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Los hombres del saco eran los fascistas

El franquismo no se privó de nada. Lo mató todo, lo secuestró todo, todo lo robó, incluso a los recién nacidos, hijos de combatientes republicanos, de militantes muertos, de fusilados…, niños entregados a oligarcas del régimen y otros hacinados en hospicios.

Pero hasta en los peores naufragios los restos siempre vuelven a la playa. En los años noventa empezaron a aparecer denuncias sobre los niños robados al nacer a sus padres y luego vendidos a otros que podían pagar el precio de aquella mercancía.

José Luis Gordillo ha escrito un ensayo titulado “Los hombres del saco”, sobre aquellas compraventas “legales” de niños. Entrevista a algunas de esas víctimas, recoge sus testimonios, examina documentos e indicios, hace un seguimiento de cómo se desarrollaron esos secuestros y cómo siguen hasta la fecha las denuncias.

La mentira y el silencio espeso de la transición nos obligaron a esperar hasta este siglo XXI para enterarnos de que esas cosas han sido posibles en España.

Fueron muchos los que denunciaron tener constancia de algo así en el seno de sus familias. Hubo hijos adoptados que buscaron sus orígenes reales, padres y hermanos que trataron de hallar a un familiar… mujeres a las que les dijeron que su hijo había muerto al nacer, pero no les permitieron verlo… No son casos aislados sino miles de crímenes que no sólo conciernen al franquismo sino también a esta repugnante “democracia”.

Pero el tiempo y las nulas ganas de investigar un crimen masivo han causado estragos. Al revolver en las tumbas de los niños supuestamente muertos al nacer, no había nada… Los expedientes han desaparecido en un incendio… No hay registros con esos nombres… Las pruebas de ADN no son concluyentes… Otros han muerto… Los crímenes han prescrito… Siempre hay una excusa para tratar de pasar página y que los fascistas se salgan con la suya.

Hay miles de personas que no saben quiénes son porque se les ha robado su vida, sus orígenes y su identidad. Desde 1939 hasta 1990, al menos, en España hubo una organización criminal que estuvo secuestrando niños a cambio de dinero. Los vendedores son médicos, enfermeros, religiosos, sacerdotes católicos, e incluso hospitales enteros y maternidades. Los compradores son grandes capitalistas, banqueros, terratenientes, militares… la flor y nata del fascismo, los que hoy siguen teniendo la sartén por el mango.

Pues bien, Gordillo presentaba hoy el libro en Madrid y el PSOE, que iba a hacer la presentación en su sede, lo ha boicoteado porque tiene “discrepancias”. “Es indignante y vergonzoso”, sostiene Ángel Casero, presidente de la asociación Adelante bebés robados.

El autor del libro, Gordillo, enviará un ejemplar a la jueza argentina que instruye los crímenes del franquismo para incorporarlo a la causa. Ha añadido que el PSOE “ha dado una patada a las víctimas” de los robos de niños.

Un cura católico aficionado a la cocaína y los símbolos nazis

El Padre Cocaína
En un vídeo que está dando la vuelta al mundo, un sacerdote católico de Irlanda del norte, Stephen Crossan, aparece esnifando cocaína con un billete de 10 libras y rodeado de parafernalia nazi durante una juerga celebrada en la parroquia.

El vídeo, que ha sido difundido por el diario The Sun y ha sido reconocido como real por el propio sacerdote, ha escandalizado a la parroquia de Banbridge, un pueblo de 15.000 habitantes a 40 kilómetros de Belfast. “No debería”, se le escucha decir al cura, de 37 años de edad, ya conocido como el Padre Cocaína.

La juerga, que se prolongó durante dos días, se celebró en julio de 2015 en los bajos de la Iglesia de San Patricio de Banbridge.

Uno de los compañeros de juerga del sacerdote aseguró a The Sun que conocieron al cura en un bar y que se hizo pasar por un trabajador social y que no descubrieron la verdad hasta que los invitó a su casa, en los bajos de la parroquia.

Los testigos de la fiesta dijeron al periódico: “Nos sorprendió ver las cosas nazis. Estaban por toda la casa”. Los objetos incluían banderas, sombreros y un águila con una esvástica en un pedestal.

“Estuvo tomando Jack Daniels y cerveza con nosotros, y también metiéndose cocaína. Luego, cuando nos llevó al apartamento en la iglesia, lo que más nos sorprendió fue la parafernalia nazi: banderas, chapitas, gorras… En un momento se puso incluso una gorra e hizo el saludo nazi, aunque era de broma”.

Tras el escándalo, el Padre Cocaína se ha visto obligado a pedir una licencia del sacerdocio. El arzobispado local ha anunciado que investigará y tomará medidas en el asunto.

La huelga general en Amsterdam en 1941 contra el fascismo

En su página web, los hinchas del Ajax de Amsterdam Club de Fútbol cuentan la historia de la huelga general que desencadenaron los obreros cuando la localidad holandesa fue ocupada por los nazis para protestar contra las deportaciones de judíos.
Ésta es la traducción íntegra:

En señal de protesta contra los primeros grandes registros y las detenciones de 427 judíos el 23 de febrero de 1941, una masiva huelga estalla dos días después en Ámsterdam. Constituyó un éxito. Los tranvías se paralizaron, y los habitantes de Ámsterdam se dan cuestan de que algo está sucediendo. El segundo día la huelga se ve rota por la policía alemana, produciéndose muertos y heridos, junto a numerosas detenciones. Aquella huelga se celebra cada 25 de febrero, el denominado “Februaristaking”, junto a la estatua dedicada al obrero portuario.

Desde 1918, el antisemitismo es el programa común de la extrema derecha apoyada por la derecha, frente a todo movimiento que cuestione el capitalismo. ¿Por qué? Para esconder las cuestiones sociales detrás de los chivos expiatorios. Ese uso táctico del antisemitismo por parte de la derecha y la extrema derecha también está presente en Austria, en Hungría, en Rusia, en Polonia…

Desde 1921 el partido nazi multiplica las declaraciones, las gesticulaciones y las agresiones antisemitas. Dejando a un lado a la URSS y a los partidos de izquierda (comunistas y socialistas) las reacciones son inexistentes. A partir de 1933 la Alemania nazi es un inmenso campo de concentración, en el cual elementos embrutecidos se divierten a costa de los judíos, incluso hasta la muerte. No solamente los grandes Estados capitalistas no dijeron nada, sino que siguieron evitando todo choque con Hitler, en una situación en que hubiera podido fácilmente ser detenido, desestabilizado y derribado. De esa forma sigue prosperando el fascismo, hasta que en 1941 casi toda Europa sufre su dominación. Y también los Países Bajos conocen una oleada de extrema derecha ligada al nazismo. Fueron el escenario de la invasión de ejércitos con la cruz gamada, de la capitulación (10 de mayo de 1940), de la “colaboración” por parte de la extrema derecha, y del apoyo de la inmensa mayoría de la derecha a los nazis respecto a las medidas antisemitas.

