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‘Cualquier resfriado que tengamos este invierno es coronavirus hasta que se demuestre lo contrario’

Carla Vizzotti busca coronavirus en Argentina
Por sí misma la presencia de síntomas no convierte a una persona en “contagiado” por coronavirus, según los protocolos aprobados por la OMS. Un diagnóstico certero solo se da “a una persona con confirmación de laboratorio de infección por Covid-19, independientemente de los signos y síntomas clínicos” (1).

Así se aplicaba antes en casi todo el mundo, incluida Argentina. Según el protocolo de Buenos Aires, por ejemplo, la presencia de dos o más síntomas (fiebre, tos, dolor de garganta al tragar, dificultad respiratoria, entre otros) no implican un diagnóstico certero de coronavirus (2). A lo máximo se le podía considerar como “sospechoso”.

Las normas argentinas establecían como “casos confirmados” de coronavirus cuando las personas presentaban “resultados positivos por Rt‐PCR para Sars-CoV-2”. Por lo tanto, solo la prueba de laboratorio confirmaba la presencia del virus.

Así fue hasta el 8 de julio, cuando cambiaron los protocolos médicos sobre la marcha para atribuir al coronavirus cualquier enfermedad. En su informe diario ante los medios, la secretaria de Acceso a la Salud, Carla Vizzotti, dijo que “más del 95 por ciento de las enfermedades respiratorias” se explican por la presencia del coronavirus o, en otras palabras, el virus explica casi todas las enfermedades respiratorias.

“Este año, de las 17.741 muestras que dieron positivas para virus respiratorio, el 95 por ciento fueron positivas para Sars-CoV-2, 2 por ciento de adenovirus, 2 por ciento de influenza y 1 por ciento parainfluenza. Cualquier resfrío que tengamos este invierno es coronavirus hasta que se demuestre lo contrario”, dijo Vizzotti (3).

Pero Vizzotti tiene un segundo problema: este año en Argentina ha habido menos resfriados. Las enfermedades respiratorias han disminuido. En comparación con el año pasado hay un 54 por ciento menos de casos de influenza y un 76 por ciento menos de bronquilitis, a pesar de lo cual siguen insistiendo en la pandemia: hay más causas (virus) pero menos consecuencias (enfermedades).

La influenza, parainfluenza, sincitial respiratorio (causante de la bronquiolitis en los bebés) cayeron bruscamente en Argentina y eso es un serio problema para la burocracia porque las personas con síntomas muy leves no acuden al sistema de salud ya que “no jerarquizan a un resfrío como coronavirus”.

Los burócratas están a la busca y captura de una pandemia y si no tienen enfermos, hay que inventarlos porque -de otro modo- no podrían intervenir, no podrían localizar el virus y se irían a la cola del paro.

¿Cómo buscar virus y enfermedades? Si no los encuentran en los centros de salud porque no hay enfermos que acudan a ellos, Vizzotti le da una vuelta de tuerca al asunto: “si la montaña no va a Mahoma, Mahoma tiene que ir a la montaña”. Vizzotti lo llama “operativos casa por casa”. Es el centro de salud el que debe ir a buscar sanos para que se den cuenta de su error y de los graves males que padecen.

Estos son los científicos y ésto es a lo que llaman “ciencia” en el siglo XXI. No es de extrañar que haya tantos que se ríen de ellos a mandíbula batiente.

(1) https://hr.un.org/sites/hr.un.org/files/WHO-2019-nCoV-SurveillanceGuidance-2020.4-eng_0.pdf
(2) https://www.buenosaires.gob.ar/sites/gcaba/files/p.cero__0.pdf
(3) http://www.laprensa.com.ar/490898-Cualquier-resfrio-que-se-tenga-este-invierno-es-Covid-19-hasta-que-se-demuestre-lo-contrario.note.aspx

Más información:
– Dossier coronavirus
– Menos tests y más autopsias: ‘es la única manera de saber lo que pasa ahí fuera’
– La falsificación de los certificados de defunción para inflar el alcance de la pandemia
– Las autopsias practicadas en Italia demuestran que la terapia frente al coronavirus es contraproducente

El Pentágono esconde las vacunas, antídotos y medicamentos del ejército en silos estratégicos

Robert Kadlec
Lo mismo que las armas nucleares, el Pentágono esconde las vacunas, antídotos y medicamentos del ejército en silos estratégicos repartidos por el territorio de Estados Unidos.

Dichos depósitos forman parte de la Reserva Estratégica Nacional (SNS), que depende del Secretario Adjunto de Preparación y Respuesta (ASPR), un cargo que actualmente ocupa Robert Kadlec, y están destinados a un plan conjunto para emergencias bélicas y sanitarias (HHS PHAC).

“Mi participación en el proyecto PHAC comenzó cuando trabajaba para el presidente del Subcomité de Bioterrorismo y Preparación para la Salud Pública… El proyecto fue adoptado y se creó el PHAC. Fue una coincidencia que 12 ó 14 años después me pidieran que me convirtiera en PHAC”, dijo Kadlec hace un par de años (1).

Kadlec ordena la formación y distribución de las reservas sanitarias de emergencia del Pentágono. Es el único proveedor de equipos médicos y farmacéuticos, lo que le convierte en uno de los mejores clientes de los grandes monopolios farmacéuticos.

Kadlec es un médico de la Fuerza Aérea especializado en “enfermedades tropicales”, o sea, infecciosas, al que ahora le ha correspondido encabezar la respuesta a la pandemia para todo el HHS (2). Eso le ha puesto bajo la lupa de las cadenas de comunicación.

La semana pasada un grupo de senadores demócratas exigió que Kadlec revelara “con precisión” todas sus conexiones personales, financieras y políticas porque no lo había hecho anteriormente, ya que no reveló todos los “conflictos de intereses” en su expediente personal (3).

Está relacionado con Fuad El-Hibri, fundador de una empresa conocida primero como BioPort y ahora como Emergent Biosolutions, de las que ya informamos en otra entrada.

Los lazos de Kadlec con El-Hibri son más que un potencial “conflicto de intereses”, por su carrera de décadas en la elaboración de la política de guerra biológica del Pentágono. Es la tela de araña entre el espionaje, las grandes farmacéuticas, el ejército y la alta política que se tejió en Fort Detrick durante años.

Cuanto peor (para algunos), mejor (para otros)

Kadlec es uno de esos que se dedica a preparar “planes”, “escenarios” y “modelos” de futuro que, no por casualidad, tienen que ser apocalípticos porque justifican su sueldo e incrementan los pedidos a la industria armamentista y farmacéutica. Cuanto peor (para algunos), mejor (para otros).

