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Trump emprende un purga a fondo de la cúpula del espionaje estadounidense

Le ha costado pero, al fin, Trump ha emprendido la purga de la cúpula del espionaje estadounidense, que ha quedado “decapitada”, decía ayer The Guardian. No ha podido hacerlo en cuatro años y ha esperado que la atención estuviera fija en el coronavirus y a que las elecciones se le echaran encima.

El viernes destituyó a Michael Atkinson, inspector general de eso que en Estados Unidos llaman la “comunidad de inteligencia”, que no ha tenido bastante con desestabilizar a los países del Eje del Mal, y se metió a desestabilizar el suyo.

Trump le nombró y Trump le ha destituido. A los demócratas y la prensa les ha faltado tiempo para denunciar el oportunismo del Presidente.

Atkinson se enfrentó a Trump por el montaje de Ucrania, pero no se enfrentó a Biden y a su hijo por los negocios que tenían en su sucursal de Kiev, como ya hemos explicado en varias entradas anteriores.

Biden acudirá a las próximas elecciones presidenciales en representación del Partido Demócrata y la troika golpista (espías, prensa, demócratas) quiere echar tierra encima del candidato cargando contra Trump.

También ha salido por la puerta de atrás el director en funciones de la inteligencia nacional, Joseph Maguire, que ha sido reemplazado por un perrito faldero de Trump: Richard Grenell.

Trump planea colocar a Steve Feinberg, un especulador multimillonario y aliado político suyo, como director de inteligencia nacional.

Más información:
— El proceso de destitución iniciado contra Trump salpica el presente y el pasado de Ucrania
— Elecciones y guerra sucia: comienza la carrera electoral hacia la Casa Blanca

El Kremlin es quien decide la suerte de las elecciones presidenciales de Estados Unidos

Lo que hace grande a una cucaracha como Trump es la insignificancia de sus adversarios. Por eso volverá a ganar las elecciones. El partido demócrata fracasó hace cuatro años, fracasó en su destitución por la vía judicial y volverá a fracasar otra vez porque se repiten más que la cebolla, lo mismo que sus mentores del espionaje y la prensa. Si, vuelven a resucitar la fantasmada de la “injerencia rusa”.

Nada menos que el New York Times acaba de repetir la leyenda (*), por lo que desde ahora preparan a sus fieles para el nuevo fracaso porque no les queda duda: los rusos prefieren a Trump y, por lo tanto, ganará Trump. Las elecciones presidenciales de Estados Unidos se deciden… en el Kremlin.

La desestabilización electoral comenzará con las primarias del partido demócrata. “Aunque los funcionarios de inteligencia habían dicho anteriormente a los legisladores que la campaña de injerencia de Rusia continuaba, la reunión informativa de la semana pasada incluyó lo que parecía ser nueva información: que Rusia tenía la intención de interferir en las primarias demócratas de 2020 y en las elecciones generales”, asegura el New York Times.

En el periodismo moderno los artículos los escriben esos funcionarios de inteligencia; los periodistas se limitan a pasar sus escritos “a limpio”. En todo el mundo, los “progres”, los posmodernos y los seudoizquierdistas, como Bernie Sanders, cada vez engendran más rechazo porque se les empieza a ver como lo que son: monigotes en manos de sus amos.

Esto significa varias cosas. La primera es que Washington sigue dividido, que el espionaje estadounidense sigue enfrentado a Trump y que lo apuesta todo al partido demócrata, “el partido de los espías”, de la CIA, de la Agencia de Seguridad Nacional, del espionaje militar y hasta de los detectives privados.

La segunda es que Rusia está en el centro de esa división, que lo demás son tentáculos de esa falta de una política coherente contra Rusia y, en consecuencia, que Rusia sigue gananado la partida porque, a diferencia de los gringos, sí tiene una política hacia ellos.

“Bajo la dirección de Putin, el servicio secreto ruso ha buscado durante mucho tiempo crear problemas en todo el mundo. El jueves, Estados Unidos y sus principales aliados acusaron al servicio de inteligencia militar ruso, el grupo responsable de gran parte de la injerencia en las elecciones estadounidenses de 2016, de un ataque cibernético a la vecina Georgia que cerró sitios web y emisiones de televisión”, asegura el New York Times de manera que suena ya repetitiva y aburrida.

Pero los intoxicadores dan un paso más hacia el abismo: “Los rusos se están preparando -y experimentando- para las elecciones de 2020, sin dejarse intimidar por los esfuerzos de Estados Unidos para frustrarlas, pero conscientes de que necesitan un nuevo manual de métodos que todavía son indetectables”. En otras palabras, aunque los métodos rusos son indetectables, el New York Times es capaz de detectarlos porque los espías se lo susurran al oído.

Ya no es necesario probar las acusaciones de injerencia rusa porque es indetectable. Si Trump vuelve a ganar será la mejor prueba de que los rusos han vuelto a emplear sus artimañas.

En medio de todo ese tipo de estupideces se pone de manifesto también la baja consideración que la prensa estadounidense tiene hacia los votantes. ¿Por qué se dejen manipular por los rusos?, ¿no se dan cuenta de que son víctimas de un engaño?, ¿por qué no votan a los demócratas, que son muchísimo mejores que el siempre repugnante Trump?

(*) https://www.nytimes.com/2020/02/20/us/politics/russian-interference-trump-democrats.html

‘Joker’: un personaje literario convertido en antihéroe por el cine estadounidense

La película de Todd Phillips, Joker, tiene un largo recorrido argumental porque, como decía Antonio Machado, toda creación cultural que no es de origen popular, está plagiada. Tan interesante como el argumento es el recorrido histórico de la trama, que no comienza en Estados Unidos con los tebeos de Batman.

Los payasos y los bufones son uno de los recursos más viejos del teatro porque son la antesala del poder político desde los tiempos de “Edipo Rey”, una tragedia de Sófocles donde hasta el título está mal traducido: es “Edipo Tirano”, o sea, un usurpador que reina de manera ilegítima.

