Las redes sociales jugaron un papel fundamental para convertir lo que fue una protesta localizada en un evento nacional, y un auténtico simulacro de golpe blando contra el actual gobierno de Díaz-Canel. Leer más
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Las redes sociales jugaron un papel fundamental para convertir lo que fue una protesta localizada en un evento nacional, y un auténtico simulacro de golpe blando contra el actual gobierno de Díaz-Canel. Leer más
El Caso Pegasus, el programa israelí de espionaje, ha puesto sobre la mesa el papel de la informática en la guerra moderna. Como en cualquier sistema de clases sociales, unos vigilan y otros son vigilados, y los primeros se esfuerzan por aparentar que es al revés: que son víctimas de la vigilancia.
Los primeros cálculos indican que al menos 50.000 personas ha estado sometidas a vigilancia con el programa Pegasus, repartidas entre 11 países: Arabia saudí, Azerbaián, Bahrein, Emiratos Árabes Unidos, Hungría, India, Kazajstán, Marruecos, México, Ruanda y Togo.
Son muchos los que han quedado con el culo al aire, sobre todo Marruecos, que aparece como un vulgar recadero de los sionistas, lo cual es ampliamente conocido. Por lo tanto, no hace falta recordar que NSO, la empresa israelí que comercializa Pegasus, no es más que una pantalla del ejército sionista.
Hasta donde sabemos ahora, la víctima propiciatoria de Pegasus ha sido Argelia: las gigantescas movilizaciones de masas han sido impulsadas gracias a Pegasus, es decir, a Israel y a Marruecos que controlaba unos 10.000 móviles, de los que el 60 por ciento corresponden a residentes argelinos.
Tenía razón Ammar Belhimer, ministro argelino de Comunicaciones, que lo repitió mil veces en medio de las burlas de la prensa imperialista: las movilizaciomes argelinas eran una operación de desestabilización procedente del “extranjero”.
Una organización típicamente intoxicadora, como Reporteros Sin Fronteras, ha tenido que saltar al ruedo para tratar de enmierdar el asunto dándole una vuelta de 180 grados para decir que era Argelia quien había comprado el programa Pegasus a Israel para vigilar a la población.
Desde el inicio de la “hirak”, los canallas de Reporteros Sin Fronteras no han descansado ni un minuto en lanzar todo tipo de acusaciones contra el gobierno argelino; algunas de ellas incluso eran ciertas.
Pues bien, la campaña de intoxicación culminó con la vuelta de la tortilla: Argelia también había recurrido a Pegasus, según escribieron al alimón Reporteros Sin Fronteras y su corresponsal en Argel, Jaled Drareni, que también es uno de los cabecillas de la “hirak”.
La semana pasada el embajador argelino en París puso una querella por difamación contra Reporteros Sin Fronteras.
Las redes sociales se han convertido en una de las herramientas más importantes de control ideológico y político, como la pandemia está poniendo de manifiesto. Los gobiernos ya no pueden funcionar sin manipularlas a fondo.
El gobierno de Biden acusa a Facebook de no purgar suficientemente los contenidos críticos hacia las vacunas, contribuyendo a que la población se mantenga indecisa.
La Casa Blanca estudia reformar la ley federal que exime de responsabilidad legal a las redes sociales para sancionar a Facebook por no lograr que la política de vacunación del gobierno salga adelante.
“Lo estamos investigando, y ciertamente deben rendir cuentas”, dijo Kate Bedingfield, directora de comunicaciones de la Casa Blanca, en respuesta a una pregunta sobre la referida ley (*).
Biden apoya la derogación de la Sección 230 de la ley, aunque para ello necesita recurrir al Congreso. También muchos republicanos se oponen a la Sección 230 y desean acabar con ella. Ambos partidos la consideran como un privilegio que beneficia a las empresas tecnológicas.
La Casa Blanca quiere que Facebook censure más contenidos y considera que la Sección 230 es un obstáculo para lograr ese objetivo.
Las redes sociales -y Facebook en particular- no pueden censurar más de lo que ya han censurado. La oposición a las vacunas no procede de ahí porque, según las encuestas, los usuarios de Facebook son más propensos a vacunarse que el estadounidense medio.
