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Segunda huelga general contra el gobierno de Syriza en Grecia

Ayer Grecia vivió su segunda huelga general en un año para luchar contra la bajada de las pensiones impuesta por el gobierno de Syriza. La anterior se convocó el 12 de noviembre contra los recortes.

Los dos mayores sindicatos de Grecia, ADEDY del sector público y GSEE del privado, convocaron la huelga contra los recortes previstos en el tercer rescate acordado entre el gobierno de Tsipras y los acreedores, y en particular, contra la reforma del sistema de pensiones que contempla recortes en las prestaciones y subidas de las cotizaciones.

Como suele ser habitual en Grecia, el paro ha tenido mayor respaldo en el sector público que en el privado. Los hospitales y centros de salud funcionaron con servicios mínimos durante todo el día. Los barcos han estado amarrados y numerosos vuelos nacionales han sido cancelados.

Dimitris Karayeorgópulos, portavoz de GSEE, ha asegurado que la participación en el sector privado ha sido «tan masiva como hace tres semanas». Los representantes de ambos sindicatos han avanzado que contemplan la convocatoria de nuevas huelgas generales.

Los medios de comunicación se sumaron a la huelga el miércoles para poder informar de los acontecimientos de la jornada. Durante 24 horas no hubo informativos en las televisiones y radios, los periódicos digitales no actualizaron sus informaciones y la prensa escrita no preparó la edición que debía publicarse este día.

Los periodistas exigen que su caja de pensiones continúe siendo independiente y no se incluya dentro de una caja unificada. Además, quieren que se mantenga la tasa del 20 por ciento que se impone a la publicidad en los medios y se aplique también a los digitales.

Tsipras ha retrasado la votación de la ley sobre pensiones hasta inicio del próximo año para ganar tiempo.

«Los pensionistas son el sustento total de muchas familias y si no fuese por ellos algunos ya se habrían tirado desde un séptimo piso», afirma a Efe Mijalis, que era técnico de aviones de una aerolínea griega y ya está jubilado. «Ningún gobierno ha aportado ni un dracma a las pensiones suplementarias, los fondos de la pensión suplementaria los han aportado los trabajadores y los patronos», recalca Mijalis.

Melina, una empleada de la principal compañía telefónica del país, defiende que «cualquiera que sea el gobierno tiene que entender que estas medidas no son sostenibles».


Una manifestación recorrió el centro de Atenas, desde la céntrica
plaza de Klathmonos hasta la de Syntagma, sede del Parlamento. Según
estimaciones de la policía, en la marcha participaron unas 15.000
personas.

En
la manifestación también participó el nuevo partido Unidad Popular, que
nació de la escisión de Syriza en septiembre por su oposición a la
firma del tercer rescate. «Este gobierno no tiene futuro. Ha empezado la cuenta atrás. No les puede salvar ni (el centrista) Levendis ni un gobierno de concertación nacional que defienda el rescate», ha dicho su secretario general, Panayotis Lafazanis.

Durante el recorrido se produjeron enfrentamientos
entre los antidisturbios y grupos de manifestantes que lanzaron cócteles
molotov, a lo que los policías respondieron con bombas aturdidoras.

Huelga general de los trabajadores contra el gobierno de Tsipras

Tsipras se enfrenta hoy a su primera huelga general desde su llegada al gobierno en febrero de este año.

Los dos sindicatos más importantes de Grecia han convocado una huelga de 24 horas para protestar contra las subidas de impuestos y la futura reforma de las pensiones que forman parte del llamado “tercer rescate”.

La huelga se dirige contra “las políticas de austeridad, de empobrecimiento y de privación que sigue el Gobierno”, según un comunicado de los sindicatos público, Adedy, y privado, GSEE.

Incluso una parte de Syriza apoya la convocatoria en contra de su gobierno. Los sindicalistas del partido gubernamental también han llamado a “los trabajadores, los desempleados, los pensionistas, los jóvenes y las mujeres a participar masivamente en la huelga general”.

Desde la medianoche el metro está cerrado, los barcos amarrados en el puerto y no circulan los trenes. A primeras horas de la mañana la huelga estaba paralizando los servicios públicos, mientras que numerosos vuelos locales se han tenido que cancelar.