Edipo personaliza el poder político. Reina porque ha matado a su padre, aunque no sabía que era su padre (no es consciente de que la víctima es su padre). Tanto en la tragedia como en la realidad, el poder político se fundamenta en la violencia. El Estado español, por ejemplo, nació de una guerra entre vecinos o, lo que es mucho peor, “fratricida”, entre hermanos.

Un rey y un Estado nunca se desprenden de ese tipo de manchas, por más tiempo que transcurra. La falta de legitimidad es su “pecado original” del que sólo es posible liberarse acabando con él, como en cualquier tragedia griega: matando al rey. “El que a hierro mata a hierro muere”.

Traído a la posmodernidad, el rey Edipo es el patriarcado porque, además de matar a su padre, Edipo se casa con su madre, aunque tampoco sabía que era su madre (no es consciente de dicha condición). En cuanto se apoya sobre la fuerza, el poder se representa en una figura varonil.

Lo mismo que Luis XIV, Edipo podría decir que “El Estado soy yo”. El rey se rodea de una corte de personajes variopintos, convirtiéndose en un Estado o, como se dice ahora, en “El Sistema”, que no cubre sólo los aspectos públicos, sino también los privados porque en una monarquía los unos no se pueden separar de los otros.

En el Estado ambas cosas coexisten: los validos ponen la cara seria de la política y los bufones la divertida, aunque la diferencia entre ambos se va reduciendo, es decir, que cada vez más los políticos parecen unos payasos. En 1981 un payaso, Coluche, se presentó a las elecciones presidenciales francesas y un 15 por ciento del censo estaba dispuesto a votarle. El fundador del Movimiento 5 Estrellas en Italia es un payaso profesional: Beppe Grillo. El actual Presidente de Ucrania, Volodymyr Zelensky, también es un payaso. ¿No es Trump un payaso? Si te fijas en Pablo Iglesias te das cuenta de que es más de lo mismo: un payaso. Si te fijas en las elecciones te das cuenta de que son una payasada cabal.

A esa unidad dialéctica de personajes trágicos y cómicos Shakespeare los llamaba “jester” (arlequín) o “fool” (loco), personajes caracterizados por la doblez, que permite en un caso el disfraz y en el otro la demencia (1).

En la Biblia la risa es un síntoma del Mal. Dice el Diccionario Oxford que en inglés “loco” se aplica a las personas viciosas e impías. También es alguien que no está en su “sano juicio”, que actúa o se comporta de manera estúpida, un tonto o un simple. En el teatro de Shakespeare, lo mismo que en la vida real, no queda claro si alguien está loco o se lo hace, es decir, si simula su locura para hacer y decir lo que otros no pueden.

El payaso Coluche se presentó a las elecciones cuando le despidieron de la televisión por criticar al Presidente de la República. Después le despidieron de la campaña electoral a base de amenazas. Un documental titulado “Coluche: un payaso enemigo del Estado”, de  Jean Louis Perez y Michel Despratx, relata las presiones de la policía secreta para que desistiera de su empeño por alcanzar la presidencia (2).¿Elecciones libres, dicen? ¡Qué risa! Lo de Coluche fue una doble prohibición porque el humor y la censura van de la mano. Los humoristas de hoy son los bufones modernos. Dicen lo que otros no se atreven o no pueden y al revés: dicen en forma de chiste lo que no se atreverían a decir en serio. A medida que la censura arrecia, el humor se dispara. Por eso los monologuistas se han puesto de moda en España, donde hay programas de televisión a medio camino entre risas y veras.

Desde la Edad Media los bufones no faltan en ninguna corte real, ni en la casa de ningún noble. La burguesía los contrata para que le acompañen y diviertan. Están en las tabernas para atraer al público. Los carnavales y fiestas se rodean de ellos. En el circo y en el teatro nunca fueron personajes secundarios. El público esperaba impaciente que los payasos aparecieran en escena. El arlequín es la figura central de la Commedia dell’Arte. En “Las Meninas”, lo mismo que en otros cuadros de Velázquez, los personajes más grotescos, como los enanos, están en el primer plano. Lo mismo hizo Víctor Hugo en su drama “El rey se divierte”, seguido luego por la ópera “Rigoletto” de Verdi.

La obra cumbre del Renacimiento es el “Elogio de la locura” de Erasmo de Rotterdam porque el bufón es tan importante como el político. Siempre van juntos, como Don Quijote y Sancho Panza. Del bufón sabemos que se disfraza para hacernos reir. Sin embargo, cuando se trata de un político creemos que va en serio. No somos conscientes de que también está disfrazado, que tiene dos caras.

La palabra bufón procede del italiano y significa “buhonero”, personajes bohemios que recorrían los pueblos haciendo reir a los vecinos. Las compañías de teatro acogían a los marginados de la sociedad, locos, tontos, enanos, la mujer barbuda, los jorobados y delincuentes en busca y captura. El desdoblamiento entre la persona y el personaje es como una borrachera: el momento de decir la verdad.

Desde los tiempos de Sófocles, los cómicos son personajes populares, divertidos, como Sancho Panza, mientras los príncipes aparecen como gente solemne, trágica. Unos dicen la verdad, los otros se esconden detrás de sus máscaras.

La verdad es revolucionaria y la revolución no es otra cosa que matar al rey y al padre, al “sistema”, una tarea que incumbe sólo a las masas populares.

Una de las óperas más representadas en el pasado siglo fue “I Pagliacci” (Los Payasos) de Ruggero Leoncavallo, estrenada en 1892. Es la historia de un payaso que asesina a su esposa (“violencia de genero”). Los personajes son cómicos ambulantes que recorren los pueblos. Algunos se visten de payasos para la función, pero otros no lo necesitan porque son personajes reales, como El Jorobado. “I Pagliacci” es teatro dentro del teatro. Mezcla la realidad con la ficción. El crimen se comete en plena representación. Después de matar a su esposa, El Payaso mata al amante y exclama: “¡La commedia è finita!” Se ha acabado la comedia (ficción) y empieza el drama (realidad).

