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¿Persigue Estrados Unidos un acuerdo con Rusia para aislar a China?

Washington podría llegar a algún acuerdo con Rusia porque “Moscú se alinearía más naturalmente con Europa y Estados Unidos que con China”, escribe la revista National Interest, enumerando las posibles iniciativas a implementar.
Estados Unidos firmaría un acuerdo temporal con Rusia para normalizar las relaciones entre ambos países. A Washington le interesa crear una coalición contra Pekín, sobre todo porque “Moscú se alinearía más naturalmente con Europa y Estados Unidos que con China”.
“Cualquier decisión requiere el reconocimiento de que Crimea no regresará a Ucrania”. Además, “occidente debería detener la ampliación de la OTAN, frenando así el progreso constante de la alianza hacia Rusia”.
A cambio, Rusia “debería dejar de apoyar a los separatistas ucranianos”, continúa la revista, añadiendo que también sería más beneficioso para Kiev no ser miembro de la OTAN y no estar en conflicto con Rusia como miembro de la OTAN.
“Esto no significa que un acuerdo elimine todos los conflictos en las relaciones aliadas con Moscú”. Pero la mejora de las relaciones entre Moscú y Washington podría fomentar “la cooperación en otros ámbitos, en particular para contrarrestar los excesos chinos, que pueden afectar tanto a Rusia como a cualquier otro vecino de la República Popular de China”, añade.
La revista lamenta que Estados Unidos haya dado recientemente a Rusia y China razones para “acercarse”, de modo que ya no tengan que “preocuparse por lo que los Presidentes Putin y Xi se dicen entre sí”.

Lincoln y el mito de la emancipación de los esclavos en Estados Unidos


Con la historia ocurre como con cualquier otra ciencia. Lo que nos llega tiene muy poco que ver con la realidad. Es pura ideología, una cortina de humo en la que predominan los tópicos y las frases hechas, creadas por quienes tienen la capacidad para hacerlos llegar hasta una gran audiencia, como el cine.

Uno de esos tópicos es la abolición de la esclavitud por parte del Lincoln, que dio lugar a la Guerra de Secesión en Estados Unidos. Da la impresión de que Lincoln era enemigo de la esclavitud, mientras los sudistas se oponían a ella.

Sin embargo, cuando se lee la declaración de abolición de la esclavitud firmada por Lincoln, lo que aparece es que sólo concierne a los Estados del sur.

También es falso suponer que los esclavos obtuvieron su liberación en 1862 gracias a Lincoln. De los más de tres millones de esclavos que había en los Estados Unidos, sólo 200.000 fueron liberados.

La proclama de Lincoln se llevó a cabo en dos etapas. El 22 de septiembre de 1862 el Presidente firmó un primer decreto que declaraba libre a todo esclavo que viviera en el territorio de la Confederación no controlado por la Unión. El segundo decreto, de 1 de enero de 1863, enumera explícitamente los territorios afectados.

Cuando hacía campaña para las elecciones al Senado de 1858, Lincoln expuso su punto de vista en un discurso en Columbus:

“Por lo tanto, diré que no estoy ni he estado por la igualdad política y social de los negros y los blancos, que no estoy ni he estado nunca a favor de que los negros voten ni formen parte de los jurados, ni por el hecho de formarlos para que desempeñen estas funciones, ni a favor de los matrimonios mixtos; y diré además que existe una diferencia física entre la raza blanca y la raza negra, que siempre prohibirá que las dos razas vivan juntas en condiciones de igualdad social y política. Y en la medida en que no pueden vivir juntas, deben coexistir, y para ello es necesario que haya una posición de superioridad e inferioridad, y yo, como cualquier otro hombre, estoy a favor del hecho de que la posición de superioridad se atribuya a la raza blanca“.

Este principio lo volvió a repetir cuatro años más tarde, en 1862, pocos días después de proclamar la emancipación de los esclavos, en un discurso dirigido a los propios negros. Básicamente, lo que les dijo es que el hecho de ser libre no significa ser igual a los blancos.

Lolita Lebrón: el alma de la independencia de Puerto Rico

Edda López

Hace 40 años, era muy poco lo que se conocía en Puerto Rico sobre la vida de Lolita Lebrón. Llegaba a la isla procedente de la prisión de Alderson, Virginia Occidental, en un pase especial para asistir al sepelio de su hija Gladys Mirna, quien falleció en un accidente de automóvil. La imagen de aquella mujer me cautivó tan pronto la vi: preciosa, con su pelo recogido en un elegante moño en el tope de su cabeza, un sencillo juego de pantallas y collar de perlas, inmensa. Nunca escuché su voz; de seguro, su silencio era la condición impuesta por sus carceleros para permitirle pisar nuestro suelo. Era, sin duda, todo lo opuesto a los lamentables epítetos con la que la oficialidad criolla la describía.

Cuando esta mujer lareña encabezó el comando que, con el ataque al Congreso de los Estados Unidos, visibilizaría a nivel mundial nuestro estatus colonial y la lucha por la independencia de Puerto Rico, lo hacía también la madre soltera, obrera de la costura.

Aprendió el oficio muy joven, y con él ganaría el sustento primero trabajando en San Juan y luego desde el exilio en Nueva York, mientras que sus crías permanecieron al cuidado de su abuela en Lares.