El 85 por ciento de los usuarios de Facebook en Estados Unidos se han vacunado o quieren vacunarse y el objetivo del gobierno era que se vacunen el 70 por ciento de los estadounidenses antes del 4 de julio. Facebook no es la razón por la que el gobierno no ha alcanzado su objetivo.
Quienes desinforman no son los usuarios sino los gobiernos. El de Estados Unidos, como todos los demás, ha estado mintiendo sobre la pandemia desde las primeras directrices sobre las mascarillas. No es de extrañar que la población se sienta engañada.
Si la Casa Blanca quiere promover la vacunación, lo tiene muy fácil: debería presionar a la FDA para que apruebe las vacunas de manera defintiva y no con una mera autorización de emergencia. De esa manera, dejaría bien claro que las vacunas no son experimentales, es decir, que no están tratando a las personas como cobayas de laboratorio.
(*) https://www.cnbc.com/2021/07/20/white-house-social-networks-should-be-held-accountable-for-spreading-misinfo.html
La cuenta que manteníamos en Twitter (@smolny7) ha sido censurada con el pretexto de “divulgar información engañosa y potencialmente perjudicial en relación con la COVID-19”. Los caciques de la red se refieren a una noticia que no tenía relación directa con la pandemia, ya que se refería a una demanda interpuesta en California el lunes de esta semana por una organización de médicos estadounidenses, la America’s Frontline Doctors, a fin de que los tribunales paralicen las inoculaciones con las vacunas que la FDA ha aprobado con carácter de urgencia.
Dicha noticia enlazaba con su correspondiente fuente, que a su vez estaba documentada por referencias originales (1), incluida la propia demanda, es decir, un artículo muy bien documentado.
Ya que a Twitter no le gusta la información rigurosa, la ampliamos aquí.
Los demandantes fundamentaban su petición en dos factores pricipales. El primero es el carácter experimental de las vacunas aprobadas y el segundo la falsificación de la base de datos Vaers que documenta las muertes y efectos adversos de las vacunas.
La petición también se centra en los menores de 18 años, en aquellos que ya han sido diagnosticados como “covid” y, en consecuencia, ya tienen una “inmunidad natural” y, finalmente, en las personas que no han prestado un consentimiento informado.
Los médicos demandantes publicaron un comunicado de prensa (2). La demanda presentada tiene 67 páginas y también se puede consultar en internet (3). Aparte de los argumentos que ya hemos expuesto aquí varias veces sobre este tipo de vacunas, la demanda añade también la declaración de una informática profesional que denuncia la falsificación de los datos consignados en la base de datos Vaers.
Dicha informática realizó una declaración jurada en la que alega que el número real de muertes relacionadas con las vacunas contra el coronavirus en Estados Unidos hasta el 9 de julio se acerca a las 45.000, mientras que en la base de datos sólo aparecen 10.991, de las que 4.593 se produjeron en las 72 horas siguientes a la vacunación.
Para demostrarlo la informática ha accedido a los datos de CMS (Medicare y Medicaid), desarrollando más de 100 algoritmos distintos de fraude sanitario.
En su declaración dice: “A partir del 9 de julio de 2021, se han registrado 9.048 muertes en el Vaers. He verificado estas cifras recogiendo yo misma todos los datos del Vaers, sin depender de un tercero para contarlos. Por último, consulté los datos de reclamaciones médicas de los CMS en relación con la vacuna y las muertes de los pacientes, y calculé que las muertes en los tres días siguientes a la vacunación superaban a las notificadas en el Vaers en un factor de al menos 5. Esto indicaría que el verdadero número de muertes relacionadas con la vacuna era de al menos 45.000. En perspectiva, la vacuna contra la gripe porcina se retiró del mercado cuando sólo había causado 53 muertes”.
En el comunicado de prensa los médicos sostienen que el consentimiento informado es imposible cuando los datos de seguridad no son precisos: “Es ilegal e inconstitucional administrar agentes experimentales a personas que no pueden tomar una decisión informada sobre los verdaderos beneficios y riesgos de la vacuna de forma independiente. Deben tener una edad o capacidad para tomar decisiones informadas y haber recibido toda la información sobre los riesgos/beneficios necesaria para tomar una decisión informada”.
