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Crónica del horror: 12 de los métodos de tortura de la CIA

Desde su nacimiento, los verdugos de la CIA siempre recurrieron a la tortura en sus interrogatorios, e incluso fueron maestros de ella, la perfeccionaron y durante más de siglo han adistrado a los matarifes en su empleo.

Al principio lo hicieron de manera más o menos clandestina, hasta que en 2000 su uso se oficializó y reconoció abiertamente, en medio de una campaña hipócrita de lamentos y quejas.

La comisión de Inteligencia del Senado estadounidense publicó un informe sobre estas prácticas, a las que calificó como “técnicas reforzadas de interrogatorio de repetición durante días y semanas”. El informe elaboró una lista con 12 de esas “técnicas” de tortura aplicadas a detenidos en las prisiones secretas que tenía repartidas por todo el mundo.

1. La técnica de la pared

La técnica de la pared (“walling”) consiste en obligar al detenido a permanecer contra la pared. El interrogador la atrae hacia él y luego la lanza violentamente contra ella. Khalid Sheik Mohammed fue sometido a este método.

2. Privación del sueño

La CIA mantenía despiertos a los detenidos durante un máximo de unas 180 horas, es decir, siete días y medio, en una posición incómoda, de pie, con las manos al nivel o sobre la cabeza, encadenados y atados al techo, señala el informe del Senado. Abu Zubeida, un palestino detenido en marzo de 2002 en Pakistán, fue el primer prisionero de la CIA sometido a las técnicas reforzadas de interrogatorio. Estuvo, por ejemplo, encerrado en una habitación iluminada las 24 horas del día.

3. Aislamiento y confinamiento

Entre junio y agosto de 2002 Abu Zubeida fue aislado durante 47 días sin ser interrogado, destaca el informe. La técnica del confinamiento es aún más dura. Mientras le interrogaban, le colocaron a Zubeida en una especie de caja del tamaño de un ataúd durante 266 horas, más de 11 días, y en otra todavía más pequeña durante 29 horas. En una cárcel clandestina, identificada con el nombre de “Cobalt”, un prisionero podía ser mantenido en medio de una oscuridad total, de pie, con las manos atadas sobre su cabeza y, por lo general, desnudo. Los detenidos también eran sometidos regularmente a duchas o baños de agua helada.

4. Simulacros de ahogamiento: la bañera

En la bañera o simulación de ahogamiento (“waterboarding”) al detenido le mantienen atado a un banco inclinado, con sus pies elevados, le colocan una toalla en la frente y los ojos y el verdugo le echa agua repetidamente por la boca y la nariz del torturado, que durante 20 a 40 segundos no puede respirar. La operación se repetía tras tres o cuatro inspiraciones. Sheik Mohammed fue víctima de este suplicio en 183 oportunidades. En marzo de 2003 lo sufrió cinco veces durante 25 horas. La bañera le provocó vómitos y convulsiones. Tras esas sesiones a Abu Zubeida le salía espuma de la boca, padeció crisis de histeria y durante un tiempo fue incapaz de comunicarse.

5. La cárcel secreta ‘Cobalt’

En la cárcel secreta “Cobalt” cinco criminales de la CIA sacaban a gritos a un detenido, lo desnudaban, lo envolvían con una cinta de plástico y lo tiraban violentamente al suelo. Luego lo paseaban por el corredor, golpeándolo y abofeteándolo. Un afgano muerto en “Cobalt” en noviembre de 2002, fue hallado con el cuerpo cubierto de contusiones.

6. Amenazas psicológicas

Las amenazas sicológicas son un clásico de todos los torturadores del mundo y también fueron abundantemente utilizadas por los verdugos de la CIA, dice el Senado, en particular las amenazas contra las familias y los hijos de los detenidos. A algunos cautivos las amenazaron con que su madre sería agredida sexualmente o que le cortarían la garganta.

7. Rehidratación rectal

Es una técnica particularmente humillante que sufrieron al menos cinco detenidos que, sin ninguna justificación médica fueron, alimentados de manera forzosa por el ano, subraya el informe del Senado. A otros prisioneros se les suministraron brebajes destinados a limitar los vómitos durante las sesiones de ahogamiento.

8. Muerte por hipotermia

La brutalidad de los interrogatorios llega a tal punto que el informe incluye la muerte por hipotermia, en noviembre de 2002, de Gul Rahman, al que mantuvieron desnudo de cintura para abajo y encadenado al suelo de cemento de una prisión secreta de la CIA en Afganistán.

9. Detención de personas discapacitadas

Por lo menos 26 de los 119 prisioneros analizados por el Senado fueron detenidos y encarcelados injustamente, según el informe. Entre ellos, estaba Nazar Ali, una persona con discapacidad intelectual. “Su llanto era grabado para mostrárselo a un miembro de su familia”, también detenido, según el informe.

10. La ruleta rusa

Un criminal de la CIA no identificado sometía a un detenido al juego de la ruleta rusa. Le apuntaba con una pistola y disparaba, sin que supiera si tenía balas o no.

11. Amenazas con un taladro

Tras su captura en 2002, Abd Al-Rahim al-Nashiri, un saudí acusado de participar en el ataque con bombas contra el destructor de la marina USS Cole, fue trasladado a cárceles secretas repartidas por varios países. Un verdugo de la CIA acercó un taladro cerca de su cabeza y lo activó para asustarlo.

12. Esposados y con las manos sobre la cabeza

Es parecido a la barra, método típicamente español. A Redha Al-Najar, un antiguo guardaespaldas de Bin Laden, le esposaron a una barra por encima de su cabeza y quedó colgando de ella durante 22 horas. Le pusieron un pañal y le negaron el acceso a los servicios.

