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Los hilos que van del Kremlin a Trump pasan por WikiLeaks pero no conducen a ninguna parte

Nancy Pelosi, rematadamente tonta
El viernes, Roger Stone, un asesor político que en 2016 apoyó públicamente la campaña presidencial de Trump, fue detenido y acusado por el fiscal especial Robert Mueller de los delitos de falso testimonio, de presionar a un testigo y de obstruir un procedimiento judicial (1).

Mueller, un antiguo director del FBI, lleva desde 2017 investigando el apoyo de los rusos a Trump en las elecciones de 2016, por lo que este fin de semana los titulares de los medios son contundentes: por fin empiezan a aparecer los hilos que conducen desde Trump hasta el Kremlin. Uno de esos hilos es Stone.

Sin embargo, leyendo la acusación de Mueller nada de eso aparece. O no sabemos inglés, o nos hemos equivocado de texto, o las dos cosas a la vez. Más bien, Mueller ha cogido de la oreja a Stone no para acercar la causa judicial al Kremlin sino a otro sitio bien diferente, WikiLeaks, aunque ¿qué mas da?, ¿acaso no es Assange un espía ruso? Si es así, Mueller lo tiene un poco más complicado. Primero deberá demostrar que quien influyó en la campaña fue WikiLeaks; luego deberá demostrar que quien está detrás de WikiLeaks es el Kremlin.

Deben Ustedes armarse de paciencia: si hasta ahora Muller no ha demostrado nada, esperen a ver su trabajo por duplicado.

Hasta ahora sabemos que Stone cometió una serie de delitos durante su comparecencia ante el HPSCI (Comité permanente de la Cámara de Representantes sobre Inteligencia Investigativa).

En las elecciones de 2016 Stone declaró públicamente que estaba en comunicación directa con WikiLeaks y con Assange. Steve Bannon, que entonces formaba parte de la campaña de Trump, le pidió que le preguntara a WikiLeaks a qué hora publicaría las filtraciones de los correos electrónicos que habían obtenido del Comité Nacional del Partido Demócrata.

Naturalmente Trump quería utilizar la publicación para atacar a Hillary Clinton, su oponente en las elecciones.

Por su parte, WikiLeaks y Assange negaron cualquier relación con Stone. Más tarde se supo que Stone tenía dos personas de contacto, el actor neoyorquino Randy Credico y el escritor Jerome Corsi, con los que podría haber tenido un contacto indirecto con WikiLeaks. Pero la acusación no dice nada sobre su relación con WikiLeaks.

Durante su comparecencia ante el HPSCI, Stone mintió sobre varios detalles relacionados con su tergiversación anterior y le pidió a Randy Credico que hiciera lo mismo. Estas son las únicas cuestiones de las que trata la acusación. Son las mentiras de un mentiroso que repiten a miles en cualquier campaña electoral. La diferencia es que se convierten en delito cuando se dicen durante una investigación judicial.

En ninguna parte de la acusación Mueller dice las mentiras de Stone supongan la existencia de un hilo con WikiLeaks o con el Kremlin. Stone dijo haber estado en contacto con WikiLeaks, Bannon le pidió que le hiciera algunas preguntas a WikiLeaks, Stone no tenía conexión con WikiLeaks, respondió con rumores de segunda mano e información disponible públicamente. Fin de la historia.

Hasta aquí la acusación; ahora veamos cómo vende la moto el New York Times: “Al acusar a Roger Stone, Mueller muestra el vínculo entre la campaña de Trump y WikiLeaks”, titula (2) incurriendo en un bulo manifiesto cuya persecución dejamos para los cazarecompensas.

Luego siguen veintiocho párrafos sobre el arresto y otras preguntas, cinco fotos y el gráfico de arriba, pero ninguna explicación de la supuesta relación que, según la acusación, Stone afirmaba tener pero que nunca existió.

Mueller rebusca y no encuentra nada. Ha acusado a los rusos de lavado de dinero y piratería informática, dos delitos que no tienen nada que ver con la campaña de Trump, que los ha metido con calzador y que nunca llevará ante un tribunal porque no quiere hacer el ridículo ante el mundo entero. Pero hay que seguir con la campaña adelante porque todo esto se hace para las primeras planas de los medios.

Desesperada, la presidenta de la Cámara, Nancy Pelosi, hace la guerra por su cuenta: “La acusación de Roger Stone muestra claramente que hubo un intento deliberado y coordinado por parte de altos funcionarios de la campaña Trump de influir en las elecciones de 2016 y derrocar la voluntad del pueblo estadounidense” (3).

¿Han leído bien? Por favor vuelvan a hacerlo despacio. Lo que dice Pelosi es de cajón: los miembros de la campaña de Trump intentaron influir en las elecciones de 2016. ¡Querían que ganara Trump y lo lograron! Los partidarios de Trump lograron que fuera elegido, en contra de la voluntad del pueblos estadounidense, que quería que garana Clinton.

Si, en efecto, la presidenta de la Cámara de Representantes de Estados Unidos es rematadamente imbécil.

(1) https://int.nyt.com/data/documenthelper/586-roger-stone-indictment/d34c762c3e142f844c2b/optimized/full.pdf
(2) https://www.nytimes.com/2019/01/25/us/politics/roger-stone-trump-mueller.html
(3) https://www.speaker.gov/newsroom/12519-4/

Un lavado de cerebro desde la más tierna infancia: Rusia es mala, miente y engaña

En un programa para los niños, la cadena 4 de la televisión pública francesa trata de inculcar a la infancia que toda la información que procede de Rusia está controlada por Putin, al que llama el “zar de la infox”, es decir, de la intoxicación.

El programa asegura a los niños que las “fábricas rusas de trolls” publican “cientos de artículos sobre la política rusa para decir sólo cosas buenas”. Rusia pretende “inundar internet” con información “falsa”.

Uno de los participantes en el programa, Alexander, un adolescente de 15 años con triple nacionalidad francesa, moldava y ucraniana, asegura que en Rusia “los opositores son enviados a prisión” y que “la Rusia de hoy no es realmente diferente de la Rusia soviética”.

