La web más censurada en internet

Etiqueta: Antifascismo (página 36 de 71)

El Golpe de Estado fascista en Ucrania cumple 4 años (Maidan y 4)

“Por la noche, alrededor de las cuatro o cinco de la madrugada, oí disparos desde el lado del Palacio de Octubre. Pachinski se levantó de un salto, agarró la radio portátil y empezó a gritar que cesara el fuego y que no había llegado el momento. Los disparos se detuvieron. Alrededor de las 7:30, quizás un poco más tarde, Pachinski ordenó a todo el mundo que se preparase para abrir fuego, disparar dos o tres veces y cambiar inmediatamente de posición. El tiroteo continuó durante casi 10 ó 15 minutos. Después de eso, se nos ordenó dejar las armas y abandonar el edificio”, dice Revazishvili.

Luego volvió al Maidan, vio que la gente estaba irritada, algunos pensaron que fue el Berkut, la policía ucraniana, quien había disparado. Por el contrario, otros creían que habían sido los suyos, que eran los manifestantes los que habían abierto el fuego. “Comprendí: esto puede acabar mal y me he metido en una mala historia, es posible que me desmembren en el momento si se enteran de la verdad. Me fui, caminé por Maidan y decidí que era hora de largarse en el avión. Tomé un taxi hasta el aeropuerto”, dice Revazishvili.

“Temprano en la mañana del 20 de febrero a las 8 horas, escuché disparos desde el Conservatorio. El grupo de Mamulashvili abrió fuego durante tres o cuatro minutos desde las ventanas del segundo piso del Hotel Ukraine. Disparaban dos ráfagas a la vez. Después de cada disparo, se movían de una a otra habitación y seguían disparando. Cuando todo terminó, nos dijeron que nos fuéramos. Volamos el mismo día con Bejo a Tiflis”, dice Nergadze. El antiguo oficial del ejército georgiano no recibió la remuneración prometida. Hoy teme la venganza de sus antiguos “colegas”.

Koba Nergadzé y Alexander Revazishvili están dispuestos a refirmar su confesión ante un tribunal ucraniano. La redacción de Sputnik dispone de copias de las declaraciones oficiales que han realizado a los abogados Alexandre Gorochinski y Stephan Rechko. Defienden a los antiguos miembros de las unidades Berkut (policía ucraniana) en el Tribunal Regional de Sviatochinsky de Kiev. Sputnik también tiene copias de los billetes de avión que confirman la llegada de Nergadze y Revazishvili a Kiev durante los acontecimientos de Maidan.

https://fr.sputniknews.com/international/201802141035136172-snipers-maidan-temoignages/

‘Hay que causar estragos en Maidan disparando las armas contra todos los objetivos, tanto manifestantes como policía’

 (Maidan 3)

Alexander Revazishvili es otro soldado georgiano que llegó a Kiev en plena agitación. Después de cumplir su servicio militar en Georgia fue militante de la organización “Zona Libre”, que agrupa a los partidarios de Saakashvili. Se infiltró en las filas de la oposición para provocar peleas.
El dirigente de la organización era Koba Khabazi, quien le presentó a Mamulashvili. Estaba interesado en la especialidad militar de Revazishvili, que era francotirador.

Revazishvili, Khabazi y otros cuatro enviados de “Zona Libre” llegaron a Kiev a bordo de un avión de “Ukraine International Airlines” y se alojaron en la calle Vozdujoflotskaia antes de ser trasladados al conservatorio ocupado por la oposición.

“El 14 ó 15 de febrero nos reunieron a Kikabidze, Makiashvili, Saralidze… No recuerdo los nombres de los otros. Estábamos en una habitación en el segundo piso del hotel Ucrania. Estaban Paruby [el fascista ucraniano, uno de los comandantes en Maidan durante el Golpe de Estado y desde 2016 presidente del Parlameto] y Pachinski [un político, diputado y empresario ucraniano conocido por sus escandalos]. Paruby nos dijo: ‘Es necesario ayudar al pueblo fraterno y pronto tendremos una misión’. No concretó nada. Yo había visto que los manifestantes llevaban armas, fusiles y pistolas”, dice Nergadzé.

“Un tal Christopher Brian asistió a la reunión. Nos lo presentaron como un veterano militar estadounidense. En la noche del 19 de febrero Serguei Pachinski llegó al hotel con varios desconocidos que portaban bolsas grandes. Sacaron SKS, Kalashnikovs de 7,62 mm y también un rifle SVD y un rifle extranjero. Pachinski nos explicó que necesitábamos armas para y le pregunté: ‘¿De quién?’ No contestó y se marchó”, prosigue Nergadzé.

Nergadzé y Mamulashvili se quedaron hablando. Mamulashvili se refirió a una “misión especial” diciendo que era necesario causar estragos en Maidan disparando las armas contra todos los objetivos, tanto manifestantes como policía, sin distinciones. Prometió pagarnos después de cumplir la misión.

