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Los militares británicos se quedarán permanentemente en Polonia

El jueves de la semana pasada el ministro de Defensa de Polonia, Antoni Macierewicz, afirmó que el Reino Unido estacionará de forma permanente a 1.000 militares en el país, en una aparente contradicción con el anuncio de Londres de que los ejercicios militares en territorio polaco era puramente temporales.

El miércoles el Ministerio de Defensa de Reino Unido indicó que enviaría 1.000 militares para participar en ejercicios defensivos en Polonia, como parte de un acuerdo con Varsovia para fortalecer sus lazos de seguridad.

Sin embargo, Macierewicz ha asegurado que el acuerdo contempla que las tropas estén desplegadas en el país de forma permanente a partir de 2017. «Serán rotativas, pero la presencia de 1.000 soldados será permanente», agregó.

Polonia, que acogerá una cumbre de la OTAN en el mes de julio, ha reclamado en numerosas ocasiones al organismo que incremente el número de tropas en su territorio, argumentando que son necesarias para hacer frente a Rusia tras su papel en Ucrania.

Por contra, la OTAN se ha mostrado reticente ante esta posibilidad, ya que el despliegue de tropas en Europa central supondría una violación de su acuerdo con Rusia, firmado en 1997, sobre el número de fuerzas de la alianza imperialista desplegadas en los países del antiguo Pacto de Varsovia.

Pese a ello, Macierewicz ha argumentado que el despliegue de tropas británicas es «realista». «No hace mucho se nos dijo que sería imposible conseguir bases permanentes [de la OTAN], que no era una petición realista. Bien, resultó ser realista», remachó.

Pablo Iglesias ¿operación de la CIA y el CNI para encarrilar la Segunda Transición?