También se han sumado pequeños comercios en todo el país. Las farmacias y las consultas médicas están cerradas y los hospitales ofrecen únicamente servicios mínimos. Tampoco abren sus puertas al público los museos y sitios arqueológicos.

La televisión y la radio solo emiten programas de archivo y el sindicato de periodistas ha acordado que tan solo ofrecerá información relacionada con la huelga.

A partir de las 11:00 de la mañana se espera que una gigantesca manifestación obrera recorra las calles de Atenas.

La huelga coincide con la presencia en Atenas de representantes de los principales acreedores del país, de la Comisión Europea, del Banco Central Europeo, del Fondo Monetario Internacional y del Fondo Europeo de Estabilidad Financiera.

Dichas instituciones tratan de forzar al gobierno de Tsipras para que adopte nuevos recortes y planes de reforma a cambio de otro préstamo adicional de 2.000 millones de euros más otros 10.000 para evitar el hundimiento de la banca.

El anterior gobierno de Tsipras concluyó el 20 de agosto. Muchos de sus integrantes, que se oponían a las continuas concesiones, fueron purgados y sustituidos por otros que actúan de plena conformidad con las exigencias del capital financiero internacional.

Grecia participa en las mayores maniobras aéreas del ejército israelí

Cazas F16 de la aviación griega han participado activamente, junto a otros estadounidenses y polacos, en las maniobras del ejercito israelí “Bandera Azul”, consideradas como las mayores de su historia.

Según el estado mayor de la fuerza aérea israelí, durante los ejercicios se llevaron a cabo casi 250 vuelos. Acabaron la semana pasada y han durado casi dos semanas.

Participaaron 54 aviones y 102 pilotos, a los que hay que añadir un grupo numeroso de técnicos y equipo de asistencia. Además, varios países enviaron observadores de las fuerzas aéreas.

Los vuelos recorrieron casi casi todo el espacio aéreo de Israel en un ejercicio que simulaba un ataque procedente de la aviación enemiga.

Según el diario Times of Israel, además de sobrevolar el espacio aéreo, los aviones emularon respuestas contra disparos procedentes de cohetes, escuadrillas y aviones.

La primera vez que Israel llevó a cabo este tipo de maniobras fue en 2013. Las actuales han utilizado como base el desierto de Arabah, situado al sur del país.

En Grecia la abstención ha ganado las elecciones

Con más de la mitad de los votos escrutados, ya se puede hacer una estimación de los resultados en las elecciones legislativas que se han celebrado hoy en Grecia: el país está desencantado, por lo que ha vencido la abstención, con un 45 por ciento de no-votos.

Por más que los los partidos políticos conserven porcentajes de votos parecidos a los que ya tenían en enero de este año, lo decisivo es que han perdido una media del 10 al 15 por ciento de votos.

Como sólo cuentan los votos emitidos, se puede decir que todo queda más o menos como antes, en términos porcentuales. El partido más votado ha resultado ser Syriza nuevamente, con el 35 por ciento de los votos y 145 diputados, cuatro menos que en enero.

Unidad Popular, la escisión de Syriza, se queda fuera del Parlamento a unas décimas del 3 por ciento exigido, excepto cambios de última hora en el recuento de los votos.

Tras Syriza va Nueva Democracia con un 28 por ciento y 75 diputados, uno menos que en enero, y también consiguen representación: Amanecer Dorado con 19 escaños (+2), Pasok con 17 (+4 pero en coalición), el KKE con 15 (igual), To Potami con 10 (-7), Anel con 10 (-3), y la Unión Centrista con 9 (+9).

Esos serán los parlamentarios que jugarán el papel de marionetas de Bruselas, que firmarán los recortes y la anulación de todo tipo de derechos a los trabajadores, los pensionistas, los parados…

Grecia está a punto de convertirse en un polvorín porque el único dato relevante es que casi la mitad de la población no ha votado a ninguno de los partidos.

Tsipras utilizó a Rusia para presionar a la Unión Europea

La entrevista del diario francés “L’Humanité” a  Stathis Kuvelakis (*), dirigente de Unidad Popular, la organización escindida de Syriza, confirma las sospechas de que Tsipras utilizó a Rusia para presionar en sus negociaciones con la Unión Europea. Al mismo tiempo, los contactos con Rusia le proporcionaban a Syriza una imagen progresista o de izquierda ante sus electores.

