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Rusia presenta pruebas de que el ataque químico en Siria es un fraude de los Cascos Blancos

Ayer Rusia presentó pruebas ante la Organización para la Prohibición de Armas Químicas (OPAQ) de que el supuesto ataque con armas químicas del 4 de abril en la ciudad siria de Jan Sheijun es un fraude.

Las fotos presentadas por el representante de Moscú ante la OPAQ, Alexandr Shulguin, del lugar del supuesto ataque en disposición de las autoridades rusas contradicen varios vídeos publicados por los Cascos Blancos, que afirma que fue perpetrado por fuerzas gubernamentales, explicó a la agencia Tass.

De acuerdo con la OPAQ, en el ataque se empleó gas sarín, que contrae las pupilas. Sn embargo, en las fotos tomadas supuestamente tras el ataque se ve que las pupilas de los menores registrados están dilatadas. “Es la primera inconsistencia”, afirma Shulguín.

Otra contradicción es el cráter que se produjo por el impacto. Los yihadistas de los Cascos Blancos aseguran que el ataque fue perpetrado con una bomba o un misil, pero las características del agujero hacen pensar que se formó tras estallar sobre la tierra “un pequeño dispositivo explosivo que contenía algunos elementos químicos”, ha explicado Shulguin.

El delegado ruso ha presentado el informe para exigir una investigación urgente del ataque. Las fotos que ha presentado, tomadas en el lugar del supuesto ataque químico, y los vídeos grabados por los Cascos Blancos muestran realidades muy distintas.

Las imágenes difundidas al mundo entero a través de los Cascos Blancos del ataque con gases tóxicos de Jan Sheijun muestran a decenas de civiles, niños muchos de ellos. Se habla de 30 niños de los aproximadamente 90 muertos que hubo en total.

Nadie ha explicado aún por qué había tantos niños muertos en el lugar del ataque. Las fotos no muestran a ninguna mujer muerta o herida por las explosiones. ¿Por qué había a esa hora de la madrugada tantos niños reunidos (incluidos bebés) cerca de un almacén de armas situado a las afueras de la ciudad?

¿Cómo es posible que en una ciudad controlada por los terroristas de Al Qaeda todos los muertos por el gas sean civiles?

¿Por qué algunas de las 250 personas que fueron secuestradas por terroristas de Al Qaeda una semana antes en Majdal y Jattab, aparecen ahora entre las víctimas del ataque químico de Jan Sheijun?

2 años de cárcel por destapar información sobre el avión malasio desaparecido en 2014

Normalmente cuando no se sabe nada sobre algo, se ofrece una recompensa por cualquier clase de pista, pero en el caso de la desaparición en 2014 del Boeing malasio 777 es al revés: cualquier dato se penaliza con dos años de cárcel, según el diario Australian.

La dirección de la ATSB, la agencia australiana de seguridad del transporte, ha prohibido a sus empleos que revelen cualquier información sobre las posibles causas de la desaparicción del referido avión.

El castigo no es el despido sino la cárcel porque se trata de información sensible que “afecta a la comunidad internacional”, dice la ATSB. No hace falta ser un conspiranoico para darse cuenta, pues, de que ahí hay gato encerrado y de que las revelaciones aparecerán dentro de muchos años cuando ya nadie se acuerde de la desaparición.

Pero las familias no opinan lo mismo y han pedido a la ATSB que la información se publique. El portavoz de la agencia australiana, Greg Hood, ha respondido diciendo que la información está protegida en virtud de la ley de investigación de la seguridad en el transporte.

Incluso ha añadido algo mucho más significativo: no sólo está prohibido revelar la información a la prensa sino también a los tribunales.

El avión desaparecido despegó el 8 de marzo de 2014 de Kuala Lumpur, la capital de Malasia, con despino a Ptkín. Durante la transferencia del control del vuelo de los operadores malasios a los vietnamitas, el Boeing interrumpió la transmisión y desconectó todos los equipos de reconocimiento.

La aeronave cambió de dirección y de altitud varias veces antes de dirigirse al Océano Índico. A partir de entonces la versión oficial se llena de conjeturas. Suponen que chocó con la superficie del agua después de agotar sus reservas de combustible y desapareció junto con los 239 pasajeros que viajaban en él.

Cualquier “desaparición” es un “accidente” perfecto para largar toda clase de especulaciones y conspiraciones mundiales. Como siempre, lo único cierto es que la versión oficial es falsa. Sólo queda saber cuánto tiempo deberemos esperar para que alguien reconozca que han engañando engañando al mundo entero.