Uno de los nombres que aparecen en la demanda es el de Deborah Sobczak, madre de dos jóvenes de 15 y 17 años, quien ha manifestado públicamente lo siguiente: “Mis hijos no serán objeto de experimentos. ¿Qué clase de monstruos estamos permitiendo que nos controlen? Niños perfectamente sanos han desarrollado inflamaciones cardíacas, hemorragias cerebrales e incluso han muerto. Ya he tenido suficiente. No sacrificaré a mis hijos para que una empresa farmacéutica pueda experimentar con ella. Esta locura debe terminar”.
(1) https://www.algora.com/Algora_blog/2021/07/21/federal-lawsuit-seeks-immediate-halt-of-covid-vaccines-cites-whistleblower-testimony-claiming-cdc-is-under-counting-vaccine-deaths
(2) https://americasfrontlinedoctors.org/press_releases/aflds-files-lawsuit-seeking-immediate-injunctive-relief-revoking-the-emergency-use-of-covid-19-vaccines-based-on-disturbing-new-mortality-data/
(3) https://img1.wsimg.com/blobby/go/3c6a0774-cfad-46fa-aa97-af5aa5e74f00/M%20for%20PI%20file%20stamped.pdf
No es ningún secreto que Google colabora regularmente con agencias de inteligencia de todo el mundo. Es una empresa contratista del gobierno español y ahora forma parte del diseño de la desinformación y la guerra psicológica en España.
De hecho, Google será el principal proveedor de la tecnología de geolocalización necesaria tras la reciente aprobación del Real Decreto 400/2021, de 8 de junio, por el que desarrollan las reglas de localización de los dispositivos de los usuarios y las obligaciones formales del Impuesto sobre Determinados Servicios Digitales.
En el año 2010, el director ejecutivo de Google, Eric Schmidt, creó Google Ideas, que fue definido en su día como un laboratorio de pensamiento en la intersección existente entre la tecnología y la geopolítica [sic].
Para encabezar Google Ideas, Schmidt llamó a un hombre llamado Jared Cohen, un miembro del Consejo de Relaciones Exteriores de los Estados Unidos (algo así como la filial local del Club Bilderberg) que había sido asesor de demócratas y de republicanos indistintamente, ya que fue asesor de Condolezza Rice y de Hillary Clinton. De hecho, fue un partícipe clave de las operaciones de cambio de régimen bajo ambas administraciones.
Google Ideas y Cohen fueron esenciales en la operación de cambio de régimen de Ucrania de 2014 y también participaron en el derrocamiento de Hosni Mubarak en Egipto, hecho que se conoció tras las filtraciones de los correos de la agencia Strafor, la llamada «CIA privada».
Las filtraciones de los correos de Hillary Clinton revelaron que Google Ideas también participó en las operaciones de guerra psicológica en Siria, con el objetivo de derrocar al gobierno de Bashar Al Assad.
Tras estas evidencias y la mala prensa, Google Ideas pasó a llamarse Google Jigsaw en 2015, y cambió la estrategia, optando por el llamado «método de redireccionamiento«, que no es más que la manipulación de los resultados del motor de búsqueda previa elaboración de un perfil del usuario que utiliza dicho motor
Y Google tiene perfiles de usuarios en abundancia gracias a los inicios de sesión de Google centralizados: teléfonos Android, cuentas de Gmail, servicios complementarios como YouTube, incluso a niños, a través de Google Classroom, la aplicación preferida de la amplia mayoría de los colegios españoles.
El mayor caso de éxito de Jigsaw en España es el de Maldita.es y Newtral. Si usted busca información alternativa sobre un tema controvertido, y los primeros enlaces que le aparecen en Google son de estos dos medios, no es casualidad. Es la consecuencia de un perfil elaborado por el buscador a través de sus criterios de búsqueda y que le proporcionará la información «buena» que previamente ha sido analizada. De hecho la propia web de Maldita presume de esta colaboración.