Los niños tienen que comparar los artículos de Le Monde con los de Russia Today para llegar a la conclusión de que la cadena rusa proporciona una información incompleta porque está “financiada por el gobierno ruso”, mientras Le Monde presenta un información completa, porque no está controlado por Putin.

Finalmente, los niños deben crear un perfil del presidente ruso en Twitter con la consigna “Me gustan las noticias falsas” (I love fake news), tras lo cual llega después una entrevista sobre las “fábricas de trolls que intentan influir y manipular a la opinión pública para cambiar votos”.

El plató rebosa una alegría desbordante. A los pequeños niños concursantes se les recompensa cuando emiten la respuesta políticamente correcta sobre la libertad de prensa en Rusia.

Así son los programas de educación infantil en las cadenas públicas de la televisión francesa, los mismos que acusan de “adoctrinamiento” a los demás.

El mundo nunca se había mostrado más preocupado por la verdad y la transparencia. Es maravilloso.

La rocambolesca historia de los ‘ataques sónicos’ contra la embajada de Estados Unidos en La Habana

Un vulgar ‘Gryllus campestris’
Estados Unidos reabrió su embajada en La Habana en julio de 2015 y un año después los diplomáticos estadounidenses se quejaron de que escuchaban “ruidos extraños” que no les dejaban dormir. Un fenómeno así puede tener muchas causas, pero de todas ellas al diario The Guardián, típico medio “serio y riguroso”, le faltó tiempo para utilizar la palabra mágica hasta en el titular, “ataque”, entre otras no menos sensacionalistas, como “espías” y “misterio”(1).

El imperialismo preparaba la típica campaña de intoxicación, que ha durado dos años, y que tiene todos los ingredientes aprendidos durante la Guerra Fría. Para llegar a un público muy amplio, la Secretaría de Estado advierte a los turistas que “tengan mucho cuidado en Cuba a causa de los ataques a la embajada de Estados Unidos”(2). Cuba es un sitio peligroso.

Naturalmente, los “ataques sónicos” quedan grabados y cuando la escuchan los cubanos, no tienen dudas: se trata de grillos (Gryllus campestris). Pero no se pueden perder lo que escribió la agencia Associated Press al respecto: “Cuba presentó el jueves su defensa más detallada hasta la fecha contra las acusaciones norteamericanas… Funcionarios cubanos intentaron refutar la afirmación de la administración Trump… Alegaron la falta de pruebas de las acusaciones norteamericanas… Una investigación exhaustiva ordenada por ‘las más altas autoridades gubernamentales’, una clara referencia al presidente Raúl Castro… El emisión especial del jueves por la noche no proporcionó ninguna otra explicación para los hechos presentados por los funcionarios estadounidenses, con una excepción…”(3)

Los cubanos no sólo no podían tener razón sino tampoco pruebas. ¿Quién es capaz de desmentir a Estados Unidos? Nadie en absoluto. Una noticia decía que el ejército estadounidense estaba trabajando para reconstituir el arma utilizada para atacar a los diplomáticos estadounidenses mediante ingeniería inversa. Aquí la navaja de Occam no funciona. Cuando alguien lee ese tipo de cosas se imagina una larga y compleja investigación emprendida por científicos expertos trabajando en costosos labratorios… A diferencia de los cubanos, que son simples y hablan de cosas que cualquiera es capaz de entender: ¡grillos!

Con el tiempo el “ataque sónico” se sigue inflando gota a gota, un poco más cada día. Para ello Estados Unidos nutre la propaganda con acciones como la expulsión de los diplomáticos cubanos. Incluso sacan a relucir a China, donde también se han producido ese tipo de ataques… Se trata de meter a todos ellos en el mismo paquete. Cuando en septiembre de 2018 aparece Rusia en el horizonte, no falta casi nadie del Eje del Mal. La cadena NBC monta el tinglado intoxicador en torno a Rusia de la forma habitual, recurriendo a palabras impropias de una noticia, tales como “sospecha”, “probablemente” y “presunto”:

“La sospecha de que es probable que Rusia sea la causa de los presuntos ataques se apoya en pruebas de comunicaciones interceptadas, conocidas en el mundo del espionaje como inteligencia electromagnética, recogidas durante una larga investigación en curso en la que participaron el FBI, la CIA y otros organismos estadounidenses. Los funcionarios se negaron a decir nada más sobre la naturaleza de esta información… Si Rusia utilizara un arma futurista para dañar los cerebros del personal estadounidense, marcaría una escalada asombrosa de la agresión rusa contra las naciones occidentales, agravada recientemente por el uso de un agente nervioso de grado militar para envenenar a un ex espía y a su hija en Gran Bretaña”(4).

¿Se dan cuenta? Ahí estaba la relación entre los ataques sónicos en La Habana y el “novichok” que casi mata a los Skripal en Inglaterra. Cuando aparecen este tipo de menciones y conexiones siempre hay una pista que no suele fallar nunca: por medio está el MI6, los auténticos campeones de la manipulación informativa.

No hubo ningún medio de esos “serios y rigurosos” que se librara de la basura intoxicadora:

Newsweek: “¿Rusia ha atacado a funcionarios estadounidenses en Cuba? La URSS utilizó microondas contra diplomáticos estadounidenses durante la Guerra Fría”(5)
Daily Beast: “Rusia es el sospechoso número uno de los misteriosos ataques cerebrales en Cuba y China”(6)
Fortune: “Rusia podría estar en el origen de los ataques sónicos contra funcionarios del gobierno de EE.UU. en Cuba y China”(7)
Daily Wire: “Estados Unidos cree ahora que Rusia podría ser la causa de los ataques sónicos contra americanos en Cuba y China”(8)
American Thinker: “¿Estaban a punto los rusos de ‘sonorizar’ Cuba?”(9)
The Guardian: “Rusia es el principal sospechoso de las enfermedades del personal estadounidense en Cuba y China”(10)
NBC: “Rusia es la sospechosa de los misteriosos ‘ataques’ contra diplomáticos estadounidenses en Cuba”(11)
Breitbart: “Los expertos sospechan que Rusia ha ayudado a Cuba en los ataques diplomáticos ‘sónicos’”(12)

La campaña denota que el objetivo no era Cuba, un enemigo demasiando pequeño para un “ataque” tan sofisticado. El objetivo era el mismo de siempre, “el enemigo” por antonomasia: Rusia.