Informe Navajas: la participación de la Guardia Civil en las redes de narcotráfico

En noviembre de 1988 dos miembros del Servicio de Información de la Guardia Civil se reunieron con el fiscal jefe de San Sebastián, Luis Navajas, para informarle de la participación de decenas miembros del propio cuerpo de la Guardia Civil, así como de la policía, en el contrabando y el narcotráfico de Gipuzkoa.

El fiscal abrió las diligencias informativas 1/89 con la documentación escrita que probaba las conexiones entre los camellos y los uniformados procedente del interior mismo de la Guardia Civil y de cinco narcos a los que tomó declaración.

El 12 de mayo de 1989 le hizo llegar al Fiscal General del Estado, su superior, Javier Moscoso del Prado, el documento con los nombres de los 31 policías y guardias civiles implicados en el narcotráfico. Entre ellos había una decena de mandos de la Guardia Civil de Gipuzkoa, entre ellos al teniente coronel Rodríguez Galindo y otros jefes militares del cuartel de Itxaurrondo.

Era el comienzo del llamado “Informe Navajas”. Cuando el Fiscal General del Estado recibió el informe, no lo registró oficialmente, sino bajo cuerda, como si fuera algo confidencial. Desde el primer momento trató de que no quedara huella alguna para hacerlo desaparecer finalmente.

Algún tiempo después, el entonces diputado de EA Joseba Azkarraga le preguntó en el Congreso al Fiscal General del Estado, que entonces era Leopoldo Torres, por aquel informe. La respuesta fue muy significativa. El fiscal eludió el asunto con la excusa del “terrorismo”. No se podían “introducir dudas sobre la honorabilidad de quienes tienen por misión luchar contra el terrorismo”. Se había creado una casta de “intocables” a los que se les permitía estar por encima de la ley.

El 19 de abril de 1991 la Guardia Civil presentó un contrainforme a Fernando Andreu, que entonces era juez de instrucción en San Sebastián, para desmentir al fiscal punto por punto.

Antes de entregárselo al juez, el contrainforme pasó por las manos de Galindo. Como tituló el 4 de mayo de 1995 el diario El País, la Guardia Civil saboteó cualquier clase de investigación al respecto. “No hay pruebas ni las habrá”, fue siempre el lema de Felipe González y el PSOE al frente del gobierno.

En mayo de 1995 otro Fiscal General del Estado, Carlos Granados, aseguró que las diligencias incoadas habían acabado en noviembre de 1993 con el sobreseimiento de las acusaciones contra todos los implicados, salvo el sargento Enrique Dorado Villalobos, condenado por cohecho. También dijo que el informe fue incorporado “casi literalmente” a las diligencias previas 491/91 del Juzgado de Instrucción 1 de San Sebastián, cuyo titular era Andreu, hoy magistrado de la Audiencia Nacional.

Era falso. Nunca nadie investigó su contenido, ni la policía, ni los jueces. Nadie alzó la voz. Los partidos políticos se callaron como perros. No hubo ni la más pequeña insinuación. Tampoco el fiscal Navajas continuó la investigación. No pudo, no quiso, no supo, o no le dejaron.

El contenido del informe se ocultó, aunque una parte fue desvelado por periódicos que, curiosamente, desaparecieron de la circulación. En 1989 aparecieron algunos extractos en Diario 16 y, posteriormente, por el diario Egin. En 1993 el primer y único ejemplar de la revista “Crisis” también publicó una parte del informe, que comenzaba explicando que la información adjunta era relativa al “foco de corrupción interna detectada en la Comandancia de Gipuzkoa”. Destaba el “exceso” en el patrimonio particular del coronel Galindo y afirmaba tener información sobre “la existencia de una asentada corrupción de miembros del Cuerpo [de la Guardia Civil] en Gipuzkoa”.

Los criminales no sólo eran “intocables” sino que el gobierno del PSOE llegó a ascender a Galindo al rango de general, otro pago más a sus numerosos “servicios”. La “condena” por el asesinato de Lasa y Zabala no llegó hasta 2000, cuando ya nadie se acordaba del narcotráfico.

En 2014 al fiscal Navajas le ascendieron al Tribunal Supremo, seguramente como consecuencia de otra recompensa por el silencio sepulcral mantenido escrupulosamente durante 20 años. Es el mismo sepulcro en el que están enterrados miles de jóvenes vascos víctimas de la heroína.