El responsable de la investigación del caso Diana Quer fue condenado por torturas en 1997

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Kepa Urra, tras salir en 2014 de la cárcel
El coronel Manuel Sánchez Corbí, máximo responsable de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil, fue condenado en 1997 a cuatro años de cárcel y seis de inhabilitación por torturas a un detenido en Basauri en 1992. Kepa Urra era acusado de ser miembro de ETA, pero carecían de pruebas solventes y fue tanto en la detención como en el Hospital de Basurto cuando Urra recibió torturas de parte, entre otros, de quien es hoy jefe de la Unidad Central Operativa de la Guardia Civil.
En su declaración en el juicio en 1997, Kepa Urra señaló que estaba dormido cuando la Guardia Civil irumpió
en el piso de Basauri donde fue detenido y que se lo llevaron en camiseta
y calzoncillos. Aseguró que no fue golpeado hasta que se metió en el
coche que se le debía trasladar a La Salve.

Los golpes e insultos arreciaron al llegar a un descampado, donde le
desnudaron y esposaron fuertemente para comenzar a arrastrarlo por el
suelo tirándole de las esposas y golpearle continuamente por todo el
cuerpo. En ese lugar se le aplicó la bolsa en varias ocasiones e incluso
le introdujeron una pistola en la boca mientras le interrogaban sobre
su identidad. Urra perdió en varias ocasiones el conocimiento y fue
vestido con un buzo de trabajo antes de ser trasladado a La Salve, donde
le metieron en una habitación en la que le esperaban unos quince
guardia civiles encapuchados, que continuaron golpeándole.
Ante el estado que presentaba el forense recomendó su ingreso en el
hospital, donde dos tenientes volvieron a “visitarle”. Kepa Urra, que se
encontraba entubado y con sonda, relató que llegaron dos personas que
se hicieron pasar por un juez y un abogado y que le interrogaron sobre
la identidad y familia hasta que “me preguntaron si era de ETA, me
mosqueé y me callé
”. 
Su reacción fue gritar pidiendo ayuda, mientras los
guardias civiles le tapaban la boca y le pellizcaban los hombros y el
cuello. Una enfermera logró ahuyentar a los policias.Urra volvió a tener
más “visitas” , que poniendole una pistola en la frente, le amenazaban
con tirarle por un barranco en su traslado a Madrid.
En 1998, el Tribunal Supremo rebajó el castigo a un año de cárcel y seis años de inhabilitación. En 1999, el Consejo de Ministros -primer Gobierno de José María Aznar-, con Margarita Mariscal de Gante como titular de Justicia, decidió el indulto. Y hoy el Gobierno de Mariano Rajoy lo ha elevado a jefe de una unidad estratégica para las investigaciones más mediáticas. Si bien ninguno de los condenados en aquella ocasión pisó la cárcel, sí lo hizo Kepa Urra, que salió en 2014 tras 22 años a pesar de que su testimonio había sido obtenido bajo tortura.
Otro de los condenados por aquellos hechos y posteriormente indultados también es el hoy «coordinador» de los Mossos D’Esquadra Diego Pérez de los Cobos, quien tras la intervención de la Generalitat tras la aplicación del art. 155 de la Constitución es el jefe de la Policía Autonómica. De los Cobos fue condenado a otros cuatro años de cárcel por las torturas a Urra y recientemente se desveló su respaldo al Golpe de Estado de Antonio Tejero en 1981. También desempeñó como asesor personal del ex Ministro del Interior con el PSOE Alfredo Pérez Rubalcaba.

El mejor confidente de la policía: Facebook

Facebook es el mejor confidente de la policía. Cada año recibe decenas de miles de peticiones de datos procedentes de gobiernos de todo el mundo, órdenes de registro, citaciones judiciales y exigencias para que se censuren determinados contenidos.

Ese tipo de peticiones aumenta a un ritmo galopante. Según QZ (*) en Estados Unidos han crecido un 26 por ciento en relación al año pasado. A escala mundial las peticiones han aumentado un 21 por ciento.

Desde 2013, fecha en la que oficialmente el monopolio informático comenzó a entregar datos de sus usuarios a los gobiernos, el número de peticiones procedentes de Estados Unidos se ha triplicado.

Joe Joseph, del Daily Sheeple, asegura que Facebook se creó precisamente para eso: para que los Estados se mantengan al corriente de la vida privada de sus súbditos.

El capataz de Facebook, Mark Zuckerberg, no empezó de la nada, como suelen hacer creer las historietas fantásticas.

El dinero para crear la red social salió de los fondos de la CIA, a través de sus típicas sociedades fantasmales, una inversión rentable que -a la larga- ha convertido al espionaje en una actividad muy barata.

En los seis primeros meses de 2013 Facebook entregó el 79 por ciento de los datos que le solicitó el gobierno de Estados Unidos, algunos de los cuales pasaron a formar parte de litigios judiciales, confiesan los monopolistas.

Cuatro años después, Facebook admite el 85 por ciento de las peticiones que le cursan los gobiernos, o sea, casi todas.

Es un error creer que toda esa información tiene algún destino concreto. No. Se acumula porque ese es exactamente su destino: ser almacenada y luego procesada.

Para ello Estados Unidos tiene unas dependencias en Bluffdale, Utah, capaces de almacenar y procesar todas las comunicaciones que se produzcan en los próximos diez años en todos los países del mundo.