En julio de 1940, los judíos tuvieron que abandonar cualquier puesto que ocuparan en la defensa aérea. Dos meses después, los altos funcionarios tienen que admitir la prohibición de nombrar a judíos para los puestos de la función pública. Poco después los funcionarios tienen que declarar si son “arios” o no. Posteriormente, los funcionarios judíos son despedidos.

En diciembre de 1940 quedan prohibidos para los judíos los cafés y los cines. Es una máquina implacable, que impresiona por su barbarie. Algunos altos funcionarios protestan por escrito y dimiten. En las universidades, las protestas son más valientes: en noviembre de 1940 tendrán lugar las huelgas estudiantiles de Delft y de Leiden, en solidaridad con los compañeros y profesores judíos. Pero los nazis hacen dominar su orden de plomo.

Durante los meses de enero y febrero de 1941 se desencadena la agresión antisemita. Los miembros de la milicia, colaboracionistas holandeses vestidos con camisas negras, atacan a las tiendas judías y a los cafés que rechazan colocar el cartel prohibiendo la entrada a los judíos. Se producen heridos, la tensión aumenta y los habitantes de Ámsterdam se defienden. En una tarde de luchas callejeras, un colaboracionista queda herido en el suelo, y muere tres días más tarde en el hospital. La respuesta es firme y se realizarán las primeras grandes redadas en la ciudad, los días 22 y el 23 de febrero. En el barrio judío centenares de hombres son detenidos por los alemanes, con una extraordinaria violencia. Serán trasladados al campo de concentración de Mauthausen, en donde morirán todos. Esto aún no lo sabe Ámsterdam; pero con lo que han visto sus habitantes basta.

La organización de la huelga es, en gran parte, obra de los comunistas. Ya se habían dado huelgas en Ámsterdam: los obreros de la siderurgia habían rechazado trabajar en Alemania. El ocupante había cedido. Los parados contratados temporalmente por el Estado habían reclamado primas de invierno, con éxito. Pero esta vez la cuestión ya no era material. Para los huelguistas de los días 25 y 26 de febrero de 1941 se trataba de la vida de sus conciudadanos.

Habiendo sido testigos de la violencia de los nazis y sus colaboradores hacia los judíos, los trabajadores de Ámsterdam con mayor nivel de conciencia de clase y de seguras convicciones políticas (para evitar que los ocupantes y sus aliados holandeses se pusieran al corriente) se reúnen el 24 de febrero de 1941 por la tarde, en una asamblea en la plaza de Noordermarkt. De forma muy valiente se decide la huelga y sus reivindicaciones; esencialmente, el rechazo a las deportaciones y a las persecuciones de los judíos, pero también en contra del trabajo forzado en Alemania, y a favor de la soberanía de los Países Bajos ocupados.

“Aquella huelga cambió mi vida”, dice pausadamente Harry Verhey. En 1941 tenía 23 años, y era conductor de tranvía. “Todos sabíamos que habían efectuado redadas el 22 y 23 de febrero. Los viajeros hablaban de ello en el tranvía, prudentemente. Estaban muy impresionados. Todos teníamos el sentimiento de que había que hacer algo, que no se podía dejarles así. La población judía estaba muy bien integrada, y había concejales judíos. Yo tenía amigos judíos, y habíamos crecido juntos. Al final de la jornada se reunió el grupo del Partido Comunista y allí se habló de una huelga contra las redadas. Se organizó muy rápidamente, los alemanes no llegaron a enterarse por sus soplones. Se discutió sobre la organización concreta de la huelga; era necesario comenzar por los tranvías. Si no salían, la gente comprendería rápidamente que algo estaba pasando. Entonces, hacia las 4 de la mañana, fuimos a hablar a los compañeros, en las rutas que llevaban el personal hacia las cocheras”.

“La cosa no era fácil, y había que ir despacio. Lo primero era decir que ‘había que hacer algo’. Después de tantear y preparar el terreno, se iba más allá. Se les decía que todas las fábricas harían una huelga de una jornada y que era necesario participar en ella. La dirección de los tranvías nos amenazaba, y cuando llegábamos a las cocheras, a veces había que tirarse en los raíles para impedir salir a las líneas. Tras estos principios, todo fue mejor. Los funcionarios, los portuarios, las oficinas, los institutos… Todo el mundo salía a la calle. Los ojos brillaban y se estaba menos triste porque por lo menos estábamos haciendo algo. Yo nunca tuve miedo. Estaba dominado por la cólera […] Tras estos dos días de huelga fuimos castigados. La dirección retuvo una parte de nuestros salarios. Los viajeros lo sabían, y nos daban todos un poco de dinero. Pero no se pudo organizar una segunda huelga. Los alemanes fusilaron a algunos huelguistas. En aquel tiempo, en nuestro país ya no existía la pena de muerte. Aquellas ejecuciones sembraron el miedo”.

En esta ilustrativa huelga de febrero de 1941 nos encontramos con el habitual problema de las luchas obreras, y también estudiantiles. Estos dos medios sociales siempre han representado los puntos de apoyo del combate democrático en la sociedad capitalista bajo formas liberales., autoritarias o fascistas. Pero la ausencia de armamento lleva casi siempre a un aplastamiento sangriento, cuando el poder lo decide. Por el contrario, el ejército y la policía, armados para proteger el Estado de derecho, nunca han desempeñado ese papel cuando han tenido que elegir entre democracia y fascismo (aparte de algunos casos discutibles, como en Francia en 1934). En esa tónica, la represión de la huelga de febrero de 1941 no fue una excepción. Rápidamente, soldados y milicianos de extrema derecha dispararon indiscriminadamente: nueve muertos y numerosos heridos.