Según Revazishvili, ese mismo día llevaron las armas al Conservatorio: “Vinieron Mamulashvili, Saralidzé, conocido como Malych, y otras diez personas. A los otros no los conocía. Mamulashvili quería saber cómo estábamos. Se estaban riendo. Un hombre preguntó a Mamulashvili en georgiano: ‘¿Dónde está Misha?’ Respondió: ‘En Poroj’. Entonces se fueron. Algún tiempo después, Pachinski y varios hombres trajeron más bolsas con armas, principalmente SKS. Pachinski sostuvo un Kalashnikov en sus brazos”.

Entre ellos se encontraba Vladimir Parrassiuk, dirigente del “grupo de los cien” de Maidan, más tarde comandante de la 4 compañía del Batallón Dniéper y diputado ucraniano. “Pachinski me pidió que le ayudara a elegir los objetivos. Era posible, dijo, que el Conservatorio pudiera ser bombardeado de noche por el Berkut y que los manifestantes se dispersaran”, añadió Revazishvili.

https://fr.sputniknews.com/international/201802141035136172-snipers-maidan-temoignages/

El Golpe de Estado fascista en Ucrania cumple 4 años (Maidan 2)

La Plaza Maidan, en el centro de Kiev, la capital de Ucrania

El teniente Koba Nergadzé es una de las personas de las que habla el general Tsitelashvili. Oficial de carrera del ejército georgiano, en 2003-2004 participó en varias operaciones militares cerca de Ergeneti, entre Georgia y Osetia del sur. “Hemos luchado contra el contrabando. La región estaba dividida entre los comerciantes georgianos y osetios. A veces ha habido conflictos, incluidos enfrentamientos directos con las fuerzas armadas osetias. Nuestra brigada perdió 11 ó 12 hombres, no recuerdo exactamente. El ejército georgiano perdió un total de 45 soldados”, dice Nergadze.

En 2006 Nergadzé renunció a las unidades de combate y comenzó a trabajar en el Servicio de Seguridad del Ministerio de Defensa georgiano con el apoyo de Mamuka Mamukashvili. En la actualidad, Mamukashvili es el comandante de la Legión de Georgia que participa en operaciones armadas en el este de Ucrania en la parte de Kiev. “Lo conocí en el ejército en el cumpleaños de mi amigo Bejo”, añade Koba.

“Oficialmente proporcionamos seguridad, entre otras, durante las concentraciones de Tbilisi para evitar enfrentamientos entre simpatizantes y oponentes de Saakashvili. De hecho, se nos ordenó suprimir las manifestaciones de la oposición y vigilar a los miembros de la oposición”, admite Nergadzé.

Si era necesario, los militares de nuestro servicio atacaban a los dirigentes de la oposición por orden de los comandantes. Normalmente se hacía de manera encubierta. Nos llamaban los “Sonderkommando”(*), dice el teniente. Los oficiales se dividieron en grupos de diez. Nergadzé era uno de los dirigentes. También menciona a Gueorgui Sralidze, Merab Kikabidze, David Makiashvili. Koba especificó ciertas tarifas. Por asesinar a un miembro de la oposición, recibieron 1.000 dólares.

En diciembre de 2013 Mamulashvili reunió a los dirigentes de los grupos de diez y les propuso pasar a Ucrania para ayudar a los manifestantes. Al grupo de Nergadzé le entregaron 10.000 dólares y le prometieron otros 50.000 para después del regreso de la misión. Viajaron con pasaportes falsos. En Kiev el grupo se alojó en la calle Uchinski. Todos los días iban a Maidan, como quien va a la oficina. “Se nos ordenó ejercer de fuerza pública para evitar borracheras, mantener la disciplina y detectar provocadores del lado del gobierno”, dice el oficial.

https://fr.sputniknews.com/international/201802141035136172-snipers-maidan-temoignages/


(*) Durante el III Reich los “Sonderkommando” (comandos especiales, en alemán) eran unidades formadas por
presos políticos seleccionados para trabajar en las cámaras de gas y en los crematorios en los campos de
concentración nazis.

El Golpe de Estado fascista en Ucrania cumple 4 años (Maidan 1)

El general Tristan Tsitelashvili, Alexandre Revazishvili y Koba Nergadzé
El Golpe de Estado fascista en Kiev cumple cuatro años y nació en medio de un baño de sangre (49 manifestantes y 4 policías muertos) que nada tiene que ver con lo que entonces relató la intoxicación mediática. Los autores de los disparos no fueron los policías, ni recibieron órdenes del gobierno encabezado por Viktor Yanukovich. Eran francotiradores georgianos, mercenarios al servicio del imperialismo.

La prensa contó otra historia y acusó al “régimen” de Viktor Yanukovych de la matanza. La investigación oficial se encuentra en un punto muerto: los delincuentes aún no han sido identificados (ni lo serán nunca), pero unos francotiradores georgianos afirman que los propios dirigentes de la protesta de la Plaza Maidan les dieron la orden de disparar contra la multitud indiscriminadamente.