(*) https://qz.com/1160719/facebooks-transparency-report-the-company-is-giving-the-us-government-more-and-more-data/

La Policía prevé un incremento ‘con fuerza’ de las movilizaciones esta primavera

Manifestación por el empleo en Cádiz
Según publica hoy El Confidencial, diferentes analistas de la Policía Nacional coinciden que el año 2017 ha sido «más tranquilo» de lo esperado en materia de agitación social, pero prevén también que la primavera de 2018 se torna conflictiva.
Este diario digital orienta su noticia a resaltar el nivel de paz social y de desmovilización que ha conseguido el gobierno de Mariano Rajoy, pero el redactor de la nota introduce una coletilla que indica que todo se trata de una calma chicha como la que se da en los prolegómenos de un huracán.
De acuerdo a las estadísticas facilitadas por el Ministerio del Interior, en la Comunidad de Madrid y a falta de los datos de diciembre para el cierre del ejercicio, en los primeros 11 meses de 2017 se habían celebrado en las calles madrileñas 2.976 manifestaciones comunicadas a las autoridades, más de las que se habían producido en el mismo momento del año en 2014 (2.850; 3.113 a 31 de diciembre), 2015 (2.870; 3.082) y 2016 (2.567; 2.784).
La cifra de este ejercicio termina así con el progresivo descenso de la conflictividad social que comenzó tras el récord de protestas de 2013 (en noviembre, 4.078). Desde entonces y en paralelo al aumento de la contratación laboral, el número de convocatorias había caído de forma sostenida año tras año.
Sin embargo, la nota destaca que el repunte de las movilizaciones se hace en un marco de menor participación de las mismas. Dicho de otro modo: según la Policía hay más manifestaciones pero menos asistentes. No obstante, uno de los «especialistas» entrevistados afirma que «esta próxima primavera volverán de nuevo con fuerza las manifestaciones«, sin que se aporte más explicación.
Si la Policía tiene esa previsión, es porque existen motivos para que mucha gente proteste. Ahora falta que quienes quieren transformar la sociedad también prevean ese escenario.

La ‘guerra contra el terrorismo’ esconde la rivalidad imperialista en África

William Rivers Pitt

La ignorancia de la mayoría de estadounidenses con respecto a África es un fenómeno añejo y perpetrado desde arriba. En 2008, los y las auxiliares de la campaña electoral de Sarah Palin temían que la gente descubriera que Palin creía que África era un único país. En 2001, el entonces presidente George W. Bush dijo en un encuentro en Suecia: “África es una nación que sufre terribles enfermedades”. El entonces vicepresidente Joe Biden, hablando a los mismísimos asistentes a la cumbre de Estados Unidos y África en 2014, dijo: “No hay ninguna razón para que la nación africana no se sume a las listas de países más prósperos del mundo”. Eso son dos meteduras de pata en una sola frase, Joe.

Después de que cuatro soldados estadounidenses de un grupo de élite fueran asesinados en una emboscada en Níger hace unas semanas, y después de que el Presidente Trump lograra un chapucero pésame a las familias de los fallecidos, el programa en África se ha convertido en un tema candente de la política norteamericana. Más allá de la posibilidad febril de una humillación presidencial más se sitúa la incómoda pregunta: ¿qué estaban haciendo en Níger esos cuatro soldados?

Lindsey Graham, senador republicano de Carolina del Sur, que ocupa un puesto en el comité de servicios armados que entre otras cosas supervisa el Pentágono, parece acabar de percatarse de que Estados Unidos tiene aproximadamente 1.000 militares posicionados en Níger. Cuando se le preguntó el por qué, Graham dio la respuesta estándar que estamos acostumbrados a recibir en esta era: la lucha contra el terrorismo.

Es más, Estados Unidos tiene unos 6.000 soldados repartidos a lo largo y ancho de prácticamente todos los países africanos, con intensas concentraciones en el centro del continente, donde grupos como Daesh, Al-Qaeda, Boko Haram y Al-Shabaab llevan a cabo más actividad. Las Fuerzas Especiales estadounidenses están, ahora y en todo momento, llevando a cabo aproximadamente cien misiones militares en África, normalmente en nombre de la nación desde donde operan.

En 2006 sólo un 1 por ciento de todos los comandos que Estados Unidos desplegó en el extranjero se dieron en África. En 2010 fue el 3 por ciento. Para el 2016, la cifra había subido a más del 17 por ciento. De hecho, y según datos oficiales, hay ahora más personal de operaciones especiales dedicado a África que a ningún otro sitio, a excepción de Medio Oriente.

Esto se añade a la extensa pero secreta guerra de drones que Estados Unidos financia en África. De acuerdo con Africom, solo hay una base de drones estadounidense en África, localizada en el campo Lemonnier en Yibuti. Ésta fue establecida poco después de los ataques del 11 de septiembre como un salto táctico a la acción militar en Medio Oriente. En realidad, hay más de 60 bases de drones y otros puestos remotos salpicados por el continente africano.

No debería sorprender que las fuerzas armadas privadas y los contratistas de seguridad (PMSC) sean negocios en auge en África. Después de todo, el concepto de “contratista militar” fue creado por los británicos, holandeses y por supuesto, los estadounidenses hace más de cincuenta años en lugares como Sudáfrica, Angola y el Congo Belga. El objetivo de dicho personal a día de hoy es doble: servir como una estructura de apoyo tranquila y no-obstruyente a las fuerzas estadounidenses, y proveer seguridad en minas y otras operaciones lucrativas que se dedican a sondear el continente en busca de recursos naturales.

Lo más probable es que el cobalto en su teléfono inteligente haya sido extraído de una mina por una empresa que se sirve de los servicios de PMSC –de manera violenta si es necesario– para defender sus intereses. En Sudáfrica, por poner un ejemplo, los contratistas militares privados son más numerosos que las fuerzas armadas permanentes del gobierno.

Los soldados estadounidenses se encuentran repartidos por el continente africano, en teoría con el objetivo de entrenar las fuerzas armadas de docenas de países. A su vez, los contratistas –Kellog Brown & Root, Daamco USA, Praemittas Group y R4 Inc, por nombrar algunos–  ofrecen apoyo basado en la fuerza y la violencia, siempre cosechando ganancias que responden a sus intereses empresariales. La participación de Estados Unidos en África se ha disparado desde 2001 y no muestra intención de bajar el ritmo de crecimiento.

Para una industria militar siempre codiciosa por explotar nuevos mercados, África presenta un mundo de posibilidades. Existe un juego de tronos en África entre Estados Unidos, China, Francia (que utiliza uranio africano para alimentar el 75 por ciento de su electricidad) y otros países no africanos. Es un juego de sombras del colonialismo e imperialismo que dejaron a gran parte del continente en las manos caóticas de caudillos militares y déspotas armados por Occidente durante generaciones. Las naciones más involucradas, es importante apuntar, son también los que en el mundo dirigen la distribución de armas y herramientas militares.

