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Pfizer violó el protocolo y adulteró las pruebas para obtener la aprobación de la FDA

Las pruebas de las vacunas Moderna y Pfizer se realizaron, como es habitual, con un grupo de control, es decir, con un grupo dentro del ensayo que recibió un placebo y no la vacuna de prueba. Sin embargo, durante el ensayo, las farmacéuticas decidieron romper el protocolo y notificar al grupo de control que no estaban vacunados, por lo que a casi todo el grupo de control se le administró la vacuna. Leer más

El artículo más leído y censurado por Facebook es la muerte de un médico a causa de la vacuna

Facebook ha silenciado un informe sobre los artículos más leídos durante el primer trimestre de este año porque el puesto número uno lo ocupaba una información sobre la muerte de un médico después de recibir la primera dosis de la vacua de Pfizer contra el coronavirus.

Se trataba de un artículo del South Florida Sun Sentinel, cuyo titular decía: “Médico sano muere dos semanas después de la vacuna covid-19; los CDC investigan el motivo”. El artículo fue reproducido por el Chicago Tribune, pero Facebook lo ha sacado del listado de noticias más leídas.

El artículo informaba de que el doctor Gregory Michael, un médico del sur de Florida de 56 años, había muerto en enero, en lo que podría ser la primera muerte relacionada con la vacuna en Estados Unidos, como ya informamos aquí en una entrada publicada el 7 de enero de este año.

Michael recibió su primera dosis de la vacuna de Pfizer el 18 de diciembre en el Centro Médico Mount Sinai, según publicó su esposa, Heidi Neckelmann, en Facebook. Falleció dos semanas después.

Tres días después de la primera dosis empezaron a aparecerle pequeñas manchas en los pies y las manos y acudió a urgencias del Monte Sinaí, donde ejerce la medicina privada desde hace 15 años, según su página web personal. El mensaje fue el más popular en Facebook en ese momento.

Las autoridades sanitarias de Florida y los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades investigaron el papel de la vacuna en la muerte del doctor Michael, un obstetra de Miami Beach que, según su familia, estaba sano.

Facebook decidió no publicar el informe sobre los artículos más leídos para continuar con la política de censura y silencio sobre la pandemia y las vacunas. No obstante, el informe está disponible en internet (*), al menos de momento.

“Nos planteamos hacer público el informe antes, pero como sabíamos la atención que iba a generar, al igual que vimos esta semana, se hicieron correcciones en el sistema”, dijo el portavoz de Facebook, Andy Stone, en un comunicado.

(*) https://docs.reclaimthenet.org/Q1-FB-Content-Report-V0-US-internal-copy.pdf

‘No se reúnan, no hablen con sus vecinos’, recomienda la Primera Ministra neozelandesa

Tras poner a la población en confinamiento total, la Primera Ministra neozelandesa, Jacinda Ardern, les recomienda que no se reúnan, ni hablen con sus vecinos. Ha llegado la “nueva normalidad”, una sociedad hipocondriaca que delira permanentemente.

Nueva Zelanda es un país completamente confinado tras detectar un único “caso” de coronvirus, pero eso ya casi ni es noticia. No es suficiente. La Primera Ministra ha seguido el consejo del responsable de salud pública de Nueva Gales del Sur, que recomendó lo mismo a los australianos el mes pasado: “No hablen con sus vecinos”.

El país ha estado confinado durante tres días y Auckland, la capital, durante una semana, tras el descubrimiento de un único “caso” de coronavirus en la ciudad costera de Coromandel.

El gobierno recomienda a los ciudadanos que eviten el trabajo, la escuela y las actividades de ocio, y que sólo salgan al exterior por razones esenciales, como la compra de alimentos.

Sin embargo, Ardern ha querido avanzar un paso más allá porque el riesgo de transmitir el virus es tan alto que la población no debería ni siquiera mantener conversaciones con sus propios vecinos. “Permanezcan en su barrio y no se reúnan, no hablen con sus vecinos, permanezcan en sus burbujas”, dijo Ardern.

