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Etiqueta: Crímenes del capitalismo (página 54 de 85)

Cada día mueren dos trabajadores en ‘accidente’ laboral

Según los datos ofrecidos por el Ministerio de Empleo y Seguridad Social del Gobierno, en España muere al día al menos un trabajador en “accidente” laboral, y se roza la media de dos personas diarias.

En total, en el periodo de enero a octubre de 2016, se produjeron 509 “accidentes” de trabajo mortales, de los cuales 395 fueron durante la jornada laboral, y 114 durante el desplazamiento del domicilio al puesto de trabajo.

De 2015 y 2016 se habrán producido más de 600 “accidentes” mortales durante la jornada laboral o “in itinere”, rozando la media de dos personas diarias al año.

En números totales, se han registrado 464.086 “accidentes” de trabajo con baja en el periodo enero-octubre 2016, un 7,1 por ciento más que en el mismo periodo del año anterior.

España es el tercer país europeo donde más “accidentes” mortales se producen, sólo por detrás de Portugal y Francia.

En los últimos días, han muerto cinco obreros. Tres de ellos murieron en un incendio originado en un garaje donde vivían, en la localidad jienense de Rus. Los tres eran inmigrantes de Senegal y Mali llegados a esta localidad para recoger la aceituna.

En la localidad granadina de Alhendín, un trabajador de 33 años ha muerto en un “accidente” ocurrido en la Planta de Residuos Sólidos Urbanos. El trabajador falleció tras sufrir un aplastamiento con un contenedor de residuos.

Fuente: http://larepublica.es/2016/12/27/en-espana-dos-obreros-mueren-al-dia-en-accidente-laboral/

En Alepo los yihadistas comerciaban con los órganos de los muertos y heridos

Uno de los descubrimientos de la liberación de Alepo es el desmantelamiento de una red de tráfico de órganos creada por los salafistas, que pasaba por la frontera turca.

Según relatan los vecinos, por las calles de Alepo circulaban ambulancias de los milicianos en busca de heridos y donantes potenciales, especialmente en los lugares en los que detonaban los obuses o bombas.

Abu Mohammed, de 60 años de edad, ha relatado que después de haber resultado herido por un lanzagranadas, llegó la ambulancia inmediatamente y le extirparon el riñón y una parte del bazo.

En la frontera con Turquía se creó un floreciente mercado de órganos humanos en el que se podía comprar de todo a buenos precios. Un muerto costaba 25.000 libras (48 euros), mientras que un herida era tres veces más caro pudiendo llegar casi a los 300 euros.

Cada día los hospitales se llenaban de heridos que eran un maná para los traficantes de órganos.

Un equipo de médicos forenses llegado a Alepo reconoce que en la ciudad era muy fácil procurarse órganos humanos, sobre todo por la presencia del gran número de extranjeros que llegó, tanto para combatir como para supuestas acciones “humanitarias”.

La mayor parte de los extranjeros carecían de identidad. Algunos de ellos se pusieron de acuerdo con los médicos de las organizaciones “humanitarias” para extirpar órganos destinados a la compraventa en la frontera turca.

Las primeras estimaciones arrojan un censo de unos 18.000 transplantes de órganos procedentes de Alepo.

España: el paraíso perfecto para todos los criminales latinoamericanos

Michael Townley: un pistolero en Madrid
Las dictaduras latinoamericanas no tuvieron demasiados amigos a este lado del Océano Atlántico. A fuerza de torturar, violar y lanzar gente viva al mar, sus crímenes se volvieron inocultables. Sin embargo, hubo un país que abrió sus puertas a regímenes tan siniestros como el de Augusto Pinochet o Jorge Rafael Videla. Cuando alguno de ellos pretendía exportar el horror contra los exiliados que habían huido a Europa, la España de la transición no tuvo ningún inconveniente en “dejarles hacer”. En otras palabras, estaban como en casa.

La Audiencia Nacional guarda pruebas muy valiosas de aquellos años. Así lo atestiguan los documentos generados durante el proceso -inconcluso- que llevó adelante el exjuez Baltasar Garzón contra los militares argentinos a finales de los años noventa. En aquel contexto, el magistrado recibió la declaración del ex fiscal del distrito de Columbia (EEUU), Ernest Lawrence Barcella –ya fallecido-, quien en su momento investigó el asesinato del ex ministro de Asuntos Exteriores chileno, Orlando Letelier, ocurrido el 21 de septiembre de 1976 en Washington D.C. En aquel atentado también murió su secretaria, Ronni Karpen Moffitt.

