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Trump: el fin de una política y el comienzo de otra que ya conocemos

Trump ha despedido al secretario de Estado Rex Tillerson después de meses de rumores, presiones, negociaciones bajo el felpudo. Es el triunfo de un Golpe de Estado “blando” dirigido contra los planes que el equipo del nuevo Presidente quería poner en práctica, según prometió durante su campaña electoral.

El despido de Tillerson se suma al del general Michael Flynn, acosado por sus negociaciones con Rusia, lo que demuestra que todo lo que concierne a Rusia es un tabú absoluto. En total, 23 altos cargos del gobierno de Trump ya no están en su sitio.

“Las últimas declaraciones públicas de Tillerson, a cuenta de Rusia, no cuajaban demasiado bien con el dubitativo discurso oficial de la Casa Blanca”, explica una agencia (*) en referencia al envenenamiento del espía doble, Serguei Skripal, en Gran Bretaña.

Por eso hay quien dice que la CIA se ha apoderado el Partido Demócrata, aunque también podían haber dicho que es el Partido Demócrata el que se ha apoderado de la CIA, una organización “progre” desde su surgimiento en 1947, en un país donde los “progres” fueron primero anticomunistas (antistalinistas) y ahora rusófobos furibundos.

Estados Unidos vacila desde la época de Obama; en el peor momento posible, cuando tiene todos los frentes abiertos, desde Corea del norte hasta Venezuela, pasando por Rojava.

Los sátrapas del Golfo están detrás del despido de Tillerson. Exigen de Wshington una política más decidida contra Qatar. A comienzos de mes la BBC reveló que Emiratos Árabes Unidos estaban presionando a Trump a travbés de uno de los empresarios que había financiado su campaña electoral y que en Washington se había celebrado una reunión secreta entre Trump y el príncipe heredero de Abu Dhabi.

Los primeros rumores comenzaron en octubre, pero Tillerson negó cualquier divergencia o falta de respaldo. Trump subrayó su plena confianza y sintonía con el secretario de Estado, desmintiendo cualquier insinuación acerca de tensiones entre ambos.

A Tillerson nadie le avisó con antelación. Su despido le ha pillado en plena faena, cuando se encontraba de gira por África, y lo que es peor, le ha llegado a través de la prensa.

(*) https://www.cnbc.com/2018/03/13/tillerson-poison-used-on-ex-spy-came-from-russia.html

¿Es Trump el Gorbachov USA?

Darío Herchhoren

Desde su llegada al gobierno USA, Donald Trump ha mantenido una conducta incoherente en cuanto a su política exterior, que ha desconcertado a sus más íntimos y a los aliados y lacayos de los USA. Pocos días después de su nombramiento Trump despidió a su Secretario de Defensa, y nombró en su lugar al general James Mattis, bautizado por sus conmilitones como “perro rabioso”, que es bien revelador de su accionar violento. Siempre se dice que el perro es reflejo de su amo, y este nombramiento parece hecho como anillo al dedo.

Un segundo paso desconcertante fue el abandono del pacto comercial del Pacífico, que de hecho dejó a merced de China todo el comercio del área del Pacífico.

Otra de las medidas tomadas por Trump ha sido la imposición de grandes impuestos al acero y al aluminio como medida de protección de la industria norteamericana, así como el despido de su hija y su yerno.

Todos estos hechos han llamado la atención en forma negativa en la Unión Europea y en Japón, donde la tradicional política USA era el permitir el ingreso de esas mercancías al mercado USA.

Pero si miramos con atención veremos que estos hechos aparentemente incoherentes y contradictorios con la política tradicional americana no son tales.

Trump ha entendido que es indispensable un cambio político de calado, y hay hechos conexos que avalan esta opinión.

Hace muy pocos días Vladimir Putin dio a conocer en una comparecencia solemne ante el Parlamento ruso una serie de armas nuevas que dan a Rusia una enorme preeminencia en materia de armamentos, tales como el cañón de riel, los misiles hipersónicos, que pueden viajar a velocidades de 5 ó 6 mil kilómetros y que son invulnerables ante cualquier escudo antimisiles, un dron submarino, capaz de acercarse a las costas de cualquier país del mundo, y atacarlo con esos mismos misiles, y un nuevo sistema capaz de recorrer todo el globo terrestre sin ser detectado.

Todo este nuevo armamento pone a Rusia en ventaja sobre los USA, y a ello hay que sumar el hecho de que un grupo importante de senadores norteamericanos tanto republicanos como demócratas han enviado a Trump una carta donde le piden que llegue a acuerdos con Rusia, ante la gravedad de la situación de desequilibrio entre ambos rivales, y que ponen a los USA en segundo o quizá en tercer lugar como gran potencia.