“Pero la huelga de febrero tuvo su efecto. Sirvió para clarificar nuestra relación con los ocupantes. No había compromiso posible. Estaba claro el límite entre el bien y el mal. A partir de entonces comenzó la resistencia en nuestro país.

Al día siguiente de la huelga, Harry Verhey, que estaba siendo buscado, se unió al maquis. Formó parte de la Resistencia hasta la Liberación, en el seno del Partido Comunista. Más tarde, desde 1968 a 1978, fue primer adjunto al alcalde de Ámsterdam. Hoy tiene 80 años.

Los alemanes se vieron totalmente sorprendidos por la huelga. La mañana del 25 de febrero de 1940 algunos de ellos se encontraron frente a una masa compacta de huelguistas, y se dieron asustados rápidamente la vuelta. Hacia el mediodía se organiza más o menos la represión, pero no pudo impedir la continuidad de la huelga, que aumenta. Al día siguiente se extiende a las poblaciones alrededor de Ámsterdam. Pero las SS, que llegaron a toda prisa desde La Haya, lanzaron granadas y dispararon sobre la multitud. Hubo muertos y heridos graves. Se decidió limitarse a estos dos días de acción. Para el ocupante, el balance de la huelga fue catastrófico. Significó el fracaso del intento de ganarse al pueblo holandés para el nacional-socialismo. Los alemanes decidieron suspender las redadas de forma provisional, a fin de calmar los ánimos. A pesar de ello, aún en marzo de 1941 fueron fusilados 18 resistentes y huelguistas.

Hoy, una estatua desafía el viento y la lluvia en una plaza en pleno centro de Ámsterdam, en donde antes de la Segunda Guerra mundial estaba el barrio judío de la ciudad. Es una representación en bronce de un hombre fuerte y musculoso. Un portuario, que se dirige con las manos desnudas a combatir a puñetazos a un enemigo que se pensaba invencible. La estatua, del escultor holandés Mari Andriessen, representa al obrero honrado e indomable de Ámsterdam.

Desde la guerra, y cada año, aquí viene la población en una larga manifestación que conmemora los sucesos del 25 y 26 de febrero de 1941: la huelga general contra las persecuciones contra los judíos, que paralizó Ámsterdam. Fue la única gran huelga en Europa contra el antisemitismo de los nazis. Aquella “Februaristaking” está grabada en la memoria de Ámsterdam, que le debe su divisa: “heroica, decidida, generosa”.

Constituyó una formidable lección de solidaridad, que desde 1945 se ha transformado en una manifestación contra el racismo y la discriminación.

Fuente: http://www.ajaxfr.com/25_et_26_fevrier_1941.html

‘Correréis como en el 39’

Rita Maestre en sus viejos tiempos
En 2011 un colectivo universitario, del que formaba parte Rita Maestre, actual portavoz del Ayuntamiento de Madrid, entró en la capilla de la Universidad Complutense de Madrid, dando voces contra el Vaticano y dejando su torso desnudo algunos de ellos.

Fueron detenidos y procesados por un delito que se llama “ofensas a la religión”, o sea, al catolicismo, que es la única verdadera religión. El juicio se celebró esta semana y el fiscal les pide un año de prisión.

El transcurso del tiempo es inexorable y, cinco años después, aquella radical estilo Femen que fue Maestre no es lo que era, por lo que pidió disculpas a la Conferencia Episcopal, aunque no sabemos el motivo de las mismas. El caso es que se disculpó ante la jerarquía, no ante los creyentes, que son quienes se pueden dar por ofendidos por ese tipo de protestas.

Son siempre los mismos pidiendo disculpas por lo que no puede ser nunca delito. Quien debería pedir disculpas y pedir la derogación de dicho delito es la Conferencia Episcopal. No es aceptable -de ningún modo- que en un Estado laico las universidades tengan ninguna capilla, ni mezquita, ni santuario, por lo que la portavoz municipal se disculpa por nada. ¿Cuándo van a pedir disculpas los demás?

El caso de Guillero Zapata, otro concejal del Ayuntamiento de Madrid, ya demostró que los fans de Podemos son las peores plañideras. Los ponen contra las cuerdas y no se cansan de disculparse y pedir perdón por nada. No son capaces de aceptarse a sí mismos, de sacar pecho por lo que alguna vez dijeron o hicieron y dar un paso al frente. Ni hablar. Lo suyo es recular.

Los fascistas, que nunca se han disculpado de nada, lo saben muy bien y les aprietan clavijas sabiendo que cederán. A raíz del juicio a Maestre, un editorial del diario fascista La Gaceta no se ha cortado ni un pelo en sus amenazas: “Correréis como en el 39”, les ha dicho.

En el 39 se produjeron centenares de miles de asesinatos, detenciones y exilios, pero el fiscal no ha procesado a los periodistas de La Gaceta por apología del terrorismo, ni ha cerrado el periódico… Nada de nada. Aquí el fascismo tiene patente de corso.

Por lo que nos toca, tomamos nota de algo que ya teníamos muy presente, porque si son capaces de decir algo así a los melifluos de Podemos, ¿qué no podremos esperar los que tenemos alguna aspiración seria de cambio?

80 años de la victoria del Frente Popular

Bianchi

Exactamente hoy, 16 de febrero de 1936, se cumple el octogésimo aniversario del triunfo del Frente Popular o, mejor llamado, Bloque Popular frente al Bloque Nacional, una coalición de múltiples partidos republicanos, nacionalistas (catalanes), radicales, democráticos y pequeñoburgueses que incluía al Partido Comunista, Socialista e incluso a la CNT que no se abstuvo esta vez. Enfrente la CEDA, lerrouxistas, agraristas, en un intento de llevar el fascismo al poder a través de las urnas -por la «vía legal»-,  y monárquicos. Los falangistas, que no obtuvieron nada, iban «por libre» (igual que el católico PNV).