Pablo Iglesias ¿operación de la CIA y el CNI para encarrilar la Segunda Transición?Es una pregunta que desde el fulgurante ascenso de Pablo Iglesias se han hecho los círculos políticos mejor informados. Si Podemos es un experimento de ingeniería social salido de los laboratorios de la CIA con la necesaria ayuda del CNI para canalizar el creciente descontento de la izquierda española ante la corrupción y el descrédito de la clase política en la difícil Segunda Transición que acaba de comenzar. Ya hubo el precedente de la Transición democrática hace 40 años. En un brillante artículo titulado “¿Y si Pablo Iglesias fuera un agente del CNI?”, el veterano periodista Jesús Cacho lanza la pregunta que está en boca de los cenáculos políticos madrileños.
Pocos líderes europeos realizan masters en la elitista European Graduate School (EGS) de Saas-Fee (Suiza), fundada en 1994, y especializada en impartir cursos sobre teoría política y medios de comunicación. Pero Pablo Iglesias, un joven antifascista desde temprana edad, tuvo la facilidad de graduarse en esta escuela reservada a las promesas de la política internacional. Fue en 2011, el mismo año que entró en la escena política el movimiento del 15M.
El líder de Podemos obtuvo el Masters of Arts in Communication, un curso en el que se enseña cómo utilizar la televisión, la prensa y el cine para influir en la política. El EGS mantiene buenas relaciones con el Departamento de Estado norteamericano.
En su artículo “¿Y si Pablo Iglesias fuera un agente del CNI?” publicado por Jesús Cacho, director del diario digital “Voz Populi”, el veterano periodista que ha escrito libros de referencia sobre los entresijos políticos y económicos de la democracia española, ofrece algunas pistas, sin duda menos de lo que sabe, sobre el papel fundamental desempeñado por el grupo televisivo Atresmedia en el meteórico ascenso de Podemos y su líder Pablo Iglesias.
Casals y Sáenz de Santamaría
“Por el Madrid de los enterados -explica Cacho- corrían ayer como la pólvora mil y una historias a cual más novelescas, poniendo el énfasis en algunas curiosas circunstancias que han rodeado el nacimiento de Podemos y su explosión como partido genuinamente mediático, como producto televisivo crecido al calor del invernadero de la Sexta, la cadena de televisión del grupo Atresmedia, propiedad, en la parte española, de los herederos de José Manuel Lara (Planeta) y sus siempre excelentes relaciones con la Moncloa, ello a través de la especial conexión que mantienen Mauricio Casals, presidente de La Razón, y la vicepresidente Sáenz de Santamaría, la mujer de la que orgánicamente depende el CNI”
Otra de las circunstancias que sembraron dudas en los círculos mejor informados sobre la transparencia de la carrera política de Iglesias fue conocer su entrevista en marzo de 2015 con el embajador de Estados Unidos en Madrid. Se consideró chocante que un dirigente que se proclama furibundo anticapitalista, antiimperialista y que financia su partido con fondos procedentes de las dictaduras chavista de Venezuela y de los ayatolás de Irán, se aviniese a hablar con el representante del “imperialismo norteamericano”, según la terminología del dirigente de Podemos.
Entrevista con el embajador de EEUU
En la entrevista con el representante de Estados Unidos en España, el embajador Jaime Costos sugirió a Iglesias la conveniencia de que Juan Carlos Monedero fuera apartado de Podemos con el fin de desactivar el ala radical y antinorteamericana de Podemos.
La noticia causó revuelo político y desencadenó las críticas de Podemos hacia este periódico, pero la información se vio confirmada y con ello el fin del sueño de Monedero de construir una alternativa verdaderamente radical al sistema surgido de la Transición política.
Iglesias calificó el encuentro con el embajador Costos de “útil, productivo, cordial e interesante”. Monedero, en cambio, veía inútil y peligrosa una reunión de este cariz a la que no se habría prestado.
Jesús Cacho explica en el citado artículo que “la primera parte de la operación ‘pacto a tres bandas PP-PSOE-Ciudadanos’ constaría de la voladura controlada de Podemos, producto de esa apasionante filtración (el video del embarque de la delegación de Podemos en el avión oficial de Nicolás Maduro). De la segunda se habría ocupado personalmente Iglesias, con su provocadora comparecencia ante la prensa del viernes, después de ser recibido por Felipe VI en la Zarzuela, ofendiendo al PSOE y poniendo en situación imposible a un Sánchez que ahora trata desesperadamente de retrasar la fecha de un Comité Federal donde seguramente los barones le saltarían a la yugular. Demasiadas casualidades. Primero dinamitan Podemos y luego le vuelan la sesera a Sánchez. ¿Y si Pablo Iglesias fuera simplemente un agente del CNI?”, concluye el veterano periodista.
En medios cercanos al servicio secreto español no se considera extravagante la tesis de que la CIA se infiltre en partidos políticos de extrema izquierda y de extrema derecha, en colaboración con los servicios de inteligencia locales, para controlarlos a distancia y lograr un “efecto vacuna”. Es decir, evitar que formaciones de una y otra ideología verdaderamente independientes e incontrolables determinen el acontecer político en países firmes aliados de Estados Unidos.
Revoluciones de colores
En este sentido, las fuentes consultadas por mil21.es ponen como ejemplo de la infiltración de la inteligencia estadounidense en los movimientos de extrema izquierda europeos, algunos de carácter armado, a las “Brigadas Rojas” en la Italia de los años setenta del siglo pasado. Esta organización terrorista impidió que se consumase en el convulso panorama político italiano y en plena Guerra Fría el llamado “compromiso histórico” entre el Partido Comunista de Italia (PCI) y la Democracia Cristiana (DC). Para Washington la llegada de comunistas prosoviéticos al poder en un país de la OTAN tan estratégico como Italia suponía un grave revés y una victoria para Moscú.
Más recientemente los laboratorios de ingeniería social de la CIA estarían detrás de las llamadas “revoluciones de colores» en las antiguas repúblicas comunistas de Europa del Este. El objetivo de las mismas, como la “revolución naranja” en Ucrania, ha sido situar en el poder a dirigentes favorables a los intereses estadounidenses y europeos.
Exitosa operación del CNI
El director del digital “Voz Populi” abunda en lo que comenta “el Madrid de los enterados” sobre la que sería más exitosa operación política del CNI, como hace cuarenta años llevó a cabo su predecesor el SECED al diseñar el inicio de la Transición política junto a la CIA: “Más de un contribuyente tendría por fin un motivo para pensar que, tras años ocupados en tapar los escándalos de Juan Carlos I, el dinero que le cuesta mantener los servicios de inteligencia está bien empleado (…) el pacto entre Pedrito y Pablete se ha puesto francamente difícil. ¡Parece que el CNI ha hecho bingo!”, apunta Jesús Cacho.
Segunda Transición
En la Segunda Transición política que acaba de comenzar en medio del descrédito general de la clase política por la corrupción y del proceso independentista catalán, surgen dos nuevos partidos: Podemos, para dar cauce a la indignación creciente de millones de españoles de izquierda que no se sienten representados por el PSOE. Y Ciudadanos, para ocupar el espacio del centro-derecha ante un PP desgastado por la corrupción.
Será labor de los historiadores y del periodismo de investigación conocer hasta qué punto el CNI dirigido por el general Sanz Roldán y los laboratorios de ingeniería social de los servicios de inteligencia de Estados Unidos están interviniendo activamente para que la Segunda Transición no descarrile. Ya lo hicieron en la Transición democrática que, con sus luces y sus sombras, deparó el periodo más largo de estabilidad de la historia contemporánea de España.
http://www.mil21.es/noticia/411/claves/pablo-iglesias-operacion-de-la-cia-y-el-cni-para-encarrilar-la-segunda-transicion.html

La guerra secreta de Estados Unidos contra Angela Merkel

Enrique Montánchez

Angela Merkel se ha convertido en la dirigente europea más incómoda para Estados Unidos al oponerse a las campañas militares de Washington y alinearse cada vez más con Rusia. La canciller germana es objeto de una guerra secreta que trata de socavar su popularidad y liderazgo ante el pueblo alemán y su influencia en las instituciones europeas. El escándalo Volkswagen y la bomba de relojería de los refugiados sirios, constituyen los frentes más visibles del acoso para que Merkel claudique.

La canciller alemana no está dispuesta a seguir a pies juntillas la agenda imperial de Estados Unidos. Cree que la política exterior de Alemania no puede vivir condicionada por los dictados de Washington, a pesar de que 76.000 militares norteamericanos permanecen estacionados en suelo germano 70 años después de concluida la Segunda Guerra Mundial.

Su progresivo alejamiento de los intereses de Estados Unidos han situado a Merkel en el punto de mira de la guerra secreta más sigilosa de cuántas tienen lugar en el viejo continente.

El exanalista de la poderosa Agencia de Seguridad Nacional (NSA) estadounidense, Edward Snowden, filtró en 2013 documentos que probaban que el teléfono móvil de Merkel estaba intervenido desde 2002, tres años antes de que se convirtiese en canciller. El semanario Der Spiegel publicó los detalles y estalló un escándalo diplomático sin precedentes en Europa, que obligó al presidente Obama a asegurar a Merkel desconocer el espionaje telefónico al que pudo haber sido sometida.