Si a todo esto agregamos el anuncio de la disposición de Trump para reunirse con Kim Yong Un, presidente de la República Popular y Democrática de Corea, lo que implica que todos los portaaviones y maniobras que los EEUU han realizado junto con Japón y Corea del Sur, las amenazas de arrasar a la vecina Corea del Norte, las sanciones, la campaña de descrédito y ridiculización de Kim Yong Un, no han servido para nada.

Donald Trump es sin duda un tipo impredecible y correoso; ha prometido una serie de cambios en los Estados Unidos, ha prometido hacer a “América más grande”, y todo ello revela que se trata de un hombre inteligente que ha comprendido que no tiene más salida que un acuerdo con Rusia y con China, y ello le ha llevado a rebajar los impulsos imperiales. Trump es tan imperialista como sus antecesores, pero tiene el convencimiento  de que enfrentarse a Rusia y a China lleva a un callejón sin salida para los Estados Unidos. La comparación con Gorbachov es evidente. Gorbachov liquidó la URSS y junto con ella todo el campo socialista, y Trump ha sido realista, y va a acabar con la política imperial, al menos como la conocemos hasta ahora.

Los yihadistas cristianos bendicen las armas en sus iglesias

El reverendo Sun Myung Moon
En Newfoundland, Pensilvania, hay una iglesia fascista, llamada Santuario, donde los fieles rezan con fusiles y los bendicen como signo de protección.

No son islamistas sino cristianos. Pero se parecen mucho a los yihadistas. El Southern Poverty Law Center no los considera como una comunidad religiosa, sino una milicia.

A la entrada del templo un guarda de seguridad revisa las ametralladoras semiautomáticas de los 500 asistentes que, por invitación del pastor Hyung Jin Moon, deben estar sin proveedor y sin gatillo para evitar accidentes.


El pastor Hyung Jin Moon emite también por YouTube sus transmisiones con 2.000 seguidores y en las que varias personas portan fusiles AR-15.

A la iglesia del Santuario se la conoce como la secta Moon, en honor a la familia que la dirige, el reverendo Sun Myung Moon, fallecido en 2012, o como Iglesia de la Unificación.

La iglesia cree que las armas son símbolos de la “varita de hierro” referenciados en el Apocalipsis.

La iglesia ha organizado cenas de agradecimiento a Trump y los fondos se han donado a una asociación estadounidense de propietarios de armas, la Gun Owners Foundation.

En 1999 el Washington Post publicó que la congregación tiene un negocio de venta de armas, concretamente pistolas de tamaño pequeño y gran potencia, perfectas para cometer delitos.

La Iglesia de la Unificación es propietaria de la empresa Kahr Arms (*), uno de los fabricantes de armas de Estados Unidos. La empresa está controlada por Kook Jin Justin Moon, el mayor de los hijos del fallecido pope de la iglesia.

A su vez Kahr Arms es propietaria de la empresa Tommy Guns, la conocida fabricante de las ametralladoras usadas por la mafia en los años veinte.

Por encargo de la CIA desde hace décadas la Iglesia de la Unificación organiza en todo el mundo conferencias anticomunistas y provocaciones contra países como Corea del norte o China, así como la fabricación de noticias tóxicas.

Moon siempre mantuvo una relación pri­vilegiada con la inteligencia surcoreana y se vio envuelto en los repetidos escándalos de sobornos coreanos a congresistas estadounidenses.

La secta es propietaria del diario Washington Times, uno de los medios fascistas más conocidos en Estados Unidos.


(*) https://elpais.com/diario/1999/03/12/sociedad/921193214_850215.html

Cointelpro: la guerra del FBI contra las librerías negras

En la primavera de 1968, el director del FBI, J. Edgar Hoover, dijo a sus agentes que Cointelpro, el programa de contrainteligencia establecido en 1956 para combatir a los comunistas, debería enfocarse en prevenir el surgimiento de un “mesías negro” que buscara “unificar y electrificar el movimiento militante nacionalista negro”. El programa, insistió Hoover, debe apuntar a personalidades ideológicamente tan diversas como Stokely Carmichael (luego Kwame Ture), militante de Black Power, Martin Luther King Jr. y Elijah Muhammad, dirigente de la Nación del Islam.

Pocos meses más tarde, en octubre de 1968, Hoover escribió otro memorándum advirtiendo de la amenaza urgente de un floreciente movimiento Black Power, pero esta vez Hoover se centró en los enemigos públicos más improbables: los libreros negros independientes.

