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Fue el ejército ucraniano quien cometió la matanza de Bucha

Repentinamente los medios se han callado sobre la matanza de Bucha. El silencio es consecuencia del inicio de la investigación, en la que interviene la Gendarmería francesa y en la que han aparecido dardos metálicos en los cadáveres.

La campaña publicitaria contra Rusia se ha frenado en seco porque los muertos de Bucha tienen diminutos dardos metálicos de un tipo de proyectil de artillería, según los patólogos y médicos forenses. Los primeros resultados muestran que fue el ejército ucraniano quien asesinó a los civiles.

“Encontramos varios objetos realmente delgados, parecidos a clavos, en los cuerpos de hombres y mujeres, al igual que otros de mis colegas en la zona”, dijo Vladyslav Pirovskyi, un forense ucraniano. “Es muy difícil encontrarlos en el cuerpo, son demasiado finos. La mayoría de estos cuerpos son de la región de Bucha-Irpin”.

Los dardos metálicos fueron muy utilizados desde 2014 por el ejército ucraniano contra la población del Donbas. Se hallaron entre los proyectiles D-30 de calibre 122 milímetros encontrados en las posiciones de la artillería ucraniana abandonada por los militares en la República Popular de Lugansk

También encontraron dardos en la ciudad de Slaviansk, en la República Popular de Donetsk, tras un ataque de la artillería ucraniana en 2015, lo que fue ampliamente documentado en su momento (*), y que los medios silenciaron como acostumbran.

En las guerras modernas apenas se utilizan. Son una especie de metralla contenida en proyectiles de tanques o cañones de campaña. Cada cartucho puede contener hasta 8.000 dardos. Una vez disparados, los proyectiles estallan cuando una espoleta temporizada detona y explota por encima del suelo.

Suelen tener de 3 a 4 centímetros de longitud, se desprenden del caparazón y se dispersan en un arco cónico de unos 300 metros de ancho y 100 metros de largo. Al impactar con el cuerpo de la víctima, el dardo puede perder su rigidez y doblarse en forma de gancho, mientras que la parte posterior del dardo, formada por cuatro aletas, suele romperse, causando una segunda lesión.

Desde los primeros días de la guerra, la artillería ucraniana disparó fuego de artillería contra una columna rusa en la calle Vokzalnaya. El bombardeo destruyó varios barrios de la ciudad a la vez. A finales de marzo, días antes de que las tropas rusas se retiraran de la zona, volvieron a disparar, y repitieron el ataque en cuanto los rusos abandonaron las regiones de Kiev y Chernihiv.

Las investigaciones confirman que los civiles murieron como consecuencia del fuego de artillería y, como parece obvio, los proyectiles ucranianos cayeron sobre las posiciones rusas. Las tropas rusas desplegadas en Bucha no dispararon contra sus propias posiciones, como es obvio. Por lo tanto, los civiles murieron en los disparos llevados a cabo por las tropas ucranianas.

Los dardos están en los arsenales, tanto por la artillería rusa como de la ucraniana, pero el ejército ruso no ha usado obuses D-30 en esta guerra, y menos las fuerzas aerotransportadas que operaron en Bucha, que carecen de dicha munición.

Los muertos no fueron ejecutados a corta distancia, sino como consecuencia de fuego de artillería, lo cual descarta la calificación de los sucesos como un “genocidio premeditado de ucranianos pacíficos”. Numerosas pruebas, como la posición dispersa de los cadáveres, lo desmienten.

Las pruebas recogidas por los expertos durante una visita a Bucha, Hostomel y Borodianka, y revisadas por expertos independientes en armamento, demuestran que en la zona se utilizaron municiones de racimo y potentes bombas no guiadas. Mataron a un gran número de civiles y destruyeron al menos ocho edificios. Este tipo de armas están prohibidas en la mayoría de los países del mundo.

Ucrania eleva a casi 900 los civiles muertos en Bucha, mientras que la ONU habla de 50. Un equipo de 18 expertos del departamento forense de la Gendarmería francesa, junto con un equipo de investigadores forenses de Kiev, está documentando las muertes tras la retirada de las tropas rusas de la localidad.

“Vemos muchos cuerpos mutilados (desfigurados)”, dijo Pirovsky. “Muchos de ellos tenían las manos atadas a la espalda y balas en la nuca. También hubo casos de disparos de armas automáticas, como seis u ocho agujeros en la espalda de las víctimas. Y tenemos varios casos de partes de bombas de racimo incrustadas en los cuerpos de las víctimas”.

Según Neil Gibson, experto en armas del grupo británico Fenix Insight, que examinó las fotos de los dardos encontrados en Bucha, son de un proyectil de artillería ZSh1 de 122 milímetros. “Otro proyectil inusual y raramente visto”, dice Gibson. “Esta vez se trata del equivalente a la serie de proyectiles antipersonas de Estados Unidos… Funciona como un proyectil de metralla real, pero está lleno de dardos y un aglutinante de cera”.

No obstante, queda una pregunta inquietante: ¿por qué algunos cadáveres aparecieron con las manos atadas?

Los dardos fueron un arma muy utilizada durante la Primera Guerra Mundial. Lanzados por los aviones de la época para atacar a la infantería, eran capaces de atravesar los cascos. No se utilizaron ampliamente durante la Segunda Guerra Mundial.

