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Se cumplen 30 años del asesinato de Thomas Sankara

La figura del líder burkinés, de cuyo asesinato se cumplirán tres décadas el próximo 15 de octubre, se ha convertido en un mito vigente que trasciende las fronteras de África. Mientras, su muerte sigue sin estar clara.

Su rostro está en camisetas, chapas y pegatinas allá donde se mire. Sus discursos se escuchan una y otra vez en la sede de movimientos ciudadanos y en las aulas de las universidades. Dirigentes de todos los rincones del continente, estudiantes y campesinos citan sus frases. Fue el presidente de un pequeño y pobre país africano tan solo durante cuatro años, pero su legado revolucionario ha traspasado las fronteras de Burkina Faso y está hoy presente y vivo en el mundo. Este 15 de octubre se cumplen 30 años de su muerte por orden de su amigo y compañero de armas, una traición en toda regla. Aún se busca su cadáver. Si Latinoamérica tuvo a su Che Guevara, África vibra con su Thomas Sankara.

Sentado sobre una precaria silla de un maquis (bar) que se asoma a la avenida Babanguida de la capital burkinesa, Fidèle Toé saborea una bebida fría. Amigo personal de Thomas Sankara, del que fue su director de gabinete y luego ministro de Trabajo, sonríe cuando le preguntan por él. “¿Su legado? Es inmenso y está muy presente, no sabría por dónde empezar”, asegura. Basta con cruzar la calle y caminar un poco para llegar a la sede del Partido Sankarista, que se proclama heredero de sus ideas. Tanto como los jóvenes que forzaron la caída de Blaise Compaoré con un alzamiento popular en noviembre de 2014 y que le tenían presente en cada discurso, en cada ceremonia. Como los actuales gobernantes del país, que pretenden hacer justicia sobre su muerte tras tres décadas de silencio y bloqueo. Como cantantes, artistas e intelectuales de media África. Todos lo reivindican.

En Dakar, el rapero Didier Awadi compone y graba sus canciones en su estudio llamado “Sankara”. El reggaeman marfileño Tiken Jah Fakoly se considera de la generación del capitán burkinés y le rinde homenaje en cada concierto, en cada entrevista. “Le llevaremos siempre en el corazón”, dijo recientemente. Hace solo un año, el expresidente ghanés Jerry Rawlings, su amigo personal, lo expresó con nitidez en Uagadugú durante el 29º aniversario de su muerte: “Sus ideas están de actualidad”. Y el economista senegalés Ndongo Sylla le considera un “precursor de la buena gobernanza y un modelo de la gestión virtuosa de las finanzas públicas”. Pero, ¿cuáles son esas ideas?, ¿qué fue lo que hizo para que su legado siga vivo pese a que fue intencionadamente ocultado y arrastrado por el barro?

En 1983 el joven capitán Sankara, con solo 33 años, se convertía en presidente de Alto Volta tras un golpe de Estado. Además de destacado miembro de la Agrupación de Oficiales Comunistas, era un antiimperialista, panafricanista y feminista convencido. Creía en las capacidades del continente y de sus gentes, pero sabía que había que empezar por uno mismo. Sus políticas definían un pensamiento claramente revolucionario: renombró a su país como Burkina Faso (el país de los hombres íntegros), confiscó las tierras a los latifundistas para dárselas a los campesinos, organizó grandes campañas de alfabetización y vacunación, prohibió la mutilación genital femenina y los matrimonios forzosos…

Si alguien conoce bien en España su figura ese es el escritor Antonio Lozano, autor de la galardonada novela El caso Sankara. “Muchos fueron los logros de la revolución sankarista”, explica, “la lucha contra la corrupción fue uno de los más espectaculares y el primero en dar ejemplo fue él mismo, manteniendo su modesto sueldo de capitán, adoptando como coche oficial el más barato del país en ese momento, dejando claro que los tiempos del nepotismo quedaban atrás al prohibir a sus familiares directos el acceso a la función pública. La lucha en favor de la igualdad de género fue otra de las grandes batallas de Sankara y las medidas que tomó en ese ámbito revolucionaron la situación de la mujer en la sociedad burkinesa. Los avances en el campo de la economía –con una reforma agraria que logró el autoabastecimiento en cereales–, de la educación o de la sanidad fueron objetivos clave de la profunda renovación del país que Sankara se había propuesto”.

No fue solo el Renault 5 como coche oficial, también ordenó a sus ministros viajar en clase turista (“Vais a llegar al mismo tiempo que los demás”, les dijo) y les instó a vestir y consumir productos locales, empezando por él mismo. En julio de 1987 intervino en una cumbre de la Organización para la Unidad Africana (OUA) en Adís Abeba para pedir a los líderes africanos que se negaran a pagar la deuda externa, un yugo que impedía avanzar a los jóvenes estados. Y añadió: “Si Burkina Faso es el único país que lo hace, yo no estaré en la próxima conferencia”.

Tres meses después lo habían asesinado de manera brutal junto a 12 de sus colaboradores y a instancias de su camarada y amigo Blaise Compaoré. Para entonces, su discurso generaba inquietud en el exterior y sus acciones habían pinchado en hueso en el interior. Él sabía que su final podía estar cerca. “Aunque los revolucionarios, como los individuos, puedan ser asesinados, nunca se podrá matar sus ideas”, había dicho días antes.

La revolución de las ideas

A juicio de Lozano, “quizá fue en la transformación de las mentalidades donde la obra de Sankara ha pervivido con más fuerza. El burkinés pasó de ser el eslabón más bajo de la cadena de la miseria saheliana para convertirse en el protagonista de una aventura política insólita que despertaba la admiración de millones de africanos. Sankara era el presidente que todos querían para sí, el referente que demostraba que África sí puede avanzar en la transformación política y social por sus propios medios”. Precisamente por eso lo asesinaron, opina el escritor afincado en Gran Canaria.