El general Tristan Tsitelashvili, antiguo comandante de la unidad de élite del ejército georgiano Avaza, fue el primero en declarar que quienes dispararon en Maidan fueron francotiradores georgianos. Tsitelashvili luchó en Abjasia, participando en operaciones armadas en agosto de 2008 durante la “guerra de los cinco días”. Más tarde se convirtió en el enemigo personal de Mikhail Saakashvili, que trató de culpar a los soldados de su derrota.

La policía le detuvo en su casa. El hijo menor del general resultó gravemente herido durante la operación. Le exigieron que confesara que  Georgia había perdido la guerra de 2008 por una conspiración de los generales del ejército que nunca existió. El general se negó a ello y desde entonces ha sido un implacable oponente de Saakashvili.

“Ya en 2014 me enteré de que en Maidan había georgianos a quienes se les había pedido específicamente que dispararan”, dice Tsitelashvili. “Muchos de ellos eran mis subordinados en el ejército georgiano, algunos de ellos siguen en territorio ucraniano y participan en operaciones armadas. Otros han regresado. Tuvieron miedo de testificar durante mucho tiempo y hoy siguen teniendo miedo. Es posible que puedan ser eliminados porque son testigos embarazosos”.


Los neonazis ya patrullan las calles de Ucrania en sustitución de la policía

Neonazis de la Druzhyna por las calles de Kiev

Desde el Golpe de Estado de 2014 apenas hemos vuelto a saber sobre Ucrania. Prácticamente todo lo relacionado con la guerra civil que asola el este del país pasa desapercibida.

El 4 de febrero grupos de ciudadanos salieron a las calles de Kiev. Estaban protestando, lo que no es nada nuevo, desde los estertores de Yanukovich, los ciudadanos insatisfechos con su Estado y el órgano dirigente han aumentado, hasta transformarse en una costumbre casi semanal.

Los ciudadanos protestaban contra la llamada “Druzhyna”, una organización parapolicial que, en algunas ciudades, está asumiendo la labor de la policía.

Estos voluntarios se acogen a la ley “Sobre la participación ciudadana en la protección del orden público y la frontera del Estado” que permite a organizaciones privadas patrullar las ciudades junto a la policía. Dicha ley les permite solicitar la documentación y permiso de conducción a los ciudadanos, escribir citaciones por delitos menores, detener y entregar personas a la policía, ingresar a estadios o cines para detener a individuos e incluso usar fuerza física, gas pimienta o armas traumáticas y otros instrumentos especiales para la defensa de los ciudadanos y los edificios administrativos contra los disturbios masivos.

Sin embargo, ya han manifestado que harán esto aunque no haya presencia de la policía, ya que no la ven capacitada para asegurar la ley y el orden, por lo que ya están actuando contra grafiteros, camellos o salas de juegos ilegales.

La Druzhyna es una milicia, formada generalmente por veteranos de la ATO (Anti Terrorist Operation), que ya sea por desmovilización, incapacidad u otros compromisos, ha dejado de servir en el frente, al este del país, y han retornado a sus hogares.

Ha sido creada por Ihor Kashka, Artem Klimin y Maksym Klymka, los tres veteranos de la guerra. La organización está presente ya en 18 regiones del país y en varias ciudades como Cherkassy o Lustk, y es ya considerada una organización civica de protección del orden público. Cuenta con 600 militantes en Kiev donde están reconocidos como ONG, a la espera de legalizar sus papeles. Tienen más de 1.000 miembros en todo el país.

Los jefes ocupan el cargo de directores de la milicia, la cual constituye el brazo armado del partido político Cuerpo Nacional fundado en 2016 por Andriy Biletsky, el hombre que de verdad dirige los hilos, actual parlamentario en la Verjovna Rada (Rada suprema) de Ucrania, cargo que obtuvo en 2014 gracias al presidente Poroshenko por su labor en la ATO.

Desde 1991, cuando Ucrania se independizó, Biletsky ha saltado de un partido político a otro continuamente en busca de una oportunidad en donde arraigar sus ideas fascistas. Antes de fundar el Cuerpo Nacional en 2016, estuvo desde el inicio de operaciones en la zona ATO, en el Batallón Azov, la conocida organización neonazi.

El monstruo que el imperialismo ha generado en Ucrania tras el derrocamiento de Yanukovich crece para ser utilizado como arma arrojadiza contra Rusia, objetivo último de la OTAN.

http://www.descifrandolaguerra.es/el-nacional-socialismo-vuelve-a-patrullar-calles-en-europa/

Más información:

– El Golpe de Estado fascista en Ucrania cumple 4 años (Maidan 1)
– Un francotirador georgiano da los nombres de los que acribillaron a la multitud en la Plaza Maidan
– Los neonazis ucranianos quieren un segundo Maidan


La niña de 14 años violada y asesinada por los falangistas en Pamplona jamás será olvidada

Con apenas 14 años, la menor Maravillas Lamberto fue secuestrada junto a su padre y fusilada. Antes de morir fue violada delante de su progenitor. Los verdugos fascistas, conocidos e identificados por los lugareños, nunca pagaron por sus crímenes. No tenían alma ni corazón. Mucho menos piedad. Sólo les movía el placer de humillar y matar, independientemente de la edad o situación de la víctima. Nada, absolutamente nada, parecía detenerles.