Ganó, bien que no por mucho, el Bloque Popular que proclamó la tan ansiada amnistía a los presos obreros encarcelados tras la insurrección proletaria de 1934 (o la restauración del Estatuto catalán suspendido por el gobierno radical-cedista del «Bienio Negro»). Lo que los partidos democráticos burgueses consideraban una coalición electoral más veían que se les iba de las manos la dirección del movimiento popular tomando un peligroso -para ellos- rumbo proletario que había que desnortar, como, por ejemplo, Indalecio Prieto, socialista siempre partidario de la conciliación de clases o, incluso, el propio Largo Caballero, que pasaba por ser más «radical» (el «Lenin español», nada menos), pero,  en el fondo, también prietista. Aún así, la reacción, terratenientes, oligarcas y militares vieron en ese triunfo poco menos que la antesala de una revolución con las trazas de la bolchevique en Rusia, y vino el golpe del 18 de julio, la sublevación militar-fascista que el general Mola, principal cerebro del golpe, pensó como un clásico pronunciamiento decimonónico que durara «tres o cuatro días, como mucho» (pensando en tomar rápido Madrid) y duró aquello tres años de guerra nacional revolucionaria del pueblo contra el fascismo indígena y extranjero. Jamás se había visto en la historia nada parecido en lo relativo al coraje del pueblo entregado a su suerte, salvo la ayuda de la Unión Soviética de Stalin, a quien la gente adoraba, seguramente porque la gente era idiota.

De aquella tragedia hoy se quiere hacer una comedia, una farsa, haciendo querer ver que puede formarse un nuevo «frente popular» liderado por el PsoE en comandita con «Podemos» y los «independentistas» catalanes (incluido, ahora sí, el regionalista PNV, que demuestra tener más amor a la pela, a pesar de que esta fama se la lleven los catalanes, en fin…).

Como diría aquel, «manda güevos». Como si quienes ganaron la guerra, los fascistas, se hubieran hecho un harakiri y hubieran pasado por un «Nuremberg» y hete aquí que, con el milagroso advenimiento de la «democracia» mediante una mítica «Transición modélica y pacífica», sin previa ruptura democrática, que qué menos, pero ni eso, parece ser que la «democracia» está en peligro en manos del apático y abúlico Rajoy a quien hay que conseguir que, o bien que se vaya (la caverna, y poner a otro), o bien que despoltronar para poner un gobierno «reformista y progresista», esto es, un nuevo «frente popular» que tumbe al (neo)fascismo coronado (en la República, por lo menos, no había rey), o en peligro de «fascistización», que suena mejor. Como si esta «neocasta» no formara parte ya de ese fascismo que ganó la guerra y ellos contribuyen a encalar su podrida fachada.

Pero, claro, hablar de aquella guerra, la del 36.es propio de dinosaurios. Hoy lo que está en peligro es el «régimen del 78», o sea, cuando advino la democracia gracias a la Constitución. Es esta «democracia», muerto Franco, la que hay que recuperar. Es precisamente este «régimen democrático» el que hay que salvar de las garras de la derechona y sus medidas y recortes antipopulares, por lo tanto: ¡¡¡viva el frente popular liderado por Pedro (Sánchez) y Pablo (Iglesias)!! ¡¡¡ Vivan Los Picapiedra, los Flinstones) !!!

Me las piro.

O, mejor, me quedo para arrumbar tanta basura junta.

Hemos querido recordar esta fecha olvidada por quienes prefieren celebrar el 14 de abril de 1931, fecha de la proclamación de la II República, que nosotros, por supuesto, también celebramos y conmemoramos, pero lo cortés no quita lo valiente, que decía aquél.

Buenas tardes.

Morir por una pintada

La tarde del 5 de febrero de 1977, Miguel Vicente Basanta López, 32 años, obrero de la construcción en paro, está realizando una pintada en la tapia de la antigua fábrica de Alumalsa, en Zaragoza. Acaba de escribir “Trabajo sí, policía no”. Cuando se dispone a dibujar una hoz y un martillo, el agente de la Policía Armada nº 31866, Francisco Tovar Tovar, fuera de servicio y de paisano, que está paseando con su familia y la pistola en la sobaquera, le da el alto y le encañona de cara a la pared.

A Miguel Vicente Basanta se le juntan a su tartamudez el miedo y los nervios, e incapaz de responder con palabras a los gritos y amenazas intenta salir corriendo. Francisco Tovar le dispara tres veces por la espalda mientras huye. Basanta cae abatido con dos balazos en la cabeza. Ingresa en la clínica San Juan de Dios a las 21.37 horas, en estado preagónico, falleciendo a las 21.45 horas.

La versión policial, desmentida por la falta de pruebas, testigos presenciales y la autopsia, fue que el policía había disparado desde el suelo tras ser golpeado con una barra de hierro (jamás encontrada) por Miguel Basanta. La prensa, tras desestimar una vinculación absurda con ETA o los GRAPO, presenta a Basanta como un delincuente habitual. El Capitán General de la V Región Militar, Manuel Lara del Cid, ordena el sobreseimiento de la causa basándose en la legítima defensa del policía.

La familia de Miguel Vicente presentó una querella criminal contra el autor de los disparos en 1989, siendo desestimada por la justicia en virtud del principio de causa juzgada por la jurisdicción militar. Tampoco prosperarán los recursos ante la Audiencia Provincial de Zaragoza y Sala Segunda del Tribunal Constitucional.

La Justicia cierra todas sus puertas y cuando todo parece olvidado se crea la Comisión Ciudadana Miguel Vicente Basanta, que culmina en el homenaje popular del cuatro de febrero de 1996, frente a la tapia donde fue asesinado. A propuesta de la Asociación de Vecinos del Barrio de San José una calle de Zaragoza lleva actualmente su nombre.

El papel de la Iglesia Católica croata en los crímenes de guerra fascistas (2)

En las postrimerías de la última Guerra Mundial el partido croata fascista construyó una  red paralela propia para su defensa, y poder escapar de los juicios de los tribunales por crímenes de guerra. Son esas redes de “huida” lo que en la bibliografía se conoce como “ratlines”, las vías de las ratas.Estas vías ustachis tenían su sede en Roma, y fueron construidas con el necesario apoyo y protección del Vaticano. Es un episodio más del significante papel de la Iglesia católica en las estrategias globales de la guerra fría y la política estadounidense para Europa.

