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Reunión de pastores, oveja muerta

“No te dejes engañar cuando te hablen de progreso
porque tú te quedas flaco y ellos aumentan de peso”
(Canción de Alí Primera, Perdóneme Tío Juan)

Los días 21 y 22 de noviembre de 2020 se ha realizado la Cumbre de los países del G20 (Alemania, Arabia Saudita, Argentina, Australia, Brasil, Canadá, China, Corea del Sur, Estados Unidos, Francia, India, Indonesia, Italia, Japón, México, Reino Unido, Rusia, Sudáfrica, Turquía) y la Unión Europea.

En conjunto las entidades políticas representadas en el G20 reúnen el 66 % de la población mundial y el 85 % del producto bruto mundial. Así lo contaban los analistas internaciones a sueldo. Habitantes y PIB, estos dos datos parece ser que son la máxima importancia, a desdén de cuantos millones de este 66% viven con poco más de un dólar diario en Argentina, en China, en Estados Unidos, en la India, en Rusia, en Sudáfrica, en Turquía, en México, en Indonesia… y parece ser que tampoco importa a cuantos cientos de millones de personas no les repercute en absoluto este 85% del PIB mundial en el conjunto de países presentes en la Cumbre. Cifras y más cifras, no importan las personas, ni las clases sociales, ni cuantos explotadores y explotados, cuantos marginados, tan sólo la economía como ideología.

La economía post pandémica, el nuevo maná, una ciencia que en los manuales con que se adoctrina a los estudiantes de la especialidad, se suele definir dicha ciencia como aquella que trata de descubrir el modo en que puede ser satisfecha la mayoría de las necesidades humanas tomando en consideración la escasez de los bienes con que se cuenta para ello. A renglón seguido se afirma que las necesidades de los humanos son ilimitadas y que, por el contrario, los recursos de los que se dispone son limitados. Sobre estas premisas comienza a construirse el edificio de la ciencia económica…. No es cierto que las necesidades humanas sean ilimitadas, ni tampoco es verdad que los recursos sean escasos” (1).

Reunión de pastores, de la misma estirpe que los organizadores del Event201 en octubre de 2019 en que organizaron la metodología para la pandemia que declararía posteriormente la OMS en marzo de 2020, o los del Foro Económico Mundial, con sus acólitos miembros de ONG,s y otras compañías. Tal como reza el refrán español “reunión de pastores, oveja muerta”, y la oveja no es otra que el proletariado mundial.

Al parecer, por las noticias de los discursos y las resoluciones tomadas, no hay novedad en el horizonte, no ha sido más que un nuevo episodio de la ya antigua Agenda 21 elaborada por las grandes corporaciones en 1992 y ratificada por las Naciones Unidas después de la autodestrucción de la URSS y demás países socialistas, para un nuevo orden mundial. Orden mundial que como rezaba el preámbulo de la misma: “1.3 El Programa 21 aborda los problemas acuciantes de hoy y también trata de preparar al mundo para los desafíos del próximo siglo, incluyendo el soporte a las economías en transición (entiéndase los países que habían abandonado el socialismo), y el control de la población”.

Y que en su Sección Primera detallaba las “Dimensiones sociales y económicas” del plan, entre las cuales: “h) Eliminar las actitudes contrarias a las exportaciones y favorables a la sustitución de importaciones y establecer políticas que permitan beneficiarse plenamente de las corrientes de inversiones externas… 6.11 Se prevé que para el año 2000 los niveles de infección con el virus de la inmunodeficiencia humana habrán aumentado a entre 30 y 40 millones de personas, y que las repercusiones socioeconómicas de la pandemia serán devastadoras para todos los países y, en especial para las mujeres y los niños… l) Acelerar las investigaciones sobre vacunas mejoradas y, en la mayor medida posible, hacer uso de vacunas para la prevención de enfermedades” (2).

Maurice Strong, fideicomisario de la Fundación Rockefeller y Presidente de la Cumbre de la Tierra, proclamó: “Los estilos de vida actuales y los patrones de consumo de la clase media acomodada, no son sostenibles… Por descontado que si no son sostenibles, deben detenerse”. Nada nuevo para este personaje que ya veinte años antes en una entrevista a la BBC coincidiendo con la Cumbre de Estocolmo de 1973 defendía las “licencias de reproducción” con las siguientes palabras: “Por cierto, las licencias para tener bebés son algo que me causó problemas hace unos años cuando sugerí que, incluso en Canadá, esto podría ser necesario en algún momento, por lo menos alguna restricción sobre el derecho a tener hijos”. Licencias que sus amigos de China pusieron en práctica unos años después, en 1979 con la política de un hijo por pareja o política de hijo único, vigente hasta 2015 (3).

Y China ya empieza a padecer un grave problema de envejecimiento poblacional juntamente con la disminución de la capacidad laboral. Este envejecimiento hace que cada vez haya menos gente en edad de trabajar y haría crecer más los desequilibrios sociales. Varios estudios, estiman que en el año 2050 habrá en el país cerca de 440 millones de personas mayores de 60 años. Además, también se espera que, desde el año 2010 y hasta 2030, el número de trabajadores chinos descienda en 57 millones.

Con posterioridad Strong fundó el Instituto del Consejo de la Tierra junto a Mikhail Gorbachov, David Rockefeller, Al Gore, Shimon Peres, y otros varios de sus amigos globalistas acérrimos defensores de un gobierno mundial omnípotente.

Como señala Elaine Dewar sobre la Cumbre de Río de 1992: “Anunciada como la Cumbre Más Importante del Mundo, la cumbre de Río fue descrita públicamente como una negociación global para reconciliar la necesidad de protección del medioambiente con la necesidad de crecimiento económico. Los “cognoscenti” sabían que había otros objetivos más importantes. Estos incluían el traspaso de poderes reguladores nacionales a vastas autoridades supranacionales; la apertura a intereses multinacionales de todas aquellas economías nacionales todavía cerradas a ellos; el fortalecimiento de órganos de toma de decisiones tanto por encima como por debajo del alcance de las democracias nacionales de nuevo cuño; y, sobre todo, la integración de los imperios soviético y chino en el sistema de mercado global. Nadie parecía haberle dado un nombre a este grandioso programa, así que más tarde decidí llamarlo: la Agenda de Gobernancia Global” (4).

