en el Aeropuerto para que su madre llegara a recogerla desde Barcelona.
Se agrega a esto que la propia madre de Nisman, Sara Garfunkel, declaró en la causa que ella ya se había operado del brazo antes. Nisman había mentido a su familia en un regreso muy apresurado.
Por eso la pregunta es: quién lo llamó tan urgentemente para presentar una denuncia sólo 2 días después de su regreso, nada menos que contra la presidenta. La fiscal que ahora investiga su muerte, Viviana Fein, a todas luces bajo intensa presión, dijo que el occiso ya había sacado el pasaje de regreso para el día 12 desde el 31 de diciembre. Esto abre entonces una interrogante: ¿Por qué envió un mensaje de WhatsApp a sus amigos más cercanos, según transmitió la propia prensa opositora antes que la fiscal revelara la compra anticipada del boleto, de que tenía que regresar de forma intempestiva? ¿O era una trama ya urdida de antemano?
La incriminación fue la noticia bomba de comienzos de un año electoral, y la diputada derechista Patricia Bullrich, de Unión Por Todos-Propuesta Republicana, organizó rápidamente que Nisman explicara la denuncia a una Comisión del Congreso.
Bullrich, quien habló varias veces con el fiscal antes de su muerte, está ligada a fundaciones estadunidenses en Argentina, y de la misma manera la diputada Laura Alonso, destacadas ambas por apoyar a los sectores más fundamentalistas de Estados Unidos contra Cuba, Venezuela, Argentina o cualquiera de los países claves en la integración latinoamericana.
El domingo 18 de enero por la tarde, el fiscal Nisman fue encontrado sin vida, por su madre, llamada por dos custodios ante la falta de respuesta de éste. El departamento estaba cerrado por dentro, incluyendo la puerta de servicio, que tiene dos cerrojos; el de arriba, que podía abrir la madre, pero el de abajo tenía una llave trabada por dentro y debieron llamar al cerrajero para que la abriera.
El cuerpo de Nisman obstaculizaba abrir la puerta del baño. Tenía un disparo en la cabeza, una pistola y un casquillo de bala calibre 22 estaban en el piso a su lado. Una imagen desoladora. Tenía 51 años. Y los primeros resultados de la autopsia realizada por reconocidos forenses con presencia de expertos peritos determinaron que “no habían intervenido terceros”.
Toda la información, incluyendo lo que se conoció después, mencionaba un disparo sólo a poco más de 1 centímetro de la sien derecha, lo que llevaba a pensar en un suicidio. La muerte se caracterizó como “dudosa” hasta que se terminen las pericias, algunas repetidas para que no queden dudas.
La presidenta Fernández de Kirchner, en su primera carta en Twitter, nunca dijo que fuera un suicidio. Lo puso en duda al escribir la palabra entre signos de interrogación; y en su segunda carta sostuvo con mayor precisión que no creía en un suicidio. En todo caso en un suicidio inducido, y no precisamente por el gobierno, ya que en realidad era el único afectado en este juego de servicios de inteligencia extranjeros y locales y la oposición interna, mayoritariamente dependiente de Washington y sus fundaciones.
Desde Bolivia, el presidente Evo Morales definió certeramente esta situación: le pusieron una emboscada a la presidenta argentina, dijo al denunciar los sucesos.
Es de un simplismo aterrador pensar que a un gobierno a cuya presidenta se acusa sin prueba alguna, con una denuncia tan deficiente que nadie cree fue redactada por el fiscal, podría convenirle la trágica muerte de éste, después de presentar una denuncia en su contra.
La oposición política local, que ya armó varios escenarios golpistas en el país, se tomó el hecho como una bandera para acusar al gobierno. Los medios de comunicación y especialmente el Grupo Clarín, que se niega a cumplir con la Ley de Medios Audiovisuales que debe terminar con los nefastos monopolios mediáticos, comenzaron a especular confundiendo a la población, cautiva de ese enorme poder desinformador.
Es tal la intoxicación informativa, que nadie sabe distinguir entre el informe de la Fiscalía investigadora y los “juicios paralelos” que se escenifican en televisión.
Fue el gobierno el que insistió que la reunión en el Congreso fuera pública, es decir, que todo el mundo pudiera ver lo que se iba a debatir allí, lo que curiosamente la oposición rechazaba. Los legisladores del oficialismo desde el primer momento que Bullrich convocó la audiencia especial, afirmaron que concurrirían para interrogar profundamente al Fiscal con la determinación de llegar al fondo del asunto. La muerte del fiscal se lo impidió.
La muerte de Nisman está siendo utilizada de una manera perversa por los medios de comunicación opositores y por toda la red de desinformación mundial al servicio del poder hegemónico, intentando responsabilizar al gobierno en una de las campañas más duras que se recuerde.
El golpismo encubierto está siendo desarrollado por un sector del Poder Judicial, una estructura decadente que nunca se democratizó, los medios de comunicación masiva, la oposición y la acción de los servicios de inteligencia locales que fueron desplazados por el Ejecutivo y venían desde la pasada dictadura y antes de ésta. Pero, indudablemente, por Estados Unidos y también Israel.