En toda intoxicación hay que relatar también lo que se callan como perros: dos científicos, Alexander Stubbs, de la Universidad de California, y Fernando Montealegre-Zapata, de la de Lincoln, en Inglaterra, estudiaron los famosos “ataques sónicos” y concluyeron que, en efecto, se trata de grillos (13). Pero, ¿cómo es posible que la realidad desluzca una buena noticia? Los grillos no son alta tecnología, ni espías, ni ataques sónicos… No tienen ningún encanto.

¿Retirará la Secretaría de Estado su advertencia a los turistas para que no viajen a Cuba?, ¿volverán los diplomáticos estadounidenses a La Habana?, ¿alguno de esos medios que ha estado publicando mentiras durante dos años rectificará alguna vez? Todo lo contrario. El New York Times se está esforzando por mantener viva la leyenda: la investigación científica “no significa que los diplomáticos no hayan sido atacados”. Mantenella y no enmendalla. Son como Pepito Grillo.

(1) https://www.theguardian.com/world/2017/oct/02/cuba-sonic-attacks-us-spies
(2) https://travel.state.gov/content/travel/en/international-travel/International-Travel-Country-Information-Pages/Cuba.html
(3) https://apnews.com/bb25d1a5a0624ab489fa2e0ea24a0888
(4) https://www.nbcnews.com/news/latin-america/u-s-officials-suspect-russia-mystery-attacks-diplomats-cuba-china-n908141
(5) https://www.newsweek.com/russia-us-attack-cuba-officials-649546
(6) https://www.thedailybeast.com/report-russia-was-behind-sonic-attacks-in-cuba-and-china
(7) http://fortune.com/2018/09/11/sonic-attacks-cuba-china-russia-suspect/
(8) https://www.dailywire.com/news/35761/us-now-believes-russia-may-be-behind-sonic-attacks-emily-zanotti
(9) https://www.americanthinker.com/blog/2018/09/so_the_russians_were_sonicing_down_in_cuba.html
(10) https://www.theguardian.com/us-news/2018/sep/11/russia-mystery-illnesses-us-staff-cuba-china
(11) https://www.today.com/video/russia-suspected-in-cuba-sonic-attacks-against-us-diplomats-1317547075621
(12) https://www.breitbart.com/latin-america/2018/09/12/cuba-sonic-attacks-russia-report/
(13) https://www.researchgate.net/publication/330148301_Recording_of_sonic_attacks_on_US_diplomats_in_Cuba_spectrally_matches_the_echoing_call_of_a_Caribbean_cricket

La CIA y Newsweek: crímenes, mentiras y cortinas de humo

Orlando Letelier
El 21 de septiembre de 1976 una bomba dirigida por control remoto que viajaba en el vehículo del diplomático chileno Orlando Letelier explotó mientras circulaba por el centro de Washington.

Junto al diplomático falleció también su asistente estadounidense Ronni Moffit.

Hasta el más inepto podía sospechar que un atentado en el centro de Washington sólo puede ser un trabajo “interno” de cualquiera de los servicios de inteligencia de Estados Unidos, sobre todo teniendo en cuenta la complejidad del “modus operandi”. En otras palabras, el atentado fue obra de la CIA. Hoy lo llamarían “de falsa bandera”.

Entonces la CIA estaba dirigida por Bush padre, recién fallecido, y ahora la sede central de la central en Langley lleva su nombre, lo que pone de manifiesto la naturaleza criminal de ambos: de la Bush y de la CIA.

El vicepresidente de los matones de Langley no era otro que Vernon Walters, recién cumplida su misión en España.

Los asesinos borran unas pistas y fabrican otras, naturalmente falsas, que es lo que hizo entonces la CIA: fabricó un informe falso en el que exoneraba del crimen a la dictadura pinochetista, se lo envió al FBI y, naturalmente, a la prensa, en este caso a la revista Newsweek, desde donde comenzó a circular por todo el mundo como versión oficial, rigurosa y seria. Lo demás era asunto de los conspiranoicos de siempre.

No hará falta decir que exonerar a la dictadura chilena era como exonerarse a sí misma en todos y cada uno de los crimenes que se cometieron, dentro y fuera de Chile.

El dato es importante porque el crimen formaba parte de la Operación Cóndor, una campaña internacional dirigida al exterminio de cualquier clase de oposición a la dictadura militar.

Pasaron 24 años hasa que en un informe dirigido al Congreso el 18 de septiembre de 2000, la CIA reconoció oficialmente por primera vez que quien ordenó el atentado terrorista fue el jefe de la DINA Manuel Contreras.

Lo que el informe callaba era que, a su vez, Contreras no era otra cosa que un agente a sueldo de la propia central de espionaje. En consecuencia, quien ordenó el atentado fue la propia CIA, por si cabían dudas, lo que es tanto como calificar de asesino a Bush y a Walters.

En su informe la CIA añadía que la central estaba al corriente del papel desempeñado por el gobierno chileno en el crimen de Washington y en los demás asesinatos cometidos por la Junta militar.

Newsweek publicó su fraude el 11 de octubre de 1976, asegurando que “la policía secreta chilena no estaba involucrada” en el asesinato de Letelier. “La agencia [CIA] llegó a esta decisión porque la bomba era demasiado burda para ser obra de expertos y porque el asesinato, que ocurrió mientras los dirigentes chilenos cortejaban el apoyo estadounidense, sólo podía perjudicar al régimen de Santiago”.

La CIA y la prensa actuaron, como hacen ahora, de manera sincronizada y con esa falta absoluta de escrúpulos a la que nos tienen acostumbrados. Después del asesinato de Letelier y Moffitt, Bush prometió la plena cooperación de la CIA para encontrar a los asesinos. Pero en su lugar, lo que hizo fue crear pistas falsas, cotinas de humo e intoxicar al mundo entero con mentiras.