A lo largo de sus averiguaciones, Barcella había recabado distintas informaciones que señalaban directamente a Madrid. “La DINA [siglas bajo la que actuaba la sangrienta Policía Secreta de Pinochet] realizó algunas operaciones en España”, afirmó de manera categórica. “Sus investigaciones demostraron que agentes de la DINA venían con frecuencia a España, sobre todo a Madrid, con la intención de localizar a exiliados chilenos que estaban viviendo en España o estaban en España de viaje (sic)”, puede leerse en otro párrafo.

En su informe, el exfiscal citó concretamente el caso de Michael Townley, un mercenario estadounidense que trabajó para ese temido cuerpo de seguridad chileno. En su currículum figuran varios asesinatos, incluyendo el de Letelier en EEUU. De hecho, una de sus especialidades eran las operaciones en el extranjero: el 30 de septiembre de 1974, se encargó de activar el explosivo que acabó con la vida del general Carlos Prats y su esposa, Sofía Cuthbert, quienes habían huido a Buenos Aires en busca de refugio. Además, participó en el fallido atentado contra el ex ministro chileno Bernardo Leighton en Roma, donde contaba con el apoyo de fascistas locales.

El agente también es señalado como uno de los responsables del asesinato del diplomático español Carmelo Luis Soria, quien fue secuestrado en Santiago de Chile en julio de 1976. Sin embargo, Townley vive hoy plácidamente en algún lugar de EEUU, bajo un programa especial de protección de testigos. En 2014, la Audiencia Nacional pidió al gobierno de Barack Obama que fuera extraditado a España para ser juzgado por el caso de Soria. No hubo suerte.

Un asesino en Barajas

Según consta en los documentos, este mercenario fue enviado a España en diciembre de 1976 por el entonces jefe de la DINA, Manuel Contreras, y su número dos, Pedro Espinoza, “para cazar enemigos de la junta chilena”. Junto a él viajó otro hombre que no pudo ser identificado. El objetivo de ambos –según determinó el exfiscal Barcella- era “intentar matar” al ex secretario general del Partido Socialista de Chile, Carlos Altamirano, a quien “estuvieron siguiendo pero finalmente no consiguieron matarlo”.

Altamirano relató este caso al historiador Gabriel Salazar, autor de un libro sobre sus memorias. “A esta ciudad [en alusión a Madrid] fui invitado a un acto político e iba saliendo del aeropuerto de Barajas por uno de esos larguísimos corredores, cuando siento que, de repente, alguien me llama por detrás: ¡Carlos!…. Extrañado, me volví bruscamente y al hacerlo, choqué con alguien que venía muy cerca detrás de mí. Era un tipo más corpulento y más alto que yo. Al atropellarlo, se le cayó el maletín que traía en su mano. No sé por qué razón, pero me quedé mirando el maletín, como que lo encontré muy pesado”, contó Altamirano. Según pudo comprobar unos meses después, el hombre con el que se había cruzado era nada más y nada menos que Michael Townley.

Terror sin límites

En el documento elaborado por Barcella también aparece el nombre de Pinochet. En noviembre de 1975, el dictador chileno había aprovechado su asistencia al funeral de su amigo Francisco Franco para mantener un encuentro con el ultraderechista italiano Stefano Delle Chiae, quien unos meses más tarde participaría en el asesinato de dos militantes carlistas en el monte navarro de Montejurra. Del mismo modo, Delle Chiae actuó como un fiel colaborador del régimen pinochetista en Italia, donde tenía la misión de “intentar localizar a exiliados chilenos que estaban o viviendo” en ese país.

Según las investigaciones del ex fiscal de Columbia, la DINA “también entabló relaciones con otras organizaciones terroristas y delictivas que operaban en Francia” e incluso “realizaron operaciones conjuntamente”. Asimismo, la Policía Secreta hizo seguimientos y fotografió “determinados lugares” en el Reino Unido. De hecho, Barcella asegura que Pinochet “estaba molesto con los británicos por las críticas que hacían en contra de su gobierno y de las condiciones en las cárceles chilenas”. Por ello, el dictador “ordenó a la DINA que recabara información sobre el funcionamiento de las cárceles en Irlanda del Norte controladas por los británicos con el fin de utilizar esta información en contra de Gran Bretaña”. En cambio, España era un lugar agradable para sus agentes.