El Estado israelí publicó en Estados Unidos un comunicado breve la mañana del 19 de enero de 2015 sobre “la trágica circunstancia” de la muerte de Nisman, término que se utiliza para describir un suicidio; y el mismo día el secretario general de la DAIA, Jorge Knoblovits, dijo a los medios argentinos –como está registrado– que “creían que era un suicidio” y que esa entidad estaba preocupada por el destino de la Causa. ¿Por qué luego cambiaron de rumbo?
Siguiendo el lineamiento del Estado israelí, exhortaban a continuar con la Causa –como si alguien hubiera mencionado abandonarla– y además a llevar a la justicia a los culpables del hecho y continuar con lo que estaba actuando Nisman. Es decir –y esto no puede perderse de vista– mantener la acusación contra Irán, lo que significa continuar en el cerrado círculo que comenzó en julio de 1994 con pistas y testigos falsos. ¿Qué hay en las sombras de esta Causa?
En la escena del crimen
El colaborador cercano del fiscal fallecido, Diego Lagomarsino, “experto en informática”, contratado por Nisman con un salario inusualmente altísimo, fue a ver al fiscal el sábado 17 de enero. Él mismo se presentó espontáneamente a la justicia para decir que le había llevado un arma vieja, la pistola calibre 22 con la que luego se “suicidó” el fiscal.
Primero dijo que le pidió la pistola para defenderse, pero en realidad concurrió dos veces al edificio donde vivía el fiscal supuestamente seguro y altamente vigilado como se ofrecía a los compradores de departamentos en el lugar. De la última visita en la noche no hay registros de salida. La investigadora Fein dijo que, según lo registrado, Lagomarsino salió el domingo en la mañana, es decir, al día siguiente de la muerte de Nisman.
La denuncia publicada íntegra el día 20 de enero es absolutamente una pieza sin valor jurídico, por su redacción, sus contradicciones y la falta de pruebas. Las escuchas telefónicas ilegales, que un canal de televisión opositor dio a conocer también violando toda norma, no agregan nada, al contrario, resultan hasta pueriles. Reconocidos juristas señalan que aunque todo lo que se dice fuera cierto no constituye delito porque nada de eso se realizó.
El curioso –y desconocido en el medio– periodista colaborador en el sitio de internet del Buenos Aires Herald Damián Pachter, quien en la noche del 18 de enero dio la primicia por Twitter que se había encontrado muerto al fiscal Nisman sin avisar a su medio, decidió irse del país argumentando “miedo”. Primero sacó un boleto de ida y vuelta a Uruguay, pero de pronto apareció en Tel Aviv.
Pero lo extraño es que sale hacia Uruguay y sigue hasta Israel, donde dice que pidió refugio. Luego se sabe que Pachter es argentino-israelí, y viajó con su pasaporte de Israel. ¿Porqué pidió asilo, si era ciudadano israelí y estuvo 3 años en el Ejército de ese país? Lagomarsino también gestionaba la actualización de su pasaporte, para lo cual concurrió a las oficinas pertinentes el propio día 12, cuando Nisman hizo pública su imputación. Inmediatamente tras la muerte del fiscal las autoridades le retuvieron el documento y se le prohibió salir del país.
La sospecha sobre Pachter aumentó cuando dio entrevistas a medios europeos hablando de la persecución de periodistas en Argentina, donde los medios opositores publican notas insultantes contra la presidenta y otros funcionarios sin ningún problema.
Otro dato importante a registrar. El fiscal Nisman utilizaba un automóvil de alta gama, un Audi, de un yerno de uno de los denunciados como encubridor local en el caso AMIA, Hugo Anzorreguy, el exjefe de la SIDE en el momento de la voladura de la AMIA. Y además ligado al exagente de la CIA Frank Holder, de oscura historia en Centroamérica, que como tantos exagentes de otros países manejan agencias de seguridad locales.
En Estados Unidos, los sectores más recalcitrantes como el republicano Marcos Rubio, Bob Menéndez y otros, acusan a la presidenta y al gobierno sin prueba alguna, lo cual es una amenaza y una presión sobre la justicia local, la misma que ejercen los medios masivos de comunicación argentinos, que de diversas formas advierten a fiscales y jueces que esta causa, como la de la AMIA, tienen que tener los “culpables” que ellos determinen. Los llamados de esos legisladores, además, evidencian su conexión con la derecha argentina.
Quieren una destitución aparentemente “institucional” del gobierno, un golpe blando, pero con muertes. No quieren la verdad.
Además de golpear a Argentina en el mismo momento en que se acrecienta el golpismo en Venezuela contra el presidente Nicolás Maduro, intentan debilitar a los organismos de unidad e integración que se consolidan en América Latina.
Si algo faltaba al terminar esta serie, se conoció que el expresidente José Mujica, de Uruguay, desmintió la versión de que un diplomático de la Embajada de Irán en Montevideo fuese expulsado 2 semanas antes por estar vinculado a la colocación de un aparente artefacto explosivo en las inmediaciones de la Embajada israelí en esa ciudad. Esa versión la publicó el diario israelí Haaretz y la retomaron varios medios en el mundo.
Queda entonces la pregunta que puede tener una rápida respuesta: ¿qué están preparando los expertos en atentados de falsa bandera en nuestros países?