Newsweek no fue el tonto útil del crimen y el engaño subsiguiente. En 1988 el gran periodista Robert Parry, ya fallecido, descubrió que la CIA había sido informada por su embajador en Paraguay de que Michael Townley, el ejecutor material del asesinato, se disponía a entrar en Estados Unidos con un pasaporte falso suministrado por la DINA. La revista no quiso publicar el artículo de Parry porque 12 años después dejaba al descubierto su complicidad con el engaño de la CIA.

Por si no fuera suficiente, en lugar de autocriticarse, la revista cargó contra Parry, al que acusaron de “difamar a Bush”, que es tanto como difamar al Jack El Destripador.

Más información:
– El asesinato de Letelier es el primer acto de terrorismo internacional cometido en Washington
– España: el paraíso perfecto para todos los criminales latinoamericanos 

Las mentiras llegan y se quedan para siempre

Los bulos son tan viejos como la prensa burguesa
Tomemos un ejemplo de bulo de largo recorrido, como la implicación de los servicios secretos rusos en el pirateo del servidor de la Universidad de East Anglia en 2009. Como han pasado diez años, ya casi nadie se acuerda así que hay que refrescar la memoria.

La Universidad de East Anglia, en Inglaterra, es una de las que ha impulsado la doctrina del calentamiento planetario. En 2009 alguien penetró en sus servidores y publicó sus contenidos, en los que aparecían los manejos de los defensores de tal doctrina y sus esfuerzos por acallar a los que sostienen la contraria.

La intrusión se imputó a los servicios secretos rusos. Aunque ahora ya estamos habituados a tales imputaciones, entonces fue algo muy novedoso que demostraba que los rusos estaban empeñados en una batalla contra todos, incluida la ciencia, es decir, una reedición del Caso Lysenko 60 años después.

El origen de la leyenda de la participación de los rusos en el asalto al servidor de East Anglia fue un artículo publicado el 6 de diciembre de 2009 en el Daily Mail, es decir, que en aquella ocasión quien desató el bulo no fue la prensa “rigurosa” sino la “sensacionalista”. Pero como se trataba de los rusos, a nadie le importó aquel detalle.

Normalmente la desmitificación de leyendas siempre cuesta cierto trabajo, pero en aquel caso, no había nada que desmitificar: el artículo del Daily Mail no tenía ninguna prueba, ni ningún dato, ni lo pretendía. El artículo no se ha retirado y todavía se puede consultar en internet (1).

La pregunta es obvia: ¿cómo es posible que tantas personas se lo tragaran entonces y se lo sigan tragando hoy? En otras palabras menos elegantes: ¿cómo es posible que haya tantos borregos?

El artículo dice que durante cierto tiempo los archivos de East Anglia estuvieron almacenados en la universidad rusa de Tomsk, lo que debió hacer que el pirateo fuese más fácil… Luego basta añadir al profesor ruso de la misma universidad Serguei Kirpotin, que nada tenía que ver con el asunto, para que todo parezca ruso.

En fin, una chapuza para personas muy poco exigentes intelectualmente, pero capaz de convencer a quienes quieren ser convencidos de cualquier idiotez.

Nadie ha desmentido esta historia nunca. Por el contrario, la prensa “rigurosa” la ha reproducido mil veces, sobre todo la británica. Por ejemplo, The Telegraph (2), The Guardián (3) y la revista Mother Jones (4), por lo que -en algunos casos- siguen en sus archivos desde hace diez años, sin que se hayan molestado en poner una nota que diga: “¡Ojo! ¡Esta noticia es una patraña!”.

La explicación del mantenimiento y reproducción del bulo es siempre su funcionalidad: en una sociedad burguesa la mentira tiene un papel preponderante para sostener la dominación de clase.

Eso ocurre incluso en el caso de revistas “progres” como Mother Jones, como se desprende de la fecha en que se redactó el artículo (2016, momento de las elecciones presidenciales que ganó Trump) y de sus propios razonamientos:

a) como buen reaccionario, Trump se opone a la doctrina del calentamiento planetario
b) a Trump lo han puesto en la Casa Blanca los rusos
c) los rusos también se oponen a esa misma doctrina, por eso ayudaron a Trump
d) también por ese mismo motivo piratearon el servidor de la Universidad de East Anglia en 2009 (el mismo “modus operandi” que en las elecciones de 2016)

Las leyendas se refuerzan entre sí, unas a otras. Es verosímil que los rusos piratearan el servidor de la Universidad de East Anglia porque lo volvieron a hacer en 2016, y a la inversa: es verosímil que los rusos piratearan el servidor del partido demócrata en 2016 porque ya lo hicieron en 2009.

Hay que tener cuidado con las revistas “de izquierdas”, como Mother Jones, tanto o más que con los “izquierdistas” mismos. Tanto en Estados Unidos como en España, los ataques contra Trump les están sirviendo para maquillarse como “opositores”, e incluso como “progres”, cuando no son otra cosa que farsantes y lacayos del capital.

(1) https://www.dailymail.co.uk/news/article-1233562/Emails-rocked-climate-change-campaign-leaked-Siberian-closed-city-university-built-KGB.html
(2) https://www.telegraph.co.uk/news/earth/copenhagen-climate-change-confe/6746370/Climategate-was-Russian-secret-service-behind-email-hacking-plot.html
(3) https://www.theguardian.com/environment/climate-consensus-97-per-cent/2016/dec/22/russian-email-hackers-keep-playing-us-for-fools
(4) https://www.motherjones.com/politics/2017/12/climategate-wikileaks-russia-trump-hacking

https://cassandralegacy.blogspot.com/2018/12/why-is-it-so-easy-to-lie-to-us-case-of.html

El mayor fraude periodístico de los últimos años: Der Spiegel

Relotius, un farsante premiado por la CNN
El semanario Der Spiegel, el de mayor difusión entre las revistas alemanas, ha admitido la publicación de 55 artículos “total o parcialmente inventados o falsificados” por el periodista Claas Relotius. Sin embargo, los cazadores de bulos se han callado como perros ante uno de los mayores fraudes periodísticos de los últimos años.