Hace 25 años el Colegio de Guerra Aérea de Estados Unidos publicó un libro de texto de Kadlec titulado “Campos de batalla del futuro” (4) en el que llama al gobierno a crear una reserva masiva de vacunas y fármacos para “proteger a la población” de un ataque con armas biológicas, particularmente ántrax o viruela.

Son fabricantes de diferentes tipo de alarmas, algunas más aberrantes que otras. Por ejemplo, en uno de los escenarios los viticultores europeos liberan pulgones de la uva que han escondido en cajas de paté para atacar a los productores de vino de California.

Otro es el “terrorismo del maíz”: China planea “un acto de terrorismo agrícola” rociando con aviones comerciales los cultivos de maíz de Estados Unidos. De esa manera gana una parte significativa del mercado mundial, con miles de millones de dólares de beneficios, mientras que la cosecha de Estados Unidos queda arruinada, lo que conduce a un aumento de los precios de los alimentos…

Un tercero fue el “Dark Winter” (Invierno Oscuro) pronosticó los ataques con ántrax en 2001 tres meses antes de que se produjeran.

En busca de las armas de destrucción masiva

Ya hemos detallado anteriormente el vínculo de Bioport / Emergent Biosolutions con el ántrax y su vacuna correspondiente, a lo que se puede añadir el refuerzo de los planes de guerra bacteriológica desde entonces, que se consolidó con la Guerra de Irak, una guerra contra las armas de destrucción masiva que sirvió para desarrollar las armas de destrucción masiva y crear otras nuevas de la mano de Kadlec.

En 1994 Kadlec participó en una misión como inspector de armas de la ONU en Irak, acompañado por William Patrick y otros “expertos” del mismo corte. Luego volvió en 1996 y 1998 para seguir buscando ántrax. A pesar de lo que llamó “el régimen de inspección y vigilancia más intrusivo jamás diseñado e implementado” por la ONU, no encontraron nada.

Tras la invasión de 2003 Kadlec regresó a Irak dos veces más con el mismo resultado. En aquella época fue miembro del Comando Conjunto de Operaciones Especiales (JSOC) y estuvo asesorado por William C. Patrick III, un veterano del programa de armas biológicas del Pentágono que militarizó el ántrax y poseía no menos de cinco patentes clasificadas relacionadas con el uso de la toxina en tiempos de guerra.

Patrick advirtió al Pentágono del riesgo de un ataque con armas biológicas, particularmente con ántrax, en Irak, lo que impulsó al ejército a vacunar a decenas de miles de sus tropas con la controvertida vacuna AVA contra el ántrax. Kadlec inyectó personalmente el AVA a unos 800 soldados.

Era mentira, naturalmente, como reconoció el propio Kadlec más tarde en su testimonio ante el Congreso: ni durante la guerra ni después de ella hubo ningún programa irakí de armas biológicas. Ahora bien, dijo Kadlec, “los irakíes admitieron posteriormente haber adquirido grandes cantidades de un agente biológico, ántrax y toxina botulínica”, lo que sugiere que las advertencias de Patrick tenían un cierto fundamento.

Lo que Kadlec no mencionó es que aquellas “grandes cantidades” de ántrax y botulismo se las vendieron ellos a Irak a través de una asociación privada sin fines de lucro llamada American Type Culture Collection.

(1) https://www.acepnow.com/article/laying-the-groundwork-for-effective-disaster-response-an-interview-with-dr-robert-kadlec/?singlepage=1
(2) https://www.politico.com/news/2020/03/02/robert-kadlec-hhs-coronavirus-response-118934
(3) https://www.washingtonpost.com/investigations/before-pandemic-trumps-stockpile-chief-put-focus-on-biodefense-an-old-client-benefited/2020/05/04/d3c2b010-84dd-11ea-878a
(4) https://www.amazon.com/Battlefield-Future-Century-Warfare-Issues/dp/0898757894

Más información:
– Esas epidemias que se ensayan previamente para que luego nada sea una sorpresa: el caso del ántrax
– El lugar más cercano al infierno: Fort Detrick
– Estados Unidos empleó armamento bacteriológico durante la Guerra de Corea
– Estados Unidos realizó más de 239 pruebas con armas biológicas en ciudades densamente pobladas entre 1949 y 1969

El gobierno del PSOE y Podemos envía tropas del ejército para imponer el confinamiento a los temporeros de Huesca

El gobierno del PSOE y Podemos ha enviado al Ejército para atajar un brote de coronavirus en la localidad oscense de Albalate de Cinca, justo en el límite con la provincia de Lleida. El alcalde de ese municipio, Ricardo Chárlez (PSOE), ha pedido ayuda a la Delegación del Gobierno de España en Aragón y ésta lo ha solicitado al Ministerio de Defensa, que el miércoles anunció el envío de unidades del Ejército de Tierra a esa zona.

Todo esto mientras crece la alerta sanitaria en Aragón por el aumento de casos positivos, tras días avanzando de nuevo la epidemia en la provincia de Lleida y con Zaragoza azotada ya por la transmisión comunitaria del coronavirus.

El envío de tropas a Albalate de Cinca es la primera operación de las Fuerzas Armadas frente al coronavirus desde que terminó la Operación Balmis, que se desplegó a nivel nacional durante el estado de alarma y que se prolongó durante 98 días.

Al frente de la Delegación del Gobierno está la socialista Pilar Alegría, excandidata del PSOE a la Alcaldía de Zaragoza a la que, el pasado febrero, Pedro Sánchez decidió ponerla al frente.

En Albalate de Cinca se detectó en los últimos días un brote de contagios entre temporeros agrícolas que ya suma una treintena de casos hasta el miércoles. La localidad pertenece al área de Aragón que retrocedió a fase 2 hace casi un mes, las comarcas oscenses de La Litera, Cinca Medio y Bajo Cinca.

Esa treintena de positivos se concentran en un campamento ilegal de temporeros. La multiplicación de casos y la problemática situación de los afectados ha desbordado la capacidad de reacción de este pequeño ayuntamiento oscense. Por eso ha pedido a la Delegación del Gobierno que le ayude para ordenar las acciones de confinamiento, vigilancia y prevención. Entre otras medidas, con la instalación de un campamento provisional en el que reunir en condiciones sociosanitarias adecuadas al colectivo afectado.

A través de un comunicado, la delegada del Gobierno en Aragón informó de la petición cursada al Ministerio de Defensa para que envíe al Ejército a esa localidad oscense. Y este miércoles por la tarde fuentes de Defensa informaron que ya se había activado la operación. “El Ejército de Tierra realizará esta tarde (miércoles) un reconocimiento en el municipio oscense de Albalate de Cinca para estudiar la posibilidad de desplegar la instalación de tiendas y un contenedor de ablución donde alojar un grupo de temporeros que han dado positivos asintomáticos de Covid”, indicaron fuentes ministeriales.