Punta del iceberg

Los servicios secretos alemanes consideraron los indicios lo suficientemente sólidos. Era la punta del iceberg que ha ido emergiendo a medida que la líder alemana enfriaba sus relaciones con Washington y se acercaba a Rusia. Porque la irritación de Washington crece conforme Merkel alinea la política exterior de Alemania con las posiciones defendidas por Putin.

Para medios diplomáticos de Bruselas la canciller está cansada de que Estados Unidos diga a Europa lo que debe y no debe hacer, y que el viejo continente se embarque en guerras, que bajo la excusa de la paz y estabilidad mundial, responden exclusivamente a los intereses de Washington.

El primer desencuentro serio se produjo en 2011 a raíz de la guerra de Libia para derrocar al régimen del coronel Gadafi. Berlín se opuso a que soldados alemanes interviniesen en cualquier tipo de operación militar en suelo libio y terminó por retirarse de la coalición impulsada por Estados Unidos.

La misma situación se ha repetido en la guerra de Siria. A regañadientes ha enviado aviones Tornado que se limitan a misiones de reconocimiento e inteligencia sobre las posiciones del Estado Islámico.

Aprender de dos guerras mundiales

Desde el inicio del conflicto de Ucrania, Merkel se ha mostrado contraria a una intervención militar como proponían los halcones de Washington. Públicamente se ha preguntado: “¿Habríamos aprendido algo 100 años después del inicio de la Primera Guerra Mundial y 75 años después del comienzo de la Segunda Guerra Mundial, si recurrimos ahora a los mismos métodos?”

Asimismo, está en contra de las sanciones económicas contra Rusia decretadas por Estados Unidos y seguidas dócilmente por la Unión Europea. Para la industria y el comercio germano los 146 millones de rusos constituyen un mercado prioritario que por ahora les está vedado.

Frases como “continuaré trabajando para seguir manteniendo buenas relaciones con Rusia”, han caído como un jarro de agua fría en los centros de poder norteamericanos.

Merkel está convencida de que la construcción europea no puede hacerse de espaldas a Rusia y eso pasa por un clima de confianza y colaboración del triángulo Bruselas-Berlín-Moscú.

Obviamente este planteamiento irrita profundamente a Washington, que ha basado su estrategia durante las dos últimas décadas en la ampliación de la OTAN hacia el Este con el fin de establecer un  cordón sanitario  alrededor de Rusia.

De Volkswagen a los refugiados sirios

En este contexto de frías relaciones, el estallido en septiembre del pasado año del fraude de Volkswagen falseando las emisiones contaminantes de los motores, fue aprovechado por Washington para poner contra las cuerdas al potente sector automovilístico alemán, apuntan medios diplomáticos y de inteligencia europeos. Recuerdan que el escándalo fue destapado en Estados Unidos.

La llegada masiva de 800.000 refugiados sirios y los asaltos sexuales la noche de Año Nuevo en varias ciudades alemanas, han deteriorado la imagen de Angela Merkel y ha hecho saltar por los aires su política de puertas abiertas. Más de la mitad de los alemanes (55%) se muestran partidarios de cerrar las fronteras, según los últimos sondeos. La inteligencia germana investiga quién pudo estar detrás de una acción tan sincronizada en media docena de ciudades y cuál era la intención última.

Merkel pasa por sus horas más bajas desde que accedió a la cancillería en 2005. Su caída de popularidad arrastra la intención de voto de su partido, la Unión Demócrata Cristiana (CDU), que con un 32% está en el nivel más bajo desde las elecciones de 2013.

Las fuentes consultadas no dudan en afirmar que los problemas de Merkel crecen en proporción directa al alineamiento de la política exterior alemana con Rusia y a su distanciamiento de Estados Unidos.

Estos son los principales escenarios del juego de intereses que enfrentan a Washington y Berlín:

– Frialdad con Estados Unidos. La política exterior de Alemania se distancia de las guerras emprendidas por Washington, que repercuten negativamente en la economía germana por tres motivos: costes directos, pérdidas comerciales y de puestos de trabajo que impiden las exportaciones a Rusia a causa de las sanciones impuestas por Estados Unidos, y acogida de cientos de miles de refugiados sirios con el coste económico y social que ello representa.

– Acercamiento a Rusia. Berlín se desmarcó de la coalición anti Bashar al-Asad y apoyó desde un principio la intervención de Rusia en Siria. La ministro de Defensa, Ursula von der Leyen, confirmó en Der Spiegel el apoyo alemán a la decisión del presidente Putin de unirse a la lucha contra el Estado islámico en septiembre pasado.

– Diplomacia paralela de Berlín. El vicecanciller y ministro de Asuntos Exteriores, Frank-Walter Steinmeier (socialdemócrata), lidera una iniciativa conjunta con sus homólogos ruso Sergéi Lavrov y francés Laurent Fabius para acabar con la guerra de Siria.
                                                                                                
– Escándalo Volkswagen. El trucaje de las emisiones contaminantes de los motores de la empresa   Las más leídas automovilística alemana saltó en Estados Unidos. Para los servicios de inteligencia europeos el escándalo de Volkswagen tiene como objetivo último doblegar la política exterior pro rusa de Angela Merkel. Otras conocidas compañías automovilísticas europeas también trucan los motores, pero no ha trascendido.

– Los refugiados sirios hunden la imagen de Merkel. Las críticas a la política de puertas abiertas hacia los emigrantes sirios que ha estallado con los asaltos sexuales de centenares de mujeres en Colonia, Hamburgo, Berlín, Dúseldorf y Stuttgart la noche de Año Nuevo han deteriorado la imagen de Merkel.