La revista se ha esforzado por presentar el escándalo como un caso único que imputan al periodista, dejando al margen la responsabilidad del medio. ¿Engañan porque a su vez son engañados?, ¿nadie en la redacción se dio cuenta de los 55 engaños?, ¿no leen lo que publican?, ¿los demás medios tampoco se dieron cuenta?

En la explicación de este fraude hay un pequeño gran fallo: Relotius también ha escrito numerosos artículos para otras publicaciones alemanas y suizas “de prestigio”, empezando por Die Welt, Die Zeit, Tageszeitung, Süddeutsche Zeitung y Frankfurter Allgemeine Zeitung, y llegando incluso al Swiss Weltwoche, portavoz de los neonazis del Partido Popular Suizo.

Hay otro segundo gran fallo: por contar mentiras Relotius recibió casi una docena de premios periodísticos “de prestigio” que no le han retirado para levantar el menor ruido posible.

Lo más interesante es que Der Spiegel confiesa que publicó los artículos fraudulentos de Relotius porque eran “demasiado buenos para ser ciertos”, es decir, porque eran funcionales a la ideología dominante, porque cuadraban con las explicaciones oficiales y con las campañas de intoxicación, por ejemplo sobre las guerras de Irak y Siria. Dentro de una campaña de mentiras, otra mentira más pasa desapercibida.

Para justificar la intervención imperialista en Oriente Medio, Relotius inventó un cuento de terror sobre dos “jóvenes cachorros” secuestrados, torturados y entrenados por el Califato Islámico, el típico reportaje periodístico que sirve para encubrir la invasión militar de Siria e Irak y los padrinos que mueven los hilos tras el espantajo denominado “Califato Islámico”.

Las invenciones de Relotius sintonizan con una marejada de desinformación que dura ya 15 años, desde que Colin Powell, secretario de Estado de Estados Unidos, pronunció su infame discurso en la ONU sobre las armas de destrucción masiva en poder de Sadam Hussein. Aquel discurso basado en falsedades fue ampliamente reproducido en todo el mundo sin que absolutamente nadie rechistara.

Lo que en 2003 sirvió para invadir un país, sirve hoy para justificar la guerra más sangrienta de este siglo, y si aquella guerra no ha terminado, las mentiras tampoco.

Así está hoy la libertad de expresión. En la década de los setenta del pasado siglo, Bob Woodward y Carl Bernstein fueron aclamados como héroes por revelar el escándalo de Watergate. Por el contrario, ahora Julian Assange y Edward Snowden, que han expuesto crímenes incomparablemente más graves del imperialismo estadounidense, se han tenido que marchar al exilio, mientras a los periodistas farsantes, como Relotius, les conceden premios.

Señores cazadores de bulos: el bulo son Ustedes. ¿No buscaban noticias falsas? Aquí tienen unas cuantas bien gordas, aunque no proceden de una humilde red social sino de los monopolios informativos más importantes de Alemania y Suiza, esos que gozan de tanto prestigio.

Aquí tienen el mayor venero de fraudes informativos: las grandes cadenas de comunicación. La hipócrita campaña contra las noticias falsas no va a confundir a nadie. No es más que un pretexto para imponer la censura en internet, dirigida especialmente contra las pequeñas publicaciones progresistas e independientes.

Fenómenos mediáticos: Vox, Podemos…

Bianchi

Estamos tentados -a riesgo de simplificar las cosas- de afirmar que, así como «Podemos» nació en un plató de televisión, o alrededor de una terraza de bar tomando unas birras unos profesores universitarios de medio pelo avispadillos en Lavapiés, otro tanto sucede con Vox, aunque estos con otras libaciones y otras extracciones.

También puede deberse, ante el agotamiento de un sistema bipartidista -PP,PsoE-, a destilados fabricados en los laboratorios y covachuelas, con retortas y marmitas, de «think tanks» para reanimar el cotarro con otras «ofertas electorales» para consumo del «cuerpo electoral», que se dice.
El canal privado La Sexta, sobre todo, promovió y promocionó a «Podemos» hasta la extenuación, y lo mismo, o parecido, ha hecho con Vox con el mismo formato aunque distinto mensaje: si los primeros son pintados de «progres» y semibolcheviques para la caverna, los segundos son la «ultraderecha», rayana en el fascismo, lo que, por una parte, «europeiza» al Estado español con una «extrema derecha» que faltaba en el mapa político español, una «anomalía», al decir del cínico Felipe González en comentario supuestamente «gracioso» de este cerval anticomunista, y, por otra parte, «centra» a los partidos que protagonizaron el timo de la llamada «Transición», PP y PsoE, alejados de los «extremos».
Sólo hace falta, eso sí, la «gente» (como decían los «podemitas» antes de convertirse ellos mismos en «casta») que, como cumple en una democracia que se precie, mire usted, les vote, les legitime. Pero, como ya no se dan mítines multitudinarios como antaño, algo anticuado y a los que ni diós iría, se ofrecen -en las campañas electorales, sobre todo- resúmenes televisivos de primeras espadas hablando en un portal o en un frontón pero ya con autobuses y bocadillo para llenar y «estimular», igual que con Franco movilizando a sus huestes. Y para ello, ¿qué mejor que machacar al personal, un día sí y otro también, en tertulias y telediarios, entrevistas y debates, que con imágenes de estos zánganos? Ya se experimentó con un PsoE inexistente en los albores de la «Transición» reanimando su cadáver.
Esto que digo se me ocurrió estando en la sala de espera de un hospital donde los allí presentes veían embobados la caja tonta en que aparecían, o bien, tertulianos políticos (?), o bien, telebasura del hígado, que, si bien lo miramos, apenas hay diferencia entre un tertuliano y una folklórica ya que venden lo mismo: estiércol.
Y es que, queridos amigos, amigas, ya no existen, como las llamaba el gran Lenin, «las masas», sino el (gran) «público»… mediatizado. Como el público que llevan a un set de televisión por 50 euros para hacer bulto en un programa y aplauden cuando se enciende el cartel luminoso de «applause». Un público reducido a reflejos condicionados como el perro de Pavlov. Un público que asiste al show mediático (o al despliegue patético del 40º aniversario de la Constitución), el que lo ve, claro, al que quieren idiotizado, embrutecido y nesciente. Un, como decía el «situacionista» Guy Debord, «espectáculotariado».
Buenas tardes,

Espías y periodistas: se le atrapa antes al mentiroso que al cojo

Harding: mitad espía, mitad periodista
Si el Washington Post es el más fiel portavoz de la CIA (además de Amazon), el periódico británico The Guardian es el equivalente de los servicios secretos británicos. Así lo prueba su reciente falsificación de las reuniones entre Julian Assange y Paul Manafort, quien fuera director de campaña de Trump.