Maravillas lo experimentó en carne propia. Nunca mejor dicho. Nunca tan terriblemente dicho. Tenía 14 años. Y ellos, los verdugos que enarbolaban la bandera franquista, la violaron repetidamente delante de su padre. Cuando se cansaron, o parecían cansarse, la sometieron por última vez. Y entonces sí, también con su progenitor de testigo, la fusilaron. Para ella ni siquiera hubo una cuneta: según distintos relatos, sus restos fueron arrojados a los perros.

“La noche los vio entrar
eran hombres sin luz
venían a todo gritar
eran la muerte azul”

Así dicen las primeras estrofas de “Maravillas”, escrita y cantada por el músico navarro Fermín Valencia. Este frío sábado de febrero, la canción-himno recorrió el aire gélido de Lezkairu, uno de los barrios más nuevos de Pamplona. La emoción también estaba en el aire, donde se mezclaba con la rabia y el dolor: desde esta mañana, la plaza de esta zona de la capital navarra lleva el nombre de Maravillas Lamberto. El acto, tan emotivo como simbólico, fue impulsado por el ayuntamiento.

En una Navarra que suma 3.500 víctimas del franquismo, el nombre de esta niña resume los sufrimientos de cada una de ellas. “Es un símbolo de la fuerte represión que hubo en este territorio”, comenta el presidente de la Asociación de Familiares de Fusilados de Navarra (AFFNA-36), Jokin de Carlos Mina, también presente en el acto. Junto a él estaba Josefina Lamberto, la única hermana de Maravillas que aún vive y que entonces, cuando la muerte llegó a su casa, tenía siete años. Es, por tanto, el último relato viviente del horror vivido aquel 15 de agosto de 1936 en Larraga, el municipio situado a unos 40 kilómetros de Pamplona donde vivía junto a su familia.

Era de noche. De repente, sonó la puerta. El mensaje era claro: o la abrían, o la tiraban. Así lo advirtieron los dos guardias civiles del puesto de Artajona que se presentaron en el hogar de la familia Lamberto. “Hicieron levantar a mi padre, que estaba en la cama. Mi hermana Maravillas, que sabía lo que estaba pasando esos días en el pueblo, les preguntó qué le iban a hacer”, recuerda Josefina.

Los temores ya rondaban desde hacía varios días. Vicente Lamberto, marido de Paulina Yoldi y padre de Maravillas, Josefina y Pilar (ya fallecida), era un humilde campesino afiliado a UGT. Con eso era suficiente para que los falangistas del pueblo lo pusieran en la diana. Primero amenazaron con expulsarle de Larraga. Luego optaron por ir a buscarle a casa, despertarle a punta de metralleta y llevárselo para siempre. Maravillas pidió ir con él. Los captores, que sabían cómo transcurrirían las horas posteriores, cogieron a la niña y la subieron al camión. En este secuestro participaron, además de los dos agentes de la Benemérita, el falangista Julio Redín Sanz y otro hombre que fue identificado como “el hijo del churrero de Larraga”.

El relato más terrible de la represión franquista en Navarra se completa con una serie de hechos difíciles de describir con palabras. Vicente fue encerrado en el calabozo del ayuntamiento, y Maravillas fue subida a la Secretaría. Allí comenzaron las violaciones. “En el pueblo cuentan que se oían sus gritos”, dice el presidente de AFFNA-36. El calvario duró, como mínimo, lo que dura una noche de verano. “A la mañana siguiente –apunta Josefina-, los vecinos vieron salir a mi hermana con la ropa destrozada”.

Maravillas y su padre fueron llevados hasta el término municipal de Ibiricu, situado a unos 40 kilómetros de Larraga. Según reconstruye el historiador Iñaki Egaña en el libro “Los crímenes de Franco en Euskal Herria. 1936-1940” (Editorial Txalaparta), el vehículo se detuvo a la altura del kilómetro 12 de la carretera de Estella a Etxarri Aranaz. “La volvieron a violar delante de su padre y luego los mataron a ambos”, añadió De Carlos Mina.

En ese contexto, Egaña incluye en su obra el testimonio de un vecino de la zona que fue recogido en su momento por el historiador navarro José María Jimeno Jurío. “Tardaron en descubrir el cadáver de Maravillas una semana. Lo descubrieron por el olor. Era verano, tiempo de mucho calor, y se descompuso. Además, los perros le habían comido los gordos de las piernas. Porque estaba desnuda del todo. Desnuda del todo. Eso ya nos acordamos bien. Hubo que matar a los perros por eso. Tratamos de cogerla para llevarla a enterrar a esa huerta nuestra, pero no se podía. Estaba destrozada por los perros y los gusanos. Así que bajaron al pueblo, trajeron de la trilladora de Ibiricu gasolina y la quemaron. No quedó nada de ella. Hasta el pueblo bajó el olor de carne quemada”, describió el lugareño.