Estas “ratlines” fueron rápidamente detectadas e igualmente protegidas por el llamado Counter Intelligence Corp del Ejército norteamericano, que fue el precedente inmediato de la CIA. A partir de 1948, con el inicio de la guerra fría, se amplia el ámbito de las operaciones secretas cuya responsabilidad descansaba sobre antiguos fascistas, y empieza el flujo de millones de dólares hacia organizaciones, publicaciones y agentes fascistas croatas y albaneses. E, independientemente, de su proclamada lucha contra el “comunismo», había un objetivo: romper Yugoslavia. La supervivencia y continuidad del fascismo croata, que volvió al poder bajo la presidencia de Franco Tujdman en 1991, fue responsabilidad del gobierno norteamericano y de estas políticas. La pervivencia de estos fascismos y su responsabilidad en la guerra civil que asoló la antigua Yugoslavia en la década de los 90 está abundantemente recogida en la bibliografía.¿Por qué juega Roma un papel esencial en la huida de los criminales de guerra? Se hace difícil contestar a esta pregunta, si pensamos que el fascismo fue derrotado en Italia.

Pero si bien el gobierno fascista fue derrocado, su aliado más importante y poderoso, la Iglesia Católica, evitó cualquier castigo o represalia. La protección por parte de la Iglesia a nazis y fascistas se llevó a cabo sin ninguna molestia por parte de las potencia vencedoras en la guerra; y no es nada sorprendente que por parte del Vaticano jamás se ha renunciado a los contenidos de muchas declaraciones antijudías y pro-fascistas emitidas a lo largo de las décadas de los años 30 y 40. Pero, en particular, hay una organización, muy cercana al núcleo duro del Vaticano, que tiene una especial responsabilidad de organizar el escape a la mano de la justicia de los criminales fascistas.

Esta organización se denominaba Intermarium, que desarrolló estrechas relaciones con los partidos nazis y fascistas desde los primeros años 30, pero que continuó durante y después de la II Guerra Mundial. Entre sus miembros encontramos individuos con responsabilidades de gobierno en los países fascistas; además de los líderes ustachis, tenían miembros en Eslovenia, Eslovaquia, Hungría, Ucrania y Lituania. El favoritismo por parte del Papa Pio XII hacia el fascismo croata no era ningún secreto, y es a través de los canales vaticanos como Intermarium recoloca a los fascistas en América del Sur.

Y no sólo elementos individuales. En 1946 Intermarium obtiene la intervención de Pio XII para poner a buen recaudo una división completa de las Waffen SS, compuesta de ucranianos (11.000 personas) y sus familias. No creemos que haga falta recordar que esta división participó en algunos de los más salvajes crímenes de la historia, como fueron las eliminaciones masivas de judíos, rusos y comunistas en Ucrania y Polonia. En palabras vaticanas, simplemente eran “buenos soldados” (citado por John Keegan en Waffen SS: the Asphalt Soldiers, Purnell’s History of the Second World War, Londres, 1970).

En líneas anteriores se ha tratado la participación y la supervisión por parte de los clerical-fascistas de las deportaciones y ejecuciones en masa de judíos y comunistas, como en Latvia y Lituania, y del genocidio serbio en Croacia, en aras de un “Estado católico puro”. Algo que hay que mencionar es la participación que tuvieron las divisiones musulmanas en Bosnia, que entonces formaba parte del estado de Croacia.

Croacia constituyó dos divisiones pertenecientes a las SS formadas por musulmanes bosnios, la 13 División “Handjar” y la 23 División llamada “Kama”. Hubo una tercera división musulmana encuadrada en las SS, la División “Skanderberg”, formada por musulmanes albaneses y montenegrinos, pero la más importante fue la mencionada “Handjar”, orientada doctrinalmente por el Gran Muftí de Jerusalén en el racismo anti-judio y anti-serbio. Militarmente, fue derrotada por los partisanos que supuestamente iba a combatir, por lo que se dedicó principalmente a la menos peligrosa tarea de eliminar civiles serbios. Debieron efectuar bien ese trabajo, porque lo que era una mayoría de población serbia en Bosnia se convirtió en una minoría tras la guerra.

Los franciscanos fueron los más distinguidos en estos actos que hoy llamaríamos limpieza étnica y, entre ellos sin duda destaca Krunoslav Draganovic, por su trayectoria durante y después de la guerra. Secretario del arzobispo de Sarajevo, Draganovic se convirtió tras la independencia de Croacia en uno de los líderes ustachis, llegando a ser coronel y participando directamente en la organización y ejecución de matanzas de serbios. Además Draganovic trabajó en el Ministerio para la Colonización Interna, encargado del reasentamiento de católicos y musulmanes en las tierras de los serbios ejecutados o deportados, así como de la administración de los bienes robados a estos. En 1943, ante el cambio del curso de la guerra, Draganovic fue enviado a Roma como representante de la Cruz Roja Croata para ocupar el cargo de secretario del Instituto Croata del Colegio de San Girolamo degli Illirici, con muy buenas recomendaciones para el Papa Pío XII del arzobispo Alois Stepinac. En realidad, su misión en Roma era preparar lo que luego sería la principal vía de escape de los jerarcas ustachis, incluido Pavelic, vía Italia; el llamado “Pasillo Vaticano” en el que se hicieron célebres también otros clérigos como el austriaco Alois Hudal.

Hudal, rector del Colegio Pontificio de Santa Maria dell’Anima y representante de la Conferencia Episcopal Alemana ante el Papa, se hizo famoso ya antes de la guerra por su antisemitismo (afirmaba entre otras cosas que el estado liberal era el responsable de haber derribado los muros del gueto) que le llevó a dar su visto bueno a las leyes de Nuremberg, y por intentar conciliar el nazismo con la fe católica. Hudal, ferviente nacionalista alemán, veía el nacionalsocialismo como una continuación del Sacro Imperio Romano Germánico, que podía hacer frente al peligro del marxismo y el judaísmo.

Además, Draganovic aparece como personaje central en la desaparición de unos 350 millones de francos suizos que procedían del expolio de los serbios, judíos y gitanos deportados. Según varias fuentes, el dinero fue sacado de Yugoslavia vía Austria, previo pago a las autoridades británicas de 150 millones para que hicieran la vista gorda. Hay constancia del uso de ese dinero para compensar a empresas británicas que habían sido utilizadas en el esfuerzo bélico.

El resto fue depositado en el Vaticano, y sirvió para pagar la huída y posterior exilio de los fascistas croatas en España y Sudamérica. Por el Colegio de San Girolamo, convertido en otro de los centros de la organización Odessa, pasaron también criminales de guerra nazis como Klaus Barbie, el carnicero de Lyon o Josef Mengele. Además, se sabe que algunos de los fugitivos fueron escondidos en otras dependencias del Vaticano así como en Castelgandolfo, residencia de verano del Papa, lo que hace difícil creer que las altas esferas vaticanas no estaban al tanto de la trama, tal como aseguran.