En Estados Unidos, fue escalando los puestos más altos del Partido Nacionalista: secretaria general y vicepresidenta de la Junta Nacionalista de Nueva York, y delegada general para Estados Unidos, puesto que ocupaba cuando don Pedro le hizo llegar la orden de concretar un ataque al Senado, Cámara de Representantes o Casa Blanca que visibilizara la estrategia imperial contra Puerto Rico.

Es así como Lolita dirigió el ataque realizado junto a Andrés Figueroa Cordero, Rafael Cancel Miranda e Irving Flores en el Congreso de Estados Unidos el 1 de marzo de 1954. Lolita escogió la fecha para que coincidiera con la inauguración de la Conferencia Interamericana de la OEA celebrada en Caracas, donde el Partido Nacionalista tenía un asiento oficial, y porque durante ese mes se conmemora la caída de patriotas en la masacre de Ponce (1937).

La lucha política de Lolita la llevó a vivir consecuencias muy terribles para su vida personal: separarse durante mucho tiempo de su madre, su hermana y, lo más difícil, sus crías. Se entregó con profundo desprendimiento a su causa a pesar de ser difamada por quienes intentaron invisibilizar su vida de entrega por la independencia. En el camino, sufrió heridas desgarradoras, como la pérdida de su hijo mientras enfrentaba el juicio, y del que se enteró meses más tarde cuando uno de los alguaciles le entregó un periódico con la noticia en primera plana. Poco después, perdió a su madre. Sufrió encierro absoluto durante 12 años.

Este 2019, año en que conmemoramos su centenario, celebramos que las actividades convocadas por la Coalición 8 de Marzo se dediquen a Lolita Lebrón. Solo una mujer de una estirpe tan excelsa como la de Lolita pudo tener la valentía de cumplir con la misión delegada en ella por don Pedro Albizu Campos, armarse de fuerza para enfrentar las condiciones inhumanas durante los 25 años de su encierro, y continuar luchando por la independencia con optimismo, esperanza, valor. Lolita es ejemplo de la libertad a la que debemos aspirar cada una de nosotras. De todos sus legados, el más puntual es su inmenso desprendimiento para amarnos.

https://www.metro.pr/pr/noticias/2019/03/08/opinion-lolita-lebron-obrera-la-patria.html

84 detenidos en una manifestación contra los crímenes de la policía que quedan impunes en Sacramento, California

Stephon Clark, muerto a tiros
Ayer se produjeron fuertes enfrentamientos entre policías y manifestantes en Sacramento, la capital de California, en las protestas contra la decisión de la fiscalía de no acusar a dos policías que mataron a tiros a Stephon Clark, de 22 años, un afroamericano desarmado.

84 manifestantes fueron detenidos, entre las cuales se encontraban tres dirigentes religiosos que habían acudido al lugar y el periodista Dale Kasler que se encontraba cubriendo el evento.

La fiscal de distrito de Sacramento, Anne Marie Schubert, decidió no acusar a los dos policías y Black Lives Matter convocó una manifestación de repulsa contra la impunidad policial.

Lo que comenzó como una protesta pacífica con pancartas en las que se leía “Sn justicia no hay paz” y “Black lives matter”, terminó como un altercado público y fuertes enfrentamientos.

Dan Iverson, un provocador que portaba una gorra con la inscripción MAGA (“Make America Great Again”), llegó al lugar. Según parece, los manifestantes le quitaron la gorra mientras gritaban el nombre de Clark frente al hombre y otros le lanzaban silbidos de descontento.

Iverson acudió al lugar con su hija y dijo a los medios que “era una manifestación con libertad de expresión”.

La policía llegó al lugar y separó a los manifestantes y a Iverson, quien les acusó de agresión.

Tras la carga policial en las proximidades se produjeron disturbios y actos de vandalismo.

El Fiscal General de California, Xavier Becerra, se pronunciará hoy sobre la investigación del asesinato de Clark.

Hace un año la policía mató a Clark, padre de dos niños, cuando corría por el jardín trasero de la casa de su abuela en Sacramento. La policía dijo que acudió al lugar en respuesta a una llamada que les había alertado de que alguien estaba intentando robar vehículos.

También afirmó que habían abierto fuego contra Clark porque pensaron que llevaba en su mano una pistola, cuando, en realidad, se descubrió más tarde que lo que portaba era un teléfono móvil.

https://laraza.com/2019/03/05/seguidor-de-trump-desata-caos-en-protesta-por-asesinato-de-afroamericano-a-manos-de-la-policia-en-sacramento/

Un diputado denuncia a 154 funcionarios de Estados Unidos por violar a niños inmigrantes

Miles de menores de edad han sido víctimas de violaciones en los centros de detención para inmigrantes instalados de Estados Unidos, en los últimos tres años. Entre los responsables de esas agresiones hay 154 funcionarios del gobierno.

El diputado de la Cámara de Representantes Ted Deutch, perteneciente al Partido Demócrata por el estado de Florida, ha denunciado que más de un centenar de personas a servicio del gobierno cometieron violaciones contra menores retenidos sin supervisión de sus padres o de algún otro familiar.

Durante una comparecencia en la Cámara de Representantes, el pasado 26 de febrero, Deutch recalcó que las cifras implican que, en promedio, hubo una violación cada semana. “He visto miles de casos de violaciones de menores, si no por funcionarios del Departamento de Salud, sí por la gente contratada por el Departamento de Salud”, afirmó.

