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Cuando los narcos de la CIA y la DEA operaban en Venezuela

Con la libertad operativa que le otorgó durante décadas los gobiernos de la Cuarta República (estando el puntofijismo hasta el cuello en materia de narcotráfico), Venezuela no quedaría exenta de ser utilizada como una plataforma  del narcotráfico internacional capitaneada por estos cárteles norteamericanos.

Varios casos explotaron en la opinión pública durante la década de los 90, más por rencillas dentro del cártel que por otra cosa, que develaron el estrecho vínculo de la CIA y la DEA en la exportación de drogas desde Venezuela, mediante la infiltración y posterior control a lo interno de las fuerzas armadas.

Las denominadas “operaciones antidrogas” en Latinoamérica sirvieron de excusa para que la CIA penetrara a los cuerpos de seguridad del Estado, condicionando sus decisiones y controlando su funcionamiento, sus altos mandos, ascensos y operaciones en el territorio. Todo.

En Venezuela (dada su ubicación geográfica principalmente) habían cavado profundo, así como en Colombia, Bolivia o Perú.

En los años 80 la CIA tenía su “hombre más confiable” en el general Ramón Guillén Dávila, según reseñara el Miami Herald en aquel entonces. Sí, es el mismo Ramón Guillén Dávila que en el año 2007 fue detenido por participar en un plan conspirativo pensado para asesinar al presidente Hugo Chávez.

Dávila era jefe de la unidad antidrogas de la Guardia Nacional y trabajó estrechamente con la CIA y la DEA en “operaciones antidrogas” para supuestamente desmantelar redes de narcotráfico con origen en Colombia. El 29 de noviembre de 1993, durante el programa de noticias estadounidense 60 Minutes, el ex jefe de la DEA para aquel entonces, Robert C. Bonner, afirmó que Ramón Guillermo Dávila y la CIA habían trabajado en conjunto para contrabandear -al menos- 22 toneladas de cocaína a Estados Unidos.

Un cargamento (de 800 libras) incautado ese mismo año en el Aeropuerto Internacional de Miami por agentes aduaneros de Estados Unidos, terminó por develar el trabajo en conjunto, y sobre todo, lo que alertara el periodista de investigación Michael Levine durante esos años: Ramón Guillermo Dávila contaba con la protección de la CIA y sus operaciones de narcotráfico internacional desde Venezuela eran supervisadas por la agencia de inteligencia en cuestión. Al parecer a la DEA la habían dejado fuera de ese negocio: el motivo real de las acusaciones de Bonner.

Durante ese mismo año el Departamento de Justicia de Estados Unidos inició una investigación que implicaba a dos agentes de la CIA en Venezuela en el envío de 2.000 libras de cocaína a Estados Unidos desde Venezuela. Los investigadores federales que seguían el caso determinaron que el beneficiario de la operación era uno de los brazos del Cártel de Medellín, comandado por Pablo Escobar. El escándalo fue tal que el agente Mark McFarlin, agregado de la CIA en Caracas, fue expulsado de la organización. El otro agente implicado, cuya identidad no fue revelada, también habría sido sometido a procedimientos disciplinarios, según comentó un portavoz de la CIA llamado Dave Christian. Pero ya el negocio estaba hecho y el dinero cobrado.

Tratándose de una pugna entre cárteles, reseñó The New York Times que en el año 1989 los agentes de la CIA en Venezuela, Jim Campbell y Mark McFarlin, se reunieron con la agregada de la DEA, Anabelle Grimm, para discutir envíos de cocaína a Estados Unidos (mediante su operador Ramón Guillermo Dávila), para supuestamente recabar información sobre cárteles colombianos. Aunque la agregada se opuso, los agentes de la CIA continuaron con la operación sin que ella notificara a sus mandos superiores que la agencia de inteligencia estaba traficando cocaína. La omisión es también una forma de complicidad.

Pero aunque la exportación de drogas desde Venezuela comandada por la CIA y la DEA es lo suficientemente grave y despoja de credibilidad las acusaciones en contra de Venezuela como un supuesto “narcoestado”, hay otro dato que refleja las otras esferas del negocio: hasta el año 2005 que la DEA operó en Venezuela, 215 hectáreas cultivadas de distintas drogas había en Venezuela. No es casualidad.