En organizaciones como Syriza, que no son nada sino que viven del ejercicio permanente del postureo, tales cambalaches son muy importantes y se extendieron al tendido del gosoducto South Stream, cuya negociación trataron de mantener viva hasta el último minuto.

No obstante, a pesar de sus promesas electorales, Syriza nunca tuvo ninguna intención de abandonar el euro ni de admitir sobre su suelo la llegada del gosoducto ruso.

En la entrevista Kuvelakis cuenta otras cosas interesantes. Afirma que no es lo mismo desarrollar relaciones diplomáticas con Rusia que con China porque la estrategia de ambos es diferente. A China le interesa el comercio y los negocios. Quiere meter mano en las privatizaciones que Grecia está obligada a sacar al mercado y crear una sucursal del banco de los países Brics.

Pero la organización a la que pertenece Kuvelakis no admite las privatizaciones. Como Rusia, en cambio, es diferente porque tiene una perspectiva geopolítica. Para Rusia los intereses económicos están subordinados a los geopolíticos.

Desarrollar las relaciones con Rusia -confiesa Kuvelakis en su entrevista- no supone en absoluto que Putin esté cercano a nosotros, Unidad Popular, política o ideológicamente. “Es una cuestión de relaciones internacionales”, concluye.

Por su parte, Alexander Mercuris critica a ambos, a Syriza y a Unidad Popular en “Rusia Insider”. Afirma que es un error decir que Rusia subordina sus intereses económicos a sus objetivos geopolíticos.

Pero no tiene razón. Como bien dice Kuvelakis, uno de los puntos fuertes que Rusia ha recuperado de los tiempos soviéticos es ese precisamente: tiene una estrategia que va mucho más allá del corto plazo y de los vaivenes cotidianos de las bolsas.

(*) http://www.humanite.fr/grece-stathis-kouvelakis-aucune-illusion-sur-le-carcan-de-leuro-582336

La metamorfosis de Alexis Tsipras

José Piquer

Al jurar su cargo el 26 enero de 2015, Alexis Tsipras, el ex primer ministro de Grecia, sabía que su mandato no iba a ser fácil, pero llegar hasta aquí tampoco había sido un camino de rosas. Forjado en la las juventudes comunistas, la carrera de este político sin corbata de 41 años puede resumirse en pocas líneas. En 2006 quedó en tercer lugar en las elecciones para la alcaldía de Atenas. Dos años después fue elegido líder de Syriza, entonces una coalición formada por 13 grupos de izquierda radical, y en 2009 entró en el Parlamento como diputado, pasando a dirigir el grupo parlamentario de Syriza.

Un año después de ser elegido diputado en el Parlamento, Grecia solicitaba el primer rescate. Los acreedores (los países miembros de la zona euro y el FMI) aprobaron prestar a Grecia 110.000 millones de euros (equivalente al 48% del PIB griego) a cambio de que los gobernantes griegos se comprometieran a implementar un programa de ajuste económico sin precedentes en la historia.

Hasta este momento la crítica incendiaria de Syriza hacia la troika y la oligarquía griega y sus diatribas contra el capital y el imperialismo financiero habían suscitado, salvo algunas excepciones, indiferencia, sorna o desprecio. Sin embargo, tras el fracaso de las negociaciones para formar un gobierno de coalición en mayo de 2012, muchos comenzaron a mirar a Tsipras y a Syriza con otros ojos.

Por una vez, Alexis Tsipras parecía agradecido a los Papandréu y Samarás, pues cuanto más fracasaban ellos, mejor parecía irle a él en las encuestas. Discurso tras discurso fue recomponiendo los pedazos de tanto fracaso hasta aupar a Syriza a la segunda posición en las elecciones de junio de 2012, convirtiendo a su partido en una alternativa real de gobierno.

El momento de la alternativa llegó el pasado enero, cuando Syriza obtuvo una mayoría suficiente para formar gobierno con el apoyo de un pequeño partido nacionalista de derecha, Griegos Independientes. La creciente sensación de fraude entre los votantes griegos tras casi cuatro décadas de alternancia política entre los socialistas del Pasok y los conservadores de Nueva Democracia y las dramáticas consecuencias de la crisis habían allanado el camino de la victoria. Ahora la cuestión era saber si el nuevo primer ministro griego, un ingeniero eléctrico sin experiencia de gobierno, sería capaz de satisfacer las expectativas de sus más de 2.200.000 votantes y de un sector de la izquierda europea que vio en su triunfo un espejo de sus propias posibilidades.