De octubre del 2014 a julio del 2018, la Oficina de Reasentamiento de Refugiados, dependiente del Departamento de Salud, registró 4.556 denuncias por violaciones, mientras que el Departamento de Justicia recibió otras 1.303.

El diputado señaló que la política de tolerancia cero contra los inmigrantes, impulsada por el gobierno de Trump, es corresponsable de las violaciones cometidas contra menores de edad.

“La cuestión es, ¿cuando se impulsó esta política?, ¿alguien discutió esto?, ¿alguien pensó en lo que podía pasarles a estos niños?”, preguntó Deutch a Jonathan D. White, comisionado de seguridad del Departamento de Salud, durante una comparecencia en el Capitolio.

Tan sólo en 2018, más de 2.700 niños fueron separados de sus padres en la frontera sur de Estados Unidos con México, para luego ser enviados a campos de refugiados. Esos centros son administrados por empresas privadas contratadas por el gobierno.

Una vez retenidos, los menores quedan bajo custodia del gobierno de Estados Unidos hasta que puedan ser entregados a sus patrocinadores, generalmente un padre o familiar, mientras dura el proceso de inmigración. A principios de febrero, más de 11.000 niños, niñas y adolescentes inmigrantes fueron detenidos sin acompañantes.

https://www.aporrea.org/ddhh/n338985.html

4.556 violaciones de niños inmigrantes han cometido los funcionarios de Estados Unidos en la frontera

Cientos de funcionarios del HHS (Departamento de Salud y Servicios Humanos) han cometido violaciones de niños inmigrantes, según un informe del propio organismo oficial.

En total, han recibido 4.556 denuncias de violaciones de niños inmigrantes no acompañados en las instalaciones en la frontera con México entre 2014 y 2018.

“Es un entorno de agresión sexual sistémica cometida por parte de los funcionarios contra los menores no acompañados”, declaró el martes el representante demócrata de la Cámara Baja de Estados Unidos, Ted Deutch.

La portavoz del HHS, Caitlin Oakley, aseguró que la investigación acerca de lo sucedido empezará rápidamente y prometió que se tomarán en serio las denuncias mencionadas.

Oakley señaló que se debe garantizar la seguridad de cada niño. “Estos son niños vulnerables en circunstancias difíciles”, añadió.

“Cuando se hacen acusaciones de violaciones abusos sexuales o negligencias, se toman en serio y ORR [Oficina de Reasentamiento de Refugiados] actúa rápidamente para investigar y responder”, subrayó Oakley.

En agosto del año pasado el diario mexicano El Universal registró 36.000 denuncias de violaciones y agresiones físicas contra inmigrantes indocumentados entre enero de 2010 y junio 2016, también basadas en datos oficiales (*).

El hostigamiento físico y sexual se realiza en los centros de internamiento instalados en la frontera estadounidense con México.

El senador estadounidense Richard Durbin pidió a la organización humanitaria Heartland Alliance de Chicago que investigue los “abusos físicos y emocionales” cometidos en algunos de los refugios destinados a niños separados de sus progenitores.

(*) http://www.eluniversal.com.mx/mundo/denuncian-en-eu-abusos-sexuales-contra-migrantes

Se cumplen 100 años de la histórica huelga general de Seattle

Del 6 al 11 de febrero de 1919 más de 60.000 trabajadores en Seattle, Washington, se sumaron a una de las huelgas generales más importantes en la historia de Estados Unidos. Durante seis días, alentada por los llamamientos de los trabajadores de los astilleros locales, unida en todas las industrias, la clase obrera tomó el control de la vida económica de la ciudad principal del noroeste del Pacífico.

La élite financiera y política de Seattle fue sacudida profundamente por la huelga, viendo en ella el latido de la reciente Revolución de Octubre y el toque de alarma de la revolución en Estados Unidos. Los titulares de los periódicos capitalistas pusieron el grito en el cielo por el peligro de los actos “antiestadounidenses” y “bolcheviques” de los obreros. Se movilizó a miles de tropas federales, policías e incluso estudiantes universitarios de clase alta para reprimir la lucha.

Efectivamente, los trabajadores de Seattle se inspiraron en la revolución rusa. En los meses anteriores a la huelga, los estibadores se negaron a cargar barcos destinados al contrarrevolucionario Ejército Blanco de Rusia. Luego se negaron a cargar a los barcos que abastecían a la guerra no declarada del imperialismo en la Unión Soviética. Y en los años previos a 1919 muchos miles de obreros en Seattle y las regiones circundantes se sintieron atraídos por el socialismo y el sindicalismo revolucionario de Trabajadores Industriales del Mundo (IWW), a pesar de la intensa represión del gobierno de Wilson.

La huelga estalló como una épica expresión de conflicto de clases impulsada por las bases, pero en gran medida quedó bajo el control de los dirigentes sindicales de Seattle, que se aseguraron de que no se moviera más allá de su forma espontánea. Esto fue decisivo. La huelga finalizó sin que se cumplieran las demandas y fue seguida por detenciones, redadas y censura de grupos radicales y comunistas.

En menos de una semana los trabajadores de base de Seattle ofrecieron una muestra del inmenso poder de la clase obrera en lucha unificada, y en una sola ciudad de Estados Unidos. Pero también demostraron que hasta la acción más militante será desactivada y derrotada si no cuenta con una dirección políticamente consciente.