Reaparecieron durante la Guerra de Vietnam, cuando Estados Unidos empleó una versión de las cargas de dardos, empaquetadas en vasos de plástico. Es una munición habitual en las guerras en las que ha estado implicado Israel, tanto en Gaza como en territorio libanés, ya que es particularmente eficaz en zonas en las que los adversarios se ocultan entre la vegetación.

Varias organizaciones humanitarias ha pedido la prohibición de los dardos pero, hasta la fecha, no lo han sido. Sin embargo, el uso de armas letales indiscriminadas en zonas civiles densamente pobladas constituye una violación del derecho de guerra. “Los dardos son un arma antipersonas diseñada para penetrar en la vegetación densa y golpear a un gran número de soldados enemigos”, dijo Amnistía Internacional. “Nunca deben utilizarse en zonas civiles residenciales”.

(*) https://codename-it.livejournal.com/953562.html

El mismo tipo de dardos metálicos ha seguido apareciendo en otros bombardeos de la artillería ucraniana, como el de Popasnaya, tras caer en poder del ejército ruso. En la imagen el corresponsal de guerra ruso Serguei Zenin muestra los dardos recuperados en esta última localidad.

El Departamento de Estado crea una unidad para censurar la información en internet

El Departamento de Estado de Estados Unidos ha creado la Oficina de Política Cibernética y Digital, una unidad dedicada a vigilar y controlar los flujos de información que circulan por las vías digitales.

La Oficina se ocupará de asuntos relacionados con la seguridad nacional, las oportunidades económicas y el impacto del ciberespacio, las tecnologías digitales y las políticas sobre los valores de Estados Unidos.

El lugar de esta unidad en el organigrama del Departamento de Estado no se ha especificado definitivamente. Se habló de poner esta oficina directamente bajo la autoridad de la Subsecretaria de Estado Wendy Sherman en lugar del Departamento de Seguridad Nacional debido a la naturaleza amplia y horizontal de la Oficina. Pero la elección no parece ser unánime dentro del Departamento de Estado, aunque cuenta con el apoyo de los miembros del Congreso y de los grupos de presión que representan intereses privados.

La Oficina del Ciberespacio consta de tres depertamentos. El primero es la Política Internacional de la Información y las Comunicaciones, bajo la dirección de Steven Anderson, que dirigió la Oficina de Asuntos Económicos y Empresariales, centrándose en la dirección de internet y las negociaciones sobre la intimidad digital.

El segundo es la Ciberseguridad Internacional, dirigido por Michelle Markof, veterana de las negociaciones sobre ciberseguridad en la ONU.

El tercero es Libertad digital, dirigida por el coordinador Blake Peterson, especialista en derechos humanos y dirección digital.

La Oficina estará dirigida por un diplomático con rango de embajador aprobado por el Senado. Hasta que se produzca el nombramiento, actualmente está dirigida por Jennifer Bacchus, diplomática de carrera que fue ministra consejera en la embajada de Estados Unidos en Praga.

El despliegue demuestra la voluntad de Washington de recuperar el control del ciberespacio reforzando el dominio que ya ostanta Estados Unidos sobre internet, pero ampliando la guerra de la información a los ámbitos jurídicos relacionados con la protección y la confidencialidad de los datos digitales, un verdadero campo de batalla en el que la lucha es encarnizada por tratarse de un asunto de seguridad de primer orden.

La iniciativa confirma los esfuerzos de Washington en materia de guerra de la información e influencia en el ciberespacio, un campo sacudido tanto por la aparición de sistemas de información de actores públicos como por individuos impermeables a los discursos oficiales o a la propaganda orientada de los medios de comunicación bajo el control de grupos de interés privados que influyen en los procesos de elaboración y concepción de las políticas públicas.

La desafección masiva y el aumento del discurso disidente en las redes preocupan en Estados Unidos, que intenta controlar cualquier discurso alternativo incorporando a los grandes monopolios digitales (Google, Apple, Facebook, Microsoft, Twitter) en lo que se considera un esfuerzo de guerra para silenciar cualquier narrativa que no sea la impuesta o dictada por los imperialistas y sus altavoces del estilo Maldita, Newtral y demás censores.

El cierre de cuentas de medios de comunicación de países considerados rivales u hostiles por Washington es sólo el comienzo de una larga campaña que incluirá tanto a particulares de todo el mundo como a la opinión interna de Estados Unidos con el objetivo de imponer una única narrativa, sin posibilidad de fisuras ni críticas.

Elon Musk lanza un órdago de 43.000 millones de dólares para hacerse con Twitter

La acumulación de capital ha llegado a adquirir tal magnitud que las multinacionales tienen un peso mayor en el mundo que la inmensa mayoría de los países. En algunos casos no es necesario referirse siquiera a las empresas sino a sus dueños, que se mueven por el mundo como los grandes jefes de Estado. Son los príncipes modernos de las finanzas y ostentan nombres conocidos, como Rockefeller, Rosthschild, Soros, Bill Gates, Zuckerberg…

Cada paso que dan pone al mundo con la mosca detrás de la oreja. Jeff Bezos, el cacique de Amazon, se ha apoderado del Washington Post, Soros y Bill Gates financia a cadenas de periódicos en todo el mundo y Elon Musk quiere hincarle el diente a Twitter. Ha comprado un 9 por ciento del capital, se ha convertido en su principal accionista y ahora ha lanzado un órdago por la totalidad. Ofrece 43.000 millones de dólares, lo cual supone pagar un precio un 38 por ciento más caro de la cotización de mercado.