La documentación indica, además, que se trataba de una falsificación deliberada.

El 27 de noviembre The Guardian estaba a punto de publicar un artículo en el que afirmaba que Manafort se había reunido con Assange en la embajada ecuatoriana en Londres al menos en tres ocasiones. Alrededor de dos horas antes de que la “noticia” se publicara, Katherine Viner, redactora jefe de The Guardian, se puso en contacto con los abogados de Manafort y Assange para recabar sus comentarios.

Assange respondió a través de su cuenta pública de Twitter, que cuenta con 5,4 millones de seguidores, entre ellos Viner.

Una hora y media después, se publicó el artículo de The Guardian, firmado por Luke Harding, que se anunciaba en la primera página para estimular la persecución judicial de la “pista rusa” en la victoria electoral de Trump.

Además, aseguraba The Guardian, los correos electrónicos publicados por WikiLeaks habían sido capturados por espías rusos de los servidores del Partido Demócrata.

El artículo no mencionaba el desmentido público de Wikileaks a sus millones de seguidores en las redes.

Ocurrió lo de siempre: a los papanatas les faltó tiempo para hacerse eco del sensacional artículo servido desde Londres, por el “siempre fiable” The Guardian.

Toda falsedad obliga a reconstruir la verdad desde el principio, lo que en este caso no era difícil porque a los intoxicadores de The Guardian les fallaron varios detalles: la embajada ecuatoriana en Londres está bajo la vigilancia de cámaras de circuito cerrado de televisión.

Además, los visitantes deben acreditarse antes de entrar, por lo que estaba chupado: si Manafort hubiera visitado Assange, no cabría ninguna duda posible.

A mayor abundancia: el firmante de la intoxicación, Harding, es el típico híbrido entre espía y periodista. Antiguo corresponsal del periódico en Moscú, su nombre ya salió a relucir hace un año por ser un farsante de la pluma (1) y autor de un libro titulado “Colusión: reuniones secretas, dinero negro y cómo Rusia ayudó a Trump a ganar”, que pueden comprar en la cloaca Amazon (2) para cotejarlo con una entrevista grabada que se puede escuchar en YouTube (3).

Cuando el entrevistador le dice que el libro no contiene absolutamente ninguna evidencia que apoye sus conclusiones, Harding dice que sólo está “contando historias” o, en otras palabras, que se lo ha inventado.

El intoxicador tiene otro libro sobre Snowden de la misma factura: basura fabricada por el espionaje para consumo de tarados y mequetrefes. Pero si prefieren les dejamos la opinión de Assange: “garabatos en la más pura expresión del término”.

Después de que se publicara la intoxicación del The Guardián, Manafort también desmintió las reuniones: “Nunca he conocido a Julian Assange ni a ninguno de sus familiares”, dijo. “Nunca he sido contactado por nadie en relación con Wikileaks, ni directa ni indirectamente. Nunca he contactado con Assange o Wikileaks sobre ningún tema. Estamos examinando todas las opciones legales contra el Guardián, quien continuó con esta historia incluso después de que mis representantes le informaron que era falsa”.

Entonces, el periódico maquilló discretamente la noticia, añadiendo advertencias en el título y en varios párrafos, aunque sin informar a los lectores de los cambios introducidos. También añadieron un párrafo para incluir el desmentido de Wikileaks.

Pero no fue suficiente para tapar la intoxicación, por lo que el periódico tuvo que publicar una declaración y volvió a retocar otra vez el texto del artículo.

Tampoco fue suficiente: al día siguiente el Washington Times les deja con el culo al aire al mostrar los pasaportes de Manafort, que demuestran que no había estado en Londres en los momentos en los que The Guardian asegura que visitó a Assange.

Blanco y en botella: como ya hemos dicho, a través de The Guardian, el espionaje británico dirige la campaña de intoxicación contra Rusia, donde Assange y Snowden juegan el papel de “colaboradores” del Kremlin y donde los Skripal han sido víctimas de un pérfido intento de asesinato de connotaciones rocambolescas.

Por su artículo tan chapucero, en cualquier periódico riguroso, el payaso de Harding debería estar despedido. Si no es así es porque sus padrinos del MI6 le sostienen contra viento y marea.

(1) https://www.moonofalabama.org/2017/12/washington-post-russia-sham.html
(2) https://www.amazon.com/Collusion-Secret-Meetings-Russia-Helped/dp/0525562516
(3) https://www.youtube.com/watch?v=9Ikf1uZli4g

El gobierno británico dirige a los medios en la campaña de intoxicación contra Rusia

En 2015 el gobierno británico lanzó una operación encubierta, llamada “Iniciativa de Integridad”, para insertar propaganda contra Rusia en los medios de comunicación occidentales.

La campaña de difamación contra Trump, que afirma que fue elegido por su colusión con Rusia, basada en el caso Steele, también fue una operación en gran medida británica, pero parece formar parte de un proyecto diferente.

La Iniciativa de Integridad crea equipos locales o grupos de contacto entre periodistas, militares, académicos y grupos de presión de confianza que residen en países extranjeros. Estas personas reciben alertas a través de los medios de intoxicación para actuar cuando el centro británico percibe la necesidad.

El 7 de junio el grupo español local tardó sólo unas pocas horas en descarrilar el nombramiento de Pedro Baños como Director del Departamento de Seguridad Nacional en España. El grupo determinó que tenía una visión demasiado positiva de Rusia y lanzó una campaña coordinada de difamación en su contra en los medios de comunicación (1).