En 1996 el Banco Mundial editó un voluminoso monográfico dedicado a los países que habían abandonado el socialismo y a los que aún manteniendo este apelativo seguían las directrices de la globalización y de la economía de mercado. He ahí uno de sus ejemplos: “En China, la implantación gradual de las reformas contribuyó al éxito de éstas, ya que los controles parciales todavía vigentes, basados en la persistente autoridad del partido comunista y aplicados a través de una red de mecanismos encargados de su cumplimiento a nivel local continúan desempeñando una función de coordinación que limita las perturbaciones de la producción y el comercio durante el establecimiento escalonado de las instituciones de mercado” (pág. 29).

Y, algunas de sus directrices: “La cuestión no es cuanto privatizar, sino cómo y cuándo hacerlo. En algunos países puede bastar la adopción de reformas orientadas al mercado, sin necesidad de un cambio total de la propiedad [pág.53] … en un proceso de transición lo primero es pasar del régimen de planificación centralizada basado en las transferencias y los subsidios a un sistema que dé cabida al riesgo (pág.5)] … la firme decisión de lograr la integración internacional puede estimular la demanda de leyes pertinentes y facilitar modelos de legislación propicios al mercado. Un firme compromiso respecto a la inversión extranjera directa tiene el mismo efecto (pág.106) … la palabra eficiencia significa algo muy distinto para un directivo interesado únicamente en cumplir un Plan Central que para otro que trata de aumentar el beneficio y su cuota de mercado en un sistema competitivo (pág.151) (5).

Volviendo a la cumbre de países del G20, en su discurso, Xi destacó la importancia de desarrollar vacunas y enfatizó que China cumplirá sus compromisos de apoyo y asistencia a los países en desarrollo para dar acceso al mundo a las vacunas contra el COVID-19. En su discurso en la cumbre, el presidente Xi Jinping enfatizó que el G20 debería desempeñar un papel de liderazgo más importante en el orden internacional y la gobernanza global en la era post-pandemia.

Además, el líder chino propuso introducir un mecanismo mundial de reconocimiento de certificados sanitarios basados en los resultados de pruebas de ácidos nucleicos en forma de códigos QR aceptados internacionalmente. «Esperamos que más países se unan a este mecanismo” (6).

¿Qué es un QR? Las siglas QR (Quick Response) se traducen como respuesta rápida y su aplicación fue inventada por ingenieros de la empresa Denso Wave en 1994, o sea que no es nada nuevo, hay gran variedad de códigos QR: Jumpscan, QR CodeTagExtension (como una extensión de Google Chrome), QR Stuff, Kaywa, y Visualead, Social QR Code, y GOQR.me. etc.

Los expertos en la materia de código y claves, lo definen como procedimientos de  dos magnitudes con un total de 40 versiones diferentes de códigos QR. Estas versiones están definidas por la cantidad de módulos que tienen; cuantos más módulos haya dentro de un código QR, más capacidad de almacenamiento tendrá. La versión número 1 tiene 21 módulos. Las siguientes versiones aumentan en 4 módulos hasta que alcanzan la versión 40 con 177 módulos en total, con lo cual la capacidad para almacenar datos personales es impresionante.

¿Qué se pretende con la internacionalización de los pasaportes sanitarios digitales? O ¿no son sanitarios sino que son en realidad un control total de la población mundial cuyos datos se podrán examinar en cualquier país y ante cualquier circunstancia? En definitiva, la propuesta podíamos definirla como la “dictadura contra el proletariado”.

Como tantas otras cosas en esta pandemia, los llamados «pasaportes o certificados de inmunidad» parecen sacados de la ciencia ficción. La premisa es sencilla: comprobar que alguien ha pasado el SARS-Cov-2 y es inmune al virus, o ha estado vacunado y otorgarle un carné, pasaporte o certificado que lo constate. «Desde el punto de vista de la factibilidad, hoy por hoy es una imprudencia utilizar esto», afirma Ildefonso Hernández, ex director general de Salud Pública de España y actual portavoz de la Sociedad Española de Salud Pública (Sespas). «El nombre de pasaportes de inmunidad revela en sí mismo una hipótesis que puede resultar falsa», considera por su parte I. Glenn Cohen, experto en políticas de Derecho de la Salud y Bioética de la Universidad de Harvard.

El control se ha vuelto tan exhaustivo que los datos de ubicación de una persona en tiempo real o sus desplazamientos son ya requisitos fundamentales a diario en algunas empresas, según pudo saber BBC Mundo. El propio sistema legal de países en Occidente pone trabas para acceder a datos personales en ese sentido y desde los gobiernos se analiza la cuestión con precaución, si bien no es la primera vez que una crisis provoca una pérdida de libertades o de privacidad en aras de la seguridad (7).

En el caso de Catalunya, la propuesta del Oriol Mitjà y su equipo, amparados por quién era President de la Generalitat sobre la obligatoriedad del “pasaporte de inmunidad” ya tuvo en su momento voces que alertaban sobre su talante autoritario. Para Itziar de Lecuona, doctora en Derecho y subdirectora del Observatorio de Bioética de la Universitat de Barcelona, “la propuesta de Mitjà es directamente estigmatizante y discriminadora así como desproporcionada a nivel ético-legal”. A estas dudas de carácter ético y legal se sumaron entidades científicas como la Sociedad Española de Medicina Preventiva, Salud Pública e Higiene (SEMPSPH), que ya antes de la propuesta catalana se posicionaron en contra de un pasaporte de este tipo. Por su parte, Fernando Benavides, catedrático de Salud Pública de la UPF y uno de los expertos consultados, accedió a dar su valoración tras haberse hecho público el plan desde la Generalitat. «Tal como se plantea, sin estudios legales y éticos que valoren todas las implicaciones, creo que no se debe iniciar”. Para Benavides, aunque se extremaran las medidas de protección de la intimidad, sería casi imposible no vulnerarla porque el pasaporte, según la propuesta de Mitjà, se tendría que usar en público: todo el mundo vería cómo se veta la entrada de alguien en el metro, en su fábrica o en el Camp Nou tras comprobarse que su código es el rojo. «Se estaría revelando el estado inmunológico de una persona frente a los de su alrededor, con la estigmatización, el rechazo o incluso la xenofobia que esto puede generar» (8).