“Sabemos, por los casos de la variante delta en el extranjero, que puede propagarse simplemente cruzando caminos. Así que hay que reducir al mínimo los desplazamientos al aire libre, llevar mascarilla y asegurarse de mantener la distancia física”, añadió.

Arden se limitó a repetir lo que el jefe de sanidad de Nueva Gales del Sur dijo a los australianos el mes pasado. “Aunque la naturaleza humana es comprometerse con los demás, ser amigable, lamentablemente este no es el momento de hacerlo”, dijo el doctor Kerry Chant.

“Aunque te encuentres con tu vecino en el centro comercial, no inicies una conversación, es el momento de minimizar tus interacciones con los demás, aunque tengas una mascarilla, no creas que eso te da una protección total, queremos estar absolutamente seguros de que en nuestra vida diaria no entramos en contacto con alguien que pueda ser un riesgo”, añadió.

Nueva Zelanda ha amenazado con colocar a todos los apestados por el coronavirus y a sus familiares directos en “instalaciones de cuarentena”, incluso aunque se nieguen a hacerlo voluntariamente.

Una red de instituciones públicas y privadas está participando en el lavado de cerebro

El Grupo de Asesoramiento Científico para Emergencias (SAGE) que desde el inicio de la pandemia está dirigiendo los pasos del gobierno británico, tiene varios subcomités de “expertos” en disciplinas específicas, como NERVTAG, SPI-M o SPI-B.

El SPI-B&C, un equipo científico encargado del cambio de comportamiento y la comunicación, asesoró al SAGE durante la pandemia de gripe porcina de 2009, que fue calificada entonces como uno de los mayores escándalos médicos conocidos hasta la fecha. Este subcomité volvió a reunirse en febrero de 2020, sus competencias se limitaron al cambio de conducta y pasó a llamarse SPI-B.

Como ya relatamos hace unos meses, en una reunión celebrada el 22 de marzo del año pasado, el SPI-B propuso recurrir al miedo (“sentimientos de amenaza personal”) a través de los medios de comunicación y la presión social (“uso de la desaprobación social por incumplimiento” contra la población británica. El informe del SPI-B afirmaba: “Hay nueve formas principales de lograr el cambio de comportamiento: educación, persuasión, incentivación, coerción, potenciación, formación, restricción, reestructuración del entorno y modelado”.

La campaña mediática se llevó a cabo siguiendo esas técnicas sicológicas. La percepción y el comportamiento de la población cambiaron muy rápida, masiva y radicalmente, no sólo en Reino Unido sino en todo el mundo. Se introdujeron hábitos, como el distanciamiento social, que hasta entonces eran impensables.

A la parte civil se le sumó la militar en mayo del año pasado. La Brigada 77 del ejército británico se incorporó a la estrategia de comunicación de la pandemia, transformándola rápidamente en guerra sicológica.

En abril de 2020 Google y GCHQ, la organización de inteligencia de señales de Reino Unido, tomaron las riendas informativas del NHS, el Servicio Nacional de Salud.

Pero la campaña mediática no es suficiente. Hay que silenciar a los reticentes y, si no es posible, insultarlos y despreciarlos en público. Así surgió el Proyecto Origin, un apoyo de las grandes empresas y medios de comunicación (BBC, CBC, Radio Canadá, New York Times y Microsoft) a los planes gubernamentales para silenciar cualquier clase de críticas, especialmente en las redes sociales.

A principios de este año la BBC y Microsoft se asociaron con Adobe, Arm, Intel y Truepic para crear la C2PA o Coalición para la Procedencia y la Autenticidad de los Contenidos, un organismo de normalización integral para combatir “la desinformación, el engaño y el fraude en los contenidos en línea”.

Este tipo de campañas masivas de propaganda no se improvisan. Desde 2010 un equipo de psicólogos, el BIT (Behavioral Insights Team), colabora con el gobierno británico en los procesos de comunicación de las políticas públicas. En el documento “Mindspace” el gobierno del Reino Unido se jactaba de su capacidad para cambiar la forma de pensar y de comportarse de la población de una manera imperceptible.