Pese a la dimensión de este foco de Albalate de Cinca y al goteo de casos que se sigue produciendo en esas comarcas del Aragón oriental, ya no es la zona más crítica del supuesto rebrote de coronavirus en esta Comunidad autónoma. El aumento de casos en Aragón se ha extendido a otras zonas y el mayor foco actualmente se da en Zaragoza capital. Este miércoles, el Gobierno de Aragón comunicó 166 nuevos casos en solo 24 horas, 98 de ellos en Zaragoza. Además, sigue la escalada de hospitalizaciones por coronavirus, que se han disparado en los últimos días.

https://www.abc.es/espana/aragon/abci-gobierno-recurre-ejercito-huesca-para-atajar-brote-covid-limite-lerida-202007151944_noticia.html

La ONU denuncia los daños colaterales del confinamiento: el aumento de las enfermedades mentales

Miedo a la enfermedad, al duelo, a la soledad o al espectro del desempleo: la histeria ha provocado una gran crisis de salud pública al causar una enorme angustia sicológica entre la población mundial, advirtió la ONU en un informe difundido en mayo (1).

La propagación de la histeria ha afectado “a las familias y comunidades con un mayor estrés mental”, dijo Guterres. “Incluso cuando la pandemia esté bajo control, el dolor, la ansiedad y la depresión seguirán afectando a las personas y las comunidades”, añadió.

El informe destacó la tensión sicológica asociada al miedo o al temor de que la enfermedad afecte a los seres queridos.

También señala el impacto psicológico en las personas que han perdido o corren el riesgo de perder sus fuentes de ingresos, y en las que han sido separadas de sus seres queridos o han sufrido un largo confinamiento.

“Sabemos que la situación actual, el miedo y la incertidumbre, las turbulencias económicas están causando o pueden causar angustia psicológica”, dijo Devora Kestel, Directora de Salud Mental y Abuso de Sustancias de la OMS, en una conferencia de prensa virtual.

Los trabajadores de la salud han estado trabajando en condiciones de “inmenso estrés” y son particularmente vulnerables, dijo, refiriéndose al aumento de las tasas de suicidio entre el personal médico.

Ayer se suicidó el director del hospital de Bouira, en Argelia. Se lanzó desde el tercer piso del edificio a causa de las presiones de los familliares de un “infectado” que falleció (2).

Los niños que se quedan en casa, así como las mujeres, son más vulnerables a la violencia doméstica. Las personas mayores y las que padecen enfermedades crónicas han vivido -y siguen viviendo- bajo una tensión extrema durante semanas de alarmismo.

Al estar privadas de su tratamiento y del apoyo habitual de su terapeuta, las personas que ya son sicológicamente frágiles han visto que su estado se ha deteriorado.

Entre los trabajos científicos citados en el informe de la ONU, destaca un estudio realizado en la región de Amhara (Etiopía) muestra que el 33 por ciento de la población padece síntomas depresivos, “tres veces más” que antes de la pandemia.

Otros estudios indican que la prevalencia de la tensión síquica durante el confinamiento alcanzó el 60 por ciento en Irán y el 45 por ciento en Estados Unidos, según Devora Kestel.

En un mensaje de vídeo publicado para lanzar el informe, el Secretario General, Antonio Guterres, denunció también que la salud mental padece “décadas de abandono y falta de inversiones”.

(1) https://www.un.org/en/coronavirus/mental-health-services-are-essential-part-all-government-responses-covid-19
(2) https://www.reflexiondz.net/Le-directeur-de-l-hopital-de-Bouira-saute-du-3eme_a64001.html

Del tráfico de drogas al tráfico de medicamentos en medio de la pandemia en Colombia

Alijo de medicamentos de contrabando
En Colombia, la mayor pandemia sigue siendo la corrupción. A seis semanas de que se decretara la emergencia por la pandemia del coronavirus, las irregularidades en la contratación en los departamentos y municipios de Colombia, que destinan recursos millonarios a programas supuestamente encaminados a mitigar los efectos de la pandemia, despertaron las alamas a un nivel tal que propiciaron el lanzamiento de la estrategia “Transparencia por la Emergencia”, un trabajo articulado nunca antes visto en el país entre la Contraloría- encargada del seguimiento fiscal-, la Procuraduría -cabeza del ministerio público que sanciona a los funcionarios- y la Fiscalía -ente acusador- para hacer seguimiento de la corrupción.

Hasta ahora, los entes de control colombianos tienen en investigación 56 contratos que suman 136.000 millones de pesos (poco más de 35 millones de dólares) que concentran las mayores irregularidades identificadas, pero en total el objetivo es revisar los 31.938 contratos que se suscribieron durante la emergencia económica en todo el territorio.

De acuerdo con la Procuraduría hay 24 procesos disciplinarios abiertos en 14 gobernaciones del país, las cuales tienen a ocho gobernadores directamente involucrados, otros con miras de abrírseles procesos y funcionarios públicos de estas entidades también en la mira. En las alcaldías hay por su parte 70 casos en 56 municipios, y en las entidades del orden nacional 24 expedientes, uno de ellos contra el ministro de Agricultura y Desarrollo Rural, Rodolfo Enrique Zea Navarro, por presuntas irregularidades en Línea Especial de Crédito Colombia Agro Produce, creada por el Gobierno para dar respuesta a la emergencia sanitaria.

El caso del ministro de Agricultura es en particular destacable ya que por su condición de aforado deberá ser elevada ante el Tribunal Supremo de Justicia, máximo tribunal del país.

De acuerdo con la Contraloría el ministro deberá responder por la falta de control en los créditos subsidiados creados por el Gobierno, que destinó un total de 226.000 millones de pesos al sector (58.4 millones de dólares). De estos los pequeños productores solo recibieron 4.200 millones (1 millón de dólares), los medianos 8.300 millones (2.1 millones de dólares) y los grandes agroindustriales 213.566 millones (55.2 millones de dólares) concentrando el 90 por ciento de los recursos.

Entre los mandatarios en la mira de las autoridades ya hay dos sancionados por parte de la Procuraduría que fueron suspendidos de sus cargos por irregularidades en la gestión de la pandemia y posible desvío de recursos públicos: el acalde de Calarcá, Quindío, Luis Alberto Balcero; y el gobernador de Chochó, Ariel Palacios. El caso del alcalde Balcero de Calarcá, fue el primero de un funcionario suspendido durante la emergencia y se debió a un contrato suscrito con un comerciante del municipio, Abelardo de Jesús Echeverri, para repartir mercados a la población más vulnerable. Dicho contrato tenía un monto de 15 millones de pesos (3.879 dólares) pero terminó inflándose hasta los 396 millones de pesos (102.426 dólares).