Obama amenazó a Israel con derribar los aviones que atacaran Irán

Citando fuentes “bien situadas”, el sábado el periódico kuwaití Al Yarida informó que el año pasado el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, abortó un ataque militar israelí contra las instalaciones nucleares de Irán.
El primer ministro israelí, Benyamin Netanyahu, tomó la decisión de llevar a cabo ataques contra instalaciones nucleares de Irán después de mantener consultas con su ministro de Defensa, Moshe Yaalon, y con el ministro de Exteriores, Avigdor Lieberman, en presencia de altos responsables militares israelíes.
Esta decisión llegó, según Al Yarida, después de que Israel descubriera que Estados Unidos e Irán habían llevado a cabo conversaciones secretas sobre el programa nuclear iraní a sus espaldas y estaban cerca de firmar un acuerdo.
Tras cuatro noches de deliberaciones, Netanyahu y sus comandantes ordenaron al jefe de Estado Mayor del Ejército israelí, Beni Gantz, que preparara una operación contra las instalaciones militares iraníes, a pesar de las reticencias de varios expertos militares que pusieron en duda la eficacia de una tal operación y advirtieron sobre sus graves repercusiones.
Además, Netanyahu y sus ministros decidieron hacer todo lo que pudieran para impedir un posible acuerdo entre Irán y Estados Unidos porque tal acuerdo sería, según ellos, una amenaza a la seguridad de Israel.
Gantz y sus jefes militares prepararon el plan que se les había pedido y los aviones israelíes se entrenaron varias semanas para la operación. Sin embargo, un ministro israelí reveló los planes al secretario de Estado, John Kerry, y como resultado Obama amenazó entonces con derribar los aviones israelíes antes de que ellos pudieran alcanzar sus objetivos en Irán.
De este modo, Netanyahu tuvo que abortar la operación y desde entonces las relaciones entre Israel y Estados Unidos han estado declinando. El miércoles, el secretario de Estado, John Kerry, dijo que Netanyahu había cometido un error al oponerse a las negociaciones con Irán en relación al programa nuclear de ese país.
En noviembre de 2013, Netanyahu dijo que un acuerdo interino entre el Grupo 5+1 e Irán sobre su programa nuclear “no impediría a Irán dotarse de armas nucleares”, sino que oficializaría este hecho.
El lunes de la pasada semana, cables del Mossad filtrados y publicados por el periódico británico The Guardian, contradijeron, sin embargo, las afirmaciones de Netanyahu, realizadas en un discurso en la ONU en 2012, de que Irán estaba a menos de un año de fabricar un arma nuclear.
Por otro lado, según el diario Times of Israel, la reciente retirada de Gantz, después de 38 años de servicio, ha puesto de manifiesto la disputa existente en el seno del gobierno israelí y entre éste y el aparato militar en lo que respecta a un posible ataque militar contra Irán. Según el periódico, Gantz ha mostrado su oposición a una operación de este tipo, lo que plantea la cuestión de si él habría llevado a cabo maniobras para sabotearla.
La oposición de varios jefes militares y del aparato de seguridad de Israel, preocupados por la reacción iraní e internacional a este ataque, había impedido a Netanyahu y otros dirigentes políticos llevarlo a cabo. Gantz negó, sin embargo, una declaración del ex ministro de Defensa israelí, Ehud Barak, que afirmó que la capacidad de Israel de actuar militarmente contra el programa militar iraní estaba “declinando y sufre el peligro de erosionarse”.