Para Estados Unidos, sus aliados occidentales e incluso sus enemigos, las decisiones con respecto a África no son más que puras cuestiones de beneficios –minas, petróleo, madera– y de armas, las cuales cuestan dinero. La guerra de máquinas necesita sustento, nadie está dispuesto a prescindir de smartphone, y pocos de aquí son conocedores de lo que está pasando allí. ¿Qué hay que saber? Que Estados Unidos cuenta con oficiales, militares y contratistas en todo el continente africano, y también drones que surcan los cielos. La intervención estadounidense crece cada día, y el rápido crecimiento de las fuerzas especiales en África es imparable.

La llamada “guerra contra el terrorismo” –apodada por los soldados que la combaten como “la guerra interminable”– tiene un frente más, provocado por los mismos intereses que dieron lugar a lo que pasó en Afganistán, Iraq y Siria. A no ser que esta inercia termine, esperen mas de lo mismo, esta vez en el marco africano. Los cuatro soldados que fallecieron y dieron lugar a tal controversia son sólo el comienzo.

http://www.truth-out.org/news/item/42385-the-us-africa-and-a-new-century-of-war

Las universidades se han convertido en los centros del espionaje internacional

Héctor G. Barnés

A simple vista, pocos mundos chocan más que el de la inteligencia global y el de la academia, supuestamente aislada en su burbuja. Es un prejuicio equivocado, ya que el mundo académico sigue teniendo una gran importancia geopolítica, estratégica, científica y discursiva. Tanto es así que, como desvela un nuevo libro que será publicado este otoño, la CIA y el FBI llevan décadas invirtiendo millones de dólares para controlar, captar y financiar a profesores universitarios de todo el mundo, tanto dentro de sus propias fronteras como en el exterior.

El libro se llama “Spy Schools: How the CIA, the FBI and Foreign Intelligence Exploit America’s Universities” y ha sido escrito por el periodista Daniel Golden, editor de ProPublica y Premio Pulitzer en 2004. Como él mismo explica en el prólogo, la idea surgió mientras comía con un antiguo funcionario del Gobierno. Ya que había pasado años estudiando este tema, el periodista deslizó sus temores de que los servicios de inteligencia estuviesen “invadiendo” el mundo académico. La respuesta fue reveladora: “Todos los bandos explotan las universidades”.

“En los últimos años, las universidades americanas se han convertido en el terreno de juego idóneo para las batallas secretas de espías contra espías”, escribe el autor en su flamante libro. “Aunque a menudo se los represente como enclaves de aprendizaje escolar y pericia atlética, o parques de juegos para adolescentes en las puertas de la madurez, se han convertido en una inquietante línea de fuego para el espionaje”. El espionaje es mutuo: agentes chinos, rusos o cubanos analizan a su enemigo desde las aulas de sus universidades, intentan reclutar aliados y acceden a material militar sensible. Los tiempos del Círculo de Espías de Cambridge no están tan lejos.

“El FBI y la CIA responden en consecuencia, buscando sus fuentes entre los estudiantes y profesores internacionales”, recuerda Golden. “Con conexiones estrechas con los gobiernos, los negocios y la tecnología, además de la pericia técnica que se necesita para competir en una economía basada en el conocimiento, los profesores, licenciados e incluso estudiantes son codiciados por informantes de todos los bandos”. Lo confirma un antiguo funcionario del Pentágono, que reconoce las universidades como “el mejor terreno para reclutar”. La fórmula de campus abierto de las universidades occidentales favorece que se lleven a cabo trabajos de inteligencia.

Un nuevo contexto
Golden encuentra dos hitos que explican por qué las universidades han vuelto a jugar este rol, después del freno de los años sesenta y setenta, en los que la inteligencia era repudiada por el mundo académico. Por una parte, el acercamiento entre CIA, FBI y universidades al calor del resurgir patriótico después del 11 de septiembre, que realineó a muchos docentes. Por otro, la globalización de la educación superior, que ha favorecido “amistades y entendimientos entre países hostiles”. La movilidad de profesores es mucho mayor y, con ella, la posibilidad de deserción o espionaje.

¿En qué se traducen exactamente estas relaciones entre inteligencia y mundo académico? En muchos casos, como expone un fragmento del libro que reproduce “The Guardian”, en conferencias más o menos amañadas, el entorno de captación por excelencia. A veces, simplemente envían sus propios agentes; otras veces, las organizan desde la sombra, a partir de empresas privadas (el principio es que el nombre de la CIA no aparezca por ninguna parte); y, en algunos casos, organizando reuniones “falsas” con el único motivo de alcanzar a un potencial desertor de un país enemigo.

Ha sido así como la inteligencia americana ha conseguido entorpecer el programa nuclear iraní, desvela Golden. Expone el ejemplo de un científico de aquel país que una noche, tras una conferencia en un país neutral, recibió la visita de un agente de la inteligencia americana. “Soy de la CIA, y quiero que monte en un avión conmigo de camino a Estados Unidos”, le espetó. La operación se había preparado cuidadosamente durante meses. Entre otras cosas, montando una conferencia en la que ni ponentes ni asistentes sabían que estaban siendo parte de una charada cuya máxima motivación era conseguir acceder durante unos pocos minutos a dicho científico sin que nadie sospechase.

Como recuerda el periodista, “la importancia de una conferencia puede ser medida no solo por el número de ganadores del Nobel o de catedráticos de Oxford, sino por el de espías”. Los paneles de académicos son un lugar privilegiado donde se reúne la “crème de la crème”. Es ahí donde la inteligencia extranjera intenta atraer a los académicos americanos, lo que obliga a los servicios nacionales a mover ficha antes. El FBI llegó a advertir a los profesores sobre los peligros de las conferencias donde, bajo la apariencia de una tontorrona copia de archivos en una memoria USB, se podían sustraer investigaciones sensibles.