Marina Garcés doctora en Filosofía y profesora de la Universitat Oberta de Catalunya en una entrevista para el Diario de la Educación responde: ”Ahora estamos asistiendo, al mismo tiempo, a dos realidades contradictorias: redes de apoyo mutuo y policías de balcón”. Ante esto, considera que si gana el miedo y la sospecha entre vecinos, habremos dado un paso más hacia una sociedad autoritaria. Señala también que uno de los grandes beneficiados de esta pandemia será el control social, justificado por una mayor seguridad para la ciudadanía ante los peligros externos. “Esta crisis se añade a las anteriores, como la terrorista y económica, y a las posteriores… Son crisis que van debilitando el tejido social y alejando los grupos humanos y las clases sociales en su relación con las expectativas y los futuros compartidos. Ante esta crisis de los futuros compartidos, es fácil que cada uno se proteja detrás de sus privilegios y perciba a los demás como una amenaza… Pienso que el control social será uno de los grandes ganadores de esta pandemia. Si a cambio de una geolocalización, o de un QR o de los datos que sea nos dejan volver a salir de casa, ¿quién no estará dispuesto? La libertad de movimientos, aunque sea de movimientos vigilados, está más valorada en nuestra percepción que muchas otras libertades” (9).

Malos tiempos se acercan cuando se oyen voces que claman por una “Gobernanza mundial” como la del Primer Ministro chino: “El primer ministro chino, Li Keqiang, dijo hoy (24 de noviembre de 2020) que China promoverá una apertura de más altos estándares, atraerá más inversión extranjera y alentará a más compañías chinas a internacionalizarse, para así lograr más resultados de ganar-ganar … China fortalecerá la cooperación con las importantes organizaciones internacionales en ámbitos más amplios y a mayor profundidad, y las apoyará para que sigan desempeñando sus roles vitales en el sistema de gobernanza mundial” (10).

Li hizo estas declaraciones en la quinta Mesa Redonda «1+6» realizada por enlace de vídeo, a la que asistieron el presidente del Grupo del Banco Mundial, David Malpass; la directora gerente del Fondo Monetario Internacional, Kristalina Georgieva; el subdirector general de la Organización Mundial del Comercio, Alan Wolff; el director general de la Organización Internacional del Trabajo, Guy Ryder; el secretario general de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos, Angel Gurría; y el presidente de la Junta de Estabilidad Financiera, Randal Quarles.

Mientras tanto, avanza rápidamente la concentración de capital en el complejo químico-farmacéutico pues la evolución del Nasdaq Biotechnology Index, creado en los años 90 y formado por 200 compañías del sector. Cotiza en máximos históricos y alcanza ya una capitalización de 1 billón de dólares. Actualmente hay más de 240 vacunas contra el coronavirus que se encuentran en desarrollo, “de las cuales diez están en las últimas etapas de prueba de la denominada fase 3, según la OMS”. Roche, Regeneron, Vir Biotechnology, GlaxoSmithKline, Celltrion Healthcare y AstraZeneca son algunas de las farmas que están trabajando en la búsqueda de la vacuna. Las noticias sobre los avances en las investigaciones tienen efecto en las cotizaciones de las compañías.

En España PharmaMar este año ha revalorizado sus acciones en un 240%. Laboratorio Rovi ha revalorizado sus acciones un 30% debido a que tiene un acuerdo con Moderna para la fabricación de la vacuna contra el covid en España y Reig Jofre está poniendo a punto una planta en Barcelona para la fabricación de la vacuna del covid-19 y sus acciones revalorizan un 70% (11).

Los virus, que hay billones de ellos en la tierra, en el aire y en el agua son partículas microscópicas de ARN o ADN inertes, sin vida propia. Pero los miles de millones de proletarios del mundo son seres con vida propia y es precisamente a ellos a los que el gran capital teme, por lo cual podemos intuir que las medidas que propagan a los cuatro vientos no están dedicadas al temor a los virus sino al temor al proletariado para evitar que puede explosionar en cualquier momento aunque no disponga, hoy por hoy, de estructura organizada a nivel global ni nacional. Todas las medidas están previstas para impedir esta necesaria reorganización obrera.

(1) José María Cabo. La economía como ideología. pág. 45
(2) https://www.un.org/spanish/esa/sustdev/agenda21/agenda21toc.htm
(3) China Abandons One-Child Policy, https://www.wsj.com/articles/china-abandons-one-child-policy-1446116462
(4) Elaine Dewar. Cloak of Green: The Links between Key Environmental Groups, Government and Big Business
(5) “De la Planificación Centralizada a la Economía de Mercado”, Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento / Banco Mundial. Oxford University Press. Agosto de 1996
(6) China propone estrategias para un orden mundial pospandémico, https://elcomunista.net/2020/11/22/china-propone-estrategias-para-un-orden-mundial-pospandemico/
(7) BBC News Mundo, 22 abril 2020
(8) https://www.eldiario.es/catalunya/pasaporte-inmunidad-covid-19-planteado-catalunya_1_5874612.html
(9) https://eldiariodelaeducacion.com/2020/04/02/el-control-social-sera-uno-de-los-grandes-ganadores-de-la-pandemia/
(10) http://spanish.xinhuanet.com/2020-11/25/c_139541142.htm
(11) https://cincodias.elpais.com/cincodias/2020/10/16/mercados/1602851420_304119.html

La ‘vacuna de Oxford’ tiene un defecto de diseño que arroja dudas sobre los resultados anunciados

Ayer AstraZeneca y la Universidad de Oxford reconocieron un error de diseño que arroja dudas sobre los resultados preliminares de su vacuna experimental contra el coronavirus.