Desde ese año hasta 2012, la ONU ha calificado a Venezuela como territorio libre de cultivos ilícitos, poniendo en relieve la frontal lucha contra el narcotráfico que ha emprendido el Gobierno Bolivariano desde que la DEA se fue del país. Distinto a Colombia, país donde opera libremente la DEA desde el año 1999, que no ha dejado de aumentar su producción y exportación de drogas hacia Estados Unidos. Tampoco es casualidad.

Fuente: http://misionverdad.com/COLUMNISTAS/cuando-los-narcos-de-la-cia-y-la-dea-operaban-en-venezuela

Mapa de los linchamientos racistas en Estados Unidos

Desde noviembre el sitio Monroe Work Today expone una base de datos sobre un mapa de Estados Unidos que refleja los linchamientos de negros habidos en aquel país desde el final de guerra civil en 1865, que marca el final de la discriminación racial… sobre el papel.

En total contabiliza 5.000 linchamientos racistas, un promedio de 9 crímenes mensuales que en las dos últimas décadas ha bajado a 7. Entre 1882 y 1968 el instituto Tuskegee contabiliza el linchamiento de 3.446 negros y 1.297 blancos.

La base de datos lleva el nombre del historiador Monroe Work (1866-1945), hijo de esclavos, que fue el primer investigador en emprender la tarea.

Además de negros, el mapa muestra también otros linchamientos, como los de origen nacional, en el caso de los orientales. También fueron linchadas unas 600 personas de origen hispano, en su mayoría mexicanos, sin que mediase juicio previo y con el pleno conocimiento de autoridades locales, que durante los ahorcamientos miraban para otro lado.

Hasta 1930 una práctica muy extendida en Estados Unidos era la difusión de postales con fotografías de los linchamientos multitudinarios.

Entre 1882 y 1968 se presentaron cerca de 200 leyes contra los linchamientos en el Congreso, de los que tres pasaron a la Cámara de Representantes.

Entre 1890 y 1952 siete presidentes pidieron al Congreso que aprobara una ley federal. En 1920 el Partido Republicano prometió en su convención nacional apoyar la aprobación de dicha ley.

En 1921 Leonidas C. Dyer patrocinó un proyecto de ley contra los linchamientos y la Cámara de Representantes la aprobó en enero de 1922, pero las tácticas dilatorias del Partido Demócrata consiguieron que se retirase en diciembre de aquel mismo año.

El congresista Dyer intentó volver a presentar la ley, tanto en 1923 como al año siguiente, pero volvió a ser derrotado por el Partido Demócrata, máximo representante de los racistas del sur de Estados Unidos.

El Vaticano sigue apoyando al cardenal fascista Stepinac y sus crímenes de guerra

El fascista Pavelic y el obispo Stepinac
La semana pasada la Comisión Mixta de la Iglesia ortodoxa serbia y los obispos católicos croatas se reunieron en Novi Sad, en Voivodina, para tratar sobre el papel del cardenal fascista Aloisi Stepinac durante la Segunda Guerra Mundial.

Desde 1937 Stepinac fue el arzobispo de Zagreb y tras la guerra fue juzgado y condenado por colaboraciópn con los utachis fascistas que gobernaron Croacia bajo la tutela del III Reich. A pesar de ello, el Vaticano le ascendió a la categoría de cardenal, luego le santificó y en la actualidad sigue apoyando su gestión como arzobispo durante la guerra.

Antes de la apertura de las conversaciones, el palacio episcopal apareció decorado con pintadas antifascistas referentes a Pavelic, el dirigente fascista croata, y Stepinac a los que acusaban de “nazis, ustachis y genocidas”, relacionándolo con la situación actual y en contra de la Unión Europea, el Fondo Monteario Internacional y la OTAN. Las pintadas llevaban la firma de una estrella de cinco puntas, el símbolo de internacionalismo proletario.

Los obispos católicos fueron uno de los pilares más importantes de la expansión de la Alemania hitleriana hacia el centro, el este de Europa y los Balcanes. El III Reich dividió Checoslovaquia y en la parte oriental impuso un Estado títere dirigido por Monseñor Tiso, un obispo franciscano, fusilado al finalizar la guerra por crímenes contra la humanidad.