¿Cómo lo hacen?

El proceso de reclutamiento emerge directamente de la psicología aplicada por la CIA en muchas de sus operaciones de espionaje. Lo explica un antiguo agente de la compañía que había trabajado fuera de las fronteras americanas. Todo comienza con la selección de su candidato, revisando las conferencias programadas a medio plazo. No hace falta que esté confirmado; que haya acudido al menos dos veces antes es más que suficiente para saber que volverá a hacerlo. Entonces, sus asistentes crean un perfil del objetivo: el agente deberá saberlo todo sobre él, tanto para resultar creíble como para convencerle cuando sea necesario de que de verdad forma parte de la CIA.

Es el momento de diseñar un personaje para el agente, probablemente un hombre de negocios al frente de una compañía ficticia y con una web diseñada para tal propósito. El primer contacto debe realizarse sutilmente, para no llamar mucho la atención. Poco a poco, hay que hacerse visible ante el objetivo; por ejemplo, alabando un “paper” en concreto. El paso definitivo se da en la primera cita, cuando ese hombre de negocios se ofrece a financiar su siguiente proyecto. Ahí está el truco: como la mayor parte de científicos e investigadores necesitan constantemente nuevas vías de financiación, es fácil que caigan en la trampa. Una vez dan el paso, no hay marcha atrás, porque la revelación de que están siendo financiados por la CIA (aunque no lo sepan) puede acabar con sus carreras o incluso con sus vidas en su país natal.

¿Cómo trabaja la CIA con los profesores estadounidenses? Ante todo, ocultando sus huellas. En parte, porque la colaboración con la inteligencia ha estado mal vista desde hace décadas, por lo que puede suponer un estigma que trunque una carrera. Como recuerda Golden, la estima hacia la organización que “saboteó regímenes marxistas populares entre los intelectuales” no es precisamente alta. Pero aún más obvio es que de esa manera resulta más fácil obtener información sensible. La CIA organiza conferencias sobre política internacional para que sus agentes aprendan de los profesores que dedican su carrera a estudiarla por un honorario de apenas 1.000 dólares.

Financiada con alrededor de 200 millones por el Gobierno americano y la propia CIA, Golden desvela que Centra Technology, con sede en Arlington (qué coincidencia), es la intermediaria que organiza la mayor parte de estas conferencias. A través de ella se acercan a los organizadores, que no saben que están trabajando para la agencia hasta mucho más tarde —un profesor explica que lo descubrió al darse cuenta de que los asistentes no revelaban sus apellidos—, si es que llegan a hacerlo. La organización niega toda relación con la inteligencia, pero el periodista presenta el testimonio de varios académicos que saben quién está detrás.

Los resultados de estos trabajos de inteligencia se han dejado notar en forma de guerras. Por ejemplo, la de Irak. El premio Pulitzer explica que la decisión del Gobierno de George W. Bush de derrocar a Sadam Husein estaba muy influida por los movimientos de los profesores irakíes, que se estaban especializando en química, biología o energías nucleares, algo que fue interpretado como un signo de que el programa nuclear seguía adelante. Golden no es, ni mucho menos, el primero que señala este peculiar encamamiento entre inteligencia y academia: ya lo hicieron previamente en primera persona agentes como John Kiriakou en “Doing Time Like a Spy” o Ishmael Jones en “The Human Factor”. Las guerras de inteligencia siguen librándose no tan lejos de nuestros ojos.

https://www.elconfidencial.com/alma-corazon-vida/2017-10-11/cia-universidades-daniel-golden_1458696/

Desalojan a la policía de los hoteles y establecimientos que ocupan en Catalunya

Varios hoteles de Calella (Barcelona), entre ellos el Palmeras, el Catalonia y el Vila, han instado a los 500 agentes de la Policía Nacional y la Guardia Civil a que abandonen sus instalaciones después del referéndum celebrado este domingo.

En el caso de la Policía Nacional son 250 los agentes antidisturbios que tendrán que buscarse otro alojamiento mientras permanezca el dispositivo desplegado en Cataluña.

Un grupo de personas ha acudido a uno de los hoteles a increpar a los policías y la dirección del establecimiento ha dado un ultimátum a los policías para que a las doce del mediodía abandonaran sus habitaciones.

Las fuentes han indicado que la propia alcaldesa de Calella, una localidad próxima a Barcelona gobernada por el PDeCAT, ha sido la que ha llamado directamente a los directores de los hoteles advirtiéndoles de que o echaba a los agentes o paralizaba licencias de reforma pendientes.

Gimnasios, bares y otros comercios tampoco han permitido este lunes la entrada a los antidisturbios, que llevan al menos diez años alojados en establecimientos y hoteles de Calella sin que se hayan producido incidentes de ningún tipo e, incluso, han atendido a los policías con hospitalidad.

Los agentes han decidido dejar los hoteles para que los trabajadores, algunos de los cuales este lunes no han acudido a su puesto, no tengan problemas y han expresado el agradecimiento a todos los empleados por la atención que han recibido siempre.

Gimnasios, bares y otros comercios que durante años se han favorecido por la presencia casi continua en la localidad de fuerzas de seguridad no han permitido este lunes la entrada a los agentes.

Incluso, algunos de ellos han publicado mensajes en sus cuentas de las redes sociales para condenar la actuación policial de este domingo en los centros de votación y avisan a los policías: «A partir de hoy, a favor de un derecho fundamental como la democracia, usted no es bienvenido. Seguramente otros muchos establecimientos estarán encantados de recibir su dinero».