Otro de los relatos de Victor Hugo es “El hombre que se ríe”, publicado en 1869. El personaje, Gwynplaine, tiene una larga biografía, como Edipo. De niño fue secuestrado en Inglaterra por unos bandidos que le desfiguraron el rostro, dejándole una sonrisa permanente. Es un paria que acaba adoptado por un vagabundo que monta con él un espectáculo cómico itinerante.

En un determinado momento, la trama da un giro cuando se descubre que las clases sociales no son lo que parecen: Gwynplaine es hijo de un noble inglés y, una vez reconocido como tal, da un discurso en la Cámara de los Lores en el que ataca los privilegios de la nobleza. Los duques, los condes y los marqueses se ríen de él abiertamente…

Desde 2006 es muy socorrida la película australiana “Vendetta” y, sobre todo, su máscara, la enésima variante del payaso de la sonrisa permanente que reivindica la figura de Guy Fawkes y la traslada a un futuro distópico, fascista. Tres siglos antes, en 1606 Guy Fawkes dirigió la fallida Conspiración de la Pólvora, un acontecimiento que ha permanecido en la tradición popular inglesa. La trama consistía en matar al rey Jaime I y a los miembros del Parlamento. El exterminio de la clase dominante tiene un efecto liberador.

Pero triunfaron los malos y cada 5 de noviembre lo que Inglaterra celebra es la quema de Guy Fawkes, aunque a la larga ocurre como en el fútbol: los goles no premian el buen juego. “Merecimos ganar pero hemos perdido”. Pierde el Estado, aunque sólo sea de una manera simbólica.

Ahora la película “Joker” relata la biografía de un cómico frustrado que siempre ha vivido con una madre inestable y nunca ha conocido a su padre. Ha pasado por el siquiátrico y trabaja en la calle vestido de payaso. Se cree hijo de un magnate y político local, parecido a Gwynplaine. Mata a tres pijos pero, como el Guy Fawkes de “Vendetta”, no queda estigmatizado sino al revés: se convierte en un héroe y los parias le imitan poniéndose una máscara para protestar.

En manos de Hollywood, la luz artística y literaria de la lucha entre las clases sociales ha desaparecido. El largo discurso filosófico de Víctor Hugo sobre la pobreza también. No hay clases sociales, sólo buenos y malos porque enmedio está Alan Moore, el guionista de la viñeta cómica que luego dio lugar a “Vendetta”. Según Moore, los buenos más buenos pueden convertirse en malos muy malvados de la noche a la mañana. Depende de las circunstancias. Cualquiera puede tener un mal día que le convierte en un monstruo capaz de lo peor.

A Edipo su padre le abandonó recién nacido en el monte. A Moisés también, aunque para salvarle la vida. Lo mismo ocurrió con Gwynplaine. Un día aciago nos transforma en sujetos resentidos, nihilistas, a los que no nos importa ejercer nuestra propia “vendetta” con el primero que se cruza en nuestro camino, con quien menos culpa tiene. La víctima se convierte en verdugo. Son los asesinos en serie, ese tipo de perfiles que las facultades gringas de sicología califican como “sociópatas”, otra de las muchas tonteorías que se sacan del armario.

“Joker” es el antihéroe rechazado por una mujer de la que se enamora. Pero si en la película suscita rechazo, en el espectador suscita entusiasmo. De la saga ha surgido una camada de seguidores, llamados “incels” en inglés: “solteros involuntarios”. El año pasado Alek Minassian, con 25 años, mató a 10 personas con un coche bomba en Toronto. Unas horas antes escribió en su perfil de Facebook: “La rebelión de los incels ya ha comenzado”. Más que solteros (y misóginos) se debería traducir por “solitarios” y, desde luego, “rechazados”. No hacen reir por más que se disfracen de payasos.

No se puede hablar de rebelión cuando, en medio de un enfado rompemos los platos. El recurrente nihilismo actual de quien prende fuego a la barricada pone encima de la mesa que las semilas de la revuelta están ahí, preparadas y dispuestas; pero hacen falta más ingredientes. Quien salga a la mar en un velero sabe que habrá viento, pero lo más importante es cerciorarse de que haya un timón porque, de lo contrario, no irá a ninguna parte.

Hoy los payasos ¿son enemigos del Estado o son el Estado? Es una pregunta que no estoy en condiciones de responder…

(1) El “fool” inglés es el “fou” francés, personajes que se profesionalizan como comediantes (jester) a comienzos del siglo XIII. El conocido teatro de variedades “Folies Bergère” de París no lleva ese nombre por casualidad. El “jester” es un derivado de la canción de gesta. Si el juglar recitaba poemas, el “jester” contaba cuentos.
(2) https://www.youtube.com/watch?v=y-SUXwjRxlU

Más información:
— ¿Votarás a Batman o a Joker?

Las elecciones británicas son sinónimo de guerra sucia por parte de los medios de intoxicación

El mes pasado un informe de 451 páginas publicado en Reddit (*) aseguraba que el gobierno británico había llegado a un acuerdo con Estados Unidos para que, una vez que el Brexit se hiciera efectivo, las empresas farmacéuticas estadounidenses tuvieran “acceso ilimitado” al NHS, el sistema público de salud.

De esa manera los precios de la atención médica y los medicamentos aumentarían, la carga fiscal del sistema sanitario también aumentaría y se abrirían las puertas a su privatización.
Ante la filtración, en lugar de ir al fondo del asunto, los medios lanzaron la cortina de humo de que quien había difundido el informe era Rusia. Ni siquiera se preocuparon de poner en duda la veracidad del informe, que es lo interesante.

La injerencia rusa se convierte así, otra vez, en una campaña dirigida contra el Partido Laborista, convirtiendo a las elecciones, lo mismo que en Bolivia, en un lodazal de mentiras, embustes, fraudes y manipulaciones.

Obligado a reaccionar, la semana pasada Corbyn dijo lo obvio: que el informe prueba que Boris Johnson quiere privatizar el servicio público de salud como parte de sus negociaciones comerciales con Estados Unidos.