En una directiva de una página, Hoover señaló con preocupación un reciente “aumento en la creación de librerías extremistas negras que representan puntos de venta para la propaganda de publicaciones revolucionarias y odiosas y centros culturales para el extremismo”. El director ordenó a cada oficina del FBI que “localizara e identificara en su territorio librerías de extremistas negros y/o de estilo africano y que investigara discretamente cada una de ellas para determinar si eran de naturaleza extremista”. El propósito de cada encuesta era “determinar la identidad de los propietarios, si se trata de un frente para un grupo o interés extranjero, si las personas afiliadas a la tienda realizan actividades extremistas, el número, tipo y fuente de libros y equipos para la venta, la situación financiera de la tienda, su clientela y si se utiliza como sede o lugar de reunión”.

Tal vez lo más preocupante era que Hoover quería que el Departamento persuadiera a los ciudadanos afroamericanos (presuntamente con pago o extorsión) para que espiaran estas tiendas haciéndose pasar por clientes o militantes simpatizantes. “Las encuestas deben llevarse a cabo en las tiendas nuevas cuando abren y usted debe reconocer el excelente objetivo que estas tiendas representan para la penetración de las concepciones raciales”, ordenó. Hoover, en resumen, esperaba que los policías adoptaran las tácticas despiadadas de espionaje y falsificación que desplegaron contra militantes de los derechos civiles y de Black Power, y que las usaran ahora contra las librerías de propiedad negra.

El memorándum de Hoover nos ofrece un perturbador vistazo a una dimensión olvidada de Cointelpro, una dimensión que durante décadas ha escapado a la atención del público: la guerra del FBI contra las librerías negras. Además del memorándum de Hoover, descubrí documentos que detallaban la vigilancia de librerías negras del FBI en al menos media docena de ciudades a través de Estados Unidos llevando a cabo una investigación para mi libro “From Head Shops to Whole Foods: The Rise and Fall of Activist Entrepreneurs”. En la cúspide del movimiento Black Power, el FBI investigó a libreros negros como Lewis Michaux y Una Mulzac en Nueva York, Paul Coates en Baltimore (el padre del corresponsal nacional de The Atlantic Ta-Nehisi Coates), Dawud Hakim y Bill Crawford en Filadelfia, Alfred y Bernice Ligon en Filadelfia. Los Ángeles, y los dueños de la librería Sundiata en Denver. Y esta lista está casi seguramente lejos de ser completa, porque la mayoría de los documentos del FBI concernientes a las librerías actualmente vivas no están disponibles para los investigadores a través de la Ley Federal de Libertad de Información (FOIA).

Los informes del FBI sobre los vendedores de libros negros eran muy penetrantes, pero a menudo banales. El FBI informa que el número de teléfono de Coates informa sobre llamadas telefónicas a sus antiguos camaradas del partido Pantera Negra, pero también a Viking Press y a la Asociación de Libreros Americanos. Los agentes de Nueva York informaron sobre una fuente cuestionable de infiltración según la cual Lewis Michaux “fue responsable de cerca del 75 por ciento del material antiblanco” distribuido en Harlem, pero otro informe admitió que “ya no era muy activo en la actividad nacionalista negra a medida que envejecía”. En Filadelfia, los agentes rastrearon la matrícula de un coche en una convención en la República de Nueva África hasta Dawud Hakim, pero poco después citaron fuentes que indicaban que Hakim “no mostró ningún interés en la actividad nacionalista negra”.

Aunque esto puede no ser sorprendente, es profundamente preocupante que Hoover y el FBI estén llevando a cabo investigaciones sostenidas de bibliotecas independientes de propiedad negra en todo el país como parte de los ataques más grandes de Cointelpro contra el movimiento Black Power. Pero la orden de Hoover a los agentes para cazar a los compradores en estas tiendas no sólo fue un ataque contra los militantes negros, sino también un absoluto desprecio por los valores declarados de la libertad de expresión y de palabra en Estados Unidos. Cualquier ciudadano que entraba en una librería de propiedad negra, corría el riesgo de ser investigado por la policía federal.

Ciertamente, muchas bibliotecas negras tenían vínculos directos con militantes del Black Power. Muchos de los libreros negros participaron ellos mismos en las organizaciones del Black Power, aunque no gestionaban sus tiendas. Pero la mayoría de las veces, los vínculos entre las librerías y el movimiento no eran institucionales, sino intelectuales e informales. Los clientes buscaban copias de títulos como “The Autobiography of Malcolm X” de Eldridge Cleaver o “Soul on Ice”, que los libreros negros estaban encantados de vender. La rápida proliferación de librerías de propiedad negra a finales de la década de 1960 y principios de la de 1970 marcó la avidez creciente de los escritores afroamericanos por la literatura política e histórica negra y los libros sobre África.