La Asociación Unificada de Guardias Civiles (AUGC), que, en un comunicado, además de relatar el caso de los hoteles ha resaltado el acoso y hostilidad contra los guardias civiles que está provocando «situaciones muy difíciles en el seno familiar de trabajadores que hace hasta escasas fechas vivían plenamente integrados en Cataluña».

http://www.20minutos.es/noticia/3150485/0/hoteles-barcelona-echan-policias-guardias-civiles-alojados-referendum-cataluna/

Estados Unidos equipa a la policía con material militar

Trump se dispone a aprobar la venta de equipamiento militar -incluyendo rifles y vehículos blindados- a las fuerzas policiales, prohibida por su predecesor Obama, según anunció ayer el fiscal general, Jeff Sessions, en la convención nacional de la Orden Fraternal de la Policía en Nashville, Tennessee.

El nuevo gobierno ha decidido recuperar el programa por el que se proveía a los departamentos de policía local con equipamiento militar, como armas de alto calibre y lanzagranadas. “Estoy aquí para anunciar que el presidente Trump emitirá una orden ejecutiva que hará más fácil protegerlos a ustedes y a sus comunidades”, afirmó Sessions en la ceremonia.

Obama emitió una orden ejecutiva en 2015 que limitó severamente el programa de excedentes, en parte tras la indignación pública por el uso de equipo militar durante las protestas en Ferguson, Misuri, tras la muerte del joven negro Michael Brown, de 18 años, a manos de un policía.

“Va a rescindir las restricciones del gobierno anterior que limitaban la posibilidad de que sus agencias obtengan equipo a través de programas federales, incluyendo equipos que salvan vidas, como chalecos, cascos y equipos de primeros auxilios y rescate como los que están usando en Texas ahora mismo”, dijo el fiscal general en referencia a las labores de rescate tras el huracán Harvey.

La excusa es económica: reciclar material militar obsoleto. Según detalló Sessions, algunos de estos programas han reciclado “más de 5.400 millones de dólares en equipo nuevo y usado que ya habían sido pagados por los contribuyentes” y permitieron que se usaran en la represión interna.


“Equipos como helicópteros y vehículos blindados también son de vital importancia para los esfuerzos de emergencia y respuesta a desastres”, agregó.

Los grupos de presión policiales quieren que Trump cumpla con su promesa de poner de nuevo los equipos a disposición de los departamentos de policía locales y estatales, muchos de los cuales los consideran necesarios para asegurar la represión policial indiscriminada que caracteriza a Estados Unidos.

Al principio se justificó por la “lucha contra las drogas”, autorizando el Congreso al Pentágono en 1990 a entregar equipos excedentes a la policía. Luego la supuesta “lucha contra el terrorismo” cumplió el mismo fin legitimador.

El enemigo será la propia población y el campo de batalla las calles. Grupos de todo el espectro político han expresado su preocupación por la militarización, argumentando que el equipo fomenta e intensifica los enfrentamientos violentos con la policía.

Los GEO patrullan las calles en busca de yihadistas para matarlos

Las Fuerzas de Seguridad del Estado llevan meses tomando medidas extraordinarias para combatir la amenaza del terrorismo yihadista, que hace dos semanas logró atentar en suelo nacional después de 13 años sin conseguirlo. El Ministerio del Interior tiene en marcha un dispositivo para garantizar que los Grupos Especiales de Operaciones (GEO) de la Policía Nacional pueda reaccionar ante un posible atentado en Madrid en cuestión de minutos. Efectivos de esa unidad de élite patrullan de forma constante por las calles del centro de la capital para rebajar al mínimo el tiempo de intervención ante un hipotético ataque.

El dispositivo, que recibe el nombre de Operación Madrid, fue activado a comienzos de año y funciona ininterrumpidamente desde entonces, según han confirmado fuentes de la lucha antiterrorista. Los agentes se desplazan diariamente a la capital desde Guadalajara, donde el GEO tiene su cuartel general, y ya en Madrid utilizan las instalaciones de la Policía Nacional en el distrito de Moratalaz como base para labores logísticas y de avituallamiento.

En su labor de vigilancia por Madrid, los GEO están utilizando coches camuflados sin ningún tipo de anagrama. Sin embargo, se desplazan dentro de los vehículos completamente uniformados y también con el armamento específico que compone su dotación. Circulan en comandos de cuatro o cinco efectivos y están en continuo movimiento por la ciudad, aunque la prioridad son los puntos de la capital más expuestos a la amenaza yihadista, identificados previamente por los servicios de inteligencia y de información del Estado.

Ante un riesgo para la seguridad ciudadana, los efectivos de la operación Madrid tienen la orden de tirar a matar, tanto a viandantes como a conductores peligrosos. En episodios con rehenes, también se descarta la opción de negociar con los atacantes. La prioridad es neutralizar [sic] a los secuestradores cuanto antes, tras las experiencias que demuestran que el único objetivo del terrorismo yihadista es aprovechar cada minuto disponible para apuntarse el mayor número posible de víctimas. El precedente más claro es el ataque en la discoteca Bataclán de París, en noviembre de 2015, donde los yihadistas dispusieron de dos horas y 38 minutos para masacrar a 89 asistentes a un concierto con actos de violencia extrema que incluyeron mutilaciones sexuales y torturas.

La creación de estas patrullas del GEO fue acordada por [el Ministerio de] Interior tras el atentado de Berlín del pasado 19 de diciembre, en el que un yihadista utilizó un camión de gran tonelaje para embestir un mercado navideño. Fallecieron 12 personas y otras 56 resultaron heridas. El terrorista logró huir y no fue localizado hasta el 23 de diciembre a las afueras de Milán. Solo un día después de ese atentado, la Comisaría General de Seguridad Ciudadana de la Policía Nacional emitió una circular para pedir a los ayuntamientos de toda España que colocaran “medidas de protección física en espacios públicos” como “maceteros o bolardos” para tratar de reducir el riesgo de atropello masivo en fechas navideñas.

Fuentes de la lucha antiterrorista han confirmado ahora que, en paralelo a esa medida, también se adoptó la decisión de que comandos de los GEO recorrieran de forma permanente las áreas más amenazadas de Madrid. Hasta que entró en vigor este plan, en los casos en los que era necesaria su participación había que esperar a que se desplazaran desde su base en Guadalajara, situada a 60 kilómetros de la Puerta del Sol. Su intervención ahora sólo requeriría unos minutos.