Uno de los que colaboraron con Navajas en la redacción del informe fue el capitán Juan Miguel Castañeda Becerra, alias “El Califa”. También le ascendieron a coronel y trabajó en el Servicio de Seguridad de la Casa Real y en la Unidad de Servicios Especiales de Información de la Guardia Civil.

En 2009 le detuvieron cuando estaba al mando de la comandancia de Guadalajara por formar parte de la red del gallego Marcial Dorado, el famoso amigo narco del presidente de la Xunta de Galicia Alberto Nuñez Feijóo. Le acusaron de asociación ilícita, blanqueo de capitales y cohecho.

El círculo se acabó cerrando sobre sí mismo porque el Estado había puesto al zorro al cuidado de las gallinas.

Los crímenes de guerra de Estados Unidos en Vietnam fueron mayores de lo que se creía

Hace 42 años el último soldado de Estados Unidos abandonaba Vietnam desde un helicóptero que se logró posar en el tejado de su embajada en Saigón, hoy Ciudad Ho Chi Minh, mientras un tanque de las fuerzas de liberación embestía la puerta de entrada al Palacio Presidencial. Los imperialistas se marcharon con el rabo entre las piernas y los vietnamitas lo celebran cada año con desfiles y manifestaciones populares.

No solamente celebran una victoria militar contra el imperialismo, sino también la reunificación nacional. Las calles de Ciudad Ho Chi Minh se llenan de pancartas rojas deseando una “larga vida al glorioso Partido Comunista” mientras el país aún tiene las heridas abiertas.

Durante la guerra Estados Unidos cometió incontables y bárbaros crímenes, y causó pérdidas y dolor incomparables a todos los pueblos de Indochina, incluido el vietnamita.

Unos tres millones de civiles y soldados murieron durante la guerra, frente a los 58.000 estadounidenses y 250.000 aliados de lo que entonces era Vietnam del sur, un país títere.

El tonelaje de bombas lanzado en Indochina fue más del doble de la cantidad arrojada por Estados Unidos y Reino Unido en Europa durante la Segunda Guerra Mundial.

Aún hoy siguen naciendo niños con terribles malformaciones por el “agente naranja”, un gas tóxico que la aviación estadounidense diseminaba en la jungla.

En 2006 el diario Los Ángeles Times publicó documentos confidenciales del Grupo de Trabajo de Crímenes de Guerra de Vietnam del Archivo Nacional de la Universidad College, en Maryland.

Según el diario, la documentación demuestra que las matanzas de civiles a manos de soldados estadounidenses durante la guerra fueron mucho más numerosas de lo que se creía y, como es lógico, quedaron impunes.

Los archivos mencionan siete masacres cometidas en Vietnam desde 1967 hasta 1971, período en el que, al menos, 137 civiles murieron. Esto no incluye la masacre de los casi 500 habitantes del pueblo de My Lai.

Hubo otros 78 ataques a no combatientes en los que al menos 57 personas fueron asesinadas, 56 resultaron heridas y 15 violadas. En total, suman 320 crímenes cometidos por soldados estadounidenses.

“Los abusos no se limitaban a unas pocas unidades indisciplinadas”, informó Los Ángeles Times. “Estaban encubiertas en cada división del ejército que operaba en Vietnam”, añadía.

La cuarta parte de los 203 soldados acusados de herir a civiles o prisioneros vietnamitas fueron enviados ante un tribunal militar, pero sólo 23 fueron condenados, según el informe del periódico.

El archivo incluye 241 casos que relatan más de 300 atrocidades probadas por parte de fuerzas de Estados Unidos y otras 500 sospechas sin confirmar.

El periódico dijo que había examinado casi todos los documentos y que tenía copias de 3.000 páginas, es decir, un tercio del total, antes de que funcionarios del gobierno los retiraran del acceso público.

Los mercados de esclavos vuelven a Libia tras la destrucción del país por la OTAN

En Libia los emigrantes se venden en mercados de esclavos, según ha denunciado esta mañana un portavoz de la OIM (Organización Internacional de Migraciones), Othman Belbeisi, en un comunicado difundido en Ginebra.

En un país devastado tras la agresión de la OTAN en 2011, los mercados de esclavos han reaparecido, asegura Belbeisi. En ellos el precio de compraventa se regatea como en cualquier mercadillo.