La empresa y la universidad describieron las inyecciones como “altamente efectivas” y no mencionaran que algunas cobayas del experimento no recibieron la dosis de la vacuna completa en la primera de las dos inyecciones que se les aplicaron.

El grupo de cobayas que recibió una dosis más baja parecía estar mucho mejor protegido que los que recibieron dos dosis completas.

En el grupo de dosis baja la vacuna pareció tener un 90 por ciento de efectividad. En el grupo que recibió dos dosis completas, la vacuna pareció tener un 62 por ciento de efectividad. Combinados, los fabricantes de medicamentos dijeron que la vacuna parecía tener un 70 por ciento de efectividad. Pero la forma en que la empresa y la universidad llegaron a los resultados y los informaron ha dado lugar a interrogantes.

Los resultados parciales anunciados el lunes provienen de grandes estudios en curso en el Reino Unido y Brasil diseñados para determinar la dosis óptima de vacuna, así como examinar la seguridad y la eficacia. Se probaron múltiples combinaciones y dosis en los cobayas. Fueron comparados con otros que recibieron una vacuna contra la meningitis o una inyección de solución salina.

Ayer la Universidad de Oxford dijo que algunos de los viales utilizados en el ensayo no tenían la concentración adecuada de vacuna, por lo que algunos cobayas recibieron media dosis. La universidad discutió el problema con los reguladores y acordó completar la última etapa del ensayo con dos grupos.

Los expertos dicen que el número relativamente pequeño de personas en el grupo de dosis baja hace que sea difícil saber si la eficacia observada en el grupo es real o una peculiaridad estadística. Unas 2.741 personas recibieron media dosis de la vacuna seguida de una dosis completa. Un total de 8.895 personas recibieron dos dosis completas.

Ninguna de las personas del grupo de dosis baja tenía más de 55 años. Las personas más jóvenes tienden a generar una respuesta inmune más fuerte que las personas mayores, por lo que podría ser que la juventud de los participantes en el grupo de dosis baja sea la razón por la que se veía más eficaz, no el tamaño de la dosis.

Otro punto de confusión proviene de la decisión de agrupar los resultados de dos grupos de participantes que recibieron diferentes niveles de dosificación para alcanzar una efectividad promedio del 70 por ciento.

“Han tomado dos estudios para los que se utilizaron diferentes dosis y han creado un compuesto que no representa ninguna de las dosis”, dijo David Salisbury, miembro del grupo de expertos de Chatham House.

Los investigadores de Oxford dicen que no están seguros y están trabajando para descubrir la razón. Sarah Gilbert, una de las expertas de Oxford que dirige la investigación, dijo que la respuesta probablemente esté relacionada con proporcionar exactamente la cantidad correcta de vacuna para desencadenar la mejor respuesta inmune.

El martes Moncef Slaoui, quien dirige la Operación Velocidad Punta (Warp Speed), dijo que Estados Unidos trata de determinar qué respuesta inmune produjo la vacuna y que pueden decidir modificar el estudio de AstraZeneca para incluir la mitad dosis. “Pero queremos que se base en datos y ciencia”, añadió.

https://www.elfinanciero.com.mx/salud/vacuna-de-astrazeneca-tuvo-un-error-de-manufactura-que-plantea-dudas-sobre-sus-resultados

¿Por qué los cirujanos portan mascarilla en el quirófano?

La mascarilla quedará para la posteridad como el símbolo por antonomasia de esta pandemia y de sus peores delirios. Es al coronavirus lo que el condón al Sida en los años ochenta del siglo pasado.

Muchos creen que las mascarillas sirven para algo porque lo asocian a los hospitales y, por lo tanto, a la sanidad. El emblema aparece en las intervenciones quirúrgicas, donde el personal sanitario las porta. Por algo será…

Hay más de 40 años de estudios científicos al respecto. No bstante, es posible que un cirujano no sepa exactamente los motivos por los cuales es necesario ponerse una mascarilla antes de una intervención quirúrgica. Simplemente lo da por sabido.

En una intervención quirúrgica el personal sanitario se coloca mascarillas para evitar que su saliva contamine los tejidos internos expuestos de los pacientes.

El personal de cocina se pone un gorro por los mismos motivos: para eviar que caigan pelos en la comida.

La policía se pone guantes para no alterar el escenario de un crimen.

Ni el sanitario, ni el cocinero, ni el policía toman precauciones para sí mismos, por su salud, para evitar quedar contaminados.

El personal sanitario enfermo no puede entrar en un quirófano, ni con mascarilla ni sin ella. Si tiene una gripe, por ejemplo, por leve que sea, sabe que no hay ninguna mascarilla que pueda impedir la circulación del virus.

Da igual que las mascarillas sean quirúrgicas o de tela: no pueden prevenir la transmisión de ningún virus. Por eso nunca se ha recomendado el uso de mascarillas durante las epidemias de gripe estacional, por ejemplo.

Los mayores farsantes de esta pandemia (OMS, CDC, NIH, Fauci, Fernando Simón y demás) nunca dijeron que las mascarillas previenen la transmisión del coronavirus. Por eso durante la primera ola de la pandemia dijeron que no eran necesarias, porque no las había. Luego cambiaron de criterio porque ya tenían suministros. Las mascarillas empezaron a ser necesarias cuando pudieron poner una en el rostro de cada uno.

Una calle y un espacio público no son un quirófano, que minimiza los efectos negativos para la salud de quienes las usan. Los quirófanos están equipados con sistemas de intercambio de aire de gran potencia que mantienen presiones positivas, intercambian y filtran el aire ambiente a un nivel muy alto y aumentan el contenido de oxígeno de la atmósfera del quirófano. Estas condiciones limitan los efectos adversos del uso de mascarillas para el personal de la sala de operaciones.