Fuente: http://www.publico.es/internacional/espana-abrio-puertas-policia-secreta.html

La recolonización de Africa

Darío Herchhoren

En 1885 se celebró en Berlín una conferencia a la cual concurrieron las potencias europeas que mantenían colonias en África. Esa conferencia, la cual es conocida como Conferencia de Berlín de 1885, significó en la práctica el reconocimiento entre las potencias europeas de su carácter colonizador que dio carta de naturaleza a la conquista del continente africano por parte de los europeos.

Uno de los mayores beneficiarios de ese «reparto», fue sin duda el rey belga Leopoldo I, que era a todos los efectos el «dueño» del llamado Congo Belga, actual República Democrática del Congo. En su carácter de «dueño» de ese vasto territorio Leopoldo I, sometió a sus desdichados habitantes a la más dura represión y esclavización jamás conocida. Era «costumbre» del ejército colonial belga amputar la mano derecha y el pie izquierdo a aquellos congoleños de mala conducta, que se resistían a ser explotados y rechazaban la «civilización» belga.

Como consecuencia de ese reparto, la República Francesa, la de la Libertad, Igualdad y Fraternidad de la Revolución de 1789, resultó agraciada con la mayor porción de territorio africano de aquella fiesta. Desde hacía ya muchos años, Francia era una potencia colonial en África, y ya se había anexionado Argelia, Marruecos y Túnez; y en el Congreso de Berlín, amplió sus posesiones a Senegal, Guinea Conakry, Costa de Marfil, Madagascar, el Congo Francés conocido ahora como República del Congo, Camerún, Alto Volta, Mali, Chad y Centroáfrica. A todo ese inmenso territorio, se le llamó África Occidental Francesa.

A partir de 1945, año de finalización de la guerra mundial, comenzó una política de descolonización, que en realidad fue una falacia. Las antiguas colonias francesas eran formalmente países independientes, pero en la práctica esas antiguas colonias seguían atadas a la antigua metrópoli mediante una economía dependiente de sus anteriores amos.

Uno de los capítulos más negros de esta recolonización fue sin duda la creación del Mercado Común de África del Sudoeste, constituido por 16 países que formaron parte de la antigua África Occidental Francesa, y que incluye a Guinea Bissau que es la antigua Guinea Portuguesa.

La República Francesa, «madre prolífica y desinteresada», cuida a «sus» antiguos hijos, y con el cuento de la francofonía (países francófonos, o sea que hablan francés) les ha impuesto en ese Mercado Común una moneda que es el llamado Franco CFA, o franco africano, que es la moneda de ese mercado común, que está ligado al Euro, y que se cotiza en un cambio fijo de 655 francos CFA por un Euro. En la vorágine de la nueva moneda, metieron también a Guinea Bissau, que es lusófono (hablan portugués), y que nunca tuvo nada que ver con Francia en ese mercado común y su miserable divisa.

Pero el democrático imperio francés, que mantiene un Ministerio de Ultramar para sus antiguas colonias, no contento con la creación maldita del franco CFA, impuso sobre sus desgraciadas criaturas que habían integrado el África Occidental Francesa la obligación de depositar en el Banco Nacional de Francia el 85 por ciento del valor de sus exportaciones, con lo cual sigue controlando sus economías, y su dinero.

Formalmente el dinero de las exportaciones (todo el comercio exterior) de los países africanos del Mercado Común pertenece a esos países y pueden disponer de él libremente; pero en la práctica, ese dinero no está siempre disponible, y los gobiernos africanos deben pedirlo con tiempo para que el Banco Nacional de Francia pueda girarlo lo que significa en buen romance que Francia maneja a su antojo las pobres economías africanas, luego de siglos de esclavitud y saqueo. Así actúa la democrática República Francesa, cuna de las libertades.

Ya empiezan a aparecer las primeras fosas comunes en Alepo

El domingo aparecieron en Alepo fosas comunes conteniendo cadáveres de civiles en uno de los barrios ocupados por los yihadistas hasta la liberación. A pesar de que el descubrimiento ha sido difundido por Igor Konachenkov, portavoz del Ministerio ruso de Defensa, con las correspondientes fotografías, está siendo silenciado, como muestra de la complicidad del imperialismo con sus monaguillos yihadistas.