Pablo Iglesias es un lameculos del imperialismo

En una reciente entrevista en Tele 5, a Pablo Iglesias le preguntaron por su opinión acerca de la detención del alcalde de Caracas, Antonio Ledezma, acusado de golpista por el gobierno de Maduro.
El cacique de Podemos, que llevaba meses evitando pronunciarse sobre Venezuela, volvió a demostrar que es un membrillo. Rechazó el encarcelamiento afirmando: «No hay ningún matiz. A mí no me gusta que se detenga a un alcalde. Otra cosa es que después se pruebe que este señor ha cometido un delito, pero ni la prisión preventiva ni la detención de cargos públicos son algo que a priori me guste. No me gusta», enfatizó Iglesias.

La misma condena pronunció Sergio Pascual, secretario de organización de Podemos: «Es condenable que se encarcelen alcaldes e inadmisible que se conculquen garantías procesales», dijo en referencia a la detención del regidor golpista de Caracas, Antonio Ledezma, y el dirigente de la extrema derecha, Leopoldo López.

Los de Podemos tienen la oportunidad de explicar la realidad por la que atraviesan muchos gobiernos latinoamericanos, como Cuba, Venezuela, Argentina, Brasil, Ecuador, Bolivia o Nicaragua, víctimas permanentes del terrorismo yanqui. Pero se callan. Yes we can’t. Son fieles lacayos de sus amos yanquis, que les han ordenado mantener la boca cerrada.
Hay que decir, pues, lo que Podemos calla: quién es ese golpista y terrorista venezolano llamado Antonio Ledezma. Entonces entenderemos lo que Podemos pudo decir y no dijo.
Como responsable político de la policía metropolitana de Caracas, hoy disuelta, Ledezma es responsable de numerosos asesinatos cometidos por ella en los años ochenta.
Como gobernador del Distrito Federal de Caracas en 1992, Ledezma es responsable de la represión de las movilizaciones sociales, en particular, contra estudiantes y periodistas.
Más concretamente, en noviembre de 1992 Antonio Ledezma fue responsable de la masacre de la cárcel de Catia, en la que se produjeron cerca de 200 muertes.
También fue responsable del asesinato aquel año de la periodista María Verónica Tescaci.
Antonio Ledezma participó en los sangrientos golpes de estado de abril y noviembre de 2002, causando pérdidas por más de 21.000 millones de dólares.
Ledezma también participó en el frustrado golpe de estado del pasado 12 de febrero. Es uno de los dirigentes de “La Salida”, en el que participan grupos paramilitares, como el encabezado por Lorent Gómez Saleh, de Operación Libertad, quien reconoce que recibe órdenes de Ledezma.
El golpe suponía el bombardeo del Palacio de Miraflores y de Telesur, entre muchos otros blancos ubicados en el centro y en el este de Caracas. Según las declaraciones de los golpistas detenidos, Estados Unidos no sólo les concedió asesoramiento sino que los funcionarios de la embajada norteamericana tuvieron una participación activa en varias reuniones donde se elaboró el plan.
En ese plan uno de los que iba a encabezar el llamado “gobierno de transición” era Antonio Ledezma.
La fiscalía venezolana le acusa de los delitos de “conspiración y asociación” por su vinculación en los “planes conspirativos” recogidos en el Código Penal y la Ley Orgánica contra la Delincuencia Organizada y Financiamiento al Terrorismo.
Podemos son lameculos del imperialismo y de los sicarios que el imperialismo tiene repartidos por todo el mundo. Dan verdadero asco.

La OMS y la UNICEF siguen esterilizando a las mujeres del Tercer Mundo

Después de los escándalos ya registrados en México, Nicaragua y Filipinas, la Organización Mundial de la Salud (OMS) y el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) están siendo nuevamente acusadas en Kenya de haber administrado productos esterilizantes a pacientes haciéndoles creer que los estaban vacunando contra el tétanos.