La intoxicación procede del Consejo Atlántico, un grupo que elabora todo ese tipo de campañas que luego los medios airean como si procedieran “de fuentes bien informadas”. Para sus manejos ha contado con Graphika, una empresa de análisis de las redes sociales, a la que ya hemos mencionado hace poco.

Según Graphika, la forma en que se filtraron los documentos en línea “se parece” a otra operación rusa llamada Infección Secundaria o, en otras palabras, que no hay absolutamente ninguna prueba de que los documentos del NHS sean falsos ni tampoco la hay de que el informe haya sido filtrado a Corbyn por Rusia.

El sitio web de Graphika no oculta su asociación con el Pentágono. Uno de sus “expertos” es Ben Nimmo, a quien -con mucho morro- el Telegraph califica como “investigador independiente”. Pero vean: Nimmo es un antiguo portavoz de la OTAN que trabaja en el Institute for Statecraft / Integrity Initiative (del que también hemos hablado aquí), dedicado a orquestar campañas de propaganda contra Rusia por cuenta del Foreign Office y el MI6.

Otro “experto” del Consejo Atlántico, Graham Brookie, confirmó a Reuters que la filtración procedía de un país extranjero, pero Reuters no cuenta a sus lectores que Brookie forma parte del equipo de relaciones públicas de la OTAN y que está financiado por los fabricantes de armas estadounidenses y británicos, incluyendo Lockheed Martin, Boeing y Raytheon.

A tipejos de esa calaña la prensa británica los califica como “expertos independientes” para vender sus titulares.

El truco es viejo y el partido demócrata ya lo utilizó en 2016 para poner a Hillary Clinton por delante de Bernie Sanders, tapando luego el asunto con la historieta de la injerencia rusa en los servidores informáticos.

Al final nadie se acuerda de la guera sucia interna dentro del partido y sólo quedan en pie los sinestros planes del Kremlin para apoderarse del mundo, incluida Catalunya.

En Gran Bretaña ocurrirá lo mismo; en las elecciones nadie hablará del plan para privatizar la sanidad pública.

(*) Descargar el informe sobre el acuerdo de Gran Bretaña con Estados Unidos para privatizar la sanidad pública:
https://www.scribd.com/document/437150031/OFFICIAL-SENSITIVE-Fifth-UK-US-Trade-and-Investment-Working-Group-Full-Readout


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Las claves de la crisis política en Bolivia que ha puesto a Evo Morales contra las cuerdas

Pablo Stefanoni

Las elecciones presidenciales del 20 de octubre sumieron a Bolivia en una crisis política. Ese día, el presidente Evo Morales buscó un cuarto mandato en la contienda más abierta desde su llegada al Palacio Quemado en enero de 2006, con 54 por ciento de los votos. Desde entonces, el “primer presidente indígena” triunfó, elección tras elección, con más de 60 por ciento de los votos y enormes distancias respecto de sus contrincantes, y conectó como ninguno de sus antecesores con la Bolivia indígena y popular. Pero en esta ocasión la coyuntura era diferente: por primera vez, existía la posibilidad cierta de una segunda vuelta. Para evitarla, Morales debía obtener más de 50 por ciento de los votos o 40 por ciento con diez puntos de diferencia sobre el segundo.

La noche del 20 de octubre concluyó con el balotaje (1) como un resultado probable: la Transmisión de Resultados Electorales Preliminares (TREP) fue cortada cuando el conteo alcanzaba el 83 por ciento de las actas y la diferencia era de siete puntos. La encuesta en boca de urna de la empresa Viaciencia –la única autorizada– dio resultados similares. Al día siguiente, cuando se completó la TREP, ya se anunciaba un ajustado triunfo en primera vuelta para Morales. Estos guarismos fueron confirmados días después por el conteo oficial, que culminó con Morales obteniendo 47,08 por ciento y Carlos Mesa, 36,51 por ciento; es decir, una diferencia de 10,54 puntos porcentuales, 0,57 por encima de la necesaria para ganar en primera vuelta.

¿Qué pasó entonces? Por un lado, la oposición venía preparada para denunciar fraude en cualquier escenario que no fuera de balotaje. Pero la suspensión de la TREP y el significativo aumento del porcentaje de Morales, junto con el margen exiguo para lograr la fórmula del “40 más 10”, contribuyeron a que, en un clima de fuerte polarización, la mitad de Bolivia quedara convencida de que hubo una alteración de los resultados, más allá de la posibilidad de confirmarlo revisando acta por acta (están en internet), y de que el presidente buscaba quedarse en el poder a como diera lugar.

Que un conteo rápido como la TREP no llegue al 100 por ciento no es necesariamente motivo de alarma. Pero, como mostró el periodista Fernando Molina, en este caso el Tribunal Supremo Electoral (TSE) y el gobierno dieron al menos cuatro explicaciones diferentes para justificar la suspensión del conteo: que no querían que se superpusiera el conteo rápido con el oficial –que ya comenzaba a esa hora–; que hubo una alerta de ataque cibernético y se paró por seguridad; que siempre se para en alrededor de 80 por ciento; que no se incluyó el 17 por ciento de las actas porque esas regiones alejadas que supuestamente faltaban no tienen internet para poder enviar las fotos correspondientes.

Para peor, el vicepresidente del TSE, Antonio Costas, renunció indicando que no fue consultado ni informado sobre la orden de cortar la TREP y señaló que “no fue una buena decisión”. Su renuncia fue enigmática: dijo que lo hacía por una cuestión de principios pero que no había habido una alteración de los resultados. Al mismo tiempo, el gobierno acusaba a la oposición “racista” de querer invisibilizar el voto rural que, supuestamente, explicaba el salto del candidato del Movimiento al Socialismo (MAS) en el último tramo del conteo.

Más allá de la discusión “fina” sobre el escrutinio –el gobierno propuso una auditoría de la Organización de Estados Americanos (OEA)–, hay tres problemas de fondo detrás de una crisis que está provocando una profunda grieta entre la Bolivia rural y la urbana, incluso con enfrentamientos físicos.