Pero la planificación de Jigsaw también tiene utilidades para la Policía Nacional o la Guardia Civil. Es precisamente el objetivo del llamado Plan Estratégico Nacional de Lucha Contra la Radicalización Violenta, un plan iniciado por el gobierno del PP pero luego reforzado por el PSOE y Podemos, que apunta a «constituir un instrumento eficaz de detección temprana y neutralización de los brotes y focos de radicalismo violento», y que incluye actuaciones «preventivas» en el marco del acceso a la información, de vigilancia y de actuación de las Fuerzas de Seguridad. Es decir, que queda muy poco tiempo para que aquellas búsquedas que el Estado entienda como «peligrosas» o «extremistas», tengan como consecuencia una posible citación judicial o una visita de las autoridades a su domicilio.
Lo que implica que la mejor manera de prevenir los efectos de esta guerra psicológica es desconectarse, en la medida de lo posible, de todos aquellos dispositivos que almacenan nuestros intereses: desde los teléfonos o televisiones inteligentes a los vehículos con geolocalización incorporada, ya que el arma principal de esta forma de vigilancia masiva no es la intromisión, sino nuestro consentimiento.
Durante el año pasado, la hipótesis de que el coronavirus podría no tener un origen “natural” sino “artificial”, es decir, fabricado o fugado del laboratorio de Wuhan, en China, fue tratada como conspiranoica y, como tal, aborrecida y censurada por los comentaristas oficiales.
Sólo los medios más reaccionarios y los partidarios de Trump se atrevieron a insistir en ella.
Pero llegó Biden, un demócrata que se ha empeñado en sostener la hipótesis de la reacción, y en los primeros meses de este año todo ha cambiado. Ahora la hipótesis oficial es lo que antes era conspiranoico.
Sostener el origen “artificial” del virus ya no están tan mal visto porque sirve a la política antichina del imperialismo. No importa que sea verdad o mentira porque el argumento es políticamente impecable: la culpa de la pandemia corresponde a China.
Ahora a los “expertos” les corresponde investigar a fondo hasta demostrar la tesis prefabricada, es decir, contratar laboratorios “prestigiosos” hasta que sean capaces de llevar sus elucubraciones hasta una revista con tragaderas para publicarlo.
Pero una maniobra de esa envergadura huele a podrido desde el principio. No es fácil de digerir, ni quiera para los científicos más vendidos. No pueden dar una pirueta de 360 grados sin que su servilismo se note demasiado.
Una revista como el British Medical Journal ya está sobre aviso y ha abierto una rueda de opiniones con los divulgadores científicos. “¿Han sido los medios víctimas de una campaña de desinfomación”, pregunta el British Medical Journal (1).
La desinformación, pues, ya no es propia sólo de los medios generalistas, sino también de los científicos. Ya no es posible saber si las publicaciones científicas lo son realmente, es decir, si corresponden a una investigación académica o sólo son una continuación de las grandes cadenas de intoxicación política, como la CNN, Der Spiegel, la BBC, el Corriere de la Sera o Sky.
No es algo que haya comenzado ahora, cuando han estirado demasiado la pandemia, que amenaza con reventar sus costuras. La cuestión del “orígen” del coronavirus se torció desde los primeros días, ya que “los investigadores financiados para estudiar los virus con potencial pandémico lanzaron una campaña en la que calificaban la hipótesis de la fuga del laboratorio como una teoría de la conspiración”.
Uno de los que encabezaron esa campaña fue Peter Daszak, el personaje de la foto de portada, presidente de la EcoHealth Alliance, una organización que recibió millones de dólares en subvenciones del gobierno de Estados Unidos para la investigación de los virus y la previsión de pandemias.
Pero como tantos otros tinglados siniestros, EcoHealth Alliance no es nada por sí mismo, ya que a lo largo de los años subcontrató su investigación a científicos de varios laboratorios de nula fiabilidad, de esos que declaran no tener interés económico alguno en los artículos científicos que publican.
Sin embargo, del dinero desembolsado por el gobierno de Estados Unidos, unos 600.000 dólares fueron a parar al Instituto de Virología de Wuhan.