Los nazis, lo mismo que luego haría la OTAN, también dividieron yugoeslavia, creando un Estado fantasmagórico en Cracia bajo la dirección del ustacha Ante Pavelic, un régimen aún más criminal y sanguinario que el III Reich.

Una de sus primeras decisiones fue abolir la libertad religiosa que había impuesto Yugoslavia a todos sus Estados miembros, un acto apoyado por el Vaticano que dio lugar a conversiones forzosas de los miembros de otras confesiones y el encierro en campos de concentración a quienes se negaron a ello.

Muchos sacerdotes católicos se convirtieron en verdugos. El más célebre fue el del fraile franciscano Miroslav Filipovic, que dirigió el mayor campo de concentración en Croacia, el campo de extermino de Jasenovac hasta 1943, fecha a partir de la cual asumió la dirección otro sacerdote católico reconvertido en verdugo fascista: Ivica Brkljacic.


Más información:

52 años del asesinato de Malcom X

El 21 de febrero de 1965, hace 52 años, la lucha por la igualdad en Estados Unidos, sufrió un duro golpe.

Malcolm Little nació el 19 de mayo de 1925 en Omaha, Nebraska, en Estados Unidos. Su padre, Earl, murió cuando él apenas tenía 6 años de edad. Se dijo que perdió la vida al ser atropellado por un tranvía, aunque la comunidad negra aseguraba que había sido asesinado por un grupo llamado Black Legion, que formaba parte del Ku Klux Klan. Tras este hecho, la madre de Malcolm fue internada en un psiquiátrico.


A pesar de ser uno de los alumnos más brillantes de su escuela secundaria, abandonó las aulas luego que uno de sus maestros le dijo que ser abogado no era un objetivo “realista” para alguien de raza negra.

A los 16 años se fue a vivir a Boston, donde se convirtió en un criminal callejero. A los 21 años de edad fue condenado a 10 años de prisión. Cuando salió, en 1952, se adhirió a la Nación del Islam, un movimiento que predicaba la redención negra, mediante la conversión a la religión musulmana, unida a un activismo radical en pro de los derechos de los afroamericanos. Fue entonces que cambió su apellido por la famosa “X”. Llegó a llamar a los blancos “demonios de ojos azules”.

Llegó a reunirse con Fidel Castro y abandonó la Nación del Islam en 1964 tras un enfrentamiento con el líder del grupo, Elijah Muhammad. Además había cambiado su actitud hacia los blancos y desechó la ideología de dicha organización, por lo que empezó a temer que alguno de sus miembros lo asesinara.

Incorporó a su discurso la lucha contra el imperialismo norteamericano y fundó la Organización de la Unidad Afroamericana, un grupo que abogaba por el nacionalismo negro. El día que su lucha se extinguió…

Malcolm X fue asesinado el 21 de febrero de 1965, cuando pronunciaba un discurso en el Audubon Ballroom de Manhattan. Al comenzar a hablar en una reunión de la Organización de la Unidad Afroamericana estalló un alboroto entre la multitud. Se oyó que alguien gritó “¡Negro!, quita las manos de mi bolsillo”; y cuando los guardaespaldas del activistas se acercaron a ver qué ocurría, un hombre identificado como Thomas Hagan, de 22 años de edad, sacó un arma y disparó en varias ocasiones contra el líder, impactándole 4 veces en el pecho. Poco después de llegar al Centro Médico de la Universidad de Columbia, fue declarado muerto.

Malcolm ya había sido amenazado de muerte en carias ocasiones, de hecho llegó a declarar: “Vivo como un hombre muerto… Estoy marcado”. Incluso días antes de su asesinato, su familia y él salvaron la vida, luego que su casa fue incendiada. Tras disparar en contra del hombre que buscaba la igualdad racial en Estados Unidos, Hagan intentó huir, pero fue herido en la pierna y la multitud se lanzó sobre él. Junto a este hombre, fueron declarados culpables y condenados: Norman Butler (puesto en libertad condicional en 1985) y Thomas Johnson (quien recibió la libertad en 1987).

Ambos siguen manteniendo su inocencia, mientras que la Nación del Islam siempre negó estar detrás del crimen. Más de 20 mil personas acudieron a las exequias de Malcolm X, quien fue enterrado en el Cementerio Ferncliff, en Nueva York, en una ceremonia a la que asistieron varios líderes de los derechos civiles.