Musk es un magnate singular en una multinacional también singular. Es propietario de Tesla, la empresa fabricante de vehículos eléctricos, y Starlink, la que proporciona conexión a internet por vía satélite. En Wall Street cuando un accionista supera el umbral del 5 por cien del capital, tiene que presentarse ante la SEC, el regular del mercado, para aclarar si es pasivo, es decir, si ha comprado sólo para cobrar dividendos, o si es activo y quiere participar en la dirección política de la empresa. Musk dijo que era pasivo, pero es mentira.

Su plan es sacar a Twitter de la bolsa y los gestores de la red social se oponen. Otros accionistas, como el príncipe saudí Al-Walid ben Talal también están en contra. El capital de la empresa está muy repartido y los accionistas no saben su precio real porque nunca ha sido rentable y el número de usuarios crece muy despacio. Ahora bien, si la empresa no reparte beneficios y crece despacio, ¿a qué viene ese interés de Musk por adueñarse de ella?

Evidentemente, a Musk le interesa apoderarse de Twitter por motivos políticos, porque hoy el control de los flujos de información se lleva a cabo a través de las redes sociales. Un canal de información, como Twitter, no sólo suministra información a unos lectores pasivos, sino que transforma en activos a los lectores, que reproducen y amplifican determinadas informaciones, en detrimento de otras.

Los buscadores y las redes sociales condicionan las elecciones y, por ello, ponen y quitan a los cargos públicos, sometidos cada minuto a la presión de los “trending topic”. Da lo mismo que la información sea cierta, o falsa, o dudosa. Lo importante es que es ella, y no la realidad, la que condiciona las decisiones que se aprueban en toda clase de instituciones políticas.

Parte de guerra

De cómo va la operación militar especial en Ucrania o guerra o invasión, según terminología occidental, lo sabemos, o no lo sabemos, según los medios de comunicación, o de desinformación, y, sobre todo, de opinadores y tertulianos obedientes con la línea impuesta por sus amos de las empresas informativas y sus Gobiernos. Con la pandemia, de la que ya apenas se habla, pasaba tres cuartos de lo mismo.

Nosotros mismos, en este blog, ya no dedicamos tanto espacio a denunciar el timo de la plandemia y lo dedicamos a racionalizar el conflicto que enfrenta a Rusia con el imperialismo yanqui yaciente y sus aliados de la OTAN. Nos hacemos eco de la realidad, pero no la reflejamos según el discurso dominante e imperante intoxicador y manipulador. Por hacerlo te pueden llamar “negacionista” o “prorruso”.

Como decíamos, el “parte de guerra” lo dan “expertos” -tambien en este campo- que nos cuentan no solo cómo va la batalla, sino las intenciones del, digámoslo ya, enemigo: sus objetivos, moral, planes, etc. Todo en función de la propaganda, y así se nos dice que la “guerra-relámpago” (blitzkrieg) rusa ha fracasado, por lo tanto, el músculo ruso no era para tanto, unos abusones, eso sí, unos matones, (ocultando que no se están empleando a fondo) que recuerdan a los nazis que casualmente somos nosotros, pero ahí está el “heroico” pueblo ucraniano -compatible con hablar de refugiados a manta- resistiendo la barbarie imperialista rusa que quiere recobrar el antiguo mapa soviético o, peor aún, zarista. Y para ello se informa de bombardeos a hospitales, panaderías, centrales nucleares, población civil, infraestructura, etc., amén de un nutrido surtido de sufridos y dolientes “fichajes” ucranianos que nos dicen lo que pasa de verdad en Kiev u Odesa desde las pantallas de las televisiones. Ya estén en Chernobyl, Madrid o la frontera polaco-ucraniana.

Lo malo, que no lo peor porque hay que señalar lo malo, de este maelstrom, de esta corriente, es que se tiende a denunciar la propaganda de una parte dando por consabida la propaganda de la otra parte, es decir, que hay dos propagandas, igual de malas, dirán los “ni-nis” y equidistantes. Cuando, en realidad, solo se ve “contrapropaganda” de una sola parte, la de los “buenos”. De la otra ni se sabe, y si se sabe algo, se la prohíbe (Sputnik, RToday).

Cómo se inventa una masacre: el Caso Raçak

En Bucha no hay nada que investigar porque todo está claro desde el principio. Rusia ha sido juzgada y condenada por “crímenes de guerra”. Sin embargo, para estirar la campaña publicitaria, Estados Unidos ha vuelto a poner en pie la Comisión Internacional de Personas Desaparecidas, uno de esos tinglados de vividores y parásitos que aparecen y desaparecen según las necesidades del momento.

Este tipo de comisiones se hicieron famosas en otra masacre, la de Raça, de la que pocos se acuerdan. Refresquemos la memoria de uno de esos famosos “crímenes de guerra”.

Raçak es una pequeña localidad de Kosovo de unos 400 habitantes. A finales del siglo pasado se había convertido en el bastión de los terroristas kosovares de UÇK, un grupo fabricado por los imperialistas en 1996 para acabar con los restos de Yugoslavia y someter al gobierno de Belgrado.

La táctica de UÇK fue claramente policial y se basaba en provocar asesinatos para atraer la represión. Entre 1993 y 1998 el grupo asesinó a cerca de 200 policías serbios, 125 civiles albaneses considerados como “colaboracionistas” y cerca de 120 civiles serbios o pertenecientes a otras minorías.

El terrorismo kosovar fue alentado y armado por la OTAN y que, de esa manera, rompieron los acuerdos de alto el fuego firmados de antemano.

Los terroristas provocaron una represión brutal por parte de la policía y el ejército serbios, que iniciaron una operación contra Raçak. Las cifras oficiales hablan de unos 40 muertos entre la población civil, la décima parte que en Bucha.

El escenario estaba muy bien preparado porque hoy sólo interesan las masacres que se pueden poner en un televisor. La OTAN llevó a la localidad a un equipo de la agencia estadounidense Associated Press para que filmara los hallazgos, por macabros que fueran. Sin embargo, la película mostró un pueblo prácticamente desierto. Había muy pocas cosas que contar. La gran mayoría de los vecinos habían abandonado el pueblo el año anterior (1).

A la mañana siguiente, los cadáveres aparecieron como por arte de magia. Los mafiosos de UÇK trasladaron a los periodistas y observadores a ver una fosa común que habían encontrado repentinamente durante la noche. Se trataba de cadáveres de civiles albaneses. Por supuesto.

Entonces se fragua la versión oficial de la OTAN, de la mano de William Walker, un tipo sacado de las cloacas más negras del imperialismo. Había sido general del ejército estadounidense y luego sicario de la CIA bajo la cobertura de un cargo diplomático. También era miembro de la OSCE, por lo que en suma estaba encabezando la agresión militar contra Yugoslavia.

Walker elaboró al pie de la letra los informes que la OTAN necesitaba. Ante una multitud de periodistas y sin haber realizado ninguna investigación, les dijo a los medios de comunicación que se trataba de una carnicería, llegando a calificarla de “crimen contra la humanidad”, y haciendo a los serbios los únicos responsables de la atrocidad.

Todo estaba saliendo según lo previsto. Clinton calificó el decorado como “asesinatos deliberados destinados a sembrar el terror” y convocó urgentemente al Consejo Atlántico, compuesto por los embajadores de los miembros de la OTAN, que condenó la “masacre”.

Entonces los medios tampoco ahorraron unos calificativos que están ya gastados por el uso y abuso: matanza, masacre, carnicería, genocidio, limpieza étnica… “Las tropas serbias asaltaron el pueblo de madrugada y ejecutaron a sangre fría a 45 civiles, todos de etnia albanesa”, dijo entonces El País (2). Los serbios quedaron condenados para siempre a los ojos y oídos del mundo.

En estos casos nunca hacen falta pruebas. Cuanto mayor es la masacre, mejor para juzgar y condenar. Todo es evidente por sí mismo. “Las muertes de Raçak provocaron un giro radical en la actitud internacional hacia la crisis de Kosovo, que culminó con los bombardeos aliados sobre Yugoslavia”, recordaba hace poco el diario Segre (3). Una matanza inventada condujo a una matanza real.

La comisión de investigación llegó después. Las autopsias estuvieron dirigidas por la finlandesa Helena Ranta, a la que en un primer momento no permitieron relatar lo sucedido. Redactó un informe que sus jefes no aceptaron, así que tuvo que presentar otro al dictado de Walker, es decir, de la OTAN.

La mala conciencia debió perseguir a la forense durante los años que permaneció callada… Hasta que empezó a conceder entrevistas, escribir artículos e incluso libros, sobre el asunto. Pero para entonces la memoria ya se había borrado casi totalmente. ¿A quién le importaba eso?, ¿quien se acuerda de que era todo mentira?

Las fotos de los cadáveres aparecieron en los medios convenientemente tuneadas. La preocupación más elemental fue la de borrar los distintivos militares de los uniformes, para que las víctimas parecieran civiles. La BBC dijo que la policía serbia había asesinado a “gente común” con edades comprendidas entre los 14 y los 99 años. Añadió también que los cadáveres tenían disparos en la cabeza pero, según Ranta, los muertos no fueron víctimas de una ejecución “a quemarropa”, sino consecuencia de disparos a larga distancia. El asalto de la policía yugoslava a la localidad dio lugar a una batalla campal con los terroristas que se habían atrincherado en las viviendas.

Entre los cadáveres había una joven de 22 años, hija de Sadiq Muyota, comandante de una unidad de UÇK, que tenía residuos de pólvora en las manos. De todos los cadáveres analizados por la forense, 36 tenían restos de pólvora en las manos. Sólo unos pocos se podían considerar -quizá- como civiles albaneses. Los demás eran terroristas de UÇK o policías serbios traídos de aluvión para subir la cifra de muertos, hasta completar un total de 40, o quizá 45, porque el número no está claro.

El gobierno socialdemócrata alemán, uno de los máximos responsables de la Guerra de los Balcanes, engañó a la opinión pública escenificando masacres inexistentes. La primera guerra con participación de Alemania desde la Segunda Guerra Mundial, comenzó con mentiras (4). Un documental de la televisión alemana se titula precisamente así: “Es began mit einer Lüge” (Todo comenzó con una mentira).

En la farsa de juicio contra Milosevic ante el Tribunal Internacional, la masacre de Raçak desapareció de la acusación, para evitar que los trapos sucios salieran a relucir.

En 2008 las mafias kosovares erigieron un monumento en Raçak en honor a Walker, que hizo famoso a un pueblo por una masacre ficticia. Todos los años, las bandas criminales que dirigen el país desde Prístina organizan un acto de recuerdo.

Más de 20 años después, cuando se sabe que no hubo tal masacre, la Wikipedia sigue mintiendo y calificando de “negacionistas” a los que sostienen que no existió nada de lo que la OTAN quiso aparentar entonces.

Si con la matanza inventada de 40 personas en Raçak la OTAN bombardeó Yugoslavia, ¿qué no hará con la de Bucha, donde ya han encontrado 400 cadáveres?

(1) https://radiolaprimerisima.com/opinion/la-otan-y-la-masacre-inventada-para-destruir-yugoslavia/
(2) https://elpais.com/diario/1999/02/05/internacional/918169202_850215.html
(3) https://www.segre.com/es/noticias/panorama/2022/04/04/las_masacres_los_balcanes_precedentes_la_supuesta_matanza_bucha_166843_1106.html
(4) https://www.grupotortuga.com/Kosovo-Racak-1999-como-se-fabrica

El ‘infoentretenimiento’ es otra forma de control social

Al igual que el universo inventado en la película de 1998 de Peter Weir El show de Truman, en el que la vida de un hombre es la base de una producción televisiva destinado a vender y obtener audiencia, los cargos políticos más conocidos son también actores del espectáculo. Los ministros, consejeros y portavoces están más atentos a los trending topic que a cualquier dato que merezca la pena tener en cuenta, más allá de las redes sociales a las que están completamente enganchados. Leer más

Bucha: crónica de una farsa publicitaria para consumo de la intoxicación mediática

La matanza en Bucha se ha convertido en la portada de los medios de comunicación de todo el mundo. Los políticos europeos y estadounidenses no hablan de otra cosa. Eso significa que la provocación ha logrado su objetivo publicitario.

Las tropas rusas abandonaron Bucha el 30 de marzo. Al día siguiente, el alcalde de la localidad, Anatoly Fedoruk, dijo con una sonrisa de alegría en la boca: “El 31 de marzo pasará a la historia de nuestra localidad y de toda la comunidad territorial como el día de la liberación de los orcos rusos, los ocupantes rusos de nuestras localidades por parte de nuestras fuerzas armadas de Ucrania”.

¿Se alegraría si decenas de sus compatriotas estuvieran en ese momento en la calle, muertos a tiros? ¿Por qué no dijo nada en su declaración sobre las atrocidades cometidas por los rusos? ¿Por qué calló sobre las torturas, violaciones y asesinatos?

La primera unidad de las fuerzas armadas ucranianas que entró en Bucha fueron las fuerzas especiales de la Guardia Nacional de Ucrania. El canal oficial de telegramas de la Guardia Nacional publicó un vídeo, filmado por las propias tropas del destacamento. El vídeo muestra a los soldados ucranianos caminando tranquilamente por las calles de la ciudad, y no se ve ningún cadáver en las calles.

Después, los soldados ucranianos se comunican con los habitantes, y no hay ni una sola queja de la población sobre los ocupantes rusos. La población señala simplemente los edificios de la localidad que habían sido utilizados por las tropas rusas como bases de alojamiento.

Esto demuestra que en el momento de la transición de Bucha al control de las fuerzas armadas ucranianas, todavía no había crímenes en la localidad. No había cadáveres en las calles, ni fosas comunes, ni civiles atados y fusilados.

Los primeros vídeos con cadáveres no aparecieron en Twitter hasta la tarde del 1 de abril y la información al respecto no empezó a difundirse hasta el 3 de abril. En las imágenes no aparecen manchas de sangre en el suelo, lo que sugiere que los cadáveres fueron trasladados hasta ese lugar desde algún otro emplazamiento.

¿De dónde vienen los cadáveres de las calles de Bucha? ¿Y quiénes son esas personas? La respuesta está en el vídeo de la defensa territorial de Ucrania, que plantea claramente la pregunta: “¿Puedo dispararles si no tienen brazaletes azules?”, a la que sigue una respuesta positiva. El vídeo fue publicado originalmente por el jefe de la defensa territorial Sergey “Botsman” Korotkij.

En los vídeos publicados por la parte ucraniana, casi todos los cadáveres tienen vendas blancas. Este es un signo distintivo del Ministerio de Defensa de Rusia y de la población civil.

Katerina Ukraintseva, miembro del Consejo Municipal de Bucha y voluntaria de la defensa, admitió en una entrevista con Meduza que las tropas rusas no dispararon en su presencia. En la entrevista confirma que los militares ucranianos son los culpables de la principal destrucción: “Si las fuerzas armadas rusas hubieran respondido al ejército ucraniano con toda su potencia de fuego, la ciudad habría quedado completamente destruida”, dijo.

Rusia califica de ‘montaje’ las horripilantes escenas grabadas en los alrededores de Kiev

Las televisiones del mundo entero presentan imágenes horripilantes con una supuesta “masacre” cometida por el ejército ruso en Bucha, un barrio de los alrededores de Kiev. El gobierno ucraniano asegura que recuperó Bucha ayer y que las tropas rusas habían matado a numerosos civiles, cuyos cadáveres aparecen abandonados en las calles.

Los ucranianos también denuncian las existencia de fosas comunes con civiles asesinados por los rusos. El alcalde de la localidad asegura que han encontrado 280 cadáveres enterrados en las fosas.

Rusia describe las imágenes y fotografías de cadáveres como el último montaje escenográfico de Kiev. “Todas las fotos y vídeos publicados por el régimen de Kiev, que supuestamente atestiguan los ‘crímenes’ de los militares rusos en la ciudad de Bucha, en la región de Kiev, son otra provocación”, dijo el Ministerio de Defensa de Rusia en un comunicado.

Calificó las imágenes como “otro montaje del régimen de Kiev para los medios de comunicación occidentales”. Los medios han vuelto a presentar un decorado digno de Hollywood: en una ciudad donde no hubo ninguna batalla, las calles no pueden presentar el aspecto de las imágenes difundidas.

Las imágenes de civiles muertos esparcidos por la ciudad llevaron a los países sicarios de la OTAN a pedir que se castigue a los responsables de los crímenes de guerra cometidos en Ucrania.

El Ministerio de Defensa ruso dijo que todas las unidades militares rusas habían abandonado Bucha el 30 de marzo, y que los civiles habían sido libres de moverse por la ciudad o evacuarla mientras estuvo bajo su control.

“Durante el tiempo que las fuerzas armadas rusas estuvieron en control de este asentamiento, ni un solo residente local sufrió ninguna acción violenta”, dijo.

Moscú ha negado anteriormente las acusaciones de que haya atacado a civiles, así como la comisión de crímenes de guerra.

https://uacd.tv/video/rusia-niega-que-haya-asesinado-los-civiles-que-salen-en-la-tv-quien-dice-la-verdad/

La participación de Reuters y la BBC en la campaña de intoxicación contra Rusia

La agencia Reuters y la BBC participan en los programas secretos del Ministerio de Asuntos Exteriores de Reino Unido para “debilitar la influencia del Estado ruso”, junto con contratistas de los servicios de inteligencia y Bellingcat, según una serie de documentos filtrados (1).

El Ministerio británico de Asuntos Exteriores patrocinó a Reuters y a la BBC para realizar una serie de programas destinados a provocar el cambio de régimen en Rusia y a debilitar a su gobierno en Europa oriental y Asia Central.

Ambos medios están implicadas en una campaña encubierta de guerra sicológica para denostar a Rusia. Trabajaron con un departamento secreto del Ministerio de Asuntos Exteriores de Reino Unido conocido como Counter Disinformation & Media Development (CDMD), junto con una serie de contratistas de inteligencia en una unidad secreta conocida como “El Consorcio”.

A través de programas de formación para periodistas rusos supervisados por Reuters, el Ministerio de Asuntos Exteriores del Reino Unido trató de producir un “cambio de actitud”, promoviendo un “impacto positivo” en su “percepción de Reino Unido”.

Chris Williamson, un antiguo diputado laborista británico, intentó informarse de las actividades secretas del CDMD pero no lo logró por motivos de seguridad nacional. “La BBC y Reuters se presentan como fuentes impecables, imparciales y autorizadas de noticias mundiales”, continuó Williamson, “pero ambas están ahora seriamente comprometidas por estas revelaciones. Los dobles raseros como éste sólo desprestigian a los políticos del establishment y a los medios de comunicación empresariales” (2).

La portavoz de la Fundación Thomson Reuters, Jenny Vereker, confirmó la autenticidad de los documentos filtrados. Sin embargo, matizó que “la inferencia de que la Fundación Thomson Reuters estaba involucrada en ‘actividades secretas’ es inexacta y tergiversa nuestro trabajo en el interés público. Durante décadas hemos apoyado abiertamente a la prensa libre y hemos trabajado para ayudar a los periodistas de todo el mundo a desarrollar las habilidades necesarias para informar con independencia”.

La filtración anterior la llevó a cabo Anonymous en 2020

Los archivos filtrados se parecen mucho a los documentos del Ministerio de Asuntos Exteriores de Reino Unido publicados entre 2018 y 2020 por Anonymous, de los que ya informamos en otra entrada. La misma fuente se ha atribuido la obtención de la última ronda de documentos.

Las filtraciones de Anonymous de 2020 mostraban una campaña de propaganda masiva financiada por el Ministerio de Asuntos Exteriores de Reino Unido para cultivar el apoyo mediático al cambio de régimen en Siria (3). Poco después, el Ministerio afirmó que sus sistemas informáticos habían sido penetrados por piratas informáticos (4), confirmando así su autenticidad.

Las nuevas filtraciones indican que Reuters y la BBC -dos de las mayores organizaciones de noticias del mundo- respondieron a la petición de ayuda del Ministerio de Asuntos Exteriores británico para mejorar su “capacidad de respuesta y promover nuestro mensaje en Rusia”, y para “contrarrestar la narrativa del gobierno ruso”. Entre los objetivos declarados por el Ministerio, según el director del CDMD, estaba el de “debilitar la influencia del Estado ruso en sus vecinos cercanos”.

Reuters y la BBC solicitaron contratos multimillonarios para promover los objetivos intervencionistas del Estado británico, prometiendo cultivar a los periodistas rusos a través de giras y sesiones de formación financiadas por el Ministerio, establecer redes de influencia en Rusia y sus alrededores, y promover narrativas a favor de la OTAN en las regiones de habla rusa.

En varias propuestas enviadas al Ministerio de Asuntos Exteriores británico, Reuters presumía de una red de influencia global de 15.000 periodistas y personal, incluidos 400 dentro de Rusia.

Los proyectos del Ministerio británico se llevaron a cabo de forma encubierta, y en asociación con medios de comunicación en línea supuestamente independientes y de alto perfil, como Bellingcat, Meduza y Mediazona, fundada por Pussy Riot. La participación de Bellingcat aparentemente incluyó una intervención del Ministerio en las elecciones de 2019 en Macedonia del Norte en nombre de un candidato favorable a la OTAN.

La Red Zinc

Los contratistas de inteligencia que supervisan la operación, la Red Zinc, se jactaron de establecer “una red de YouTubers en Rusia y Asia Central” mientras “apoyaban a los participantes [para] hacer y recibir pagos internacionales sin ser registrados como fuentes externas de financiación”. La empresa también pregonaba su capacidad de «activar una serie de contenidos» para apoyar las protestas antigubernamentales dentro de Rusia.