Los “expertos” como Daszak son los matones de la ciencia moderna, los que imponen el canon y silencian a los demás. Poco después de que comenzara la pandemia, Daszak logró acallar el debate sobre la posibilidad de una fuga en el laboratorio con una declaración publicada en febrero de este año en otra revista científica, The Lancet (2).
Era una carta en la que Daszak figuraba como uno de los 27 firmantes, algo que se está convirtiendo en característico de varias disciplinas científicas. “Nos unimos para condenar enérgicamente las teorías conspirativas que sugieren que el COVID-19 no se produce de forma natural”, decían los sicarios de Daszak en aquella carta.
Ninguna de las hipótesis sobre el “origen” del coronavirus tienen ningún carácter científico, como ya hemos explicado tantas veces. No son otra cosa que declaraciones políticas para poner a China contra las cuerdas. Demuestran que la “unanimidad científica” que han aparentado desde el inicio de la pandemia es falsa, y si las peleas internas continúan, el montaje político urdido desde el año pasado se puede desplomar como un castillo de naipes.
Sin ningún lugar a dudas, este montaje se vendrá abajo tarde o temprano, pero los navajazos por debajo de la mesa pueden hacer que caiga de manera rápida y estrepitosa, dejando en ridículo al trío de políticos, periodistas y “expertos” que la ha sostenido.
(1) https://www.bmj.com/content/374/bmj.n1656
(2) https://www.thelancet.com/pdfs/journals/lancet/PIIS0140-6736(20)30418-9.pdf
El 40 por ciento de los británicos quiere que las mascarillas se mantengan indefinidamente pegadas al hocico, según un sondeo de Ipsos Mori para el diario The Economist (1).
Casi la mitad piensa que se debería prohibir permanentemente que las personas no vacunadas pudieran viajar al extranjero.
El 35 por ciento es partidario de mantener la cuarentena y la prohibición de viajar.
Más de una quinta parte de los británicos confiesan que están muy nerviosos por el levantamiento de las restricciones el 19 de julio.
El 19 por ciento es favorable a que el toque de queda nocturno se convierta en permanente.
En otras palabras, el experimento ha tenido un éxito importante. Casi la mitad de la población quiere que la esclavitud sea permanente. Son las consecuencias evidentes de una intoxicacion mediática sostenida durante más de un año.
Los “expertos” que asesoran al gobierno han admitido que han utilizado métodos “totalitarios” y “poco éticos” para inducir un cambio en la conducta de la población a fin de que obedeciera las normas de restricción de derechos.
Dichos “expertos” han confesado que exageraron el riesgo de la pandemia y que sembraron el miedo a la muerte y a la enfermedad.
El cambio en la conducta ha sido masivo y, al menos de momento, parece irreversible en amplios sectores sociales, como los ancianos. Las prolongación de la pandemia, de forma cada vez más artificiosa, con sucesivas olas, trata de forzar la campaña de vacunación con la amenaza de las variantes y la realización de tests a los jóvenes y adolescentes, que “no se han tomado en serio la pandemia”.
¡Vivan las cadenas! La nueva normalidad es una sociedad de esclavos. Veremos la suerte que el futuro les depara a la otra mitad que no acepta someterse como corderos, que no acepta más restricciones, ni más mentiras.
Como dijo Fauci ayer, “no vacunarse es una declaracion política” (2). No obstante, muchos siguen creyendo que vacunarse o no es algo que sólo concierne a la salud.
(1) https://www.economist.com/britain/2021/07/10/some-britons-crave-permanent-pandemic-lockdown
(2) https://www.msn.com/en-gb/news/world/fauci-says-not-getting-a-covid-19-vaccine-is-a-political-statement/ar-AALVD7t
El Fiscal General del Distrito de Columbia, Karl Racine, ha pedido a Facebook un listado de los usuarios que han publicado “desinformación contra el covid-19” en sus cuentas.
El requerimiento se presentó el 21 de junio y pide a Facebook que identifique a todos los grupos, páginas y cuentas que hayan infringido las normas de “desinformación” de la plataforma.