El GEO fue creado en 1977 como el cuerpo de élite de la Policía Nacional para hacer frente a situaciones especialmente críticas y desde entonces ha intervenido en la desarticulación de más de 40 comandos terroristas. En los últimos años, su entrenamiento se ha modificado para hacer frente a las nuevas tipologías del terrorismo yihadista. Disponen de armas largas capaces de repeler a los temidos kalashnikovs, los fusiles de asalto más utilizados por el Estado Islámico en sus ataques en Europa, y cuentan con expertos francotiradores, contrafrancotiradores y submarinistas, entre otros especialistas.

Tras los atentados de Barcelona y Cambrils, [el Ministerio de] Interior ha acordado mantener el nivel 4 de alerta antiterrorista, que se encuentra activado desde junio de 2015 e indica un riesgo alto de ataque. Se sitúa solo un escalón por debajo del máximo nivel, el 5, reservado para escenarios de ataque inminente. Con todo, los expertos de la lucha antiterrorista han decidido incorporar otras medidas para reforzar la seguridad de la población y de los intereses nacionales, dentro y fuera de las fronteras españolas.

La Secretaría de Estado de Seguridad emitió una circular ese mismo sábado para que se establezcan mayores controles en sitios con elevada “concentración de personas”, especialmente en lugares turísticos; se realicen más inspecciones aleatorias en “plazas, paseos marítimos y calles peatonales”; se intensifiquen los controles en la frontera con Francia, y se aumente la colaboración con las policías locales para detectar zonas de riesgo en las que se puedan instalar “medidas pasivas de seguridad” como bolardos y maceteros. También se ha aumentado la vigilancia de infraestructuras críticas.

https://www.elconfidencial.com/espana/2017-08-28/geo-abatir-patrulla-operacion-madrid_1434118/

Todo el mundo ama a la policía

Gasteizkoak

Desde hace una semana no deja de asombrarnos cómo se está manejando el atentado de Barcelona en lo que respecta a la policía. Nos causa sorpresa no sólo la gente que se abraza a los antidisturbios (¿por qué, por no hacer su trabajo?), sino las declaraciones de numerosos cargos políticos, sobre todo de las llamadas “izquierdas” (Podemos, CUP, Barcelona en Comú…), que alaban a las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado y que se unen al ya coro único que demanda un aumento de dotaciones policiales, amén de las medidas de videovigilancia, restricción de movimientos, aumento de identificaciones arbitrarias por motivos de seguridad, etc.

Hoy mismo hemos sabido que ayer (24/08/2017) Bildu se sumó a una declaración institucional de la Cámara de los diputados impulsada por Ciudadanos para reconocer y agradecer la labor de todas las fuerzas policiales y de seguridad por su labor tras los atentados de Barcelona. Atrás quedaron las denuncias de las asociaciones contra la tortura (Coordinadora contra la Tortura y Comité para la Prevención de la Tortura del Consejo de Europa) contra uno de los cuerpos (Mossos d’Esquadra) que más denuncias ha recibido en los últimos diez años desde que Euskal Herria fuese “pacificada” (en este decenio Catalunya ha liderado los rankings en cuanto al número de denuncias presentadas en el Estado español por torturas, vejaciones, palizas, malos tratos, amenazas, encañonar a detenidos, etc., con multitud de policías acusados y condenados, superando, aunque cueste creerlo, a otros cuerpos avezados en lo que podríamos considerar prácticas policiales al uso —Guardia Civil, Ertzaintza, todas las policías locales y también funcionarios de prisiones).

Olvidado ha quedado el discurso que señalaba a la policía por ser lo que es y lo que no puede sino ser: una organización militar y militarista que ejerce la violencia, la tortura, los abusos, la mentira, que se sirve del poder para cometer todo tipo de atropellos y tropelías, que sólo está cuando no se la necesita, para pegar, para detener, para acusar, para multar, para golpear, para fichar, para invadir nuestra privacidad… ¿Dónde estaban, por ejemplo, cuando debían defender a todas las mujeres asesinadas por maltratadores? ¿Dónde cuando se producen violaciones sexuales? ¿Dónde estaban el 11M de 2004 (y que conste que no defendemos su existencia ni siquiera en estos casos)? ¿Para qué sirven tantos dispendios policiales si son incapaces de detectar a un numeroso grupo de personas (al menos 12) que almacenaban un centenar de bombonas de butano, cientos de litros de productos químicos para fabricar explosivos, tornillos y otros metales para ser utilizados como metralla, dinero a espuertas, pasaportes falsos, que amenazaban a través de las redes sociales como si tal cosa, que tenían la intención de realizar un atentado bestial? Se dice ahora que es muy difícil anticiparse a este tipo de atentados, pero entonces, ¿para qué están? ¿A quién protegen? ¿A quién sirven? ¿Tenemos que pensar que el atentado bien pudiera ser otra vuelta de tuerca que encaja en ese proyecto de largo recorrido que busca ejercer un todopoderoso control social mediante el miedo generalizado?