La irregularidad se hizo manifiesta por el propio proveedor quien denunció que la firma de este contrato inflado no era suya, por lo tanto, había sido falsificada. Dicho contrato fue suscrito por la Secretaría Administrativa de Calarcá, por lo que la suspensión por tres meses ordenada por la Procuraduría no solo fue contra el alcalde Balcero sino contra el secretario titular de esta cartera, José Winser Garzón Tobaría.

La Procuraduría afirmó que separar al alcalde y su funcionario del caro era necesario pues de lo contrario “seguiría afectando principios fundamentales y esenciales que regulan la contratación del Estado”. Este caso está en indagación preliminar por parte de la Fiscalía para establecer responsabilidades penales.

Por su parte, el gobernador del Chocó, Ariel Palacios, habría participado en la firma de un contrato por 2.000 millones de pesos (517.305 dólares) que según el Ministerio Público iba en contra de las normas de contratación estatales.

Dicho contrato tiene por objeto realizar actividades relacionadas con jornadas educativas de dos horas sobre temas de limpieza, desinfección, manejo de animales, enfermedades crónicas, autocuidado, salud mental, lactancia materna, sexualidad, prevención de enfermedades y tuberculosis, todas estas enfocadas en el coronavirus. Sin embargo, la Procuraduría determinó que dichas actividades no eran prioritarias en un departamento donde la seguridad alimentaria, el pago de los salarios y la dotación de insumos al personal médico sí constituían necesidades urgentes a las que se debían destinar los millonarios recursos.

Ariel Palacios, Gobernador del Chocó, es el primer mandatario departamental en ser suspendido por un presunto caso de corrupción en el marco de la emergencia por el coronavirus Ariel Palacios, Gobernador del Chocó, es el primer mandatario departamental en ser suspendido por un presunto caso de corrupción en el marco de la emergencia por coronavirus.

Chocó es uno de los departamentos más pobres de Colombia y más afectado históricamente por la guerrilla, con una población principalmente afro, racial e indígena. Aquí se registró la primera muerte por coronavirus el pasado 26 de abril, y hay otras 13 personas confirmadas positivas.

Las gobernaciones de Arauca, Magdalena, Atlántico, Cesar, La Guajira, Vichada y San Andrés, también están bajo la lupa de los entes de control por casos similares.

El ejército no se salva

Los cuestionamientos de la Procuraduría y demás entes de control por irregularidades en el manejo de la pandemia del coronavirus también estuvieron dirigidos al ejército, institución que resultó señalada por comprar con notables sobrecostos insumos de protección como tapabocas y guantes.

El foco está puesto en el contrato 044 suscrito por el ejército, el cual fue solicitado por parte del Ministerio Público para investigación. Este contrato, suscrito con la empresa Paciffic Group and Bussines en la ciudad de Medellín por un valor de 200 millones de pesos (51.730 dólares), era para proveer tapabocas, desinfectantes, guantes y otros elementos necesarios para la pandemia.

Sin embargo, el monto por unidad de los tapabocas, que en situaciones normales no supera los 2.000 pesos (menos de un dólar) y que durante la pandemia por la gran demanda se consiguen en 20.000 pesos (5 dólares), fueron adquiridos por el Ejército a 45.000 pesos (11 dólares).

La empresa con la que se suscribió dicho contrato, que también es proveedora del Ejercito de contratos similares en ciudades como Bogotá, Tunja, Pasto o Cúcuta, tiene en su registro mercantil la comercialización de insumos de ferretería, pintura, carpintería, pero no de estos elementos de uso médico.

El ejército respondió ante la investigación de la Procuraduría negándose a enviar la documentación requerida por el ente de control alegando que dichos contratos estaban protegidos por el secreto militar, sin embargo, tras una queja del Ministerio Público elevada al Ministerio de Defensa, este último ordenó al ejército colaborar con toda la información requerida par la investigación.

Este caso ya ha resultado en tres coroneles apartados de sus cargos en Tunja y Cúcuta, los cuales estuvieron involucrados con la contratación de tapabocas N95 con presuntos sobrecostos.

Tráfico de medicamentos

En Cesar y La Guajira, departamentos vecinos ubicados al norte del país en zona fronteriza con Venezuela, comparten en el marco de la pandemia no solo los problemas en los que hoy están sus gobernadores por las presuntas irregularidades en la atención al coronavirus, sino que han sido epicentro de un alza en el tráfico de medicamentos de contrabando que ha proliferado durante la crisis.

Las indagaciones sobre irregularidades en los mercados de la Gobernación del Cesar llevaron a la Fiscalía, Contraloría y Procuraduría a realizar una inspección en la sede de la Gobernación para recolectar pruebas a finales de la semana.

La autoridad departamental, en cabeza del gobernador Luis Alberto Monsalve Gnecco, está en la mira por haber suscrito 37 contratos por un valor superior a 14.000 millones de pesos (3.6 millones de dólares) para la adquisición de 88.700 kits de mercados o bonos para redimir en establecimientos de comercio los cuales deberían estar destinados a la población más vulnerable. En todos ellos hay presuntas irregularidades por sobrecostos en alimentos que están siendo cobrados un 40 y hasta un 100 por ciento más de su valor en el mercado.

Uno de esos contratos, el primero señalado por la Contraloría, tiene un valor total de 367.140.000 por la adquisición de 2.900 kits de mercado. Lo que encontró el ente de control fiscal al contrastar los precios de los productos con la referencia de Colombia Compra Eficiente -portal del Gobierno que da un marco de precios- fue que el contrato debía costar 268 millones de pesos, encontrando diferencia de casi 100 millones, el 37 por ciento de su valor total.

Tanto el Gobernador del Cesar, Luis Alberto Monsalvo, como varios funcionarios de su administración, así como otros políticos del Cesar, han sido vinculados formalmente a la investigación por estos hechos.

En La Guajira el panorama no es muy diferente, pero tiene una particularidad: allí se viene dando un alza en el tráfico de medicamentos desde que empezó en Colombia el conteo de casos por el coronavirus.

En Maicao, municipio fronterizo con Venezuela y que concentra gran parte del contrabando que se da entre los dos países por el norte de la frontera, fueron incautados al principio de la emergencia un cargamento de medicamentos avaluados en 8.000 millones de pesos (2 millones de dólares) los cuales pretendían ser distribuidos por una cadena de red de droguerías distribuidas en La Guajira y Cesar.

Dicho cargamento desnudó una red de medicamentos piratas que funcionaba en todo el país y que se surtía con drogas traídas de Ecuador, pero también saqueando el sistema farmacéutico en departamentos como Risaralda, Nariño y Norte de Santander. Las medicinas luego eran enviadas a Cesar y La Guajira para su distribución.