Dicen que uno de los amigos del dirigente asesinado se opuso a que el símbolo de la lucha por los derechos de los negros fuera enterrado por sepultureros blancos, por lo que tomó una pala y él mismo comenzó a echar la tierra para cubrir el ataúd, acto que fue replicado por otros compañeros negros.

Thomas Hagan obtuvo la libertad condicional en 2010, a los 69 años de edad y afirmó: “Me arrepiento de haber participado en algo que nunca debió ocurrir”. Es cierto que la figura de Malcolm X no estuvo exenta de polémica; para algunos fue un firme defensor de los derechos de los afroamericanos, mientras que otros lo acusaron de racista y de alentar la violencia. Pero muchos afroamericanos consideraron que expresaba mejor sus quejas con respecto a la desigualdad que el movimiento por los derechos civiles.

Fuente: http://alwaght.com/es/news/88773

– Pequeña historia de una entrevista de Fidel Castro con Malcom X 
https://mpr21.info/2016/12/pequena-historia-de-una-entrevista-de.html 

Se multiplican las acusaciones contra la policía francesa por violar a los detenidos

Cuando aún no se ha apagado el eco de las manifestaciones por la violación del joven negro Theo Luhaka, en la localidad de Bobigny, cercana a París, se ha abierto otro juicio esta mañana contra otro policía acusado de violar a otro detenido con su porra en 2015.

Durante la detención, uno de los policías le introdujo su porra por el recto a un joven de 27 años en el furgón en el que le encerró para trasladarle a la comisaría.

Lo mismo que en el caso de Theo Luhaka, el detenido también tuvo que ser ingresado de urgencia en un hospital para ser operado de un desgarro. Tuvo que estar ingresado durante 10 días bajo observación médica.

El informe de los facultativos que le atendieron dejaron constancia de la brutal violación del detenido y el juez ordenó la detención de tres de los policías que intervinieron en la agresión. A uno de ellos le intervinieron la porra con restos de ADN.

El abogado del detenido acusa a los tres policías de participar en una “violación colectiva”, mientras que el fiscal sólo ha pedido seis meses de prisión para el autor material de la agresión sexual.

Las torturas de la policía francesa son un tabú en un país que alardea de ser la patria de los derechos humanos, motivo por el cual agrede a terceros países, como Libia, Mali o Siria.

Pero dentro de la policía se han creado “brigadas de apoyo” que atacan por la noche los barrios obreros de las grandes ciudades, deteniendo, golpeando y agrediendo a los jóvenes. En algunos casos, los detenidos han referido a los jueces violaciones, especialmente con la introducción de los dedos en el ano.

Los barrios viven en un estado de terror policial permanente. Los casos se repiten asiduamente en el caso de minorías raciales, habiéndose denunciado casos de violaciones anales colectivas por parte de la policía, así como de pedofilia, además de los habituales insultos y ofensas verbales.

Las violaciones de los detenidos van seguidas de amenazas, incluso a los familiares, en el caso de que las torturas se denuncien, si bien algunas han trascendido incluso a la prensa (1). Recientemente un profesor universitario denunció que la policía le amenazó con detenerle y violarle porque había grabado la detención violenta de un joven en el metro de París.

Una turista canadiense fue violada en los locales de la dirección regional de la policía judicial en París y a pesar de que los violadores se vanagloriaron de su fechoría a través de mensajes de SMS, el tribunal los absolvió porque los mensajes desaparecieron “misteriosamente” en el propio tribunal que juzgaba el caso (2).

En 1999 Francia fue condenada por el Tribunal Europeo de Derechos Humanos por las torturas padecidas por un detenido, que incluyeron ataques sexuales con las porras. No obstante, hasta enero de este año sólo hay un policía condenado por agresiones parecidas, que no cumplió el castigo impuesto ya que el tribunal le concedió el beneficio de la remisión condicional de la pena.