El inicio de la Primera Guerra Mundial en agosto de 1914 fue un punto de inflexión en la historia de la humanidad, llevando al capitalismo mundial a una crisis sin precedentes. En la época del imperialismo, las contradicciones internas del capitalismo obligaron a la clase dominante a sumir al mundo en una guerra en la que murieron millones de trabajadores.

Ganando la reelección en 1916 con el lema “Él nos mantuvo fuera de la guerra”, en 1917 Wilson lanzó a Estados Unidos a la vorágine mundial. Dependientes de la paz laboral para que la producción fuera constante en tiempo de guerra, las grandes empresas y el gobierno de Estados Unidos permitieron la libre sindicación de la Federación Estadounidense del Trabajo (AFL), pero con la condición de que los burócratas sindicales ayudaran a reprimir las huelgas durante la guerra. El gobierno también promulgó la Ley de Espionaje de 1917, que otorgó al Estado el derecho a detener y procesar a cualquier persona que participara en actividades antibelicistas. Se usó la ley para hacer una redada en la oficina de IWW y detener a sus dirigentes. También detuvieron a los dirigentes antibelicistas del Partido Socialista (PS), prominente entre ellos Eugene Debs.

Eugene Debs
Sin embargo, los trabajadores se unieron en masa al Partido Socialista y a IWW, que se opusieron abiertamente a la guerra y al “sindicalismo empresarial” patriótico de la AFL y su presidente, Samuel Gompers. Los miembros de IWW llegaron a su pico en 1917 con unos 150.000 afiliados y Seattle fue el centro de la actividad en gran parte de la costa oeste. El Partido Socialista de Washington también tuvo una presencia concentrada en Seattle, con cerca de 4.000 miembros que pagaban cuota en el partido, situado en el ala izquierda de la organización.

Pese a los esfuerzos de la AFL para bloquear las huelgas, entre 1916 y 1918 el número promedio de trabajadores en huelga por año fue 2,4 veces mayor que en 1915. Más de un millón de obreros estadounidenses paralizaron la producción en 1917 y 1918, y más de 4 millones lo hicieron en 1919, en la mayor ola de huelgas en la historia de Estados Unidos hasta ese momento. El profundo sentimiento antibelicista en la clase obrera se entrelazó cada vez más con los cambios económicos causados por la guerra, especialmente la inflación, para impulsar la ola de huelgas. El costo de vida en Seattle se duplicó entre 1913 y 1919.

Muchas de estas huelgas mostraron una creciente solidaridad y coordinación entre los diferentes sectores de la clase obrera. En la costa oeste los trabajadores de los astilleros desaceleraron el proceso de distribución al negarse a procesar madera “de 10 horas” durante varios meses, en solidaridad con los madereros que estaban en huelga por una jornada de ocho horas. En 1919 los obreros en Winnipeg, Canadá, hicieron otra huelga general, y 500.000 obreros del acero y mineros del carbón en Estados Unidos realizaron huelgas superpuestas. El espíritu del socialismo y la Revolución rusa inspiró todas estas luchas.

Las condiciones que provocaron la huelga general de Seattle no fueron para nada locales. La Primera Guerra Mundial y sus consecuencias inmediatas galvanizaron a los obreros en los centros imperialistas y a las masas oprimidas en las colonias. Las huelgas, protestas, revueltas y luchas revolucionarias se extendieron por todo el mundo, especialmente después de que la clase trabajadora tomó el poder en Rusia en octubre de 1917.

Las noticias sobre la Revolución de Octubre fueron leídas ampliamente por los obreros en Estados Unidos, sobre todo tras los informes de John Reed, oriundo de Oregón, en “Diez días que estremecieron al mundo”. A menudo los barcos rusos llegaban a los puertos de San Francisco y Seattle. El 3 de enero de 1918 el Consejo Central del Trabajo de Seattle envió una carta a los obreros rusos tras los intercambios con la tripulación del barco Shilka :

“Extendemos a todas las facciones de obreros por igual nuestra buena voluntad y firme creencia de que, al final, el gobierno de los trabajadores será absoluto y que los asuntos de vuestro gran país, el primero en la historia moderna, permanecerán en las manos de la única clase necesaria y responsable de la sociedad: la clase obrera. Expresándoles nuevamente nuestra profunda simpatía por vuestros esfuerzos por establecer una verdadera democracia y prometiendo nuestro sincero apoyo para acelerar ese fin, les saludamos fraternalmente”.

Muchos más se sintieron profundamente inspirados por el triunfo de la clase obrera rusa y se opusieron a los esfuerzos de los capitalistas estadounidenses para derrotarla. En el otoño de 1919 los obreros portuarios de Seattle se negaron a cargar y enviar un barco de Estados Unidos que transportaba municiones para el Ejército Blanco contrarrevolucionario.

John Reed
Preparativos para la huelga
La clase obrera en Seattle estaba organizada en 110 sindicatos de oficio afiliados a la AFL, que representaba a más de 65.000 miembros. Además, había un puñado de locales de IWW con 3.500 miembros, sobre todo en trabajos de madera, agrícolas y marítimos, y algunos sindicatos artesanales y segregados de trabajadores negros y japoneses. Los sindicatos dirigidos por la AFL separaron deliberadamente a la clase obrera por oficio y ocupación, nacionalidad, raza y género. Desde la década de 1880 muchos sindicatos de la AFL prohibieron a los obreros blancos organizarse con sus compañeros negros, hispanos y asiáticos.