Las librerías de propiedad negra también vendían obras de autores que no estaban asociados oficialmente con las organizaciones del Black Power, incluyendo escritores aclamados por la crítica como James Baldwin y Lorraine Hansberry, así como escritores callejeros favoritos como Iceberg Slim, autor de la novela “Pimp”. Las librerías negras no eran frentes asignados por organizaciones militantes para distribuir propaganda política. Eran negocios independientes que respondían a la avidez creciente de los negros por los libros por y sobre los negros.

La librería Drum and Spear en Washington, D. C., parece haber atraído más atención de los agentes del FBI que cualquier otra librería negra. Fundada por veteranos del Comité Coordinador de Estudiantes No Violentos, la famosa organización de derechos civiles fundada en 1960, la tienda abrió sus puertas a finales de la primavera de 1968, apenas unas semanas después de que un levantamiento devastara el distrito tras del asesinato de Martin Luther King. La tienda era un objetivo particularmente conveniente y frecuente para las fuerzas del orden federal, tanto por sus vínculos con prominentes personalidades del Black Power como por su ubicación en el vecindario de Columbia Heights, a menos de cinco kilómetros de la sede del FBI.

El FBI lanzó su vigilancia de Drum and Spear después de que las fuentes descubrieran a Stokely Carmichael (luego Kwame Ture) visitando la tienda en sus primeras semanas de actividad. El FBI de Hoover pronto ordenó que la investigación de la tienda “debería intensificarse” más allá de las visitas ocasionales de los agentes y se expandió para cultivar clientes, empleados y personas que asistían a las reuniones en Drum and Spear como fuentes de infiltración. Desde 1968 hasta el cierre de la tienda en 1974, el FBI compiló casi 500 páginas de archivos de investigación sobre Drum and Spear. Los agentes vestidos de civil que visitaban la tienda levantaron sospechas de los empleados cuando permanecían sentados en vehículos estacionados frente a la empresa durante horas. En otro incidente, dos hombres disfrazados que parecían ser agentes federales visitaron Drum and Spear y pidieron comprar el inventario completo del Pequeño Libro Rojo de Mao. Los informes de los agentes detallaron minuciosamente el contenido de la tienda, informando que sus aproximadamente 4.000 copias de 500 títulos se dividieron en cinco secciones -África, Negra Americana, Ficción, Tercer Mundo y Niños- mientras que carteles y fotografías de H. Rap Brown, Carmichael, Huey Newton y Che Guevara decoraban sus paredes.

Hoover tenía razón en un punto: las librerías negras crecieron a finales de la década de 1960. Hasta 1966, las librerías de propiedad negra operaban en menos de una docena de ciudades de Estados Unidos, y la mayoría de ellas tenían dificultades para mantener sus operaciones. En pocos años, sin embargo, el número de tiendas se disparó. Docenas de nuevas tiendas se abrieron en todo el país en los últimos años de la década de 1960, casi triplicando su número desde principios de la década. Como destacó el New York Times en 1969, “una ola de compras de libros está afectando a las comunidades negras de todo el país”. La docena de librerías negras en funcionamiento a mediados de la década de 1960 llegó a más de 50 a principios de la década de 1970, y cerca de 75 a mediados de la década.

En opinión de Hoover, las librerías de propiedad negra representaban una red coordinada de extremistas del odio. Su torpe invocación del término “librerías de estilo africano” traicionó su falta de comprensión del panafricanismo, una filosofía que los afrodescendientes de todo el mundo deberían unir en la búsqueda de objetivos políticos y sociales comunes. Para Hoover, las organizaciones antigubernamentales radicales estaban promoviendo activamente la creciente fascinación de los negros americanos por África con la esperanza de usarla como arma contra los blancos. Pero Hoover describió erróneamente la corriente orgánica de interés popular en la historia, cultura y política africana que se estaba extendiendo en las comunidades afroamericanas.

Al igual que gran parte de Cointelpro, Hoover se inspiró en un modelo de contrainteligencia desarrollado para combatir al Partido Comunista rígidamente organizado y centralizado de Estados Unidos de América, y lo aplicó a una gama mucho más amplia y descentralizada de grupos del Black Power emergentes en todo el país. El PCUSA, por ejemplo, había gestionado una serie de librerías oficiales en ciudades a lo largo de Estados Unidos, que el FBI había estado vigilando por lo menos desde la década de 1930.