Para entonces, “la revolución vivía ciertas derivas, como juicios populares sin posibilidad de defensa, ejecuciones o despidos masivos”, asegura Toé, “era imposible controlar a todos los colaboradores, la gente estaba entusiasmada y se cometieron excesos”. Y los enemigos del régimen, la clase media amenazada, aquellos que defendían intereses extranjeros o los jefes tradicionales que vieron recortados sus privilegios, aplaudieron la desaparición de Sankara. Sin embargo, para la combativa izquierda africana fue un impacto brutal. Al igual que Sylvanus Olympio, Patrice Lumumba, o Amílcar Cabral, otro líder africano que se había atrevido a alzar la voz frente a Occidente caía asesinado. Tres décadas después, su cadáver sigue sin aparecer.

A juicio de Bruno Jaffré, considerado su mejor biógrafo, Sankara fue el último dirigente revolucionario de la África contemporánea. No es fruto del azar que la única primavera africana que realmente terminó con la caída de un dictador estos últimos años tuviera lugar en Burkina Faso en 2014. El lema de esta insurrección popular fue “La patria o la muerte”, el eslogan de Sankara. Su mensaje se trasmitió a las siguientes generaciones, permaneció vivo en la memoria de los burkineses y fue esta memoria la que salió a la luz durante la caída del régimen de Compaoré, la que dio fuerza a los manifestantes. Pero también es una leyenda para una parte de la juventud de otros países africanos. Su nombre es conocido por todos, incluso si no se conoce en profundidad la amplitud de las reformas que puso en marcha, según dijo en una reciente entrevista concedida al periódico Liberation.

Su cuerpo y los de una docena de colaboradores con los que estaba reunido fueron desmembrados y enterrados, supuestamente, en una fosa común localizada en el cementerio de Dagnoën, en Uagadugú, a donde cada 15 de octubre acuden miles de personas a rendirle homenaje. Sin embargo, el silencio y el bloqueo impuestos por el nuevo régimen impidieron que avanzara la investigación sobre su muerte hasta que la sublevación popular de noviembre de 2014 derroca a Compaoré y el camino queda expedito para localizar sus restos.

En busca de la verdad

El proceso de identificación del cadáver se inicia en 2015 con la exhumación de los cuerpos, la toma de muestras y la realización de pruebas de ADN, primero en Francia y luego en un laboratorio de Santiago de Compostela. Sin embargo, los resultados no son concluyentes y no se puede establecer ningún perfil genético. Para mayor embrollo, un estudio topográfico realizado en marzo pasado en los terrenos del Conseil de l’Entente, el lugar donde asesinaron a Sankara y a sus camaradas, revelaba la existencia de tumbas no identificadas. Automáticamente, el juez de instrucción François Yaméogo abre una investigación. La paradoja es que este descubrimiento se produce a raíz de los trabajos previos para la construcción de un memorial en honor de Sankara.

Considera Jaffré en la citada entrevista que su pensamiento está vigente porque “cuando releemos su discurso sobre la deuda externa encontramos las problemáticas que se imponen ahora a numerosos países europeos, como Grecia. ¿No es la deuda un instrumento de sumisión? El discurso de Sankara recoge los argumentos de quienes militan contra la legitimidad de esas deudas. Rechazó someterse al FMI y la ayuda condicionada a las reformas dictadas desde el exterior. Era antiimperialista sin ser dogmático. La mundialización, la omnipresencia de los dictados del FMI y del Banco Mundial siguen siendo desafíos del mundo actual. Por otra parte, Sankara, influido por el ecologista René Dumont, es el primer dirigente político que denunció la responsabilidad humana en la degradación del medioambiente. Pero también defendió la emancipación de las mujeres, rechazó la alienación cultural, lo que no significaba la negación de la cultura dominante pero sí la valorización de una doble cultura, y se preocupó por la dependencia económica de su país, impulsando la industria de transformación del algodón, principal recurso de Burkina Faso”.

Para Antonio Lozano, “el discurso de que África no puede salir adelante sin la tutela occidental sigue vivo, y así seguirá mientras los recursos naturales del continente sean indispensables para el funcionamiento de la maquinaria industrial del Norte. Aceptar referentes como el de Sankara contradice a las claras ese discurso que tanto ha calado en el imaginario de la ciudadanía occidental, como ya antes lo habían hecho los estereotipos fabricados para justificar la esclavitud primero, la colonización después. Sankara debía desaparecer para dejar de ser la esperanza de los pueblos africanos, la voz que reclamaba la unidad del continente, que clamaba contra la injusticia de la deuda externa y se oponía a su pago”.

A su juicio, el nombre de Compaoré ha terminado hundido en el lodo de los dictadores corruptos africanos, mientras que el de Sankara, hoy más que nunca, se sigue alzando como uno de los referentes indispensables de la política del continente, aunque por desgracia no exista en estos momentos nadie en Burkina Faso con el carisma necesario para tomar el relevo de la profunda transformación emprendida por el presidente de los pobres en los años 80. En torno a él y a su obra se elevó un muro de silencio que aún permanece en pie y que tiene el objetivo de que su nombre no signifique nada fuera de las fronteras del continente negro, donde sigue siendo el líder que todos querrían para sus pueblos. Con vistas al 30 aniversario de su asesinato, desde diferentes ciudades del mundo se sigue trabajando para abrir en ese muro fisuras que dejen pasar la voz del hombre que dio a su país el nombre de aquello en que lo quiso convertir: la tierra de los hombres íntegros.

—José Naranjo http://mundonegro.es/ideas-no-murieron/


Una imagen muy poco habitual del dirigente africano

Más información:
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— Golpe de Estado en Burkina Faso

Salen a la luz 100.000 documentos con los trapos sucios de la industria química

Carol Van Strum
Durante 40 años los papeles más sucios de la industria química de Estados Unidos han dormido en una granja olvidada de Oregón propiedad de Carol Van Strum. Se trata de 100.000 documentos, de origen judicial muchos de ellos, relativos a juicios contra grandes monopolios, como Dow o Monsanto, y otros sobre organismos públicos, como la Agencia de Protección Ambiental, el Servicio Forestal y la Fuerza Aérea.

Los ecologistas han puesto el fondo documental a disposición de los interesados en un sitio de internet (https://www.poisonpapers.org/), dentro de un proyecto calificado como Los Papeles del Veneno. La biblioteca tiene más de 200.000 páginas y recupera una historia de 40 años de complicidad entre los monopolios y los organismos públicos encargados de las tareas ambientales.