Sin embargo, también existía un marco sindical general en Seattle. Todos los sindicatos de la AFL elegían delegados para una organización mayor, el Consejo Central del Trabajo. En respuesta a los abrumadores sentimientos políticos de los obreros de base, muchos dirigentes llevaron concepciones radicales a sus asientos en el Consejo, al menos en comparación con la dirección nacional de la AFL. Harry Ault y Hulet Wells, entre otros, eran militantes activos del Partido Socialista de Washington. Incluso James Duncan, elegido secretario del Consejo en 1915, era un “respetado progresista” y autodenominado socialista, más orientado al sindicalismo industrial que al artesanal, promovido por la AFL.

En 1919 los obreros de Seattle pudieron recurrir al Consejo Central del Trabajo para iniciar la huelga general. Pero la chispa que la encendió provino de los 35.000 trabajadores de los astilleros de la ciudad —la sección más grande de la clase obrera— que se declararon en huelga desde el martes 21 de enero para exigir los aumentos salariales prometidos como compensación por sus sacrificios durante la guerra. Se dieron cuenta de su importancia industrial tras construir suministros navales y operar los puertos del área de Seattle, tarea que servía directamente a los intereses de las empresas y el gobierno de Estados Unidos.

Al día siguiente de comenzada la huelga, los trabajadores de los astilleros enviaron representantes de su Consejo de Comercio del Metal a una reunión del Consejo Central del Trabajo para exigir una huelga en toda la ciudad en muestra de apoyo a su lucha.

El día de la apelación, casualmente o no, los principales dirigentes del Consejo estaban en Chicago para una reunión de la Liga Internacional de Defensa de los Trabajadores en relación a la condena de Tom Mooney, dirigente de la AFL en San Francisco. Con sustitutos de los 25 delegados desaparecidos, el Consejo aprobó el llamamiento para la huelga general y se envió un voto a los 110 sindicatos de la ciudad.

Al cabo de una semana los trabajadores de base votaron abrumadoramente a favor de la huelga general. Los obreros exigieron unirse a la huelga general incluso en sindicatos que parecían conservadores —Sindicato de Carpinteros, Unión de Músicos, Unión Tipográfica y algunos locales de camioneros—, a menudo arriesgando sus propias negociaciones y luchando contra las intenciones de sus dirigentes locales. Solo un puñado de sindicatos no se declararon en huelga, sobre todo en sectores gubernamentales como el Servicio Postal, donde el riesgo de ser despedido era especialmente alto.

Incapaces de parar el apoyo que había crecido, los miembros del Consejo Central del Trabajo votaron el 29 de enero para establecer la primera reunión del Comité de Huelga General para el 2 de febrero. El Comité de Huelga General funcionaría como el órgano más importante de la lucha, compuesto en gran parte por delegados de base de todos los sindicatos participantes, incluyendo al Consejo Central del Trabajo.

Simultáneamente, surgió un grupo ejecutivo de los principales funcionarios laborales llamado el “Comité de los Quince”, que se convirtió en el representante más agresivo de la aristocracia laboral, que constantemente buscó formas de acabar la huelga. La tensión entre los intereses de las bases, representadas por el Comité de Huelga General, y los de la aristocracia laboral —y de los capitalistas de Seattle detrás de ella— representada por los “Quince”, fue un componente clave de la conducta y derrota de la huelga.

En los cuatro días siguientes al 2 de febrero, el Comité de Huelga General coordinó todos los aspectos de la preparación logística. Varias personas —representantes sindicales, miembros del Comité de Huelga, Wobblies (miembros del IWW), funcionarios de la ciudad—entraron y salieron del Templo del Trabajo para hacer solicitudes a los tres subcomités de construcción, transporte y provisiones. En estas discusiones los dirigentes organizaron cocinas, el cuidado de niños, periódicos y comunicados de prensa. Se aseguraron de que las tiendas de comida no perecieran, que la basura no se amontonara y que se atendieran las necesidades básicas de la clase trabajadora.

Revelando el carácter conservador de la dirección superior, el “Comité de los Quince” efectuó exenciones para ciertos trabajos, planteadas sobre todo por desesperados ejecutivos de sindicatos locales y funcionarios públicos. Se obligó a algunos lavanderos, trabajadores de servicios públicos y operadores telefónicos a realizar su tarea durante la huelga para no obstaculizar las operaciones económicas y financieras esenciales. Pero algunas de las exenciones aprobadas fueron pedidas por las bases, como que los trabajadores de hospital pudieran procesar recetas de farmacia y que se autorizara a los trabajadores de hostelería a producir comida para los huelguistas, siempre y cuando tuvieran la tarjeta firmada que decía “Exento por el Comité de Huelga”.

Entre los trabajadores hubo intensas discusiones ideológicas sobre el socialismo y el significado más amplio de la huelga. El término “bolchevismo”, usado por los enemigos de los obreros como epíteto, fue asumido por muchos. Pero la dirección sindical sofocó estas discusiones para mantener a raya la influencia del socialismo. Por ejemplo, los Quince votaron contra el eslogan de huelga, “No tenemos nada que perder, salvo las cadenas, y un mundo que ganar”, eligiendo en cambio, “Juntos Ganamos”.