El FBI parece haber puesto fin a su vigilancia de las librerías negras a mediados de los setenta, tras la muerte de Hoover y el fin oficial de Cointelpro. A medida que el movimiento Poder Negro disminuyó a finales de la década de 1970 y el número de librerías negras disminuyó significativamente a principios de la década de 1980 (antes de un resurgimiento a principios de la década de 1990). En retrospectiva, vale la pena considerar si las investigaciones del FBI no han socavado la viabilidad de estas empresas negras, creando una tensión indebida para los propietarios que ya estaban luchando para llegar a fin de mes y asustando a los clientes que querían evitar reunirse con la policía.

De hecho, la guerra del FBI contra las librerías negras es un capítulo triste en la historia del cumplimiento de la ley en Estados Unidos, una época en la que los agentes federales renunciaron a cualquier noción de libertad de expresión al apuntar a empresarios negros y sus clientes para comprar y vender literatura que consideraban políticamente subversiva.

“Esto es un desperdicio de dinero de los contribuyentes”, lamentó el vendedor de libros de Filadelfia Dawud Hakim en 1971, al enterarse de que él mismo era el blanco de la equivocada campaña de vigilancia del FBI. “Tratamos de educar a nuestra gente sobre su historia y cultura. En cambio, el FBI debería dedicar su tiempo al crimen organizado y a los narcotraficantes”.

Joshua Clark Davis https://www.theatlantic.com/politics/archive/2018/02/fbi-black-bookstores/553598/

Proliferan los grupos fascistas y racistas en Estados Unidos

Los grupos de ideología neonazi y racista en Estados Unidos aumentaron el año pasado, según un informe del Southern Poverty Law Center (SPLC), una organización que cuantifica los denominados “delitos de odio” en el país.

Los representantes del SPLC afirman que el aumento está motivado por la retórica antiinmigrante de Trump, bajo la percepción de que el Presidente simpatiza con grupos que profesan la supremacía de la raza blanca.

“En el 2017 el presidente Trump reflejó lo que quieren ver los que abogan por la supremacía de la raza blanca: un país donde el racismo es aprobado desde el cargo más alto, donde expulsan a los inmigrantes y vetan a los musulmanes”, dijo en un comunicado Heidi Beirich, directora del Intelligence Project del SPLC.

En total, la organización registró 954 grupos “de odio”. El año pasado detectaron 917 grupos, por lo que se ha producido un aumento del 4 por ciento.

El SPLC, con sede en Alabama, define como grupos “de odio” a colectivos cuyas prácticas o ideologías demonizan a diferentes clases de personas. Entre los grupos calificados “de odio” están el Ku Klux Klan, grupos anti LGBT, nacionalistas negros incluyendo Nation of Islam, y también grupos antimusulmanes y antiblancos.

Los grupos xenófobos opuestos a los inmigrantes crecieron de 14 a 22 el año pasado, según el informe realizado anualmente y titulado “The Year in Hate and Extremism”. Los grupos neonazis aumentaron un 22 por ciento al pasar de de 99 a 121, indica el informe.


El antiguo jefe del Ku Klux Klan, David Duke, calificó la marcha como un “momento decisivo” y juró que los supremacistas blancos “cumplirían con la promesa de Donald Trump” de ‘recuperar nuestro país’”, recalca el informe del SPLC.

Aunque la cifra total de grupos fascistas aumentó, el informe de este año indica que los colectivos del Ku Klux Klan disminuyeron de 130 a 72. Esto indica que la organización no atrae a los supremacistas blancos más jóvenes, dijeron los autores del reporte.

Por primera vez el SPLC también incluyó en el informe dos grupos de “derechos masculinos” por considerarlos contra las mujeres: A Voice for Men, de Houston, y Return of Kings, de Washington, D.C.

“La demonización de las mujeres por estos grupos no es diferente a como otros grupos degradan a poblaciones completas”, según el informe. Ambas organizaciones rechazaron el calificativo de “grupo de odio”.

Los autores del informe dijeron que Trump ha estimulado a los supremacistas blancos que el año pasado, en Charlottesville, Virginia, llevaron a cabo su manifestación más concurrida en una década. Una mujer que protestaba en contra de la manifestación murió cuando un hombre que inicialmente participó en la marcha con los grupos neonazis, lanzó su vehículo contra la multitud.

http://www.elnuevoherald.com/noticias/estados-unidos/article201667354.html

La matanza de Florida no es obra de un tarado sino de un fascista

Nikolas Cruz, otro pistolero fascista
Como ya explicamos en una entrada anterior, las matanzas indiscriminadas que se vienen produciendo en Estados Unidos son obra de los grupos fascistas y racistas.

Lo mismo ocurre con el tiroteo en una escuela secundaria de Florida cometido el 14 de febrero. Su autor, Nikolas Cruz, de 19 años de edad, entrenó con un grupo fascista para matar a las 17 personas.