“Usted acude al mercado y puede pagar entre 200 y 300 dólares para tener un emigrante” y utilizarlo para “sus trabajos”, ha añadido el portavoz. Las mujeres adquiridas se convierten en esclavas sexuales.

La OIM asegura que ha obtenido testimonios de dichos mercados de esclavos procedentes de los emigrantes. Centeneres de hombres y mujeres se venden en las plazas públicas y en garajes.

“La situación es desastrosa. Sabemos que los emigrantes que caen en las manos de los traficantes sen enfrentan a la malnutrición sistemática, a los absos sexuales e incluso a la muerte”, ha afirmado por su parte el director de operaciones de la OIM, Mohammed Abdiker.

Un emigrante senegalés, del que no menciona el nombre, relató a la OIM que tuvo que pagar 320 dólares a un traficante para llegar a Libia vía Agadez, en Níger. Después de un viaje de dos días por el desierto en un vehículo todoterreno, llegó a Sabha, al sudoeste de Libia.

El conductor del vehículo le dijo que el traficante no le había pagado el viaje y condujo al senegalés a un mercado de esclavos.

En una entrevista que publica el diario alemán Bild, el Primer Ministro libio, Fayez al-Sarraj ha declarado que la Unión Europea no ha aportado la ayuda prometida para el tráfico de emigrantes por las costas del norte de África. La Unión Europea, asegura, no hace otra cosa que “lanzar promesas al aire”.

El sargento Romero Béjar: de ‘pata negra’ en Intxaurrondo a narco en Algeciras

El 15 de noviembre del año pasado fue detenido el sargento José Romero Béjar, alias “El Moro”, antiguo miembro del Grupo Omega de la Guardia Civil, los “pata negra” del cuartel de Intxaurrondo de San Sebastián.

Al sargento le detuvieron en la Operación Jinete como integrante de una organización compuesta por 11 personas dedicadas al tráfico de drogas. Estaba destinado en la Comandancia de Algeciras y en la vivienda que tenía en una urbanización gaditana escondía medio millón de euros en la cara oculta de una estantería. Un auténtico “zulo”. Tuvieron que utilizar un taladro para romper el hormigón.

Su página en Facebook delataba su alto nivel de vida, impropio de un suboficial de la Guardia Civil: en él se podían ver caballos, embarcaciones y casas de lujo.

Además de introducir droga, la organización desmantelada contaba con infraestructura para el blanqueo de capitales. En la investigación aparecen implicadas varias sedes bancarias, que habrían participado en el lavado del dinero negro y entre los detenidos figura el empresario tarifeño Antonio Guerrero.

A principios de los años ochenta “El Moro” estuvo destinado en el cuartel de Intxaurrondo a las órdenes del comandante Galindo. Diez años después fue imputado por la Audiencia Nacional en los sumarios referentes a la guerra sucia y su nombre apareció en el sumario del caso Lasa y Zabala.

El silencio fue su mejor aliado. El propio General Galindo le exculpó a él y al resto de sus subordinados en una declaración firmada antes de entrar en la cárcel por su condena en el caso Lasa y Zabala. Salió limpio de todas las acusaciones.

Antes de su detención, el último mensaje que colocó en su muro personal de Facebook fue para apoyar una iniciativa en la internet para proclamar héroe nacional al general Galindo.

Su experiencia en el Terrorismo de Estado le dio la suficiente experiencia para entrar en la élite de la Guardia Civil: el Grupo Omega creado por Luis Roldán para las tareas más “especiales”.

En 1996 el sargento llegó al cuartel de Tarifa para “luchar” contra el narcotráfico y en 2002 el alcalde de Los Barrios, del PSOE, le nombró Jefe de la Policía Municipal de la manera acostumbrada, por la cara, ya que no poseía la titulación necesaria para el puesto. Tuvo que volver al cuartel de Tarifa a seguir “luchando” contra el narcotráfico… y llenando el “zulo” de billetes.

http://www.elindependiente.com/politica/2016/11/14/bejar-pata-negra-de-intxaurrondo-detenido-por-narcotrafico-en-algeciras/

Los monarcas españoles se enriquecieron con el tráfico de esclavos durante siglos

La esclavitud se reintrodujo en España en los años siguientes a la llamada “Reconquista”. Derrotados por la guerra, muchos islamistas fueron reducidos a la esclavitud. El Decreto de 1609 de expulsión de los moriscos incluyó en el Reino de Valencia una excepción: quedaban excluídos los que fueran esclavos, que seguirían perteneciendo a sus dueños.