Evo Morales llegó a esta elección con su legitimidad erosionada por la derrota en el referéndum del 21 de febrero de 2016 (21F), cuando su propuesta de cambio constitucional para habilitar la reelección indefinida fue derrotada por escaso margen. Tras ese traspié, el oficialismo se dedicó durante meses a evaluar “otras vías” para la reelección y lo consiguió a través de un fallo del Tribunal Constitucional Plurinacional. Por eso ahora la denuncia de fraude –que debe ser probada– se confunde con la denuncia sobre la “ilegitimidad” de Morales para postularse, lo que construye un enredo de difícil salida. Para “borrar” lo más posible los resultados del referéndum, el presidente boliviano necesitaba un triunfo contundente. Pero si bien obtuvo ventaja sobre Mesa, apenas pasó la barrera mágica de los diez puntos de diferencia para evitar un balotaje (1) en el que podría perder. Es decir, este resultado no solo no logró hacer olvidar el del 21F, sino que lo trajo explosivamente al presente.

El MAS no logra incorporar en su imaginario la posibilidad de salida del poder como un acontecimiento no catastrófico. Evo Morales nunca abandonó fácilmente los cargos que ocupó: fue el único diputado del MAS que internamente tenía la posibilidad de reelección indefinida y tras ganar la Presidencia se mantuvo como máximo ejecutivo de la Federación Especial de Trabajadores Campesinos del Trópico de Cochabamba (organización matriz de los cultivadores de coca). En ese sentido, pese al discurso oficialista, Morales nunca fue “un campesino más”. Y más recientemente, su imagen fue construida incluso como la de un líder excepcional (“Hay un solo Fidel, un solo Gandhi, un solo Mandela y un solo Evo”, dijo en una oportunidad el ahora ex-canciller David Choquehuanca). Esto, sumado a una idea clásica de revolución, aunque construida en un marco democrático, dificulta la idea básica de alternancia democrática, con el MAS como eje potencial de una oposición, que en caso de derrota luche contra cualquier intento de debilitar las conquistas sociales, materiales y simbólicas indudables de estos 14 años de “Revolución Democrática y Cultural”. La democracia seguiría así la metáfora del tranvía, en el que alguien se sube, llega a su destino (el Estado) y luego se baja.

Dentro de una oposición que en líneas generales es democrática (el propio Mesa es un centrista moderado) y hoy más numerosa que en el pasado, aparecen grupos radicales con discursos revanchistas, racistas y violentos. La aparición de cuestionadas figuras del pasado, como el ex-ministro Carlos Sánchez Berzaín (2), prófugo en Estados Unidos por su responsabilidad en la masacre de civiles durante la Guerra del Gas, no ayuda a la oposición y refuerza el discurso oficialista contra la “vuelta al pasado”. La decisión del flamante Comité de Defensa de la Democracia (Conade), que agrupa a las principales fuerzas opositoras, de rechazar la auditoría internacional y luchar por la anulación de las elecciones puede contribuir, también, a radicalizar la situación, posiblemente con escasas posibilidades de victoria opositora. (Extrañamente, Bolivia es el único país de la región en el cual el secretario general de la OEA, Luis Almagro, es visto por muchos como un “populista”, casi chavista, por haber avalado la postulación de Morales).

En este marco, Bolivia puede avanzar hacia una versión soft de lo ocurrido en Venezuela: una situación en la que el gobierno se impone, pero con fuertes déficits de legitimidad, en el marco de un desconocimiento mutuo entre oficialismo y oposición y con una radicalización de esta última. No obstante, como escribió Fernando Molina, es cierto que el nivel de violencia en Bolivia es mucho menor, no hay crisis económica (por el contrario, la macroeconomía es uno de los puntos fuertes de Morales) y la clase política es más pragmática y menos ideológica que la venezolana.

No obstante, existe el riesgo de una mayor polarización y enfrentamientos callejeros entre oficialistas y opositores, así como un excesivo uso estatal de los movimientos sociales como fuerza de choque contra quienes protestan; de hecho ya hubo varios heridos. Morales respondió usando la misma expresión que Lenín Moreno o Sebastián Piñera –golpe, desestabilización–, llamó “delincuente” a Mesa, acusó a los jóvenes de protestar por plata o por “notas” (un supuesto y no comprobado beneficio de los estudiantes universitarios por ir a las marchas) y llevó su discurso al terreno de la dicotomía “Patria o muerte”. Todo esto ocurre tras una campaña electoral estadocéntrica, en la que los movimientos sociales, sin la épica de antaño, se limitaron a seguir las iniciativas trazadas desde el aparato estatal, con sus inercias y formas tradicionales de conservación del poder. La oposición, por su parte, rechaza la auditoría y llama a “radicalizar” los bloqueos y paros en las ciudades para “asfixiar al Estado” (de hecho, ya fueron quemadas algunas sedes locales del tribunal electoral).

Es significativo que referentes como el argentino Juan Grabois argumenten que hay que desechar cualquier observación sobre la elección en nombre de la “estabilidad de Sudamérica” (curiosa figura en la pluma de un líder social). Esta es la otra cara de la moneda de quienes comenzaron a denunciar fraude antes de que se comenzaran a contar los votos. Lo cierto es que Morales tuvo durante sus 14 años de gobierno elevadísimos niveles de legitimidad (hasta el punto de ganar en 2014 en la región de Santa Cruz) y que su erosión se debe, en gran medida, a la decisión de no respetar los resultados de un referéndum.

Esta es, sin duda, una mala noticia, en un contexto en el que la crisis del “oasis” chileno (con su combinación desigualitaria de colonización mercantil de todos las dimensiones de la vida social y jerarquías de vieja data) y el triunfo del Frente de Todos en Argentina parecen estar dándoles una nueva oportunidad a los progresismos latinoamericanos.

https://nuso.org/articulo/Bolivia-Evo-Morales-Carlos-Mesa-elecciones/

(1) Se denomina “balotaje” a una segunda vuelta de unas elecciones
(2) Carlos Sánchez Berzaín fue ministro de Defensa durante la presidencia de Gonzalo Sánchez de Lozada, que ocupó el cargo de 1993 a 1997. Tuvo que dimitir tras su segundo mandato (2002-2003) a causa de la matanza cometida durante la “guerra del gas” de 2003 y huyó a Estados Unidos.

La guerra sicológica se traslada de las cadenas de comunicación a las redes sociales

Los informáticos han sustituido a los periodistas. Antiguamente la mayor influencia electoral estaba en las cadenas de comunicación, especialmente en la televisión; ahora las elecciones se juegan en las redes sociales, en los buscadores y en internet.

Ciudadanos le ha pagado a Youtube (Google) el anuncio más caro que se haya contratado nunca: 60.000 euros (1). Pero las elecciones españolas son una minucia comparadas con la gringas, que es donde las grandes mafias políticas se la juegan a navajazos.

La campaña electoral aún no ha comenzado pero la guerra sicológica sí. Ya han soltado a la gran liebre para que los perros corran detrás. Como hace cuatro años, el señuelo es Rusia, lo que hace presagiar la tortura que nos acecha. “Elecciones y guerra sucia: comienza la carrera electoral hacia la Casa Blanca”, titulamos el mes pasado una entrada (2).

Son infatigables. El lunes Facebook anunció que había frustrado “un nuevo intento ruso de manipular a la opinión pública, dirigido contra candidatos demócratas como Joe Biden”. Esta idiotez quiere decir varias idioteces al mismo tiempo.

La primera, que no es la primera vez que Rusia intenta manipular las elecciones estadounidenses (ya lo intentó antes).

La segunda, que el Kremlin no tiene bastante con manipular sus propias elecciones y está obsesionado por manipular las de Estados Unidos.

La tercera, que Putin es enemigo de los demócratas y amigo de los republicanos, y especialmente de Trump.

La cuarta, ya la hemos contamos aquí hace unos días (3): hace tiempo que Biden se ha desacreditado a sí mismo sin necesidad de que los rusos divulguen sus miserias. Otra cosa diferente es que los medios de intoxicación hispánicos no le hayan contado nada a Usted.

Nathaniel Gleicher, director de seguridad de Facebook, asegura que ha bloqueado nada menos que cuatro campañas dirigidas por Irán y Rusia. Uno de los grupos rusos compartió publicaciones a través de cuentas falsas, que supuestamente representaban diferentes corrientes políticas y cubrían temas como “elecciones estadounidenses, cuestiones medioambientales, tensiones raciales, cuestiones LGBT, conservadurismo y liberalismo”.

La firma Graphika, especializada en el análisis de redes sociales, también asegura que Rusia ha atacado “directamente a algunos candidatos presidenciales estadounidenses” que es tan escandaloso como decir que “Estados Unidos ha atacado directamente a algunos candidatos presidenciales rusos”.

Pero ahora el malvado Putin lo tiene mucho más complicado porque después de la experiencia de 2016, ahora Zuckerberg está sobre aviso, según dijo en una conferencia de prensa. Los sabuesos de Facebook han aprendido e identifican a los grupos maliciosos basándose en su comportamiento “coordinado” e “inauténtico”.

Los de Facebook son como los perros que olfatean los estupefacientes en la aduana: en cuanto observan en la red que alguien escribe contenidos “inauténticos” ya sospechan que puede ser un ruso al servicio del Kremlin porque Facebook sólo publica contenidos “auténticos” y “genuinos” cien por cien.

“Nihil obstat”. En adelante cuando algún farsante quiera publicar información “inauténtica”, los sabuesos de Facebook pondrán ventanas emergentes para que los ingenuos usuarios no compartan contenidos que no haya superado la censura previa.

Por ejemplo, los contenidos que pretendan disuadir a los votantes de votar serán eliminados automáticamente. Nada de abstenerse. Vote Usted a quien sea. Eso da igual. Lo importante es que Usted vote.

(1) https://www.vozpopuli.com/economia-y-finanzas/ciudadanos-albert-rivera-anuncio-google-ue_0_1290171109.html
(2) https://mpr21.info/2019/09/elecciones-y-guerra-sucia-comienza-la.html
(3) La segunda destitución de Trump pasa por Ucrania (que no está muy lejos de Rusia), https://mpr21.info/2019/10/la-segunda-destitucion-de-trump-pasa.html

La segunda destitución de Trump pasa por Ucrania (que no está muy lejos de Rusia)

En tiempos de Obama, el vicepresidente Joe Biden se embolsó millones de dólares de extorsiones para endulzarse personalmente en Ucrania, desde 2014 un estado típicamente clientelar. Cuando se investigó este sórdido asunto, chantajeó a los ucranianos, utilizando su posición y el dinero estadounidense para obligar al gobierno de Kiev a despedir a su Fiscal General porque estaba metiendo las narices en sus corruptelas.

En lugar de hacer la vista gorda y abandonar a Biden, el Partido Demócrata quiere convertirlo en su candidato a las elecciones presidenciales del año que viene. Al mismo tiempo, con el Caso Biden deciden destituir a Trump por segunda vez.

La otra fue el Caso del Candidato Manchú: las conexiones de Trump con Putin, la injerencia rusa en las elecciones…

De todas estas manipulaciones de la “casta” de Washington, lo más destacable es la capacidad para darle a la vuelta a la realidad. Es realmente asombroso. Biden se había estado jactando en público de sus chanchullos, pero eso pasa desapercibido porque parece normal.

En una grabación de audio de Biden se escucha: “Les dije [a los dirigentes políticos ucranianos] que no iban a tocar los mil millones de dólares. Se lo repetí: ‘No les daré el dinero’. Iba a salir de allí unas seis horas más tarde. Los miré y les dije: ‘Me voy en seis horas. Si para entonces el fiscal no es destituido, no tendrán el dinero. Muy bien: el hijo de puta fue despedido y pusieron en su lugar a alguien que era sólido en ese momento”.

El gobierno ucraniano tuvo que cambiar al Fiscal General en seis horas porque Biden se lo ordenó y a cambio consiguieron 1.000 millones de dólares. La empresa petrolera Burisma fue el medio utilizado para transferir los sobornos a Biden, a través de su hijo Hunter Biden, cuya empresa, Rosemont Seneca Partners, recibió transferencias regulares a una de sus cuentas, generalmente más de 166.000 dólares al mes desde la primavera de 2014 hasta el otoño de 2015 de Burisma, un período durante el cual el vicepresidente Biden fue el encargado por la Casa Blanca de gestionar las relaciones con Ucrania y Rusia.

Biden hijo es una hijo de papá que, como es normal, no sirve para nada. Su preocupación en Kiev eran la coca y las chicas. El fiscal despedido, Viktor Shokin, asegura que le estaba investigando. Después de su despido el dinero continuó fluyendo de los bolsillos ucranianos a los bolsillos de Biden.

Biden reconoció el delito porque se consideraba intocable, lo mismo que Hillary Clinton y los demás del círculo de Obama.

A Trump se le ocurrió demandar a Biden por apropiación indebida y extorsión, lo cual fue una amenaza directa para el círculo de Obama y Clinton que se inventaron la explicación: Trump atacaba a Biden se postula para las próximas elecciones presidenciales, o sea, porque va a ser su contrincante.

El New York Times nos ha sorprendido relatando algunos otros chanchullos del círculo de Obama que, cuando estuvo en la Casa Blanca, permitió que la agencia nuclear rusa comprara una empresa minera de uranio llamada Uranian One. Como consecuencia de la venta, cierto dinero ruso fue a parar a la fundación de los Clinton. A su vez, la banda Clinton desencadenó la artimaña del Candidato Manchú.

En 2016, durante un debate electoral, Trump amenazó a Clinton asegurando que si llegaba a la Casa Blanca ella entraría en la cárcel. Un año después él tenía el cargo pero ella aún no había entrado; ni siquiera había sido acusada. La artimaña del Candidato Manchú había llegado a preocupar a Trump.

Ahora los Clinton vuelven a la carga y nos damos cuenta de que no lo sabemos todo sobre Ucrania. ¿Qué pasó realmente en 2014?, ¿qué ocurrió durante el Golpe de Estado?

Ucrania se había convertido en una colonia de Clinton y su banda, y Joe Biden era su virrey. Además de la cuestión personal (llenarse los bolsillos) se trató de poner al gobierno de Kiev contra Rusia y desatar una guerra civil en el Donbas.

A Biden en Kiev lo trataban como al emperador que era. Se sabe que participó en las reuniones del gobierno ucraniano y que alguna vez llegó a sentarse en la silla presidencial. Fue él quien dirigió la artimaña del Candidato Manchú con los hilos que les entregaron en Ucrania.

Por cierto, ¿se han enterado Ustedes de que todos los caminos conducen a Roma? Pues si no es así, enchufen su GPS porque verán…

Ucrania es la segunda sede de CrowdStrike, la empresa de seguridad informática que se encargó de llevar a Rusia ante los tribunales por su injererencia en las elecciones presidenciales. Su presidente, Dmitri Alperovich, es ruso y estadounidense a la vez, pero reniega de su origen. En los pasillos de Kiev se dice que construyó el Caso Manchú sobre la base de un único servidor, supuestamente utilizado para piratear al Partido Demócrata.

Por cierto, ¿se han enterado Ustedes de que el servidor desde el que entraron en los ordenadores de Partido Demócrata se encuentra en Ucrania?, ¿nadie se lo ha contado aún?

El servidor ucraniano se ha vuelto en contra de sus amos… esos mismos que patrocinaron la artimaña de la injerencia rusa en las elecciones.

Sabemos que el servidor se llama Alperovich y sospechamos que el amo es Biden.

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Vuelve el ‘candidato manchú’: los piratas informáticos iraníes intentan sabotear las elecciones de Estados Unidos

Un grupo de piratas informáticos vinculados al gobierno iraní intentaron penetrar en las direcciones de correo electrónico de un equipo de la campaña presidencial de Estados Unidos, funcionarios del gobierno y periodistas entre agosto y septiembre, según reveló Microsoft el viernes.Durante el período de un mes, el centro de ciberseguridad del monopolio tecnológico estadounidense observó que en más de 2.700 ocasiones el grupo intentó identificar correos electrónicos pertenecientes a usuarios de Microsoft y luego atacar 241 de estas cuentas, dijo Tom Burt, vicepresidente a cargo de la seguridad en un comunicado.

Microsoft considera que el grupo procede de Irán y está vinculado al gobierno. “Las cuentas específicas están asociadas a un equipo de campaña presidencial estadounidense, funcionarios y ex funcionarios del gobierno, periodistas que cubren las relaciones políticas internacionales y conocidos iraníes que viven fuera de su país”, asegura Burt.

Al final, sólo se expusieron los datos de cuatro cuentas, ninguna de las cuales estaba relacionada con el equipo de campaña política o el gobierno, dice el monopolio informático.

Los expertos en amenazas digitales de Microsoft creen que incluso si estos ataques no fueran técnicamente sofisticados, el grupo de piratas está altamente motivado y es capaz de invertir recursos significativos para lograr sus objetivos.

Los piratas buscaron y encontraron datos personales (como correos electrónicos) en un intento de recuperar más datos confidenciales.

La empresa que diseñó el sistema operativo Windows, que sigue dominando ampliamente en los ordenadores de todo el mundo, dice que revela estos ataques en un esfuerzo por ser transparente sobre los “intentos de perturbar los procesos democráticos” y para “animar a todo el mundo a ser más vigilante y a protegerse a sí mismos” contra este tipo de riesgo.

Lo que Microsoft no dice es que son ellos mismos quienes espían a los usuarios de Windows, que entregan los datos a su propio gobierno y que la mejor manera de que los usuarios preserven su intimidad es abandonar dicho sistema operativo.

Washington está enfrentado a Teherán desde que la revolución de 1979 que derrocó a la monarquía. El año pasado Estados Unidos se retiró unilateralmente del acuerdo sobre energía nuclear que había firmado en 2015, restableciendo las sanciones económicas contra Irán.