Estas actividades no se han detenido, como lo demuestra la incautación a mediados de abril de un cargamento de medicinas de contrabando, procedentes de Estados Unidos que desde Venezuela pretendían ingresar por la frontera con Maicao. Dicho cargamento avaluado en 28 millones de pesos (7.242 de dólares) fue interceptado por la Policía Aduanera (POLFA).

Una fuente de la POLFA que opera en los puntos de control de Maicao contó que una de las modalidades de distribución y comercialización de estos medicamentos de contrabando involucra a funcionarios de las EPS e IPS (empresas prestadoras de salud) que son cómplices en el saqueo al sistema de salud. Además afirmó que en la frontera estos medicamentos se camuflan entre otras mercancías de contrabando que cruzan a Venezuela por los pasos ilegales y viceversa, por lo que se han incrementado los controles en todos los pasos fronterizos por parte de las autoridades aduaneras, ya que en el marco de la pandemia el tráfico de medicamentos para tratar la enfermedad viene al alza.

De acuerdo con cifras oficiales, desde que empezó el Gobierno de Iván Duque se han hecho 1.393 acciones de control contra el contrabando de medicamentos en el país.

https://www.infobae.com/america/colombia/2020/05/02/corrupcion-y-trafico-de-medicamentos-en-medio-de-la-pandemia-en-colombia-investigan-56-contratos-por-usd-35-millones/

Racismo y confinamiento empujan a los jóvenes afroamericanos al suicidio en Estados Unidos

Jasmin Pierre
Jasmin Pierre tenía 18 años cuando trató de acabar con su vida, tomándose todas las pastillas que encontró. Se le diagnosticó depresión y ansiedad y sobrevivió a otros dos intentos de suicidio, algo que veía como la única forma de acabar con su sufrimiento.

Años de terapia la ayudaron a capear el temporal, pero a los 31 años esta mujer de raza afroamericana enfrenta una combinación de peligrosos desencadenantes de estrés que golpean simultáneamente: el aislamiento durante el confinamiento, la escasez de ayuda psicológica y los traumas raciales asociados con las reiteradas matanzas de personas negras por parte de la policía.

“Creo que mis trastornos mentales nunca estuvieron tan mal como ahora”, se lamentó Pierre.

Personal médico advierte que se podría avecinar una severa crisis por el brote confinamiento y el gobierno lanzó una campaña para prevenir suicidios. Pero los médicos y los investigadores dicen que estos problemas golpean con mayor severidad a las comunidades afro, que han sido afectadas en forma desproporcionada por el virus y han registrado un aumento en los intentos de suicido de los jóvenes.

Los movimientos sociales piden al gobierno que preste más atención a los suicidios de estas personas y las iglesias buscan nuevas formas de lidiar con el tema de los suicidios en momentos en que las normas de distanciamiento social entorpecen el contacto entre la gente.

“Hay muchas muertes y gente que se queda sin trabajo. La gente está sufriendo mucho”, dijo Sean Joe, experto en el tema de los suicidios de esta comunidad de la Universidad de Washington de San Luis.

Los suicidios en general han aumentado. Unas 48.000 personas se suicidaron en Estados Unidos en 2018, un 35 por ciento más que en 1999, según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades. El suicidio es la décima causa de muertes entre todas las edades. Y la segunda entre las personas de 10 a 19 años, superada solo por los accidentes.

Las últimas investigaciones muestran un alarmante aumento en las tasas de intento de suicidio de los jóvenes negros.

Los suicidios aumentaron un 73 por ciento de 1991 al 2017 entre los estudiantes negros de secundaria, mientras que los pensamientos suicidas y los planes de suicidio disminuyeron entre los adolescentes en general, de acuerdo con la revista “Pediatrics” de noviembre.

Estos datos, combinados con preocupantes tendencias suicidas entre los menores afroestadounidenses, hicieron que el bloque negro de la Cámara de Representantes emitiese un informe en diciembre diciendo que se enfrentaba una crisis.

Los expertos dicen que las razones de esto son complejas y requieren más estudios.

Los factores que impulsan suicidios incluyen depresiones, traumas o el que un padre se haya suicidado. En las comunidades negras, estos factores adquieren dimensiones especiales, ya que generalmente tienen índices de pobreza más altos, están mucho más expuestas a la violencia y su acceso a cuidados médicos es limitado.

El confinamiento ha sacado a la luz estas disparidades. Les impide hacer funerales y congregarse con seres queridos. A esto se le suma el impacto de la muerte de George Floyd a manos de un policía, que provocó una campaña mundial contra el racismo.

“Tenemos que lidiar con el racismo, los estereotipos y la desigualdad; estamos llenos de vendas”, dijo Arielle Sheftall, autora de estudio Pediatrics. “Se siente como si nos hubiesen sacado el vendaje y todo el mundo te mira las heridas, mientras sangramos profusamente”.

Parte del problema es que se difundió la impresión de que el suicidio es un “problema de las personas blancas”.

El psicólogo de Michigan Alton Kirk, autor del libro “Black Suicide: The Tragic Reality of America’s Deadliest Secret” (El suicidio de los negros: La trágica realidad del secreto más letal de Estados Unidos), dice que las comunidades negras tendían a “negar el suicidio”.

“Habíamos sufrido demasiado. Sobrevivimos a la esclavitud, a la segregación y a tantas otras cosas”, manifestó. “Lo veían como una señal de debilidad”.

Si bien muchas actitudes han cambiado, persisten los obstáculos en el campo de la salud.

Por un lado, no hay suficientes terapeutas. Por el otro, los tratamientos generalmente responden a las experiencias de las personas blancas y a veces los terapeutas no están preparados para resolver los problemas específicos de la población negra.

“Cada vez que hay un episodio de brutalidad policial contra la población negra publicitado, aumentan las llamadas al Proyecto Trevor de prevención de suicidios.

“De entrada tenemos un punto de partida distinto porque te has pasado la vida combatiendo el racismo”, dijo Tia Dole, directora del servicio clínico del proyecto. “La gente tiene el tanque de recursos emocionales a mitad llenar por su identidad”.

El confinamiento aumenta la incertidumbre de los sobrevivientes a intentos de suicidio. “No sabes qué está pasando ni qué va a pasar”, dice Kiauna Patterson, quien se graduó en la Universidad Edinboro de Pensilvania este año tras sobrevivir a un intento de suicidio en el 2018, causado por el estrés que sentía al estudiar mientras tenía tres trabajos para mantener a su familia.

Desde que perdió el seguro médico como estudiante, medita todos los días y se enfoca en su objetivo de ser una comadrona. “Tomas un día a la vez, tratando de controlar de algún modo lo que sucede a tu alrededor y de mantener la calma”.