En 2019, poco antes de que comenzara la pandemia, el SAGE celebró una reunión con el BIT. En un documento interno admitieron que la política sanitaria gubernamental iba a utilizar la sicología aplicada para intensificar el miedo en la población, con el fin de conseguir la adhesión al confinamiento y demás medidas restrictivas.

Los documentos y declaraciones que fueron emitiendo el gobierno y sus “expertos” a lo largo de la pandemia se basaron en las mismas premisas. Estuvieron muy estudiados y elaborados, con lemas tales como “la salud es lo primero”, que puso a los gobiernos, inluidos a los que habían impuesto recortes presupuestrarios en sanidad en las décadas anteriores, como defensores de los sistemas públicos de salud.

En definitiva, la consigna de “la salud es lo primero” quiere decir que la salud justifica cualquier medida política, aunque sea ilegal.

En la difusión del mensaje uniforme participó Common Purpose, una organización que agrupa a miles de personas influyentes en Reino Unido. Tiene miembros en el NHS, la BBC, la policía, la abogacía, la iglesia y una red de 7.000 ONG. Su objetivo es “dirigir más allá de la autoridad”, situarse por encima del bien y del mal, de unos y otros, aparentar una independencia del gobierno, los ayuntamientos, las instituciones públicas o el Parlamento.

En el mundo moderno la esclavitud no es posible sin la complicidad de los propios esclavos.

Más información:
— La manipulación de la población por los ‘expertos’ en instrumentalizar el miedo
— Para un experto no hay nada mejor que una pandemia para trepar, ganar mucho dinero y tener importantes enchufes
— Los expertos que sembraron el miedo miedo durante la pandemia lo lamentan ahora

‘Ningún tuit está disponible’: Twitter vuelve a censurar a MPR21 tras su acuerdo con Reuters y Associated Press

Esta semana, Twitter ha estrenado su nuevo acuerdo con The Associated Press y Reuters «para expandir nuestros esfuerzos para identificar y elevar información creíble» en su plataforma, lo que ha llevado a bloquear o silenciar aquellas cuentas no avaladas por los dos principales monopolios de la información. Y entre las cuentas afectadas está la nuestra. Leer más

Shock, Brainwashing y Big Brother

Estamos asistiendo estos días a una agobiante e indecente campaña mediática en pro de la vacunación obligatoria con el subliminal mensaje -en el Estado español- de que se trataría de un debate, debate inexistente pues los llamados despectivamente «negacionistas» no tienen voz. O son insultados o ridiculizados. Dispone el discurso oficial dominante de los medios convencionales (prensa, radio, tv), los alternativos (Facebook, Twiter, Google, etc.), organismos internacionales (OMS, ONU, Agencias Médicas, Colegios), Gobiernos, etc., etc., y, aún así, no están seguros y se ponen nerviosos ante cualquier atisbo o manifestación de rechazo o crítica a sus mantras. Como, sobre todo, en Francia y sus manifestaciones -que ya no pueden ocultar- contra las restricciones cuasimilitares de su Gobierno que poco tienen que ver con lo sanitario y sí con el control social y lavado de cerebro (brainwashing) y el Gran Hermano (Big Brother). Porque vamos camino -delante de nuestras propias narices- de las distopías cada vez menos futuristas orwellianas.

En España se da un fenómeno perverso, anfibológico y logomáquico, y es que el Gobierno se puede permitir el lujo de blasonar de no imponer la vacunación obligatoria y fardar de «demócrata y liberal» cuando, en realidad, lo que subyace es este semantema: «no nos hace falta imponer por la fuerza o la coerción la vacunación obligatoria porque es tal la chapa y
pavor bestial que les insuflamos a diario en las mentes que las anulamos y paralizamos de terror hasta convertirlos en obedientes y obsecuentes corderitos que, si les decimos como a los carneros de Panurgo que se tiren por un barranco -«por su bien»-, se lanzan. Esto no es Francia». Se parece algo esta pandemia a la doctrina del shock de Naomi Klein en el
terreno de la psicología social y sus técnicas de despersonalización y adopción de nuevos patrones de comportamiento (mascarillas, confinamientos, toques de queda, etc.) mediante el bombardeo diario massmediático hasta sumir al individuo en un estado vegetal, catatónico. ¿Exageramos? Tal vez…