En esa época Draganovic ya había establecido contacto con el mencionado más arriba servicio de contraespionaje americano (C.I.C.), que financiaba y daba el visto bueno a algunas de estas operaciones, con la excusa de que los fugitivos eran combatientes anticomunistas. Además, Draganovic aprovechó el tirón para hacerse con una pequeña fortuna puesto que, aún siendo por presuntos motivos caritativos, el hecho es que cobró 1.500 dólares a algunos de los fugitivos por los documentos falsos que les entregó, así como 650 por el transporte hasta Argentina.

En el año 2000 el despacho estadounidense de abogados Easton & Levy inició acciones legales contra el Vaticano y la orden franciscana, así como contra varios bancos de Argentina, Suiza, España, Austria, Italia, Portugal y Alemania, representando a los herederos de los serbios expoliados durante la guerra, en un intento de que se reconociese ese otro holocausto sucedido en ella, así como la participación de la Iglesia Católica.

Primera parte

El papel de la Iglesia Católica croata en los crímenes de guerra fascistas (1)

Cuatro días después de que el ejército alemán invadiera Yugoslavia, Croacia proclama el 10 de abril de 1941 su independencia. Ante Pavelic, dirigente del movimiento fascista ustachi, se convierte en jefe del Nuevo Estado. El 16 de abril de 1941 el arzobispo Alois Stepinac, vicario de la iglesia católica en Croacia, da su apoyo al dictador Pavelic. La iglesia católica, la Alemania nazi y la Italia fascista apoyaron al Estado croata, que adopta leyes racistas, llevando a cabo una política de “purificación” que hace palidecer a la ejecutada por los alemanes nazis. Un tercio de la población serbia (de religión ortodoxa) fue deportada, un tercio obligada a convertirse por la fuerza al catolicismo y otro tercio exterminado.

Habiendo participado el clero católico en estos crímenes, las relaciones entre el Vaticano y el Estado yugoslavo tras la guerra quedaron profundamente afectadas. El arzobispo Alois Stepinac y otros criminales de guerra fueron juzgados y condenados en 1946. En 1952 Yugoslavia rompió relaciones con el Vaticano cuando el Papa fascista Pio XII se atreve a nombrar cardenal al citado arzobispo criminal. Alois Stepinac fue beatificado por Juan Pablo II el 3 de octubre de 1998.

Es revelador que el conflicto que destruyó Yugoslavia se viera agravado y se precipitara cuando Alemania y el Vaticano reconocieron, en 1991, la independencia de Croacia contra la opinión de otros países, como Estados Unidos y Francia.

Sobre los crímenes del Estado fascista ustachi, Jacques Merlino escribe en su libro “Las verdades yugoslavas que no se pueden nombrar”, que “la iglesia católica, dirigida por Stepinac acompaña a ese movimiento, y a veces lo anima. Existen numerosos documentos y testimonios sobre las atrocidades y crueldades cometidas en esa época. Se llenarían libros y mas libros”. Añade que “la complicidad de la iglesia católica en este genocidio está aceptada”. El alto clero de la iglesia católica croata había establecido una estrecha colaboración con las autoridades ustachis, con el arzobispo de Zagreb, el mencionado Alois Stepinac, a la cabeza. Este da la bienvenida al nuevo Estado y su bendición a Ante Pavelic.

La mayoría de los obispos católicos (en Sarajevo, Split, Hvar, Krk, Senj, Djakovo, Banja Luka, Sibenik, etc.) trabajaron activamente con el régimen, portando un cierto número de sacerdotes y monjes el uniforme de los ustachis, y especialmente los franciscanos de Bosnia, que nunca disimularon su participación en los crímenes. Tras la guerra, el Vaticano dirigió una organización de antiguos fascistas croatas que ayudó a la evasión de millares de criminales nazis. Esta organización fue la que permitió la huida del dictador Ante Pavelic, amigo de Alois Stepinac.

Tras la derrota del nazi-fascismo Ante Pavelic, presidente croata, se refugió en España. El régimen croata ustachi se distinguió por su crueldad, hasta el punto de que los alemanes lo consideraban como “excesivamente brutal”.

El régimen que surge tras la I Guerra Mundial agrupó a los eslavos del sur en el llamado Reino de Yugoslavia. En 1934, tras la subida de Hitler al poder, las potencias europeas establecen algunos contactos ante la amenaza que suponía y los incumplimientos del Tratado de Versalles.

Ese año el rey Alejandro de Yugoslavia visita Francia, dispuesto a firmar una alianza defensiva, pero en las calles de Marsella es asesinado junto con el ministro francés de Asuntos Exteriores, Louis Barthou. Las investigaciones ofrecían tal panorama de implicaciones que sólo una pequeña parte de la trama se hizo pública. La investigación del caso determinó que los autores del asesinato, miembros de la organización terrorista ustachi de Croacia, habían recibido dinero, armas y pasaportes falsos de las autoridades nazis en Munich, de Mussolini y de la Hungría de Horthy.

El 6 de abril de 1941 Hitler ataca el Reino de Yugoslavia. El ejército yugoslavo sólo consigue defenderse heroicamente durante apenas 11 días, pero su único enemigo no era el ejército alemán.

La quinta columna, organizada por el alto mando alemán llevó a cabo una serie de sabotajes y ataques en la retaguardia. Alemania e Italia lanzaron su ataque sorpresa sobre Yugoslavia el 6 de abril de 1941 y al mismo tiempo en muchos lugares de Croacia los ustachi formaban bandas armadas, que atacaban por la retaguardia a grupos aislados del ejército yugoslavo. Las bandas de los ustachi eran, en su propio país, las encargadas de colaborar con el ejército invasor del Eje en las tareas de destrucción de las líneas de comunicación y de sabotaje de los movimientos del ejército yugoslavo.

Entre esos comandos figuraban abundantes sacerdotes católicos, preludio de las matanzas que se iban a llevar a cabo durante los cuatro años de guerra. La puñalada por la espalda al ejército yugoslavo estaba muy probablemente preparada y diseñada desde los tiempos del asesinato del rey Alejandro.

La comisión de investigación que Yugoslavia crea tras la derrota del nazi-fascismo no tuvo que investigar demasiado para reunir las pruebas del protagonismo y de los culpables de un genocidio que sigue hoy día silenciado. Las pruebas estaban todas escritas. Centenares, miles de artículos en periódicos, boletines y publicaciones de la Iglesia Católica, durante el régimen ustachi, desvelaban cómo se llevaron a cabo los crímenes, y cuáles eran las orientaciones que se transmitían a la hora de eliminar a cientos de miles de personas en razón de su religión.

El genocidio, evidentemente, no sólo tuvo como diana al pueblo serbio, de religión ortodoxa, sino también a aquellos croatas que se enfrentaron al Nuevo Estado clerical fascista, a los musulmanes que no aceptaron la invasión, alemana, a socialistas, comunistas, gitanos, y naturalmente y muy especialmente, a los judíos, contra quienes se dirigieron especialmente los obispos católicos.

Pero ¿a qué se debió aquella confianza, aquella imprudencia que hizo que todas las pruebas del genocidio se pusieran por escrito? ¿Qué tipo de confianza llevaba a los frailes franciscanos a fotografiarse rodeados de sus víctimas decapitadas y mutiladas, algo que nunca jamás hicieron los nazis alemanes? De hecho, la abundancia en internet de testimonios gráficos es enorme…

Todo fue un inmenso error. Su convencimiento de que había comenzado el Imperio de los Mil Años preconizado por Hitler les hizo alardear de haber colaborado con los comandos terroristas ustachis, del uso de los monasterios para conspirar, de la organización de los jóvenes católicos en los llamados “Cruzados”, y en definitiva, de cómo se había llevado el complot por parte de la jerarquía en el Vaticano para que Alemania se apoderase de parte de Yugoslavia, implantando un siniestro y criminal régimen, el primer régimen teocrático en Europa, regido por la jerarquía católica croata.

No cabe duda de que parte del clero católico se había preparado a conciencia para el alzamiento. Su plan consistía en destruir Yugoslavia y toda posibilidad de unidad serbo-croata, creando una Croacia independiente en forma de estado fascista. Y lo habían puesto por escrito, por ejemplo, en “Hrvatski Narod” (25 de abril de 1941) donde se puede leer que jóvenes sacerdotes distribuían en Dubrovnik el programa nacionalista croata y reclamando la separación de Serbia ya en 1925. En “Nova Hrvatska” del 1 de junio de 1943 se lee que Ivan Mikan, canónigo de Ogulin, colaboraba muy de cerca con el futuro ministro Dr. Lovro Susic y que estaba preparando espiritualmente al pueblo para la proclamación de la independencia croata.

En el centro, el fraile franciscano Miroslav Filipovic-Majstorovic (Hermano Tomislav). Estuvo al frente del campo de exterminio de Jasenovac a partir de Abril de 1942. Se hizo notar por matar a niños prisioneros con sus propias manos. Fue condenado a muerte y ahorcado con el hábito que solía vestir en el campo. La orden franciscana tuvo un relevante papel en el genocidio, y, al final de la guerra, en la organización y socorro de los nazis, usando el Vaticano como lanzadera hacia América del sur.

El 11 de abril de 1941, un día después de la entrada del traidor Kvaternik y del ejército alemán en la capital croata, la emisora de radio de Zagreb instruía a la gente para dar la bienvenida al ejército alemán e indicaba que en las parroquias católicas se respondería a todas las preguntas y se darían instrucciones sobre las tareas por realizar. De este modo desde el primer día de ocupación nazi las parroquias católicas fueron utilizadas como centros de propaganda política al servicio de los invasores y de sus colaboradores ustachi. Cuando Ante Pavelic vuelve de Italia, en donde estaba refugiado, a su paso por la ciudad de Ogulin el canónigo Ivan Mikan anuncia su “programa de festejos”: “Tendremos una purga… los perros serbios serán conducidos a través del río Drina”. A los genocidas clerical-fascistas se les podrá acusar de sus crímenes, pero de nada más. Anunciaban sus planes con claridad meridiana, y se sentían orgullosos de su “claridad de ideas”.

Por ejemplo, en el boletín del arzobispo de Sarajevo, “Katolicki Tjednik” (número 35 del 31 de agosto de 1941) podemos leer un “vibrante articulo” del sacerdote Petar Pajic, en donde nos anuncia que “hasta ahora Dios hablaba a través de encíclicas papales, numerosos sermones, catecismos, publicaciones cristianas, a través de los heroicos ejemplos de los santos, etc., y ¿cuál fue el resultado? No quisieron escuchar, estaban sordos. Ahora Dios ha decidido emplear otros métodos. Va a organizar las misiones ¡Las misiones de Europa! ¡Las misiones del mundo! Que serán defendidas no por sacerdotes sino por comandantes del ejército guiados por Hitler. Los sermones se escucharán con la ayuda de cañones, ametralladoras, tanques y bombarderos. El lenguaje de estos sermones será internacional. Nadie podrá decir que no entendió ya que todo pueblo conoce con certeza lo que son la muerte, las heridas, la enfermedad, el hambre, el miedo, la esclavitud y la pobreza”.

Segunda parte

Tiene que llover

Bianchi

Muerto Franco, se vendió que periclitó el franquismo y hubo esperanzas rupturistas pero, como dijera aquel. Cervantes en este caso, «fuese… y no hubo nada». O, mejor dicho, más de lo mismo socapa de amedrentar al personal con el «ruido de sables» mientras, a la vez, se cambiaba y encalaba la fea fachada nítidamente franquista, fascista. Llegó más cacareo lo llaman democracia (como si bajo el capitalismo pudiera haber democracia), que acá todo es cacarear, de la mano de encantadores de serpientes prestidigitadores franquistas metamorfoseados birlibirloquescamente en «demócratas» con la fundamental ayuda de trileros felipes y carrillos y demás vendedores de crecepelos del «wild west» que eran la «oposición»… domesticada, vendida. Judas, al menos, tuvo el valor de ahorcarse; a estos su religión católica les prohíbe suicidarse porque van al infierno, así que mejor ser juzgados en el Valle de Josafat que en esta tierra.

La Transición española tiene turiferarios que le escriban; también, pocos, que la describan. Los primeros la des-cuentan; los segundos, la cuentan. Relatan lo que no ha sido sino el enésimo ejercicio de la clase dominante y sus intelectuales áulicos de lampedusismo: cambiar algo para que todo siga igual en lo fundamental: el gatopardismo. O, como diría el gran José Bergamín, lo que había -muerto Franco- era un cadáver cuyos gusanos se alimentaban comiéndoselo. Un régimen en descomposición, una gusanera, una especie caníbal, coprofágica.

Mussolini murió en mala postura y boca abajo, como San Pedro en el aspa (costumbres romanas que respetamos). Hitler se suicidó. Hubo, algo es algo, un Núremberg. También en Japón. ¿Y Franco? El Generalísimo murió -entubadísimo- en la cama. Esto es, desde luego, una simplificación que no explica las complejidades históricas de un -o cualquier- proceso, pero dice bastante.

Igual que el celebérrimo «atado y bien atado». Véase el Valle de los Caídos en Cuelgamuros, todo un símbolo. Puro hedor. Tiene que llover a cántaros.

Buenos días.

De la guerrra de los Balcanes a los atentados de París

El fascista francés Claude Hermant
Sabemos que una parte de las armas utilizadas en los atentados de París procede de la CIA, pero ¿de dónde de proceden las demás? Para buscar la respuesta hay que ir hasta los Balcanes y hasta la guerra que allí provocó el imperialismo en los años noventa…

El lunes el diario croata Slobodna Dalmacija publicó un artículo del periodista Marijo Kavain demostrando que otro de los alijos de armas que se utilizaron en los atentados del año pasado en París, tanto los de enero contra la revista satírica Charlie Hebdo como los del 13 de noviembre, fueron vendidas por un antiguo mercenario croata.

Las armas proceden de un fabricante serbio y fueron vendidas por el fascista y traficante francés Claude Hermant, quien se ha acogido al secreto de la defensa para no tener que dar explicaciones al juez de instrucción.

El fusil de asalto ‘kalachnikov’ y las cuatro pistolas ‘tokarev’ que la policía le ocupó en enero del año pasado a Amedy Coulibaly, el autor de la masacre en la tienda de comestibles Hyper Cacher, procedía de un arsenal de la antigua Yugoeslavia.

Por su parte, las armas utilizadas en los atentados del 13 de noviembre fueron fabricadas en la fábrica Crvena Zastava, en Kragujevac, actual Serbia.

El traficante francés que las revendió, Claude Hermant, es un conocido fascista que combatió voluntario en la guerra de los Balcanes en las filas de los “independentistas” croatas.

A través de internet y de una empresa registrada a nombre de su mujer, funcionaria de aduanas, compró a una empresa eslovaca una gran cantidad de armamento deteriorado que reparó en su taller y luego revendió.

En la operación comercial participó un kurdo que en Bruselas tenía relación con los yihadistas.

Antes de los atentados contra Charlie Hebdo del año pasado, el juez ya envió a prisión a Hermant por tráfico ilegal de armas y ahora ha vuelto a ser interrogado.

En mayo el diario francés “La Voix du Nord” afirmó que Hermant trabajaba para la gendarmería y la aduana francesa. Además es un conocido militante de grupos fascistas, como “Vlaams Huis” (Casa Flamenca).

Veterano de 52 años de edad, Hermant es muy conocido de Lille, en la frontera de Francia con Bélgica. En los años noventa trabajó como matón para el DPS, el equipo de guardaespaldas del Frente Nacional francés. Según una investigación de la Asamblea francesa, uno de los entretenimientos del DPS consistía en entrar a saco en los barrios para aporrear a los emigrantes y antifascistas.

Está claro: los fascistas se lamentan de que los emigrantes son unos terroristas, pero son ellos los que les dan las armas.

A comienzos de 2012 Serbia y Croacia vendieron importantes cargamentos de armas. El Ministerio croata de Interior ha reconocido la distribución 15.000 tipos diferentes de ellas, muchas procedentes de confiscaciones policiales. Por su parte, Serbia calcula en 60.000 el número de armas vendidas.

En Europa este tráfico de armas es más corriente de lo que se cree. Tras los atentados de París la Comisión Europea anunció un control más estricto de la venta de armas de segunda mano o deterioradas, pero se trata de otra declaración para la galería, porque el Ministerio croata del Interior ha reconocido que a ellos no les ha llegado ningún requerimiento europeo.

Hermant también fue boxeador y paracaidista de la Legión Extranjera hasta 1982. Además de Yugoeslavia, luchó en el Congo y en Angola. Como todos los asiduos de estas alcantarillas, Hermant ha reconocido públicamente que colaboraba con el espionaje francés.

Su biografía de mercenario se cruza y casi se confunde con la de James Cappiau, un belga con pasaporte croata, también miembro de la Legión Extranjera francesa, que llevó a cabo varios asesinatos selectivos durante la guerra de los Balcanes, entre ellos el de Vjeko Sliska, un mafioso local, una acción digna de un guión de Hollywood.

Cappiau se vendía al mejor postor. Tenía una empresa de pistoleros llamada Joy Slovakia y a comienzos de 2000 reclutaba mercenarios con experiencia para entrenar a las fuerzas armadas del Congo.

El traficante Jacques Monsieur

La empresa de Cappiau fue contratada por otro militar belga, Jacques Monsieur, uno de los mayores traficantes de armas del mundo. Ante los jueces Monsieur reconoció haber vendido armas a Croacia durante la guerra de los Balcanes por cuenta del espionaje francés.

Monsieur fue detenido en Estados Unidos en 2009 cuando la avaricia le condujo a vender motores de avión a Irán, entonces sometido a un embargo internacional, algo que los imperialistas no le podían consentir bajo ningún concepto. Es mejor vender armas que motores.

Para Monsieur el tráfico de armas no era -según sus palabras- más que una cobertura de sus actividades como agente de la SGR, la inteligencia militar belga, en la que empezó a trabajar desde joven. El tráfico ilegal de armas financia las actividades ilegales del espionaje.

Monsieur ha confesado que informaba puntualmente de sus actividades a la DST, el contraespionaje francés, por lo se pone de manifiesto que entre los yihadistas y sus armas está el propio Estado, sus policías, sus militares, sus espías, sus confidentes y sus provocadores.

Más información:


Trafic d’armes : l’ombre du deuxième homme plane sur l’affaire Claude Hermant


Attentats de Paris, trafic d’armes: le point sur l’affaire Claude Hermant


Las armas utilizadas en los atentados de París proceden de la CIA

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