Así lo aseguró a la agencia Associated Press y al medio The Daily Beast el dirigente de dicho grupo, Jordan Jereb, capitán de la ROF (República de Florida). Cruz “formaba parte de nuestra organización”, admitió Jereb.

ROF organizó una sesión de entrenamiento paramilitar en el área de Tallahassee, Florida, a la que asistió Cruz y se aprovechó de ese entrenamiento para cometer la matanza. “Sabía muy bien que se estaba uniendo a una organización proto-fascista paramilitar blanca”, agregó Jereb.

Los fascistas de Florida se describen a sí mismos como una organización blanca que lucha por una política “identitaria” y por crear un etnoestado genuinamente blanco en Florida.

A pesar de que Jereb declinó cualquier responsabilidad por la masacre en la escuela, admitió que alguien en el grupo ROF le había comprado a Cruz un rifle. El fascista explicó que no conocía a Cruz personalmente y que él es el único responsable de lo que había hecho.

También declaró que el pistolero tenía problemas con una joven y que creía que el momento del ataque, llevado a cabo el día de San Valentín, no era una coincidencia.

Según varios de sus compañeros de clase, en la escuela Cruz pronunció a favor del fascismo. Dos de ellos narraron que llevaba una gorra de “Make America Great Again”, el lema de Trump.

Siempre vestía camisas patrióticas, o sea, fascistas, como alentando al odio a la religión musulmana, a cuyos fieles catalogaba como “terroristas”.

http://www.excelsior.com.mx/global/2018/02/15/1220570

Más información:

En California no se produjeron matanzas indiscriminadas sino crímenes fascistas

Elliot Rodger, un fascista perturbado
Elliot Rodger, el joven que mató a seis personas e hirió a 14 más en Isla Vista, California, en 2014, para después suicidarse, formaba parte de una organización fascista, según una investigación del Southern Poverty Law Center (*).

Rodger, quien tenía 22 años cuando cometió los crímenes, habría sido el primer perpetrador de un grupo de 12 asesinos fascistas cuyas acciones dejaron un saldo de 43 muertos y más de 60 heridos desde 2014.

La matanza de Isla Vista se produjo cerca del campus de la Universidad de California en Santa Bárbara cuando el fascista apuñaló a tres jóvenes varones en su apartamento. Abandonó el lugar en su coche, condujo a una casa de hermandad, donde disparó a cuatro personas afuera, hiriendo fatalmente a dos estudiantes femeninas. Se dirigió a una tienda de comestibles cerca y disparando a muerte a un estudiante varón que estaba dentro. Luego corrió a través de Isla Vista, disparando a los transeúntes y golpeando a cuatro personas con su coche.

Antes de la matanza, Rodger subió a internet un manifiesto de 137 páginas sobre sus motivaciones, que contenía numerosas referencias misóginas y contra las parejas interraciales, así como un video que insertó en Youtube, titulado “Retribution”.

Después de subir el vídeo, Rodger envió por correo electrónico un largo manuscrito autobiográfico a una docena de conocidos y familiares. El documento, que tituló “My Twisted World”, se puso a disposición en Internet y llegó a ser ampliamente conocido como su “manifiesto”. En él, describe su infancia, los conflictos familiares, la frustración por no ser capaz de encontrar una novia, su odio a las mujeres, las parejas interraciales, y sus planes para cometer la matanza.

Eran otras tantas cortinas de humo para encubrir crímenes de naturaleza política. La investigación del Southern Poverty Law Center documenta 12 ataques, de los cuales nueve fueron cometidos el año pasado, el más sangriento del movimiento fascista.

(*) http://www.uniradioinforma.com/noticias/sandiego/512130/asesino-de-california-formaba-parte-de-un-movimiento-de-ultraderecha.html

El estilo de vida americano: los jubilados tienen que vivir en caravanas

En su último libro “Nomadland” (Tierra de nómadas) la periodista estadounidense Jessica Bruder desvela la oscura y deprimente vida de los trabajadores veteranos y jubilados que en la América del siglo XXI han tenido que vender sus casas para sobrevivir en autocaravanas, remolques y furgonetas de segunda mano.

No son exactamente unos “sin techo”, pero casi. Igual que los vagabundos de los años treinta, los “hobos”, se desplazan de un lugar a otro para conseguir trabajos ocasionales de muy baja remuneración, en parques temáticos, cosechas de remolacha azucarera o como mozos en los grandes almacenes durante la temporada alta.

Como escribe Bruder, son “personas que nunca imaginaron que alguna vez serían nómadas”. Muchos de ellos no tienen duchas calientes. La crisis se llevó por delante sus trabajos. Muchos fueron despedidos de cargos profesionales bien remunerados. Sus pensiones también se esfumaron.