Pierre usa sus experiencias para aconsejar a otros, de modo tal que no se sientan solos. Creó The Safe Place, una aplicación gratis que ofrece apoyo psicológico enfocado en las personas de raza negra al que se suscribió mucha gente durante la pandemia.

Donna Barnes, quien dirige la Organización Nacional para la Gente de Color Contra el Suicidio, dice que cuando su hijo se suicidó en 1990 se dio cuenta de que no había muchos recursos para las familias negras que sufrían ese trauma. “Me tomó cuatro años volver a sonreír”, manifestó. “No fue fácil. Mi familia y mis amigos no sabían qué hace conmigo”.

La Trinity United Church of Christ, una influyente iglesia negra que alguna vez frecuentó Barack Obama, ofrece consejos vía chats y llamadas con Zoom.

El reverendo Otis Moss III habló del suicidio de su hermana, ocurrido en la década de 1990, durante un reciente podcast. Dijo que la tecnología ofrece medios efectivos para comunicarse ahora que se cancelaron los servicios religiosos por el confinamiento.

“Este es un buen momento para hacerle saber a la gente que muchos otros pasan por lo mismo que ellos”, manifestó el religioso, quien dijo que durante un tiempo se sintió culpable por el suicidio de su hermana, que padecía de esquizofrenia. “Aprendí a abrir agujeros en la oscuridad y a dejar entrar la luz”.

https://www.elfinanciero.com.mx/mundo/pandemia-y-racismo-el-detonante-que-empuja-a-jovenes-afroamericanos-a-optar-por-el-suicidio-en-eu

Un triunfo de los negacionistas: ‘no hay que practicar pruebas de PCR en masa porque arrojan demasiados falsos positivos’

El ministro de Salud alemán, Jens Spahn
El mes pasado el ministro de Salud alemán, Jens Spahn, apareció en el programa de televisión “Bericht aus Berlin” diciendo que no se debían practicar pruebas de PCR en masa a la población porque arrojan demasiados falsos positivos.

“Tenemos que tener cuidado de no tener demasiados falsos positivos debido a demasiadas pruebas […] Haciendo muchas pruebas se obtienen demasiados falsos positivos, porque las pruebas no son 100 por cien exactas. También tienen una tasa de error, aunque pequeña. Si, por así decirlo, la tasa de infección general sigue bajando, y al mismo tiempo se amplían las pruebas a millones, entonces de repente se tienen muchos más falsos positivos”, dijo el ministro (*).

De esa manera se pasaba al bando de los magufos y negacionistas que siempre han defendido que la PCR arroja resultados que, dicho muy suavemente, son inexactos. La pandemia la fabrican los test de coronavirus; cuantos más tests hacen, más “contagiados” encuentran, más “brotes” y “rebrotes”, hasta formar “oleadas de virus”.

Con la desescalada, las empresas han empezado a exigir pruebas de coronavirus a los trabajadores para que se puedan incorporar a sus puestos de trabajo, y por eso los positivos aparecen por todas partes.

El fraude es por partida doble porque lo más probable es que esos “casos positivos” no sean recientes. No existe ninguna prueba médica capaz de determinar la fecha en la que un virus ha entrado en el organismo, si es reciente o si la persona convive con él desde que estaba en el vientre de su madre.

No es sólo que un “falso positivo” no signifique nada, sino que dar “positivo” tampoco lo es, ni desde el punto de vista epidemiológico, ni tampoco desde el médico.

En Alemania los negacionistas han levantado la cabeza, como indican los comentarios en las redes sociales a las palabras del ministro. Hasta ahora quien ponía en duda la fiabilidad de las pruebas era tachado de “conspiranoico”. Ahora el “conspiranoico” es el propio ministro.

(*) https://twitter.com/ARD_BaB/status/1272227228781285379

Bill Gates: ‘el campeón de las soluciones médicas basadas en la ciencia’

La pandemia ha convertido a Bill Gates en un héroe. El Washington Post lo calificó como “un campeón de las soluciones basadas en la ciencia”, mientras que el New York Times lo aclamó como “el hombre más interesante del mundo”. Gates protagoniza la serie documental de Netflix “Pandemia”, estrenada semanas antes de que el coronavirus llegara a Estados Unidos y producida por la corresponsal del New York Times, Sheri Fink, que anteriormente trabajó para tres tinglados financiados por Gates: Pro Publica, New America Foundation y International Medical Corps.

Gates financia a las grandes cadenas de comunicación y éstas le correspoden llenándole de elogios y denostando cualquier opinión crítica. Gracias a la extensión de la pandemia por Estados Unidos, Gates ha aparecido en cada una de las más importantes cadenas de comunicación: CNN, CNBC, Fox, PBS, BBC, CBS, MSNBC, The Daily Show y The Ellen Show.

En la BBC, Gates se describió a sí mismo como un “experto en salud”. Quizá en condición de tal, en febrero el New England Journal of Medicine le publicó un artículo y una revista de moda como Vogue pregunta: “¿Por qué no está Bill Gates dirigiendo el equipo de trabajo [de la Casa Blanca] sobre el coronavirus?” (2).

Una intensa campaña de propaganda se combina con la actividad “desinteresada” de una red de fundaciones benéficas, como corresponde al ámbito de la salud, que culminan en la OMS. Detrás de esa tela de araña están los beneficios de la industria farmacéutica, el cemento que suelda cada una de las piezas.

La Fundación Gates es la mayor del mundo, con más de 51.000 millones de dólares en activos a finales del año pasado. La mayoría de sus recursos están destinados a “reducir las muertes por enfermedades infecciosas”.

Según Gates, la distribución de una vacuna contra el coronavirus a la población mundial es “la solución definitiva” a la epidemia. Por su parte, el director general de la Fundación Gates, Mark Suzman, proclamó que “una vacuna eficaz debe estar disponible para 7.000 millones de personas”.

Pero aunque la vacuna sea una pócima milagrosa, no cabe descartar que algo pueda fallar. Por eso en junio Melinda Gates le dijo a la revista Time que los primeros en ser vacunados debían ser los negros de Estados Unidos (3). Sus vidas importan menos, sobre todo si son pobres.

Gates es la mayor fuente de financiación de los laboratorios de vacunas del mundo. Ha destinado más de 300 millones de dólares a la del coronavirus (4) y ha apoyado los ensayos de empresas como Inovio Pharmaceuticals, AstraZeneca y Moderna.

Su Fundación ha creado y financiado la Coalición para la Preparación ante Epidemias (CEPI), que ha invertido hasta 480 millones de dólares en “una amplia gama de candidatos a vacunas y plataformas tecnológicas” (5).

¿Dilapida Gates su dinero?, ¿lo derrocha en labores benéficas?, ¿es un filántropo, como dice la prensa? Nada más lejos de la realidad: a pesar de tantas y tan generosas “ayudas”, su fortuna se ha duplicado en las últimas dos décadas.