Recordemos, de pasada, un episodio no muy lejano… Según la (h)inteligencia policial, en 2013 dos anarquistas chilenos (en este caso sí eran una célula terrorista) viajaron desde Barcelona (mira tú qué coincidencia) hasta Zaragoza para colarse en la basílica del Pilar con una bombona de camping gas con la intención de cometer un terrible atentado contra una figura de yeso y unos bancos de madera (la propia Audiencia Nacional consideró acreditado que la acción afectó al patrimonio histórico y artístico de los bancos y la zona del coro y la sillería), causando lesiones leves en un oído y en la mandíbula a una persona. Desde el principio se afirmó que pertenecían a una enorme y peligrosa organización criminal de corte anarquista que pretendía tumbar el Sistema: el Comando Insurreccionalista Mateo Morral, integrado en los Grupos Anarquistas Coordinados (GAC), equivalentes a la Federación Anarquista Informal/Frente Revolucionario Internacional (FAI FRI)…

El ridículo comando Mateo Morral apestaba desde el primer minuto a montaje policial; sólo hay que leer el comunicado para detectar algunos tics de la policía. Las consecuencias de dicho atentado implicaron detenciones e identificaciones, acusaciones injustificadas, amenazas a personas y grupos anarquistas acusados de terrorismo…  ¿Para qué tanto Centro Nacional de (H)Inteligencia, tanto Centro contra el Terrorismo y el Crimen Organizado, tanta videocámara, tanta policía y tanto presupuesto militar/policial? Pues para eso, para defender un determinado orden, un orden en el que se defiende a los de siempre y donde mueren los de siempre, como en Siria, Iraq o Somalia, donde muere cualquiera menos quien debería. “Proteger y servir”: no nos cabe duda de que así es.

En estos días se repite que no podemos flagelarnos con el discurso de la responsabilidad por lo que está ocurriendo allende nuestro primer mundo porque eso implica dar alas a quienes ya nos señalan y porque el discurso implica, de facto, una separación entre ellos y nosotros, cuando no debería darse tal separación. Pero lo que nadie explica es cómo resulta posible que los atentados no los cometa un iraquí que ha perdido a su madre y a sus hermanas cuando estaban comprando en un mercado y un dron que vuela a 10 km de altura, teledirigido, ha lanzado un pepino que no discrimina entre inocentes y culpables, como un atropello no lo hace entre musulmanes e infieles. No; el atentado lo comete un puñado de jóvenes en cierta medida integrados, que hablan catalán y castellano, que incluso trabajan, que habitan en viviendas no precisamente precarias, que tienen móviles de alta gama, con perfiles en las redes sociales, amantes del Barça, que conducen Audis, que acuden a la peluquería con regularidad para estar a la moda, que visten ropa de marca, que están encantados con Occidente y todo lo que él representa, que adoran al Dios dinero. Estos infelices, que han sido seducidos por una ideología mezclada con una interesada interpretación religiosa, que no han padecido los efectos más sangrantes de las condiciones de posibilidad de nuestro modo de vida (sí, también de la socialdemocracia), no son muy diferentes de cualquiera que se sienta vacío, ninguneado, engañado por pertenecer a una sociedad de mierda que sólo puede ofrecer frustración, soledad y miedo. Cualquiera, aunque nos duela, es un potencial terrorista en este mundo que estamos construyendo. Desde hace tiempo, y en adelante, ya no pod(r)emos vivir con tranquilidad en ningún sitio, y dad por seguro que ningún policía, ninguna videocámara ni ley que se precie podrá defendernos de tamaña irracionalidad.

Y esto también viene a cuento de cómo la policía ha sido aclamada por restablecer la pena de muerte (ésa que teníamos con Franco y que aún está vigente en lo que pudieran disponer las leyes penales militares en tiempos de guerra, tiempos en los que podríamos hallarnos con una simple orden ministerial) cargándose a tiros, “dando caza”, “abatiendo” a unos cuantos terroristas… A partir de ahora que nadie se resista, porque puede ser asesinado con total impunidad y con méritos policiales. Son males menores, como diría algún que otro filósofo, como la tortura, que es bienvenida, dicen, si es para evitar males mayores. ¿Evitar? Ja. Son los fundamentos del Estado de Derecho, del estado de las cosas en que nos encontramos.

¡Vivan esos militares demócratas, esos guardias civiles, esos agentes de policía que quieren poner las esposas a los corruptos!, decía Pablo Iglesias en un mitin; la CUP amagó con no asistir a la manifestación de mañana si a la misma acudía el Rey, a quien considera “culpable del ataque” de los atentados por “los tratos económicos, armamentísticos y geopolíticos que propicia con países como Arabia Saudita y Catar, fuentes de financiación del Daesh”, pero al final va a ir y además aplaude a su policía, a los Mossos, por su actuación en los atentados; la Autoridad Portuaria de Bilbao, integrada por la Ertzaintza, la Guardia Civil, el Cuerpo Nacional de Policía, Capitanía Marítima, Aduanas y la Subdelegación del Gobierno se coordina (lo que están pidiendo todos los partidos) para que desde allí, y rumbo a Arabia Saudí, hayan salido en diez meses un total de 312 contenedores marcados con el sello de “explosivos” (nada menos que un total de 8.656 toneladas de armas). Sigamos disociando lo que pasa y sigamos comportándonos como se espera que hagamos, seamos “gente de bien”, aunque un poquito contestona.

Al final resulta que eso que llaman “gobernar” implica todas estas servidumbres, como pasar revista a las tropas, felicitar a todas las policías por su eficacia (¡?), saludar de buen grado el trabajo conjunto de todos los cuerpos… que tan bien hace la nueva casta anticapitalista, independentista o populista, qué más da.

¿Desde cuando la policía se ha convertido en el aliado de “los de abajo”? ¿Acaso es imposible tratar sucesos de esta magnitud sin aceptar todos los trágalas que impone el poder? Si en tan poco tiempo nos hemos olvidado de todas las ofensas, palizas, detenciones ilegales, torturas, amenazas, de todas las mentiras, montajes, detenciones arbitrarias y de todas las manipulaciones ¿qué nos cabe esperar? Dais mucha vergüenza.

Si hacemos un esfuerzo por no olvidar y hablamos mal de la policía, ¿qué nos va a pasar?, ¿qué nos vais a hacer? ¿En serio os habéis creído que debemos luchar desde dentro para conseguir que esta policía fascista —el que ejecutó a 4 de un golpe viene de la Legión— se convierta en la policía del pueblo? ¿Debemos animarnos a ingresar en el cuerpo, como en tiempos decían algunos con la mili para aprender a disparar?

Lo dicho: ¡dais una profunda vergüenza!

https://lahaine.org/fI3s

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