En 1974, cuando se trasladó a vivir a Oregón, Van Strum se apercibió de que el Servicio Forestal fumigaba la región con el herbicida 2,4,5-T y en una ocasión sus cuatro hijos fueron alcanzados por el tóxico cuando pescaban a la orilla del río.

El herbicida era cancerígeno, uno de los cuatro componentes del “agente naranja” que la aviación estadounidense había arrojado en las selvas de Vietnam. A pesar de conocer sus efectos, años después se seguía utilizando en el interior de Estados Unidos.

También utilizaba otro herbicida del “agente naranja”, el E,4-D para destruir los rastrojos. Entre 1972 y 1977 el Servicio Forestal había arrojado 20.00 libras de 2,4,5-T sobre una superficie de 400 hectáreas, incluida la vivienda de Van Strum y la ciudad de Alesa, que está muy cerca.

Tras padecer la fumigación tóxica, los hijos de Van Strum y otros vecinos comenzaron a sangrar por la nariz, padecieron diarreas sangrientas y migrañas. Las mujeres tuvieron abortos, aparecieron animales muertos y malformaciones en los recién nacidos.

Los vecinos escribieron al Servicio Forestal para ponerles al corriente de los sucedido, convencidos de que las fumigaciones no se repetirían. No fue así, por lo que los vecinos pusieron una demanda ante los tribunales, logrando en 1977 una paralización temporal de las fumigaciones y en 1983 la definitiva.

A partir de entonces Van Strum siguió en la misma lucha y llegó a un acuerdo con el abogado que les defendió en el pleito: cobraba honorarios reducidos a cambio de dedicarse a investigar a los monoplios de la industria química y a sesorar a otros litigantes con problemas parecidos.

Así reunió un gigantesco volumen de documentos. En 1983 demostró que la autorización de pesticidas como el 2,4-D se basaban en datos falsos suministrados por una empresa llamada Industrial Bio-Test Laboratories.

Dos de los documentos detallan los experimentos que Dow encomendó a un dermatólogo de la Universidad de Pensilvania para mostrar los efectos del TCDD, que se llevaron a cabo en los años sesenta con presos recluidos en las cárceles. El TCDD es un contaminante muy tóxico que forma parte del  2,4,5-T.

A partir de 1985 Monsanto venció un compuesto químico contaminado por TCDD a los fabricantes de Lysol, que se utilizó durante 23 años como ingrediente de un aerosol desinfectante.

Desde 1990 la Agencia de Protección Ambiental autorizó el empleo de residuos peligrosos como ingredientes inertes en los pesticidas y en otros productos.

La Agencia de Protección Ambiental también ocultó datos del experimento Alsea. Había tomado muestras de tejidos de animales, del agua, de un aborto y de un bebé nacido sin cerebro para probar la relación entre los herbicidas y los falsos embarazos. Las conclusiones completas jamás se publicaron porque todas las muestras estaban contaminadas con TCDD.

Dijeron que la documentación se había perdido. Van Strum litigó durante varios para obtenerla y recuperó 34.000 páginas, que no es toda la información sobre el asunto. No ha habido ninguna manera de llegar más allá.

En 1977 su casa se ardió y sus cuatro hijos murieron en el incendio. Los bomberos dijeron que era intencionado. La casa se había quemado muy rápidamente y de manera completa. La investigación del crimen no acabó nunca, por lo que los vecinos se tomaron la justicia por su mano y derribaron uno de los helicópteros que el Servicio Forestal utilizaba para fumigar.

Van Strum no pudo rconstruir nunca su vivienda y ahora vive en un anexo. Ahora, con 76 años, sigue en la misma lucha de siempre contra los productos tóxicos. “Nada puede detenerme”, dice. La última contribución a su lucha es poner a la vista de todos los documentos que ha ido reuniendo en estos 40 años “para que otros puedan continuar el combate”, dice.

Hay motivos para continuar sin desmayo. Las empresas forestales siguen rociando el medio con 2,4-D, otro componente del “agente naranja”.

Una de las batallas está entablada contra Industrial Bio-Test Laboratories, un apéndice de la lucha contra el Roundup de Monsanto.

La ONU ha lanzado un ultimátum a Birmania por la situación de los rohingyas

Aung San Suu Kyi, Premio Nobel de la represión
La dirigente birmana, Aung San Suu Kyi, tiene “la última oportunidad” de detener la ofensiva armada que ha obligado a centenares de miles de rohingyas –un grupo musulmán– a huir de la represión, dijo la semana pasada el secretario general de la ONU, Antonio Guterres en unas declaraciones a la BBC. Guterres afirmó que, si la Premio Nobel de la Paz no actúa, “la tragedia será absolutamente horrible”, después de que más de 400.000 rohingyas huyesen a Bangladesh de la violencia en Birmania, país de mayoría hindú.

Según el secretario general de la ONU, la dirigente tiene la última oportunidad de detener la ofensiva. “Si ella no revierte la situación ahora, entonces creo que la tragedia será absolutamente horrible, y desafortunadamente no veo cómo esto pueda modificarse en el futuro”, añadió Guterres, quien consideró que se debería permitir a los rohingyas volver a casa. Birmania ha indicado que su ofensiva militar en el territorio de los rohingyas responde a los ataques del 25 de agosto por parte de un grupo armado rohingya.

La ONU advirtió de que la ofensiva del ejército birmano se puede considerar como “limpieza étnica”. Los más de 400.000 rohingyas llegados a Bangladesh huyendo de la violencia de Birmania se han instalado en superpoblados campamentos improvisados, mientras las autoridades bangladeshíes imponen restricciones a sus movimientos.

La Nobel de la Paz birmana ha justificado hasta ahora la represión por la situación interna creada por el movimiento armado rohingya, que llevó a cabo uno de sus mayores ataques contra la policía birmana. Suu Kyi denunció que la crisis se está viendo agravada por la difusión de “información manipulada” sobre las operaciones del Ejército birmano, que en última instancia favorecería a los terroristas.