Con miedo de que la lucha se escapara de su control, la dirección sindical argumentó que la huelga general debía anunciar su fecha de finalización. Esto fue derrotado. Como escribió Anne Louise Strong para el Comité de Historia un mes más tarde: “Francamente, muchos de los miembros más antiguos del movimiento obrero le temían a la huelga general. Veían en ella posibilidades como la interrupción total del movimiento obrero de Seattle. Instaron a que se fijara a la huelga un límite de tiempo definido”.

Mientras los comités de trabajo efectuaban los preparativos, el miedo creció entre la burguesía, ilustrado por los titulares: “Paren antes de que sea muy tarde”, “Seattle será destruida en dos días” y “Fuerzas federales listas para cualquier crisis en la ciudad”.

Los burgueses local almacenaron comida, equipos de iluminación y otras provisiones. Algunas familias ricas se fueron a Portland para quedarse en hoteles durante la huelga. El alcalde de Seattle, Ole Hanson, pidió que miles de tropas estatales y federales se unieran a la policía local, veteranos y estudiantes universitarios voluntarios, cuyas amenazas de detención e incluso disparo a cualquier trabajador revoltoso debían tomarse en serio debido a hechos recientes como el asesinato en Montana de Frank Little, organizador de IWW, y la redada policial y deportación de mineros del cobre en Bisbee, Arizona.

Mientras los principales funcionarios sindicales trabajaban para atenuar las implicaciones revolucionarias de una huelga tan masiva, los capitalistas y sus armas representativas vieron correctamente en ella las reverberaciones de la Revolución rusa. Un día antes de la huelga, el periódico el Seattle “Star” publicó un editorial de portada que hacía un llamamiento desesperado al nacionalismo y el anticomunismo:

“Denominamos a esto que está ante nosotros una huelga general, pero es más que eso. Será una prueba de fuego para la ciudadanía estadounidense, una prueba de fuego de todos los principios por los cuales lucharon y murieron nuestros soldados. Es para determinar si este es un país en el cual vale la pena vivir y un país por el cual vale la pena morir. El desafío depende de ustedes, hombres y mujeres de Seattle. ¿Bajo qué bandera se ponen ustedes?”

https://www.wsws.org/es/articles/2019/02/19/hist-f19.html

Segunda parte: https://mpr21.info/2019/02/se-cumplen-100-anos-de-la-historica_26.html

Estados Unidos está robando petróleo de Siria

Estados Unidos está robando petróleo sirio de la provincia de Deir Ezzor, según ha informado un miembro de las FDS a la agencia siria de noticias Arabi Today.

El miembro de las FDS aportó una grabación de video que muestra imágenes de los drones estadounidenses que vigilan los movimientos de un convoy de camiones cisterna desde el yacimiento petrolífero de Al-Omar, el mayor de Siria, situado en el nordeste del país.

Las imágenes muestran una treintena de estos camiones, pero el miembro de las FDS dice que había entre 250 y 300 vehículos en el convoy. “El petróleo crudo se transporta hacia el norte a través de la provincia de Alepo a zonas controladas por milicianos del Ejército Libre de Siria”, dijo.

El 23 de octubre del año pasado, la agencia oficial de noticias de Siria, Sana, publicó imágenes aéreas obtenidas por la inteligencia rusa en las que aparecía un convoy petrolero estadounidense que transportaba crudo extraído de la zona de Umm Adassat Al-Farate.

El miembro de las FDS asegura que los estadounidenses supervisan este tipo de transporte una vez cada diez días y cruzan el río Éufrates a través del puente cerca de la aldea de Karakuzac, para luego dirigirse al norte hacia la ciudad de Jarablus, fronteriza con Turquía.

La agencia Arabi Today no especifica si es Turquía quien compra el petróleo o se limita a permitir el contrabando a través de su territorio, como hizo en el pasado con el Califato islámico.

Antes de la guerra de Siria, el yacimiento petrolífero Al-Omar contribuía con aproximadamente una cuarta parte de la producción petrolífera siria. Fue conquistada por el Califato Islámico en octubre de 2013. En 2017, cuatro años después, fue ocupado por las FDS, sin oposición. En ese momento, se habló de un acuerdo con los estadounidenses para que les entregaran el petróleo.

Estados Unidos deja de alimentar a la fuerza a los inmigrantes en huelga de hambre

Las presiones en las calle obligaron el jueves al gobierno de Estados Unidos a desistir de alimentar por la fuerza a un grupo de inmigrantes que realizaban una huelga de hambre en un centro de detención situado cerca del aeropuerto de El Paso, en Texas.

Los detenidos en huelga, hindúes algunos de ellos, eran alimentados contra su voluntad mediante una sonda nasal.

La semana pasada la agencia de la ONU de derechos humanos dijo que la alimentación forzada de los huelguistas de hambre constituía una violación de la Convención de la ONU contra la Tortura.

El miércoles un juez federal dijo que el gobierno debía dejar de alimentar por la fuerza a dos de los inmigrantes detenidos, pero advirtió que podría ordenar la reanudación del procedimiento si su salud corría peligro.

“Es una victoria para nosotros”, dijo Louis López, abogado de dos de los detenidos Malkeet Singh y Jasvir Singh en el proceso de El Paso. Ambos veinteañeros son sijs del Punjab. “Tienen derecho a protestar bajo la Primera Enmienda” de la Constitución de Estados Unidos.