En marzo y octubre de 2014, la Conferencia Episcopal católica de Kenya, que administra numerosos hospitales en ese país africano, participó en la campaña de vacunación contra el tétanos organizada por la OMS y la UNICEF en marzo y octubre de 2014 para la población de 14 a 49 años. Ante los insistentes rumores que circulaban en el país, la Conferencia Episcopal solicitó al ministro kenyano de la Salud, James Wainaina Macharia, una verificación de la composición de las vacunas.

Ante la negativa del ministro, la Conferencia Episcopal recurrió al laboratorio AgriQ Quest Ltd para que realizara la investigación y los expertos pudieron comprobar que las vacunas contenían entre un 24 y un 37,5% de βhCG (gonadotrofina coriónica humana o human chorionic gonadotropin), hormona producida por el embrión humano durante el embarazo así como por la placenta. El hecho es que un producto portador de esa hormona humana en la concentración mencionada es ampliamente capaz de esterilizar a las personas inoculadas.

El ministro kenyano de la Salud rechazó los resultados de la investigación afirmando que era imposible introducir dicha hormona en las vacunas utilizadas. La comisión parlamentaria a cargo de los temas de salud invitó entonces el ministerio de la Salud y la Conferencia Episcopal de Kenya a presentarle sus respectivos trabajos. Y, contrariamente a las anteriores declaraciones del gobierno, resultó que las autoridades nunca habían verificado las vacunas antes de utilizarlas.

Finalmente las autoridades presentaron 10 muestras cuyo análisis resultó negativo mientras que la Conferencia Episcopal presentó 9 muestras de las que 3 dieron positivo. Así que el Ministerio de Salud se retiró del debate.

Monseñor Paul Kariuki Njiru, obispo de Embu y presidente de la Comisión de Salud de la Conferencia Episcopal católica de Kenya, acudió entonces a los medios acusando a la OMS, la UNICEF y el gobierno kenyano de haber inoculado βhCG a pacientes, de forma deliberada y sin que esto lo supiesen, para esterilizarlos.

La vacuna del tétanos se administra en 3 etapas y una tercera parte de las dosis estaba adulterada con βhCG.

La OMS ha preferido abstenerse de toda reacción al respecto.

http://www.voltairenet.org/article186918.html

Más información:

– La UNICEF y la OMS esterilizan masiva y encubiertamente a las mujeres africanas

La CIA financió actos terroristas contra la RDA

La CIA organizó y financió atentados terroristas en la desaparecida República Democrática Alemana, según revela un estudio publicado hoy por la revista alemana «Der Spiegel».
Se trata de una investigación del historiador alemán Enrico Heitzer sobre el llamado “Grupo de Combate contra la Inhumanidad” (KgU, según las siglas en alemán).

El KgU se fundó en 1948 con el pretexto de trabajar como organización humanitaria que documenta supuestas violaciones de derechos humanos en la RDA. También fingió ayudar a “victimas del régimen socialista en la RDA”, informa Der Spiegel. No obstante, Heitzer reveló que su verdadera prioridad consistía en mantener una red de espionaje con cientos de agentes e informantes. Además, el KgU cometía actos de sabotaje y atentados terroristas en la RDA, también con métodos de la guerra psicológica.

Según las revelaciones de Heitzer, los agentes del KgU dañaron líneas de alta tensión y telefónicas y destruyeron máquinas en fabricas. Estimaciones de la CIA indican que los actos terroristas del grupo causaron daños por millones de dólares.

A partir de 1949, el servicio secreto estadounidense financió al KgU sin lograr total control sobre el trabajo de la organización terrorista.

A pesar de que el autor del estudio no pudo comprobar si hubo muertos por los atentados del grupo, su estudio revela que hubiera sido posible, pues los agentes del KgU también cometieron atentados incendiarios contra las populares tiendas HO.

Cuando la CIA cerró el grifo del dinero al KgU en 1959, el grupo se disolvió.

En el pasado, la propaganda imperialista trató reiteradamente de ridiculizar a los historiadores que destacaron el uso de supuestas organizaciones de derechos humanos para campañas terroristas contra la RDA. El estudio de Heitzer prueba otra vez más que la CIA estaba detrás de estos ataques terroristas.

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