Siguiendo la tónica habitual, los autores de este crimen disfrutaron la absoluta impunidad. De nada sirvió que en Larraga todos conocieran sus nombres. En cualquier caso, Josefina se niega a bajar los brazos. No lo hizo cuando era una niña y vio cómo se llevaban a su hermana y a su padre. Tampoco cuando los franquistas, para aumentar el dolor y el daño, les robaron la tierra que trabajaban. Su madre incluso acabó en la cárcel. Tras ser puesta en libertad, se marchó a vivir con sus dos hijas a Pamplona, la ciudad que hoy, por fin, dedica una plaza a Maravillas.

“La muerte no fue capaz

de sepultar tu mañana
ni podrá pintar de olvido
la acuarela de tu alma”
Así continúa la canción de Fermín Valencia que este sábado volvió a conmover a los presentes en la plaza de Lezkairu. “Desde el ayuntamiento hemos hecho distintas cosas en torno a la memoria, pero posiblemente este acto sea, a nivel emocional, el más sentido”, confesaba a este periódico el concejal de EH Bildu y tercer teniente de alcalde Joxe Abaurrea, una de las personas que se involucró para conseguir que la plaza de este barrio lleve el nombre de Maravillas. “Su historia es un ejemplo de hasta dónde puede llegar el nivel de brutalidad de un ser humano –subrayó el responsable municipal-. Del mismo modo, también nos muestra hasta dónde fue capaz de llegar el régimen fascista”.

La historia no termina ahí. Josefina, que acabó haciéndose monja y fue una de las fundadoras de la asociación AFFNA-36, consiguió llevar los asesinatos de su hermana y su padre hasta un juzgado de Buenos Aires: desde hace cuatro años, el caso de la familia Lamberto forma parte de la querella contra los crímenes del franquismo presentada en Argentina. Las esperanzas, en cualquier caso, siguen siendo pocas. “Sabemos quiénes siguen mandando en este país, y también sabemos que nunca va a haber justicia para los nuestros”, afirma el presidente del colectivo memorialista. 82 años después, la sombra de la impunidad sigue cubriendo el cielo de Navarra.

http://m.publico.es/politica/2031584/maravillas-lamberto-la-nina-violada-y-asesinada-por-falangistas-jamas-sera-olvidada-en-pamplona

 

Norman Bethune: un comunista canadiense en ‘La Desbandá’

Norman Bethune, a la derecha
“España es una cicatriz en mi corazón”
(Norman Bethune)

“Imaginaos ciento cincuenta mil hombres, mujeres y niños que huyen en busca de refugio hacia una ciudad situada a cerca de doscientos kilómetros de distancia. No hay más que un camino. No hay más vía de escape. Y este camino, encajonado entre los altos picos de la Sierra Nevada y el mar, cortado en sus mismos tajos, sube y baja, desde el nivel del mar a las montañas, en declives de más de 30 metros”. Quien escribe este párrafo no se lo imaginó. Lo vivió. Lo fotografió. Lo contó. Y ayudó a muchos de esos hombres, mujeres y niños a salvar sus vidas. Es Norman Bethune, un médico canadiense que llegó desde Barcelona a Almería, con un camión con sangre para practicar transfusiones, el 10 de febrero de 1937, en plena desbandá del pueblo malagueño.

“En Almería supimos la noticia de la caída de Málaga y nos aconsejaron que no siguiésemos nuestro camino”, cuenta Bethune en su relato “El crimen del camino Málaga-Almería”, que fue reeditado en 2014 por la Consejería de Aministración Local y Relaciones Institucionales. Él y su ayudante, Hasen Sise, continuaron a bordo de la UVI móvil de aquel momento. Un cambión ambulancia pintada de gris, conducida por otro canadiense, con el siguiente letrero: “Servicio permanente de transfusión de sangre”. “Llévate a este, mira este niño. Este va herido. Niños con los bracitos y las piernas enredados en trapos ensangrentados; niños sin zapatos, con los pies hinchados; niños que lloraban desesperados de dolor, de hambre, de cansancio. Doscientos kilómetros de miseria. Imaginaos lo que serían cuatro días de andar escondiéndose en el puerto”. ¿A quién elegir? ¿A quién ayudar ante la multitud de padres clamando ayuda? El doctor y sus ayudantes terminaron desmontando el interior de la ambulancia y la usaron para trasladar a los más necesitados, sobre todo a los niños.

En 2014 el Centro Andaluz de Fotografía publicó las únicas fotos que dan testimonio de aquel horror, acompañada por una publicación trilingüe (español, inglés y francés) que contiene, junto a las imágenes, las narraciones del propio Bethune y de cómo vivió la tragedia que sufrieron los civiles malagueños, e incluso, testimonios de quienes entonces eran unos niños recopilados por Jesús Majada. “Yo me encontré con ese horror de casualidad. Me dedicaba a estudiar cómo los extranjeros veían a los andaluces y tuve noticias sobre un médico que había escrito un libro sobre el crimen del camino Málaga-Almería. Lo encontré en una biblioteca de Cataluña”.