Desde hace años los inmigrantes detenidos vienen realizado huelgas de hambre en Estados Unidos para cambiar sus condiciones de detención, mientras aguardan la resolución de su solicitud de asilo político.

La alimentación forzada, ordenada por un tribunal a principios de este año, es algo novedoso, y los defensores dijeron no haber tenido conocimiento de que hubiera sucedido antes en Estados Unidos, mientras que en España se impuso durante la huelga de hambre de los presos políticos del PCE(r) y los GRAPO a finales de los años ochenta, sin que ninguna instancia judicial, interna o internacional, pusiera objeciones.

Trump, el nuevo Rey Ciro, no lucha con los persas sino contra ellos

Ciro, el legendario Rey de Persia
Durante su viaje a El Cairo, el primer mensaje del secretario de Estado, Mike Pompeo, fue político: Estados Unidos está una vez más dispuesto a apoyar a los regímenes conservadores más represivos de Oriente Medio, siempre y cuando defiendan una causa común en su lucha contra Irán.

El segundo mensaje de Pompeo fue religioso. Se presentó como predicador y diplomático. En su discurso en la Universidad Americana de la capital egipcia dijo que llegaba a Oriente Medio como un “cristiano evangelista”. Habló de “la bondad innata de América”. Se maravilló de una catedral recién construida “como un espléndido testimonio del Señor” y añadió: “Siempre tengo una Biblia abierta en mi escritorio en el ministerio para acordarme de Dios, de su palabra y su verdad”.

El vicepresidente Mike Pence y Pompeo suelen citar la teología evangélica como una fuente de inspiración. Hace tres años Pompeo llamó a la Congregación de la Iglesia de Kansas a unirse a la lucha del bien contra el mal. Siendo miembro del Congreso dijo en una cumbre eclesiástica en Wichita: “Seguiremos peleando en estas batallas. Es una lucha sin fin… hasta el éxtasis. Participa en este combate. Únete a la lucha”.

El auditorio de Pompeo tiene una visión cristiana apocalíptica del futuro, una segunda batalla entre el bien y el mal que anuncia el regreso de Cristo, cuando los creyentes suben al cielo mientras otros perecen en el infierno.

Para muchos cristianos evangélicos, uno de los requisitos previos para ese momento es la reunión de todos los judíos del mundo en un gran Israel que estaría situado entre el Mediterráneo y el río Jordán. Es una creencia conocida como premilenarismo dispensacional o sionismo cristiano, que tiene un impacto tangible en la política del imperialismo estadounidense.

Cambia por completo la forma en que se interpreta el conflicto israelo-palestino e, indirectamente, las actitudes hacia Irán y la posición de Estados Unidos en Oriente Medio, en general, al situar la protección de las minorías cristianas como su objetivo central. Durante su visita a El Cairo, Pompeo elogió a Abdel Fattah Al-Sissi por la construcción de la nueva catedral, mientras que no hizo referencia alguna a los 60.000 presos políticos que tiene el régimen, ni al su uso de la tortura.

Pompeo es un evangelista presbiteriano que afirma haber sido “presentado a Jesús” por los otros cadetes de la Academia Militar de West Point en la década de los ochenta. “Es quien mejor entiende que su fe interactúa con sus creencias políticas y su deber como Secretario de Estado”, dijo Stan van den Berg, el pastor de su iglesia en Wichita, en un correo electrónico. “No hace falta decir que es un hombre de fe, que es honesto, compasivo, humilde y sabio”.

En la medida en que Trump se aferra a los evangelistas para asegurar su supervivencia política, es muy probable que crezca la influencia de Pence, Pompeo y los blancos reaccionarios que le apoyan.

“Algunas personas esperan la segunda venida [de Cristo] porque significa vida eterna para ellas”, dice Andrew Chesnut, profesor de estudios religiosos en la Virginia Commonwealth University. “Existe el peligro de que los dirigentes que suscriban esta creencia se sientan más inclinados a guiarnos hacia la última batalla del Armagedón”.

Chesnut afirma que el sionismo cristiano se ha convertido en la teología mayoritaria entre los evangelistas blancos, que representan una cuarta parte de la población adulta. En una encuesta realizada en 2015, el 73 por ciento de los evangelistas estaban convencidos de que lo que está sucediendo en Israel fue profetizado en el Apocalipsis. Sin embargo, no les preguntaron si los actuales acontecimientos en Israel llevarían a ese Apocalipsis.

La relación entre los evangelistas y Trump es complicada. El Presidente encarna lo opuesto al cristiano piadoso. No asiste a los servicios religiosos. Es profano, se ha divorciado dos veces y se enorgullece de agredir sexualmente a las mujeres. Pero los evangelistas lo han adoptado.

El 80 por ciento de los evangelistas blancos votaron por él en 2016, y su popularidad entre ellos está todavía en el rango del 70 por ciento. Mientras que otros votantes blancos se alejaron de él en los primeros dos años de su presidencia, los evangelistas blancos se convirtieron en su último bastión de apoyo.

Algunos evangelistas ven a Trump como el último Rey Ciro (*), el emperador persa que vivió en el siglo VI a.n.e. y liberó a los judíos de su cautiverio en Babilonia. La comparación se hace abiertamente en “La profecía de Trump”, una película religiosa que se proyectó en octubre en 1.200 salas de cine de Estados Unidos, en la que un bombero jubilado que dice que escucha la voz de Dios dice: “Yo elegí a este hombre, Donald Trump, para un momento así”.