Como siempre, lo que determinó la expulsión de aquella parte de la población no fue su religión sino su condicón de clase.

La población esclava era mucho más importante de lo que los historiadores han querido hacer creer. En Valencia uno de cada tres habitantes era esclavo, en Barcelona uno de cada diez, una proporción parecida a la de Sevilla y Cádiz.

A partir del siglo XV empezaron a llegar esclavos procedentes de África. Se calcula que aquí los negreros negociaron la compraventa de unos 700.000 esclavos entre los siglos XVI y XX. El mayor propietario de esa “mercancía” era la Corona, que los explotaba en sus minas y galeras. La monarquía española siempre ha vivido del robo y el tráfico ilegal de esclavos, a quienes marcaba salvajemente con hierros candentes con los sellos del rey de turno, como si fuera ganado.

Pero el verdadero negocio del tráfico negrero llegó con la colonización de América. El exterminio de la población autóctona provocó una necesidad de mano de obra barata, que se llevó desde África.

Sobre todo fueron los Borbones quienes comenzaron a participar en el siglo XVIII en el tráfico de esclavos a gran escala. Felipe V, alias “El Guarro”, fue el primero. Firmó un suculento contrato con la Real Compañía de Guinea, también de nacionalidad francesa, por el que percibía el 25 por ciento de los beneficios de la empresa esclavista. Su socio era su primo, otro Borbón, el rey de Francia Luis XV.

La regente María Cristina de Borbón y su segundo esposo, Agustín Fernando Muñoz y Sánchez, Duque de Riansares, consiguieron labrar una fortuna colosal con el comercio de esclavos, que no tenían antes de llegar a España. El coronel gaditano Manuel Pastor Fuentes desempeñó un papel fundamental en el negocio negrero que la monarquía tenía en Cuba. Fue quién implantó el pago de una cuota por cada esclavo importado, que después él mismo se encargaba de trasladar a María Cristina de Borbón. Por eso su hija, la reina Isabel II le nombró senador vitalicio y le otorgó el título de Conde de Bagaes.

Al ser despojada de la Regencia por Espartero, Maria Cristina salió de España en 1840 como la mujer más rica de Europa. Pero la dejaron marchar con el dinero que había robado.

El Presidente del Gobierno Leopoldo O’Donnell dirigió la Capitanía General de Cuba entre 1843 y 1848, donde desató una cruel represión tras una revuelta esclava en la isla, conocida como la “Conspiración de la escalera”. En Cuba O’Donnell controlaba y se lucraba del tráfico de esclavos. Por cada “pieza” desembarcada recibía 51 pesos de los negreros. Amasó una fortuna de 500.000 pesos durante su estancia en la isla, el equivalente a diez millones de reales en la moneda española de la época.

España fue el último país en abolir la esclavitud porque el negocio era una fuente de enriquecimiento personal de los Borbones, la aristocracia y los altos dirigentes del ejército colonial español. Como el tráfico de esclavos era ilegal, las grandes fortunas de este país amasaron sus riquezas con uno de los peores crímenes que la humanidad ha conocido. Pero en este país, ¿a quién le ha importado la legalidad?

Los Cascos Blancos están involucrados en el ataque químico de Jan Sheijun

Un día antes del ataque por el que se cifran más de 250 muertos, un periodista del grupo Orient News, portavoz no oficial del Frente Al-Nusra y de los Cascos Blancos, anunció  en su cuenta de Facebook que “mañana iniciamos una campaña de medios para cubrir los ataques aéreos en Hama, que incluye el uso de armas químicas contra la población civil”. Esto parece indicar el conocimiento previo que los rebeldes tenían de lo que iba a suceder.

Tras el ataque, los Cascos Blancos han difundido varias filmaciones supuestamente grabadas socorriendo a víctimas del ataque químico. Si bien es cierto que en otras ocasiones se han difundido imágenes falsas de estos «operativos de rescate», esta vez parece que las víctimas, muchas de ellas niños, son reales.
Varios niños asfixiados aparecen en los vídeos a partir de una sustancia química desconocida, mientras que otros parecen tener lesiones en la cabeza inexplicables. No obstante, hay que recordar que la semana pasada 250 personas fueron secuestrados por Al Qaeda en la cercana ciudad de Hama, que es el mismo número de muertos que han sido registrados en el ataque, según el diario emiratí Al-Masdar News.