Las elecciones presidenciales de Estados Unidos se vuelven a calentar con la tontería de las “injerencias extranjeras”. Hace tres años el Partido Demócrata ya lanzó una campaña de intoxicación sobre unas fantasmagóricas relaciones del “candidato manchú” (Trump) con Moscú.

Es muy posible que ahora tengamos que soportar otra igual con Irán. Pura guerra sicológica…

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El PSOE se suma a la política monopolista de ‘New Deal verde’

Un medio típicamente socialdemócrata, como El Plural, publica hoy un articulo (*) que no deja lugar a dudas sobre lo que significa el New Deal verde y la implementación que dels mismo va a llevar a cabo en España el PSOE.

“En España el Partido Socialista ha incorporado el Green Deal en sus planes de gobierno, que deberá revalidar en las próximas elecciones de noviembre”, dice El Plural

El PSOE calcula que hasta 2027 España va a recibir de los fondos europeos más de 36.000 millones de euros para inversiones verdes. El pretexto ideológico es, naturalmente, el cumplimiento de la Agenda 2030 de Desarrollo Sostenible.

“Tenemos ante nosotros la oportunidad de utilizar estos y otros fondos, en combinación con los agentes privados”, confiesa El Plural, poniendo al futuro gobierno de Madrid entre la Unión Europea y esos “agentes privados” que no son más que los grandes monopolios energéticos.

Esa movilización de recursos, que califican de “masiva”, es parte integrante del intento de frenar la recesión económica “que se ha apoderado de la Eurozona”, junto con otras medidas de emisión de moneda fiduciaria que ha anunciado el Banco Central Europeo. Lo califican “keynesianismo verde” aunque es idéntico al de cualquier otro color.

“Las inversiones pueden suponer un estímulo adicional en una economía que se encuentra en sus momentos más bajos desde el año 2013”, añade El Plural, porque las inversiones “deben estar vinculadas con la estrategia política y de crecimiento económico. Se requiere de una estrategia global que determine los objetivos a largo plazo”, confiesa el medio.

La transición ecológica tiene el componente fariseo de “vender la moto” a los votantes del PSOE: “Debe también ofrecer una salida justa a los sectores que, debido a esta transición energética, van a experimentar problemas de empleo y de adaptación de sus trabajadores, como por ejemplo los trabajadores de los sectores más contaminantes, como las cuencas mineras”.

Es algo que ya prometió el PSOE en los ochenta cuando impuso la reconversión industrial para entrar en la Unión Europea y corrió la misma suerte que todas las demás promesas electorales: nada de nada.

(*) https://www.elplural.com/economia/green-new-deal-manual-de-uso_224408102

Elecciones y guerra sucia: comienza la carrera electoral hacia la Casa Blanca

Trump es el centro de una nueva controversia, acusado de animar a su homólogo ucraniano Volodymyr Zelensky a investigar al hijo de Joe Biden, el favorito demócrata para las elecciones presidenciales estadounidenses.

Estas acusaciones son el resultado de las revelaciones de un confidente de los servicios de inteligencia de los Estados Unidos. En otras palabras: la carrera electoral para las presidenciales ya ha comenzado y no es más que “guerra sucia”.

Hunter Biden, el segundo hijo del antiguo senador, trabajó para un grupo ucraniano de gas desde 2014, cuando su padre era vicepresidente de Obama. La empresa fue investigada por un fiscal ucraniano al que Washington quería destituir.

El viernes Biden exigió que Trump publicara una transcripción de la llamada, pero dijo que “nunca había hablado con su hijo sobre sus actividades profesionales en el extranjero”. Ayer la “guerra sucia” subió de tono.

Más o menos lo que quieren decir en Washington es que no es Estados Unidos quien mete sus zarpas por todo el mundo, sino al contrario: es todo el mundo quien interfiere en las elecciones presdenciales de Estados Unidos, que son sagradas.

“Si ha habido interferencia electoral por parte del vicepresidente, creo que el pueblo estadounidense tiene derecho a saberlo”, dijo el secretario de Estado de Estados Unidos Mike Pompeo en CBS.

“Sabemos que hubo interferencia en las elecciones de 2016, y si algo está sucediendo con el presidente o su familia que causó un conflicto de intereses y el vicepresidente Biden se comportó de una manera que es incompatible con la forma en que los líderes deben operar, creo que el pueblo estadounidense merece saberlo”.

Trump ha hecho numerosas declaraciones contradictorias sobre sus conversaciones telefónicas, defendiendo su derecho a mantenerlas confidenciales, al tiempo que sugiere que se publique su llamada a Zelensky.

“Cuando el presidente habla con el dirigente de otro país, debe poder hablar con esa gente, y esa gente no quiere saber que está registrada”, defendió el inquilino de la Casa Blanca frente a los periodistas.

“No se le puede hacer eso a un presidente y a otros países, pero dicho esto, tuvimos una conversación muy buena, una conversación muy franca, muy honesta. Espero que puedan sacarlo”, añadió.

Este caso ha causado vergüenza entre la mayoría. “Si el Presidente hubiera pedido o presionado al Presidente ucraniano para que investigara a su rival político, ya sea directamente o a través de su abogado, sería extremadamente preocupante. Es esencial que los hechos se hagan públicos”, escribió la senadora republicana Mitt Romney en su cuenta de Twitter.

También relanzó los llamamientos para que se destituya al presidente estadounidense, hechos por representantes electos de la banda demócrata. “Es hora de que denunciemos el comportamiento ilegal de Donald Trump e iniciemos los procedimientos de deportación, ahora”, dijo la candidata de la Casa Blanca Elizabeth Warren.

“En esta etapa, el mayor escándalo nacional no es el comportamiento del presidente que viola la ley, sino la negativa del Partido Demócrata a destituirlo por ello”, dijo también la diputada más joven de la Cámara, Alexandria Ocasio-Cortez, convertida en “la niña del exorcista” de la política estadounidense.

“Si el ejecutivo persiste en impedir que el denunciante hable ante el Congreso… entrará en un peligroso nuevo período de anarquía que nos llevará a una nueva etapa en la investigación”, advirtió Nancy Pelosi, presidenta demócrata de la Cámara Baja.

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