Lance Wallnau, un profeta autoproclamado que aparece en la película, llama a Trump “el candidato del caos elegido por Dios” y un “Ciro moderno”. Ciro es el ejemplo del incrédulo elegido por Dios para cumplir los propósitos de los creyentes, dice Katherine Stewart, quien estudia la reacción política cristiana. Añadió que acogen con satisfacción su disposición a rechazar las normas democráticas para combatir lo que perciben como una amenaza a sus valores y a su forma de vida.

El movimiento nacionalista cristiano se caracteriza por un fuerte sentido de persecución y, hasta cierto punto, paranoia; por ejemplo, la creencia de que hay “una guerra contra la Navidad”, dice Stewart. “En este estado de ánimo la gente optará por dirigentes reaccionarios, que harán lo que sea necesario para apoyar su causa”.

Trump fue educado como presbiteriano y en su campaña para la presidencia se dirigió cada vez más a los predicadores evangelistas. La elección de Pence como segundo es prueba de este compromiso, así como la presencia de 4 de los 6 predicadores evangélicos presentes en su inauguración, incluyendo a White y Franklin Graham, el hijo mayor del predicador Billy Graham, quien defendió a Trump en todos sus escándalos sexuales al explicar que “todos somos pescadores”.

Habiendo perdido el control de la Cámara de Representantes en noviembre, el instinto de Trump fue acercarse a sus más leales seguidores, los evangelistas blancos, que son los únicos que apoyan la construcción del muro, que algunos predicadores asimilan a las fortificaciones de la Biblia. 

Los lazos evangélicos también han jugado un papel en la formación de alianzas durante esta presidencia. Como secretario de Estado, Pompeo ha creado vínculos con otros dirigentes evangélicos en el hemisferio norte, desde Jimmy Morales en Guatemala hasta Jair Bolsonaro en Brasil. Ambos prometieron seguir los pasos de Estados Unidos y transferir su embajada en Israel a Jerusalén. La orden de Trump de reubicar la embajada de Estados Unidos en Tel Aviv, a pesar de las objeciones planteadas por sus asesores de política exterior y seguridad nacional, es un ejemplo de esta influencia evangélica.

La transferencia fue ciertamente intencionada por Sheldon Adelson, un multimillonario de Las Vegas y un donante republicano muy generoso, pero la ceremonia de apertura de la embajada el pasado mes de mayo puso de relieve que Trump no estaba tratando de apaciguar los ánimos. Los dos pastores que hablaron eran cristianos sionistas fervientes. Robert Jeffress de Dallas declaró abiertamente que “los judíos, como los musulmanes y mormones, están destinados al infierno”. John Hagee, un tele-evangelista y fundador del grupo Cristianos Unidos por Israel (CUFI), explicó que Hitler y el Holocausto eran parte del plan de Dios para llevar a los judíos de regreso a Israel.

Para muchos evangelistas, el traslado consolidó a Trump como un nuevo Ciro que permitió el regreso de los judíos a Jerusalén y la reconstrucción del Templo de Salomón.

El fortalecimiento del control evangélico sobre la administración se refleja también en su creciente hostilidad hacia la ONU, a menudo descrita como una organización siniestra y profana. Desde que la embajadora estadounidense ante la ONU, Nikki Haley, anunció su marcha el pasado mes de octubre, Pompeo asumió un control más directo y la misión se ha vuelto más agresiva, bloqueando cualquier referencia a género y salud reproductiva en los documentos de la ONU.

Algunos teólogos también notan un tono más evangélico en la política de Estados Unidos en Oriente Medio, en particular su apoyo inquebrantable al gobierno de Netanyahu, su falta de compasión por los palestinos y su persistente demonización del gobierno iraní. Los evangelistas, dice Chestnut, “consideran que Estados Unidos está ahora en una guerra santa contra las fuerzas del mal encarnadas en Irán”.

En un discurso posterior a su visita a la región, Pompeo retomó este tema, describiendo a Irán como una “influencia cancerígena”. El celo en esta lucha ha resonado hasta ahora en otros políticos seculares como John Bolton, el asesor de seguridad nacional, pero también en el propio Trump, que quiere borrar el rastro de Barack Obama, cuyo mayor éxito en política exterior fue la firma del acuerdo nuclear con Irán en 2015, un acuerdo derogado por Trump en mayo.

En sus conversaciones con jefes de Estado europeos como Macron y May, Trump insiste en que no iría a una guerra contra Irán. Su voluntad de retirar las tropas estadounidenses de Siria representa una ruptura con los políticos, religiosos y laicos, que quieren contener la influencia de Irán en la región.

Pero su lógica de creciente presión política, combinada con el apoyo inquebrantable a Israel y Arabia saudí, hace que este choque sea cada vez más plausible.

Una de las cuestiones más importantes de política exterior en 2019 es si Trump logrará abandonar el enfrentamiento que él mismo creó, elaborando un acuerdo de última hora como lo hizo con Corea del norte, o si, por el contrario, lo buscará para desviar la atención de sus problemas en Estados Unidos, presentándolo a los creyentes como una cruzada.

(*) http://protestantedigital.com/internacional/44771/Vemos_a_Trump_como_a_un_rey_Ciro

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