La periodista ha trabajado durante tres años para redactar el libro, ha recorrido 22.000 kilómetros y realizado cientos de entrevistas con los nuevos vagabundos del siglo XXI. Incluso vivió la vida difícil de un nómada durante una semana de trabajo.

En el libro aparecen numerosas biografías, a cada cual más cruda. Una mujer que trabajaba en un almacén y vivía en una autocaravana le dijo que no podía permitirse el lujo de jubilarse.

En 2007 la crisis financiera arrruinó a los fondos privados de pensiones. Muchos trabajadores perdieron los ahorros que guardaban celosamente para un futuro que no llegará nunca.

Barb y Chuck son una de las muchas parejas de jubilados arruinadas. Él había sido sido un alto dirigente de McDonald’s antes de que la crisis se llevara su pensión por delante. A su mujer, Barb, le ocurrió lo mismo.

En una ocasión pararon en una gasolinera para repostar y llenaron el depósito. La factura ascendía a 175 dólares pero solamente les quedaban 6 dólares en el bolsillo… Su mundo se les había venido abajo.

La lista negra del Kremlin: mucho ruido y pocas nueces

Estados Unidos acaba de publicar la lista negra de amigos de Putin (*) que van a someter al bloqueo económico, de la cual se pueden extraer muchas conclusiones, la mayor parte de la cuales son obvias.

La lista es impresionante, una radiografía de los aparatos del poder del Estado y de los oligarcas más importantes de Rusia. Si en el Kremlin le hicieran caso, se lo tomarían como una declaración de guerra.

Pero a los rusos les consta que ese tipo de cosas responden a las peleas de camarillas internas que hay en Washington, que incluyen unos u otros nombres en función de imposiciones, negociaciones e intereses monopolistas de las propias empresas estadounidenses.

Por lo tanto, otra obviedad: la lista es arbitraria. No obstante, como es tan abultada lo mejor y más sencillo es ver los nombres que faltan. Entonces echamos de menos a nombres tan característicos en Moscú como el mismísimo brazo derecho de Putin, A.Kudrin, y un oligarca de primera fila, como A.Chubais.

Las sanciones impuestas en 2014 como consecuencia del Golpe de Estado en Ucrania son tan amplias que perjudican más a los capitalistas estadounidenses que a los rusos. Si las aplicaran literalmente, los monopolistas de Washington se darían un tiro en el pie.

Quisieron aislar a Rusia y después de cuatro años el tiro les ha salido por la culata, por no decir que ha sido contraproducente. No han acabado de devorar el gran bocado ruso, han puesto en muy mal lugar a sus mejores socios en Moscú, los neoliberales, ya que han obligado a Putin a lanzar un programa bismarkiano de recuperación económica, con un fuerte protagonismo de las empresas públicas, rompiendo amarras con los capitalistas occidentales y buscando alternativas en otros lugares del mundo, como China.

El boicot a la industria de armamento, la aviación, la industria pesada y la tecnología avanzada queda en suspenso porque en caso contrario Estados Unidos no podría lanzar sus satélites al espacio, ni siquiera los militares, una carrera que perdió hace ya décadas. Estados Unidos se ha convertido en un país dependiente de… la tecnología rusa.

Mucho ruido y pocas nueces. Las medidas de bloqueo son ficticias en buena parte, como lo demuestran las declaraciones públicas que vienen realizando. El embajador en Moscú ha tranquilizado a sus propios capitalistas: no hay que dramatizar, es sólo un “acto técnico”.

(*) https://s0.rbk.ru/v6_top_pics/media/file/8/78/755172907012788.pdf

Crónica del horror: 12 de los métodos de tortura de la CIA

Desde su nacimiento, los verdugos de la CIA siempre recurrieron a la tortura en sus interrogatorios, e incluso fueron maestros de ella, la perfeccionaron y durante más de siglo han adistrado a los matarifes en su empleo.

Al principio lo hicieron de manera más o menos clandestina, hasta que en 2000 su uso se oficializó y reconoció abiertamente, en medio de una campaña hipócrita de lamentos y quejas.

La comisión de Inteligencia del Senado estadounidense publicó un informe sobre estas prácticas, a las que calificó como “técnicas reforzadas de interrogatorio de repetición durante días y semanas”. El informe elaboró una lista con 12 de esas “técnicas” de tortura aplicadas a detenidos en las prisiones secretas que tenía repartidas por todo el mundo.

1. La técnica de la pared

La técnica de la pared (“walling”) consiste en obligar al detenido a permanecer contra la pared. El interrogador la atrae hacia él y luego la lanza violentamente contra ella. Khalid Sheik Mohammed fue sometido a este método.