Las decenas de cadáveres han aparecido con signos evidentes de torturas, de mutilaciones de las extremidades e impactos de bala en la cabeza. El jefe sirio de medicina forense, Zaher Hajjo, ha manifestado a la agencia siria Sana que entre las víctimas había cinco mujeres y cinco niños.

Los cadáveres han aparecido en cárceles dirigidas por los salafistas de los barrios de Sukkari y Al-Kallassé. “Los descubrimientos realizados en los barrios abandonados por la pretendida ‘oposición’ van a sorprender a más de uno”, ha manifestado un general ruso en un comunicado.

Además de las masacres, en los barrios orientales de Alepo están apareciendo numerosas trampas explosivas, algunas de las cuales están colocadas en juguetes infantiles.

En un barrio se han encontrado siete depósitos de municiones y explosivos, tres tanques, dos cañones y dos lanzagranadas múltiples, así como numerosos morteros, según ha dicho Konachenkov.

¿Ha intervenido la CIA en el asesinato del embajador ruso en Turquía?

Michael Morell, gran padrino de la CIA
Seis días antes del asesinato del embajador ruso en Turquía, uno de los jefes adjuntos de la CIA, Michael Morell, que en dos ocasiones ha asumido la dirección de la central de espionaje, apeló a la Casa Blanca a responder a las “injerencias” rusas en las elecciones presidenciales de Estados Unidos.

En realidad, la CIA viene acusando a Rusia de todos los reveses que los imperialistas vienen padeciendo últimamente, incluido el Brexit, orquestando una gran campaña propagandística en todo el mundo a través de sus fieles en los medios de comunicación.

A mediados de agosto ya comentamos unas declaraciones de Morell en una entrada que titulamos así precisamente: ‘Estados Unidos debería asesinar a los rusos e iraníes en Siria de forma encubierta’.

Morell, un tipo enfermizo que había confiado en la elección de Clinton, nunca ha ocultado el interés de la CIA por “castigar” al Kremlin por enfrentarse a Estados Unidos “en Asia oriental”, donde sus planes se han hundido a causa, entre otras, de la defección de un país, como Filipinas, que hasta ahora era un vasallo dócil del imperialismo

Por segunda vez, el 13 de diciembre Morell no ocultó los planes criminales de la CIA en un discurso en el Atlantic Council: “Nuestra respuesta disuasiva a Moscú deberá contener dos características: debe ser clara y sin ambigüedad y, además, deberá ser dolorosa para Putin. A Obama le corresponde infligir esa respuesta a los rusos. Tengo miedo de que nuestra respuesta no llegue a tiempo porque estamos en un periodo de transición. Sobre todo no quiero que la experiencia del USS Cole y la explosión que le alcanzó se desvíe. El traspaso de poderes entre Bush y Clinton nos impidió responder a ese ataque”.

Es sabido que el autor de los disparos contra el embajador Karlov era un policía depurado por su pertenencia a la red Gülen, a la que el gobierno turco imputa tanto el golpe de Estado del verano como este crimen. Todo apunta en esa dirección y, como ya hemos dicho varias veces a lo largo de este año, hablar de Gülen es hablar de la CIA.

También hemos indicado en otra entrada anterior que en Moscú no se habla de ninguna otra opción que no sea la intervención de la CIA en el asesinato. Ahora, el recuerdo de las declaraciones provocadores de Morell ha echado más leña al fuego. Frantz Klitsevitch, vicepresidente del Comité de Defensa de la Cámara Alta del Parlamento ruso ha aludido a la “posible” implicación de los servicios secretos de los países de la OTAN en el asesinato.

Morell refleja un punto de vista muy extendido en los cenáculos de Washington y se ha sabido que el embajador mantenía un contacto permanente y personal con Putin sobre todos los asuntos concernientes a Oriente Medio. Es, pues, un golpe dirigido contra Putin en persona, además de apuntar también a Erdogan, que está en el punto de mira de la CIA.

En los medios del mundo entero está bastante extendida la opinión de que el crimen ha tratado de entorpecer la reanudación de las relaciones diplomáticas entre Turquía y Rusia. Es muy ingenuo pensar que un crimen así pueda lograr otra cosa que no sea estrechar aún más esas relaciones.