Pero cuando en enero Tsipras proclamó eufórico el triunfo de la esperanza y la recuperación de la soberanía nacional para Grecia, el fin del “círculo vicioso de la austeridad” y la promesa de un nuevo paraíso en la Tierra, nunca imaginó que en apenas unos meses esa esperanza dependería de recibir 86.000 millones de euros a cambio de aprobar un nuevo programa de ajuste propuesto por los mismos acreedores que tanto había despreciado.

Los trabajos de Hércules

Tsipras no necesitó mucho tiempo en el cargo para confirmar que la tarea de gobernar un país al borde de la bancarrota es hercúlea, como el tiempo ha acabado demostrando. Durante los últimos siete meses ha gobernado Grecia sabiendo que en algún momento de su mandato tendría que elegir entre preservar la pureza ideológica por la que fue elegido o plegarse al pragmatismo que se espera de un primer ministro.

La crisis del euro le ha concedido varios de esos momentos cruciales en la carrera de un político, pero ninguno comparable con el que vivió la madrugada del 12 al 13 de julio, cuando los líderes europeos negociaban (una vez más) el futuro inmediato de Grecia. Días antes el ministro de finanzas griego, Yanis Varoufakis, se había visto obligado a dimitir tras cinco meses de lucha infructuosa para lograr que sus socios europeos aceptaran una quita parcial de la deuda griega como condición previa a negociar cualquier nuevo programa de ayuda.

Ante la negativa de los acreedores a incluir en el acuerdo las demandas griegas sobre la deuda, Tsipras convocó en julio a los ciudadanos griegos para decidir en un referéndum sobre una propuesta de acuerdo cuyo contenido exacto todavía debaten varios premios Nobel de Economía.

Durante aquel fin de semana Tsipras “el gobernante” transmutó de nuevo en el activista y opositor que nunca quiso (o pudo) dejar de ser. Tsipras pidió a los griegos que rechazaran la propuesta de los acreedores votando oxi (“no”, en griego) en la consulta. La opción del “no” acabó imponiéndose finalmente con más del 60% de los votos para desagrado de Bruselas y Berlín, que siempre interpretaron este referéndum como un desafío y, para qué engañarnos, como un gesto extravagante en la cuna de la tecnocracia.

Pero pocos días después los acreedores iban a hacerle a Tsipras una oferta que, como Marlon Brando en El Padrino, no podría rechazar. La mañana del 13 de julio Tsipras abandonaba Bruselas sabiendo que el acuerdo que acababa de aceptar era, desde un punto de vista económico, la menos mala de todas las alternativas a su disposición. Lo cierto es que nunca tuvo más de dos opciones: aceptar las demandas de los acreedores, o salir del el euro. “Entre una opción mala y una opción catastrófica, nos vemos obligados a elegir la primera opción”, se justificó Tsipras ante el Comité Político de su partido.

Y la metamorfosis de Kafka

Mientras abandonaba el edificio del Consejo de la UE en Rue de la Loi rumbo a Atenas Tsipras pensó, atormentado aún por la dimisión de Varoufakis, que nunca debió haber aceptado ese acuerdo… Como en La Metamorfosis de Kafka, la novela en la que Gregor Samsa se despierta convertido en un gigantesco insecto tras un sueño intranquilo, algo cambió para siempre la mañana del 13 de julio. Tsipras, la primera y última esperanza de la verdadera izquierda europea, había alcanzado la mayoría de edad de forma abrupta.

El ex primer ministro griego regresó a Atenas con el compromiso de recibir 86.000 millones de euros, pero a cambio de aceptar unas condiciones que ni el votante más ingenuo de Syriza habría apoyado una semana antes de haber conocido este desenlace. Entre esas condiciones Tsipras había accedido a crear un fondo para la privatización de bienes públicos griegos por valor de 50.000 millones de euros. Su mayor victoria fue lograr que la sede pasara de Luxemburgo a Atenas.