(1) http://www.lemonde.fr/police-justice/article/2015/12/18/espece-de-libanais-de-merde-connards-sales-noirs-des-adolescents-portent-plainte-pour-violences-policieres_4834472_1653578.html

(2) https://rebellyon.info/Justice-pour-Theo-et-pour-tous-les-autres-17468

Estados Unidos organizó el tráfico de drogas en todo el mundo a través de Pablo Escobar

Pablo Escobar
La ruta de la cocaína desde Colombia hasta Miami, denominada “El Tren”, por la que se enviaban 800 kilos a la semana, estaba garantizada por la CIA y la DEA, según el hijo del fallecido narcotraficante colombiano Juan Pablo Escobar en su segundo libro “Pablo Escobar: In fraganti”, presentado en Argentina recientemente.

La impunidad era tan descarada que los narcotraficantes llevaban la cocaína abiertamente en sus maletas, con las que atravesaban las fronteras y aduanas. “Lo que hacía la CIA era comprar los controles para que entrase la droga a su país y obtener un maravilloso negocio”, escribe el hijo de Escobar.

El dinero obtenido de esta operación de tres años de duración era utilizado por la CIA para financiar “la lucha contra el comunismo en Centroamérica”, en una trama que involucraba al por entonces jefe de la agencia, George Bush padre.

Además de la CIA, Pablo Escobar y los narcotraficantes colombianos tenían vínculos muy estrechos con el PSOE. Tras la victoria electoral de 1982, Escobar y sus guardaespaldas estuvieron en Madrid celebrándolo con Felipe González en persona, Carlos Zayas, Enrique Sarasola y demás socialmafiosos (*).

El hijo de Escobar afirma que “su padre fue un engranaje más de un gran negocio del narcotráfico universal. Cuando ya no les sirvió, lo mandaron a matar”. Los narcotraficantes latinoamericanos son los más pobres de la cadena del narcotráfico, donde los estadounidenses se llevan el gran bocado. Ese dinero nunca vuelve a Latinoamérica, “se queda en el sistema financiero estadounidense”, asegura el hijo de Escobar.

Durante los años ochenta la CIA y la DEA organizaron una compleja trama de tráfico de armas a Irán y venta de drogas a barrios pobres de Los Ángeles para financiar a la contrainsurgencia nicaragüense. Esta operación fue dirigida por Bush padre para sortear la restricción impuesta al gobierno de Reagan para financiar la guerra contra el gobierno sandinista de Nicaragua.

Mientras Escobar trabajaba para la CIA, uno de sus lugartenientes, Henry de Jesús López Londoño, alias “Mi Sangre”, trabajaba como agente encubierto del Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos, bajo el mando de la DEA y la Policía de Inmigración y Aduanas, de acuerdo a unos documentos oficiales del gobierno estadounidense revelados por el diario argentino Ámbito Financiero.

Tras la muerte de Escobar, López Londoño se integró en el grupo paramilitar Autodefensas Unidas de Colombia, dedicado a la guerra sucia contra las guerrillas colombianas y obviamente al narcotráfico.

Cuando éstos se desmovilizaron en 2006 con el gobierno de Álvaro Uribe Vélez, pasó a operar como integrante de Los Urabeños con presencia en Colombia y Venezuela. En todo ese tiempo su trabajo estuvo relacionado a operaciones de narcotráfico y de infiltración, tal como lo hizo en el equipo de campaña del presidente Juan Manuel Santos para conocer su visión sobre la política interna de Colombia.

A López Londoño le encomendaron infiltrarse en el gobierno de Hugo Chávez para obtener información sobre las actividades de Rusia en el país sudamericano. Este narcotraficante fue extraditado de Argentina a Estados Unidos, donde pidió desclasificar los documentos que lo involucraban en el Departamento de Seguridad Nacional.

(*) ¿Qué vínculos unen al PSOE con los narcotraficantes colombianos?

El mito del ‘lobo solitario’ yihadista encubre la responsabilidad de las cloacas policiales

Dice la Wikipedia que Mohammed Merah era un joven francés que perpetró los asesinatos de Toulouse y Montauban en 2012, uno de los primeros que en Francia se imputaron a la ola yihadista.

Antes Merah, añade la Wikipedia, viajó a Afganistán y a Pakistán. Pero si al cometer los atentados tenía 23 años y jamás había trabajado, hay que peguntar de dónde sacó el dinero para pagar ese tipo de viajes, que no son baratos precisamente.