El profesor Majada no tenía ni idea en ese momento de lo que habían vivido estas personas a pesar de que llevaba treinta y tantos años viviendo en Málaga. Hasta que un día, delante del televisor, horrorizado por las imágenes de la guerra de Yugoslavia, se dijo: “Esto es lo mismo que lo que vi en aquellas fotografías”. Nada decían los libros de esa historia tan cercana que, sin embargo, sí estaba presente en muchas familias malagueñas. “Era una historia muy viva que estaba silenciada”, añade Majadas. Entonces tampoco se hablaba de memoria histórica. Ni cuando se expuso por primera vez esta muestra, hace diez años, que ha recorrido ya una docena de ciudades españolas y ha pasado por Montreal y México.

Durante cinco días, sin apenas descansar ni dormir, este médico canadiense salvó vidas y ayudó a muchas familias desfallecidas y hambrientas, “a costa de poner él mismo en riesgo su propia existencia y la de sus heróicos ayudantes”, escribe el director general de Memoria Democrática de Andalucía, Luis Naranjo, en el prólogo del libro reeditado. Héroes, sin embargo, ignorados en España. “Hasta hace muy poco el hospital principal de Málaga se llamaba Carlos Haya, el aviador que bombardeó la ciudad”, recuerda Majada. “Bethune debe ser recuperado como parte importante de la memoria democrática de este país, ya que representó como pocos los valores de solidaridad, resistencia y lucha por la libertad y la justicia que constituyen el mayor patrimonio histórico de las clases trabajadoras”, añade Naranjo.

“Deliberadamente arrojaron diez bombas en el centro mismo de la ciudad, en la calle principal, donde, amontonados en el pavimento, dormían exhaustos los refugiados. Cuando se habían alejado los aviones levanté del suelo los cadáveres de tres niños que habían estado tres horas de pie en una cola frente al Comité Provincial de Evacuación, esperando su ración de una taza de leche condensada y un pedazo de pan, único alimento disponible. La calle parecía un degolladero, con los muertos y los agonizantes, alumbrado por las llamas de los edificios que ardían”, escribió Bethune. “¿Qué crimen habían cometido estos hombres de la ciudad para ser asesinados de modo tan sangriento?”, se preguntaba el médico. “Su único crimen había sido el de votar por un Gobierno del pueblo”.

En 1938, Bethune viajó a China para unirse al Ejército Popular, donde ejerció como cirujano de campaña. Las condiciones insalubres en las que operaba le provocaron una septicemia que le causó la muerte el 12 de noviembre de 1939. En China es una figura legendaria. En Canadá, un genio. En España, de momento, un desconocido.

http://www.asturbulla.org/index.php/politica/republica-e-historia/24485-norman-bethune-el-medico-que-ayudo-a-las-victimas-de-la-desbanda

Más información:

– La fascinante historia del doctor Bethune, el pionero de la donación de sangre en la Guerra Civil española que es venerado en China

– Mao Zedong: En memoria de Norman Bethune
– Exposición de posters chinos de Norman Bethune
– La desbandá: el ametrallamiento indiscriminado de los malagueños que huían de la Guerra Civil 

Bethune en Almería con la primera ambulancia para la realización de transfusiones de sangre que él diseñó

Mao Zedong con Norman Bethune, conocido por ‘Baiqiuen’ en China

‘Recuerdo el sufrimiento y la necesidad que pasé en la carretera’

Emilio Chamizo. Huyó con 5 años.

El recorrido: Los padres de Emilio y sus cuatro hijos salen de Ardales cuando ven que está a punto de caer el frente republicano que hay allí. Al poco tiempo de llegar a Málaga, cuando es inminente su ocupación por los nacionales, han de salir para Almería. El padre se pierde en el trayecto y la madre no consigue pasar de Motril. La familia se reencuentra, de vuelta, a la altura de Rincón de la Victoria.

Su historia: El frente republicano retiene a los nacionales en Ardales, donde residen José Chamizo, panadero de profesión, su mujer Rafaela, y sus cuatro hijos, Pepa (10 años), Aurora (8), Emilio (5) y Rafael (2). Preocupados por el cariz que van tomando los acontecimientos, deciden marchar para Málaga. Pronto caerá también este frente y el resto. El día 7 de febrero, las tropas nacionales e italianas están ya a las afueras de Málaga. La única salida posible es Almería.

Desde su corta edad, a Emilio le sorprende, sobre todo, la cantidad de gente que avanza por la carretera. “Iba igual que cuando va una romería. Es que no se cabía de tantísimas criaturas como íbamos andando, porque no era Málaga sola, era Málaga y la provincia la que venía”. También recuerda los bombardeos y la angustia por buscar un refugio. “Mi padre nos metía en un agujero hasta que ya terminaba aquello, que solía ser por la noche. Caminábamos más de noche que de día”.