A pesar de todo, las medidas exigidas por los acreedores fueron aprobadas el 14 de agosto en el Parlamento heleno con 222 votos a favor y 64 en contra. Ya era, sin embargo, demasiado tarde para Tsipras. Durante la votación 25 diputados de su partido se desmarcaron para crear un nuevo grupo parlamentario, Unidad Popular, que hoy ya es el tercer grupo del Parlamento. Tsipras ha hecho los cálculos y sabe que tendría muy difícil lograr los 120 votos mínimos que la Constitución griega exige para sobrevivir a un voto de confianza en el Parlamento. Por eso –explicó en su carta de dimisión– “el pueblo deberá decidir de nuevo si quiere continuar con valentía las negociaciones con los acreedores”. Nunca aclaró qué entendía por valentía, ni si pensaba que sus últimas negociaciones habían sido valientes.

Gobernar era esto

Con frecuencia el tránsito de la oposición al gobierno obliga a posponer la construcción del paraíso en la Tierra para pagar los salarios de los funcionarios el próximo mes. Sobre todo, si ya has dejado de pagar tus deudas. Quien crea que se puede gobernar sin renunciar debería renunciar a gobernar. Pero Tsipras se equivocó al convocar un referéndum ambiguo y precipitado, hacer campaña a favor del “no” y luego renegar del resultado victorioso aceptando un acuerdo mucho peor para Grecia. Se equivocó al negociar su permanencia en el euro y un tercer rescate sin tener un plan B y se equivocó al intentar hacer creíble la ficción de que David podía derrotar a Goliat.

A pesar de todo, es muy probable que Tsipras revalide su mandato. Las próximas elecciones griegas serán un excelente laboratorio para saber si los votantes griegos priman la (i)responsabilidad de sus gobernantes sobre su (in)coherencia ideológica, o viceversa. Esta vez Tsipras podrá atribuir su fracaso al deficiente diseño del euro, a la esclerótica forma de tomar decisiones del Eurogrupo, al egoísmo alemán, podrá, incluso, culpar al terrorismo financiero de la troika de todo los males de Grecia. Pero por muchas razones (y no todas atribuibles a él) lo que ya no podrá hacer es cambiar la historia. Grecia está hoy peor que cuando él asumió el poder y nada indica que el próximo primer ministro tenga en sus manos el poder suficiente para revertir esta situación.

Fuente: http://www.politicaexterior.com/actualidad/la-metamorfosis-de-alexis-tsipras/

Syriza marcha hacia la escisión

Respaldado por otros dirigentes de Syriza, el antiguo ministro de Energía energía griego y actual diputado, Panayiotis Lafazanis, abogó ayer por la creación de un movimiento antirrescate que combata la aplicación del programa de asistencia financiera acordado entre el gobierno de Tsipras y la «troika» el martes pasado, dejando la coalición a un paso de la escisión.

Lo hizo horas antes de que el Parlamento comenzara a votar el nuevo rescate por 95.000 millones de dólares. Al cierre de esta edición, el debate parlamentario continuaba y se esperaba la votación para bien pasada la medianoche.

«La lucha contra el nuevo rescate empieza hoy, movilizando a la gente en cada rincón del país», señaló un comunicado firmado por Lafazanis y otros 11 dirigentes de Syriza publicado en el sitio web de la facción denominada Iskra. El texto pidió fundar un «movimiento unido que justifique el deseo de democracia y justicia social del pueblo».

No obstante, el nuevo rescate será aprobado en el Parlamento por un cómodo margen gracias al respaldo de la reacción, como ya ocurrió con los dos anteriores.


La portavoz del Gobierno griego, Olga Gerovasili, dijo que después de la votación parlamentaria la atención girará hacia el encuentro de ministros de Finanzas de la zona euro de hoy, que debe apoyar también el rescate. No obstante, reconoció que el gobierno tendrá problemas si Syriza sigue desunido. «Un Gobierno que no tiene mayoría no puede seguir adelante», dijo a Mega TV.

El rescate tendrá una vigencia de tres años y proporcionará créditos por un valor de hasta 86.000 millones de euros, que servirán en su mayor parte para pagar deudas. El primer desembolso incluiría 10.000 millones de euros de inyección inmediata que irán a parar a manos de los bancos. Por el contrario, Tsipras se ha amenazado con realizar duros ajustes en materia de pensiones, subir el IVA y llevar a cabo nuevas privatizaciones.

El Fondo Monetario Internacional no prestará más dinero a Grecia

El jueves el Fondo Monetario Internacional decidió no participar en el último recate de Grecia. Exige aplicar drásticas quitas a la deuda helena dado que su volumen es insostenible y declaradamente impagable. Como Merkel se niega a aplicar quitas a la deuda, el Fondo declara que no participará en el tercer recate.

Ahora bien, Merkel señaló que solo negociaría un nuevo rescate a Grecia si contaba con la colaboración del Fondo Monetario Internacional. Por lo tanto, el rescate está condenado al fracaso.

El Fondo Monetario Internacional se lava las manos como Pilatos, como si no hubiera tenido nada que ver con los dos rescates anteriores, que también resultaron otros tantos fracasos.

La deuda griega que el año 2007 era del 95 por ciento del PIB, hoy es del 180 por ciento del PIB y los actuales programas de rescate la elevarán al 220 por ciento del PIB en 2017. Esta es una situación insostenible.

La retirada del Fondo Monetario Internacional deja a Alemania en solitario para afrontar el programa de rescate de 86.000 millones de euros acordado formalmente con Grecia el 13 de julio. El préstamo puente por 7.000 millones de euros concedido el 20 de julio, le permitió a Grecia pagar ese mismo día 2.100 millones de euros al FMI y 4.200 millones de euros al BCE, de los cuales más de 400 millones de euros eran intereses.

Para Schäuble, el ministro alemán de Finanzas, todos los países del sur de Europa abandonarán tarde o temprano el euro. El ministro alemán, al igual que Draghi, presidente del Banco Central Europeo, consideran que el euro en su forma actual, es un fracaso.

El acuerdo militar de Grecia con Israel descubre el alineamiento de Syriza con el imperialismo

El reciente artículo de Manlio Dinucci en el periódico italiano Il Manifesto (*) confirma que las organizaciones reformistas del sur de Europa, y Syriza en particular, desempeñan el papel de peones de brega de la OTAN en regiones estratégicas, como Oriente Medio, los Balcanes y el norte de África.

Comenta Dinucci que las alarmas de Israel se dispararon con la llegada de Tsipras al gobierno de Atenas, ya que Syriza había venido sosteniendo la causa del pueblo palestino de manera retórica o verbal, de cara a la galería. ¿Rompería Tsipras el acuerdo militar con Israel?

El susto sólo duró siete meses porque el gobierno griego no ha tardado en desnudar sus vergüenzas. Panos Kammenos, ministro de Defensa, rindió la visita de rigor a Tel-Aviv, donde el 19 de julio firmó un nuevo acuerdo militar con su homólogo griego, Moshe Yaalon.

Kammenos, fundador de Anel, un nuevo partido reaccionario griego, socio de gobierno de Syriza, permitiría que Israel realice maniobras militares en suelo griego. Para dar una idea del compromiso asumido por ambas partes, Dinucci asegura que Israel sólo ha firmado un acuerdo de esa naturaleza con Estados Unidos.

El acuerdo también establece la cooperación de ambos países en la industria de guerra y la seguridad marítima, lo cual comprende, dice Dinucci, los yacimientos de gas que Isreal, Chipre y Grecia consideran comprendidos dentro de su zona económica exclusiva, lo cual pone a Turquía fuera de juego e incrementa la tensión en la región.

Más vergonzosas han sido las declaraciones de Kammenos contra Irán, que siguen el dictado de Israel al pie de la letra: “También Grecia está en el radio de acción de los misiles iraníes; si uno sólo de ellos logra alcanzar al Mediterráneo, podría ser el fin de los Estados de esta región”, dijo el ministro de Atenas.

Al mismo tiempo, el jefe de marina de guerra helena, el vicealmirante Evangelos Apostolakis, firmó con los israelíes un acuerdo de cooperación sobre unos supuestos “servicios hidrográficos” no aclarados.

El acuerdo militar con Israel, dice Dinucci, forma parte de la estrategia de Estados Unidos y la OTAN, que tiene por objeto forjar una amplia alianza hacia el este y hacia el sur para integrar en su órbita a países como Israel, Arabia saudí, Ucrania, Grecia y otros.

El secretario general de la OTAN, Stoltemberg, ha mostrado su satisfacción por el acuerdo que Tsipras ha alcanzado para mantener a Grecia dentro del euro. “Es importante para toda la OTAN”, ha dicho, porque Grecia es un “aliado sólido” que gasta más del 2 por ciento de su PIB en defensa, algo que sólo alcanzan Gran Bretaña y Estonia.

Para la OTAN, añade Dinucci, es particularmente importante la base aeronaval de Suda, en Creta, utilizada de manera permanente por Estados Unidos y que desempeñó un papel decisivo en la agresión contra Libia y ahora contra Siria. Actualmente, el nuevo acuerdo firmado por el gobierno de Tsipras permitirá que sea utilizada también por Israel.

(*) http://ilmanifesto.info/il-patto-militare-grecia-israele/

‘Oiremos el ruido de los carros de combate por las calles de Atenas’

Era sabido que la Unión Europea tenía un plan, tanto para la permanencia como para la salida de Grecia de la zona euro, pero hasta la fecha no se conocían las previsiones establecidas en el mismo. El 20 de julio las publicó la revista “Deutsche WirtschaftsNachrichten” y, como era previsible, consisten en sacar los tanques a la calle para acallar las protestas subsiguientes a cualquier eventualidad, incluido el regreso al dracma.

El diario griego “Kathimerini” califica el plan de “apocalíptico” y cita las palabras de un funcionario de Bruselas para definirlo: “Si el plan se aplica, oiremos el ruido de los carros de combate por las calles de Atenas”.

Este diario atribuye la responsabilidad de su elaboración a Jean Claude Juncker, presidente de la Comisión Europea, quien trabajó el frente de un equipo de 15 personas en una sala de alta seguridad de Bruselas mientras delante de las cámaras de la televisión seguían las negociaciones.

El plan tiene la forma de 200 preguntas y 200 respuestas ante las diversas variantes que la permanencia o la salida de Grecia del euro podían plantear, tanto sobre la Unión Europea como sobre la propia Grecia, en particular la expulsión del país de la Unión Europea y del acuerdo de Schengen.

La Comisión Europea comenzó a trabajar en el plan en el mes de junio, cuando estaba claro que el plazo que expiraba a finales de mes para llegar a un acuerdo con el gobierno de Atenas no resultaría suficiente.

Los funcionarios de Juncker llegaron a la conclusión de que el regreso al dracma y la quiebra de los bancos conducirían a graves perturbaciones sociales. En esa situación los planes de la Comisión Europea contaban con que el ejército griego podría intervenir para aplastar las protestas populares.

Durante las últimas semanas en Grecia han corrido toda clase de especulaciones sobre el papel el ejército si se producían levantamientos masivos de los trabajadores. Los rumores no se han apagado. La transición española demostró que en la imposición del terror de masas, tan importante como el golpe de Estado, es la amenaza continua y el rumor. Lo llamaban “ruido de sables”.

Es lo que se ha puesto en marcha en Grecia para paralizar las movilizaciones. La filtración del plan elaborado por Bruselas refuerza al gobierno de Syriza, que no ha roto sus lazos con la Unión Europea, ni con la OTAN, ni con su propio ejército. Más bien al contrario.

A los gobiernos burgueses lo único que les mete miedo es la movilización de las masas en las calles. Todas las demás amenazas pasan desapercibidas y casi las consideran “normales”. La semana pasada el ministro alemán de Finanzas Wolfgang Schäuble en una entrevista publicada por Der Spiegel retomaba la posición del canciller federal austríaco Werner Faymann: a pesar de los compromisos firmados por el gobierno de Syriza, no hay que descartar la posibilidad de que Grecia sea expulsada del euro en cualquier momento.

La revista alemana “Deutsche WirtschaftsNachrichten” dice que no se sabe la intervención de Merkel y Schäuble en el plan de sacar los tanques a las calles en Atenas. La propuesta de Schäuble de expulsar a Grecia del euro se conoció después de la cumbre de Bruselas en la que se obtuvo el acuerdo, por lo que se trata de una amenaza que se va a convertir en permanente, es decir, en un chantaje contra Grecia: o el acuerdo o los tanques.

Todo estas amenazas gangsteriles se producen el mismo tiempo que, dócilmente, el gobierno de Tsipras ya ha empezado a poner en marcha las reformas exigidas desde Bruselas. La semana pasada el IVA sobre algunos alimentos pasó del 13 al 23 por ciento, así como las comidas en los restaurantes y los precios de los transportes públicos.

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