También pide a Facebook que publique un estudio interno sobre las dudas sobre las vacunas entre sus usuarios. El estudio mostró que, aunque no infrinjan las normas internas, los contenidos de Facebook ciertos contenidos podrían causar un “daño sustancial”.
Si Facebook cumple con el requerimiento, afectará a millones de usuarios porque la red social ha eliminado más de 18 millones de contenidos, tanto de Facebook como de Instagram, por infringir sus criterios sobre la pandemia y ha aplicado etiquetas de advertencia a más de 167 millones de contenidos.
El pretexto para el requerimiento es una investigación, aún no revelada, sobre si Facebook está violando las leyes de “protección del consumidor”.
La directora de comunicaciones del fiscal, Abbie McDonough, dice que la investigación forma parte de un esfuerzo para garantizar que Facebook aborde la “desinformación sobre las vacunas”.
“Facebook dijo que estaba tomando medidas para hacer frente a la proliferación de la desinformación sobre la vacuna covid-19 en su sitio”, añadió McDonough. “Pero cuando se le pidió que mostrara su trabajo, Facebook se negó. La investigación de GA Racine está diseñada para garantizar que Facebook está tomando realmente todas las medidas posibles para minimizar la desinformación sobre las vacunas en su sitio y apoyar la salud pública”.
El Partido Demócrata está llevando una amplia campaña con las grandes empresas tecnológicas para censurar determinados contenidos de internet. Ya han denunciado a Twitter por “informaciones erróneas” y la red social ha respondido borrando los mensajes.
En abril los demócratas exigieron que Facebook y Twitter se dirigieran a 12 críticos de las vacunas. A cuatro de ellos les han censurado sus cuentas en las redes sociales.
Con sus artimañas, los diputados demócratas quieren sacar adelante la tesis de que el origen del virus está en una manipulación que llevó a cabo el laboratorio de Wuhan, una afirmación que Facebook censuró primero a principio como “conspiranoica” y que ahora tratan de convertir en la versión oficial para atacar a China.
Facebook utiliza un filtro interno para marcar a los críticos de las vacunas, que clasifica entre los que recurren al argumento de la libertad y los que recuerren a la religión.
—https://reclaimthenet.org/dc-ag-facebook-covid-19-misinformation/
Desde hace un par de días Facebook muestra a los usuarios de Estados Unidos una ventana emergente en la que les pregunta si les preocupa que alguien que conocen se esté convirtiendo en un “extremista”, y se les notifica cuando han estado expuestos a “contenido extremista perjudicial”.
“¿Te preocupa que alguien que conoces se esté convirtiendo en un extremista?”, es el nuevo mensaje que Facebook muestra a algunos usuarios en Estados Unidos. A otros se les notifica que pueden haber estado “expuestos” a “contenidos extremistas perjudiciales”.
Las ventanas incluyen enlaces para que el usuario pueda obtener ayuda. “Otras personas en tu situación han recibido apoyo confidencial”, dice Facebook.
Las nuevas características son parte de una prueba que la red social está implementando y que surge de una iniciativa para combatir el “extremismo violento”, dijo Andy Stone, un portavoz de Facebook. Las capturas de pantalla de las publicaciones circulan por las redes sociales desde el 1 de julio.
“Esta prueba forma parte de un trabajo nuestro más amplio para evaluar formas de proporcionar recursos y apoyo a las personas en Facebook que puedan haber participado o haber estado expuestas a contenidos extremistas, o que puedan conocer a alguien que esté en riesgo”, aseguró Stone.
“Nos estamos asociando con ONG y expertos académicos en este espacio y esperamos tener más para compartir en el futuro”, añadió.
Los usuarios de las redes sociales deben liberarse de sus amigos y seguidores “extremistas”. Incluso es posible que ellos mismos se hayan convertido en “extremistas” sin darse cuenta y necesiten el apoyo de algún “experto” que los libere de su error.
—https://edition.cnn.com/2021/07/01/tech/facebook-extremist-notification/index.html
El Foro Económico Mundial ha publicado una guía dirigida a los gobiernos y funcionarios de salud pública de todo el mundo para persuadir a la población de que se vacune (1) y lograr así la llamada “inmunidad de rebaño”.