Proliferan las manifestaciones, al tiempo que partidos como la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD) -ocupa la tercera posición en intención de voto con el 12,5%-, afirman que la canciller conduce al país al borde de la anarquía y de una guerra civil.

– Empresarios contra las sanciones a Rusia. Las empresas alemanas son las principales perjudicadas por las sanciones a Rusia impulsadas por Estados Unidos y seguidas por la UE a causa del conflicto de Ucrania. Los empresarios defienden que se levanten, dado que Rusia es socio estratégico  de Europa. Más del 80% de las empresas germanas han visto afectadas sus cuentas de resultados por las sanciones. La UE las ha ampliado hasta el próximo 31 de julio.

– Alemania a favor de que Putin vuelva al G-8. El ministro de Exteriores Frank-Walter Steinmeier afirma que  es necesaria la vuelta urgente de Rusia al G-8 para resolver los conflictos congelados en Europa, Siria e Irak . Moscú fue expulsado del grupo a raíz de la adhesión de la península de Crimea.

– Apoyo de Merkel al gasoducto ruso. Merkel ha defendido desde el principio el gasoducto Nord Stream 2 desde el norte de Rusia hasta Alemania para abastecer toda Europa. Un proyecto que desagrada profundamente a Estados Unidos ya que desbarata su estrategia de ahogar las exportaciones rusas de gas y petróleo. Precisamente la causa principal que desencadenó la guerra de Siria fue la oposición del presidente Bashar al-Asad al gasoducto Qatar-Turquia impulsado por Washington con objeto de romper la dependencia europea del gas ruso. La economía rusa se basa fundamentalmente en las exportaciones de hidrocarburos.

El Nord Stream 2 a través del Báltico duplica el bombeo de gas a Europa, lo que representa ingresos extras para la economía de Moscú. Por otra parte, este proyecto  seca  el gasoducto ruso a través de Ucrania, extremo que también irrita a Wasgington.

La mayoría de los países excomunistas del Este de Europa (Ucrania, Hungría, Eslovaquia, República Checa y Polonia), hoy en la órbita de Estados Unidos, presionan al presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, en contra del gasoducto.

La CE se muestra muy crítica con el Nord Stream 2 porque aumentaría la dependencia energética de Europa respecto a Rusia y concentraría el 80% de las importaciones de gas ruso en una ruta.

– Berlín retira misiles de Turquía. Después de tres años (2013), Alemania no ha renovado el despliegue en Turquía de sus misiles Patriot de defensa antimisil para defender el espacio aéreo turco de eventuales ataques sirios. El despliegue de los Patriot, en el que intervienen de forma rotatoria varios países de la OTAN, es una medida inspirada por Estados Unidos.

– Bloqueo venta  Leopard  a Arabia Saudí. La violación de los Derechos Humanos y el apoyo de Arabia Saudí al Estado Islámico ha obligado a Berlín a repensar la venta de carros de combate Leopard a Riad. Alemania pierde un jugoso contrato de venta de armas, pero Merkel no está dispuesta a apuntalar la monarquía saudí apoyada por Estados Unidos. Bélgica ha seguido los pasos alemanes y ha acordado suspender la venta de equipos militares a Riad.

– Freno a empresas alemanas en Arabia Saudí. El vicecanciller y ministro de Economía y Energía, Sigmar Gabriel (socialdemócrata), reconoce públicamente que las empresas alemanas han reducido sus inversiones en Arabia Saudí ante el clima de inestabilidad del país.

Fuente: http://www.mil21.es/noticia/406/CLAVES/La-guerra-secreta-de-Estados-Unidos-contra-Angela-Merkel.html

El atentado de Estambul trata de impedir que Alemania se aleje de Estados Unidos

Pedro Canales
El atentado de Estambul en el que han muerto 10 turistas alemanes tiene como objetivo obligar a Berlín a renunciar a su política de distanciamiento de Washington y sus reticencias a integrarse en las coaliciones militares lideradas por Estados Unidos en Iraq, Siria, Afganistán y ahora Libia.

El Bundestag aprobó el pasado diciembre una resolución autorizando el envío de una fuerza militar a Siria para combatir al Estado Islámico. Esta decisión no ha gustado ni en los círculos del poder germanos, ni en los medios financieros, ni en el seno de las fuerzas armadas y de seguridad.

Alemania ha defendido desde el final de la Segunda Guerra Mundial una política de neutralidad, fijando sus prioridades en la unión y desarrollo de Europa, las relaciones estratégicas con Rusia y con el mundo árabe en todos los terrenos.

El atentado de Estambul, llevado a cabo por un suicida en las inmediaciones de la Mezquita Azul el 12 de enero, planificado para asesinar al mayor número de turistas alemanes, pretende tensar las relaciones entre Berlín y Ankara, así como enfrentar a la opinión pública alemana con la comunidad de inmigrantes turcos, estimada en unos cinco millones.

Hasta ahora Berlín ha evitado intervenir militarmente en países árabes en guerra, prefiriendo la vía diplomática de apoyo a la ONU y a la Unión Europea para superar las crisis.

Alemania rechazó primero la propuesta de Washington de unirse a la coalición anglo-norteamericana contra Saddam Hussein en Iraq, después la iniciativa franco-estadounidense de bombardear Libia para derrocar a Muamar Gadafi, y en un principio la invitación a unirse a la coalición internacional liderada por Estados unidos para derrocar al régimen de Bashar al-Asad.