Las operaciones de la Iniciativa de Integridad aparecieron cuando al revelarse algunos de sus documentos, incluyendo las solicitudes de subvenciones al Ministerio de Asuntos Exteriores británico que se publicaron anónimamente en cyberguerrilla.org.

Teóricamente la Iniciativa de Integridad la administra el Instituto para la Formación de Personal de Estado, una organización no gubernamental financiada por el gobierno. Su manual interno describe así el objetivo de esta ONG:

“La Iniciativa de Integridad fue lanzada en el otoño de 2015 por el Instituto para el arte de la palabra, en cooperación con la Universidad Libre de Bruselas, para llamar la atención de políticos, responsables de la toma de decisiones, líderes de opinión y otras partes interesadas sobre la amenaza que Rusia representa para las instituciones democráticas en el Reino Unido, Europa y América del norte” (2).

El lema es “defender la democracia contra la desinformación”. El grupo incluye países europeos, Reino Unido, Estados Unidos y Canadá y parece estar expandiéndose hacia Oriente Medio.

El manual cataloga a Bellingcat y el Atlantic Council como “organizaciones socias” y también forman parte del montaje otro tipo de equipos, como DFR Digital Sherlocks, EuVsDisinfo, Buzzfeed, Irex, Detector Media, Stopfake o LT MOD Stratcom. Anuncia lo siguiente: “Los miembros del grupo serán enviados a sesiones de capacitación en el extranjero para mejorar sus habilidades técnicas en desinformación y fortalecer los vínculos con la comunidad”.

En su página se definen de la siguiente manera: “No somos una agencia gubernamental, pero trabajamos con departamentos y agencias gubernamentales que comparten nuestros objetivos”. Los planes presupuestarios que publican muestran que más del 95 por ciento de la financiación de la Iniciativa de Integridad proviene directamente del gobierno británico, la OTAN y el Departamento de Estado de Estados Unidos. Todas las personas de contacto para crear equipos en el extranjero son funcionarios de la embajada británica. Es una campaña de influencia en países extranjeros dirigida por el gobierno británico que se esconde detrás de la cortina de una ONG.

La organización está dirigida por un tal Chris N. Donnelly que recibe 8.100 libras al mes por crear la red. Su solicitud de financiación para los años 2017 y 2018 explica cómo funciona la Iniciativa:

“Combatir la desinformación y la influencia maliciosa de Rusia en Europa ampliando la base de conocimientos, aprovechando la experiencia existente y creando una red de redes de expertos, formadores de opinión y responsables de la toma de decisiones para sensibilizar al público nacional sobre la amenaza y contribuir a crear la capacidad nacional para hacer frente a ella” (3).

Si el trabajo de la Iniciativa de Integridad es tan legítimo, ¿por qué el Ministerio de Asuntos Exteriores lo dirige a través de una ONG? Las intervenciones se financian dentro de un “Programa Estratégico de Comunicación en Lengua Rusa” más amplio, gestionado por el Ministerio de Asuntos Exteriores.

En la solicitud presupuestaria para los años 2017 y 2018 pidieron 480.635 libras y recibieron 102.000 de la OTAN y del Ministerio de Defensa lituano. Muestra un gasto previsto de 1.961.000 de libras (4), aunque también el Departamento de Estado de Estados Unidos figura como copatrocinador con 250.000 libras (5) y Facebook con 100.000 libras. El presupuesto prevé una estrecha cooperación con los militares locales de cada país. Cabe señalar que la OTAN también es generosa en la financiación de los grupos locales.

Uno de los documentos divulgados es una nota sobre los puntos de discusión titulada “3 objetivos principales para el FCO” (6):

“Desarrollar y probar el concepto y la metodología de los grupos locales y crearlos en una serie de países con situaciones diferentes.

“Asegurar que la gente (en el gobierno, en los grupos de reflexión, en el ejército, entre los periodistas) tenga una buena visión de conjunto, que la gente reconozca que somos víctimas de un ataque híbrido concertado y deliberado por parte de Rusia.

“Aumentar la velocidad de respuesta, empujar a la red al activismo en la búsqueda del ‘minuto dorado’”.

En “top 1, configurar grupos locales”, un apartado indica: “Conectar los medios de comunicación con el mundo académico, los responsables políticos y los expertos de un país para que tengan un impacto en la política y la sociedad”.

De ahí que en la televisión serbia Jelena Milic silenciara las opiniones favorables a Rusia, pero defender la democracia silenciando algunas voces en una televisión pública parece ser un concepto contradictorio.

Otro apartado señala que la Iniciativa de Integridad influye secretamente en los gobiernos extranjeros:

“Nos comprometemos muy discretamente con los gobiernos, basándonos en contactos personales de confianza, en particular para asegurarnos de que no vean nuestro trabajo negativamente, y para tratar de influenciarlos suavemente, como es apropiado para una ONG independiente como la nuestra.

– en Alemania, a través del moderno centro liberiano para influir en la Cancillería y el Ministerio de Defensa
– en los Países Bajos, a través de HCSS para influir en el Ministerio de Defensa
– en Polonia y Rumania, a través de sus representantes ante la OTAN
en España, a través de asesores especiales, en las oficinas del Ministerio de Defensa y del Presidente del Gobierno
– en Noruega, a través de contactos personales en el Ministerio de Defensa
– en la sede de la OTAN, a través de la Unidad de Planificación de Políticas de la Oficina del Secretario General.

“Tenemos contactos latentes en otros gobiernos que activaremos según sea necesario a medida que los grupos se desarrollen”.

Una descripción de los grupos locales realizada en julio de este año muestra las actividades en al menos 35 países. Otro archivo revela las instituciones locales asociadas y los individuos involucrados en los programas locales.

No menos interesante es la descripción de sus hazañas. La caída del MH 17 por un misil ucraniano BUK, el falso ataque químico en Jan Sheijun y el caso Skripal se citan como ejemplos de “desinformación rusa”. Sin embargo, al menos dos de estos acontecimientos, Jan Sheijun, a través de los Cascos Blancos gestionados por Reino Unido, y el caso Skripal son el resultado de operaciones de desinformación organizadas por los servicios de inteligencia británicos.