Los nuevos documentos proporcionan antecedentes significativos sobre el papel de los Estados miembros de la OTAN, como Reino Unido, en la influencia de las protestas al estilo de la revolución de colores que se llevaron a cabo en Bielorrusia en 2020, y plantean preguntas sobre la intriga y los disturbios que rodean a la figura de Alexei Navalny.

También arrojan dudas sobre la independencia de dos de las organizaciones de medios de comunicación más grandes y prestigiosas del mundo, revelando que Reuters y la BBC son apéndices del servicio de inteligencia, como ya hemos explicado en entradas anteriores.

Una serie de documentos oficiales desclasificados en enero de 2020 revelaron que Reuters fue financiada en secreto por el gobierno británico durante los años 60 y 70 para ayudar a una organización de propaganda antisoviética dirigida por la agencia de inteligencia MI6. El gobierno de Reino Unido utilizó a la BBC como intermediario para ocultar los pagos a la agencia de noticias (5).

La revelación llevó a un portavoz de Reuters a reconocer que “el acuerdo de 1969 [con el MI6] no se ajustaba a nuestros Principios de Confianza y no lo haríamos hoy”. Es mentira. En 2017 la Fundación Thomson Reuters entregó una oferta formal para “celebrar un contrato con el Secretario de Estado de Asuntos Exteriores, representado por la Embajada Británica de Moscú, para la provisión de un proyecto “Desarrollo de capacidades en los medios de comunicación rusos”. La carta fue firmada por la directora general de Reuters, Monique Ville.

Los documentos que se han divulgado ahora revelan que tanto Reuters como la BBC están comprometidos de nuevo en una relación poco transparente con el Ministerio de Asuntos Exteriores de Reino Unido para socavar la imagen de Rusia.

(1) https://telegra.ph/OP-HMG-Trojan-Horse-Part-4-Undermining-Russia-I-02-04
(2) https://www.thecanary.co/feature/2019/08/02/chris-williamsons-comments-about-secretive-government-funded-smears-show-why-the-establishment-fears-him/
(3) https://thegrayzone.com/2020/09/23/syria-leaks-uk-contractors-opposition-media/
(4) https://www.middleeasteye.net/news/exclusive-uk-government-probing-cyber-attack-over-syria-propaganda-leaks
(5) https://thehill.com/homenews/media/478057-uk-government-secretly-funded-reuters-in-1960s-1970s

El ejército de los intoxicadores no ganará la Guerra de Ucrania, sólo pinta el decorado

Estados Unidos ya no se preocupa por ganar ninguna guerra; le basta con destruir países enteros, como ha hecho con Libia. Lo demás lo deja a los intoxicadores, esa legión de mercenarios que ostenta la condición de “periodistas”. Esa guerra, la del engaño, es la única que es capaz de ganar.

Para ello forja ejércitos de publicistas que fabrican la realidad y las mejores palabras que se deben utilizar para referirse a ella. Esos publicistas siguen cursillos acelerados de adiestramiento que comienzan a preparar las noticias antes de que se produzcan. El guión siempre se escribe antes de rodar la película.

Los Estados serviles, como Ucrania, no tienen autonomía para hablar con voz propia. Son la voz de su amo (1). Por ejemplo, el discurso del embajador permanente de Ucrania ante la ONU, Serguiy Kyslytsya, pronunciado el 23 de febrero ante la Asamblea General de la ONU, fue escrito por Stephen Krupin, cabecilla del grupo de presión DC SKDKnickerbocker, que también le escribía los discursos a Obama y trabajó en la campaña electoral de Biden.

Uno de los que escribió el discurso de Zelensky ante el Congreso de Estados Unidos fue Andrew Mac, un abogado que desde 2019 representa a los grupos de presión que promueven los intereses del gobierno y las empresas ucranianas en Washington.

En un Estado como Ucrania todo es servil, no sólo el gobierno. Las empresas privadas y las ONG que operan sobre el terreno no son más que las terminales de un centro único que tiene su cabeza en Washington. Es el caso de Nataliya Popovych, fundadora de la agencia de relaciones públicas One Philosophy, con sede en Kiev. Popovych trabajó con el Departamento de Estado de Estados Unidos y asesoró al antiguo Presidente ucraniano Petro Poroshenko. Es cofundadora y miembro del consejo de administración del Ukraine Crisis Media Center, un brazo propagandístico financiado por la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional, la National Endowment for Democracy, la embajada de Estados Unidos en Kiev y la OTAN, entre otros (2).

Tanto las instituciones públicas como las empresas privadas, sean estadounidenses o ucranianas, han elaborado listados de fuentes periodísticas, que comprenden tanto las “buenas” como las “malas” referencias. Las informaciones que proceden de las primeras son infladas por ejércitos de bots, mientras que las que proceden de las segundas van a parar a la papelera de los bulos y las falsedades.

En la Guerra de Ucrania ha destacado StopFake, un tinglado con muy buenos padrinos: la National Endowment for Democracy, el Consejo Atlántico, los ministerios de Asuntos Exteriores checo y británico y la International Renaissance Foundation, financiada por la Open Society del omnipresente George Soros.

Pero Facebook ya había contratado a StopFake hace dos años para “frenar el flujo de propaganda rusa”. Todo el preparativo se desmoronó abajo cuando un periodista descubrió que StopFake mantenía vínculos estrechos con los neonazis (3).

Julia Petryk, directora de relaciones públicas de MacPaw, presentó una lista de medios de comunicación “de plena confianza” (4) recopilada por Tetiana Bronistka, que trabaja en la fiscalía ucraniana. La lista incluye fuentes en ruso e inglés, así como canales de Telegram calificados como “objetivos”. No obstante, no son independientes, ya que la mayoría están vinculados a gobiernos estadounidenses y europeos y a las típicas fundaciones de los magnates.

Veamos algunos ejemplos de los medios que los imperialistas tratan de promocionar como si fueran independientes:

Novaya Gazeta es un medio ruso vinculado a la National Endowment for Democracy y aparentemente financiada por ella
Meduza está financiado por el gobierno sueco, el letón, la Fundación OAK, el magnate petrolero Mijail Jodorkovski
Dozhd recibe el dinero de la Comisión Europea y la Fundación Sreda.
Holod Media es una filial de Meduza que ha sido aclamada por la CNN como “independiente” y h alamentado que Leningrado no fuera capturada por los nazis durante la Segunda Guerra Mundial
Current Time TV fue creado por Radio Free Europe/Radio Liberty, órganos de propaganda que, a su vez, fueron fundados por la CIA en colaboración con Voice of America
Censor está financiado por Yuri Butusov, antiguo asesor del Ministro de Defensa ucraniano. Su lema es “Derribar a Rusia”
200RF es una web del Ministerio de Asuntos Exteriores de Ucrania que dice publicar fotos y documentos de soldados rusos capturados y muertos en combate

Los canales de Telegram que aparecen en la lista son del tipo de Radio Svoboda, un órgano de propaganda fundado por la CIA Radio Free Europe/Radio Liberty, o Espresso TV, cuyo accionista mayoritario es la esposa del antiguo diputado ucraniano Mykola Knyazhytsky.

Uno de los proyectos más ambiciosos de intoxicación mediática es Russian Language News Exchange, que opera como Mediazona, una red de medios de comunicación rusos vendidos al imperialismo fundada en 2016 que opera en los países postsoviéticos. Desde su creación, se ha coordinado con medios de comunicación de Azerbaiyán, Georgia, Kazajistán, Kirguistán, Letonia, Moldavia, Rusia y Ucrania.

Entre los seis periodistas que lo dirigen están Andrey Lipsky, redactor jefe adjunto de Novaya Gazeta, y Yulia Fediv, directora general de Hromadske TV, una de las cadenas más vistas en Ucrania.

Los informes financieros de Hromadske muestran que está financiado por numerosos gobiernos y fundaciones, como la embajada de Estados Unidos en Ucrania, el Ministerio de Asuntos Exteriores de Dinamarca, la Agencia Sueca de Cooperación Internacional para el Desarrollo, el Fondo Europeo para la Democracia y Free Press Unlimited. El multimillonario Pierre Omidyar, del que ya hemos hablado en otra entrada, también ayudó a crearlo.

Recientemente, un comentarista de Hromadske exigió matar a los habitantes del Donbas, afirmando que es una región poblada por personas “superfluas” que “deben ser exterminadas”.

Aunque alardea de independencia, Russian Language News Exchange es un proyecto de Free Press Unlimited, financiado por el gobierno holandés y la Comisión Europea.

En la actualidad, comprende 14 medios de comunicación que actúan como “nodos”, publicando artículos en varios países entre sí.

El vídeo de presentación del sitio lo encabeza Maxim Eristavi, antiguo periodista de Radio Free Europe y fundador de Hromadske. En la actualidad dirige el Programa de Liderazgo del Milenio en la OTAN y el grupo de reflexión de la industria armamentística, el Atlantic Council.

El año pasado la red se amplió con el proyecto Colab Medios, creado a través del programa VIMES (Free Press Unlimited Viable Media for Empowered Societies) para la formación de periodistas y la difusión de determinados artículos.

El 4 de marzo, unos días después de la ofensiva rusa en Ucrania, se creó un nuevo proyecto llamado Media Lifeline Ukraine. Al día siguiente, Free Press Unlimited convocó una reunión de emergencia con los fundadores de Hromadske, Maxim Eristavi y Nataliya Gumenyuk. En la reunión se pidió que se recaudaran dos millones de euros para el proyecto. “Sólo con un apoyo externo continuado podrán los medios de comunicación locales seguir haciendo su trabajo”, confiesan en su página de presentación.

Unos días más tarde, Free Press Unlimited anunció una asociación para apoyar un nuevo proyecto conjunto de Reporteros Sin Fronteras (5) y su socio ucraniano, el Instituto de Información de Masas, llamado Centro de Libertad de Prensa de Lviv. El Instituto de Información de Masas está dirigido por la responsable de comunicación de USAID, Oksana Romaniuk, y financiado por USAID y el gobierno de Boris Johnson.

(1) https://telegra.ph/Kto-koordiniroval-i-napravlyal-antirossijskuyu-kampaniyu-v-SMI-i-socsetyah-Fakty-i-dokazatelstva-03-07
(2) https://www.provokemedia.com/latest/article/from-ukraine-with-love
(3) https://zaborona.com/ru/stopfake-i-faktcheking-v-facebook/
(4) https://macpaw.com/news/know-the-truth-about-Ukraine
(5) https://ifex.org/reporters-without-borders-and-the-institute-of-mass-information-open-lviv-press-freedom-center/

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