Y respecto del Gran Hermano, lo que más me pudre es que fue una obra –1984– escrita (en 1948) por un chivato -George Orwell- con claro y diáfano mensaje antisoviético ergo: anticomunista y, por supuesto, elevado a los altares en el «mundo libre». Pero resulta que la experiencia que vivimos de algo parecido, similar o semejante a lo descrito es bajo el capitalismo y sus secuelas y rémoras. Todo lo previsto en su libro -«Rebelión en la granja» es todavía más explícito en su intención reaccionaria- con la diferencia de que sus «efectos adversos» duran eternamente.

En fin, si yo fuera un buen chico que sigue y obedece lo que le digan y ordenen como borrego, diría en roman paladino: «sí, joder, ya vale, hostia, ya sabemos y hemos entendido que los «negacionistas» de los cojones son unos apestosos pirados iluminados terraplanistas, que son los malos, insolidarios e irresponsables, unos hijoputas, pero, mecagoendios, ¿es que ya no dan pelis de indios y vaqueros o tenemos que seguir aguantando esta brasa?»

Una empresa de publicidad contrata a actores para que se hagan pasar por médicos y promocionen las vacunas

La empresa de publicidad Komi contrata a actores para que se hagan pasar por médicos y promocionen las vacunas en TikTok, la red social de intercambio de vídeos.

Komi no quiere revelar quién es su cliente ni quién le paga por producir los vídeos falsos, pero el proyecto coincide con la nueva campaña orquestada por el gobierno británico para vacunar a los jóvenes de 16 y 17 años con la primera dosis de la vacuna de Pfizer.

La empresa, que tiene su sede en Manchester, financia con 100 libras esterlinas a los actores que graban vídeos caseros contra lo que califica como “teorías de conspiración” sobre las vacunas.

Komi les proporciona los guiones a los actores y les pide que hagan cinco videoclips cortos “filmándose a sí mismos en modo selfi” y haciéndose pasar por médicos. Los actores tienen que rodar cada vídeo en un lugar diferente y llevar ropa distinta en cada uno de ellos.

“El objetivo es hacerlo lo más creíble posible, como si fueras un médico de Tik Tok”, dice un anuncio publicado en Mandy, una bolsa de trabajo internacional para actores, intérpretes, directores y personal de producción.

La descripción del trabajo pide a los solicitantes que se hagan pasar por un “médico de cabecera que hable del covid-19 y de las teorías de la conspiración que lo rodean”.

“La filmación, la iluminación y el sonido no tienen por qué ser perfectos; puedes filmar con tu teléfono”, dice el anuncio.

Los vídeos editados se publican en el canal “It’s Gone Viral”, una marca de redes sociales propiedad de Komi que cuenta con 8,2 millones de seguidores en Facebook, 2,3 millones en TikTok y 410.000 en Instagram.

Es una muestra de la desinformación que ha acompañado a la pandemia desde el comienzo, mientras los inquisidores estilo Newtral y los monopolios tecnológicos sólo vigilan y censuran a quienes denuncian este tipo de fraudes, que incluso son delictivos porque la legislación británica castiga con pena de cárcel a quien se haga pasar por médico.

¿Creen que la policia británica abrirá una investigación para detener a los delincuentes, a los inductores y a los que han financiado este fraude?

El periódico con más tirada de Europa se disculpa por desatar una campaña de pánico durante la pandemia

El redactor jefe del periódico con más tirada de Europa, Bild, se ha disculpado públicamente por una cobertura mediática de la pandemia basada en el miedo, especialmente dirigido a los niños, a los que dijeron que “iban a matar a su abuela”.

En una alocución ante las cámaras (1), Julian Reichelt reconoció que las noticias fueron “como un veneno” que hicieron sentir a los lectores como sii fueran “un peligro mortal para la sociedad”.

Reichelt se dirigió especialmente a los niños aterrorizados por un alarmismo informativo que ha provocado una explosión de depresión y suicidios infantiles en todo el mundo.