La sed del pequeño Emilio le lleva a separarse de sus padres cuando contempla que un grupo de personas está sacando agua de un pozo. “Mi padre vio que me despistaba y fue en mi busca. Pero yo me fui a buscar a mi madre y, entonces, ya no volvimos a ver a mi padre”. Rafaela se hace cargo, sola, de sus cuatro hijos y sigue adelante, pero no puede evitar que le embargue el temor de que su marido pueda ser alguno de los muertos que encuentra por la carretera. “Mi misma madre me decía: ‘Ay, ¿será tu padre?’ y yo levantaba la cabeza a los cadáveres para mirarles la cara”.

En Motril, les resulta ya imposible continuar. Allí han llegado las tropas italianas, que les cortan el paso. La vuelta será a pie porque no hay camiones para todos. En el camino de regreso se reencuentran con el padre, que marcha a lomos de un burro. “Nos subió a mi hermano de dos años y a mí y ya nos volvimos para Málaga”.

http://www.diariosur.es/malaga/desbanda-testimonios-huida-20180206145526-nt.html

‘No llevábamos tres pasos andados cuando una bomba voló la casa’

Dolores Jiménez. Huyó con 11 años.

El recorrido: Huye con su padre José, su madre Dolores y su hermano José, de dos años. En el trayecto, en un momento de confusión, el grupo se divide en dos. Su padre y su hermano consiguen llegar a Valencia. Ella y su madre son interceptadas por las tropas nacionales en Almuñécar y deben regresar a Málaga antes de tiempo.

Su historia: Un colchón le sirve a la familia Jiménez como improvisada maleta para ocultar todo lo que tienen de valor. El rumor en la calle es insistente. “Vinieron diciendo a mi madre y a mi padre que venían los fascistas matando a los hijos delante de los padres”. No esperan para comprobar si es verdad. Deciden llenar el colchón de alhajas y empezar a andar. Ella tiene 11 años, su hermano José, tan sólo dos. Los cuatro comienzan el recorrido, pero pronto sus destinos se separan. Su padre, José Jiménez, vendedor de pescado, es un hombre recio, acostumbrado a andar, y lleva al pequeño a hombros. “Empezó a andar y andar con el niño a cuestas y al final se perdieron”.

La pequeña Dolores se queda sola con su madre. “Por la carretera iba la gente chillando, la gente llorando, buscando a la familia. Nosotros íbamos buscando a mi padre y a mi hermano. Le preguntábamos a mucha gente que le conocían de Málaga si los habían visto…, pero nada”.

Ante los insistentes bombardeos, madre e hija deciden adentrarse campo a través. El hambre les pasa factura y provoca desvanecimientos a la joven. El cansancio también hace mella. “Mi madre iba con los pies hechos polvo, los pies iban echándole sangre”. Es entonces cuando se cobijan en una casa, atestada de refugiados. Uno de los hombres, al parecer un miliciano, decide salir del cortijo y empieza a disparar al cielo, contra los aviones que sobrevuelan la zona. “Todo el mundo empezó a gritar: ‘¿Pero qué ha hecho usted? Tuvimos que salirnos deprisa y corriendo de allí porque entonces los aviones y los barcos se dieron cuenta de que aquello estaba lleno de gente. Y fue salir, no llevábamos ni unos metros andando, cuando la casa entera cayó. Habían tirado una bomba encima”.

Sin embargo, no es el episodio que más impacta a Dolores. “Una de las veces me voy a orinar a un lado y entonces siento llorar a un niño. Miro y es una criaturita, con la madre muerta al lado, que no se me olvida que llevaba una chaqueta azulina. Me impactó mucho. Mi madre me dijo que me tranquilizara porque de esas cosas íbamos a ver uchas por el camino”.

Pasado el pueblo de Salobreña, aparecen camiones llevándose a algunos refugiados. Algunas personas le aconsejan a su madre que suba a la pequeña a uno de los vehículos, pero se niega. “Ella se opuso. Les dijo: ‘Si yo voy andando, va mi hija andando. Mi madre no se quería separar de mí”.

El recorrido de Dolores acaba antes de tiempo, en Almuñécar. Allí las tropas italianas les cortan el paso y las obligan a dar media vuelta. Su padre y su hermano sí llegan hasta Valencia, pero no volverán hasta acabada la guerra. “Mi padre no sabía ni leer ni escribir, pero nos escribió otra persona y nos dijo que estaba vivo y que el niño estaba bien”. Ella y su madre, mientras tanto, deben hacer frente a la miseria que les espera en Málaga. Su casa ha sido desvalijada y todo lo que tienen de valor quedó en aquel colchón, que dejaron tirado en el camino.

http://www.diariosur.es/malaga/desbanda-testimonios-huida-20180206145526-nt.html

‘A Motril llegamos que no podíamos más. Íbamos muy despacito porque no podíamos ni andar’

José Quesada. Huyó con 17 años “A Motril llegamos que no podíamos más. Íbamos muy despacito porque no podíamos ni andar”

El recorrido: José consigue llegar a Almería con su hermano Víctor (21 años), a quien encuentra por el camino huido del frente de Alfarnate. También le acompañan todas sus hermanas: Angelita (25), Concha (23), Mari Pepa (19) y Consuelo (13), el bebé de 10 meses de Concha, el marido de ésta y el novio de Mari Pepa. El grupo se separa a medio camino y José y Víctor se quedan con Angelita y el bebé, pero ella no puede seguir y regresa con el niño a Málaga. Angelita será fusilada en marzo en el cementerio de San Rafael. José y Víctor lucharán hasta el final de la guerra en el frente republicano de Sierra Nevada.