A pesar de estas condiciones extremas de control del flujo de aire, los estudios clínicos demuestran los efectos negativos de las mascarillas: disminución de la respiración arterial de oxígeno y exceso de CO2.

El personal sanitario sólo se coloca mascarillas estériles de un único uso. No usa mascarillas de tela. No las guarda en el bolsillo. No las manipula. No las reutiliza una y otra vez. Si la operación quirúrgica se prolonga, el cirujano se la cambia en cuanto aparecen los primeros signos de acumulación excesiva de humedad, que degrada su eficacia y aumenta los efectos adversos.

En un tema así, los más aprensivos deben tener en cuenta algo importante: los virus no sólo entran por la boca y la nariz, sino también por los ojos. Deberían pensar en comprarse también unas gafas de bucear o algo parecido.

La ciencia concluye que el confinamiento no ha reducido la mortalidad durante la pandemia

Un reciente estudio científico publicado por la revista “Frontiers in Public Health” concluye que el confinamiento no logra lo que se supone que debería: salvar vidas.

Los investigadores han analizado datos de 160 países durante los primeros 8 meses de la pandemia, probando varios factores —incluyendo la demografía, la salud pública, la economía, la política y el medio ambiente— para determinar cómo se correlacionan con la mortalidad atribuida al coronavirus.

“El rigor de las medidas establecidas para luchar contra la pandemia, incluido el confinamiento, no parece estar relacionado con la tasa de mortalidad”, aseguran los científicos (1).

El criterio asociado de una manera más estrecha con una alta tasa de mortalidad es la esperanza de vida, aunque también se observaron mayores tasas de mortalidad por coronavirus en ciertas regiones geográficas del mundo.

“Factores inherentes han predeterminado la mortalidad por covid: comprenderlos podría mejorar las estrategias de prevención al aumentar la resistencia de la población mediante una mejor aptitud física e inmunidad”, dicen los autores del estudio.

La conclusión no es en absoluto sorprendente porque ya había pruebas empíricas más que suficientes para comprobar la eficacia del confinamiento general durante una epidemia. “Hay poca correlación entre la severidad de las restricciones de una nación y si logró frenar el exceso de muertes, una medida que mira el número total de muertes en comparación con las tendencias normales”, señaló en mayo la agencia Bloomberg (2).

A lo largo de este año, los índices de mortalidad de Suecia, que en marzo no confinó, han caído constantemente. Su tasa de 577 muertes por cada millón de habitantes es mucho mejor que la de muchos países europeos que impusieron confinamientos estrictos, como Bélgica, Reino Unido, España e Italia. En setiembre ocupaba el puesto 11 del mundo por tasa de mortalidad y ahora se situa en el 23.

El país escandinavo es objeto de todo tipo de ataques porque ha ridiculizado a los gobiernos que han forzado el confinamiento.

Una vez comprobado el fracaso del experimento, en octubre algunos jefes de la Organización Mundial de la Salud (OMS) cambiaron de criterio y comenzaron a aconsejar la apertura. “El confinamiento sólo tiene una consecuencia que nunca debes menospreciar, y es hacer que la gente pobre sea mucho más pobre”, observó el doctor David Nabarro, enviado especial de la OMS para el coronavirus.

El director del Programa de Emergencias Sanitarias de la OMS, Michael Ryan, dijo algo similar: “Lo que queremos tratar de evitar […] son esos confinamientos masivos que tanto castigan a las colectividades, a la sociedad y a todo lo demás”, dijo en una rueda de prensa en Ginebra.

(1) https://doi.org/10.3389/fpubh.2020.604339 https://www.frontiersin.org/articles/10.3389/fpubh.2020.604339/full
(2) https://www.bloomberg.com/graphics/2020-opinion-coronavirus-europe-lockdown-excess-deaths-recession/

Más información:
– Ahora la Organización Mundial de la Salud se pronuncia contra el confinamiento
– La Organización Mundial de la Salud dice ahora que nunca ha aconsejado el confinamiento para frenar la pandemia
– La OMS ya no recomienda el confinamiento por sus efectos negativos sanitarios, sociales y económicos
– La OMS pone a Suecia como ejemplo de tratamiento modélico de la pandemia por no imponer el toque de queda

 

El fascismo terapéutico preocupa al Parlamento Europeo

El Parlamento Europeo ha aprobado un documento titulado “Resolución sobre el impacto de las medidas relacionadas con COVID-19 en la democracia, el estado de derecho y los derechos fundamentales” (*). Basta leer el título para enterarse de que en Europa hay una crisis política que está conduciendo de cabeza al fascismo, con el consabido pretexto de pandemia.

El texto va envuelto en el lenguaje empalagoso de los juristas, sobre el estado de derecho y demás entelequias, pero a buen entendedor… Como muestra la experiencia histórica y hemos repetido aqui en otras entradas, cuando hay una pandemia los médicos desaparecen y llegan los legionarios.

El fascismo terapéutico ha barrido con los últimos restos de las libertades fundamentales que quedaban en el Viejo Continente. Hasta los europarlamentarios se han dado cuenta de ello, hablan de “deriva autoritaria” y bla, bla, bla, bla, bla, bla…

La resolución pide que los países estudien el levantamiento el estado de emergencia o limiten de otro modo sus efectos.

El texto recomienda un control parlamentario efectivo sobre todas aquellas normas que limiten los derechos fundamentales de los ciudadanos. Las mismas no sólo deben ser proporcionales a la emergencia real, sino que también deben tener un límite de tiempo definido.

En Bruselas piden demasiado porque esas resoluciones deben quedar bien, ser pulcras y cumplir con los 10 Mandamientos. Pero en España un Parlamento que nunca ha controlado nada, ni siquiera los atracos del rey, no puede controlar el aluvión de normas que regulan, desregulan y vuelven a regular los estados de alarma, toques de queda, confinamientos, asilos, cierres de empresas, restricciones de movilidad, sanciones y demás parafernalia del Estado central y de las autonomías.

La resolución del Parlamento concluye con una invitación a la Comisión Europea para que tome la iniciativa de garantizar el levantamiento de las medidas restrictivas lo antes posible.

Muy bien, señores diputados. Os habéis ganado el sueldo. Habéis cumplido con vuestro papel cosmético, que es papel mojado.

(*) https://www.europarl.europa.eu/doceo/document/TA-9-2020-0307_ES.html

La ciencia duda que las vacunas contra el coronavirus puedan salvar vidas

Que “las vacunas salvan vidas” es un dogma de fe de la Inquisición posmoderna y quien lo pone en duda está predispuesto al linchamiento. Sin embargo, a nadie se le ocurrirá tachar de “antivacunas” a la revista científica British Medical Journal, que se ha pronunciado negativamente sobre las que hasta la fecha se han presentado para “luchar contra el coronavirus”.

“Ninguno de los ensayos de vacunas está diseñado para detectar una reducción significativa de los ingresos hospitalarios, la admisión en cuidados intensivos o la muerte”, afirmó la revista el 21 de octubre (1).

Si las empresas farmacéuticas y los medios de comunicación a su servicio hacen publicidad asegurando que la “eficacia” es superior al 90 por ciento, ya no sabemos qué entienden por “eficacia” y cómo la miden.

Por eso simultáneamente otro artículo de la misma revista pregunta lo siguiente: “¿Salvarán vidas las vacunas contra el coronavirus?” (2). Sólo la duda ya es ofensiva por sí misma. Si no son capaces de salvar vidas, sería una decepción inmensa para la mayor parte de la población mundial.

¿Serán capaces por lo menos de “contener los contagios”? La respuesta de la revista es que ese asunto ni siquiera se han prepocupado de analizarlo porque -añadimos nosotros- ya tienen la respuesta: una vacuna no impide la transmisión del virus.

La revista añade que “las vacunas se están probando en personas con bajo riesgo de contraer el covid-19 -y aún menor riesgo de enfermedades graves- que pueden no ser representativas de las poblaciones a las que se da prioridad para recibir una vacuna aprobada”.

Es la pescadilla que se muerde la cola. Si las vacunas se administran a cobayas con una salud de hierro, la “eficacia” de las mismas está asegurada de antemano y si se la administran a los más vulnerables es posible que la “eficacia” sea de cero.

En otras palabras: lo que deben demostrar, tanto las empresas como sus “expertos” es que las vacunas son necesarias.

No es algo que sólo ocurra con la actual pandemia. British Medical Journal afirma que “sesenta años después de que la vacunación contra la gripe se recomendara de forma rutinaria para las personas de 65 años o más en Estados Unidos, todavía no sabemos si la vacunación reduce la mortalidad”.

Por lo tanto, los sistemas sanitarios están vacunando a los ancianos contra la gripe de una manera innecesaria.

En esta situación, la revista propone algo que los inquisidores no pueden aceptar bajo ningún concepto: “Abrir un debate crítico sobre muchas cuestiones” relativas a las vacunas. Lo llama “democratización de la ciencia” pero hasta ahora quien manda es la Inquisición, que no entiende de esas cosas.

Si en plena ola de histeria una revista como British Medical Journal se desmarca de las vacunas, hay que empezar a pensar otra vez en lo peor.

(1) https://www.bmj.com/content/371/bmj.m4058
(2) https://www.bmj.com/content/371/bmj.m4037

 

El uso prolongado de mascarillas contribuye a que los virus se propaguen

El porte de mascarillas en lugares públicos es obligatorio en muchos países desde hace meses. El pretexto es que de esa manera se frena la propagación del coronavirus. Sin embargo, las mascarillas no se diseñaron para ello y la consecuencia es evidente: el virus se sigue propagando a pesar de la imposición generalizada de mascarillas.

Ahora bien, no se trata sólo de que las mascarillas no sirvan para nada, sino que provocan aquello que deberían prevenir: la propagación de los virus.

En febrero de este año los CDC de Estados Unidos dieron un paso adelante en esa línea, al atribuir la propagación de virus al uso prolongado de mascarillas. Lo publicaron en su revista médica Emerging Infectious Diseases (1). Se trataba de un metaanálisis de 10 artículos que se han publicado durante los últimos sesenta años.

La conclusión de los mismos es que las mascarillas causan un aumento de las enfermedades respiratorias como la gripe y el covid.

Uno de los principales estudios citados en el informe fue el de 1.607 trabajadores de hospitales de Vietnam, publicado en la revista BMJ Open en 2015 (2). El estudio llegó a la conclusión de que el efecto de las mascarillas quirúrgicas sobre la propagación de los virus era insignificante y que el uso prolongado de las mismas aumentaba significativamente la aparición de enfermedades respiratorias.

Otro estudio más reciente realizado por el equipo de respuesta al coronavirus de los CDC, publicado en el Informe Semanal de Morbilidad y Mortalidad (3), mostró que hay una probabilidad 20 veces mayor de contraer covid por el uso prolongado de una mascarilla en comparación con quienes nunca la usan.

Ese estudio encontró que de los 154 nuevos casos de covid en los que los pacientes tuvieron tanto una prueba PCR positiva como síntomas reales, alrededor del 85 por ciento usaban mascarilla a menudo, o siempre, hasta catorce días antes de la aparición de los síntomas.

El grupo de control también mostró síntomas de algún tipo de enfermedad respiratoria, pero tuvo una prueba PCR negativa. En ese grupo de control, el 88 por ciento de las personas dijeron que usaban mascarilla frecuentemente o siempre.

Alrededor del 4 por ciento de ambos grupos informaron que nunca usaron mascarillas antes de la aparición de los síntomas.

(1) https://wwwnc.cdc.gov/eid/article/26/5/19-0994_article
(2) https://bmjopen.bmj.com/content/5/4/e006577
(3) https://www.cdc.gov/mmwr/volumes/69/wr/pdfs/mm6936a5-H.pdf

La pandemia sólo explica el 40 por ciento del exceso de muertes de este año en México

Por cada dos muertes por coronavirus hay otros tres casos de mortalidad excesiva por otras causas. Antes de la pandemia se esperaba un incremento de 3,8 por ciento en el número de muertes, pero esa cifra subirá a alrededor de 43,84 por ciento.

De seguir las tendencias actuales en el deceso de pacientes de coronavirus en México, al cierre de 2020, habrá alrededor de 119.000 muertos por Covid y más de 179.000 casos de mortalidad excesiva por otras causas.

Eso quiere decir que, por cada dos casos de muerte excesiva causada por el nuevo coronavirus, habrá otras tres de otro tipo de causas, pues el coronavirus sólo representa 39,6 por ciento de las muertes en exceso, por lo menos hasta agosto.

De acuerdo con un análisis realizado por la organización Acción Ciudadana Contra la Pobreza (ACCP), realizado en octubre pasado, al finalizar el año la mortalidad excesiva sería de 281.340 personas y la mortalidad total será de 1.026.294 personas.

Haciendo el mismo ejercicio, pero con los datos actualizados a la semana que concluye, se observa que la mortalidad excesiva será de 299.430 mexicanos.

Tomando en cuenta las tendencias registradas en la muerte de mexicanos en los últimos años, el Consejo Nacional de Población (Conapo) estimó que en 2020 habría 776.256 defunciones, es decir 28.472 más que los 747.784 que hubo en 2014 según el Inegi, lo que quiere decir que se esperaba un incremento de 3,8 por ciento en registro de defunciones.

Sin embargo, con la epidemia se calcula que haya un 1.075.786 muertos, de los cuales 299.430 es lo que se considerará la mortalidad excesiva y 776.256 la prevista. Si se toma en cuenta que en 2019 hubo 747.784 muertos y se prevé que para 2020 haya 1.075.686 muertos, entonces habría 43.84 por ciento más decesos.

Principales causas de muerte

Según el documento “Características de las defunciones registradas en México durante 2019” del Inegi, el año pasado murieron en el país 663.902 personas por causa de enfermedades y problemas de salud.

En 2019 las 10 principales causas de muerte fueron enfermedades al corazón, diabetes mellitus, tumores malignos, enfermedades del hígado y homicidios, en ese orden.

Por enfermedades del corazón fallecieron 156.041 personas (23,5 por ciento), diabetes 104.354 (15,7 por ciento) y por tumores malignos 88.680 (13,4 por ciento).

Un indicador de lo que se está dejando de hacer en el trabajo médico, debido a la pandemia puede ser el de la detección de pacientes con enfermedades graves. Tan sólo en materia de cáncer de mama, el Instituto Mexicano del Seguro Social (Imss), en 2019, detectó 5.911 casos, es decir un promedio de 492 al mes.

En 2020, hasta el 19 de octubre pasado esa institución había diagnosticado por primera vez 2.602 casos, es decir, en poco más de 10 meses y medio no se había logrado ni la mitad de la detección del año anterior.

Según ACCP, entre 2019 y 2020 hay una reducción generalizada en la detección de enfermedades, lo cual es grave pues impide cualquier tratamiento y contención posterior.

Entre un año y lo que va del otro se han detectado 90.000 casos menos de hipertensión arterial, 104.000 de diabetes tipo II, 243.000 de obesidad y 75.000 de asma.

De acuerdo con el Sistema de Información en Enfermedades Crónicas (SIC), desarrollado por la Secretaría de Salud y la Fundación Carlos Slim, a escala nacional, menos de la mitad del 1.011.033 pacientes detectados con diabetes cuentan con la primera prueba de medición de glucosa.

En México hay un 1.683.613 pacientes diagnosticados de una enfermedad crónica como diabetes, hipertensión, obesidad y dislipidemia.

El Imss mantiene servicios prioritarios

El 5 de noviembre pasado el director general del Instituto Mexicano del Seguro Social (Imss), Zoé Robledo Aburto expuso que el Imss ha hecho esfuerzos importantes para seguir atendiendo pacientes no Covid.

Explicó que los servicios que fueron considerados prioritarios para preservar la vida o la función de órganos y que no se suspendieron fueron las urgencias medico-quirúrgicas, área en la que esa institución también se apoya en hospitales privados.

Además, se ha determinado que es prioridad atender a las mujeres embarazadas, que además en un grupo de riesgo. Incluso se hicieron las gestiones necesarias para hospitales del sector privado las atendieran aceptando incluso las tarifas que marcan de catálogos del Imss y no los de sus instituciones.

Tampoco se han cancelado las hemodiálisis y diálisis peritoneal, quimioterapias ambulatorias, los servicios de consulta externa, hematología, nefrología, obstetricia, oncología médica y quirúrgica, laboratorio clínico y radiología con estudios urgentes y bancos de sangre. Sin embargo, mencionó que “otros servicios sí se pospusieron”.

De los 81 hospitales que se designaron como no Covid y los 165 que trabajan como híbridos, disponen de más de 19.000 camas destinadas a la hospitalización de otros padecimientos (diferentes a coronavirus).

Además, las jornadas quirúrgicas se redoblarán para bajar el déficit de cirugía de especialidad y tele consultas.

Informó que tan sólo en agosto, el Imss otorgó cinco millones de consultas en medicina familiar, 481.000 de especialidades, 829 de urgencia, 49.000 dentales, 50.000 intervenciones quirúrgicas y 25.000 partos. Además, ofreció 9.200.000 análisis clínicos y 681.000 estudios de radiodiagnóstico.

“Sí ha habido mucha atención. Desde luego que tenemos un déficit. Al estructural se le suma el de la pandemia, que es de como 30 por ciento”, mencionó. Destacó que la gran mayoría de los hospitales son híbridos, es decir que no solo atienden a pacientes coronavirus, lo cual implica un reto extraordinario porque implica separar servicios en la misma instalación para evitar contagios.

https://www.eleconomista.com.mx/politica/coronavirus-solo-explica-40-del-exceso-de-muertes-en-2020-20201122-0002.html

El Presidente chino Xi Jinping propone al G20 un sistema mundial de identificación sanitaria

En la cumbre del G20, que se ha celebrado en línea, el Presidente chino Xi Jinping ha propuesto un sistema mundial de identificación sanitaria basado en los códigos QR con el fin de impulsar el comercio y los viajes internacionales.