Pero no solo eso, el Gobierno de Angela Merkel, siguiendo la línea trazada por los anteriores cancilleres respecto a Rusia, ha hecho todo lo posible para que la Unión Europea no se lanzase a una nueva guerra en defensa de  la Ucrania agredida por Rusia. Berlín ha calmado en los dos últimos años los ardores bélicos de París y Washington contra la Rusia de Vladimir Putin.

La campaña mediática occidental no es ajena a las intenciones que esconde el atentado terrorista de Estambul, cuando se insiste en que la Policía turca ha detenido a tres ciudadanos rusos sospechosos de vínculos con el Estado Islámico.
                                                                                            
Las noticias obvian que se trata de chechenos y daguestanos, integrantes de la columna internacional de yihadistas que combaten en las filas de Abu Bakr al-Baghdadi, estimada en unos 300 terroristas que, por otra parte, han entrado en Siria por la frontera con Turquía.
                                                                                            
El régimen del islamista turco Tayyip Erdogan tendrá que dar algo más que someras explicaciones a Angela Merkel sobre su calculada permisividad y complicidad con los terroristas que combaten al régimen de Damasco.

Fuente: http://www.mil21.es/noticia/401/3-GUERRA-MUNDIAL/El-atentado-de-Estambul-trata-de-impedir-que-Alemania-se-aleje-de-Estados-Unidos.html

Las verdaderas razones de la agresión imperialista contra Libia

Los últimos correos electrónicos confidenciales de Hillary Clinton desvelados por el Departamento de Espado (*) descubren las razones últimas de la agresión imperialista contra Libia.

Gadafi trató de devolver África a los africanos, o lo que es lo mismo, eliminar la influencia del imperialista, especialmente del imperialismo francés, en África.

En particular, Gadafi intentó erradicar de África la moneda denominada “franco CFA” utilizada por 15 países de África central y occidental, creando en su lugar una divisa única africana.

Los correos de Clinton también dejan en evidencia las verdadera motivaciones de la Resolución 1973 del Consejo de Seguridad de la ONU, imponiendo una zona de exclusión aérea en Liba. Aunque se dictó con la excusa de proteger a la población civil de los bombardeos de la aviación gubernamental, las razones reales fueron los “clientes de Francia y el oro de Gadafi”.

Clinton pone al entonces presidente francés Sarkozi a la cabeza del ataque de la OTAN y enumera cincoo objetivos precisos: preservar la influencia francesa, promover al propio Sarkozi, reafirmar el poderío militar francés, apoderarse del petróleo del país e impedir impedir los proyectos panafricanistas de Gadafi.

En sus mensajes Clinton considera que las reservas de oro de Gadafi, estimadas en 143 toneladas y una suma parecida de divisas, eran una amenaza directamente dirigida contra el franco CFA.

Con unas reservas acumuladas de 7.000 millones de dólares y la explotación del petróleo, Gadafi pretendía crear una moneda africana basada en el dinar libio de oro. El plan del dirigente libio fue descubierto por el espionaje francés y Sarkozy decidió destruir al país para preservar su influencia sobre el Continente Negro.

Hasta en el nombre, el franco CFA (“franco de las colonias francesas dé África”) denota uno de los restos coloniales más importantes que mantiene Francia después de los procesos independentistas africanos de mediados del pasado siglo.

(*) https://www.foia.state.gov/Search/Results.aspx?collection=Clinton_Email_December_Release

El fin del Pacto del Quincy

El 14 de febrero de 1945, a la vuelta de la cumbre de Yalta con Churchill y Stalin, Roosvelt se reunió con el jeque Abdulaziz Ben Abdel Rahman Al-Saud a bordo del acorazado “Quincy”, donde firmaron un acuerdo de 60 años de duración por el que el reino saudí garantizó el suministro petrolero y, a cambio, Washington le otorgó protección militar contra cualquier amenaza.

Digamos -de pasada- que, según cuentan las leyendas, en Yalta Stalin se había repartido el mundo con Churchill. Pues sólo unos pocos días días después este Pacto demostró todo lo contrario: no hubo tal reparto.

En el Quincy Roosvelt se entrevistó también con el rey Faruk de Egipto y con Haile Selasie de Etiopía, llamado El Negus, aunque su reunión más conocida fue con el jefe de la casa saud. No cabe ninguna duda: Estados Unidos, que en 1945 no tenía nada en Oriente Medio, lo quería todo para sí.

El Pacto del Quincy fue el típico acuerdo imperialista. La monarquía saudí concedió a las empresas americanas, dirigidas por la Aramco, el monopolio de la explotación de sus pozos de petróleo. A pesar de su nombre (Arabian American Oil Company) Aramco no era más que la Standard Oil (futura Exxon) del clan Rockefeller.

En 1947 Aramco abrió su capital a otras empresas, también americanas, como la Texaco o la Socony Vaccum (futura Mobil).

Los monopolios petroleros estadounidenses se apoderaron en exclusiva de la explotación de los pozos en una extensión de un millón y medio de kilómetros cuadrados de la Península Arábiga. En aquella época casi eran la mitad de las reservas de petróleo conocidas en todo el mundo.

Según el acuerdo, a los bolsillos de los sátrapas saudíes les correspondían entre 18 y 21 céntimos de dólar del precio de cada barril exportado, aunque con el paso del tiempo los árabes pretendieron una parte mayor del pastel, del capital de Aramco y de los réditos por barril.

A partir de 1972 los saudíes se quedaron con un 25 por ciento del capital de Aramco, para lo cual crearon la empresa Petromin.