El asesinato es, más que nada, un aviso de lo que se puede desatar en Turquía, de que a pesar de las depuraciones de Erdogan, los imperialistas aún mantienen importantes posiciones de poder. Al fin y al cabo ellos han sido los únicos amos de Turquía desde el final de la Segunda Guerra Mundial hasta fechas muy recientes.

Más información:
– ‘Estados Unidos debería asesinar a los rusos e iraníes en Siria de forma encubierta’
– Señalan una operación de la OTAN en el asesinato del embajador ruso en Ankara 

¿Formó parte el asesinato de Roldos en 1981 del Plan Cóndor?

Roldos, asesinado en 1981
El martes el gobierno de Ecuador anunció la apertura de una investigación sobre la muerte del presidente Jaime Roldos Aguilera en 1981 en lo que hasta ahora se creía un accidente de aviación. La investigación se apoya en documentos de la CIA recientemente desclasificados.

La hipótesis es que el Presidente ecuatoriano fue asesinado por la CIA según una variante del Plan Condor coordinado con las dictaduras latinoamericanas de la época.

El Fiscal General de Ecuador, Galo Chiriboga, en una alocución dirigida al Parlamento aludió al magnicidio como una “ejecución extrajudicial”.

Las sospechas sobre el crimen se reabrieron en 2013 tras la aparición de una serie de documentos que ponían en duda la versión oficial que achacaba la caída del avión a un fallo técnico.

El avión cayó el 24 de mayo de 1981, pereciendo los ocho pasajeros que viajaban en él, entre ellos la esposa del Presidente y el Ministro de Defensa.

Roldos Aguilera era el primero presidente de Ecuador elegido en 1979 en las urnas tras la dictadura militar que swe prolongó durante un decenio. Siempre se opuso frontalmente al Plan Cóndor que reunió a las criminales dictaduras latinoamericanas (Paraguay, Brasil, Uruguay, Chile y Argentina), bajo la férula de Estados Unidos.

El Plan Cóndor causó una auténtica orgía de crímenes contra militantes de grupos progresistas y sindicalistas, que fueron asesinados o desaparecidos.

El fiscal Chiriboga ha reconocido que, a pesar de la oposición de Roldos, entre 1978 y 1980 Ecuadro participó en el Plan Cóndor y que su muerte podría formar parte del propio Plan.

El imperialismo francés desató el genocidio de Ruanda en 1994

El Presidente Habyarimana, asesinado en 1994
El miércoles el semanario satírico francés “Le Canard Enchaîné” publicó un reportaje justamente titulado “Los agujeros de memoria de Francia en Ruanda” en el que responsabiliza al espionaje galo (DRM y DGSE) del derribo del avión Falcon en el que viajaba el Presidente del país africano, Juvenal Habyarimana, que fue la señal de inicio del genocidio.

Si la información es cierta, la conclusión es que el imperialismo francés no sólo dirigió los asesinatos en masa cometidos en Ruanda hace 22 años, sino que los desencadenó, es decir, que su protagonismo en la matanza fue total.

El semanario publica las notas de las centrales francesas de espionaje en las que se describe la manera en que las fuerzas especiales derribaron el avión en el que viajaba el Presidente Habyarimana para desestabilizar al país de los Grandes Lagos.

Alguien ha escrito que fue un genocidio “llave en mano”. El imperialismo francés sostuvo económica, política y militarmente a los genocidas ruandeses antes y después de la gran masacre.

Los disparos de misil que derribaron el avión, apunta una nota fechada el 11 de abril de 1994, partieron del campamento militar de Kanombe, un feudo de los futuros genocidas. En dicho campamento estaba presente el cuerpo expedicionario francés, aunque la nota de la DRM (Dirección de Inteligencia Militar) de 27 de noviembre de 1995 que publica ahora la revista es mucho más concreta y habla de la “participación de los militares franceses en el atentado”.

Hace ya mucho tiempo que se sabía que el magnicidio cometido en Ruanda y el posterior río de sangre fue reponsabilidad del imperialismo francés. Así lo publicaron varios diarios, entre ellos el belga “Le Soir”. Ahora empezamos a averiguar los detalles concretos de un amplio operativo que tuvo que ser cuidadosamente planificado y ejecutado.