Gates es el mascarón de proa de los grandes monopolios farmacéuticos. No gasta ni un céntimo; lo invierte. Al tiempo que promueve la vacunación masiva, su Fundación compra acciones en las empresas que las fabrican y las distribuyen. Actualmente la Fundación es accionista de empresas farmacéuticas como Merck, GSK (GlaxoSmithKline), Eli Lilly, Pfizer, Novartis y Sanofi (6).

No lo oculta. En su sitio web, la Fundación afirma que su misión es buscar “oportunidades de beneficio mutuo” con ese tipo de empresas. “Estamos buscando modelos más eficaces de colaboración con los principales fabricantes de vacunas para identificar y aplicar mejor las oportunidades de beneficio mutuo” (7).

Los cabecillas pasan de la Fundación a las empresas, y también recorren el viaje de vuelta. Kate James trabajó en GSK (GlaxoSmithKline) durante casi 10 años y luego se convirtió en la Directora de Comunicación de la Fundación Gates.

Penny Heaton, antigua directora de los planes de vacunación de la Fundación y actual directora del Instituto de Investigación Médica Bill & Melinda Gates, proviene de las mayores empresas mundiales de la farmacia: Merck y Novartis.

El Presidente de la Fundación para la Salud Mundial, Trevor Mundel, ha ocupado puestos de responsabilidad en Novartis y Pfizer. Su predecesor, Tachi Yamada, fue anteriormente un ejecutivo de alto rango en GSK.

Gates ha creado todo un modelo de negocio en materia de salud: inventa la necesidad (pandemia) y después el remedio (vacuna). Para ampliar el mercado y los beneficios es necesario que haya enfermedades y epidemias; cuantas más mejor.

(1) https://www.washingtonpost.com%2ftechnology%2f2020%2f05%2f02%2fbill-gates-coronavirus-science%2f/
(2) https://www.vogue.com/article/bill-gates-trump-who-coronavirus-task-force
(3) https://time.com/5847483/melinda-gates-covid-19/
(4) https://www.gatesfoundation.org/Media-Center/Press-Releases/2020/05/Bill-and-Melinda-Gates-Foundation-Statement-about-todays-Coronavirus-Global-Response-Summit
(5) https://cepi.net/research_dev/our-portfolio/
(6) https://www.thenation.com/article/society/bill-gates-foundation-philanthropy/
(7) https://web.archive.org/web/20200312034216/https://www.gatesfoundation.org/What-We-Do/Global-Health/Discovery-and-Translational-Scienceshttps://web.archive.org/web/20200312034216/https://www.gatesfoundation.org/What-We-Do/Global-Health/Discovery-and-Translational-Sciences

Bill Gates era un asiduo del patrón de la pedofilia para la alta sociedad, Jeffrey Epstein, que aparece en el centro de la foto, tomada en 2011 en la mansión que Epstein tenía en Manhattan. También aparecen de izquierda a derecha: James E. Staley, que en aquel momento era un alto cabecilla de la banca JPMorgan y luego pasó al Barclays Bank; el Secretario del Tesoro Lawrence Summers; los otros tres son Epstein, Gates y Boris Nikolic, asesor científico de la Fundación Gates.

El modelo sanitario de la OMS sólo causa furor si no procede de China

Bruce Aylward: regreso de Wuhan
La OMS no es peor que cualquier otra de las muchas organizaciones internacionales que existen, como la Organización de Estados Americanos o la de la Energía Atómica. La diferencia es que su cometido es preservar la salud del mundo.

Si una organización internacional no respalda a Estados Unidos, queda fuera de juego. Muchas de ellas no tienen otra función que revestir las decisiones estadounidenses como si fueran algo distinto de lo que son, estadounidenses, y como si tuvieran alguna relación con la salud.

En el caso de la pandemia de coronavirus, Estados Unidos forzó a la OMS a emitir dos declaraciones que no quería aprobar, entre otras razones porque en dicho momento en el mundo sólo se contabilizaban 4.210 muertes imputables al “nuevo virus”, una cifra irrisoria.

El objetivo era el mismo que los imperialistas persiguen en Hong Kong o con Huawei: bloquear a China del comercio internacional, aunque esta vez con una coartada sanitaria.

Como suele ocurrir, a Estados Unidos el tiro le salió por la culata. China paró el golpe y obtuvo un rotundo éxito porque sabía lo que le esperaba y lo tenía todo preparado de antemano. La OMS puso a China como ejemplo de lo que todos debían hacer ante la pandemia: el confinamiento.

El 25 de febrero la OMS organizó en Ginebra una rueda de prensa en la que el epidemiólogo Bruce Aylward, que regresaba de dirigir la misión de la OMS en Wuhan dijo: “Si hubiera estado infectado me hubiera gustado que me trataran en China” (1). Desde el estrado su colega Margaret Harris, que también había participado en la misión, asentía.

China había ganado la partida. La pandemia había desaparecido en pocas semanas y había impuesto su modelo de actuación al mundo entero, con el apoyo de la OMS, cuyo informe no deja lugar a dudas (2). Muchos países recurrieron a China cuando se creyeron con la soga al cuello.

También es normal que Estados Unidos saliera de la OMS por la puerta falsa y con el rabo entre las piernas. Hasta el redactor jefe de The Lancet, Richard Horton, publicó un artículo el 25 de abril afirmando que Trump estaba equivocado sobre la OMS (3).

Las grandes cadenas de comunicación se vieron en un aprieto y, por esta vez, callaron los halagos de la OMS hacia Pekín. Su postura contrasta con las revistas especializadas, entusiasmadas por el “modelo chino”. El observatorio estadounidense de medios de comunicación Fair destacó esta contradicción (4). Los medios generalistas sólo apelan a los informes de la OMS cuando les conviene o, en otras palabras: el mensaje que lanzan no tiene absolutamente nada que ver con el criterio de los expertos.

Veamos un par de ejemplos.

El 30 de marzo un artículo de The Lancet ponía en duda que los demás países del mundo fueran capces de hacer frente a la pandemia de la manera impecable en que lo había hecho China (5).

El 29 de marzo, la revista Science reconocía que China había logrado lo que pocas personas creían posible: contener un brote epidémico de enfermedades respiratorias (6).

Después se fue sabiendo que no era oro todo lo que relucía, que en China la burocracia sanitaria también sabe lanzar fuegos artificiales y que juega con los números como el mejor prestidigitador. Pero es una ingenuidad creer que en el mundo moderno las pandemias son algo diferentes de eso: de magia potagia.