El documento más interesante del paquete es el “Plan de proyecto” de las páginas 7 a 40 de la solicitud de presupuesto 2018, donde bajo el apígrafe “Sostenibilidad” señala:

“Se propone que el programa continúe al menos hasta marzo de 2019 para garantizar que los grupos locales establecidos en cada país tengan tiempo suficiente para arraigarse, encontrar financiación y demostrar su eficacia. El financiamiento del FCO para la Fase 2 ampliará la escala, el alcance y la eficacia de las actividades. A medida que se establezcan los grupos locales, tendrán que empezar a tener acceso a fuentes locales de financiación. Pero es un proceso lento y más difícil en algunos países que en otros. La DDP [División de Diplomacia Pública] en la sede de la OTAN ha demostrado ser una fuente fiable de financiación para los grupos nacionales. La ATA [Asociación del Tratado Atlántico] promete hacer lo mismo, proporcionando acceso a otras fuentes de financiación dentro de la OTAN y de los países miembros. La financiación de fuentes institucionales y de los gobiernos nacionales de Estados Unidos se ha retrasado debido a disputas internas dentro del gobierno de Estados Unidos, pero desde marzo de 2018 este parón parece haberse resuelto y la financiación debería fluir ahora”.

“El programa ha comenzado a crear una masa crítica de individuos de una sociedad transversal (grupos de reflexión, académicos, políticos, medios de comunicación, gobierno y militares) cuyo trabajo se refuerza mutuamente. La creación de una red de redes ha dado a cada grupo nacional coherencia local, credibilidad y alcance, así como un buen acceso internacional. Todas estas condiciones, así como la creciente conciencia entre los gobiernos de la necesidad de este trabajo, deberían garantizar la continuidad del trabajo bajo diversos auspicios y en diversas formas”.

La tercera parte de la solicitud de subvención enumera las diferentes actividades, sus resultados y consecuencias (7). El plan presupuestario incluye una sección que describe los riesgos de la Iniciativa de Integridad, que incluyen la piratería informática y, además, “publicidad negativa generada por Rusia o por partidarios de Rusia en los países objetivo, o por grupos políticos y de interés afectados por el trabajo del programa, con el objetivo de desacreditar el programa o a sus participantes, o de crear un bochorno político”.

(1) https://www.pdf-archive.com/2018/11/02/moncloa-campaign-6-atttwitter080618/moncloa-campaign-6-atttwitter080618.pdf
(2) https://www.pdf-archive.com/2018/11/02/iihandbookv2/iihandbookv2.pdf
(3) https://www.pdf-archive.com/2018/11/02/fco-application-form-2017-18/fco-application-form-2017-18.pdf
(4) https://www.pdf-archive.com/2018/11/02/integrity2018activitybudgetv3/integrity2018activitybudgetv3.pdf
(5) https://www.pdf-archive.com/2018/11/02/fco-application-form-2018-v2/fco-application-form-2018-v2.pdf
(6) https://www.pdf-archive.com/2018/11/02/top-3-deliverables-for-fco/top-3-deliverables-for-fco.pdf
(7) https://www.pdf-archive.com/2018/11/02/integrity2018activitybudgetv3/integrity2018activitybudgetv3.pdf

Los archivos del ‘gulag’ sorprenden a los propios descendientes de los perseguidos

Tras la caída de la URSS en 1991, numerosos familiares y descendientes de aquellos que fueron perseguidos, detenidos o encarcelados, sobre todo en tiempos de Stalin, acudieron al gobierno para pedir explicaciones e indemnizaciones.

El bombardeo publicitario, al que se unió la “nueva Rusia”, les hizo suponer que sus allegados habían sido perseguidos injustamente, e incluso gratuitamente. Eso es lo que les estaban contando, al menos.

Algunas de aquellas peticiones pasaron a Vladimir Startsev, Fiscal de Distrito de Leningrado, quien volvió a revisar de nuevo los archivos de la policía soviética, redactando en 2000 un informe oficial con sus conclusiones que ahora han salido a la luz. El fiscal no puede ser más claro y concluyente, por lo que transcribimos el informe en su integridad:

“En los últimos años, hemos recibido muchos formularios de solicitud de los hijos y nietos de las víctimas de la represión política de Stalin. Quieren que encontremos documentos que rehabiliten legalmente a sus padres, ya que sus familias tendrían derecho a recibir pagos de reparación de hasta 800 rublos al mes. Hemos recuperado viejos archivos del gobierno y a menudo resulta que los que fueron enviados a campos de trabajo o condenados a muerte por fusilamiento no eran víctimas inocentes en absoluto. Algunos habían sido procesados por robo o hurto, otros por colaborar con los ocupantes alemanes. Sus hijos se sorprendieron al saber la verdad”.

“Personalmente tuve cuatro casos cuando ayudé a las familias a descubrir información sobre sus padres víctimas. Estas personas dedicaron un tiempo considerable (y, en algunos casos, dinero) a la búsqueda en varios archivos del gobierno”.

“Al final, uno de ellos descubrió que su abuela no había sido enviada a prisión porque era ‘hija de un militar zarista’, sino porque había malversado dinero de una fábrica en la que trabajaba como contable, y luego lo usó para comprar un abrigo de invierno de lujo”.

“Otro tipo se sorprendió al enterarse de que su abuelo había sido condenado a prisión, no porque hubiera ‘contado un chiste sobre Stalin’, sino porque era el autor de una violación en grupo”.

“Luego otro descubrió que su abuelo no había sido ‘un inocente kulak injustamente perseguido’, sino un criminal reincidente condenado a muerte por asesinar a toda una familia (marido, mujer y dos adolescentes)”.

“Sólo había uno cuyo abuelo había sido realmente reprimido por razones políticas. Pero, de nuevo, no fue porque había ‘contado un chiste sobre Stalin’. Resultó que estaba ayudando a los alemanes a controlar la población de los territorios ocupados durante la guerra”.

https://www.fort-russ.com/2018/11/archives-revealed-stalins-great-purge-victims-werent-always-innocent/

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