Los códigos QR sanitarios deberían ser mundialmente reconocidos.

“Mientras contenemos el virus, necesitamos restaurar el funcionamiento seguro y sin problemas de las cadenas industriales y de suministro mundiales”, dijo el dirigente chino en la cumbre virtual del G20 que se celebró ayer, al tiempo que abogaba por la necesidad de “reducir los aranceles y las barreras” y liberalizar el comercio de suministros médicos esenciales.

También pidió la creación de mecanismos que simplifiquen el “movimiento ordenado” de personas en todo el mundo. Estos mecanismos podrían tomar la forma de códigos QR que contengan información sobre la salud de los viajeros, dijo Xi.

Paralelamente la ONU ha anunciado el lanzamiento de un documento digital biométrico para identificar y controlar a sus propios funcionarios.

Los datos biométricos comprenden las huellas dactilares, rasgos faciales, raza, sexo iris, enfermedades, discapacidades o genoma, entre otros.

Uno de los organismos especializados de la ONU, la Organización de Aviación Civil Internacional, también está avanzando hacia un documento digital de viaje reconocido internacionalmente.

Además, las compañías aéreas van a exigir a los pasajeros que firmen un pasaporte sanitario que incluya un certificado digital de vacunación contra el coronavirus para poder volar.

El sistema será de naturaleza similar al previsto por Ticketmaster, la empresa de venta de billetes en línea para espectáculos deportivos o culturales (*). A mediados de este mes la empresa anunció que va a exigir a los compradores que demuestren que han sido vacunados o que han dado negativo en las pruebas de coronavirus antes de permitirles comprar los billetes.

Más tarde Ticketmaster aclaró que la decisión final sobre estas medidas va a recaer en los organizadores de los espectáculos y que aún estaba considerando la implementación del mecanismo de control.

Las aerolíneas quieren seguir este modelo. Tres alianzas mundiales que representan a 58 aerolíneas presionan a los gobiernos para que realicen pruebas masivas de coronavirus a los pasajeros, en lugar de las actuales restricciones de viaje por cuarentena, que según las aerolíneas son ineficaces y han acabado con los viajes.

Es probable que el sistema se organice bajo los auspicios de CommonPass, un programa patrocinado por el Foro Económico Mundial.

Uber y otras empresas también están empezando a denegar servicios a las personas que no cumplen las restricciones del toque de queda.

El universo de los “sin papeles” se va a convertir en una pesadilla en la “nueva normalidad”. Cada aspecto de la vida privada de las personas será centralizado digitalmente usando la biometría y, en muchos casos, la cadena de bloques (blockchain).

Surgirá una casta inferior de apestados, ciudadanos de segunda división, que quedarán condenados al arresto domiciliario. No podrán trabajar, no podrán viajar, no podrán asistir a un concierto, no podrán relacionarse con otros…

(*) https://www.axios.com/ticketmaster-digital-health-pass-coronavirus-airlines-7898b5ee-5eef-4cbc-9de5-00a84e243ade.html

The Lancet echa tierra encima de la investigación sobre el origen de la pandemia

Uno de los temas estrella de la pandemia ha sido la búsqueda del origen, aunque no se sabe muy bien si lo que persiguen es localizar el origen del virus o el de la enfermedad, o ambos.

Es un asunto que ha dado lugar a toda suerte de explicaciones, unas más increíbles que otras, aunque sobresalen las que hablan de una manipulación artificial o de laboratorio, en donde el Instituto de Virología de Wuhan acapara la mayor parte de la atención.

La pregunta sobre el origen del virus también interesa a ciertos medios científicos y en julio la revista médica The Lancet creó una comisión para estudiar la cuestión.

En una declaración, la comisión dijo que era “sumamente importante que la investigación de los orígenes del SARS-CoV-2 proceda […] de una manera científica y objetiva que no se vea obstaculizada por los programas geopolíticos y la desinformación”.

En setiembre se vio claro que se trataba de algo muy poco científico: echar tierra encima, una vez más. Eligieron para presidir dicha comisión a Peter Daszak, que prometió llevar a cabo la investigación “con una mente abierta”, algo difícil de imaginar, dado que anteriormente rechazó las sugerencias de que el virus podría haberse escapado de un laboratorio como “absurdas”, “infundadas”, “propias de chiflados”, “conspiranoicos” y “puras tonterías”.

Sin embargo, luego se prestó para estudiar esas tonterías.

Daszak es un “científico” con muy mal cartel. El microbiólogo de la Universidad de Rutgers, Richard Ebright, le ha acusado de mentir “a la escala de Trump”, y el teórico de la evolución Bret Weinstein lo ha calificado como el “paciente cero” de la desinformación sobre el origen del coronavirus.

Daszak ha declarado en The Lancet que “no tiene intereses contrapuestos” en el coronavirus, algo que repitió en el Washington Post.

Sin embargo, Alina Chan, bióloga molecular del Instituto Broad, lo describe como “un viejo amigo, colaborador y financiador del laboratorio” del Instituto de Virología de Wuhan. Parece claro que Daszak va a ser juez y parte.

Es presidente de EcoHealth Alliance, un oscuro tinglado que ha recibido más de 100 millones de dólares de dinero del gobierno de Estados Unidos con el fin de entregarlos, a su vez, al Instituto de Virología de Wuhan, al menos en parte.

Ese dinero financió las investigaciones sobre los coronavirus de los murciélagos del Instituto chino, que estaban destinadas a lograr que el virus fuera infeccioso.

Esto significa lo siguiente: que Daszak no tiene que investigar sino que es él quien tiene que ser investigado. En esta pandemia, por cualquier hilo que se busque, todo conduce a concluir que el máximo interés es el de echar tierra encima, incluso el de los científicos como Daszak.

Luego se preocupan de tachar las dudas sobre sus manejos como “desinfomación”.

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