(1) https://www.who.int/docs/default-source/coronaviruse/who-audio-emergencies-coronavirus-press-conference-aylwardb-25feb2020-final.pdf
(2) https://www.who.int/docs/default-source/coronaviruse/who-china-joint-mission-on-covid-19-final-report.pdf
(3) https://www.thelancet.com/journals/lancet/article/PIIS0140-6736(20)30969-7/fulltext?dgcid=raven_jbs_etoc_email
(4) https://fair.org/home/you-dont-need-to-believe-china-about-chinas-coronavirus-success/
(5) https://www.thelancet.com/action/showPdf?pii=S1473-3099(20)30243-7
(6) https://www.sciencemag.org/news/2020/03/can-china-return-normalcy-while-keeping-coronavirus-check

Una escopeta de feria que fabrica ‘apestados’, ‘positivos’, ‘infectados”, ‘contagiados’ y ‘epidemias’

Las pruebas de PCR (Reacción en Cadena de la Polimerasa) no son una herramienta de diagnóstico médico y, en consecuencia, no sirven para detectar la presencia de coronavirus en el cuerpo de una persona.

Sin embargo, el 16 de marzo, en una conferencia de prensa, el Director General de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, dijo: “Tenemos un mensaje simple para todos los países: pruebas, pruebas, pruebas” (1). Se refería a la necesidad de hacer tests PCR a la población con carácter general.

La panacea se difundió a través de las grandes cadenas de comunicación de todo el mundo, como Reuters (2) y la BBC (3). Había que inflar las cifras de “infectados” a toda costa para dar credibilidad al montaje.

Ya lo explicó Kary Mullis, el inventor de la PCR, que recibió el Premio Nóbel de Química en 1993 por su aportación: la PCR es una técnica para replicar secuencias de ADN o ARN, lo cual no demuestra que dichas secuencias sean de origen viral (4).

Tampoco es un test de “carga viral”, como a veces se la llama. No es una técnica cuantitativa sino cualitativa, decía Mullis, por lo que no sirve para detectar una infección.

Así lo han reconocido los CDC: “La detección de ARN viral puede no indicar la presencia de un virus infeccioso o que el 2019-nCoV es el agente causante de los síntomas clínicos… esta prueba no puede descartar enfermedades causadas por otros patógenos bacterianos o virales” (5).

Por su parte, la FDA también ha admitido que “los resultados positivos […] no descartan una infección bacteriana o una coinfección con otros virus. El agente detectado puede no ser la causa definitiva de la enfermedad” (6).

En 2007 un artículo publicado por el New York Times también lo reconoció. Se titulaba: “La fe en una prueba rápida conduce a epidemias que no son tales”.

La literatura científica al respecto es abrumadora, aunque no es necesario recurrir a ella porque los propios fabricantes de los aparatos del PCR lo dicen en sus folletos: no sirve para realizar diagnósticos médicos. En concreto, el que distribuye Roche dice expresamente que no detecta la infección de coronavirus.

Quizá algunos médicos no lean la letra pequeña de los aparatos que utilizan…

En mayo Jessica C. Watson, de la Universidad de Bristol, volvía sobre el asunto en un artículo publicado por  el British Medical Journal titulado “Interpretación de los resultados de la prueba Covid-19”, donde admite que la PCR no tiene un patrón de comparación para evaluar la precisión de sus resultados (7).

Pero en el fondo no es una cuestión cuantitativa, de mayor o menor exactitud, sino cualitativa. ¿De dónde proceden los fragmentos que la PCR identifica? Para saberlo hay que secuenciar el genoma del virus. Para idenficar la huella dactilar que se encuentra en el escenario del crimen, hay que obtener el original de los propios dedos del acusado.

Como no se ha procedido así, Watson elude la cuestión concluyendo que la propia PCR es “el mejor patrón disponible”, algo parecido a la prueba de San Anselmo para demostrar la existencia de dios. Una verdadera tautología.

En contra de lo que Watson afirma, el mejor patrón de comparación sólo puede ser el propio virus que, en este caso, como en otros, no ha sido aislado o purificado y, por lo tanto, su genoma no está identificado, por lo que la prueba PCR está muy lejos de ser concluyente.

La PCR es extremadamente sensible, lo que significa que puede detectar incluso los más pequeños segmentos de ADN o, como en el caso del coronavirus, de ARN. Lo que no puede es asegurar que procedan de un virus. Eso hay que determinarlo de antemano. Hay que demostrar que dichos segmentos forman parte del genoma del virus buscado.

Han convertido a la PCR en otra de las escopetas de feria de la seudociencia moderna, una máquina para fabricar “apestados”, “positivos”, “infectados”, “contagiados” y “epidemias” cuyas consecuencias son realmente grotescas.

Por ejemplo, en febrero la burocracia sanitaria de Guangdong anunció que los “infectados” se habían recuperado totalmente de la “enfermedad” y que los tests empezaban a dar “negativo”. No obstante, después volvieron a dar “positivo” (8).

Un mes más tarde, un artículo publicado en el Journal of Medical Virology mostró que 29 de los 610 pacientes de un hospital de Wuhan tenían de 3 a 6 resultados de pruebas que oscilaban entre “negativo”, “positivo” y “dudoso” (9).

Un estudio en el que se realizaron pruebas casi a diario a 18 pacientes de Singapur, mostró que la mayoría pasó de “positivo” a “negativo” y de nuevo a “positivo” hasta cinco veces en una misma persona (10).

Wang Chen, presidente de la Academia china de Ciencias Médicas, reconoció en febrero que las pruebas PCR sólo tienen “una precisión del 30 al 50 por ciento” (11). Por lo tanto, la OMS debería reducir a la mitad el número de “contagiados” que hay en el mundo y luego debería explicar de qué exactamente se han “contagiado”.

(1) https://www.who.int/dg/speeches/detail/who-director-general-s-opening-remarks-at-the-media-briefing-on-covid-19—16-march-2020
(2) https://www.reuters.com/article/us-healthcare-coronavirus-who/test-test-test-who-chiefs-coronavirus-message-to-world-idUSKBN2132S4
(3) https://www.bbc.com/news/av/world-51916707/who-head-our-key-message-is-test-test-test
(4) https://uncoverdc.com/2020/04/07/was-the-covid-19-test-meant-to-detect-a-virus/
(5) https://www.fda.gov/media/134922/download
(6) https://www.fda.gov/media/136151/download
(7) https://www.bmj.com/content/369/bmj.m1808
(8) https://www.zmescience.com/science/a-startling-number-of-coronavirus-patients-get-reinfected
(9) https://onlinelibrary.wiley.com/doi/full/10.1002/jmv.25786
(10) https://jamanetwork.com/journals/jama/fullarticle/2762688
(11) https://www.scmp.com/tech/science-research/article/3049858/race-diagnose-treat-coronavirus-patients-constrained-shortage

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