Como tantos otros yihadistas, por no decir todos, Merah era un delincuente habitual de poca monta. Fue condenado hasta en quince ocasiones, la mayoría de ellas por robos, algunos perpetrados con violencia. Por ello, estuvo en la cárcel durante cortos periodos de tiempo en 2007 y 2009, añade la Wikipedia.

Es otro rasgo típico de los yihadistas: lo que Merah sabía no lo aprendió en el Corán sino en el Código Penal. Tenía más contacto con policías, jueces, fiscales, abogados y carceleros que con su padre, que le abandonó cuando tenía cinco años. Quiso alistarse en la Legión Extranjera, pero desistió.

En uno de los ataques, dirigido contra militares, Merah mató al soldado Albert Chennouf, cuyo padre ha concedido una entrevista a la revista Le Point (*) que no aparece en la Wikipedia porque en ella afirma bien claro a quién responsabiliza de la muerte de su hijo: al jefe de la Dirección Central de Información Interior, una de las ramas de los servicios secretos franceses, al que pone nombre y apellidos: Bernard Squarcini.

Lo mismo que los demás yihadistas, en Francia y fuera de ella, Merah era un confidente de los servicios secretos, lo cual explica, como bien afirma el padre del soldado asesinado, que hubiera regresado de Siria pasando por… Israel, nada menos, algo imposible para quien alguna vez haya intentado atravesar una aduana israelí, sobre todo si su nombre es árabe.

No existen lobos solitarios, ni células durmientes, que son otras tantas estupideces para que los “expertos” en yihadismo se pongan a largar en las tertulias de televisión. Después de calificar de “asesino” al dirigente de los servicios secretos, el padre de Chennouf dice también que le mintió al juez, lo cual no es tampoco ninguna novedad, ni en Francia ni fuera de ella.

La ola de crímenes yihadistas cometidos por los apéndices de la policía francesa han servido para reforzar sus propios poderes, para imponer el estado de excepción, detener a mansalva, torturar impunemente y crear un clima de pánico que les permita retornar a donde siempre han querido: a acabar con cualquier resquicio de derechos y libertades. Todo por la libertad, pero sin la libertad.

Desde setiembre del pasado año a Squarcini le pasa como a Al Capone: los tribunales no le persiguen por sus asesinatos, sino por las menudencias de siempre (tráfico de influencias, malversación de fondos públicos, falsificación de documentos oficiales…)

(*) http://www.lepoint.fr/societe/exclusif-affaire-merah-hollande-a-peur-de-la-verite-08-11-2012-1526828_23.php

El caso de los 5.000 niños yemeníes secuestrados por el Estado de Israel

En los años cincuenta 5.000 bebés judíos de origen yemenita desaparecieron de Israel y, después de ser secuestrados, fueron vendidos en adopción con la complicidad del Estado, la policía y las maternidades.

Es un caso muy parcido al de los bebés robados por los franquistas en España, entendiendo claramente que el “franquismo” se prolongó mucho más allá de la muerte del criminal Franco, hasta los años noventa, y que en tal categoría política, además del personal sanitario, se deben incluir a los católicos que participaron en los secuestros y compraventas de los recién nacidos.

En ambos casos los Estados no sólo fueron cómplices: siguen siendo cómplices cada minuto que pasa negando los crímenes y dejando de investigar los secuestros de niños para luego decir que eso ocurrió hace muchos años y hay que dar la espalda al pasado. Todos los archivos públicos que contienen información sobre este crimen colectivo se han tratado de mantener cerrados hasta 2066.

El caso de los niños judíos yemenitas comprende la etapa 1948 y 1954, es decir, el nacimiento mismo de Israel, un Estado cuyas raíces con todas ellas abiertamente criminales.

Cuando los niños eran hospitalizados por encontrarse enfermos, a los padres se les decía que habían fallecido; si reclamaban el cuerpo para darle sepultura al cadáver, les respondían que el hospital ya había procedido al enterramiento.

Como suele ocurrir, el crimen se hubiera mantenido oculto si los padres se hubieran conformado con las explicaciones falaces de los funcionarios públicos y los profesionales sanitarios, es decir, si las personas creyeran lo que les dicen y, además, si no hubieran emprendido una lucha heroica, larga y amarga, si hubieran desfallecido durante más de medio siglo sin averiguar el paradero de sus hijos.

En estos casos el Estado conoce a la perfección lo que ocurrió. Por eso mantiene el secreto de los archivos. Pero hace como que no sabe nada y cuando le presionan dice que empieza a investigar. En junio del año pasado Netanyahu encargó al ministro Tzachi Hanegbi que echara un vistazo a los archivos ocultos para ver la manera de calmar las protestas y tapar el asunto un tiempo más.

No lo lograron y en noviembre tuvieron que abrir los archivos, al menos en parte. Hay más de 100.000 documenos de los que cabe esperar que no hayan acabado en la hoguera. La decisión del gobierno, ha dicho el ministro Hanegbi, debe ayudar a que las familias de los niños secuestrados dejen de desconfiar del Estado de Israel que, a su vez, confía salir indemne de esta prueba y por eso aún no se ha disculpado.

Pero si el Estado no participó en los crímenes, no tiene sentido ni negarlos ni ocultarlos. Si todo fue obra de determinados profesionales sanitarios que actuaron a sus espaldas, debería ser el primer interesado en poner nombre y apellidos a los delincuentes que, en este tipo de asuntos, forman una red muy extendida. No se trata sólo de los autores materiales sino de los cómplices que están en la policía, en los fiscales, los jueces, los abogados, las funerarias, los burócratas de los registros…

Es imposible cometer estos crímenes masivos sin falsificar montones de documentos oficiales que garantizan el silencio para que luego Presidentes del Gobierno, como Felipe González, aseguren públicamente que “no hay pruebas ni las habrá nunca”. Los criminales pueden vivir tranquilos porque siempre hay algo que juega a favor del Estado delincuente: las víctimas son niños procedentes siempre de las familias más pobres y marginadas. Ni siquiera saben o tienen recursos para presentar una denuncia.

El rabino Uzi Meshulam

Sólo 745 padres presentaron denuncia en su época; de ellos dos tercios son yemeníes, si bien en 1994 el rabino Uzi Meshulam dio un giro a la protesta cuando extendió el radio de las desapariciones no sólo a ellos sino a los Balcanes y Oriente, donde también se habían secuestrado niños. En agosto el diario Haaretz siguió ampliando el radio de acción de las desapariciones con niños de familias originarias de Europa. No obstante, ahora que las investigaciones se han ampliado, la proporción sigue siendo parecida: el 70 por ciento de los secuestrado son yemeníes y sólo el 4 por ciento son europeos, lo que pone de manifiesto el móvil racista de los crímenes.

La vivienda del rabino Meshulam se convirtió en el centro de la protesta y la lucha, incluida la lucha armada. Durante 52 días las fuerzas especiales de la policía asediaron la vivienda, mataron a un manifestante y detuvieron a Meshulam, al que condenaron a seis años y medio de cárcel. Salió de ella a los cinco años, muriendo en 2013.

Una de las claves que va apareciendo en la investigación es que, además de maternidades y centros de salud, la mayor parte de los secuestros se llevaron a cabo en instituciones sionistas, como Hadassah (Organización Sionista de Mujeres de América) y WIZO (Organización Internacional de Mujeres Sionistas).

15 días de movilizaciones en París contra la violación y tortura de un detenido

Desde que el pasado 2 de este mes de febrero la policía torturó y violó a Theo Luhaka, un joven negro de 22 años que permanecía detenido, los barrios de París y otras ciudades francesas no han dejado de movilizarse. El joven fue ingresado en un hospital con un desgarro anal y tuvo que ser operado de urgencia.

A pesar del estado de emergencia, en París las manifestaciones se vienen sucediendo en la zona de Barbés (norte) de manera espontánea y sin permiso de las autoridades, reuniendo a unas 400 personas. La mayor parte de ellas desembocan en graves enfrentamientos con los antidisturbios.

Los detenidos se cuentan por centenares, según cifras oficiales de la policía, y 200 vehículos y más de 160 contenedores han sido incendiados. En algunas localidades los manifestantes han lanzado cócteles molotov contra autobuses, centros comerciales y edificios oficiales, sobre todo comisarías de policía.

Los policías insultaron al detenido profiriendo comentarios racistas, y también le escupieron. Hay cuatro policías acusados de las torturas y otro más de la violación. El comisario de policía de Aulnay-sous-Bois, donde se produjeron los hechos, ya fue condenado en el pasado por ocultar una agresión policial que se produjo en 2004. El que entonces era comisario responsable de aquella brigada fue condenado a un año de cárcel, que no cumplió, y a otro año de suspensión policial por “abstención voluntaria de comisión de delito”.

La violación fue grabada por la propia policía, pero las imágenes fueron destruidas cuando la investigación interna trató de recuperarlas.

En el mes de julio del año pasado la policía mató a tiros a otro joven negro, Adama Traoré, cuando, según la versión policial, intentó escapar de un control.

El Presidente Hollande pidió a los jóvenes que “no hicieran la guerra” contra la policía, pero las movilizaciones siguen paralizado la campaña electoral. Las presidenciales francesas están previstas para dentro de diez semanas, pero han pasado aun segundo plano.

Los tumultos pueden acabar como la revuelta de 2005, con barricadas, incendio de coches y violentos enfrentamientos con los antidisturbios. Aquel levantamiento se produjo tras la muerte de dos adolescentes que huían de la policía. En aquellos altercados, que duraron tres semanas, se quemaron 10.000 coches y 6.000 personas fueron detenidas.

El ejército de Estados Unidos lanza bombas de uranio en la Guerra de Siria

El portavoz del Comando Central de Estados Unidos, el comandante Josh Jacques, ha confesado que sus tropas emplean bombas de uranio en la Guerra de Siria.

El informe que publica la revista Foreign Policy se refiere a dos ataques, al menos, el 16 y 22 de noviembre de 2015, en los que Estados Unidos disparó 5.265 cargas de munición AP de calibre 30 milímetros cargadas con uranio empobrecido desde aviones A-10 Thunderbolt II, destruyendo cerca de 250 vehículos al noreste del país.

Es el primer ataque confirmado oficialmente con esta clase de armamento desde la agresión estadounidense contra Irak en 2003, cuando las tropas del Pentágono también utilizaron miles de municiones con uranio que afectaron gravemente a 250.000 civiles.

Antes, durante la guerra del Golfo de 1991, se dispararon casi un millón de proyectiles de uranio contra los carros de combate de la Guardia Presidencial iraquí que emprendían la huida hacia la capital. Además de afectar a los irakíes, las radiaciones alcanzaron igualmente a las propias tropas de Estados Unidos.

En 1995 la OTAN realizó masivos bombardeos de uranio contra los serbios en Bosnia. Aunque la alianza imperilista no ha facilitado ninguna información sobre el número de ataques ni sobre la cantidad de munición, se calcula que fueron arrojados más de 10.000 proyectiles contra la población civil en Sarajevo, Blazuj y Vogosce.

Pocos años después, en 1999, en Kosovo la OTAN volvió a lanzar más 30.000 proyectiles de uranio desde aviones anticarro A-10 Thunderbolt (Rayo) y, en menor medida, desde aviones Harrier y carros de combate Abrams invocando razones “humanitarias”.

Tanto la coalición internacional como Estados Unidos habían prometido que no emplearían esta clase de armamento, informa la revista. La portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores de Rusia, María Zajarova, ya había advertido de que Estados Unidos había utilizado en al menos dos ocasiones municiones con uranio empobrecido en Irak y Siria, basándose en una investigación realizada por la organización no gubernamental holandesa PAX y la Coalición Internacional para la Prohibición de las Armas de Uranio.

Para tratar de reducir el impacto emocional de las bombas de uranio-235, se califica como “empobrecido” al uranio-238 porque de esa manera parece que se rebaja sus mortíferos estragos.

Aunque las radiaciones del uranio “empobrecido” son menores que los del urabio natural, es una sustancia tóxica y tiene una vida media de 4.500 millones de años. Según la Agencia estadounidense de Protección Ambiental, si en las zonas atacadas el uranio penetra en el organismo por inhalación o ingestión, los riesgos de tiontaminación radiológica son agudos.

Después de medio siglo produciendo armas atómicas y energía nuclear, Estados Unidos tiene almacenadas más de 500.000 toneladas de uranio “empobrecido”.

Los proyectiles de uranio se lanzan desde tanques M60, M1 y M1A1 o bien, más usualmente, desde los aviones anticarro norteamericanos del tipo A-10. También los mísiles Tomahawk van equipados con 3 kilos de uranio empobrecido.

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