Según Amnistía Internacional, la respuesta militar a aquel ataque ha sido desproporcionada, al tratar a toda toda una población como enemiga. La información que llega del terreno describe la muerte de civiles y pueblos enteros quemados hasta los cimientos. El gobierno de Suu Kyi ha declarado que al menos 400 personas han muerto hasta la fecha y ha afirmado que la mayoría de ellas eran “terroristas”. También ha habido denuncias de actos violentos cometidos por grupos armados rohingyas contra civiles de otras minorías étnicas y religiosas.

Hace un año, la dirigente birmana prometió en la tribuna de la Asamblea General de la ONU “defender los derechos de la minoría rohingya”. Este año, Suu Kyi decidió no acudir a Nueva York, a pesar de que Birmania fue uno de los grandes asuntos de la Asamblea.

El ejército birmano ha llevado a cabo la mayoría de los actos violentos contra los rohingyas. Goza de cierta independencia respecto del gobierno civil y no rinde cuentas ante los tribunales civiles. El ejército birmano tiene un negro historial de represión contra las minorías de Birmania.

Aung San Suu Kyi, consejera de Estado de Birmania, no reconoce las informaciones sobre la represión militar y no está reduciendo las tensiones. Su gobierno acusó a los voluntarios de ayuda humanitaria internacional presentes en el país de brindar apoyo al grupo armado rohingya, lo que ha suscitado temor por su seguridad. Asimismo, ha desoído los llamamientos realizados por la ONU para intervenir en el estado de Rajin.

Según la ONU, cerca de 150.000 rohingyas huyeron a Bangladesh durante las dos primeras semanas de crisis, y están llegando más. Las personas que llegan están heridas, hambrientas, traumatizadas y necesitan con urgencia ayuda humanitaria, como alimentos, cobijo y atención médica.

http://www.abc.es/internacional/abci-comunidad-internacional-lanza-ultimatum-birmania-dramatica-situacion-rohingyas-201709180745_noticia.html

Aumenta el número de personas que duermen en las calles de Europa

El empeoramiento del mercado laboral y el insuficiente acceso a la vivienda han motivado un aumento de las personas que tienen que dormir en la calle en todas las ciudades importantes de Europa, según han denunciado el Observatorio Europeo de Sinhogarismo y la European Federation of National Organisations Working with the Homeless (Feantsa).

El viernes ambas organizaciones analizaron en Barcelona el aumento del fenómeno del “sinhogarismo” en todas las grandes ciudades del continente en el 12 Congreso Internacional de Sinhogarismo.

Sin ir más lejos, en Barcelona, donde se celebra la reunión, el pasado mes de mayo, había 3.000 personas sin hogar, de las que 1.026 duermen en la calle, un 56 por ciento más que en 2008, aunque el número de recursos residenciales ha aumentado en un 64 por ciento.

En diciembre de 2012 en Madrid había oficialmente 2.041 personas que viven en la calle, aunque las ONG aseguran que la cifra alcanza los 2.500 vagabundos.

Esta realidad es compartida por países como Austria, Bélgica, Francia, Alemania, Irlanda, Suecia o Reino Unido, con aumentos del número de personas que duermen en la calle por encima de los dos dígitos en todas las capitales.

En España, en total hay casi 50.000 personas viviendo en la calle, aunque el Instituto Nacional de Estadísitca sólo reconoce la mitad de esa cifra.

Las cifras aumentan bastante si tenemos en cuenta que el número de personas que no tienen vivienda es de 300.000, a pesar de lo cual todos los esfuerzos van dedicados a que haya más deshauciones y más rápidos.

Estados Unidos masacró a la población de Vietnam con gran cantidad de armamento químico

Phuong, una niña de unos ocho años, delgadita como casi todas las vietnamitas, no deja de abrazar al periodista. Es alegre y parlanchina y parece sufrir un síndrome muy similar al de Down. Pero puede decirse sin temor a equivocarse que es la más afortunada de estas varias docenas de criaturas que son atendidas en un ala especial del hospital Tû Dû de Ho Chi Minh City, la antigua Saigón. En este pabellón situado junto a la cantina del centro médico viven grupos de niños afectados gravemente por el terrible legado del Agente Naranja, el defoliante utilizado por Estados Unidos durante la Guerra de Vietnam –que terminó ayer hace 40 años– para destruir la jungla y dejar a los guerrilleros Vietcong sin posibilidad de camuflaje.

Cuatro décadas después del fin del conflicto aún siguen naciendo criaturas con deformidades terribles. “No podemos estar seguro todavía del tiempo durante el que se extenderán sus efectos, pero muchos científicos ya lo estiman en tres generaciones”, dice la doctora Lành.

En la misma habitación donde vive Phuong, hay varias cunas en las que vegetan críos que nunca podrán levantarse. Algunos tienen una cabeza hasta seis veces mayor de lo normal y aplanada, otros enormes ojos de pez… Un pobre adolescente muestra toda la piel de su cuerpo como si estuviera rayada y además padece un síndrome nervioso extremo que obliga a sus cuidadores a esposarlo a los barrotes de una cama para no autolesionarse. No cesa de llorar y gritar histérico.

“No es fácil asegurar la cifra de niños afectados por el Agente Naranja en Vietnam, pero se estima en unos 500.000 los casos que podría haber en los hospitales de todo el país y en muchas aldeas donde sobreviven con sus familias”, declara la enfermera Kim Hoa.

El Agente Naranja, del que se irrigaron más de cuarenta millones de litros entre 1962 y 1970 desde aviones estadounidenses sobre los bosques de Vietnam era un poderoso herbicida compuesto por una mezcla de dos productos químicos: el 2,4,5–T y el 2,4–D. El primero de ellos provoca la aparición de minúsculas cantidades de dioxina conocida como TCDD, el veneno más tóxico de los elaborados por el hombre, que en tiempos de la guerra nadie se preocupó de depurar.