Los funcionarios de salud pública deben recurrir a las técnicas de publicidad comercial, manipular la opinión de las personas, apoyarse en personajes influyentes y ofrecer incentivos para ayudar a los escépticos a acudir a los centros de vacunación.
Las técnicas de publicidad comercial giran en torno a la “jerarquía de efectos” (2), según la cual “los clientes primero piensan, luego sienten y después hacen”. El Foro de Davos afirma que los dirigentes políticos de todo el mundo se han adaptado a las personas que ya están interesadas en vacunarse, mientras que, para convencer a los escépticos, hay que utilizar tres sencillas técnicas de persuasión.
La primera es “superar la información errónea y aumentar los conocimientos”. Esta etapa gira en torno a la reflexión e indica que los dirigentes políticos contactan y educan proactivamente a los escépticos a través de llamadas telefónicas, correo, televisión, vallas publicitarias y redes sociales.
El desarrollo de las vacunas ha sido muy apresurado. El tiempo medio que tardan en aprobarse una vacuna es de unos ocho años, mientras que en esta pandemia empezaron a vacunar a los 11 meses con una autorización de emergencia.
En consecuencia, las vacunas aún están en la fase de ensayo y, por tanto, son experimentales. La aprobación de emergencia significa que el fabricante de la vacuna no se hace responsable de las lesiones que puedan producirse como consecuencia de la inoculacion.
Además, los efectos adversos se han subestimado. El MHRA, la Agencia Reguladora de Medicamentos y Productos Sanitarios de Reino Unido, calcula que sólo se notifican entre el 1 y el 10 por ciento de las reacciones adversas, por lo que el número real de acontecimientos adversos y muertes notificados es aterrador. Según datos oficiales, hasta el 16 de junio de este año se han producido 973.425 eventos adversos que van de leves a extremadamente graves y 1.356 muertes.
El segundo paso que el Foro de Davos recomienda es la propaganda y el acoso mediático. Es la etapa del “sentir” de las técnicas de la publicidad comercial: bombardear a los indecisos con llamadas telefónicas y discusiones, y acosarlos en las redes sociales para persuadirlos de que se vacunen.
El Foro también sugiere otra forma de mejorar la parte emocional de la manipulación: jugar con el miedo, tanto social como económicamente. Para lograrlo, recomienda que los funcionarios de salud pública utilicen tácticas que induzcan a la culpa y al arrepentimiento.
Se puede hacer de forma similar a la utilizada con éxito en Canadá en los años 30 y 40 para combatir la difteria. Durante ese periodo se utilizaron mensajes como “si tus hijos mueren de difteria, es culpa tuya porque prefieres no molestarte en protegerles”.
El problema es que las vacunas no previenen la transmisión, por lo que recurrir a este tipo de mensajes no equivale a un consentimiento informado, sino a la desinformación pura y simple.
Según la doctrina oficial, las inyecciones sólo aspiran a reducir el riesgo de ser hospitalizado o de morir, que es increíblemente bajo para la mayoría de las personas, con una media del 0,02 por ciento.
El tercer y último paso que el Foro de Davos recomienda a los responsables de la sanidad pública es el soborno y la llamada en frío. Es la etapa del “hacer” de las técnicas de publicidad comercial y recomienda ofrecer incentivos para empujar a la población a vacunarse, así como acosarla en sus casas en un esfuerzo por persuadirles.
El Foro de Davos aconseja a los funcionarios de sanidad pública que ofrezcan incentivos en metálico, transporte gratuito, vacaciones pagadas, productos gratuitos y regalos de lotería para animar a la población a vacunarse.
También aconseja crear clínicas de corta duración en zonas desatendidas con poblaciones reticentes a la vacunación, y crear “equipos de ensayo de vacunas” que acosen a la gente en sus casas con el pretexto de llegar a los que están confinados en su vivienda o tienen dificultades para llegar a los centros de vacunación.
(1) https://www.weforum.org/agenda/2021/06/3-tactics-to-overcome-covid-19-vaccine-hesitancy/
(2) https://www.jstor.org/stable/1248516