“A los millones de niños de este país [Alemania] de los que nuestra sociedad es responsable, quiero expresar aquí lo que ni nuestro gobierno ni nuestro canciller se atreven a decirles. Les pedimos que nos perdonen”, dijo Reichelt.

“Perdonadnos por esta política que, durante el último año y medio, os ha hecho víctimas de la violencia, el abandono, el aislamiento y la soledad.

“Hemos persuadido a nuestros hijos de que asesinarán a su abuela si se atreven a ser lo que son, niños. O si se encuentran con sus amigos. Nada de esto se ha demostrado científicamente.

“Cuando un Estado roba los derechos de un niño, debe demostrar que con ello lo protege de un peligro concreto e inminente. Esta prueba nunca se ha aportado. Se ha sustituido por la propaganda que presenta al niño como vector de la pandemia”.

El redactor destaca que quienes intentaron ofrecer perspectivas más tranquilizadoras sobre la pandemia “nunca fueron invitadas a la mesa de debate” e instó a los lectores a “no creer en la mentira” cuando se enfrentan a las proclamas alarmistas del gobierno.

Reichelt pide al gobierno que abra los colegios y polideportivos, advirtiendo que quienes imponen brutales medidas de confinamiento “tendrán sobre su conciencia y dejarán en los libros de historia una multitud de almas inocentes”.

El periódico Bild tiene una tirada diaria de 1,24 millones de ejemplares, lo que le convierte en el más vendido de Europa.

Los confinamientos, pasaportes sanitarios y la represión de las manifestaciones en la calle, en general, han metido al gobierno alemán en una seria crisis política. El espionaje alemán vigila de cerca a los manifestantes contra las restricciones sanitarias y el pasaporte de vacunas porque están implicados en una conspiración para subvertir el gobierno (2).

Los alemanes protestaban contra los planes de hacer la vida imposible a los no vacunados, prohibiéndoles la entrada a lugares públicos, como restaurantes, cines y estadios.

Como ya hemos informado en otra entrada, el Relator Especial de la ONU sobre la Tortura va a abrir una investigación por la muerte de un manifestante y una redada masiva de detenidos que carece de precedentes.

(1) https://www.brighteon.com/a1e21534-3c8f-4a2a-b345-0646ec351ee4
(2) https://summit.news/2021/04/29/germanys-domestic-spy-agency-is-monitoring-anti-lockdown-protesters/

Hay que seguir las instrucciones de los CDC ‘porque lo dicen los expertos’

El tiempo juega en su contra. La inútil prolongación de la represión durante casi un año y medio sigue descubriendo las costuras de la pandemia y todos y cada uno de sus elementos constituyentes, empezando por el confinamiento y acabando por las variantes y las vacunas.

Tras el anuncio oficial de que las personas vacunadas pueden contraer y transmitir la llamada “variante delta”, Emerald Robinson, una periodista de Newsmax, preguntó el viernes a la vicesecretaria principal de la Casa Blanca, Karine Jean-Pierre, si los CDC habían sido capaces de analizar dicha variante.

Como no sabe de lo que está hablando, Jean-Pierre le responde que los estadounidenses deben seguir las instrucciones de los CDC “porque lo dicen los expertos”.

Las personas que aún conservan la capacidad de pensar por sí mismas se hacen muchas preguntas, cada vez más, pero la respuesta es siepre la misma: “Haz lo que decimos porque lo decimos nosotros”.

Volvemos a la Edad Media y a los argumentos basados sólo en la autoridad. Si decimos que las mascarillas no son necesarias, no te la pongas, y si decimos lo contrario entonces puedes hacerlo. Cuando los “expertos” cambian de parecer, todos debemos cambiar.

Las “variantes” del virus están dando mucho juego para estirar el estado de guerra más allá de lo que tenían previsto porque las nuevas vacunas no han cumplido ninguna de las expectativas que tenían puestas en ellas. Más bien al contrario.

Tras fallar la segunda dosis, llega la tercera, y con el fracaso de las vacunas el discurso vuelve a cambiar por enésima vez: las vacunas fallan porque han aparecido nuevas “variantes”, que son siempre peores que las precedentes. Pero si desde 1964 no han sido capaces de secuenciar el genoma de los coronavirus, no hay variantes que valga.