En tres meses 800.000 tutsis fueron asesinados, muchos de ellos en el interior de las iglesias, especialmente católicas, pero también protestantes. En ellas participaron varios sacerdotes y monjas, algunos de ellos condenados en firme por el Tribunal encargado de sancionar a los asesinos. Es el caso del pastor evangelista Elizaphan Ntakirutimana, el sacerdote Athanase Seromba y las monjas Gertrude y Kizito.

A lo largo de todo Ruanda, los tribunales locales (Gaccaca) han instruido dos millones de sumarios que muestran la penetración perversa de las religiones que impuso la colonización belga en las sociedades locales, donde el racismo tuvo un componente fundamental. Para imponer su dominio el colonialismo enfrentó a la mayoría hutu (85 por ciento) con la minoría tutsi (15 por ciento), considerada no sólo como “extranjera” sino como “inferior”.

No permitamos que ni Francia ni ninguna otra potencia imperialista padezca “agujeros de memoria”.

Del fascismo al yihadismo, pero siempre al servicio del capitalismo

Fernández Aceña, hoy en la yihad
Esta mañana la juez de la Audiencia Nacional Carmen Lamela tomará declaración a Daniel Fernández Aceña, un sicario de los GAL condenado en 1984 por el asesinato del ferroviario francés Jean Pierre Leiba en Hendaya. Luego el sicario pasó de los GAL al yihadismo y viajó a prestar sus servicios profesionales a Afganistán y Siria.

Desde el año pasado en el que el Ministerio del Interior elevó a 4 el Nivel de Alerta Antiterrorista (NAA-4), han detenido a un total de 173 yihadistas, reales o supuestos.

Fernández Aceña, nacido de Irún, fue detenido el martes en Segovia. En 1999 admitió que había espiado a personas de Euskadi norte (el país vasco-francés), que pasaban después al servicio de información de la Guardia Civil de Intxaurrondo (San Sebastián), entonces dirigido por el comandante Enrique Rodríguez Galindo.

Ahora el Ministerio del Interior detiene a su antiguo colaborador porque le considera como un individuo muy peligroso y han registrado dos viviendas que tenía, una en el barrio de Santa Eulalia de Segovia y otra en La Granja, cerca de Madrid, donde han encontrado vídeos escabrosos, con imágenes de decapitaciones y que el detenido poseía con el fin de adoctrinar a otros, según la subdelegada del Gobierno en Segovia, Pilar Sanz.

El detenido pasó del fascismo al yihadismo. Se había autoadoctrinado “en el extremismo religioso de carácter yihadista y realizaba labores de difusión de propaganda” del Califato Islámico, dice el Ministerio del Interior. Era muy activo en las redes sociales yihadistas. Desde el verano de este año había acelerado su proceso de radicalización, manifestando su apoyo a las acciones terroristas cometidas en Europa a lo largo de los últimos meses.

Fernández Aceña, en tiempos del GAL
En 1984 las cosas era un poco distintas. Fernández Aceña era un fascista de Irún al que la Guardia Civil condujo a crear un comando del “Gal Verde”, del que formaron parte Mariano Moraleda Muñoz, Vicente Fernández Fernández y Juan Luis García Anuarde. El asesinato de Leiba fue un encargo del empresario Victor Manuel Navascués Gil, un fascista y contrabandista que colaboraba con la Guardia Civil. El otro elemento del comando era un guardia civil apodado “Andrés”, un conductor a las órdenes de Rodríguez Galindo. Aceña reconoció en comisaría al tal “Andrés” mediante fotografías, pero se dieron órdenes de echar tierra encima.

Entonces no existían los acuerdos Schengen e Irún era una ciudad fronteriza donde los sicarios de Rodríguez Galindo se ganaban un sobresueldo con el contrabando y la guerra sucia. A Rodríguez Galindo que sólo era comandante en Irún, el gobierno del PSOE le ascendió a general por los crímenes cometidos en acto de servicio.

Al comando fascista de aquella localidad, que encabezaba Fernández Aceña, se le conocía como “los niños protegidos de Galindo”, y estaban asesorados por el guardia civil del Servicio de Información, Enrique Dorado Villalobos. En la comisaría de Irún el hoy reconvertido a yihaidista, aseguró que fue un guardia civil quien le entregó el arma y le señaló la persona que debía asesinar.

El entonces vicepresidente del gobierno del PSOE, Alfonso Guerra, mintió públicamente a los medios. Afirmó que los secuaces del comandante Rodríguez Galindo sólo eran unos jóvenes que hacían méritos para ingresar en los GAL, “pero que no pertenecían a ellos”. Se tapó a los comparsas y, con mucha más razón, a los jefes que movían los hilos desde los despachos del Ministerio del Interior.

Según la Fiscalía, Navascués era el intermediario encargado de pagar a los mercenarios de los GAL entre 1,2 y 5 millones de pesetas por el asesinato de los refugiados políticos vascos. Durante el juicio salió absuelto. Estuvo huido durante siete meses, pero se presentó en la Audiencia Nacional después de asegurarse de que el resto de los acusados le habían exculpado.

Con sus sicarios el Estado fascista es como la mafia. Se rige por un pacto de silencio. Ni ve, ni oye, ni entiende.

El negocio del sexo con los niños del Tercer Mundo

Lo que hace 50 años la intelectualidad burguesa que vegeta en su propio limbo aduló como “liberación sexual” no era otra cosa que la incorporación del sexo al negocio. Es lo que hoy llamaríamos un nuevo “nicho” de mercado, otra forma más de hacer dinero. Se trataba de sacar al sexo del mundo privado para llevarlo al público, al consumidor a una escala desconocida hasta entonces. Para ello hubo que banalizarlo y vulgarizarlo. El sexo es una mercancía; vende y se vende.

Algunos incluso dijeron que la liberación de la mujer consistía en eso exactamente. Dentro de poco dirán que incluso la infancia ha logrado liberarse gracias al sexo porque cuando la burguesía habla de “liberación” se refiere al sexo como negocio. Por eso en Amsterdam las prostitutas están en los escaparates de las calles, como en cualquier otra tienda. El capitalismo no puede entender las cosas de otra manera que ésa.

Por lo mismo, la “liberación” sexual no es otra cosa que la dominación. Las potencias imperialistas exportan “liberación” al Tercer Mundo, a cuya población famélica han convertido en mercancía sexual barata, en donde todas las lacras se muestran exasperadas, desde la pedofilia hasta la pornografía. En el Tercer Mundo el sexo no sólo es barato sino que es legal. Siempre. No está sometido a las censuras que aún imperan en las grandes metrópolis.

Un reciente informe de la Unicef (*) denuncia los negocios del sexo en Filipinas, que tienen como mercancía a los sectores más humildes y empobrecidos de la población, que no les queda otro remdio que venderse a sí mismo para poder subsistir. Las redes sociales, dice el informe, han multiplicado este negocio llevando al mundo entero escenas sexuales en vivo y en directo.

La pornografía en las redes sociales tiene una estrecha relación con la violencia y la violación. El 80 por ciento de los niños que practican el sexo ante las cámaras web han sido violados previamente.

El año pasado se llevó a cabo un sondeo en Filipinas entre una población comprendida entre los 13 y los 24 años y el resultado es demoledor: uno de cada cuatro había sido objeto de previas “violencias sexuales”. Los más afectados son los niños entre los 13 y los 17 años.

Según la Unicef, Filipinas es el epicentro de la pedopornografía difundida en directo por las redes sociales. Es un crimen público, publicitado y admitido mundialmente. Las grandes ciudades filipinas, sobre todo Manila, son el escenario de este lucrativo crimen. Los niños cobran menos de tres euros por cada una de las escenas de sexo ante las cámaras. Existen alojamientos que se alquilan llave en mano completamente equipados con las correspondientes redes informáticas para grabar y difundir este tipo de prácticas.

El negocio es tan rentable que, para escapar del hambre, en los barrios son los propios padres los que venden y alquilan a sus hijos por horas o por sesiones de sexo infantil.

En 2012 Filipinas aprobó una ley contra los “cibercrímenes” que no ha servido más que para lavar la conciencia de quienes la votaron en el parlamento. El negocio de la explotación sexual infantil crece imparable. Es otro mercado “off shore”. Se fabrica en Manila y se vende en Los Ángeles.

(*) http://qz.com/857921/unicef-calls-the-philippines-the-global-epicenter-of-live-streamed-child-pornography/

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