2. Privación del sueño

La CIA mantenía despiertos a los detenidos durante un máximo de unas 180 horas, es decir, siete días y medio, en una posición incómoda, de pie, con las manos al nivel o sobre la cabeza, encadenados y atados al techo, señala el informe del Senado. Abu Zubeida, un palestino detenido en marzo de 2002 en Pakistán, fue el primer prisionero de la CIA sometido a las técnicas reforzadas de interrogatorio. Estuvo, por ejemplo, encerrado en una habitación iluminada las 24 horas del día.

3. Aislamiento y confinamiento

Entre junio y agosto de 2002 Abu Zubeida fue aislado durante 47 días sin ser interrogado, destaca el informe. La técnica del confinamiento es aún más dura. Mientras le interrogaban, le colocaron a Zubeida en una especie de caja del tamaño de un ataúd durante 266 horas, más de 11 días, y en otra todavía más pequeña durante 29 horas. En una cárcel clandestina, identificada con el nombre de “Cobalt”, un prisionero podía ser mantenido en medio de una oscuridad total, de pie, con las manos atadas sobre su cabeza y, por lo general, desnudo. Los detenidos también eran sometidos regularmente a duchas o baños de agua helada.

4. Simulacros de ahogamiento: la bañera

En la bañera o simulación de ahogamiento (“waterboarding”) al detenido le mantienen atado a un banco inclinado, con sus pies elevados, le colocan una toalla en la frente y los ojos y el verdugo le echa agua repetidamente por la boca y la nariz del torturado, que durante 20 a 40 segundos no puede respirar. La operación se repetía tras tres o cuatro inspiraciones. Sheik Mohammed fue víctima de este suplicio en 183 oportunidades. En marzo de 2003 lo sufrió cinco veces durante 25 horas. La bañera le provocó vómitos y convulsiones. Tras esas sesiones a Abu Zubeida le salía espuma de la boca, padeció crisis de histeria y durante un tiempo fue incapaz de comunicarse.

5. La cárcel secreta ‘Cobalt’

En la cárcel secreta “Cobalt” cinco criminales de la CIA sacaban a gritos a un detenido, lo desnudaban, lo envolvían con una cinta de plástico y lo tiraban violentamente al suelo. Luego lo paseaban por el corredor, golpeándolo y abofeteándolo. Un afgano muerto en “Cobalt” en noviembre de 2002, fue hallado con el cuerpo cubierto de contusiones.

6. Amenazas psicológicas

Las amenazas sicológicas son un clásico de todos los torturadores del mundo y también fueron abundantemente utilizadas por los verdugos de la CIA, dice el Senado, en particular las amenazas contra las familias y los hijos de los detenidos. A algunos cautivos las amenazaron con que su madre sería agredida sexualmente o que le cortarían la garganta.

7. Rehidratación rectal

Es una técnica particularmente humillante que sufrieron al menos cinco detenidos que, sin ninguna justificación médica fueron, alimentados de manera forzosa por el ano, subraya el informe del Senado. A otros prisioneros se les suministraron brebajes destinados a limitar los vómitos durante las sesiones de ahogamiento.

8. Muerte por hipotermia

La brutalidad de los interrogatorios llega a tal punto que el informe incluye la muerte por hipotermia, en noviembre de 2002, de Gul Rahman, al que mantuvieron desnudo de cintura para abajo y encadenado al suelo de cemento de una prisión secreta de la CIA en Afganistán.

9. Detención de personas discapacitadas

Por lo menos 26 de los 119 prisioneros analizados por el Senado fueron detenidos y encarcelados injustamente, según el informe. Entre ellos, estaba Nazar Ali, una persona con discapacidad intelectual. “Su llanto era grabado para mostrárselo a un miembro de su familia”, también detenido, según el informe.

10. La ruleta rusa

Un criminal de la CIA no identificado sometía a un detenido al juego de la ruleta rusa. Le apuntaba con una pistola y disparaba, sin que supiera si tenía balas o no.

11. Amenazas con un taladro

Tras su captura en 2002, Abd Al-Rahim al-Nashiri, un saudí acusado de participar en el ataque con bombas contra el destructor de la marina USS Cole, fue trasladado a cárceles secretas repartidas por varios países. Un verdugo de la CIA acercó un taladro cerca de su cabeza y lo activó para asustarlo.

12. Esposados y con las manos sobre la cabeza

Es parecido a la barra, método típicamente español. A Redha Al-Najar, un antiguo guardaespaldas de Bin Laden, le esposaron a una barra por encima de su cabeza y quedó colgando de ella durante 22 horas. Le pusieron un pañal y le negaron el acceso a los servicios.

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