En 1980 Aramco fue nacionalizada totalmente y cambió su nombre por el de Saudi Aramco. Los jeques tomaron el control total del petróleo, desde el pozo hasta el surtidor de la última gasolinera.

Para asegurar un precio bajo y estable al petróleo, en 1960 los jeques saudíes crearon la OPEP, la Organización de los Países Exportadores de Petróleo. Entonces el precio oscilaba entre 22 y 28 dólares y Aramco regulaba el mercado.

Durante décadas, el flujo en dólares fue espectacular. Arabia invertía en Estados Unidos y al revés.

El petróleo hizo más por Arabia que todas las prédicas de Mahoma pero, sobre todo, permitió a Estados Unidos desembarcar en Oriente Medio, ocupando el lugar que antes habían ocupado el Imperio Otomano y el Británico. Estados Unidos necesitaba a la autocracia saudí y ésta necesitaba a Estados Unidos.

El acuerdo firmado en Ginebra en 2013 con Irán para frenar la fabricación de armamento nuclear significa el fin del Pacto del Quincy porque a partir de ahora el pivot de Estados Unidos en Oriente Medio ya no es Arabia saudí.

Los fracasos en Afganistán, Irak y Libia han convencido a la Casa Blanca de que el dúo que forman Riad y Al-Qaeda no es fiable. Es posible que Oriente Medio, en su conjunto, ya no tenga la importancia que tuvo en otros tiempos para Estados Unidos.

La guerra de Yemen, la de Siria y la ruptura de relaciones con Irán, ponen a los jeques saudíes en una situación muy difícil y cada una de sus decisiones es un modelo de torpeza. El intercambio “petróleo por seguridad” se ha acabado para siempre.

Por qué la Tercera Guerra Mundial está en el horizonte

Paul Craig Roberts

El colapso de la Unión Soviética en 1991 dio a luz a una ideología americana peligrosa llamada neoconservadurismo. La Unión Soviética había ejercido como una limitación a la acción unilateral de Estados Unidos. Con la eliminación de esta restricción para Washington, los neoconservadores proclamaron su agenda de hegemonía mundial. EEUU era ahora la “única superpotencia”, el “Unipower”, que podría actuar sin restricciones en cualquier parte del mundo.

El periodista neoconservador del Washington Post, Charles Krauthammer resumió la “nueva realidad” de la siguiente manera:

“Hemos concentrado un abrumador poder global. Somos los custodios designados por la historia del sistema internacional. Cuando la Unión Soviética cayó, algo nuevo nació, algo completamente nuevo, un mundo unipolar dominado por una única superpotencia sin oposición de ningún rival y con un alcance decisivo en todos los rincones del globo. Este es un nuevo y asombroso desarrollo histórico, algo que no se veía desde la caída de Roma. Ni tan solo Roma puede compararse con lo que Estados Unidos es hoy en día”.

Este poder unipolar asombroso que la historia le ha otorgado a Washington tiene que ser protegido a toda costa. En 1992 el alto funcionario del Pentágono, el subsecretario Paul Wolfowitz, escribió la Doctrina Wolfowitz, que se convirtió en la base de la política exterior de Washington.

La Doctrina Wolfowitz afirma que el “primer objetivo” de la política exterior y militar estadounidense es “evitar el resurgimiento de un nuevo rival, ya sea en el territorio de la antigua Unión Soviética o en otro lugar, que represente una amenaza para el poder de acción unilateral de EEUU, como el que planteaba anteriormente la Unión Soviética”. Esta es una consideración dominante que subyace en la nueva estrategia de defensa regional y que requiere que EEUU se esfuerce para evitar que cualquier potencia hostil domine una región cuyos recursos, bajo un control consolidado, sean suficientes para generar un poder global. (Cabe destacar que un “poder hostil” para EEUU, es cualquier país lo suficientemente fuerte como para tener una política exterior independiente de Washington).

La afirmación unilateral del poder estadounidense comenzó durante el régimen de Clinton, con las intervenciones en Yugoslavia, Serbia, Kosovo, así como con la creación de la zona de exclusión aérea impuesta a Irak. En 1997 los neoconservadores escribieron su “Proyecto para un Nuevo Siglo Americano”. En 1998, tres años antes del 9/11, los neoconservadores enviaron una carta al presidente Clinton pidiendo un cambio de régimen en Irak y la eliminación de Saddam Hussein del poder. Los neoconservadores expusieron su programa para eliminar siete gobiernos en cinco años (Irak Siria, Líbano, Libia, Somalia, Sudán e Irán).

Los acontecimientos del 11 de septiembre de 2001, son considerados por la gente informada como “el nuevo Pearl Harbor” que los neoconservadores dijeron que era necesario para comenzar sus guerras de conquista en Oriente Medio.

Paul O’Neil, primer Secretario del Tesoro del presidente George W. Bush, declaró públicamente que la agenda de la primera reunión del presidente Bush con su gabinete, fue la invasión de Irak. Esta invasión fue planeada antes del 9/11. Desde el 9/11, Washington ha destruido total o parcialmente ocho países y ahora se enfrenta a Rusia tanto en Siria como en Ucrania.

Rusia no puede permitir que un califato yihadista se establezca en una zona que comprende Siria e Irak, porque sería una base para la exportación de la desestabilización a las zonas musulmanas de la Federación Rusa. El propio Henry Kissinger ha declarado este hecho, y es algo suficientemente claro para cualquier persona con un mínimo de cerebro. Sin embargo, los neoconservadores fanáticos, que han controlado las administraciones Clinton, Bush, y Obama, están tan absortos en su propia arrogancia que empujaron a su títere de Turquía a derribar un avión ruso y derrocaron al gobierno elegido democráticamente en Ucrania que estaba en buenos relaciones con Rusia, sustituyéndolo por un gobierno títere de Estados Unidos.