El defoliante destruía la foresta prácticamente en 24 horas, pero sus efectos iban a perpetuarse mucho más allá de que en esos terrenos no volviera a formarse una jungla. En los primeros años de la posguerra se dieron la aparición de un número inusual de tumores raros de cáncer en las zonas donde se había irrigado con el herbicida. Paralelamente se dispararon los casos de bebés nacidos con malformaciones muy graves: cabezas enormes, brazos que eran muñones terminados en dos o tres dedos, bocas sin paladar, ojos ciegos, síndromes nerviosos, parálisis, etcétera. Y también se multiplicaron los inusuales nacimientos de siameses. En muchos casos, los padres no habían padecido ni un dolor de cabeza, pero su ADN había sido dañado por la dioxina, un veneno del que basta un microgramo ingerido directamente para causar la muerte.

Al mismo tiempo, miles de veteranos estadounidenses, australianos o neozelandeses también empezaron a sufrir a dolencias idénticas a los de sus antiguos enemigos. Y también tuvieron una tasa disparatada de nacimientos de niños con minusvalías, efectos coincidentes con los que se se habían dado entre las víctimas del escape de dioxina en Seveso (Italia) en 1976.

Más de 230.000 veteranos de guerra reclamaron indemnizaciones a siete empresas químicas productoras del Agente Naranja –una ley norteamericana prohíbe querellarse contra el gobierno por acciones de guerra– y Víctor Yanacone, el abogado principal del consorcio de empresas que representaba a los veteranos, expuso ante los jueces una realidad incuestionable: durante la guerra las empresas Dow Chemical y Monsanto produjeron grandes cantidades del herbicida sin preocuparse por eliminar la dioxina; la Fuerza Aérea estaba pidiendo cantidad y no calidad.

Los ejecutivos de las empresas rechazaron cualquier conexión de su producto con el problema, que atribuyeron a causas psicológicas, el llamado síndrome Vietnam –que afectaba a miles de jóvenes que volvían derrotados y rechazados por su propia sociedad–, hasta que el número de afectados fue tan alto que hizo absurdas sus alegaciones.

Los directivos de la Dow alegaron que las autoridades se negaron a aceptar los peligros que corrían con su empleo. “Pero nos prohibieron hasta que etiquetáramos el producto con señales de advertencia”, declaró un directivo de la empresa.

Así, una hoja de instrucciones entregada en 1966 a las tripulaciones de los aviones encargados de fumigar la selva se afirmaba que “este defoliante no es tóxico para la vida humana o animal”.

Sin embargo, los efectos letales de la dioxina ya eran conocidas para la Administración estadounidense. Una explosión en la fábrica de herbicidas de la empresa Monsanto en 1949 en Virginia (EEUU) y un escape en 1964 durante su producción en una planta de la Dow Chemical habían mostrado las fatales consecuencias entre sus trabajadores.

En 1984 las siete empresas productoras del herbicida –Dow Chemical, Monsanto, Diamond, Uniroyal, TH, Hercules y Thompson– aceptaron en un tribunal de Nueva York la creación de un fondo de más de 162 millones de euros para cubrir los gastos médicos que requirieran las víctimas y sus hijos durante un período de 25 años.

Pero, aunque Vietnam también se ha querellado contra estas empresas químicas, sus alegaciones se han desestimado. Monsanto aduce en su página web que “crearon el Agente Naranja para salvar vidas de norteamericanos” y que es una cuestión “que corresponde debatir entre los gobiernos”.

Los vietnamitas no recibirán ni un dólar de compensación. Por su parte, el gobierno de Estados Unidos exige con presteza pagos por reparaciones de guerra cuando gana una contienda, pero no concede indemnizaciones si la pierde, como sucedió en Vietnam, de donde se retiró en 1973 con 58.000 de sus militares muertos y muchos más con graves secuelas.

Ni siquiera acepta pagos cuando ha cometido un error, o que se lo pregunten a las familias de los 290 pasajeros y tripulantes del avión comercial iraní abatido en 1988 por un misil de un buque estadounidense en el Golfo Pérsico, al confundirlo con un caza iraquí.

Además del Agente Naranja, Estados Unidos fumigó las selvas de Vietnam con unos 30 millones de litros de otros defoliantes de efectos dañinos: el Agente Blanco y Agente Azul. Todo un arsenal de armas químicas que acompañaron al tristemente célebre napalm que dejó a miles de victimas con gravísimas quemaduras en las aldeas de este hermoso país.

Al abandonar el hospital Tû Dû, que ya visité en 1995 con motivo del veinte aniversario del fin de la guerra, me despido de Nhung, un chico de unos catorce años cuyas piernas terminan abruptamente en las rodillas y su cabeza en pico. Me sonríe tristemente e intenta darme la mano con dificultad, porque tiene los dedos unidos por membranas.

En la calle, los vietnamitas se preparan para celebrar los festejos de los 40 años del fin de la guerra contra Vietnam del sur, una república títere de Estados Unidos. Y Minh Quân, un veterano del Vietcong, que regenta un puesto de frutas tropicales cerca del hospital, me recuerda orgulloso que su ejército ha vencido en todas las guerras a las que se ha enfrentado en el siglo XX: a Francia, Estados Unidos y hasta a los chinos que invadieron brevemente el norte del país en represalia a la victoria vietnamita sobre la Camboya de Pol Pot.

Pero hoy, Vietnam pasa casi por primera vez en su historia por un largo período de paz. Aunque los causantes del “síndrome naranja” no ayuden a las víctimas, varias asociaciones de otros países sí lo están haciendo, y Estados Unidos, al menos, ha comenzado recientemente a colaborar con la descontaminación de amplias zonas de terreno destruido por sus armas químicas.

Luis Mazarrasa http://www.eldiario.es/internacional/Agente-Naranja_0_383212103.html

La siniestra calavera de la CIA siempre está al acecho en Ecuador

Detalle del mural de Osvaldo Guayasamín
Nil Nikandrov
Un mural pintado en el interior del edificio del parlamento de Ecuador por el famoso pintor ecuatoriano, Oswaldo Guayasamín, titulado “Imagen de la Patria” incluye una imagen de una calavera sonriente con un casco estampado con la sigla “CIA”. Cuando el mural fue inaugurado el mes de agosto de 1988 Guayasamín explicó que esta imagen representa todas las amenazas contra su país natal. Y que durante casi tres décadas la “Calavera de la CIA” ha acechado a los diputados del parlamento con una siniestra sonrisa.