Seguimos como al principio, o peor.

‘Los hombres de Putin en el KGB se han apoderado de occidente’

La periodista británica Catherine Belton ha publicado un libro cuyo título lo dice casi todo: “Los hombres de Putin: cómo el KGB recuperó Rusia y luego se apoderó de occidente” (1). Entre las múltiples imbecilidades, la periodista asegura que el magnate ruso Roman Abramovich es el cajero de Putin y que compró el equipo de fútbol del Chelsea por orden del Presidente ruso, a fin de extender su “poder blando” por occidente.

Antiguamente el poder necesitaba cañones y cañoneras para conquistar nuevos territorios; ahora basta con el fútbol. En 2011 otro magnate ruso, Dmitri Rybolovlev, compró el club francés de fútbol AS Mónaco. Invirtió 300 millones de euros, lo subió de la segunda división, gano una liga y disputó eliminatorias de la Champions

El príncipe Alberto de Mónaco se quedó encantado y se hicieron muy amigos, aunque los medios nunca saben cómo tratar estos asuntos exactamente. Como estos multimillonarios están fuera de Rusia, parecen exiliados, opositores a Putin y así los pintan a veces. Cuando alguno de ellos muere, como en el caso de Boris Berezovsky, acusan a Putin de matarlos porque no quiere que nadie le haga sombra. Lo mismo ocurre si el multimillonario es encarcelado en alguno de los “gulags rusos”, como Mijail Jodorkovski, antiguo propietario de la petrolera Yukos.

Otras veces, como en el caso del libro de Belton, a los oligarcas los consideran como tentáculos de Putin, una especie de embajadores plenipotenciarios o testaferros, como Roman Abramovich. Imaginemos: si Abramovich no es más que un testaferro, el que tiene que estar realmente forrado es Putin.

En cualquier caso, los grandes capitalistas rusos, surgidos en tiempos de Yeltsin de la liquidación de la URSS, siempre son sospechosos de algo. A veces se les pinta con la etiqueta de “mafioso ruso”, que jamás se cuelga del pescuezo de ningún otro, ni siquiera cuando están involucrados en tramas como la Gürtel y otras parecidas. A los capitalistas españoles nunca los llaman “mafiosos” aunque estén condenados judicialmente por apoderarse del dinero publico con malversaciones, por evasión de capitales, ni por lavar dinero negro.

Cuando Mijail Fridman se lanzó a comprar la cadena de supermercados Dia, los medios españoles sacaron a relucir sus antecedentes en la CIA o el FBI, e incluso le acusaron de participar en la maniobra de Putin para llevar a Trump a la Casa Blanca (2).

En España la mejor manera de que los medios te libren de la etiqueta de “mafioso” es iniciar una cadena de favores con los oligarcas locales, pero de manera discreta. Es lo que intentó hacer Rybolovlev en Mónaco. Los servicios prestados estuvieron a punto de darle una patente de corso, la nacionalidad monegasca, que impide cualquier clase de extradición. El magnate ruso estuvo primero en Chipre y luego en Suiza, pero su objetivo siempre fue conseguir el pasaporte del Principado.

La nacionalidad monegasca es un privilegio que el Príncipe sólo concede a diez personas cada año. Además de la patente de corso internacional, los monegascos se benefician de desgravaciones fiscales. Por eso el Principado se ha llenado de delincuentes internacionales de cuello blanco, buitres, intermediarios y demás. Lo peor de la escoria capitalista internacional.

Sin embargo, los medios de intoxicación jamás dirán que Mónaco es una cueva de ladrones, o que el Príncipe Alberto protege a los delincuentes de cuello blanco en su feudo. Hay que cargar las tintas contra Rusia y contra Putin.

(1) https://www.larazon.es/internacional/20210728/mpbmxgqbqjgevpfcod6qx6xetm.html
(2) https://www.elconfidencial.com/empresas/2016-12-31/el-magnate-ruso-amigo-de-los-dolset-bajo-el-ojo-del-fbi-y-la-policia-espanola_1310688/

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