Con estos antecedentes, podemos entender que la situación de peligro que enfrenta el mundo es el producto de la política arrogante de los neoconservadores norteamericanos y sus ansias de hegemonía mundial. Los errores de juicio y los peligros generados por los conflictos de Siria y Ucrania son a su vez las consecuencias de esta ideología neoconservadora.

Para perpetuar la hegemonía estadounidense, los neoconservadores traicionaron las garantías que dio Washington a Gorbachov de que la OTAN no se movería una pulgada hacia el Este. Los neoconservadores sacaron a los EE.UU. fuera del Tratado ABM, que especificaba que ni los EEUU ni Rusia desarrollaría ni desplegaría misiles antibalísticos. Los neoconservadores de Estados Unidos re-escribieron la doctrina de guerra y elevaron el rol de las armas nucleares, pasando de ejercer de fuerza de represalia ante un posible ataque, a ejercer de primera fuerza de ataque preventivo. Los neoconservadores comenzaron a situar las bases de Misiles Anti Balísticos ABM en las mismísimas fronteras de Rusia, alegando que las bases tenían el propósito de proteger a Europa de los inexistentes misiles balísticos intercontinentales nucleares iraníes.

El presidente de Rusia, Vladimir Putin, y la propia Rusia, han sido demonizados por los neoconservadores y por sus títeres en el gobierno estadounidense y en los medios de comunicación. Por ejemplo, Hillary Clinton, candidata a la nominación demócrata a la presidencia, declaró que Putin era “el nuevo Hitler”.

Un ex funcionario de la CIA pidió el asesinato de Putin. Los candidatos presidenciales de ambos partidos compiten para ver quién se muestra más agresivo hacia Rusia y más insultante hacia el presidente Putin.

El efecto que ha causado todo esto, ha sido la destrucción de la confianza entre las potencias nucleares. El gobierno ruso ha aprendido que Washington no respeta las propias leyes de Washington, y mucho menos el derecho internacional, y que no se puede confiar en que Washington mantenga ningún tipo de acuerdo.

Esta falta de confianza, junto con la agresión hacia Rusia vomitada desde Washington y desde los medios de comunicación prostituidos a su servicio y haciéndose eco en las capitales europeas más idiotas, ha establecido las bases para una guerra nuclear.

Puesto que la OTAN (esencialmente los EEUU) no tiene ninguna posibilidad de derrotar a Rusia en una guerra convencional, y mucho menos derrotar a una alianza de Rusia y China, la guerra será nuclear.

Para evitar la guerra, Putin trata de comportarse de forma poco provocativa y discreta en sus respuestas a las provocaciones occidentales. El comportamiento responsable de Putin, sin embargo, es mal interpretado por los neoconservadores, que lo ven como un signo de debilidad y miedo. Los neoconservadores dicen que el presidente Obama debe mantener la presión sobre Rusia, y que así, Rusia cederá. Sin embargo, Putin ha dejado claro que Rusia no va a ceder.

Putin ha enviado este mensaje en muchas ocasiones. Por ejemplo, el 28 de septiembre de 2015, en el 70 aniversario de las Naciones Unidas, Putin dijo que Rusia ya no puede tolerar el estado de cosas en el mundo. Dos días más tarde, Putin tomó el mando de la guerra contra el ISIS en Siria.

Los gobiernos europeos, especialmente Alemania y el Reino Unido, son cómplices en el movimiento hacia la guerra nuclear. Estos dos estados vasallos americanos permiten la agresión temeraria de Washington hacia Rusia repitiendo la propaganda de Washington y apoyando las sanciones e intervenciones de Washington en contra de otros países. Mientras Europa siga siendo solo una mera extensión de Washington, la perspectiva de un cataclismo seguirá aumentando.

En estos momentos actuales, la guerra nuclear sólo puede evitarse de dos maneras. Una vía es que Rusia y China se rindan y acepten la hegemonía de Washington. La otra opción es que un líder independiente en Alemania, el Reino Unido o Francia esté a la altura de las circunstancias y saque a su país de la OTAN.

Eso significaría el comienzo de una estampida para salir de la OTAN, que es la herramienta primordial que tiene Washington para generar conflicto con Rusia y, por lo tanto, es la fuerza más peligrosa en la tierra para todos los países europeos y pare el mundo entero.

Si la OTAN continúa existiendo, la OTAN, junto con la ideología neoconservadora obsesionada con la hegemonía estadounidense, harán que una guerra nuclear sea inevitable.

Fuente: http://www.paulcraigroberts.org/2015/12/28/why-wwiii-is-on-the-horizon-paul-craig-roberts/

Estados Unidos estudió masacrar a los habitantes de los países socialistas

Estados Unidos consideró la sistemática destrucción de las poblaciones de las ciudades de Berlín Este, Moscú, Pekín y Varsovia, según los archivos desclasificados publicados recientemente por The National Security Archive.

«El Comando Estratégico Aéreo (SAC, por sus siglas en inglés) tenía por objetivos prioritarios exponer a la población civil a altos y mortíferos niveles de lluvia radioactiva», según relata la institución encargada de analizar estos documentos.

No se excluía de esta exposición radioactiva ni siquiera a las «fuerzas aliadas» de Estados Unidos en la parte occidental de Alemania.

Los autores del plan consideraban la «destrucción sistemática» no solo de objetivos urbano-industriales del bloque soviético sino también de «los habitantes de Moscú, Pekín, Varsovia y Berlín Este».