Las huellas dactilares de la CIA son visibles en docenas de incidentes en Ecuador en los cuales políticos que habían amenazado la política exterior de Estados Unidos fueron eliminados. Por ejemplo, En el mes de mayo de 1981 el avión que transportaba al presidente Jaime Roldós se estrelló en la provincia de Loja, una región montañosa de Ecuador. El presidente Reagan había tenido una relación hostil con los ecuatorianos: Roldós se había negado a aceptar la invitación a su toma del mando y había mantenido relaciones amistosas con los Sandinistas en Nicaragua y con el gobierno cubano. Roldós también demostró su solidaridad con el Frente Democrático de El Salvador que luchaba contra una dictadura militar. Roldós se encontraba planificando la reorganización de la industria petrolera ecuatoriana poniendo en peligro los intereses de las corporaciones petroleras transnacionales. Roldós fue desechado por toda una “serie de quejas” en su contra.

Una vez que Rafael Correa tomó la presidencia, la CIA aceleró su trabajo en Ecuador. Durante una entrevista reciente Correa mencionó que en los primeros días de su gobierno cierto diplomático norteamericano le solicitó una reunión durante la cual él se presentó como “el representante oficial de la CIA en Ecuador”. Tal individuo incluso hizo hincapié en que él actuaba de manera independiente del embajador norteamericano en Ecuador. Como lo señaló Correa en ese momento, “los norteamericanos todavía creen que ellos pueden controlar nuestro gobierno”.

Una de las consecuencias de las más recientes revelaciones del presidente Correa en torno a las actividades subversivas de los servicios de inteligencia norteamericanos en Ecuador fue un incidente que involucró a una agente de la CIA apodada “Swat”.

Desde el año 1984 hasta el 2007 una cierta Leila Haddad Pérez, descendiente de libaneses, operó en Quito como agente ilegal de la CIA. En primera instancia ella utilizaba un salón de belleza como fachada y posteriormente una tienda para la venta de alfombras. Su verdadero nombre era Sania Elías Zaitoum El Mayek. El principal interés de Swat eran los oficiales de alta graduación en las fuerzas armadas y la policía. Las colaboraciones de ellos eran recompensadas con “gratificaciones” pagadas en dólares –superiores muchas veces a sus sueldos oficiales— como también en promesas de un paulatino ascenso en sus carreras. Gracias a los esfuerzos de Swat, muchos cargos importantes en los servicios de inteligencia del Ecuador y en las fuerzas armadas estaban ocupados por agentes de la CIA.

Una de las metas principales era dificultar la participación de Ecuador en esfuerzos por integrar al continente y también impedir el fortalecimiento de cualquier alianza con Venezuela. También se lanzó una campaña contra líderes amigos de Ecuador, como Hugo Chávez Frías, Luiz Inácio Lula da Silva, Néstor Kirchner, Evo Morales y otros.

La red de agentes dirigida por Swat hizo todo lo que pudo para impedir el cierre de la base militar norteamericana de Manta. La campaña electoral de Correa el año 2006 no ocultaba lo que él tenía planeado hacer respecto a la presencia de la base militar norteamericana en el país. Virtualmente cada agente de campo de la CIA en el país fue movilizado en respuesta, como también la inteligencia militar de Estados Unidos la cual incluía a políticos, funcionarios policiales, personal militar, periodistas, activistas sindicales y estudiantiles como también organizaciones no gubernamentales, ONG. Sus esfuerzos fracasaron. Como lo señaló Correa, los métodos empleados por Swat resultaron “torpes” y que “era obvio que ella era el cerebro de la CIA en Ecuador”. En consecuencia, el presidente de Ecuador decidió expulsar a Swat del país. En el mes de julio del 2009 la base militar norteamericana de Manta fue cerrada.

El embajador de Estados Unidos en Ecuador trató de negar la existencia de vínculos entre la CIA y políticos ecuatorianos. Con algo de ironía el presidente Correa le indicó al embajador norteamericano que “estudiara un poco más acerca de cómo funcionan estos servicios… como si él no lo supiera”.

Rafael Correa es consciente que su país todavía está en peligro de golpe de estado. Algunos analistas piensan que finalmente la conspiración de la CIA en Ecuador será dirigida por Mario Pazmino, ex director de los servicios de inteligencia del Ecuador. Correa lo acusó de ocultar informaciones estratégicas vitales respecto del ataque que fue lanzado a través de la frontera colombiana sobre un campamento ilegal de las FARC ubicado dentro del territorio ecuatoriano. Desde su inicio hasta el final, el ataque fue preparado por la CIA y los servicios de inteligencia militar de Estados Unidos.

A consecuencia de estas denuncias, los servicios de inteligencia y contrainteligencia comprometidos del Ecuador, han sido objeto de reformas. Se ha establecido un Secretariado Nacional de Inteligencia, SNI se ha contratado a un nuevo personal y se ha instalado nuevos equipos especializados. Todo esto posibilitará un monitoreo efectivo de las organizaciones que responden a la CIA, tales como la USAID y la NED. Pronto se descubrió que Karen Hollihan, una ecuatoriana de ascendencia germano-norteamericana había sido enviada para restablecer la red de agentes en Ecuador.

Un sujeto de nombre Fernando Villavicencio trabajó como asistente de la Hollihan. El sujeto sostiene ser un experto petrolero pero su principal actividad fue la de denigrar al presidente Rafael Correa. Villavicencio fue condenado a 18 meses de cárcel, por difamación, pero huyó de la cárcel y ahora utiliza internet para la divulgación de artículos escritos por la CIA acerca de corrupción en el gobierno de Correa.

Otro activo contacto de la Hollihan responde al nombre de César Ricaurte quien encabeza la organización sin fines de lucro “Fundamentos” la cual monitorea “las amenazas a la libertad de información” en Ecuador, contribuyendo a que los críticos del gobierno se involucren en la campaña de “denuncias” de la CIA.

La ONG “Participación Ciudadana” que se especializa en “periodismo investigativo”, producto de la CIA, recibió la cantidad de 265.000 dólares de parte de la NED durante los últimos dos años para cubrir sus “gastos corrientes”.

El ciudadano ecuatoriano Mario Ramos, Director del Centro Andino de Estudios Estratégicos, CAES que analiza las operaciones de Estados Unidos contra los gobiernos latinoamericanos que se rehúsan bailar al ritmo de Washington, señaló en TeleSUR que la CIA en sus actividades subversivas evalúa a cada país, antes de escoger “la estrategia de desestabilización apropiada, es decir, guerra económica, guerra psicológica o desinformativa y suma y sigue”.

Ramos piensa que con el objeto de contrarrestar tales operaciones subversivas, los latinoamericanos deben establecer “una estrategia de defensa integrada” que abarque las órbitas de la diplomacia, lo militar y las finanzas y deberán enfocar los esfuerzos de los servicios de inteligencia de sus países en esta tarea.

La denuncia de las actividades subversivas de la CIA en el Ecuador, el desfile de retratos de los perpetradores por televisión y el análisis de las desastrosas consecuencias para el país a cuenta de sus desleales actividades, constituyen pruebas que los dirigentes políticos de Ecuador tanto como los servicios de seguridad, han arribado a las conclusiones necesarias.


http://www.tiwy.com/read.phtml?id=2072

Más información:
– ¿Formó parte el asesinato de Roldós en 1981 del Plan Cóndor? 

Los buscadores de oro exterminan a una tribu indígena brasileña del Amazonas

En agosto 10 miembros de una tribu desconocida del Amazonas que se encuentra en vías de extinción fueron asesinados por buscadores de oro brasileños, llamados “garimpeiros”.

La matanza ocurrió en el valle de Javari, en la zona brasileña del Amazonas y la tribu se mantenía aislada, sin contactos con el mundo exterior.

Recolectaban huevos en el río Jandiatuba, al oeste de Brasil, cuando tropezaron con los garimpeiros. La matanza hubiera pasado desapercibido de no ser por que los criminales se enorgullecieron de ello en el bar de una aldea vecina.

La Funai, institución brasileña de asuntos indígenas, ha abierto una ivestigación y dos garimpeiros han sido detenidos y trasladados a la ciudad de Tabatinga para declarar ante la policía.

Los garimperios se vanagloriaban de haber troceado los cadáveres para arrojarlos al río y llevaban una pagaya como trofeo, una especie de remo largo, según ha relatado Leila Burger Sotto-Maior, responsable de la Funai, al New York Times.

Es el segundo caso de matanza de indígenas en seis meses en la región, donde viven 2.000 indígenas agrupados en 20 comunidades diferentes.

El fiscal se ha curado en salud diciendo que la investigación no tiene visos de prosperar porque la región es muy grande y de difícil acceso.

La ONG Survival International acusa al gobierno de la matanza, la que califica como genocidio. La protección de la población indígena está garantizada por la Constitución brasileña, pero es papel mojado. No hay ningún interés en defender a los indígenas, por lo que los presupuestos de la Funai se han reducido.

Los indígenas están indefensos, a merced tanto de multinacionales como de aventureros sin escrúpulos que invaden sus tierras y territorios de caza y pesca.

Manifestaciones antifascistas en Grecia recuerdan al rapero asesinado por Amanecer Dorado

Ayer varias manifestaciones recorrieron las calles de las principales ciudades griegas para conmemorar el asesinato, hace cuatro años, del cantante antifascista de rap Pavlos Fyssas a manos de un militante neonazi en un barrio popular de la capital griega.

La más importante de ellas se produjo en Atenas, donde los manifestantes marcharon desde la Plaza Syntagma, frente al Parlamento heleno, hasta la sede de Amanecer Dorado, tras recorrer algunas de las principales calles del centro de la capital griega.

Los manifestantes, que habían sido convocados por sindicatos, inmigrantes y la asociación antifascista KEERFA, llevaban pancartas de recuerdo a Fyssas y de repulsa a, entre otros, el partido neonazi Amanecer Dorado, uno de cuyos militantes está considerado el presunto autor del asesinato.

Asimismo, entre las consignas que coreaban los manifestantes se escucharon algunas en recuerdo a la militante antirracista Heather Heyer, muerta el pasado mes de agosto en la ciudad estadounidense de Charlottesville al ser atropellada por un fascista blanco que arremetió con su coche contra una manifestación popular.

La marcha recorrió la calle Vasilis Sofías, una de las arterias principales de la capital griega, vigilada de cerca por las fuerzas de seguridad, que blindaron puntos clave y escenarios de tensión de manera habitual, como las oficinas de la Unión Europea y la embajada de Estados Unidos.

“Estamos manifestándonos para protestar contra Amanecer Dorado y pedimos el cierre de sus sedes por toda Grecia, que son la base de los neonazis”, clamó ante la multitud el director de KEERFA, Petros Konstantinu.

“Han pasado cuatro años desde la muerte de Fyssas y el juicio contra Amanecer Dorado debe concluir y los neonazis deben ir a la cárcel”, subrayó.

El juicio contra el supuesto autor del asesinato y otros 68 miembros del movimiento nazi que se enfrentan a acusaciones de dirección y pertenencia a organización criminal, además de otros delitos, avanza lentamente y nadie ha sido condenado por el momento.

También en Salónica, la segunda ciudad de Grecia, se produjo una concentración, aunque menos numerosa, que partió del centro de la ciudad y que terminó en la sede neonazi, aunque la policía bloqueó el acceso desde la Universidad Politécnica para evitar incidentes.

Manifestación durante el primer aniversario del asesinato

Violan en Suecia a un dirigente socialista a causa de sus convicciones políticas

Este verano el dirigente socialista sueco Patrik Liljeglod fue agredido con un cuchillo y violado. La víctima no tiene dudas de que el agresor, cuya identidad se desconoce, tenía motivaciones políticas.

El ataque tuvo lugar a finales de julio, detalla Liljeglod en su perfil de Facebook. Estaba regresando a su casa de una fiesta y el violador se aproximó amenazándole con un cuchillo.

Durante la agresión, el violador le dijo cosas que tenían “claros vínculos políticos”. En particular, mencionó los “genitales femeninos de la izquierda”, que se merecía esta clase de trato y además lo tachó de “traidor”.

“Recibí apoyo y ahora me siento seguro”, afirma Liljeglod, que encabeza al Partido de Izquierda en la ciudad de Falun. “Saberlo y entenderlo no es suficiente”, añade.

Dicho Partido es la sexta fuerza política en tamaño en Suecia y define su ideario como socialista y feminista.

“Lo que me sucedió recientemente es una entre muchas agresiones”, afirma el sueco. Por eso pide reflexionar sobre cómo lograr que la sociedad esté más segura. Recuerda a los suecos que la democracia “es lo más sagrado que tenemos en Suecia en 2017”.

Al denunciar la agresión, Patrik Liljeglod ha declarado que seguirá en la vida política. Liljeglod afirmó que estuvo tentado de ocultar el incidente para que nunca nadie supiera lo que pasó, pero el hecho de que tuviera una motivación política le obligaba a denunciar públicamente lo ocurrido.

“Dada mi profundamente arraigada creencia de que la democracia es una parte integral de nuestra sociedad, siento que debo hacerlo”, escribió en Facebook.

Según las últimas encuestas, el fascismo está en auge en Suecia y el partido antiinmigración Demócratas Suecos podría acercarse al 20 por ciento de los votos en las próximas elecciones.

‘¡Matadlos a todos, Dios reconocerá a los suyos!’

En el mundo hay poblaciones que están condenadas a no ser conocidas porque nos referimos a la humanidad como si toda ella no fuera más que este occidente “civilizado”, una parte insignificante. Lo que no ocurre aquí, no ocurre, no existe.

También hay poblaciones que necesitan ser masacradas para ser conocidas, con muchas dificultades, como Armenia o Ruanda. En el país africano asesinaron a 800.000 personas y nosotros llenos de “humanidad”, muy pocas veces lo recordamos. Eso es lo que a cada paso nos permite llenarnos la boca con frases altisonantes, como “genocidio”, en cuanto mueren unas pocas personas (siempre muy cercanas a nosotros mismos).

Ocultamos las grandes matanzas detrás de la fraseología y con ellas ocultamos a los pueblos que las padecen. Eso en plena era de viralidad, cuando -según dicen- hay mucha “información” circulando muy velozmente. Nada más lejos de la verdad. Occidente, es decir, “la humanidad”, nunca ha sido más analfabeta que ahora y el analfabetismo es la plaga más contagiosa que existe.

En los seis años de guerra en Siria no se han conocido matanzas como las que en época de paz están padeciendo los rohingyas en Myanmar (Birmania), donde los desplazados suman unos 300.000. Nos preocupa mucho más “el problema” por antonomasia del mundo: Corea del norte y sus misiles. ¿Cuántas personas han muerto a causa de los misiles que lanza Pyongyang?

Algunos gobiernos estúpidos, como los de Perú o México, han roto relaciones diplomáticas con Corea del norte a causa del lanzamiento de misiles, pero ¿por qué no han hecho lo propio con el de Myanmar?

Dado el desgaste de palabras, como “genocidio”, el año pasado la ONU calificó las matanzas de rohingyas como un “crimen contra la humanidad”, que es otro vocablo en auge para los amantes de las sensaciones fuertes que no apartan sus manos del teclado del ordenador.

El canal Al Yazira, preocupado porque los rohingyas son correligionarios, asegura que el ejército birmano no se ha detenido en asesinar a los recién nacidos, como Herodes en las narraciones bíblicas. La soldadesca tiene orden de matar a todo el que no se largue de sus casas.

El llamamiento desesperado del Primer Ministro bengalí para que alguien frene el río de sangre no ha llegado a ninguna pantalla de televisión.

El gobierno de Myanmar tiene carta blanca para matar porque está dirigido por alguien impecable, Aung San Suu Kyi, la Premio Nobel de la Paz de 1991 cuya imagen las grandes cadenas no pueden ensuciar sin ensuciar el Premio mismo y todos los Premios habidos y por haber, como el Sajarov, otorgado por el Parlamento Europeo en 1990 que, hay que recordarlo, es un Premio a la Libertad de Pensamiento.

Los repugnantes gobiernos de la Unión Europea siempre están por encima de cualquier sospecha, aunque sostengan las matanzas del gobierno birmano. Por eso condecoran el genocidio, la limpieza étnica, los crímenes contra la humanidad, las matanzas, las decapitaciones, las violaciones, las torturas y los saqueos.

Los rohingyas han tenido muy mala suerte porque Myanmar tampoco es Venezuela; los medios nunca van a hacer del país asiático la diana de su baboseo y sus tertulias. Incluso China está ocultando las matanzas en un país donde el budismo es la religión oficial.

Por eso el gobierno de la Sra. Premio Nóbel de la Paz se permite el lujo de impedir el acceso de la prensa al Estado de Rajin, el lugar de los hechos, e incluso a los delegados de la Comisión de Derechos Humanos de la ONU. Hay muy poca información y lo que se conoce es gracias al testimonio de quienes han logrado escapar de la muerte.

A través de satélites espaciales, algunas ONG han observado los incendios y las devastaciones que ha llevado a cabo el ejército en las aldeas rohingyas del norte. Los refugiados cuentan que el ejército, la policía y milicias budistas llegan a las aldenas rohingyas, encierran a la población en recintos improvisadas de bambú y les prenden fuego.

En el siglo XIII un cruzado cristiano que estuvo en la batalla de las Navas de Tolosa, Arnaldo Almaric, dijo aquello de “¡Caedite eos. Novit enim Dominus qui sunt eius!” (¡Matadlos a todos, Dios reconocerá a los suyos!) Lo que importa no son los inocentes, los daños colaterales. Ni siquiera importa lo que ocurra en este mundo sino el Más Allá.

Es algo común a los cristianos, los islamistas y los budistas. Gracias a dios, eso les permite matar impunemente a todos, incluidos a los suyos. Les hacen un favor llevándolos al Nirvana, o al paraíso.

Más información:
— Cuando el terror viste ropajes budistas
— El silencio sobre un crimen contra la humanidad muy inconveniente

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