Otra extraña “coincidencia” es la omnipresencia de un supuesto médico británico-paquistaní que en el momento del ataque estaba tomando pedidos de entrevistas en lugar de ayudar a los heridos que iban inundando el hospital de campaña rápidamente desplegado, donado por una organización británica tres días antes del ataque. Es extraño que ante un ataque tan mortífero, un médico tenga tiempo de atender llamadas y tuitear sin problemas.

El médico, Shajul Islam, está siendo utilizado como una fuente de medios en Estados Unidos y el Reino Unido, a pesar de enfrentar cargos de terrorismo por secuestro y tortura de dos periodistas británicos en Siria.

En otro caso sospechoso, los cascos blancos que operan en la misma zona del ataque recibieron trajes con protector de gas sarín un mes antes del ataque, a pesar de que el gobierno sirio ya no posee gas sarín. Los rebeldes vinculados a Al-Qaeda han afirmado que la sustancia química fue sarín y que fue utilizado por el gobierno sirio; sin embargo, la Organización para la Prohibición de Armas Químicas (OPCW, en sus siglas en inglés) ha confirmado queSiria ya no tiene armas químicas y que ha desmantelado sus existencias desde 2013.
Por el contrario, los rebeldes no se han librado de las armas químicas a su disposición. El investigador y periodista Seymour Hersch, colaborador regular de la revista The New Yorker y especialista en temas militares, viene reportando que diferentes informes de inteligencia demuestran que los rebeldes adquieren armas químicas de contrabando desde Libia y a través de Turquía.
El gas sarín es un gas que se absorbe a través de la piel, y para protegerse, se requiere un traje completo. Sin embargo, las imágenes difundidas por los Cascos Blancos, éstos solo llevaban máscaras y guantes mientras manejaban a víctimas expuestas. Otros «voluntarios», directamente no llevan nada.

En unos pocos segundos de exposición al sarín, los efectos comienzan a sentirse en los músculos y el sistema nervioso. Hay una liberación casi inmediata de los intestinos y la vejiga, y se induce el vómito. Cuando se utiliza el gas sarín en un área concentrada, se tiene la posibilidad de matar a miles de personas. Sin embargo, a pesar de estar en un área con un gas tan peligroso, los cascos blancos están tratando cuerpos expuestos con poca preocupación y prácticamente desprotegidos. Esto tiene que plantear preguntas.
Todos estos datos, y algunos más que iremos publicando los próximos días, nos llevan a pensar que un acontecimiento como éste, en vísperas de las próximas negociaciones de paz, no es otra cosa que un nuevo ataque de falsa bandera contra el pueblo sirio. Y basta con comparar una reacción tan unánime y coordinada de primeros ministros de la UE, Israel y EEUU con estos hechos, frente a la escasa contundencia respecto a los recientes atentados ocurridos en estos días en el metro de San Petersburgo.

La esclavitud no es una lacra del pasado, sólo ha cambiado de forma

Durante cuatro siglos, más de 15 millones de hombres, mujeres, niñas y niños fueron víctimas del comercio de esclavos, uno de los capítulos más oscuros de la historia que no ha terminado; solo cambió de forma: hoy 21 millones de personas padecen trabajos forzados y explotación extrema.

Algunas formas de esclavitud se abolieron, pero aparecieron otras, como la trata y el tráfico de personas y el trabajo forzado y la servidumbre por deudas. Las víctimas del tráfico de personas se encuentran en 106 de 193 países, indicó el Informe Mundial sobre Tráfico de Personas, publicado en diciembre del año pasado, realizado por encargo de la Asamblea General de la ONU. Muchas de ellas se encuentran en zonas de guerra, donde los responsables permanecen impunes, y las mujeres, las niñas y los niños son mayoría.

Millones de mujeres y niñas se venden para que sirvan de esclavas sexuales, señala el estudio realizado por la Oficina de la ONU contra la Droga y el Delito (UNODC). El 79 por ciento de las víctimas de tráfico registradas son mujeres y menores de edad. De 2012 a 2014, la UNODC estima que se detectaron más de 500 flujos diferentes de tráfico, y que los países de Europa occidental identificaron víctimas de 137 nacionalidades distintas, lo que muestra que es un problema extendido a escala mundial.

La explotación sexual y el trabajo forzado son las formas más comunes de esclavitud moderna, pero también hay personas obligadas a mendigar, a contraer matrimonios por conveniencia, a defraudar por beneficios sociales, a producir pornografía, a aceptar la extracción de sus órganos vitales, entre otras más.

El valor de ese mercado ascendió a unos 32.000 millones de dólares en 2005, que podrían haberse duplicado o hasta triplicado a juzgar por la ola de personas obligadas a migrar por la creciente pobreza generada por la crisis del capitalismo y las guerras en distintas partes del mundo.

La organización Human Rights First denuncia que el tráfico de seres humano es un “gran negocio”. Deja unos 150.000 millones de dólares de beneficios a los delincuentes, precisó, en base a datos de la OIT. Los beneficios según la forma de esclavitud son las siguientes:

– 99.000 millones de dólares, la explotación sexual comercial
– 34.000 millones de dólares, la construcción, la manufactura, la minería y los servicios
– 9.000 millones de dólares, la agricultura, que incluye silvicultura y pesca
– 8.000 millones de dólares se ahorran al año los particulares que contratan trabajadoras domésticas en condiciones de trabajo forzado

Si bien 22 por ciento de las víctimas de trata y tráfico sufren explotación sexual, esa actividad concentra 66 por ciento de las ganancias globales que genera la esclavitud.

Los 100.000 dólares generados, en promedio, cada año por una mujer en situación de servidumbre sexual, son seis veces más que los 21.800 dólares que en promedio genera cada víctima de tráfico y trata, según datos de la OSCE, cuyos estudios muestran que la explotación sexual puede tener una rentabilidad de entre 100 a 1.000 por ciento, mientras un trabajador esclavo puede producir más de 50 por ciento de ganancia aun en los mercados menos rentables, como el trabajo agrícola en India.

Breve resumen de una matanza cualquiera que ayuda a entender los motivos de la ‘radicalización’ mundial

La publicación del libro “Hit and run” por los periodistas neozelandeses, Nicky Hager y Jon Stephenson, que trata sobre la intervención de la unidad de las fuerzas especiales de su país en Afganistán, ha levantado una enorme polémica.

La SSA (Special Air Service) neozelandesa, la única unidad de élite de que dispone el ejército, fue enviada en 2010 a Afganistán y su contribución a la guerra contra los talibanes es el orgullo del país, ha sido varias veces condecorada…

Son las consecuencias de mantener ocioso a algo, unas tropas en este caso, que siempre tienen que estar activas porque lo que no se utiliza frecuentemente se oxida, sobre todo si se trata de algo “de élite”.

Los ejércitos imperialistas han entrenado para matar y tienen que matar. Si no hay guerra se la inventan y acuden en ayuda de sus jefes, en este caso Estados Unidos que con países como Nueva Zelanda reviste sus guerras con los andrajos de supuestas coaliciones “internacionales”.

El caso es que en agosto de 2010 un teniente de la unidad, Tim O’Donnell, murió como consecuencia de la explosión de un artefacto explosivo en Baghlan y los mercenarios neozelandeses salieron inmediatamente a la caza del afgano, a saciar su apetito de sangre y de venganza.

Su diana fueron un grupo de civiles afganos de lo más pacíficos que vivían tranquilamente en seis pequeñas poblaciones, entre ellas una niña de seis años. Todos fueron masacrados cobardemente por los criminales neozelandeses.

En su momento la matanza fue denunciada por Mohammad Ismail, jefe del distrito de Tala Wa Barfak, al que nadie prestó atención. Entonces habló de que 8 civiles habían sido asesinados en un ataque dirigido desde helicópteros estadounidenses.

En Wellington, la capital de Nueva Zelanda, lo desmintieron rápidamente y entre la palabra de un afgano y la de un neozelandés no cabe ningún tipo de dudas.

La versión que inventaron en Neva Zelanda fue la siguiente: nueve talibanes habían sido “neutralizados” en el curso de una misión heroica, otra más de nuestras SSA.

En ese tipo de matanzas simpre hay unos responsables directos, los mercenarios de aprietan el gatillo contra el primero que se pone por delante, aunque sea un niño, y los canallas se aplauden, los encubren y justifican desde los despachos, vestidos con un impecable traje.

La tarea de estos últimos es iniciar la saga de desmentidos, sembrar la confusión, dejar pistas falsas… En Nueva Zelanda la polémica está servida. Por un lado está la versión oficial y por la otra los conspiranoicos de siempre que ven fantasmas por todas partes.

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