El documento secreto, fechado en 1959, consta de 800 páginas que constituyen una de las fuentes de estudio más interesantes para estudiar el periodo de la guerra fría en cuanto a los planes de guerra nuclear del bloque estadounidense.

Fuente: http://mundo.sputniknews.com/america_del_norte/20151224/1055202058/eeuu-nuclear-guerra-fria.html

Estados Unidos se plantea abiertamente el reparto de Europa

Los analistas de Stratfor, uno de los tentáculos de la CIA, se plantean abiertamente la división de Europa en cuatro grandes zonas de influencia: el oeste, el este, Escandinavia y las islas británicas. Este reparto supone la liquidación de la supremacía alemana dentro de la Unión Europea y, posiblemente, de la Unión Europea, tal y como la conocemos actualmente.

La CIA/Stratfor prepara una reordenación total de los intereses geoestratégicos del imperialismo estadounidense para los próximos 10 años. Además de la fragmentación de la actual estructura institucional, el Viejo Continente será el escenario de “múltiples conflictos generados por desigualdades económicas” y roces étnicos.

En fechas inmediatas Estados Unidos se esforzará por crear una coalición antirrusa, integrada por Polonia, Rumanía y los países bálticos. El objetivo es repartirse Rusia, para lo que la CIA redefinirá próximamente sus nuevas fronteras y los “aliados de Occidente” obtendrán los territorios perdidos a lo largo del siglo pasado.

Tras la drástica reducción del poderío ruso, la alianza se convertirá en una fuerza dominante no sólo en los confines de Ucrania y Bielorrusia, sino en toda Europa oriental. Para ello, tanto Polonia como Rumanía deberán incrementar su poderío político y económico en la zona, un objetivo que alcanzarán gracias a su asociación estratégica con Estados Unidos.

Washington prepara una nueva guerra en Europa y, con la excusa del “escudo antimisiles” mantendrá las bases militares actualmente existentes y creará otra nuevas siguiendo el mismo esquema ya impuesto en Rumanía, donde el armamento almacenado en las nuevas instalaciones, infringe el Tratado sobre misiles de corto y medio alcance, negociado por la OTAN y el extinto Pacto de Varsovia. Recientemente Rusia protestó por el despliegue de estos artefactos, pero la OTAN prefirió hacer oídos sordos.

La CIA/Stratfor estima que si bien no habrá una implosión en Rusia, es decir, una revuelta contra el sistema político actualmente existente, el impacto de las sanciones económicas impuestas por los imperialistas, la espectacular disminución del precio del petróleo y el incremento de los gastos militares desembocarán en el debilitamiento de su poderío, lo que acarreará una fragmentación territorial.

Los planificadores de la CIA no descartan la presencia de unidades de choque estadounidenses en algunos de los nuevos territorios “independientes” que se creen en Europa oriental.

Otro país que los imperialistas cuentan con sumar a la coalición contra Rusia es Turquía. El derribo del bombardero Su-24 en Siria muestra así su verdadero objetivo. El conflicto que opone a Turquía con Rusia ha sido cuidadosamente meditado y se agudizará en el futuro. Turquía está destinada a convertirse en el próximo gendarme del Mar Negro, donde quedaría configurada la primera línea del frente contra Rusia.

La revuelta de los generales

El artículo de Seymour Hersh en la London Review of Books titulado “La revuelta de los generales” es sencillamente pintoresco. Algunos generales estadounidenses (Dempsey, Flynn) no estaban (están) de acuerdo con la posición anti-siria del gobierno de Obama.

En esa misma posición está Chuck Hagel, el antiguo secretario de Defensa, también partidario de frenar el intento de desbancar al gobierno de Damasco, e incluso parece que esa fue (es) también la posición de Kerry, el actual secretario de Estado. Se trata de admitir el papel protagonista de Rusia en Siria y, por extensión, en Oriente Medio.

Los halcones se han vuelto palomas. Dicha posición es la de una parte, al menos, de la Junta de Jefes de Estado Mayor del ejército de Estados Unidos, por lo que el apoyo a los yihadistas no es algo generalizado en Washington sino sólo de un reducido círculo que rodea a Obama en la Casa Blanca, así como del propio Obama.

El artículo expone un delicado equilibrio de influencias civiles y militares entre los imperialistas estadounidenses en el que nada es como se podía pensar.

Por orden expresa del general Dempsey, al menos desde 2013 los militares del Pentágono están en contacto con sus colegas sirios a través de otros colegas interpuestos: alemanes, israelíes y rusos. Dicho de otra manera: junto con el general Flynn, director de la DIA, la inteligencia militar, Dempsey ha tramsmitido determinadas informaciones a los alemanes, los israelíes y los rusos con plena conciencia de que dichas informaciones acabarían en manos de los sirios, lo cual es una manera de ayudarles en su lucha contra los yihadistas.

Los hechos que refiere Hersh en su artículo son anteriores al derribo por Turquía del bombardero ruso Su-24 y lo que se desprende es que Turquía es la gran ausente. En cualquier caso, motivaron el despido del Flynn de su cargo al frente la inteligencia militar del Pentágono. Como tantos otros, quiso reformar la DIA “desde dentro” y los reformados no se dejaron. Podían más que él, más que el jefe.

Ya ven que es típico. Ocurre incluso en el ejército de Estados Unidos: ni siquiera los generales saben quién tiene la sartén por el mango.
Fuente: http://www.lrb.co.uk/v38/n01/seymour-m-hersh/military-to-military

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