José Quesada Chendre es de los últimos en abandonar Málaga. A las 4.20 de la madrugada del 8 de febrero decide salir de un refugio en el paseo de los Tilos y empezar a caminar hacia Almería. “El día 7 pusieron un cañón en la zona de Teatinos. Entonces nos metimos en el refugio. Estuvimos todo el día allí y no sabíamos qué ocurría fuera. Llegaba gente a la entrada y llamaba a su familia para irse, pero no contaban nada. Ya de madrugada, llegó otra persona buscando a su familia y uno de los que estaba dentro le dijo: ‘De aquí no sale nadie hasta que no cuentes qué pasa fuera’. Entonces lo dijo: ‘Que están aquí; que los fascistas están ya aquí”.

La familia de José Chendre (su hermana Angelita -25 años-, su hermana Concha –23- con su marido Juan y su hijo de 10 meses; su hermana Mari Pepa –19- y su novio Antonio, y su hermana Consuelo –13-) gana terreno a marchas forzadas, con las tropas nacionales pisándole los talones. “Llegando a Nerja, miraba la gente para atrás y veían muchas luces. Decían: ‘Uy, qué luces vienen por ahí; ¿qué será? ¡¡Es un pueblo!!’. Pero era que venían los fachas”. Por el camino, se reencuentran con otro hermano, Víctor (21 años), miliciano en el frente republicano de Alfarnate, que huye también para no caer prisionero.

El camino se hace cada vez más tortuoso. Entre la marea de gente, se pierden sus hermanas Concha y Consuelo y sus respectivas parejas. Angelita lleva en brazos al bebé de Concha y es incapaz de proseguir. “Nos dijo que nos salváramos mi hermano Víctor y yo, y ella se quedó en una casa en Nerja. Seguí andando, cambié de idea y quise volver a recoger a mi hermana, pero ya estaban allí los italianos. En ese momento, me extravié de mi hermano. Pero al rato escucho: ‘¡¡Pepito!!! Y era mi hermano; me cogió de la mano y tiramos. Recuerdo que pasaban los camiones de italianos y que nos tirábamos en la cuneta para que no nos vieran. No sé cómo no perdí la cabeza… Yo le dije a mi hermano que se fuera, pero él no me dejó”. Angelita conseguirá regresar a Málaga, pero nada más llegar será delatada por haber sido delegada de su empresa por la CNT. El 4 de marzo de 1937 es fusilada en el cementerio de San Rafael.

Por el camino, José pierde los zapatos y apenas puede ya andar. Al llegar a Motril, su hermano le compra unas alpargatas, pero se le pegan a las heridas y cada paso se vuelve aún más insufrible. Cuando alcanzan el río Guadalfeo, ya ha pasado lo peor. “El agua iba ya baja, nosotros fuimos de los últimos en cruzar. Luego me contaron la de gente que se había ahogado allí”.

La recta de Adra se hace eterna. Ya no tienen que temerle a los barcos, pero de vez en cuando los Junkers alemanes siguen sobrevolando la caravana. “Había un autobús de línea lleno de mujeres y críos y lo bombardearon. Cuando yo pasé por allí estaba hecho polvo. Otra familia que se había metido en una vaguada, también estaba muerta”.

El sábado 13 de febrero, llegan a Almería en un camión que les recoge al ver el mal estado en el que se encuentra José. “Tenía los pies reventados. Mi hermano se fue al cuartel y a mí me dejaron en un edificio donde había una sola cama, que me dieron a mí. Me hice con una pastilla de jabón y un cubo. Calentaba el agua y metía los pies, así me los curé”. Su hermano Víctor está decidido a enviarlo a Valencia, pero José se niega. “Me dijo: ‘En un barco de estos o en un tren de esos te vas. Te vas para Valencia o donde te lleven’. Yo no, yo no, yo me voy al frente contigo y me fui voluntario con él porque yo no iba tranquilo de lo que había visto”.

Durante toda la guerra, José no llega a coger un fusil. Como jefe de transmisiones en la 54 Brigada Mixta, 213 batallón en Sierra Nevada sólo tiene un teléfono. “El 28 de marzo de 1939, a las 7.40 de la tarde, el comandante dijo que había que entregarse. Por la carretera que iba hacia la costa de Granada, por Órgiva, iba primero el comandante, dos enlaces con bandera blanca y todos los demás, detrás. Teníamos esperanza, creíamos que habían hecho un armisticio”. Un campo de concentración en Padul (Granada) es su próximo destino. Con el paso de los meses, su hermana Conchita consigue unos documentos que les da la libertad y que les permite regresar a Málaga, donde pueden rehacer su vida.

http://www.diariosur.es/malaga/desbanda-testimonios-huida-20180206145526-nt.html

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies